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Esta página, dedicada a la música country, está a cargo de nuestro colaborador Luis Cuevas, reconocido experto en el género, como se evidenció a lo largo de los muchos años que su programa "Nashville" se mantuvo en las ondas y acredita su condición de Presidente de Honor de la Asociación de Música Country de España (CMA-SPAIN).

MC - 108
MIS CANCIONES PREFERIDAS – 36 - Esta vieja casa. (Otra clase de amor)
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En el comienzo de mi artículo anterior me referí al sello MTM y cité a varios de sus compositores y artistas, si bien dejé en el tintero (más bien en el ordenador) a la mitad de los que trata el artículo de hoy.

El fichaje de Thom Schuyler (pronúnciese “scáiler”) y de Paul Overstreet se completó con el de Fred Knobloch, formando un trío de compositores-cantantes (o viceversa) muy interesante y de una gran calidad. Se conocieron por sus apellidos (como en el rock habían sido, por ejemplo, Emerson, Lake And Palmer), aunque más frecuentemente se les designaba por sus iniciales S-K-O.

El álbum “S-K-O” se editó en 1986; tanto Schuyler como Knobloch y Overstreet tenían ya un merecido prestigio como autores, pero, en cualquier caso, el álbum constituyó una grata sorpresa; se editaron tres sencillos, uno de los cuales (“Baby’s Got A New Baby”) llegó al número 1. El trío había actuado frecuentemente en el Bluebird Cafe (un local a las afueras de Nashville) junto a Don Schlitz en un formato llamado “in the round”, consistente en que los intérpretes no se sitúan en un escenario, sino que se sientan a una mesa situada en el centro del local; allí, con una guitarra que circula de mano en mano, cada uno canta lo que se le ocurre, charlan y, en definitiva, resulta un espectáculo de lo más fresco y reconfortante. (Incidentalmente comentaré que asistí a uno de esos conciertos-charlas en la que actuaron dos chicas, una de ellas ya con dos o tres álbumes en su haber, más un compositor joven y otro veterano, y resultó sensacional; y, para los aficionados al cine, señalar que el Bluebird Cafe es uno de los escenarios en los que transcurre gran parte de la película “Esa cosa llamada amor” de Peter Bogdanovich, protagonizada por River Phoenix y una jovencísima Sandra Bullock, que no era la protagonista principal, y en la que también intervenían un buen número de cantantes country).

En 1987, Paul Overstreet intentó (y consiguió) dar un nuevo impulso a su carrera como solista, siendo sustituido por Craig Bickhardt, otro reputado compositor que también les había acompañado ocasionalmente en las veladas del Bluebird Cafe. Con él, se editó el elepé “No Easy Horses”, del que se extrajeron otros tres sencillos, el que le daba título, “This Old House” y “Givers And Takers”. Y, precisamente, el segundo sencillo, “Esta vieja casa” es el tema al que va dedicado este espacio de “Mis canciones preferidas”; pero antes de extendernos más con la canción hay que hacer una breve semblanza de la labor como compositores de sus intérpretes.

Thom Schuyler se había dado a conocer en 1981 como autor de “Hurricane” (Leon Everette), y consolidó su fama al siguiente año con “16th Avenue” (Lacy J. Dalton), una canción que trata sobre los compositores que intentan abrirse camino en la Ciudad de la Música. El mismo año Kenny Rogers interpretó “Love Will Turn You Around” (de Schuyler más el propio Rogers, Even Stevens y David Malloy), y Eddie Rabbitt hizo lo propio con “I Don’t Know Where To Start”. En 1984, se editó “Years After You” (John Conlee), y en el 85, tanto “My Old Yellow Car” (Dan Seals, aunque el tema había sido grabado en 1983 por Lacy J. Dalton pero sin editarse como sencillo), como “I Fell In Love Last Night” (The Forester Sisters). Luego llegarían “A Long Line Of Love” (Michael Martin Murphey, 1987), “Love Out Loud” (Earl Thomas Conley, 1989), “Point Of Light” (Randy Travis, 1991) y “Life Gets Away” (Clint Black, 1995).

Además de los dos álbumes citados (S-K-O y S-K-B, como son conocidos), Thom Schuyler había publicado otro en 1983, “Brave Heart”, que tenía como temas principales, “Brave Heart”, “A Little At A Time” y su versión de “16th Avenue”; en 2001, editó otro CD, “Let’s Eat”. Posteriormente, Thom Schuyler trabajó en RCA entre 1992 y 1998, ha sido Presidente de la Nashville Songwriters Foundation, y ha tenido también cargos directivos en la CMA y en la NARAS.

Fred Knobloch formó su primer grupo mientras estaba en la escuela; en 1973 dejó ésta para dedicarse por entero a la música; en 1980 trabó amistad con el batería y productor James Stroud, y con Carson Whitsett; Carson y Knobloch escribieron “Why Not Me” que, producido por Stroud y editado en Scotti Brothers en 1980 alcanzó un buen éxito en las listas de pop, las de country y las de adulto contemporáneo (formato que abarca también los llamados “easy listening” y ROA – rock orientado a adultos–), particularmente en estas últimas; (nada que ver con la canción del mismo título que las Judds interpretaron cuatro años más tarde). Fred Knobloch se trasladó a Los Ángeles, grabó más temas, entre ellos un dúo con Susan Anton, “Killin’ Time”. En 1983 se estableció en Nashville, y sus canciones más famosas han sido: “The Whole World’s In Love When You’re Lonely” (B. J. Thomas, 1984), “Used To Blue” (Sawyer Brown, 1985), “Somebody’s Doin’ Me Right” (S-K-O, Keith Whitley), “Back In Your Arms Again” (Lorrie Morgan, 1995) y “Meanwhile” (George Strait, 1999); en la banda sonora de la película “Next Of Kin” (que, como es lógico, no se tradujo como “La familia más cercana”, sino “Con su propia ley”) se incluía un dúo de Gregg Allman & Lori Yates (“Brother To Brother”) escrito por Fred Knobloch.

En cuanto a Craig Bickhardt no llegó a dejar la escuela como Knobloch, pero después de sus años de high school (durante los que hizo amistad con un novel compositor llamado Michael Sembello) decidió dedicarse a la música; formó un grupo, Wire And Wood, que alcanzó fama localmente (en Philadelphia), hasta el punto de servir como teloneros para Bruce Springsteen y Stephen Stills. Tras la separación del conjunto, en 1974, Craig Bickhardt se fue a Los Ángeles en donde, junto a Sembello, compuso algunas canciones que fueron grabadas por Art Garfunkel y otros artistas. Formó un nuevo grupo, con el mismo nombre del anterior, que duró hasta 1979. Anne Murray grabó alguno de sus temas, y esto llamó la atención de los productores de una película sobre un cantante country, que iba a empezar a rodarse. Los productores llevaron a Bickhardt a grabar a Nashville su “You Are What Love Means To Me”, que sería el “cierre” del filme, “Tender Mercies” protagonizado por Robert Duvall.

El viaje tuvo un efecto principal (el éxito del tema en la película) y otro secundario, que fue lo maravillado que quedó el señor Bickhardt con la acogida que le habían dispensado en la capital de Tennessee, siendo, como era, poco más que un completo desconocido, así que, en cuanto pudo, se volvió a Nashville para trabajar allí; pronto conoció a otro recién llegado, Wendy Waldman, con quien escribió “That’s How You Know When Love’s Right” (Nicolette Larson con Steve Wariner, 1986). También conoció a Allen Reynolds, quien le ayudó en su carrera como autor y como cantante.

En 1987 The Judds incluyeron en su álbum “Heartland” tres temas de Bickhardt, dos de los cuales “I Know Where I’m Going” y “Turn It Loose” llegarían al número uno. En el mismo año, Kathy Mattea editó “You’re The Power”, y en el 88 llegaron “Wilder Days” (Baillie & The Boys) y el citado “Givers And Takers” (S-K-B). Otros títulos compuestos por Craig Bickhardt son: “I Can’t Turn The Tide” (Baillie & The Boys, 1990), “In Between Dances” (Pam Tillis, 1995), “Dancing With The Wind” (Great Plains, 1996), “Dance In The Boat” (The Kinleys, 1998) e “It Must Be Love” (Ty Herndon, 1998).

Y vamos ya con la canción, propiamente dicha. Hay muchos temas dedicados al amor, normalmente entre personas; más raro es el caso en el que el objeto de un amor sea una mascota, o un objeto inanimado. Thom Schuyler había escrito una canción citada en este artículo, “My Old Yellow Car” en el que el objeto de su amor, o de su cariño o nostalgia, era ese coche que le había acompañado durante tantos años. Existen también un buen número de temas dedicados a un tren o una locomotora en los que se habla de ellos con verdadero cariño; pero, en este caso, esa “otra clase de amor” como he subtitulado el artículo, es el de un objeto inanimado (una vieja casa) hacia la familia que la ha habitado durante muchos años. Y aunque el tema no logró completamente el favor del público (sólo llegó hasta el número 24 en las listas, en las que permaneció 18 semanas, que tampoco está mal), a mí me pareció una gran canción (escrita por Schuyler y Bickhardt) y una extraordinaria letra, que dice así:

“Hay cincuenta cajas de licor en mi hall y cien clavos vacíos en mis paredes, un letrero en mi patio que dice “se vende”, y si esta vieja casa pudiera llorar, caerían mis lágrimas. Hay buitres hambrientos de oportunidades por todas partes, comprando juguetes rotos, viejos zapatos y tupperware; han cortado el teléfono y no traen más correo, y si esta vieja casa pudiera hablar rezaría una oración.

He sido fuerte y firme, y he capeado cada temporal; siempre mantuve a la familia a salvo y caliente. Ahora empaquetas las risas y barres las lágrimas. Si esta vieja casa estuviera construida de recuerdos, permanecería un millar de años.

Echa otro vistazo, antes de cerrar la puerta, al sitio donde tus zapatos desgastaron la cera de mi suelo, escucha el sonido de mis tuberías y el crujir de mis escaleras, y deja a tus hijos deslizarse por la barandilla una vez más. Recordaré donde guardabas la llave de reserva, donde solían estar el martillo y las “tiritas”, oleré el aroma de tu café matinal y te veré adornando el árbol de Navidad”.

Y, para finalizar el artículo, nada mejor que unas palabras que Thom Schuyler escribió en 1998 con motivo del día del compositor y del editor: “Un pasaje del Evangelio según San Mateo dice que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un hombre rico entre en el reino de los cielos; esto significa que el Cielo debe estar lleno de compositores”.

cuevas; 26-05-17



MC - 107
HISTORIAS DE NASHVILLE - 8. Love, Holly
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Siempre que se produce el fallecimiento de un cantante nos queda una sensación de vacío, independientemente de que fuera notorio el delicado estado de salud de la persona en cuestión; pero cuando la defunción es algo inesperado, el sentimiento se acrecienta. En este caso, además, se trata de alguien que, en el breve espacio de conocimiento personal, sintonizamos muy bien, lo que se traduce en una mezcla de vacío, pena y estupor.

La historia musical de Holly Dunn requiere un preámbulo dedicado a otro personaje, conocido de los seguidores de la televisión de principios de los setenta, Mary Tyler Moore, que, maldita coincidencia, también ha fallecido recientemente.

En mi artículo nº 083 dedicado a Mary Kay Place cité de paso a Mary Tyler Moore, a quien vimos protagonizando “La Chica De La Tele”, como una empresaria relacionada con la música campesina. En efecto, Mary, junto a su marido, fundó una compañía MTM, para producir programas televisivos (entre ellos la famosa “Canción Triste De Hill Street”), y una subsidiaria, MTM Records dedicada a la música country, salvo tres grupos más centrados en el rock y el R&B que no tuvieron ninguna relevancia. (De paso, por si alguno no se acuerda, el logotipo de MTM era una parodia del de la Metro, pero en lugar de un león salía un gatito blanco llamado Mimsie, propiedad de Mary).

El sello MTM tuvo como presidente y vicepresidente respectivamente a Howard Stark y Tommy West; ambos habían trabajado en ABC Records, y Tommy West se encargó principalmente de la producción de los discos. Como compositores “de la casa” ficharon a Radney Foster, Bill Lloyd (quienes tuvieron una exitosa carrera como dúo –Foster & Lloyd– a finales de los ochenta), Larry Boone, con una carrera no tan exitosa, pero con cinco álbumes bastante buenos en las mismas fechas que los anteriores, y Hugh Prestwood, que fue quien más éxito tuvo como compositor de los cuatro citados. Pero, además de éstos, otros de los fichajes de la compañía se revelaron como excelentes compositores además de cantantes, como Paul Overstreet y Thom Schuyler (quien fue Presidente de la Asociación de Compositores y llegaría a dirigir la división de Nashville de RCA).

Entre los cantantes que formaron parte del elenco de MTM, además de los citados Overstreet y Schuyler, destacaron, para mi gusto, los Almost Brothers (un dúo que pasó absolutamente desapercibido), Girls Next Door (un cuarteto cuya canción más famosa fue “Slow Boat To China”) y tres mujeres que me gustaron muchísimo: Judy Rodman, Becky Hobbs y Holly Dunn. Y en aquella época en la que tenía que comprar los discos “a ciegas” el sello MTM fue para mí una garantía de buena compra, porque ninguno de los elepés adquiridos me decepcionó. Desgraciadamente, la vida de esta compañía fue efímera, y tras cuatro años (de 1984 a 1988), Mary Tyler Moore, con graves problemas económicos, decidió vender la productora y su subsidiaria, la discográfica. El catálogo se vendió en bloque a RCA con dos excepciones, las “vecinas” pasaron a Atlantic, y Holly Dunn fue reclamada por la Warner, para quien había grabado previamente un sencillo a dúo con Michael Martin Murphey.

Holly Suzette Dunn había nacido en San Antonio, Texas, y su aspecto físico (cara redonda y anchas caderas, aunque no era gruesa), denotaba su origen chicano; tanto ella como su hermano (Chris Waters) componían canciones, entre ellas un tema para Cristy Lane y otro para Louise Mandrell. (Incidentalmente diré que Chris Waters era uno de los jóvenes compositores incluídos en el LP doble que impulsó Shel Silverstein y al que me referí en el artículo nº 019). En 1985 Holly Dunn fichó con MTM, y al siguiente año se editó su primer LP y en él se evidenciaban algunas de las características de lo que era un sello pequeño, como el hecho de que los acompañamientos vocales corrieran a cargo de Tommy West (también productor y teclista), Chris Waters (el hermano de la cantante) y las Girls Next Door; asimismo, la promoción no era la que podía permitirse una multinacional, y sus tres primeros sencillos no subieron demasiado en las listas, pero el cuarto, que abría la cara B del álbum, “Daddy’s Hands”, era un gran tema escrito por la propia Holly y se aupó hasta el número 7 de la lista de country de Billboard; además, junto al sencillo que grabó con Michael Martin Murphey (“A Face In The Crowd”, nº 4 en Billboard), sirvió para que público y crítica acogieran mejor su segundo trabajo, ese peligroso segundo elepé que en este caso fue un triunfo para la señorita Dunn; de él se extrajeron tres sencillos “Love Someone Like Me”, “Only When I Love” y “Strangers Again” (números 2, 4 y 7 respectivamente) que junto al tema que abría el disco y le daba título, “Cornerstone”, eran lo mejor del mismo. El tercer álbum para MTM fue “Across The Rio Grande” y en él destacaban “City Limit”, “Just Across The Rio Grande”, “If Nobody Knew My Name”, “That’s What Your Love Does To Me”, “Lonesome Highway”, “On The Wings Of An Angel” y una buena versión del “Travelin’ Prayer” de Billy Joel; desgraciadamente, la venta de MTM hizo que de este álbum sólo se editaran un par de sencillos.

Y llegamos a la nueva etapa de Holly Dunn, ahora en Warner. Su debut no pudo ser más espectacular, “Are You Ever Gonna Love Me” llegó al número 1; el tema abría un CD de título precioso, a mi gusto, “The Blue Rose Of Texas”, que era el nombre de una gran canción con los mismos compositores que su nº 1, Holly Dunn, Tom Shapiro y Chris Waters; “There Goes My Heart Again” fue el segundo sencillo extraído del cedé, y llegó al nº 4; pero la canción que a mí me gustaba más era una composición de Chris Waters llamada “No One Takes The Train Anymore” (“Si coges el tren cuando me dejes, estaré en el andén y haré que me veas, por si quieres cambiar de opinión”, … “pero nadie coge ya el tren cuando quiere irse, es demasiado lento…”). En el álbum figuraba también una canción de Dolly Parton, “Most Of All, Why” en la que colaboraba la propia Dolly.

Tras este primer disco en Warner vino un dúo con Kenny Rogers “Maybe”, y, luego, un segundo CD, “Heart Full Of Love” con su segundo número uno, “You Really Had Me Going” (de los mismos compositores que el anterior), “My Anniversary For Being A Fool” (el otro sencillo), y otros buenos temas, “When No Place Is Home”, “Broken Heartland”, y una versión del clásico “Don’t Worry” de Marty Robbins. Vino luego (1991) un recopilatorio, “Milestones – Greatest hits” que incluía un nuevo sencillo “Maybe I Mean Yes”, que si se editara hoy día levantaría las iras de las feministas; en él una chica se lamenta de que al decirle que no a un chico, éste se retirara sin más, mientras que la señorita en cuestión lo que deseaba era el jugueteo de decir que no, insistencia, duda (no muy real) y posterior aceptación. Lo dicho, todo lo opuesto al “cuando una mujer dice que no, es que no”.

En 1992 se editó “Getting It Dunn” que no fue lo mejor que había hecho, pero que chocó con incidencias “extradeportivas” a las que luego me referiré. Como consecuencia de las mismas, el siguiente álbum de Holly Dunn (en 1995) fue en River North, uno de los dos buenos sellos “indies” que se nutrieron de los cantantes que habían quedado apartados de los sellos principales en aquella época de aparición de muchos y muy buenos cantantes, que constituyeron los “nuevos tradicionalistas”; aunque el álbum no era malo, ni la producción ni la promoción podían competir con las de las grandes discográficas. De este primer cedé en River North (interesante, pero con las deficiencias propias de una cierta escasez de medios), sólo un sencillo entró en listas; del siguiente, “Leave One Bridge Standing” (1997) ni eso. (Los sencillos editados que no entraron fueron “Cowboys Are My Weakness” del primero e “It’s Not About Blame” y “Leave One Bridge Standing” del segundo).

Poco antes de que se pusiera a la venta ese segundo CD en River North, Holly Dunn se puso a trabajar como disc-jockey en una emisora de Detroit (durante sus años de Universidad ya había trabajado como tal para ayudarse a pagar sus estudios); este trabajo más el hecho de que ya no le llovieran contratos, hizo que dejara de hacer jiras; en 2001 Holly Dunn entró a trabajar como disc-jockey en la TNN (The Nashville Network), la principal emisora de televisión de Nashville, permaneciendo allí un par de años.

En 2003 Holly Dunn editó su último disco, “Full Circle” en South Heart, un CD dedicado a la música gospel, y, más o menos a la vez, anunció su retirada y su dedicación a su otra afición, la pintura, estando disponibles sus cuadros en la galería Peña + Dunn en Santa Fe, New Mexico. Aún en 2005 un sello, Platinum Disc, editó un recopilatorio de Holly Dunn bajo el título de “Daddy’s Hands”; si bien no he podido comprobar si las canciones que lo integran son las versiones originales o regrabaciones, el hecho de que Holly se hubiera retirado ya apunta más a lo primero. El 14 de noviembre del pasado año, 2016, Holly Dunn falleció en Albuquerque, New Mexico, como consecuencia de un cáncer de ovarios; contaba 59 años.

Y volvamos atrás en la historia de esta gran cantante. En junio de 1992 conocí a Holly Dunn durante la Fan Fair; lo que parecía sólo una entrevista más fue derivando a una conexión muy agradable, a un “caernos bien” durante la charla; se la veía un tanto disgustada y la pregunté por ello; lo único que me dijo fue que la habían pedido que hiciera algo, no dijo quién ni el qué, aunque insistí un poco, pero era muy discreta y no quiso explayarse más; sólo que en vista de su negativa la habían presionado, pero ella había permanecido en su postura; estaba muy disgustada, pero no quiso dar más pistas sobre ello, así que llevamos la entrevista hacia otros aspectos más agradables; recuerdo que le pregunté si tras los sencillos con Michael Martin Murphey y con Kenny Rogers tenía pensado algún otro, y me respondió con lo que era un chiste, me dijo que lo estaba hablando con Garth Brooks, “y así podríamos anunciarnos como Brooks & Dunn”. (Brooks & Dunn – Kix Brooks & Ronnie Dunn – era el nombre de uno de los mejores dúos de la música campesina, y entonces, y durante varios años más acapararon los premios a “dúo del año”). También hablamos de las fiestas; sus preferidas eran las Navidades. “Lo malo es que luego hay que estar unos cuantos días para perder los kilos de más que se han ganado”. “Sí – convine – mucha comida y muchas margaritas”. “Eso no – respondió rauda – Mi padre es predicador y no nos deja probar el alcohol”. Cuando la entrevista, más bien la charla, llegó a su fin, y después de hacernos unas fotos la pedí si tenía alguna foto de promoción de ésas de gran tamaño; ella se volvió a su manager, habló con ella y de una carpeta sacó una en la que estaba preciosa, y sobre ella escribió: Love, Luis.

cuevas; 19-02-17



MC - 106
Y LOS GANADORES (Y CANDIDATOS) EN 2016 FUERON ...
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En el artículo anterior escribí sobre los primeros seleccionados para elegir entre ellos los candidatos definitivos, y, posteriormente, los designados como los mejores del año por la Country Music Association. Debido a un largo (larguísimo) paréntesis en mis artículos, retomo hoy lo que debió ser la continuación natural de aquél, y a la manera de Fray Luis de León y su célebre “decíamos ayer…”, pero con la salvedad de que a mí no me han metido en la cárcel, agrupo aquí lo que debieron ser un par de artículos. Para ello, en los distintos apartados figuran con mayúsculas quienes al final resultaron vencedores, y con minúsculas (salvo iniciales, como está mandado) el resto de los candidatos elegidos en la segunda votación.

Y dejémonos más de rollo, y vamos al grano.

Artista- GARTH BROOKS, Luke Bryan, Chris Stapleton, Carrie Underwood, Keith Urban.

Sencillo.- “DIE A HAPPY MAN” (THOMAS RHETT), “Humble And Kind” (Tim McGraw), “My Church” (Maren Morris), “Nobody To Blame” (Chris Stapleton), “Record Year” (Eric Church).

Álbum.- “MR. MISUNDERSTOOD” (ERIC CHURCH), “Black” (Dierks Bentley), “Hero” (Maren Morris), “Ripcord” (Keith Urban), “Storyteller” (Carrie Underwood).

Canción.- “HUMBLE AND KIND” (LORI McKENNA), “Burning House” (Cam, Jeff Bhasker, Tyler Johnson), “Die A Happy Man” (Thomas Rhett), “My Church” (Maren Morris), “Record Year” (Eric Church).

Cantante femenina.- CARRIE UNDERWOOD, Kelsea Ballerini, Miranda Lambert, Maren Morris, Kacey Musgraves.

Cantante masculino.- CHRIS STAPLETON, Dierks Bentley, Eric Church, Tim McGraw, Keith Urban.

Grupo vocal.- LITTLE BIG TOWN, Lady Antebellum, Old Dominion, Rascal Flatts, Zac Brown Band.

Dúo vocal.- BROTHERS OSBORNE, Dan + Shay, Florida Georgia Line, Joey + Rory, Maddie & Tae.

Evento musical.- “DIFFERENT FOR GIRLS” (DIERKS BENTLEY & ELLE KING), “Home Alone Tonight” (Luke Bryan & Karen Fairchild), “The Fighter” (Keith Urban & Carrie Underwood), “Think Of You” (Chris Young & Cassadee Pope), “You Are My Sunshine” (Morgane Stapleton & Chris Stapleton).

Músico.- DAN HUFF (GUITARRA) (colabora en los discos de Thomas Rhett y de Keith Urban), Jerry Douglas (dobro), Paul Franklin (steel), Brent Mason (guitarra), Derek Wells (guitarra y mandolina).

Video musical.- “FIRE AWAY” (CHRIS STAPLETON # TIM MATTIA), “Burning House” (Cam # Trey Fanjoy), “Humble And Kind” (Tim McGraw # Wes Edwards), “Record Year” (Eric Church # John Peets & Reid Long), “Somewhere On A Beach” (Dierks Bentley # Wes Edwards).

Nuevo artista.- MAREN MORRIS, Kelsea Ballerini, Brothers Osborne, Old Dominion, Cole Swindell.

Después de observar la lista de ganadores, se puede deducir que no ha habido un ganador claro, de ésos que se llevan tres o cuatro premios, así que el “segundo lugar” en este aspecto se puede considerar a Chris Stapleton, mejor novato el pasado año y que en esta ocasión se ha alzado con el premio del mejor cantante masculino y el de mejor video, siendo notable este último por tratarse de un video arriesgado, con depresión, alcoholismo y suicidio.

Y digo lo del “segundo lugar” porque el ganador de la noche fue sin ninguna duda el video que se había realizado para conmemorar los 50 años de los premios de la CMA, un video montado sobre tres grandes canciones, “Take Me Home, Country Roads” (John Denver), “On The Road Again” (Willie Nelson) y “I Will Always Love You” (Dolly Parton), con la participación de treinta grandes artistas, incluídos Willie, Dolly, Ronnie Milsap, Charley Pride, George Strait, Lady Antebellum, Blake Shelton, Trisha Yearwood, Reba McEntire, Brooks & Dunn, Tim McGraw, Faith Hill, Keith Urban, Darius Rucker, Alan Jackson, Vince Gill y un largo etcétera.

cuevas; 27-01-17



MC - 105
HISTORIAS DE NASHVILLE - 7. El resurgimiento del country
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En las votaciones anuales de los miembros de la Asociación de la Música Country, tras las primeras votaciones que comenzaron el 5 de julio han quedado seleccionados los diferentes candidatos para los distintos apartados. Después de la primera criba el número de candidatos ha sido, en general, superior al de otros años, incluso en apartados en los que no solían llegar a la decena (grupos, dúos, instrumentistas) y que este año llegan a unos quince por grupo; en cuanto a intérpretes, canciones, videos, etc., el número de seleccionados ha sido de unos veinte, sobrepasando esta cifra el de “sencillo del año” (23) y el de “canción del año” (24). Se ha celebrado ya la segunda votación, durante el mes de agosto, y cuando se den a conocer los que han pasado esta segunda criba, lo contaré en un artículo como viene siendo habitual. Pero hay una serie de particularidades que quiero resaltar en este artículo, previo a saber quiénes van a ser por fin los cinco finalistas en cada apartado.

El año pasado tuve dificultades con las votaciones, ya que me pareció que había sido un año muy flojo en cuanto a temas, con una gran influencia del pop en la mayoría. Este año también me ha resultado difícil, pero por lo contrario; me gustaban muchas canciones. Ha sido para mí una sorpresa constatar que este año, al parecer, los intérpretes, discográficas o votantes han vuelto sus ojos al country de siempre, no exento de influencias “poperas”, pero no supeditados exclusivamente a ellas. El único inconveniente que he visto este año ha sido el excesivo número de temas lentos en detrimento de los de “medio ritmo” en los que la música campesina siempre ha sido maestra.

Como colofón a esta primera parte del artículo, aunque cuando escriba sobre los cinco últimos seleccionados me explayaré algo más, quiero adelantar unas cuantas observaciones.

Para empezar me ha gustado sobremanera un recién llegado llamado Chris Janson, con un par de buenos temas, “Buy Me A Boat” y “Holdin’ Her” (más su álbum); también entre los nuevos me ha sorprendido el CD de John Pardi. Dentro del apartado de álbumes me han gustado mucho (además de estos dos) los de Brandy Clark, Tim McGraw, Maren Morris (otra chica nueva), Pat Green, Blake Shelton, Luke Bryan, Eric Church, Love & Theft, y Cole Swindell. Total, once, y sólo se puede votar a cinco; peor será en la última votación en la que sólo se puede dar un nombre.

En los apartados de canciones, singles y videos mis preferencias van por “Die A Happy Man” de Thomas Rhett que desmiente el tópico de que una canción country tenga que hablar sólo de tragedias, porque es un tema de lo más optimista; lo mismo ocurre con “Huntin’, Fishin’ And Lovin’ Every Day” de Luke Bryan, tema idílico como el que más; con ellos, destaco también “Castaway” de la Zac Brown Band, “Humble And Kind” (Tim McGraw), “Record Year” (Eric Church) con su homenaje a George Jones, Waylon Jennings, Willie Nelson, Hank Williams (siempre Hank) y también a James Brown y al álbum triple de Stevie Wonder “Songs In The Key Of Life”; y seguimos con temas e intérpretes, “Peter Pan” (Kelsea Ballerini), “You Should Be Here” (Cole Swindell), un homenaje al padre fallecido del autor, “Nobody To Blame” (Chris Stapleton), “Whisky In My Breath” (Love & Theft), “Different For Girls” (Dierks Bentley & Elle King), “Burning House” (Cam, otra chica nueva en esta plaza) y “Come Here To Forget” (Blake Shelton). Por cierto, estas dos últimas canciones comparten a Trey Fanjoy, el prestigioso y muchas veces premiado director de videos en ese apartado de “video del año”, en el que también selecciono la canción de Old Dominion (un nuevo quinteto que editó un EP en 2014 y últimamente su primer álbum) “Break Up With Him”, que creo que es el video más gracioso y original de este año. Y vamos a señalar también algunas ausencias; la de Miranda Lambert, con las únicas candidaturas de vocalista femenina y artista del año, pero sin ninguna canción ni video (quizá en el reparto de gananciales le tocó a Blake Shelton el citado Trey Fanjoy) y la más sorprendente, la de Mac McAnnally como instrumentista del año, premio que ha ganado las últimas ocho ediciones.

También quiero remarcar en el capítulo “eventos” o “colaboraciones vocales” las de dos parejas de veteranos; por una parte Loretta Lynn con Willie Nelson, que me ha gustado, aunque a Loretta se le nota ya algo la voz, lo cual no es nada raro, teniendo en cuenta que tiene ya 84 años, y, por otra parte, la de Don Henley y Merle Haggard que me ha gustado especialmente.

***



No puedo finalizar este artículo sin rendir homenaje a dos figuras que nos han dejado este verano: Bonnie Brown, la hermana de Jim Ed Brown fallecido un mes y cinco días antes que su hermana, y Ralph Stanley que murió el 23 de junio como consecuencia de un cáncer de piel, y sólo unos meses después de haber enviudado. Ralph formó con su hermano Carter el grupo de los Stanley Brothers, uno de los que más han influído en la música bluegrass, junto a los de Bill Monroe (su maestro) y Flatt & Scruggs; tras la muerte de su hermano fue apartándose de la música, pero redescubierto en la película O Brother volvió a estar inmerso en la misma. Por cierto, en un prestigioso diario nacional en el que se hicieron eco del fallecimiento de Ralph Stanley (y gracias que lo consideraron noticiable), el autor del artículo que debió inspirarse en la noticia de algún medio norteamericano, debió considerar que eso de bluegrass era algo raro que no entendía, así que le apodó “padre del blues”, aun cuando el bueno de Ralph Stanley no debió interpretar muchos blues en su longeva (89 años) vida.

cuevas; 02-09-16



MC - 104
RECORDANDO A SONNY JAMES. El primer crossover country de la historia,
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Como se escribía en el artículo precedente, el pasado 22 de febrero fallecía en Nashville Sonny James, a los 87 años de edad. Sirvan estas líneas como homenaje a quien se ganó a pulso su sobrenombre de “El caballero del Sur”.

Sonny había nacido en Hackleburg, Alabama, en una familia de granjeros y músicos amateurs; amateurs hasta que los padres decidieron que podían vivir de la música, arrendaron su granja y pasaron a formar parte del elenco de una emisora de onda media, la WMSD en Muscle Shoals, Alabama. James Hugh Loden, apodado “Sonny Boy” aprendió a tocar mandolina, y, posteriormente, guitarra y fiddle. En 1949 la familia estaba trabajando en Birmingham (siempre en Alabama); las dos chicas que formaban parte de la misma se casron, y aunque el padre las reemplazó por otras dos chicas, el resultado, musicalmente, no era el mismo, así que tras un tiempo, el grupo se deshizo, los padres volvieron a la granja, y Sonny encabezó un nuevo grupo, Sonny Loden y los Southerners. En septiembre de 1950 su carrera se interrumpió debido a la guerra de Corea.

Cuando le licenciaron, Sonny fue a Nashville, y allí vivió una semana en casa de Chet Atkins; una noche Chet invitó a cenar a Ken Nelson, que por entonces ya era un importante ejecutivo de Capitol y fue el principal impulsor de la música campesina en este sello tras la segunda Guerra Mundial. (De paso, Ken Nelson produjo el primer álbum country grabado en directo, “Live At The Golden Nugget” por Hank Thompson en 1961; asimismo, Nelson fue el responsable del “sonido Bakersfield” que dio lugar a Buck Owens, Merle Haggard y tantos otros). Después de la cena Sonny y Chet estuvieron interpretando algunas canciones escritas por el primero; y Ken Nelson decidió grabarle, pero cambiándole el nombre a Sonny James (su apodo y su nombre real) ya que había otros intérpretes cuyo nombre sonaba muy similar a Sonny Loden.

La cara B de ese primer sencillo “That’s Me Without You” llegó al número 9 de las listas de country; los siguientes sencillos que sacó no tuvieron el mismo éxito, pero le dieron para seguir viviviendo de la música (además de una breve suplencia de dos meses encabezando el grupo acompañante de Slim Whitman). Hasta 1956.

En 1956 la presencia de Sonny James en las listas empezó a ser habitual; tuvo tres sencillos y, al final del año, grabó un cuarto que, a la postre, le puso en primera fila; se trataba del “Young Love”, una canción y un disco que resultaron notables en más de un sentido. La canción estaba escrita por Ric Carley y Carole Joyner; el propio Ric Carley la grabó en noviembre con un grupo llamado The Jiva-Tones; se editó en Stars Records el 24 de noviembre y un mes después la editó RCA; nunca entró en listas. Mientras tanto, la grabó también Sonny James, utilizando por primera vez en la música campesina unos coros al estilo de los que se usaban en el pop; el disco salió al mercado en los últimos días de 1956 y su éxito fue instantáneo saltando a las listas de pop y vendiendo algo más de un millón de ejemplares convirtiéndose en el primer crossover netamente country de la historia. Y no se vendieron más copias porque a la Capitol les pilló por sorpresa el éxito del tema y no habían impreso más ejemplares, lo que ayudó a que también se vendieran más de un millón de copias de la versión del también actor Tab Hunter que se editó un par de semanas después de la de Sonny James. Por cierto que Tab Hunter trabajó en la película “Grease 2” en la que interpretaba a un profesor suplente y también cantaba un tema en ella.

Tras su siguiente canción “First Date, First Kiss, First Love” cuyo título recuerda a su “Young Love” precedente (“Young love, first love…”) y otro par de sencillos más en 1957 que también entraron en listas, la estrella de Sonny James pareció apagarse; seguían editándose grabaciones de él, pero su recorrido por las listas de éxitos era insignificante o inexistente. En 1963 volvió a las mismas de forma más regular, y ya a final de 1964 comenzó su etapa más sólida, sin las ventas del “Young Love”, pero con una presencia constante en la música rural campesina. Y llegaron los números uno. Primero fue “You’re The Only World I Know” en 1964; al año siguiente “Behind The Tear”, y en 1966 una canción que cambiaría el repertorio de Sonny James en los años venideros, “Take Good care Of Her”, versión de la canción de Adam Wade que estuvo en nuestras listas. El éxito de este tema hizo que la carrera de Sonny James se decantara por las versiones cover de temas de pop o de rhythm’n’blues, todas ellas cantadas con excelente gusto; y tras “Need You” (éste no era cover), su primer sencillo en 1967 que llegó al nº 1 vino una relación impresionante de canciones que también llegaron al primer puesto de las listas de country de Billboard; en total fueron dieciséis temas (el siguiente se quedó en el 2, y luego volvió a otro nº 1, pero ya la cadena se había roto). Esa relación de 16 temas seguidos en el primer puesto fue igualada por Earl Thomas Conley en 1989, y batida sólo por Alabama en 1987 con 21 temas consecutivos.

Volviendo a la relación de canciones versioneadas por Sonny James y que llegaron al nº 1 en ellas se encuentran, entre otras, “I’ll Never Find Another You”, “A World Of Our Own” (como la anterior de los Seekers), “Born To Be With You” (en este caso rescatada para el country ya que su autor fue Don Robertson, la primera Jota del póker según los artículos publicados, aunque la primera versión de la misma, y muy buena por cierto, fue de las Chordettes), “Only The Lonely”, “Running Bear”, “Since I Met You Baby” (una gran versión de la canción de Ivory Joe Hunter), “Empty Arms” (también del señor Hunter), y un par de temas de Brook Benton, “It’s Just A Matter Of Time”, y “Endlessly”.

En 1975 Sonny James editó un álbum llamado “The Guitars Of Sonny James”, que cito aquí por un par de cuestiones relacionadas: una, que se editó en España, y otra, que en él se incluía una versión del tema que Mocedades interpretó en Eurovisión, el “Eres Tú” de Juan Carlos Calderón, que Sonny cantó llamándolo “Touch The Wind”; y ya de paso se puede contar que la trayectoria de este tema en las listas de country fue poco exitosa; también es reseñable que en el mismo álbum se incluyera una canción mejicana “Maria Elena” que también había cantado Nat King Cole. Y otro detalle original es que las notas de contraportada estaban “escritas” (es un decir) por una de las guitarras del caballero del Sur.

El siguiente álbum editado por Sonny James fue el conceptual al que se dedicó el artículo anterior, y de toda su producción posterior lo más notable fue el elepé grabado en directo en la Prisión del Estado de Tennessee llamado “In Prison In Person” en 1977; su carrera se prolongaría hasta 1982, ya en un sello pequeño; tras Capitol estuvo en Columbia y, ya al final, en Monument en 1979 y en Dimension en 1982, aunque luego siguieron editándose recopilatorios de sus éxitos, siendo uno de los cantantes que más número tiene de ellos, hasta trece, por ahora, alguno de nombre tan pintoresco como “Traces” que es el nombre de ese pasatiempo en el que te dan unos puntos con unos números y hay que ir construyendo un dibujo al unir los puntos en su orden.

Como se puede imaginar,el número de premios y reconocimientos conseguidos por Sonny James han sido numerosos; como una pequeña muestra van tres botones: en febrero de 1971 fue el primer cantante country cuya música sonó en el espacio, concretamente en el Apolo XIV; unos años antes, en 1967, Sonny James presentó la primera gala de entrega de premios de la CMA junto a Bobbie Gentry; por cierto que se ha publicado hace pocos días un artículo en el Washington Post sobre esta cantante, que parecía que había desaparecido de la faz de la tierra (muchas gracias, Ralph, por enviármelo). Y, por último, Sonny James y su grupo, los Southern Gentlemen fueron elegidos para el Country Music Hall Of Fame en mayo de 2007, un honor totalmente merecido para quien fue mucho más que un versionero de lujo, para un gran cantante, un gran guitarrista, un caballero, “el Caballero del Sur”.

cuevas; 22-07-16



MC - 103
LOS ALBUMES CONCEPTUALES - 6. 200 años de música country
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Southern Gentleman

El pasado 22 de febrero falleció en Nashville uno de los cantantes más queridos de la música country, Sonny James. Personalmente no me gustan los apodos que se dan a un buen número de cantantes, afición compartida, en tiempos, por los boxeadores y otros deportistas como ciclistas o futbolistas; parece que si no tenías (o tienes) un apodo no eres nadie en su mundo. Pero si hay una excepción en la música country a esa falta de entusiasmo por mi parte, ésa es la de Sonny James, “Southern Gentleman” (nombre de su primer elepé), “el caballero del Sur” o, si se traduce más literalmente y recuperando una palabra española en desuso hogaño, “el gentilhombre del Sur”.

La biografía musical de Sonny James es muy extensa; su vida profesional abarcó más de treinta años y cualquier artículo que se escriba sobre él dejará un buen número de “lagunas”; esto resultaría totalmente injusto para uno de sus álbumes más memorables, no en ventas, no en listas, pero sí en calidad. Así que dejo para el próximo artículo el repaso a su carrera discográfica para centrarme en su álbum conceptual, “200 Years Of Country Music”.

Y vamos a empezar con una polémica que surgió en su día, no sobre la calidad del disco, que está fuera de toda duda, pero sí con su nombre. Según escribía en el artículo anterior, el Grand Ole Opry (o, más bien, el Barn Dance que fue como se llamó originalmente) empezó a emitirse el 28 de noviembre de 1925, siendo ésta la fecha que se considera como inaugural del Grand Ole Opry. Esto es un hecho. Asimismo, la independencia de Estados Unidos se proclamó en 1776. Esto es otro hecho. La consecuencia de ambos es que en dos años consecutivos, 1975 y 1976, se cumplieron el cincuentenario del Opry y el bicentenario de la nación como tal. Así que cuando salió al mercado el disco que nos ocupa, hubo una revista (no recuerdo si Billboard o alguna otra dedicada específicamente al country) que planteó la posibilidad de que Sonny James hubiera querido homenajear al Opry, pero que por falta de tiempo, el disco se retrasó y entonces se decidiera editarlo como homenaje al bicentenario.

Después de mucho meditarlo, y si bien al principio me convenció la hipótesis de la revista, luego no lo he visto tan claro; los argumentos que daba es que todas las canciones que figuraban en el disco eran posteriores al Opry, no existiendo nada de los 150 (perdón, 149) primeros años, lo cual es cierto, pero menos; hay una canción de 1924 que, además, es dudoso que su intérprete original la cantara alguna vez en el Opry (aunque haya podido haber en el show versiones de otros cantantes). Por otra parte en la contraportada del disco hay unas notas escritas por Hal Durham, manager del Grand Ole Opry; pero también hay otras de un periodista del Dallas Time Herald contando cómo había sido la génesis del disco. Personalmente, el mejor motivo que señala al Opry es la inclusión de una canción de DeFord Bailey, quien fue el primer artista en actuar la noche en que George D. Hay utilizó por primera vez las palabras “Grand Ole Opry” justo después de hacerlo; también es verdad que el tema que se incluye en el elepé no es el mismo que interpretó ese día el citado DeFord Bailey. Así que, como digo, yo no lo tengo nada claro; quede aquí constancia por si alguien se siente con deseos de investigar el asunto.

Una vez explicado todo esto, centrémonos en el disco, que es de lo que se trata.

Para empezar, la ímproba labor de preparación del susodicho, que lleva a anunciarse orgullosamente en la portada (“¡más de un año haciéndolo!”) incluye la búsqueda de los músicos que intervinieron en las grabaciones originales, y, si se podía, incorporarlos a este álbum, lo cual añade un plus de calidad y prestigio al mismo.

El elepé se abre con unas palabras de Sonny James, seguidas de “The Prisoner’s Song”, el primer millón de ventas de la historia de la música campesina; la versión original perteneció a Vernon Dalhart, uno de los muchos pseudónimos (más de cien) utilizados en sus grabaciones por Marion Try Slaughter, tenor de “ópera ligera”, “opereta” o “musical”, que es como se llama ahora (no veo que haya mucha diferencia entre uno u otro género), siendo Vernon y Dalhart los nombres de dos ciudades del oeste de Texas de donde procedía. Como detalle curioso la cara B del disco de Vernon Dalhart lo ocupó “The Wreck Of The Old 97”, la canción que ha generado más dinero por derechos de autor sin que se hayan podido cobrar, pues nadie pudo atestiguar fehacientemente la autoría de la misma. No significa que sea la que más “royalties” haya producido, sino la que más dinero se quedó sin poderlo cobrar nadie; y eso que sólo se trataba de la letra de la canción, toda vez que la música era la de un viejo tema británico llamado “The Ship That Never Returned”. El disco de Vernon Dalhart se editó en 1924 (anterior, por tanto, al Opry), y, en el caso de este LP, fue el único sencillo que se extrajo del mismo, siendo la cara B una gran canción de Gene Autry, de la que se trata luego.
La cara A del álbum continúa con, probablemente, el tema más famoso de Bill Monroe, el padre de la música bluegrass, “Blue Moon Of Kentucky”; esta canción fue elegida en su momento para ser editada como cara B del primer sencillo de Elvis. El tercer tema de esta cara es el homenaje a Roy Acuff, el gran cantante al que se apodó en su día como el “King of Country Music”; fue el personaje más querido y respetado de Nashville; cuando la Nitty Gritty Dirt Band quisieron hacer lo que sería su célebre álbum triple “Will The Circle Be Unbroken” uniendo el country antiguo con el moderno, les aconsejaron que hablaran con Roy Acuff; así lo hicieron y tras una larga charla éste les dio su visto bueno, con lo que la Nitty Gritty no tuvo más problemas para grabar el álbum, ya que el tener la aquiescencia de Roy Acuff les abrió las puertas de par en par de todos los demás artistas. De Roy Acuff se eligió su versión (religiosa) del tema de los tres nombres, “Great Speckled Bird” (con la misma música de “The Wild Side Of Life” y de “It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels”); en la versión de Sonny James destaca el dobro de Bashful “Brother” Oswald, quien ya lo tocó con Roy Acuff.

El penúltimo tema de la primera cara es uno de los más versioneados de la historia de la música campesina, “San Antonio Rose”; fue la canción estrella de Bob Wills, el mejor intérprete de western swing (Waylon cantaba en 1975 “los honky tonks de Texas fueron mi segundo hogar natural, donde tocas levemente el sombrero para saludar a las damas y a la rosa de San Antonio, crecí con una música que se llamaba western swing, no importa quién esté en Austin, Bob Wills es aún el rey”); Bob Wills se caracterizó por el empleo de dos fiddles gemelos y una batería en una época en la que muchos rechazaban este instrumento por no considerarlo country; tras la primera versión de Bob Wills, la rosa de San Antonio tuvo y tiene, como ya he dicho, innumerables versiones, de las que la primera fue la de Bing Crosby. Y la cara A se cierra con el infaltable homenaje al gran maestro de todos los tiempos, Hank Williams, en este caso con una versión de “I’m So Lonesome I Could Cry”: “escucha a ese solitario whippoorwill, suena demasiado triste para volar, el tren de medianoche gime lentamente, estoy tan solo que podría llorar”.

La cara B se abre con un tema que hizo historia en la música campesina; hasta que lo grabó la Carter Family en 1928, los intérpretes blancos tocaban la guitarra a base de acordes con los que acompañaban sus canciones, mientras que los negros solían marcar las notas de la canción con su guitarra (lo que en los sesenta llamábamos guitarra rítmica y guitarra de punteo, respectivamente); pues bien, Maybelle interpretó esta canción “a lo negro”, no en vano aprendió a tocar dicho instrumento con un músico callejero negro. Y aprovechando que el Cumberland pasa por Nashville (no todo va a ser el Pisuerga) contaré que, como todos los temas de la Carter, firmados por A. P. Carter, era realmente una adaptación de otro más antiguo, en este caso, “I’ll Twine ‘Mid The Ringlets” (1860); y también diré que el apellido de soltera de Maybelle era Addington; el de su prima Sara era Dougherty, y se casaron con dos hermanos, Ezra (que no formó parte del grupo) y Alvin Pleasant Carter.
Sigue luego en el LP una canción que Sonny James quiso incluir para terminar con esa controversia, en boga por entonces y que continúa hoy día, sobre si Elvis es country o no lo es. Sonny James incluyó aquí un tema de Elvis muy poco conocido llamado “I Don’t Care If The Sun Don’t Shine”. Se trataba de la cara B del segundo sencillo que se editó de Elvis en 1954, y si alguien quiere comprarlo está incluido dentro del elepé “The Sun Sessions”. En realidad, la canción había sido interpretada por Patti Page en 1950 con aire de swing, y Elvis la modificó para transformarla en un rockabilly no demasiado cañero; el tema no entró en listas de country, y en las de pop lo hizo sólo muy tímidamente, llegando hasta el puesto 74; peor suerte corrió la cara A (“Good Rockin’ Tonight”; la versión original de este tema fue de Roy Brown en 1947 y muchos lo consideran el primer rock and roll), que no figuró en ninguna de las dos listas; todo ello no fue obstáculo para que cuando se desató la fiebre Elvis, el sencillo vendiera un millón de copias.

En un disco como éste no podía faltar el homenaje a Jimmie Rodgers, el “padre de la música country”, y el tema elegido fue uno de los que dedicó a su antigua y bienamada profesión, el ferrocarril; así que aquí figura uno de sus temas más significativos, “Waiting For A Train” que trata sobre el viaje de un vagabundo (un “bum”, esto es, un vagabundo tirando a borrachín según conté en el artículo nº 089 dedicado al álbum conceptual de Merle Haggard) desde Frisco hasta Dixieland a bordo de varios trenes, siempre sin pagar, naturalmente: “mi monedero está vacío y mi corazón lleno de pena, estoy a mil millas lejos de mi hogar, tan sólo esperando un tren”.

Frecuentemente se confunden los términos “música campesina” y “música vaquera”; en realidad, la primera engloba la segunda, por lo que tomar ambos términos como equivalentes es lo que de pequeños nos enseñaban que era una sinécdoque. Al margen de esto, la música vaquera tuvo una importancia capital durante los años treinta y cuarenta, y el principal responsable de la misma fue Gene Autry, quien marcó la senda por la que luego siguieron Roy Rogers, Rex Allen y tantos otros. El tema que identificó más a Gene Autry fue “Back In The Saddle Again”, que es la canción cuarta de la segunda cara de este álbum (y cara B del sencillo, según se ha escrito antes). Y ya de paso, comentaré que Gene Autry fue el responsable en buena parte del auge de los villancicos, ya que su éxito en este campo hizo que muchos otros compositores se dedicaran a escribir temas navideños, costumbre que se ha extendido hasta hoy día; el primer villancico que compuso Autry fue “Here Comes Santa Claus”, y se lo inspiró el escuchar esta frase en la voz de un niño durante un desfile navideño en el que participaba convenientemente disfrazado del susodicho Santa Claus. También fue responsable del éxito de “Frosty, The Snowman” y del conocido “Rudolph The Red-Nosed Reindeer”, un tema que había sido grabado por su compositor sin ningún éxito, y que Gene Autry llevó hasta el nº 1 ….. para desaparecer de las listas a la semana siguiente (inconvenientes de los discos “estacionales”, pero creo que ha sido la única vez de una caída tan drástica; en nuestra vieja carreta hubo otro ejemplo notable, el del “Peppermint Twist” que desapareció desde el nº 2, pero eso fue debido a una rara enfermedad llamada “los tontos censores”); eso sí, el disco, el de Gene Autry, vendió un millón de copias, y, en años sucesivos, alcanzó los seis millones de ejemplares vendidos; en 1965 la suma de las ventas de las distintas versiones de la canción llegó a 45 millones, siendo el segundo villancico más vendido. Como detalle curioso, la versión de Gene Autry volvió tres veces más a las listas: en 1950 (la original era de 1949), en 1998 y en 1999.

Cuando se habla de música country no se suele pensar en algunos estilos que forman parte de ella, como la música cristiana. Siempre me ha sorprendido la cantidad de buenas canciones que tiene este estilo en contraposición a la correspondiente música cristiana de nuestro país, que, salvo notabilísimas excepciones (yo sólo me acuerdo de una), es bastante flojilla, por decirlo suavemente (y que conste que aquí no incluyo la música clásica ni los cantos gregorianos). Dentro de la música cristiana, el más famoso de los cantantes fue Red Foley quien grabó en Decca la mayor parte de su producción (no cristiana), pero también saco algunos discos en un sello subsidiario, Decca Faith, dedicado a la música cristiana; de ellos, el más famoso fue “Just A Closer Walk With Thee” (1950), tema que incluye en este álbum el caballero Sonny James. De la canción se puede añadir que es una clásica de los entierros de Nueva Orleans (junto con el “When The Saints Go Marching In”), y que ha tenido más de cien versiones distintas siendo la de Red Foley la única que vendió un millón de ejemplares.

Y el elepé se cierra con la canción de DeFord Bailey citada en el quinto párrafo. Su título es “Hard To Please” y aunque fue una de sus mejores canciones, la que le dio más fama fue “Pan American Blues”, porque fue el primer tema que se interpretó después de que George D. Hay pronunciara por primera vez las palabras “Grand Ole Opry”; la canción estaba dedicada al “Louisville and Nashville Railroad’s Pan-American”, y en ella el señor Bailey hacía una memorable imitación del sonido del tren con una armónica, que era el instrumento que le dio fama. DeFord Bailey era negro (¿alguien se ha creído de verdad que la música country sea racista?), y en su momento hizo varias jiras con músicos como Uncle Dave Macon, Bill Monroe y Roy Acuff. El racismo, no obstante, sí hizo acto de presencia en los problemas que encontraba durante estas jiras en hoteles y restaurantes. Asimismo su discográfica editó unas series de discos rurales de intérpretes blancos (a los que llamó “hillbilly”) y otros de intérpretes negros etiquetados como “race”, aunque la versión de DeFord Bailey de “John Henry” apareció en las dos series. En 1941 DeFord Bailey dejó de trabajar para la emisora WSM debido a la “guerra” entre las dos principales editoras de canciones, BMI y ASCAP, ya que ambas pensaban que tenían los derechos, los célebres “royalties”, de las canciones de este intérprete y antes que embarcarse en pleitos onerosos la emisora prefirió no invitar más al artista, que, poco a poco, vio declinar su estrella. Aunque DeFord Bailey (elegido para el Hall Of Fame de la música country en 2005) estaba aún vivo cuando se grabó el álbum de Sonny James (murió en 1982), no se pudo contar con él para la grabación del mismo, siendo sustituido por Onie Wheeler, un músico de bluegrass que ha alternado la guitarra con la armónica, como en la canción que nos ocupa.

Y eso es todo; personalmente, echo en falta algún tema cajún y de otros estilos que, a primera vista, parecen “menores”, como el humorístico, pero, en cualquier caso, el esfuerzo fue notable y el resultado casi casi inmejorable. En suma un gran álbum de un gran cantante, Sonny James, el caballero del Sur.

cuevas; 10-06-16



MC - 102
MIS CANCIONES PREFERIDAS - 35. El fantasma de la ópera.
MC-102 Mis canciones preferidas - 35 Phantom of the Opry.jpg
O del Opry, que para el caso es igual, ya que ambas palabras son (casi) equivalentes. La historia es conocida, pero merece la pena recordarla.

El 28 de noviembre de 1925 empezó a emitirse por las antenas de la WSM desde Nashville un programa de una hora llamado “Barn Dance”. Este “baile del granero” estaba presentado por George D. Hay, quien había tenido anteriormente un programa en la WLS de Chicago llamado “National Barn Dance”. El éxito del programa hizo que su duración se fuera ampliando. El 10 de diciembre de 1927 el “Barn Dance” iba detrás de un programa de una hora dedicado a la música clásica y la ópera; ese día el presentador de este último, Walter Damrosch, estuvo “inspirado” diciendo con un tono de voz engolado que “en los clásicos no hay sitio para el realismo”, y despidiéndose de la audiencia señalando que en esa última hora se habían escuchado temas de la “Gran Ópera”. Tomó luego la palabra George D. Hay quien señaló que durante las siguientes tres horas no habría nada más que realismo, y que si la hora anterior había estado dedicada a la Gran Ópera, las tres horas siguientes estaban dedicados a la “Gran Vieja Ópera”, pero lo pronunció al estilo sureño, con lo que la “Grand Old Opera” se transformó en “Grand Ole Opry”. Y ése fue el nacimiento del nombre de un programa que continúa cada fin de semana congregando ante las radios rurales una audiencia fiel.

Cuando en mi artículo nº 099 escribí sobre las canciones que homenajean a Hank Williams no cité la que ocupan estas líneas porque iba a ser objeto de un artículo aparte. Al igual que en “Hank And Lefty Raised My Country Soul”, aquí el homenaje se dirige no sólo a Hank Williams, sino también a Lefty Frizzell y a Keith Whitley, aunque a éste no se le cita por su nombre, pero sí por uno de sus álbumes más famosos, “Kentucky Bluebird” (1991), primero que se publicó de este artista tras su temprana muerte en 1989 a los 33 años; en realidad, hay una canción dentro del CD que le da título, pero no llegó a publicarse como sencillo; en el disco figuran también cuatro temas editados previamente junto a cintas “demo” a las que se añadió instrumentación, así como un fragmento de una entrevista de Keith Whitley con mi querido amigo Ralph Emery.

En el caso de la canción seleccionada hoy, como ocurría con “The Ride” y “Midnight In Montgomery” hay también una presencia fantasmal. La letra de este “Phantom Of The Opry” dice: “Alrededor de la medianoche una sombra aparece en el centro del escenario y canta una melodía fantasmal mientras suena un lejano fiddle. Mira más cerca, casi puedes ver lentejuelas brillando en la oscuridad. Es aún una leyenda viva, viviendo aquí en mi corazón. Es el fantasma del Opry, un “Grand Ole” espíritu desde los días del Ryman. Solamente aquí se siente en casa, no quiere ser un aparecido en este lugar, cada vez que llueve en Nashville dicen que los ángeles lloran porque el fantasma del Opry nunca tiene que decir adiós. Algunos dicen que es Hank o Lefty, o el “Kentucky Bluebird” volando de nuevo, nadie lo sabe con certeza, pero todos sabemos que es algo más que el viento, hay un sonido fantasmal en la “steel guitar” llorando en la noche, llega desde el centro del escenario, o de alguna parte en el otro lado. Alrededor de la medianoche una sombra aparece en el centro del escenario y canta una melodía fantasmal mientras suena un lejano fiddle”.

Esta gran canción, escrita por Billy Lawson, John Schweers y Roger Murrah (tres compositores habituales del mundillo de Nashville) está interpretada a dúo por Daron Norwood y Travis Tritt, e incluída en el primer álbum de Norwood. No llegó a editarse como sencillo, para mi sorpresa. Y hablemos de los intérpretes.

Travis Tritt pertenece a la generación de los nuevos tradicionalistas y, a mi juicio, es uno de sus mejores representantes, muy poco por detrás de Garth Brooks y Clint Black, y a la par que Alan Jackson, Collin Raye y algún otro.

En cuanto a Daron Norwood fue un cantante muy prometedor, con una buena voz, un buen estilo y muy buena presencia; cuando salió su primer CD en el sello Giant estuve haciéndole una entrevista; era el mes de junio de 1994 y, hasta entonces sus dos primeros sencillos habían funcionado bastante bien; no habían llegado a los diez primeros, pero habían permanecido en listas unas 20 semanas, lo que, teniendo en cuenta la competencia existente esos días, resultaba muy positivo para un recién llegado. En la entrevista charlamos un poco de todo, sus orígenes (había nacido en Lubbock, Texas, la ciudad en la que nació Buddy Holly, pero sus padres vivían en una localidad cercana, Taoka), de su álbum, sus influencias, sus proyectos; nada del otro mundo, pero me causó una muy grata impresión. Desgraciadamente su segundo cedé pasó desapercibido (¡siempre el segundo disco!), y Daron Norwood cayó en una etapa de “Jack Daniels” (el bourbon), que se llevó su carrera por delante. Lo siguiente que leí sobre Daron Norwood fueron unas declaraciones a finales de 1995 asegurando que dejaba el alcohol. Ocho años más tarde contó que llevaba todo ese tiempo sin probar una gota, y trabajando en programas de ayuda para alcohólicos. Y no he vuelto a saber de él hasta que me planteé este artículo hace casi un par de meses, y decidí trastear por la red a ver si me enteraba de algo más. Fue entonces cuando supe que Daron Norwood había fallecido el 22 de julio pasado, mientras yo estaba de vacaciones. A estas alturas aún no se sabe el motivo de su muerte, aunque parece que se descarta el suicidio.

Y, probablemente, Daron Norwood se ha unido a Hank, Lefty, Keith Whitley y tantos otros que al llegar la medianoche se sitúan en el centro del escenario del Opry para desde allí entonar sus canciones.

cuevas; 22-04-16



MC - 101
UNO DE LOS MEJORES. MERLE HAGGARD – 1ª PARTE. La vida en prisión.
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I'm A Lonesome Fugitive

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Sing Me Back Home

En el artículo nº 057 escribí: “Hace un par de años, confesé que, después del legendario Hank Williams, los cantantes que me parecían los mejores, dentro de este género, eran George Jones y Merle Haggard”. Era el principio de un artículo dedicado al gran George Jones con motivo de su fallecimiento. Y ahora se acaba de producir el óbito del otro gran representante de la música campesina, Merle Haggard. (Por cierto, la selección de ambos como “los mejores” surgió en una charla con Billy Swan, el intérprete de aquel “I Can Help” que tanto se escuchó en la radio española, y compositor de “Lover Please” con el que Clyde McPhatter triunfó en las listas de Caravana, además de las de su propio país, claro).

Merle Haggard ha sido el intérprete, por excelencia, de las canciones de prisión; es el que más las ha vivido, y no ha sentido ningún rubor en contarlas. Su padre tocaba fiddle y Merle iba a ver sus actuaciones con gran disgusto de su madre, para quien la música era algo diabólico. A la muerte de su padre, cuando Merle contaba sólo nueve años, comenzó su agitada vida rebelde. Su madre hizo lo posible por mantenerle en el camino recto y evitarle el correccional. “Papá, descanse en paz, dejó a mi madre una carga pesada; ella intentó suplir su papel. Trabajando sin descanso, quería que yo fuera el mejor, intentó que creciera recto, pero rehusé. Y cumplí los veintiuno en la cárcel, nadie podía guiarme, pero mamá lo intentó, me negué a escuchar sus súplicas, lo que sólo me deja a mí para echarme la culpa, porque mamá lo intentó” (“Mama Tried”). Cansada de intentarlo, u en vista de que tampoco hacía caso a las admoniciones del predicador, la madre de Haggard decidió internarle en un reformatorio a los 14 años, pero se escapó con un amigo trasladándose a Texas. Pocos meses después volvieron a California, en donde fueron arrestados como sospechosos de robo, y, aunque pronto aparecieron los verdaderos ladrones, le volvieron a enviar a un “centro juvenil”. Durante una temporada trabajó como cocinero, condujo un camión, y se dedicó a pequeños robos que le terminaron llevando a la Escuela Industrial de Preston, considerada de “alta seguridad”; después de 15 meses dejó la citada escuela, y empezó a trabajar regularmente en el mundo de la música; se casó a los 19 años, pero una mala racha financiera le llevó a cometer uno de los robos más chapuceros de la historia del crimen: junto a un par de amigos decidieron asaltar un restaurante a las 3 de la mañana; para cobrar ánimos, estuvieron bebiendo la tarde anterior, y el resultado fue que cuando llegaron al local, que suponían vacío, iban borrachos, eran todavía las diez y media de la noche, y estaba completamente lleno; les detuvieron, y, al día siguiente, Merle Haggard se fugó para despedirse de su madre; le volvieron a arrestar y le condenaron a 15 años en San Quintín; un intento de fuga (nuevamente) endureció su castigo, y, poco después le sorprendieron organizando una timba clandestina, que incluía la elaboración de cerveza, lo que le condujo a una celda de aislamiento.

Durante la semana que pasó en la celda de castigo, estuvo hablando mucho con Caryl Chessman; éste fue un preso cuya trayectoria llenó los periódicos de la época, y no sólo los norteamericanos, sino los de todo el mundo, España incluida. En esos años adolescentes yo no terminaba de entender su caso, aunque por lo que leía y oía no era el único en andar despistado. Sin querer entrar en política, lo cierto es que no era muy normal que un preso condenado a muerte sufriera un aplazamiento en su ejecución; en España, se le indultaba (los menos casos, pero también los había) o se le ajusticiaba. Pero eso de aplazar la ejecución, estudiar nuevas pruebas o interpretar las existentes, deliberar durante unos cuantos días o meses, y volverlo a condenar era algo notable; era notable que eso sucediera una vez, pero que ocurriera once vecs rayaba en lo increíble. Y así sucedió, hasta la duodécima vez que fue la definitiva. Como final de esta pequeña parte de la historia hay que decir que Chessman defendió hasta el final su inocencia. Durante su estancia en la cárcel, Caryl Chessman escribió varios libros. El escritor francés de bestsellers, Dominique Lapierre, escribió tras la ejecución un artículo llamado “Chessman m’a dit” que constituye un duro alegato contra la pena de muerte; asimismo el belga Robert Brummel escribió una canción, “Caryl” sobre su vida.

Como ya he dicho, durante la semana que Merle Haggard pasó en la celda de castigo habló mucho con Caryl Chessman; éste le dijo que llevaba un mal camino, que él había empezado un poco como Merle y que ahora estaba en el corredor de la muerte, que Haggard estaba siguiendo un camino peligroso y sin porvenir; en fin, hablaron mucho y Chessmann consiguió lo que otros no habían podido lograr, la rehabilitación de Merle Haggard; éste se dedicó a trabajar en un taller textil de la prisión, y siguió unos cursos equivalentes a los universitarios, lo que le condujo a la libertad condicional tras haber cumplido tres años de condena.

Tras estas palabras se comprende mejor la sinceridad de las canciones de Merle Haggard, incluso la de “The Fugitive” (1966), que luego se llamó “I’m A Lonesome Fugitive”, aunque estuviera compuesta por Casey y Liz Anderson (padres de Lynn Anderson): “Sembré muchos vientos en mi juventud. Mientras mamá rezaba recogí la cosecha. Ahora soy un fugitivo perseguido con sólo dos carriles (de autopista) para ir más rápido que la ley, o pasar mi vida en la cárcel. Me gustaría establecerme en algún lugar, pero no me dejarán, un fugitivo tiene que ser como un canto rodado, en cada carretera hay siempre una ciudad, voy a la carrera, la autopista es mi hogar”. En el mismo LP se incluía una canción escrita por Haggard dos años antes, “Life In Prison”: “El jurado emitió su veredicto: culpable (de asesinato) en primer grado... Rogué que me condenaran a muerte, pero querían que viviera y no sé por qué. Así que vivo en prisión por los errores cometidos, y rezo cada noche para que llegue la muerte, mi vida será una carga cada día y si muriera acabaría mi pena”. Por cierto que los Byrds incluyeron este tema en su álbum “Sweethearts Of The Rodeo”, uno de los primeros exponentes del country-rock.

En “I Threw Away The Rose” (1967), no habla explícitamente de la cárcel, pero sí recuerda aquellos “días de vino y rosas”, añadiendo “pero yo me bebí el vino, y tiré lejos la rosa”. Del mismo año es “Branded Man”, en la que habla de la difícil reinserción después de haber estado entre rejas: “Me gustaría ser un héroe, y estar orgulloso de lo que soy... cuando salí de la prisión, mi deuda se canceló... pero aun no se ha satisfecho, soy un hombre marcado”. También de 1967 es “Sing Me Back Home”, un tema que recuerda (en su letra, no en su música) a otro tema célebre de Porter Wagoner “Green, Green Grass Of Home”; la letra de “Sing Me Back Home” dice: “El guardián condujo al prisionero por el pasillo, le esperé para despedirme de él igual que todos, y le oí decir, al llegar a mi celda, deja que mi guitarra toque mi última petición... cántame “de vuelta a casa” y vuelve hacia atrás estos últimos años... cántame “de vuelta a casa” antes de morir”; y todo ello acompañado en el disco con unos golpes de batería, que, junto a la letra, te dejan el corazón en un puño.

Pero Merle Haggard ha escrito e interpretado muchas canciones más; pero esto ya es otra historia, una historia que continuará en el próximo artículo.

cuevas; 15-04-16




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