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Esta página, dedicada a la música country, está a cargo de nuestro colaborador Luis Cuevas, reconocido experto en el género, como se evidenció a lo largo de los muchos años que su programa "Nashville" se mantuvo en las ondas y acredita su condición de Presidente de Honor de la Asociación de Música Country de España (CMA-SPAIN).

MC - 104
RECORDANDO A SONNY JAMES. El primer crossover country de la historia,
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Como se escribía en el artículo precedente, el pasado 22 de febrero fallecía en Nashville Sonny James, a los 87 años de edad. Sirvan estas líneas como homenaje a quien se ganó a pulso su sobrenombre de “El caballero del Sur”.

Sonny había nacido en Hackleburg, Alabama, en una familia de granjeros y músicos amateurs; amateurs hasta que los padres decidieron que podían vivir de la música, arrendaron su granja y pasaron a formar parte del elenco de una emisora de onda media, la WMSD en Muscle Shoals, Alabama. James Hugh Loden, apodado “Sonny Boy” aprendió a tocar mandolina, y, posteriormente, guitarra y fiddle. En 1949 la familia estaba trabajando en Birmingham (siempre en Alabama); las dos chicas que formaban parte de la misma se casron, y aunque el padre las reemplazó por otras dos chicas, el resultado, musicalmente, no era el mismo, así que tras un tiempo, el grupo se deshizo, los padres volvieron a la granja, y Sonny encabezó un nuevo grupo, Sonny Loden y los Southerners. En septiembre de 1950 su carrera se interrumpió debido a la guerra de Corea.

Cuando le licenciaron, Sonny fue a Nashville, y allí vivió una semana en casa de Chet Atkins; una noche Chet invitó a cenar a Ken Nelson, que por entonces ya era un importante ejecutivo de Capitol y fue el principal impulsor de la música campesina en este sello tras la segunda Guerra Mundial. (De paso, Ken Nelson produjo el primer álbum country grabado en directo, “Live At The Golden Nugget” por Hank Thompson en 1961; asimismo, Nelson fue el responsable del “sonido Bakersfield” que dio lugar a Buck Owens, Merle Haggard y tantos otros). Después de la cena Sonny y Chet estuvieron interpretando algunas canciones escritas por el primero; y Ken Nelson decidió grabarle, pero cambiándole el nombre a Sonny James (su apodo y su nombre real) ya que había otros intérpretes cuyo nombre sonaba muy similar a Sonny Loden.

La cara B de ese primer sencillo “That’s Me Without You” llegó al número 9 de las listas de country; los siguientes sencillos que sacó no tuvieron el mismo éxito, pero le dieron para seguir viviviendo de la música (además de una breve suplencia de dos meses encabezando el grupo acompañante de Slim Whitman). Hasta 1956.

En 1956 la presencia de Sonny James en las listas empezó a ser habitual; tuvo tres sencillos y, al final del año, grabó un cuarto que, a la postre, le puso en primera fila; se trataba del “Young Love”, una canción y un disco que resultaron notables en más de un sentido. La canción estaba escrita por Ric Carley y Carole Joyner; el propio Ric Carley la grabó en noviembre con un grupo llamado The Jiva-Tones; se editó en Stars Records el 24 de noviembre y un mes después la editó RCA; nunca entró en listas. Mientras tanto, la grabó también Sonny James, utilizando por primera vez en la música campesina unos coros al estilo de los que se usaban en el pop; el disco salió al mercado en los últimos días de 1956 y su éxito fue instantáneo saltando a las listas de pop y vendiendo algo más de un millón de ejemplares convirtiéndose en el primer crossover netamente country de la historia. Y no se vendieron más copias porque a la Capitol les pilló por sorpresa el éxito del tema y no habían impreso más ejemplares, lo que ayudó a que también se vendieran más de un millón de copias de la versión del también actor Tab Hunter que se editó un par de semanas después de la de Sonny James. Por cierto que Tab Hunter trabajó en la película “Grease 2” en la que interpretaba a un profesor suplente y también cantaba un tema en ella.

Tras su siguiente canción “First Date, First Kiss, First Love” cuyo título recuerda a su “Young Love” precedente (“Young love, first love…”) y otro par de sencillos más en 1957 que también entraron en listas, la estrella de Sonny James pareció apagarse; seguían editándose grabaciones de él, pero su recorrido por las listas de éxitos era insignificante o inexistente. En 1963 volvió a las mismas de forma más regular, y ya a final de 1964 comenzó su etapa más sólida, sin las ventas del “Young Love”, pero con una presencia constante en la música rural campesina. Y llegaron los números uno. Primero fue “You’re The Only World I Know” en 1964; al año siguiente “Behind The Tear”, y en 1966 una canción que cambiaría el repertorio de Sonny James en los años venideros, “Take Good care Of Her”, versión de la canción de Adam Wade que estuvo en nuestras listas. El éxito de este tema hizo que la carrera de Sonny James se decantara por las versiones cover de temas de pop o de rhythm’n’blues, todas ellas cantadas con excelente gusto; y tras “Need You” (éste no era cover), su primer sencillo en 1967 que llegó al nº 1 vino una relación impresionante de canciones que también llegaron al primer puesto de las listas de country de Billboard; en total fueron dieciséis temas (el siguiente se quedó en el 2, y luego volvió a otro nº 1, pero ya la cadena se había roto). Esa relación de 16 temas seguidos en el primer puesto fue igualada por Earl Thomas Conley en 1989, y batida sólo por Alabama en 1987 con 21 temas consecutivos.

Volviendo a la relación de canciones versioneadas por Sonny James y que llegaron al nº 1 en ellas se encuentran, entre otras, “I’ll Never Find Another You”, “A World Of Our Own” (como la anterior de los Seekers), “Born To Be With You” (en este caso rescatada para el country ya que su autor fue Don Robertson, la primera Jota del póker según los artículos publicados, aunque la primera versión de la misma, y muy buena por cierto, fue de las Chordettes), “Only The Lonely”, “Running Bear”, “Since I Met You Baby” (una gran versión de la canción de Ivory Joe Hunter), “Empty Arms” (también del señor Hunter), y un par de temas de Brook Benton, “It’s Just A Matter Of Time”, y “Endlessly”.

En 1975 Sonny James editó un álbum llamado “The Guitars Of Sonny James”, que cito aquí por un par de cuestiones relacionadas: una, que se editó en España, y otra, que en él se incluía una versión del tema que Mocedades interpretó en Eurovisión, el “Eres Tú” de Juan Carlos Calderón, que Sonny cantó llamándolo “Touch The Wind”; y ya de paso se puede contar que la trayectoria de este tema en las listas de country fue poco exitosa; también es reseñable que en el mismo álbum se incluyera una canción mejicana “Maria Elena” que también había cantado Nat King Cole. Y otro detalle original es que las notas de contraportada estaban “escritas” (es un decir) por una de las guitarras del caballero del Sur.

El siguiente álbum editado por Sonny James fue el conceptual al que se dedicó el artículo anterior, y de toda su producción posterior lo más notable fue el elepé grabado en directo en la Prisión del Estado de Tennessee llamado “In Prison In Person” en 1977; su carrera se prolongaría hasta 1982, ya en un sello pequeño; tras Capitol estuvo en Columbia y, ya al final, en Monument en 1979 y en Dimension en 1982, aunque luego siguieron editándose recopilatorios de sus éxitos, siendo uno de los cantantes que más número tiene de ellos, hasta trece, por ahora, alguno de nombre tan pintoresco como “Traces” que es el nombre de ese pasatiempo en el que te dan unos puntos con unos números y hay que ir construyendo un dibujo al unir los puntos en su orden.

Como se puede imaginar,el número de premios y reconocimientos conseguidos por Sonny James han sido numerosos; como una pequeña muestra van tres botones: en febrero de 1971 fue el primer cantante country cuya música sonó en el espacio, concretamente en el Apolo XIV; unos años antes, en 1967, Sonny James presentó la primera gala de entrega de premios de la CMA junto a Bobbie Gentry; por cierto que se ha publicado hace pocos días un artículo en el Washington Post sobre esta cantante, que parecía que había desaparecido de la faz de la tierra (muchas gracias, Ralph, por enviármelo). Y, por último, Sonny James y su grupo, los Southern Gentlemen fueron elegidos para el Country Music Hall Of Fame en mayo de 2007, un honor totalmente merecido para quien fue mucho más que un versionero de lujo, para un gran cantante, un gran guitarrista, un caballero, “el Caballero del Sur”.

cuevas; 22-07-16



MC - 103
LOS ALBUMES CONCEPTUALES - 6. 200 años de música country
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Southern Gentleman

El pasado 22 de febrero falleció en Nashville uno de los cantantes más queridos de la música country, Sonny James. Personalmente no me gustan los apodos que se dan a un buen número de cantantes, afición compartida, en tiempos, por los boxeadores y otros deportistas como ciclistas o futbolistas; parece que si no tenías (o tienes) un apodo no eres nadie en su mundo. Pero si hay una excepción en la música country a esa falta de entusiasmo por mi parte, ésa es la de Sonny James, “Southern Gentleman” (nombre de su primer elepé), “el caballero del Sur” o, si se traduce más literalmente y recuperando una palabra española en desuso hogaño, “el gentilhombre del Sur”.

La biografía musical de Sonny James es muy extensa; su vida profesional abarcó más de treinta años y cualquier artículo que se escriba sobre él dejará un buen número de “lagunas”; esto resultaría totalmente injusto para uno de sus álbumes más memorables, no en ventas, no en listas, pero sí en calidad. Así que dejo para el próximo artículo el repaso a su carrera discográfica para centrarme en su álbum conceptual, “200 Years Of Country Music”.

Y vamos a empezar con una polémica que surgió en su día, no sobre la calidad del disco, que está fuera de toda duda, pero sí con su nombre. Según escribía en el artículo anterior, el Grand Ole Opry (o, más bien, el Barn Dance que fue como se llamó originalmente) empezó a emitirse el 28 de noviembre de 1925, siendo ésta la fecha que se considera como inaugural del Grand Ole Opry. Esto es un hecho. Asimismo, la independencia de Estados Unidos se proclamó en 1776. Esto es otro hecho. La consecuencia de ambos es que en dos años consecutivos, 1975 y 1976, se cumplieron el cincuentenario del Opry y el bicentenario de la nación como tal. Así que cuando salió al mercado el disco que nos ocupa, hubo una revista (no recuerdo si Billboard o alguna otra dedicada específicamente al country) que planteó la posibilidad de que Sonny James hubiera querido homenajear al Opry, pero que por falta de tiempo, el disco se retrasó y entonces se decidiera editarlo como homenaje al bicentenario.

Después de mucho meditarlo, y si bien al principio me convenció la hipótesis de la revista, luego no lo he visto tan claro; los argumentos que daba es que todas las canciones que figuraban en el disco eran posteriores al Opry, no existiendo nada de los 150 (perdón, 149) primeros años, lo cual es cierto, pero menos; hay una canción de 1924 que, además, es dudoso que su intérprete original la cantara alguna vez en el Opry (aunque haya podido haber en el show versiones de otros cantantes). Por otra parte en la contraportada del disco hay unas notas escritas por Hal Durham, manager del Grand Ole Opry; pero también hay otras de un periodista del Dallas Time Herald contando cómo había sido la génesis del disco. Personalmente, el mejor motivo que señala al Opry es la inclusión de una canción de DeFord Bailey, quien fue el primer artista en actuar la noche en que George D. Hay utilizó por primera vez las palabras “Grand Ole Opry” justo después de hacerlo; también es verdad que el tema que se incluye en el elepé no es el mismo que interpretó ese día el citado DeFord Bailey. Así que, como digo, yo no lo tengo nada claro; quede aquí constancia por si alguien se siente con deseos de investigar el asunto.

Una vez explicado todo esto, centrémonos en el disco, que es de lo que se trata.

Para empezar, la ímproba labor de preparación del susodicho, que lleva a anunciarse orgullosamente en la portada (“¡más de un año haciéndolo!”) incluye la búsqueda de los músicos que intervinieron en las grabaciones originales, y, si se podía, incorporarlos a este álbum, lo cual añade un plus de calidad y prestigio al mismo.

El elepé se abre con unas palabras de Sonny James, seguidas de “The Prisoner’s Song”, el primer millón de ventas de la historia de la música campesina; la versión original perteneció a Vernon Dalhart, uno de los muchos pseudónimos (más de cien) utilizados en sus grabaciones por Marion Try Slaughter, tenor de “ópera ligera”, “opereta” o “musical”, que es como se llama ahora (no veo que haya mucha diferencia entre uno u otro género), siendo Vernon y Dalhart los nombres de dos ciudades del oeste de Texas de donde procedía. Como detalle curioso la cara B del disco de Vernon Dalhart lo ocupó “The Wreck Of The Old 97”, la canción que ha generado más dinero por derechos de autor sin que se hayan podido cobrar, pues nadie pudo atestiguar fehacientemente la autoría de la misma. No significa que sea la que más “royalties” haya producido, sino la que más dinero se quedó sin poderlo cobrar nadie; y eso que sólo se trataba de la letra de la canción, toda vez que la música era la de un viejo tema británico llamado “The Ship That Never Returned”. El disco de Vernon Dalhart se editó en 1924 (anterior, por tanto, al Opry), y, en el caso de este LP, fue el único sencillo que se extrajo del mismo, siendo la cara B una gran canción de Gene Autry, de la que se trata luego.
La cara A del álbum continúa con, probablemente, el tema más famoso de Bill Monroe, el padre de la música bluegrass, “Blue Moon Of Kentucky”; esta canción fue elegida en su momento para ser editada como cara B del primer sencillo de Elvis. El tercer tema de esta cara es el homenaje a Roy Acuff, el gran cantante al que se apodó en su día como el “King of Country Music”; fue el personaje más querido y respetado de Nashville; cuando la Nitty Gritty Dirt Band quisieron hacer lo que sería su célebre álbum triple “Will The Circle Be Unbroken” uniendo el country antiguo con el moderno, les aconsejaron que hablaran con Roy Acuff; así lo hicieron y tras una larga charla éste les dio su visto bueno, con lo que la Nitty Gritty no tuvo más problemas para grabar el álbum, ya que el tener la aquiescencia de Roy Acuff les abrió las puertas de par en par de todos los demás artistas. De Roy Acuff se eligió su versión (religiosa) del tema de los tres nombres, “Great Speckled Bird” (con la misma música de “The Wild Side Of Life” y de “It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels”); en la versión de Sonny James destaca el dobro de Bashful “Brother” Oswald, quien ya lo tocó con Roy Acuff.

El penúltimo tema de la primera cara es uno de los más versioneados de la historia de la música campesina, “San Antonio Rose”; fue la canción estrella de Bob Wills, el mejor intérprete de western swing (Waylon cantaba en 1975 “los honky tonks de Texas fueron mi segundo hogar natural, donde tocas levemente el sombrero para saludar a las damas y a la rosa de San Antonio, crecí con una música que se llamaba western swing, no importa quién esté en Austin, Bob Wills es aún el rey”); Bob Wills se caracterizó por el empleo de dos fiddles gemelos y una batería en una época en la que muchos rechazaban este instrumento por no considerarlo country; tras la primera versión de Bob Wills, la rosa de San Antonio tuvo y tiene, como ya he dicho, innumerables versiones, de las que la primera fue la de Bing Crosby. Y la cara A se cierra con el infaltable homenaje al gran maestro de todos los tiempos, Hank Williams, en este caso con una versión de “I’m So Lonesome I Could Cry”: “escucha a ese solitario whippoorwill, suena demasiado triste para volar, el tren de medianoche gime lentamente, estoy tan solo que podría llorar”.

La cara B se abre con un tema que hizo historia en la música campesina; hasta que lo grabó la Carter Family en 1928, los intérpretes blancos tocaban la guitarra a base de acordes con los que acompañaban sus canciones, mientras que los negros solían marcar las notas de la canción con su guitarra (lo que en los sesenta llamábamos guitarra rítmica y guitarra de punteo, respectivamente); pues bien, Maybelle interpretó esta canción “a lo negro”, no en vano aprendió a tocar dicho instrumento con un músico callejero negro. Y aprovechando que el Cumberland pasa por Nashville (no todo va a ser el Pisuerga) contaré que, como todos los temas de la Carter, firmados por A. P. Carter, era realmente una adaptación de otro más antiguo, en este caso, “I’ll Twine ‘Mid The Ringlets” (1860); y también diré que el apellido de soltera de Maybelle era Addington; el de su prima Sara era Dougherty, y se casaron con dos hermanos, Ezra (que no formó parte del grupo) y Alvin Pleasant Carter.
Sigue luego en el LP una canción que Sonny James quiso incluir para terminar con esa controversia, en boga por entonces y que continúa hoy día, sobre si Elvis es country o no lo es. Sonny James incluyó aquí un tema de Elvis muy poco conocido llamado “I Don’t Care If The Sun Don’t Shine”. Se trataba de la cara B del segundo sencillo que se editó de Elvis en 1954, y si alguien quiere comprarlo está incluido dentro del elepé “The Sun Sessions”. En realidad, la canción había sido interpretada por Patti Page en 1950 con aire de swing, y Elvis la modificó para transformarla en un rockabilly no demasiado cañero; el tema no entró en listas de country, y en las de pop lo hizo sólo muy tímidamente, llegando hasta el puesto 74; peor suerte corrió la cara A (“Good Rockin’ Tonight”; la versión original de este tema fue de Roy Brown en 1947 y muchos lo consideran el primer rock and roll), que no figuró en ninguna de las dos listas; todo ello no fue obstáculo para que cuando se desató la fiebre Elvis, el sencillo vendiera un millón de copias.

En un disco como éste no podía faltar el homenaje a Jimmie Rodgers, el “padre de la música country”, y el tema elegido fue uno de los que dedicó a su antigua y bienamada profesión, el ferrocarril; así que aquí figura uno de sus temas más significativos, “Waiting For A Train” que trata sobre el viaje de un vagabundo (un “bum”, esto es, un vagabundo tirando a borrachín según conté en el artículo nº 089 dedicado al álbum conceptual de Merle Haggard) desde Frisco hasta Dixieland a bordo de varios trenes, siempre sin pagar, naturalmente: “mi monedero está vacío y mi corazón lleno de pena, estoy a mil millas lejos de mi hogar, tan sólo esperando un tren”.

Frecuentemente se confunden los términos “música campesina” y “música vaquera”; en realidad, la primera engloba la segunda, por lo que tomar ambos términos como equivalentes es lo que de pequeños nos enseñaban que era una sinécdoque. Al margen de esto, la música vaquera tuvo una importancia capital durante los años treinta y cuarenta, y el principal responsable de la misma fue Gene Autry, quien marcó la senda por la que luego siguieron Roy Rogers, Rex Allen y tantos otros. El tema que identificó más a Gene Autry fue “Back In The Saddle Again”, que es la canción cuarta de la segunda cara de este álbum (y cara B del sencillo, según se ha escrito antes). Y ya de paso, comentaré que Gene Autry fue el responsable en buena parte del auge de los villancicos, ya que su éxito en este campo hizo que muchos otros compositores se dedicaran a escribir temas navideños, costumbre que se ha extendido hasta hoy día; el primer villancico que compuso Autry fue “Here Comes Santa Claus”, y se lo inspiró el escuchar esta frase en la voz de un niño durante un desfile navideño en el que participaba convenientemente disfrazado del susodicho Santa Claus. También fue responsable del éxito de “Frosty, The Snowman” y del conocido “Rudolph The Red-Nosed Reindeer”, un tema que había sido grabado por su compositor sin ningún éxito, y que Gene Autry llevó hasta el nº 1 ….. para desaparecer de las listas a la semana siguiente (inconvenientes de los discos “estacionales”, pero creo que ha sido la única vez de una caída tan drástica; en nuestra vieja carreta hubo otro ejemplo notable, el del “Peppermint Twist” que desapareció desde el nº 2, pero eso fue debido a una rara enfermedad llamada “los tontos censores”); eso sí, el disco, el de Gene Autry, vendió un millón de copias, y, en años sucesivos, alcanzó los seis millones de ejemplares vendidos; en 1965 la suma de las ventas de las distintas versiones de la canción llegó a 45 millones, siendo el segundo villancico más vendido. Como detalle curioso, la versión de Gene Autry volvió tres veces más a las listas: en 1950 (la original era de 1949), en 1998 y en 1999.

Cuando se habla de música country no se suele pensar en algunos estilos que forman parte de ella, como la música cristiana. Siempre me ha sorprendido la cantidad de buenas canciones que tiene este estilo en contraposición a la correspondiente música cristiana de nuestro país, que, salvo notabilísimas excepciones (yo sólo me acuerdo de una), es bastante flojilla, por decirlo suavemente (y que conste que aquí no incluyo la música clásica ni los cantos gregorianos). Dentro de la música cristiana, el más famoso de los cantantes fue Red Foley quien grabó en Decca la mayor parte de su producción (no cristiana), pero también saco algunos discos en un sello subsidiario, Decca Faith, dedicado a la música cristiana; de ellos, el más famoso fue “Just A Closer Walk With Thee” (1950), tema que incluye en este álbum el caballero Sonny James. De la canción se puede añadir que es una clásica de los entierros de Nueva Orleans (junto con el “When The Saints Go Marching In”), y que ha tenido más de cien versiones distintas siendo la de Red Foley la única que vendió un millón de ejemplares.

Y el elepé se cierra con la canción de DeFord Bailey citada en el quinto párrafo. Su título es “Hard To Please” y aunque fue una de sus mejores canciones, la que le dio más fama fue “Pan American Blues”, porque fue el primer tema que se interpretó después de que George D. Hay pronunciara por primera vez las palabras “Grand Ole Opry”; la canción estaba dedicada al “Louisville and Nashville Railroad’s Pan-American”, y en ella el señor Bailey hacía una memorable imitación del sonido del tren con una armónica, que era el instrumento que le dio fama. DeFord Bailey era negro (¿alguien se ha creído de verdad que la música country sea racista?), y en su momento hizo varias jiras con músicos como Uncle Dave Macon, Bill Monroe y Roy Acuff. El racismo, no obstante, sí hizo acto de presencia en los problemas que encontraba durante estas jiras en hoteles y restaurantes. Asimismo su discográfica editó unas series de discos rurales de intérpretes blancos (a los que llamó “hillbilly”) y otros de intérpretes negros etiquetados como “race”, aunque la versión de DeFord Bailey de “John Henry” apareció en las dos series. En 1941 DeFord Bailey dejó de trabajar para la emisora WSM debido a la “guerra” entre las dos principales editoras de canciones, BMI y ASCAP, ya que ambas pensaban que tenían los derechos, los célebres “royalties”, de las canciones de este intérprete y antes que embarcarse en pleitos onerosos la emisora prefirió no invitar más al artista, que, poco a poco, vio declinar su estrella. Aunque DeFord Bailey (elegido para el Hall Of Fame de la música country en 2005) estaba aún vivo cuando se grabó el álbum de Sonny James (murió en 1982), no se pudo contar con él para la grabación del mismo, siendo sustituido por Onie Wheeler, un músico de bluegrass que ha alternado la guitarra con la armónica, como en la canción que nos ocupa.

Y eso es todo; personalmente, echo en falta algún tema cajún y de otros estilos que, a primera vista, parecen “menores”, como el humorístico, pero, en cualquier caso, el esfuerzo fue notable y el resultado casi casi inmejorable. En suma un gran álbum de un gran cantante, Sonny James, el caballero del Sur.

cuevas; 10-06-16



MC - 102
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 35. El fantasma de la ópera.
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O del Opry, que para el caso es igual, ya que ambas palabras son (casi) equivalentes. La historia es conocida, pero merece la pena recordarla.

El 28 de noviembre de 1925 empezó a emitirse por las antenas de la WSM desde Nashville un programa de una hora llamado “Barn Dance”. Este “baile del granero” estaba presentado por George D. Hay, quien había tenido anteriormente un programa en la WLS de Chicago llamado “National Barn Dance”. El éxito del programa hizo que su duración se fuera ampliando. El 10 de diciembre de 1927 el “Barn Dance” iba detrás de un programa de una hora dedicado a la música clásica y la ópera; ese día el presentador de este último, Walter Damrosch, estuvo “inspirado” diciendo con un tono de voz engolado que “en los clásicos no hay sitio para el realismo”, y despidiéndose de la audiencia señalando que en esa última hora se habían escuchado temas de la “Gran Ópera”. Tomó luego la palabra George D. Hay quien señaló que durante las siguientes tres horas no habría nada más que realismo, y que si la hora anterior había estado dedicada a la Gran Ópera, las tres horas siguientes estaban dedicados a la “Gran Vieja Ópera”, pero lo pronunció al estilo sureño, con lo que la “Grand Old Opera” se transformó en “Grand Ole Opry”. Y ése fue el nacimiento del nombre de un programa que continúa cada fin de semana congregando ante las radios rurales una audiencia fiel.

Cuando en mi artículo nº 099 escribí sobre las canciones que homenajean a Hank Williams no cité la que ocupan estas líneas porque iba a ser objeto de un artículo aparte. Al igual que en “Hank And Lefty Raised My Country Soul”, aquí el homenaje se dirige no sólo a Hank Williams, sino también a Lefty Frizzell y a Keith Whitley, aunque a éste no se le cita por su nombre, pero sí por uno de sus álbumes más famosos, “Kentucky Bluebird” (1991), primero que se publicó de este artista tras su temprana muerte en 1989 a los 33 años; en realidad, hay una canción dentro del CD que le da título, pero no llegó a publicarse como sencillo; en el disco figuran también cuatro temas editados previamente junto a cintas “demo” a las que se añadió instrumentación, así como un fragmento de una entrevista de Keith Whitley con mi querido amigo Ralph Emery.

En el caso de la canción seleccionada hoy, como ocurría con “The Ride” y “Midnight In Montgomery” hay también una presencia fantasmal. La letra de este “Phantom Of The Opry” dice: “Alrededor de la medianoche una sombra aparece en el centro del escenario y canta una melodía fantasmal mientras suena un lejano fiddle. Mira más cerca, casi puedes ver lentejuelas brillando en la oscuridad. Es aún una leyenda viva, viviendo aquí en mi corazón. Es el fantasma del Opry, un “Grand Ole” espíritu desde los días del Ryman. Solamente aquí se siente en casa, no quiere ser un aparecido en este lugar, cada vez que llueve en Nashville dicen que los ángeles lloran porque el fantasma del Opry nunca tiene que decir adiós. Algunos dicen que es Hank o Lefty, o el “Kentucky Bluebird” volando de nuevo, nadie lo sabe con certeza, pero todos sabemos que es algo más que el viento, hay un sonido fantasmal en la “steel guitar” llorando en la noche, llega desde el centro del escenario, o de alguna parte en el otro lado. Alrededor de la medianoche una sombra aparece en el centro del escenario y canta una melodía fantasmal mientras suena un lejano fiddle”.

Esta gran canción, escrita por Billy Lawson, John Schweers y Roger Murrah (tres compositores habituales del mundillo de Nashville) está interpretada a dúo por Daron Norwood y Travis Tritt, e incluída en el primer álbum de Norwood. No llegó a editarse como sencillo, para mi sorpresa. Y hablemos de los intérpretes.

Travis Tritt pertenece a la generación de los nuevos tradicionalistas y, a mi juicio, es uno de sus mejores representantes, muy poco por detrás de Garth Brooks y Clint Black, y a la par que Alan Jackson, Collin Raye y algún otro.

En cuanto a Daron Norwood fue un cantante muy prometedor, con una buena voz, un buen estilo y muy buena presencia; cuando salió su primer CD en el sello Giant estuve haciéndole una entrevista; era el mes de junio de 1994 y, hasta entonces sus dos primeros sencillos habían funcionado bastante bien; no habían llegado a los diez primeros, pero habían permanecido en listas unas 20 semanas, lo que, teniendo en cuenta la competencia existente esos días, resultaba muy positivo para un recién llegado. En la entrevista charlamos un poco de todo, sus orígenes (había nacido en Lubbock, Texas, la ciudad en la que nació Buddy Holly, pero sus padres vivían en una localidad cercana, Taoka), de su álbum, sus influencias, sus proyectos; nada del otro mundo, pero me causó una muy grata impresión. Desgraciadamente su segundo cedé pasó desapercibido (¡siempre el segundo disco!), y Daron Norwood cayó en una etapa de “Jack Daniels” (el bourbon), que se llevó su carrera por delante. Lo siguiente que leí sobre Daron Norwood fueron unas declaraciones a finales de 1995 asegurando que dejaba el alcohol. Ocho años más tarde contó que llevaba todo ese tiempo sin probar una gota, y trabajando en programas de ayuda para alcohólicos. Y no he vuelto a saber de él hasta que me planteé este artículo hace casi un par de meses, y decidí trastear por la red a ver si me enteraba de algo más. Fue entonces cuando supe que Daron Norwood había fallecido el 22 de julio pasado, mientras yo estaba de vacaciones. A estas alturas aún no se sabe el motivo de su muerte, aunque parece que se descarta el suicidio.

Y, probablemente, Daron Norwood se ha unido a Hank, Lefty, Keith Whitley y tantos otros que al llegar la medianoche se sitúan en el centro del escenario del Opry para desde allí entonar sus canciones.

cuevas; 22-04-16



MC - 101
UNO DE LOS MEJORES. MERLE HAGGARD – 1ª PARTE. La vida en prisión.
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I'm A Lonesome Fugitive

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Sing Me Back Home

En el artículo nº 057 escribí: “Hace un par de años, confesé que, después del legendario Hank Williams, los cantantes que me parecían los mejores, dentro de este género, eran George Jones y Merle Haggard”. Era el principio de un artículo dedicado al gran George Jones con motivo de su fallecimiento. Y ahora se acaba de producir el óbito del otro gran representante de la música campesina, Merle Haggard. (Por cierto, la selección de ambos como “los mejores” surgió en una charla con Billy Swan, el intérprete de aquel “I Can Help” que tanto se escuchó en la radio española, y compositor de “Lover Please” con el que Clyde McPhatter triunfó en las listas de Caravana, además de las de su propio país, claro).

Merle Haggard ha sido el intérprete, por excelencia, de las canciones de prisión; es el que más las ha vivido, y no ha sentido ningún rubor en contarlas. Su padre tocaba fiddle y Merle iba a ver sus actuaciones con gran disgusto de su madre, para quien la música era algo diabólico. A la muerte de su padre, cuando Merle contaba sólo nueve años, comenzó su agitada vida rebelde. Su madre hizo lo posible por mantenerle en el camino recto y evitarle el correccional. “Papá, descanse en paz, dejó a mi madre una carga pesada; ella intentó suplir su papel. Trabajando sin descanso, quería que yo fuera el mejor, intentó que creciera recto, pero rehusé. Y cumplí los veintiuno en la cárcel, nadie podía guiarme, pero mamá lo intentó, me negué a escuchar sus súplicas, lo que sólo me deja a mí para echarme la culpa, porque mamá lo intentó” (“Mama Tried”). Cansada de intentarlo, u en vista de que tampoco hacía caso a las admoniciones del predicador, la madre de Haggard decidió internarle en un reformatorio a los 14 años, pero se escapó con un amigo trasladándose a Texas. Pocos meses después volvieron a California, en donde fueron arrestados como sospechosos de robo, y, aunque pronto aparecieron los verdaderos ladrones, le volvieron a enviar a un “centro juvenil”. Durante una temporada trabajó como cocinero, condujo un camión, y se dedicó a pequeños robos que le terminaron llevando a la Escuela Industrial de Preston, considerada de “alta seguridad”; después de 15 meses dejó la citada escuela, y empezó a trabajar regularmente en el mundo de la música; se casó a los 19 años, pero una mala racha financiera le llevó a cometer uno de los robos más chapuceros de la historia del crimen: junto a un par de amigos decidieron asaltar un restaurante a las 3 de la mañana; para cobrar ánimos, estuvieron bebiendo la tarde anterior, y el resultado fue que cuando llegaron al local, que suponían vacío, iban borrachos, eran todavía las diez y media de la noche, y estaba completamente lleno; les detuvieron, y, al día siguiente, Merle Haggard se fugó para despedirse de su madre; le volvieron a arrestar y le condenaron a 15 años en San Quintín; un intento de fuga (nuevamente) endureció su castigo, y, poco después le sorprendieron organizando una timba clandestina, que incluía la elaboración de cerveza, lo que le condujo a una celda de aislamiento.

Durante la semana que pasó en la celda de castigo, estuvo hablando mucho con Caryl Chessman; éste fue un preso cuya trayectoria llenó los periódicos de la época, y no sólo los norteamericanos, sino los de todo el mundo, España incluida. En esos años adolescentes yo no terminaba de entender su caso, aunque por lo que leía y oía no era el único en andar despistado. Sin querer entrar en política, lo cierto es que no era muy normal que un preso condenado a muerte sufriera un aplazamiento en su ejecución; en España, se le indultaba (los menos casos, pero también los había) o se le ajusticiaba. Pero eso de aplazar la ejecución, estudiar nuevas pruebas o interpretar las existentes, deliberar durante unos cuantos días o meses, y volverlo a condenar era algo notable; era notable que eso sucediera una vez, pero que ocurriera once vecs rayaba en lo increíble. Y así sucedió, hasta la duodécima vez que fue la definitiva. Como final de esta pequeña parte de la historia hay que decir que Chessman defendió hasta el final su inocencia. Durante su estancia en la cárcel, Caryl Chessman escribió varios libros. El escritor francés de bestsellers, Dominique Lapierre, escribió tras la ejecución un artículo llamado “Chessman m’a dit” que constituye un duro alegato contra la pena de muerte; asimismo el belga Robert Brummel escribió una canción, “Caryl” sobre su vida.

Como ya he dicho, durante la semana que Merle Haggard pasó en la celda de castigo habló mucho con Caryl Chessman; éste le dijo que llevaba un mal camino, que él había empezado un poco como Merle y que ahora estaba en el corredor de la muerte, que Haggard estaba siguiendo un camino peligroso y sin porvenir; en fin, hablaron mucho y Chessmann consiguió lo que otros no habían podido lograr, la rehabilitación de Merle Haggard; éste se dedicó a trabajar en un taller textil de la prisión, y siguió unos cursos equivalentes a los universitarios, lo que le condujo a la libertad condicional tras haber cumplido tres años de condena.

Tras estas palabras se comprende mejor la sinceridad de las canciones de Merle Haggard, incluso la de “The Fugitive” (1966), que luego se llamó “I’m A Lonesome Fugitive”, aunque estuviera compuesta por Casey y Liz Anderson (padres de Lynn Anderson): “Sembré muchos vientos en mi juventud. Mientras mamá rezaba recogí la cosecha. Ahora soy un fugitivo perseguido con sólo dos carriles (de autopista) para ir más rápido que la ley, o pasar mi vida en la cárcel. Me gustaría establecerme en algún lugar, pero no me dejarán, un fugitivo tiene que ser como un canto rodado, en cada carretera hay siempre una ciudad, voy a la carrera, la autopista es mi hogar”. En el mismo LP se incluía una canción escrita por Haggard dos años antes, “Life In Prison”: “El jurado emitió su veredicto: culpable (de asesinato) en primer grado... Rogué que me condenaran a muerte, pero querían que viviera y no sé por qué. Así que vivo en prisión por los errores cometidos, y rezo cada noche para que llegue la muerte, mi vida será una carga cada día y si muriera acabaría mi pena”. Por cierto que los Byrds incluyeron este tema en su álbum “Sweethearts Of The Rodeo”, uno de los primeros exponentes del country-rock.

En “I Threw Away The Rose” (1967), no habla explícitamente de la cárcel, pero sí recuerda aquellos “días de vino y rosas”, añadiendo “pero yo me bebí el vino, y tiré lejos la rosa”. Del mismo año es “Branded Man”, en la que habla de la difícil reinserción después de haber estado entre rejas: “Me gustaría ser un héroe, y estar orgulloso de lo que soy... cuando salí de la prisión, mi deuda se canceló... pero aun no se ha satisfecho, soy un hombre marcado”. También de 1967 es “Sing Me Back Home”, un tema que recuerda (en su letra, no en su música) a otro tema célebre de Porter Wagoner “Green, Green Grass Of Home”; la letra de “Sing Me Back Home” dice: “El guardián condujo al prisionero por el pasillo, le esperé para despedirme de él igual que todos, y le oí decir, al llegar a mi celda, deja que mi guitarra toque mi última petición... cántame “de vuelta a casa” y vuelve hacia atrás estos últimos años... cántame “de vuelta a casa” antes de morir”; y todo ello acompañado en el disco con unos golpes de batería, que, junto a la letra, te dejan el corazón en un puño.

Pero Merle Haggard ha escrito e interpretado muchas canciones más; pero esto ya es otra historia, una historia que continuará en el próximo artículo.

cuevas; 15-04-16




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