Cualquier comentario o sugerencia puede enviarse a: Redacción. Coordinación: Caravaneros.

Esta página, dedicada a la música country, está a cargo de nuestro colaborador Luis Cuevas, reconocido experto en el género, como se evidenció a lo largo de los muchos años que su programa "Nashville" se mantuvo en las ondas y acredita su condición de Presidente de Honor de la Asociación de Música Country de España (CMA-SPAIN).

MC - 068
MIS CANCIONES FAVORITAS. 24-25. El biciclo.
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I'll Get Over You

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Don't It Make My Brown Eyes Blue

Normalmente los programas que hacíamos en la radio tenían una buena parte (cuando no, toda) de improvisación. Sin embargo, había veces en que se preparaba algo que requería una labor previa especial, y no sólo el conocimiento de los distintos temas e intérpretes. En ocasiones, hacíamos un ciclo dedicado a tal o cual artista; en ellos se ofrecía todo o, al menos, lo más granado de su discografía. En el otoño de 1978 di un paso más: inventé el biciclo.

El biciclo consistió en ofrecer toda la discografía de una artista dos veces; la primera por orden cronológico, para ver su evolución, y la segunda enlazando cada canción con otra en virtud de semejanzas entre ellas; las semejanzas podían referirse a tener un mismo compositor, a la instrumentación, al principio o al final del tema o algún otro detalle de relevancia que fuera de interés para el aficionado. Para elegir el intérprete, seguí una norma que me habían comentado mucho tiempo atrás: “si quieres escribir una tesis o un ensayo sobre alguien, hay que elegir a quien tenga publicadas varias cosas, pero no demasiadas”. En mi caso, elegí a Crystal Gayle, quien, por entonces tenía publicados seis álbumes, entre ellos su “álbum cero”. Para quien no sepa lo que es eso del álbum cero (al fin y al cabo esa denominación también fue invento mío), se trata de un LP que graba un artista, y que, por una u otra causa, no tiene éxito, el artista reniega muchas veces del citado disco al que no considera verdaderamente suyo, y, a veces, como en el caso presente, no llega a editarse hasta que el artista en cuestión tiene éxito años después, y entonces su anterior discográfica decide sacarlo al mercado aprovechando su fama actual.

Crystal Gayle fue la hermana pequeña de Loretta Lynn, nacida tres años (menos un día) después de la boda de su hermana mayor, quien, naturalmente, había abandonado el hogar paterno cuando se casó. No obstante, la relación entre las hermanas se mantuvo, y Loretta ayudó a Crystal a conseguir un contrato discográfico con su mismo sello (Decca). En 1970 se editó un primer sencillo que pasó sin pena ni gloria por las listas; un segundo sencillo tuvo un recorrido por las mismas con más pena que gloria; el tercero, ni llegó a entrar; en vista de ello, Decca no editó el elepé previsto, y lo conservó en archivo. Cuando Crystal se hizo famosa (en United Artist) y llevaba cuatro álbumes de éxito, Decca editó el suyo. He expuesto toda la historia, por una parte para ilustrar lo que es un “álbum cero”, y por otra, porque he visto en la red que aparece este LP como un “recopilatorio”, cuando no lo es. Hay también otro error, si bien éste es más de apreciación: como Crystal es hermana de Loretta, y en el citado álbum hay tres canciones compuestas por Loretta, se dice que en este disco hay una gran influencia musicalmente hablando de la hermana mayor. No estoy de acuerdo; si se escucha con atención, la influencia de Loretta es nimia, casi inexistente; a quien trata de imitar Crystal Gayle en este disco es a Brenda Lee; lo que, por otra parte es totalmente lógico, toda vez que el nombre real de Crystal es Brenda Gail Webb, y el nombre se lo puso la madre por lo mucho que le gustaba como cantaba Brendita (al igual que el nombre de Loretta se lo puso la madre por lo mucho que le gustaba la actriz Loretta Young).

Y ya que esto es un homenaje a Crystal Gayle y un recuerdo al biciclo, se impone elegir dos canciones en lugar de una sola canción preferida, ya que con una sola rueda, el biciclo no anda (acrobacias aparte). Las canciones son: “I’ll Get Over You” y “Don’t It Make My Brown Eyes Blue” que tienen algunas cosas en común; la primera es el compositor, Richard Leigh; la segunda es que ambas llegaron al número 1 de las listas, siendo la primera y tercera vez, respectivamente, que Crystal ocupaba ese lugar de honor; también fueron las únicas canciones de su compositor que llegaron a este nº 1 escritas exclusivamente por él sin colaboración de ningún otro compositor; fueron los dos únicos sencillos de Crystal Gayle escritos por Richard Leigh; y por último, pero no menos importante, ambas eran muy distintas entre sí, y también muy distintas al estilo habitual de Crystal Gayle, que se asemejaba más al de Don Williams debido a la producción de Allen Reynolds, que había sido el productor de los primeros álbumes de Don Williams, y miembro, como él, de la “cuadra” del Cowboy Jack Clement (ver artículo nº 056). En cuanto al estilo de las canciones, “I’ll Get Over You” se asemeja más al honky-tonk, pero con un acompañamiento de fiddle que le transmite un cierto aire decadente, mientras que “Don’t It Make My Brown Eyes Blue” puede ser un buen ejemplo de lo que es el estilo country-blue.

cuevas; 31-03-14


MC - 067
HISTORIAS DE NASHVILLE - 6 - Los apodos de Nashville
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Nashville es, probablemente, la ciudad que más sobrenombres ha recibido: hasta tres, cuatro o cinco, según se mire, y en este artículo pasaremos revista a los mismos.

Para empezar Nashville es “la ciudad de la música” por excelencia, la Music City, U.S.A. Creo que no hará falta insistir mucho sobre el asunto, pero por si alguno lo desconoce, nunca está de más decir que posee los mejores estudios de grabación de todo el país; a lo largo de la historia, Nueva York, Los Ángeles y Chicago han rivalizado con Nashville en este aspecto; en los años sesenta se decía que “Nashville y Los Ángeles”, anteriormente eran “Nashville y Nueva York”, en los setenta “Nashville y Chicago”; en fin, Nashville estaba en todas las quinielas; y lo curioso es que muchos de esos estudios se encuentran ubicados en casas pequeñas de madera que parecen las viviendas antiguas de los colonizadores. Y con los estudios, están los productores, los músicos (a los que dedicaré un artículo en breve), arreglistas y todos los restantes oficios relacionados con la música. Esto ha hecho que numerosos intérpretes de distintos estilos hayan grabado en Nashville, entre otros, las Pointer Sisters y Enrique Iglesias, por nombrar sólo dos de ellos, y de estilos opuestos y bien alejados de la música campesina. Los compositores se reúnen una vez por semana en el Bluebird Café, un local en la zona sur de Nashville, casi de camino a la ciudad de Franklin; en el Bluebird transcurre una gran parte de la acción de la película de Peter Bogdanovich “Esa cosa llamada amor” (con una Sandra Bullock que comenzaba entonces y no era la protagonista, y River Phoenix en uno de sus últimos trabajos). En mi primer viaje a Nashville, Kenny Welch me invitó a asistir a una de esas reuniones; quería presentarme a Harlan Howard, porque decía que su carácter y el mío encajarían bien; lamentablemente, el poco tiempo disponible en cada uno de los viajes sucesivos impidió aquello. Y hablando de películas, citaré una muy poco conocida, tanto que no aparece por Google ni por la wikipedia ni ningún otro sitio que haya mirado; se trata de “Murder in the Music City” que estaba protagonizada por distintos cantantes de country; no diré quién era el asesino, pero era algo previsible (la película la pusieron por TVE hace muchos años y creo recordar que en una hora nocturna). Pero no siempre la música había sido el “centro” de la ciudad; durante los años cuarenta y mitad de los cincuenta, los músicos no pintaban nada en la misma. Ello llevó a Roy Acuff a presentarse como candidato a gobernador del Estado; también durante mi primer viaje le pregunté (una entrevista corta y rápida en la que él me preguntó más cosas a mí que yo a él) sobre aquel hecho, y me confirmó: “fueron dos veces, perdí las dos, pero a partir de entonces empezaron a tomarnos en serio”.

El segundo de los apodos de Nashville es “la Atenas del Sur”, debido a la importancia que allí dan a la cultura; tienen cinco grandes universidades: la Tennessee State University, la Lipscomb University, la Fisk University, la Belmont University, y la más famosa de todas, la Vanderbilt University, además de algunas otras (“universities” y “colleges”) más pequeñas, y centros como el ITT Tech. Los estudios abarcan casi cualquier área del saber; referente a la música se puede estudiar desde composición, instrumentación, arreglistas, directores, productores hasta técnicas de marketing y cualquier cosa relacionada con el negocio de la música; los estudios de fotografía también son exhaustivos, y son también notables las restantes carreras que aquí consideramos más normales. Por otra parte, en los jardines de la Vanderbilt (el parque Centennial) hay una reproducción a escala 1:1 del Partenón de Atenas (pero sin desconchones ni los andamios que tan habituales son en la Atenas griega), y un edificio que alberga una estatua de Palas Atenea de unos 13m. de altura siguiendo fielmente la original de Fidias; es la estatua de interior más grande del mundo occidental. También la Vanderbilt alberga el mejor Centro Médico de Nashville.

En 1971 Merle Haggard editó un LP llamado “The Land Of Many Churches”, otro de los sobrenombres dados a Nashville; algunas veces se ha cambiado el “muchas” por “mil”, aunque la cifra parece algo exagerada. Que yo sepa, no hay un censo de las distintas iglesias, si bien he leído un estudio que indica que sobrepasan con creces las 700; entre ellas hay dos católicas, siendo el resto protestantes, pero se pueden encontrar una cincuentena de confesiones distintas sin buscar demasiado; esto ha hecho que Nashville haya sido llamada también “el Vaticano protestante”; una vez asistí a una iglesia que se llamaba “Iglesia cristiana de Bellevue” (el barrio donde estaba situada), sin más adscripción; el predicador había estudiado teología con los baptistas, por lo que supongo que sería ésa su tendencia. Fue muy interesante desde muchos puntos de vista, incluido el musical, pues además de un grupo amateur, también cantó dos o tres canciones Lionel Cartwright, quien, a la sazón, estaba teniendo bastante éxito en las listas de country de Billboard. Y este artículo quedaría cojo, si no se citara en él al “predicador de las estrellas”, Jimmie Rodgers, hijo de Hank Snow que empezó su carrera como cantante, (en un disco de Buddy Holly hay una fotografía de un cartel de una actuación de varios intérpretes en el que figura como Jimmie Rodgers Snow), llegó a tener contrato con RCA, pero no consiguió ningún éxito relevante. Jimmie Rodgers está ejerciendo de predicador en Nashville; su fama como tal se acrecentó cuando Connie Smith, una de las mejores intérpretes de música campesina de los años sesenta, atravesó una mala racha que la llevó a considerar el suicidio como única salida, y fue Jimmie Rodgers quien la hizo abandonar esa idea. Años después, Kris Kristofferson asistió a una prédica de Jimmie Rodgers y al volver a casa compuso “Why Me”, una de las mejores canciones religiosas que he oído, y la única vez que Kris llegó al número 1 de las listas en solitario. (Muchos años más tarde volvió al nº 1, pero acompañado de Waylon, Willie y Johnny Cash).

Nashville pertenece también al “Cinturón de la Biblia”, así que éste es un apodo compartido; en principio, el cinturón de la Biblia es una amplia zona que comprende Arkansas, Texas, Tennessee, las dos Carolinas, Maryland y Pennsylvania, estados en los que hay leyes para impedir que los ateos accedan a cargos públicos, y Oklahoma, Kentucky, Mississippi, Louisiana, Alabama, Georgia y quizá algún otro, en los que no existen tales leyes, pero tampoco parece que sean muy necesarias. Además, lo de Nashville y el “cinturón de la Biblia” tiene una segunda vertiente. En uno de mis viajes allí, me preguntaron si sabía cuál era la primera industria de Nashville; como la respuesta parecía obvia, algo de truco habría; y lo había; la primera industria de Nashville no es la música, sino la imprenta. Y es que, junto a otras pocas ciudades más, en Nashville se imprimen todas las Biblias que hay en Estados Unidos, una nación en la que en cualquier hotel o motel, por muy aislado que esté, tiene una Biblia en cada habitación. A esto hay que añadir el gran número de partituras que se imprimen. Como detalle adicional, hay dos periódicos diarios, “The Tennessean” y “The Nashville Banner” ambos con un formato de periódicos de ámbito nacional (como el USA Today, por ejemplo). En el Nashville Banner se publicó una entrevista que me hicieron en 1992 según conté en el artículo 42 de esta serie.

cuevas; 15-03-14


MC - 066
MIS CANCIONES FAVORITAS - 23 - Un error afortunado.
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Al menos, para los aficionados a la música campesina.

Corría el año 1981; durante aquella época, recorría de cuando en cuando las distintas discográficas españolas a fin de informarme de los discos que pensaban editar y, lo más importante para mí, los que salían al mercado norteamericano; me dejaban el Billboard, cuyas páginas de country fotocopiaba, y, de vez en cuando, me regalaban algún LP de los que les enviaban los sellos norteamericanos para promoción y para su posible edición en España.

Un día llegué a Hispavox y mi buen amigo Óscar me anunció una sorpresa; y lo fue. Me dio un álbum que iba a salir al mercado español en breve. La portada mostraba el típico poche de las casas rurales sureñas, una muñeca de trapo y a su lado un individuo rubio con sombrero y ropas vaqueras en actitud de pensar. En la esquina superior derecha el nombre en letras grandes del individuo en cuestión, John Anderson, y debajo, con letras más pequeñas el título del disco, que es también el de la canción que traemos aquí, “I Just Came Home To Count The Memories”.

Me quedé perplejo, sin entender muy bien que se arriesgaran a sacar el tercer LP de un artista desconocido (yo aún no le había programado de forma regular, sólo algún sencillo). “¿Y eso?” inquirí. La respuesta fue: “Un error del jefe”, y luego me explicó que la persona responsable de que salieran los discos internacionales de la compañía (otro gran amigo, ya fallecido, Carlos Juan) al ver el nombre del artista entre los discos de próxima aparición en Estados Unidos, había confundido su nombre con “Jon Anderson” del grupo “Yes” y había marcado el disco para sacarlo en nuestro país; y no fue hasta tener el disco ya terminado cuando se había dado cuenta de su error; así que se editó, aunque, desde luego, no se gastaron un duro en promocionarlo.

La canción estaba escrita por Glenn Ray, y su letra es bien triste, como ya presagia el título; se trata de una persona que regresa a su antiguo hogar, ahora abandonado, con flores pintadas y descascarilladas en el cristal roto de una ventana, el buzón se mantiene en pie al lado de la carretera, habla con un vecino que le pregunta cómo van las cosas; dice que bien, pero nota que el vecino casi puede leer sus pensamientos; un chico de otra casa cercana le pregunta si van a venir sus hijos para jugar con ellos, y responde que cree que hoy no vendrán; en realidad sólo ha vuelto a su hogar para contar sus recuerdos (que es el título de la canción). El estilo de la misma recuerda a la que ocupaba nuestro anterior espacio dedicado a Mis Canciones Preferidas; y no es raro, ya que Cal Smith la había grabado previamente (1977); en realidad, la primera versión es de Bobby Wright en 1975, y fue la que menos éxito tuvo de las tres, siendo la de John Anderson la que subió más alta en listas, hasta el nº 7, y para mí es la mejor de las tres, y digna de figurar en este espacio. A mí, además, me sirvió para conocer a un artista del que, a partir de entonces, compré todos sus discos e incluso coseguí su segundo álbum, que, en su día, no había comprado.

John Anderson es el más desconocido de los artistas fundamentales de los años ochenta que sirvieron como puente o transición a lo que fue la invasión de los “nuevos tradicionalistas” en los noventa. (Los otros dos fueron George Strait y Emmylou Harris). Sus éxitos se prolongaron hasta el año 2000. En 1992 durante uno de mis viajes a Nashville le hice una larga entrevista (una media hora); no le conté lo de la edición de su disco en España por error.

cuevas; 21-02-14


MC - 065
ELEGIDOS PARA EL SALÓN DE LA FAMA, 2013 - 2 - Un artista poco valorado.
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Bobby Bare

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500 miles

Al menos por los aficionados de Caravana, pero creo que se puede hacer extensivo a muchos seguidores de la música campesina; entre los primeros, porque no se escucharon muchas de sus canciones (solamente tiene un Serie Dorada, “Margie’s at the Lincoln Park Inn”, en 1969) y además se especializó en hacer versiones cover, algo muy mal visto por los viajeros de entonces; concretamente, el segundo tema que de él se puso en Caravana, (tras “Detroit City”) era una versión de “500 Miles” con la que poco antes habían triunfado Peter, Paul y Mary. En cuanto a los aficionados al country, desgraciadamente, para muchos es poco más o menos el nombre de alguien muy antiguo, sin más.

La historia de Bobby Bare comenzó de una forma asaz curiosa. Tras varios intentos infructuosos por colocar las canciones que escribía, poco antes de tener que incorporarse al Servicio Militar (1958) escribió un tema, “The All American Boy”, lo grabó en una demo y se lo envió a su amigo Bill Parsons para que lo cantara e intentara colocarlo en algún sello discográfico; Bill Parsons fue a Fraternity Records, grabó la canción y dejó además la demo de Bobby Bare. Y, como en todas partes hay chapuzas, resultó que el sello editó la versión de Bobby Bare, pero poniendo que el intérprete era Bill Parsons; y con ese nombre el disco llegó al nº 2 de las listas nacionales de pop.

Cuando se licenció en 1961 volvió a intentar el asalto a las discográficas, y Chet Atkins le fichó para RCA. Su primer disco en este sello, “Book of Love”, pasó sin pena ni gloria; a éste siguió “Shame On Me” que ya entró en las listas de country, y luego, una de las grandes canciones de la música campesina de todos los tiempos, “Detroit City”, un tema que Ángel programó, pero que, incomprensiblemente, no llegó a Serie Dorada. Escrita por otro de los más grandes artistas campesinos, Mel Tillis, el tema reúne una serie de virtudes; para empezar, la parte “comercial” corre a cargo de una guitarra tocada principalmente en las notas bajas, y un estribillo en el que se repite una y otra vez “I wanna go home”, quiero irme a casa. (Tanto se repiten estas palabras que la primera versión de esta canción, a cargo de Billy Grammer, llevaba por título la citada frase). Pero además la canción tenía otras vrtudes; es uno de los pocos temas campesinos dedicados a los “blue collars”, los obreros que trabajan en las fábricas (por el color azul de sus vestimentas), aunque, en este caso el protagonista es más bien un “redneck” (cuello rojo, campesino) que ha tenido que emigrar para ganarse la vida; y, como dice en la letra de la canción, “mi gente piensa que estoy bien, haciendo caso de las cartas que les escribo, pero si supieran leer entre líneas…” y lamenta no estar en su hogar con sus padres, hermanas y hermanos, con lo que al tema del trabajo se une la nostalgia de su casa y su pueblo. Hay una frase con el correspondiente juego de palabras que encuentro de lo más inspirado en la canción: “By day I made cars, by night I made bars” (durante el día hago coches, durante la noche recorro los bares). En fin, un tema buenísimo que le llevó al nº 6 de country, al 16 de pop, y a ganar un Grammy.

Intentar resumir aunque sólo sea brevemente, una carrera de cincuenta años, haría este artículo interminable, así que sólo daré a conocer algunas curiosidades, como fue su aparición en la gran pantalla, en la película “Una trompeta lejana”; y otra curiosidad fue su presencia en el festival de Eurovisión de 2012 (el que tuvo lugar en Azerbayán) acompañando al intérprete de la canción noruega; quedaron terceros.

Dentro del mundo de los cantantes, posiblemente la mayor amistad de Bobby Bare fue con Waylon Jennings siendo responsable del fichaje de éste con Chet Atkins y RCA. Tras la cover citada al principio del artículo, Bobby Bare hizo otras como “Four Strong Winds” (de Ian y Sylvia) o “Just To satisfy You”, un tema de Jennings que éste había grabado sin ninguna relevancia en el sello A & M, pero que Bobby Bare escuchó, le gustó, lo grabó y aconsejó a Chet Atkins el fichaje de Waylon. Otra curiosidad relacionada con otros cantantes fue que Bobby Bare impulsó la carrera musical de Rosanne Cash; el primer sencillo de ésta fue “No Memories Hangin’ Round”, un dúo con Bobby Bare y la producción del entonces marido de Rosanne, Rodney Crowell; poco antes se había editado el sencillo anterior de Bobby Bare, una versión de una gran canción de Rodney Crowell llamada “Till I Gain Control Again” sobre la que hablaré en otro artículo.

Si grande fue la amistad que tuvo con Waylon, no le va a la zaga la mantenida con Shel Silverstein; la primera canción que grabó de este genial compositor (ver artículo nº 19 de esta página) fue “Sylvia’s Mother” en 1972, otra cover, pues la versión original correspondía a Dr. Hook. Luego vino “Marie Laveau”, la única canción de Bobby Bare que ha llegado al número uno, y, entre ambas, “Daddy What If”, canción familiar, cantada con su hijo y que dio origen a un álbum posterior interpretado con su familia llamado “Singin’ in the Kitchen”, y también con canciones del señor Silverstein. Hacia 1997, Waylon y Bobby comentaron que los compositores no solían escribir canciones para los que ya se iban haciendo mayores; Bobby se lo comunicó a Shel y a éste le gustó la idea; y así, al año siguiente, salió al mercado un álbum doble, pero que se podía comprar por separado; el título era “Old Dogs” (como mención al dicho “perros viejos no aprenden trucos nuevos”), y sus intérpretes que se hacían llamar así, “Old Dogs”, como nombre del grupo, eran Bobby Bare, Waylon Jennings, Mel Tillis y Jerry Reed, y los coros corrían a cargo de Jessi Colter (la mujer de Waylon), Shel Silverstein y Bobby Bare, Jr.

cuevas; 07-02-14


MC - 064
HISTORIAS DE NASHVILLE . A propósito de Kennedy.
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Jimmy Dean

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George Hamilton IV

Se acaba de cumplir el cincuentenario de la muerte de John F. Kennedy según nos han informado con amplitud los distintos medios de comunicación, aunque esto no ha sido nada comparado con el bombardeo al que nos sometieron durante su corta vida como presidente, sobre todo en su país. Recuerdo haber leído entonces un chiste que se publicó en un diario estadounidense en el que un locutor decía: “Noticia extraordinaria. Ninguno de los Kennedy ha hecho nada hoy en ninguna parte. Repetimos…”

A primera vista no parece que hubiera mucho en común entre la música campesina y el Presidente, pero hay un par de anécdotas (la segunda en forma de daño colateral) que quiero reflejar aquí.

Para empezar, los viajeros más veteranos recordarán que Ángel nos ofreció un disco de Jimmy Dean llamado “P. T. 109”, que contaba las hazañas de Kennedy (entonces teniente) a bordo de la lancha del mismo nombre; en realidad, las hazañas vinieron después, pues la susodicha torpedera patrullaba por las islas Salomón para atacar a un convoy japonés (el Tokyo Express) cuando se topó con un destructor japonés que iba desde Rabaul (Papúa-Nueva Guinea) hacia Japón; el destructor iba a toda máquina y, probablemente, ni se enteró de que embistió y pasó por encima de la susodicha torpedera, con lo que la hazaña de Kennedy fue nadar hacia un islote, junto con sus compañeros, y posteriormente nadar hacia otra isla cercana en busca de alimentos, ya que la primera era poco más que un peñasco.

La canción no era exactamente un recitado, la especialidad de Jimmy Dean, quien había triunfado con “Big Bad John” (serie dorada); después de este tema se editaron “Dear Ivan” (recitado sobre la coexistencia pacífica), “The Cajun Queen / To A Sleeping Beauty” (más del mismo estilo) y la canción que nos ocupa, que aunque no fuera recitada, tenía una melodía mínima; todos estos temas pasaron con más pena que gloria por nuestras antenas. Y para completar la historia de Jimmy Dean contaré un par de detalles más. En 1976, otro recitado suyo se catapultó al nº 9 en sólo tres semanas, vendió un millón de copias, y desapareció de las listas en otras tres semanas más; aquello me dejó perplejo, indagué (lo que podía indagar por entonces sin saber inglés) y me enteré que el título, “I. O. U.” es una forma comercial en su país, que significa (fonéticamente) “Le debo” o “Te debo”, y era una canción dedicada a las madres que se puso a la venta aprovechando el “día de la madre”; no sólo eso, al año siguiente volvió a entrar (dos semanas en lista), y seis años más tarde (1983) volvió nuevamente durante cuatro semanas más.

Nunca le di mucha importancia a este cantante (o recitante, más bien), por eso me sorprendió que, durante mi primera visita a Nashville durante las Navidades de 1990, me comentaron que a Jimmy Dean se le consideraba el soltero de oro de Nashville; el motivo es que había invertido sus ganancias musicales en varios negocios, uno de los cuales era la fabricación de salchichas que le hicieron multimillonario. Un año escaso más tarde se casó con Donna Meade.

Y vamos ya con el “daño colateral” que citaba al principio. En junio de 1963, George Hamilton IV editó una gran canción, Abilene, preciosa la canción y la ciudad según decía la letra (“la ciudad más preciosa que he visto”); el tema llegó al nº 1 de las listas americanas en el que permaneció durante cuatro semanas. Para continuar su éxito, su discográfica había elegido otra canción dedicada a tres ciudades, “Fort Worth, Dallas Or Houston”, pero cuando lo iban a lanzar tuvo lugar el magnicidio en la ciudad de Dallas, y los responsables de la compañía pensaron que editar en esos momentos un tema que hiciera mención a Dallas, era ir a un fracaso rotundo, así que en lugar de eso sacaron “There More Pretty Girls Than One” (ya en 1964, siete meses después de Abilene) y el tema de “Fort Worth, etcétera” no se editó hasta el mes de agosto, cuando juzgaron que ya se habían apagado los ecos de la muerte de John F. Kennedy.

cuevas; 29-11-13


MC - 063
Y LOS GANADORES, EN 2013, SON...
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Este año, la proclamación de ganadores se ha celebrado el miércoles 6 de noviembre durante el transcurso de una ceremonia que ha sido presentada, al igual que las pasadas ediciones, por Brad Paisley y Carrie Underwood. Y éstos han sido los premiados:

Artista.- George Strait

Sencillo.- Cruise (Florida Georgia Line)

Álbum.- Based On A True Story (Blake Shelton)

Canción.- I Drive Your Track (Jessi Alexander, Connie Harrington & Jimmy Yeary)

Cantante femenina.- Miranda Lambert

Cantante masculino.- Blake Shelton

Grupo vocal.- Little Big Town

Dúo vocal.- Florida Georgia Line

Evento musical.- Highway Don’t Care (Tim McGraw, Taylor Swift & Keith Urban)

Músico.- Mac McAnnally (Guitarra)

Video musical.- Highway Don’t Care (Tim McGraw, Taylor Swift & Keith Urban # Shane Drake)

Nuevo artista.- Kacey Musgraves

Y vamos con algunos comentarios, si bien la mayor parte de ellos los hice en el artículo dedicado a las candidaturas:

Personalmente me ha sorprendido el triunfo de George Strait para el premio máximo, y no porque no me guste (antes al contrario), sino porque no confiaba en que tras estar ausente de la votación final, o haber perdido en ésta en otros años, no creí que los votantes volvieran a acordarse de este gran intérprete, uno de los mejores de todos los tiempos, sin duda, y que ya había ganado este trofeo un par de veces antes, la última vez en 1990; con ello iguala en trofeos a Alabama y a Alan Jackson, y tiene por delante sólo a Garth Brooks y a Kenny Chesney con cuatro triunfos.

El matrimonio formado por Miranda Lambert y Blake Shelton han repetido como vocalistas femenina y masculino respectivamente.

Cuando comenté los sencillos candidatos ya expuse los “poderes” del tema que, a la postre, ha sido el ganador, por lo que no merece la pena incidir más sobre él. Sí me ha sorprendido el que el premio de la mejor canción se lo haya llevado la interpretada por Lee Brice; era la que más me gustaba y a ella fue mi voto, pero no pensé que llegara a ganar. En cuanto al álbum del año, el premio fue también para el que voté, que considero que era el mejor, aunque la elección no fuera sencilla.

Como el anterior, Este año ha habido dos ganadores por partida doble: uno de ellos ha sido Highway Don’t Care se llevó el de Evento del año (antiguamente se llamaba “Colaboración vocal”, pero hubo que cambiarlo; por ejemplo en este año, el ganador cuenta con Keith Urban que se luce en unos solos de guitarra; otro detalle curioso es que el año pasado también se llevó este premio una interpretación de Tim McGraw (con Kenny Chesney). En cuanto al de video del año, era mi segundo favorito, tras el de Miranda Lambert. Y el otro ganador por partida doble ha sido Florida Georgia Line, quienes además del sencillo del año han ganado el de mejor dúo.

Para el premio al mejor artista nuevo, ya indiqué que parecía que iba a ser para Kacey Musgraves, como así ha sido. En cuanto al de “músico del año” ha ido para Mac McAnally por sexta vez consecutiva, igualando el record del violinista Mark O’Connor. McAnnally, cantante, compositor (Old Flame que interpretó Alabama es uno de sus temas) ha ganado este año por su contribución a los álbumes de Kenny Chesney (Life On A Rock), Jimmy Buffett (Songs From St. Somewhere), Katie Armiger (Fall Into Me) y Lionel Richie (Tuskegee).

cuevas; 11-11-13


C - 062
MIS CANCIONES FAVORITAS - 22 - El patán campesino
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Aunque el título parezca sugerir una continuación del anterior tema expuesto, en realidad con esta canción inicio una tanda de canciones que, además de gustarme mucho, han tenido una especial relevancia en el programa de radio que conduje tantos años.

El programa, con el nombre de “Country”, comenzó en 1974, en el mes de abril (¡caramba! ¡qué coincidencia!). Durante los primeros meses lo fui haciendo con mis discos, casi todos ellos de “grandes éxitos”. Simultáneamente fui comprando otros, también recopilatorios, para rellenar mi discoteca. Por fin, empecé a seleccionar algunos elepés no recopilatorios que se estaban editando en USA; no recuerdo cuándo compré el primer LP de este tipo, pero sí recuerdo que en septiembre de ese año la CMA hizo pública la lista de los candidatos seleccionados para los mejores del año, así que encargué los cinco álbumes correspondientes y algún otro para cubrir los apartados referentes a las canciones. Entre estos discos comprados, estaba uno que me gustó mucho y que, a la postre, fue el ganador de “canción del año” (para su compositor Don Wayne) y el de “sencillo del año” para su intérprete, un caballero hasta entonces desconocido para mí, Cal Smith. El tema se llamaba “Country Bumpkin” (Patán campesino).

Cal Smith (no confundir con Carl Smith) tenía una voz entre barítono y bajo; su estilo era parecido al de Conway Twitty, gran cantante de Decca (luego MCA), aunque en ello bien pudiera influir el hecho de pertenecer al mismo sello (a la misma cuadra, decía yo en el programa), con lo que compositores y productores eran semejantes. La letra narraba una historia de las que tanto gustaban a Loretta Lynn (otro miembro del clan). Decía así:

“Caminó dentro del bar y aparcó su larguirucha figura en un taburete en la barra; con un acento sureño, largo y arrastrado dijo: “tomaré un vaso de cualquier cosa que esté fría”. Una camarera con ojos duros y llenos de sabiduría le miró lentamente de arriba abajo, y pensó “me pregunto cómo este patán campesino ha encontrado el camino hasta el pueblo”. Dijo “hola, patán campesino, ¿es tiempo de hacer el amor? He visto algunos tipos interesantes, pero tú eres algo especial. ¿De dónde vienes, patán campesino?

Un año después en una cama de alegría, lágrimas, muerte y pena, en un mundo lleno de maravillas, llegó otra; la cara de esa mujer estaba embebida en una mirada extasiada de amor y ternura, maravillada con el suave y cálido abrazo de un muchachito que se alimentaba de su pecho. Y dijo: “hola, patán campesino, ¿es tiempo de hacer el amor? He visto algunos tipos interesantes, pero tú eres algo especial. Mamá ama a su patán campesino”.

Cuarenta años de duro trabajo más tarde en un sencillo, tranquilo y pacífico lugar del campo, la pesada mano del tiempo no ha borrado la mirada extasiada de la cara de la mujer; yace en su lecho de muerte sabiendo completamente que su carrera se acaba, pero sonríe suavemente y mira a los ojos tristes de su marido y su hijo, y dice: “adiós, patán campesino, ¿es tiempo de hacer el amor? He visto algunas cosas interesantes, y la vida lo ha sido. Hasta luego, patán campesino”.

Referente a la letra, tengo que puntualizar que la frase “¿es tiempo de hacer el amor?” no es una traducción literal; lo que dice originalmente se refiere a la cosecha, y al tiempo en que ésta ha terminado, momento en el que los campesinos aprovechaban para holgar en toda la extensión de la palabra. Otro comentario sobre la letra, y que se refiere al título: normalmente a los campesinos se les llama “rednecks” (cuello rojo) por el color del cuello debido a las muchas horas al sol; lo de patán (bumpkin) es aún más peyorativo, y no se suele utilizar mucho en canciones, si bien hay otro tema buenísimo de Barbara Mandrell, llamado “Yo era country cuando lo country no estaba de moda” en cuya letra se dice “nos llamaban patanes campesinos”.

Y para finalizar, algo más de Cal Smith.

Nacido en Oklahoma en 1932 (en plena depresión), se crió en California que fue el destino natural de muchos okies en aquella época. Calvin Grant Shofner (su verdadero nombre) empezó trabajando en clubes y también como camionero y domador de potros. Se casó, pero cuando su mujer le dio a elegir, la música o ella, eligió la música; años más tarde volvería a casarse, pero esta vez no hubo disyuntivas. Estuvo dos años en el ejército y cuando se licenció trabajó como discjockey en la localidad de San Jose. En la emisora trabajaba también un hermano de Ernest Tubb, y la consecuencia fue que entre 1962 y 1968, Calvin trabajara con el señor Tubb como guitarrista, apareciendo en casi todos los discos de esa época de Ernest Tubb, en los que figura con su nombre real. Ernest Tubb también le gestionó un contrato con Kapp Records. En 1966 apareció su primer sencillo, ya como Cal Smith, “I’ll Just Go Home”, disco que no logró entrar en listas; sí lo hizo su siguiente tema, “The Only Thing I Want”; durante varios años tuvo éxitos menores (su mejor logro fue Drinking Champagne en 1968 que llegó al nº 35).

En 1970 pasó a Decca, quienes le proporcionaron temas de autores más conocidos como Bill Anderson; precisamente de Bill Anderson fue su primer sencillo en Decca (That’s What Is Like To Be Lonesome) y también “The Lord Knows I’m Drinking”, una canción sobre la hipocresía religiosa en las pequeñas ciudades, que fue su primer número 1 a principios de 1973; tras otros temas que pasaron desapercibidos llegó su “Country Bumpkin” con el éxito citado. Luego llegaron “Between Lust And Watching TV”, “It’s Time To Pay The Fiddler” (buenísima, fue su tercer y último nº 1; el título hace referencia al final de la fiesta, cuando se paga al violinista y se acaba todo), “She Talked A Lot About Texas” y “Jason’s Farm”, todos ellos títulos que me gustaron mucho. Tras éstos, y tres o cuatro sencillos más tarde llegó la canción que ocupará este espacio de “mis canciones preferidas” próximamente, si bien en una versión posterior; el título es “I Just Came Home To Count The Memories” y es difícil saber cuál de las dos versiones es mejor. Tras “Come See About Me”, versión de un tema de Conway Twitty, llegaron una serie de éxitos menores, hasta 1979. Posteriormente grabó en dos sellos independientes con escaso éxito, Soundwaves y Step One, en donde grabó su último álbum en 1986, “Stories Of Life By Cal Smith”.

Como tantos otros cantantes, tras la invasión de los nuevos tradicionalistas se trasladó a Branson en Missouri, en donde acaba de fallecer el pasado día 10 de octubre, dejando viuda (Darlene), un hijo, cinco nietos y quince bisnietos. Nunca fue una estrella, pero siempre fue un gran cantante, de los que no tienen mucho nombre, pero que forman la columna vertebral de la música country.

cuevas; 28-10-13


MC - 061
Y LOS CANDIDATOS EN 2013 SON...
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Al igual que el año pasado, en el presente se ha podido seguir por televisión y por Internet la proclamación de los candidatos anuales a los premios otorgados por la Country Music Association. La ceremonia comenzó con una actuación de Steve Wariner, quien asimismo inició la lectura de los distintos candidatos seleccionados. En esta ocasión, sin embargo, voy a variar lo realizado en años anteriores, incluyendo un comentario a continuación de cada grupo. Espero que este comentario pueda servir a algunos, no tanto para conocer mis gustos, como para formarse una idea más completa en cada apartado.

Artista.- Jason Aldean, Luke Bryan, Blake Shelton, George Strait, Taylor Swift.

Tres intérpretes repiten del año anterior; las dos sorpresas han sido, por una parte, la vuelta de un veterano, George Strait, quien es el único artista de los que sobrevivieron a la irrupción de los “nuevos tradicionalistas” al principio de los 90, lo cual habla muy bien del que ya es una leyenda dentro de la música campesina, y, por otra, la llegada de un casi novato, Luke Bryan. Es curioso el hecho de que no voté a Bryan para este apartado, y sí lo hice para los de sencillo, canción y video en los que, como puede verse a continuación, no ha sido seleccionado (al menos sí coincidí en el de “cantante masculino”).

Sencillo.- Cruise (Florida Georgia Line), Highway Don’t Care (Tim McGraw, Taylor Swift & Keith Urban), Mama’s Broken Heart (Miranda Lambert), Merry Go ‘Round (Kacey Musgraves), Wagon Wheel (Darius Ruckeer).

A decir verdad, de entre todos los temas que pasaron la primera criba mi favorito era Goodbye In Her Eyes de la Zac Brown Band, que, desgraciadamente, no se ha clasificado en ningún apartado. Tanto el tema del “trío” como el de Miranda Lambert estaban también entre mis favoritos, así como el de Darius Rucker, aunque no estaba seguro de que lograra el pase. Sobre la canción del dúo Florida Georgia Line, con decir que permaneció en el nº 1 de las listas de country durante 24 semanas está todo dicho; y la gran sorpresa ha sido la recién llegada Kacey Musgraves, una casi desconocida que interpretó en una convención de presentadores de radio, este tema que a la postre le ha dado una gran fama. Por cierto, Luke Bryan tenía un par de temas preseleccionados.

Álbum.- Based On A True Story (Blake Shelton), Blown Away (Carrie Underwood), Red (Taylor Swift), Same Trailer Different Park (Kacey Musgraves), Tornado (Little Big Town).

Aunque me pillara un poco de sorpresa la presencia de la señorita Musgraves en el anterior apartado, su inclusión en éste parecía bastante lógica, toda vez que, además del tema anterior, tenía otro más en el apartado de canción del año. La presencia de Blake Shelton y Taylor Swift estaba poco menos que cantada (nunca mejor dicho). En cuanto a los otros dos seleccionados, resulta curioso que ambos se refieran a una gran ventolera; fuera de bromas, ninguno sorprende mucho (el cuarteto Little Big Town suena muy bien), aunque igual podían haber figurado otros (como el Uncaged de la Zac Brown Band, que me encanta).

Canción.- I Drive Your Track (Jessi Alexander, Connie Harrington & Jimmy Yeary), Mama’s Broken Heart (Brandy Clark, Shane McAnally & Kacey Musgraves), Merry Go ‘Round (Kacey Musgraves, John Osborne & Shane McAnally), Pontoon (Natalie Hemby, Luke Laird & Barry Dean), Whagon Wheel (Bob Dylan & Ketch Secor)

Empezando por el final, es evidente que el nombre de Dylan sigue “moviendo” mucho; la canción es bastante buena, y Dylan la compuso para incluirla en la banda sonora de Pat Garrett & Billy The Kid, pero nunca la terminó, así que años después le pasó lo que tenía de ella al grupo Old Crow Medicine Show, cuyo componente Ketch Secor escribió algunas estrofas adicionales, reestructuró la canción y el grupo la incluyó en su álbum de 2004; ahora Darius Rucker la ha rescatado, y ha merecido la pena. También es notable la presencia de la señorita Musgraves y de Shane McAnally como compositores no sólo del tema de la primera, sino también del de Miranda Lambert. En cuanto a Pontoon (de Little Big Town) y I Drive Your Truck (de Lee Brice) son también dos muy buenas canciones. Como detalle curioso, mis votos no han coincidido con ninguna de las canciones seleccionadas, lo que, por otra parte, puede dar idea de la calidad de todas ellas.

Cantante femenina.- Kelly Clarkson, Miranda Lambert, Kacey Musgraves, Taylor Swift, Carrie Underwood.

De las cinco cantantes, cuatro estuvieron ya seleccionadas el pasado año, y la única sustitución ha sido la de la señorita Musgraves en lugar de Martina McBride. ¿Qué más se puede decir al respecto?.

Cantante masculino.- Jason Aldean, Luke Bryan, Eric Church, Blake Shelton, Keith Urban.

Y lo mismo, corregido y aumentado; aquí han sido los mismos, sin ningún cambio.

Grupo vocal.- Eli Young Band, Lady Antebellum, Little Big Town, The Band Perry, Zac Brown Band.

Lo mismo se puede decir de este apartado; como detalle curioso, éste ha sido el único en el que mi votación ha coincidido totalmente con los elegidos.

Dúo vocal.- Big & Rich, Florida Georgia Line, Love & Theft, Sugarland, The Civil Wars, Thompson Square.

En este apartado de candidatos, no ha habido ninguna baja respecto del año pasado, pero sí una adición, la de Florida Georgia Line, lo cual quiere decir que hay seis candidatos debido a un empate en el quinto puesto entre dos (al menos) de ellos, si bien no puede saberse quiénes son porque la CMA no hace público ni el número de votos ni el orden ocupado por los seleccionados a fin de no influir en la tercera y última votación.

Evento musical.- Boys ‘Round Here (Blake Shelton & Pistol Annies), Feel Cruise (Florida Georgia Line & Nelly), Don’t Rush (Kelly Clarkson & Vince Gill), Highway Don’t Care (Tim McGraw, Taylor Swift & Keith Urban), The Only Way I Know (Jason Aldean, Luke Bryan & Eric Church).

En este apartado ha habido también otros eventos que podrían haberse clasificado, si bien el tema Highway Don’t Care parece llevar todas las papeletas para la victoria final, muy buen tema, muy buenos intérpretes y muy populares todos ellos. En el mismo estilo de intérpretes está The Only Way I Know, con tres cantantes que han sido seleccionados en el apartado de “cantante masculino”. Entre los “perdedores” (no clasificados para la última ronda) está Old Yellow Moon por Emmylou Harris y Rodney Crowell (ex de la “salvaje” Rosanne Cash y antiguo guitarrista de Emmylou, además de gran compositor y cantante), I Know What You Did Last Night, con Lorrie Morgan y Pam Tillis, y las curiosas Gasoline And Matches por LeAnnRimes junto a Rob Thomas y Jeff Beck (?????), y Accidental Racist con Brad Paisley y el rapero, ganador de múltiples discos de platino y protagonista de la serie de televisión NCIS Los Ángeles, LL Cool J.

Músico.- Sam Bush (Mandolina), Paul Franklin(steel), Dan Huff (guitarra), Brent Mason (guitarra), Mac McAnnally (Guitarra).

También en este apartado repiten todos los intérpretes del año precedente.

Video musical.- Blown Away (Carrie Underwood # Randy St. Nicholas), Boys ‘Round Here (Blake Shelton & Pistol Annies # Trey Fanjoy), Downtown (Lady Antebellum # Peter Zavadil), Highway Don’t Care (Tim McGraw, Taylor Swift & Keith Urban # Shane Drake), Mama’s Broken Heart (Miranda Lambert # Trey Fanjoy).

NOTA.- El segundo nombre es el del director del video.

Hablemos de los directores de los distintos videos. Había dos directores que tenían seleccionados un par de sus trabajos, Shaun Silva (Crash My Party, de Luke Bryan, que me encanta, y Pirate Flag de Kenny Chesney), y Trey Fanjoy que ha visto sus dos videos seleccionados. Personalmente, el que más me gusta de los 20 videos candidatos es el de Miranda Lambert; es gracioso y está muy bien. El de Highway Don’t Care también me parece muy bueno; un director que repite candidatura es Peter Zavaldi, seleccionado el pasado año con el video de Eric Church (Springsteen, muy bueno) y este año con el de Lady Antebellum.

Nuevo artista.- Lee Brice, Brett Eldredge, Florida Georgia Line, Kip Moore, Kacey Musgraves.

En principio no debería haber artistas repetidos de un año para otro en esta categoría, pero las normas de la CMA lo permiten, así que, en esta ocasión, Lee Brice ha sido el beneficiado. Por otra parte, los distintos candidatos seleccionados en todos los apartados hace presumible que Kacey Musgraves gane este apartado. Además de estos dos artistas, a mí me han gustado mucho, aunque no hayan resultado elegidos, Love & Theft, un dúo muy interesante, y un chico nuevo, Craig Campbell cuyo álbum me ha gustado muchísimo, pero que no ha logrado pasar el corte.

cuevas; 15-10-13


MC - 060
MIS CANCIONES FAVORITAS - 21 - El noble arte del insulto.
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Hace unos años celebramos en casa una cena de fin de año con la asistencia de personas de cinco naciones distintas; aquella reunión la recuerdo con particular agrado, y en ella se planteó, entre otros temas, la diferente manera de insultar o de proferir tacos unos u otros; al final, todos estuvimos de acuerdo en que la variedad e imaginación de los latinos era difícilmente igualable por el resto de etnias.

Por eso, merece una mención especial la canción seleccionada en este apartado, pues, aunque no llega a la imaginación latina, sobrepasa lo que es habitual en la lengua inglesa. El compositor de tan loable esfuerzo es Harlan Howard, si bien en esta composición contó con la ayuda de uno de los pertenecientes a la nueva hornada (estamos hablando de 1993) de compositores, Kostas, de origen griego.

La intérprete era Patty Loveless, y el título de la canción, “Blame It On Your Heart”, vamos que el individuo al que dedicaba el tema no podía echarle la culpa ni a la luna, ni a la bossa nova (que decía la recientemente fallecida -¡vaya racha!- Eydie Gorme), sino a su corazón, esto es, a él mismo. Y lo subrayaba así:

“Tienes que aprender una o dos cosas de mí, porque no voy a cogerlo más, y eso no quiere decir quizás, no distingues lo cierto de lo equivocado, bien, el amor que tuvimos se ha acabado, así que culpa a tu corazón mentiroso, engañador, con un latido frío como un muerto, falso, con segunda intención, mezquino y abusador del amor.

Quise ser la única para ti, y todo lo que conseguí fue soledad, ahora que este amor está enterrado porque has fallado la prueba, culpa a tu corazón mentiroso, engañador, con un latido frío como un muerto, falso, con segunda intención, mezquino y abusador del amor.

Vas derecho a la pena, vas a tener una mala ruptura, tuviste una mala equivocación, nunca vas a encontrar otro amor como el mío, alguien te va a hacer lo que me has hecho, cariño, y cuando lo haga, que lo harás, verás que no es divertido, necesitarás algo de simpatía, pero no me llames, culpa a tu corazón mentiroso, engañador, con un latido frío como un muerto, falso, con segunda intención, mezquino y abusador del amor”.

Hay que reconocer que la letra tiene su mérito, y si a eso se une la música pegadiza, el ritmo rápido, y la buena producción, no sorprende que la canción consiguiera para Patty Loveless su tercer número uno, allá por 1993 y, por si alguien está interesado, todo el CD (Only What I Feel) era muy bueno.

cuevas; 13-09-13


MC - 059
UN CALIDO Y LUCTUOSO VERANO
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Cowboy Jack Clement

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Jody Payne

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Tompall Glaser

En principio, esta vuelta del verano iba a estar dedicada a Bobby Bare, como segundo de los elegidos este año para el Salón de la Fama. Desgraciadamente, la actualidad manda, y hay que dejar espacio para la reseña de estos tres fallecimientos, inesperados para mí todos y cada uno de ellos.

Para empezar, el Cowboy Jack Clement, al que dedicábamos hace poco tiempo un artículo por haber sido elegido para el citado Salón de la Fama, nos dejaba el día 8 de agosto en su hogar en Nashville como consecuencia de un cáncer.

Dos días más tarde, el sábado 10 y de bido a un ataque al corazón, fallecía Jody Payne, el que fue guitarrista de la banda de Willie Nelson durante 35 años. Jody Payne había nacido en el condado de Garrard, en Kentucky en 1936; su padre tocaba música bluegrass, lo habitual en Kentucky, y el pequeño Jody empezó a tocar con él a los cinco años. En 1951 empezó su carrera como guitarrista profesional en el grupo de Charlie Monroe, uno de los grandes intérpretes de bluegrass. Tras su paso por el ejército se trasladó a Michigan, tocando en la West Fort Tavern. Se incorporó al grupo de Merle Haggard participando en una gira; participó en grabaciones de Hank Snow, Tanya Tucker y Leon Russell, y en 1973 se incorporó a la Banda de Willie Nelson, con quien trabajó hasta el 2008. Participó en la película Honeysuckle Rose (La flor de la madreselva) junto a Willie, Amy Irving, Dyan Cannon y apariciones esporádicas de Emmylou Harris o Hank Cochran entre otros. En 1981 entró en listas “There’s a Crazy Man” en el que figuraba Jody Payne como intérprete, acompañado del resto del grupo de Willie. Tras muchos años de participar en distintas grabaciones, aquélla fue la única vez que su nombre apareció como intérprete principal. Los que le conocieron aseguran que era un tipo muy alegre y extrovertido, con la sonrisa en su cara o en su guitarra.

Y el día 13, a los 79 años falleció Tompall Glaser, quien junto a sus hermanos, Jim y Chuck formó el grupo Tompall y los Glaser Brothers. Comenzaron trabajando para Marty Robbins, quien les animó a trasladarse a Nashville; allí los principios fueron duros; grabaron un sencillo en 1959, “She Loves the Love I Give Her” que pasó desapercibido, al igual que su primer álbum, al año siguiente, orientado al contry-folk. Hasta 1966 no volvieron a grabar, de nuevo orientados hacia el country-folk. Precisamente en 1966, Tompall Glaser escribió junto a Harlan Howard un tema que los antiguos caravaneros recordarán, “The Streets Of Baltimore” que interpretó Bobby Bare. En 1969 montaron un estudio de grabación, y si bien sus discos no alcanzaban los primeros puestos, sí lo hicieron sus finanzas y su influencia sobre otros grupos, de manera que Record World les nombró como el mejor grupo country de los últimos diez años, allá por 1975.

1974 fue el año de la eclosión del nuevo sonido que se llamó outlaw; Waylon Jennings y Willie Nelson fueron sus máximos impulsores, y en 1975 apareció un LP que batió todos los records existentes hasta entonces en cuanto a ventas y a permanencia en listas; se llamó “Wanted. The Outlaws”, y en él, junto a Waylon y a Willie intervenían otros dos intérpretes, Jessi Colter, por entonces la mujer de Waylon, y Tompall Glaser; de éste eran las dos canciones que cerraban el elepé, una versión del blue yodel nº 1, “T for Texas” de Jimmie Rodgers, y “Put Another Log On The Fire”, canción que, editada en sencillo fue el mayor éxito para Tompall; estaba escrita por Shel Silverstein, (ver artículo nº 19 de este apartado dedicado a la música campesina) y enseñaba otra nueva muestra del humor de su autor, ya que el tema llevaba como subtítulo, “himno nacional machista chovinista”. Tompall siempre había sentido debilidad por Silverstein ya que la grabación original del tema (la editada en sencillo) pertenecía a un álbum donde todas las canciones estaban escritas por el célebre compositor judío.

En 1980 los hermanos se reunieron nuevamente, grabando juntos otros tres años, pero ya los gustos habían cambiado, del movimiento outlaw quedaban sólo los nombres de Waylon y Willie, y los Glaser Brothers volvieron a centrarse en sus negocios.

De los ocho álbumes de Tompall que tengo en mi discoteca, mi preferido es “The Great Tompall and his Outlaw Band”, un LP que une un puñado de nuevas canciones con versiones muy buenas de temas conocidos como “The Wild Side Of Life”, “Time Changes Everything”, y mi preferida del álbum, “We Live In Two Different Worlds”, una canción de Fred Rose que popularizó Hank Williams.

cuevas; 30-08-13


MC - 058
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 20 - Más honky-tonk con otro nombre.
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Night Things

El artículo anterior de “mis canciones preferidas” estaba dedicado al primer honky-tonk, “Born To Lose”; este estilo se caracterizó, instrumentalmente, por ser el primero en utilizar guitarras eléctricas y amplificadores como consecuencia lógica del ruido de fondo existente en los locales a los que debe su nombre. Cuando se empezaron a grabar discos de este género, se respetaron los acompañamientos que se utilizaban en las actuaciones; pero pasó el tiempo, la música campesina estuvo a punto de desaparecer, y de ello se salvó por un suceso que hoy día muchos consideran como algo malo, ignorando lo que supuso en su día: la aparición del sonido Nashville; en él dejaron de utilizarse (o casi) la steel y el fiddle, incorporándose en su lugar una orquesta de cuerdas, con mucho violín y varias guitarras, y coros donde antes había armonías, aunque éstas no se olvidaron del todo.

Cuando una canción escrita como honky-tonk, con letra típica de honky-tonk, usó la instrumentación típica del sonido Nashville se obtuvo otro estilo híbrido entre Nashville y honky-tonk al que algunos autores han llamado “countrypolitan”; personalmente este nombre no me gusta nada, pero tampoco he encontrado, ni se me ha ocurrido, otro para designar este tipo de canciones.

Hay muy buenos temas en este estilo musical, pero a mí hay uno que me gusta sobremanera; no se editó como sencillo en la versión que me encanta; sí se hizo con otra versión, en 1977, a cargo de una señorita llamada Dottsy (fue su mayor éxito aunque no pasó del nº 10 de las listas); pero, aunque se me acuse de machista, esta versión no me gusta porque no es una canción hecha para mujeres; (para compensar otro día hablaré de un tema que no estaba hecho para hombres).

Y para cerrar este largo preámbulo, hay que indicar que en el tema que nos ocupa se homenajea a la canción que ocupaba el artículo anterior. Y vamos ya con título e intérprete, que es lo interesante.

Se trata de “(After Sweet Memories) Play Born To Lose Again”, interpretada por Ronnie Milsap en su álbum “Night Things” de 1975 (anterior, por tanto, a la versión de Dottsy); estaba escrita por Kent Robbins, y su letra dice así:

“Perdonadme, soy otro tonto solitario, y sé que el grupo está cansado, son ya las dos y media, pero ¿querriáis tocar una última petición para un viejo amigo?; después de “Dulces Recuerdos” tocad otra vez “Nacido para perder”.
Después de “Dulces Recuerdos” tocad otra vez “Nacido para perder”, estoy aquí todas las noches, sé que conocéis mi historia, la oigo de vez en cuando, así que después de “Dulces Recuerdos” tocad otra vez “Nacido para perder”.
Conozco a la camarera aquí, me sienta a una mesa cerca del grupo, me trae escocés con soda, y sus ojos comprenden. Vuestra noche de un día duro está terminando, pero la mía va a comenzar, así que después de “Dulces Recuerdos” tocad otra vez “Nacido para perder”.
Después de “Dulces Recuerdos” tocad otra vez “Nacido para perder”, estoy aquí todas las noches, sé que conocéis mi historia, la oigo de vez en cuando, así que después de “Dulces Recuerdos” tocad otra vez “Nacido para perder”.”
¿Y qué más puedo decir?, que me gusta mucho la frase que comienza con “vuestra noche”, y que la interpretación de Ronnie Milsap, el mejor cantante de álbumes de toda la música campesina, es fantástica dando al tema el grado justo de dolor comedido y de falta de esperanza que es la base de la mayor parte de los temas de honky-tonk.

cuevas; 24-05-13


MC - 057
WHO’S GONNA FILL YOUR SHOES?. La música campesina está de luto.
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George Jones

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George Jones

Hace apenas una semana, durante la comida que celebramos los caravaneros, me contaron que George Jones estaba muy enfermo. Luego las noticias se fueron sucediendo; había tenido que interrumpir la gira que planeaba como su despedida para centrarse luego en su familia; esta gira, llamada “el gran tour” (título de una de sus canciones que fue nº 1 en 1974) tenía prevista su finalización con un concierto en el que actuarían, entre otros, Alan Jackson y Garth Brooks.

La noticia, no por esperada, ha sido un mazazo para todos los aficionados al country en general, y a mí particularmente. Hace un par de años, confesé que, después del legendario Hank Williams, los cantantes que me parecían los mejores, dentro de este género, eran George Jones y Merle Haggard. Así que me siento en el ordenador, intento escribir algo y me quedo bloqueado, con un montón de ideas deslavazadas pugnando por salir, y un sentimiento de pérdida que me impide hilar las mismas, por lo que pido perdón de antemano por si el artículo resulta un tanto inconexo.

Nacido en Saratoga (Texas) el 12 de septiembre de 1931, se crió en Vidor, otra ciudad tejana de unos diez mil habitantes, cercana a Beaumont. En Beaumont empezó a ganarse, malamente, la vida, tocando la guitarra por las calles, y actuando en una emisora, la KRIC; a los 16 años se trasladó a Jasper, siempre en Texas, en donde actuó en la KTXJ. Se casó, pero su matrimonio duró un año; luego vino la guerra de Corea, y George Jones se alistó en la marina, pero no llegó a salir de California. Cuando se licenció, en 1952, intentó abrirse camino en el mundo de la música; eran los años en los que estaba naciendo el rock, por lo que las primeras grabaciones de George incluyen un buen número de rockabillies. Una anécdota muy poco conocida de esta época es el hecho de que, acuciado por el hambre, vendió por 25 dólares una canción que había escrito a un cantante que empezaba a tener fama; éste la registró como suya y triunfó con ella.

Su primer éxito en country llegó a finales de 1955, cuando grabó “Why, Baby, Why”; al año siguiente se editaron otros tres sencillos de George que entraron entre los diez primeros de las listas de Billboard. Simultáneamente, grabó con el pseudónimo de Thumper Jones un sencillo, “Rock It”/”How Come It” en el mismo sello (Starday) en el que grababa sus temas más campesinos. También el mismo año (1956) grabó como Hank Smith un sencillo con versiones de rocks clásicos, “Heartbreak Hotel”/”Blue Suede Shoes”, que está editado por el sello Gilmar.

Starday Records era propiedad al 50% de “Pappy” Daily, quien ejerció de productor y manager para George Jones, hasta el punto de que éste le consideraba un segundo padre. El éxito de George Jones en Starday hizo que la multinacional Mercury quisiera ficharle; al final, las gestiones de Pappy Daily hicieron que Mercury se quedara con toda la compañía, y que Daily siguiera produciendo los discos de George. En Mercury se editaron “Treasure Of Love” y “White Lightning”, discos que aparecieron en el maltrecho mercado español de la ápoca. “White Lightning” era una canción escrita por J. P. Richardson, alias el Big Bopper, quien falleció en el mismo accidente que Buddy Holly. Otra canción escrita por Richardson en la que participó George Jones (aunque sin figurar en los créditos) fue “Running Bear” que Johnny Preston llevó al número 1; en esta canción de amor trágico entre dos indios de tribus rivales, hay un coro de indios haciendo el típico aúaúaú; uno de los “indios” era George Jones (y creo recordar que otro era Pappy Daily, y no estoy seguro si también estaba el Big Bopper ahí incluido).

También de la época Mercury fueron dos de las mejores canciones de toda la historia de George Jones, la romantiquísima “Tender Years” (que tuvo una versión europea del belga-francés Johnny Haliday), y “She Thinks I Still Care”, ambas nº 1 durante 7 y 6 semanas respectivamente, y la primera (que también se editó en España) fue la canción de Jones con mayor permanencia en listas, 32 semanas.

Otra multinacional discográfica, United Artist, ofreció a Pappy Daily un sustancioso copntrato para que se incorporara a su sello, naturalmente con George Jones; y así, entre 1962 y 1964, los discos de George se editaron bajo este sello (más algunas grabaciones que su compañía anterior tenía todavía guardadas, algo que pasó también luego, en su siguiente salto). El problema fue que ni los discos de George vendieron tanto como se esperaban los responsables económicos del sello (con una excepción de la que trataré luego), ni Pappy Daily aportó nada interesante al sello, así que, en 1965 nuevo cambio de compañía, ahora a Musicor. Y la etapa Musicor, volvió a ser buenísima para todos, cantante, productor y compañía. Lo que le hace a uno pensar en cuál sería el motivo del menor éxito de las grabaciones de United Artist. No he podido aún encontrar una respuesta a esa cuestión. El caso es que temas como “Walk Through This World With Me”, “When The Grass Grows Over You”, “I’ll Share My World With You”, “Love Bug”, “Four-O-Thirty Three”, “Things Have Gone To Pieces”, “Take Me”, “I’m A People” (no están puestas por orden de grabación) y muchas otras más, reverdecieron los laureles para George Jones.

En 1971, de forma abrupta y con reproches mutuos se rompió la pareja de George Jones con Pappy Daily; el cantante fichó entonces por el sello Epic (filial de CBS, ahora Sony) y pasó a tener como productor a Billy Sherrill; cuando me enteré, pensé que el controvertido productor no encajaba en el estilo de Jones, y aquello iba a ser pésimo para el cantante. Nada más lejos de lo que sucedió luego. La fuerza de Jones se mantuvo intacta y “arrastró” a su terreno la producción de Sherrill, apareciendo nuevas obras maestras, entre ellas una canción que figuraba en el número 1 de las 500 mejores canciones de country en una lista que circulaba por internet hace unos años, “He Stopped Loving Her Today”, y la canción que da título (o casi) a este artículo, “Who’s Gonna Fill Their Shoes?, una canción homenaje a las viejas glorias y que tiene un cierto tinte pesimista en su búsqueda de quiénes van a ocupar en el futuro el espacio de los grandes cantantes antiguos.

Punto y aparte merecen los dúos con distintos intérpretes; se recuerdan los que ha hecho con su tercera mujer, Tammy Wynette, que son muy buenos como cabría esperar de dos grandes estrellas de la música; pero yo quiero hablar de otros, empezando por una desconocida Margie Singleton, esposa de Shelby Singleton (un personaje sobre el que escribiré algún día); Margie, con aspecto de ama de casa más que de cantante, hizo unos dúos extraordinarios acompañando a George Jones.

Cuando alguna vez alguien me ha preguntado por los mejores dúos de la historia del country, siempre he señalado como mi preferido uno que hizo con Melba Montgomery en 1963, “We Must Have Been Out Of Our Minds”, precisamente en United Artists. Y en plan dúos con otros caballeros, los que hizo con Gene Pitney son buenísimos; y también son notables dos con Merle Haggard (“Yesterday’s Wine”, composición de Willie Nelson, y “C. C. Waterback”), “Bartender’s Blues” con James Taylor, y “Stranger In The House” con Elvis Costello. También ha grabado dúos con varios cantantes de la generación de los “nuevos tradicionalistas”, Randy Travis, Sammy Kershaw, Alan Jackson, Patty Loveless y Garth Brooks.

Precisamente, tanto Alan Jackson como Garth Brooks han reconocido varias veces la deuda musical que tienen con George Jones; Alan Jackson le homenajeó en “Don’t Rock The Jukebox” y Jason Aldean lo ha hecho en “Dirt Road Anthem”, al igual que antes Barbara Mandrell lo había hecho en “I Was Country When Country Wasn’t Cool”. Y, para completar el capítulo de influencias musicales, decir que las de George Jones provienen fundamentalmente de Hank Williams, y de Lefty Frizell.

Y, lo dicho, George, ¿y ahora, quién ocupará tus zapatos?

cuevas; 01-05-13


MC - 056
ELEGIDOS PARA EL SALON DE LA FAMA, 2013. - 1. Una personalidad fascinante
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Nombrados

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"Cowboy" Jack Clement

El miércoles 10 de abril, Bill Anderson, al que los viajeros más antiguos de Caravana recordarán por su “Still” de 1963, uno de los mejores discos “hablados” de la historia (y a mí, el que más me gusta), anunció las personas elegidas este año para el Hall of Fame, aunque la proclamación oficial coincidirá con la elección de los mejores del año, allá por el mes de noviembre.

Cada año se nombran tres nuevos integrantes de este Salón de la Fama, un cantante de la Era Moderna, entendiendo como tal aquéllos cuya prominencia nacional data de, al menos, 20 años atrás, un cantante de la Era de Veteranos, igual pero 45 años, y una tercera categoría que va rotando entre “personas que no han grabado habitualmente”, compositores, y músicos de estudio o de acompañamiento de artistas en sus jiras. Este año, tocaba a la primera de estas tres posibles categorías.

A los elegidos voy a dedicarles un artículo a cada uno, pero para no mantener el suspense digamos que los cantantes han sido Kenny Rogers (Era Moderna) y Bobby Bare (Era Veteranos). En cuanto al tercero de los elegidos, el galardón ha ido a parar a una de las personalidades más fascinantes de Nashville, a quien admiro desde hace mucho, a quien pensaba dedicar un artículo en un par de meses (artículo que adelanto ahora) y de quien estuve a punto hace un par de semanas de elegirle para “mis canciones preferidas” (y lo haré próximamente). Su nombre, Jack Clement, aunque en el mundillo country todos le conocen como “Cowboy” Jack Clement.

Nacido en Memphis (Tennessee) en 1931, Jack Clement empezó tocando guitarra y dobro; a los 13 años empezó con la steel. Estuvo 4 años (entre 1948 y 1952) sirviendo en los marines; los dos últimos estuvo destinado en Washington D. C., aprendió a tocar el banjo y, en su tiempo libre, acompañó a The Stonemans, Jimmy Dean y Roy Clark. En 1953 formó un dúo de bluegrass (Buzz & Jack) con el guitarrista Buzz Busby, actuando en el área de Boston. Tras pasar por una serie de grupos, volvió a Memphis, huyendo del frío de Boston y allí trabajó como profesor de baile y montó un estudio de grabación y un pequeño sello (Fernwood) con un amigo; grabaron algunos sencillos y se los llevaron a Sam Phillips, el dueño de la Sun Records, quien solía dejar la producción de discos a otras personas reservándose para sí el papel de ejecutivo. A Sam Phillips le gustó la forma de producir de Jack Clement y le contrató para trabajar en Sun como ingeniero de sonido, productor y descubridor de nuevos valores (como Elvis Presley, Jerry Lee Lewis o Johnny Cash). También grabó un par de sencillos como cantante, pero no tuvieron gran repercusión, que se diga. En esta época compuso dos canciones para Johnny Cash: “Ballad Of A Teenage Queen” y “Guess Things Happen That Way”, siendo la primera de ellas la canción que Clement ha considerado siempre como su mejor tema.

En 1959 creó Jack Music Incompany (sus iniciales JMI dieron luego nombre a un sello discográfico, también propiedad de Clement) y otro sello discográfico, Summer Records, que tuvo que cerrar antes de fin de año. No obstante, Fernwood todavía estaba vigente, y en él publicó “Tragedy” cantado por Thomas Wayne & DeLons, una canción de la que los Fleetwoods hicieron una muy buena versión en 1961, aunque la original, de Thomas Wayne, tuvo más éxito en las listas. En Fernwood también se editaron algunos sencillos de Jerry Foster y de Bill Rice, quienes, años después, formarían un gran equipo como compositores. En 1961, Jack Clement se asoció con Bill Hall para fundar una editora, Hall-Clement Music, que, más tarde, venderían a Polygram, pero, editoras al margen, Clement siguió produciendo a diversos intérpretes como Moon Mullican, Cliff Bruner y Johnny Cash (“Ring Of Fire”).

Jack Clement trasladó su Jack Music a Nashville, y allí cayó en sus manos una demo de Charley Pride; impresionado convenció a RCA para que le fichara, y produjo sus primeros discos. También ha producido a Sheb Wooley, The Stonemans, Mac Wiseman, Tompall & The Glaser Brothers, Doc Watson, Waylon Jennings, John Prine y un elepé que grabó Louis Armstrong junto a los músicos de estudio de Nashville.

Como compositor, Jack Clement también escribió “The One On The Right Is On The Left” y “Everybody Loves A Nut” (Johnny Cash), “Miller’s Cave” (Hank Snow en 1960 y Bobby Bare en 1964, de más éxito que la original), “I Know One” (una gran canción de Jim Reeves de 1960 y con buenísimas versiones de Charley Pride en 1967 y de Garth Brooks en 1989), “A Girl I Used To Know” y “Not What I Had In Mind” (George Jones, 1962 y 1963), “Just Between You And Me”, “Does My Ring Hurt Your Finger” y “Let The Chips Fall” (Charley Pride, 1966, 67 y 68), “The Moods Of Mary”, “California Girl (And The Tennessee Square)” y “Gone Girl” (Tompall & The Glaser Brothers, 1968, 69 y 70), y “Let’s All Help The Cowboys (Sing The Blues)”, canción que ocupó la cara B de “Rainy Day Woman” (Waylon Jennings, 1974), y que realizó su periplo por las listas de country acompañando al tema principal.

La editora JMI tenía un sistema de trabajo bastante curioso: los distintos compositores escribían canciones, pero cuando se quedaban algo atascados, o al finalizarlas, se las mostraban a los demás, y alguno de ellos se incorporaba a la composición para mejorar el producto. En esta editora trabajaron Allen Reynolds, Bob McDill, Wayland Holyfield, Garth Fundis y Don Williams que entre 1964 y 1971 había formado parte de los Pozo-Seco Singers.

Durante 1970, Jack Clement construyó un estudio en la ciudad de la música, se embarcó en la producción de una película que constituyó un fracaso comercial y contrató a Don Williams para su editora; en 1972, JMI editó el primer álbum de Don Williams, y al año siguiente, el segundo; estos discos, con bastante éxito para estar editados por una indie, atrajeron la atención de las grandes compañías, que descubrieron un pequeño detalle: Clement había olvidado hacer un contrato (como cantante) a Don Williams (su contrato era como compositor), por lo que una de ellas, la ABC Dot, se apresuró a ficharle. La JMI pasó, entonces, por un período de hibernación hasta 1978, año en el que publicó un LP de Stoney Edwards. El mismo año, Jack Clement grabó un álbum en Elektra. Aunque el elepé tuvo buenas ventas en su país, su mayor éxito lo obtuvo en Australia.

Con la invasión de los nuevos tradicionalistas en los años 90, muchos cantantes establecidos tuvieron que buscar refugio en discográficas menos importantes que las grandes, y algunas se radicaron en Branson (Missouri); allí, Jack Clement produjo nuevos cedés de Charley Pride, que contenían, en una gran parte, las nuevas versiones de sus antiguos éxitos.

Y ésta es, a grandes rasgos, la historia de uno de esos héroes olvidados que jalonan la historia de la música: el “Cowboy” Jack Clements, músico, ingeniero de grabación, descubridor de talentos, compositor y productor. Y ahora, elegido para el Salón de la Fama de la Música Country.

cuevas; 17-04-13


MC - 055
MIS CANCIONES FAVORITAS - 19. Donde nació el honky-tonk
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Ted Daffan & His Texans

Hace unos cuantos años, estuve cenando con dos matrimonios norteamericanos, y aunque la conversación en general no versó sobre la música, sí se tocó de pasada; hablando sobre las canciones y los estilos que más nos gustaban, uno de los hombres comentó que la canción preferida de su madre (venerable dama tejana) era “Born To Lose”, algo que a él le hacía mucha gracia, porque le resultaba difícil imaginarse a su madre subyugada por un cantante que narraba sus penas por toda su vida en general, y por su amor perdido en particular.

La verdad es que se trataba de una canción que siempre me había gustado, pero decidí indagar algo más sobre ella, y buscando por libros (internet entonces era un sueño que apenas sí había comenzado), descubrí que varios de ellos decían que había sido el primer tema en estilo honky-tonk, que, por otra parte, es mi preferido dentro de los muchos que configuran la música campesina. Su autor era Ted Daffan, a quien también le cabía el honor de ser el autor de la primera canción del género “camioneros”; pero sobre eso ya volveremos otro día.

Ciñéndonos a la canción, su letra dice: “Nacido para perder, he vivido mi vida en vano, cada sueño sólo me ha aportado dolor, toda mi vida he estado siempre tan triste, nacido para perder, y ahora te estoy perdiendo. Nacido para perder, parece tan difícil de soportar, siempre quiero tenerte cerca, pero te has cansado y ahora dices que hemos roto, nacido para perder, y ahora te estoy perdiendo. Nacido para perder, mi esperanza se ha marchado y es difícil encarar un amanecer vacío; eras toda la felicidad que había conocido, nacido para perder, y ahora te estoy perdiendo. No tiene sentido soñar con la felicidad, todo lo que veo es soledad, toda mi vida he estado siempre tan triste, nacido para perder, y ahora te estoy perdiendo”.

La primera versión que escuché de este tema fue la de Johnny Cash, pero, aunque parezca una herejía para algunos, hoy día es la versión que menos me gusta y me refiero a ella sólo a título indicativo. Mi preferida, por supuesto, es la original, la de Ted Daffan y sus Texans, que hizo su entrada en las listas de country en la segunda semana de existencia de estas listas que, por entonces, se llamaban “Juke Box Folk Records”, ya que se basaban en las recaudaciones que conseguían en los “juke box” y no en la venta de discos o en las veces que se oyeran por la radio. No llegó al nº 1, se quedó en el 3, pero permaneció en las susodichas listas durante 21 semanas.

Hay también otras dos versiones que me gustan mucho de este tema, casi tanto como la original: una de ellas es la que hizo Ray Charles en su álbum “Modern Sounds In Country And Western Music” de 1962, siendo además el segundo sencillo que se extrajo del elepé, tras “I Can’t Stop Loving You”; Ray Charles enfatiza muy bien la soledad y tristeza de la letra, de manera distinta a la de la grabación original. La otra versión que me gusta mucho puede parecer sorprendente ya que no es de un cantante campesino cien por cien; por aquello de estar en el mismo sello discográfico se editaron en 1965 álbumes de dúos entre George Jones, Melba Montgomery y Gene Pitney. Las sesiones del primer disco de George y Gene tuvieron lugar los días 5 y 6 de enero de 1965. El éxito del elepé resultante fue tal que dio lugar a un segundo álbum con George Jones y Gene Pitney, y, posteriormente, a otras grabaciones de Gene Pitney de temas clásicos del country; pero la canción que nos ocupa, “Born To Lose” pertenece al primer LP, se grabó el 6 de enero, y es uno de los dos temas que Gene Pitney interpretó en solitario, sin George Jones (el otro fue “I Really Don’t Want To Know”). La interpretación de Gene es muy buena, con un clímax que nos trae al recuerdo el final de su “I’m Gonna Be Strong” de pocos meses antes.

En cualquier caso, una gran canción con esas tres muy buenas versiones: Ted Daffan, Ray Charles y Gene Pitney.

cuevas; 02-04-13


MC - 054
CINCUENTA AÑOS SIN PATSY. Y sin Cowboy, Hawkshaw, Randy. Y sin Jack.
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Patsy Cline

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Cowboy Copas

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Hawkshaw Hawkins

Se cumplen cincuenta años del accidente aéreo que costó la vida a tres grandes cantantes; y la natural conmoción por un fallecimiento inesperado, se multiplica por tres en este caso, al igual que había sucedido unos años antes con la otra catástrofe en la que los fallecidos fueron Buddy Holly, Ritchie Valens y el Big Bopper.

Además en este caso, se dio una concatenación de accidentes que acrecentó el dolor y la sorpresa por la pérdida irreparable. Todo había empezado un mes antes, el 24 de enero, cuando un coche conducido por Jack Wesley Call chocó contra un camión en un cruce de la autopista 40 en Independence, Missouri. Cactus Jack Call, como era conocido, era un disc-jockey que trabajaba en el área de Kansas City (localidad que, pese a su nombre, no está en Kansas sino en Missouri); contaba 39 años, y de resultas de las heridas sufridas murió al día siguiente, dejando a su viuda en una mala situación económica.

Patsy Cline actuaba en un concierto en Birmingham, Alabama, el día 2 de Marzo, junto a Jerry Lee Lewis y Tex Ritter; allí hablaron de la posibilidad de organizar una actuación en Kansas City a beneficio de la viuda de Cactus Jack, y 24 horas después tuvo lugar ese concierto al que se sumaron otros cantantes como Cowboy Copas, Hawkshaw Hawkins y Billy Walker.

El 4 de marzo estaba previsto que volvieran hacia Nashville estos tres últimos cantantes, junto a Patsy Cline en la avioneta de esta última, pero se levantó una súbita niebla que impidió el despegue de la avioneta; Billy Walker, que tenía prisa por llegar a Nashville, decidió tomar un vuelo comercial, en aviones con instrumentación más completa que les permitía despegar aun con niebla, pero los otros tres cantantes decidieron esperar un día más y partir al día siguiente. El piloto era Randy Hugues, guitarrista y manager de Patsy Cline; también había grabado algún disco, pero sin ninguna repercusión. Así que el día 5 de marzo despegaron rumbo a Nashville, pero por el camino, al parecer se tropezaron con dos tornados, el segundo de los cuales les abatió sobre un área boscosa, cercana a la ciudad de Camden, unas cien millas al oeste de Nashville.

La figura de Patsy Cline era y ha seguido siendo desde entonces una de las más importantes de la música campesina. Siempre ha habido una cierta pugna entre los que se consideran puristas dentro del country, y los que están más abiertos a hacer concesiones al pop en aras de una mayor comercialidad. Patsy Cline ha sido, sin discusión, el punto de referencia, el lugar de encuentro de ambas tendencias, reconocida por unos y otros como una de las grandes figuras de la canción; si bien en sus comienzos flirteó más con el pop (“Walking After Midnight”), su evolución posterior se inclinó decididamente hacia el country; en 1961 su canción “I Fall To Pieces” fue cosiderada como el mejor tema country del año, y sus discos siguientes, “Crazy” y “She’e Got You” (respectivamente nº 2 y nº 1 de las listas), revalidaron su éxito y la configuraron como la nueva reina de la música country, tomando el relevo de una Kitty Wells siempre admirada. Tras su muerte, su compañía discográfica no se dedicó a reeditar con arreglos posteriores una y otra vez sus canciones como sucedió con Jim Reeves, y sólo hubo un disco realmente notable en este sentido, “Jim Reeves & Patsy Cline Greatest Hits”, en el que se incluyó una canción “Have You Ever Been Lonely (Have You Ever Been Blue)” cantada “a dúo” por estos dos artistas….. que nunca cantaron ni grabaron juntos, y cuyas voces están tomadas de grabaciones con distintos productores y en diferente sello discográfico; todo un prodigio de la ingeniería. Por último, quiero añadir que en cine, la figura de Patsy fue interpretada primero por Beverly d’Angelo en la película sobre la vida de Loretta Lynn, y luego por Jessica Lange en el film “Sweet Dreams” en el que se narraba la vida de Patsy.

Cowboy Copas fue el primer intérprete de “Tennessee Waltz”, canción de la que he tratado en el artículo dedicado a Patti Page; el tema había sido escrito por Pee Wee King y Redd Stewart, quien por entonces era el cantante de la banda liderada por Pee Wee; precisamente Cowboy Copas comenzó su carrera como cantante de esta banda, y por ello el señor King le ofreció su canción (aunque también la interpretó él) siendo la de Cowboy Copas la primera versión que se grabó en 1947; al año siguiente había vendido ya un millón de copias; en 1965 se la nombró “canción oficial del Estado de Tennessee”, y en 1966, el británico Joseph Murrells, recopilador de “millones de ventas”, cifraba en diez los millones de copias vendidos; también citaba otra canción de Copas, “Signed, Sealed And Delivered”, grabada en 1948, que también había conseguido el millón de ejemplares vendidos. Una hija suya estaba casada con Randy Hugues, el piloto de la avioneta siniestrada.

En cuanto a Hawkshaw Hawkins, comenzó su carrera en 1948, casi a la par que Cowboy Copas; si bien su relevancia había sido siempre menor, unos días antes de su muerte, su nueva canción, “Lonesome 7-7203” había entrado con fuerza en las listas (llegaría al nº 1 en el que permaneció durante cuatro semanas, algo que no ocurrió con los últimos discos de sus compañeros). Hawkshaw Hawkins estaba casado con la también cantante Jean Shepard; ironías de la vida, las nuevas generaciones norteamericanas (de las españolas mejor no hablar) sólo conocen a Copas y a Hawkins como los dos cantantes que murieron junto a la gran Patsy Cline.

El subtítulo de este artículo terminaba “Y sin Jack”. Y es que la concatenación de accidentes no había terminado; al funeral de estos artistas acudieron casi todos los cantantes de la época, entre ellos Kitty Wells con su marido, Johnnie Wright; éste formaba parte de un dúo, Johnnie & Jack, junto Jack Anglin, quien también se desplazó en un coche al citado funeral, pero no llegó pues otro accidente segó su vida.

Y no terminan ahí las casualidades; en el accidente que costó la vida a Buddy Holly, en principio iban a acompañarle Waylon Jennings y Tommy Allsup, quienes luego dejaron sus lugares a Valens y a Big Bopper; en el de Patsy Cline, Billy Walker fue quien se libró de la muerte, pero al igual que en una célebre película, el destino no descansó, y Billy Walker falleció en el segundo de los accidentes que más vidas costó a la gente del Grand Ole Opry; en 2008 se estrelló su “van” en la que viajaba con su mujer y dos músicos, Charles Lilly y Danny Patton, en Alabama.

cuevas; 04-03-13


MC - 053
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 18. A vueltas con la versión original
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I Will Always Love You

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A Quarter Moon In A Ten Cent Town

Viene hoy a esta página una gran canción con dos versiones a las que se puede tildar de originales a ambas "To Daddy". La canción está escrita por Dolly Parton, quien la grabó en 1976 para incluirla en el álbum “All I Can Do”, pero, a la hora de la verdad, la canción quedó fuera. (Según me comentó Johnny Rodriguez, cada vez que grababa para editar un LP, cantaba entre catorce y dieciocho canciones, aunque luego el álbum contara tan sólo con diez temas).

Por otra parte, Emmylou Harris, gran amiga de Dolly, escuchó la canción y decidió grabarla, incluyéndola en el “A Quarter Moon In A Ten Cent Town” en 1977; cuando Dolly Parton escuchó la versión de Emmylou decidió no sacar la suya al mercado, porque consideraba que la de su amiga era mucho mejor. Y así estuvo semiperdida la versión de la autora hasta que en 1995 se incluyó en un recopilatorio (“I Will Always Love You. The Essential Dolly Parton, vol. 1”); en él, tras el nombre del título, la compañía incluyó entre paréntesis “Original Version”. Posteriormente, otro recopilatorio de Dolly de 2007, “The Very Best Of Dolly Parton, vol. 2” recoge también este tema.

La canción es, en cualquiera de las dos versiones, una gran canción, con una letra que empieza pareciendo que significa una cosa, para, poco antes del final, cambiar abruptamente y significar todo lo contrario. La letra dice así:

“Mamá nunca pareció echar de menos las mejores cosas de la vida, y si lo hizo nunca se lo contó a papá; nunca quiso ser más que madre y esposa, y si lo hizo nunca se lo contó a papá; lo único que parecía importar en su vida era hacer de nuestra casa un hogar, hacernos felices, nunca quiso más de lo que tuvo, y si lo hizo nunca se lo contó a papá. A menudo, él la dejaba sola, pero nunca se preocupó, ni echó de menos las flores y tarjetas que él nunca la envió, y si lo hizo nunca se lo contó a papá... y nunca pareció darse cuenta de que no la besaba ni abrazaba, y si lo hizo nunca se lo contó a papá. Una mañana nos despertamos y encontramos una nota que mamá cuidadosamente había escrito para papá, y cuando empezamos a leerla no podíamos creer las palabras que había escrito a papá; decía que los niños ya eran mayores y no era necesaria; que iba en busca del amor que necesitaba desesperadamente... que ya no podía aguantar más, que nunca volvería al hogar, y si lo hizo nunca se lo contó a papá”.

No quiero terminar este artículo sin recalcar la gran labor de producción de Brian Ahern en la versión de Emmylou Harris, utilizando un recurso que le es muy querido: empezar con pocos instrumentos, para añadir luego los demás a medida que avanza la canción; a veces lo hace de uno en uno, otras más de golpe, pero siempre es una de sus “marcas de fábrica”.

Y por último, y aunque considero a las dos como versiones originales, mi preferida es la de Emmylou Harris, y creo que en eso estoy de acuerdo con Dolly Parton.

cuevas; 06-02-13


MC - 052
UN ADIOS A PATTI PAGE
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Patti Page

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Live At Carnegie Hall

El pasado día 2 de enero estaba viendo la televisión española de 24 horas de noticias cuando leí un rótulo en el que se comunicaba el fallecimiento de Patti Page, “uno de los iconos de la música country”. Precisamente un par de días antes había estado escuchando en el ordenador una de sus canciones que más me gustan, “How Much Is That Doggie In The Window”, de 1953.

Dicho esto, conviene aclarar que la citada cantante vendió muchos discos en su tiempo, pero al público que se dirigió, al menos, en principio, fue el pop. Hoy día existe una cierta discusión entre los aficionados sobre si muchos de los considerados como artistas country lo son realmente; en realidad es una discusión que se ha mantenido a lo largo de diversas etapas, siendo notable la que se estableció a mediados de los setenta a propósito de John Denver y de Olivia Newton-John. Pero el asunto venía de más antiguo, y, probablemente, una de las primeras veces que surgió fue con Patti Page, una cantante con raíces country pero cuya discografía principal estuvo encomendada a un productor nada campesino, llamado Mitch Miller, el mismo que se hizo famoso con la marcha de “El puente sobre el río Kwai”, productor de los primeros éxitos de Marty Robbins, y productor asimismo de Guy Mitchell, cantante pop que alcanzó gran fama con el “Heartaches By The Number” escrito por Harlan Howard. Todo esto, viene para indicar que a este productor no le era ajeno el country, pero su tendencia natural era el pop.

La historia del nombre de esta cantante resulta curiosa. Su nombre real era Clara Ann Fowler, y había nacido en Muskogee, Oklahoma. Creció en Tulsa y al final de los años 40 trabajaba en una radio local formando parte del grupo Al Klauser & His Oklahomans, con el nombre de Ann Fowler. Una empresa que comercializaba leche, la Page Milk Company, patrocinaba un espacio en el que cantaba una mujer con el nombre de Patti Page; cuando ésta se retiró, Ann Fowler la sustituyó, pero conservando el nombre anterior por aquello de la publicidad lechera. Patti Page empezó a grabar en 1947 con un tema llamado “Confess” que tuvo bastante relevancia en el mercado pop; en 1949, una canción de Patti, “Money, Marbles And Chalk” entró en las listas de country, si bien sólo estuvo una semana y en el fondo de la lista. En 1950 tuvo dos grandes canciones, “With My Eyes Wide Open, I’m Dreaming” y “All My Love (Bolero)”, que no pertenecían a la música campesina ni por asomo. Pero en 1952, Patti Page tomó una canción que había triunfado en el mundo country cuatro años antes, tanto en la versión de su compositor, Pee Wee King, como en la de Cowboy Copas. El “Tennessee Waltz” fue el mayor éxito de la carrera de Patti, vendió en poco tiempo siete millones de copias (se dice que hasta ahora lleva vendidos ya quince), fue nº 2 en las listas de country, y nº 1 durante 13 semanas en las de pop.

Tras este tema, volvió al pop siendo sus canciones más notables “Mockin’ Bird Hill” (otra cover del título que habían popularizado Les Paul y Mary Ford), “Detour”, “I Went To Your Wedding” (una boda sonada; termina llorando hasta el apuntador), la del perrito citada anteriormente, “Changing Partners”, “Cross Over The Bridge” y “Croce Di Oro”, además de otra cover, la de “Let Me Go Lover” de Joan Weber, escrita por Jenny Lou Carson.

Su fama hizo que tuviera un show en televisión desde 1955 hasta 1958. También trabajó en la película “Elmer Gantry” en 1960. A partir del siguiente año retomó su carrera como cantante country con algo de éxito, pero inferior a su gran época; en 1970 protagonizó una primera “vuelta a los ruedos” hasta 1975; la segunda tuvo lugar en 1981 y duró un par de años. Aunque siguió sacando discos de forma regular, se centró más en las actuaciones; en una de ellas, en el Carnegie Hall en 1998 se grabó un disco (el primero en directo) para conmemorar su medio siglo en el mundo de la música; este disco ganó un grammy; por otra parte, el mundo del country le rindió homenaje con otro álbum, “Brand New Tennessee Waltz” (2000) en el que las armonías corrían a cargo de Suzy Boguss, Alison Krauss, Kathy Mattea y Trisha Yearwood.

Un análisis poco profundo de esta cantante, fallecida el día 1 de enero, (sesenta años justos después del de Hank Williams) a los 85 años de edad, la etiquetaría como muy “blandita” olvidando cómo era la música pop de su gran época, la primera mitad de los cincuenta. En cualquier caso lo que también quiero remarcar es que, pese a que a mí me guste, y que tuvo algunos temas country, su catalogación como icono de este género musical no es muy apropiada. Parece que en la próxima entrega de grammies se le dedicará uno a la labor de toda su vida.

cuevas; 18-01-13


MC - 051
LAS VERSIONES ORIGINALES - 2.
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Sings Ol' Harlan

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Here's The Answer

Tal como se indicó en el pasado artículo, en éste nos centraremos más en el mundo de la música campesina, que comparte muchos de los elementos señalados en el anterior, si bien hay otros nuevos que conviene señalar.

Para empezar, hay que considerar la génesis de este estilo, que se formó partiendo de la música tradicional de los distintos países de origen de sus inmigrantes; ¿y hay quien pueda decir ahora, por ejemplo, cuál fue la versión original de “La raspa”? Y aunque parezca extraño el hecho de haber seleccionado este tema bien conocido, el caso es que dentro de mi discoteca tengo una versión bluegrass de este tema, que dicho sea de paso, parece que era una canción napolitana del siglo XVII que alcanzó gran popularidad en Méjico en la segunda mitad del XIX.

Canciones famosas muy antiguas fueron “Lady Greensleeves”, atribuída por algunos a Enrique VIII (aunque probablemente no fue suya), o “Londonderry Air”, que sonó este año en la inauguración de los Juegos Olímpicos, y que, con ese título o el de “Danny Boy” ha tenido un gran número de versiones dentro del country. Otro caso notable fue el de “The wreck of the John B.”; era el tema que se encontraba en la cara B del primer sencillo country que vendió más de un millón de copias, interpretado por Vernon Dalhart. Narraba la historia de una catástrofe ferroviaria, y estaba basado en un tema antiguo, “The ship that never returned”, con una nueva letra. El caso es que se generaron unos derechos de autor que se pusieron a disposición de quien pudiera demostrar que era el compositor, si no de la música, al menos de la letra; tras varios años de juicios, nadie pudo conseguir hacerse con la sustanciosa suma. Lo de la “nueva letra” es algo que se utilizaba mucho en la época; una canción famosa, “Streets of Laredo” que trata de la muerte de un vaquero tiene en su letra un párrafo que habla de pífanos y tambores, que no son unos instrumentos muy vaqueros y que hace pensar en que la canción originalmente trataba de un soldado. Por último y para no hacer eterno este primer caso, uno de los primeros compositores e intérpretes de música campesina, A. P. Carter, de la Carter Family “componía” canciones, tomando antiguos temas y adaptándolos al gusto musical de la época; en la discografía del grupo hay muchos ejemplos, pero el más curioso es el de “I’m thinking tonight of my blue eyes”, canción que, con distintas letras, ha sido, posteriormente, “The great speckled bird” (Roy Acuff), “The wild side of life” o “It wasn’t God who made honky tonk angels”.

Y esto nos sirve como introducción de otra de las formas de hacer versiones, en esta ocasión covers de las originales: las canciones-respuesta. No son exclusivas de la música country, pero el pop apenas las prodigó. Sólo recuerdo ahora el “Tell Tommy I miss him” de Marilyn Michaels o un par de canciones que interpretó Damita Jo y que eran sendas respuestas a dos temas de Ben E. King (el primero, “Shave the last dance for you” cuando era la voz solista de los Drifters, y el segundo, “Stand by me” tras su separación del grupo); las canciones se llamaban “I’ll shave the last dance for you” y “I’ll be there” respectivamente. Pero en el mundo de la música campesina, las canciones respuesta fueron más abundantes, debido en parte por lo que se comenta en el párrafo siguiente. Tal fue el afán de hacer canciones respuesta, que, en 1962, Skeeter Davis hizo un álbum, “Here’s the answer” en el que se incluyeron seis canciones en sus versiones originales, y las correspondientes respuestas interpretadas por Skeeter. Como la capacidad de hacer chapuzas del ser humano (aunque lo de “humano” pueda dudarse) es algo sorprendente, hace unos años apareció en el mercado una reedición de este LP, realizada fuera de Estados Unidos, en la que en la portada figuran las canciones del disco original, pero luego, en el CD aparecen otros cuatro temas (interpretados también por Skeeter, uno de ellos a dúo con Bobby Bare) que ni son respuestas unos de otros ni de ningún otro, con lo que se ha conseguido destrozar el concepto y el motivo del álbum original.

Y llegamos al hecho de que durante los años cincuenta y sesenta sobre todo, casi todos los artistas country, muchos de ellos de primera fila, hicieran versiones cover sin ningún rubor.En una entrevista, uno de ellos lo justificaba diciendo que “mis fans quieren escuchar y comprar sus canciones preferidas interpretadas por mí”. Esto era cierto, pero sólo en parte. El problema era que los aficionados a la música campesina entonces eran fundamentalmente habitantes de los pueblos, y sus disponibilidades económicas eran menores que las de los urbanitas. Si en un año, por ejemplo, salían veinte canciones que les gustaban mucho, el importe de los veinte sencillos era demasiado oneroso; sin embargo, con menos dinero, podían comprar dos o tres elepés, y tener todas esas canciones en versiones que si no eran las originales, eran, por lo menos, lo suficientemente buenas, y estaban interpretadas por sus cantantes preferidos. En realidad, esto da lugar a un nuevo problema, cuando alguien que tuviera más dinero quería tener las versiones originales, y se compraba los elepés, se encontraba con un montón de canciones repetidas, eso sí, en muchas versiones diferentes. A efectos prácticos, una solución consiste en buscar las versiones originales incluídas en los álbumes de “grandes éxitos”; no se tienen los LP’s originales, pero, al menos, no cargas con treinta y siete versiones de la “Rosa de San Antonio”, por ejemplo. Esto último es válido, siempre que el cantante de turno (o su discográfica) no decida utilizar versiones distintas de las originales para esos recopilatorios, como ocurre con los de John Denver, ya citados en el artículo anterior.

Hay probablemente otro motivo más para la existencia de covers hasta la llegada de los “nuevos tradicionalistas”: la figura del compositor profesional. Debido al menor volumen de dinero que manejaba el sector del country, los artistas que llegaban a conseguir el favor del público permanecían en él durante muchos años, y grabando habitualmente un álbum por año; así no es extraño que, por ejemplo, un LP de Hank Snow llevara por título “# 104”, que indicaba los grabados hasta ese momento (y no era un caso excepcional; George Jones llevaba un número similar y ha seguido grabando durante más de veinte años desde entonces). Es lógico que un cantante no pudiera escribir todas las canciones que necesitaba para llenar todos esos elepés; pero para eso estaba la figura del compositor profesional, personas que se dedicaban a eso, mientras que el equipo de A&R (artistas y repertorio) de las compañías tenían como misión examinar todos los temas que pasaban por sus manos, y pasárselos luego al cantante que eligieran. Como, por otra parte, el compositor alguna vez grababa un disco con canciones suyas, estamos en el caso que planteaba en la última de “mis canciones favoritas” sobre cuál debía ser considerada la versión original; y en las dos próximas canciones favoritas se plantea el mismo dilema.

La figura del compositor profesional ha dado lugar a un hecho curioso; al igual que los cantantes tenían una carrera longeva, la de los compositores no les iba a la zaga; eso ha hecho que, antes de que los homenajes se pusieran de moda, Waylon Jennings dedicara un LP a Harlan Howard (“Waylon sings ol’ Harlan”, 1967); recientemente Jamey Johnson ha grabado un “tributo a Hank Cochran); como es natural estos álbumes, y otros semejantes, están repletos de covers. Pero el mayor número de estos homenajes se los llevan otros cantantes; a raíz del CD “Common thread: the songs of the Eagles” de 1993 que vendió más de tres millones de ejemplares, parece que se hubiera abierto la veda para realizar estos homenajes (con mayor o menor fortuna) por parte de unos fans que han llegado a ser famosos. A veces, soy bastante escéptico sobre lo de “fan”, y no sé muy bien si simplemente los cantantes que intervienen se están apuntando a una moda y al éxito de un cantante muchos años atrás, para “hacer caja”; supongo que, como en todo, los habrá que lo sientan, y los habrá aprovechados, y no estoy pensando exclusivamente en el mundo del country, ni siquiera en el mundo de la música norteamericana, porque en España también han proliferado últimamente estos homenajes; por eso, quiero subrayar la importancia y la honestidad del disco dedicado a los Eagles, por parte de los artistas de country, pues, pese a lo que pudiera pensarse, los Eagles apenas habían tenido solamente tres temas en las listas de country, y sin mucho éxito: “Lyin’ eyes” había llegado al nº 8, “New kid in town” no pasó del 43 y “Seven bridge road” (del álbum en directo) apenas llegó al 55. Con esto quiero indicar que hubo realmente por parte de estos cantantes de primerísima fila, una reivindicación ante el mundo del country del grupo californiano, y difícilmente pueden catalogarse simplemente como covers las versiones que hicieron.

Durante los años ochenta hubo otra fiebre que atacó a las compañías discográficas y nos multiplicó las covers; la fiebre, nunca mejor empleada la palabra, fue la del “sábado noche”, esto es, las discotecas; y así, de una canción “normal” se sacaba luego otra versión, con unos alargados instrumentales, la adición de una caja de ritmos, y otras lindezas por el estilo para que se programaran en las discotecas; por lo visto, eso de bailar tres minutos como se hacía en nuestros guateques y salas de baile había pasado a mejor vida, y todo aquello que durara menos de diez o doce minutos no merecía la pena bailarse. El fenómeno (que incluyó también la edición de varios fragmentos pegados malamente de distintas canciones de un mismo intérprete) comenzó en el pop, y luego se pasó también al country. Esto molestó mucho a la mayor parte de cantantes (por lo menos, los del country, doy fe), pero no podían hacer nada ya que sus contratos no incluían ninguna cláusula al respecto, y las compañías se aprovecharon de ello….. hasta que los contratos caducaron o se revisaron, y entonces los artistas incluyeron cláusulas en las que tenían unos derechos sobre el producto terminado, de manera que pudieran impedir el desaguisado que se estaba haciendo; y la fiebre, prácticamente, desapareció.

También en la primera parte de este artículo, se citaba la posibilidad de que una nueva discográfica decidiera que su reciente fichaje, cantante de renombre, regrabara sus viejos éxitos para vendérselos a los aficionados actuales; es una práctica que me parece horrible; entre los cantantes que más han sufrido estas prácticas comerciales están Willie Nelson, George Jones y Johnny Cash. Del primero hay lo menos media docena de versiones de su “Crazy”, a Johnny Cash le hicieron un contrato bien avanzados los noventa (creo) para regrabar todos sus éxitos anteriores (y empezó a cantar en los cincuenta); en cuanto a George Jones ha pasado por muchas compañías, y en alguna de ellas ha regrabado viejas canciones; la que peor se portó a este respecto (artístico) fue RCA (parece mentira, con lo buena compañía que ha sido siempre y lo establecida que estaba en el mundo del country); sorprendentemente, hubo otro sello, Epic (filial de CBS, ahora Sony) que editó un LP llamado “All-time greates hits – volumen 1” (por cierto, creo que no hubo un volumen 2 ni 3 ni ninguno más); en él, las nuevas versiones son tan buenas como las originales, y, en un caso, para mí que la supera; se trata de “Tender years”; en su primera versión se adivina que el intérprete de veintimuchos años espera a que su amor, a quien debe llevar unos diez años, termine de vivir sus años tiernos. En la nueva versión, si bien la chica sigue en sus años tiernos, el cantante tiene una voz más rota, sin la fuerza de antaño, con lo que la canción, aun siendo de esperanza, está teñida de una cierta incertidumbre, cuando dice: “Así que si no puedo ser tu primer amor, esperaré y seré el último; estaré en algún lugar de tu futuro, para ayudarte a olvidar el pasado, y sabrás que te amo, y mi amor es sincero, porque esperaré hasta que ya hayas vivido tus años tiernos”, y todo ello cantado compensando la falta de energía con una mayor sensibilidad, dando un nuevo sentido al hecho de tener, con el objeto de su amor, casi treinta años de diferencia.

cuevas; 25-12-12


MC - 050
LAS VERSIONES ORIGINALES -1.
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Light My Fire

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Like A Rolling Stone

En la primera parte de este artículo se van a analizar cuestiones generales respecto de las versiones “no originales”, dejando para la segunda parte las maneras que se han utilizado en el campo de la música campesina en cuanto a esas versiones “no originales”.

Normalmente al enjuiciar un disco muchas veces decimos: “pero no es la versión original”, dándole un plus de valor al hecho de ser la primera versión que se editó de una canción determinada. Pero hay varios tipos distintos de versiones que no son las estrictamente originales. Ocurre con esto como con las ovejas, no se pueden juntar churras con merinas, y, al igual que ocurre con las ovejas, el no separarlas puede dar lugar a peligros futuros, representados en las canciones, a conformarse con segundas versiones cuando se desean tener las primeras. En este terreno, según se va a ver, hay distintas clases y motivos para hacer esas segundas (o terceras o cuartas) versiones de canciones conocidas.

En inglés, se utiliza la palabra cover para indicar que no es la versión original, sino una copia de la misma. Personalmente, yo utilizo la palabra cover para designar aquellas versiones originales cuya aportación al original es nulo o casi nulo. Por ejemplo, hay canciones bien conocidas que son sustancialmente distintas de la original, como por ejemplo, “Blue Moon” de los Marcels, “You’ll never walk alone” de Patti Labelle & the Bluebells, cualquiera de las que cimentaron la carrera de Joe Cocker, o la mal llamada “Melodía desencadenada” de los Righteous Brothers. En estos casos, y muchos otros, las versiones citadas son una especie de “segunda versión original”, aunque el nombre parezca un contrasentido, y si alguien propone otro nombre justificado, estoy dispuesto a aceptarlo.

La historia de la música, sin embargo, está repleta de esas versiones cover que no aportan nada a la versión original, sino que, en el mejor de los casos, la dejan igual, aunque lo habitual es que la destrocen. En mi infancia, sonaba por la radio una versión de Jambalaya a cargo de una cantante llamada Elder Barber (argentina, afincada en España, cuyos discos se editaban regularmente en nuestro país), cuya letra decía: “yo no sé dónde está Jambalaya”, a lo que daban ganas de responder “ni tú ni nadie, rica, porque Jambalaya no es el nombre de un lugar sino el de un plato de la cocina cajún” (del estado de Louisiana, por si alguien lo ignora, que no creo). La música de la radio española en los cincuenta y hasta bien entrados los sesenta estaba repleta de esos “éxitos” que lo eran sólo porque las emisoras y discográficas “ignoraban” de forma consciente o inconsciente las versiones originales de esas canciones.

Por otra parte, lo de hacer una versión de un tema conocido previamente es algo que ha tentado a cantantes de todas las épocas y estilos: Elvis, Paul Anka, los Platters, los Drifters, Beatles y Rolling Stones no han desdeñado hacer este tipo de canción, pero, en el caso de estas figuras, lo de las segundas versiones es algo ocasional, y en ningún caso han basado su éxito exclusivamente en estas versiones, aunque alguna de ellas se haya vendido tanto como el “O sole mio” de Elvis (“It’s now or never”).

Y aquí tenemos uno de los motivos de esas versiones a las que cabría clasificar como “segundas versiones originales”: la adaptación (expolio llamarían algunos) de distintas piezas clásicas a la música pop. Hubo un momento en la música norteamericana en que esas adaptaciones eran frecuentes (recordemos “Extraño en el paraíso”, un buen número de temas de ópera que interpretó en su día Jackie Wilson, o las canciones de B. Bumble & The Stingers).

Paralelamente hubo también unas adaptaciones de temas clásicos hispanoamericanos como “My foolish heart” (mi loco corazón), “Kiss of fire” (El Choclo), y tantas otras de las que las últimas fueran probablemente “Cuando calienta el sol” y “Eres tú”, pero en este caso ya hay que hablar de versiones cover más que de segundas versiones originales.

El motivo más extendido de las versiones cover es el de hacerse con una cuota de mercado que difícilmente conseguiría el artista de turno si el susodicho mercado conociera las versiones primeras de los temas. A principios de los sesenta hubo en España un sello, Iberofón, que se especializó en editar EP’s con cuatro temas de los que formaban parte de las listas americanas (y las de Caravana) en versiones de unos intérpretes absolutamente desconocidos, entonces y luego; estas cover tenían un acompañamiento bastante parecido al de la versión original, y el cantante de turno se esforzaba en hacer algo parecido también, pero aquello distaba mucho del original; también es verdad, que, en aquella época en la que se editaban pocos discos “de los nuestros” este sello te permitía tener, por ejemplo, “artificial flowers” (añorando un poco a Bobby Darin) o las “cien libras de barro” sin tener que recurrir a la horripilante versión de Enrique Guzmán, que era la que sonaba en la radio española. Hay, por otra parte, una especie de cover bastante extendida hoy día; es la “canción de homenaje”, etiqueta con la cual el intérprete elude la posible acusación de versionero.

Dejando de lado las segundas versiones originales y las cover, vamos con la parte más peligrosa de las versiones originales, ésa en la que hay que separar el grano de la paja, o las churras de las merinas.

Por una parte están las versiones hechas con el firme propósito de engañar al cliente: se coge una canción, la graba un mindundi por cuatro perras, y luego se edita cambiando una letra del título y una letra del nombre del artista original, y se saca a la venta. Por ejemplo, yo he visto un disco que transformaba el Telstar de los Tornados, en “Telestar” por los “Tornadoes” y a ver quién pica. (Y, como este caso, muchos otros que ahora no recuerdo). Una variante de este sistema es el de hacer lo mismo, pero sin molestarse en cambiar letras; hace bastantes años, El Corte Inglés hizo una importación de discos de country de no recuerdo qué país europeo, quizá Holanda; el caso es que el intérprete del disco de Buck Owens (tenor) tenía una voz más de bajo que la de Johnny Cash, el que decía que era Jim Reeves sonaba más como una soprano, y así todos; no dudo de la buena fe del Corte Inglés, pero aquella vez les engañaron, y ellos trasladaron el engaño inadvertidamente a sus clientes.

Estos casos son bastante molestos, pero, hasta cierto punto, fáciles de detectar, pero llegamos ahora a los otros, algunos que se detectan bien y otros, los más, en los que resulta complicado. Son aquellos en los que el artista es el original, pero la versión no lo es. Por ejemplo, John Denver tenía la costumbre en sus discos de grandes éxitos, de regrabar los temas que se incluían, y así éstos no suenan exactamente como lo hacía el original; si una recopilación de artistas varios incluye una canción por John Denver, hay que fijarse (si se puede, porque normalmente no se dice) que el tema esté sacado del LP original y no de uno de grandes éxitos. Ocurre también con otras recopilaciones en las que la discográfica decide incluir una de las tomas alternativas; como es sabido, cuando un cantante graba un disco, canta varias veces una canción, y luego se elige la que se considera mejor, y ésa es la que se comercia; entonces, ¿a santo de qué una discográfica considera que es un bien añadido el incluir una versión que en su día se rechazó? Misterio. (Bueno, lo de elegir una de las tomas pertenece más bien a los tiempos heroicos; en los años sesenta empezó a practicarse lo que continúa siendo el pan nuestro de cada día, a saber, de cada toma se elige un trocito y luego se ensamblan todos ellos, con lo que la canción parece más un puzzle que otra cosa). Y luego hay otra variante: el cantante cambia de compañía discográfica, y el nuevo sello quiere tener las canciones antiguas de ese cantante, para lo cual le hace volver a grabarlas, aunque la voz no sea la misma que la que tenía cuatro años antes, y si son veinte o treinta ni te cuento.

Es posible que en este artículo se me olvide alguna variante de versiones no originales; en el próximo, en breve, me centraré en el equivalente de este artículo aplicado al mundo de la música campesina. Pero no quiero cerrar este artículo sin señalar una “rara avis”, la de dos versiones originales distintas, lo cual suena raro, pero en cuanto cite el ejemplo, la mayor parte de los viejos caravaneros lo comprenderán sin más: cuando los Doors grabaron su “Light my fire”, hicieron una versión larga que la discográfica incluyó en el álbum, pero, a la vez, acortó la canción suprimiendo el largo solo de órgano que hacía el señor Manzarek, para tener una canción más cortita, más programable para las emisoras, y que fue la que se editó como sencillo, y llegó al número uno de las listas; aunque la versión que los aficionados preferimos sea la larga, no se puede negar que esa versión abreviada se puede considerar también como una segunda versión original.

cuevas; 10-12-12


MC - 049
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 17. Grandes temas con grandes versiones.
MC-049-2 Mis Canciones Preferidas 17.  Rodney Crowell - Ain't Living Long Like This.jpg
Ain't Living Long Like This

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Elite Hotel

Antes de comenzar este artículo quiero exponer dos consideraciones: la primera es que, como todo el mundo sabe, y los libros de texto lo demuestran, primero se explica la teoría, y después se incluyen los ejemplos. Dejado esto bien sentado, las líneas que siguen no son una exposición teórica, sino un ejemplo y una excepción (de forma simultánea) de la teoría que desarrollaré en mi próximo artículo, que tratará sobre las distintas clases de versiones de algunos temas.

La segunda cosa que quiero decir es que debo la idea de estos artículos a Alfredo Niharra, quien hace poco me envió un correo comentándome sobre las versiones originales y las otras. Gracias, Alfredo. Y, sin más preámbulo, pasemos a comentar una de las canciones más bellas que he oído. Su compositor (de los intérpretes hablaremos luego) es Rodney Crowell, y su título “’Til I Gain Control Again”.

Dentro de la música campesina, predominan las canciones de “medio ritmo”, que no se pueden considerar lentas ni rápidas, aunque ese predominio es muy relativo, pero viene esto a cuento para exponer que el señor Rodney Crowell, aunque también ha trabajado estos ritmos, se ha distinguido por unos temas muy rítmicos y otros muy lentos, mucho más lentos de lo que puede ser habitual en una canción; y el tema que nos ocupa pertenece a este estilo en el que Crowell es un experto.

Se trata de una canción de amor si bien en su desarrollo parece que busca más la amistad del ser amado, siendo como un grito sordo en demanda de ayuda. La letra dice:

“Igual que el sol sobre la cima de la montaña, sabes que volveré. Sabes que me gusta pasar mis mañanas como la luz del sol bailando sobre tu piel; nunca estuve tan equivocado como para contarte mentiras, lo que has visto es lo que he sido. No hay nada que pueda ocultarte, me conoces mejor que yo. Fuera, en la carretera que se extiende ante mí ahora, hay unas revueltas en las que patinaré y haré trompos, sólo espero que puedas sostenerme ahora, hasta que consiga recuperar el control otra vez.

Como la luz de un faro tienes que permanecer a solas, la marca señala el final de la jornada para un marinero, no importa por qué mar haya navegado, siempre rolaré este camino de nuevo. Fuera, en la carretera que se extiende ante mí ahora, hay unas revueltas en las que patinaré y haré trompos, sólo espero que puedas sostenerme ahora hasta que consiga recuperar el control otra vez”.

Hay tres versiones que considero igual de buenas, y las tres las incluyo en este apartado de “mis canciones preferidas”: son las de Rodney Crowell, Emmylou Harris y Crystal Gayle. A ellas habría que sumar otra (la de Bobby Bare) pero sólo en razón a su historia, pues me parece inferior a las restantes.

Y vamos con la historia, que puede servir como adelanto de ese próximo artículo prometido. La primera versión de esta canción aparecida en el mercado fue la de Emmylou Harris; estaba incluida en su segundo álbum (“Gliding Bird” es un álbum cero que debe ser considerado aparte), “Elite Hotel” de 1976; este álbum lo grabó Emmylou con su grupo, la Hot Band, en la que uno de los guitarristas era Rodney Crowell; el tema pasó desapercibido para el público norteamericano, toda vez que no se editó como sencillo.

Sí se editó como sencillo la versión de Bobby Bare en 1979; permaneció solamente ocho semanas en listas y subió hasta el puesto nº 42.

En 1978 Rodney Crowell editó su primer elepé, “Ain’t Living Long Like This”; creo recordar que en él estaba incluida la canción sobre la que tratan estas líneas, pero no es seguro, y en las fuentes consultadas citan sólo nueve canciones, lo cual era bastante inusual en aquella época y en su compañía discográfica. En cualquier caso hay tres recopilaciones de Crowell que tienen la canción, siendo la más interesante, a mi juicio, la llamada “Rodney Cowell Collection”.

Por último, en 1982 Crystal Gayle hizo también una gran versión de este tema, que se editó como sencillo, y llegó al número 1 de las listas de country.

Y dicho todo esto, ¿cuál debe ser considerada la versión original: la primera grabada, la de su compositor, la primera que se editó como sencillo, o la que, finalmente, consiguió el triunfo y el reconocimiento para una gran canción?.

cuevas; 18-11-12


MC - 048
Y LOS GANADORES, EN 2012, SON...
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Brad & Carrie

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Premios

Este año, por mor de las próximas elecciones presidenciales, la proclamación de ganadores se ha adelantado al 1 de noviembre durante el transcurso de una ceremonia que este año fue presentada, al igual que las pasadas ediciones, por Brad Paisley y Carrie Underwood. Y éstos han sido los premiados:

Artista.- Blake Shelton
Sencillo.- Pontoon (Little Big Town)
Álbum.- Chief (Eric Church)
Canción.- Over You (Miranda Lambert & Blake Shelton)
Cantante femenina.- Miranda Lambert
Cantante masculino.- Blake Shelton
Grupo vocal.- Little Big Town
Dúo vocal.- Thompson Square
Evento musical.- Feel Like A Rock Star (Kenny Chesney & Tim McGraw)
Músico.- Mac McAnnally (Guitarra)
Video musical.- Red Solo Cup (Toby Keith # Michael Salomon)
Nuevo artista.- Hunter Hayes

Y vamos con los comentarios:

Si algo llama la atención este año ha sido la igualdad existente entre todas las candidaturas, de manera que no puede hablarse de un vencedor indiscutido. Si acaso, Blake Shelton ha sido el que más estatuillas ha cosechado, tres, si bien una de ellas sólo como compositor. Eso sí, se ha alzado con el galardón más preciado, el de “artista del año”, así como con el de vocalista masculino y coautor de la canción del año.

Miranda Lambert ha repetido como vocalista femenina, y como compositora (e intérprete) de la “canción del año”, un tema que también tenía un vídeo precioso (pero quizá algo triste) tal y como nos tiene acostumbrados la señorita Lambert, pero lo del vídeo ha sido otra historia.

El otro ganador por partida doble de la noche ha sido el grupo Little Big Town que se han llevado no sólo el premio al mejor grupo, sino también el de “sencillo del año” para su Pontoon, una canción de corte caribeño, ya se sabe, mar, chicas, copas, barco, etcétera. También estaba seleccionado este tema en el apartado de vídeo del año, y tampoco se lo ha llevado; el ganador de esta modalidad ha sido el vídeo de un veterano, Toby Keith, de manera un tanto sorprendente, al menos para mí; era el que menos me gustaba, lo confieso.

Otro detalle curioso de la noche fue el triunfo de Thompson Square en el apartado de “dúo del año”, a la vez que no conseguían ganar el de “nuevo artista” que parecía más a su alcance; este premio, el de “nuevo artista” ha ido para Hunter Hayes, dentro de una selección en la que me habría gustado votar a los cinco candidatos. Y, por último, indicar que el premio al “evento musical del año” (colaboraciones no habituales) ha ido a parar a dos grandísimas figuras como son Kenny Chesney y Tim McGraw, si bien cualquiera de los otros seleccionados también se lo merecían, mientras que el músico del año ha sido, nuevamente, Mac McAnnally. Y van…

Durante la gala actuaron Jason Aldean, The Band Perry, Dierks Bentley, Luke Bryan, Kenny Chesney, Eric Church, Kelly Clarkson, Eli Young Band, Brantley Gilbert, Vince Gill, Hunter Hayes, Faith Hill, Lady Antebellum, Miranda Lambert, Little Big Town, Tim McGraw, Brad Paisley, Blake Shelton, Taylor Swift, Carrie Underwood, Keith Urban y Zac Brown Band. Y en el apartado de quienes entregaron los trofeos, además de varios intérpretes clásicos (Reba McEntire, Martina McBride, Jake Owen –del grupo Alabama-) o actuales (The Band Perry, Sugarland o Darius Rucker entre otros) hubo también actores, como Tim Allen o Hayden Panettiere, e , incluso, la hija de Elvis, Lisa Marie Presley.

cuevas; 03-11-12


MC - 047
HISTORIAS DE NASHVILLE - 4 - El adios a la reina, y algo más.
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Kitty Wells

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Joe South

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Taylor Swift

Vaya por delante que no me gusta mucho una costumbre que imperó en la música country hasta ya entrados los años setenta: la de poner apodos a los cantantes; y hay que reconocer que algunos eran particularmente apropiados (Gentleman Jim, El Caballero del Sur, etc.), pero otros parecían más apropiados para un boxeador, un torero o el futbolista sudamericano de turno. Y dicho esto, pasemos al motivo principal del artículo: el fallecimiento, a los 92 años, de Kitty Wells, quien fue apodada “Reina de la música country”; (por si alguien no lo sabe, el “rey” era Roy Acuff). No fue la primera mujer del country que consiguió un “millón de ventas”, este honor le correspondió a Patsy Montana (a quien vi en Nashville), “la Novia de los Vaqueros” (por su canción “I Want To be a Cowboy’s Sweetheart”), pero sí la más popular debido a la gran repercusión que tuvo su “It Wasn’t God Who Makes Honky Tonk Angels”, un tema que sigue teniendo versiones tras versiones, en alguna de las cuales se ha contado con la participación de la propia Kitty Wells.

Muriel Ellen Deason (que era su verdadero nombre) ha sido una de los pocos cantantes de country que han nacido en Nashville. A los 16 años empezó a cantar en la WSIX (mi emisora preferida en Nashville) junto a sus hermanas con el nombre de las Deason Sisters; allí conoció a Johnnie Wright, quien cantaba junto a Jack Anglin; un año después se casaron, y Kitty empezó a intervenir en el show de su marido quien le puso el nombre de Kitty Wells debido a una antigua canción folklórica, “I’m A-Goin’ To Marry Kitty Wells”.

Cuando Johnnie & Jack tuvieron contrato con RCA, también Kitty grabó para este sello, pero no tuvo éxito, así que, años más tarde, en 1952 grabó en Decca una canción-respuesta al “Wild Side Of Life” de Hank Thompson. Y el éxito la catapultó a lo más alto de las listas y de la fama. Su siguiente canción fue otra respuesta (en este caso a un tema de Webb Pierce); para más datos de estos dos temas ver los artículos números 2 y 12 de la tanda de “Mis canciones preferidas”. E incluso su tercera canción, “Hey Joe”, también fue la respuesta al tema de igual título de Carl Smith.

Luego vinieron más éxitos, entre los cuales sólo voy a citar “Release Me” (grabada posteriormente a la versión de Ray Price, pero anterior a la de Little Esther Phillips), “Makin’ Believe” (mi preferida junto a la de los ángeles), “Lonely Side Of Town”, “Searching (For Someone Like You)”, “Mommy For A Day”, “Amigo’s Guitar” (estas dos últimas se reeditarían años más tarde en forma de sencillo con dos éxitos, me tocó en uno de los sorteos de Caravana, y para mí fue mi primer contacto con esta cantante), “Heartbrake U.S.A.”, “You Don’t Hear” y un buen número de dúos con distintos intérpretes de los que el más famoso fue “One By One” junto a Red Foley.

En 1976 fue elegida para el Hall Of Fame de la música country, y en 1991 recibió un Grammy como reconocimiento a toda su carrera. Desde 1980 había dejado de grabar (salvo las colaboraciones citadas), si bien hizo algunas actuaciones esporádicas en el Grand Ole Opry junto a su marido. Precisamente, uno de sus deseos incumplidos ha sido que el mundo de la música country reconociera la aportación de Johnnie Wright.

*****



Otro fallecimiento reciente, a los 72 años de edad, ha sido el de Joe South, un viejo amigo de los Caravaneros, con su gran tema, “Games People Play”, canción que le reportaría dos grammies. Menos conocidos fueron sus comienzos, como músico de estudio en Nashville, y su pertenencia al grupo de Pete Drake.

Su primer disco data de 1961, fue en un pequeño sello, Fairlane, se llamaba “You’re The Reason” y estuvo seis semanas en las listas de country. Trabajó en álbumes de Marty Robbins y Eddy Arnold, y su trabajo trascendió lo suficiente para colaborar también en álbumes de Aretha Franklin, Wilson Pickett, el “Blonde On Blonde” de Dylan y “The sounds Of Silence” de Simon & Garfunkel. Posteriormente, trabajó como músico de estudio en los Muscle Shoals de Alabama.

Como compositor fue responsable del “Down In The Boondocks” de Billy Joe Royal (otro tema que los viejos caravaneros recuerdan), la célebre “Rose Garden” de Lynn Anderson y, más tarde, de “Hush” para Deep Purple.

En 1968 grabó en Capitol “Birds Of A Feather” que fue un éxito a nivel regional, y poco después apareció su álbum “Introspect” en el que se incluía “Games People Play”. Grabó otros tres elepés, tuvo dos temas más en listas de country, “Don’t It Make You Want To Go Home” y “Walk A Mile In My Shoes”, a los que siguió un recopilatorio; años más tarde, el sello Pickwick editó este último LP, pero suprimiendo una canción y sacándolo a precio reducido (era la costumbre comercial del citado sello).

El suicidio de un hermano le hizo apartarse del mundo de la música, se fue a vivir a las selvas de Hawaii, e hizo sólo un par de apariciones breves en el mundo de la música, la última de ellas en Londres en 1994; ahora un ataque al corazón ha puesto fin a sus días.

*****



Y para finalizar, algo menos triste. En mi artículo anterior di a conocer los últimos candidatos seleccionados para los premios de este año, y quería comentar algo sobre esa selección.

Para empezar, los artistas y cantantes se asemejan mucho a los de los años anteriores, así que, de momento, la mayor duda consiste en saber si Taylor Swift será la primera mujer en ganar por tres veces el galardón de “Artista del Año”.

Sorprende un poco que The Band Perry, los triunfadores del año pasado, hayan conseguido sólo una candidatura; quien sí ha conseguido cinco ha sido Eric Church, un cantante que en las elecciones del pasado año estuvo entre los mejores artistas nuevos (aunque no ganó), y que este año se ha destapado, principalmente por su tema “Springsteen”, buenísimo, en el que narra la experiencia de un adolescente al que llevan a su primer concierto, uno ofrecido por el Boss; lo bueno del tema, por otra parte, es que no se apoya ni en la música ni en las canciones de Bruce, citando sólo de pasada el “Born To Run”.

Para mí, la elección más difícil es la de “nuevo artista”, pues los cinco candidatos me gustan mucho. Y, ya puesto a decir cosas que me gustan mucho, tengo que señalar que el nuevo álbum de la Zac Brown Band no desmerece de los anteriores, siendo, a mi juicio, los intérpretes más frescos, innovadores y, a la vez, tradicionales del country actual. Asimismo hay una intérprete, de la que acaba de editarse su segundo cedé, “That’s Just Me” en el sello Crosswind, llamada Teea Goans, que me parece una de las más interesantes voces nuevas en el panorama musical de Nashville.

cuevas; 16-10-12


MC - 046
Y LOS CANDIDATOS EN 2012 SON...
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Presentadores

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Los premios

El día 5 de septiembre a las 8 y media de la mañana, hora de Nashville (las 3 y media de la tarde aquí) se dieron a conocer las candidaturas seleccionadas para los premios de la Country Music Association. La sencilla ceremonia pudo seguirse a través de una televisión norteamericana y, maravillas de la ciencia, desde el ordenador conectado a la CMA. La presentación corrió a cargo de una dama de la Asociación, quien dio paso a Jason Aldean y uno de los miembros de Lady Antebellum (creo, fisonómicamente soy un desastre) quienes leyeron los que han quedado seleccionados tras la segunda votación. La gala en la que se proclamarán los ganadores se celebrará el próximo día 5 de noviembre. Los candidatos seleccionados han sido éstos:

Artista.- Jason Aldean, Kenny Chesney, Brad Paisley, Blake Shelton, Taylor Swift.

Sencillo.- Dirt Road Anthem (Jason Aldean), God Gave Me You (Blake Shelton), Home (Dierks Bentley), Pontoon (Little Big Town), Springsteen (Eric Church).

Álbum.- Chief (Eric Church), Four The Record (Miranda Lambert), Home (Dierks Bentley), Own The Night (Lady Antebellum), Tailgates & Tanlines (Luke Bryan).

Canción.- Even If It Breaks Your Heart (Will Hoge & Eric Paslay), God Gave Me You (Dave Barnes), Home (Dan Wilson, Brett Beavers & Dierks Bentley), Over You (Miranda Lambert & Blake Shelton), Springsteen (Eric Church, Ryan Tindell & Jeff Hyde).

Cantante femenina.- Kelly Clarkson, Miranda Lambert, Martina McBride, Taylor Swift, Carrie Underwood.

Cantante masculino.- Jason Aldean, Luke Bryan, Eric Church, Blake Shelton, Keith Urban.

Grupo vocal.- Ely Young Band, Lady Antebellum, Little Big Town, The Band Perry, Zac Brown Band.

Dúo vocal.- Big & Rich, Love & Theft, Sugarland, The Civil Wars, Thompson Square.

Evento musical.- Dixie Highway (Alan Jackson & Zac Brown), Feel Like A Rock Star (Kenny Chesney & Tim McGraw), Roll Me Up And Smoke Me When I Die (Willie Nelson, Snoop Dogg, Kris Kristofferson & Jamey Johnson), Safe & Sound (Taylor Swift & The Civil Wars), Stuck On You (Lionel Richie & Darius Rucker).

Músico.- Sam Bush (Mandolina), Paul Franklin (steel), Dan Huff (guitarra), Brent Mason (guitarra), Mac McAnnally (Guitarra).

Video musical.- Come Over (Kenny Chesney # Shaun Silva), Over You (Miranda Lambert # Trey Fanjoy), Pontoon (Little Big Town # Declan Whitebloom), Red Solo Cup (Toby Keith # Michael Salomon), Springsteen (Eric Church # Peter Zavadil). NOTA.- El segundo nombre es el del director del video.

Nuevo artista.- Lee Brice, Brantley Gilbert, Hunter Hayes, Love & Theft, Thompson Square.

cuevas; 07-09-12


MC - 045
MIS CANCIONES FAVORITAS - 16 - A modo de apéndice - y 2.
MC-045-1 Porter Wagoner & Dolly Parton - Making Plans - 1980.jpg
Dolly & Porter

MC-045-2 Alabama - Old Flame - 1981.jpg
Alabama

La segunda de las canciones de este apéndice es del año 1963, si bien su triunfo no lo alcanzó hasta 1980, y tiene la rareza de que ese éxito llegara en una versión de un dúo, aunque la canción sea claramente de un solo intérprete; a este respecto hay que considerar más original todavía una de las versiones de la misma, pero no adelantemos acontecimientos.

El tema en cuestión está escrito por Johnny Russell y Voni Morrison (el mismo año en el que también compusieron “Act Naturally” para Buck Owens y, posteriormente los Beatles); en 1980 sus intérpretes fueron Porter Wagoner y Dolly Parton, y se llama “Making Plans”. La canción tiene un estilo, un sonido más de los cincuenta que de los sesenta; personalmente me recuerda a las grandes canciones de Kitty Wells. Con ella ocurrió un poco lo mismo que con las primeras canciones dedicadas al amor prohibido; su tema hizo que pocos artistas la grabaran, y cuando lo hicieron, o no se editaron como sencillos o no entraron en listas. La versión más importante de esta época corrió a cargo de los Osborne Brothers, quienes la introdujeron en el “circuito del bluegrass” (el estado de Kentucky y los Montes Apalaches, principalmente; teniendo en cuenta que Dolly nació y vivió en un pequeño pueblo de los Apalaches, ¿es mucho suponer que la escuchara allí?).

La letra de la canción, también muy de los sesenta, nos cuenta:

“Dices que mañana te vas, y me es duro creerlo; hago planes para las penas, porque tú haces planes para dejarme. Mis lágrimas caerán como un árbol se desprende de sus hojas; hago planes para las lágrimas, porque tú haces planes para dejarme.
Haces planes para olvidarme, y yo hago planes para echarte de menos, estoy preparada para el sufrimiento. Hago planes para estar sola, porque tú haces planes para dejarme”.

La canción alcanzó el número 2 de las listas de country, y no ha tenido muchas versiones que igualaran o superaran la de Porter y Dolly, salvo la que incluyeron en su álbum Trio, Dolly Parton, Emmylou Harris y Linda Ronstadt en 1987.

En cuanto a la tercera de estas canciones que tratan del abandono por parte del ser querido, y que unen a esta característica, una música inspirada corresponde al grupo Alabama. Es de 1981, y en ella se hace referencia a una idea que aparecía asimismo en “Crying Time”, la de que los ojos de la persona amada traicionan sus sentimientos cuando tienen un nuevo amor. Sólo que en esta ocasión no se trata de un nuevo amor, sino de uno antiguo que resurge al cabo de los años. La canción se llama “Old Flame” y dice:

“He visto tu mirada fija en otro, he visto tus ojos empezando a brillar, podría decirte que una vez estuvimos enamorados, y no ocultas nada que yo no sepa. Hay una vieja llama ardiendo en tus ojos que las lágrimas no pueden ahogar ni el maquillaje disfrazar. Esa vieja llama puede no ser más fuerte, pero ha estado ardiendo más tiempo que cualquier chispa que yo haya podido poner en tus ojos.
Dices que terminó cuando te dejó, dices que tu amor por mí es más fuerte, pero aquellos viejos recuerdos aún te trastornan, y puedo pasar a ser un recuerdo en poco tiempo”.

Este tema estaba escrito por Donny Lowery y Mac McAnally (sí, el mismo Mac McAnally ganador del título de instrumentista del año –guitarra- durante los últimos años en las elecciones de la Asociación de la Música country) y, aunque no haya otras versiones dignas de mención, la de Alabama, incluída en su segundo álbum, con la voz un poco ronca de Randy Owen, llegó hasta el número uno de las listas y es, veinte años después, una de las grandes clásicas de siempre.






cuevas; 23-07-12


MC - 044
MIS CANCIONES FAVORITAS - 16 - A modo de apéndice - 1
MC-044 Ray Charles - Crying Time.jpg
Cryin' Time

Los últimos artículos de esta serie se han dedicado al amor prohibido, el que surge en una pareja fuera del ámbito matrimonial. Los tiempos han pasado y hoy día hay toda una pléyade de temas dedicados a esta forma de desamor. En las canciones presentadas había, además, otro nexo común: se presentaba la desazón de la persona que se enamoraba, expresando sus deseos, sus cuitas, su forma de llevar la relación o, finalmente, el abandono de la antigua pareja con vistas a fundar un nuevo hogar, se supone que previo divorcio.

Lo que faltaba en esa relación matrimonial era el punto de vista de la persona que va a sufrir el abandono, sin poder hacer nada por evitarlo. Y hay tres grandes y maravillosas canciones que lo expresan muy bien, y que son el objeto de este artículo y del próximo.

La primera, desde el punto de vista cronológico, es una canción que la mayor parte de vosotros conoceréis. Es de 1964, y cuando se editó pasó totalmente desapercibida pues salió como cara B de una canción de gran éxito. Me refiero a “Cryjng Time”, escrita e interpretada por Buck Owens que fue la vuelta del famoso “I Got A Tiger By The Tail”. Y no fue hasta dos años más tarde, cuando Ray Charles hizo una gran versión de esta canción, que los aficionados reconocieron su valor.

“De nuevo es tiempo de llorar, vas a dejarme; puedo ver en tus ojos esa mirada de irte lejos, puedo decir por la forma en que me abrazas, que no pasará mucho antes de ser el tiempo de llorar.

Dicen que la ausencia hace que el corazón crezca más enamorado, y que las lágrimas son sólo lluvia para hacer crecer el amor, pero mi amor por ti nunca puede ser más fuerte, aunque llegara a vivir cien años.

De nuevo es tiempo de llorar, vas a dejarme; puedo ver en tus ojos esa mirada de irte lejos, puedo decir por la forma en que me abrazas, que no pasará mucho antes de ser el tiempo de llorar.

Ahora dices que has encontrado a alguien que te ama más, así es como ha sucedido siempre antes, y tan seguro como que el sol saldrá mañana, el tiempo de llorar empezará cuando salgas por la puerta”.

Y la versión de Ray Charles llegó al nº 6 de la lista de pop, al 5 de la de R&B y al nº 1 de la de Easy Listening, además de ganar un par de grammies como grabación de R&B.

Hay otras versiones interesantes de este tema, dos de ellas en forma de dúo, la que hicieron Buck Owens con Susan Raye (muy buena aunque no entraran en listas y esté medio perdida), y la de Ray Charles con Barbra Streisand. Y no quiero cerrar este apartado sin citar una versión de LeAnn Rymes y la de Commander Cody en su álbum en directo de 1974.

¿Y cuál es mi preferida? Creo que el desgarro que le da Ray Charles a la letra de la canción está muy por encima del resto de las versiones.



cuevas; 28-05-12


MC - 043
DE BEE GEES Y OTROS OBITUARIOS
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Robin Gibb

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Donna Summer

Hace unos días nos dejaba Robin Gibb, falleciendo de la misma enfermedad que lo había hecho su hermano gemelo unos años antes. No quiero extenderme mucho sobre lo que han supuesto los Bee Gees en la música popular, porque creo que hay otras personas más capacitadas aquí mismo para contároslo; pero sí quiero incidir sobre unos pequeños detalles en cuanto a su contribución a la música campesina; no es que haya sido mucha, pero sí merece la pena destacarla.

Su tema country más famoso ha sido “Rest Your Love On me”, canción con la que consiguieron en 1978 entrar en las listas de country de Billboard, aunque sólo permanecieran una semana en ellas; en cualquier caso, todo un hito para un grupo que no se había distinguido por su vena campesina, y más para un tema que se editó como cara B de un sencillo, cuya cara A era “Too Much Heaven”, aunque terminó siendo éxito por ambos lados. Dos años más tarde, “Rest Your Love On me” fue grabado por Conway Twitty quien hizo una gran versión que llegó merecidamente al número uno de las listas de country, permaneciendo en ellas durante 14 semanas (y no se os ocurra hacer caso de la wikipedia, que sólo les da diez).

Posteriormente, los Bee Gees grabaron otro tema de corte campesino llamado “Where Do I Go”. Por último, conviene recordar que en 1983, Barry Gibb fue el productor del álbum “Eyes That See In The Dark”; en este elepé se incluían diez canciones escritas por los tres hermanos, solos o en colaboración; de este álbum se extrajeron tres sencillos, el que le daba título, “Evening Star/ Midsummer Nights”, y el más famoso de los tres, “Islands In The Stream”, dúo de Kenny Rogers con Dolly Parton que llegó al número uno, y permaneció 23 semanas en listas. En el álbum colaboraban también los tres hermanos Gibb.

Por supuesto, al dar la noticia en radios y televisiones, en varias de ellas se ha olvidado, no ya esto, sino también toda la primera parte de la carrera de estos artistas, si bien un 50 % de los medios sí la citaron. Por supuesto, todos hablaban de la “Fiebre del sábado noche".

Y hablando de música disco, resulta notable el caso de una televisión, que al dar la noticia del fallecimiento reciente de Donna Summer, puso de fondo el “I Will Survive” de Gloria Gaynor.

A este respecto, uno de los casos más curiosos que he leído fue el obituario que un importante periódico nacional dedicó hace unos años a Frankie Laine, un cantante que, dicho sea de paso, no es country aunque mucha gente lo considere como tal por haber interpretado un buen número de canciones de películas del oeste. En un momento determinado, el autor del obituario contaba las sensaciones que en él habían causado dos de sus interpretaciones más célebres cuando vio las películas correspondientes; el artículo quedaba muy bonito; ¡lástima que las películas que citaba eran “El árbol del ahorcado” y “Solo ante el peligro”, cuando todo buen caravanero sabe que el tema de la primera de ellas era de Marty Robbins, y el de la segunda correspondía a Tex Ritter.

cuevas; 28-05-12


MC - 042
POKER DE JOTAS - 4. SONNY THROCKMORTON. Un trabajo duro.
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Sonny Throckmorton

Años atrás se puso de moda en Hollywood hacer películas con títulos de canciones antiguas; aparte del título, el argumento del filme tenía poco o nada (lo más frecuente) que ver con la letra de la canción, por lo que aquello era sólo un ejemplo de búsqueda comercial apoyada en elementos ajenos a lo que se vendía. Por eso resulta más notable el caso de Sonny Throckmorton, dos de cuyas canciones se utilizaron para hacer sendas películas que desarrollaban en la hora y media larga acostumbrada, el argumento que se narraba en los tres minutos de las canciones originales, poniendo de manifiesto una idea extendida entre los cantantes sobre la semejanza entre su trabajo y el de los actores. Las canciones en cuestión fueron “Middle Age Crazy” y “I Wish I Was Eighteen Again” y, curiosamente, ambas tuvieron el mismo intérprete original, Jerry Lee Lewis, en 1978 y 1979, si bien la segunda se editó como cara B, y tuvo más éxito la versión de George Burns en 1980.

Pero el triunfo no fue nada sencillo para Sonny Throckmorton; según sus palabras, “el componer no es un sueño, sino un trabajo, y un trabajo duro; puedes tomarlo como una afición, pero entonces recogerás los frutos de un aficionado. Lo sé, porque a mí me sucedió, y hasta que no me lo planteé interiormente como un profesional, no conseguí gran cosa”.

James Fron Throckmorton nació en abril de 1941 en Carlsbad (Nuevo Méjico). Su padre era un predicador que anduvo por varias localidades, hasta asentarse en Wichita Falls (Texas). Allí Sonny fue a la Universidad estatal del Medio Oeste, siguiendo a su padre, cuando éste se trasladó a dirigir una iglesia en San Francisco. Por entonces, su afición por la música le llevó a trabajar en diversos locales nocturnos, lo que, como parece lógico, no era del agrado de su progenitor. Sonny se dirigió a Los Ángeles, en donde grabó con un pequeño sello, pero como el resultado no fue muy halagüeño, volvió a San Francisco. Pete Drake le convenció para ir a Nashville (1964), e incluso le buscó trabajo como bajista en el grupo de Carl Butler & Pearl. Después de dos años, pasó a llevar un departamento de la compañía de Drake. En 1966, Bobby Lewis (que, aun con el mismo nombre, no es el mismo cantante del "Tossin’ and Turnin’") grabó “How Long Has It Been”, que fue la primera canción de Throckmorton que alcanzó renombre. Tras varios años escribiendo para pequeñas editoras, Dave Kirby logró que fichara por Tree; en realidad, el dueño de Tree, Buddy Killen, no quería contratarle y sólo accedió cuando Kirby le ofreció que le descontara de sus ganancias el sueldo de Throckmorton, si éste no cumplía las expectativas previstas; por fortuna para Kirby, Buddy Killen no hizo tal cosa cuando, tras año y medio de no conseguir resultados, despidió a Throckmorton, quien, desmoralizado y cumpliendo la promesa que se había hecho de tirar la toalla si no lograba triunfar antes de cumplir 35 años, se volvió a Texas en 1975.

Pero varios amigos de Sonny Throckmorton, como Don Gant y Curly Putman, continuaron intentando colocar sus canciones, y hablaron con él varias veces para que diera otra oportunidad a su carrera como compositor, así que 6 meses después, volvió a Nashville, fichó nuevamente con Tree, y “se tomó su trabajo de forma más profesional”; el resultado fue que, en el plazo de un año, se grabaron 150 canciones suyas; Johnny Duncan triunfó con “Thinkin’ Of A Rendezvous”, escrito con Bobby Braddock, y Dave & Sugar llevaron al nº 1 “I’m Knee Deep In Loving You” en 1977. Ese mismo año, Merle Haggard interpretó “If We’re Not Back In Love By Monday”, y la revista Cash Box le nombró “compositor del año”.

Fue un período realmente fructífero para este compositor que, entre 1976 y 1980, tuvo siempre una canción en listas (algunas semanas hasta siete canciones), salvo un período de tres semanas; con ello, por ejemplo, consiguió colocar un centenar de temas en las listas de Billboard en un período de 6 meses, consiguiendo que la Asociación de Compositores de Nashville le nombrara “compositor del año” en 1978, 1979 y 1980.

Entre sus temas de estos años, además de los citados previamente, figuran “It’s A Cheating Situation” (Moe Bandy, escrita con Bobby Braddock, y nombrada “mejor canción del año” según la ACM), “The Last Cheater’s Waltz” (T. G. Sheppard, y con dos buenas versiones a cargo de Johnny Duncan y de Emmylou Harris), “The Way I Am” (Merle Haggard), “Temporarily Yours” (Jeanne Pruett), “Trying To Love Two Women” (Oak Ridge Boys) y “Friday Night Blues” (John Conlee). En 1982, nuevamente los Oak Ridge Boys llevaron al triunfo “I Wish You Could Have Turned My Head (And Left My Heart Alone)”, en 1984 escribió con Harlan Howard “Why Not Me”,canción que interpretaron las Judds, y en el 85, George Strait grabó un tema de Sonny Throckmorton y Casey Kelly, “The Cowboy Rides Away”, y Mel McDaniel editó “Stand Up”.

En 1988 se retiró a Texas para llevar una tranquila vida de familia (numerosa, por cierto, siete hijos). En 1992 Doug Stone grabó una canción de Sonny Throckmorton y Curly Putman, “Made For Lovin’ You”, que se editó en sencillo al siguiente año.

Como cantante, Sonny Throckmorton grabó en Starcrest en 1976, pasando, luego, a Mercury (1978) y, posteriormente, a MCA. En 1986 grabó un álbum en Warner Brothers llamado “Southern Train”.

Y no puedo terminar la semblanza de este gran compositor sin contar una anécdota personal; durante la Fan Fair de 1992 tuvimos que ir a una tienda de fotografía a comprar una pila para la máquina; estando allí entró una chica que, al oírnos hablar, nos preguntó de dónde éramos; al decirle que “de España” se sorprendió y cuando supo que yo hacía un programa de música country en España, me contó que trabajaba en el Nashville Banner; ¿lo conoces? Comenté que lo leía casi todos los días (lo suministraba el hotel) y me pidió hacerme una entrevista; primero le dije mi nombre y luego ella me dijo el suyo, Fronda, y, tras un titubeo comentó que el apellido mejor me lo deletreaba; la dije que primero intentara a decirlo entero; el resto del diálogo fue, poco más o menos, como sigue:

- Fronda Throckmorton

- ¿Throckmorton? ¿Tienes alguna relación con Sonny?

- Pero, ¿conoces a mi padre?

- Naturalmente, uno de mis compositores preferidos – y le cité media docena de sus canciones.

- ¡Conoces a mi padre! Cuando se lo diga no se lo va a creer, que es conocido en España…

Al día siguiente quedamos para la entrevista, que se publicó en el periódico citado junto con una fotografía.

cuevas; 26-04-12


MC - 041
Y LOS GANADORES, EN 2011, SON...
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Convocatoria

O, por mejor decir, fueron, porque debido a problemas personales he tardado más de la cuenta en dar a conocer estos ganadores de los premios de la Country Music Association que se dieron a conocer el día 9 de noviembre durante el transcurso de una ceremonia que este año fue presentada, al igual que la pasada edición, por Brad Paisley y Carrie Underwood. Y éstos han sido los premiados:

Artista.- Taylor Swift

Sencillo.- If I Die Young (The Band Perry)

Álbum.- My Kinda Party (Jason Aldean)

Canción.- If I Die Young (Kimberly Perry)

Cantante femenina.- Miranda Lambert

Cantante masculino.- Blake Shelton

Grupo vocal.- Lady Antebellum

Dúo vocal.- Sugarland

Evento musical.- Jason Aldean con Kelly Clarkson (Don’t You Wanna Stay)

Músico.- Mac McAnnally (Guitarra)

Video musical.- You And Tequila (Kenny Chesney & Grace Potter)

Nuevo artista.- The Band Perry

Y vamos con los comentarios:

Este año los triunfadores de los premios fueron unos recién llegados, The Band Perry, que se alzaron con tres estatuillas; pero este triunfo puede considerarse como menor, si se tiene en cuenta que dos son por una sola canción y la tercera es la de “nuevo artista”. Y en esto ha habido una gran justicia; la canción es muy buena, pero el resto del álbum baja bastante con respecto a ella; se puede escuchar, pero no es un cedé como para considerarlo el mejor del año. Por otra parte, el mejor álbum ha recaído en Jason Aldean, un álbum que no es malo, pero que, para mí dista mucho de ser el mejor del año pasado; demasiado popero y cañero a mi juicio.

Taylor Swift, que ya se llevó el premio de artista del año hace un par de ellos, ha vuelto a repetir triunfo, mientras que Miranda Lambert, la triunfadora del pasado año ha tenido que conformarse en éste con repetir sólo el de mejor vocalista femenina. Repeticiones con respecto al pasado año han sido los premios dedicados a los mejores intérpretes; no sólo Miranda Lambert, sino también Blake Shelton (masculino), Lady Antebellum(grupo), Sugarland (dúo) y Mac McAnnally (músico).

En resumen, unos premios que pueden verse como de “confirmación” de los ganadores del pasado año, o como continuistas sin apenas renovación, con la única incorporación al estrellato de ese trío familiar nuevo que deberán refrendar su éxito inicial en sus trabajos posteriores.

Y por último sólo queda anunciar que los elegidos para el Hall Of Fame este año han sido Garth Brooks, Connie Smith y el pianista Hargus “Pig” Robbins.

cuevas; 17-04-12


MC - 040
EARL SCRUGGS
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Scruggs y su banjo

El pasado 28 de marzo falleció a los 88 años, en un hospital de Nashville, Earl Scruggs, el mejor y más influyente intérprete del banjo de cinco cuerdas.

Se le considera el inventor del estilo “tres dedos”, si bien puede existir alguna duda al respecto, toda vez que el área en la que nació y se crió (en Carolina del Norte) ha sido pródiga en banjistas, y muchos de ellos han usado ese sistema; pero, inventor o no, lo cierto es que Scruggs lo descubrió por sí mismo; huérfano de padre desde los cuatro años, no había mucha diversión en la granja de su familia durante la Depresión, por lo que Earl dedicaba el tiempo que no trabajaba, a tocar un banjo de su padre, junto a su hermano mayor Horace, que tocaba guitarra. El primer banjo que compró le costó algo menos de 11 dólares (en venta por correo), y cuando ya andaba pensando en dedicarse profesionalmente a la música, compró un Gibson RB-11 que, años más tarde, cambiaría “a pelo” por un Gibson Granada que le acompañaría a lo largo de su carrera. La persona a quien se lo cambió era Don Reno, que por entonces tocaba en el grupo de Bill Monroe. Se cita a menudo a Snuffy Jenkins como una de las personas que más influencia ejerció sobre el estilo de Scruggs, si bien esto parece algo exagerado. Earl Scruggs ha dicho que la mayor influencia que recibió fue la de Dennis Butler, un granjero vecino, violinista de old time, con el que se pasó horas practicando.

En 1939, Earl Scruggs empezó a trabajar con los Morris Brothers (dos guitarras y mandolina) sustituyendo a Don Reno, pero su madre cayó enferma y él volvió a la granja a cuidarla, trabajando también en una fábrica textil. En 1945, su madre le animó a reemprender su carrera musical y Earl entró en Lost John Miller & The Allied Kentuckians, que tenían su base en Knoxville, pero actuaban también en la WSM de Nashville. A final de año, la banda se desbandó (nunca mejor dicho), y Earl Scruggs se lo comentó a Jim Shumate, uno de los amigos que había hecho en Nashville, que tocaba con Bill Monroe; precisamente, el grupo de Bill andaba buscando un nuevo banjista, ya que el estilo de Stringbean no era nada apropiado al ritmo de Lester Flatt. En diciembre de 1945, Earl Scruggs pasó a ser uno de los Blue Grass Boys, grabando su primer disco, “Heavy Traffic Ahead”, el 16 de septiembre de 1946. Fueron unos años de actividad frenética, actuando hasta en cuatro sitios distintos algunos días, y sin que Earl Scruggs pudiera visitar a su familia, por lo que, a principios de 1948 decidió dejar el grupo, y volver a retomar su empleo en la fábrica; dos semanas después, Lester Flatt decidió dejar también los Blue Grass Boys, y formar su propio conjunto; se puso en contacto con Earl Scruggs y logró convencerle para una nueva aventura (Bill Monroe siempre pensó que se habían puesto de acuerdo previamente, toda vez que el tercer miembro del nuevo grupo, Cedric Rainwater, bajo, también había dejado los Blue Grass Boys junto a Lester Flatt).

Así se formaron Flatt & Scruggs & The Foggy Mountain Boys, nombre tomado de una canción de The Carter Family, “Foggy Mountain Top”, que les sirvió de tema introductorio en sus actuaciones. El cuarto miembro del grupo fue Jim Eanes, segunda guitarra y cantante solista, pero permaneció solamente un par de semanas, yéndose luego con Bill Monroe, lo que no deja de ser un curioso trasiego. Poco después, contrataron a Jim Shumate, fiddle, y del que ya se ha citado su pertenencia a los Blue Grass Boys (para variar), y a Mac Wiseman, guitarra.

En abril de 1948, Earl Scruggs se casó con Louise Certain; por entonces, Flatt trabajaba, principalmente, en el repertorio y el “sonido” del grupo, mientras que Scruggs se ocupaba de la organización y finanzas; después de su matrimonio, Scruggs le fue pasando ideas y experiencia a su mujer, que en 1956 era ya la representante y manager general de la banda. En otoño de 1948, consiguieron un contrato con Mercury, que por entonces era un pequeño sello con tan sólo otros dos artistas en su catálogo, siendo “My Cabin In Caroline” el primer tema que grabaron. A esa primera sesión pertenece “Jimmie Brown, The Newsboy”, en el que Earl Scruggs toca la guitarra utilizando el sistema de “tres dedos” con el que tocaba el banjo, consiguiendo un efecto sorprendente. Entre 1949 y 1950, con distintas formaciones de los Boys, grabaron varios de los que serían sus principales éxitos, como “Foggy Mountain Breakdown” y “Roll In My Sweet Baby’s Arms”. En noviembre de 1950 pasaron a trabajar con Columbia; entre los temas grabados para esta compañía destacaron, sobre todo, una canción de trenes, “Flint Hill Special” (1952), “Cryin’ My Heart Out Over You” (1959) y el tema de la serie de televisión The Beverly Hillbillies, “The Ballad Of Jed Clampett” (1962), que fue la primera canción de bluegrass que llegó al número 1 de las listas de country.

La aportación de Flatt & Scruggs al bluegrass se concretó en dos aspectos; hasta su llegada, lo habitual era que los componentes de cada grupo tocaran todos a la vez, lo que producía, a veces, un guirigay semejante al de algunas tertulias televisivas; Lester Flatt impuso que, por ejemplo, cuando sonaba la mandolina, callaran el fiddle y el banjo de manera que se diera un mayor relieve a un instrumento en un momento dado de la canción, cediendo luego el protagonismo a otro, y así sucesivamente, con lo que el sonido era más puro y diáfano. Otra de las novedades de Flatt & Scruggs consistió en la eliminación de la mandolina a mediados de los 50, a la que sustituyeron por el dobro.

Si alguna de las facetas de la música country se vio amenazada por el rock, esto no ocurrió con el bluegrass, que se vio favorecido por el creciente interés de los habitantes de las ciudades hacia la música folk, que, en el caso de Flatt & Scruggs, se tradujo en una invitación para actuar en el festival de Newport, lo que disparó las ventas de sus discos. También fue famoso el concierto que dieron en el Carnegie Hall el 8 de diciembre de 1962, del que se grabó un álbum considerado como uno de los mejores de toda su carrera. El tercer factor que dio un buen empujón a la popularidad de Flatt & Scruggs fue una llamada que el actor Warren Beatty hizo a Earl Scruggs para que le compusiera una canción para su nueva película “Bonnie & Clyde”; Scruggs le pasó el “Foggy Mountain Breakdown”; el resultado fue un Grammy y otro premio de su compañía editora (BMI) por haber sido programada más de un millón de veces. El tema se editó en Columbia (1968), pero como Mercury tenía la versión grabada en 1950, volvió a editarla como “Theme From Bonnie & Clyde (Foggy Mountain Breakdown)”.

A partir de 1963, empezaron a producirse diferencias de criterio entre Lester Flatt y Earl Scruggs; mientras el primero era partidario de seguir con su música tradicional, el segundo se inclinaba por seguir los dictados del sonido Nashville<7I>, por lo cual, en sus elepés “Nashville Airplane” y “Changin’ Times” se añadieron músicos de estudio, como Charlie McCoy en la armónica; también se incluyó una batería, y los dos hijos de Scruggs, Gary y Randy se incorporaron al grupo. En 1967 grabaron un álbum junto a Doc Watson, “Strictly Instrumental”, que, aunque estaba más en la línea de lo que quería Lester Flatt, lo cierto es que sonaba mucho más a Doc Watson que a ellos. En 1969 llegó la separación; Lester Flatt formó los Nashville Grass, pasando a grabar con RCA, mientras que su compañero siguió en Columbia formando la Earl Scruggs Revue con sus hijos Gary (bajo, armónica y voz), Randy (guitarras acústica y eléctrica) y Steve (teclados), más Jim Murphey (steel) y Jody Maphis (batería).

Además de los discos grabados con la Revue, los trabajos más interesantes de Scruggs tras su separación de Lester Flatt fueron: la banda sonora de “Where The Lillies Bloom”, un disco con Tom T. Hall, “The Storyteller And The Banjoman” (1982), y una colaboración con Clint Black, Joe Diffie, Merle Haggard, Emmylou Harris, Allison Krauss, Patty Loveless, Ricky Skaggs, Marty Stuart, Pam Tillis, Randy Travis, Travis Tritt y Dwight Yoakam que, con el título “Same Old Train”, se incluyó en el CD “Tribute To Tradition”.

Otra de las colaboraciones curiosas de Earl Scruggs fue la que hizo con el actor cómico Steve Martin tocando ambos el banjo en una nueva versión de "Foggy Mountain Breakdown", que también mereció un segundo Grammy en 2001. El tercero para Earl Scruggs llegó en 2008 como reconocimiento a su labor durante toda su carrera.

cuevas; 03-04-12


MC - 039
Y LOS CANDIDATOS EN 2011 SON...
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Convocatoria

Tras las segundas votaciones para las elecciones anuales de la música country, se han proclamado ya los cinco candidatos en cada categoría. La gala en la que se proclamarán los ganadores se celebrará el próximo día 5 de noviembre. Los candidatos seleccionados han sido éstos:

Artista.- Jason Aldean, Brad Paisley, Blake Shelton, Taylor Swift, Keith Urban.

Sencillo.- A Little Bit Stronger (Sara Evans), Colder Weather (Zac Brown Band), Don’t You Wanna Stay (Jason Aldean & Kelly Clarkson), Honey Bee (Blake Shelton), If I Die Young (The Band Perry).

Álbum.- All About Tonight (Blake Shelton), My Kinda Party (Jason Aldean), Speak Now (Taylor Swift), This Is Country Music (Brad Paisley), You Get What You Give (Zac Brown Band).

Canción.- Dirt Road Anthem, Colder Weather, Mean, You And Tequila, If I Die Young.

Cantante femenina.- Sara Evans, Miranda Lambert, Martina McBride, Taylor Swift, Carrie Underwood.

Cantante masculino.- Jason Aldean, Kenny Chesney, Brad Paisley, Blake Shelton, Keith Urban.

Grupo vocal.- The Band Perry, Lady Antebellum, Little Big Town, Rascal Flatts, Zac Brown Band.

Dúo vocal.- The Civil Wars, Montgomery Gentry, Steel Magnolia, Sugarland, Thompson Square.

Evento musical.- Zac Brown Band & Alan Jackson, Loretta Lynn, Sheryl Crow & Miranda Lambert, Jason Aldean & Kelly Clarkson, Brad Paisley & Alabama, Kenny Chesney & Grace Potter.

Músico.- Sam Bush (Mandolina), Jerry Douglas (dobro), Paul Franklin (steel), Dan Huff (guitarra), Mac McAnnally (Guitarra).

Video musical.- Honey Bee (Blake Shelton), If I Die Young (The Band Perry), Mean (Taylor Swift), Old Alabama (Brad Paisley & Alabama), You And Tequila (Kenny Chesney & Grace Potter).

Nuevo artista.- The Band Perry, Luke Bryan, Eric Church, Thompson Square, Chris Young.

cuevas; 18-10-11


MC - 038
MIS CANCIONES FAVORITAS - 14. El amor prohibido 5.
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Conway Twitty

Y llegamos a 1975, año en el que aparece “Linda On My Mind” interpretada por Conway Twitty.

Han pasado los años; la sociedad ya no rechaza a las personas que dejan su hogar para formar otro, y los motivos no son exactamente los mismos. Si en las canciones anteriores existía un matrimonio roto de hecho, pero no de derecho, en el tema que nos ocupa hoy la tragedia (o el drama) es distinto; existe todavía amor en el matrimonio original, pero surge con ímpetu otro nuevo amor contra el que es difícil luchar.

La letra dice: “Ahora estoy acostado aquí, con Linda en mi pensamiento, y cerca de mí se encuentra la que pronto voy a dejar; y, Señor, me está matando oírla llorar, porque sabe que estoy acostado a su lado, con Linda en mi pensamiento. Sé que una vez la amé, y no colocaba a ninguna otra por encima de ella, y nunca pensé que la dejaría libre, pero no entraba en mis planes la manera en que Linda estrechó mi mano la primera vez que la tuve tan cerca como si bailáramos. Ella dijo: “te he amado durante mucho tiempo, pero estabas casado con mi amiga, y he intentado no mostrarlo, pero mi amor por ti es más fuerte, y no puedo ocultarlo más, así que he pensado que es mejor que lo sepas”. Y aquí estoy acostado, con Linda en mi pensamiento, y cerca de mí se encuentra la que pronto voy a dejar; y, Señor, me está matando oírla llorar, porque sabe que estoy acostado a su lado, con Linda en mi pensamiento”.

La canción estaba escrita por el propio Conway Twitty, si bien suele aparecer como Harold Lloyd Jenkins que era su nombre real. Fue el decimoséptimo número 1 de este cantante, si bien entre los anteriores había tres cantados a dúo con Loretta Lynn. En cuanto a la interpretación del artista es, posiblemente, una de las mejores que hizo, remarcando la fuerza y dramatismo de la canción, y de paso, haciendo olvidar el poco lucido papel del protagonista, que parece que a la primera ocasión en que otra mujer le confiesa su amor, es capaz de tirar su matrimonio por la borda. Creo que ninguna otra versión de este tema sea digna de mención, salvo, quizá, la de Ronnie Milsap, incluida en su LP “Night Things” de 1975. (Como dato complementario, en alguna parte he leído que la canción estuvo ocho semanas en listas; la realidad es que fueron catorce).

cuevas; 08-09-11


MC - 037
MIS CANCIONES FAVORITAS - 14. El amor prohibido 4.
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Leroy Van Dyke - Walk On By

La cuarta de las canciones dedicadas al amor prohibido, “Walk On By” interpretada por Leroy Van Dyke, ha tenido una notable historia; para empezar, el tiempo transcurrido entre la anterior (“Please help Me I’m Fallin’”) y ésta fue mucho menor; poco más de un año; al parecer, la sociedad norteamericana había aceptado ya que, aunque no era lo habitual, el enamoramiento fuera del matrimonio era algo que se producía con una cierta frecuencia. Como en temas anteriores, hay un reconocimiento por parte del protagonista de que está haciendo mal, de que no hace lo correcto, pero no puede evitarlo y, en el fondo, realmente no desea evitarlo.

La letra dice: “Si te veo mañana en alguna calle de la ciudad, perdóname si no te saludo; pertenezco a otra y no parece bien que conozca a alguien a quien se supone que no conozco. Solamente pasa de largo, espérame en la esquina; te amo, pero somos extraños cuando nos encontramos. En una esquina oscura, en un lugar fuera de la ciudad esta noche intentaré decirte adiós otra vez; pero sé que no se ha terminado, te llamaré nuevamente mañana por la noche; no puedo dejarte marchar, así que ¿por qué lo aparento? Solamente pasa de largo, espérame en la esquina; te amo, pero somos extraños cuando nos encontramos”.

Para los caravaneros de pro, este tema, junto con el anterior, tuvo el honor de ser Serie Dorada de nuestra carreta. En las listas de Billboard su trayectoria fue muy curiosa; digamos para empezar, que en el listado recopilado de Billboard por el tiempo y la posición que ha ocupado cada canción, (algo que favorece a los temas más antiguos, pero esto es otra historia), “Walk On By” ocupa el séptimo lugar entre todos los temas, y es el primero entre los de los años sesenta, lo cual ya indica el éxito que tuvo; más sorprendente fue su trayectoria; entró en listas a principios de septiembre de 1961, llegando al primer lugar el 25 del mismo mes, sucediendo a esa gran canción que fue “Tender Years” de George Jones; una semana después, “Walk On By” deja ese primer puesto en beneficio del tema de George Jones. Tras dos semanas la canción de Van Dyke recupera ese primer puesto, que conserva durante un mes, para cederlo a “Big Bad John” de Jimmy Dean durante otras tres semanas y recuperarlo nuevamente ocupando entonces el puesto de honor durante un trimestre consecutivo; en total, 19 semanas en el número 1 y 37 en total dentro de las listas.

Teniendo en cuenta el éxito de esta canción y la costumbre imperante de aquellos años entre los principales intérpretes consistente en ofrecer sus versiones, resulta sorprendente que no hubiera demasiadas de estas versiones cover y que las que se hicieron pasaran sin pena ni gloria; en cuanto a las versiones de años posteriores, posiblemente sea la de Martina McBride en 2005, la más interesante; en listas también entraron, sin mucha relevancia, las de Donna Fargo en 1980 y la de Asleep At The Wheel en 1988.

cuevas; 12-08-11


MC - 036
HISTORIAS DE NASHVILLE - E - Cuatro funerales y una boda
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Charlie Louvin

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Ralph Mooney

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Vaya por delante mi excusa ante todos los lectores por el tiempo de silencio al que me han llevado esos problemas familiares que muchos ya conocéis. Durante este tiempo se han producido en el mundo de la música campesina los cuatro fallecimientos y la boda que proporcionan el título a este artículo.

Primero fue Charlie Louvin, uno de los cantantes que, junto a su hermano Ira formó un dúo que influyó enormemente en la música posterior; y no me refiero sólo a la música country. En efecto, la forma de hacer armonías los Louvin Brothers fue copiada posteriormente por los Everly Brothers, y de ellos llegarían, entre otros, a los Beatles, y a los grupos a los que éstos influenciaron. Posteriormente, cuando empezó el country-rock, sus primeros intérpretes se fijaron muy especialmente en las armonías de los Louvin, y, en muchos casos, también en sus canciones. Y así los Byrds (“The Christian Life”), Gram Parsons o Emmylou Harris incluyeron canciones de los Louvin en sus álbumes; en concreto, el primer éxito de Emmylou, “If I Could Only Win Your Love” fue uno de los temas de los hermanos, como también lo fue “When I Stop Dreaming”. En 1963 el dúo se separó para proseguir su carrera de forma independiente; dos años después, Ira fallecía en accidente de coche; en cuanto a la carrera de Charlie, tras dos grandes canciones en el 64 (“I Don’t Love You Anymore”) y 65 (“See The Big Man Cry”) no volvió a alcanzar el nivel que habían tenido sus temas anteriores en los que su hermano le hacía esas armonías que son, incluso hoy día, una de las “marcas de fábrica” de la música country. No obstante, hasta su fallecimiento continuó grabando y actuando regularmente en el show del Grand Ole Opry. Entre su producción de estos años destacan un par de álbumes junto a Melba Montgomery y un cedé producido por su sobrina Kathy (Livin’, Lovin’, Losin’: Songs of the Louvin Brothers) que ganó un Grammy en 2004. Charlie Louvin falleció en enero como consecuencia de un cáncer de páncreas, y, como detalle curioso para los caravaneros, era primo hermano de John D. Loudermilk.

A mediados de marzo se produjo el fallecimiento de Ferlin Husky; mi descubrimiento de este cantante fue simultáneo al de la steel guitar, y se debió a que en uno de los concursos de Caravana, en 1962 me correspondió un sencillo de este artista, “The Waltz You Saved For Me” / “Out of A Clear Blue Sky”, y es que en los primeros tiempos del sonido Nashville, la steel, tan popular en los años anteriores, había caído en desuso tras la llegada del rock’n’roll. Poco conocido entre los caravaneros ya que sus dos primeros éxitos fueron anteriores a nuestra carreta (“A Dear John Letter” en el 54, “Gone” en el 57) sólo “Wings Of A Dove” en 1960 fue conocida por los más viejos de nosotros. De la segunda de estas canciones hay que señalar que la grabó con una gran orquesta en un intento de contrarrestar el auge del rock; en realidad se trataba de una canción que había grabado ya en 1952 con steel y bajo el nombre de Terry Preston, por lo que la versión de 1957 fue una regrabación. Otro de los logros de Ferlin Husky fue poner en el mapa de la música country la ciudad de Bakersfield, en California, muchos años antes de que lo hicieran Tommy Collins, en 1951, o Buck Owens.

También tiene una gran relación con la steel guitar la tercera de las personas a quienes va dedicada este noticiario; en efecto, Ralph Mooney ha sido uno de los mejores (si no el mejor) de los músicos que han popularizado la steel; compositor de “Crazy Arms”, el tema que Ray Price llevó al triunfo en 1956, Mooney trabajó en las primeras grabaciones de Wanda Jackson, Wynn Stewart, Buck Owens y Merle Haggard. Sus acordes y cascadas de notas influyeron notablemente en Sneaky Pete Kleinow y en todos los steels dedicados al country-rock. Ralph Mooney ha estado presente también en un buen número de grabaciones de Waylon Jennings, Willie Nelson e, incluso, de Jessi Colter en su primera gran canción, “I’m Not Lisa”. Pero el álbum más interesante para el aficionado es el que protagonizó junto a uno de los mejores guitarristas, tanto “de sesión” como de concierto, James Burton. Se grabó en 1968 y su título fue “Corn Pickin’ and Slick Slidin’”. Ralph Mooney ha fallecido a finales de marzo, en su hogar, en Kennedale, Texas. Contaba 82 años.

Y el cuarto de los fallecimientos, el 31 de marzo pasado, fue el de Mel McDaniel, un cantante que tuvo apariciones regulares en las listas entre 1976 y 1989, cuando la ola de los “nuevos tradicionalistas” le barrió al igual que hizo con muchos otros grandes intérpretes, aunque también contribuyó a ello el hecho de no poder dar conciertos como consecuencia de las heridas sufridas al caerse al foso de la orquesta durante una actuación en 1996. Entre sus títulos destacaron “Baby’s Got Her Blue Jeans On” (1984), “Big Ole Grew” (1982) y “Louisianna Saturday Night” (1981).

En cuanto a la boda, ha reunido a los ganadores de los premios de la CMA del pasado año como “mejor cantante masculino” (Blake Shelton) y mejor cantante femenina (Miranda Lambert), quien también ganó el premio de mejor álbum del año. Pues lo dicho, Shelton y Lambert empiezan ahora una nueva vida en común a la que deseamos toda suerte de venturas.

Éstas han sido las principales novedades, pero ha habido alguna más, aunque considero que será mejor dejarlas para las vueltas de las vacaciones, si bien, para no mantener la intriga, se trata de los elegidos para el Salón de la Fama de la música country, un comentario sobre el último excelente álbum de Brad Paisley, y una noticia por confirmar sobre una cantante desconocida; por otra parte, la próxima semana figurará aquí la cuarta entrega de las “canciones de amor prohibido”.

cuevas; 08-07-11


MC - 035
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 13. El amor prohibido - 3
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Hank Locklin

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Carátula

Frecuentemente se abusa del adjetivo “histórico” para ensalzar a algo que de histórico no tiene mucho. Muy a menudo también, cuando una cosa es realmente “histórica” tardamos mucho tiempo en descubrirlo, si lo hacemos.

Viene esto a cuento de la canción que ocupa hoy esta sección; aunque fue Serie Dorada de Caravana, creo que ninguno de los oyentes de aquel tiempo éramos conscientes del hecho de que en ella se utilizaba por vez primera una forma de tocar el piano que marcaría gran parte de la música country a partir de entonces. Y es que ese sonido de “piano tabernario” que descubrió Don Robertson (ver el artículo MC-009 de esta página) y que interpretaba Floyd Cramer se sigue utilizando desde entonces, hasta el punto de adquirir un “sello característico” para este tipo de música.

La canción, “Please Help Me, I’m Falling” interpretada por Hank Locklin y editada en 1960 es la tercera de esta serie dedicada al amor prohibido. Como puede verse habían pasado ocho años desde la anterior (de Webb Pierce) y doce desde la primera (de Jimmy Wakely), lo cual confirma que cantantes y discográficas eran aún algo reacias a utilizar este tema en sus canciones.

En ésta, se produce una novedad: el cantante comprende que no está haciendo bien, sigue con ese complejo de culpa que aparecía en el tema anterior, pero dedicado a su primera mujer; y, aunque le echa la culpa de su nuevo enamoramiento, tiene un punto de no querer serla infiel, motivo por el cual pide a su nuevo amor que se encargue de frenarle, porque él no puede, algo que parece demasiado cómodo, con unos deseos tremendos de no aceptar responsabilidades, pero real como la vida misma (como todas estas canciones). La letra dice:

“Por favor ayúdame, me estoy enamorando de ti, cierra la puerta a la tentación, no me dejes pasar. Apártate de mí, cariño, te lo suplico, por favor ayúdame, me estoy enamorando de ti. Pertenezco a otra cuyos brazos se han vuelto fríos, pero prometí, para siempre, amarla y respetarla; nunca puedo ser libre, querida, pero cuando estoy contigo, sé que pierdo la voluntad de ser fiel. Por favor ayúdame, me estoy enamorando, y eso debe ser pecado; cierra la puerta a la tentación, no me dejes entrar. No tengo que quererte, pero, cariño, lo hago; por favor ayúdame, me estoy enamorando de ti”.

Naturalmente, lo de delegar en la nueva pareja la responsabilidad de echar el freno en la relación tiene un pequeño fallo: que esa nueva pareja no quiera y/o no pueda asumir esa responsabilidad. Eso lo puso de manifiesto Skeeter Davis en la canción-respuesta al tema que nos ocupa; en ese mismo año, Skeeter interpretó “(I Can’t Help You) I’m Falling Too” (No puedo ayudarte, yo también me estoy enamorando). Como además la canción contó probablemente con la mayoría de los músicos acompañantes del tema original, y en el caso del pianista Floyd Cramer no es probabilidad sino certeza, esta versión tuvo asimismo un gran éxito (llegó al nº 2 en listas), no tanto como la original, pero sí mayor que las muchas versiones que de ella hicieron otros intérpretes. La única versión que merece la pena recalcar de esta canción seleccionada fue la de Janie Fricke en 1978, notable, además, porque utiliza la letra del tema original y no la de la canción-respuesta; una buena forma de abogar por la igualdad de sexos.

Y vamos con las anécdotas, que hay varias. Para empezar, la versión original, la de Hank Locklin se editó en España en un formato que no tuvo mucha aceptación: el EP compacto (así se llamó), fabricado con un grosor de disco mucho menor que los otros, lo que los hacía bastante flexibles, y que, aun con dos canciones por cara, se reproducía a 33 r.p.m. (como los álbumes) en lugar de las 45 r.p.m. de sencillos y EP’s. Por otra parte, la portada estaba abierta por tres de los cuatro lados, motivo por el cual los vendían con una funda de plástico adicional, que cumplía su misión (la de no dejar escaparse el disco) sólo a medias.

Para continuar, la versión de Skeeter Davis (que nunca se editó por estos pagos) se incluyó en su país en un interesante LP llamado “Here’s The Answer”; en él, la mitad eran canciones-respuestas interpretadas por Skeeter, y la otra mitad eran las versiones originales de los temas seleccionados.

En la versión de Janie Fricke el título venía más completo que en la original, añadiendo entre paréntesis el final de la frase. Rezaba “Please Help Me I’m Falling (In Love With You)”; la supresión de esta segunda parte del título en la versión original, unida a esa curiosa expresión lingüística de los anglosajones según la cual “enamorarse” es, literalmente, “caer en amor”, propició que cuando el disco apareció en una versión cover (versión que no es la original, y generalmente es muy mala) en nuestro país, el traductor del título, sin preocuparse mucho de enterarse de qué iba aquello, lo hizo como “Ayúdame que me caigo”, batiendo el record de tarducciones horribles que sufríamos algunas veces.

cuevas; 03-03-11


MC - 034
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 12. El amor prohibido - 2
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Webb Pierce

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Kitty Wells

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, el éxito de “One Has My Name” no propició la aparición de muchas otras canciones que versaran sobre el mismo tema. Afortunadamente, porque cuando sucede algo parecido suele deberse a una falta de inspiración por parte de compositores y cantantes que intentan transitar por un camino trillado.

En realidad lo que sucedió fue que se atribuyó ese éxito más al intérprete que a la canción en sí, y siguieron presentes el miedo a la reacción del público y la autocensura consiguiente; y tuvo que ser otra gran estrella, Webb Pierce, quien surgió impresionante en 1952 con dos números uno consecutivos, el que eligió para su tercer sencillo un tema de amor prohibido, “Back Street Affair”. En él hay una diferencia fundamental con el tema anterior: la presencia de un sentimiento de culpabilidad, pero no por el engaño a su mujer, sino por haber engañado a su nuevo amor al comienzo de su relación. La canción, por otra parte, es un alegato contra la hipocresía de la sociedad y el distinto rasero con la que ésta mide al hombre y a la mujer, aunque la responsabilidad la haya tenido el primero.

La letra dice: “No sabías que no era libre cuando te enamoraste de mí, y con tu joven corazón aprendiste a preocuparte: Te aportó vergüenza y desgracia, el mundo se ha desplomado ante ti, porque llaman a nuestro amor un asunto de calleja apartada. Dicen que rompiste mi hogar, que soy un marido que ha tomado el camino equivocado; no saben la pena que hemos tenido que padecer. Para la persona a quien estoy atado fui el primero en ser infiel, y llaman a nuestro amor un asunto de calleja apartada. Nos tenemos el uno al otro y eso es lo que importa; el juicio de los chismosos nunca será bueno; seremos fuertes y algún día verán que estaban equivocados. Dejémosles llamar a nuestro amor un asunto de calleja apartada. Algún día seremos libres, cuando todas las habladurías se hayan terminado, y compartiremos la felicidad que esperábamos. Subiré a una montaña y el mundo me oirá gritar que nuestro amor no es un asunto de calleja apartada”.

Esta canción tuvo una secuela: Kitty Wells, cuyo primer sencillo fue la contestación a The Wild Side Of Life (ver el 2º artículo de esta serie de “Mis canciones preferidas”) eligió como segundo sencillo esta canción, dando una respuesta a la versión de Webb Pierce. Como no es cosa de repetir la letra, diré que la versión de Kitty hace hincapié en su ignorancia (“Fue demasiado tarde para decir no cuando ya me habías enloquecido”… “No contaste el coste de lo que apostaste y yo perdí, y ahora pago con horas de profunda desesperación. Aún puedes vivir con tu esposa que te perdona sinceramente”… ) y el final elimina la nota optimista y esperanzadora de la versión original (en la que ésta coincidía con One Has My Name): “Sé que no hay esperanza y no es nada agradable, pero tengo que seguir adelante mientras las murmuraciones sobre nuestro error se extienden. Estoy pagando por ese asunto de calleja apartada”.

La versión de Kitty Wells apareció con el título Paying For That Back Street Affair (la frase final), si bien, años más tarde me hice no sé cómo con un sencillo de la señorita Wells que tenía en su cara A una canción de 1960 (Amigo’s Guitar) y en su cara B esta canción, pero llamada sólo Back Street Affair.

La canción fue el tercer número 1 consecutivo para Webb Pierce mientras que la versión de Kitty Wells (editada al año siguiente, 1953) se quedó en el 6. Ha habido unas cuantas versiones de la misma, entre ellas la de Joe Douglas en 1980 y anteriormente la de Hank Locklin. Willie Nelson también la grabó en un álbum que grabó junto a Webb Pierce, pero las dos mejores, con gran diferencia son las dos reseñadas anteriormente. Y si me pedís que elija entre ambas tendría que decantarme por la de Kitty Wells, no sé si por ser la primera que conocí o por lo que me impresionó la amargura que destilaban sus frases en la interpretación de la misma.

cuevas; 21-02-11


MC - 033
POQUER DE QUS - 3 - MARIJOHN WILKIN, COMPOSITORA, CANTANTE, EMPRESARIA
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Marijohn Wilkin

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Willie, Marijohn & Kris

….. y madre, se puede decir parodiando algún anuncio con los que radios y televisiones nos bombardean.

Marijohn Melson nació en julio de 1920 en Kemp, Texas; hacia 1938 le ofrecieron un contrato para trabajar en una película, pero ella declinó la oferta, ya que no le importaba la fama que pudiera dar el cine, siendo sus metas una carrera universitaria y un hogar. En 1939 fue la primera mujer aceptada para la Cowboy Band de la Universidad de Hardin-Simmons; cuando terminó su carrera, empezó a trabajar como profesora de música, y se casó con Bedford Russell, matrimonio truncado en sus inicios debido a la Segunda Guerra Mundial, en la que falleció su marido. Unos años después, se casó nuevamente, pero el matrimonio apenas duró lo suficiente para tener un hijo (John, alias Bucky). Tras el correspondiente divorcio se casó con Art Wilkin, Jr. y, poco después, empezó a escribir canciones. En 1955 se trasladaron a Springfield (Missouri), en donde Marijohn grabó “Take This Heart”, escrita junto a James Coleman. La economía familiar no andaba precisamente boyante, por lo que Marijohn Wilkin estuvo cantando en pequeños locales; en uno de ellos, un abogado le sugirió que debería ir a Nashville, y allí se trasladó la familia, con Marijohn cantando en algunos honky-tonks, mientras intentaba vender sus canciones, con poca suerte al principio, hasta que visitó la Cedarwood Publishing, en donde la ficharon, y en donde conoció a otros compositores como Mel Tillis, John D. Loudermilk y Danny Dill.

Su oportunidad le llegó cuando este último le llevó una canción que había escrito; a Marijohn la música le pareció buenísima, pero no así la letra de la canción, por lo que, sobre la marcha escribió otra que gustó a Danny Dill; esa misma tarde llevó la canción a Lefty Frizzell quien la grabó; había nacido “The Long Black Veil”, canción de la que se ha tratado en la serie “Mis canciones preferidas” (la nº 1).

El mismo día de junio de 1959 se estrenaron dos temas de Marijohn Wilkin, el citado “The Long Black Veil” y “Waterloo” (escrita junto a John D. Loudermilk) por Stonewall Jackson; aunque, a la larga, el primero gozó de más prestigio, cuando se editaron fue superior el éxito de “Waterloo”, que permaneció durante 5 semanas en el nº 1 de country y al que muchos autores (no todos) atribuyen el haber superado el millón de ejemplares vendidos; el mismo año, Jimmy Newman editó “Grin And Bear It”, que ayudó a consolidar la fama de la compositora.

En 1960, Marijohn Wilkin trabajó haciendo coros en un centenar de canciones, unas veces con los Jordanaires, otras con Anita Kerr Singers y otras sin formar parte de un grupo específico; también grabó un LP, “The Blue & The Gray” con canciones de la Guerra Civil, y, al año siguiente, otro de standards llamado “Country & Western Songs That Sold A Million”; su labor como compositora siguió afianzándose con canciones como “Cut Across Shorty” (escrita con Wayne Walker) y “I Just Don’t Understand” que tuvo un paso fugaz en las listas de Caravana, y que contaba con la armónica de Charlie McCoy; en 1962 llegó otro de los grandes éxitos de Marijohn Wilkin, cuando Jimmy Dean grabó su “P.T. 109”, un homenaje a J. F. Kennedy.

En 1964, Marijohn Wilkin fundó, junto a Bill Justis (el de Raunchy) su propia compañía editora, Buckhorn Music, con la idea de descubrir nuevos compositores; entre los autores que iniciaron su singladura en esta editora figuran Kris Kristofferson, Johnny Duncan y Ed Bruce, pero el primer éxito de la compañía fue una canción (“G.T.O.”), escrita por Bucky Wilkin, su hijo, y grabada por el grupo que lideraba, Ronny & The Daytonas, un Serie Dorada de nuestra carreta; en 1965 Marijohn Wilkin formó los Marijohn Singers (a los que perteneció Ed Bruce), con los que trabajó en diversas grabaciones y en shows de televisión durante un par de años. El primer número uno de country de la nueva compañía fue el tema de Kristofferson, “For The Good Times” interpretado por Ray Price en 1970.

Con su carrera profesional más que consolidada (compuso también bastantes canciones para el mercado pop), su matrimonio empezó a hacer aguas, lo que se tradujo en una fuerte depresión que la condujo al alcohol y a dos intentos de suicidio; de todo ello logró salir para refugiarse en la religión, siendo, a partir de entonces, una de las más reputadas compositoras de canción cristiana; su tema más famoso en esta nueva etapa fue “One Day At A Time”, escrita con Kristofferson, y que popularizaron Marilyn Sellars en 1973, y Cristy Lane en 1980, y que fue grabada por más de 200 intérpretes.

cuevas; 04-01-11


MC - 032
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 11 - El amor prohibido - 1
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Jerry Lee Lewis

Ya he recalcado varias veces que la música campesina es un fiel reflejo de la sociedad a la que pertenece; ése es el motivo de que cuando casi ningún otro estilo musical se preocupara de cantar al amor entre parejas en las que uno al menos de sus miembros estaba casado con un tercero, en el country aparecieran este tipo de letras.

El origen de estas canciones se encuentra en la segunda Guerra Mundial; la incorporación de Estados Unidos a la misma hizo que un gran contingente de jóvenes fueran enviados a pelear muy lejos de su hogar, muchas mujeres que hasta entonces habían ejercido de Amas de casa tuvieron que incorporarse a los trabajos que habían dejado vacantes los hombres, y se encontraron con nuevas relaciones y nuevos amigos. Hay una gran película que narra esa soledad de la mujer a quien han arrebatado su pareja, “El verano del 42” protagonizada por Jennifer O’Neill, que tuvo un Oscar a la mejor música (de Michel Legrand). También T.G. Sheppard dedicó en 1982 una canción a este asunto, “La guerra es el infierno (también en el frente del hogar)”.

Con el final de la guerra llegó la reunión de las antiguas parejas y, en muchos casos, las aguas volvieron a su cauce; pero hubo también muchos casos en que la reanudación de la convivencia fue poco menos que imposible; por una parte, los que volvían del frente habían visto y sentido los horrores de la guerra, y ya no eran las mismas personas que se habían ido; por otra parte, las mujeres también habían cambiado; ambos habían evolucionado de forma distinta, y, en muchos aspectos, eran dos extraños. No tiene nada de particular el que muchas mujeres volvieran su vista a las amistades (o los amores) surgidas durante la guerra; tampoco es de extrañar, el que los hombres buscaran la compañía de sus camaradas de armas en bares, y, aunque no estuvieran con esos camaradas, los bares se transformaron en sitios donde pasar las horas y desahogar las penas; de ahí a encontrar otra persona con la que convivir no hay más que un paso, y ese paso se produjo con bastante frecuencia, aunque la sociedad lo rechazaba.

En este contexto, el matrimonio formado por Eddie y Lorene Dean (y no deja de resultar irónico que se deba a un matrimonio) decidieron reflejar el drama de estas personas, escribiendo una canción sobre el mismo; así nació “One Has My Name (The Other Has My Heart)”, título que refleja la costumbre imperante en muchos países (como Estados Unidos y Francia, por ejemplo) en virtud de la cual, una mujer al casarse pierde su apellido y toma el del marido. La letra decía:

“Una tiene mi apellido, la otra, mi corazón; con una permaneceré, y así comienzan mis penas. Una tiene ojos castaños, los de la otra son azules; a una estoy atado, a la otra le soy fiel. Una tiene mi amor, la otra sólo a mí, pero ¿qué de bueno tiene un amor para un corazón que no puede ser libre? Así que seguiré viviendo mi vida de igual forma, con una que tiene mi corazón y la otra mi apellido.

Una tiene ojos castaños, los de la otra son azules; a una estoy atado, a la otra le soy fiel. Una tiene mi amor, la otra sólo a mí, pero ¿qué de bueno tiene un amor para un corazón que no puede ser libre? Si pudiera vivir otra vez, mi vida cambiaría, y la que tiene mi corazón también tendría mi apellido”.

Y surgieron los problemas; para empezar ninguno de los cantantes a los que se ofreció la canción quiso interpretarla, por miedo a que su carrera se resintiera; en vista de ello, Eddie Dean decidió grabarla él; el segundo problema fue que ninguna discográfica estaba dispuesta a grabar el tema por motivos similares; no se sabe cómo, logró convencer al propietario de un pequeño sello, Crystal, quien accedió a que se editara bajo su sello, pese a que la canción estaba en contra de sus creencias religiosas. Y entonces surgió el tercer problema; casi ningún disc-jockey se atrevió a programarla por miedo a perder la clientela. Y es que no hay peor censura que la autocensura.

El caso es que un cantante que ya había tenido un par de buenos éxitos en listas, Jimmy Wakely la escuchó, le gustó y quiso grabarla, para lo que contó, haciéndole armonías, con Colleen Summers, entonces desconocida, pero que años más tarde sería famosa con el nombre de Mary Ford acompañando a su marido Les Paul. Al escucharse esta versión de Jimmy Wakely (1948) en emisoras y jukebox el éxito fue instantáneo; muchos se sintieron reflejados en la letra de la canción, y ésta permaneció durante 32 semanas en listas, de las cuales, 11 en el número 1, y a nadie pareció importarle lo “escabroso” del tema. Como consecuencia de ello, se empezó a escuchar también la versión de su compositor, y se hicieron muchas versiones de la misma, la mejor de las cuales fue la que hizo Jerry Lee Lewis en 1969.

Y éstas son, por este orden, mis versiones preferidas de esta canción que rompió moldes y que dio lugar a otras (no muchas, pero sí muy buenas) canciones sobre el mismo tema, que desfilarán por estas páginas: la de Jimmy Wakely, la de Eddie Dean y la de Jerry Lee Lewis.

cuevas; 29-11-10




MC - 031
Y LOS GANADORES, EN 2010, SON...
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Carrie & Brad

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Programa Gala

El pasado 10 de noviembre por la tarde se dieron a conocer los ganadores de los premios de la Country Music Association durante el transcurso de una ceremonia que este año fue presentada por Brad Paisley y Carrie Underwood. Y éstos han sido los premiados:

Artista.- Brad Paisley

Sencillo.- Need You Now (Lady Antebellum)

Álbum.- Revolution (Miranda Lambert)

Canción.- The House That Built Me (Tom Douglas/Allen Shamblin)

Cantante femenina.- Miranda Lambert

Cantante masculino.- Blake Shelton

Grupo vocal.- Lady Antebellum

Dúo vocal.- Sugarland

Evento musical.- Blake Shelton con Trace Adkins (Hillbilly Bone)

Músico.- Mac McAnnally (Guitarra)

Video musical.- The House That Built Me (Miranda LambertTrey Fanjoy)

Nuevo artista.- Zack Brown Band

Y vamos con los comentarios:

Si el año pasado la figura triunfadora de la noche fue Taylor Swift, en esta ocasión el honor le ha correspondido a otra mujer, Miranda Lambert, pero con un premio menos, tres, y en las mismas categorías en las que triunfó la señorita Swift el pasado año. Únicamente le ha fallado el principal, el del “Artista del año” que ha ido a parar a manos de Brad Paisley.

Ha resultado curioso el hecho de que Paisley fuera el pasado año el vencedor como “Cantante masculino”, y que este año, pese a ganar el de “Artista del año” haya tenido que ceder su entorchado de “Cantante masculino” a Blake Shelton. En cualquier caso, se trata de dos cantantes de características parecidas muy cercanas a los cantantes tradicionales de este género.

Con respecto a los premios del pasado año ha habido repeticiones en los apartados de “Grupo vocal”, “Dúo vocal”, “Músico” (instrumentista) y “Director del Vídeo musical”, Trey Fanjoy, que ganó el pasado año con un vídeo de Taylor Swift, y este año lo ha hecho con el de Miranda Lambert.

Este año había, a mi juicio, tres álbumes que podían hacerse con el premio anual: el de Lady Antebellum, el de Miranda Lambert (que fue el que ganó a la postre) y el de Dierks Bentley, un cantante nuevo, muy interesante y que, al final, se ha quedado sin premio, algo que ya ocurrió el pasado año con la Zack Brown Band. El de “Nuevo artista” ha ido a parar, precisamente, a la Zack Brown Band.

Entre las actuaciones que acompañaron la gala hubo dos actrices, Gwyneth Paltrow que interpretó el tema de su última película, y Sissy Spacek, que acompañó a Loretta Lynn con motivo de su elección para el Hall of Fame de la música country. Por si alguien no lo recuerda, la señorita Spacek ganó un Oscar por su interpretación de la vida de la cantante, en ese film que se llamó “La hija del minero”, y que aquí se tradujo por “Quiero ser libre”. (El caso es que no sé si fue a propósito o por suerte, pero la traducción no les salió tan descabellada ya que ése era el título de otra canción de Loretta). Por supuesto, interpretaron “Coal Miner’s Daughter”.

Y quiero terminar estas líneas rindiendo un pequeño homenaje a Solomon Burke, un cantante negro que, a lo largo de su carrera ha interpretado muchos temas de country, entre ellos el más famoso fue “Just Out Of Reach (Of My Two Empty Arms)”. Estuve en Nueva York hace un par de años y tuve en mis manos el que era su último álbum, grabado en Nashville y todo él con temas de nuestra música campesina. Tenía 70 años.

cuevas; 19-11-10


MC - 030
POKER DE JOTAS - 3 - JOHN D. LOUDERMILK. Un compositor prolífico
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John D. Loudermilk

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John D. Loudermilk

Entre el protagonista de esta líneas y el de las dedicadas a la segunda Jota del poker, Shel Silverstein hay dos puntos comunes: se trata de dos compositores con un cierto sentido del humor, y que, además, se dedicaron a otras profesiones; pero así como las de Silverstein estaban más relacionadas con el arte, las de Loudermilk tuvieron más relación con la dura vida diaria. Y así, este cantante y compositor, cuyas canciones fueron definidas a finales de los 60 como “country psicodélico” por algún prestigioso crítico, ha tenido a lo largo de su vida otras 21 profesiones o empleos tan diversos como maquinista de bulldozer, cámara de televisión, escaparatista, repartidor de telegramas o vendedor de Biblias por el conocido sistema de “puerta a puerta”.

Natural de Durham (Carolina del Norte), es primo hermano de los Louvin Brothers; a los doce años tenía un show de una hora los sábados en una emisora local; en esa época se anunciaba como Johnny Dee, y ése fue el nombre con el que aparecieron sus primeras composiciones y discos, el más famoso de los cuales fue “Sittin’ In The Balcony”, del que hicieron versiones Eddie Cochran (en 1957) y Don McLean (en 1986). En estos discos Johnny Dee grababa junto a The Bluenotes en un estilo que mezclaba pop y rockabilly, pero cuando se trasladó a Nashville cambiaron también sus canciones, que pasaron a ser country, aunque, a veces, se le iba la mano hacia el pop.

En 1956, George Hamilton IV fue a ver a Orville Campbell, un directivo de Colonial, para que le ayudara a triunfar en el mundo de la canción; durante la espera en las oficinas de la compañía, un individuo (Loudermilk) le cantó una canción, “A Rose And A Baby Ruth”, que le dejó totalmente frío. Campbell habló con Hamilton y le propuso grabarla, algo que no satisfizo demasiado al cantante, pero no le quedó más remedio que registrarla; cuando John D. Loudermilk la escuchó, le comentó a Campbell: “Tus chicos han arruinado mi canción”; así que Orville Campbell tuvo que lidiar con un cantante desmoralizado y un compositor enfadado; pese a ello, la canción se editó como sencillo. Fue un éxito rotundo, con ventas superiores al millón, y sirvió para comenzar una relación de amistad entre cantante y compositor, que se prolongaría a través de años y canciones. John D. Loudermilk hizo los arreglos de un tema antiguo, “Abilene”, que fue el mayor éxito de George Hamilton IV en las listas de country, y también compuso “Fort Worth, Dallas Or Houston”, (que estaba previsto como sencillo siguiente a “Abilene” en 1963, pero el asesinato de John Kennedy hizo que se pospusiera un año la edición de este tema, ya que se pensó que la gente no querría, en esos momentos, comprar una canción que mencionara a Dallas), “Break My Mind” (1966; se editó en sencillo en el 67) y “Blue Train (Of The Heartbreak Line)” (1972).

En 1958, fijó su residencia en Nashville, trabajó como ayudante de Chet Atkins y firmó con Cedarwood, para, al año siguiente, cambiarse a Acuff-Rose; 1959 fue un año fructífero para Loudermilk; Kitty Wells grabó un sencillo con dos canciones de este compositor, “Amigo’s Guitar” / “Lonely Is A Word”, The Browns registraron también un par de temas, Jimmy Newman, tres, y Little Jimmy Dickens, Chet Atkins, Tompall & The Glaser Brothers, Red Foley, Brenda Lee, Marvin Rainwater, Moon Mullican, Hank Locklin, Hank Snow y Billy Grammer, uno cada uno. Johnny Cash cantó “God Will” (un tema religioso), The Chordettes grabaron “We Should Be Together” y Stonewall Jackson hizo lo propio con “Ward Of Broken Hearts” y “Waterloo” (escrita con Marijohn Wilkins).

Tras sus primeros discos con The Bluenotes, John D. Loudermilk, al igual que muchos compositores, quiso desarrollar también su carrera como intérprete, para lo cual firmó con Columbia en 1958, editando algunos sencillos que pasaron con más pena que gloria; uno de ellos, en 1960, “Tobacco Road”, fue, años más tarde, una de sus canciones emblemáticas; el tema era, en parte autobiográfico, en parte tomado de la novela de Erskine Caldwell del mismo título (“El camino del tabaco”). Tras varias versiones (alguna country, la mayoría pop) la grabó un sexteto británico (que luego fue septeto) llamado Nashville Teens y propició las de Jefferson Airplane, Jimi Hendrix, Blues Magoos y Eric Burdon entre otras muchas. En 1961, John D. Loudermilk pasó a RCA, en donde grabó un LP, “Language Of Love”, en el que la canción que le daba título fue el principal éxito de Loudermilk como cantante y Serie Dorada de nuestra carreta. En España se editó un EP extraído de este álbum, en el que, además del tema básico, figuraba “The Great Snowman”, otro tema de Loudermilk que había cantado Bob Luman.

También de 1960 es “The Lament of The Cherokee Reservation Indian”, cuya versión original es de Marvin Rainwater, un cantante cherokee; en 1967, el británico Don Fardon hizo una versión interesante, pero la definitiva llegó en 1971 a cargo de Paul Revere & The Raiders, un grupo pop que vendió más de cuatro millones de copias de la canción. A raíz de esta versión le preguntaron a Loudermilk la génesis del tema, y el compositor se descolgó con una historia rocambolesca que incluía un secuestro y tortura a cargo de un grupo de cherokees, algo totalmente increíble; la única relación de John D. Loudermilk con la tortura (y era una tortura de amor) fue una canción, “Torture” escrita para Kris Jensen en 1962. En cualquier caso, “Indian Reservation” ha quedado como una canción-protesta, y, como tal, ha sido grabada por un negro jamaicano de reggae (con nueva letra y título, “African Blood”) y por Laibach, un conjunto de rock esloveno y de ideología ultraderechista.

En 1961, John D. Loudermilk escribió una atípica canción, “Ebony Eyes” (The Everly Brothers) en la que el protagonista va al aeropuerto a esperar a su amada, pero el avión ha tenido un accidente y no ha habido supervivientes; el mismo año, Sue Thompson triunfó en el mercado pop con “Sad Movies (Make Me Cry)” y al año siguiente hizo lo propio con “Norman”, canción cuyo título original era “Norma” y había sido escrita pensando en que la grabaran los Everly, pero éstos la rechazaron y entonces se la ofrecieron a Sue Thompson cambiando el nombre y adaptando el texto. En 1963 llegó “Talk Back Trembling Lips” que llegó al nº 1 en la voz de Ernest Ashworth, y de la que Johnny Tillotson hizo una gran versión al final de ese mismo año.

Otro de los grandes temas escritos por John D. Loudermilk, y uno de los que más ha vendido, fue “Then You Can Tell Me Goodbye”, escrita en 1962 y cuya primera versión correspondió a Don Cherry ese mismo año con poco éxito; Johnny Tillotson la incluyó en su LP de 1964, pero no cogió fama hasta que la grabaron The Casinos, un grupo pop, en 1967. Al año siguiente, Eddy Arnold la llevó al primer lugar de las listas de country y también han tenido éxito las versiones de Glen Campbell en 1976 y de Neal McCoy en 1996. Precisamente Glen Campbell había tenido una buena acogida con otro tema de este compositor, “I Wanna Live” en 1968. La última, por ahora, de las grandes canciones de Loudermilk es “Indian Outlaw” (Tim McGraw, 1994), que incluye algunas frases de su “Indian Reservation”.

En la actualidad John D. Lodermilk está ya retirado, y vive en las afueras de Murfreesboro, en Tennessee.

cuevas; 30-10-10


MC - 029
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 10 - La Canción de la crisis
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Sawyer Brown

Una de las virtudes de la música campesina es la veracidad, el fiel reflejo del mundo que la rodea; eso hace que muchas de sus canciones puedan considerarse duras o amargas, pero la vida no acostumbra a ser siempre un jardín de rosas; y en sus letras puede haber esperanza, optimismo, alegría, pero también hay otros temas en los que está presente el desamor, la lucha cotidiana o, como en el caso del tema que hoy nos ocupa, algo que está de plena actualidad, aunque la canción sea de 1992. Se trata , digámoslo ya, de “Café On The Corner” interpretada por Sawyer Brown.

Sawyer Brown fue un quinteto formado a finales de los setenta; su primera canción en listas data de 1984; poco antes habían actuado como teloneros de Kenny Rogers, y en sus primeros álbumes se notaba la influencia de este cantante; con la llegada de los nuevos tradicionalistas que arrasaron la escena de Nashville a partir del final de los ochenta, Sawyer Brown fueron de los pocos intérpretes que se adaptaron perfectamente a los nuevos tiempos, siendo, probablemente, el grupo más representativo de los noventa junto a Alabama.

Volviendo a la historia de esta canción, hay que recordar que a principios de 1985, Bob Dylan lanzó una petición de ayuda ante la difícil situación que estaban pasando los granjeros en aquellos tiempos en los que las cosechas y los precios que cobraban por sus productos les obligaron a hipotecar sus tierras; como luego no pudieron hacer frente a los pagos, los bancos embargaron muchas de estas propiedades. (¿Se nota alguna semejanza con los mismos y otros sectores de la actualidad en nuestro país?). Poco después, Willie Nelson, John Mellencamp y Neil Young empezaron a organizar un gran concierto para ayudar a los granjeros. Estos conciertos (Farm Aid) han continuado durante más de veinte años.

La canción que forma parte hoy de “mis canciones preferidas” está dedicada a esos granjeros y a esa situación, pero incluye al final una frase, apenas tres palabras, que son las responsables de que en los tiempos actuales me haya venido a la memoria este tema, y es que extiende la situación de los granjeros a los “contratistas sin contratos”, algo que veo muy de cerca hoy día. Y vamos con la letra de esta canción:

“En el café de abajo, en la esquina, con una mirada perdida en su rostro, no hay campos para labrar, ninguna razón para el ahora, está un poco fuera de lugar. Dicen que el crimen no es rentable, pero tampoco lo es el ser granjero estos días, y el café está frío, y él tiene cincuenta años y tiene que aprender a vivir de otra manera.

En el café de abajo, en la esquina, con una mirada perdida en su rostro, no hay campos para labrar, está ocupando mesas ahora, está un poco fuera de lugar. Y los mansos heredarán la tierra, y los bancos volverán a poseerla; este trabajo no paga la mitad de lo que vale, pero es un hombre agradecido quien lo tiene.

En el café de abajo, en la esquina, con una mirada perdida en su rostro, no hay campos para labrar, está deseando uno ahora, está un poco fuera de lugar. Todos esos soldados sin guerras, y chicos de pueblo sin hogar, granjeros sin campos, contratistas sin contratos, se sientan aquí bebiendo café completamente solos.

En el café de abajo, en la esquina, con una mirada perdida en su rostro, no hay campos para labrar, está deseando uno ahora, está un poco fuera de lugar.”

cuevas; 21-10-10


MC - 028
UNA COSA DE VERANO
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Teea Goans

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David Wood

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Laura Bell Bundy

Comienza aquí una nueva serie que alternará con las otras que forman parte de esta página; la idea es contaros los principales temas, a mi juicio, aparecidos en los pasados tres meses; y empiezo con este título, que es también el de una canción de Troy Olsen (Summer Thing), que es una de las canciones seleccionadas. Completaremos el artículo de hoy con la relación de canciones e intérpretes seleccionados tras la última criba para los premios de la CMA.

Junio no fue un mes muy propicio para nuevos temas; quizá los mejores fueron Can’t Cheat In A Small Town (Mark Cooke), Only Prettier (Miranda Lambert), I Don’t Do Bridges Anymore (Teea Goans) y Bring Country Back (John Long). En julio la cosecha fue bastante mejor con una decena de títulos de primera línea; para no hacer de este artículo una especie de guía telefónica, señalaré únicamente la mitad, All Pure Country (Smokey River Boys), Simple Things (David Wood), Walk On (Kentucky Linemen), The Breath You Take (George Strait) y I Love You (Julie Ingram).

Y en agosto el número de canciones de calidad superó la media; yo he contado hasta catorce que me han gustado mucho (y otras dieciséis que no van mucho a la zaga). ¿Destacables? Drop On By (Laura Bell Bundy), Georgia Clay (Josh Kelley), Journey On (Ty Herndon), Come Back Song (Darius Rucker), Mama`s Song (Carrie Underwood), Where Do I Go From You (Clay Walker), A Man Like Me (Randy Houser), Anything Like Me (Brad Paisley), Playing The Part (Jamey Johnson), The Way I Feel (Mary Chapin Carpenter) y el tema que da título a este artículo.

Además de todos los temas citados hay algunas cuestiones destacables; quizá la más llamativa sea el sencillo interpretado por la actriz Gwyneth Paltrow, Country Strong, canción de la película del mismo título en la que la señorita Paltrow interpreta el papel de una compositora de música country; y en el reparto hay dos grandes cantantes de este género, Tim McGraw (marido de la también cantante Faith Hill a quien parece que Gwyneth quiere imitar en su tema) en uno de los papeles estelares, y Ed Bruce en uno de los secundarios.

También resulta curiosa la reaparición de un cantante bien conocido de nuestros veteranos viajeros, Johnny Tillotson, con una canción, Not Enough, bastante digna, pero que no parece que vaya a aportar mucho a la carrera de este gran cantante; otra reaparición es la de un guitarrista nada relacionado con el country, Johnny A (antiguo acompañante de Bobby Withlock – de Derek and the Dominos- y Peter Wolf – de la J. Geils Band-) con una canción llamada Politicians. Y hablando de políticos, una canción política es la del humorista Ray Stevens, llamada Caribou Barbie dedicada a Sarah Palin.

Y no quiero terminar esta primera parte sin citar una gran canción y un gran cedé. La primera es una sorprendente buenísima versión a cargo de un cantante que llevaba un tiempo intentando hacerse un hueco dentro del mundillo de Nashville, Mickey Utley (nada que ver con un teclista de nombre parecido). La canción se llama Cry Like Memphis y su versión original correspondió a Tamara Walker, una cantante que no logró buena aceptación en el country y se dedicó a hacer una música tipo pop suave, con raíces campesinas. En cuanto al cedé, su crítica la hizo nuestro compañero Jemarba a principios de julio; me refiero a Up On The Ridge de Dierks Bentley, un álbum que me ha sorprendido muy gratamente, y es uno de mis favoritos para los premios de este año (junto al de Miranda Lambert).

Y vamos con la selección de los mejores temas e intérpretes elegidos por los miembros de la CMA para, entre ellos, proceder a una tercera y última votación de los mejores del año.

La principal sorpresa ha sido la aparición de dos canciones de Miranda Lambert (The House That Built Me y White Liar) entre los mejores singles, canciones y videos del año. Como es lógico la cantante completa este año apareciendo también en la selección de “vocalista femenina” y de “artista del año”. En la primera comparte candidatura con dos clásicas (Reba McEntire y Martina McBride) y dos jóvenes (Carrie Underwood y Taylor Swift), y en la segunda con el trío Lady Antebellum, Brad Paisley, Keith Urban y la Zac Brown Band.

En el apartado de “vocalista masculino”, además de los dos citados como seleccionados para “artistas” están también Dierks Bentley, Blake Shelton y George Strait, el más veterano de todos los candidatos (salvo el apartado de músicos).

Entre los dúos, dos de intérpretes masculinos, Brooks & Dunn(pese a su separación) y Montgomery Gentry, y tres mixtos, Joey & Rory, Steel Magnolia y Sugarland. Y entre los grupos, además de los previsibles, Lady Antebellum y Zac Brown Band, Rascal Flatts (también bastante previsible), Little Big Town y The Band Perry.

Como sencillo del año y canción del año (dos premios distintos, según expliqué el pasado año) también hay otros dos temas coincidentes (en total, cuatro, con los de Miranda Lambert), A Little More Country Than That (Easton Corbin) y Need You Now (Lady Antebellum). Los dos temas en los que difieren estas listas son Hillbilly Bone (Blake Shelton & Trace Adkins) seleccionado como sencillo, y Toes (Zac Brown Band) como canción.

En el apartado de músicos, nada menos que cuatro guitarristas, Dann Huff, Brent Mason, Mac McAnally (que ganó el pasado año) y Randy Scruggs, junto al steel Paul Franklin. Y entre los nuevos artistas sorprende la inclusión de la Zac Brown Band que ya fue seleccionada el año pasado para este mismo premio; y con esta banda, Luke Brian, Easton Corbin, Jerrod Niemann y Chris Young.

En las colaboraciones musicales están seleccionadas Bad Angel (Dierks Bentley, Miranda Lambert & Jamey Johnson), Can’t You See (Zac Brown Band & Kid Rock), Hillbilly Bone (Blake Shelton & Trace Adkins), I’m Alive (Kenny Chesney & Dave Matthews) y Till The End (Alan Jackson & Lee Ann Womack). Y, por último, pero no lo peor, los mejores álbumes han sido: el de Dierks Bentley ya citado, Need You Now (Lady Antebellum), Play On (Carrie Underwood), Revolution (Miranda Lambert) y Twang (George Strait).

cuevas; 20-09-10


MC - 027
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 9 - El momento oportuno.
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Jeannie Seely

En el primer apartado dedicado a mis canciones preferidas señalé que su elección podía deberse a su música, su letra o su interpretación; pero existe otro motivo, raro, que, aunque no sea determinante, puede hacer inolvidable un tema, y éste es el momento en que se escucha por primera vez. Recuerdo que en uno de los primeros auditorios de Caravana, una chica intentaba explicar lo que había sentido cuando oyó por primera vez el “Stand By Me” de Ben E. King. No logró explicarse demasiado, pero sí consiguió transmitir auella emoción sentida. Y, poco más o menos, eso es lo que me ocurrió con la canción a la que dedico estas líneas: “Can I Sleep In Your Arms” en la versión de Jeanne Seely.

Vamos primero con los datos del tema; la canción, como indiqué en mi pasado artículo, estaba escrita por Hank Cochran; la música pertenece a un tema tradicional, “Red River Valley”, que ha tenido un buen número de versiones, entre ellas la de Johnny & The Hurricanes con el título de “Red River Rock”; Hank Cochran hizo una nueva letra al tema, y éste fue grabado primero por Jeanne Seely y, posteriormente, por Willie Nelson, e incluido en el que ha sido, probablemente, su mejor álbum, “Red Headed Stranger”. Y ya es hora de contar la historia.

Cuando empecé mi programa de radio tuve que comprar una buena cantidad de discos; unos amigos se encargaron de comprarme las novedades, y para buscar cosas interesantes aunque no fueran de actualidad, busqué en revistas y encontré un anuncio de un tal Uncle Jim O’Neal, quien ofrecía un catálogo de discos a buen precio; le pedí una veintena de elepés, incluyendo en mi carta un talón nominal y esperando que le llegara. Como el transporte no era por vía aérea, pasaron unos meses; llegó el verano y me quedé a vivir, solo, en casa de mis padres, en el glorioso Distrito 10. El día del Carmen me pasé por mi lugar de residencia a recoger el correo y vi que tenía un aviso para recoger el lote de discos; pese a que era festivo, me lo entregaron, volví a casa de mis padres y abrí el paquete que contenía todos los discos pedidos, y tres más que eran un obsequio del tío Jim O’Neal.

Serían las 6 de la tarde cuando empecé a escuchar aquellas joyas; durante las horas siguientes estuve disfrutando con los discos solicitados con una breve pausa para la cena; por fin, a las doce de la noche decidí que ya era hora de irme a la cama, pero antes, quise escuchar alguno de los obsequios; cogí el primero de ellos, sin fijarme en su intérprete, lo puse en el tocadiscos y, un momento después, escuché una voz dulcísima de una dama que me decía: “¿Puedo dormir entre sus brazos esta noche, señor? Hace tanto frío aquí estando sola, y no tengo nada que me sujete a usted, y le aseguro que no haré nada malo. No sé por qué, pero quien amo me ha dejado, me ha dejado sola, con frío y tan débil, y necesito los brazos de alguien que me sostengan hasta que sea lo suficientemente fuerte como para volver a ponerme en pie. ¿Puedo dormir entre sus brazos esta noche, señor? Hace tanto frío aquí estando sola, y no tengo nada que me sujete a usted, y le aseguro que no haré nada malo”.

No sé si fue por el calor o por la canción. Me derretí.

cuevas; 20-09-10


MC - 026
POKER DE KAS - 3 - El último de los clásicos.
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Hank Cochran

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Hank Cochran

Tenía previsto que este artículo saliera en un par de meses, y el título hacía mención al hecho de que Hank Cochran fuera el último de los grandes compositiores clásicos que permanecía con vida. Desgraciadamente, el pasado 15 de julio falleció en un hospital de Nashville; los últimos años de su vida estuvo luchando contra un cáncer de páncreas que, a la postre, le produjo varios fallos en su organismo.

Garland Perry Cochran nació en Isola, Mississippi en agosto de 1935; cuando tenía 9 años sus padres se divorciaron, y Hank pasó a vivir con su padre, pero la falta de dinero forzó a éste a ingresar al niño en un orfanato de donde se escapó tres veces; la tercera (y definitiva) logró llegar a casa de sus abuelos; allí aprendió a tocar guitarra y cantar en la iglesia junto a un tío suyo, con quien escuchaba el Opry. A los 12 años, Hank y su tío pusieron rumbo a los campos petrolíferos de Hobbs (Nuevo Méjico), en donde trabajaron durante un par de años, pero lo peligroso del trabajo hizo que lo dejaran, dirigiéndose a Los Ángeles, en donde Hank entró a trabajar en los almacenes de Sears & Roebuck; como tenía menos de 16 años, le obligaron a ir a la escuela, para completar su educación primaria y, como recuerda, “allí estaba yo, un antiguo trabajador de los campos petrolíferos, compartiendo clase con unos niños que tenían, además, un par de años menos”.

Empezó a trabajar también en clubes, y, buscando un guitarrista para formar un dúo, encontró a Eddie Cochran, con quien no tenía ningún parentesco, pero con quien compartía la misma pasión por la música; la coincidencia de apellidos les llevó a formar The Cochran Brothers, llegando a actuar en un espectáculo de televisión y a participar en una gira con Lefty Frizzell. En 1957, el dúo se separó, Eddie empezó su carrera como solista, una carrera que se vería truncada en Inglaterra debido al reventón de un neumático, y Hank permaneció en Los Ángeles, trabó amistad con Harlan Howard y, por fin, en enero de 1960 puso rumbo a Nashville. Allí entró a trabajar en la editora Pamper, por 50 dólares a la semana (años después, llegó a ser dueño de esta empresa junto a Ray Price, y, posteriormente, la vendieron a Sony).

En Pamper, además de escribir canciones, se ocupó de aportar nuevos compositores, siendo Willie Nelson su principal fichaje; cuando Liberty le propuso un contrato como cantante, Hank sugirió que Willie sería mejor opción para ellos; al final, les contrataron a los dos. Su primer éxito como compositor llegó en 1961 con “I Fall To Pieces”, escrita con Harlan Howard, a quien había convencido para que se trasladara a la “Ciudad de la Música”; con él escribió también “You Comb Her Hair”. El éxito de la canción de Patsy Cline, le facilitó el que la artista grabara otras canciones suyas, como “Shoes”, “You’re Stronger Than Me”, “She’s Got You”, “Why Can’t He Be You” y “When You Need A Laugh”.

En la carrera discográfica del actor Burl Ives, dos de sus mejores canciones, presentes en las listas de Caravana, están escritas por Hank Cochran, “A Little Bitty Tear” (1961) y “Funny Way Of Laughing” (1962); resulta curioso que ambas mezclen en su texto risas y lágrimas. También Eddy Arnold, Ray Price, Vern Gosdin y George Strait han grabado varios temas de Hank Cochran. Mención aparte merecen las numerosas canciones que el señor Cochran compuso para su mujer, Jeannie Seely, incluído su gran éxito, “Don’t Touch Me” y un par de canciones escritas sobre la música de temas tradicionales, “Can I Sleep In Your Arms” y “Lucky Ladies”.

Eddy Arnold interpretó “Tears Break Out Of Me” (1962), “Make The World Go Away” (1965) y “I Want To Go With You” (1966); de las tres, la central fue, probablemente, la mejor; su versión original pertenece a Ray Price, quien lo cantó en 1963 (“sólo” llegó al nº 2); por las mismas fechas se editó la de Timi Yuro; otra curiosa versión puede oírse en la banda sonora de la película “Honeysuckle Rose” cantada a dúo por el propio Hank Cochran y su mujer Jeannie Seely, quienes también intervienen en este filme que tenía a Willie Nelson como protagonista, junto a Dyan Cannon y Amy Irving, y en el que también aparecía Emmylou Harris.

Además de esta canción, Ray Price grabó en 1966 la que Hank Cochran considera su mejor composición, “Don’t You Ever Get Tired Of Hurting Me”, si bien fue la versión de Ronnie Milsap la que llegó al nº 1 en 1989. Otra canción de Cochran cuya versión original pertenecía a Ray Price (1964) y que llegó al nº 1 en otra versión (Mickey Gilley, 1980) fue “That’s All That Matters”; y aún hay otro tema de Cochran que alcanzó también el citado primer puesto, “It’s Not Love (But It’s Not Bad)” interpretado por Merle Haggard en 1972, en la que el protagonista compara el amor que sintió en el pasado hacia la persona a la que va dirigida la canción, un amor intenso que casi le volvió loco, con lo que siente hacia quien está recomponiendo sus pedazos, y que “lentamente está transformando lo que tú habías dejado”, de manera que aunque es posible que “no sea amor, no es malo”.

Otro de los grandes cantantes de country, George Strait, interpretó un par de temas que Hank Cochran escribió con Royce Porter y Dean Dillon, “The Chair” (1985) y “Ocean Front Property” (1988). En cuanto a Vern Gosdin, es otro de los cantantes que han interpretado un buen número de temas escritos por Cochran (y colaborado con él en la composición de un par de ellos); “What Would Your Memories Do” fue el primero en 1984, y el resultado no debió ser malo, puesto que, tras dos elepés que pasaron sin pena ni gloria, en el siguiente (1987) se incluyeron siete temas de Hank Cochran, a los que siguieron otras canciones en los siguientes álbumes.

Además de las grabaciones en Liberty, se han editado sendos cedés de Cochran en 1996 y 2002, “Desperate Men: The Legend And The Outlaw”, y “Livin’ For A Song: A Songwriter’s Autobiography”. En 1974, la Asociación de Compositores de Nashville eligió un único escritor para su Salón de la Fama; cada uno de los electores podía votar a quien mejor le pareciese; fue la única vez en que el elegido, Hank Cochran, logró el 100% de los votos.

cuevas; 05-09-10


MC - 025
POKER DE QUS - 2 - JENNY LOU CARSON. La primera compositora famosa
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Jenny Lou Carson

Virginia Lucinda Overstake nació en Decatur, Illinois en 1915. En 1931, Lucinda y sus hermanas Evelyn y Eva formaron The Three Little Maids, actuando en el National Barn Dance de la WLS de Chicago, interpretando temas del Ejército de Salvación, y siendo uno de los más famosos “I Ain’t Gonna Study War No More”. En 1933, Eva se casó con Red Foley, y el grupo se disolvió. (Éstos son los inconvenientes de utilizar un nombre – Las Tres Doncellitas – que, aún en su época, ya estaba un tanto desfasado). Lucinda continuó trabajando en la emisora, y en 1936 se trasladó a Memphis, regresando un par de años más tarde al Barn Dance de Chicago. En 1939, grabó con el nombre de Lucinda Lee acompañada del conjunto que trabajaba habitualmente con Patsy Montana. Las sesiones de grabación resultaron memorables; el grupo cambió su nombre de The Prairie Ramblers (Los Vagabundos de la Pradera) por The Sweet Violet Boys (Los Chicos de la Dulce Violeta) y las letras de las canciones que interpretaron hicieron que Patsy Montana abandonara el estudio, totalmente ruborizada. Las canciones se llamaban “Widow’s Lament”, “I Married A Mouse Of A Man”, “Chiselin’ Daddy” y “I Love My Fruit”, canción esta última que está considerada como la primera grabación gay en la música country, y una de las primeras (quizá la primera) en la historia del disco (1.

Durante los primeros años 40, Lucinda cambió su nombre artístico por Jenny Lou Carson; con él siguió trabajando en radio, y grabó en Decca. Conoció a Fred Rose, con quien sostuvo un romance, y quien la animó a escribir canciones, fichando por la empresa editora de Acuff y Rose, en donde permaneció durante 10 años. Contra lo que pudiera pensarse, sólo compuso a medias con Fred Rose “A Pair Of Broken Hearts”. La primera canción de Jenny Lou Carson que tuvo éxito fue “Never Trust A Woman”, que su cuñado Red Foley llevó al número 3 en 1942; tres años después, otra gran canción, “Jealous Heart” llegó al nº 2 interpretada por Tex Ritter; el mismo año también Tex Ritter llevó al nº 1, en el que permaneció durante 11 semanas, otra canción de Jenny Lou Carson, “You Two Timed Me One Time Too Often”. Eddy Arnold fue otro de los cantantes que interpretó varios temas de Jenny Lou Carson; primero fue “Chained To A Memory” (nº 3 en 1946), al que siguieron “Many Tears Ago”, “Don’t Rob Another Man’s Castle”, “The Echo Of Your Footsteps” y “C-H-R-I-S-T-M-A-S”, todos ellos en 1949, además de “Lovebug Itch” (1950), “I’d Trade All My Tomorrows (For Just One Yesterday)” (2. En 1954 llegó el mayor éxito de Jenny Lou Carson, una canción que conocía de la etapa en la que cantaba junto a sus hermanas algunos de los himnos del Ejército de Salvación, un tema llamado “Let Me Go, Devil” (contra el alcohol), al que modificó la letra, transformándolo en “Let Me Go, Lover”. La canción tuvo muchas versiones , tanto en el mercado country (en el que la de Hank Snow fue la mejor) como en el pop, en el que Joan Weber vendió casi 3 millones de ejemplares, Teresa Brewer (más de 2 millones vendidos), Patti Page (otros 900 mil), Peggy Lee (175 mil) y Sunny Gale (120 mil).

Otros temas de Jenny Lou Carson que han sido bastante conocidos han sido “Darling, What More Can I Do” escrita conjuntamente con Gene Autry y “A Penny For Your Thoughts”, canción que grabaron The Sons Of The Pioneers y que Willie Nelson incluyó en su LP “The Sound Of Your Mind” (1976).

Si bien en las líneas precedentes figuran todas las canciones famosas de Jenny Lou Carson, conviene hacer hincapié en que las que mejor han resistido el paso del tiempo han sido “Let Me Go, Lover”, “Jealous Heart” y “Don’t Rob Another Man’s Castle”.

Jenny Lou Carson falleció en diciembre de 1978.

(1. Los títulos significan "El lamento de la viuda", "Me casé con un ratón de hombre", "Papaito engañador" y "Amo mi futa"; en este último tema, hay varios nombres de fruta utilizados con doble sentido. The Sweet Violet Boys grabaron muchos más temas, casi siempre con letras sugerentes, como: "Fly Butterfly".

(2. Cambiaría todas mis mañanas (por tan solo un ayer); está considerada como una de las frases más inspiradas de la letra de "Me & Bobby McGee", pero lo cierto es que pertenece a Jenny Lou Carson.

cuevas; 13-07-10


MC - 024
MIS CANCIONES FAVORITAS - 8 - El Paso del Tiempo
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Time Marches On

Apenas tres breves estrofas y un estribillo, más una cuidada producción, correcta en su mayor parte, y con un par de detalles que la realzan hacen de “Time Marches On”, interpretada por Tracy Lawrence, una gran canción. Y no es la primera vez que en tres estrofas se comenta la vida de una persona; ya lo hizo la francesa Edith Piaff (y con su correspondiente versión country a cargo de The Browns) en aquella canción que se llamó “Las tres campanas”. Pero el tema que ocupa estas líneas se refiere no sólo a un individuo, sino a toda una familia, puntualizada además con canciones de las distintas épocas, aunque esto pueda parecer a primera vista discutible.

De momento, vamos con la letra, escrita, al igual que la música, por Bobby Braddock, uno de esos compositores profesionales, con una gran cantidad de éxitos, pero que han hecho su vida de la composición, grabando algún disco ocasionalmente, pero sin ninguna relevancia. El texto dice:

“Mi hermana llora en su cuna, mi hermano corre con plumas en su cabeza, mamá está en su habitación, aprendiendo a coser, papá bebe cerveza escuchando la radio, Hank Williams canta “Kaw Liga” y “Dear John”, y el tiempo sigue adelante, el tiempo sigue adelante”

“Mi hermana usa colorete y un jabón para cutis claro, mi hermano lleva abalorios y fuma un montón de hierba, mamá está deprimida, no hace casi ningún ruido, papá tiene una novia en otra ciudad, Bob Dylan canta “Like A Rolling Stone”, y el tiempo sigue adelante, el tiempo sigue adelante”

“El Sur se mueve hacia el Norte, el Norte se mueve hacia el Sur, una estrella nace, una estrella se quema, lo único que permanece igual es que todo cambia, todo cambia”

“Mi hermana se llama a sí misma “la abuela más sexy”, mi hermano está a dieta para bajar el colesterol, mamá ha perdido contacto con la realidad, papá está enterrado debajo de un arce, y los ángeles cantan una vieja canción de Hank Williams, el tiempo sigue adelante, el tiempo sigue adelante, el tiempo sigue adelante…”.

Dentro de la producción (luego vuelvo con la letra) hay que señalar ese par de detalles; para empezar, el paso del tiempo se remarca con el sonido de lo que parece ser un metrónomo (ya sabéis, ese artilugio en forma de péndulo invertido que sirve para marcar el ritmo de las partituras a los estudiantes de música); y digo que parece ser, porque en la relación de instrumentistas aparece con el nombre de “herramientas utilizadas en bailes tradicionales”. El segundo detalle de la producción (a cargo de Don Cook) es que cuando la letra se refiere a “Like A Rolling Stone”, se ha incluido un órgano que suena igual que el que Al Kooper interpretaba en el tema de Dylan.

Y volvemos al texto de la canción; obsérvese que, tanto el principio como el final de la historia quedan remarcados por canciones de Hank Williams como homenaje al gran cantante y compositor que fue, totalmente intemporal, único. Por otra parte, si las estrofas narran la historia de la familia, el estribillo nos cuenta la filosofía del tema; por una parte, lo de que el Sur vaya hacia el Norte y viceversa, no debe interpretarse como los puntos cardinales, sino la distinta manera de pensar del Norte y Sur de una nación que dio lugar a una guerra (aunque, hablando en propiedad, lo de Sur y Norte, también resulta ser bastante genérico). Y por último, una de las frases mejores de la canción, “lo único que permanece es que todo cambia”, no es del señor Braddock, sino de Herodoto, un individuo que vivió más de cuatrocientos años antes de Cristo, y que se caracterizó, entre otras cosas, por tener unas dotes para la política y las relaciones públicas, semejantes a las del caballo de Atila y el de Gengis Khan, todo en una pieza; vamos, que menos mal que no lo nombraron nunca embajador, porque la guerra hubiera sido inevitable.

cuevas; 28-06-10


MC - 023
POKER DE KAS - 2 - Un urbanita en la meca del country.
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Fred Rose

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Roy Acuff & Fred Rose

Fred Rose es uno de los raros casos de una persona que no ha nacido en ambiente rural ni country, y que su juventud discurrió por senderos nada campesinos, pero que, luego, sintió un profundo cariño por este estilo, al que dedicaría su vida. En efecto, natural de Evansville, la tercera ciudad en tamaño e importancia de Illinois, empezó trabajando como pianista en bares y clubes de Chicago desde los 15 años; grabó en el sello Brunswick y compuso temas como “Deed I Do” que grabó Sophie Tucker, una cantante nacida en Rusia de padres judíos que interpretaba temas de vodevil con la cara pintada de negro, hasta el día que se cansó, lo hizo con su cara natural y obtuvo un gran éxito.

Fred Rose trabajó un tiempo con el director de orquesta de jazz Paul Whiteman; formó, después, un grupo, The Tune Peddlers y entró en la emisora WKYW presentando un programa llamado Fred Rose’s Song Shop, que consistía en que la audiencia le enviaba títulos para una canción, y él la componía; cuando fichó por el sello CBS, se trasladó a Nashville para hacer su programa en la principal emisora de esta ciudad, la WSM. Su primera estancia duró menos de un año, volviendo a Chicago para promocionar la Feria del Mundo que tuvo lugar allí en 1934; posteriormente se trasladó a Nueva York, de donde lo enviaron a Hollywood para que compusiera temas para Gene Autry; escribió 16 canciones, de las que la más famosa fue “Be Honest With Me” (1941); volvió a Nashville, a la WSM para ser su pianista oficial (en aquella época, las principales emisoras tenían su propia orquesta). Según palabras del propio Fred Rose, “comprendí lo que era la música country viendo a Roy Acuff interpretar “Don’t Make Me Go To Bed And I’ll Be Good” en el Opry, con los ojos llenos de lágrimas”; (la verdad es que la historia que narra la canción es de las más tristes que se puedan escuchar).

En el otoño de 1942, se asoció con este cantante para formar Acuff-Rose, la primera y más importante compañía editora de canciones de Nashville; (también Acuff y Rose fundaron el sello Hickory en 1953). Como el trabajo de directivo de la compañía era muy absorbente y le impedía dedicarse a otros menesteres, en 1945 dejó a su hijo Wesley al frente de la susodicha, y se dedicó a la composición y a la producción de discos, así como a descubrir, promocionar y representar a algunos cantantes, de los que el más famoso fue Hank Williams. Con él escribió “Crazy Heart” y “Kaw-Liga”; otros temas compuestos por Rose y cantados por Hank Williams incluyen “Take These Chains From My Heart”, “Settin’ The Woods On Fire” y “We Live In Two Different Worlds”. Para los aficionados, además de las versiones originales de Hank Williams recomiendo la de Ray Charles del primer tema, la de la actriz Mary Kay Place del segundo y la de Tompall Glaser, del tercero.

También escribió Fred Rose varios temas para Roy Acuff, alguno como “Pins And Needles (In My Heart)” y “Fireball Mail” firmados con el pseudónimo Floyd Jenkins, (también utilizó el de Bart Dawson); en colaboración con el señor Acuff compuso “Waltz On The Wind”, que también fue grabado por Carl Smith; éste fue también el intérprete de “Foggy River” y “Faded Love And Winter Roses”. Fred Rose es también el autor de un clásico, “Roly Poly”, cuya versión original es de Bob Wills, para quien Fred Rose escribió y produjo otros temas que no se incluyen para no hacer esta lista interminable; sí hay que citar, sin embargo, “It’s A Sin” (que interpretó Eddy Arnold) y, sobre todo, “Blue Eyes Cryin’ In The Rain”, un tema escrito en 1945, cuya primera versión correspondió a Roy Acuff, y que Willie Nelson llevaría al número 1 en 1975.

En 1945, apareció en listas durante una sola semana en el número 5 “Tender Hearted Sue”; como intérprete figuraba The Rambling Rogue, pero este “pícaro errante” era Fred Rose; el disco lo editó Okeh, una filial de Columbia.

Fred Rose falleció de un ataque al corazón el 1 de diciembre de 1954, a los 56 años. Cuando, en 1961, se inauguró el Salón de la Fama de la Música Country, se eligieron a tres personas para compartir el honor de haber sido los primeros integrantes del mismo: los cantantes Jimmie Rodgers y Hank Williams, y Fred Rose.

cuevas; 04-06-10


MC - 022
HISTORIAS DE NASHVILLE - 2 - La música country y la política
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Jimmie Davis

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Roy Acuff

En el artículo anterior, dedicado al “Okie From Muskogee” ya se tocaba de pasada el tema de la política. La primera parte de este artículo viene a corregir algunas frases de la letra (incompleta) de este tema; en efecto, hace años me dieron una copia de la letra tomada al oído, pero entre que la toma no había sido demasiado buena (por ejemplo, cars = coches, por cards = cartillas precedido de draft) hacía que el sentido de muchas frases cambiaran por completo. Mi gran error, y lo asumo y reconozco, ha sido tomar la letra antigua y no comprobarla, algo muy sencillo en estos tiempos en que Internet pone esto sencillo; de todas maneras hay muchas frases que utilizan jerga que no está a mano ni siquiera en mi diccionario que contiene muchas expresiones americanas; así white lightnin’ (relámpago blanco) que traduje como relámpago es el nombre que dan a los destiladores ilegales de bourbon, para los que yo conocía la palabra moonshiner (el que tiene brillo de luna), debido a que tan digno trabajo se hacía de tapadillo y a la luz de la luna.

Menos mal que uno tiene un gran amigo llamado Ralph que me ha escrito corrigiendo los errores cometidos, con lo que los fragmentos de letra traducidos (bien) deberían decir: “No fumamos marihuana en Muskogee, ni hacemos nuestros viajes con LSD, no quemamos las cartillas de alistamiento en la Calle Mayor, vivimos de forma recta... no dejamos nuestros cabellos largos e hirsutos, como hacen los hippies en San Francisco... el fútbol es lo más rudo que tiene el campus, y los chicos aun respetan al decano de la facultad... y estoy orgulloso de ser un Okie de Muskogee, un lugar en el que los que conservan las viejas tradiciones pueden divertirse, donde ondea la bandera en el Juzgado, y lo que más nos emociona es el whisky casero” (lo que conlleva que sólo alcohol y nada de drogas).

Con todo ello, la letra queda más conservadora, aunque, tal y como contaba cómo se había gestado la canción, lo que no sé es si esta canción representaba realmente el pensamiento de Merle Haggard o era, simplemente, una letra que pretendía retratar a una sociedad sin que ello signifique compromiso por parte del autor.

Y pasemos a la segunda parte de este artículo comentando que, contrariamente a lo que se suele suponer, no toda la música campesina es “conservadora”; cuando hay elecciones, unos cantantes apoyan a los republicanos y otros a los demócratas y, aunque el apoyo sea mayor a los primeros, no deja de ser el reflejo de una sociedad que, como la mayor parte de las sociedades rurales, tienden a ser conservadoras. Por otra parte, no deja de ser paradójico que un partido que se erige en defensor de la familia tradicional y de las buenas costumbres eligiera hace unos años para actuar en el cierre de campaña a una cantante, Tanya Tucker, soltera y madre de dos hijos.

Probablemente muchos recordéis la película O Brother de los hermanos Coen, con George Clooney y John Turturro entre otros; en un momento de la película, se presenta un candidato a gobernador que hace su campaña cantando de mitin en mitin. La figura está basada en un personaje auténtico, Jimmie Davis, que fue gobernador del estado de Louisiana durante dos legislaturas no consecutivas (1944-48 y 1960-64), que tiene más mérito; claro que el estado de Louisiana siempre ha sido muy especial. Jimmie Davis, elegido para el Country Music Hall of Fame en 1972, es autor de un gran número de canciones, una de las cuales resulta conocida por muchas personas ajenas a este tipo de música; me refiero a “You Are My Sunshine”.

Menos conocido resulta el hecho de que Roy Acuff, una de las personas más querida y respetada en Nashville, se presentó en 1948 en las elecciones para gobernador de Tennessee; por entonces, la música y los músicos de country no estaban del todo bien vistos en Nashville, presentaban una serie de reivindicaciones, pero no les hacían caso; ése fue el motivo de que se unieran todos y presentaran la candidatura de Acuff. No salió elegido, pero aquello fue un aldabonazo que hizo que se les empezara a tomar más en serio, y no hubo necesidad de proseguir en esa línea.

Y para finalizar, vaya una anécdota de otro gobernador de Tennessee: la Ley Seca ha sido una de las menos respetadas de todas las que se hayan hecho en Estados Unidos. De todas maneras era una Ley plenamente vigente cuando los enemigos políticos del gobernador decidieron tenderle una emboscada; para ello, en una rueda de prensa le preguntaron por qué toleraba unos locales en los que se vendía alcohol en el downtown de Nashville, cercano al Rhyman Auditorium. La respuesta del gobernador fue rápida: “¡Eso es una mentira! ¡Yo no los tolero! ¡Los patrocino!”. En las siguientes elecciones este gobernador ganó “por goleada”.

cuevas; 06-04-10


MC - 021
MIS CANCIONES FAVORITAS - 7 - ¿En serio o en broma?
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Merle Haggard

Vaya por delante que nada más lejos de mi intención, cuando escribí mi artículo anterior, que crear una intriga sobre el nombre de mis otros dos favoritos, así que empecemos por desvelar el secreto; creo que nunca he proclamado, pero tampoco ocultado, que los cantantes que he encontrado mejores han sido Hank Williams, George Jones y Merle Haggard. Esto no quiere decir que no me gusten muchísimo otros, pero, para mi gusto, estos tres cantantes añaden una versatilidad mayor y mejor que los demás, aunque la de Marty Robbins no les va mucho a la zaga, por lo que ahí habría otro nombre que añadir. Y, tal como decía en el artículo citado, a lo largo de los ’90 hubo una serie de nombres que bien podrían incorporarse a esta lista, siendo los de Garth Brooks y Alan Jackson los que más me gustan. ¿Y ninguna mujer? Bueno, de eso hablaremos en otra ocasión.

Y ya que he cambiado el orden (bastante desordenado, por otra parte) para dar a conocer todo lo anterior, vamos con una de las muchas canciones que Merle Haggard aporta a esta sección de “Mis canciones preferidas”: es el “Okie From Muskogee”. Para empezar, y por si alguien lo desconoce, “Okie” es un término coloquial, que designó en principio a los trabajadores del campo que emigraron desde Oklahoma a California en la época de la Gran Depresión, algo que Merle conocía bien, pues sus padres formaron parte del “gremio”, aunque luego ha pasado a designar a todos los nativos de Oklahoma.

Y vamos con la historia de la canción. En la elaboración de la letra de este tema colaboraron todos los miembros del grupo que respaldaba las actuaciones de Haggard. Yendo un día por la carretera, vieron un cartel que anunciaba el desvío para Muskogee, y a alguien se le ocurrió decir: “apuesto a que no fuman marihuana en Muskogee”, otro respondió con otra frase parecida, y cada uno fue aportando algo en lo que parecía que no era más que un juego divertido. Por la noche, Merle Haggard se dedicó a reunir las frases que más le habían llamado la atención, les puso música, y así nació una canción que, a mi juicio, se limita a expresar la idiosincrasia del habitante de una pequeña ciudad de Oklahoma, al margen de pensamientos políticos. La letra dice: “No fumamos marihuana en Muskogee, ni hacemos nuestros viajes con LSD, no quemamos coches en la Calle Mayor, queremos vivir bien siendo libres... no dejamos nuestros cabellos largos e hirsutos, como hacen los hippies en San Francisco... el fútbol es lo más rudo que tiene el campus, y los chicos aun respetan al decano de la facultad... y estoy orgulloso de ser un Okie de Muskogee, un lugar en el que se puede jugar a la pelota en cualquier plaza, donde se puede encontrar la gloria en las casas más humildes, y el mayor temor lo produce un relámpago”.

La canción, por otra parte tiene una música muy pegadiza, el ritmo es lo que llaman un “medio ritmo”, algo que no es ni lento ni rápido y que forma parte de un buen número de temas de la música campesina. Y, para finalizar, la canción se grabó en “falso directo”, con los miembros del grupo haciendo como si fueran los espectadores de un recital, lo que fue todo un acierto y contribuyó a su éxito (y ése es el tipo de cosas que suelen hacer los productores de los discos). El tema entró en listas en octubre del 69, subió hasta el número 1 en donde permaneció tres semanas, y, al año siguiente, la CMA lo nombró “sencillo del año”.

Como el siguiente sencillo de Merle Haggard fue “The Fightin’ Side Of Me”, en el que el cantante arremete contra los visitantes de ciudad que critican la forma de vida rural y a sus habitantes, pero se llevan todos los productos (leche, huevos, queso, etcétera) que pueden, hubo personas que consideraron que la ideología política de Merle Haggard era fuertemente conservadora, lo que llevó al Gobernador de Alabama, George Wallace, representante de la derecha más radical, a querer incluir a Haggard en su campaña presidencial, algo que Merle rechazó.

cuevas; 20-03-10


MC - 020
MIS CANCIONES FAVORITAS - 6 - Una canción por partida doble
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George Jones

Hace años Billy Swan me preguntó cuál era mi cantante country preferido; me quedé cortado y no supe responder, había tantos nombres que no sabía cuál decir; él sonrió y me contó luego que a él le ocurría lo mismo cuando le hacían esa pregunta en alguna entrevista. Así que, para que no me volviera a suceder, otro día me puse a pensar, seleccionar, analizar y todo lo que lleva la preguntita de marras; como es lógico, no pude quedarme con un solo nombre, pero, al menos, lo dejé reducido a tres; menos mal que por aquel entonces (1980) no había aparecido la pléyade de figuras que se agruparon bajo el nombre de los “nuevos tradicionalistas” en los noventa. Entre esos tres nombres estaba George Jones, un cantante al que creo que no se valoró como se debía en nuestra querida Caravana. Y la canción que hoy he seleccionado, una de las varias que figurarán en esta relación, es “Tender Years”.

La melodía es sencilla, fácil, pero no pegadiza. Son apenas tres estrofas, pero ¡qué tres estrofas!, con una letra que habla de un amor lleno de esperanza en el porvenir, porque presente no tiene ninguno, pero con la paciencia de quien está un poco de vuelta de muchas cosas y confía en lograr algún día que la persona a quien ama se vuelva a él. La letra dice:

“Sigues diciendo que le amas, y sé que es verdad; así que no importa cuánto te ame, pero, con el tiempo, lo comprenderás cuando derrames una lágrima. Entonces sabrás que habías estado viviendo tus años tiernos”.

“En tus ojos hay una luz de amor que brilla por él, pero, ¿cuánto tiempo permanecerá ahí sin apagarse? Puedes ver sólo la felicidad, no puedes ver las lágrimas. Es cierto, porque estás viviendo tus años tiernos”.

“Así que si no puedo ser tu primer amor, esperaré y seré el último; estaré en algún lugar de tu futuro, para ayudarte a olvidar el pasado, y sabrás que te amo, y mi amor es sincero, porque esperaré hasta que ya hayas vivido tus años tiernos”.

La canción es de 1961; estuvo 32 semanas en las listas de country de Billboard, de las que siete fue número 1. Está escrita por Darrell Edwards y George Jones, y no es su única colaboración (“Why , Baby, Why?” fue otra). Pero lo más interesante es la interpretación de George Jones quien da el grado justo de fuerza y hace que un escalofrío recorra tu cuerpo. Y eso en la versión citada; pero ha hecho una segunda versión del mismo tema durante los años 70, y en ella la interpretación es muy distinta a la primera, su voz ha perdido fuerza, suena más rota, pero lo que ha perdido en brío lo ha ganado en sensibilidad y aunque se adivina una diferencia de edad casi insalvable, él sigue confiando en estar a su lado en un futuro. Esta segunda versión la grabó George en el sello Epic (la primera es de Mercury) y, aunque por aquello de los muchos contratos que ha tenido en distintos sellos es probable que haya más versiones circulando, estas dos versiones “empatan” para mi gusto en este apartado de “Mis canciones preferidas”.

Y enlazando con lo que decía al principio, en 1993 la TNN de Nashville (televisión por cable dedicada a la música campesina) me hizo una entrevista; fueron sólo ocho o diez preguntas, y una de ellas fue cuáles eran mis cantantes preferidos; pero esta vez ya estaba preparado.

cuevas; 09-03-10


MC - 019
SHEL SILVERSTEIN. La historia de un chico llamado Susana
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Shel Silverstein

En el artículo dedicado a Harlan Howard comentaba el encuentro que tuve con Kevin Welch en 1990. En ese mismo encuentro, Kevin me regaló varios discos, una camiseta de los conciertos que se dieron para ayudar a los granjeros y un LP doble que no se había editado y que, posiblemente, nunca saldría al mercado, ya que era un obsequio de la compañía editora de canciones (Tree) para la que trabajaban un buen número de compositores jóvenes de la época, como el propio Kevin o Chris Waters, hermano de Holly Dunn. La idea del LP fue de un compositor veterano, Shel Silverstein, quien fue asimismo el encargado de convencer a los jefes de la compañía de hacer un álbum doble en el que esos jóvenes artistas interpretaran sus canciones; el propio Silverstein participaba también cantando dos de sus composiciones. Las siguientes líneas intentan dar a conocer una de las personalidades más fascinantes del mundillo de la música country.

“Me gustaría cantar una canción sobre la Banda de la Cadena” (presos, generalmente condenados a trabajos forzados, que van encadenados unos a otros), “ y blandir martillos de doce libras todo el día..... pero ¿qué puedes hacer si eres joven, blanco y judío, nunca has dado con el martillo a un perno, y la única cadena que conoces es la de tu bici?”. En estas palabras con las que comienza “The Folksinger’s Blues” se encuentra una parte de la filosofía de este polifacético personaje, al que se ha comparado muchas veces con el prototipo del hombre del Renacimiento, frase utilizada frecuentemente a la ligera, pero que en este caso es la que mejor define su capacidad y complejidad.

Sheldon Allan Silverstein nació en Chicago en septiembre de 1930; su madre le inculcó la afición a la música country por el sencillo procedimiento de escuchar el Grand Ole Opry semanalmente. Con 3 años empezó a dibujar historietas, lo que llegaría a ser su primer trabajo. Estando en el Ejército trabajó en la revista Stars And Stripes, y cuando se licenció entró en Playboy, haciendo historietas satíricas y escribiendo relatos, “ésos que son tan interesantes y de tanta calidad”, según dicen muchos lectores que, paradójicamente, nunca los han leído, prestando más atención a otros artículos, perdón, fotografías. También escribió en Time (a partir de 1967), pero, anteriormente, ya se había dedicado a la música, con un primer LP en Elektra, “Hairy Jazz” en 1961, al que siguió otro en Atlantic, “Inside Folk Songs” (1962), en el que incluyó “The Unicorn Song” que llegaría a ser un éxito cuando lo grabaron The Irish Rovers en 1968. Durante los años 60 simultaneó su trabajo en revistas, con la edición de libros infantiles (actividad por la que es muy conocido en su país) y álbumes en Atlantic y Cadet, con letras “no aptas para menores”.

En 1968 publicó en RCA el elepé “A Boy Named Sue”; la canción que le daba título fue grabada al año siguiente por Johnny Cash en su concierto en San Quintín, vendió más de un millón de ejemplares, fue nombrada “sencillo del año” por la CMA, y obtuvo un Grammy. La historia que narra es bastante curiosa: “el protagonista se queja amargamente de que su padre, antes de abandonar a la familia, le bautizó como Sue (Susana). Esto marca su vida, y hace que se ruborice ante las chicas y se pelee con los chicos, cuando unas y otros se burlan de su nombre. Al fin toma la decisión de buscar a su padre para matarle; le encuentra, pelean y, cuando está a punto de dispararle, el padre le dice que espere un momento, que comprende su enfado, pero que le puso ese nombre para obligarle a pelear, lo cual redundaría en su provecho, ya que este mundo es muy competitivo. Ante tal razonamiento el chico le perdona, aunque asegura que a sus hijos les llamará Bill o George, pero nunca Sue”.

¿Fin de la historia? No. Años después, Shel Silverstein grabó “Father Of A Boy Named Sue”, en la que comienza diciendo que “hace tiempo escribí una canción sobre un chico, y lo hice desde su punto de vista, pero con los años he ido envejeciendo y me propongo ahora expresar el punto de vista de su padre”. Continúa explicando que su hijo era débil y timorato, y, harto de su comportamiento, le puso como nombre Sue, y, luego se fue; cuando se produce el enfrentamiento, el chico olía a perfume y brillantina; se pegaron y cuando vió que estaba a punto de morir, le dijo lo primero que se le ocurrió, para evitarlo; el caso es que le convenció, tras lo cual se fueron a vivir juntos; “ahora el chico limpia la casa, prepara la comida, corta el pelo y afeita a su padre, y se ocupa de su ropa, de manera que le cuida mejor que lo que pudiera hacer cualquier hija”.

Al éxito del tema de Cash siguieron otras interpretaciones por parte de artistas del mundo country: Faron Young (“Your Time’s Comin’”, 1969), Jerry Lee Lewis (“Once More With Feeling”, 1970), Waylon Jennings (“The Taker”, 1970) y Loretta Lynn (“One’s On The Way”, 1971- que narra las diferencias entre las vidas que cuentan las revistas del corazón sobre Jackie Kenneddy y Raquel Welch, y la de un ama de casa de Topeka con varios hijos y otro en camino – y “Hey Loretta”, 1974). En 1972 trabó amistad con los miembros de Dr. Hook para los que escribió varias canciones que tuvieron una buena acogida en el mercado pop, pero sin repercusión en el country, como “Sylvia’s Mother” y “Carry Me, Carrie” en 1972, y “The Cover Of Rolling Stone” en 1973, una canción satírica sobre aquellos cantantes que se atiborran de pastillas en busca de un escalofrío de placer, pero cuyo mayor escalofrío lo tienen cuando se ven en la portada de la revista Rolling Stone. Bobby Bare hizo en 1972 una versión de “Sylvia’s Mother”, y en 1973 grabó un LP, “Lullabyes, Legends And Lies” con otras 14 canciones de Shel Silverstein de las que se editaron en sencillo “Daddy What If” y “Marie Laveau” que ocuparon el nº 2 y el 1, respectivamente, de las listas de country. Otras canciones del señor Silverstein, de aquellos años fueron “Wrong Ideas” (Brenda Lee, 1974) y “Queen Of The Silver Dollar” (Dave & Sugar, 1976).

Otra de las facetas de Shel Silverstein es la de compositor de música para películas, habiendo trabajado en “Ned Kelly” (la que protagonizó Mick Jagger), “Who Is Harry Kellerman And Why Is He Saying All Those Terrible Things About Me” (protagonizada por Dustin Hoffman; el título en España se acortó) y “Postcards From The Edge” (“Postales desde el filo” con una pléyade de estrellas).

Durante los 70, Silverstein continuó con su producción literaria. En 1980, editó uno de sus mejores elepés, The Great Conch Train Robbery, en Flying Fish. En 1981 se publicó A Light In The Attic, uno de sus libros infantiles más famosos, que permaneció en las listas de los más vendidos durante dos años. Shel Silverstein también es autor de tres relatos de estilo policíaco; el primero lo escribió a petición de Otto Penzler, autor de una antología realizada por con el título de Murder For Love, en la que había escritores como Elmore Leonard y Mary Higgins Clark. En vista del éxito, se hizo una segunda antología y, posteriormente, una tercera, con los títulos de Murder For Revenge y Murder For Obsession, que contaron también con relatos de Shel Silverstein.

En 1994, Shel Silverstein grabó un álbum con el cantante folk Bob Gibson en Asylum, que fue un reencuentro entre dos viejos amigos, ya que 30 años antes, Gibson había editado un LP, Where I’m Bound, en Elektra, con la mayor parte de los temas escritos por Silverstein. El último proyecto de este compositor fue un CD, Old Dogs, que reunió a Waylon Jennings, Bobby Bare, Mel Tillis y Jerry Reed; la idea provino de Bobby Bare quien se quejó a Shel de las pocas canciones que se escribían sobre los que se iban haciendo mayores, así que el compositor recogió la idea y en poco tiempo estaban listas todas las canciones del álbum, que se editó en 1998. Al año siguiente, Shel Silverstein falleció en su hogar en Key West (Florida) de un ataque al corazón, Una vez un amigo le comentó: “siempre encuentras una forma de decir cosas de una manera que no se había dicho antes”; y, sin darlo mayor importancia, Silverstein repuso: “pues a lo mejor es por eso por lo que me llaman poeta”.

cuevas; 16-02-10


MC - 018
MIS CANCIONES FAVORITAS - 5 - El agridulce sabor de la nostalgia.
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Jesse Winchester

En días plomizos, cuando una ligera lluvia repiquetea sobre los cristales, o, simplemente, cuando amenaza esa lluvia o nieve, hay una canción que me viene al pensamiento El tema fue escrito por el canadiense Jesse Winchester en 1978, pero la mejor versión es la que hizo, al año siguiente, otra canadiense, Anne Murray. La producción, un capítulo importante del que con frecuencia nos olvidamos, corresponde a Jim Ed Norman, un productor de éxito, que, a mi juicio, ha tenido demasiados altibajos. Y para seguir con “datos técnicos” conviene resaltar que Emmylou hizo, en su día, una gran versión de otro tema de Jesse Winchester, llamado “Defying Gravity”. Pero dejémonos de datos y volvamos a ésta, que es una de mis canciones preferidas, “Wintery Feeling”.

Nunca se editó en sencillo; se encuentra perdida dentro del álbum "I´ll Always Love You", pero la voz cálida y sensitiva de Anne Murray desgranando esta carta al amigo/amado ausente eleva este tema muy por encima de muchos otros más comerciales. Y creo que sobra cualquier otra cosa que diga; simplemente escucha a Anne Murray diciendo:

“Mira como el cielo tiene color de plata, maravilloso Montreal, en este cielo plateado copos de nieve empiezan a caer; me siento al lado de mi ventana, tomo la pluma en mi mano, si sueno un poco invernal, tienes que comprender.

¿Cómo es California? ¿Cómo es el tiempo allí, donde todos los días son soleados, y donde todos los cielos son bellos? Dime, ¿recuerdas como hubo un tiempo en que nos sentábamos y veiamos caer la nieve, compartiendo un vaso de vino?

Este viejo y triste sentimiento invernal, que no parece que me importe mucho; triste, pero dulce sentimiento invernal, que de alguna manera hace que me sienta bien.

Si nunca tienes frío, amor, ¿quién va a mantener cálido tu cuerpo? Darás por supuesto el sol si huyes de cada tormenta. Pero, Señor, esta vieja guitarra y yo, hemos visto una tormenta o dos; hemos visto un millón de fugitivos: estos copos de nieve y tú.”

cuevas; 01-02-10


MC - 017
POKER DE KAS - 1 - El hombre que mejor definió la música country
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Harlan Howard

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Harlan Howard

En 1961, en Caravana escuché una gran canción, “I Fall To Pieces”, interpretada por Patsy Cline que sería proclamada pocos meses después mejor canción country del año. Aquel tema hizo que me fijara en el nombre de sus compositores; y así descubrí a Harlan Howard y a Hank Cochran.

De todos los compositores que no se han dedicado regularmente a grabar discos, aunque lo hayan podido hacer más o menos esporádicamente, Harlan Howard ha sido, sin duda, el mejor; otros autores han escrito dos, tres, media docena de grandes canciones; en el caso de Harlan Howard ese número se ha elevado hasta cifras inimaginables, por lo que aquí figuran tan sólo algunos de sus éxitos; se estima en 4.000 el número de temas escritos por este compositor, que, además, tuvo 15 canciones en una misma semana de 1961, en las listas de sencillos de country (que constaban, entonces, de 30 títulos).

Harlan Howard nació en Lexington (Kentucky) el 8 de septiembre de 1927, pero su familia se trasladó dos años después a Detroit; de niño intentaba copiar las letras de las canciones de Ernest Tubb (su preferido) según las escuchaba por la radio; como siempre quedaban grandes claros, los rellenaba con frases suyas que pudieran encajar bien. Después de su graduación pasó cuatro años en el Ejército (Paracaidismo) en una base estacionada en Georgia, y los fines de semana en los que tenía permiso, viajaba hasta Nashville con otro compañero para ver el Grand Ole Opry. Tras licenciarse estuvo viajando desde Michigan hasta California, trabajando en cualquier empleo que le ofrecieran, hasta llegar a Bakersfield. Allí pronto trabó amistad con Wynn Stewart y Buck Owens.

Sus primeras canciones fueron “Keeper Of The Key” y “You Took Her Off My Hands”, dos temas en los que una mujer abandona a un hombre; en el primero se dirige a la chica en cuestión diciéndole que cuando le abandonó, ella le puso un candado a su corazón y, además, guarda la llave; en el segundo, el cantante pide a su rival que, ya que se la ha quitado de entre sus manos, termine el trabajo y se la lleve también de su corazón y de su cabeza. En ellas está presente ya uno de los temas sobre los que Howard ha escrito un gran número de canciones, la ruptura de una pareja; a lo largo de su dilatada carrera, aparece el amor como leit motiv de una gran mayoría de ellas, a lo que se añade su preferencia por los temas tristes sobre los alegres.

Tex Ritter y Johnny Bond ficharon a Harlan Howard para su editora, tras escuchar unas cintas interpretadas por Jan Howard (su segunda mujer); allí compuso varias canciones con Buck Owens, pero su primer éxito lo tuvo con “Pick Me Up On Your Way Down” que Charlie Walker llevó al nº 2 en 1959, y, el mismo año, Ray Price (y Guy Mitchell en pop) triunfaron con “Heartaches By The Number”; en 1960 Harlan Howard recibió un par de cheques por los derechos generados por estos dos temas, por un total de 100.000 $.

La colaboración entre Harlan Howard y Buck Owens produjo cinco grandes canciones, “Above And Beyond”, “Excuse Me (I Think I’ve Got A Heartache)” (1960), “Foolin’ Around”, “Under The Influence Of Love” (1961) y “I’ve Got A Tiger By The Tail” (1965). Durante esos años Kitty Wells tuvo un par de éxitos con sendos temas de Howard, “Mommy For A Day” (1959) y “Heartbreak U.S.A.” (1961), y Freddie Hart, otro de los cantantes afincados en California popularizó “The Key’s In The Mailbox”.

En 1960 su amigo Hank Cochran le convenció para que se trasladara a Nashville y así nació la canción que abrían estas líneas.

A finales de 1960, le pidieron a Harlan Howard una canción para Jim Reeves, y él escribió “Three Steps To Phone”, pero Reeves rechazó la canción porque su título recordaba mucho la letra de “He’ll Have To Go” y no quería encasillarse. El resultado fue que George Hamilton IV interpretó el tema, obteniendo un éxito notable, y, por otra parte, Jim Reeves grabó, en su lugar, otra gran canción, “The Blizzard”; “I Won’t Forget You” fue otro tema de Howard, cantado por Jim Reeves, y editado tras su muerte (1964).

Entre 1962 y 1966, el número de éxitos de canciones compuestas por Harlan Howard fue notable; entre ellas se cuentan “Busted” (Johnny Cash y Ray Charles), “Too Many Rivers” (Brenda Lee, 1965 y The Forester Sisters, 1987), y “The Streets Of Baltimore” (Bobby Bare).

En 1967 Harlan Howard se divorció de Jan tras diez años de matrimonio, o, quizá, fue al revés, ya que Harlan siempre dijo que la música era su amante y, a veces, es difícil para una mujer competir con una amante así, pero lo cierto es que, además, era un tanto mujeriego, y aquello podía ser demasiado para Jan. Ese mismo año, Mel Tillis cantó “Life Turned Her That Way”, canción con la que Ricky Van Shelton triunfó asimismo en 1988. También en 1967 Waylon Jennings grabó un LP, 'Sings Ol’ Harlan', con canciones de este compositor, siendo “The Chokin’ Kind” el título que se editó en sencillo. Pero la productividad de Harlan Howard se resintió del divorcio y de los posteriores matrimonios y separaciones que jalonaron sus años siguientes, siendo ya más esporádicos sus éxitos; de todas maneras, siguió habiendo temas como “It’s All Over” (David Houston & Tammy Wynette), “Yours Love” (Waylon y también Dolly Parton & Porter Wagoner), “She’s A Little Bit Country” (George Hamilton IV, 1970) y “No Charge” (Melba Montgomery, 1974).

Durante los 80, Harlan Howard estaba prácticamente retirado, cuando John Conlee grabó en 1982 una versión de “Busted”, que hizo que los ojos se volvieran nuevamente a este autor; en 1984 Conway Twitty interpretó “I Don’t Know A Thing About Love (The Moon Song)” llevándola al nº 1, y The Judds hicieron lo propio con “Why Not Me”, que fue nombrado single del año, Reba McEntire también ocupó la cabecera con “Somebody Should Leave” en 1985, y en el 87 Highway 101 consiguió también el puesto de privilegio para “Somewhere Tonight”, que sería el mejor tema de la historia de este grupo. En 1993, Patty Loveless conseguiría aún un nuevo número 1, para un tema de Harlan Howard, “Blame It On Your Heart” (escrito a medias con Kostas).

Durante sus últimos años, a Harlan Howard le gustaba reunirse con los nuevos compositores, para cambiar impresiones y aconsejarles; una vez a la semana se reunían en el Bluebird Cafe y si alguno se quejaba de que las emisoras ponían demasiada música comercial en lugar de buscar la calidad, él les animaba: “Eso puede ser bueno; están esperando tus canciones”. Durante mi primer viaje a Nashville (en 1990) estuve con un joven cantante y compositor llamado Kevin Welch. Estuvimos casi toda una mañana charlando y tomando café, y una de las cosas que me dijo fue: “Cuando vuelvas a Nashville, si vienes con más tiempo te llevaré a la reunión de compositores que hacemos en el Bluebird Café; tienes que conocer a Harlan Howard; tenéis muchas cosas en común y seguro que os caeréis muy bien”. (Por desgracia las siguientes veces que fui tampoco me sobró el tiempo y perdí la oportunidad de conocer a este personaje al que tanto admiro).

Otra de las anécdotas de Harlan Howard es la siguiente: una vez le preguntaron cómo definiría la música country; respondió: “Son tres acordes y la verdad”. En esa definición sintetizó las dos virtudes fundamentales de la música campesina: sencillez y sinceridad.

El domingo 3 de marzo de 2002, Harlan Howard falleció de forma inesperada en su hogar de Nashville. Pese a que nunca se propuso grabar, hay 9 álbumes editados en diversas compañías pequeñas (Nugget, Longhorn, etc.), de los que el más interesante es “To The Silent Majority, With Love” (1971), ya que en él no se limita a dar versiones de sus éxitos (con dos excepciones, “She Called Me Baby” y “The Chokin’ Kind”, que cierran ambas caras del elepé); por el contrario, en él expresa una gran parte de su filosofía; arremete contra la hipocresía del “Sunday Morning Christian” que va a misa, y canta más fuerte que los demás, pero el resto de los días de la semana se dedica a engañar al prójimo. Le dice a los gobernantes “Uncle Sam (I’m A Patriot)”, pero he oído que vais a gastar millones de dólares en ir a la luna, mientras que aquí, un granjero apenas tiene 8 dólares para su mujer e hijos. Su queja se extiende a los profesores (“Mister Professor”) que aprovechan las clases para enseñar otras cuestiones que no tienen relación con la materia que deben explicar, o, en fin, en “The World Is Weighing Heavy On My Mind” dice que “Mientras bebemos nuestros martinis, hay un niño muriendo de hambre en Biafra; y la buena vida que llevo me hace feliz, pero no ciego”. Harlan Howard fue elegido para el Salón de la Fama de la Música Country en 1997; fue un digno colofón a la cincuentena de premios que ganó por sus canciones.

cuevas; 18-01-10


MC - 016
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 4 - La luna azul
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Ramblin' fever

El 30 de diciembre de 1990, durante nuestro primer viaje a Nashville, nos contaron que durante la noche del siguiente día habría “luna azul”; como no teníamos idea de lo que aquello podía significar, preguntamos qué era. Y fue lo siguiente.

Es bien sabido que el calendario lunar no se ajusta a los meses del año, siendo su duración algo más corta; eso hace que, de vez en cuando, hay un mes que tiene dos cuartos crecientes o dos lunas nuevas. Cuando eso sucede con la luna llena, esto es, cuando hay dos lunas llenas en el mismo mes, a la segunda de estas lunas se la llama la “luna azul”; es una luna benefactora, de buena suerte, y, por tanto, muy alejada del otro significado en inglés de la palabra blue (triste).

En la historia de la música hay muchos temas dedicados a la luna azul. El más famoso es, sin duda, Blue Moon, un tema muy antiguo con versiones a cargo de una pléyade de cantantes, entre otros, Billie Holliday, y que los Marcels cambiaron totalmente adaptándola al do-wop en 1960, y que fue uno de nuestros series doradas.

Dentro de la música campesina, ha habido también bastantes temas dedicados a esta luna azul; probablemente el más famoso sea el Blue Moon Of Kentucky original de Bill Monroe y que cuenta también con un buen número de versiones, entre ellas la de Elvis Presley que fue elegida como cara B de su primer sencillo. Otras dos canciones que hablan de la luna azul son Blue Moon With Heartache por Rosanne Cash y Once In A Blue Moon por Earl Thomas Conley; ambas llegaron al número 1 de las listas de Billboard en 1982 y 1986 respectivamente.

Pero la canción que a mí me llega más, es un tema menos conocido, escrito por Gene Sullivan y Wiley Walker, llamado When My Blue Moon Turns To Gold Again. La primera versión que hay de este tema la hizo Cindy Walker en 1944 llegando al nº 5. En 1948, un caballero llamado Cliffie Stone (un personaje interesante del cual hablaré algún día) hizo otra versión de este tema. Elvis la introdujo en las listas de pop en 1956, pero las dos versiones que considero las mejores hasta ahora, y el motivo de seleccionar este tema entre mis canciones preferidas, son las de Jim Reeves (perdida en mitad de un álbum) y la de Merle Haggard quien la incluyó en su LP Ramblin’ Fever apareciendo luego como cara B de un sencillo cuyo título principal era la canción que daba título al álbum, y que, no obstante, logró que entrara en las listas, llegando hasta el número 2 de las mismas.

El próximo día 31 de diciembre hay otra “luna azul” justamente diecinueve años después de aquella otra que sirvió para enterarme de su significado.

cuevas; 28-12-09







MC - 015
HISTORIAS DE NASHVILLE - 1 - Nashville, ciudad de encuentros
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Doug Wayne

Comienzo aquí otra nueva serie, basada en anécdotas varias, muchas veces sucedidas en la ciudad de Nashville, pero es muy probable que aparezcan otras que tengan una distinta localización. (En un sentido más amplio, Nashville, además de la ciudad, es el nombre que tuvo mi programa de radio durante los últimos años). Así que, fin del preámbulo y comienzo de la serie.

Nashville es esa ciudad en la que no resulta nada anormal que tres mesas más allá de donde estás comiendo se encuentre Reba McEntire con su familia, y en otra mesa, uno de los componentes del grupo Confederate Railroad. O que, en otro restaurante, compartas tiempo de espera con Neal McCoy, justo al día siguiente de haberle entrevistado. Pero la anécdota que voy a narrar no es mía (como las anteriores). Me la contó Doug Wayne, un gran cantante al que, por unas u otras causas, no ha sonreido la diosa Fortuna tal como merece. Otro día daré a conocer más detenidamente su historia; ahora vamos con lo que le sucedió.

Un día le llamaron de una discográfica, y allí se presentó con su guitarra; le hicieron pasar a una sala de espera, en la que había otro caballero hojeando una revista. Tras unos pocos minutos, el otro preguntó a Doug: “¿tocas la guitarra?” y ante la respuesta afirmativa, le pidió que le tocara algo. Después de oírle, le dijo que lo hacía muy bien, siguieron charlando y poco después Doug invitó a su nuevo amigo a que tocara también. Cuando Doug Wayne le oyó se quedó sorprendido; “este tío es muy bueno”, pensó, y así se lo dijo. Durante un buen rato siguieron hablando, tocando por turnos y comentando cosas del estilo de “¿y cómo has hecho esto?” o “repíteme ese pasaje si no te importa”. Después de llevar bastante tiempo con el intercambio de conocimientos, se presentó un directivo de la discográfica, y al verlos tan animados, les preguntó: “¿ya os habéis presentado?”. “No, -fue la respuesta-, sólo charlábamos y tocábamos un poco”. “¡Ah! Pues éste es Doug Wayne, y éste Eric Clapton”.

Y Doug concluyó su anécdota con “¡ya decía yo que el tío aquél era muy bueno!”

Y para que conozcáis algo más a Doug Wayne os ofrezco una canción navideña escrita por Doug junto a Terry Choate, e interpretada por Doug Wayne. Se llama “Almost Time For Christmas”.

cuevas; 23-12-09


MC - 014
POKER DE QUS - 1 - Cindy Walker: ¿Quién dijo que la música campesina no la hacen las mujeres?
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Cindy Walker

Según Harlan Howard, Cindy Walker es “la persona viva” (en el momento de la entrevista) “que mejor escribe canciones en la música "country”. Hoy día ambos han fallecido, pero la frase que acuñó quien ha sido el mejor compositor de este estilo define, mejor que cualquier otra, la importancia de esta mujer.

Natural de Mart, Texas, (julio 1918), Cindy Walker provenía de una familia de compositores; su abuelo escribió muchos himnos religiosos, y Cindy empezó a los 16 años componiendo el tema de un show de Fort Worth en el que trabajaba como bailarina; Paul Whiteman, un gran director de orquesta de jazz, grabó este “Casa de Manana” (se supone que la tilde de la eñe se quedó en el tintero) que comenzó a cimentar su fama. En 1941, Cindy acompañó a su padre (mayorista de algodón) en un viaje de negocios a Los Angeles para intentar que Bing Crosby escuchara un tema que había escrito, “Lone Star Trail”; Bing no estaba en los Estudios Bing Crosby, pero Cindy cantó para su hermano Larry; éste le pidió que hiciera una demo allí mismo, pasándosela, luego, a Bing, quien grabó la canción en 1942, editándose como sencillo. Por otra parte, cuando Cindy Walker estaba grabando la demo, la escuchó Dave Kapp, (fundador posteriormente de Kapp Records), quien le ofreció un contrato en Decca. Su vida como cantante resultó efímera; su primer disco fue “Seven Beers With The Wrong Man” (1942) y su única aparición en listas tuvo lugar en 1944 con “When My Blue Moon Turns To Gold Again”, canción que, curiosamente, no estaba escrita por ella.

Desde el primer momento, Cindy Walker demostró dos cosas: la primera, que creía que las canciones son ideales para un artista determinado, por lo que, cuando las escribía, tenía en mente el estilo y la voz de quien debía ser su intérprete (“como trajes hechos a medida”, asegura), y la segunda, que no le arredraban las dificultades; esto se puede ver, no sólo en la historia de su canción para Bing Crosby, sino que, en el mismo viaje, hizo algo parecido con Gene Autry y con Bob Wills. Al primero logró “colocarle” “Silver Spurs (On The Golden Stairs)” (con la que Gene Autry llegaría a alcanzar el quinto puesto de las listas de country cuando se editó en 1945), mientras que con el segundo la historia fue más compleja; un día descubrió en Hollywood el autobús en el que hacía sus desplazamientos, así que cogió la guía telefónica y se dedicó a llamar a todos los hoteles hasta que descubrió su alojamiento; consiguió una entrevista, y el resultado de la misma fue la grabación por parte de Wills de cinco temas de Cindy Walker, entre ellos “You’re From Texas” y “Cherokee Maiden”. Parece que a Bob Wills le gustó la música de Cindy Walker, porque le encomendó que escribiera 39 canciones más, (y la cifra no es exageración, sino real), para 8 westerns de serie B que tenía contratados para empezar en 1942, y habida cuenta de los sistemas de producción y tiempo de rodaje de estas películas, no parece aventurado suponer que todos ellos se terminaran en ese mismo año. En seis de esos filmes trabajó también Cindy Walker en el papel de una cowgirl; aunque su carrera cinematográfica no progresó más, no puede decirse lo mismo de su labor como compositora, a la que decidió dedicarse en exclusiva cuando finalizó su contrato de 5 años con Decca.

En 1945, Al Dexter y Walt Shrum consiguieron sendos éxitos en el mercado pop con “Trifflin’ Gal”; entre 1948y 1949, interpretaron sus composiciones Johnny Bond, Margaret Whiting & Sammy Kaye, Ernest Tubb (solo y acompañado por Red Foley) y George Morgan. También en 1949, Eddy Arnold grabó “Take Me In Your Arms And Hold Me”, una canción que había sido escrita como una “respuesta” a otra del propio Eddy Arnold (su mayor éxito junto a “Bouquet Of Roses”) llamada “I’ll Hold You In My Heart (Till I Can Hold You In My Arms)”; el tema de Cindy Walker fue uno de los muchos “números 1” que jalonaron la carrera de Arnold, quien compondría, junto a Cindy Walker, “You Don’t Know Me”; lo malo fue que el disco se editó en 1956, en plena efervescencia del rock and roll; no es que llegara a pasar desapercibido, pero tuvo mucha menos repercusión que otras canciones del mismo intérprete, anteriores al 56 o posteriores al 65. De todas formas, además de las versiones de artistas country que pudieran producirse, cuando Ray Charles la rescató en 1962, editándose en sencillo, vendió por encima del millón de ejemplares, lo que sirvió para que se hayan realizado otras versiones, como las de B. B. King (1994), o Van Morrison (1995), y la anterior de Lenny Welch en 1960 con marcado carácter pop.

Otras canciones de Cindy Walker que se encaramaron a los primeros puestos de las listas de country durante los años 50 fueron: “The Gold Rush Is Over” (Hank Snow, 1952), “Trademark” (Carl Smith, 1953), “Thank You For Calling” (Billy Walker, 1954), “I Don’t Care” (Webb Pierce, 1955 y Ricky Skaggs, 1982; ambas llegaron al nº 1, permaneciendo 12 semanas en tal lugar la de Webb Pierce), “Anna Marie” (Jim Reeves, 1958) y “Hey Mr. Bluebird” (Ernest Tubb & The Wilburn Brothers, 1958). En 1960, Pat Boone popularizó en el mundillo popSugar Moon”, uno de los cinco temas iniciales que Cindy Walker escribió para Bob Wills; en 1962 llegaron “Leona” (Stonewall Jackson), “A Letter To My Heart” (Jim Reeves, cara B de “Adios, Amigo”) y “Dream Baby (How Long Must I Dream)” (Roy Orbison). En 1964, Jerry Wallace consiguió un notable éxito en el mercado pop con “In The Misty Moonlight”, vendiendo más de un millón de ejemplares de este tema; “This Is It” y “Distant Drums” fueron otras dos canciones de Cindy Walker que Jim Reeves llevó al número 1 en 1965 y 1966 respectivamente, es decir, después de haber fallecido este cantante. No necesitaron morir Sonny James ni Jack Greene para llegar al mismo puesto en 1968 con “Heaven Says Hello” y “You Are My Treasure”.

Poco a poco, Cindy Walker fue retirándose; en 1964 se fue a vivir a una pequeña población de Texas, Mexia (pronúnciese Mijaya en una mezcolanza de mejicano e inglés), aunque procuraba pasar seis meses cada año en Nashville. No obstante, siguieron haciéndose versiones de las antiguas canciones de Cindy Walker, siendo las más notables las ya citadas de Merle Haggard y Ricky Skaggs.

En 1997, Cindy Walker fue elegida para el Salón de la Fama de la música country, aunque su último homenaje musical fue la aparición, a principios de marzo de 2006, de un álbum de Willie Nelson que recogía versiones de sus temas más famosos bajo el título de “You Don’t Know Me: The Songs of Cindy Walker”. Unos días después, el 23 de marzo, fallecía Cindy Walker en el hospital de Mexia.

En una entrevista, preguntaron a Cindy Walker si tenía algún sistema para componer sus canciones, y ella contestó que elige siempre primero los títulos, y, sobre ellos, construye las canciones.

cuevas; 15-12-09


MC - 013
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 3. Una filosofía de la vida
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Garth Brooks

Existe un buen número de canciones campesinas que hablan de la dureza de la vida, y los dos temas que han ocupado esta sección hasta ahora son buenos ejemplos de la misma. Hay también muchas canciones de desamor, y muchas historias trágicas o, cuando menos, dramáticas. Esto ha hecho que se haya creado el estereotipo de la canción country como una sucesión de desgracias. Como suele ocurrir, dicho cliché olvida un buen número de temas optimistas o que, simplemente, cantan a un amor perdurable. En el caso de la canción a la que se dedica hoy este artículo, se conjugan y complementan una visión que tiende a ser triste y nostálgica con el más puro optimismo, un optimismo que no evita las penas (nada de “¡viva la vida, viva el amor!”), sino que mira más allá.

La canción se llama “The Dance”, está escrita en 1989 por Tony Arata, un caballero con otras muchas buenas canciones en su repertorio, y editada al año siguiente interpretada por Garth Brooks.

Su letra dice: “Mirando atrás, en el recuerdo del baile que compartimos bajo las estrellas, por un momento el mundo estaba bien, ¿cómo podría saber que me dirías adiós? Y ahora estoy contento de no haber sabido entonces la forma en que todo terminaría, el camino por donde todo se iría. Es mejor que tuviera la oportunidad de no haber echado de menos la pena, porque habría echado de menos el baile. Abrazándote lo tenía todo; ¿no era yo el rey? Pero si hubiera sabido cómo iba a caer el rey, ¿quién puede decir que no lo hubiera cambiado todo? Y ahora estoy contento de no haber sabido entonces la forma en que todo terminaría, el camino por donde todo se iría. Es mejor que tuviera la oportunidad de no haber echado de menos la pena, porque habría echado de menos el baile. Sí, es mejor que mi vida haya tenido la oportunidad. Podía haber evitado la pena, pero a costa de haber evitado el baile”. Y durante el video que se grabó para promocionar este tema se incluían imágenes de insignes compatriotas fallecidos: John y Robert Kennedy, Martin Luther King, John Wayne, los tripulantes del Columbia y un campeón de rodeo que falleció trágicamente en la arena.

En una de las varias entrevistas que he hecho a Garth Brooks le pregunté si el orden de las canciones en sus discos lo fijaba él o era imposición de la discográfica (que era lo que yo pensaba). Garth me dijo que lo discutían conjuntamente y se llegaba a un acuerdo. Y añadió: “Pero una de las cosas fijas es que la canción que más me gusta vaya en último lugar; así la persona que oye todo el cedé, cuando termina tiene deseos de empezarlo de nuevo”. “The Dance” cerraba el primer álbum de Garth Brooks.

cuevas; 02-12-09


MC - 012
Y LOS GANADORES SON....
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CMA Awards

El pasado 11 de noviembre por la tarde se dieron a conocer los ganadores de los premios de la Country Music Association durante el transcurso de una ceremonia que este año fue presentada por Brad Paisley y Carrie Underwood. Y éstos han sido los premiados:

Artista.- Taylor Swift

Sencillo.- I Run To You (Lady Antebellum)

Álbum.- Fearless (Taylor Swift)

Canción.- In Color (Jamey Johnson/Lee Thomas Miller/James Otto)

Cantante femenina.- Taylor Swift

Cantante masculino.- Brad Paisley

Grupo vocal.- Lady Antebellum

Dúo vocal.- Sugarland

Evento musical.- Brad Paisley con Keith Urban

Músico.- Mac McAnnally (Guitarra)

Video musical.- Love Story (Taylor SwiftTrey Fanjoy)

Nuevo artista.- Darius Rucker

Y vamos con los comentarios: desde luego la figura triunfadora de la noche fue Taylor Swift, vencedora en cuatro categorías, entre ellas la más preciada, la de “Artista del año”, que en esta ocasión ha estado más disputada de lo habitual; he leído comentarios favorables y pronósticos para los cinco candidatos, si bien parece que la mayoría se inclinaba por la ganadora y por Brad Paisley. Otro tanto se puede decir del “Álbum del año”, con los mismos favoritos e idéntico resultado. Eran previsibles los otros premios ganados por estos dos artistas, así como el de “Nuevo artista” para un cantante, Darius Rucker, de raza negra y que era el único que había sido seleccionado también para el apartado de “Cantante masculino”; supongo que ahora habrá alguien que hable del “efecto Obama”, lo cual no deja de ser una tontería, ya que, aunque no muchos, no es el primer cantante de su raza en triunfar en la música country (y además se lo merece; es muy bueno, y para él fue mi voto). Más sorprendente para mí fueron los dos premios otorgados a Lady Antebellum, un trío de corte pop-rock que refuerza la tendencia de la música campesina actual. Sobre el premio de la “Canción del año”, yo estaba, particularmente, un tanto despistado en cuanto a su resultado, y ha sido agradable constatar que haya ido a parar a Jamey Johnson, uno de los nuevos valores, muy interesante y con fuertes raíces tradicionales. Como también ha sido muy agradable el premio de “Músico del año” para Mac McAnnally, que además de ser un buen guitarrista es, también, un gran compositor y muy buen cantante, con muchos años en el circuito. Y dejo para el final la que para mí fue la gran sorpresa de la noche, el que el premio al “Dúo del año” no se lo llevaran Brooks & Dunn, sino Sugarland. ¿Es posible que el “divorcio” anunciado entre Kix Brooks y Ronnie Dunn les haya restado votos?

En la gala actuaron (por orden alfabético) Jason Aldean, Brooks & Dunn, Kenny Chesney, Billy Currington, Vince Gill, Lady Antebellum, Miranda Lambert, Dave Matthews, Reba McEntire, Tim McGraw, Brad Paisley, Darius Rucker, George Strait, Sugarland, Taylor Swift, Carrie Underwood, Keith Urban y Zac Brown Band.

Por último, quiero contar dos anécdotas de los primeros años en los que triunfaban los recién separados Brooks & Dunn. Un día, la hija de Ronnie Dunn llegó a casa del colegio, y le comentó muy seria a su padre: “Papá, aún no me puedo creer que sea hija de Brooks & Dunn”. La otra anécdota tuvo lugar durante una entrevista que hice a Holly Dunn, una cantante buenísima con ancestros mejicanos, cuya carrera se vio truncada por una discusión laboral con su compañía discográfica; entre las muchas cosas que le pregunté una de ellas fue si pensaba grabar algún dúo con alguien y ella me respondió: “Pues estoy pensando proponérselo a Garth Brooks, y así podríamos anunciarnos como Brooks & Dunn”.

cuevas; 16-11-09


MC - 011
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 2. La canción de los cuatro nombres
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Carter Family

Y es posible que ninguno de los cuatro sea el original. En efecto, la primera versión grabada de este tema corresponde a la Carter Family y llevó por título “I’m Thinking Tonight Of My Blue Eyes”; pero es bien sabido, que el señor Alvin Pleasant Carter no compuso casi ninguna de las canciones que aparecen escritas por él, sino que se dedicó a rescatar del olvido antiguos temas folklóricos, adaptándolos a los gustos de la época (finales de los años veinte y década de los treinta). Aunque normalmente respetó los nombres antiguos, no es seguro que lo hiciera en todas las canciones; de ahí el comienzo de estas líneas.

En 1936, Roy Acuff hizo una versión de esta canción, pero con una letra totalmente distinta, pasando de ser una canción de amor profano a otra de amor divino; vamos, que la letra era de corte religioso, y se llamó “The Great Speckled Bird”. Entre ambas versiones es probable que aparecieran otras, y con distintos nombres, pero la poca relevancia que alcanzaran en su tiempo hizo que estén prácticamente perdidas en la actualidad. (Lo he leído, pero no he podido localizar ninguna de ellas).

En 1952 llegó la versión que supuso el gran triunfo de su intérprete, Hank Thompson titulada “The Wild Side Of Life”. Nuevamente cambia el carácter de la canción que pasa a tratar nuevamente del amor, pero ahora de una manera no tan romántica, bastante cruda, y hay que remarcar la fecha (1952) de su edición. La letra dice: “No has leído las cartas que te he escrito, me has pedido que no te llame más por teléfono, pero hay algo que estoy esperando para decirte, así que lo he escrito en la letra de esta canción. No sabía que fue Dios quien creó los ángeles de taberna, debía haber sabido que nunca serías una esposa, rechazaste al único que te amaba y volviste al lado salvaje de la vida. El encanto de la vida nocturna alegre te ha atraido a los lugares donde fluyen el vino y los licores, donde esperas ser la muñeca de alguien y olvidas el amor sincero que siempre conociste. No sabía que fue Dios quien creó los ángeles de taberna, etc.”. He utilizado la palabra taberna como traducción de honky-tonk; en realidad, el honky-tonk es una especie de taberna en la que, ocasionalmente, se pueden ver actuaciones de cantantes o grupos, otras veces sólo se bebe, y hay algunos en los que hay “señoritas de alterne” que son esos “ángeles” a los que se refiere el cantante.

¿Quedaban las cosas así? Pues no; unos meses más tarde, Kitty Wells respondió a dicho tema con “It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels” (siempre con la misma música), en la que decía: “Según me senté aquí esta noche, el jukebox tocaba la canción de “El Lado Salvaje De La Vida”; cuando escuché las palabras que cantabas, me acordé de cuando era una esposa confiada. No fue Dios quien creó los ángeles de taberna, como dices en la letra de tu canción; muchas veces los casados creen que aun están solteros, y eso ha hecho que muchas chicas hayan tomado el camino equivocado. Es una vergüenza que nos culpen a las mujeres; no es cierto que sólo los hombres sufran; muchos corazones se han roto, y siempre ha habido un hombre que ha tenido la culpa. No fue Dios... etc.”.

Desde entonces, innumerables cantantes han hecho sus versiones del tema, con uno u otro título y letra, según el sexo del intérprete. Pero todavía quedaba otra vuelta de tuerca, o al menos ésa es mi opinión. En 1981 Waylon Jennings y Jessi Colter cantaron este tema a dúo, con los dos nombres yuxtapuestos, y alternando primero las estrofas, y luego los versos, de una y otra versión, en una demostración de que muchas veces no es fácil discernir un único culpable, con la comprensión de una situación en la que, como decía otra canción de Kris Kristofferson, “nadie gana”.

Y como colofón, algunos datos complementarios; para empezar, por si alguien no lo sabe, Waylon y Jessi fueron uno de los matrimonios más estables del mundo musical; ella había estado casada con el guitarrista Duane Eddy, quien le dedicó, en su día, una canción, “Mirriam”, ya que éste era el nombre real de Jessi. Para continuar, decir que dos años antes de la versión seleccionada, Kitty Wells ya hizo un dúo de la misma con Rayburn Anthony, pero aún no he podido escucharlo, por lo que, quizá, la intención que he expuesto se encontrara ya presente en este otro dúo. Y para finalizar, confesar que ha estado en mis manos la posibilidad de saber con certeza si mi interpretación es la correcta, pues quien sabe esto mejor aún que los intérpretes, es el productor del tema. El productor fue Richie Albright con quien tuve el gusto de consumir unas cuantas cervezas en el aeropuerto de Barajas durante las tres o cuatro horas que duró la escala que le traía a él, a Johnny Rodriguez y a los miembros de la banda, desde el Reino Unido a la base de Rota, pero éramos varios hablando, la presencia de Johnny Rodriguez parecía lo más importante, y aunque comenté con Richie algunas cosas sobre Waylon, para quien también había tocado la batería, y me enseñó una cadena de oro con un colgante del mismo metal que representaba un Colt 45 y que había sido un obsequio de Waylon, se me olvidó hablar sobre esta versión del tema, al que considero como una de mis canciones preferidas.

cuevas; 06-11-09


MC - 010
Y LOS CANDIDATOS SON....
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CMA Awards

Tras las segundas votaciones para las elecciones anuales de la música country, se han proclamado ya los cinco candidatos en cada categoría, con excepción del evento musical que reune seis colaboraciones debido al empate producido en la pasada votación. Aclaremos que el premio al “sencillo” del año es a la canción e intérprete, mientras que el de “canción” del año es a los compositores del tema; en cuanto al “evento” está dedicado a colaboraciones ocasionales de dos o más artistas, y el “video” premia tanto al intérprete de la canción como al director del video. Y sin más preámbulos vamos ya con los candidatos seleccionados. Son éstos:

Artista.- Kenny Chesney, Brad Paisley, George Strait, Taylor Swift, Keith Urban.

Sencillo.- Chicken Fried (Zac Brown Band), I Run To You (Lady Antebellum), In Color (Jamey Johnson), People Are Crazy (Billy Currington), Then (Brad Paisley)

Álbum.- American Saturday Night (Brad Paisley), Defying Gravity (Keith Urban), Fearless (Taylor Swift), Love On The Inside (Sugarland), That Lonesome Song (Jamey Johnson)

Canción.- Chicken Fried (Zack Brown/Wyatt Durrette), I Told You So (Randy Travis), In Color (Jamey Johnson/Lee Thomas Miller/James Otto), People Are Crazy (Bobby Braddock/Troy Jones), Then (Brad Paisley/Chris DuBois/Ashley Gorley)

Cantante femenina.- Miranda Lambert, Martina McBride, Reba McEntire, Taylor Swift, Carrie Underwood

Cantante masculino.- Kenny Chesney, Brad Paisley, Darius Rucker, George Strait, Keith Urban

Grupo vocal.- Eagles, Lady Antebellum, Little Big Town, Rascal Flatts, Zac Brown Band

Dúo vocal.- Big & Rich, Brooks & Dunn, Joey & Rory, Montgomery Gentry, Sugarland

Evento musical.- Brooks & Dunn con Reba McEntire, Kenny Chesney con Mac McAnally, Lee Ann Womack con George Strait, Carrie Underwood con Randy Travis, The Raconteurs con Ricky Skaggs y Ashley Monroe, Brad Paisley con Keith Urban

Músico.- Eddie Bayers (batería), Paul Franklin (steel), Dan Huff (guitarra), Brent Mason (guitarra), Mac McAnnally (Guitarra)

Video musical.- Boots On (Randy HouserEric Welch), Love Story (Taylor SwiftTrey Fanjoy), People Are Crazy (Billy CurringtonThe Brads), Start A Band (Brad Paisley & Keith UrbanJim Shea), Troubadour (George StraitTrey Fanjoy)

Nuevo artista.- Randy Houser, Jamey Johnson, Jake Owen, Darius Rucker, Zac Brown Band

cuevas; 20-10-09


MC - 009
POKER DE JOTAS - 1. DON ROBERTSON - El inventor del piano honky-tonk
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Don Robertson

Don Robertson nació en 1922 en la ciudad china de Beijing (o Pekín, si es usted del plan antiguo), lugar en donde su padre dirigía el Departamento de Medicina de la Universidad. Su madre era pianista, poeta y dramaturga; la familia poseía una vasta colección de discos de música clásica, en su mayoría de piano, por lo que no tiene nada de particular que Don Robertson empezara a estudiar piano a los 4 años, y a componer canciones sencillas, a los 7. Cuando la familia se trasladó a Chicago, Don empezó a sentirse fascinado por el jazz y el country; la afición por el country le vino a través de una familia amiga con la que compartían lugar de vacaciones; el padre se llamaba Carl Sandburg y había publicado un libro llamado “The American Sandbag”, siendo muy apreciado y respetado por el padre de Don, aunque no le gustaran “esas canciones de vaqueros”.

Don Robertson quiso entrar en la banda del Instituto, pero, como era previsible, no se incluía un piano en la citada banda, por lo que tuvo que aprender trombón y trompa tenor; en 1936 empezó a tocar en salones de baile formando parte de pequeños conjuntos. En 1939 entró en la Universidad estudiando Medicina, pero dos años después cambió estos estudios por los de orquestación, composición y piano. Cuando terminó su carrera consiguió trabajo en la WGN de Chicago como arreglista para un trío femenino, The Brandt Sisters. En 1945 viajó a Los Angeles como arreglista de otro trío, The Dinning Sisters, casándose, poco después, con Lou Dinning. El matrimonio estuvo trabajando en distintos clubes, haciendo maquetas para compañías de discos, editoras de canciones y compositores; en los primeros años 50, Don Robertson trabajó como pianista en varios discos de Capitol grabados en Hollywood.

El primer éxito como compositor de Don Robertson llegó en 1954 y fue “I Really Don’t Want To Know”, cuya versión original corresponde a Eddy Arnold, pero que tuvo casi cien versiones distintas, siendo una de las mejores la de Tommy Edwards en 1960. También de 1954 es “I Don’t Hurt Anymore” que, interpretada por Hank Snow, permaneció en listas durante 41 semanas, de las cuales 20 en el número 1.

En 1955 Don Robertson compuso su primera canción con letra y música, “Hummingbird”, que interpretaron Les Paul & Mary Ford, y, poco después, The Chordettes grabaron en 1956 otro de los grandes éxitos de Robertson, “Born To Be With You”, una canción que tuvo ventas millonarias y que Sonny James grabaría 12 años más tarde, siendo uno de los 16 nº 1 consecutivos que consiguió. De 1956 es también “I’m Counting On You”, que grabaron Elvis Presley y Kitty Wells; en el caso de Elvis, su encuentro con Don Robertson hizo que le acompañara al piano en muchas de sus grabaciones, normalmente con temas de sus películas, en una de las cuales, “It Happened At The World’s Fair”, intervenía Don Robertson; entre las distintas canciones que Robertson hizo para Elvis, la más conocida (y no mucho) fue “Anything That’s Part Of You” en 1962, uno de los temas más country de toda la carrera de Elvis, que se editó como cara B de “Good Luck Charm”.

Una historia curiosa sucedió en 1958; el hijo de Don Robertson llegó a casa y le contó un chiste (malísimo) que había oído en el colegio; a Robertson le hizo gracia y pensó que podía hacerse una canción de él, pero decidió pasársela a su amigo Sheb Wooley quien le propuso escribirla a medias; Don Robertson no aceptó (los regalos son los regalos) y el resultado fue “Purple People Eater” en donde el color (púrpura) fue la adición de Wooley al chiste (y, por supuesto, la historia que contaba). Como cara B, Wooley devolvió el favor a Robertson incluyendo una de sus canciones, “I Can’t Believe You’re Mine”. “El tragapersonas” vendió más de un millón de copias, y, conviene añadir, de paso, que Sheb Wooley fue un secundario famoso en las películas del oeste en las que le encasillaban de “malo”, como en “Solo ante el peligro”, en el que era uno de los tres esbirros que esperaban a su jefe para ir a la caza de Gary Cooper. También ha grabado muchos álbumes con versiones paródicas de éxitos country, bajo el pseudónimo de Ben Colder.

En 1960, “Please Help Me I’m Falling” escrita por Robertson y Blair fue el mayor éxito country del año, por delante de “He’ll Have To Go” (Jim Reeves) y “Alabam” (Cowboy Copas), descubriendo una nueva forma de tocar el piano (slipnote), atribuída a Floyd Cramer, pero descubierta realmente por Don Robertson. Éste la grabó en una maqueta y se la pasó a Chet Atkins, quien hizo que la grabara Hank Locklin; el día antes de la grabación pasó la maqueta a Floyd Cramer para que éste intentara descubrir qué hacía el compositor para sacar ese extraño sonido, algo que ocupó a Cramer una buena parte de la noche. La idea era hacer sonar al piano como una steel, para lo que tocaba dos notas consecutivas deslizando un dedo sobre las teclas correspondientes. No fue ésta la única innovación de Don Robertson con el piano; años más tarde compuso una canción a la que llamó "Pianjo” en la que hacía sonar al piano como un banjo; este tema, interpretado por el propio Don Robertson ha servido como apertura para la Country Bear Jamboree que se celebra en todos los parques de Disney, incluído el de París.

Durante los siguientes años, las canciones de Don Robertson se han seguido escuchando, bien como temas nuevos, de los que son los más famosos “Ringo” (Lorne Greene, el popular actor que dio vida a Ben Cartwright en la serie Bonanza, 1964; era un tema recitado, cuya letra escribió Hal Blair) y “Does My Ring Hurt Your Finger” (Charley Pride, 1967; fue su tercer sencillo), bien como versiones de las anteriores (“Please Help Me I’m Falling”, Janie Fricke, 1978 y “There’s Always Me”, Ray Price, 1979, una canción que Elvis había editado en sencillo en 1967).

A mediados de los 80, Don Robertson formó tándem con Billy Swan para escribir algunas canciones, y acompañó en discos y actuaciones a Chet Atkins, Waylon Jennings, Jessi Colter (quien a pesar de ser una gran pianista se ha hecho acompañar muchas veces por Don Robertson), Kris Kristofferson, Jack Clement, Johnny Cash, June Carter y Sheb Wooley. Como casi todos los compositores también ha grabado algunos discos; el primero, y el que más éxito tuvo fue “The Happy Whistler”, una canción con poca letra, e interpretada, principalmente, por el silbido de Robertson, la batería y el piano (de Robertson, claro). En total, de Robertson se editaron 25 sencillos y un LP, “Heart On My Sleeve” en RCA; también grabó en Monument en los años setenta.

cuevas; 08-10-09


MC - 008
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 1. Una historia romántica
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Lefty Frizzell

Comienzo aquí una serie de artículos, que se irán intercalando con otros, sobre canciones campesinas que son mis preferidas; no sé en estos momentos si el número total será de 100, 200 ó 500, o si sólo llegaré a 37; en cualquier caso, espero que sean del agrado de todos los aficionados, aunque poner de acuerdo “a todos” sea punto menos que imposible. Antes de comenzar conviene hacer dos puntualizaciones: en primer lugar, el orden de aparición no indica ninguna preferencia de unas sobre otras, y, en segundo lugar, es posible que varias de ellas sean poco conocidas, se encuentren perdidas dentro de un álbum, sean muy antiguas o, por el contrario, muy modernas, estén seleccionadas por su música, por su letra o por su interpretación. Y vamos ya con la primera, una canción elegida como “estrella dorada” (nº 567) por todos vosotros: “The Long Black Veil” interpretada por Lefty Frizzell en 1959.

Es una historia romántica, pues auna en su letra el elemento trágico con el amoroso tal y como hicieron frecuentemente los representantes del romanticismo en su vertiente literaria; pero vamos, primero, con la génesis del tema. La idea fue de Danny Dill, quien escribió letra y música; se lo llevó a Marijohn Wilkin, quien encontró que la música no hacía honor a la belleza de la letra, así que le hizo una nueva melodía; una vez puestos de acuerdo, Marijohn Wilkin la llevó esa misma tarde a Lefty Frizzell, con quien estaba Don Law, su productor; Marijohn la cantó, acompañándose al piano, y tanto Frizzell como Law coincidieron en que era una gran canción y había que grabarla. Como detalle curioso hay que señalar que el tema entró en las listas de Billboard el 8 de junio de 1959; ese mismo día entró también otra canción escrita por Marijohn Wilkin, “Waterloo” interpretada por Stonewall Jackson; este último tema llegaría al nº 1 de las listas mientras que la canción de Lefty no pasó del 6, pero, a la larga, la fama de ésta ha sido superior a la que tiene hoy día la de Stonewall Jackson.

Además de la versión de Lefty Frizzell, mi preferida, hay que señalar que ha habido muchas otras versiones de este tema, entre ellas tres interpretadas por chicas, Sammi Smith (la única que entró en listas en 1974), Joan Baez y Marianne Faithfull. También lo han grabado grupos como los Chieftains, Kingston Trio y Dave Matthews Band, y un gran número de cantantes country como Bobby Bare o Roy Drusky, pero opino que la mejor versión tras la de Frizzell que, insisto, me parece la mejor, es la de Johnny Cash incluida en su LP grabado en la prisión de Folsom.

Y vamos con la letra, fundamental en este tema. “Hace diez años, en una fría, oscura noche, asesinaron a una persona bajo las luces del Ayuntamiento. Hubo pocos testigos, pero todos coincidían en que el asesino que había huido se parecía mucho a mi. El juez dijo: “hijo, ¿cuál es tu coartada?; si estabas con alguien más no tendrás que morir”. No dije ni una palabra, aunque me fuera la vida en ello, pues había estado en los brazos de la mujer de un amigo. El patíbulo está en alto, y la eternidad cercana. Ella permaneció entre la multitud y no derramó ninguna lágrima; pero algunas veces por la noche, cuando el viento frío sopla, cubierta con un largo velo negro, llora sobre mis huesos. Recorre estas colinas, con un largo velo negro, visita mi tumba cuando gime el viento nocturno. Nadie lo sabe, nadie lo ve, nadie más que yo”.

cuevas; 21-09-09


MC - 007
NOTICIAS VARIAS
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CMA Contry Awards

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Les Paul

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Eagles

Durante este último mes y medio se han producido algunas noticias que merecen un pequeño comentario.

Para empezar, en julio se produjo la primera votación entre los afiliados a la CMA (Country Music Association) para seleccionar los mejores temas e intérpretes del año anterior, que, a efectos de las votaciones, va de julio a junio. Con esta votación se ha hecho una primera selección, con un máximo de 20 nombres por cada apartado; el 24 de agosto fue la fecha límite para la segunda votación de la que quedarán cinco candidatos en cada una de las categorías. Cuando se hagan públicos los nombres de estos cinco candidatos los pondremos aquí. La tercera y última votación empezará el 16 de octubre, y el 11 de noviembre se celebrará la gala de proclamación y entrega de trofeos a los vencedores.

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El capítulo de óbitos ha tenido este verano como desgraciado protagonista a uno de los mejores guitarristas y constructor de guitarras, el legendario (adjetivo del que se hace uso con frecuencia sin un motivo real) Les Paul. Aunque a primera vista no parezca muy country, hay que recordar su par de álbumes con Chet Atkins además del único tema que tuvo en listas, “Mockin’ Bird Hill” (1951), junto a su mujer Mary Ford quien había fallecido hace 22 años. Además de esta canción no hay que olvidar “The World Is Waiting for the Sunrise”, “How High the Moon”, “Jura” o sus versiones de “Mr. Sandman” , “Whispering” y “Vaya con Dios” además de varios rags de los que el más famoso fue el “Tiger Rag”.

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Durante este verano han visitado nuestro país Burt Bacharach y los Eagles, y de ambas noticias se ha hecho eco la prensa. Por lo que se refiere al primero, personalmente he echado en falta alguna mención a su sencillo “Dont’t Go Breaking My Heart” / “Trains and Boat and Planes”; también hubo un periódico que recordó la canción que interpretara Gene Pitney, “(The Man Who Shot) Liberty Valance”, pero incluyó la frase “tema central de la película”, lo cual no es del todo correcto, ya que si bien se escribió para que lo fuera, desavenencias entre la discográfica y la productora del film hicieron que nunca se incluyera la canción en él.

Por lo que se refiere a los Eagles, hay que destacar una entrevista publicada en la que, entre otras cosas, les preguntaban su opinión sobre el hecho de que a su música la catalogaran ahora como americana. La contestación fue que no estaban de acuerdo, que el término americana, en todo caso debía aplicarse a toda la música de su país y que su música era el viejo country rock de siempre".

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Se supone que la persona que escribe sobre flamenco es alguien que lo conoce y le gusta; y otro tanto puede aplicarse al jazz, a la música clásica, al cine, a las corridas de toros o a la colombicultura. En general, a cualquier cosa menos a la música campesina, que, de vez en cuando, debe sufrir los ataques de alguien a quien no le gusta, o que, a lo sumo, se quedó estacionado en Patsy Cline. Este verano, un crítico cuya cultura musical nadie pone en duda, pero que, de vez en cuando, arremete contra muchos aspectos o cantantes country, dedicó un artículo al vigésimo quinto aniversario de la llegada al nº 1 de "To All the Girls I Loved Before" de Willie Nelson y Julio Iglesias. Desde luego, la canción no es mi preferida precisamente, pero de ahí a aprovechar el aniversario para ponerla de vuelta y media va un abismo. Además de que lo del aniversario era muy relativo, pues los 25 años habían sido a principios de mayo, y no más de dos meses y medio después que es cuando se publicó (y, probablemente, escribió) el artículo citado. Así que si quería celebrar las bodas de plata de un número uno, podía haber elegido unas preciosas canciones de Conway Twitty, Anne Murray, Earl Thomas Conley o las Judds.

Y ya que estamos con el dúo de Willie y Julio, hay que comentar que ha habido distintas versiones de cómo se gestó; mi idea era que su compañía (CBS) quiso introducir más al cantante español en el mercado norteamericano no latino, pero cuando Willie Nelson vino a Madrid a grabar un programa de televisión, aproveché al final del mismo para hacerle una entrevista que duró más de una hora (unos periodistas de El País se fueron aburridos de esperar). Hablamos de muchas cosas de su vida y de su carrera como cantante, compositor, guitarrista y actor. Y una de las preguntas fue cómo surgió la idea de aquel dúo; Willie me contó que estando en Londres, un día al volver al hotel su mujer le dijo que había escuchado un disco de Julio Iglesias, que le había gustado y que pensaba que podía ser una buena idea hacer un dúo con él, así que al día siguiente Willie fue a una tienda a comprar un disco del que consideraba un cantante desconocido; en la tienda se enteró de la fama de Julio, y al ver que compartían discográfica se puso en contacto con la misma para que gestionaran el dúo, un dúo que, no obstante, grabó cada uno por separado.

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Y nada más que anunciar el comienzo de la nueva temporada (esto ha sido sólo un entremés) que puede resultar .....¿curiosa? Y, como siempre, nos veremos...

cuevas; 08-09-09


MC - 006
LAS PENURIAS DE LOS COMPOSITORES
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Wayne Kemp

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Conway Twitty

Aunque es un dato conocido por muchos aficionados, no está de más recordar que las compañías editoras de canciones tienen una función equivalente a la de las discográficas para un intérprete.

El proceso para un compositor viene a ser: escribir una canción, vendérsela a una editora, y ésta se encarga de colocar el tema a los intérpretes o discográficas que pueda, pasando luego a cobrar los derechos de la canción. El problema para un compositor novel está en el segundo paso; las editoras no hacen contratos a no ser que seas un escritor contrastado, y no se puede llegar a ese status si no se editan y venden canciones. En algunos casos, el compositor crea su propia empresa editora, pero si no tienes mucho dinero, o eres tú el intérprete de tus canciones (y cuentas con un contrato con una discográfica) resulta un poco complicado encontrar quien compre tus canciones.

Para solucionar todo esto, el compositor debe recurrir a varias estrategias; una de ellas consiste en escribir un tema para un intérprete determinado y luego ver la forma de que dicho artista escuche (o lea) tu canción. Un ejemplo de este sistema lo puso en práctica Cindy Walker quien, en 1941 aprovechó un viaje de negocios de su padre (mayorista de algodón) a Los Ángeles para intentar que Bing Crosby escuchara una canción que le había escrito, “Lone Star Trail”; Bing no estaba en los Estudios Bing Crosby, pero Cindy cantó para su hermano Larry; éste le pidió que hiciera una demo allí mismo, pasándosela, luego, a Bing, quien grabó la canción en 1942, editándose como sencillo.

Otro sistema muy utilizado es el de buscar algún compositor famoso, quien se encarga de colocar tu canción (si le gusta), pero dependiendo de su ética puede pedir o no a cambio un porcentaje en los derechos de autor. Muchas veces este modesto porcentaje era el 50%, y, para justificarlo, el prestigioso compositor cambiaba alguna frase o palabra del texto, y todos contentos. (En realidad, todos no, pero al compositor novel no le quedaba más remedio que transigir con la cuestión). Un ejemplo de este sistema lo padecieron los Bryant, Felice y Boudleaux Bryant a quienes el avispado compositor de turno les pidió nada más que el 100% de los derechos; el matrimonio se negó … y a buscar otro sistema. Por cierto, que cuando contrataron posteriormente con Acuff-Rose consiguieron que, por primera vez, se estableciera una cláusula mediante la cual al cabo de cierto tiempo los derechos revertirían íntegramente en los autores. Peor suerte corrió Loretta Lynn; cuando empezaba firmó un contrato con la editora de los Wilburn Brothers cuyas condiciones, años más tarde, estimó que eran leoninas; desgraciadamente el contrato era a perpetuidad; Loretta intentó renegociarlo, pero la editora se cerró en banda. El resultado fue que Loretta Lynn dejó de escribir canciones.

Una variante del “sistema Bryant”, por llamarlo de alguna manera, lo constituye la formación de editoras de canciones por parte de las discográficas, con la consiguiente coacción (en los peores casos; ¡ líbreme Dios de pensar que esto sea moneda de uso corriente!), para un artista de que todos los temas que quiera grabar tienen que formar parte del catálogo de dicha editora; esto ha llevado, en ocasiones, a que el artista, si es también compositor, funde una pequeña editora que, a su vez, vende parte de los derechos a la editora de la discográfica de turno, con lo cual, aunque cobre una suma menor en concepto de derechos de autor, al menos, trabaja (y cobra).

Y, para finalizar, dos posturas diferentes ante una misma situación; cuando George Jones se encontraba en los comienzos de su extensa carrera, llegó a pasar hambre, por lo que vendió, a uno de los más famosos cantantes, una canción por una suma que rondaba los 5 dólares. Por supuesto, el comprador aceptó, inscribió la canción como suya, la editó en sencillo y consiguió muy buenas ventas, que le reportaron asimismo una ganancia como “autor” de la misma. Muy distinta fue la reacción de Conway Twitty cuando Wayne Kemp, que estaba intentando abrirse camino en la música, fue a su casa para venderle un tema, “The Image Of Me”, ya que iban a cortarle luz y teléfono por no poderlos pagar; Conway leyó la canción y le dijo que era demasiado buena para que su compositor la perdiera de aquella manera; en su lugar prestó a Wayne Kemp una generosa cantidad, que devolvería cuando los malos tiempos hubieran pasado; además, le pidió que le dejara interpretar su canción, algo que el autor aceptó de muy buena gana; este hecho, simplemente, ya le valió a Wayne Kemp un contrato con la editora Tree; pero, también, cuando “The Image Of Me” llegó al nª 5 de las listas de country, y el siguiente sencillo de Twitty, “Next In Line”, llegó al número uno, (otra composición de Wayne Kemp), además del dinero correspondiente, reportó a su compositor una fama que hizo que le llovieran peticiones de otros artistas para que les pasara otras canciones. Al parecer, no había sido la primera vez que Wayne Kemp había recurrido a vender una de sus composiciones; Bob Carlson, de Arizona, cuenta que le vio actuar varias veces en Flagstaff, y que Wayne Kemp solía interpretar, además de “The Image Of Me”, otra canción llamada “My Eyes Were Bigger Than My Heart” (“Mis ojos eran más grandes que mi corazón”), que, cuando se grabó años después, aparece atribuída a una compositora, cuyo estilo de escribir canciones es, según Carlson, totalmente distinto del que tiene el tema citado, por lo que, concluye, que, posiblemente, Wayne Kemp debió vendérselo por estar “corto de dinero”.

cuevas; 12-07-09


MC - 005
OTRA VUELTA POR LA MONTAÑA DE WOLVERTON
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Claude King

Nuestro amigo Jemarba nos recordaba hace poco en la sección “Las Olvidadas” ese tema de Claude King, que es una de las canciones que siempre he recordado con más cariño, y su intérprete es, a mi juicio, uno de esos cantantes que, sin ser una gran estrella, constituyen la columna vertebral de la historia de la música campesina; así que vaya por delante mi agradecimiento a Jesús por su recuperación de un gran tema, y que estas líneas que aquí añado sobre la canción se consideren como un pequeño apéndice a lo escrito por él.

Como bien dice en su artículo, Clifton Cowers fue un personaje real, que falleció hace poco tiempo, después de haber sobrepasado el centenar de años de edad. Claude King compuso la canción durante un corto viaje de avión; como no tenía papel a mano, la escribió en una de esas servilletas de papel que dan con los panchitos de turno (cuando los daban), y así se conserva en el Hall of Fame de Nashville. Lo que no está claro es la contribución de Merle Kilgore al citado tema, pero tengo una teoría al respecto, basada en casos semejantes, pero sin ninguna prueba real, por lo que no me hago totalmente responsable de lo que viene.

Desgraciadamente, la música tiene un fuerte componente económico, lo que ha hecho que haya habido personas que, tras situarse como compositores reputados, han aprovechado su situación para impulsar a nuevos compositores o promover grandes canciones a cambio de una parte en los derechos de autor. Algún día os ofreceré datos con nombres y apellidos, pero aquí sólo quiero señalar un ejemplo de cómo funcionaban las cosas en un raro caso de honradez. El legendario Hank Williams enseñó una vez un tema a Fred Rose; éste lo miró, le gustó y propuso a Hank sustituir una o dos palabras por otras porque pensaba que quedaría mejor; el cantante aceptó y le propuso luego incluir a Rose como compositor, algo a lo que éste se negó porque consideraba que su contribución había sido mínima. (Así que si en un tema veis como compositores a Rose y a Williams podéis estar seguros que, de verdad, los dos trabajaron en el tema). Pero personalmente opino que hay grandes probabilidades de que la contribución del señor Kilgore fuera mínima, y a cambio cobrara la mitad de los derechos de autor.

Por otra parte, el éxito de la canción en Estados Unidos fue tal que un corresponsal de un periódico o radio (no recuerdo) español se hizo eco del mismo y le dedicó un reportaje en el que dijo, entre otras cosas, que el lugar se estaba poniendo de moda y que se le habían dedicado más temas, si bien yo sólo he encontrado la canción-respuesta de Jo Ann Campbell quien afirmaba en ella que era la chica de Wolverton Mountain.

Y, por último, un recuerdo a ese Claude King, cuya primera canción en Caravana fue “Big River, Big Man” que Ángel presentó en la sección del Hit Misterioso y que nadie acertó (fue la primera vez que yo participé en uno); la canción me pareció muy buena, pero creo que nunca llegó a entrar en las listas de Caravana. Fue su primer tema, al que siguió la canción de la película “Los Comancheros” (la última película que dirigió Michael Curtiz – el director de Casablanca – quien murió durante el rodaje, por lo que se dice que las escenas que faltaban por rodar las dirigió John Wayne, protagonista junto a Stuart Whitman e Ina Balin), y luego llegó la “Wolverton Mountain” que permaneció durante 9 semanas en el nº 1 de country. Entre sus restantes éxitos figuran “The Burning of Atlanta”, “Sam Hill”, “Tiger Woman”, “Laura” y una versión muy buena del clásico de Johnny Horton “All For the Love of a Girl”.

cuevas; 31-05-09


MC - 004
EL HOMBRE ORQUESTA
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Charlie McCoy

De todos es sabido que hay muchos músicos que “doblan” instrumentos en sus grabaciones; en algunos casos, más que “doblar”, multiplican. En 1962 leí que Gene Pitney en su “Love My Life Away”, además de cantar, tocaba guitarra, piano, batería y hacía todas las voces, aparentemente femeninas, de los coros. Pero creo que ninguno ha llegado a la altura de Charlie McCoy, cuyo nombre surge como el acompañante ideal de cualquier cantante tocando su armónica; pero no se trata solamente de su armónica.

Nacido en West Virginia en 1941, se educó en Miami (Florida), en donde a los 15 años estaba tocando armónica y guitarra en un grupo local de rock. Poco después estaba trabajando en los circuitos de country y de rock acompañando a diversos cantantes. Mel Tillis le animó a ir a Nashville, lo que hizo en 1959, pero no encontró mucho trabajo, por lo que volvió a Florida; estudió teoría musical y recibió clases de canto, a fin de poder trabajar como cantante, músico, arreglista o director musical. Sabiendo que Johnny Ferguson, un cantante que combinaba country, rock y pop, buscaba un guitarrista, se presentó a la audición, en la que cosechó muy buenas palabras, pero “lo malo es que el puesto ya está cubierto; ahora estamos buscando un batería”. McCoy se fue a una tienda, compró una batería y se dedicó a estudiar y a practicar; pocos días después, volvió a presentarse a la audición y le dieron el puesto.

En 1961, nuevamente Mel Tillis le animó a volver a Nashville y, por medio de su agente, le buscó algunos trabajos. El primero fue como intérprete de armónica en la grabación de “Candy Man” (Roy Orbison). Le pagaron 49 dólares por una sesión de tres horas, algo que para Charlie McCoy era “poco menos que un sueño”, según me comentó en una entrevista que le hice en París, hacia 1994. Luego intervino en “I Just Don’t Understand” de Ann-Margret, en donde volvió a hacer un solo de armónica muy bueno, lo que le garantizó trabajos posteriores; unos trabajos que simultaneó con el de batería del grupo de Stonewall Jackson. Colaboró en varias de las grabaciones de Elvis desde 1963 en adelante, tanto en Nashville como en Los Ángeles, y en 1965 inauguró su participación en los discos de Bob Dylan, interviniendo en el mítico LP “Highway 61 Revisited” a los que siguió el “Blonde On Blonde” más los grabados en Nashville (“John Wesley Harding” y “Nashville Skyline”), lo cual le proporcionó más contratos para grabar con Al Kooper, Ringo Starr y Gordon Lightfoot, entre otros. Precisamente Al Kooper ha contado una de las mejores anécdotas de McCoy acaecida durante la grabación del “Blonde On Blonde”; a Dylan le gustaba grabar sus canciones en una sola toma sin recurrir a añadidos posteriores de instrumentos o a seleccionar distintos fragmentos de cada canción para elegir la versión definitiva; él grababa la canción varias veces y luego elegía la que, a su gusto, era la mejor toma. Durante la grabación de un tema en el que Charlie McCoy tocaba el bajo, en un momento determinado McCoy siguió tocando el bajo con su mano izquierda, mientras con la derecha cogía una trompeta que se puso a tocar también. Estupefacto, Dylan paró la grabación. “¿Qué haces?”, preguntó, y McCoy respondió, señalando a la partitura: “aquí dice que en este punto interviene una trompeta con estas notas, y como a ti no te gusta que se añada posteriormente...”; se volvió a comenzar la grabación y tras unas pocas tomas quedó lista para el disco.

En 1968 se editó su primer álbum, “The World Of Charlie McCoy”, al que siguieron otros dos en 1969, “The Real McCoy” y “Charlie McCoy”.

En 1969, Charlie McCoy formó junto a otros músicos de estudio de Nashville un grupo llamado Area Code 615, nombre que podría traducirse como “Prefijo telefónico 615”, que es el correspondiente a Nashville. Grabaron sólo dos elepés y luego se separaron porque lo que ganaba cada uno de ellos con las sesiones de grabación era muy superior a lo que podían ganar como integrantes del grupo.

Tras 12 álbumes en Monument, el sello cerró en 1982 tras editar un recopilatorio de Charlie McCoy, y hasta 1988 no apareció su siguiente LP, “Charlie McCoy’s 13th” en Step One. Desde 1989, Charlie McCoy ha realizado giras regularmente por Japón y Europa, en donde es muy apreciado, habiendo grabado discos en compañías danesas, francesas y alemanas, todo ello sin descuidar su trabajo como músico de estudio, aunque en los últimos tiempos ha restringido algo esta actividad. Entre los intérpretes a los que ha acompañado, figura la mayor parte del catálogo del grupo Columbia.

En la entrevista citada anteriormente, le pregunté por la razón del título “The Real McCoy” de uno de sus álbumes, y que se ha utilizado también para otros intérpretes del mismo apellido. Me contó que durante la Ley Seca hubo un contrabandista llamado McCoy que se distinguió por la calidad de sus licores “de importación”, lo que no era muy frecuente; aquello hizo que como propaganda boca a boca para elogiar la bondad de los licores ofrecidos en algún local, se aseguraba que eran “Real McCoy”, que desde entonces quedó como sinónimo de “cosa exquisita”. También le pregunté si recordaba algún detalle de dos de las canciones (“Losing Kind Of Love” y “Crazy Blue Eyes”) del primer LP de Lacy J. Dalton. Me respondió: “No; es casi imposible; piensa en todas las canciones en las que he intervenido”, y añadió: “además el músico de sesión debe pensar que no está para lucirse, que lo más importante es la canción y el intérprete, y que él debe sacar lo mejor de sí mismo para realzar el valor de una y otro, y eso siempre, en cualquier caso, independientemente de que el cantante sea Garth Brooks o Perico el de los Palotes”; (en realidad me dijo un nombre que no entendí; pregunté quién era y me contestó que era un nombre genérico cuando no se cita a alguien determinado).

cuevas; 12-05-09


MC 003
ADIÓS, AMIGO
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Javier Ortiz

No. No me voy a referir a aquella canción de Jim Reeves del 61. Lo cierto es que últimamente se ha producido el fallecimiento de varios cantantes de country: Hank Locklin, Ernest Ashworth, Dan Seals y Vern Gosdin; le comenté a Ricardo, como muestra de mi humor negro, que “se me están multiplicando los muertos”. Así que, en buena lógica, estas líneas debían ir dedicadas a alguno de los cantantes citados. Lo siento; no es así.

Cuando me enteré del óbito de Dan Seals estaba pasando unos días fuera de mi residencia habitual; me acordé de lo que le gustaba a mi amigo Javier Ortiz y le llamé para comunicárselo. Me respondió con una broma acerca de los que aún se morían antes que él; le pregunté el motivo de decir eso y contestó: “¡Ah! ¿Pero no sabes que estoy ingresado?”. Seguimos hablando y me dijo que tenía una hepatitis de no recuerdo qué tipo. Intercambiamos algunas frases más y quedé en verle algún día de la Semana Santa.

Efectivamente, fuimos Mariló y yo al hospital, llevándole un disco de Dolly Parton del que habíamos hablado alguna vez. Apenas le pudimos ver, porque estaba muy cansado después de dictar a su hija la columna que diariamente escribía para Público, periódico para el que colaboraba tras muchos años de hacerlo en El Mundo. Seguimos en contacto con Charo, su mujer, quien cada pocos días nos informaba sobre su estado, que, sin ser bueno, no traslucía su próximo final que tuvo lugar el martes 28.

Conocí a Javier Ortiz en 1980 cuando me escribió a la radio diciendo que pertenecía a un pequeño partido de izquierdas, que le gustaba la música country y que hacía un programa de este estilo en una pequeña emisora. En otoño de ese mismo año fui con mi mujer a una actuación de Cañones y Mantequilla en el barrio de Malasaña; Javier estaba allí, me oyó hablar y vino a darse a conocer. Comenzó entonces una amistad que ha continuado durante todo este tiempo, de manera que cada dos meses aproximadamente nos reuníamos a comer o cenar y, sobre todo, a charlar mucho.

Cuando le conocí trabajaba en un periódico de la Marina; luego Pedro J. se le llevó a El Mundo donde llegó a subdirector, dirigiendo la sección de Opinión, lo que conllevaba escribir muchos de los editoriales del periódico, además de sus dos columnas semanales. Algo que pocos sabíamos era que su “marca de fábrica”, lo que permitía distinguir sus artículos, era el hecho de que nunca dejaba una palabra sin terminar en una línea para continuarla en la siguiente mediante el consabido guión, lo que le obligaba a un dominio del lenguaje y de los sinónimos realmente notable. Hace unos años decidió dejar el periódico, llegó a un acuerdo con Pedro J. y abandonó la redacción aunque siguió haciendo su par de columnas semanales. También trabajaba como contertulio en la televisión vasca y en una emisora de radio, no recuerdo cuál. Durante una de nuestras comidas, frente al Mediterráneo, nos contó que iba a sustituir las columnas de El Mundo por las de otro periódico, Público, de próxima aparición, lo que sucedió pocos meses después.

Javier poseía un gran sentido del humor, muchas veces puro humor negro. Las aventuras que pasó cuando se murió uno de sus hermanos (junto a la viuda e hijo del difunto) parecían una película de Berlanga. Creo que pocas veces nos hemos reido tanto; y algo parecido ocurrió cuando nos narró los acontecimientos que dieron lugar a que un antepasado suyo fuera nombrado héroe de la Guerra de la Independencia (mediante el raro sistema de dejar que los franceses se cargaran a su mujer, no sin antes decirla: “María, vas a saber lo que es morir por la Patria”). Otra de sus muestras de humor negro fue la escritura de su propio obituario hace un par de años para que se enviara al periódico cuando muriera; en él, un dato erróneo: creía (quería) que, llegado el momento, moriría en Aigües, cerca de Villajoyosa.

Además de nuestra pasión por la música country (que él hacía extensiva a mucha música norteamericana, más la francesa y los fados) teníamos otras cosas en común; una era la obsesión por el idioma, la otra el que nuestras mujeres se quejaban de que no podían oir las noticias con nosotros, porque siempre andábamos haciendo comentarios, unas veces sobre el idioma y otras sobre la propia noticia, a la que, con frecuencia, dábamos la vuelta. Por ejemplo, si se decía que un 20 % de los accidentes de tráfico estaban provocados por el alcohol, nuestra conclusión es que el 80 % tenía lugar sin la presencia del mismo, por lo que, según la noticia, debía ser más peligroso conducir sobrio que borracho.

El martes 28 por la tarde fuimos al tanatorio a acompañar por un breve momento a Charo. Mariló no pudo evitar ver a Javier. Cuando salíamos me comentó: “pues tiene mejor aspecto ahora que cuando le vimos en el hospital”, un comentario que, sin duda, Javier habría apreciado.

Y vuelta al título, y a Jim Reeves: “Adiós amigo, adiós my friend”.

cuevas; 02-05-09


MC - 002
LA HISTORIA QUE SE ESCRIBIÓ TRES VECES
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El Paso

Una canción que es suficientemente conocida por los caravaneros, e incluso por personas no pertenecientes a nuestro círculo, fue nuestro Serie Dorada nº 13: “El Paso” interpretada por Marty Robbins en 1960; en ella se narra la historia de un joven vaquero que se enamora de una chica que baila en la cantina de Rosa; un día llega otro vaquero, habla con su Felina, y el protagonista, celoso, pelea con él y le mata; después de eso, tiene que huir, pero su amor por la chica es más fuerte, vuelve y los amigos del difunto (cinco por una parte, y una docena o más por otra) le matan, aunque, al menos, muere en brazos de su amor.

En 1966, Marty Robbins grabó la historia de “Feleena (From El Paso)” (ver la nota final), desde su nacimiento, su vida en Santa Fe (después de marcharse del hogar familiar), su viaje a El Paso, su amor con el joven vaquero que le enseña la ciudad y con el que vive seis semanas hasta el suceso de marras. La canción termina con estas palabras: “En El Paso, cuando el viento sopla, si escuchas en la noche oirás a una mujer llorando; no es el viento suspirando. Los viejos te dirán que es Feleena llamándole, les oirás hablar, caminar, reír y mirarás, pero no hay nadie alrededor; no te alarmes, no pasa nada malo, es sólo el vaquero enseñando a Feleena la ciudad”.

Diez años más tarde (1976), Marty Robbins hizo una nueva secuela, “El Paso City”, en la que el pasajero de un avión que sobrevuela la ciudad recuerda que hace años escuchó una canción sobre esta ciudad; “no recuerdo quién la cantaba, pero sí la historia que oí”, ya que cuando la escuchó sintió que él había vivido aquello, y ahora, al verla desde el aire, reconoce sus calles, y sabe dónde estaba la cantina de Rosa “y el misterio se hace aun mayor, pues creo que he vivido todo aquello en otro tiempo..... siento que en otro mundo viví en El Paso..... que puedo ser el vaquero que murió hace tanto tiempo..... una voz me dice que vaya e investigue, otra voz sigue diciéndome que quizá la muerte me espere (de nuevo) en El Paso”.

Nota.- La canción sólo se editó en LP; con respecto a “El Paso”, Marty Robbins cambió la grafía del nombre de la chica, así como el momento de la muerte de su amado, que en este tema ocurre al día siguiente de la primera pelea, mientras que en la primera canción transcurre un tiempo indeterminado, posiblemente algún que otro mes, pero no tiene mayor importancia ante la belleza y poesía de ambas canciones. Tanto estos dos temas como la otra secuela fueron escritas (letra y música) por Marty Robbins. Si “El Paso” sorprendió, entre otras cosas, por su duración inusitada para la época (4 minutos), la historia de Feleena la sobrepasó con creces: más de 8 minutos que, pese a lo repetitivo que puede parecer el estilo, se hacen cortos.

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MC - 001
KATZ KOBAYASHI - El obituario que nunca escribí
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Katz Kobayashi

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Kobayashi y su steel

Conocí a Katz Kobayashi entre los bastidores del Grand Ole Opry, durante mi primer viaje a Nashville en las navidades de 1990. Me lo presentó nuestra anfitriona, Rita Adams, después de celebrada una entrevista que me había gestionado con Roy Acuff. Aún faltaban unos minutos para el comienzo del show, y aprovechamos ese tiempo para charlar con algunos de los participantes en el mismo, como George Hamilton IV y la extrovertida Skeeter Davis. En un momento determinado Rita me dijo: “Te voy a presentar a Katz Kobayashi, que toca la steel en el grupo de Jeanne Pruett"; y allí estuvimos cuatro extranjeros, mi mujer y yo, españoles, Rita, brasileña y Katz japonés, en el corazón de Nashville charlando sobre nuestra común pasión: la música country; pregunté a Kobayashi cómo había llegado allí, y me contó que la afición se la había inculcado su hermano, a quien le gustaba tanto el sonido de la steel que se fabricó una en plan artesanal; con esa steel casera, Katz había aprendido a tocar; formó parte de varios grupos que hacían, sobre todo, rock and roll, y, por fin, se decidió a viajar a la Ciudad de la Música a buscar trabajo.

Logró entrar en el grupo acompañante de Marty Robbins, con quien estuvo durante unos 10 años hasta el fallecimiento del cantante. En ese grupo estaba tocando guitarra el marido de Jeanne Pruett (la de “Satin Sheets”), por lo que luego pasó a tocar la steel para esta intérprete, un trabajo que había simultaneado acompañando a otros cantantes como Bill Anderson y un joven que aún no había grabado ningún disco (cuando Katz trabajó con él), llamado Alan Jackson.

También nos contó que Jeanne estaba pensando disolver la banda, por lo que Rita le sugirió que hablara con Kathy Mattea, quien andaba cambiando también su grupo. Poco después, ante el inminente comienzo del espectáculo, nos despedimos, pero antes Katz me obsequió con un CD que había grabado llamado “Steelin’”.

El resto de las noticias sobre Katz las fui encontrando de vez en cuando en Internet; lo de Kathy Mattea no debió llegar a feliz término, y al cabo de unos meses se trasladó a Carolina del Sur, donde estuvo actuando varios años, pasando luego a Florida. La última noticia la leí en marzo de 2004; decía que Katz Kobayashi había fallecido en Florida de un ataque al corazón el día 8 de febrero de 2004, a los 60 años de edad.

Quise escribir un obituario, pero ¿a quién le iba a interesar? y, sobre todo, ¿quién me iba a publicar algo escrito sobre un total desconocido?. Pero hoy he querido comenzar mis colaboraciones de country en esta sección de Caravaneros rindiendo homenaje a este “soldado desconocido”, alguien con quien compartí por un breve espacio de tiempo lo que nos une a todos: nuestro amor por la música.

cuevas; 28-03-09