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Esta página recogerá los trabajos de aquellos colaboradores y lectores que manifiesten su interés en hacer una aportación personal al contenido de Caravaneros. Entre ellos destaca Carlos Bruscas, por su muy estimable y continuada participación.

NA - 105
QUICKSILVER MESSENGER SERVICE
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El movimiento hippie surgió en 1967 en San Francisco, siendo su epicentro la zona de Haight-Ashbury. Entre sus señas de identidad se puede mencionar la rebelión contra lo establecido o contracultura. De igual modo, el impulso del pacifismo y del antibelicismo, baste recordar que en ese momento la juventud norteamericana estaba inmersa en plena guerra de Vietnam. El rechazo generacional a todo lo anterior y la búsqueda de nuevas formas de vida también quedaría reflejado en una particular estética del cuerpo (pelo largo, grandes bigotes o cintas y flores en el pelo) y de la moda (camisas holgadas con colores llamativos, chalecos con flecos, pantalones de campana o gafas de sol), hasta llegar a nuevos hábitos y formas de relaciones sociales (consumo de drogas, amor libre y el auge de las comunas en el campo o en las casas victorianas de Haight-Ashbury). Inevitablemente, la música no quedó indemne a esta tendencia psicodélica. De hecho, el uso de la drogas estaría en la base de las composiciones y actuaciones de muchos de los grupos de este movimiento. Finalmente, sin olvidar que en la vieja Europa los Beatles habían hecho su particular aportación musical y artística con el mítico Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, fue en las costas del Pacífico donde el movimiento hippie alcanzó su punto culminante con el llamado “verano del amor” de 1967.

Quicksilver Messenger Service fue una banda que formó parte de esta tendencia musical que algunos también denominaron rock ácido. Tuvo una meritoria carrera musical pero no gozó de la fama de otros músicos coetáneos de la costa oeste de EEUU como Jefferson Airplane, Grateful Dead, The Doors, The Jimi Hendrix Experience, Big Brother and the Holding Company, Love, Santana, Buffalo Springfield o The Byrds, por ejemplo. En consecuencia, podría integrarse en el conjunto de formaciones menos reconocidas en este contexto: Moby Grape, Country Joe and the Fish, It’s a Beautiful Day, The Beau Brummels, The Youngbloods, Iron Butterfly, Electric Prunes, Spirit, Blue Cheer o The United States of America. Quizás, esto podría entenderse teniendo en cuenta que sus directos resultaban apasionantes y cautivadores pero luego no eran capaces de trasladar esa magia a sus discos de estudio que, en definitiva, no enganchaban en la misma medida.

En 1965, Dino Valenti (cantante y guitarra) ideó la creación de Quicksilver Messenger Service pero no pudo participar en sus tres primeros trabajos al estar detenido por consumo de drogas. Por tanto, inicialmente la banda estuvo integrada por John Cipollina (guitarra), Gary Duncan (guitarra), David Freiberg (bajo), Jim Murray (cantante y armónica), Casey Sonoban (batería) y, fugazmente, Alexander Skip Spence (cantante). En sus primeros años de existencia y hasta la grabación de su primer trabajo fueron ganando prestigio gracias a actuaciones en directo en lugares de renombre como: Avalon Ballroom, The Fillmore Auditorium o Monterey International Pop Festival.

Posteriormente, ficharon por Capitol y publicaron su álbum homónimo Quicksilver Messenger Service (1968) con alguna variación entre sus integrantes, ya que Alexander Skip Spence y Jim Murray habían abandonado la banda y el baterista Greg Elmore suplió al anterior. Aunque habían perdido la esencia del sonido que ofrecían en vivo, éste disco fue un digno ejemplo del llamado rock ácido. Sobresalía claramente la canción Pride of Man pero también tenían interés la instrumental Gold and Silver y The Fool, en las que se evidenciaba la destreza de sus dos guitarristas. Este trabajo se complementaba correctamente con el resto de los temas: Light your Windows, Dino’s Song y It’s Been too Long.

Sin variaciones entre sus componentes, Quicksilver Messenger Service reconsideró la situación y respondió con Happy Trails (1969), un directo fruto de sus actuaciones en el Fillmore West y el Fillmore East. En este caso, huyeron de las canciones cortas y aportaron temas más extensos en los que abundaba la improvisación dentro de un fondo psicodélico, con algún ingrediente de blues y country. En concreto, en la cara A del disco aparecía una apasionante y magnífica sucesión de seis partes del Who Do You Love de Bo Diddley en la que tenía un especial protagonismo el buen hacer de los guitarristas John Cipollina y Gary Duncan. En la cara B destacaba otra excelente revisión de la canción Mona de Bo Diddley y el sorprendente tema Calvary que tenía un toque hispano. Además, este contenido venía presentado por su original portada en la que se representaba a un jinete galopando. En general, esta obra está considerada como su mejor aportación musical y como un disco de culto de la música que se hizo en aquella época en San Francisco.

Acto seguido, el guitarrista Gary Duncan dejó la formación y fue sustituido por el pianista Nicky Hopkins (integrante ocasional de los Rolling Stones, entre otros) para su siguiente entrega: Shady Groove (1969). Este cambio radical se notó al alejarse del rock ácido y de la pomposidad de Happy Trails. De hecho, entraron en un terreno más melancólico en el que tendían al sinfonismo con ingredientes de pop, jazz y blues. El álbum tuvo cierto éxito pero desconcertó y defraudó a parte de sus seguidores al apartarse de sus estilos habituales.

Para lo sucesivo, ya pudo ingresar Dino Valenti y, a su vez, retornó Gary Duncan. Pero esta añorada incorporación, curiosamente, inició una etapa de grabaciones con menor valor y reconocimiento. El primer ejemplo de ello fue Just for Love (1970). Aquí, la omnipresencia vocal y musical de Valenti condicionó un nuevo sonido enfocado hacia el pop/ folk acomodado. Incluyó el sencillo que mayor éxito les proporcionó en su carrera, Fresh Air, pero no fue suficiente para que tuviera una acogida entusiasta.

Le siguió What about Me (1970) y, en cierto modo, hicieron innovaciones en su sonoridad ya que, en algunos pasajes, había una mayor presencia de instrumentos de viento que podían recordar, puntualmente, a los Doobie Brothers o a los Blood, Sweat and Tears. Si bien, podría considerarse como una obra de relevancia menor en su discografía.

Sorprendentemente, sin Cipollina, Hopkins y Freiberg, editaron el álbum más respetable de este periodo: Quicksilver (1971). Éste, despertó un mayor entusiasmo gracias a una serie de canciones, de corte pop/ folk, sencillas y agradables de escuchar: Hope, Fire Brothers o Don’t Cry my Lady Love. En suma, derivó en un correcto trabajo al estilo y semejanza de la personalidad musical de Dino Valenti.

Continuaron con el amable y alegre Comin’ Thru (1972) en el que añadieron el órgano y volvieron a los instrumentos de viento (trompeta, trombón y saxofón). Todo ello, le confirió un sonido más negro que nunca, con cierta querencia hacia el soul. A pesar de no tener buenas críticas y de no ser la música convencional de Quicksilver Messenger Service, puede tener cierto atractivo. Tras la conclusión de este trabajo disolvieron oficialmente la banda.

No obstante, la nostalgia les hizo reunirse de nuevo con su formación de gala (John Cipollina, Gary Duncan, Dino Valenti, David Freiberg y Greg Elmore) para grabar Solid Silver (1975). En este trabajo hicieron una amalgama de pop, rock y folk y, probablemente, su canción más sobresaliente fuese Cowboy on the Rain. Globalmente, fue un aceptable y heterogéneo disco que no pudo devolverles a sus momentos de máximo esplendor.

De otro modo, este grupo tiene abundante material en directo. De ellos, Live at the Avalon Ballroom, San Francisco 1966 (2008), Live at The Fillmore, San Francisco 1967 (2008) y Live at the Carousel Ballroom 1968 (2008) pueden ser interesantes documentos que captaron su poderío y hechizo en directo.

Finalmente, Anthology (1973) fue un recopilatorio que contenía lo esencial de esta banda que merece la pena ser rescatada del olvido.

bruscas; 02-02-18

NA - 104
JEFF BECK
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Como en cualquier otra faceta de la vida, existen músicos que, siendo buenos o no, se promocionan bien y otros que, teniendo una categoría reconocida entre sus compañeros de profesión pasan más desapercibidos a nivel general. Entre éstos últimos, se encuentra el mítico guitarrista británico Jeff Beck.

Nacido en 1944, comenzó su carrera musical en 1965 tocando en The Yardbirds, una emblemática banda de blues/rock por la que también pasó la élite de los guitarristas británicos: Eric Clapton y Jimmy Page. Ahí, participó en destacables discos: Having a Rave Up, Roger the Engineer o Over under Sideways Down. Merecidamente, Clapton y Page están en el olimpo de los grandes músicos contemporáneos. Mientras, Beck permanece en el olvido, salvo para los conocedores de su obra. En este sentido, no ha alcanzado las cuotas de popularidad de míticos guitarristas de la historia del rock, como los ya mencionados o Jimi Hendrix, ni ha tenido la suerte de formar parte de grupos legendarios tipo Led Zeppelin. Por tanto, sirvan estas líneas para reivindicar su figura y talento.

En 1967, decidió iniciar su carrera en solitario y organizó The Jeff Beck Group junto a excelentes músicos que en aquella época no eran tan famosos (Rod Stewart, Ron Wood y Nicky Hopkins). Con esta formación publicó Truth (1968), un asombroso álbum de presentación que tuvo que competir con la cosecha de grandes discos de ese año: Electric Ladyland de Jimi Hendrix, White Album de The Beatles, Beggars Banquet de The Rolling Stones, White Light, White Heat de The Velvet Underground, Wheels of Fire de Cream, The Kinks are the Village Green Preservation Society de The Kinks, Astral Weeks de Van Morrison, John Wesley Harding de Bob Dylan, The Notorious Byrd Brothers de The Byrds, Child is Father to the Man de Blood, Sweat and Tears, Bookends de Simon & Garfunkel, The Dock of the Bay de Otis Redding, Traffic de Traffic, Cheap Thrills de Janis Joplin, Music from Big Pink de The Band, Sweetheart of the Rodeo de The Byrds, Ogden's Nut Gone Flake de Small Faces, S.F. Sorrow de Pretty Things, Odessey and Oracle de The Zombies, Music in a Doll’s House de Family, Steppenwolf de Steppenwolf o Vincebus Eruptum de Blue Cher.

Volviendo a Truth, además del espectacular y novedoso trabajo de guitarra de Jeff Beck, toda la obra se vio enriquecida por la personal voz rota de Rod Stewart que, en aquel momento, se adaptaba perfectamente a este proyecto. De principio a fin, se podía disfrutar de una mezcla de rock y blues. Aunque, para muchos, este álbum sentó las bases del hard rock/heavy metal y fue la chispa que inspiró el sonido Led Zeppelin (escúchese Let me Love You, You Shook Me, Rock my Plimsoul o I Ain’t Supersitious, por ejemplo). Al margen de estas consideraciones, en especial, se podría destacar la potente versión del I Ain’t Supersitious de Willie Dixon y el instrumental Beck’s Bolero en el que intervinieron los futuros Led Zeppelin: Jimmy Page, John Paul Jones y Keith Moon. En consecuencia, estamos ante uno de los discos debutantes más influyentes del rock.

En la misma línea conceptual e instrumental y con similar formación, salvo en la batería, publicó Beck-Ola (1969). En general, poseía un sonido algo más contundente que Truth. Como curiosidad, incluía dos originales y enérgicas versiones de clásicos de Elvis Presley: All Shook Up y Jailhouse Rock. En definitiva, resultó otro excepcional trabajo que complementaba perfectamente al anterior, dejando para la posteridad dos álbumes básicos en la evolución del rock. Un año después, Rod Stewart y Ron Wood se fueron para formar otro soberbio grupo: Faces. No olvidemos magníficas aportaciones de esta formación como Long Player o A Nod is as Good as a Wink...to a Blind Horse.

Ante esta coyuntura, reformó su banda con músicos de menor renombre para entregar Rough and Ready (1971). Tuvo una discreta acogida pero mantenía su dosis de interés. Aquí, se alejó algo de su sonido convencional y, en algunos pasajes, se apreciaba un cierto acercamiento hacia la música negra. Con los mismos integrantes grabó Jeff Beck Group (1972) que aportaba una sonoridad próxima al precedente pero con algún tema de mayor peso como Sugar Cane o Going Down. Esta aventura duró poco y, demostrando su carácter inquieto, deshizo Jeff Beck Group para formar un trío, al estilo Cream, junto a Tim Bogert y Carmine Appice. Con ellos, publicó Beck, Bogert & Appice (1973) y Beck, Bogert & Appice Live (1973). El interesante álbum de estudio incluía una versión más heavy del Superstition de Stevie Wonder que iba acorde con el sonido duro de otros cortes.

Evidenciando un espíritu inconformista y arriesgado, desmontó el trío e hizo un giro radical en su carrera ya que se adentró en el jazz/rock. Para ello, reclutó a George Martin (productor de los Beatles) con la intención de hacerse cargo de su nuevo proyecto: Blow by Blow (1975). El resultado podría calificarse como un sobresaliente disco instrumental de jazz/rock. Obtuvo muy buenas críticas y, para muchos, es considerado su mejor trabajo de esta etapa dedicada a esta variante musical. Mención especial, requiere la brillante y original versión que hizo del She’s a Woman de los Beatles.

Siguiendo con el mismo productor y con la incorporación del teclista Jan Hammer, editó Wired (1976). De este modo, logró otro magnífico trabajo instrumental de jazz/rock con alguna incursión en el terreno del funk. Tal y como ocurrió en Blow by Blow, volvió a hacer otro alarde técnico, demostrando su versatilidad y genialidad para tocar la guitarra eléctrica. Acto seguido, se implicó de lleno con Jan Hammer y realizó una gira, fruto de la cual surgió el mediocre y, a veces, soporífero directo Jeff Beck with the Jan Hammer Group Live (1977). En él, recurrió a temas de sus dos anteriores álbumes.

Tras un descanso, retornó con There and Back (1980). De nuevo, contó con la participación de Jan Hammer y prosiguió en la línea de Blow by Blow y Wired, aunque con una menor notoriedad que éstos. Reapareció con Flash (1985), un trabajo menor y heterogéneo en concordancia con su desafortunada portada. Aunque, contenía la canción People Get Ready que le proporcionó un considerable éxito. En concreto, se trató de una adaptación del tema de Curtis Mayfield & The Impressions cantada por Rod Stewart.

Años más tarde, publicó Jeff Beck’s Guitar Shop (1989). La crítica musical lo juzgó bien y le permitió recuperar cierto crédito perdido. Agrupaba un compendio de canciones, la mayoría instrumentales, fundamentalmente basadas en el sonido jazz/rock pero con algún ingrediente de funk, heavy o reggae. En su conjunto, le conferían una calidad global y le dotaban de una escucha amena y variada. Aunque no tenga el renombre de otros álbumes destacados en el texto, considero que puede formar parte de la obra notable de Jeff Beck.

A partir de aquí, publicó Who Else! (1999), You Had it Coming (2001), Jeff (2003), Emotion & Commotion (2010) y Loud Hailer (2016). Estos discos han pasado más desapercibidos, si bien han tenido su dosis de calidad y pueden seguir deleitando a sus incondicionales. En algunos de ellos, mostrando su afán por experimentar, ha recurrido a la electrónica y, por tanto, se ha alejado de la sonoridad que encandiló en otras grabaciones ya ensalzadas previamente. Por otra parte, en los últimos años, sigue ofreciendo conciertos cargados de honestidad y profesionalidad.

Inevitablemente y como ocurre con cualquier otro autor, existen múltiples recopilaciones. De entre ellas, puede recomendarse Beckology (3 CD) (1991) por ser la más completa, ya que incluye canciones de su periodo con los Yardbirds, con Jeff Beck Group, con Bogert/Appice y en solitario.

En definitiva, estamos ante un privilegiado guitarrista que ha sabido moverse con acierto y sabiduría en los terrenos del blues/rock, del jazz/rock, del hard rock y del rock instrumental. Para muchos, ha sido uno de los pioneros del hard rock y del heavy metal. Además, se ha ganado el respeto de otros ilustres guitarristas coetáneos: Eric Clapton, Jimmy Page o Jimi Hendrix. Incluso, se comentó que los Rolling quisieron hacerse con sus servicios tras la salida de Mick Taylor. De igual modo, se especuló que los Pink Floyd quisieron reclutarlo en sustitución de Syd Barrett. Por último, se habla de su influencia en posteriores guitarristas del rock como: Jimmy Page, Stevie Ray Vaughan, Joe Satriani, Steve Vai, Eddie Van Halen, Slash, Steve Perry, Lenny Kravitz o Pat Metheny, por ejemplo.

bruscas; 01-12-17

NA - 103
THE GET DOWN
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En 1994, la primera vez que estuve en New York por razones de trabajo, me quedé sorprendidísimo de dos cosas muy relacionadas. En la mayoría de los locales y tiendas de la calle 40 hacia abajo, lo que más se oía era música hip hop, en sus diversas variables. Y en las maravillosas tiendas de discos, donde pasé horas buscando cds con música de Caravana inencontrable en España e incluso en Inglaterra o Francia, había más espacio para el hip hop que para los oldies, el country y no digamos el folk. Me compré algún cd, que en España jamás hubiera adquirido y poco a poco el hip hop fue ocupando un espacio en mis gustos musicales.

Es sabido que a muchos amantes de la música juvenil y desde luego a mucho seguidor de Caravana/Vuelo 605, el hip hop es un estilo de música que les gusta poco o nada. Pero siendo mínimamente objetivos, si es que en el ámbito de la música y del arte en general se puede ser objetivo, el hip hop ha sido una revolución de gran alcance y ha influido a buena parte de la música de los últimos 35 años y no digamos a la música realizada por artistas norteamericanos de etnia negra.

El hip hop fue surgiendo a finales de los años 70 en los barrios periféricos de New York, con mayoría negra y latinoamerican. Desde el inicial rap se fue diversificando en varias direcciones, con vínculos con el hard rock, el jazz, la música electrónica, el punk, la música garaje…. Y por supuesto marcó en buena medida la evolución del soul, el rhythm and blues, el funk y la música disco.

El hip hop puede considerarse una eclosión creativa juvenil que alcanzó, además de la musica, al baile con el breakdance, a la pintura y las formas de comunicación con la proliferación de los grafitis. El hip hop, inicialmente una respuesta de la calle de jóvenes marginados social y culturalmente, con el paso de los años se convirtió en un movimiento artístico reconocido, los músicos de hip hop grabaron y vendieron muchos discos incluyendo con discográficas tradicionales, sus conciertos eran multitudinarios, los grafitis se empezaron a considerar obras de arte…

La música hip hop comenzó a aparecer en películas y series de televisión. Directores negros como Spike Lee han incluido en muchas de sus bandas sonoras canciones hip hop. En la película “Moonlight”, que tanto éxito tuvo en los últimos meses, el hip hop es omnipresente.

De esta manera una música que en sus primeros tiempos estuvo marginada por las discográficas, por las emisoras de radio y canales de televisión, hoy día tiene una destacada presencia en las listas de éxito norteamericanas compitiendo con el country o la “americana”.

Con este amplio preámbulo, entro en el motivo de esta colaboración en nuestra wiki, que es llamar la atención sobre una serie de Televisión (Netflix), “THE GET DOWN” y a la vez lamentar su inexplicable supresión por su productora después de tan solo 11 capítulos.

Las razones que ha dado Netflix para no rodar más capítulos ha sido las audiencias menores de las esperadas y el altísimo coste de la serie.

Lo de las audiencias me resulta inexplicable. Es una serie que aborda los orígenes del hip hop, en un momento musical de estancamiento de la música de origen negro o latino, con la música disco blanqueando la música de baile nacida en los años 50 y 60 con el rhythm and blues, el soul, el funk o con los discos de la Tamla Motown, repitiendo formulas muy poco innovadoras. Contextualizando social, política y cultural el marco en que se produce la emergencia de esa nueva expresión musical y cultural, con unos barrios marginados, con el abandono por parte de los poderes públicos, con la invasión de la droga, las mafias, la violencia policial y de las diversas tribus urbanas, con la manipulación de sectas religiosas, con operaciones de especulación urbanística, con una brutal exclusión educativa y de igualdad de oportunidades para los jóvenes negros y latinos, con promesas incumplidas por parte de los políticos blancos o los engaños de políticos surgidos en los propios barrios marginados.

Es una serie que por tanto va mezclando música, la trama personal de los protagonistas y la situación sociopolítica de aquellos años. Combinando escenas rodadas hoy día con secuencias de archivo, como las impactantes imágenes de los saqueos masivos durante el apagón general de New York o la muestra de vagones de metro absolutamente pintados con grafitis por dentro y por fuera. También resulta muy atractivo la inclusión a partir del capítulo 7 dibujos animados que dinamizan la historia.

En el plano estrictamente musical hay un derroche de información, con una banda sonora extraordinaria que incluye salsa, soul, jazz, rhythm and blues, música disco, rock, pop. Hay potentísimas escenas de baile en discotecas o de conciertos al aire libre, como también son impactantes las referencias al tráfico de drogas o los esfuerzos de chicos y chicas por liberarse del control paterno.

En la serie aparecen personajes que fueron reales como el alcalde de New York en aquella época, Ed Koch, un político que basó sus tres mandatos en una dura política de “ley y orden”; el productor musical Robert Stigwood o los músicos África Bambaataa, Grandmaster Flash, DJ Kool Herc. Por su parte Nas, uno de los mejores y famosos raperos, pone la voz en los raps que interpreta en la serie su protagonista principal.

En el último capítulo la serie termina de una forma un tanto precipitada, dejando sin cerrar tramas de varios personajes importantes.

En definitiva, una serie muy interesante y entretenida, con muchos medios técnicos a su disposición, empezando por el propio director del primer capítulo el conocido cineasta Bob Luhrmann, que recomiendo no perderse. (Esta en Netflix y en la red).

rockyboy; 18-06-17

NA - 102
PINK FLOYD
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Pink Floyd

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The dark side of the moon

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Wish you were here

Pink Floyd forma parte de la élite más selecta de músicos del rock, por su excelsa obra y su enorme influencia en artistas posteriores. Aunque desarrollaron una identidad musical propia, en general, se movieron entre el rock psicodélico, el sinfónico y el progresivo.

El grupo estaba compuesto por Syd Barrett (voz y guitarra), Roger Waters (voz y bajo), Richard Wright (voz y teclados) y Nick Mason (batería). Más tarde, Syd Barret fue sustituido por David Gilmour (voz y guitarra). Al parecer, se denominaron Pink Floyd en honor a sus admirados músicos de blues Pink Anderson y Floyd Council.

En 1966, comenzaron su andadura musical y, poco a poco, fueron adquiriendo protagonismo, a nivel local, gracias a sus actuaciones en directo. Debutaron con el espléndido The Piper at the Gates of Dawn (1967) en el que Syd Barrett llevaba el peso de la composición y del liderazgo. Este trabajo se movió en el terreno de la psicodelia que era la música que comenzaba a imponerse en ese momento. No olvidemos que es el año del Sgt. Pepper’s de los Beatles. No obstante, al fondo psicodélico añadían el toque personal de la música de Pink Floyd que la hacía diferente a lo que se había escuchado con anterioridad en el rock: una base de guitarras, teclados y “voces lejanas” que trasportaba a un ambiente onírico y cósmico, con repentinas e incisivas incursiones de las propias guitarras, del bajo y de la batería. En definitiva, lo que algunos denominaron como rock espacial. Ejemplo de ello, fueron los magníficos temas Astronomy Domine, Lucifer Sam, Matilda Mother, Interstellar Overdrive, The Gnome o la selvática Pow R. Tog H (con pinceladas jazzísticas). Este álbum recibió excelentes críticas, aunque no se reflejó en las listas de éxito, y se convirtió en uno de los referentes de la música psicodélica británica. Tras su publicación, incluyeron a David Gilmour en su formación debido a los desvaríos mentales de Syd Barrett, derivados de su adicción lisérgica, que le hacían perder relevancia en la banda.

Siguiendo una similar línea conceptual, apareció A Saucerful of Secrets (1968). En este trabajo, Syd Barret tuvo una mínima participación (Jugband Blues). Globalmente, bajó algo el nivel de su predecesor y carecía de su efecto novedoso. Por tanto, suele tener una menor consideración. No obstante, disponía de temas interesantes como: Let There Be More Light, Set the Control for the Heart of the Sun o Remember Day. En definitiva, podría calificarse como un buen álbum de corte psicodélico. Aquí, acabó el recorrido de Pink Floyd por la psicodelia y el rock espacial.

Su música no pasó desapercibida para el director de cine Barbet Schroeder que les encargó la banda sonora de la película Music from the Film More de la surgió un discreto álbum, More (1969), que contenía una serie de canciones cortas y, en su mayoría, más acústicas de lo habitual.

Acto seguido, publicaron un extraño y controvertido doble álbum que tenía una parte en directo y otra en estudio: Ummagumma (1969). En el directo hicieron un brillante repaso de sus principales temas que reflejaba la magia y el oficio de los Pink Floyd en vivo. De otro modo, la parte grabada en estudio incluía canciones nuevas con tendencia hacia el rock progresivo y experimental. Ésta, resultó irregular, plomiza y de tediosa audición. Quizás debido a que inicialmente el peso de la composición lo llevó Syd Barrett y aquí intentaron componer cada uno por su lado. Todo ello, pudo condicionar el carácter anárquico de este disco.

Su siguiente aportación fue Atom Heart Mother (1970) con su famosa y, a la vez, simplista portada en la que aparecía una vaca en un prado mirando al objetivo en el momento de la foto. Se trató de una obra mucho más pretenciosa que Ummagumma, con exuberancia de orquestaciones como podía constatarse en la grandilocuente y magnífica canción que daba título al álbum, de casi 24 minutos de duración. En consecuencia, se alejaron de la psicodelia y se adentraron en el rock sinfónico y progresivo, especialmente en este tema. Las restantes canciones bajaron algo la calidad global pero, tan solo por este primer corte, este álbum merece ser incluido entre la discografía notable de Pink Floyd. Por primera vez en su carrera, con este disco alcanzaron el número uno en el Reino Unido.

Meddle (1971) fue un excepcional trabajo de transición que abonó perfectamente el terreno de sus posteriores obras maestras. Comenzaba con una brillante canción (One of these Days), tenía momentos melódicos (A Pillow of Winds, Fearless o San Tropez) e, incluso, incluía una tímida aproximación al blues (Seamus). Aunque, merecía una mención especial la épica Echoes que, a lo largo de sus magníficos e intrigantes 23 minutos, fue diseñando el mágico y personal sonido que inmortalizaría a Pink Floyd en la historia de la música con canciones prolongadas y muy elaboradas que creaban paisajes sonoros etéreos e hipnóticos. En ocasiones, este disco no es muy conocido o no se ensalza mucho. Esta situación puede ser errónea e injusta, ya que considero que está muy próximo a la obra más relevante y recomendable de este grupo.

Prosiguieron con una banda sonora para otra película de Barbet Schroeder: Obscured by Clouds (1972). En este caso, abundaban las canciones cortas enfocadas hacia el rock progresivo. Conviene precisar, en último término, que este trabajo suele pasar bastante desapercibido pero tiene su grado de interés.

En 1973, alcanzaron el punto culminante de su carrera musical con The Dark Side of the Moon. Este álbum siempre ha entrado en las quinielas sobre los mejores discos del rock. Se grabó en los estudios Abbey Road de Londres y, curiosamente, su productor fue el mismo que el del Abbey Road de los Beatles, un tal Alan Parsons. De entrada, cabía reseñar su icónica portada que hacía referencia a un prisma triangular reflectando la luz. En su contenido insistían en el concepto del rock sinfónico y progresivo pero arriesgando en cuanto a complejidad, virtuosismo y sofisticación. De este modo, no copiaban a nadie ya que no sonaban a nada anteriormente grabado. En concreto, constaba de nueve canciones muy trabajadas y con una gran riqueza instrumental, rozando el perfeccionismo sonoro. Todo ello, estaba aderezado con voces cálidas, exquisitos coros femeninos, sintetizadores, solos de saxofón y efectos especiales (latidos, ruidos de monedas, cajas registradoras, alarmas, relojes, despertadores o helicópteros). Uno de sus cortes más célebres fue Money que, curiosamente y debido a su contundencia, se apartaba del tono intimista del conjunto del disco. El resto poseía una excepcional calidad general; si bien, merecían destacarse los temas Time, The Great Gig in the Sky y Us and Them que derrochaban sensibilidad e incluían fantásticos solos de guitarra (Time). Tuvo un enorme éxito de ventas y llegó al número uno en Estados Unidos y al dos en el Reino Unido, batiendo todos los récords de permanencia en las listas de éxito hasta ese momento. En definitiva, este trabajo les permitió encontrar su sonido definitivo y les colocó en el “Olimpo de los dioses” de la música moderna.

Habían puesto el listón muy alto pero pudieron crear otro memorable disco: Wish You Were Here (1975). Estaba dedicado al antiguo fundador del grupo, Syd Barrett, que definitivamente había caído en las garras de las drogas y de los psiquiátricos. En este sentido, su título era muy ilustrativo: “Ojalá estuvieras aquí”. También, fue grabado en los estudios Abbey Road y, en este caso, lo presentaron con otra portada recordada de la iconografía del rock en la que aparecían dos hombres dándose la mano y uno de ellos ardiendo. En mi opinión, este enigmático disco puede capturar al oyente de principio a fin. Tan solo contenía cinco extensas y elaboradas canciones, más reposadas que en The Dark Side of the Moon, que mantenían la seña de identidad característica de Pink Floyd. Buen ejemplo de ello fueron: Shine on You Crazy Diamond, Welcome to the Machine, Have a Cigar (con la voz de Roy Harper) y Whish You Were Here. En ciertos ámbitos, lo colocan un peldaño por debajo de su predecesor pero esto es opinable. The Dark Side of the Moon puede tener más mérito por la novedad que supuso su genial y poco convencional sonido pero, personalmente, les concedo la misma consideración en cuanto a valía y capacidad de disfrute. Finalmente, consiguieron colocar esta obra maestra en el número uno en EEUU y el Reino Unido.

Su siguiente entrega fue Animals (1977), envuelta por otra curiosa carátula: un cerdo volando entre las chimeneas de una fábrica. Más que en otras ocasiones, su mensaje va dirigido hacia la crítica social y política. El disco comenzaba y finalizaba de manera acústica y tranquila. Mientras, las canciones intermedias (Dogs, Pigs y Sheep) poseían magníficos solos de guitarra tocados con una mayor contundencia que en sus dos álbumes precedentes, pero sin llegar a la estridencia. Especialmente, en Sheep en la que el alarde de guitarra de David Gilmour la convierte en algo realmente deslumbrante y sobrecogedor. En definitiva, tenía un sonido más rítmico pero igualmente cautivador. Por último, intuyo que con Animals puede pasar lo mismo que con Meddle, que no se les da la importancia oportuna. Y, aunque su grado de excelencia puede estar un poco por debajo de The Dark Side of the Moon y de Wish You Where Here, en mi opinión, estamos ante un excepcional disco.

Volvieron a recuperar su genialidad con el magnífico The Wall (1979). Fue un doble álbum conceptual y redundante, mayoritariamente ideado y controlado por Roger Waters que, en este momento, se había hecho el dueño del grupo. También, tenía un componente de crítica, en especial, sobre la guerra y la educación infantil. En esta variopinta obra aplicaron una mezcolanza del sonido exhibido en sus tres discos anteriores. Es decir, puro estilo Pink Floyd. Inevitablemente, sobresalía la canción Another Brick in the Wall (Part 2) que llegó a alcanzar el número uno en EEUU y en el Reino Unido. De igual modo, podrían ser dignos de destacarse otros brillantes temas como: In the Flesh?, Hey You, Comfortably Numb o Run Like Hell. Por el contrario, se podían escuchar algunos cortes de menor nivel que propiciaban que, desde una visión global, The Wall no llegara al grado de perfección de The Dark Side of the Moon y de Wish You Where Here pero, en cualquier caso, se aproximaba. El álbum se vendió bien, recibió buenas críticas y se alzó al número uno en EEUU. Finalmente, Alan Parker realizó en 1982 una película al respecto, protagonizada por Bob Geldof.

A partir de aquí, hicieron álbumes de menor entidad. Prueba de ello fue el pobre The Final Cut (1983), ya sin Richard Wright que había abandonado el grupo o, quizás, había sido invitado a hacerlo por parte del egocéntrico Roger Waters. De hecho, éste vuelve a llevar el mando en esta sosa grabación que parecía hecha por puro compromiso o capricho. Fue un triste final para una banda tan grande. Su fracaso desencadenó las desavenencias entre sus componentes y, en consecuencia, la disolución del grupo. A pesar de ello, logró el número uno en Reino Unido, circunstancia que, curiosamente, no pudieron alcanzar ni con The Wall ni con The Dark Side of the Moon.

Sorprendentemente, años más tarde, Gilmour, Mason y Wright reflotaron el grupo. Lo hicieron sin Roger Waters, debido a los problemas legales entre él y el resto de los integrantes por la propiedad de la marca Pink Floyd. De este modo, bajo la batuta de David Gilmour, publicaron A Momentary Lapse of Reason (1987). Mejoró algo respecto a The Final Cut, aunque no lo suficiente. Apenas recordaba los estupendos discos de antaño y sonaba a música acomodada. De él, salió un sencillo de éxito: Learning to Fly.

Varios años después, volvieron a la carga, también sin Waters, con el discreto The Division Bell (1994) (número uno en EEUU y Reino Unido). En momentos puntuales, evocaba un poco al sonido típico de Pink Floyd. De igual modo, lo hicieron con el decepcionante The Endless River (2014) (número uno en el Reino Unido), sin Richard Wright que había muerto en 2008. Ambos, no aportaron nada en especial a su obra anterior y sorprende que obtuvieran semejante rédito. ¿Por el efecto nostálgico?.

Por otra parte, al margen de Ummmagumma, existen más álbumes en directo: Delicate Sound of Thunder (1988), Pulse (1995) (número uno en EEUU y el Reino Unido) y Is There Anybody Out There? . The Wall Live 1980-1981 (2000), aunque considero que la música tan preciosista de Pink Floyd quizás sea mejor disfrutarla en sus discos de estudio.

De igual modo, existen varios recopilatorios de Pink Floyd. En este sentido, no creo que sea lo más aconsejable optar por ellos debido a la heterogeneidad de su obra y al carácter conceptual de muchos de sus trabajos.

Por último, de la trayectoria individual de los integrantes de Pink Floyd, puede decirse que los más prolíficos han sido David Gilmour y Roger Waters. Curiosamente, han tenido una escasa repercusión a pesar de su grandeza y de su descomunal aportación a la carrera de Pink Floyd. Del mismo modo, ni Nick Mason, ni Richard Wright han tenido fortuna en sus obras en solitario. Por otra parte, el resto de la formación ayudó a Syd Barrett en dos aceptables trabajos: The Madcap Laughs (1970) y Barrett (1970).

En conclusión, estamos ante una de las bandas más importantes, visionarias e innovadoras del rock que ha dejado para la posteridad un gran disco de rock psicodélico: The Piper at the Gates of Dawn y tres legendarios y atemporales álbumes que se acercaron a la perfección sonora como: The Dark Side of the Moon, Wish You Where Here y The Wall.

bruscas; 28-04-17

NA - 101
CAMEL
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Camel fue una banda británica de rock sinfónico/ progresivo. En este sentido, es difícil precisar dónde acaba el rock sinfónico y dónde empieza el progresivo o viceversa. Aunque, creo que esta disquisición carece de importancia cuando predomina la calidad de una obra. Este grupo ha formado parte del elenco de grandes formaciones, cada una con su propia idiosincrasia, pertenecientes a esta tendencia musical: Moody Blues, Procul Harum, Pink Floyd, Genesis, Yes, The Nice, Emerson, Lake & Palmer, Caravan, Soft Machine, Barclay James Harvest, Focus, Gentle Giant, King Crimson, Jethro Tull, Alan Parsons, Electric Light Orchestra o Mike Oldfield, entre otros. Pero es curioso que Camel no ha gozado de la misma fama que la mayoría de las bandas mencionadas, permaneciendo en un segundo plano. Incluso, no aparece reseñada en ciertas enciclopedias de prestigio dedicadas al rock. En mi opinión, supone un craso error y una grave injusticia.

A partir de 1964, Camel comenzó a forjarse a través de diferentes formaciones precursoras y de escasa relevancia y, en 1971, tomó su nombre definitivo con los siguientes integrantes: Andrew Latimer (líder, voz, guitarra y flauta), Peter Bardens (teclados), Doug Ferguson (bajo) y Andy Ward (batería). Como es habitual en el rock progresivo, su música era una amalgama de estilos. En el caso que nos ocupa, hicieron una mezcla esencialmente de rock, pop y jazz-rock, con algunas aportaciones de música clásica y electrónica. Con estos ingredientes consiguieron un sonido elegante, limpio y sin las estridencias y fastuosidades de otros grupos coetáneos (Yes o Emerson, Lake & Palmer, por ejemplo).

Debutaron con un disco homónimo: Camel (1972), grabado en MCA Records. Resultó un tanto heterogéneo y carente del sentido conceptual de sus trabajos más relevantes. Por otra parte, estaba más próximo al rock progresivo que al sinfonismo de sus dos obras posteriores. Se intuía que aún no habían definido su estilo característico. Esto no impide reconocer que aportara algunos temas interesantes como Slow Yourself Down o Never Let Go y otros que ya perfilaban su sonido futuro como Mystic Queen. Lamentablemente, este aceptable trabajo apenas tuvo reconocimiento y éxito comercial.

Para relanzar su carrera ficharon por Decca y editaron Mirage (1974). De entrada, llamaba la atención su portada con el famoso camello que recordaba al que aparecía en una cajetilla de tabaco. Sin duda, pasó a formar parte de las carátulas famosas del rock por su originalidad. En su contenido había abundancia de teclados y flautas, junto a delicadas y virtuosas guitarras que propiciaban un ambiente intimista en muchos pasajes. Todo ello, le daba, en ocasiones, un toque más sinfónico y jazzístico que a su trabajo anterior. Dentro una enorme calidad general, destacaban temas contundentes (Freefall), magníficas canciones de corte más pausado (Supertwister o la suite Nimrodel/ The Procession/ The White Rider) y otras a mitad de camino entre ambos conceptos (Lady Fantasy). En consecuencia, lograron un gran disco que definía a la perfección el sonido personal de Camel. Además, les permitió mejorar sus ventas y ganar prestigio. En suma, estamos ante un clásico de la discografía de Camel y del rock.

Prosiguieron con una obra maestra de carácter conceptual: The Snow Goose (1975), basada en la novela del escritor Paul Gallico. En su conjunto, crearon un álbum plácido, melódico, rico en matices y más próximo al rock sinfónico que cualquier otro trabajo de Camel. Estaba conformado por dieciséis maravillosas canciones que eran cortas de duración y estrictamente instrumentales. Su valía y exquisitez se podría constatar en joyas como: The Snow Goose, Rhayader, Rhayader Goes to Town, Migration, Flight of the Snow Goose, Dunkirk o La Princesse Perdue. De este modo, consiguieron el aplauso de la crítica y de sus admiradores y alcanzaron su cumbre musical. En este sentido, posiblemente sea el mejor disco de toda su carrera y uno de los más importantes de la historia del rock sinfónico.

Le siguió otro excepcional álbum: Moonmadness (1976). A diferencia de The Snow Goose sus canciones eran más largas y no fue íntegramente instrumental, acercándose, en mayor medida, al rock progresivo. Tuvo una excelente aceptación, fácilmente entendible ya que incorporaba magníficos temas como Song Within a Song, Chord Change o Lunar Sea. En definitiva, crearon otro clásico para enriquecer la enciclopedia del rock progresivo. Finalmente, creo que Moomadness, The Snow Goose y Mirage conforman una fantástica trilogía que representa la obra más excelsa de Camel.

Acto seguido, la formación fundadora de Camel se modificó ya que la abandonó Doug Ferguson y se incorporaron Richard Sinclair (ex Caravan) al bajo, Mel Collins al saxo y, de forma circunstancial, Brian Eno a los teclados. Con esta nueva banda se elaboró Rain Dances (1977). En este caso, continuaron en su línea de rock progresivo pero con una mayor dosis de jazz-rock. Posiblemente, influyeron en ello sus nuevos integrantes. Sus cortes más reseñables pudieran ser: Highways of the Sun y One of These Days I'll Get an Early Night. En resumen, aportaron otro gran disco aunque puede estar un peldaño por debajo de los tres precedentes en cuanto a su grado de excelencia.

Con la única ausencia de Brian Eno respecto a los anteriores integrantes, publicaron Breathless (1978). En este trabajo renunciaron a su personal sonoridad en aras de un acercamiento descarado hacia el pop. De este modo, sus canciones eran más cortas, más insulsas y carentes de esos pasajes instrumentales, marca de la casa, que tanta gloria les dieron. Curiosamente, este álbum suele tener buenas críticas pero siento disentir ya que me parece excesivamente meloso y acomodado. Después de este trabajo, Peter Bardens, uno de los pilares esenciales del grupo, lo dejó supuestamente por discrepancias con el nuevo sonido adoptado.

A raíz de esta entrega, existió un antes y un después en la carrera de Camel y, en lo sucesivo, persistieron en ese alejamiento del estilo característico de sus primeros discos, con la excepción de Nude. Esto no quiere decir que el resto de su obra sea desdeñable pero es diferente. A unos, les gustará su primera época y, a otros, la posterior o las dos. Personalmente, me quedo con la primera.

En 1979, apareció I Can See Your House from Here. Inicialmente, llamaba la atención su curiosa portada con un astronauta crucificado y a la deriva en el espacio. Respecto a su contenido, siguieron con la misma inercia trazada en Breathless. De nuevo, estamos ante un trabajo de menor entidad y con tendencia hacia lo comercial, aunque conviene destacar la brillantez del tema Ice. También, obtuvo buenas críticas pero no lo colocaría entre los más destacados de su discografía.

Debutaron en la década de los ochenta con Nude (1981), otro álbum conceptual basado en la historia de un soldado japonés perdido en una isla durante la segunda guerra mundial. Fue una grata sorpresa porque volvieron a un sonido más elaborado y convencional. Como dato curioso, en algunos pasajes la guitarra de Latimer remedaba a la Gilmour en Pink Floyd. Sin duda, elevaron el nivel de calidad gracias a interesantes temas como City Life, Drafted, Docks, Landscapes, Captured o Lies. Todo ello, generó un considerable reconocimiento general. Por tanto, estamos ante otro álbum recomendable.

Sin la mayoría de la formación inicial y con músicos invitados para la ocasión, Latimer publicó The Single Factor (1982). Fue un trabajo flojo, con la salvedad de algún buen tema como Selva y Sasquatch. Otra vez, cayeron en la música fácil y, en consecuencia, no funcionó bien. Mejoraron con Stationary Traveller (1984), también con incursiones en el pop y en el que sobresalían canciones como Stationary Traveller y West Berlin. Podría definirse como un álbum correcto y de agradable escucha pero sin llegar a las cuotas de sus obras destacadas.

Después de un largo retiro, Latimer retomó Camel como único miembro fundador y grabó una serie de buenos y meritorios discos: Dust and Dreams (1991) (brillante trabajo de tono intimista), Harbour of Tears (1996) (en la línea del anterior y, posiblemente, el mejor álbum de su última etapa), Rajaz (1999) (interesante disco con un sonido muy reposado) y A Nod and a Wink (2002) (otra notable entrega con una mayor vitalidad que las precedentes). Tuvieron buenas críticas pero, en gran medida, pasaron bastante desapercibidos. Por una parte, por no tener la magia de sus obras maestras y, por otra parte, por ser atemporales ya que en la época en la que aparecieron, probablemente, había desaparecido el gusto mayoritario por esta música. Por último, procede recordar que, actualmente, Latimer aún sigue haciendo giras ocasionales y nostálgicas.

De otro modo, existen diferentes recopilaciones de este grupo. Si bien, no creo que sea lo más oportuno recurrir a ellas ya que la mayoría de sus discos son conceptuales y sería una pena despedazar y escuchar fuera de contexto partes de obras de la categoría de Mirage, The Snow Goose o Moonmadness. También, grabaron varios directos de los cuales los más representativos pudieran ser: A Live Record (1978) de su primera etapa y Never Let Go (1993) de su segundo periodo. No obstante, ante este tipo de música tan preciosista quizás sean más recomendables los discos de estudio.

En conclusión, estamos ante una banda que frecuentemente se ha minusvalorado y considerado de segunda categoría dentro del rock sinfónico y progresivo. De hecho, vuelvo a recalcarlo, ni siquiera aparece en algunas guías musicales de reputación. Entiendo que sería justo sacar a Camel del ostracismo en el que, en ciertos ámbitos, le han colocado para concederle el reconocimiento oportuno, máxime teniendo en cuenta que legaron discos de peso a la historia del rock como Mirage, The Snow Goose o Moonmadnes.

bruscas; 18-11-16

NA - 100
EL PREMIO NOBEL PARA DYLAN
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La concesión del Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan es un acontecimiento que debe llenar de alegría a todos los amantes de la música y muy en especial a los que fuimos seguidores de Caravana.

Ya sé que es un reconocimiento controvertido, ¡faltaría más!, sería extraño que Dylan no produjera polémica; ha sucedido siempre a lo largo de más de cinco décadas de creación artística.

Admito que en esto de Dylan no soy nada imparcial. Desde hace 52 años soy un ferviente seguidor y admirador, incluso cuando en los años 80 y 90 del siglo pasado, los discos de Dylan levantaron fuertes críticas y desacuerdos. Por tanto no solo considero merecidísimo el Premio Nobel, sino que además recalco ¡que ya era hora! Hay quienes dicen que había otros magníficos candidatos, mas merecedores, es posible aunque o no se identifican claramente o no los conoce nadie.

Cuando en el futuro, con un cierto distanciamiento, se escriba la historia del siglo XX, los dos hechos culturales más relevantes del mismo serán sin duda la aparición y desarrollo del cine y la aparición y desarrollo de la música rock. Si estamos de acuerdo con esa evidencia, resulta que el músico que más influido en la historia del rock ha sido precisamente Bob Dylan, cuya obra temprana, aunque ya muy madura, provocó en 1965 un profundo revulsivo creativo nada menos que en The Beatles, que tras conocerla cambiaron radicalmente su forma de componer.

Las canciones de Dylan, decenas y decenas de ellas, y no solo de los años 60, han sido interpretadas, cuando no copiadas, por miles de músicos de primera, segunda, tercera y cuarta división. Su forma de componer, letra y música, ha inspirado a muchísimos músicos, bastantes de ellos primeras figuras, que no se han recatado en reconocer la profunda influencia de Bob.

Hay quien dice, que muy bien, que Dylan es la cumbre de la música popular del siglo XX, pero que ello no tiene nada que ver con ser una gran figura literaria merecedora del Premio Nobel. ¿Se puede disasociar la letra y la música en las canciones de Dylan? Imposible.

Dylan ha sido y es todavía una esponja cultural, que ha absorbido numerosas y valiosas tradiciones literarias, que se reflejan en las letras de sus canciones. Para empezar la Biblia (tan presente en toda su obra como buen judío y buen norteamericano), y desde luego dos de los mas grandes escritores de las primeras décadas del siglo XX como Walt Whitman o Faulkner; también el surrealismo francés, la poesía beatnick, el folksong anglosajón tradicional, las canciones de lucha de los movimientos sociales del siglo XIX y XX…. Hay que leer muy despacio sus canciones, unos textos sin duda muy difíciles, para apreciar el enorme poso cultural que hay en ellas.

Ser un buen escritor, no es solo ser un buen artesano de la lengua, ejemplos los tenemos en nuestro país, donde personajes de mas que dudosa valía ocupan una silla en la Real Academia. Ser un buen escritor es ser capaz de transmitir y catalizar sentimientos, de contar historias que capten el interés de la gente, de que las personas se reconozcan e identifiquen con lo que leen o escuchan. Y ahí Dylan tiene pocos rivales en el pasado siglo XX.

Porque ¿quién describió mejor que Dylan los sentimientos de los jóvenes nacidos en la posguerra mundial? ¿quién popularizó mensajes pacifistas asumidos por millones de personas en todo el mundo? ¿quién puso mejor de relieve los profundos cambios que se estaban produciendo en la moderna sociedad de consumo? ¿quién reflejó con mayor energía la resistente discriminación racial y las desigualdades sociales en el país más rico del mundo y que se presentaba como el modelo a seguir? ¿quién presentó con más claridad el miedo al holocausto nuclear y a la vez la denuncia de los mercaderes de armas? ¿quién cantó con mayor madurez, sin ñoñeria, las crisis de las relaciones amorosas de las nuevas generaciones, que se creían vacunadas por el amor libre o las parejas autoconsideradas igualitarias? ¿quién narró con sencillez la soledad de la gente en las grandes ciudades o la vida vulgar de los habitantes del hábitat rural?.... y así podríamos seguir….

En mi opinión, eso es la cultura. La comunicación creativa entre el artista y la gente. Y eso lo ha logrado como pocos Bob Dylan, con sus canciones, sus letras y su música.

Termino con dos apostillas.

Por favor no buscar la traducción de las letras de las canciones de Dylan en la Wikipedia, es un destrozo. Lamentablemente las buenas traducciones en castellano tienen ya bastantes años y en muchos casos son inencontrables; esperemos que al hilo del Premio Nobel se reedite, actualice y complete su obra en ingles y al menos en castellano.

Lo segundo. Tuve la gran suerte de conocer a Dylan a finales de 1964, gracias a Ángel Álvarez y a sus programas de radio “Caravana/Vuelo 605”, mi eterna gratitud por descubrirnos a sus seguidores, un puñado de jóvenes españoles, una obra que a muchos nos ha acompañado, emocionado y admirado a lo largo de nuestra vida.

rockyboy; 14-10-16

NA - 099
BANDY2
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Bandy2

Bandy2 es un grupo madrileño de rock que se encuentra en los albores de su carrera, sí bien cuenta con los mimbres para lograr, a buen seguro, una dilatada trayectoria. Los mimbres a los que hacemos referencia son Jorge Doalto (voz y coros), Pedro Romero (voz y coros), Goyo García (guitarra solista), Jorge Pérez (guitarra rítmica), Javier Tabarés (bajo), Alberto Samper (armónica) y Oscar Pérez (batería). A ello hay que añadir su reconocido entusiasmo y sus evidentes buenas maneras.

Asistimos al concierto que ofrecieron el pasado día 3 en Rivas de Jarama (Madrid), donde consiguieron conectar en todo momento con el público asistente, que siguió su actuación con las consabidas muestras de aprobación, incluidos algunos pasos de baile (rock’n’roll, por supuesto) a cargo de animosos espectadores. Un éxito, sin duda.

Además de animar a nuestros amigos de Bandy2 a proseguir en su recorrido, que auguramos prolongado en el tiempo, queremos aprovechar para, a través de ellos, rendir desde aquí un merecido homenaje a todas esas bandas de rock que dedican su tiempo, su esfuerzo y su ilusión a llevar nuestra música por la geografía peninsular, ratificando su inmortalidad y haciendo la felicidad de tantos.

pastro; 09-09-16

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TRACY CHAPMAN
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Nacida en Cleveland en 1964, Tracy Chapman es el fiel reflejo de cantautora norteamericana de folk que ha seguido la estela trazada por otras predecesoras del mismo estilo como Joan Armatrading, Joan Baez, Joni Mitchell o Judy Collins. Aunque, Tracy aporta otros matices ya que se ha aproximado al blues y al góspel y ha añadido ritmos africanos en algunas de sus canciones.

Poseedora de una sensual y apasionada voz, se caracteriza por ser una magnífica narradora de historias crudas de las miserias humanas. Por otra parte, siempre está comprometida social y políticamente a favor de los afroamericanos y, en general, de los más desfavorecidos como lo demuestra su disposición a participar en cualquier concierto benéfico donde soliciten su presencia. Todas estas connotaciones imprimen a sus sencillas y agradables canciones un particular sello de identidad.

Mientras realizaba sus estudios universitarios, comenzó a tocar en las calles y cafés del estado de Massachusetts hasta que el destino le sonrió y pudo firmar por la compañía Elektra Records para grabar su primer disco: Tracy Chapman (1988). Este álbum tuvo un gran impacto teniendo en cuenta que consiguió excelentes críticas, vendió millones de copias y llegó al número uno en múltiples países. De entrada, destacaba por su austeridad y frescura. A su vez, se percibía muy acústico y lleno de sensibilidad. Sus temas más relevantes fueron Talking About a Revolution, Fast Car y Baby I Can´t Hold You. Si bien, el resto de las canciones no desmerecían e, incluso, se permitió cantar “a capella” en Behind the Wall. Ese mismo año, participó en el concierto de homenaje a Nelson Mandela junto a figuras consagradas de la música y supuso el trampolín definitivo que le catapultó a la fama.

No obstante, en el mundo de la música suele ocurrir que, después de un primer trabajo deslumbrante, el segundo no tiene fácil llegar a su grado de excelencia. Así ocurrió con Crossroads (1889) ya que siguió en una misma línea conceptual pero con una calidad inferior y sin aportar novedades sustanciales. Esa misma consideración podría hacerse para sus sucesivos discos: Matters of the Heart (1992), New Beginning (1995), Telling Stories (2000), Let It Rain (2002), Where You Live (2005) y Our Bright Future (2008). Todos ellos, han sido elaborados con honestidad, autenticidad y siempre manteniendo su mensaje de implicación política y social, pero esta artista ha incidido en la reiteración de estilo y sonoridad. En consecuencia, no fueron recibidos con el mismo entusiasmo que provocó su primer álbum. Esto último, no impide reconocer que estemos ante una cantautora de raza que ha dejado para la posteridad un gran disco, Tracy Chapman, que puede considerarse como un referente del folk moderno y que siempre podrá escucharse con agrado.

Por último, una visión retrospectiva de su carrera se puede encontrar en Collection (2001) y, más recientemente, en Greatest Hits (2015).

bruscas; 29-04-15

NA - 097
THE STOOGES
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The Stooges

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Iggy Pop

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Funhouse

James Jewel Osterberg, más conocido como Iggy Pop, nació en el estado de Michigan en 1947. Este personaje es uno de los atípicos pesos pesados del rock y, posiblemente, un genio incomprendido y con pésimos modales, aunque con el paso del tiempo parece que se ha calmado. A semejanza de Jim Morrison ha sido un animal escénico, destacando por su comportamiento histriónico, desafiante y violento. De hecho, siguen siendo recordadas sus actuaciones en directo con el torso desnudo y ensangrentado por las lesiones que se autoinfligía con cristales rotos y en las que el propio Iggy se lanzaba planeando hacia el público y era transportado por los brazos levantados de los asistentes. Estas imágenes han pasado a la posteridad como simbólicas de esta faceta del rock. A su vez, fue el alma del grupo The Stooges, uno de los más temerarios de la maquinaria del rock junto a sus coetáneos MC5, ambos fieles representantes del manido lema: sexo, drogas y rock’n’roll.

En lo estrictamente musical, Iggy se inició como baterista de varias bandas. Entre ellas, formó parte de The Iguanas y de ahí le viene el apodo de la “Iguana de Detroit”. En 1967, creó en Detroit The Stooges con los siguientes integrantes: el guitarrista Ron Asheton, el bajista Dave Alexander, el baterista Scott Asheton y el propio Iggy como vocalista. Debutaron con un disco homónimo: The Stooges (1969) que fue producido por John Cale (ex Velvet Underground) y no tuvo éxito comercial. Si bien, dejaron claro que rompían con los esquemas clásicos de la música de los sesenta y anticiparon los cimientos de lo que posteriormente se conocería como punk. Esta innovación venía propiciada por la peculiar puesta en escena de Iggy Pop y por la presencia de guitarras estridentes y de una potente batería. Sus temas más destacados fueron 1969, I Wanna Be Your Dog y No Fun y, en general, todos tenían la contundencia oportuna para este tipo de música, con la excepción de Ann y la hipnótica We Will Fall de 10 minutos de duración. Escuchándolo en la actualidad, creo que este álbum sigue teniendo vigencia.

Su segunda entrega, Fun House (1970), tampoco tuvo una buena acogida. No obstante, puede considerarse como un gran disco desde el principio al fin. Estaba presidido por una portada de aspecto psicodélico y en su interior se entremezclaban poderosos temas que se movían entre el rock, el blues y el hard rock (Down on the Street y Loose), con cortes todavía más duros (T.V. Eye, Fun House y 1970) o con otro de más compleja y chirriante audición (L.A Blues). Aunque, en mi opinión, el tema más logrado fue Dirt, un vibrante blues en el que Iggy Pop arrastraba la voz a lo Jim Morrison. Como curiosidad añadida, destacaba la presencia ocasional del saxofón a cargo de Steven Mackay. En definitiva, salvando los gustos personales, este álbum de sonido crudo puede catalogarse como uno de los más influyentes del rock.

Aún a pesar de haber alcanzado un punto álgido en su carrera con el excelente Fun House, en ese momento, la banda estaba desahuciada y a punto de desaparecer por el fracaso comercial y por la adicción a las drogas de sus componentes. Afortunadamente, fueron rescatados por un amigo y admirador suyo, nada menos que David Bowie. Éste, les consiguió fichar por la discográfica Columbia Records y les produjo su siguiente trabajo. Así, en 1973, publicaron Raw Power y regresaron a un sonido más duro y rabioso. De este modo, en este certero trabajo ya sentaron definitivamente las bases del punk, convirtiéndolo en una referencia obligada para los seguidores de este movimiento. Iggy no quedó muy conforme con la sonoridad generada por Bowie y lo remasterizó en 1977.

Vuelvo a incidir en que estos tres álbumes apenas tuvieron reconocimiento y éxito en el momento de su aparición, pero el paso del tiempo les ha hecho justicia en cuanto a la repercusión que han tenido en músicos y discos posteriores.

En 1974, las tensiones entre los miembros de la banda y su dependencia de las drogas provocaron su disolución. Años después, Iggy se juntó con James Willianson, también exStooge, para grabar el meritorio Kill City (1977) que sirvió de puente hacia su carrera en solitario. Más tarde y de manera sorprendente, The Stooges se reunificaron para editar The Weirdness (2007) y Ready to Die (2013). Ambos, tuvieron malas críticas por su insuficiente calidad y porque, evidentemente, su momento ya había pasado.

Por otra parte, después de la disolución de los Stooges en 1974, Iggy Pop inició su irregular andadura individual con el apoyo inestimable de David Bowie en sus primeros discos. De esta inicial etapa, sobresalían dos álbumes que tenían un sonido más comercial de lo habitual y próximo al de los discos de Bowie en su periodo berlinés (Low y Heroes). El primero de ellos fue The Idiot (1977) y de él destacó la canción China Girl, posteriormente grabada con mayor impacto por David Bowie en su álbum Let’s Dance (1983). El segundo era Lust for Life (1977) que ya contenía una serie de temas deslumbrantes: Tonight, Lust for Life y The Passenger.

En lo sucesivo, ha seguido grabando trabajos hasta la actualidad. Algunos han sido mediocres pero, en cambio, hay otros perfectamente recomendables en los que se alejó de la comercialidad y retornó a un sonido más contundente: New Values (1979), Brick by Brick (1990) (con Slash como guitarrista invitado) y American Caesar (1993).

También, existen diferentes directos disponibles para los que sean apasionados seguidores de este músico y de su grupo. De otro modo, Nude and Rude: The Best of Iggy Pop (1996) resultó un acertado resumen de su carrera con The Stooges y en solitario.

En suma, Iggy Pop puede presumir de haber legado Fun House, uno de los álbumes de mayor peso en el rock. Además, la influencia de este peculiar artista se ha alargado a otros músicos como Alice Cooper, New York Dolls, Ramones o Sex Pistols, por ejemplo. Asimismo, ha repercutido en estilos como el punk -siendo considerado “el padrino” de este movimiento- y, en menor medida, en el garage rock, el hard rock y el grunge.

bruscas; 05-12-15

NA - 096
SANTANA
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Hablar de Santana es hablar de mestizaje musical y del máximo exponente del rock latino. Nacido en Autlán de Navarro (México), en 1947, creció en un ambiente musical ya que su padre tocaba en una banda de mariachis en Tijuana. Posteriormente, se trasladó a San Francisco y se vio inmerso en el auge del movimiento hippy y la psicodelia. Estas circunstancias socio-culturales propiciaron que fuese el músico idóneo para fusionar sus originales ritmos latinos con el rock, el pop, la psicodelia, el jazz, el blues y el funk. El resultado de esta amalgama dio lugar a lo que se definió como rock latino. Precisando más en su idiosincrasia musical, Santana es poseedor de un peculiar sonido que se basa en su inconfundible tono de guitarra, con apasionados solos que realzan las canciones melódicas, en los teclados y en la percusión. Esta última tiene un perfil salsero y afro-cubano debido a la utilización de instrumentos como congas, bongos y timbales. Por otra parte, ha desarrollado su carrera musical bajo la denominación de Carlos Santana o simplemente Santana, salvo en algún periodo en el que se ha hecho llamar Devadip Santana por cuestiones religiosas.

Santana apareció en la escena musical en plena psicodelia aportando frescura y originalidad y se codeó con importantes grupos californianos representativos de este movimiento (The Byrds, The Doors, Jefferson Airplane/Starship, Grateful Dead, Quicksilver Messenger Service, Country Joe and the Fish, It´s A Beatiful Day, The Electric Prunes, Love, Moby Grape, Iron Butterfly, The Seeds o Spirit). Poco a poco fue ganando prestigio en San Francisco, especialmente por sus actuaciones en el Filmore West. Ésto, le permitió ser invitado al festival de Woodstock y, después de impresionar con su directo en este mítico festival, sacó al mercado su primer disco titulado sencillamente Santana (1969). Sobre una base de percusión apabullante, este álbum asombró al mundo del rock por su originalidad y fusión de ritmos. A su vez, sentó las bases del rock latino y ya contenía auténticos estándares del autor como Soul Sacrifice, Jingo y Evil Ways. Con este trabajo pasó directamente al estrellato de la música y, hoy en día, puede considerarse como uno de los discos debutantes más influyentes del rock.

Tuvo una magnífica continuidad con Abraxas (1970), una obra más madura y pulida en la que unía el rock, el blues, el jazz y la salsa. Este memorable álbum estaba presidido por una psicodélica e inolvidable portada, acorde con la moda de la época, en la que aparecía desnuda una sensual e imponente mujer de raza negra. Sin duda, una de las carátulas más emblemáticas del rock. En su interior albergaba una fantástica versión blues/caribeña del Black Magic Woman de los Fleetwood Mac, la espléndida adaptación de Oye Como Va del gran percusionista Tito Puente y, por supuesto, una prodigiosa balada instrumental que hizo soñar a miles de personas llamada Samba Pa Ti. Habitualmente, muchas versiones no superan al original pero creo que tanto Black Magic Woman como Oye Como Va son la excepción, ya que ambas brillan magistralmente en las manos de Santana. El resto del disco rayaba a gran altura confeccionando una obra maestra que le permitió alcanzar el número uno en EEUU.

Persistiendo en la línea conceptual de los dos precedentes, publicó Santana III (1971). Resultó otro excelente trabajo en el que destacaba el éxito No One to Depend On. Globalmente, tenía un sonido más contundente y una mayor carga de ritmos latinos (Guajira o Para Los Rumberos). Quizás, este álbum ha pasado más desapercibido y ha podido ser infravalorado por suceder al poderoso Abraxas. Aún así, conquistó otro número uno en EEUU, circunstancia que no se repetirá hasta la aparición de Supernatural en 1999. De esta forma, se completó una excepcional trilogía que consolidó el sonido característico del autor y en la que se podía encontrar al Santana más deslumbrante de su carrera.

Este fantástico periodo lo culminó con un potente directo: Carlos Santana & Buddy Miles! Live! (1972). La presencia del exbaterista de Jimi Hendrix condicionó un sonido más inclinado hacia el funk y el soul y un protagonismo considerable en el disco ya que aportó varios temas, especialmente el exitoso Them Changes.

Sorprendentemente, hizo un giro radical en su enfoque musical y se adentró en el terreno del Jazz Fusion. De este modo, engendró Caravanserai (1972) que destacaba por una mezcla de rock, jazz y ritmos latinos. Su preciosa carátula representaba una columna de dromedarios cruzando el desierto con parsimonia y era bastante sugerente del contenido del disco ya que desprendía un ambiente agradable, relajante y, a veces, hipnótico. De hecho, la primera canción bien podría ser la banda sonora de esta portada. La mayoría de los temas fueron instrumentales y ninguno de ellos era especialmente apropiado como para sacarlo en sencillo, aunque esta cuestión no debe resultar indispensable en un álbum conceptual como éste. A pesar de no llegar al número uno de las listas de éxito, podría considerarse como una de las cumbres creativas de Santana.

En lo sucesivo, publicó una serie de álbumes de menor categoría pero, en general, muy dignos. Así, apareció Love Devotion Surrender (1973) con la colaboración esencial de John McLaughlin y la participación de Billy Cobham y Jan Hammmer. En él, hicieron un homenaje a John Coltrane. De hecho, incluyeron dos versiones suyas (A Love Supreme y Naima). Esta arriesgada obra estaba muy influenciada por la espiritualidad y tenía una mayor presencia de la guitarra eléctrica que la anterior. El resultado fue destacable pero más complejo de lo habitual. De otro modo, en Welcome (1973) retornó satisfactoriamente a la fórmula iniciada con Caravanserai y aportó temas interesantes como: Love Devotion and Surrender, Samba de Sausalito, Yours Is the Light y Mother Africa.

Más tarde, volvió a insistir en su faceta espiritual y en las referencias orientales con Illuminations (1974). Esta vez, lo realizó con la estrecha colaboración de Alice Coltrane (viuda de John Coltrane) y sin apenas presencia de la guitarra eléctrica. En cambio, había un mayor protagonismo del piano, la flauta, el arpa y la sección de cuerda. La consecuencia fue un disco un tanto tedioso. No obstante, recuperó un buen nivel con Borboletta (1974) ya que siguió con acierto la estela trazada por Caravanserai. En su conjunto, podría definirse como un disco ameno y logrado.

La excepción a este periodo de relajo fue el apasionado directo Lotus (1974), un doble CD grabado en Osaka (Japón) que aportaba, en ciertos pasajes, un sonido más contundente y eléctrico que los cinco previos.

A partir de aquí, abandonó el terreno experimental y jazzístico y retornó a su sonoridad convencional pero con una orientación más comercial. Este es el caso de Amigos (1976), un notable trabajo que ganó fuerza al incluir el célebre instrumental Europa con el que Santana alcanzaba momentos mágicos de intimismo y pasión. Hay que reconocer que en este tipo de canciones es donde surge el “duende” de Santana. También, resaltaban Dance Sister Dance y Gitano con su aire hispano. En definitiva, se trata de otro clásico de Santana que tuvo una buena aceptación, aunque sin llegar al nivel de sus discos más emblemáticos.

En 1977, editó Festival siguiendo un esquema similar al de Amigos. Mantenía un correcto nivel y contenía una de esas joyas con las que suele deleitar Santana: Revelation. Este tema incidía en el estilo de Samba Pa Ti o Europa. También, había ocasión para los ritmos brasileños (Carnaval) o para alguna pachanga tipo María Caracoles. Ese mismo año, tuvo un buen reconocimiento por parte de la crítica y del público con Moonflower. Incluía un muestrario de sus canciones más célebres en directo (Black Magic Woman, Soul Sacrifice, Europa,..), alternando con temas de estudio entre los que destacaban: la versión del She’s No There de los The Zombies y una fantástica balada instrumental denominada Flor D’ Luna. El resultado fue un disco variado y ameno.

Posteriormente, Santana se adentró claramente en un terreno menos arriesgado con el endeble Inner Secrets (1978). Aunque, de este trabajo tuvo cierto éxito el tema On Chain. Marathon (1979) también participaba de esta tendencia comercial pero poseía más calidad. Con este álbum se decantó hacia al pop/rock y aportó canciones meritorias: Lightning In The Sky, You Know That I Love You, Stand Up, Summer Lady y, en especial, la exquisita Aqua Marine. En consecuencia, proporcionó un disco agradable.

Curiosamente, entre ambos, apareció Oneness: Silver Dreams Golden Realities (1979) con un sonido que nada tenía que ver con su obra más reciente. Es posible que este extraño trabajo sea uno de los más desconocidos de Santana. En cierto modo, retrocedió a la atmósfera de Love, Devotion, Surrender e Illuminations por su contenido instrumental y calmado y por su toque espiritual. En líneas generales, resultó un buen álbum con momentos interesantes que se perciben en Oneness o Silver Dreams Golden Smiles. Puede ser un grato descubrimiento para los que solo conocen sus discos más famosos.

Estrenó la década de los ochenta con otro viraje musical. De este modo, apareció The Swing of Delight (1980), un interesante doble álbum orientado hacia el jazz en el que incorporó a dos leyendas de este estilo: Herbie Hancock y Wayne Shorter.

Un año después, Zebop! supuso un regreso a su sonido más habitual y acomodado. En esta ocasión, orientado hacia el pop/rock. Si bien, se podían encontrar temas de cierto interés: Tales of Kilimanjaro, Brightest Star, la versión de The Sensitive Kind del gran J.J. Cale y su típica balada instrumental I Love You Much Too Much. Mientras, Shangó (1982) resultó un disco de menor importancia en el que solo destacó el single Hold On.

En Havana Moon (1983) hizo un guiño ocasional al rock clásico con versiones de Bo Diddley y Chuck Berry. Esta aceptable grabación contó con la colaboración de The Fabulous Thunderbirds, Booker T. y Willie Nelson. Su posterior entrega, Beyond Appearances (1985), tuvo una pobre acogida. De otro modo, Freedom (1987) fue un correcto trabajo en el que participó Buddy Miles. En él, alternó baladas con enérgicos temas que tenían cierto toque funky.

Probablemente, Blues for Salvador (1987) resultó lo más brillante de su irregular producción durante esta década y fue bien considerado por la crítica, aunque lejos de la categoría de sus obras más destacadas. En este disco se apreció un regreso al esquema que le ha hecho triunfar: rock latino y sus típicas baladas instrumentales. Le siguió el aceptable Spirits Dancing in the Flesh (1990), con un sonido más eléctrico de la habitual. Los sucesivos Milagro (1992) y Santana Brothers (1994) fueron unos discretos trabajos.

En 1999, editó Supernatural, un álbum que tuvo un enorme éxito y que le permitió alcanzar el número uno en EEUU. Aquí, resurgió el gran Santana en algunos de sus temas, especialmente con Smooth. No obstante, en ciertos ámbitos, fue catalogado de excesivamente mercantil. En este trabajo contó con la participación de Eric Clapton, Lauryn Hill o Maná en el famoso Corazón Espinado y dejó patente su enorme versatibilidad para adaptarse a diferentes estilos y compañeros de trabajo.

Lamentablemente, los sucesivos discos no han aportado nada en especial y, en muchos de ellos, se ha hecho acompañar de algunos músicos que no tienen mucho que ver con su trayectoria musical, desvirtuando, en mi opinión, la autenticidad de su producto. Es el caso de Shaman (2002) que pretendió ser una prolongación de Supernatural pero con menor acierto. Esto no le impidió alcanzar el número uno en EEUU.

Le siguió el extraño y poco afortunado All That I Am (2005) que incluía una anárquica disparidad de estilos. Colaboraron diferentes músicos entre los que destacaba Steven Tyler en el acertado tema Just Feel Better. Mientras, en Guitar Heaven: The Greatets Guitar Classics of All Time (2010) hizo un agradable homenaje con readaptaciones de las canciones más emblemáticas de músicos a los que profesa admiración: Jimi Hendrix, Cream, Jeff Beck, Led Zeppelin, Deep Purple, Rolling Stones, The Beatles/ George Harrison, The Doors, Creedence Clearwater Revival, Van Halen o AC/DC.

Por otra parte, Shape Shifter (2012) resultó un disco honesto y prácticamente instrumental, en el que volvió a un sonido más convencional y se alejó de colaboraciones extrañas. Por el contrario, Corazón (2014) fue más flojo y tenía una participación demasiado heterogénea de artistas latinoamericanos.

También, han aparecido otros directos reseñables que completan su interesante discografía: Sacred Fire: Santana Live in South America (1993) y Live at the Filmore 1968 (1997).

Finalmente, existen diversos recopilatorios de su obra, pudiendo recordar: Santana’s Greatets Hits (1974) que recoge los éxitos de su primera época, The Best Of (1991) que resultó más amplio que el anterior y el más exhaustivo The Ultimate Collection (2000) (3 CD).

En suma, estamos ante un artista excepcional y con personalidad propia ya que cuando suena su guitarra se sabe perfectamente que es él. Además, está considerado como uno de los grandes guitarristas de la historia del rock. En este sentido, pudiera ser incluido entre el elenco de mitos clásicos de la guitarra eléctrica: Chuck Berry, B.B. King, Jimi Hendrix, Duane Allmann, Eric Clapton, Jimmy Page, Jeff Beck, Pete Townshend, Keith Richards o Alvin Lee, entre otros. También, ha sido capaz de darle un protagonismo al rock latino cuando no existía. Por último, lo mejor de su obra se podría encontrar en sus tres primeros discos que definieron perfectamente el sonido característico de Santana. A éstos, sugiero añadir Caravanserai, un acierto del Jazz Fusion.

bruscas; 16-10-15

NA - 095
TANGERINE DREAM
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Tangerine Dream

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Phaedra

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Rubycon

No todo en el rock ha sido consecuencia de la influencia anglosajona. Afortunadamente, ha habido otras corrientes, más minoritarias, que lo han enriquecido. Es el caso del krautrock (rock alemán) del que ya me ocupé con ocasión de una reseña dedicada a Kraftwerk. Esta tendencia de los años setenta nació en diferentes ciudades de Alemania (Berlín, Düsseldorf, Munich, Colonia, Frankfurt o Hamburgo) y englobó a múltiples grupos de prestigio y sumamente recomendables: Kraftwerk, Cluster, Faust, Neu, Guru Guru, Admon Düül II, Ash Ra Tempel o Can y su fantástico disco Tago Mago. Entre ellos, también destacó Tangerine Dream.

Este grupo berlinés fue creado en 1967 y ha desarrollado su carrera enfocada hacia la música vanguardista y electrónica. Desde sus inicios hasta su fallecimiento reciente ha sido liderado por Edgar Froese, un polifacético personaje influenciado por el surrealismo de Dalí. También, es justo reconocer el peso que tuvieron en su periodo más glorioso Peter Baumann y Christopher Franke. Al margen de ellos, por esta banda han pasado múltiples músicos a lo largo de su existencia. En cuanto a su faceta estrictamente musical, a los instrumentos convencionales del rock (guitarras, bajo y batería), Tangerine Dream añadió flautas, instrumentos de cuerda, órgano, teclados, mellotrón, sintetizadores y efectos especiales pregrabados. Hoy en día, estos matices puede que no sorprendan nada pero, en aquel momento, eran realmente originales y novedosos. Con todo ello, consiguieron un característico sonido hipnótico y etéreo que le confería un ambiente cósmico.

Debutaron con Electronic Meditation (1970), un trabajo muy experimental y rudimentario. A partir de Alpha Centauri (1971) y Zeit (1972) fueron dando forma a su sonoridad y decantándose hacia la música electrónica, aunque sin mucha notoriedad. Mientras, la publicación de su siguiente doble álbum, Atem (1973), les permitió un incipiente reconocimiento en el mundo del rock alternativo y poder fichar por Virgin.

De este modo, ya pudieron realizar una grabación con más medios y profesionalidad para su quinta obra de estudio: Phaedra (1974). Ésta, constaba de cuatro temas, exclusivamente instrumentales, que se caracterizaban por un sonido mucho más electrónico que el contenido en las anteriores. En su conjunto, estaban impregnados de una gran sutileza y belleza que favorecía una escucha agradable y relajante. Por todo ello, este álbum fue aclamado por la crítica y se convirtió en el abanderado del sonido Tangerine Dream y en un referente del rock electrónico.

Le siguió Rubycon (1975) que fue engendrado, cual alma gemela, con un esquema y valía similar a Phaedra. Así, afloró otro excepcional disco que sintetizaron en dos largos temas y que ha perdurado como otro ejemplo del buen rock electrónico. Ese mismo año publicaron su primer directo: Ricochet. De igual modo, solamente incluía dos canciones con un resultado francamente brillante, permitiéndole formar parte de la discografía selecta y elogiable de esta banda. En este álbum llamaba la atención la incorporación de la percusión a su base electrónica. También, dejaron claro que en sus grabaciones en vivo no recurrían a canciones ya publicadas sino que interpretaban material inédito.

Tuvo su continuidad con otro magnífico trabajo: Stratosfear (1976). En él y sin perder su idiosincrasia, consiguieron un sonido más melódico y asequible. En definitiva, abierto a una audiencia más amplia.

En 1977, cerraron su etapa más memorable con otro directo, Encore, correspondiente a una gira por EEUU y Canadá, en el que presentaron cuatro largos temas y siguieron manteniendo un excelente nivel.

Por primera vez, con Cyclone (1978) se salieron de su trayectoria conceptual y añadieron voces a su grabación. Este nuevo rumbo desconcertó a sus seguidores y a la crítica musical. Al margen de esta circunstancia, evidenciaron un claro bajón en su música, con un contenido más insulso. Mientras, mejoraron ostensiblemente con Force Majeure (1979) al retomar su senda habitual pero con un mayor protagonismo de la guitarra eléctrica y la percusión. En consecuencia, logrando un meritorio trabajo.

Iniciaron la década de los ochenta con Tangram (1980). Este atractivo álbum se caracterizó por aportar un sonido enérgico y, a su vez, accesible. Tuvo una buena aceptación y se vendió bien. Un año después, publicaron una obra de menor importancia titulada Exit a la que siguió el correcto White Eagle (1982).

Afortunadamente, se resarcieron con un interesante y original Hyperborea (1983), mucho más jovial y vigoroso que cualquier otro hasta entonces. En este caso, a su proceder musical habitual añadieron el sitar y dieron un mayor protagonismo a la percusión. Todo ello, favoreció en ciertos pasajes del disco un cierto toque psicodélico y una atmósfera espiritual e hindú. Este aconsejable trabajo fue el último que realizaron para Virgin.

En general, se puede decir que aquí acabó la época más influyente de Tangerine Dream ya que, posteriormente, la reiteración de su sonoridad y, en ocasiones, la menor calidad de su contenido hicieron perder la capacidad de impactar y sorprender, máxime teniendo en cuenta que con el paso del tiempo los gustos musicales de las personas cambian. Dicho de otra manera, todo tiene su tiempo y caducidad.

En concreto, desde entonces hasta la actualidad, han publicado diferentes discos de estudio, con mayor o menor fortuna. Y, a veces, tuvieron enfoques conceptuales: parques famosos del mundo, Machu Picchu, Divina Comedia de Dante o dedicación expresa a Juana de Arco o Syd Barret. De ellos, se pueden mencionar: Le Parc (1985) que contenía canciones cortas dedicadas a los parques célebres del mundo, Green Desert (1986), Underwater Sunlight (1986), Tyger (1987) en el que volvieron a incluir voces, Optical Race (1988), Lily on the Beach (1989), Melrose (1990), Rockoon (1992) que tuvo una buena acogida en EEUU ya que fue nominado para los premios Grammy, Turn of the Tides (1994), Tyranny of Beauty (1995), Goblins Club (1996), Ambient Monkeys (1998), Mars Polaris (1999), The Seven Letters from Tibet (2000), Purgatorio (2004) que fue dedicado a la Divina Comedia de Dante, Kyoto (2005), Jeanne d’Arc (2005), Paradiso (2006) que supuso una continuidad de la Divina Comedia de Dante, Madcap’s Flaming Duty (2007) destinado a la memoria de Syd Barret, Views from a Red Train (2008), Under Cover-Chapter One (2010) en el que realizaron versiones de otros artistas y Machu Picchu (2012).

A lo largo de su carrera, han comercializado varios trabajos en directo. En este sentido, además de los ya ensalzados Ricochet (1975) y Encore (1977), han editado otros de cierta importancia: Quichotte/ Pergamon (1980) (grabado en la zona oriental de Berlín), Logos Live at the Dominion (1982) (2 CD) (consecuencia de una gira por Europa), Poland (1984) (correspondiente a una gira por Polonia), Livemiles (1988) (grabado de actuaciones en EEUU y Berlin), Tournado (1997) (registrado en una gira europea), Soundmill Navigator (2000) (grabado en Berlín) e Inferno (2002) (inspirado en la Divina Comedia de Dante y registrado en Alemania).

Tangerine Dream también se ha caracterizado por realizar múltiples bandas sonoras desde su comienzo con Sorcerer (1977). Alguna de ellas, ha tenido cierta fama y, en general, pueden despertar interés entre sus más adeptos.

Por otra parte, existen varios recopilatorios dedicados a la carrera de esta banda aunque no creo que sea la mejor idea optar por uno de ellos, teniendo en cuenta la discografía tan heterogénea de esta formación. Quizás sea más recomendable escuchar sus obras más emblemáticas.

En suma, reconozco que la música de Tangerine Dream no pueda gustar a todo el mundo sino que, más bien, tenga un ámbito minoritario. Además, se podría argumentar que es muy limitada en cuanto a registros musicales y que su escucha requiere momentos muy específicos. No obstante, creo que es justo considerar que estamos ante una banda con una amplia y prolija trayectoria que merece respeto al haber ocupado una parcela interesante y curiosa en el mundo del rock, en concreto del electrónico. Finalmente, su influencia se ha alargado a otros estilos como el Space Rock, el Electro Rock, la Ambient Music, el Techno Rock, la New Age y el Trance Music.

bruscas; 12-06-15

NA - 094
THE VERVE
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The Verve

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The Verve

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Richard Ashcroft

Esta banda se formó en una pequeña ciudad del norte de Inglaterra llamada Wigan en 1989 e, inicialmente, fue conocida simplemente como Verve. Su formación original incluía al histriónico líder, vocalista y compositor Richard Ashcroft, al guitarrista Nick McCabe, al bajista Simon Jones y al baterista Peter Salisbury. Desde el punto de vista musical, tenían claras influencias de las principales formaciones de las décadas de los sesenta y setenta como la mayoría de los grupos englobados dentro de la denominación del Britpop.

Ficharon por la discográfica Hut Records (subsidiaria de Virgin) y debutaron, en 1992, con una serie de sencillos: All in the Mind, She's a Superstar y Gravity Grave que suscitaron cierto interés y curiosidad. A finales de ese mismo año, editaron su primer trabajo de tan solo cinco canciones: el EP titulado Verve que incluía el evocador A Man Called Sun junto a algunos de los anteriores sencillos. En él, ya empezaba a llamar la atención la sonoridad de la guitarra de McCabe modulada por la onírica voz de Ashcroft. Este característico estilo de la banda recibió una buena acogida en las listas Indie de la época así como entre el público ávido de nuevos sonidos.

En el verano de 1993 publicaron su primer álbum, denominado A Storm in Heaven. En gran parte, esta obra se movía en ambientes etéreos y psicodélicos pero carecía de sencillos especialmente impactantes. No obstante, fue aclamada por la crítica musical, cumpliendo así con las expectativas creadas por sus primeras canciones; si bien, tuvo un escaso éxito comercial a pesar de que los temas Blue y Slide Away tuvieron cierta repercusión en el mercado norteamericano. La gira promocional del disco por EE.UU. incluyó su participación en el festival de rock alternativo Lollapalooza y se desarrolló con numerosos incidentes, desde el ingreso en un hospital de Ashcroft por deshidratación aguda hasta el arresto de Salisbury por haber destrozado la habitación de un hotel en Kansas. A ello, hay que sumar la batalla legal emprendida por el sello discográfico de jazz Verve que les obligó a cambiar su nombre por The Verve.

En su segundo álbum, A Northern Soul (1995), se alejaron del toque psicodélico y endurecieron su sonido. Además, en este trabajo aportaron una mezcla de emociones expresadas bajo los efectos de las drogas que, al parecer, acompañaron las sesiones de grabación. Este disco fue muy ensalzado por la crítica en su época y todavía sigue gozando de una gran consideración. Aún siguen resultando atractivas canciones como History y On Your Own. De nuevo, se vieron abocados al fracaso comercial, contribuyendo a que, unos meses después de su publicación, la banda anunciara su disolución.

A pesar de este sombrío panorama, sorprendentemente y por azar del destino, lo mejor estaba por llegar ya que, a los pocos meses y tras la incorporación del teclista y guitarrista Simon Tong, el entonces quinteto grabó un nuevo disco: Urban Hymns (1997). Esta obra se caracterizaba por la tendencia hacia un pop/ rock elegante con cierta influencia psicodélica y la incorporación de abundante orquestación en varios temas. Aquí, estaba incluido el archiconocido himno del Britpop: Bittersweet Symphony que alcanzó los primeros puestos de las listas internacionales y disparó la popularidad de la banda en todo el mundo. Su videoclip promocional fue todo un éxito en las televisiones, mostrando a un Ashcroft caminando por las calles de Londres abstraído y chocando contra coches y gente, ajeno a todo lo que le rodeaba. No obstante, no todo fueron parabienes ya que esta pegadiza canción, que se iniciaba con una llamativa profusión de instrumentos de viento, remedaba en gran medida al tema The Last Time de los Rolling Stones. Esto, desembocó en una batalla legal por supuesto plagio que obligó a ceder los derechos de autor a Mick Jagger y Keith Richards. Además, este trabajo también contenía otras joyas como: The Drugs Don't Work, (número uno en el Reino Unido), Sonnet, Lucky Man y Velvet Morning. En definitiva, con Urban Hymns conquistaron el número uno en el Reino Unido y consiguieron fabricar uno de los grandes discos del rock británico.

En este momento, The Verve había alcanzado la cumbre del éxito y reconocimiento internacional y dejaba de ser la eterna promesa. Pero las tensiones entre McCabe y Ashcroft subieron de tono durante su gira europea. En consecuencia, el guitarrista estrella dejaba el grupo en mitad de la gira y obligó a fichar con cierta urgencia a su sustituto: B. J. Cole. Meses después, en 1999, la banda anunció su segunda disolución.

Mientras, el atípico Richard Ashcroft continuó su carrera musical en solitario con bastante fortuna. De este modo, su primer trabajo en solitario: Alone with Everybody (2000) (número uno en el Reino Unido) contenía el tema A Song for Lovers que alcanzó un éxito relevante con un toque muy rítmico y comercial. Mientras, su segundo álbum: Human Conditions (2002) mostraba a un Ashcroft algo desdibujado, melancólico y profundo, aunque destacaba la canción Check the Meaning. En cambio, su último disco en solitario: Keys to the World (2006) sorprendía con el excelente tema Break the Night with Colour que junto a Sample Song y Music is the Power conformaban un trabajo de calidad, con un sonido más directo y limpio y con alguna referencia al pasado complejo de The Verve. En resumen, ha publicado tres álbumes con un buen nivel que, en cierta medida, se veían ensombrecidos por el apabullante éxito anterior de Urban Hymns. En 2010 y bajo el nombre de RPA & The United Nations of Sound, publicó un disco del mismo nombre en el que la pegadiza Are you Ready sonó con fuerza aunque, por méritos propios, el trabajo en su conjunto pasó totalmente desapercibido.

Por su parte, el teclista Tong y el bajista Jones formaron una efímera banda llamada The Shining y, posteriormente, Tong se unió a Damon Albarn (Blur) en una formación sin nombre que publicó el disco The Good, the Bad & the Queen con escasa transcendencia. Por otro lado, McCabe ha colaborado con John Martyn y otros grupos alternativos y, a su vez, ha formado su propio grupo: Black Submarine.

Contra todo pronóstico, los cuatro componentes originales hicieron las paces y se reunieron en 2007 para una mini gira que obtuvo tal éxito de público que hubo que ampliarla. Ello, animó a The Verve a publicar en 2008 su último álbum de estudio hasta la fecha: Forth. Funcionó bien y alcanzó el número uno en el Reino Unido. El sencillo Love is Noise sonó con fuerza con un estilo Britpop en contraposición al segundo, Rather Be, mucho más en la línea del característico sonido de Urban Hymns. En resumen, fue un trabajo de calidad donde resurgían los ecos melancólicos de las guitarras y cierto grado de psicodelia, recordando los sonidos originales de la banda.

De otro modo, su discografía incluye recopilaciones: No Come Down (1994) (contiene caras B y rarezas) y, la más tardía This is Music: The Singles 92-98 (2004). También, completan su obra dos EP: Voyager 1 (1993) (publicado en EE.UU. e incluye seis canciones grabadas en directo) y el extraño Five by Five (1997) (contiene cinco temas que solo tres meses después aparecerían en Urban Hymns).

Finalmente, mucha gente recordará a The Verve por su mayor éxito: Bittersweet Symphony, pero hay que reconocer que su sonido característico se desarrolló en sus primeros trabajos, menos comerciales y más difíciles de escuchar. Tampoco debemos subestimar la atmósfera psicodélica creada por la guitarra de un introspectivo Nick McCabe que le ha convertido en protagonista indiscutible de esta formación, aunque eclipsado por un omnipresente y casi arrogante Richard Ashcroft. En suma, se puede decir que The Verve ha sido una banda poseedora de un gran talento pero que lamentablemente ha tenido una carrera corta.

bruscas & izquierdo; 15-05-15

NA - 093
ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA
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A New World Record

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Out Of The Blue

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Electric Light Orchestra (ELO) forma parte de las bandas importantes de la década de los setenta que siguieron la estela de los omnipresentes The Beatles. Aunque, si en alguna se nota claramente esta influencia es precisamente en esta formación. Así, la ELO aunó el sonido Beatle, la música clásica y cierto toque psicodélico ocasional, engalanando todo con sofisticados arreglos orquestales. En consecuencia, se movieron entre el pop, el rock sinfónico y el rock progresivo.

Este grupo era originario de Birmingham (Reino Unido) y fue fundado, en 1970, por Jeff Lynne y Roy Wood (ex componentes de la interesante banda The Move). Junto a ellos, colaboraron diferentes músicos que han ido rotando con el transcurso de los años.

En 1971, publicaron su primer álbum: The Electric Light Orchestra, denominado en EEUU No Answer (1972). Globalmente, se caracterizó por la gran profusión de instrumentos orquestales que le confirieron un sonido muy barroco. No se puede definir como una obra excepcional pero sí interesante y curiosa. De ella, llamó especialmente la atención el tema 10358 Overture por su original fusión de pop, psicodelia y música clásica. Otras canciones reseñables fueron Look at Me Now y Mr. Radio. Después de esta grabación Roy Wood abandonó el grupo quedando Jeff Lynne como líder supremo y mago de las futuras y pegadizas melodías de esta banda.

Le siguió ELO II (1973) con un enfoque similar al anterior aunque con canciones más largas y prolijas. En concreto, en este trabajo ya aparecía un corte más comercial y accesible para un público más amplio: la exitosa revisión del clásico de Chuck Berry Roll Over Beethoven al que le dieron su toque de distinción con elementos de música clásica. Por su parte, Mama y Kulama empezaban a diseñar el sonido que se identificará con la ELO.

En su siguiente entrega, On the Third Day (1973), presentaron canciones más cortas y evolucionaron hacia melodías menos recargadas y más asequibles. De esta manera, lograron un disco con una audición más fácil. Además, contenía canciones más contundentes y pegadizas que han entrado a formar parte de las selectas de este grupo: Showdown y Ma-Ma-Ma Belle. Estaba claro que empezaban a dar con la clave de fabricar temas de éxito.

La ELO no prodigó mucho las grabaciones en directo pero, en 1974, decidieron publicar un acertado concierto, The Night the Light Went On (In Long Beach) , en el que hicieron un repaso a sus aportaciones más importantes hasta esa fecha. También, llamaba la atención la curiosa adaptación del Day Tripper de los Beatles.

Mientras, Eldorado (1974) fue concebido como un álbum conceptual con el que alcanzaron un mayor grado de madurez. Dentro de una calidad general, destacaba Can’t Get It Out of My Head que ocupó lugares de privilegio en las listas de éxito de todo el mundo. El premio a todo ello fue lograr, por primera vez, ser disco de oro en EEUU y el reconocimiento a una banda que comenzaba a ser importante. En definitiva, consiguieron un trabajo muy completo y aconsejable.

En 1975, editaron Face The Music (1975) y, manteniendo un buen nivel, aportaron otras dos canciones clásicas de la banda: Evil Woman y Strange Magic que definían a la perfección el sonido ELO.

Persistiendo fieles a su estilo, llegó su punto culminante con A New World Record (1976) gracias a los temas: Telephone Line, Livin’ Thing, Rockaria! y Tightrope. El resto, conformaba un impecable trabajo de pop/ rock.

Con la misma línea conceptual y de inspiración que el precedente, incluso superándola para algunos, publicaron un disco doble que arrasó: Out of the Blue (1977). No en vano, incluía otras canciones clave de este grupo que triunfaron en todo el mundo: Turn to Stone, It’s over, Sweet Talkin’ Woman y Mr. Blue Sky. En suma, se convirtió en otro ejemplo de un excelente álbum de pop/ rock.

Se dieron un cierto respiro y, en 1979, editaron Discovery. En este caso, hicieron un cambio radical en su sonoridad clásica ya que fabricaron una obra más enfocada al sonido disco pero sin perder el toque distintivo de las melodías de la ELO. En su conjunto, resultó un disco dinámico y de agradable escucha que contenía varias canciones famosas y pegadizas: Don’t Bring Me Down, Shine A Little Love, Confusion y Last Train to London. Con él, consiguieron su primer álbum número uno en el Reino Unido.

Un año después, participaron en la banda sonora de la película Xanadú. Obtuvieron mucha repercusión con el tema homónimo cantado por Olivia Newton- John (número uno en el Reino Unido), aunque el resultado global resultó insulso.

Posteriormente, efectuaron una nueva variación en su música coincidiendo con la elaboración de Time (1981). De este modo, concibieron un discreto álbum conceptual que estaba, en gran medida, dirigido hacia el pop y la música electrónica. A pesar de ello, lograron otro número uno en el Reino Unido.

Prosiguieron con dos trabajos más anodinos, Secret Messages (1983) y Balance of Power (1986), que no añadieron mucho más a su discografía. Debido a la mala acogida de ambos y al comienzo de las desavenencias entre los integrantes del grupo, decidieron disolverlo.

Más tarde, Jeff Lynne formaría parte de un “supergrupo” llamado Travelling Wilburys, junto a Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty y Roy Orbison. Editaron dos álbumes: Travelling Wilburys Vol. 1 (1988) y Vol. 3 (1990), siendo especialmente aconsejable el primero.

De manera sorpresiva, Jeff Lynne reformó en 2001 una peculiar ELO ya que contaba con la presencia de dos invitados de lujo: George Harrison y Ringo Starr. Así, grabaron un buen disco de corte pop/ rock que pasó bastante desapercibido y al que denominaron Zoom. En esta ocasión, el inconfundible sonido de la guitarra de George y la batería de Ringo les acercaba, otra vez, al sonido de los Beatles. De esta manera, Jeff Lyne y su ELO pudieron despedirse de una manera más decorosa.

Por otra parte, entre sus recopilaciones se pueden destacar: la clásica y recomendable ELO’s Greatest Hits (1979) y, de manera más prolífica, Afterglow (1990) (3 CD). De igual modo, existen varios directos que pueden sugerirse para los más afines a esta banda.

Por último, reconozco que la ELO tiene sus detractores que infravaloran su obra por ser excesivamente melosa y recargada. En cualquier caso, hay que convenir que, guste o no, este grupo ha colocado múltiples canciones en lo más alto de las listas de éxito y ha vendido millones de discos. En conclusión, creo que la ELO ha escrito una agradable página en la enciclopedia del pop/ rock.

bruscas; 13-03-15

NA - 092
ORCHESTRAL MANOEUVRES IN THE DARK
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OMD

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Arquitecture & Morality

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Crush

Orchestral Manoeuvres in the Dark fue uno de los grupos más representativos del llamado synth-pop, también conocido como techno-pop, que apareció a finales de los años setenta en la época post-punk y dominó parte de la escena musical de los ochenta y noventa. Aunque, es justo recordar que, previamente, otras formaciones como los alemanes Kraftwerk, los japoneses Yellow Magic Orchestra o los británicos Ultravox fueron pioneras en el uso de sintetizadores en sus composiciones. A partir de ellas, numerosas bandas siguieron su estela: la ya mencionada Orchestral Manoeuvres in the Dark, Depeche Mode, The Buggles, Soft Cell, The Human League, Talk Talk, Devo, Cabaret Voltaire o New Order. Entre los españoles podríamos nombrar a Aviador Dro, Azul y Negro y hasta Mecano en sus inicios.

Volviendo al tema que nos ocupa, fue en el Liverpool de mediados de los setenta cuando Andy McCluskey (vocalista principal) y Paul Humphreys (sintetizadores) comenzaron a tocar juntos en pequeñas bandas locales y crearon el núcleo duro de lo que durante muchos años perduraría con el nombre de Orchestral Manoeuvres in the Dark (OMD). Posteriormente, se incorporaron Martin Cooper (teclados) y Malcolm Holmes (batería) para constituir la formación definitiva. Por otra parte, ¿quién no se ha preguntado alguna vez de dónde proviene semejante nombre, tan excesivo y grandilocuente?. Según parece, de las sombras proyectadas en la pared de la habitación de McCluskey cuando él y Humphreys decidían qué nombre ponerse para su primera actuación. Una historia un poco decepcionante para lo rimbombante del nombre elegido.

Las primeras actuaciones de OMD pudieron verse en el famoso club Eric´s donde compartían escenario otras bandas: Big in Japan, Joy Division o Cabaret Voltaire. Su estilo se inspiraba en grupos como Ultravox, Kraftwerk y el glam de David Bowie o Roxy Music y su seña de identidad radicaba en el uso de sintetizadores y cajas de ritmos como instrumentos musicales principales. Esto, propició el rechazo de algunos músicos contemporáneos que tildaron su obra de fría y sin alma. Incluso, se llegó a sugerir que eran las propias máquinas las que componían y tocaban las canciones, sin la participación humana.

Tras la publicación como dúo de su primer sencillo: Electricity, bajo el sello Factory Records, OMD firmó con Dindisc (marca independiente de la discográfica Virgin Records) con la que grabó, ya con la formación al completo, su primer disco: Orchestral Manouvres in the Dark (1980). Este trabajo representó toda una declaración de principios del synth-pop e incluía dos éxitos que reafirmaban las bases musicales de este nuevo estilo: Electricity de ritmo rápido y el más misterioso y melancólico Messages.

Seis meses después, lanzaron apresuradamente su segundo álbum: Organization (1980), en un intento de producir un trabajo más oscuro e intimista. Aunque, algunos críticos les acusaron de entregar más de lo mismo con la vista puesta en las listas de éxito. Inevitablemente, sobresalía el tema Enola Gay en recuerdo al nombre del avión que soltó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Éste está considerado como un icono de los ochenta y en él la voz teatral de McCluskey sonaba sobre un contagioso borboteo del sintetizador. También, llamaba la atención la adaptación techno-pop del clásico The More I See You, tantas veces versionado por nombres ilustres como Nat King Cole, Nina Simone o Chris Montez. De otro modo, con la canción titulada VCL XI quisieron dejar constancia de sus raíces ya que, años atrás, McCluskey y Humphreys formaron una banda con ese nombre. El resto del disco se conformaba con sonidos experimentales, influenciados por la fría música germana de la época, que serían un aperitivo a lo que desarrollarían en futuras entregas. En suma, estamos ante un trabajo con influencias de Kraftwerk en el que la entrada del nuevo batería Malcolm Holmes le otorgaría un sonido más potente que el de su anterior álbum.

Con Architecture and Morality (1981) el grupo alcanzó la cumbre del éxito mayoritario. Atrás quedaba el synth-pop frío y, en este caso, exploraron universos más frágiles y nostálgicos con letras y melodías que brotaban del alma. Musicalmente, destacaba el sonido etéreo de los sintetizadores mezclados con el mellotrón, ya usado en los setenta por las bandas de rock sinfónico y progresivo, los cantos corales y el sonido de tambores lejanos. Esta complejidad musical contrastaba con la austeridad con la que el diseñador Peter Saville había decorado la portada icónica de esta obra maestra. Todo ello, conformaba un disco muy uniforme en el que destacaban tres canciones ya clásicas. Por un lado, Souvenir sobresalía por méritos propios con un cierto tono melancólico. Esta fue una de las raras ocasiones en las que Humphreys se convertía en vocalista principal. Posteriormente, los sencillos Joan of Arc y Joan of Arc (Maid of Orleans) brillaron con fervor casi religioso y épico. Originalmente, la banda los había titulado igual: Joan of Arc pero la compañía Virgin, presa del pánico comercial, obligó a diferenciarlos y añadieron Maid of Orleans entre paréntesis al segundo. Inicialmente, Architecture and Morality tuvo una mejor acogida por parte del público que por la crítica especializada y fue dos o tres años más tarde cuando esta última lo reconoció unánimemente como uno de los mejores álbumes de la década.

Dazzle Ships (1983) fue su cuarto álbum. En él huyeron de las melodías accesibles de su predecesor y exploraron nuevos sonidos dentro de un paisaje futurista que iba desde las voces de emisiones de radio de la Europa del Este hasta los sonidos robóticos e industriales, en el contexto de un ambiente de guerra fría que imperaba por entonces. De nuevo, la calificación fue unánime pero esta vez en sentido negativo, ya que el disco se convirtió en un rotundo fracaso tanto en lo comercial como en la crítica. Sólo se salvaban dos sencillos para los más adictos del grupo: Genetic Engineering (otro homenaje a Kraftwerk) y Telegraph.

Tras este fiasco, OMD volvió a la carga con Junk Culture (1984) donde mezclaron los sonidos caribeños de Locomotion junto al excesivo pop comercial de Tesla Girls y Talking Loud and Clear, buscando de nuevo las listas de éxito. El resto de las canciones serían buenas para cualquier grupo desconocido de la época pero que no para un grupo del prestigio de OMD.

Para entonces, la banda se había consolidado en el mercado británico y europeo aunque el estadounidense se les había resistido. No llegaron a él hasta 1985 con la publicación de su sexto disco de estudio: Crush. La producción de Stephen Hague, conocido por sus trabajos con Pet Shop Boys, New Order o Peter Gabriel, junto a una portada muy al estilo norteamericano de los años cincuenta, se dejó notar en la buena acogida del público al otro lado del Atlántico. Realizaron un álbum comercial donde brillaban con luz propia So in Love y Secret, adornados con los sonidos metálicos de trompetas y trombones que aportaron los hermanos Weir, recién incorporados a la banda. El éxito en el mercado norteamericano llegó a su cénit cuando OMD grabó la canción If You Leave, en menos de dos días, para la banda sonora de la película Pretty in Pink del director John Hughes.

La alegría duró poco y los nuevos derroteros comerciales, que llenaban las arcas del grupo y de la discográfica, comenzaron a predecir su ocaso musical. Así, la publicación de The Pacific Age (1986), con Hague como productor, dejó en evidencia la falta de inspiración, solamente salvada por el sencillo (Forever) Live And Die. Además, en estas circunstancias, se inició la primera crisis interna de la banda. A pesar de ello, el disco funcionó aceptablemente en Europa y aún mejor en Norteamérica y Australia.

En 1988, se publicó la primera recopilación titulada The Best of OMD que abarcaba temas de 1980 a 1986. Su salida coincidió con el momento álgido de las tensiones internas que, poco después, culminó con la salida de la banda de uno de sus fundadores (Paul Humphreys) para, posteriormente, formar The Listening Pool con otros miembros de OMD.

Esta situación no desanimó a Andy McCluskey ya que reclutó nuevos músicos y salió de la penumbra en 1991, bajo el mismo nombre de OMD, con su octavo álbum de estudio: Sugar Tax. Desde el primer corte, Sailing on the Seven Seas, quedó claro que OMD regresaba con la intención de retomar la cima del éxito cosechado años atrás. Así resultó, ya que este sencillo fue uno de los más vendidos de toda su carrera. Otra canción meritoria era Pandora´s Box (It´s a Long, Long Way), si bien curiosamente la referencia a Pandora´s Box no aparecía en su letra. Tampoco, hay que olvidar la melancolía que desprendía la menos conocida Then You Turn Away. Musicalmente hablando, el sonido synth-pop original, marca de la casa, dejaba entrever la irrupción del dance-pop que comenzaba a dominar el paisaje musical de principios de los noventa. Su publicación fue productiva ya que se vendieron cerca de tres millones de copias. Una posterior y exitosa gira propició el regreso de OMD a la élite musical de la época.

La publicación de sus dos siguientes discos: Liberator (1993) y Universal (1996) fue la constatación del declive definitivo de un OMD falto de nuevos aportaciones sonoras, a pesar de que el propio Humphreys se implicó escribiendo algunos de los temas aunque no en la grabación. En este caso, el synth-pop clásico había desparecido de su música para dar paso a canciones más simples e insulsas. Sin embargo, es obligado reseñar la honrosa excepción que fue la conocida Walking on the Milky Way, incluida en Universal, en la que retomaron la esencia de sus primeros tiempos. En esta ocasión, acompañados de una orquesta de cuerda y con unas letras que recordaban sus mejores momentos. Sin duda, se trata de una de sus mejores canciones aunque pasó algo desapercibida, excepto en el Reino Unido donde se usó para el anuncio de una conocida barrita de chocolate del mismo nombre.

Además del fracaso manifiesto de los dos discos previos, la aparición de los nuevos sonidos del Britpop en el escenario musical británico contribuyó a que un agotado Andy McCluskey decidiera deshacer la banda. Y así fue durante una década hasta que, en 2006, sorprendió la reunión del grupo con sus cuatro músicos originales. Hicieron una gira que se plasmó, posteriormente, en un trabajo titulado OMD Live: Architecture & Morality & More (CD/DVD). Fue grabado en el Hammersmith Apollo de Londres a mediados del 2008 y recogió sus mejores temas en directo. Puede resultar interesante para los amantes de la música en vivo y coleccionistas.

Prosiguieron con su undécimo disco de estudio, un desconocido History of Modern. Salió al mercado a finales del 2010 con la misma formación original y con una portada ideada por su viejo amigo y colaborador Peter Saville. La banda volvía a sus raíces y el synth-pop dominaba el contenido. De nuevo, aparecían dos temas con el mismo nombre: The History of Modern. Aquí, diferenciados como Part 1 y Part 2. No era un disco extraordinario pero mantenía un buen nivel dentro de su discografía y seguía fiel al puro estilo OMD. Tres canciones sobresalían del resto: If You Want it en plan lírico y grandilocuente, History of Modern (Part I) en la línea del clásico Maid of Orleans y, la más comercial y pegadiza, Sister Mary Says con efluvios de la icónica Enola Gay. También, cabe destacar el homenaje musical a Kraftwerk con los cortes The Right Side? y RFWK (las iniciales de los cuatro componentes de la banda de Düsseldorf).

Finalmente, remataron su discografía en estudio con English Electric (2013). En general, desprendía una mezcla de frialdad y melancolía. Destacaba el tema Kissing the Machine, compuesto por McCluskey y Karl Bartos (Kraftwerk) años atrás, en el que aparecía la gélida voz de una máquina interpretada por la germana Claudia Brücken del grupo Propaganda. Igualmente reseñables fueron Night Café, Dresden y Stay with Me (cantado por Humphreys) que se situaban en el ambiente nostálgico y característico de OMD. Las tres poseían cierta calidad aunque quizás con un excesivo componente comercial. En consecuencia, fue un aceptable disco que ponía fin a una larga carrera.

No obstante, completan su discografía las numerosas recopilaciones que permiten repasar la amplia obra de esta banda a través de sus canciones más comerciales: la ya nombrada The Best of OMD (1988), The OMD Singles (1998), Navigation: The OMD B-sides (2001) (repleta de caras B de sencillos), Messages: OMD Greatest Hits (2008) o, la más reciente, So 80s (Soeighties) OMD (2011) (contiene versiones largas y remezcladas de sus grandes éxitos). De este modo, si no se es entusiasta de este grupo, puede ser recomendable acudir a una de estas recopilaciones ya que, al escucharla, probablemente nos veremos sorprendidos por la cantidad de buenos temas que OMD produjo y, a su vez, colocó en lo más alto del panorama musical durante más de tres décadas.

Para concluir, conviene recordar sus interesantes vídeos entre los que destacan: OMD Live: Architecture & Morality & More (2008) que recoge su concierto en el Hammersmith Apollo de Londres y Messages: Greatest Hits (2008) que incluye una colección completísima de vídeos de sus más aclamadas canciones.

bruscas & izquierdo; 09-01-15

NA - 091
GRAM PARSONS
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Gram Parsons

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Grievous Angel

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Flying Burrito Brothers

El origen del country radicó en las migraciones europeas a los EEUU, especialmente anglosajonas, que al fusionar sus diversas músicas crearon la base de dicho estilo. Inicialmente, se instaló en zonas rurales pero, poco a poco, fue difundiéndose a través de las emisoras de radio y los honky-tonks (locales de baile del country). Si bien, estableció su punto neurálgico más importante en Nashville (Tennessee). Desde el punto de vista instrumental, su oferta a la música moderna ha sido esencialmente el violín, el banjo, la mandolina y el acordeón. Así pues, el country es junto al folk la única aportación de los blancos a la música contemporánea. El resto es patente de los negros, auténtico privilegiados en este arte.

En el mundo de la música country ha habido y hay autores sagrados como: Hank Willians, George Jones, Chet Atkins, Johnny Cash, Willie Nelson o Waylon Jennings. De igual modo, entre las mujeres han destacado Patsy Cline, Dolly Parton, Emmylou Harris o Linda Ronstadt. Más recientemente, apareció con fuerza Garth Brooks, aunque tiene sus detractores que le achacan ser demasiado comercial.

Además de los ya reseñados, en este ámbito existió un personaje genial, de vida turbulenta y efímera, llamado Cecil Ingram Connor que tomó el apellido de su padrastro para denominarse artísticamente Gram Parsons.

Al parecer, en su etapa adolescente, se sintió atraído por el mundo de la música tras escuchar a Elvis Presley. Sus primeros pasos artísticos los realizó formando parte de la International Submarine Band. Con esta fugaz banda publicó un trabajo llamado Safe at Home (1968). En esta agradable grabación fue esbozando una cierta modernización del country con apertura a otros estilos como el folk o el rock que se haría más patente en posteriores trabajos.

Ese mismo año, fue reclamado por los míticos The Byrds para sustituir a David Crosby. El resultado de esta única colaboración fue el histórico Sweetheart of the Rodeo (1968) con el que sentaron con una mayor vehemencia las bases del country-rock. Este disco está catalogado entre los esenciales del género. A pesar de ello, supuso una gran sorpresa y desconcierto para los seguidores de este grupo ya que desconectaron radicalmente de su sonido convencional.

Después de este trabajo, Gram Parsons abandonó The Byrds por desavenencias personales con Roger McGuinn, propiciadas por el excesivo protagonismo de ambos. De hecho, Gram era la voz principal en gran parte de los temas de Sweetheart of the Rodeo y Roger los regrabó poniendo la suya.

Acto seguido, fundó los Flying Burrito Brothers que con el paso del tiempo se ha convertido en banda de culto en el country-rock. En este caso, legaron dos excepcionales álbumes: The Gilded Palace of Sin (1969) y Burrito Deluxe (1970) que también constan entre los más selectos de este estilo (actualmente editados en un solo CD).

Posteriormente, Gram Parsons inició su carrera en solitario con dos magníficos y recomendables discos: GP (1973) y Grievous Angel (1974). En ellos, siguió insistiendo e innovando en el country-rock pero les confirió un toque más intimista y, para mayor deleite, se vieron enriquecidos con la voz angelical de Emmylou Harris. Esto le permitió acercarse a un público más amplio. Actualmente, ambos álbumes también pueden encontrarse fusionados en un solo CD. En especial, Grievous Angel puede ser un grato descubrimiento para los aficionados a la música que desconozcan este músico.

Lamentablemente, su carrera acabó en 1973 al morir por sobredosis, a los 26 años, engrosando la lista de “héroes” del rock que tuvieron una muerte prematura (Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison, etc). A su fallecimiento hay que añadir un apunte que ronda lo morboso y macabro ya que, según cuenta la leyenda, estaba previsto que fuera enterrado por su familia en Nueva Orleans pero unos amigos suyos robaron el cadáver del aeropuerto de Los Angeles para, posteriormente, incinerarlo y depositar sus cenizas en el parque de Joshua Tree (California) tal y como era el deseo del propio Gram Parsons.

Más tarde, salió un álbum póstumo titulado Sleepless Nights (1976) que incluía restos de grabaciones antiguas de menor relevancia que los discos previos. De igual modo, los directos: Live 1973 publicado en 1982 y Gram Parsons Archives Vol.1: Live at the Avalon Ballroom 1969 editado en 2007.

No faltan los diversos recopilatorios que se han hecho de este autor, entre los que se puede aconsejar Sacred Hearts & Fallen Angels: The Gram Parsons Anthology (2001) en el que se hace un repaso a todos sus periodos musicales.

En suma, se puede definir a Gram Parsons como un talento musical, truncado prematuramente, que tuvo el mérito de modernizar el country y de fusionarlo con el rock. Además, debido a su amistad con Keith Richards, introdujo a los Rolling Stones en el country como puede constatarse en diferentes pasajes de algunas de sus mejores obras: Let it Bleed, Sticky Fingers, Exile on Main St. o Some Girls. Por último, ha dejado su impronta en posteriores músicos como Emmylou Harris, Linda Ronstadt, Eagles, Poco, New Riders of the Purple Sage, The Marshall Tucker Band, Steve Earle, Lucinda Willians o Jayhawks.

bruscas; 14-11-14

NA - 090
BRITPOP. La esencia patriótica del pop británico.
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Oasis

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Blur

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Suede

Los movimientos socio-culturales suelen surgir de la combinación de una serie de elementos: música, arte, moda y actitud social, que sumados conforman un fenómeno global que puede traspasar fronteras y perdurar en el tiempo. Nuestro protagonista, el conocido como Britpop, es un ejemplo de modelo socio-cultural nacido en las raíces más profundas de la sociedad británica de la década de los noventa. Esta tendencia tomó el relevo de la generación indie de los años ochenta y, a su vez, supuso una reacción a la invasión grunge norteamericana protagonizada por Nirvana, Pearl Jam o Alice in Chains. Lamentablemente, algunos sólo recuerdan de esa época la disputa musical Blur versus Oasis. Esto supondría una simplificación excesiva de lo que significó el Britpop en la escena musical y social británica y, por ende, en el panorama internacional.

Los clubes musicales de la Camden Town londinense -“The Good Mixer” es uno de los todavía hoy visitables para disfrutar de una pinta de cerveza con sabor a Britpop- fueron el escenario elegido por múltiples formaciones pioneras de este movimiento. Muchas de ellas estaban influenciadas por grupos de los sesenta y setenta (Beatles, Rolling Stones, The Kinks, The Who, Pink Floyd, David Bowie, T-Rex y Roxy Music, entre otros). Junto a ellas, la aportación en los ochenta de los Stone Roses y del polifacético Paul Weller (“The Modfather”) sembraron el terreno propicio para el nacimiento del Britpop. Sorprendentemente, fueron bandas las que mayoritariamente escenificaron el nuevo espíritu musical sin que, en general, sea recordado algún solista como referente del mismo.

En 1992, algunos temas como Popscene (Blur) y The Drowners (Suede) dieron el pistoletazo de salida pero, como suele ser habitual, existe división de opiniones con respecto a qué álbum se considera el pionero del nuevo movimiento surgido en el norte de Londres. Así, Oasis con su debut Definitely Maybe, Blur con su tercer disco Parklife y Suede con su primer álbum homónimo, se reparten dicho honor. A partir de aquí, fueron emergiendo bandas inglesas como Supergrass, Pulp, Ocean Colour Scene o The Verve. Otras menos conocidas como Saint Etienne, The Auteurs, Elastica, Bluetones, The Boo Radleys, Echobelly, Marion, Sleeper, Denim o Menswear. Sin olvidar a los escoceses Travis y Belle and Sebastian o a los galeses Super Furry Animals, Manic Street Preachers y Stereophonics. Estaba claro que el nuevo espíritu desbordaba la capital inglesa y se expandía por la totalidad del Reino Unido. Por otra parte, artistas como Damien Hirst aportaban en paralelo la vena artística de lo que se denominó “BritArt”.

Incidiendo en los tres pilares esenciales del Britpop, el álbum de debut de Suede tuvo suma importancia en su génesis e incluía el aclamado tema Animal Nitrate. Aunque esta banda se consolidó con el excelente disco Dog Man Star, influenciado por el universo de Bowie. Por su parte, Blur no recibió el reconocimiento unánime del público y de la crítica hasta la publicación de su tercer álbum Parklife que contenía una serie de canciones con estilos tan dispares como la new wave, el synthpop y algo de psicodelia. Además, este disco tenía una portada tan sorprendente como inolvidable: una carrera de galgos con gran carga de agresividad en sus caras. En definitiva, Parklife está considerada como una de las obras más representativas del Britpop. Y qué decir de los magníficos Oasis, alumnos aventajados del espíritu beatleliano. Debutaron con el excelente Definitely Maybe, entrando por derecho propio en el núcleo selecto del nuevo sonido británico. La publicación de su extraordinario segundo álbum: (What´s the Story) Morning Glory? los convirtió en uno de los iconos del Britpop, vendiendo millones de copias en todo el mundo y batiendo todos los récords posibles en cuanto a números uno en las listas de éxito internacionales. No obstante, es justo recordar otros álbumes de peso en este movimiento musical como: Different Class (Pulp), Casanova (The Divine Comedy), Urban Hymns (The Verve) o Everything Must Go (Manic Street Preachers).

Para animar más el ambiente, saltó a escena la pelea musical que enfrentaba a Oasis (influenciados por The Beatles) y a Blur (inspirados por The Kinks) para acceder al deseado título de “Reyes del Britpop”. Una vez más, se materializaba una lucha de clases entre los chicos del norte contra los del sur. La disputa de los singles llegó a su culmen cuando, el mismo día, Blur publicó Country House y Oasis su Roll with it. Algo que los medios de comunicación bautizaron como la “Batalla del Britpop”. Blur ganó la carrera de los singles, llegando al número uno mientras Oasis ocupaba el número dos. Sin embargo, Oasis derrotó a Blur en la guerra de los álbumes, convirtiendo a su (What´s the Story) Morning Glory? en uno de los discos más vendidos de la historia, muy por encima del discreto The Great Escape de Blur.

Tampoco faltaron a la cita los triángulos de amor-odio como el de Albarn (líder de Blur), Noel y Liam Gallagher. Entre ellos existía una manifiesta animadversión que supieron rentabilizar comercialmente con diversas salidas de tono en distintos medios de comunicación. Según se cuenta, bajo esta enemistad subyacía la diferencia de clase social entre los educados Blur del sur y los proletarios -aunque no lo eran tanto como ellos querían aparentar- Oasis del norte. Al parecer, Noel Gallagher llegó a titular una de sus propias composiciones Acquiesce sólo para demostrar que sabía cómo deletrearla. Por otro lado, Brett Anderson (líder de Suede), Justine Frischmann (cantante de Elastica) y el propio Albarn protagonizaban un triángulo amoroso ya que Frischmann fue primero novia del líder de Suede y posteriormente del de los Blur, quizás como una premonición de la evolución de un éxito que desde Suede migraría hacia Blur con el paso de los años.

Por otra parte, conviene reconocer que el Britpop no creó un estilo propio de hacer música debido a que no existió un patrón musical determinado y reconocible en aquellas bandas que lo cultivaron. Fue la consecuencia de una serie de grupos que hacían música inspirada en sonidos de los años sesenta y setenta, con estilos musicales diferentes, que coincidieron en un lugar y un tiempo en el que el patriotismo británico estaba de moda en la sociedad de los noventa. También, es posible que muchas de las bandas que surgieron durante esa época, sólo por el hecho de ser británicas y utilizar la bandera, independientemente de su estilo, fueron incluidas en el apartado del Britpop: Happy Mondays, The Charlatans, Cast, My Bloody Valentine, James, Ash, Radiohead e incluso las Spice Girls. Algunas de estas bandas palidecían como shoegazers, muchas de ellas encajaban mejor en lo que más tarde se denominó rock alternativo y otras como las Spice Girls quedaron en evidencia por sí mismas.

Pero la exaltación de lo británico como seña de identidad del Britpop quería ir más allá de lo puramente musical. La coincidencia de un cambio de gobierno hacia el laborismo, tras años de conservadurismo con la explosión económica del país en esos años, contribuyeron al resurgimiento del orgullo nacional que no tardó en denominarse Cool Britannia, un astuto juego de palabras con el título del himno nacional británico Rule Britannia. Se trataba de recuperar un sentimiento de patriotismo que se plasmó con imágenes como la de Brett Anderson, en la revista Select, envuelto en la Union Jack británica con el titular Yanks go home! o esa misma bandera impresa en la guitarra de Noel Gallagher.

De este modo, política y música unían fuerzas para intentar impresionar al mundo, bandera británica en mano. Así, un joven llamado Damon Albarn se reunió en 1995 con el entonces jefe de la oposición, el laborista Tony Blair, en las Casas del Parlamento Británico bajo el majestuoso sonido del Big Ben. Pero el momento álgido de esta relación de conveniencia llegó con la imagen televisiva de Noel Gallagher bebiendo champagne junto al recién elegido Primer Ministro Tony Blair en una fiesta en el nº 10 de Downing Street de Londres. El propio Blair había encabezado una banda de rock (The Ugly Rumours) en sus días universitarios en Oxford, y según parece, se defendía bien en el escenario adoptando un cierto estilo a lo Mick Jagger.

Todo esto, era la escenificación del comienzo de una nueva era musical donde la música y la política caminaban de la mano, arrastrando con ellos la moda, el arte, el cine e incluso el fútbol hacia un objetivo común: devolver el imperio a una posición de privilegio. Si bien, como es previsible en el mundo de la política, el final de esta relación fue amargo ya que estos jóvenes artistas se sintieron engañados por el gobierno laborista. El desencadenante inicial fue que, poco tiempo después de llegar al poder, este gobierno implantó unas nuevas tasas académicas para los estudiantes universitarios, originando el comienzo del desencanto y el progresivo distanciamiento. Fin del romance!

El declive del Britpop comenzó a percibirse en 1997 con la publicación del Be Here Now de Oasis y del quinto álbum de los Blur del mismo nombre. El sonido se alejaba de los patrones definidos años atrás y adquiría, en algunos casos, influencias americanas. A finales de los noventa, muchas de estas bandas publicaron lo que sería su último trabajo o simplemente se difuminaron hasta desaparecer. Además, la química entre la política y la música se había disipado y el final era sólo cuestión de poco tiempo.

A pesar de todo, el legado musical de este movimiento es incuestionable. Aquellos sonidos melódicos, reflexivos e introspectivos, con un marcado carácter retro, siguieron siendo reconocibles en bandas subsiguientes como Coldplay, Radiohead, Keane, Starsailor, Embrace, Feeder, Travis, Kula Shaker o Snow Patrol.

Finalmente, en 2013 se conmemoró el 20º aniversario del Britpop y algunos grupos se reunieron de nuevo para la ocasión con aisladas actuaciones. Los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) lo recordaron con múltiples artículos y documentales. También, hubo una aceptable respuesta del público que, con cierta nostalgia, recordaba aquellas melódicas composiciones que conforman la memoria musical de toda una generación.

En suma, al margen de la pugna musical Reino Unido-EEUU, de la ausencia de un estilo musical propio, de las desavenencias entre diferentes bandas o de la relación tormentosa entre política y música, lo cierto es que el Britpop ha sobrevivido al paso del tiempo con su elemento más esencial: un buen puñado de magníficos discos legados para la posteridad y su disfrute intemporal.

God Save Britpop!

bruscas & rafa izquierdo ; 19-09-14

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JERSEY BOYS, UNA PELICULA FALLIDA
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Clint Eastwood ha demostrado a lo largo de su larguísima trayectoria cinematográfica su amor e interés por la música. Al igual que otro gran director, Martín Scorsese, sus películas tienen unas bandas sonoras de gran calidad. Sobre todo ha tenido una especial preferencia por el jazz, como bien demostró en la sensacional “Bird”, película de 1988 sobre el legendario músico Charlie Parker.

No todas las películas de Eastwood me gustan o me interesan, pero reconozco que es un director que busca salir de los caminos trillados y que tiene al menos diez obras maestras en su haber, siendo mi preferida “Un mundo perfecto” de 1993, con un sensacional Kevin Costner.

Ahora, con nada menos que con 84 años, Eastwood acaba de estrenar “Jersey Boys”, basada en la carrera musical de nuestros viejos conocidos The Four Seasons. Para situar esta película hay que señalar dos cuestiones significativas. Esta inspirada en un musical de Broadway, del mismo nombre, que ha sido uno de los mayores éxitos en lo que llevábamos de siglo XXI. Y en segundo lugar es una película producida por Frankie Valli y Bob Gaudio, los dos grandes protagonistas de The Four Seasons, por lo que se sobrentiende que lo que en ella se cuenta tiene el aval de aquellos.

A diferencia del musical de Broadway, que ha tenido muy buenas críticas y numerosos premios, la película ha recibido críticas en general muy negativas, en España y en el resto del mundo. Quizás algunas se han pasado, pero en mi opinión no es una película lograda.

Para empezar es fría, excesivamente fría. Gustándome como me gustan The Four Seasons (aunque no son de mis preferidos ni mucho menos) no conseguí emocionarme hasta la escena final, unos soberbios planos en la mejor tradición del cine musical. Tengo que aclarar que “Jersey boys” en absoluto es una película musical, es un “biopic” sobre los orígenes, evolución y crisis de los mismos, muy centrada en su líder Frankie Valli; en la que adquiere la mayor relevancia el contexto social en donde se desenvuelven de adolescentes, las enormes dificultades para abrirse camino en el mercado musical y discográfico, las fuertes tensiones entre unas personalidades muy dispares, sus relaciones con la mafia local...

La música, por así decirlo, es “a lo que se dedicaron y les dio éxito”, pero no es el objeto de la película.

Por otra parte sorprende, al menos esa es la sensación que yo he tenido, el fuerte ajuste de cuentas que refleja la película, entre los dos grandes estrellas del grupo, en primer lugar Frankie Valli y tras él, Bob Gaudio y los otros dos miembros del grupo, Tommy de Vito y Nick Massi, que no salen nada bien parados (sobre todo Tommy del que hace un retrato demoledor), aunque haya un reencuentro feliz ya de viejos.

La imagen del negocio de la música y alrededores tampoco sale muy bien retratada, especialmente el productor Bob Crewe, al que yo tenía en alta estima, aunque solo fuera por su estupenda creación e inolvidable Serie Dorada, “Music for watch girls by” y porque fue una pieza clave en el pop de los años 60.

Lo cierto es que mi condición de caravanero y el reconocimiento de la gran aportación que hicieron The Four Seasons a la historia de nuestra Caravana, con nada menos que 16 Series Doradas, más otros dos en solitario de Frankie Valli, ha sufrido un cierto shock con los trapos sucios de esta narración cinematográfica.

La película a ratos pierde pulso, que recupera sobre todo cuando hay música por medio. Y aunque es un acierto la forma en la que los cuatro artistas van contando las vicisitudes del grupo, dirigiéndose al espectador, la historia a veces esta un poco sesgada o no resulta muy clara para quienes no conozcan a fondo la historia de la música pop norteamericana y que a muchos seguidores de nuestra wiki puede sorprender. Por ejemplo, se da una imagen del grupo como grandes innovadores musicales, cuando, sin quitarles un ápice de su calidad, bebieron a fondo de la rica tradición de los grupos negros del estilo doo-wop de los años 50. O no se hace mención a que la crisis del grupo tuvo que ver no solo con sus problemas internos, sino también con los efectos de las nuevas corrientes musicales que como un vendaval transformaron la música juvenil a mediados de los años 60: el nuevo rock, la invasión británica, el folkrock, la psicodelia…desplazando irreversiblemente a los grandes grupos vocales como The Four Seasons.

La película cuenta con la participación fundamental del actor John Lloyd Young, que fue el que protagonizó durante tiempo el musical de Broadway y quien canta en la película las versiones de los grandes clásicos de The Four Seasons, algo a tener muy en cuenta, para bien y para mal. Ya que aunque algunas de las canciones que suenan son las originales del grupo, la mayoría no lo son y las interpretan los actores y en especial John Lloyd Young, que desde luego no es el portentoso Frankie Valli, pero lo hacen bastante bien y en general las versiones suenan muy convincentes y no es nada, pero nada fácil, versionear a The Four Seasons. Como tampoco queda mal la versión de la canción del trío femenino The Angels, “My boyfriends back, otra entrañable Serie Dorada.

En resumen: no me arrepiento de haberla visto. Me ha interesado, no me ha fascinado, porque hubiera esperado mucho más de su director y del tema. Pero, con todos los matices, la recomiendo a los amantes de la música pop.

rockyboy; 12-09-14

NA - 088
FLEETWOOD MAC
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Aunque pueda parecer extraño, para algunos, Fleetwood Mac en su inicio fue una magnífica banda de “blues blanco”. Su base principal radicaba en Peter Green (voz, guitarra y armónica), Mick Fleetwood (batería) y John Mc Vie (bajo), procedentes de la prolífica factoría de John Mayall & the Bluesbreakers que tan grandes músicos ha aportado. A ellos, se unieron Jeremy Spencer (guitarra) y Bob Brunning (bajo), constituyendo su formación original. Posteriormente, ha habido múltiples cambios en sus integrantes. Esta primera etapa podría merecer por sí sola una crítica aparte. No obstante y una vez mencionada, de ella procede destacar dos soberbios álbumes consagrados al blues: Peter Green’s Fleetwood Mac (1968) y Mr. Wonderful (1968). En ambos, incluyeron temas propios y adaptaciones de míticos bluesmen (Robert Johnson, Elmore James o Howlin’ Wolf). El primero de ellos fue el más completo y genuino de blues, engalanando el listado de grandes obras del llamado “blues blanco” fabricado en la década de los sesenta en Inglaterra. De este tiempo, también conviene recordar la excelente grabación, en un doble disco: Blues Jam in Chicago (1969), en la que hicieron un repaso a clásicos del blues con la participación de ilustres de este género como Willie Dixon, Buddy Guy y Otis Spann. Por último, un resumen de este periodo se puede encontrar en dos buenos recopilatorios publicados en 1969: English Rose en EEUU y The Pious Bird of Good Omen en el Reino Unido. En parte, contenían temas comunes de su obra anterior, a los que añadieron dos canciones de peso en la historia de esta banda: el instrumental Albatross (número uno en el Reino Unido) y el clásico Black Magic Woman que tuvo un mayor éxito en manos de Santana.

De igual modo, en 1969, editaron el recomendable Then Play On en el que esbozaron un alejamiento del sonido clásico de blues y, a su vez, un acercamiento hacia un rock muy elaborado y preciosista. Incluso, en ciertos momentos, se adentraron en el rock progresivo. Su canción más relevante fue Oh Well pero el resto poseía categoría suficiente como para conformar un espléndido álbum.

Acto seguido, Peter Green abandonó el grupo y fue sustituido por Danny Kirwan (guitarra). Además, se incorporó Christine Mc Vie (voz), un integrante fijo de cara al futuro. Estos cambios fueron importantes y se notaron ya que, en lo sucesivo, se consumó un giro hacia un sonoridad más suave y tendente al pop/ rock. Pudo apreciarse en los tres siguientes trabajos. Así, Kiln House (1970) fue el más enfocado de esta trilogía hacia el rock, aunque sin excesiva inspiración. En Future Games (1971), Bob Welch (voz y guitarra) reemplazó al guitarrista Jeremy Spencer y presentaron una interesante mezcla de pop y rock que favorecía su agradable escucha. Con los mismos integrantes y un sonido más trabajado, incluso haciendo algún guiño al rock progresivo, Bare Trees (1972) se convertiría en el álbum más interesante y aconsejable de estas fechas.

Esta fase de transición la cerraron con tres trabajos de menor entidad. De este modo, Penguin (1973) fue un disco de pop/ rock sin mayores pretensiones. Mejoraron algo con Mystery to Me (1973) en el que destacó el tema Hypnotized. Mientras, Heroes Are Hard to Find (1974) tenía un similar grado de interés que los dos anteriores. En general, obtuvieron peores críticas y acabaron peor colocados en las listas de éxito.

En 1975, el álbum Fleetwood Mac inició claramente la tercera etapa de su historia. En este momento, desapareció Bob Welch y se incorporaron Stevie Nicks (voz) y Lindsey Buckingham (voz y guitarra). Esto le confirió un toque más comercial y cercano al pop. De este disco salieron varios temas que triunfaron claramente: Say You Love Me, Over My Head, Warm Ways y Rhiannon. Globalmente, obtuvo buenas críticas y llegó al número uno en EEUU.

La apoteosis de este discurrir llegó con el legendario Rumours (1977), una de las cumbres del pop. Elaborado con su formación de gala (Mick Fleetwood, John Mc Vie, Christine Mc Vie, Stevie Nicks y Lindsey Buckingham), fue el prototipo de álbum perfecto, sin fisuras y repleto de magníficas canciones cuya popularidad ha perdurado con el paso del tiempo: Don´t Stop, You Make Loving Fun, The Chain, Oh Daddy o Go Your Own Way. Si bien, de todas ellas, me quedo con Dreams (número uno en EEUU) magistralmente cantada por Stevie Nicks. El premio a esta obra magna fue alcanzar el número uno en el Reino Unido y EEUU. De igual modo, arrasó en ventas convirtiéndose en unos de los discos más vendidos de la historia del rock.

Manteniendo la misma estructura del grupo, intentaron repetir el éxito anterior con Tusk (1979) pero no pudo ser. Obviamente, tenían difícil acercarse a la excelencia y perfección de Rumours. A su favor, hay que reconocer que arriesgaron mucho al hacer un disco más variado y ambicioso dentro del terreno del pop y del rock. La mayoría de los temas tenían gran calidad aunque Sara y Over & Over sobresalían especialmente. Ésto, les permitió llegar al número uno en el Reino Unido. En definitiva, realizaron una gran obra y junto a Fleetwood Mac y Rumours configuraron una trilogía excepcional de su periodo pop/rock.

En espera de su siguiente entrega en estudio, publicaron un aceptable doble álbum en vivo: Fleetwood Mac Live (1980), correspondiente a las giras de promoción de sus dos trabajos previos. Le siguió Mirage (1982), un disco insulso que no añadió nada especial a su carrera, con la excepción de los temas Gypsy y Oh Diane. Aún así, fue número uno en EEUU.

De hecho, tuvieron que esperar hasta 1987 para repetir con un trabajo impactante. Esto lo consiguieron con el comercial Tango in the Night, aunque sin llegar a la categoría de Rumours. Incluía varias canciones que tuvieron mucha popularidad (Big Love, Seven Wonders, Little Lies o Everywhere) y obtuvieron otro número uno en el Reino Unido.

El resumen de esta etapa pop/ rock, desde 1975 a 1987, quedó perfectamente reflejado en su recopilatorio más apreciado: Greatest Hits (1988).

Posteriormente, su carrera ha continuado con obras de menor relevancia. De este modo, Behind the Mask (1990) fue una muestra de trabajo acomodado y muy alejado de los más destacados de Fleetwood Mac. A pesar de ello, se alzó al número uno en el Reino Unido. Más tarde, editaron Time (1995), sin Stevie Nicks y con la colaboración de Bekka Bramlett y Dave Mason. El resultado fue uno de sus discos más flojos y con peor aceptación. Mientras, en The Dance (1997) hicieron otra grabación en directo para la que recurrieron a su formación más emblemática y repasaron sus canciones más célebres. De nuevo, despertaron el interés del público y conquistaron otro número uno en EEUU. Finalmente, se despidieron con un álbum de relativo interés: Say You Will (2003).

Por otra parte, cabe reseñar otros discos en directo: Live at the BBC (1995) (grabaciones de 1967 a 1971 con la participación de Peter Green) y Live in Boston (2004) (grabaciones más recientes correspondientes a una gira de 2003) que amplían aún más el material disponible para sus adeptos. De igual modo, otros recopilatorios, siendo el más exhaustivo 25 Years-The Chain (1992) (4 CD).

Por último, respecto a sus trayectorias en solitario, se puede aconsejar In the Skies de Peter Green (1979) y Bella Donna (1981) de Stevie Nicks.

En suma, estamos ante un grupo que tuvo una brillante primera época dedicada al blues y una segunda, decantada claramente hacia el pop/ rock, en la que habría que resaltar la aportación de Rumours, uno de los mejores discos de la historia de este estilo.

bruscas; 29-06-14

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KRAFTWERK
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En ciertas etapas de la historia de la música cabe pensar que está todo inventado pero, en un momento dado, puede aparecer un Miles Davis y revolucionar el mundo del jazz o un Bob Marley y poner de moda el reggae, por ejemplo. Un razonamiento parecido puede hacerse respecto al rock alemán de los años setenta ya que, en pleno fervor y hegemonía de la música anglosajona, surgió un nuevo movimiento artístico, agrupado en comunas de algunas ciudades de Alemania (Berlín, Düsseldorf, Munich, Colonia, Frankfurt o Hamburgo), del que emergieron diferentes formaciones que aportaron una música alternativa y vanguardista. A este nuevo concepto musical se le llamó krautrock.

Entre otros, formaron parte de esta nueva tendencia musical y cultural grupos de la talla de: Kraftwerk, Tangerine Dream, Can, Cluster, Faust, Neu, Guru Guru, Admon Düül II o Ash Ra Tempel. En general, todos tenían la música electrónica como base pero poseían diferentes peculiaridades que les diferenciaba. Como muestra, Tangerine Dream destacaba por un sonido reposado, etéreo y, en ocasiones, próximo al rock sinfónico, mientras que el de Faust era más arriesgado y difícil. Por otro lado, he de reconocer que tengo una especial predilección por Can debido a su música imaginativa y elegante, prueba de ello es su fantástico y recomendable álbum Tago Mago. No obstante, también es justo resaltar a los magníficos Kraftwerk, responsables de un sonido más asequible y de discos de peso en la historia del rock. Tampoco conviene desdeñar a otros menos conocidos como Ash Ra Tempel o Admon Düül II que, a pesar de esta ausencia de popularidad, fabricaron discos ingeniosos que merecen tenerse en consideración. Por último, este movimiento no se limitó exclusivamente a los músicos autóctonos de Alemania ya que atrajo a otros foráneos como David Bowie o Brian Eno, con influencias evidentes en la famosa y brillante trilogía berlinesa del primero: Low, Heroes y Lodger.

De todos ellos, voy a centrarme en el grupo Kraftwerk (central energética). Así, fue fundado en 1970 en la ciudad de Düsseldorf por Ralf Hütter y Florian. Aunque, posteriormente, fueron entrando y saliendo otros miembros. Desde sus inicios dejaron claras sus intenciones de prescindir de los ingredientes clásicos del rock para darle el máximo protagonismo a los instrumentos electrónicos (vocoder, sampler y sintetizadores). Otras señas de identidad características de esta banda fueron las aportaciones, poco habituales en aquella época, de voces distorsionadas y de una escenificación pintoresca con rótulos de neón, proyecciones y poses robóticas que les hacían actuar de manera impávida.

Iniciaron su carrera con tres discos de contenido experimental y vanguardista: Kraftwerk (1971), Kraftwerk 2 (1972) y Ralf & Florian (1973), que no tuvieron mucha repercusión salvo en su ámbito local.

La situación cambió drásticamente con la publicación de Autobahn (1974). Fue concebido como una obra conceptual que representaba un viaje a través de las autopistas alemanas. Su sonido se desmarcó algo del de sus primeros álbumes y se hizo más accesible. De este modo, se adentraron en el llamado pop electrónico. Este trabajo les abrió las puertas del éxito y reconocimiento a nivel mundial, gracias a los mágicos e hipnóticos 22 minutos de la canción del mismo título. El paso del tiempo ha convertido a Autobahn en un referente básico de este estilo. Por tanto, puede decirse que su discografía relevante comenzó aquí.

Prosiguieron con tres excepcionales trabajos que les consolidaron como una banda de primera línea: Radio-Activity (1975), Trans-Europe Express (1977) y The Man-Machine (1978). En ellos, persistían en su enfoque temático: el primero sobre la radiactividad, el segundo referente a las experiencias de un viaje en tren a lo largo de Europa y el tercero concerniente a las influencias de los avances de la tecnología en el hombre. Su momento más álgido de popularidad lo alcanzaron con The Man-Machine y sus famosos temas The Model y The Robots. Aunque, posiblemente, Trans- Europe Express fuese el más completo de estos tres discos o, al menos, a la altura de The Man-Machine. Esta apreciación depende del gusto de cada uno.

Tras una larga espera, publicaron Computer World (1981) dedicado al mundo de la informática. Con este trabajo consiguieron mantener la excelente cota alcanzada con sus cuatro obras previas, especialmente por incluir el conocido tema que daba nombre al álbum.

Los sucesivos Electric Café (1986) (con ritmos más bailables), The Mix (1991) (nuevas versiones de sus temas más conocidos), Tour de France Soundtracks (2003) (homenaje al mundo del ciclismo) y Minimum-Maximum (2005) (recopilatorio en directo de su gira mundial de 2004), gozaron del buen nivel propio de esta banda pero tuvieron menos impacto por su menor inspiración o porque en el momento de su aparición ya se había pasado el auge de esta música.

En definitiva, Kraftwerk y el krautrock representan una etapa musical diferente, particularmente enfocada hacia melómanos con ganas de disfrutar de sonidos poco convencionales. En concreto, Kraftwerk debe ser reconocida por sentar las bases de la música electrónica e inspirar a músicos y bandas posteriores (David Bowie, Brian Eno, Gary Numan, Orchestral Manoeuvres In The Dark, Human League, Ultravox, Devo, Simple Minds, Depeche Mode, Pet Shop Boys, Jean-Michel Jarre, New Order, Air, Chemical Brothers o Daft Punk). Por otra parte, su sombra ha sido tan alargada como para influir claramente en otros estilos musicales (techno-pop, ambient music, dance music, house, acid house, hip hop, trance o electro-funk).

bruscas; 30-05-14

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UNA NUEVA COMIDA DE LOS VIAJEROS DE CARAVANA
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Mike Jagger tiene 71 años, Bob Dylan casi 73, John Mayall y Leonard Cohen 80 cumplidos. Sus conciertos siguen siendo apasionantes, de hecho recordamos como las entradas para los Rolling, en un gran estadio de futbol madrileño, se agotaron en minutos. Es cierto que hay otros grandes artistas en el mundo de la música clásica o del jazz, que han prolongado su vida activa hasta más allá de los 80. Pero en el caso del rock, inicialmente una música de jóvenes y para jóvenes, rompedora, vital, parecería que el paso de la edad tendría efectos devastadores e incluso les dejaría fuera de juego. No ha pasado ni con la mayoría de los músicos ni con la mayoría de sus seguidores.

Cuando yo tenia 15 años y oí por primera vez a Ángel Álvarez con sus programas “Vuelo 605” y “Caravana”, no me imaginaba a mi mismo siendo abuelo y con casi 65 años, siguiendo en la onda del rock. La verdad es que empecé a cambiar de idea cuando a finales de los años 70 iba a visitar a Ángel a su estudio y le veía ya con sesenta años, con un hermoso pelo blanquísimo, con pantalón y cazadora vaquera y hablando con entusiasmo de los grupos de la “new wave” que estaban surgiendo en Inglaterra. Pensé para mí que a lo mejor era posible ser viejo y rockero.

Este 26 de abril, por quinto año consecutivo nos volvimos a juntar 38 seguidores y seguidoras de la música de Caravana. Para hablar de música, para disfrutar oyendo música. Como ya he contado en otra ocasión, cada año a los organizadores de la comida nos entra la duda de si esta vez tendríamos respuesta a nuestra iniciativa. Confiamos en los amigos, tiramos para adelante y de nuevo la acogida ha sido magnifica.

Como todos los años repartimos un cd con las canciones que llegaron al numero 1 del Caravana Hit Parade, nuestra propia lista de éxitos. Esta vez correspondía al año 1964 y esa relación de joyas musicales, reflejaba muy bien el espíritu de la música de Caravana: sonido de Liverpool, country, surf, soul, folk, magníficos instrumentistas y orquestas, crooners, pop brillante….Siempre lo he dicho, Ángel Álvarez tuvo la gran virtud de abrirnos las orejas y no encajonarnos en un único estilo de música juvenil. Eso es un valor que no tiene precio.

A los postres tuvimos, por segunda vez, la actuación del grupo MAS MADERA. Todos maduritos, como nosotros. Excelentes músicos de estilo country-folk-rock, que nos ofrecieron un emocionante concierto con un recorrido desde Tom Paxton, sublime folksinger que empezó a principios de los años 60, hasta el actual Josh Turner, pasando por la Creedence Clearwater Revival. Viéndoles y oyéndoles, se reproducía en mi cabeza esa insistente pregunta de cómo es posible sentir e interpretar con esa pasión y con esa calidad una música que nació y se desarrollo a 8.000 kilómetros de nuestro país, en una sociedad y una cultura tan diferentes a la nuestra. Y de maravillosa propina escuchamos a una cantante folk norteamericana, compañera de uno de los músicos de Más Madera, que nos recordó a Joan Báez y Judy Collins.

También tuvimos tiempo para contarnos anécdotas como la de aquel “disco adicto” que con más de 15.000 lps en su casa un día su mujer le dijo que eligiera entre ella o los discos. El sensatamente optó por su mujer y destrozado vendió su maravillosa discoteca. Pero no superó el mono, y a los quince días empezó a comprar de nuevo discos para intentar rehacer su colección. No sabemos como acabó esta deliciosa historia, que refleja bastante bien la tremenda adición que provoca el rock.

Otra cosa buena de estas comidas de Caravana es que, a diferencia de las habituales reuniones con amigos y colegas, no hablamos ni de pensiones ni de enfermedades, ni de nuestros hijos desperdigados por el mundo en busca de trabajo, ni siquiera enseñamos fotos de nuestros nietos, lo que es el colmo y por supuesto tampoco discutimos de futbol o de la crisis. Así que nos despedimos tan contentos y quedamos ilusionados para el año que viene.

rockyboy; 27-04-14

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CHICAGO
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Grupo que, en su primer trabajo, adoptó el nombre de Chicago Transit Authority para, en lo sucesivo, llamarse simplemente Chicago, en honor a su ciudad de origen. Fue fundado en 1967 y ha tenido suma importancia en el jazz/ rock y el jazz/ fusión de los setenta. Hay que reconocer que el concepto de estas fusiones es muy ambiguo, al abarcar desde el sonido de precursores como Miles Davis, en su históricos discos In A Silent Way y Bitches Brew, al de otras formaciones que le han dado connotaciones diversas y que no tiene mucho que ver con el de Chicago. Entre otras, podemos hablar de: Weather Report, Mahavishnu Orchestra, Return To Forever o Blood, Sweat And Tears que es la que más se aproxima al estilo de Chicago.

La formación inicial de esta banda la integraban Peter Cetera (bajo y voz), Robert Lamm (teclados y voz), Terry Kath (guitarra y voz), Walter Parazaider (saxo y voz), Lee Loughnane (trompeta y voz), James Pankow (trombón) y Danny Seraphine (batería). Con el paso del tiempo ha sufrido varias modificaciones. Por otra parte, el contenido de su música ha sido muy peculiar, caracterizándose por una atrevida amalgama de jazz, rock, pop y, en menor medida, funk, soul, rhythm and blues, música clásica y ritmos latinos.

El doble álbum con el que se estrenaron se tituló Chicago Transit Authority (1969). Su publicación tuvo una enorme repercusión debido a esta inusual y arriesgada mezcla de estilos que configuraba un curioso sonido negro enriquecido con gran variedad de instrumentos de viento. No es fácil destacar canciones en una obra tan lograda, aunque los temas más representativos del mismo podrían ser: Introduction, Questions 67 And 68, Does Anybody Really Know What Time It Is?, Beguinnings, Poem 58 y la espectacular I’m A Man de los Spencer Davis Group en la que realizaron un gran alarde de percusión. Este álbum permaneció durante mucho tiempo en las listas de éxito pero no pudo llegar al número uno en EEUU. No obstante, se convirtió en uno de los trabajos más significativos de su estilo y en uno de los discos debutantes con mayor impacto.

Después de este espectacular comienzo, prosiguieron con otro magnífico doble álbum: Chicago II (1970). En él, mantuvieron una línea conceptual similar y fue una muestra perfecta de la diversidad de estilos que podían aglutinar. Dentro de su calidad global, algunas canciones brillaban especialmente: Colour My World, 25 Or 6 To 4, Make Me Smile, Now More Than Ever y Movin’In. Si bien, siendo excesivamente meticuloso y crítico, podría argumentarse, en su contra, la cantidad de material incluido, nada menos que 23 canciones. Quizás, pudieron haber hecho un solo disco, más selecto, eliminando algún corte prescindible.

Chicago III (1971) fue una obra algo inferior a las previas por diversos motivos. En primer lugar, en este doble álbum empezaba a apreciarse una reiteración en su sonoridad y el grupo iba perdiendo la capacidad de sorprender y de reinventarse. También, porque carecía de temas tan contundentes, con la excepción de Sing A Mean Tune Kid y Free. Por último, aquí aún pesaba todavía más el exceso de canciones, otra vez 23. Todo ello, no impide reconocer su mérito que lo coloca entre lo notable de esta banda.

De manera inusual y debido a que se encontraban en su momento álgido, se permitieron publicar un cuádruple disco en directo: Chicago IV (At Carnegie Hall) (1971). No tenía una excesiva calidad de sonido y resultaba un tanto farragoso pero, sorprendentemente, tuvo gran éxito de ventas.

Los sucesivos Chicago V (1972), Chicago VI (1973), Chicago VII (1974) y Chicago VIII (1975) poseían un buen nivel y resultaban interesantes y atractivos, aunque sin llegar a la categoría de los dos iniciales. El primero aportó el clásico Saturday In The Park, el segundo la romántica Just You ‘N’ Me, el tercero los éxitos Wishing You Were Here y Call On Me y el cuarto la jovial Old Days. Curiosamente, los cuatro se alzaron al número uno en EEUU, logro que no consiguieron los tres primeros. Entre tanto, se editó el correcto directo Live In Japan (1972).

Toda esta prolífica etapa se concentró en su novena publicación, titulada Chicago IX: Chicago’s Greatest Hits (1975). Sin duda, es un excelente recopilatorio para conocer lo más interesante del grupo, coincidiendo con su periodo de máximo esplendor. Así, fue reconocido con un nuevo número uno en EEUU.

Consiguieron mantenerse en la cima de la popularidad con Chicago X (1976), en parte gracias al enorme éxito de If You Leave Me Now, una de las grandes baladas de los setenta. También, tuvo gran aceptación otra de sus canciones: Another Rainy Day In New York City. Pero con este trabajo empezaron a mostrar sus intenciones futuras de adentrarse en el terreno del OAR (Adult Oriented Rock) y del Soft Rock (rock suave). En definitiva, de fabricar una música más fácil y comercial.

En 1977, editaron Chicago XI (1977), un decoroso disco que, en algunos pasajes, rememoraba sus primeros trabajos. Aportó la balada Baby, What A Big Surprise.

Por otra parte, en su duodécimo trabajo, Hot Streets (1978), rompieron su hábito de numerar los discos. En concreto, tuvo una aceptación relativa y más dosis de comercialidad de lo habitual.

En los siguientes años, siguieron haciendo giras exitosas. De igual modo, publicaron discos cada vez más banales y previsibles, buscando, en general, la balada romántica del estilo de Hard To Say I’m Sorry (perteneciente a Chicago 16).

Además de los directos ya mencionados, se han comercializado otros como Live In Concert (1999) y Live In’ 75 (2011). También, otras recopilaciones: Greatest Hits, Volume II (1981), Greatest Hits 1982-1989 (1989) y, de manera más extensa: Group Portrait (1991) o Best of Chicago: 40th Anniversary Edition (2007).

Para concluir, se puede decir que Chicago ha sido una banda, en ocasiones, insuficientemente valorada. De hecho, no aparece mencionada en algunas enciclopedias del rock o lo hacen de soslayo. A su favor, hay que reconocer que representa a los selectos grupos con personalidad propia, no siempre al alcance de todos. De igual modo, impuso un estilo novedoso e imaginativo que marcó una etapa brillante en la década de los setenta. Además, los discos de su primera época son recomendables en una buena discoteca de rock. En su contra, se puede añadir que, con el paso del tiempo, su sonido se convirtió en reiterativo y que, más tarde, derivó hacia una excesiva comercialidad. Finalmente, me permito sugerir que este tipo de música conviene escucharla en pequeñas dosis para disfrutarla y no empalagarse.

bruscas; 13-04-14

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SIMPLY RED
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En buena lógica puede pensarse que el soul es cosa de músicos negros. Para constatarlo, no hay más que escuchar y disfrutar a maestros de la categoría de Ray Charles, Otis Redding, Sam Cooke, James Brown, Marvin Gaye, Al Green o Aretha Franklin, por ejemplo. Efectivamente, ellos lo engendraron y lo bordaron hasta la perfección pero diversos músicos blancos se han defendido dignamente en este terreno: Righteous Brothers, Hall and Oates, Paul Young, Robert Palmer o, más recientemente, Amy Winehouse. Es el llamado “soul de ojos azules”.

En este sentido, Simply Red pudiera ser la mejor banda del soul blanco reciente. Aunque estaba integrada por múltiples miembros, sin lugar a dudas, brillaba con luz propia su líder Mick Hucknall por su carisma y versátil voz. Este grupo fue capaz de fabricar un soul moderno, refinado y con buen gusto. Si bien, el contenido de su música no solo era soul ya que agregaron ingredientes de pop, rock, jazz, rhythm & blues y reggae.

Simply Red fue fundado en 1984 tras la resaca dejada por el punk, situación propicia para que los nuevos músicos exploraran diversos caminos. Tuvieron un comienzo fulgurante con un sobresaliente trabajo titulado Picture Book (1985). Desde el momento de su aparición les catapultó a la fama por su calidad y original sonido, cargado de texturas de soul y ritmos bailables. No en vano, incluía auténticas joyas como: Holding Back The Years, Money’s Too Tight, Come To My Aid, Jericho o Heaven.

Probablemente, bajaron las expectativas con Men And Women (1987). Resultó un correcto disco pero de menor peso ya que carecía de temas tan pegadizos como los presentes en Picture Book, con las excepciones de The Right Thing, Love Fire y Move On Out.

Recuperaron su mejor nivel con su tercera entrega: A New Flame (1989). Este espléndido álbum tuvo una gran aceptación ya que contenía magníficas canciones, suyas o adaptadas, que han pasado a formar parte de su repertorio más selecto (It’s Only Love, A New Flame, Turn It Up, Love Lays It’s Tune, She’ll Have To Go o If You Don’t Know Me By Now).

En 1991, apareció Stars y con él llegó el clímax y el reconocimiento mundial. Dotado de un sonido fresco y dinámico, caminaba por el terreno del soul moderno con ciertas dosis de funk y reggae. La consecuencia fue un álbum atractivo, variado y sin fisuras. Sus momentos más apoteósicos se podían encontrar en Something Got Me Started y Stars, aunque también tuvieron popularidad otros temas como Your Mirror, For Your Babies, Model y Wonderland. En mi opinión, puede ser su obra cumbre.

Siguiendo una línea similar al precedente publicaron Life (1995), otro brillante trabajo que se vendió bien pero que no llegó a la excelencia de Stars. Aún así, aportó temas que han pasado a ser importantes en el bagaje de esta formación: Remenbering The First Time, We’re In This Together o Fairground. Mientras, en Blue (1998) hicieron un digno homenaje a la música negra que agrandó su interesante discografía.

Le sucedieron tres grabaciones que podrían calificarse de más endebles: Love And The Russian Winter (1999), en la que se alejaron algo de su sonoridad característica ya que contenía ritmos mucho más bailables, Home (2003) y Stay (2007). Finalmente, se despidieron en 2010.

Si sólo se aspira a tener un recopilatorio clásico de esta formación, se puede optar por Greatest Hits (1996) o, de manera más amplia, por The Very Best Of Simply Red (2003). Más tarde, apareció Simplified (2005), otra interesante revisión de sus temas más conocidos pero con diferentes ritmos y arreglos, incluso latinos.

En definitiva, Simply Red representa al soul blanco de calidad, especialmente por tres de sus discos: Picture Book, A New Flame y Stars. Aunque, intuyo que con este grupo puede ocurrir que si gusta un álbum gusten todos o, por el contrario, si cansa su sonido encorsetado solo convenga recurrir a lo más destacado en el texto.

bruscas; 07-02-14

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CONCIERTO DE MASTER'S 60
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Asistimos ayer a una gran actuación de unos importantes músicos veteranos: Jose A. Soler (guitarra solista, antiguo miembro de los Jets); Miguel Soler (guitarra rítmica, antiguo miembro de los Rangers); Vicente Pastrana (bajo eléctrico, antiguo miembro de los Rangers y de los Relámpagos) y Ricardo López Fuster (batería y antiguo miembro de los Relámpagos).

Estos sabios músicos, que se hacen llamar Master's 60, ofrecieron ayer en el Centro Cultural Buenavista del Ayuntamiento de Madrid una magnífica actuación, plena de sapiencia musical en la que, en dos partes, interpretaron instrumentalmente, durante más de hora y media, una diversidad de temas, muchos de ellos inolvidables.

Aunque son enormes intérpretes de canciones de The Shadows, ofrecieron temas, muchos de ellos de los años 60, acompañándolos de otors mucho más actuales, así como de versiones de grandes canciones españolas de esos años.

Arrancaron con "Ghost Riders In The Sky", con la que ya hicieron moverse al respetable de sus asientos. De la primera parte del concierto, resaltamos como muy importantes las versiones de "Don't Cry For Me, Argentina" (de la opera Evita), el medley "Imagine"/"Yesterdey que hicieron como homenaje a The Beatles y sus principales componentes, pero sobre todo la versión que del tema "Wild Theme" de la banda original de la película "Local Hero", que en su momento compusiese Mark Knopfler.

La segunda parte, dedicada a versiones de temas de The Shadows, así como de canciones españolas, al estilo que en su momento hicieran Relámpagos o Pekenikes, tuvo un momento álgido con la versión de "Little B" de los Shadows, en la que Ricardo demostró una habilidad muy próxima a Brian Bennet, el que fuera batería de The Shadows. Muy bonito, por parte de Ricardo, fue el detalle de brindar esa actuación a su señora, cuando ya están próximos, en dos años, a cumplir sus Bodas de Oro.

La actuación terminó con el público ardiendo en palmas después de haber tenido que realizar dos bises: magistrales interpretaciones de “F.B.I.” y "Apache", con la que pusieron el broche final.

Felicitaciones a nuestros amigos José Antonio, Miguel, Vicente y Ricardo por su magnífica actuación que nos permitió recordar momentos inolvidables, muy especialmente ligados a la música de nuestra carreta.

pastro & jemarba; 24-01-14

NA - 082
INSIDE LLEWYN DAVIS, LA ULTIMA PELICULA DE LOS HERMANOS COEN
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Esta vez los Coen no solamente se han equivocado, es que además han perdido una gran ocasión para hacer una gran película sobre un gran tema: el nacimiento del nuevo folksong norteamericano a principios de los años 60 del siglo XX. Acontecimiento decisivo en la evolución de la música popular y sobre el que hay muy pocas referencias cinematográficas, más allá de algunos documentales, como el extraordinario de Martin Scorsese sobre Bob Dylan, “No Direction Home”.

Los Hermanos Coen, que han realizado brillantes películas, alguna de ellas con intensas referencias musicales como fue O Brother!, en su última película, “INSIDE LLEWYN DAVIS” (“A propósito de Llewyn Davis”) no aciertan a encontrar el sentido de lo que quieren tratar: ni es una comedia, ni un drama, ni narración histórica o costumbrista, ni un musical, ni un apunte biográfico…... Es una mezcolanza y encima con un personaje protagonista que rápidamente resulta antipático y e incluso idiota.

Se dice que inicialmente la película se iba a inspirar en un libro más o menos autobiográfico del cantante Dave Van Ronk, “The Mayor of MacDougal Street”, aunque después derivó en otra historia. Afortunadamente Van Ronk murió hace casi doce años, porque de lo contrario se hubiera pillado un monumental cabreo con esta película, en la que hay diversas referencias muy directas a su persona, desde que trabajó esporádicamente como marino mercante o el título del disco que aparece reiteradamente en la película y que coincide con el título de la propia película y que es el de una de las más conocidas grabaciones de Van Ronk, o incluso el título de la canción que abre y cierra la película, “Hang On, Hang On” igual que una de las canciones más famosas de este músico.

Van Ronk, aunque no logró el éxito y reconocimiento de otros grandes folksingers norteamericanos de esa época, fue un gran artista, un músico con un claro compromiso político con la izquierda de su país, un gran conocedor de la tradición folk y el blues norteamericano y hasta del jazz y el ragtime de New Orleans, un artista influido por Pete Seeger y Woody Guthrie, que fue invitado a actuar varias veces en el prestigioso festival de folk de Newport, además de ser un consumado guitarrista. Su amplia producción discográfica es de buena calidad e interés. En definitiva alguien muy diferente al atontado que nos ofrecen los Coen.
También resulta frívola la caracterización o referencias a otros folksingers, penosa la referencia a lo que podrían ser Peter Paul And Mary o el error de bulto de sacar a una especie de sucedáneo del gran Tom Paxton cantando su memorable canción “The Last Thing on My Mind” tres años antes de su aparición. Igualmente es ridícula la comparación con The Brothers Four o con The Kingston Trio. Tampoco es muy agradable la visión-caricatura de los intelectuales de la izquierda neoyorquina que en aquellos años apoyaron a los nuevos folksingers, y a los que los Coen retratan con el mismo rasero burlesco que a los intelectuales judíos liberales que aparecen en las películas de Woody Allen. No hay tampoco referencias al compromiso político social de la inmensa mayoría de los nuevos folksingers, salvo la escena de la grabación de una superficial critica al presidente Kennedy por parte de un astronauta.

Lo que sí refleja bien la película son las grandes penurias que pasaban aquellos jovencísimos nuevos folksingers y su obsesión por dónde dormirían, comerían o se ducharían cada día, al igual que las enormes dificultades para actuar en los escasísimos locales dedicados a la nueva música folk y no digamos para poder grabar un disco y sobre todo para lograr una mínima distribución y difusión en el país. Aunque para ilustrarse de estas durísimas condiciones de vida no tenían más que leerse el magnífico primer tomo de las Memorias de Bob Dylan, titulado “Crónicas”, que por cierto está publicado en español.

Como es habitual en los hermanos Coen, la película tiene una excelente fotografía y una detallista ambientación y cuenta con alguna partes destacables como la entrevista con el gerente del mítico “Gate of Horn” de Chicago o el personaje friki que interpreta el gran John Goldman, como también es magnífica la escena final con la aparición sugerida de Bob Dylan, aunque lamentablemente son unos pocos destellos del genio de los Coen, en una película que inexplicablemente logró el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes del 2013.

La verdad es que tenia muchas expectativas con esta película, por el tema y por los directores y por ello la decepción ha sido mayúscula.

Habrá que espera mejor ocasión para revivir el origen de personalidades tan impresionantes como Phil Ochs, Tom Paxton, Joan Baez, Judy Collins, Tom Rush, Fred Neil, Tim Hardin, Cisco Houston, Oscar Brand, Ramblin Jack Elliott y por supuesto el mismísimo Dylan, que renovaron el folk norteamericano, influyeron decisivamente en la evolución del rock y del pop, incluidos The Beatles y cuyas huellas encontramos en nuestros días en buena parte de lo que se llama “Americana”, la canción con raíces en el folk, en el rock y en el country.

rockyboy; 10-01-14

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IRON BUTTERFLY
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Iron Butterfly fue una banda californiana, de San Diego, que apareció en plena efervescencia de la psicodelia y del movimiento hippy. A lo largo de su trayectoria sufrió múltiples cambios en su formación y se codeó con ilustres músicos de aquella época: Janis Joplin, The Doors, Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, etc. Su estilo musical se movió entre el rock psicodélico y el hard rock. De este modo, se asume la idea de que los Iron Butterfly fueron pioneros del posterior heavy metal junto a otros grupos como Blue Cheer, Steppenwolf, Deep Purple, Black Sabbath o Led Zeppelin. De hecho, su primer trabajo hace alusión a este término.

Así, debutaron con Heavy (1968) y un sonido psicodélico, acorde con la moda del momento. Aunque, ya mostraron las peculiares señas de identidad que les caracterizarían: la sugerente voz de su cantante, el protagonismo del órgano y su dosis ocasional de hard rock. Podrían dar idea de lo dicho los temas Possession, You Can’t Win o So-Lo. En definitiva, este interesante comienzo atrajo la atención entre la gente afín al movimiento psicodélico de la costa oeste de EEUU pero sin lograr una difusión global.

Sin embargo, fue con su segunda obra, In-A-Gadda-Da-Vida (1968), cuando alcanzaron su cima y el estrellato musical. Para ello, contaron con su formación de gala: Doug Ingle (voz y teclados), Erik Brann (guitarra), Lee Dorman (bajo) y Ron Bushy (batería). El disco contenía una cara con el esquema habitual de cinco canciones y otra totalmente atípica para aquel momento al tratarse de un solo tema de 17 minutos. En este último, sobre una base de órgano se acoplaban la enigmática voz de Doug Ingle, un riff de guitarra que ha pasado a la posteridad, un bajo insistente y un excelente trabajo del baterista que se adornó con un solo memorable. De esta manera, crearon una curiosa atmósfera psicodélica con esbozos de hard rock y la canción se convirtió en todo un himno del movimiento hippy. El paso del tiempo la ha consolidado como una de las más épicas y legendarias del rock. También, procede añadir que pudo ser un precedente de los temas largos con solos de batería que posteriormente hicieron bandas como Deep Purple (The Mule) o Led Zeppelin (Moby Dick), por ejemplo. Por otra parte, este álbum fue uno de los más vendidos de los sesenta y persistió durante mucho tiempo en las listas de éxito, aunque no alcanzó el número uno en EEUU ni en el Reino Unido. Posiblemente, fuera debido a la enorme competencia en calidad de los discos de esta década. Además, puede surgir la curiosidad de preguntarse de dónde salió semejante título. Parece ser que en plena “indisposición” de un integrante del grupo, no acertó a decir In The Garden Of Eden y, en su balbuceo etílico y/o de otras sustancias, salió In A-Gadda-Da-Vida. Por último, en 1995 apareció una edición de lujo de este disco que añadía una versión de In A-Gadda-Da-Vida en vivo y otra más corta para formato single.

Más tarde, publicaron Ball (1969) con texturas similares al anterior. A pesar de ser un correcto álbum, carecía de un tema tan rotundo como In A- Gadda-Da-Vida y de la capacidad de sorprender con la acústica novedosa del precedente. Aún así, mantuvo el interés del gran público. De hecho, se colocó en buena posición en las listas de éxito.

En 1970 hicieron Live, un directo en el que repasaban sus canciones más importantes junto a una larga versión de In A-Gadda-Da-Vida. Ese mismo año, grabaron Metamorphosis con una mayor aproximación al hard rock y manteniendo un aceptable nivel. Una muestra de ello puede ser el potente tema Easy Rider. Finalmente, Iron Butterfly se disolvió en 1971.

No obstante, renació en 1975 con varios cambios en su formación habitual y una sonoridad más dura. En concreto, lo hicieron con dos trabajos de poca relevancia: Scorching Beauty (1975) y Sun And Steel (1975).

De otro modo, el recopilatorio Light And Heavy: The Best Of Iron Butterfly (1993) representó una mirada retrospectiva a su carrera, aunque algo inconexa como consecuencia de su peculiar discografía.

Por tanto, puede concluirse diciendo que Iron Butterfly fue una banda que si no hubiese sido por la cara B del disco In A-Gadda-Da-Vida, difícilmente hubiese tenido notoriedad. Si bien, gracias a ella es reseñada en cualquier enciclopedia del rock.

bruscas; 15-11-13

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ELVIS PRESLEY
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Elvis Aaron Presley, conocido como The King, ha sido la mayor leyenda que ha dado el rock´n´roll. En este sentido, si bien se atribuye la primera grabación de este estilo a Bill Haley And The Comets con Rock Around The Clock (1954), no cabe duda de que Elvis Presley fue su gran impulsor. Con él vino la explosión de este género y hablar de rock´n´roll es hacerlo de Elvis Presley. Ésto no impide reconocer la inestimable aportación de otros grandes artistas pioneros de este género como: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Little Richard, Fats Domino, Bo Diddley, Eddie Cochran, Gene Vincent o Buddy Holly, entre otros.

Elvis nació en Tupelo (Mississippi), el 8 de enero de 1935, en el seno de una familia humilde que pertenecía al grupo de blancos que eran pobres de por sí o que cayeron en la ruina tras la crisis económica acaecida en EEUU con el hundimiento de Wall Street en 1929. En un caso u otro, formaban parte de los llamados “basura blanca” (White Trash) y esta situación les obligaba a compartir ghetto con la población negra. Dado que la vida no sonreía a los Presley en Tupelo, se trasladaron a Memphis en busca de mejor fortuna. Aquí, Elvis llegó con 13 años. Posteriormente, hizo estudios de electricidad y comenzó a trabajar de camionero. No obstante, el joven Elvis pronto empezó a interesarse por la música country pero también frecuentaba las iglesias donde se cantaba góspel y los garitos en los que actuaban los viejos bluesmen. De este modo, se vio fascinado por la música negra y, poco a poco, fue impregnándose de ambas culturas musicales.

Su primera incursión en el mundo de la música fue en 1953, cuando acudió a la Memphis Recording Service para grabar dos temas con la intención de ofrecérselos a su madre como regalo de cumpleaños. Estas grabaciones llamaron la atención de Sam Phillips, el dueño del legendario sello discográfico Sun Records. Un tiempo después, le propuso una sesión de grabación con varias canciones de prueba, incorporándole dos músicos: el guitarrista Scotty Moore y el bajista Bill Black. No encontraban la idónea que permitiera arrancar su carrera, hasta que Elvis tuvo la ocurrencia de cantar el clásico blues That’s All Right Mama (1954) a ritmo de country. Sam Philips quedó fascinado ante un sonido novedoso. Además, tenía ante sus ojos un diamante en bruto llamado Elvis Presley. Se publicó en single con la balada Blue Moon Of Kentucky y tuvo un gran éxito. Como dato curioso, muchos pensaron que quien cantaba That’s All Right Mama era realmente un negro. Aquí, arrancó oficialmente la discografía de este artista. Por otra parte, este inicio musical se complementaba con su personal estética que marcó una tendencia a seguir: gran tupé en el pelo, patillas alargadas, ropa ajustada y espasmódicos movimientos de caderas y piernas cuando actuaba. Por todo ello, el huracán Elvis había comenzado a moverse.

Prosiguió grabando cuatro singles más con la Sun Records, entre 1954 y 1955 (Good Rockin’ Tonight; Milk Cow Blues Boogie; I’m Left, You’re Right, She’s Gone y Mystery Train), que le permitieron acrecentar su popularidad en algunos estados sureños.

A partir de 1955, algo determinante ocurrió en la vida de Elvis ya que el Coronel Parker, viendo el potencial que tenía, tomó las riendas de su carrera para darle una mayor proyección en los EEUU. En este sentido, a pesar de que no era un compositor ni un brillante instrumentista, a estas alturas, ya se intuía que Elvis estaba llamado a ser la estrella más rutilante del rock´n´roll por diferentes motivos: era un blanco capaz de cantar con la voz y el sentimiento de un negro, poseía una gran variedad de registros vocales que le permitirían sobresalir en múltiples estilos (baladas, rock, pop, country, blues, soul y góspel) y tenía un físico atractivo capaz de encandilar a la juventud y de fomentar el fenómeno musical de los fans. Si a todo ello añadimos su condición de blanco que creció escuchando música negra, resultó la persona idónea para fusionar los ritmos de los blancos (country) con los de los negros (rhythm & blues y gospel), dando lugar a lo que se conoció como rockabilly y, posteriormente, rock´n´roll. Al parecer y según se documenta, el término rock´n´roll lo inventó Alan Freed, un disc-jockey de Cleveland.

El primer paso del Coronel Parker fue hacerle firmar por una compañía más potente: RCA Victor. Esta nueva aventura no pudo empezar mejor ya que el primer single grabado en ella, el magnífico e influyente Heartbreak Hotel (1956), le catapultó al número uno en las listas de éxito de EEUU. Fue el preludio de lo que se avecinaría después teniendo en cuenta que este tema estremeció y enganchó a millones de adolescentes al rock’n’roll. También, procede recordar que no todo fueron parabienes, en ese momento, ya que una parte tradicional de la sociedad norteamericana lo veía como una mala influencia para la juventud por sus ritmos, su estética y su manera de moverse en el escenario; cuestiones difícilmente entendibles y asumibles en la actualidad.

Aprovechando el tirón de Heartbreak Hotel, publicó su primer álbum: Elvis Presley (1956) (número uno en EEUU), titulado Rock ‘n’ roll en el Reino Unido. Se trataba de una obra primitiva y con poca elaboración, en la que podíamos encontrar al Elvis más puro y genuino. En concreto, mezclaba potentes clásicos del rock´n´roll (Blue Suede Shoes de Carl Perkins o Tutti Frutti de Little Richard), con una enérgica versión del I Got A Woman de Ray Charles, con canciones de aire country y con enternecedoras baladas como Blue Moon. Todo ello, moldeado según su propia personalidad. En su versión CD se añadieron más temas y, entre ellos, Heartbreak Hotel. También, conviene reconocer que incluía alguna canción más intranscendente. En su conjunto, puede considerarse como uno de los discos más importantes e influyentes de la historia del rock y, posiblemente, el primer álbum conceptual de rock’n’roll. Además, suponía el nacimiento de un fenómeno musical y social sin precedentes y de dimensiones imprevisibles. Obviamente, este trabajo no puede juzgarse desde la perspectiva actual. Más bien, hay que retrotraerse al momento de su aparición y pensar en el impacto que causó.

Del LP anterior surgió el single Blue Suede Shoes/Tutti Frutti (1956) y, enseguida, se publicaron otros tres que alcanzaron el número uno en EEUU: I Want You, I Need You, I Love You (1956), Houng Dog (1956) y Love Me tender (1956). Ese mismo año, actuó en el Ed Sullivan Show con lo que se consagró como una estrella a nivel nacional. También, editó otro de sus grandes y aconsejables discos, titulado simplemente Elvis (1956) (número uno en EEUU). Lo elaboró con un espíritu y contenido similar al anterior. En especial, llamaban la atención las adaptaciones de Long Tall Sally, Ready Teddy y Rip I Up. En estas fechas, aprovechó para sacar al mercado más singles de éxito: Blue Moon (1956) y Rit It Up (1957).

En lo sucesivo, siguió con la misma estrategia de publicar singles antes de lanzar el siguiente álbum y, por razones obvias, destacaré los que más repercusión tuvieron. En este caso, se trataba de tres números uno en EEUU: Too Much (1957), All Shook Up (1957) y Teddy Bear (1957). Pronto, apareció la banda sonora Loving You (1957) (número uno en EEUU), con otra mezcla de rocks y baladas en la que ya se apreciaba una mayor madurez del artista. De este modo, logró un completo y variado disco con excelentes aportaciones como: Mean Woman Blues, (Let Me Be Your) Teddy Bear, Blueberry Hill, One Night Of Sin o Lonesome Cowboy. Ese mismo año, surgió Elvis' Christmas Album (1957). A pesar de salirse de su línea habitual y de dedicarlo a la Navidad, tuvo un enorme éxito y llegó al número uno en EEUU. Estaba claro que cualquier cosa que hiciera Elvis tenía la aprobación asegurada.

Empezó 1958 con el explosivo y bailable single Jailhouse Rock (número uno en EEUU y Reino Unido), al que le siguieron: Don’t (1958) (número uno en EEUU), Wear My Ring Round Your Neck (1958), Hard Headed Woman (número uno en EEUU) y King Creole (1958). En este periodo, se publicó su primer recopilatorio importante: Elvis’ Golden Records Volume 1 (1958). Acto seguido, presentó la banda sonora de King Creole (1958) con la que se mantuvo en la cúspide de la fama gracias a magníficos temas como King Creole, Trouble, Hard Headed Women y Crawfish. No obstante, el año 1958 deparaba un hecho importante en la vida y trayectoria musical de Elvis ya que tuvo que hacer una obligada parada para incorporarse al ejército americano. Por un lado, esto podía frenar su meteórica carrera pero, por otro, podía ser una buena jugada de marketing para demostrar que no había privilegios hacia él y, a su vez, para presentar al perfecto norteamericano patriota y ejemplar.

Durante su ausencia y con la intención de mantener el interés de sus fans, se publicó For LP Fans Only (1959), un interesante recopilatorio que tuvo excelentes críticas y ventas. De igual modo, ocurrió con A Date With Elvis (1959) que agrupaba material valioso de sus primeras grabaciones. Asimismo, tuvieron un buen reconocimiento los singles: One Night (1959) (número uno en el Reino Unido), (Now And Then There’s) A Fool Such As I (1959) (número uno en el Reino Unido) y A Big Hunk O’ Love (1959) (número uno en EEUU). Finalizó este año con su segunda gran recopilación: 50,000,000 Elvis Fans Can’t Be Wrong: Elvis Golden Records Volume 2. Hay que reconocer que su título era muy significativo.

En 1960 y de vuelta de su servicio militar en Alemania, había mucha expectación en cuanto a los derroteros de la carrera de Elvis. Las dudas se disiparon pronto con el single Stuck On You (1960) (número uno en EEUU) y el exitoso disco: Elvis Is Back! (1960) (número uno en el Reino Unido). Aunque en algunos pasajes pudiera pecar de cierta dosis de comercialidad, este álbum aportaba grandes interpretaciones con Fever, Reconsider Baby, It Feels So Right y Like A Baby. Por este motivo, está considerado como uno de sus trabajos más importantes. En esta etapa y con el anticipo de los singles A Mess Of Blues (1960) y, especialmente, del famoso It’s Now Or Never (1960) (número uno en EEUU y Reino Unido), publicó un álbum de menor categoría: G.I. Blues (1960), correspondiente a otra banda sonora. A pesar de lo dicho, fue número uno en EEUU y Reino Unido.

Inauguró 1961 con dos singles que funcionaron bien: Are You Lonesome Tonight? (número uno en EEUU y Reino Unido) y Wooden Heart (número uno en el Reino Unido). De manera sorprendente, en ese mismo año, apareció un álbum dedicado al góspel, His Hand In Mine, que obtuvo una excelente aceptación en cuanto a críticas y ventas. Suponía toda una declaración de intenciones ya que, desde muy joven, mostró su atracción por este género. Completó el año con un magnífico single: Surrender (número uno en EEUU), seguido de otros dos: Wild In The Country (número uno en el Reino Unido) y (Marie’s The Name) His Latest Flame. En un nivel intermedio se podría colocar su siguiente entrega: Something For Everybody (1961). Aunque suele gozar de una buena consideración, quizás resultó excesivamente melódica. Aún así, alcanzó el número uno en EEUU.

A partir de aquí, tuvo una etapa de menor brillantez y enlazó una serie de discos con poca entidad. Muchos de ellos correspondían a bandas sonoras y, a veces, eran insulsos y comerciales. En general, contenían material de menor calidad y se alejaban del espíritu de sus primeros álbumes. Aunque, se vendieron bien por ser quien era. En concreto, se detallan los siguientes: Blue Hawaii (1961) (número uno en EEUU y Reino Unido) (banda sonora que tuvo un considerable éxito por contener los temas Can’t Help Falling In Love y Rock-A-Hula Baby), Pot Luck (1962) (número uno en el Reino Unido), Girls!, Girls!, Girls! (1962) (banda sonora que incluía la famosa canción Return To Sender), It Happened At The World’s Fair (1963) (banda sonora), Fun In Acapulco (1963) (banda sonora), Kissin’ Cousins (1964) (banda sonora), Roustabout (1964) (banda sonora) (número uno en EEUU), Girl Happy (1965) (banda sonora), Elvis For Everyone! (1965), Harum Scarum (1965) (banda sonora), Frankie And Johnny (1966) (banda sonora), Paradise, Hawaiian Style (1966) (banda sonora) y Spinout (1966) (banda sonora). Lo dicho anteriormente, no es óbice para reconocer que, durante este periodo y teniendo en cuenta el gran artista que era, hiciera magníficos y relevantes singles de su discografía: Rock-A-Lula-Baby/Can’t Help Falling In Love (1962) (número uno en el Reino Unido), Good Luck Charm (1962) (número uno en EEUU y Reino Unido), She’s Not You (1962) (número uno en el Reino Unido), Return To Sender (1962), (número uno en el Reino Unido), (You’re The) Devil In Disguise (1963), (número uno en el Reino unido) y Crying In The Chapel (1965) (número uno en el Reino Unido). Entre tanto, apareció su tercera recopilación de peso, Elvis’ Golden Records Volume 3 (1963), con buen material en su interior.

Después de este periodo, un tanto anodino, hubo que esperar a How Great Thou Art (1967) para reencontrar a un Elvis con enjundia. En este caso, haciendo un nuevo guiño al góspel e incluyendo la famosa Crying In The Chapel. En lo sucesivo, volvió a hacer una serie de trabajos más intranscendentes: Double Trouble (1967) (banda sonora), Clambake (1967) (banda sonora que incluía la canción Guitar Man, único single de cierta fama en esta etapa), Speedway (1968) (banda sonora) y Elvis Sings Flaming Star (1968) (recopilación de bandas sonoras).

Afortunadamente, se resarció del bache anterior con una gran actuación plasmada en el aclamado directo Elvis NBC TV Special (1968). También, ese año cerró el capítulo de recopilaciones de cierta envergadura con Elvis' Golden Records Volume 4 (1968). Aunque, en este caso, de menor relevancia que las anteriores. Al final de 1968, se publicó el single A Little Less Conversation que, caprichosamente, triunfó en el 2002 y llegó al número uno en el Reino Unido.

En 1969, Elvis presentó el mejor álbum de su madurez: From Elvis In Memphis (1969) (número uno en el Reino Unido). En este trabajo aportó todo un muestrario de su faceta camaleónica como cantante (rock, pop, country, blues y soul). Estaba abanderado por la fantástica canción In The Ghetto que había salido previamente en single. Este tema fue magistralmente interpretado por Elvis y podría decirse que estaba hecho como un traje a su medida. El resto, tenía un altísimo nivel y, de igual modo, cabría destacar la ejecución que hizo en I’m Movin’ On. Por tanto, creo que estamos ante su gran obra. Aprovechando su buen momento, enlazó con Suspicious Minds (1969) (número uno en EEUU), un inconmensurable single en el que se acercaba al soul. Dejó claro que dominaba con clase y maestría todos los terrenos musicales.

Por otra parte, intensificó sus actuaciones en vivo y, de esta manera, surgió el potente directo desde el International Hotel Las Vegas: From Memphis To Vegas (In Person) (1969). Le siguió From Vegas To Memphis (Back In Memphis) (1969), un magnífico y variado trabajo, grabado en estudio en Memphis, que podría integrarse entre lo más selecto de este autor.

La década de los setenta se caracterizó por sus altibajos a nivel profesional. De este modo, Let’s Be Friends (1970) recopiló temas de bandas sonoras con escaso interés. Corroborando esta inestabilidad artística, aún consiguió un nuevo número en el Reino Unido para un single con The Wonder Of You (1970). Insistió con otro espléndido directo realizado en Las Vegas: On Stage (1970), en el que aparecían tres curiosas versiones de: Sweet Caroline de Neil Diamond, Proud Mary de la Creedence Clearwater Revival y Yesterday/Hey Jude de los Beatles. Prosiguió con Almost In Love (1970), que recopilaba antiguos singles de relativo valor.

De nuevo, resurgió con That’s The Way It Is (1971) y le permitió recuperar reputación. De entrada, destacaba su portada en la que aparecía con la indumentaria que se haría habitual en su última época: su personal traje blanco. Este aplaudido trabajo mezclaba temas en estudio (Nashville) y en vivo (Las Vegas) e incluía una versión del Bridge Over Troubled Water de Simon and Garfunkel. De igual modo, recibió elogios con Elvis Country (I’m 10,000 Years Old) (1971), dedicado a este estilo. Volvió a dejar clara su brillante versatilidad. Tal y como procedía para la ocasión, este disco fue grabado en Nashville.

Mientras, You’ll Never Walk Alone (1971) (recopilatorio dedicado al gospel), Love Letters From Elvis (1971), C’ Moon Everybody (1971) (mezcla de temas de bandas sonoras), I Got Lucky (1971) (otra mezcla de canciones de bandas sonoras) y Elvis Sings The Wonderful World Of Christmas (1971) tuvieron una menor consideración.

De otro modo, Elvis Now (1972) fue un discreto trabajo que incorporaba una versión del Hey Jude de los Beatles y He Touched Me (1972) supuso un acertado acercamiento al gospel, tal y como lo había hecho en otras ocasiones. También, en 1972, se publicó uno de sus famosos directos: Elvis: As Recorded At Madison Square Garden.

Retornó al terreno de lo banal con Burning Love & Hits From His Movies Volume 2 (1972) (otro recopilatorio de bandas sonoras que contenía el logrado single Burning Love) y Separate Ways (1973) (otra mezcla de canciones ya conocidas). Aunque, continuó con otro impactante directo desde el Honolulu International Center Arena: Aloha From Hawaii Via Satelite (1973) con el que consiguió su último número uno para un álbum (EEUU). Éste, causó una gran conmoción por la gran difusión audiovisual que tuvo, teniendo en cuenta que fue el primer concierto retransmitido vía satélite.

Le sucedieron una serie de trabajos que globalmente eran más flojos: Elvis (1973), Raised On Rock (1973), Good Times (1974), Promised Land (1975), Today (1975) y Double Dynamite (1975) (recopilatorio de sus últimos trabajos). De igual modo, dos directos de este periodo: Elvis Recorded Live On Stage In Memphis (1974) y From Elvis Presley Boulevard, Memphis, Tennessee (1976) (desde Graceland) no llegaron a la categoría de los anteriormente destacados. Si bien, es cierto que hasta en estos discos menores se pueden encontrar hallazgos interesantes, dada la grandeza de este autor.

Afortunadamente, en esta época, se publicó The Sun Collection (1975), un álbum de sus primeras grabaciones en The Sun Studios básico para entender cómo se fue fraguando el rock´n´roll. Por tanto, es altamente recomendable. Más tarde, fue ampliado con más material de aquellas sesiones en The Complete Sun Sessions (1987).

Su discografía oficial se cerró en 1977. Así, Welcome To My World (1977) significó un recopilatorio anecdótico. Precedido por su último número uno para un single: Way Down (1977) (Reino Unido), Moody Blue (1977) consistió en una mezcla de temas en estudio y en vivo que, en ocasiones, recordaba al enorme cantante que fue. Por último, Elvis In Concert (1977) fue su última publicación que reunía grabaciones en directo de fechas previas a su fallecimiento y, por consiguiente, en un estado de forma que no era el idóneo.

Por otra parte, teniendo en cuenta la cantidad de álbumes publicados por este autor y salvo para incondicionales de su discografía completa, puede ser recomendable hacerse con una buena recopilación, de las múltiples existentes, como por ejemplo The All Time Greatest Hits (1987).

En otro orden de cosas, ya se ha comentado que a lo largo de su vida artística hizo múltiples películas de las que surgieron varios discos. La mayoría de ellas tuvieron rentabilidad económica pero escaso valor cinematográfico. Posiblemente, fueron fruto de una mala decisión o de un mal consejo, máxime teniendo en cuenta que no necesitaba acrecentar su valía al margen del terreno musical.

Un 16 de agosto de 1977 se apagó su estrella y murió en Memphis debido al deterioro físico que tenía en el último tramo de su vida, favorecido por la obesidad y el abuso de fármacos y drogas. En ese momento, se convirtió en uno de los mitos e iconos del siglo XX cuya figura ha sobrepasado el ámbito puramente musical. Finalmente, se puede concluir con una frase que se atribuye a John Lennon y que resume, de manera explícita y contundente, todo lo dicho sobre Elvis: “Antes de Elvis no había nada”.

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POLICE
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El punk surgió en Inglaterra, a mediados de la década de los setenta, fruto del inconformismo social existente. Ocasionó una auténtica revolución en la juventud, especialmente enfocada hacia la protesta contra las normas convencionales de la sociedad. De igual modo, lo hizo en la estética ya que los punkis iban ataviados con camisetas rotas, pantalones ajustados y peinados tipo cresta mohicana que los teñían con colores estridentes. Los imperdibles y cadenas terminaban de adornar su indumentaria. En general, puede decirse que tenían una apariencia descuidada. También, cambiaron el concepto musical, aportando temas de corta duración y un tanto rudimentarios debido a que, en ocasiones, estaban hechos por músicos con escasa preparación y oficio. Por último, las letras de sus canciones eran transgresoras y corrosivas.

The Police apareció en plena confusión musical creada por el punk y fueron integrados en la llamada New Wave. Esta amplia y confusa noción musical, estética y social, surgió a finales de los setenta, en la etapa post-punk, en Inglaterra y, con menor intensidad, en Estados Unidos. Agrupaba a un conjunto de artistas que, con sus diferentes connotaciones y estilos, apostaron por reconducir la situación hacia la buena música. Todos ellos dieron aire fresco al panorama musical y, afortunadamente para el que suscribe, el punk pasó a mejor vida.

Dentro de un listado amplísimo de la mencionada New Wave, se pueden reseñar prestigiosos artistas con propuestas tan dispares como: The Stranglers, The Sisters Of Mercy, Siouxsie And The Banshees, Boomtown Rats, Azter Camera, Psychedelic Furs, The Jesus And Mary Chains, Japan, XTC, The Cure, Cocteau Twins, Echo And The Bunnymen, U2, Dire Straits, The Smiths, The Jam/ Paul Weller, Joy Division/ New Order, Depeche Mode, Simple Minds, The Human League, Scritti Politti, Pet Shop Boys, Gary Numan, Julian Cope, Duran Duran, Ultravox, Orchestral Manoeuvres In The Dark, Frankie Goes To Hollywood, Devo, Kate Bush, Ian Dury, Nick Lowe, Graham Parker, Joe Jackson, Elvis Costello, Eurythmics, Dexy’s Midnight Runners, The Pretenders, Blondie, The Cars, The Knack, Television, The B-52’s, Talking Heads, Culture Club, Madness, The Police, The Specials o UB40. Cada uno de ellos, con su diferente idiosincrasia pero con buen gusto, ha aportado discos que, en mayor o menor medida, han pasado a formar parte de la historia del rock.

The Police estaba formada por el carismático cantante y bajista Gordon Summer, conocido artísticamente como Sting, el experimentado guitarrista Andy Summers y el eficiente baterista Stewart Copeland. Su estilo musical se ha caracterizado por una amalgama de pop, rock, jazz y reggae.

Hicieron su primera grabación en 1977: el single Fall Out que tuvo una escasa transcendencia. Afortunadamente, le siguió otro single que cambiaría el futuro del grupo ya que contenía la excepcional Roxanne (1978). Ese mismo año, insistieron con un nuevo single de éxito: Can’t Stand Losing You. Realmente, estos dos últimos temas fueron un magnífico preámbulo a su primer álbum: Outlandos D’Amour (1978). A pesar de haberse grabado con un presupuesto modesto, tuvo una considerable repercusión y aprobación. Globalmente, tenía un sonido más primitivo y crudo que los sucesivos trabajos, incluso incluyendo ciertas reminiscencias sonoras del punk. Por tanto, podríamos hablar de su disco más enérgico. Destacaban temas como So Lonely y Can’t Stand Losing You pero, sin lugar a dudas, su canción más sobresaliente fue la famosa Roxanne. También, es justo reconocer que contenía algún tema de relleno de escaso valor. En cualquier caso, estamos ante un álbum importante en la historia del rock por su contenido y por incorporar, en su momento, un sonido nuevo que algunos lo catalogaron como reggae blanco.

Después del impacto obtenido con Outlandos D’Amour, cabía pensar si se trataba de un éxito efímero, como ha ocurrido con múltiples grupos, o bien era el preludio de una brillante carrera. Esta duda se disipó enseguida con Reggatta De Blanc (1979). Con una elaboración más depurada que el anterior, lograron otro vibrante álbum. De igual modo, creo que con él consiguieron el sonido que identifica a esta banda y con el que ha pasado a la posteridad. Aportaba grandes temas que forman parte de su repertorio más selecto: Walking On The Moon, Bring On The Night y The Bed’s Too Big Without You. Aunque, brillaba con luz propia su himno Message In A Bottle. En definitiva, con este disco arrasaron en todo el mundo y consiguieron ser la banda de moda. De igual modo, Walking On The Moon, Message In A Bottle y el álbum en su conjunto llegaron al número uno en el Reino Unido. Añadiría que, posiblemente, estemos ante su mejor obra.

Al año siguiente, grabaron Zenyattà Mondatta. Tuvo una buena acogida ya que incluía una partida de buenas canciones que, además, alcanzaron fama: De DoDoDo De DaDaDa, Don’t Stand So Close To Me, Driven To Tears o When The World Is Running Down. Aunque, intuyo que perdieron la frescura de sus dos primeros discos. No obstante, el single Don’t Stand So Close To Me y el álbum merecieron el número uno en el Reino Unido.

Poco tardaron en publicar su cuarto trabajo: Ghost In The Machine (1981). En particular, en este disco se alejaron de su sonido característico. De este modo, le dieron una orientación más sofisticada y extraña ya que añadieron sintetizadores a su esquema clásico (guitarra, bajo y batería). El resultado fue un trabajo de menor relevancia que compartía excelentes temas (Spirits In The Material World o Every Little Thing She Does Is Magic) con otros más discretos. A pesar de lo dicho, el single Every Little Thing She Does Is Magic y el álbum se alzaron al número uno en el Reino Unido.

Afortunadamente, apareció Synchronicity (1983). Con este disco alcanzaron su madurez y perfeccionismo sonoro. Si bien, también puede argumentarse que resultó el más pop y comercial de todos. Algunos lo consideran como su obra magna aunque esto puede ser discutible y, personalmente, me decanto por Reggatta De Blanc. Sus momentos estelares se encontraban en la exitosa Every Breath You Take (pop en estado puro y número uno en EEUU y Reino Unido), en la contundencia de Synchronicity (recordando viejos tiempos) y en una serie de excelentes y seductores temas tranquilos: Wrapped Around Your Finger, Tea In The Sahara y King Of Pain. También, hubo ocasión para alguna excentricidad como Mother. En suma, se despidieron a lo grande y alcanzaron el número uno en muchos países, incluido EEUU por primera vez para un álbum suyo.

Un año después, el grupo se disolvió. Posteriormente, se han reagrupado con motivo de: acontecimientos puntuales, su ingreso en el Salón de la Fama del Rock and Roll y una gira entre 2007-2008. Es posible que estas reapariciones no consigan la magia de antaño ya que todo tiene su tiempo oportuno.

Para los amantes de los recopilatorios, su carrera puede condensarse en Every Breath You Take: The Singles (1986) que fue número uno en el Reino Unido. También, se puede disponer de una peculiar recopilación de lo mejor de Police y Sting en solitario: The Very Best Of Sting And The Police (1997) y de un directo: The Police Live! (1995).

De sus trayectorias en solitario, solamente Sting ha tenido un éxito mayoritario. En este caso, procede destacar The Dream Of The Blue Turtles (1985), su primer y flamante álbum con evocaciones de jazz; Bring On The Night (1986), un contundente directo también de orientación jazzística; Nothing Like The Sun (1987) (número uno en el Reino Unido), un magnífico disco en el que anunciaba sus intenciones de adentrarse en el pop/ rock, y Ten Summoner’s Tales (1993), un excelente compendio de canciones pop.

Finalmente, se puede concluir diciendo que The Police ha pasado a la historia del rock por ser una de las principales bandas de finales de los setenta e inicios de los ochenta que aportó un sonido innovador aunque, en ocasiones, reiterativo.

bruscas; 01-07-13

NA - 078
CAT STEVENS
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Steven Georgiou nació en Londres en 1947, de padre griego y madre sueca. Fue conocido artísticamente como Cat Stevens y, posteriormente, se convirtió al Islam bajo el nombre de Yusuf Islam.

Desde el punto de vista musical, este cantautor escribió una de las páginas más agradables de la música moderna. Su estilo se movía entre el folk y el pop. Aunque, dado su origen, algunas canciones tenían cierto aire griego y mediterráneo. En general, necesitaba poco para elaborar sus temas, simplemente su guitarra acústica y su cálida voz. Por tanto, sus composiciones eran sencillas y con un tono intimista y melódico.

En 1966, debutó con dos singles que tuvieron aceptación en el Reino Unido: I Love My Dog y Matthew and Song. Ambos, fueron incluidos en su primer disco titulado Matthew and Son (1967). Funcionó bien y Cat Stevens comenzó a tener fama en su país. Ese mismo año, editó New Masters (1967) con parecido enfoque de estructura y estilo. Aquí, aparecía su célebre The First Cut Is the Deepest que tuvo y sigue teniendo éxito en versiones de otros autores. A pesar de ello, consiguió peores ventas que con Matthew and Son.

Tras una maltrecha etapa en la que padeció la tuberculosis, inició una fase más madura y fructífera con Mona Bone Jakon (1970). Logró un hermoso y completo disco liderado por una gran canción: Lady d’Arbanville. También, incluía otros temas destacables como Pop Star y Katmandu. A partir de este trabajo, comenzó a granjearse el respeto musical en un ámbito más global.

Tuvo una continuidad magnífica con Tea for the Tillerman (1970). Este fantástico álbum estaba repleto de sensibilidad y de hermosos y clásicos temas de la discografía de Cat Stevens: Wild World, Father and Son, Hard Headed Woman, Where Do the Children Play? o Sad Lisa. En esta ocasión, ya consiguió una obra de gran envergadura que le permitió el reconocimiento a nivel mundial.

Teaser and the Firecat (1971) fue un trabajo de una hechura y valía similar al anterior y completaba con los dos previos una trilogía esencial en el bagaje de este artista. Poseía joyas musicales de la talla de Moonshadow, Morning Has Brooken o Peace Train. En consecuencia, seguía en su punto más álgido de reputación y fama.

En 1972, publicó Catch Bull at Four. Resultó un buen álbum pero sin la prestancia global de los tres destacados. Aún así, alcanzó lo que no consiguieron los anteriores: el número uno en EEUU. Este logro fue propiciado por la presencia de dos magníficos temas: Sitting y Can’t Keep It In.

Posteriormente, abandonó su esquema musical habitual para elaborar Foreigner (1973). En este caso, se distanció de sus clásicas canciones de pop/ folk, cuya base era la guitarra acústica, y se embarcó en un trabajo más ambicioso y experimental, con mayor presencia de teclados e instrumentos de cuerda. De este modo, sus composiciones eran mucho más largas y trabajadas. De hecho, la cara A correspondía a un solo tema (Foreigner Suite). En definitiva, aportó un álbum atípico en su trayectoria pero, a su vez, original y de agradable audición.

Buddha and the Chocolate Box (1974) supuso la vuelta a sus raíces, es decir a sus canciones cortas y melódicas que tan buenos resultados le habían proporcionado. Podría considerarse como su último disco de cierta envergadura, incorporando dos excelentes canciones: Ready y Oh Very Young.

A partir de aquí, inició su declive con álbumes de menor categoría como se pudo constatar en su siguiente publicación: Numbers (1975). Mejoró algo con Izitso (1977) gracias a los temas (Remember the Days of the) Old Schoolyard y (I Never Wanted) To Be a Star pero, en cualquier caso, estaba lejos de sus mejores momentos. Finalmente, Back to Earth (1979) tampoco logró rememorar su época de esplendor.

Después de este último trabajo decidió convertirse al Islam y abandonó la escena musical. En lo sucesivo, se ha dedicado a su nueva religión y a realizar obras benéficas. Si bien, ha grabado algún disco de orientación religiosa y con escaso interés musical.

En cuanto a las recopilaciones, Greatest Hits (1975) tuvo una enorme aprobación dado que resumía lo mejor de su época de máximo apogeo. Más tarde, fue complementada con Footsteps in the Dark: Greatest Hits, Vol 2 (1984). Por último, The Very Best of Cat Stevens (1990) aportó una profusa revisión de sus éxitos.

En suma, estamos ante un talento musical de los años setenta, desgraciadamente frenado por su retirada voluntaria.

bruscas; 27-05-13

NA - 077
EL 53 ANIVERSARIO DE CARAVANA MUSICAL Y 30 ANIVERSARIO DE SU
DESPEDIDA DE LAS ONDAS
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Los que venimos organizando la comida anual de los seguidores de la aventura musical de Ángel Álvarez, teníamos un cierto miedo de que este año la respuesta no fuera igual que en las tres anteriores convocatorias. Incluso estuvimos pensando en espaciarla y no convocarla todos los años. La crisis, pagar 41 euros, unos tener que viajar desde fuera de Madrid…. Tiramos para adelante y la respuesta un año más ha sido impresionante.

44 caravaneros y caravaneras nos hemos vuelto a juntar para disfrutar con la música que nos metió en las venas Ángel hace 50 años. Otra vez nos contamos historias tantas veces repetidas, hablamos de aquella canción o de aquel músico o grupo que nos fascinaba. Volvimos a ver fotos y fotos descoloridas de cuando todos teníamos mucho pelo y muy poco dinero para poder gastar en música. Nos pusimos de nuevo al día sobre los avances tecnológicos que nos permiten acceder al increíble mundo de la música en la red, impensable cuando éramos chavales. Hasta tuvimos tiempo de hablar de nietos y nietas.

Este año tuvimos una intervención magistral de uno de los más veteranos, Alfredo Niharra, con recuerdos y sobre todo con apreciaciones muy acertadas sobre lo que representó Ángel Álvarez, su Caravana y su Vuelo 605. Y hay que decir que Alfredo nos ha confirmado, por primera vez, que el cd repartido con 30 números uno de las listas del Caravana Hit Parade, eran todos auténticos y no se nos había colado ningún versión intrusa. ¡Casi nada! Enhorabuena a los recopiladores Chus Alonso, Enrique, a Manolo genial diseñador de la portada, a los caratuleros José Luis y de nuevo Manolo y a los copistas Curro y Joaquín.

Por su parte Juan Manuel Ibeas nos trajo, hinchado de orgullo, unas fotos incunables, de su asistencia nada menos que al festival de la Isla de Wight con Marilar Jimenez-Aleixandre, Salvador Arevalillo y Santiago del Castillo y uno se puede preguntar cuantos españoles estuvieron presentes en aquel mítico acontecimiento que por primera vez reunió a cientos de miles de jóvenes europeos. No creo que fueran muchos más de nuestros cuatro audaces caravaneros y caravanera.

La familia de Ángel, como siempre estuvo al pleno, hijos, nueras, nietos. Nos hicimos muchas fotos, una de cuales hecha por Antonio Rodrigo ilustra este post.

Y por supuesto hablamos de planes de futuro, de la Wiki “Caravaneros”, por cierto de visita semanal muy recomendable (caravaneros.wikispaces.com); de ese disco casi inencontrable que uno ha conseguido por fin tras años de búsqueda; surgió como siempre la polémica sobre la música de hoy en comparación con la de los años 60, aunque entre nosotros no hay ningún ayatolá, al menos confeso, que considere que el rock murió con el accidente de avión que en febrero de 1959 acabó con la vida de Buddy Holly, si hay unos cuantos exagerados que piensan que desde principios de los 70 todo lo que se ha hecho han sido meros sucedáneos de los años dorados del rock y del pop. ¡Pobre Bruce Springsteen!.

Y tuvimos el concurso. Porque somos jóvenes, que decía Duane Eddy y nos gusta competir y llevarnos premios, el amigo Pedro Muñoz montó un concurso con 24 canciones, de las que se escuchaban un fragmento de 30 o 40 segundos y había que adivinar cuales eran. Y se le fue un pelin la mano de rebuscar en el baúl de las Series Doradas, porque hubo algunas que no acertó nadie y eso que allí estábamos la flor y nata de los sabios musicales de nuestro país. Claro que el Alzheimer no hace distingos y no respeta ni a los viejos rockeros. Los premios fueron unos singles primorosamente reeditados con maravillosas canciones, regalo de Javier Lodin.

Pero lo mejor fueron los abrazos de despedida en la que todos, todos, nos dijimos que habíamos disfrutado mucho y que hasta el año que viene que nos volveríamos a juntar. Y así será.

rockyboy; 22-04-13

NA - 076
JIMI HENDRIX
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Esta crítica musical está dedicada al más legendario guitarrista del rock de todos los tiempos. En mi opinión, está situado un peldaño por encima de otros mitos de este instrumento de la talla de: Chuck Berry, B.B. King, Duane Allmann, Eric Clapton, Jeff Beck, Jimmy Page, Keith Richards o Pete Townshend, por ejemplo.

Entre otras cosas, Jimi Hendrix ha pasado a la historia por ser un virtuoso zurdo de la guitarra. Incluso, era capaz de tocarla con los dientes o colocándola en su espalda sin desentonar. En particular, fue un maestro en el arte de distorsionar su sonido. En este sentido, revolucionó los fundamentos musicales de este instrumento y del rock en general. Abrió nuevos horizontes e influyó en músicos, de primera línea y tan dispares, como: Eric Clapton, Carlos Santana, Jeff Beck, Jimmy Page, Pete Townshend, Leslie West, Sly Stone, Frank Zappa, Ozzy Osbourne, Eddie Van Halen, Slash, Joe Satriani, Prince, Lenny Kravitz, Steve Vai, Kurt Cobain, Jack White, Mike Mc Cready (Pearl Jam) o Dan Auerback (The Black Keys), entre otros. Por otra parte, su trayectoria vital fue el fiel reflejo de la crónica negra del rock, pagando tributo a las drogas y al ritmo de vida vertiginoso de los músicos de aquella época. De tal manera, llevó su existencia al límite para morir a los 27 años. A pesar de ello, en un tiempo tan corto, de apenas cuatro años, su producción musical fue enorme e imponente.

Nació en Seattle en 1942 como John Allen Hendrix, fruto de la mezcla de un afroamericano y una indígena Cherokee. Más tarde, pasó a llamarse James Marshall Hendrix. Sus comienzos en el mundo de la música fueron como guitarrista de acompañamiento de diversas estrellas de la música negra (Isley Brothers, King Curtis, Curtis Knight, Solomon Burke, Wilson Pickett, Sam Cooke, Jackie Wilson, Ike and Tina Turner, B. B. King o Little Richard). Posteriormente y con la experiencia adquirida, emprendió su camino en solitario. De este modo, aunque su base musical radicaba en el blues, se acerco al rock y a la música de los blancos, absorbiendo todo lo que se ponía a su alcance y dando lugar a la amalgama de estilos que caracteriza su música (blues, rock, psicodelia, jazz, soul y funk). En definitiva, realizó un recorrido inverso a lo que se había hecho hasta entonces ya que lo habitual ha sido exprimir la música negra por parte de los blancos.

En 1966, la fortuna quiso que Jimi Hendrix actuase en Nueva York y le viese Chas Chandler (bajista de los Animals). Éste, decidió apostar por él y, con su aval, iniciar su carrera en el Reino Unido. Sólo faltaba encontrarle unos buenos compañeros de viaje. Estos fueron Noel Redding (guitarra y bajo) y Mitch Mitchell (batería). Así, formó su propia banda, The Jimi Hendrix Experience, un trío a la imagen y semejanza de los Cream.

Hizo su presentación musical a lo grande, con el inconmensurable single Hey Joe/ Stone Free (diciembre 1966) que contenía dos de sus canciones más emblemáticas. Dejando claro que el logro anterior no fue una casualidad, editó otros dos espectaculares singles: Purple Haze/ 51 St. Anniversary (marzo 1967) y The Wind Cries Mary/ Highway Chile (mayo 1967).

Este extraordinario preámbulo, preparó el terreno para la publicación de su primer álbum titulado Are You Experienced? (mayo 1967/ Reino Unido). Para muchos melómanos está considerado como el disco debutante más importante del rock, por la convulsión musical que supuso, y uno de los de mayor peso en la historia de este género. Aunque, tuvo la mala suerte de competir por los primeros puestos de las listas de éxito con su coetáneo Sgt. Pepper’s de los Beatles. En concreto, aportaba un sonido audaz que no se había escuchado hasta entonces y una mezcla de estilos inusual para aquellos tiempos. Su contenido era poderoso ya que agrupaba canciones que han pasado a formar parte del repertorio más granado de Jimi Hendrix: Fire, Red House, Remember, Foxy Lady o Manic Depression. El resto de las canciones no desmerecían en absoluto, completando una excepcional obra. En agosto de ese año, apareció una nueva edición en EEUU mucho más atractiva, debido a la inclusión de los temas: Hey Joe, Purple Haze y The Wind Cries Mary.

La fama adquirida con este trabajo le permitió ser invitado al festival de Monterey (junio 1967), según cuenta la leyenda por recomendación expresa de Paul Mc Cartney. Allí, dejó estupefacta a la audiencia por sus virguerías con la guitarra. Acabó su participación incendiando su propia guitarra, dejando una imagen que ha pasado a los anales de la historia del rock. Definitivamente, con esta actuación fue reconocido en su país y se consagró como una estrella a nivel mundial. Más tarde, este concierto quedó reflejado en el disco Jimi Plays Monterey (1986).

En espera del siguiente trabajo, publicó su cuarto single: The Burning of the Midnight Lamp/ The Stars that Play with Laughing Sam’s Dice (agosto 1967) que sorprendentemente no funcionó bien. Esto no frenó su ánimo de progresión. Más bien al contrario, ya que grabó otro impactante álbum: Axis: Bold As Love (diciembre 1967/ Reino Unido y enero 1968/ EEUU). Para ello, permaneció fiel a su estilo pero profundizando en nuevos sonidos y hallazgos técnicos. Dentro de una calidad global sobresaliente, destacaba su célebre tema Little Wing. En consecuencia, tuvo un entusiasta recibimiento por parte del público y la crítica.

Como anticipo de su siguiente disco, surgió el single Up From the Skies/ One Rainy Wish (febrero 1968) que apenas tuvo transcendencia. Entre tanto, se editó Smash Hits (abril 1968/ Reino Unido y julio 1969/ EEUU), un excelente recopilatorio que aunaba sus cuatro primeros singles y lo más selecto de su primer álbum. Por tanto, el éxito estaba garantizado.

Precedido por el celebrado single All Along the Watchtower/ The Burning of the Midnight Lamp (septiembre 1968), salió al mercado su tercer trabajo: Electric Ladyland (octubre 1968). Al principio, se presentó con una portada diferente y mucho más escandalosa que la clásica, al aparecer una fotografía con varias jóvenes desnudas. Electric Ladyland representó la cima de su carrera musical y completaba con los dos discos previos una trilogía excepcional e indispensable en cualquier discoteca de rock. Se trataba de un doble álbum, muy trabajado en estudio y muy experimental para su época, que se adentraba en la psicodelia que imperaba en ese momento. Debido a su concepción tan laboriosa, alargó más la duración de algunas canciones. Fue toda una demostración de la versatilidad de estilos que Jimi Hendrix era capaz de plasmar en un disco (rock, blues, psicodelia, baladas e incursiones en el jazz) que le inferían un mayor colorido y atractivo musical. Además, contó con colaboraciones de lujo (Steve Winwood, Jack Casady, Chris Wood, Buddy Miles o Al Kooper). Sus momentos más apasionantes se podían encontrar en Voodoo Chile, Gypsy Eyes, Voodoo Child, Crosstown Traffic y en la impresionante versión del All Along the Watchtower de Bob Dylan que agrandaba aún más la valía de esta canción. El resto de los temas tenían un óptimo nivel como para completar este fascinante trabajo. El premio a esta obra magna fue alcanzar su primer número uno en EEUU. Ese mismo año, aprovecharon el tirón del disco para editar otro single de relativo éxito: Crosstown Traffic/ Gypsy Eyes (octubre 1968).

El arduo y tenso trabajo ocasionado por Electric Ladyland creó desavenencias insalvables con su mentor Chas Chanler que provocaron su separación. De igual modo, acabó por minar la relación entre Jimi Hendrix, Neil Redding y Mitch Mitchell y la consecuencia inmediata fue la desintegración de la banda. En espera de nuevos movimientos y para mantener el interés, se publicaron dos singles: Stone Free/ If Six Was Nine (septiembre 1969) y Fire/ The Burning of The Midnight Lamp (noviembre 1969) que tuvieron una moderada repercusión.

En estas circunstancias, Jimi Hendrix decidió formar otra banda en compañía de Buddy Miles y Billy Cox, llamada Band of Gysys, con la que realizó diferentes actuaciones. En marzo de 1970, se editó Band of Gypsys y, por fin, los seguidores de Jimi Hendrix podían disfrutar de material nuevo de su ídolo. Correspondía a un acertado concierto que se registró en el Filmore East de Nueva York. A su vez, contenía cierta variación respecto al sonido que había desarrollado anteriormente. En este caso, resultó más primitivo y negro, con mayor profusión de rhythm and blues y ciertas dosis de funk. También, hizo alguna concesión a su amigo Buddy Miles, al incluir dos temas suyos: Changes y We Gotta Live Together. A pesar de estas vicisitudes, tuvo un importante éxito de ventas. Años después, se rescató Band of Gypsys 2 (octubre 1986) con menor capacidad de sorprender.

Después de esta aventura, disolvió la formación y decidió reanudar su carrera en solitario. Casi al mismo tiempo, salió el single Stepping Stone/ Izabella (abril 1970) que tuvo una discreta acogida.

En esa época, también participó en otros dos emblemáticos festivales del rock: Woodstock (agosto 1969) e Isle of Wight (agosto 1970). Más tarde, de ellos surgieron los correspondientes discos: Live at Woodstock (1999) y Blue Wild Angel: Live at the Isle of Wight (2002).

En 1970, inició una etapa placentera e entusiasta en los estudios Electric Lady de Nueva York. Aquí, se sentía cómodo porque disponía de todo lo necesario para poder experimentar y desarrollar todas las ideas avanzadas que llevaba en su cabeza. Lamentablemente, hizo un viaje a Londres del que nunca más volvería ya que el 18 de septiembre 1970 murió en esta ciudad, a los 27 años, al parecer por aspiración de su propio vómito como consecuencia de una supuesta “mezcla inadecuada”. Pasó directamente al panteón de las estrellas del rock y al grupo de grandes músicos que fallecieron a esta fatídica y caprichosa edad (Robert Johnson, Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones, Kurt Cobain o Amy Winehouse).

El material de sus últimas grabaciones, previsto para una próxima edición, quedó inacabado. De manera que tuvo que ser retocado por sus colaboradores y sirvió para publicar The Cry of Love (marzo 1971) y Rainbow Bridge (octubre 1971) (banda sonora). Ambos, como todo lo que hizo este irrepetible autor, tenían un buen nivel pero no llegaron a alcanzar la categoría de sus tres primeros álbumes.

Por otra parte, Jimi Hendrix tenía muchas grabaciones sin difundir, personales y con diferentes músicos con los que realizó jam sessions. Esto ha propiciado que, después de su muerte, las discográficas y su propia familia, en su afán recaudatorio, hayan comercializado múltiples discos. En este sentido, ha sido el perfecto ejemplo de autor mucho más prolífico una vez fallecido que en vida. Algunos de estos trabajos, fueron registrados en estudio y contenían material original de Jimi Hendrix o retocado por los productores. A su vez, podía tratarse de canciones inéditas o de versiones alternativas de otras ya conocidas. Mientras, otros trabajos correspondían a directos, piratas u homenajes.

De entre todas las publicaciones póstumas, se pueden recomendar algunas en estudio, interesantes pero de menor entidad que su obra previa, como: War Heroes (1972), Loose Ends (1974), Crash Landing (1975), Midnight Lightning (1975), Blues (1994), South Saturn Delta (1997), First Rays of the New Rising Sun (1997), Valleys of Neptune (2010) y People, Hell & Angels (2013). De igual modo, los siguientes directos: Historic Performances Recorded at the Monterey International Pop Festival: Ottis Redding/ The Jimi Hendrix Experience (1970), Band of Gyspys 2 (1986), Jimi Plays Monterey (1986), Live at Winterland (1987) (posiblemente, su álbum en vivo más interesante), The Last Experience Concert: Live at the Royal Albert Hall (1990), The Jimi Hendrix Experience: BBC Sessions (1998), Live at Woodstock (1999), Live at the Filmore East (1999), Blue Wild Angel: Live at the Isle of Wight (2002), Jimi Hendrix: Live at Berkeley (2003), Hendrix in the West (2011).

También, existen múltiples recopilaciones entre las que se pueden aconsejar: The Essential (1978) (2 CD), The Ultimate Experience (1992) (1 CD) o The Jimi Hendrix Experience (2000) (4 CD) que contiene tomas alternativas, directos y rarezas.

En conclusión, estamos ante un genio y revolucionario de la música que, a pesar de su desaparición prematura, sigue siendo uno de los artistas más venerados e influyentes del rock.

bruscas; 18-03-13

NA - 075
"SEARCHING FOR A SUGAR MAN". UNA GRATA SORPRESA
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Coming From Reality

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Cold Fact

Llevo ya cincuenta años en esto de la música y en la vida había oído hablar ni había escuchado disco alguno de Sixto Rodríguez y eso que como buen alumno de Ángel Álvarez y su Caravana Musical soy un especial entusiasta del folk rock norteamericano.

Acabo de ver una magnifica película documental sobre su persona “Searching for sugar man”, reciente ganadora de un Oscar, dirigida por Malik Bendjelloul y que gira en torno a la figura de Rodríguez, de su fracaso en su país natal y del éxito en cambio en Sudáfrica, éxito que se ha mantenido vivo gracias a un grupo de fervientes seguidores.

La película con una bellísima fotografía, con unas imágenes fantásticas de Detroit bajo la nieve y la lluvia, no trata solo de música. Hay una referencia a algo tan desconocido como la influencia que tuvieron las canciones inconformistas de Rodríguez entre la juventud blanca sudafricana, los afrikaners, liberal y contraria al apartheid, en sus movilizaciones de los años 70 y 80. También traza un panorama interesante sobre la decadencia de una gran ciudad industrial como Detroit y las condiciones de vida de sectores marginados de la clase obrera norteamericana.

Pero el eje de la película, que atrapa desde el primero al último minuto, lógicamente es indagar en el por qué un gran artista, con canciones excelentes, no solo no tiene el reconocimiento del público y de la crítica de su país, sino que cuando lo logra en otros países (ya que también triunfó en Zimbawe, Australia y Nueva Zelanda) ni se entera ni percibe royaltys de las compañías discográficas por las importantes ventas.

¿Y por qué Sixto Rodríguez fracasó? ¿Era realmente bueno? Las canciones que se suceden en la película dan prueba de ello. ¿Entonces? En mi opinión, Rodríguez, que en muchos aspectos recuerda a otros dos cantantes formidables, uno norteamericano y otro inglés, Tom Rush y David McWilliams, (que aunque no fueron superventas, tuvieron un éxito razonable), llegó tarde al panorama de la música folkrock. A principios de los años 70, la edad dorada del folkrock norteamericano había quedado atrás. Nuevos estilos se abrían camino: el rock sinfónico, el rock progresivo, el soul sofisticado, el glam rock, el funky o el reggae. Además Rodríguez fichó con una discográfica, Sussex-Buddah Records no especializada en folkrock, sino en estilos más poperos y comerciales y posiblemente no supieron o no quisieron apostar por un artista de un estilo que no les era propio. Posiblemente otra hubiera sido la historia si el fichaje hubiera sido por parte de p.e. Elektra Records, la discográfica más innovadora de la segunda mitad de los años 60, que tuvo un gran protagonismo con su apoyo a la revolución del folkrock y a las músicas innovadoras.

Escuchando los dos discos que grabó Rodríguez a principios de los 70, especialmente el primero, un magnífico “Cold Fact”, descubrimos grandes canciones, unas letras muy trabajadas en la onda de Bob Dylan y los grandes folksingers de los 60, una voz muy especial y unos arreglos musicales muy elaborados. Su segundo lp, aunque no alcanza las cotas del primero y se inclina más hacia un sonido folkblues, es también un buen disco. Calidad musical que también se mantenía en sus conciertos y que por tanto no es atribuible a unos buenos arreglistas o productores, que sin duda los tuvo.

Pero además de la vertiente musical, Rodríguez, de origen mexicano y nacido en 1942, es un personaje de grandes valores personales que quedan muy bien reflejados en el documental. No quiero profundizar mucho más, porque hay impactantes sorpresas en la película que no conviene destripar.

Así que mi más sincera recomendación. Ir a verla. Escuchar su música. Es un descubrimiento que merece la pena no perderse, aunque sea con 40 años de retraso.

rockyboy; 04-03-13

NA - 074
THE MOODY BLUES
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En ciertos ámbitos, la música de The Moody Blues y, en general, el llamado rock sinfónico son infravalorados. Quizás pudieran describir este estilo como pedante, pretencioso y recargado. Incluso, intuyo que algunos lo etiqueten como de segunda división respecto a otros géneros derivados del rock. Ante esto, siento disentir y considero que el rock sinfónico tiene su parcela de protagonismo y gloria en la historia del rock y, en concreto, The Moody Blues.

Hay quien sugiere que la canción A Day in the Life del Sgt. Peppers de los Beatles (enero 1967) fue precursora del rock sinfónico. En esta línea, previamente pudieron hacer una posible aproximación inconsciente a este concepto, entonces desconocido, en Yesterday, Eleanor Rigby y Strawberry Fields Forever. Si se asume ésto, hay que reconocer la cantidad de caminos musicales que descubrió esta genial e irrepetible banda.

El rock sinfónico aglutina a una serie heterogénea de destacados grupos, cada uno con su seña de identidad, que se han adentrado, en mayor o menor medida, en este terreno. De este modo, podríamos hablar de: The Moody Blues, Camel, The Nice, Emerson, Lake and Palmer, Yes, Rick Wakeman, Caravan, Procul Harum, Focus, Pink Floyd, Genesis, King Crimson o Electric Light Orchestra. Incluso, Deep Purple (Concerto for Group and Orchestra) y, a su manera, posteriores formaciones del heavy metal se han acercado al rock sinfónico. No obstante, varias de las bandas mencionadas también se han movido en el ámbito del rock progresivo, dejando claro que muchas veces resulta imposible establecer fronteras estrictas entre los diferentes estilos. Frente a esta falta de precisión, si algún álbum puede catalogarse como representativo y abanderado del rock sinfónico, sin lugar a dudas hay que referirse a Days of Future Passed de The Moody Blues.

The Moody Blues fue fundado en Birmingham (Reino Unido), en 1964, por cinco músicos: Denny Laine (voz y guitarra), Mike Pinder (voz y teclados), Clint Warwick (voz y bajo), Ray Thomas (voz y armónica) y Graeme Edge (batería). Más tarde, ingresaron Justin Hayward y John Lodge que se convirtieron en pilares básicos de esta formación.

Puede sorprender que comenzaran haciendo rhythm and blues, del mismo modo que otras bandas británicas de aquella época que formaron parte del llamado Brithish Blues. En este sentido, dentro de esta denominación cabe recordar y enaltecer a: Alexis Korner, Cyril Davies, The Yardbirds, Spencer Davis Group, John Mayall and the Bluesbreakers, Them, The Animals, Faces, Cream, Blind Faith, Free, Ten Years After, Taste, George Fame, Rod Steward (inicios), Jeff Beck (etapa inicial), Fleetwood Mac (periodo de Peter Green), The Rolling Stones (primeros discos), Led Zeppelin (primer álbum), The Who (grabaciones preliminares), The Kinks (algo de su comienzo), Love Sculpture, Savoy Brown o Steamhammer, entre otros.

Debutaron con un sencillo que no llamó mucho la atención: Steal Your Heart Away (1964). Acto seguido, consiguieron fama con el siguiente, Go Now! (1964), ya que logró el número uno en el Reino Unido. Esto, les permitió grabar su primer disco: The Magnificent Moodies (1965), también conocido como Go Now! en EEUU, que agrupaba una interesante colección de canciones de rhythm and blues que pasó bastante inadvertida.

Entre 1965 y 1967, grabaron diferentes sencillos que no funcionaron bien y, por tanto, no permitieron impulsar su carrera. En estas circunstancias, entraron en cierto desconcierto, agravado por el abandono del grupo de Clint Warwick y Denny Lane (futuro integrante de los Wings de Paul Mc Cartney). En su lugar, entraron Justin Hayward (voz y guitarra) y John Lodge (bajo). De esta manera, se constituyó la que podría considerarse su formación de gala.

Con esta reestructuración de la banda, dieron un giro radical en su carrera y publicaron Days of Future Passed (1967), bajo la dirección de Peter Knight y con la colaboración de la London Festival Orchestra. La intención de este trabajo era mezclar la música clásica con el pop, el rock y la psicodelia, dándole un enfoque de disco conceptual. Por lo tanto, en esta grabación había profusión de secciones de cuerda y añadieron, como novedad y para lo sucesivo, el mellotrón (teclado eléctrico capaz de reproducir sonidos pregrabados). La fórmula funcionó y el álbum causó enorme sensación por su originalidad y calidad. Del conjunto, hay dos cortes que destacaban en mayor medida: la imperecedera Nights in White Satin y la agradable The Afternoon. También, procede mencionar su psicodélica portada como correspondía a la moda de ese momento. A pesar del éxito obtenido, no pudo alcanzar el número uno en el Reino Unido ni en EEUU. Aunque, definitivamente esta obra se convirtió en la pieza angular del rock sinfónico.

Afortunadamente, el excelente momento de creatividad de los Moody Blues no acabó aquí y se prolongó en discos posteriores. Aunque, conviene precisar que, si habían realizado un cambio en su enfoque musical antes de Days of Future Passed, volvieron a hacerlo a partir de su siguiente trabajo. De modo que cedieron el protagonismo del aspecto orquestal y sinfónico y se decantaron más hacia el pop, el rock y la psicodelia. Así, ajustándose a los esquemas de estos estilos, sus canciones ya no eran tan largas. Todo ésto se pudo constatar en In Search of the Lost Chord (1968), un disco que agrupaba un conjunto de excelentes canciones. De ellas, tenían especial relevancia: Ride My See-Saw, Legend of a Mind, Voices in the Sky, Dr. Livingstone I Presume y House of Four Doors. En definitiva, elaboraron un álbum de una calidad global magnífica. Por último, quizás desentonaba el diseño de su carátula que era original pero, a su vez, algo macabra, con una calavera y un feto a cada lado.

Con una concepción y categoría similar a su predecesor, surgió On the Threshold of a Dream (1969). De tal modo que con él alcanzaron su primer número uno en el Reino Unido para un álbum. En su interior incluía canciones de la talla de: Never Comes the Day, Have You Heard, Lazy Day, Dear Diary o Are You Sitting Comfortably?. Por otra parte, seguían insistiendo en portadas extrañas. En este caso, un árbol que insinuaba una cara humana de perfil.

Ese mismo año y adornado por una cubierta alusiva a las pinturas rupestres, apareció To Our Children’s Children’s Children (1969). Poseía algún tema importante en la historia de esta banda como Gipsy y Eye of a Child y, aún siendo un agradable y correcto álbum, creo que quedaba por debajo del nivel de los tres que le precedieron.

Algo mejor pero sin llegar a la categoría de los más destacados, resultó A Question of Balance (1970). En él destacó el sencillo Question. Por otro lado y siguiendo en su línea, presentaron una carátula estrambótica. Prosiguieron la década de los setenta con Every Good Boy Deserves Favour (1971), un acertado álbum de similar calificación que A Question of Balance. Esta vez la temática de su envoltura jugaba con el contraste entre la luz de la juventud y el decrépito de la senectud. A estas alturas de su carrera, su fama y reconocimiento no decayeron. Tanto es así, que estos dos últimos discos lograron el número uno en el Reino Unido.

Cerraron su periodo de máximo esplendor con Seventh Sojourn (1972). Podría catalogarse como una consistente y recomendable obra de pop. Tuvo una buena consideración por parte de la crítica, gracias a temas como: New Horizon, For My Lady, Lost in a Lost World, Isn’t Life Strange, Why You’re a Free Man o I’m Just a Singer (in a Rock and Roll Band). En esta ocasión, consiguieron el número uno en EEUU.

Estando en un momento óptimo de su carrera, decidieron dar un descanso a su producción. Esta circunstancia fue aprovechada por sus integrantes para publicar diversos trabajos en solitario, entre los que tuvo cierta notoriedad uno de Justin Hayward y John Lodge titulado Blue Jays (1975).

En 1977, iniciaron una segunda etapa con la publicación de Caught Live + 5. Se trataba de un curioso e interesante doble disco que contenía tres caras en directo, grabadas en el Royal Albert Hall en 1969, y otra en estudio con cinco excelentes nuevas canciones. Un año después, publicaron Octave (1978) que tuvo cierta aceptación pero no añadió nada especial a su obra.

Iniciaron la década de los ochenta con Long Distance Voyager (1981) que, en algunos momentos, rememoraba la época de auge de esta banda. Incluía el destacado sencillo The Voice y se alzó al número uno en EEUU. A partir de aquí, hicieron discos de pop reiterativos y de menor impacto: The Present (1983), The Other Side of Life (1986), Sur la Mer (1988), Keys of the Kingdom (1991), Strange Times (1999), Journey to Amazing Caves (2001) (banda sonora) y December (2003).

También, pueden encontrarse grabaciones de The Moody Blues en directo que no creo que tengan un valor añadido a sus discos de estudio: el ya mencionado Caught Live + 5 (1977), A Night at Red Rocks with the Colorado Symphony Orchestra (1993), Hall of Fame-Live at Royal Albert Hall (2000), Lovely to See You (2005), Live at the BBC: 1967-1970 (2007) y Live at the Isle of Wight 1970 (2008).

De otro modo, su vida musical puede resumirse en diferentes recopilatorios que se han hecho al respecto: This Is the Moody Blues (1974) o, de manera más extensa, Time Traveller (1994) en 4 CD.

En definitiva, estamos ante un grupo que no suele ensalzarse mucho, ni aparece en letras de oro en las enciclopedias del rock. Si bien, creo que ha gozado del beneplácito de cierto público y ha grabado siete magníficos discos en su etapa comprendida entre Days of Future Passed y Seventh Sojourn.

bruscas; 15-02-13

NA - 073
SLY & THE FAMILY STONE
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Sly & the Family Stone fue una banda de San Francisco liderada por el excéntrico Silvester Stewart, conocido profesionalmente como Sly Stone. Este multiinstrumentista la fundó con los siguientes componentes: su hermano Freddie (guitarra), su hermana Rose (piano), Larry Graham (bajo), Greg Errico (batería), Jerry Martini (saxofón) y Cynthia Robinson (trompeta). En lo sucesivo, la formación sufrió múltiples cambios pero siempre manteniendo su esencia multirracial e incluyendo músicos de ambos sexos. Estos matices no deben llamar la atención hoy en día pero eran inusuales en aquella época.

Crearon una música estimulante y bailable, fusionando los sonidos negros del soul, rhythm and blues y funk con el pop, el rock y la psicodelia. Aunque su principal seña de identidad era el funk. En este sentido, si bien los cimientos de este último estilo los puso el gran James Brown, Sly & the Family Stone lo consolidó junto a otro curioso músico llamado George Clinton (solo, con los Parliement o con los Funkadelic). Más tarde, ha perdurado con éxito debido a artistas como Prince, por ejemplo.

Debutaron con un primer sencillo que apenas tuvo repercusión: I Ain’t Got Nobody. Seguidamente, decidieron grabar su primer álbum: A Whole New Thing (1967). Tenía un sonido más soul que su obra posterior y pasó algo desapercibido. Su siguiente disco fue Dance to the Music (1968) y vino precedido por el exitoso sencillo del mismo nombre. Este trabajo resultó más consistente y con mayor riqueza de sonido. Ya dejaba entrever su peculiar estilo de fusión. De este modo, comenzaron a abrir nuevos caminos en la música negra y a despertar un mayor interés. Ese mismo año, publicaron Life con una mayor tendencia hacia la psicodelia y el funk. Tuvo una buena crítica pero no terminaban de rematar con un trabajo rotundo e impactante.

Afortunadamente, esta cuestión se resolvió con la publicación del sencillo Everyday People/ Sing a Simple Song. Por primera vez, les permitió alcanzar el número uno en las listas de EEUU y sirvió de preámbulo a su cuarto trabajo: Stand! (1969). Aquí, ya se puede decir que acertaron plenamente y consiguieron una obra maestra en la que se podía constatar esa amalgama de estilos tan compleja y característica del grupo, envuelta en un halo psicodélico propio de la época en la que apareció. Arrasaron con un sonido dinámico y pegadizo gracias a canciones como: Stand!, Everyday People, I Want to Take You Higher o Don’t Call Me Nigger, Whitey. Estos temas alcanzaron lugares de privilegio en las listas de éxito y el mérito global de este trabajo les permitió ser invitados al festival de Woodstock en 1969. Con el paso del tiempo, este álbum se ha consolidado como uno de los más completos e influyentes de la música negra.

Al convertirse en una estrella rutilante de la música, Sly Stone no pudo asimilar correctamente toda la fama y reconocimiento que le vino encima. Al contrario, cayó en el mundo de las drogas y comenzó a tener problemas con la justicia. Lógicamente, estas circunstancias comenzaron a minar la cohesión entre los componentes del grupo. Pese a todo, lograron colocar dos sencillos en el número uno de EEUU (Thank You/Everybody Is a Star y Family Affair/ Luv’n’Haight) como anticipo de su siguiente grabación: There’s A Riot Goin’ On (1971). Aunque menos jovial y más anárquica, supuso una magnífica continuidad de Stand!. Entre los excelentes temas que aglutinaba, fue Family Affair el que más se hizo notar. Sin duda, estamos ante la segunda gran obra de esta banda. No en vano, consiguió alcanzar el número uno en EEUU.

En el contexto de una imparable inestabilidad en el seno del grupo, agravada por la salida de algunos integrantes de peso como el bajista Larry Graham y el baterista Greg Errico, apareció su sexta publicación: Fresh (1973). Se trató de un notable disco, aunque sin llegar al grado de excelencia de los dos anteriores. Incluía If You Want Me to Stay que estaba en la onda de las brillantes canciones del grupo y una curiosa versión del clásico Que Sera, Sera. A pesar de lo dicho, las alabanzas comenzaron a ser menores. En esta línea, Small Talk (1974) inició su declive, mostrando una pérdida de inspiración y aportando un sonido más blando y más soul. Ante esta expectativa, en 1975 la banda se disolvió.

Sly Stone prosiguió su carrera en solitario y publicó High On You (1975), un disco más consistente que Small Talk que le permitió resarcirse algo. Por el contrario y a pesar de la ayuda de su banda, Heard Ya Missed Me, Well I’m Back (1976), Back On The Right Track (1979) y Ain’t But the One Way (1983) no obtuvieron buenos resultados musicales y de ventas. Posteriormente, su idiosincrasia, la escasa calidad de su música y el paso de moda de su estilo han propiciado que Sly Stone haya caído en el olvido. Aunque, en 2005 se hizo un curioso homenaje a esta banda, en Different Strokes by Different Folks, con versiones de sus temas más célebres a cargo de músicos de diferentes tendencias.

A modo de resumen, dos recopilatorios permiten darnos una idea de la existencia de esta formación: Anthology (1981) y, de forma más amplia, The Essential Sly & the Family Stone (2002). Asimismo, existe una interesante caja que incluye sus siete primeros discos: The Collection (Box Set) (2007).

De todo lo anterior, puede concluirse diciendo que Sly & the Family Stone ha sido uno de los grupos más importantes e influyentes de la transición entre la década de los sesenta y los setenta. De igual modo, ha dejado para la posteridad un disco de suma importancia: Stand!. Por último, en ciertos pasajes de su trayectoria sentó las bases de estilos posteriores (música disco, hip hop o house). Y, todo esto, tuvo su reconocimiento al entrar en 1993 en el Rock & Roll Hall of Fame.

bruscas; 14-12-12

NA - 072
COUNTRY JOE & THE FISH
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Hablar de Country Joe and the Fish supone hacerlo de una de las bandas más representativas de la psicodelia y del movimiento hippie, debido a su música, estética y enfoque de la vida. En este sentido, encontraron buen acomodo entre tanto coetáneo ilustre, cada uno con su peculiaridad, que proliferaba en la California de finales de los sesenta como: Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Moby Grape, It’s a Beautiful Day, Love, The Doors, The Byrds, Santana, Electric Prunes, Spirit o Iron Butterfly, entre otros. En su momento de máximo esplendor, llegaron a alcanzar tanta fama que actuaron en los festivales de Monterey (1967) y Woodstock (1969).

El alma mater de este grupo fue el genuino Joe McDonald, un acérrimo activista de izquierdas y músico de folk asentado en San Francisco. Además de cantar, tocar la armónica y la guitarra, en sus canciones proclamaba un mensaje reivindicativo al estilo de Woody Guthrie, Pete Seeger o Bob Dylan. De hecho, en su etapa en solitario hizo un disco con canciones de Woody Guthrie y, en esa época, fue uno de los máximos detractores de la guerra del Vietnam. Se inició en la música con dos grupos que se movían en el terreno del folk y la canción protesta. En el último de ellos (Instant Action Jug Band) coincidió con el guitarrista Barry “The Fish” Melton, personaje con el que compartía bastantes similitudes. Enseguida, decidieron formar una banda con el nombre de Country Joe and the Fish. La formación se completó con David Cohen (guitarra y órgano), Bruce Barthol (bajo) y Chicken Hirsh (batería).

Tras grabar varios EP, posteriormente integrados en Collectors Items: The First Three EP’s (1981), publicaron su primer álbum titulado Electric Music for the Mind and Body (1967). En este caso, ya se decantaron claramente hacia el rock psicodélico. De modo que englobaba una amalgama de ritmos ácidos a base de rock, folk y psicodelia. Dentro de una calidad general excelente, algunos temas podían tener un mayor tirón como es el caso de Flying High o Not So Sweet Martha Lorraine. Al margen del concepto puramente musical, en sus textos seguían insistiendo en mensajes políticos y revolucionarios. También, procede resaltar la portada del disco muy a la moda de la época hippie. En definitiva, este trabajo está considerado como uno de los más representativos e influyentes de esta década e, incluso, de la historia del rock.

Ese mismo año, editaron su segunda obra importante: I Feel Like I’m Fixin’ to Die. Fue creada con una orientación y hechura similar a la anterior. Sin llegar a su categoría, tuvo un gran éxito y les encumbró definitivamente a la fama. En especial, pusieron de moda la canción The Fish Cheer & I-Feel-Like -I’m Fixin’-to Die Rag.

Su tercera grabación la denominaron Together (1968). Aquí, Joe McDonald cedió bastante protagonismo en favor del resto de los integrantes del grupo. No tenía mucho que ver con sus álbumes previos ya que se fueron alejando de la psicodelia que tan buenos resultados les había aportado. Incluso, su carátula resultaba un tanto extraña. La consecuencia fue un disco más insulso y menos consistente que dejaba intuir cierto declive. Aunque, se podía encontrar alguna canción que se consolidó con el tiempo como Rock and Soul Music.

Con algunas modificaciones en la formación pero persistiendo McDonald y Melton, apareció Here We Are Again (1969). Creo que mejoró el nivel ofrecido en Together al incluir temas interesantes como Here I Go Again, Donovan’s Reef, Cristal Blues, Doctor of Electricity o It’s so Nice to Have Love. Tenía una mayor instrumentación de lo habitual y su sonido era más accesible. De manera más precisa, estaba orientado hacia el soul y blues, con algún guiño jazzístico en los temas I’ll Survive y My Girl. En conclusión, no es un disco que recuerde al más brillante y característico de este grupo pero tiene su encanto.

Al año siguiente, hicieron su despedida oficial con C.J. Fish (1970). En este álbum volvieron a dejar claro que su aureola de abanderados del rock psicodélico quedaba lejos. Más bien, hicieron un trabajo muy acústico con canciones agradables que recordaban su época folk. Por tanto, sin ser un disco excepcional tiene una grata audición.

En 1977 satisficieron la nostalgia con una reagrupación de la primera formación, fruto de la cual surgió Reunion. No aportó nada en especial a su bagaje musical, aunque siempre pueden encontrarse detalles de calidad en músicos con oficio. En esta ocasión, con cierta tendencia al country rock.

Casi dos décadas más tarde, se rescató Live! Filmore West 1969 (1996) que recogía una grabación en directo en este famoso local de San Francisco. En ciertos ámbitos, no suele tener una buena crítica. Sin embargo y a título personal, tengo debilidad por este interesante disco. Para esta actuación se rodearon de amigos de la categoría de Jerry Garcia, Jorma Kaukonen, Jack Cassidy y Steve Miller. En concreto, hicieron un magnífico repaso, a lo largo de setenta y siete minutos, de sus temas conocidos (Rock and Soul Music/Love, Here I Go Again, It’s so Nice to Have Your Love, Flying High, Doctor of Electricity y Donovan’s Reef Jam). Finalmente, es inevitable no sorprenderse de los treinta y ocho minutos dedicados a esta última canción en la que, junto a sus invitados, dieron rienda suelta a la improvisación.

La trayectoria anterior puede resumirse en uno de los múltiples recopilatorios que se han hecho: The Collected Country Joe and the Fish 1965-1979.

Por otra parte, la carrera en solitario de Joe McDonald ha sido prolífica y variada en estilos (folk, rock, country y blues). Habitualmente, sus discos han manteniendo una buena calidad aunque sin llegar a la repercusión de los destacados en el texto. De igual modo y a pesar del paso del tiempo y de las circunstancias, en ellos ha mantenido su compromiso antimilitarista y sus proclamas de izquierdas.

En suma, los Country Joe and the Fish tuvieron una vida musical corta. De hecho, condensaron su material en apenas tres años. No obstante, tuvieron el acierto de dejar para la posteridad un disco importante en la música moderna: Electric Music for the Mind and Body. Y por eso, esta crítica supone un pequeño homenaje a una interesante banda de los sesenta que posiblemente haya caído en el olvido para muchos.

bruscas; 20-10-12

NA - 071
DIRE STRAITS
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Aire fresco. Eso es lo que aportaron los Dire Straits con su sonido limpio y cristalino, ante el hartazgo que ocasionaba el punk en su momento de gloria, afortunadamente pasajera. En concreto, esta banda se ha caracterizado por tener su propia personalidad y por proporcionar una música novedosa. Aunque la alargada sombra de J.J. Cale aparecía en algunos pasajes de sus primeros discos. Otro de sus méritos destacables, ha sido no versionar a otros y ser los autores de sus propias canciones, especialmente por parte de Mark Knopfler.

Después de algunos escarceos musicales de poca monta, Mark Knopfler fundó los Dire Straits en 1977. Es obligado reconocer que la esencia de este grupo británico siempre ha radicado en él. En este sentido, ha sido su líder indiscutible y, a su vez, un virtuoso de la guitarra eléctrica a la que acompaña con su voz cansina. El resto de los integrantes fundadores fueron: su hermano David Knopfler (guitarra), John Illsley (bajo) y Pick Withers (batería). Sólo les faltaba un nombre y decidieron llamarse Dire Straits. Esta terminología hace referencia a la situación en la que se encontraban en ese momento, en el anonimato total y en situación de gran apuro económico.

Aparecieron en la escena musical con Dire Straits (1978), un fantástico trabajo impregnado de un sonido innovador. El disco tuvo un bajo coste y estaba repleto de canciones pegadizas, atractivas y de enorme calidad: Down to the Waterline, Water of Love, In the Gallery o Wild West End, por ejemplo. Sin duda alguna, la abanderada del disco fue la genial Sultans of Swing. Reconozco tener predilección por este álbum por ser el más puro y fresco de todos, al no verse contaminado por la comercialidad.

Con suma expectación se esperó su siguiente trabajo al que titularon Communiqué (1979). Incluía un compendio de temas impecables que le conferían una agradable audición (Once Upon a Time in the West, Lady Writer, News, Angel of Mercy, Portobello Belle, Communiqué, Single Handed Sailor o Where Do You Think You’re Going?). A pesar de lo dicho, creo que tenía un nivel algo inferior al anterior y un sonido más suave. En cualquier caso, tuvo un éxito rotundo y les catapultó directamente al estrellato musical.

Un año después, comercializaron Making Movies. Fue otro excepcional álbum que aglutinaba grandes rocks melódicos (Tunnel of Love, Expresso Love o Solid Rock) junto a cortes intimistas (Romeo and Juliet o Hand in Hand). En este disco comenzaron a modificar su sonoridad convencional, especialmente en los temas pausados, añadiendo arreglos más complejos y alargando los temas. De este modo, se empezaba a fraguar el sonido que será característico de Mark Knopfler en el futuro. Durante esta grabación su hermano abandonó la banda, al parecer por las tensiones existentes entre ambos.

Le siguió Love Over Gold (1982), un excelente álbum de canciones extensas y ricas en orquestación. De hecho, llamaba la atención que solo contenía cinco. Especialmente, brillaban los catorce minutos de Telegraph Road que aglutinaban mágicos solos de guitarra por parte de Mark Knopfler. Además, merece destacarse el tema Private Investigations de corte melódico. Aquí, definitivamente habían abandonado su sonido inicial. Con este álbum volvieron a cosechar otro gran éxito y alcanzaron su primer número uno en el Reino Unido. A la conclusión de este proyecto, se despidió su baterista Pick Withers.

Posteriormente, realizaron una serie de actuaciones en el Hammersmith Odeon de Londres en 1983, fruto de las cuales surgió el doble Alchemy (1984) que reunía acertadamente lo mejor de su repertorio en directo. Aunque, las grabaciones en estudio de los Dire Straits quizás impacten más debido a su pulcritud y exquisitez sonora.

La apoteosis llegó con Brothers in Arms (1985), un disco que arrasó en todo el mundo y se convirtió en uno de los más vendidos de la historia. Agrupaba canciones que tuvieron mucha fama como Money for Nothing (con la colaboración de Sting y número uno en EEUU), So far Away, Walk of Life o Brothers in Arms, aunque las restantes no desmerecían. Globalmente, puede hablarse de un álbum completo, con calidad y sin presencia de temas mediocres. También, tenía mayor abundancia instrumental de lo habitual. Si bien, se le podía achacar su dosis de comercialidad. Este trabajo les permitió llegar al número uno en el Reino Unido y EEUU.

Habiendo llegado a la cima de su creatividad, se dieron un largo periodo de descanso en el que cada uno de los componentes se dedicó a proyectos individuales. Así, en 1991 se publicó On Every Street. Teniendo en cuenta el logro del anterior, esta nueva grabación se esperaba con mucho interés. Lamentablemente, no se cumplieron las expectativas y podría catalogarse como su trabajo más flojo. No obstante, incorporaba algún corte con clase como Calling Elvis o Ticket to Heaven. De nuevo, lograron el número uno en el Reino Unido. Finalmente, en 1995 los Dire Straits anunciaron su separación oficial.

También, ha habido ocasión para poner en el mercado algunos directos. Es el caso de On the Night (1993) que capta sus últimas actuaciones y de Live at the BBC (1995) concerniente a algunos conciertos que hicieron en estos estudios años atrás.

Por otra parte, Money for Nothing (1988) fue su primer recopilatorio (número uno en el Reino Unido) y, en 1998, apareció uno más amplio: Sultans of Swing: The Very Best of Dire Straits. Incluso, existe otro que recoge lo mejor del grupo y de Mark Knopfler en solitario: Private Investigations: The Best of Dire Straits & Mark Knopfler (2005).

De la trayectoria individual de los miembros de Dire Straits, solo la de Mark Knopfler merece una mención especial. De este modo, ha tenido una actividad intensa y prolífica. Ha participado en álbumes de diferentes músicos, siendo quizás la más notoria en el disco Slow Train Coming de Bob Dylan. También, ha colaborado en múltiples bandas sonoras de éxito. Respecto a su discografía propia, ha grabado diversos álbumes en los que ha seguido fiel a su estilo y ha mantenido un buen nivel de reconocimiento: Golden Heart (1996), Sailing to Philadelphia (2000), The Ragpicker’s Dream (2002), Sangri-La (2004), Kill to Get Crimson (2007) y Get Lucky (2009). Por su excepcionalidad, merece la pena recordar dos correctos trabajos de estilo country: Missing… Presumed Having a Good Time (1990) con los Notting Hillbillies y Neck and Neck (1990) con su maestro Chet Atkins.

En suma, es posible que los Dire Straits no pasen con letras de oro a la historia del rock pero fueron una de las bandas más importantes de la década de los ochenta y dejaron para la posteridad su excepcional primer álbum.

bruscas; 14-09-12

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DEEP PURPLE
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La banda británica Deep Purple ha sido una de las precursoras del hard rock y del posterior heavy metal, junto a Led Zeppelin y Black Sabbath. Sin olvidar a los Blue Cher, también grupo pionero y poco conocido de estos estilos, que aportó su excelente álbum Vincebus Eruptum (1968).

En general, este tipo de música se ha caracterizado por la presencia de unas guitarras omnipresentes, un bajo pertinaz, una batería poderosa y una voz desgarrada (Ian Gillan, Ozzy Osbourne o Robert Plant, por ejemplo). Además de estos instrumentos, los Deep Purple también utilizaron con profusión los teclados.

Debutaron con tres obras consideradas como menores en su discografía: Shades of Deep Purple (1968), The Book of Taliesyn (1968) y Deep Purple (1969). En ellas, aún no habían definido su sonido característico y se movían entre el rock psicodélico y progresivo. Estos trabajos apenas tuvieron el aprecio de la crítica y del público, con la excepción del tema Hush del primer disco. A pesar de ello, contienen retazos curiosos que les confieren cierto aliciente. En los tres incluían canciones propias pero, como singularidad, añadían versiones de temas, en principio, lejanos de su idiosincrasia: Help! (The Beatles) en el primero; Kentucky Woman (Neil Diamond), We Can Work It Out (The Beatles) y River Deep, Mountain High (Ike and Tina Turner) en el segundo o Lalena (Donovan) en el tercero.

Siguieron con un trabajo realizado con la Royal Philarmonic Orchestra: Concerto for Group and Orchestra (1970). Representaba un ambicioso proyecto de fusión del rock con la música clásica. Aunque habrá a quien le entusiasme este disco, personalmente me resulta pretencioso, sobrecargado y tedioso, al estilo de algunos de Emerson, Lake and Palmer.

La situación cambió drásticamente con Deep Purple in Rock (1970). Lo elaboraron con la que es considerada su formación de gala: Ian Gillan (voz), Ritchie Blackmore (guitarra), Jon Lord (teclados), Roger Glover (bajo) e Ian Paice (batería). Su publicación supuso todo un bombazo musical ya que sentó las bases del hard rock y, hoy en día, es considerado como uno de los discos clave de este género. De igual modo, en él dejaron la impronta del que sería su sonido clásico y, en este sentido, ya comenzaron a hacerse famosos los riffs de guitarra de Ritchie Blackmore y los clásicos gritos del cantante Ian Gillan. Además, aportaba piezas clave de este estilo como Speed King, Child in Time o Black Night que salió previamente en sencillo y, posteriormente, se añadió en la edición de CD. Aunque los temas anteriores sean los más célebres, el resto tenía una calidad suficiente como para confeccionar un álbum excepcional. Por último, cabe destacar la originalidad de su portada en la que aparecían los integrantes del grupo con sus caras esculpidas en una montaña.

Realizada con una orientación similar a la anterior, Fireball (1971) fue su siguiente grabación. Posiblemente, tuviera una categoría e impacto algo inferior a Deep Purple in Rock. En cualquier caso, resultó un magnífico álbum con la presencia de grandes temas como el enérgico Fireball, el enigmático The Mule y el fascinante Strange Kind of Woman con el que ocurrió lo mismo que con Black Night. Este trabajo consiguió lo que no pudo el precedente, llegar al número uno en el Reino Unido.

El punto culminante de su carrera lo alcanzaron con Machine Head (1972). De tal modo, que está catalogado como su mejor álbum de estudio y uno de los mejores de este estilo musical. El motivo de todo ello es evidente, ya que incluía canciones esenciales en este género: Highway Star, Lazy, Space Truckin’ y, especialmente, Smoke on the Water. Esta última, es su himno por antonomasia y una de las canciones más memorables del rock con su célebre riff de guitarra eléctrica que muchos de los principiantes de este instrumento tienen la tentación de tocar. Al parecer, la inspiración de este tema vino por un incendio ocurrido mientras grababan en Montreux. Los temas restantes completaban una obra histórica que les permitió lograr otro número uno en el Reino Unido. Probablemente, junto a Black Sabbath/ Paranoid de los Black Sabbath y Led Zeppelin II/ Led Zeppelin IV de los Led Zeppelin conforman la esencia del hard rock británico.

No obstante, si algún disco va ligado al grupo, ése es Made in Japan (1972). Sin duda, uno de los directos más famosos de la historia del rock. En este trabajo, además de repasar su mejor repertorio, alargaron la duración de algunos temas dando rienda suelta a la improvisación. Del conjunto, se puede destacar el prolongado solo de batería en el tema The Mule que sirvió para el lucimiento del baterista Ian Paice. De igual modo, el pulso que mantenían los solos de guitarra y las réplicas verbales de Ian Gillan en Strange Kind of Woman. Sin olvidar la magistral versión en directo del Smoke on the Water. En definitiva, Made in Japan puede considerarse como un clásico del directo que reflejaba una banda en plena forma.

Debido a las desavenencias internas del grupo, Ian Gillan y Roger Glover lo abandonaron. En el futuro, ambos participarían en otras formaciones de importancia del hard rock/ heavy metal como Ian Gillan Band o Rainbow. Por tanto, su siguiente trabajo, Wo Do We Think We Are (1973), fue la última grabación que realizaron, en esta primera etapa, con su formación más célebre. A pesar de la categoría de los participantes en este álbum, era evidente que habían perdido la habilidad de crear melodías con la calidad y ritmos pegadizos de los discos anteriores. Aunque, Woman from Tokyo podía ser la excepción a este bajón.

En 1974, publicaron Burn. Para ello, cubrieron la vacante dejada por su cantante habitual con David Coverdale, futuro integrante del grupo Whitesnake. Obviamente, se hacía extraño no escuchar la peculiar voz del carismático Ian Gillan. En general, resultó una correcta obra y tuvo una buena aprobación pero estaba por debajo de sus grandes discos. Por último, llamaba la atención que, en ciertos pasajes, dejaban patente un distanciamiento de su sonido característico.

En ese mismo año, apareció Stormbringer (1974) que puede catalogarse como un trabajo de menor relevancia. Mientras, Come Taste the Band (1975) fue un digno álbum que les hizo recuperar cierto crédito. En este último trabajo hubo una novedad importante ya que su mítico guitarrista, Ritchie Blackmore, abandonó el grupo y Tommy Bolin tomó su relevo. En ambos discos, seguía David Coverdale como cantante y, a su vez, se confirmaba un alejamiento de su sonoridad habitual.

Deep Purple se separó oficialmente en 1976 y su discográfica aprovechó para lanzar al mercado material antiguo y en directo: Made in Europe (1976), Last Concert in Japan (1977), In Concert (1980) y Live in London 1974 (1982).

A partir de 1984, la banda ha tenido nuevas reuniones e, incluso, ha recurrido a su formación estelar ocasionalmente. Desde esa fecha, su trayectoria ha sido irregular, favorecida por los constantes cambios en su formación y por la intemporalidad de su música. Si bien, sus adeptos han podido celebrar la aparición de múltiples álbumes en directo y de otros en estudio: Perfect Strangers (1984), The House of Blue Light (1986), Slaves & Masters (1990), The Battle Rages on (1993), Purpendicular (1996), Abandon (1998), Bananas (2003) y Rapture of the Deep (2005).

Finalmente, Deepest Purple (1980) recopiló lo más notable de su carrera y logró un nuevo número uno en el Reino Unido. De manera más amplia, se hizo con Shades 1968-1998 (1999) en 4 CD.

Puede concluirse diciendo que esta banda ha conseguido algo que no está al alcance de cualquiera, ya que ha colocado tres discos entre los imprescindibles de la historia del rock: Deep Purple in Rock, Machine Head y Made in Japan.

bruscas; 25-07-12

NA - 069
JOAQUIN DIAZ - CANCIONERO DE ROMANCES
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En las últimas fechas del pasado mes de mayo, en el marco de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nuestro amigo y Caravanero, además de enorme referente cultural de varias generaciones, Joaquín Díaz, presentó una edición especial digitalizada de su "Cancionero de Romances", que recoge en una caja con tres cd’s y un dvd la mayor parte de los Romances editados hace ya tiempo en forma analógica y vinilo.

Después de unas palabras del Vicepresidente de la Academia, Luis, el hermano de Joaquín, procedió, refiriendo multitud de anécdotas personales, a la presentación del trabajo, para finalmente cerrar Joaquín el acto con una brillante intervención en la que dió lectura a su texto de presentación, que se incluye en la caja y que ahora ofrecemos para que pueda ser conocido por todos nuestros lectores.

Mi infancia -como si se tratara de la infancia de un niño del Siglo de Oro español- estuvo llena de romances. Gracias a la voz y el gesto de mi madre aprendí los primeros textos y melodías de este género antiguo, inagotablemente hermoso, con el que aprendieron a hablar, pensar, querer y odiar tantas mentes infantiles de nuestro país. El paso por el colegio también aportó versiones al repertorio, aunque casi todas vieran ligadas al nombre de ilustres músicos que habían hecho para ellas unos arreglos corales que ensayábamos ilusionadamente quitándole horas al recreo. Por fin, el trabajo de campo me descubrió, en las tempranas recopilaciones por el medio rural, formas personales de interpretar esos textos y melodías con una sencillez y una hondura que siempre me sirvieron después de inspiración. Mis primeras actuaciones, allá por los años 60, me permitieron descubrir que el romance gustaba y mucho a los públicos que me escuchaban. El género seguía tan vivo como cada uno quisiera que estuviese y debo confesar que, al menos en lo que de mí dependía, hice todo lo posible porque lo siguiese estando; a lo largo de los años grabé en disco más de doscientos romances, compuse melodías para cantarlos después de estudiar y asimilar su estructura, difundí y alabé su arte, su contenido, su sabiduría, ante públicos de medio mundo... Todavía hoy, después de casi cuarenta años de haber dejado los escenarios, recibo a diario invitaciones para actuar. Las insinuaciones me llegan de todas partes, pero particularmente de los países de habla hispana: Argentina, Chile, Venezuela, Colombia, Perú... Las demás tentaciones proceden de lugares en los que la música que he interpretado puede significar algo: Israel, Los Estados Unidos, Japón, Polonia, el Reino Unido, Portugal... Me siento halagado por semejante interés pero jamás suficientemente estimulado. La época de la música en directo terminó hace mucho. En el escenario me sentí inevitablemente solo. Luego también -¿y quién no?-, pero la responsabilidad ya se había atenuado y no había una exposición directa al público de la actividad artística. Debo confesar que durante muchos años me sentí como el naúfrago que, aislado y distante de la civilización, va enviando de cuando en cuando (en forma de disco) algún mensaje metido en una botella vacía para que el mar lo lleve hasta la playa lejana y presuntamente habitada. Esa sensación, intima pero equivocada, me duró demasiados años. Desconocía hasta que punto y con cuanta frecuencia las grabaciones que fui haciendo (y particularmente aquellas que aparecieron en una caja con 5 discos y folleto bajo el sello de Movieplay y con el título de "Cancionero de Romances"), calaron en un público fiel y fueron utilizadas para distraer morriñas, para aliviar mostalgias, para aprender español, para revivir infancias, para hacer más cortas y llevaderas las excursiones, para curar melancolías, para sentirse más persona, para recordar a los abuelos... Estas y muchas más razones me han ido exponiendo quienes, por miles y miles, me han hablado en los últimos treinta años de su relación con los romances que recogí, compuse, arreglé - con la ayuda de mi hermano Luis en las adaptaciones de los textos- y canté hace cuatro décadas. ¿Se puede pedir más?.

Joaquín Díaz


jemarba; 24-07-12

NA - 068
SIMON AND GARFUNKEL
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De entrada, resulta pretencioso aportar algo sobre Simon and Garfunkel que no se haya dicho ya. No obstante, sirva este escrito como homenaje y reconocimiento a la carrera de estos fantásticos músicos que han tenido la capacidad de llegar a un público muy amplio en cuanto a gustos y edades.

Simon and Garfunkel ha sido el dúo más célebre de la música contemporánea, con especial mención también para los Everly Brothers. La clave de su éxito radicaba en el perfecto acoplamiento de un compositor genial, Paul Simon, con la prodigiosa y cálida voz de Art Garfunkel. Con estas virtudes consiguieron componer magníficas melodías que con el paso del tiempo se han convertido en clásicas.

Sus comienzos en la música datan de su época adolescente bajo el nombre de Tom & Jerry. No tuvieron éxito y decidieron tomar caminos separados. Al cabo de unos años, volvieron a juntarse con la denominación artística, ya definitiva, de Simon and Garfunkel. Enseguida, publicaron su primer álbum titulado Wednesday Morning 3 A. M. (1964). Este austero y acústico trabajo incluía canciones tradicionales del folk, una adaptación de Dylan (The Times There Are A-Changing’) y otras obras de Paul Simon, con una sencilla versión de The Sound of Silence a la cabeza. No tuvo una buena acogida e, incluso, el tema The Sound of Silence pasó desapercibido, posiblemente por haber sido grabado con pocos recursos (guitarra acústica y sus voces).

Su historia musical podría haberse acabado aquí pero el productor del dúo tuvo la genial idea de regrabar The Sound of Silence, añadiendo guitarra eléctrica, bajo y batería y, en consecuencia, dotándole de un ritmo más dinámico de folk/ rock. El resultado fue todo un acierto. La canción comenzó a popularizarse por las emisoras de radio y acabó teniendo un éxito rotundo. Tanto es así, que se alzó al número uno en EEUU. Esto propició que Simon and Garfunkel se centraran en su carrera y que publicaran su segundo álbum: Sounds of Silence (1966). Aquí, aparecía el single anterior y otra memorable canción: I’m a Rock. En este disco, Paul Simon ya era el autor de la mayoría de los temas y dejaba claro, para lo sucesivo, que tomaba la batuta de la composición.

En su tercera entrega, Parsley, Sage, Rosemary and Thyme (1966), mostraron una evidente progresión. Ésto es fácilmente entendible si se tiene en cuenta la valía de algunos de los temas presentes: Scarborough Fair/Canticle, Homeward Bound, For Emily/Whenever I May Find Her o The 59th Street Bridge Song. En consecuencia, podría catalogarse como su primer álbum importante.

Más tarde, apareció la película The Graduate (1968) cuya banda sonora se enriqueció con temas conocidos de Simon and Garfunkel más una novedosa y excepcional composición, Mrs. Robinson, que les proporcionó otro número uno en EEUU para un sencillo. El álbum en su conjunto también mereció este logro.

Para algunos, su siguiente e inmediato trabajo, llamado Bookends (1968), ha sido su mayor aportación. No les falta razón ya que contiene temas históricos como: America, Mrs. Robinson y Old Friends. De nuevo, se hicieron con el número uno en EEUU por este disco que, como anécdota, apareció con una portada en blanco y negro.

En mi opinión, creo que fue superior su última grabación en estudio, el célebre Bridge Over Troubled Water (1970). Puede etiquetarse como el prototipo de un disco de pop perfecto. Estaba repleto de canciones inmortales como El Condor Pasa (con sonidos andinos), Cecilia, The Boxer, The Only Boy in New York o la canción que daba título al disco. Asimismo, aparecía un homenaje a los Everly Brothers con Bye Bye Love. El resto de los temas mantenían un excelente nivel. Como recompensa a esta grabación, el single Bridge Over Troubled Water y el álbum alcanzaron el número uno en EEUU. El paso del tiempo lo ha convertido en una obra maestra del pop y en uno de los discos de mayor éxito de la música moderna.

Habiendo alcanzado el momento cumbre de su carrera, en cuanto a creatividad y popularidad, después de este trabajo se separaron. Si bien, para disfrute de los nostálgicos, volvieron a reunirse en un memorable concierto en Nueva York que quedó reflejado en The Concert in Central Park (1982). Se calcula que fueron unos 500.000 los asistentes afortunados.

Por otra parte, en 2002 se recuperó una entrañable y antigua grabación en directo, recogida en Live in New York City 1967. También, en 2004 se publicó un exhaustivo directo, Old Friends: Live on Stage, correspondiente a una gira que hicieron en 2003 tras una nueva reunión.

De otro modo, los partidarios de las recopilaciones pueden optar por un doble CD que reúne los éxitos acumulados a lo largo de sus casi seis años de existencia: The Very Best of Simon & Garfunkel: Tales from New York (1999).

Si consideramos sus trayectorias musicales en solitario, la de Art Garfunkel ha sido muy irregular. Ha aportado trabajos de cierto interés como: Angel Clare (1973), Breakaway (1975), Watermark (1977) y Fate For Breakfast (1979). Incluso, el single Bright Eyes tuvo bastante notoriedad. Si bien, se puede argumentar que se trata de obras agradables pero un tanto inconsistentes. Por el contrario, la de Paul Simon ha sido prolífica y sobresaliente, tanto que merecería una crítica aparte. Pudiéndose resumirse, en gran medida, en el recopilatorio Negotiations and Love Songs 1971- 1986, conviene recordar algunos de sus más recomendables discos: The Paul Simon Songbook (grabaciones de sus inicios) (1965), Paul Simon (1972), There Goes Rhymin’ Simon (1973), Still Crazy After All These Years (1975), Heart and Bones (1983), Graceland (1986) (homenaje a la música africana) y The Rhythm of the Saints (1990) (influenciado por la música brasileña).

En definitiva, Simon and Garfunkel han escrito una de las más bellas páginas de la historia de la música moderna, especialmente por su aportación como dúo. A su vez, intuyo que se trata de una página sin fecha de caducidad.

bruscas; 07-07-12

NA - 067
PETER FRAMPTON
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Peter Frampton es el prototipo de icono musical que se diluye con cierta celeridad. Es fácil asociarlo a un físico atractivo y a una música comercial y facilona. Afortunadamente, hay mucho más que esta percepción.

Nacido en 1950 en Inglaterra, inició su carrera musical en el grupo Herd sin alcanzar una excesiva notoriedad, aunque comenzó a convertirse en un ídolo de adolescentes. Más tarde, dio un enfoque diferente a su trayectoria y entró a formar parte del grupo británico Humble Pie, junto a Steve Marriott (ex Small Faces) y Greg Ridley (ex Spooky Tooth). Su música nada tenía que ver con la que hizo en su etapa de Herd y con la que haría solo.

Los Humble Pie se orientaron esencialmente hacia el rock y el blues, con incursiones ocasionales en el folk, la psicodelia y el hard rock. En ciertos ámbitos, son considerados como pioneros de este último estilo junto a otras ilustres bandas como Blue Cher, Black Sabbath, Deep Purple o Led Zeppelin. Su discografía incluye interesantes grabaciones, entre las que se pueden mencionar: A Safe As Yesterday Is (1969), Town And Country (1969), Humble Pie (1970) y Rock On (1971). El broche final de este primer periodo lo pusieron con el potente directo Performance: Rockin’ The Fillmore (1971), evidenciando que ganaban mucho en vivo fundamentalmente por el poderío escénico de Steve Marriott. Después de este trabajo, Peter Frampton abandonó la banda debido al diferente concepto musical que tenía respecto a Marriott. En lo sucesivo, los Humble Pie se decantaron hacia un sonido más duro y siguieron publicando discos. De ellos, Smokin’ (1972) puede ser el más representativo y el que más se ha consolidado para la posteridad. En 2001, se rescató una grabación, correspondiente a una gira de 1969: Live At The Wiskey A-Go-Go’ 69, que plasmaba sus comienzos en directo. También, existe un doble recopilatorio que puede dar una idea de la existencia de esta banda: Hot’N’Nasty: The Anthology (1994).

En 1972, Peter Frampton comenzó su recorrido en solitario con Wind Of Change. En este álbum dejaba claro su inclinación hacia el rock melódico. Podría catalogarse como un correcto trabajo aunque algo meloso en algunos pasajes. En general, ésta sería la tónica de sus sucesivos discos. No obstante, incorporaba temas interesantes como: Wind Of Change, It’s A Plain Shame, All I Want To Be y la versión del Jumping Jack Flash de los Rolling Stones. Le siguió Frampton’s Camel (1973) que aportaba tres notables canciones: All Night Long, Lines On My Face y Do You Feel Like We Do. Somethin’s Happening (1974) tuvo una concepción similar, destacando por Doobie Wah, I Wanna Go To The Sun y Baby (Somethin’s Happening). Aunque, el disco de más peso y más atractivo de este periodo fue Frampton (1975) ya que contenía composiciones fundamentales en el bagaje de este músico como Baby, I Love Your Way, (I’ll Give You) Money o Show Me The Way. En esta última, incorporó una nueva técnica musical acoplada a su guitarra que producía un sonido distorsionado, dotándole de una mayor originalidad. Esta sonoridad se convirtió en una seña de identidad de este autor.

La etapa precedente podría haber pasado sin apenas gloria de no haber tenido la ocurrencia de condensar su mejor repertorio en un doble álbum en vivo: Frampton Comes Alive! (1976). En este sentido, conviene precisar que, en ocasiones, los discos en directo suelen hacerse por puro compromiso o moda y no superan a sus versiones de estudio. En este caso, ocurrió todo lo contrario. Para sorpresa de muchos, el resultado tuvo un éxito y reconocimiento espectacular, alcanzando el número uno en EEUU. De su contenido, inevitablemente llamaba la atención el magnífico directo de Show Me The Way. También, aparecían excelentes canciones melódicas: Wind Of Change, All I Want To Be, Lines On My Face y Baby, I Love Your Way. Finalmente, completaban el disco otros valiosos y enérgicos temas: Somethin’s Happening, Doobie Wah, It’s A Plain Shame, Shine On, Jumping Jack Flash y, especialmente, Do You Feel Like We Do. Este trabajo le convirtió en un ídolo de masas y le incorporó a un rock más adulto y respetable. Con el transcurso del tiempo, Frampton Comes Alive! se ha perpetuado entre los directos más laureados y vendidos de la historia del rock.

A partir de aquí, intentó prolongar su buen momento con I’m In You (1977). El disco tuvo una buena acogida pero vaticinó el comienzo de una música simple y, por tanto, de su declive. Ésto quedó claramente reflejado en proyectos fallidos como la readaptación del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1978) de los Beatles, junto a los Bee Gees. En sus posteriores grabaciones no consiguió recuperar su crédito anterior y su protagonismo personal fue decreciendo hasta el punto de formar parte de la banda de acompañamiento de David Bowie.

A pesar de no tener una carrera excesivamente brillante, Peter Frampton puede jactarse de ser el autor del famoso directo Frampton Comes Alive!. Un disco fácilmente presente en múltiples colecciones personales de rock. Por último, procede recordar que en 2001 salió al mercado una reedición más lujosa y con temas añadidos llamada Frampton Comes Alive!: 25th Anniversary Deluxe Edition.

bruscas; 14-05-12

NA - 066
EL 52 ANIVERSARIO DE CARAVANA MUSICAL
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En octubre de 1959 un gran cantante de música country, Jim Reeves, grabo una maravillosa canción titulada “He’ll have to go”, que llegaría al numero 2 de ventas en Estados Unidos. Nunca pensaría este cantante nacido en Texas que unos meses después su canción se convertiría en todo un símbolo para un programa de música en la lejanísima España, “Caravana” dirigido por un aviador español, Ángel Álvarez, y seguido por un puñado de adolescentes que convirtieron su canción en el numero 1 de una impresionante colección de canciones tituladas “Series Doradas”.

Pero lo que desde luego jamás ni en sus mejores sueños hubiera imaginado Jim Reeves, es que 52 años después de su éxito y 48 años después de su muerte, el día 14 de abril del 2012 en un restaurante madrileño 41 voces cantaran su canción, sabida casi de memoria. 41 voces, que salvo media docena, eran de venerables sesentones, que tienen el mismo o quizás mas entusiasmo que cuando le escucharon por primera vez.

¿Cómo es posible que sigamos celebrando el 50, el 51, el 52 aniversario del nacimiento de Caravana? ¿Qué hizo con nosotros Ángel Álvarez para que le sigamos recordando con emoción, cariño y admiración? ¿Qué adicción nos provoco y provoca la música de Caravana, para que después de tantos años sigamos discutiendo con pasión sobre ella? ¿Qué vinculo creo entre aquellos chavales y chavalas para que por encima de ideologías, profesiones, trayectorias personales o lugar de residencia nos sintamos tan vinculados a esta música?.

Hablo por mi mismo, pero seguro que coincido con los otros 40. En aquellos años 60 la música que nos llego de la mano de Ángel Álvarez y de sus mas estrechos colaboradores, en especial Carlos Domínguez, Charly, rompió el cerco gris y anodino que rodeaba la vida de unos jóvenes que tenían prohibido el sexo, bailar el rock and roll, el cine o la literatura mas innovadora, por no hablar de la política. La música, la música de Caravana nos dio la energía para superar aquel mundo insoportable y nos coloco a la cabeza de la revolución juvenil que se estaba cociendo en las calles de Estados Unidos o Gran Bretaña. Como se diría hoy, la música de Caravana “nos globalizo” y nos acerco a aquellos jóvenes que rompían los moldes del mundo burgués de la posguerra mundial.

Muchos años después, en agosto de 1972, andaba yo desmoralizado por lo que veía por las calles de la hermosa y aplastada Praga y entre en una discoteca de la Universidad y nada mas hacerlo empezó a sonar la canción “A thing called love” de Johnny Cash y vi en aquellos jóvenes checos la misma sensación que yo había tenido en las Matinales del auditorio de la c. / Hilarión Eslava cuando escuchábamos las canciones de Caravana. Y me sumergí loco de contento entre ellos, sin entendernos de palabra (mejor, porque se hubieran quedado de piedra con ese barbudo comunista español) pero unidos por la música del Man in Black.

Ese el secreto de la eterna juventud mental. Gracias Ángel Álvarez por habernos descubierto a Jim Reeves y a todos los que vinieron detrás; 52 años después se nos sigue poniendo la carne de gallina cuando volvemos a escuchar nuestra música.

rockyboy; 16-04-12

NA - 065
BOB DYLAN
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Hacer una crítica musical sobre Bob Dylan supone una ardua tarea. Por una parte, porque se trata de un músico con una gran versatilidad y amplia discografía que dificulta esta cuestión. Por otra parte, porque se ha hecho en múltiples ocasiones y por críticos avezados, lo cual aumenta el riesgo de no dar la talla.

En cualquier caso, creo que Bob Dylan es el cantautor más importante que ha dado el siglo XX, con una repercusión musical y social sólo comparable a la que alcanzaron Elvis Presley y los Beatles. Su influencia se ha transmitido a varias generaciones de músicos y continúa en la actualidad.

Bob Dylan ha sido capaz de abarcar con acierto gran parte de los estilos de la música moderna (folk, rock, pop, blues o country). El contenido de sus canciones no deja indiferente a nadie pues, al lado de su calidad poética, tiene un claro mensaje social y reivindicativo, especialmente dirigido hacia la defensa de los oprimidos y en contra de las guerras y el abuso de la clase política. De este modo, sus textos suscitan tanto interés como para merecer tesis doctorales al respecto. Incluso, el propio Dylan ha sido proclamado doctor honoris causa por distintas Universidades. En definitiva, estamos ante un personaje histórico que desborda el concepto puramente musical.

Nació en 1941 como Robert Allen Zimmerman en el seno de una familia judía. Más adelante, cambiaría su nombre por el de Bob Dylan debido a su admiración por el gran poeta Dylan Thomas. En este sentido, todo lo referente a su vida personal se puede plantear en clave dubitativa porque él mismo ha promovido premeditadamente la confusión y el misterio. Pasó la juventud en su Minnesota natal y en el inicio de su segunda década se mudó a Nueva York atraído por la vida y obra del cantautor Woody Guthrie.

Después de curtirse por los bares del Greenwich Village de Nueva York, consiguió grabar su primer disco, denominado simplemente Bob Dylan (1962). Siguiendo el influjo de su maestro Woody Guthrie, el trabajo estaba compuesto esencialmente por canciones de folk con algunas incursiones en el blues. Esta admiración por su inspirador, le llevó a dedicarle el tema Song To Woody. También, aparecían adaptaciones de canciones tradicionales de la música americana. Una muestra de esto último es su versión del clásico House Of Risin’ House, si bien creo que luce más en voces como la de Eric Burdon, por ejemplo. Se puede argumentar que este álbum era muy rudimentario pero desprendía autenticidad. No tuvo apenas éxito, aunque la semilla estaba echada y la historia afortunadamente continuaba.

Presidido por la simpática portada de Bob Dylan paseando del brazo de su novia Suze Rotolo, The Freewheelin’ Bob Dylan (1963) tuvo otra dimensión. En este trabajo siguió insistiendo en el folk con algún detalle de blues y ya empezó a ser el autor integral de sus canciones. Su aparición supuso toda una revolución social y musical. Por un lado, las letras de sus temas seguían incidiendo en la denuncia y reivindicación social. En este contexto, este álbum puede ser un buen ejemplo de la denominada “canción protesta”, con unos textos cuya vigencia podríamos trasladar a los tiempos actuales. Por otro lado, incluía una parte de sus temas más emblemáticos: A Hard Rain’s A-Gonna Fall, Don’t Think Twice It’s All Right, Masters Of War y la imperecedera Blowin’ In the Wind. Esta última, pronto alcanzó gran popularidad gracias a la exitosa versión que hicieron Peter, Paul and Mary. Pocos músicos han sido capaces de agrupar material de semejante magnitud en un disco. Todo ello, propició un éxito de ventas y que el álbum esté considerado como uno de lo más importantes de la historia del folk.

En 1964, se publicó The Times They Are A-Changin’. No fue un disco especialmente fácil de escuchar ya que primaba más el sentido literario que el aspecto puramente musical. Salvo la trascendental canción que daba título al álbum, versionada posteriormente por The Byrds, el resto no se han perpetuado entre las más conocidas de Bob Dylan. No obstante, vuelvo a insistir en que la repercusión de este trabajo radicaba en el compromiso socio-político que tenía. Ese mismo año, editó Another Side Of Bob Dylan con un sonido más accesible y variado, aunque mantenía la intencionalidad de su mensaje. El álbum tiene un enorme valor por albergar canciones del calibre de All I Really Want To Do, It Ain’t Me Babe, I Don’t Believe You, Chimes Of Freedom o My Back Pages. Una vez más, estas dos últimas fueron aprovechadas con éxito por The Byrds.

Bringing It All Back Home (1965) supuso “un antes y un después” en la carrera de Bob Dylan. No se limitó a la guitarra acústica y la armónica y electrificó su sonido. Esto creó una gran convulsión en el mundo de la música. Unos lo calificaron como un “traidor” al abandonar el folk y otros celebraron la decisión de abrirse a otros géneros musicales, especialmente al rock. Esta situación retrataba al Dylan en estado puro, siempre inmerso en el huracán de una polémica premeditada. La decisión de este cambio posiblemente vino favorecida por su idea de no encasillarse en un solo estilo, máxime viendo la dirección hacia la que apuntaban grupos como The Beatles o The Rolling Stones. El álbum tenía una gran riqueza sonora y alternaba temas contundentes (Subterraneam Homesick Blues o Maggie’s Farm) con otros más pausados (She Belongs To Me, Love Minus Zero o It’s All Over Now, Baby Blue). Aunque, la más significativa era Mr. Tambourine Man que fue catapultada al estrellato por la versión que hicieron The Byrds. Por tanto, este disco fue primordial en la carrera de Bob Dylan y tuvo un papel fundamental en la evolución del rock.

No satisfecho con lo logrado, aún fue más lejos con Highway 61 Revisited (1965). Esta reacción de Dylan era entendible tras ser abucheado en el festival de Newport por electrificar su sonido. De ahí, su decisión de continuar con su personal revolución musical. Así, en este álbum aparcó definitivamente su etapa folk y creó un fantástico trabajo de rock. Contó con la ayuda del excelente guitarrista Mike Bloomfield y el experto organista Al Kooper. El disco comenzaba con una obra maestra, Like A Rolling Stone, elegida en ciertos ámbitos como la mejor canción del rock de todos los tiempos y de la que se han hecho múltiples versiones (The Rolling Stones, por ejemplo). Proseguía con temas de enorme calidad: unos potentes (Tombstone Blues, From A Buick 6 y Highway 61 Revisited) y otros más tranquilos (It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry, Ballad Of A Thin Man, Queen Jane Approximately y Just Like Tom Thumb’s Blues). Esta grabación culminaba con una bella y larga canción llamada Desolation Row. En suma, estamos ante un álbum esencial en la historia del rock.

Había puesto el nivel muy alto con su anterior trabajo pero con Blonde On Blonde (1966) se superó y llegó al máximo nivel de excelencia. Según se atribuye al propio autor, en este disco consiguió plasmar el ideal de perfección musical que llevaba en su cabeza. Volvió a contar con Al Kooper y sustituyó a Mike Bloomfield por Robbie Robertson. En este doble álbum trabajó con una mayor elaboración y profusión de estilos musicales. Aquí, están presentes las célebres Just Like A Woman y I Want You pero no conviene fijarse sólo en los temas más llamativos. El resto, desprenden logrados matices sonoros y cuanto más se escuchan más atrapan y convencen de su calidad (One Of Us Must Know o Visions Of Johanna, por ejemplo). Para sorpresa en aquellos años, la tranquila y enigmática Sad Eyes Lady Of The Lowlands ocupaba toda una cara del disco. Seguramente estamos ante la obra más excelsa de Bob Dylan, completando con las dos anteriores una trilogía difícilmente superable. A pesar de todo, ninguna de las tres se alzó al número 1 de las listas de EEUU.

En esta época, tuvo un accidente de moto y durante su convalecencia grabó con The Band múltiples canciones, aprovechando su gran momento de creatividad. Más tarde y para frenar las ediciones piratas, algunas de ellas formarían parte del disco oficial The Basemente Tapes. En 1967, apareció su primer recopilatorio: Greatest Hits. Vol. I.

Estando en la cúspide del reconocimiento colectivo, volvió a ejercer de Bob Dylan y sorprendió a propios y extraños con su siguiente publicación: John Wesley Harding (1968). No tenía nada que ver con lo publicado recientemente ya que se aportó del rock y se orientó hacia la música folk/ country. En cierto modo, regresó a sus orígenes. Además, en contra de lo que se estaba haciendo en ese periodo, recordemos que era la época del Sgt. Pepper’s de los Beatles y la psicodelia, sacó este disco tranquilo y sin alardes técnicos. Por estos motivos, algunos de sus seguidores quedaron desorientados. Valorado lejos de esa perspectiva, se trata de un gran álbum con canciones de mucho mérito como All Along The Watchtower o I’ll Be Your Baby Tonight. De la primera hizo una fantástica adaptación Jimi Hendrix y la segunda fue versionada por Robert Palmer. Las demás canciones no desmerecían. Quizás este trabajo pudo marcar, en algunos casos, la tendencia posterior de hacer discos más austeros y con menor presencia de arreglos como Beggars Banquet de los Rolling Stones o White Album y Let It Be de los Beatles.

Bob Dylan siguió a contra corriente y se adentró de lleno en el country con Nashville Skyline (1969). Es posible que decepcionara a adeptos de sus etapas de folk y rock. Esta obra no se suele incluir entre su discografía más relevante pero tiene dos maravillosas canciones que no deben dejar indiferente a nadie con una mínima sensibilidad: Lay Lady Lay y The Girl Of The North Country. En este último tema realizó un magnífico dúo con el gran cantante de country Johnny Cash.

De nuevo, dejó estupefactos a todos publicando Self Portrait (1970). Por este doble álbum recibió críticas demoledoras. Parecía impropio de un artista de su categoría y trayectoria hacer un trabajo como éste. En este sentido, contenía varias adaptaciones de canciones ajenas, algunas de ellas “blandas” y alejadas de su estilo como Blue Moon o The Boxer. Otro ejemplo, puede ser la desganada versión que realizó en directo de Like A Rolling Stone. Al margen del contexto de su aparición y de lo comentado, puede encontrarse algún detalle de interés.

Mejoró claramente la situación previa con New Morning (1970). En este caso, Al Kooper volvió a prestarle su apoyo musical. Este álbum no suele formar parte de los más ensalzados de su discografía pero es realmente interesante. Su audición global transmite un ambiente de sosiego y, en especial, destaca el tema If Not For You del que haría una buena versión George Harrison en su maravillosa obra All Things Must Pass. En estas fechas, también tuvo una participación estelar en el famoso concierto por Bangla Desh organizado por el ex Beatle. Posteriormente, apareció su segunda recopilación: el doble Greatest Hits. Vol. II (1971), con algunos cortes inéditos que le daban más atractivo.

En 1973, formó parte como actor de la película de Sam Peckinpah titulada Pat Garrett & Billy The Kid. Este año, apareció el disco con el mismo título. No puede decirse que fuese un trabajo excepcional pero contenía una de las mejores canciones de Bob Dylan: Knockin On Heaven’s Door. Por cierto, me permito recordar que Eric Clapton hizo una brillante versión del tema.

Un año después, publicó uno de sus peores trabajos, denominado simplemente Dylan. En él, incluyó material viejo y no utilizado en otras sesiones. Esencialmente, se trataba de canciones tradicionales de otros autores. De esta manera, el resultado nefasto era fácilmente previsible. La situación revirtió con Planet Waves (1974) y consiguió recuperar crédito musical. Este cambio favorable se benefició de su vuelta al rock y de una mayor calidad de sus canciones. Sin duda, la más recordada es la conocida balada Forever Young. En este trabajo fue respaldado por The Band, la maravillosa formación que le acompañó en muchos momentos. Aunque no despertó un excesivo entusiasmo, Planet Waves le permitió alzarse por primera vez al número 1 en EEUU. También, en este periodo, realizó una gira con The Band, fruto de la cual surgió Before The Flood (1974). Aquí hizo un apasionado repaso de sus canciones más emblemáticas y se añadieron algunas de las más célebres de The Band como The Weight o The Night They Drove Old Dixie Down. En consecuencia, consiguieron un excelente testimonio en directo.

Reanudó su trayectoria a lo grande con Blood On The Tracks (1975). Inspirado por su separación matrimonial, el contenido se movía sobre un terreno intimista. Albergaba temas de enorme sensibilidad y valía como Tangled Up In Blue, Idiot Wind, Simple Twist Of Fate, Meet Me In The Morning o Shelter From The Storm. Esta vez, recibió el aplauso unánime de la crítica y logró otro número 1 en EEUU. De esta manera, añadió otra obra maestra a su discografía. En 1975, también se publicó el esperado doble álbum The Basement Tapes, elaborado en 1967 en el sótano de una casa que compartió con The Band en Woodstok, llamada Big Pink por su color. Aquí mismo, elaboró The Band su excepcional primer disco: Music From Big Pink. Esta asociación aportó una estupenda colección de canciones de tendencia folk/ rock. Todas ellas tenían una calidad alta, configurando uno de los trabajos más recomendables de Dylan. Su autoría era compartida entre Bob Dylan y los integrantes de The Band. La grabación prescindió de alardes técnicos y se alejó de la psicodelia que se imponía en aquel momento.

Su carrera continuó con el espléndido y jovial Desire (1976). Posiblemente, amplió su horizonte de admiradores debido a un sonido más “comercial” y accesible. En su interior se podía encontrar rock, algo de country y baladas. ¿Quién no ha tarareado o disfrutado escuchando Hurricane aunque no le guste Bob Dylan?. Además de este reivindicativo tema, dedicado a un boxeador encarcelado, el resto de las canciones eran muy buenas (Romance In Durango o One More Cup Of Coffee, por ejemplo). Este álbum ganaba en belleza y sensibilidad con la incursión de magistrales violines por parte de Scarlet Rivera y con la aportación vocal de la gran Emmylou Harris. Todo ello, le proporcionó un enorme éxito y alcanzó otro número 1 en las listas norteamericanas. Ese mismo año, vió la luz su segundo disco en directo, Hard Rain, dotado de un sobrio sonido. En 1976, también tuvo tiempo para participar en el homenaje a The Band en el fantástico concierto The Last Waltz. Después, publicó el triple recopilatorio Masterpieces (1978).

Lejos de vivir de viejas rentas o de copiarse a sí mismo, cambió de registro con un sonido nuevo en Street Legal (1978), haciendo “guiños” a la música negra. En este caso, aportó rock y baladas que se aproximaban puntualmente al gospel. En ciertos cortes, se hizo acompañar de coros femeninos que añadían más encanto. Había temas destacables como Is Your Love In Vain, Baby Stop Crying o Señor (Tales Of Yankee Power). No obstante, la canción con mayor impacto fue Changing Of The Guards. En general, la crítica no concede excesivos elogios a este disco pero me parece realmente meritorio y de agradable escucha. En 1978, realizó una gira por Japón que derivó en la publicación del extraordinario At Budokan (1979). En este caso, presentó un repaso de su mejor repertorio con un sólido sonido. Probablemente, se trate de su mejor directo.

En este periodo, abandonó el judaísmo y adoptó el cristianismo como religión. Se tomó tan en serio esta conversión que llegó a actuar ante el Papa Juan Pablo II. A raíz de este cambio espiritual, surgió una trilogía. La inició con Slow Train Coming (1979), contando para este proyecto con la colaboración del líder de los Dire Straits (Mark Knopfler) que se encontraba en pleno auge. Este disco tenía buenos temas como la balada Precious Angel, Gonna Change My Way Of Thinking o Gotta Serve Somebody. Si bien, el tema que arrasó en las listas de éxito fue Man Gave Names To All The Animals con su toque reggae. Aún sin llegar a la categoría de sus trabajos más excepcionales, puede decirse que se trata de un digno álbum. Siguió con Saved (1980) que resultó una aportación claramente inferior. Todavía, tuvo un menor nivel el tercero en cuestión: Shot Of Love (1981). Estos dos últimos, cabe incluirlos entre sus obras menos afortunadas. Estaba claro que se encontraba en un momento delicado de su carrera.

De cara a su recuperación musical, se rodeó de gente experta y eficiente como Mick Taylor y Mark Knopfler. Siguiendo el esquema de otras ocasiones, volvió a mezclar rock y baladas. De esta manera, nació Infidels (1983). En su conjunto, agrupaba unas correctas canciones con la animosa Jokerman a la cabeza. Tuvo una buena valoración por parte de la crítica y se vendió bien.

Posteriormente, realizó una gira de la que surgió su cuarto disco en directo: Real Live (1984). Daba la impresión de que Bob Dylan lo cantaba con poco entusiasmo y que la calidad de la grabación no era muy buena. Por estas cuestiones, creo que ha sido su peor aportación en vivo.

En 1985, se hizo público Empire Burlesque. No incluía canciones especialmente famosas pero se puede resumir como una obra agradable, variada y acertada. De igual modo, se comercializó Biograph (1985), una prolija recopilación de la amplia carrera de este artista.

A partir de aquí, inició otra época de declive. Así, el disco Knocked Out Loaded (1986) supuso un auténtico desliz y pasó a formar parte de sus peores obras. Hubo que esperar a 1988 para escuchar su siguiente trabajo Down In The Groove. Mejoró respecto al anterior pero no dejaba de ser un trabajo menor de Dylan. La canción Silvio fue lo más reseñable del álbum.

Haciendo un paréntesis en su discografía personal, en estos años se embarcó en el proyecto de los Traveling Wilburys junto a George Harrison, Tom Petty, Roy Orbison y Jeff Lyne. Obtuvieron un considerable éxito con sus dos álbumes, publicados en 1988 y 1990, especialmente con el primero.

Derivado de una gira en 1987 con los Grateful Dead, se comercializó el directo Dylan & The Dead (1989) con resultado decepcionante. De entrada, llamaba la atención la apática voz de Bob Dylan. En general, sorprende que de la unión de extraordinarios músicos pueda surgir un resultado de escasa notoriedad, aunque pueda rescatarse algún detalle de calidad. Cuando algunos pensaban que estaba musicalmente acabado, volvió a resurgir, cual ave fénix, y despachó un enorme disco: Oh Mercy (1989). Recuperó la capacidad de crear grandes canciones y alternó baladas con otras más vigorosas. Se notaba que estaba en plena forma. Podría catalogarse como el mejor trabajo de su última etapa e integrarse entre su discografía más selecta.

Lamentablemente, este momento de gracia duró poco y se pudo comprobar con Under The Red Sky (1990). Para este proyecto colaboró con un grupo de prestigiosos músicos (George Harrison, Elton John, David Crosby, Al Kooper, Stevie Ray Vaughan, Slash o Robben Ford). Incomprensiblemente, no cumplió las expectativas y sorprendió el bajón que tuvo respecto a Oh Mercy. Por mi parte, puede incluirse entre sus discos de menor nivel.

En 1991, apareció The Bootleg Series. Volumes 1-3 (Rare And Unreleased) 1961-1991 para dar carácter oficial a tanto disco pirata. Pretendió ser una mirada retrospectiva, a través de tres CD, de temas inéditos o descartados en otros discos pero no, por ello, carentes de interés. Todo lo contrario, algunos temas tenían la categoría suficiente como para haber formado parte de sus discos oficiales.

Prosiguió en los noventa con discos de menor transcendencia como Good As I Been To You (1992) y World Gone Wrong (1993). Ambos poseían un contenido bastante acústico y regresaban a sus raíces de folk y blues. No aportaron nada nuevo pero, como ya he sugerido, siempre es factible encontrar matices que merezcan la pena en cualquier trabajo de Bob Dylan. De igual modo, en 1993, se grabó el doble disco The 30th Anniversary Concert Celebration. Surgió con la intención de ofrecerle un homenaje por parte de ilustres colegas admiradores de su obra. El experimento mereció la pena y contó con un elenco de excelentes músicos: George Harrison, Eric Clapton, Stevie Wonder, Lou Reed, Neil Young, The Band, Tom Petty, Willie Nelson, Kris Kristofferson, Johnny Winter, Chrissie Hyde, John Mellencamp, Tracy Chapman, Roger Mc Guinn, Ron Wood y el propio Dylan, entre otros.

Al año siguiente, la industria discográfica insistió en un nuevo recopilatorio: Greatest Hits. Vol. III. Por otra parte, el mito de Dylan tampoco se resistió a la moda del momento y grabó MTV Unplugged (1995). El resultado fue correcto pero no para provocar gran entusiasmo.

La aparición de Time Out Of Mind (1997) supuso una agradable sorpresa. Añadió aire fresco y calidad a su producción en los noventa. Alternando rock, blues y baladas, elaboró un trabajo que mereció buenas críticas.

Por fin, se comercializó The Bootleg Series. Vol. 4: Bob Dylan Live 1966. The “Royal Albert Hall” Concert (1998), el mítico concierto que grabó en Manchester. Constaba de un primer disco acústico (guitarra y armónica) y de un segundo eléctrico que estaba respaldado por miembros de The Band. En ambos, repasó temas sobresalientes de su repertorio, legando un importante documento para la historia de la música moderna.

Reincidiendo en las recopilaciones, salió al mercado The Essential Bob Dylan (2000). En 2001, se comercializó Love And Theft. Sin llegar a ser uno de sus discos notables, mostró estar en un rango próximo al de Time Out Of Mind.

Se siguió tirando de archivos y apareció The Bootleg Series Vol. 5: Bob Dylan Live 1975, The Rolling Thunder Revue (2002). Condensado en un doble CD, fue el testimonio de una gira de 1975. Aportaba un entusiasta repaso a sus estándares. Podría englobarse, junto a At Budokan, entre lo más interesante que ha editado en directo. En la misma línea, se rescató en dos CD una antigua actuación concerniente a su primera época: The Bootleg Series Vol. 6: Bob Dylan Live 1964, Concert At Philarmonic Hall (2004). Aquí, se acompañaba exclusivamente de su guitarra y armónica y, ocasionalmente, le apoyaba Joan Baez. Más tarde, apareció The Bootleg Series Vol. 7: No Direction Home: The Soundtrack (2005) que estaba basado en la banda sonora de la película del mismo nombre, dirigida por Martin Scorsese y referente a un periodo inicial de la carrera de Bob Dylan.

En 2006, volvió a asombrar con un espléndido disco: Modern Times. Está claro que nunca hay que dar por acabado a Bob Dylan. Fue muy bien valorado por la crítica especializada y se alzó al número 1 en EEUU. Por el momento, ha sido su última gran aportación.

Dylan (2007) fue la consecuencia de una recopilación, en tres CD, de canciones seleccionadas por orden cronológico. Puede ser interesante para quien quiera tener una visión global de la obra de Bob Dylan.

Rebuscando entre sus grabaciones no publicadas, se ideó The Bootleg Series Vol. 8: Tell Tale Sings: Rare And Unreleased 1989-2006 (2008). En este caso, contenía descartes, tomas alternativas y directos de sus últimos años.

Persistiendo en la buena dirección trazada por Modern Times, salió Together Through Life (2009). En este acertado álbum sorprendía la inclusión de instrumentos, menos habituales en la música de Dylan, acordeón y trompetas, que le conferían cierto toque de tex mex. Otra vez, llegó al número 1 en EEUU. Ese mismo año y por ser quien es, se permitió y le permitieron grabar un disco dedicado a la Navidad: Christmas In The Heart, con interés irrelevante.

Por último, en 2010 se publicó The Bootleg Series Vol. 9: The Witmark Demos: 1962-1964 (2010), correspondiente a grabaciones de sus comienzos.

En suma, estamos ante un inteligente y misterioso personaje que, a pesar de no poseer una agraciada voz, ha creado una serie de discos, de variados estilos, claves en la música contemporánea. Su vida siempre ha estado envuelta en la polémica y los contrastes, pudiendo ser agrio en su existencia y tierno en sus canciones. A él se le puede aplicar con fundamento el dicho de “genio y figura hasta sepultura”.

bruscas; 26-01-12

NA - 064
JOAQUIN DIAZ - CANTARES DE TETUAN
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Joaquín Díaz

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Quarteto de Urueña

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Cantares de Tetuán

El pasado miércoles hemos tenido el verdadero placer de disfrutar de una ocasión más que única gracias a la invitación que nos había hecho llegar Joaquín Díaz para que participásemos de la presentación de "Cantares de Tetuán", su último trabajo, junto al Quarteto de Urueña.

Se realizó en la Sala Guitarte de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y fue presidido por el Director de la Academia D. Antonio Bonet Correa.

D. Ismael Fernández de la Cuesta, Vicedirector de la Real Academia, presentó el acto con unas breves palabras referidas a Joaquín y lo que ha sido su ya extensa obra investigadora en el folklore musical. Seguidamente, Joaquín, tomaría la palabra para presentar el trabajo realizado con el Quarteto de Urueña. Sus palabras fueron:

Antes de comenzar, quisiera agradecer sinceramente a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y en especial a Don Ismael Fernández de la Cuesta, su vicedirector, las facilidades dadas para que esta presentación tuviera lugar en esta casa.

Si me lo permiten, comenzaré mi intervención con algunos recuerdos personales: Mis primeros pasos como intérprete de folklore español, allá por los años 60 del siglo pasado, me condujeron inevitablemente a un repertorio complejo, variado, heterogéneo, en algunos de cuyos entresijos fui penetrando poco a poco, a veces con la ingenuidad y osadía de la juventud, a veces con el convencimiento de estar realizando una labor tan titánica como inútil, pero siempre con la curiosidad, que no me ha abandonado desde entonces, hacia lo diferente. Esa curiosidad me llevó, viviendo ya en Madrid en 1967, a acercarme a la librería del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y a buscar en sus estanterías algunos cancioneros que avalaran desde una visión académica las teorías a las que iba llegando desde la posición empírica y entusiasta del bisoño recopilador de campo. Además de la relación inevitable entre algunos textos de la tradición y los cancioneros de los siglos XV y XVI –cuestión que ya había sido señalada en 1963 por el profesor García Matos en un artículo hoy ya clásico- me atraían especialmente la poesía y el teatro clásico de temática rústica, y el romancero. También me llamaron la atención, por el tono sugerente con que trataban todo lo judeo español, algunas de las publicaciones del Instituto Arias Montano, entre las cuales seleccioné y adquirí un libro de Michael Molho que describía la vida de los judíos de Salónica e incluía, con las correspondientes líneas melódicas, algunos de sus cantares. Precisamente poco antes, en una visita a Nueva York también en el año 1967, había recibido como regalo de Moses Asch, el infatigable luchador por las libertades de las minorías culturales, un precioso disco de su sello Folkways grabado hacía nueve años en el que la voz de una intérprete no profesional llamada Gloria Levy cantaba, simplemente con una guitarra y a veces una mandolina tocada por su madre Emilie de Vidas, una serie de canciones del repertorio sefardí. Algunos de esos temas, incorporados a las programas de mis actuaciones, me permitieron encontrar muy pronto el lado humano que todavía no había percibido en las simples lecturas bibliográficas sobre el legado de los judíos españoles.

Durante el verano de 1968 proliferaron mis actuaciones, llevándome una de ellas hasta Burgos, donde se celebraba un curso para profesores de español en los Estados Unidos. Tras el recital se me acercó un profesor con los ojos llenos de lágrimas y me mostró su extrañeza y su alegría por el hecho de que alguien incluyese en un repertorio escénico el tema "Abridme Galanica", que él había oído de pequeño tantas veces a su madre. Me preguntó si había estado alguna vez en Los Ángeles -ciudad en la que él vivía- y me invitó cordialmente a visitarle en su casa y conocer así a su madre y otras cantoras de la comunidad. Ya he escrito alguna vez que tardé más de un año en poder cumplir el compromiso y aún estuve a punto de no hacerlo por un problema de fechas si no hubiera mediado su tozudez y su amistosa insistencia. Sólo pude aceptar durante tres días su hospitalidad pero fueron más que suficientes para comprobar la fuerza que aún tenían tradiciones antiquísimas en una familia que ya se sentía, a casi todos los efectos, americana. José Benezra, que así se llamaba aquel sefardí de noble ascendencia y de tan generoso comportamiento, me demostró en poco espacio de tiempo que las buenas formas y el interés por conocer la cultura de los otros, son el principio de la convivencia en el mundo, por encima de religiones, creencias e ideas políticas. Durante esos días aprendí una bendición de la mesa, muchas canciones que me enseñó la abuela Benezra y aún me dio tiempo para asistir a un servicio religioso en la sinagoga el viernes para escuchar el himno "Quién como nuestro Dios" en un español de aroma antiguo y suave. Al regresar a España decidí grabar un disco completo con temas sefardíes y dediqué algún tiempo a seleccionar el material, buscando aquí y allá otras fuentes documentales, aunque siempre más preocupado por el resultado estético y por la interpretación cómoda que por un presunto purismo, imposible además en mi caso por el hecho de no haber nacido en esa tradición ni en la religión que en buena parte la dio origen.

Hace algún tiempo me escribía Joel Bresler, estudioso de la discografía sefardí aparecida desde la primera década del siglo XX hasta nuestros días, para preguntarme si había reparado en que, a partir de la publicación de mi primer disco con música judeo-española, se había multiplicado por cinco el repertorio conocido y por diez el número de canciones grabadas. Para apoyar la idea de que gran parte de ese maremágnum lo había provocado yo con mi ejemplo -no concretaba si bueno o malo- me recordaba el nombre de determinados intérpretes que no habían sentido sonrojo alguno al confesar la influencia de mis discos: Teresa Berganza, Pedro Aledo, Eleonora Alberti, el grupo Alondra, Equidad Barés, Soledad Bravo, Savina Yannatou, Felipe Curiel, Jack y Janet Esim, Fortuna, el grupo Gerineldo, los Páxaros Sefaradís, Lauren Pomerantz, The Voice of the Turtle, Nelly van ree Bernard, Aron Saltiel, etc, etc. Entre los investigadores, el más explícito era Edwin Seroussi quien, en un artículo publicado por la Universidad de Oxford, reconocía que "Díaz contribuyó a la difusión de la canción judeo-española popular...más que cualquier otro cantante", añadiendo como razón más poderosa para justificar lo amplio de esa difusión mi interés y el de otros artistas por elevar esas canciones al estatus de música artística.

Mi respuesta a Bresler, por si el recordatorio tenía algo de reproche, fue breve y tajante: cada uno es responsable de sus actos y no de los aciertos o errores de los demás. Es cierto que en mis grabaciones siempre intenté ampliar el repertorio existente con nuevos temas tomados de entrevistas orales, lo cual es probable que haya servido de invitación a otros intérpretes para hacer trabajo de campo. También reconozco que mi particular visión estética de la interpretación pueda haber inclinado a algún cantante o grupo hacia derroteros similares. Pero en lo que creo haber sido cuidadoso hasta la exageración es en la posibilidad, que siempre he dejado abierta tanto para mí como para los demás, de elegir sin presiones de ningún tipo el método y el estilo a seguir. Buena prueba de ello son las muy diversas tendencias que han observado en su trabajo quienes se enfrentaron al peculiar fenómeno de la música judeo-española tras haberla descubierto en mis discos.

Los repertorios lírico o épico-musicales de cualquier cultura se pueden abordar con ánimo y propósito bien diferente, pero lo que no puede olvidarse nunca es que ni pueden ser preservados por decreto ni pueden sustraerse a la influencia del entorno en el que sobreviven, influencia que luego contribuye -creo que positivamente- a ampliar los recursos limitados de las culturas endógenas, enriqueciendo o universalizando por consiguiente sus contenidos. Las dudas sobre los arreglos musicales las resolví de forma parecida a como había actuado ante el repertorio español: no podía convertirme en un simple repetidor de melodías o instrumentos de otras épocas. Me interesaba la esencia de esa música y me interesaba sobre todo porque había causado en mi interior una profunda emoción tras haber atravesado el tamiz de una formación occidental y de una cultura musical tan repleta de tendencias heterogéneas. No podía de pronto convertirme en una abuela sefardí y tratar de sublimar sus angustias o desasosiegos, sus recuerdos y alegrías. Suplantar no era el camino, sino intentar transmitir el sentimiento personal, privativo, que me había causado el encuentro con esa cultura.

Para los sefardíes que estaban fuera de este país pronunciar el nombre de España era sagrado; he visto a muchos sefardíes de edad avanzada emocionarse con sólo mencionar a "la España" y les he oído describir calles o rincones de Toledo como si los hubiesen recorrido sin haber estado allí jamás. Esto, que al principio me parecía un exceso literario o un tópico poco objetivo, he tenido que aceptarlo como una realidad enternecedora que me ha conmovido tanto como el descubrimiento de una poética común.

Pues bien, este largo exordio viene a cuento porque, tras haber editado seis discos sobre música sefardí pensé que había agotado definitivamente el cupo de ese repertorio. Hace unos años, sin embargo, se produjo la circunstancia que menciono en la presentación del CD que hoy nos trae aquí: Y esa circunstancia es, que a finales de 2009 decidimos Luis Delgado y yo que tendríamos que grabar algo juntos aunque no fuese más que para demostrar que vivíamos en el mismo sitio y teníamos gustos musicales comunes. Entre los posibles temas salió el Cancionero de Arcadio de Larrea. César Carazo uno de los miembros fundadores del Quarteto de Urueña había hecho algunas transcripciones y adaptaciones de una docena de romances del libro –cantares los llamaban en Tetuán-, y a Luis Delgado y a mí nos pareció la ocasión perfecta para recordar al autor y a su trabajo casi seis décadas después de la aparición del Cancionero en el Instituto de Estudios Africanos.

Antes de la recopilación de Larrea, por supuesto, muchos cancioneros fueron sacando a la luz las joyas que atesoraba el legado particular de los judíos de Marruecos. Desde 1896 en que Salomon Levy envía tres romances de Orán a Menéndez Pidal o Baruch Bentata anota el romance de “Victorioso vuelve el Cid” en un cuaderno personal, habían pasado muchas cosas. Cantores y cantoras habían colaborado con anotadores y anotadoras para que la tradición, al menos la oral y la escrita, no desapareciese. No hubiese venido mal una tercera vía de estudio, la del reconocimiento del imaginario poético y fantástico de los judíos españoles, a la hora de explicar por qué personajes como el Cid sobrevivieron entre ellos hasta nuestros días gracias a esos “cantares” o romances en los que se hablaba de lugares tan lejanos (Toro, Burgos, Cardeña) y de hazañas “retocadas” pero indefectiblemente heroicas. ¿Qué extraña connivencia con el ámbito del mito llevaba a una mujer sefardí de Tetuán, por ejemplo, a recordar la leyenda de Belissent, la hija de Carlomagno, y retenerla en la memoria? ¿Y qué atractivo podía tener para la comunidad judeo-española la historia de Bernardo del Carpio cuando ya estaba olvidada en su lugar de origen? Algo de eso explica Baruj Garzón, desde el lenguaje del afecto y la emoción, al hablar en la presentación de este CD del “embeleso” que producían estos temas. Añadiré a la mención de las primeras recopilaciones, el esfuerzo realizado después por el propio Menéndez Pidal, por Manrique de Lara, Manuel Ortega, Juan Martínez Ruiz, Paul Benichou (sin olvidar los estudios sobre la Haketía de José Benoliel) o, más recientemente, los trabajos de Samuel Armistead o Susana Weich-Shahak para difundir el cancionero sefardí del norte de Africa. Tras la edición en 1952 de los temas recolectados por Arcadio de Larrea surgieron muchas dudas acerca de la metodología que empleó, dudas que quedaron resumidas y reflejadas con elegancia y corrección por Paul Benichou en su Romancero Judeo-español de Marruecos. Remito a quien desee profundizar en ese aspecto al texto publicado por Castalia, aunque rescato de entre las puntualizaciones de Benichou un par de aspectos: uno, sería el de la antigüedad de las versiones y el otro el de la transcripción de los textos de algunos de los romances o cantares. En el primer caso, Benichou se inclina a creer, siempre con prudencia, que la mayor parte de los romances viejos pertenecían a la tradición que los sefardíes se llevaron de España, a la que vino a añadirse a mediados del siglo XIX un repertorio más moderno procedente de pliegos de cordel y otras fuentes. Respecto a la transcripción, Benichou se lamenta del poco cuidado que Larrea puso en la edición, tema al que volvió a referirse en 1960 en un artículo publicado en la Nueva Revista de Filología Hispánica.

Pese a todo, hay que recordar que Arcadio de Larrea era fundamentalmente músico lo cual, si no le inhabilita ni le disculpa para el conocimiento de otras disciplinas, al menos enfoca y justifica esta breve alusión a su persona y su trabajo que desarrolló, según él mismo confiesa, en contacto con unos pocos círculos tetuaníes: los Farachi, los Fimat, los Benchimol, los Chocrón....

Otra cosa más y ésta es la última. A pesar de llevar tantos años recopilando e interpretando el repertorio tradicional, sigue impresionándome la facilidad con la que los especialistas en oralidad son capaces de comunicar su imaginario, es decir el conjunto de conocimientos que formarían parte de la mentalidad colectiva, y sigue impresionándome asimismo la naturalidad con que evocan el pasado y lo hacen presente. Esther Bendaham escribió en un artículo dedicado a la memoria de Jacob Hassan: “También recuerdo que en Tetuán, la ciudad sefardita casi española, casi marroquí, que decía de sí misma que era una pequeña Jerusalén, éramos todos reyes y reinas. «Mi rey, mi reina» era una de las frases más repetidas en el “reino de Tetuán», tanto que parecía una ciudad en la que sus ciudadanos fuesen un pueblo de monarcas.”

Tal vez esa relación permanente, cotidiana y familiar con la realeza haya hecho más sencillo el mantenimiento de ese imaginario popular en el que reyes, reinas y princesas manifestaban su carácter y hablaban de sus sueños y sus deseos con absoluta normalidad. Todo eso y muchas más cosas han estado presentes en nuestra interpretación, de la cual van a escuchar a continuación una selección.

Éste es el resultado y esperamos que lo disfruten.


Su parlamente fue seguido de un enorme reconocimiento por todos los que llenábamos por completo el lugar y dió paso a otro de Luis Delgado, uno de los cuatro componentes del Quarteto de Urueña, que nos relató su experiencia en la elaboración de los temas del disco.

El Quarteto interpretó cuatro temas que fueron explicados por Luis Delgado, uno de los componentes del Quarteto y que fueron terminados con unas importantes salvas de aplausos, que como en los conciertos les obligaron a tener que realizar un bis con la interpretación de un quinto tema no contemplado en el programa previo.

Finalizado el acto en sí pudimos departir un buen rato con Joaquín, con los miembros del Quarteto (Luis Delgado, César Carazo, Jaime Muñoz y Bill Cooley), con otros cantautores que esaban como Amancio Prada y Nino Sánchez, con Caravaneros como Antonio Ayllón y Pepe Machado (autor de las fotografías que acompañan a este texto), así como con otros amigos y conocidos, todos nosotros admiradores de la obra de Joaquín Díaz.

jemarba; 28-10-11

NA - 063
JOSE LUIS ALVAREZ Y ANGEL ALVAREZ
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Running Bear

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Craddle Of Love

Tras publicar en esta página el trabajo de Pepe Machado (NA-061) en el que aparecía la portada del primer número de la revista Fonorama y se mencionaba a su editor, José Luis Álvarez, productor musical y periodista conocido entre otras cosas por haber conseguido a través de Brian Epstein que The Beatles actuasen en nuestro país, recibimos un correo remitido por él de cuyo contenido, contando con su permiso, queremos hacer partícipes a nuestros lectores.

“Soy José Luis Álvarez y quiero narraros algo que quizás pocos sabéis. En el año 1962 comencé a fraguar la creación de una revista musical española que pudiera llenar el inmenso vacío existente en ese terreno, además de favorecer a una juventud deseosa de escuchar música en su línea. Todo ello fue posible, surgiendo con una mediación indirecta e inesperada de Caravana Musical.

Yo llegué a España desde mi querida y añorada Tánger, en Marruecos (cuando nací allí era aún tierra española) el 1 de abril de 1961, y por casualidad escuché en La Voz de Madrid un programa muy similar a los que yo mismo hacía desde 1954 en Tánger para Pan American Radio, y desde 1959/1960 para Radio Vida de Sevilla. Me encantó la voz del locutor. Por aquellos tiempos yo hablaba fatal, muy deprisa y con un fuerte acento andaluz a pesar de no haber nacido en Andalucía, de modo que de la locución de mis programas se ocupaban mi amigo Salvador Fernández, que actualmente vive en Sevilla, o Gonzalo Cea, mucho más tarde un alto mando del Ejército del Aire agregado al Departamento de Defensa con Trillo; de igual modo que Alfonso Eduardo Pérez Orozco se hizo cargo de los de Radio Vida.

Como digo, me encantó la voz de aquel presunto pariente mío, lo digo por la coincidencia del apellido, aunque los suyos creo recordar que en realidad eran Martínez Álvarez, habiendo escogido usar sólo el segundo por ser más comercial o algo así. Me hice oyente habitual del programa, y visitante habitual también de sus oficinas en la Calle Mayor, donde estaban otros ilustres Caravaneros con amplio historial, tales como Wenceslao Pérez Gómez y su hermano Adolfo, Rafael Revert, y Charly algo después, creo recordar. Espero que me disculpen aquellos a quienes haya olvidado mencionar.

Paso a contar el origen de mis actividades y la relación con el programa y con Ángel Álvarez, muy curioso por cierto:

Al llegar a Madrid, y dada mi experiencia radiofónica, ofrecí mis servicios a las muchas emisoras que había, siendo rechazado por todas ellas. Parecía que la música de las que yo les hablaba, igual que la del propio Ángel, no entraba en sus planes por las razones que fuera. Sólo encontré cierto eco en Radio España, con el técnico de la emisora José Miguel Estebaranz, que hacía un programa sobre Elvis en el cual le ayudé, y el locutor José María Requena, más tarde la voz más escuchada en publicidad.

Me puse a “trabajar”, de meritorio y sin sueldo, claro, en la Agencia Efe; hay que decir que con muy pocas ganas y sólo por complacer a mi padre. Estaba bastante deprimido, cosa rara en mí. Estando un día cerca de casa, en el barrio de Estrecho, junto con mi amigo Manuel Llorca, nos fijamos en dos chicas que paseaban. Yo llevaba una bolsa de viaje con un mini tocadiscos y unos discos de los que solía poner en mis programas de radio (aclaro antes de continuar que la música, y otras muchas cosas, llegaban a Tánger, dada su internacionalidad, mucho antes que a España y a otros paises). Abordé a las chicas, preguntándoles si querían escuchar música. Una de ellas, de nombre Mari Carmen como luego supe, me contestó “Sí, vamos, lo que quieres es que vayamos a tu casa, a saber con qué intenciones…”. Le dije que no se trataba de eso, porque podíamos escucharla allí mismo. Pusieron cara de sorpresa, pero me acompañaron cuando me encaminé a un portal cercano en donde había una especie de repisa. Allí me disponía a poner un disco, cuando la misma Mari Carmen me hizo interrumpirme con su frase “De todas formas no creo que tú tengas música de la que a nosotras nos gusta”. “Y qué tipo de música es la que escucháis vosotras”, pregunté. “Nosotras escuchamos Caravana Musical, de Ángel Álvarez”, fue su repuesta. “Ah, bien” – dije por mi parte – “¿ Qué es lo último que ha presentado mi amigo Ángel?”. “El nuevo disco de Johnny Preston, Running Bear”. “Pues ese ya es viejo, yo tengo el nuevo”. Les puse Cradle of Love. Por lo que recuerdo, Ángel no lo presentaría oficialmente hasta mucho más tarde. Imaginaos la cara de sorpresa de las chicas.

De ese encuentro, en forma tan inesperada, surgió que Mari Carmen, a través de un primo suyo, me presentara a un grupo que estaba empezando, Los Flaps. Por medio de ellos pasé a moverme entre el naciente y floreciente mundo del pop/rock español, circunstancia que a su vez me llevó a crear la revista Fonorama y a producir a Los Flaps, Los Diablos Negros y a otros muchos grupos.

Esta es mi vinculación con Ángel Álvarez, del que después me hice muy amigo, y al que recurrí para que colaborase en mi revista. Lo hizo, por primera vez, enviándome un artículo de dos Caravaneros, Pepe Machado y José Antonio Tirado (qepd). Para ellos y para todos los que siguieron en mi revista y mis programas de radio, vaya mi más sincero agradecimiento por su ayuda y amistad.”

álvarez; 28-10-11

NA - 062
THE YOUNGBLOODS
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Youngbloods

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Youngbloods

Originarios de la costa este de EEUU, The Youngbloods ha sido una banda mayoritariamente poco conocida pero no, por ello, exenta de calidad y elegancia. En su momento de máximo esplendor, compartieron protagonismo musical con otros ilustres grupos de la costa oeste como: Love, Jefferson Airplane, Country Joe & The Fish, Quicksilver Messenger Service o The Grateful Dead.

The Youngbloods lo conformaban Jesse Colin Young (bajo y voz), Jerry Corbitt (guitarra), Lowell “Banana” Levinger (guitarra) y Joe Bauer (batería). Su estilo musical podría encuadrarse entre el folk, el rock y la psicodelia y, esencialmente, sus canciones destacaban por la presencia de una agradable voz acompañada de una mezcla adecuada y poco estridente de guitarras.

Debutaron con un gran disco, titulado The Youngbloods (1967), que reunía una colección de interesantes temas, en gran medida de tendencia folk/ rock. El más destacado fue Get Together, un maravilloso himno pacifista, de corte psicodélico, que poco a poco fue ganando notoriedad.

Ese mismo año y manteniendo una línea similar al anterior, publicaron Earth Music. Tuvo una menor aprobación y podría catalogarse como un trabajo inferior, sin embargo incluía cortes de calidad como puede comprobarse en Euphoria. También, albergaba versiones de Chuck Berry y Tim Hardin. Estos dos primeros discos fueron producidos por Felix Pappalardi, líder del prestigioso grupo Mountain.

Ante un inicio de cierto estancamiento en su progresión con Earth Music, decidieron mudarse a California, la cuna del movimiento hippy y la psicodelia. En este ambiente, con un nuevo productor y, por tanto, una orientación diferente, gestaron su cénit musical: Elephant Mountain (1969). El disco tenía un sonido más atractivo que los precedentes y una mayor riqueza instrumental, incluso con incursiones jazzísticas. Aunque no subió mucho en las listas de éxito, con el tiempo fue ganando en prestigio. Personalmente, creo que estamos ante un magnífico álbum que agrupa joyas musicales del calibre de: Darkness, Darkness, Quicksand, Ride The Wind, Rain Song o Sunlight. El resto de los temas complementaban perfectamente a los destacados.

No tuvieron el acierto o la sabiduría de mantener el nivel alcanzado y, en lo sucesivo, sus discos tuvieron peores críticas. De este modo, apareció Rock Festival (1970) que podría etiquetarse como un correcto y variado trabajo. Más tarde, publicaron Ride The Wind (1971). En mi opinión, resultó el mejor disco de su última etapa en el que realizaron una revisión de éxitos anteriores con toques jazzísticos y de country.

Si bien es cierto que sus dos siguientes grabaciones no constan entre lo más selecto de su obra, no están carentes de cierto encanto y de un contenido digno y ameno. Así, Good And Dusty (1971) incluía una aceptable colección de temas, con algunas adaptaciones de clásicos de la música americana. En la práctica, suponía un compendio de diferentes estilos (rock, folk, blues o country) que le confería una agradable escucha. High In A Ridge Top (1972) también se alejó del sonido psicodélico aportado por esta banda en sus mejores trabajos. Más bien, tenía una mayor orientación melódica. Esencialmente, este álbum se caracterizó por versionar canciones de autores tan dispares como: Robert Johnson (Kind Hearted Woman), Bob Dylan (I Shall Be Released), The Beatles (She Came In Through The Bathroom Window) o Ritchie Valens (La Bamba), entre otros.

En 2005, rescataron y publicaron el directo Live In San Francisco 1971. También, existe el recopilatorio The Best Of The Youngbloods (1975) que da una perspectiva global de la idiosincrasia de esta banda.

En 1972 The Youngbloods se separaron dejando para la posteridad una digna carrera y el excelente Elephant Mountain. Puede concluirse diciendo que este grupo es el perfecto ejemplo de que la ausencia de fama no está reñida con la calidad.

bruscas; 14-10-11

NA - 061
PEQUEÑA HISTORIA DE COMO UN CARAVANERO SE CONVIRTIO EN DISC-JOCKEY
SIGUIENDO LOS PASOS DEL MAESTRO ANGEL ALVAREZ
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Fonorama nº 1

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Artículo

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Wonderful to be young

Hace unos días descubrí la Wikispaces de Caravaneros y me uní a la página de Facebook del mismo título, anunciando que seguidamente iba a comentar cual había sido mi relación o conexión con Ángel Álvarez.

Y como lo prometido es deuda, lo hago ahora, remontándome a 1963, cuando yo tenía 15 años y era uno de tantos oyentes de los programas del recordado Ángel, que fue además para mí uno de mis más admirados maestros.

Coleccioné con verdadero fervor aquellas hojitas que editaba Ángel, y que te regalaban en la sección de discos de El Corte Inglés. Devoraba la escasa prensa musical que podía conseguir en aquellos tiempos. De vez en cuando me podía permitir comprar el New Musical Express, que era una ventana maravillosa al mundo de la música. Así pude seguir los pasos de Cliff Richard y Los Shadows, cuya música me atraía especialmente. Había recopilado tanta información sobre ellos que se me ocurrió escribir una especie de reportaje y enviárselo a Ángel Álvarez con la ilusión de que lo plasmara en aquellas hojitas, auténtica biblia musical por entregas. Pasaron las semanas o me olvidé de aquello.

Era un muchacho que como a mí, le gustaban Los Beatles y Los Rolling Stones…

En este punto, quiero y debo mencionar a mi amigo José Antonio Tirado junto al que viví intensamente aquellos años. Nos gustaba la misma música, teníamos las mismas aficiones y hasta nos gustaban las mismas chicas, que fueron el único motivo de acaloradas discusiones. Falleció con 23 años a causa de una lesión de corazón, en la válvula mitral, para la que entonces no existía cirugía en España. Era un muchacho encantador, culto, generoso… el mejor amigo que he tenido. Han pasado muchos años y le sigo recordando con enorme afecto.

Y juntos escribimos los primeros reportajes, el primero fue aquél sobre Cliff Richard y Los Shadows que como cité antes, enviamos a Ángel Álvarez con mucha ilusión pero con escasa confianza de que lo leyese.

Mi amigo José Antonio, tenía muchas recaídas y tenía que ser ingresado. Para combatir los largos días de hospital, su madre le compraba cuantas revistas de música y cine veía en los kioscos. Un día, en una de sus convalecencias le fui a visitar a un hospital, me recibió con una sonrisa de oreja a oreja al mismo tiempo que me mostraba una revista.

Fonorama, número uno, 1963

Era el primer número de Fonorama, la emblemática revista “de los jóvenes y de la música” como rezaba su eslogan. En la portada, Los Relámpagos, y en las páginas 6 y 7, un reportaje titulado “Cliff Richard y sus Sombras” (Los Shadows), firmado por mi amigo y por mi. ¡Era aquél reportaje que le enviamos a Ángel Álvarez! Efectivamente, al comienzo del mismo se leía “Colaboran los viajeros de Caravana Musical”. Mi sorpresa fue mayúscula y mi reacción al ver mi nombre en letras de molde, inenarrable. Aquello fue la mecha que encendió, que despertó o que causó, vaya usted a saber, nuestra vocación periodística y musical. Dos años más tarde, en mayo de 1965, mi amigo y yo nos convertíamos en colaboradores de Fonorama ¡con carnet e insignia de la revista! ¡Que más podría desear un joven con 17 años de edad aspirante a periodista! Un año más tarde, otro Álvarez, José Luis, el director, nos fichaba como redactores de plantilla con sueldo fijo, naturalmente.

“Wonderful to be young”

Por cierto, Ángel Álvarez premió nuestra colaboración con un disco l.p. que Charly, su colaborador, nos entregó en las oficinas de la calle Mayor. Nos dio a elegir entre varios discos. Nuestras miradas se clavaron en el titulado “Wonderful to be young” (“Es grande ser joven”) interpretado por Cliff Richard y The Shadows, que además de ser los intérpretes de la banda sonora de esta película, eran los protagonistas. Todavía conservo ese disco que me emociona cuando escucho a Cliff Richard en temas como “The young ones” o a Los Shadows en aquellos potentes instrumentales como “Peace pipe”.

Y en esto, descubrí la Radio

Y Fonorama fue el puente que me llevó hasta la Radio, concretamente a Radio Juventud F.M., donde con 19 años presenté y dirigí mi primer programa diario (“Show del disco”). Desde entonces, ya no me separé de los micrófonos, de la música, del periodismo… en más de cuarenta años.

Y esta es la razón que me ha llevado a unirme a la página Caravaneros, en Facebook, y a convertirme en seguidor de la Wikispaces del mismo título… en homenaje a Ángel Álvarez, el pionero, el maestro de tantos profesionales que nos hemos dedicado a la radio y a la prensa, al periodismo musical. Y, por supuesto, para subirme a Caravana como un viajero más.

(El reportaje de Cliff Richard y Los Shadows lo firmé como José Manuel Fernández. Efectivamente, Machado, es mi segundo apellido. Lo empecé a utilizar a partir de mi entrada en Radio Juventud, y hasta ahora).

pepe machado; 01-10-11

NA - 060
BOSTON
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Boston

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Boston

Boston hace mención a una banda americana que tuvo especial relevancia en la década de los setenta. Se distinguieron por hacer una música novedosa y muy personal que podría considerarse como una mezcla de hard rock, rock progresivo y Adult Oriented Rock (AOR). En concreto, el sonido de Boston se significaba por la presencia de potentes guitarras y el protagonismo de su cantante. Este estilo resultó inspirador para otros grupos como Asia, Journey, Rush o Foreigner. También, procede resaltar la originalidad de las portadas de sus discos.

El líder indiscutible de Boston era Tom Scholz. Además de ser un buen guitarrista y multiinstrumentista, poseía un dominio formidable de las técnicas de grabación. Fundó Boston en 1969 junto a Barry Goudreau (guitarra), Jim Masdea (batería) y Brad Delp que aportó con su peculiar voz un toque de distinción y estilo al sonido de esta banda. Posteriormente, hubo cambios en la formación pero manteniéndose Scholz y Delp como puntales esenciales.

Los inicios de su carrera fueron titubeantes hasta que pudieron publicar su primer disco, denominado simplemente Boston (1976). Parte de su éxito se basó en la canción More Than A Feeling que triunfó en múltiples lugares del mundo, aunque no llegara al número uno en EEUU. Brad Delp la cantó magistralmente y, en ella, lograron una perfecta conjunción de guitarras acústicas y eléctricas. De igual modo, se notaba el buen hacer de estos músicos en el resto de los temas. Por todo ello, se convirtió en uno de los álbumes debutantes de mayor impacto y más vendidos en la historia del rock. En cuanto a los integrantes del grupo, pasaron de ser unos desconocidos a auténticas estrellas del rock.

En 1978, sacaron al mercado Don’t Look Back siguiendo los conceptos musicales del anterior. Incluso, la portada tenía semejanza. El espectacular tema que daba título al álbum tuvo enorme aceptación y las canciones acompañantes no desmerecían. El disco arrasó en ventas y éxito, alcanzando el número uno en EEUU. Aún a pesar del buen trabajo realizado, está conceptuado como inferior al precedente.

El lanzamiento de su tercera grabación, Third Stage, se hizo esperar hasta 1986, al parecer, por la meticulosidad y grado de exigencia de Tom Scholz en su elaboración. La popular balada Amanda fue la canción estrella de este disco, consiguiendo su único número uno en EEUU para un sencillo. De igual modo, lo logró el álbum en su conjunto. En general, tenía una valía menor que los previos y se le podría achacar ser más AOR, es decir más blando y comercial.

En 1994, realizaron un nuevo proyecto llamado Walk On. Esta vez sin su cantante habitual que fue reemplazado por Fran Cosmo. El disco fue una grata sorpresa que intentó aproximarse en excelencia y contundencia a sus dos primeros. Siguiendo la tendencia de toda su obra, tuvo muy buenas ventas. Más tarde, apareció una recopilación, Boston: Greatest Hits (1997), que añadía algún tema nuevo.

Brad Delp retornó al grupo y publicaron Corporate America (2002). Supuso la despedida oficial de Boston y su disco con peores críticas. Ésto vino favorecido por la menor calidad del contenido y por el alejamiento de su sonido más auténtico, siendo todavía más melódico que Thrid Stage. Finalmente, el suicidio de Brad Delp en 2007 complicó posibles proyectos de reagrupación.

En definitiva, Boston no pasará a la historia de la música por tener un bagaje impresionante al estilo de Bob Dylan, Neil Young, Van Morisson o The Rolling Stones, ya que tan sólo hicieron cinco discos. En cambio, sí lo ha hecho por su impactante álbum debutante.

bruscas; 07-09-11

NA - 059
RECUERDOS DE OTRO VIAJERO Y CONTESTACION A ALFREDO NIHARRA
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Please, please me

Ante todo, Alfredo, muchas gracias por tus elogios, no exentos de algunas críticas.

Lo de “maestro de maestros” me parece excesivo, soy simplemente un aficionado a la música de un periodo inigualable en cuanto a calidad musical e influencia social.

En ese tiempo la música pasó de ser un entretenimiento a transformar en parte la sociedad actual.

Cuando comenzaron los programas de Caravana Musical, que por cierto se transmitían por La Voz de Madrid y se oían fatal, yo escuchaba también los programas de Raúl Matas y Pepe Palau. Lo siento, no tengo ese pedigree fundacional. Era simplemente un aficionado a la música que por no tener, no tenía ni tocadiscos. Había una variante, los programas de Ángel Álvarez los tenía que oir a escondidas, porque mi padre opinaba que ese señor no ponía más que música extranjera y era algo así como un mal patriota.

Mi conversión definitiva llegó con los Beatles. Compré el tocadiscos y el EP con Please Please Me el mismo día.

Luego llegaron los Rolling Stones, Hollies, Kinks, Who, Spencer Davis Group. Sin olvidarme de los Four Seasons, Beach Boys y todos los americanos. Ya veis por donde van mis gustos.

A partir de entonces comencé a comprar discos inicialmente de forma modesta y ya cuando dispuse de dinero, intensamente.

Todos los domingos iba al Rastro a proveerme de los Series Doradas antiguos y de otros que no lo eran, por cierto tirados de precio porque nadie los quería. Por 25 pesetas en 1966 podías comprar cualquier EP y si no lo hacías, al mes seguía allí.

Por cierto también, allá por 1967 teníamos una pequeña tertulia en el Rastro alrededor de un puesto de venta de discos donde Ernesto, Julio Maldonado y otros pocos caravaneros más hablábamos de música. A los históricos los he conocido recientemente. Nunca fui por Hilarión Eslava.

Una anécdota: un día vimos a John Leyton bajando por la Ribera de Curtidores, le saludamos y se quedó entre sorprendido y encantado de que alguien le conociera en España.

Nunca me ha gustado Bobby Vinton, ni Richard Chamberlain y soy incapaz de poner un disco de Frank Sinatra, lo siento. Tampoco me interesan Mantovani ni Ray Conniff, lo siento. Les reconozco sus méritos pero nada más. En cambio Matt Monro me encanta. Claro, era inglés.
Con esto quiero decir que mis comentarios respecto a canciones que no me gustan no son a toro pasado. Lo que se puede llamar “Easy Listening” nunca me ha interesado y ya entonces la llamaba música de viejos, siento si alguien se molesta, pero los que me conocen de entonces lo pueden atestiguar. Y los que me conocen de ahora saben que mi verdadera afición es la música psicodélica, con mis 64 años.

A Ángel Álvarez le considero mi segundo padre. Lo he dicho muchas veces y ahora lo pongo por escrito. Gracias a él mi vida fue más feliz entonces, lo que no quita para que no comparta del todo sus gustos musicales, que no hiciera más Series Doradas del A Hard Day´s Night y que nos pusiera en Navidades villancicos. Con la dosis del colegio tenía suficiente.

Otra confesión, esa película citada junto a 007 Contra el Dr No y El Coleccionista me hicieron anglófilo para siempre.

Un comentario final, haber oído los primeros programas de Caravana, como ser del Real Madrid, no tiene un mérito especial.

Un abrazo a todos los caravaneros y gracias a los que leeis mis comentarios, como dicen los toreros “va por vosotros” y en memoria de un grande, ojalá en aquel periodo oscuro hubiera habido tantos como él.

Alfredo: sigue escribiendo, ahora lo de 1961 y sin censuras, pon lo que piensas.

Saludos y nos veremos en Caravana.

enriquepsi; 29-08-11

NA - 058
RECUERDOS DE UN VIAJERO DE CARAVANA. Series Doradas de 1960.
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Cuando este viajero lee ese magnífico apartado de Caravaneros dedicado a los Series Doradas, del que es autor nuestro amigo Enrique Sánchez, siempre le surgen los recuerdos de una época maravillosa a la que tuvo la suerte de asistir. No cabe duda de que la historia de Caravana está reflejada en esa colección de discos, así que, prescindiendo de los aspectos técnicos, que Enrique señala de forma excepcional, quisiera señalar otros aspectos que no se consideran allí, tal vez porque no es posible abarcarlo todo, tal vez porque su autor no vivió esos momentos como viajero de Caravana o tal vez porque su objetivo es describir estos discos con independencia de los sentimientos que produjeron entre los viajeros.

La intención del viajero es, a través de unas pocas líneas, comentar curiosidades y, en general, transmitir sus recuerdos de una época a través de sus Series Doradas. Y, como hay que empezar por el principio, lo hará hablando de los correspondientes al año 1960. Solo 115 discos merecieron este título en los poco más de ocho meses de programa.

Para empezar, ¿ por qué “Series Doradas “ ? El viajero no lo sabe con seguridad, pero puede daros unas pistas. Ángel desde el primer momento quiso no solo dar a conocer unos discos que, en aquellos tiempos eran casi imposibles de conseguir para los jóvenes en España, sino que quiso hacer historia de ellos.

Este viajero conoció Caravana por La Voz de Madrid, el mes de septiembre de 1960 (por tanto 4 meses después de su inicio como programa) y, al poco tiempo, ya existía un día a la semana (seguramente los viernes) dedicado a la “ Caravana de los recuerdos “. Resulta ocioso decir qué pocos recuerdos había entonces, pues todos estaban muy próximos. Pues bien, parece que este espacio era el lugar al que estaban destinados unos discos que nos habían gustado mucho y que, de inmediato, se llamarían Series Doradas, la música de oro de Caravana, la música para el recuerdo.

Para pertenecer a esta histórica colección, cada disco debía cumplir unos requisitos de permanencia en nuestra lista, que en una época fue de 10 semanas, más tarde de 12 e incluso llegó a exigirse una permanencia de 14 semanas. No en vano las circunstancias fueron cambiando, pues, a partir de 1964 nuestro Hit Parade estaba formado por 100 discos, cuando todo empezó con una lista de 30 en el año del que estamos hablando.

Pero estos requisitos no tienen nada que ver con lo ocurrido en 1960. Para empezar, solamente 47 títulos de los 115 Series Doradas llegaron a ocupar un puesto en el Top 10. Así es evidente que la primera lista se hizo exclusivamente con el corazón, nada de criterios lógicos. Y en esa decisión intervino muy directamente nuestro director, quien, más adelante, fue delegando hacia criterios más objetivos.

Señala muy acertadamente Enrique Sánchez que el número 1 fue un honor que Ángel otorgó a Jim Reeves, de quien era un entusiasta. De no ser así, podría haber ocurrido que este lugar de privilegio hubiera correspondido a los Brothers Four con su Greenfields, primer número uno en la historia de la carreta.

Si os fijais en los títulos del 60, os llamará la atención la presencia de Johnny Horton, un cantante del que Ángel era muy devoto y cuya pasión nos contagió a casi todos los viajeros. Tres Series Doradas en el año, y no cuento otros dos, The Battle Of New Orleáns y All For The Love Of A Girl, que, aunque adjudicados al año 61, son muy anteriores. Y sobre Johnny Horton hay una anécdota que, tal vez, algunos no conozcais. Sí sabeis que Johnny falleció en un accidente de automóvil el 5 de noviembre de 1960. Fue una noticia que causó un gran impacto entre los viajeros. Sabemos que Ángel fue a la embajada americana en Madrid a informarse sobre la noticia y allí no sabían ni quién era Johnny Horton……..En fin….

Caravana, y esta es la anécdota, hizo algo que demuestra el gran aprecio que sentía nuestro Director hacia el inolvidable cantante. La semana siguiente, un programa completo se dedicó a esta maravillosa figura desaparecida. Ángel estaba emocionado. Este viajero, desde luego, también. Esto de dedicar un programa específico a una figura fallecida ha sido algo rarísimo en la historia de los primeros años de Caravana y a Johnny Horton le cabe ese honor.

Otra curiosidad que el viajero quiere destacar de la lista del año 60. El número notable de temas instrumentales, que responden a dos causas. Una, que era una época de grandes orquestas y de grupos instrumentales. Otra, que nuestro Director era un entusiasta de este tipo de música, y de este buen gusto nos contagiamos los viajeros de inmediato. A destacar los 4 SD de Johnny & The Hurricanes, sin duda los preferidos por los viajeros en esos días.

La influencia de los gustos de Ángel fue, como es lógico, trascendental en el desarrollo del viaje de la carreta. Es de destacar lo que le gustaba la música vaquera, y tanto es así que su influencia llega hasta nuestros días. Este viajero siempre ha sido aficionado a la música campesina, pero no puede evitar rendirse ante gente más entusiasta, de la categoría de Luis Cuevas, nuestro maestro en Caravaneros, de Jesús Martín Barba, el célebre jemarba, responsable de que el Hit Parade de Caravaneros se incline un tanto hacia lo vaquero, de Javier Lodín, y muchos otros, Sin olvidar, naturalmente al maestro Manolo Fernández, que imparte su magisterio desde las ondas. Pues, con respecto a esto, el año 60, al menos 10 temas vaqueros fueron Series Doradas, lo que no está nada mal, prácticamente el 10% del total.

Otro hecho relevante de los Series Doradas de 1960 es la omnipresencia de Paul Anka. Nada menos que 5 SD en este periodo. Y es que Paul, desde su Diana de 1957, no paraba de encadenar éxito tras éxito. Recuerda el viajero que en Caravana era el favorito de las viajeras, mientras que los chicos se decantaban claramente hacia Elvis, quien, por cierto, el año 60 solo tendría un único SD, pero de gran categoría, It´s Now Or Never, debido a encontrarse haciendo el servicio militar en Alemania.

Ahora quiere este viajero hacer un apartado hacia algo muy caravanero, los éxitos exclusivos de Caravana, que no abundan el año 60. Parece lógico que Ángel, en estos primeros tiempos se limitara a traer lo que más le gustara de lo que había en Nueva York. Pero aún así los tenemos de varias clases. Unos corresponden a caras B, pues en aquellos días oíamos todo lo que nos llegaba, que no era mucho, así que si nos gustaba se ponía de inmediato. De este grupo tenemos Two By Four / Little Dippers, cara B del éxito (no en Caravana) Forever; Since You Broke My Heart / Everly Brothers, vuelta de Let It Be Me, también SD o Sheba / Johnny & Hurricanes, que era la cara B de Down Yonder. Del mismo grupo podría hablar de de Sand Storm y Beatnik Fly , ambos SDs.

Otras rarezas podrían ser Página Blanca de Los Fantasmas, de cuya anécdota, aunque algo distinta a la que le contaron a este viajero, nos cuenta Enrique es su comentario del Serie Dorada, Forbidden City de los Blazers, un instrumental vibrante, y una serie de canciones de las que habría que hacer punto y aparte.

Se refiere el viajero a temas como Calipso Island de Eloise Trio, de Serenata a Margellina de Flo Sandon´s, de La Bella de Rocco Granata. El viajero ignora de dónde salieron esas canciones. Desde luego, como muchas de esta época, no de nuestro Hit Parade. Piensa que son un homenaje a una música muy poco caravanera, pero que quería decirse que aquí nada ni nadie quedaba excluído, aunque los viajeros de entonces no pensábamos lo mismo.

Con respecto a otro tema inusual en la carreta, Pollerita / Theodore Bisel, el viajero recuerda que Ángel era un gran entusiasta de este célebre actor y cantante. No sabe si vió su papel estelar en Sound Of Music en el papel del Capitán Von Trapp, pero el caso es que nuestro Director le hizo una entrevista, que nos ofreció en una Caravana del 60. Era una persona que hablaba muchos idiomas y recuerdo que Ángel estaba entusiasmado. Tal vez Pollerita quedó en su corazón y la guardó en su colección de Series Doradas.

No quisiera acabar este artículo sin mencionar un asunto que siempre despierta la disconformidad del viajero. Se trata del juicio que se da a canciones, en este caso a Series Doradas, a “toro pasado”.

Lee el viajero al maestro de maestros Enrique, en sus comentarios de Series Doradas, juicios de canciones a posteriori, como en el caso de Banjo Boy / Jan & Kjeld, correspondiente al año 60, y en años posteriores las críticas a una canción de Sor Sonrisa, que fue un gran éxito en todo el mundo, a Richard Chamberlain con sus Three Stars…., a los temas de Bobby Vinton en general, y muchas más, para qué seguir…….

Este viajero está seguro de que el “martillo “ de Trini López, el Alley- Oop y otros no han envejecido bien, pero no conviene que perdamos la perspectiva, fueron números uno en Caravana varias semanas con el aplauso unánime de los viajeros de la época y no fueron una invención de Ángel Álvarez ni de su equipo. Pues lo mismo hay que decir de aquellas canciones, injustamente juzgadas hoy, pero el viajero está convencido de que sus críticos, si hubieran estado allí en su momento, habrían aplaudido efusivamente esos temas. Ello no quiere decir que, naturalmente, cada uno no tenga sus preferencias, pero parece que nunca debe juzgarse ningún disco fuera de su contexto..

Este viajero os anima a que conservemos vivo el espíritu de Caravana y que celebremos nuestro patrimonio, los Series Doradas que nos dejó por herencia nuestro maestro.

Cierto que en la lista faltan canciones admirables que merecerían estar contenidas en la colección. Pero hagamos un ejercicio de caravanismo y reconozcamos que, desde luego, sobrar, no sobra ninguna.

Al cierre de estas líneas, este viajero ha escuchado el magnífico programa de “Hecho a mano” con el que Charlie y Manolo Fernández han recordado el séptimo aniversario de la muerte de Ángel. Emocionante en grado máximo, os lo recomiendo a los que todavía no lo hayais oído. Qué suerte el haber sido viajero de Caravana !!!!!

Si el viajero ha conseguido no cansaros demasiado, más adelante volverá con sus recuerdos de los Series Doradas de años sucesivos.

caravanam; 25-08-11

NA - 057
THE EAGLES
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Hotel California

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The Eagles

Si bien los pioneros del country/ rock fueron gente como Gram Parsons, Flying Burrito Brothers, The Byrds, Buffalo Springfield o Poco, los Eagles llevaron este estilo a un máximo nivel de esplendor y difusión. Además de este logro, esta formación californiana puede vanagloriarse de ser la artífice de uno de los discos más aplaudidos y laureados de la música contemporánea (Hotel California). Aunque, conviene recordar que antes de este trabajo el grupo tuvo una interesante trayectoria que no debe obviarse.

La banda se formó en Los Ángeles en 1971 con unos integrantes de lujo: Glenn Frey (voz y guitarra), Don Henley (voz y batería), Bernie Leadon (voz, guitarra, banjo y mandolina) y Randy Meisner (voz y bajo). En concreto, Frey y Henley se conocieron en la banda de Linda Ronstadt, Meisner venía del grupo Poco y Leadon de los Flying Burrito Brothers. Posteriormente, se produjeron algunas bajas y otras incorporaciones reseñables como las de Don Felder (voz y guitarra), Joe Walsh (voz y guitarra) y Timothy B. Schmit (voz y bajo) (ex Poco). En la actualidad no realizan grabaciones de estudio pero siguen haciendo conciertos que arrastran a múltiples seguidores.

The Eagles causaron sensación con su disco de presentación, titulado simplemente Eagles (1972). En este buen álbum alternaban canciones de country/ rock con baladas. Aquí, ya aparecían brillantes temas como Witchy Woman o Peaceful Easy Feeling. En particular, destacaba el clásico Take It Easy del que era co-autor Jackson Browne, a su vez grabado con éxito por él mismo.

Tuvo su continuidad con Desperado (1973), siguiendo en la onda del country/ rock. En este caso, pretendieron hacer un disco conceptual y ambicioso que probablemente no colmó las expectativas previas. Ésto no impidió que resultara un interesante trabajo con excelentes temas de la categoría de Tequila Sunrise, Desperado o Doolin-Dalton. A reseñar las adaptaciones de estas dos últimas canciones en el mismo álbum.

La consolidación del éxito y prestigio la lograron con On The Border (1974), especialmente por incluir la exquisita balada Best Of My Love con la que alcanzaron su primer nº 1 en EEUU por un sencillo. También, es justo llamar la atención sobre el tema On The Border. En general, aportaba una mayor dosis de rock que los precedentes.

Finalizaron su primera etapa con One Of These Nights (1975). Probablemente, fuera su mejor álbum en este periodo hasta la aparición de Hotel California. Sin perder sus raíces de country/ rock, ya se apreciaba en esta obra una cierta aproximación hacia el pop/ rock que se consumó en su siguiente trabajo. En su interior incluía canciones de gran peso en la trayectoria de esta banda como Lyin’Eyes, Take It To The Limit, One Of These Nights o Hollywood Waltz. Incluso, el tema One Of These Nights y el álbum en su conjunto llegaron al nº 1 en EEUU.

Este ciclo se resumió con la publicación del recopilatorio Their Greatest Hits 1971-1975. De nuevo, alcanzaron el nº 1 en EEUU con este disco y pasó a ser uno de los más vendidos de la historia del rock.

El año 1976 fue clave para los Eagles ya que publicaron Hotel California y lograron el punto más álgido de su carrera. Para ello, contaban con una formación de categoría (Don Henley, Glenn Frey, Don Felder, Joe Walsh y Randy Meisner). Todos ellos destacaban por su brillantez como músicos, por su capacidad compositora y por el perfecto acoplamiento de sus voces. Globalmente, resultó un disco con mayor elaboración instrumental y mayor tendencia hacia el pop/ rock que los anteriores. De igual modo, cabe señalar que la inclusión del guitarrista Joe Walsh imprimió nuevos matices sonoros.

Junto a la magnífica e incombustible canción que daba título al disco, sobresalía otro maravilloso tema titulado New Kid In Town. Ambos sencillos alcanzaron el nº 1 en EEUU. Mientras, el resto de los cortes brillaban a gran altura, completando así un perfecto trabajo.

Hotel California copó durante mucho tiempo los primeros puestos en las listas de éxito de múltiples países, siendo por supuesto nº 1 en EEUU. Con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los álbumes históricos del rock. Por todos los méritos de este disco, The Eagles fueron catapultados al máximo estrellato.

Tras tres años de una expectante espera, apareció The Long Run (1979). A pesar de ser un gran álbum y de agrupar temas de la valía de Heartache Tonight (nº 1 en sencillo), I Can’t Tell You Why, In The City o The Long Run, tenía el problema de no poder alcanzar el altísimo nivel dejado por Hotel California. Además, podía intuirse que empezaba a resquebrajarse la solidez personal y musical del grupo. En cualquier caso, el disco llegó al nº1 en EEUU.

Estando aún en la cúspide del éxito y popularidad, grabaron el correcto directo Eagles Live (1980) y el grupo se disolvió. Para mantener el espíritu de los Eagles, en 1982 apareció su segundo recopilatorio: Eagles Greatest Hits, Vol. 2.

Retornaron en 1994 con Hell Freezes Over y con Henley, Frey, Walsh, Felder y Schmit como integrantes de la formación. Este trabajo constaba de una mezcla de temas clásicos en directo y de 4 nuevos en estudio. También se alzó al nº 1 en EEUU. Aún reconociendo el éxito cosechado, creo que no forma parte de sus obras más destacables. De nuevo, en 2007 publicaron Long Road Out Of Eden y, en este caso, se esmeraron más y recuperaron el crédito de antaño. Otra vez accedieron al nº 1 en EEUU y otros países.

Al margen de los recopilatorios ya reseñados, el resumen amplio de la meritoria carrera de los Eagles puede encontrarse y disfrutarse en The Very Best Of The Eagles (1994).

Finalmente, como premio a su dilatada carrera, The Eagles merecieron entrar a formar parte del Rock’n’roll Hall Of Fame en 1998. Puede concluirse diciendo que esta banda ha tenido una de las carreras más impecables del rock en los años setenta.

bruscas; 15-07-11

NA - 056
ISAAC HAYES
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Isaac Hayes

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Isaac Hayes

Al final de los años cincuenta, Berry Gordy fundó la Motown, haciendo referencia al motor town de la ciudad de Detroit. A través de esta compañía canalizó gran parte de las grabaciones de la música negra, especialmente el soul (“alma”), caracterizado por la pasión que se ponía en la interpretación de este estilo. De esta factoría surgieron grandes figuras del género como Marvin Gaye, Stevie Wonder, Aretha Franklin, Diana Ross/ The Supremes, The Temptations, Smokey Robinson, The Jackson Five o Four Tops.

Paralelamente, en algunos estados del sur de EEUU (Tennessee o Alabama) se iba gestando otro soul llamado sureño, con Otis Redding como figura estelar y otros ilustres colegas de la categoría de Wilson Pickett o Percy Sledge.

No obstante, al término de los sesenta el soul parecía encontrarse estático y encasillado, sin nuevas propuestas. Por tanto, hacían falta músicos que abriesen nuevos caminos y, en este sentido, aparecieron Isaac Hayes, Curtis Mayfield o Barry White, entre otros.

En concreto, Isaac Hayes provenía de un estrato social pobre pero, con el tiempo, fue forjándose como compositor y arreglista para otros autores, aportando especialmente su pericia al piano y saxo. Muestra de ello puede ser la autoría de Soul Man, clásica canción que fue encumbrada por Sam & Dave. Posteriormente, decidió iniciar su carrera como cantante en solitario.

El esquema musical de este autor se basaba en largos arreglos orquestales sobre los que recitaba con su peculiar, grave y seductora voz. Este proceder se denominó “soul sinfónico”. Por otra parte, las letras de sus canciones tenían un marcado carácter ideológico, haciendo especial hincapié en los problemas de los afro-americanos y, en general, en la reivindicación del Black Power.

Estando ya integrado en la prestigiosa compañía Stax Records, grabó su primer disco titulado Presenting Isaac Hayes (1967) que, en su momento, no tuvo una gran aceptación. En cambio, su siguiente publicación: Hot Buttered Soul (1969) fue realmente impactante. De manera inusual para aquella época, sólo incluía cuatro largos temas magistralmente trabajados con arreglos sinfónicos. Además, al conjunto de la grabación la dotó de un ambiente muy sensual y sugerente. Tuvo especial éxito la brillante versión del Walk On By de Burt Bacharach, aunque el resto de las piezas rayaban a gran altura. Sin duda, fue su mejor y más influyente álbum, convirtiéndolo en un estándar de la música negra. De esta manera, Isaac Hayes pasó a ser un ídolo de la población afro- americana y alcanzó la aprobación general en el mundo de la música.

Su carrera continuó con dos aceptables discos: The Isaac Hayes Movement (1970), con la curiosidad de incluir una larga versión del Something de Harrison, y …To Be Continued (1970) con un concepto muy similar al anterior. Mejoró con su siguiente grabación, llamada Black Moses. En general, hizo versiones de canciones clásicas, destacando la adaptación de Never Can Say Goodbye. En cualquier caso, ninguno de ellos logró alcanzar la cuota de importancia de Hot Buttered Soul.

En 1971 publicó Shaft, banda sonora de la película del mismo nombre, que podría equipararse en concepción y repercusión al enorme Superfly de Curtis Mayfield. Con este original y elaborado trabajo alcanzó uno de sus mayores logros. Así, tuvo un gran éxito comercial y el sencillo Theme From Shaft le permitió llegar al número uno en EEUU y recibir un Oscar a la mejor canción.

A partir de aquí, su trayectoria declinó por la menor calidad de sus trabajos, la reiteración en el enfoque musical y el menor interés del público hacia este tipo de música. Ésto propició su mayor dedicación a la interpretación en el cine y la televisión. Finalmente, en agosto de 2008 falleció en la ciudad de Memphis, obteniendo el reconocimiento oportuno a su aportación al mundo de la música.

Para los que prefieran optar por un recopilatorio, su obra musical podría condensarse en: The Best of Isaac Hayes-Volume 1 (1986) y The Best of Isaac Hayes-Volume 2 (1986).

Para concluir, puede decirse que Isaac Hayes fue un músico que consiguió modernizar el soul. A su vez, influyó en otros artistas y movimientos musicales como el funk, la música disco, el hip hop y el rap. Además, su poder se alargó a la estética musical y siempre podrá ser recordado por su personal apariencia, con la cabeza afeitada, sus gafas de sol y sus cadenas doradas sobre el torso desnudo.

bruscas; 14-06-11

NA - 055
JOAQUIN DIAZ - ESPERANDO AL ESTEREO
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Esperando al estéreo

Hace como dos semanas recibí un correo de Joaquín Díaz, en el que me invitaba a participar en la presentación de un trabajo suyo que la discográfica Rama Lama editaba y que comprendía toda una serie de temas que había grabado para promocionarse en las emisoras en sus comienzos en el año 1965.

Desde luego que me hizo una gran ilusión poder asistir anteayer al acto que se celebró en la sede de la SGAE, en el palacete de la calle Fernando VI, por lo que con más que suficiente antelación me presenté allí, también con la curiosidad malsana de poder disfrutar de la belleza del edificio. Mientras esperaba además, por esas casualidades de la vida, me encontré que también venía a la presentación un antiguo compañero de trabajo con el que hacía ya casi 25 años que no coincidía. Gran alegría la que ambos nos llevamos, además por poder disfrutar de unos momentos en sitio tan emblemático con una parte tan interesante de la ya extensa obra de Joaquín Diaz.

Antes del comienzo tuve también ocasión de saludar a algunas otras personas conocidas, como el Caravanero Wenceslao Pérez Gómez, con el que también recordamos viejos tiempos de nuestra relación con Caravana Músical, así como los futuros eventos en los que podríamos coincidir.

El acto comenzó con una glosa, a cargo de Eduardo Bautista, sobre las carencias y anécdotas de como se podía seguir la música a comienzos de la década de los años 60, relatando sobre todo su experiencia desde su residencia en las Islas Canarias.

Posteriormente, el que fuera guitarrista de Nuestro Pequeño Mundo, Nacho Sáenz de Tejada, muy certeramente nos relató sus primeras colaboraciones con Joaquín, así como explicó la gran influencia que tendría en el éxito que disfrutaron conjuntamente.

Siguió José Ramón Pardo, narrando de forma más que simpática y campechana como fue la experiencia de la grabación, producción y el presente lanzamiento del disco. Arrancó unas cuantas sonrisas a los asistentes, lo cual es de agradecer en los tiempos presentes.

Finalmente, Joaquín narró la historia de como se gestaría la colección de canciones que comprenden el disco, y que muy acertadamente nos la entregó escrita y que seguidamente transcribimos, dado el interés que tiene para todos aquellos que vivimos esa época y para aquellos que tienen interés en ella por ser más jóvenes.

A comienzos del año 1965, empecé a pensar seriamente en dedicarme a la música. Para ello, y teniendo en cuenta las limitaciones del ámbito provinciano y la dificultad de progresar lejos de "la capital", decidí grabar una cinta magnetofónica con los numerosos temas que solía cantar en las actuaciones en directo, que por entonces se reducían a reuniones colegiales, institutos y algún colegio mayor universitario. Eran ambientes en los que ya se buscaba un "cambio" a una situación cultural y social anquilosada que empezaba a ser onerosa para todos, especialmente para los jóvenes. Pensaba - y pensaba bien para aquella época - que la música era lo único que me compensaba en la vida y la única ocupación a la que merecía la pena dedicar la atención, pero sabía asimismo que solo si "sacaba" un disco podría tener mi trabajo alguna relevancia en los medios de comunicación y llegar a un público más amplio y diverso del que frecuentaba.

Los años 60 habían comenzado con la proliferación de tocadiscos monoaurales (el estéreo tardaría en imponerse a n ivel doméstico) que servían a la juventud para amenizar los guateques, para conspirar en grupo, para contribuir a la nueva liturgia del Vaticano II y para muchas cosas más. Por supuesto esos tocadiscos eran portátiles, de maleta, ya que los otros, los que tenía radio y escaseaban en los hogares españoles contaban en general con muebles de espantoso gusto y un ojo iluminado en verde desde el que Hetz o Marconi parecía espiarte. La cuestión es que los discos extended play (con 4 canciones) y los llamados long play (con alguna obra clásica de mayor alcance o con el repertorio de algún artista de campanillas) llenaban ya las estanterías de las tiendas de disco cuya venta se alternaba con eletrodomésticos y con objetos de decoración para el hogar. Continuaba, en ese sentido, la tradición de los bazares que, ya desde los albores de la fonografía, habían comenzado a difundir entre las familias la música de autor, por medio de los rodillos de cera primero y de los discos de ebonita después....

En fin, que en esas circunstancias y bajo esos parámetros que describo tan someramente, puse en marcha la maquinaria para "ser cantante", lo cual llevaba aparejado en primer lugar, como ya he dicho, grabar un disco. Para convencer a una casa de discosde lo que ganaría con tenerme entre sus artistas decidí hacer esta cinta magnetofónica que reuniese un repertorio variado y cosmopolita. El tema de la variedad no era gratuito. Me parecía que, en la medida en que fuesa capaz de familiarizarme con diferentes lenguajes, podría crear luego uno propio, así que seleccioné temas en idiomas distintos y de procedencias muy diversas. La cuestión no era baladí: siempre pensé que comunicar era una tarea ambigua en la que no podía decir cosas (hablando o cantando, daba lo mismo) pero también transmitir sentimientos. Para esto último no valían lenguajes existentes, cada uno debía inventar el suyo y, en la medida en que cupiesen en él las preocupaciones de los otros, la comunicación se produciría.

Las canciones de este CD son el resultado de aquel primer esfuerzo, el primero de mi vida en que tuve relación con un magnetófono, que se cocretó en dos sesiones: una en el comedor de mi casa de Valladolid (tras haber comprobado que las horas de la mañana eran las más tranquilas y silenciosas en el barrio), y otra en un pequeño estudio de Radio Valladolid. No sé si parecerá una tontería decir que estuve más a gusto en la Radio que en mi propia casa. El domicilio de mis padres era una casa de vecindad donde, además de estar preocupado por el funcionamiento del magnetófono, por los ruidos internos y de la calle, por los comienzos y finales abruptos del mecanismo de la grabadora, tenía una sensación de soledad y de incomunicación que no sé muy bien si provenía de mis dudas - por lo menos razonables - acerca del futuro de aquella cinta y del resultado de mis desvelos, o de la desconfianza en el aparato mismo en que estaba vertiendo la música, del que solo sabía que venía de Alemania y que podía grabar y borrar.

Tampoco me era ajena la extraña experiencia de que mi propia música me llegase de fuera. Percibí entonces nítidamente la diferencia entre "actuar" en público y "grabar" para el futuro, actividades que requerían actitudes diverasa y que producían resultados sororos distintos. Las actuaciones en directo permitían un diálogo con la audiencia mientras que las grabaciones requerían una asepsia, que no contaminara la esencia de la canción y que le diera un toque de intemporalidad. Esa precaución nacía de la sospecha de que jamás llegaría a conocer en que circunstancias se escucharían esas canciones o esos discos al cabo del tiempo.

Con los años, sin embargo, he llegado a saber - contadas por los propios escuchantes - algunas de esas circunstancias: ha habido gente que me ha comunicado sus experiencias personales, profesionales o sentimentales que le vincularon para siempre a un tema de los que yo canté o a alguna de sus partes. He escuchado anécdotas curiosas y gratificantes. Visto desde la distancia creo que mereció la pena grabar todo eso, no solo por la ilusión que despertaron textos y contextos, melodías y recuerdos sonoros, sino porque contribuí, con mucha más gente que vendría después y a los que verdaderamente se debe la continuidad y la auténtica difusión, a crear un gusto y una afición por lo tradicional que, no solo perdura, sino que aumenta de día en día.

Mientras preparaba este texto con las palabras de Joaquín Díaz, he podido escuchar tranquilamente todo el material que se incluye en el CD y debo decir que, efectivamente, la audición del mismo nos traslada al recuerdo de toda una serie de experiencias y vivencias que fueron de gran valor e importancia para nosotros durante aquellos tiempos de nuestra adolescencia en los 60.

Para aquellos que por su juventud no vivieron esos años como adolescentes, desde luego que les recomendamos este trabajo pues les mostrará una más que magnífica colección de temas universales que habrán escuchado en algunas ocasiones y que podrán mostrarles la carencia de medios tecnológicos que había en esa época, y que eran suplidos por el saber hacer, la dedicación, la atención y la ilusión que suponía crear los primeros trabajos profesionales.

jemarba; 20-05-11

NA - 054
THE BYRDS
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The Byrds

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The Byrds

The Byrds ha sido una de las grandes bandas americanas y, por extensión, de la historia del rock. Actualmente, puede considerarse como una formación de culto que ha influido en muchos músicos, coetáneos y de posteriores generaciones. En este sentido, su influencia llegó a los Beatles y a Bob Dylan. De manera recíproca, The Byrds se alimentaron especialmente de estos autores. Por otra parte, fue el primer grupo americano capaz de contrapesar el dominio de las bandas inglesas en ese momento.

David Crosby, Gene Clark y Roger McGuinn, tres de sus primeros integrantes, han sido auténticos pesos pesados del rock. Este último, destacó por poner de moda la utilización de la guitarra de 12 cuerdas que imprimía un sonido característico y distinguido. A su vez, fue el único que permaneció hasta la disolución del grupo. El resto de la formación inicial la completaban Chris Hillman (bajo) y Michael Clarke (batería), dejando el protagonismo de las guitarras y voces a los otros tres compañeros. Sin duda, uno de sus mayores méritos fue la fusión del folk con el rock, a raíz de la versión que hicieron del Mr. Tambourine Man de Bob Dylan. Posteriormente, se les uniría otro célebre personaje, llamado Gram Parsons, con el que consiguieron su segundo gran logro: la unión del rock con el country.

De manera práctica y salvo alguna ocasional incursión en el country, su música podría considerarse como una mezcla del folk de Bob Dylan y el pop/rock de los Beatles. Todo ello, adornado por la elegancia que tenían en sus armonías vocales.

Su primer trabajo lo denominaron Mr. Tambourine Man (1965) y puede catalogarse como la piedra angular del folk/rock. Dentro de una calidad general excelente, el armazón principal del disco radicaba en tres adaptaciones de Bob Dyan: Chimes of Freedom, All I Really Want To Do y Mr. Tambourine Man. Esta última, fue el sencillo que precedió al álbum y el detonante del sonido de los Byrds y de su éxito, llegando al número 1 en las listas de EEUU y Reino Unido. También es justo reconocer la calidad de los temas I’ll Feel A Whole Lot Better y The Bells of Rhymney (original de Pete Seeger). Con este álbum alcanzaron la fama en EEUU y fueron considerados como una réplica de los Beatles. En definitiva, estamos ante un disco esencial en la historia del rock que, obviamente, no debe valorarse con la perspectiva actual.

Le siguió Turn! Turn! Turn! (1965), con el que consolidaron su sonido y estilo. El disco contenía el tema folk del mismo título, versión de Pete Seeger, que adaptaron al rock y lo convirtieron en todo un clásico. De nuevo, con este sencillo lograron un número 1 en EEUU. Globalmente resultó otro gran álbum lleno de agradables melodías que se decantaban algo más hacia el pop/rock. Además, incluía alguna adaptación de Dylan. Aún así, quizás no alcanzara el grado de notoriedad y sorpresa del anterior. Por último, también hubo ocasión para la frivolidad en el corte Oh! Susannah.

Su madurez musical creo que llegó con Fifth Dimension (1966), trabajo con el que arriesgaron y se adentraron claramente en la psicodelia que se imponía en aquel momento. El disco arrancaba brillantemente con la canción que daba título al álbum, siguiéndole otros temas de gran calidad como Mr. Spaceman, I See You o Eight Miles High (otro himno de los Byrds y de la psicodelia). Como dato curioso, aparecía una versión del Hey Joe de Jimi Hendrix. A título personal, considero este disco esencial en la carrera del grupo. Lamentablemente, en esta época Gene Clark dejó la banda por lo que apenas colaboró en esta obra. Sin duda, perdieron un gran autor y músico.

Siguiendo la senda trazada por los Beatles, en Younger Than Yesterday (1967) empezaron a experimentar con nuevos sonidos y a elaborar mucho más su música en el estudio. De esta manera, surgió este brillante álbum de corte psicodélico. En varios pasajes su sonido se asemejaba al de los Beatles y, ocasionalmente, añadían algún detalle de folk y country. Tenía en So You Want To Be A Rock’n’Roll Star la canción estrella, perfectamente engalanada con un memorable solo de trompeta por parte de Hugh Masekela. Tampoco convendría desdeñar una gran versión de My Back Pages de Bob Dylan y el resto de los temas. Como puede constatarse seguían explotando el filón inagotable del gran Dylan. En definitiva, sumaron otro gran disco a su trayectoria.

Durante la grabación de su quinto trabajo, David Crosby abandonó la banda, al parecer, por la lucha de poder surgida entre sus principales componentes. De hecho, en su portada su imagen fue sustituida por la cabeza de un caballo. No obstante, el álbum incluía canciones suyas. Resulta obvio comentar que, posteriormente, pasó a formar parte de un “supergrupo” junto a Stephen Stills y Graham Nash. A pesar de esta importante pérdida, The Notorious Byrd Brothers (1968) continuó en la misma línea de sus dos predecesores pero con una mayor inclinación hacia el pop/rock. El disco no tenía una canción especialmente exitosa pero en su totalidad resultó otra obra de altísimo nivel.

Habiendo llegado al máximo en su concepción musical (folk, rock y psicodelia), dieron un giro radical y se adentraron en la música country, fusionándola con el rock. Esta eventualidad la concretaron en el disco Sweetheart of The Rodeo (1968). El desencadenante principal de este cambio fue la incorporación a la banda de Gram Parsons, personaje histórico del country/ rock. Parsons sólo participó con los Byrds en este proyecto y al abandonarlos prosiguió su carrera formando parte, junto a Chris Hillman, de los Flying Burrito Brothers, otro grupo notable de este estilo. El disco en cuestión fue grabado en Nashville, como obligaba su esencia. En su gestación se impuso, claramente, la personalidad y el gusto musical de Gram Parsons, máxime una vez que habían desaparecido dos puntales fundamentales de los primitivos Byrds: David Crosby y Gene Clark. La mayoría de las canciones fueron versiones de otros autores con escasa aportación propia.

No cabe duda de que la aparición de este disco fue un tanto temeraria ya que en esta época las tendencias musicales eran diferentes y el country estaba dirigido a un público limitado, pudiéndose ser considerados como unos intrusos en este último ámbito. Así, cuando se publicó desconcertó a sus seguidores habituales. En cualquier caso, el resultado final fue un extraordinario trabajo que influyó en posteriores grupos del country/ rock (Eagles por ejemplo) y, con el paso del tiempo, se ha convertido en un álbum de referencia en este género. Cabe añadir que el pulso de protagonismo que mantuvieron durante este trabajo Roger McGuinn y Gram Parsons, se decantó con la salida de este último.

The Byrds prosiguió su carrera con la única aportación fundadora de Roger McGuinn. Publicaron Dr. Byrds & Mr. Hyde (1969) e iniciaron su declive en cuanto a contenido y éxito. De igual modo, con Ballad of Easy Rider (1969), Untitled (1970) (correcto doble álbum mezcla de grabaciones en directo y estudio), Byrdmaniax (1971), Father Along (1971) y Byrds (1973) no consiguieron rememorar sus logros anteriores.

En cuanto a sus aportaciones estrictamente en directo, se pueden mencionar: Live at The Filmore (grabado de 1969) y Live at Royal Albert Hall (grabado en 1971). Ambos, no agregaron nada excepcional a todo lo anterior, salvo satisfacer la curiosidad de saber cómo sonaban en directo.

De otro modo, si sólo se aspira a tener un recopilatorio de la banda, se puede optar por: The Byrd’s Greatest Hits (1967) o, de manera más completa, The Byrds (Box Set) (1998).

Referente a las carreras en solitario de sus componentes más ilustres, de Roger McGuinn se pueden sugerir los álbumes Roger McGuinn (1973) y Cardiff Rose (1976). En cuanto a Gene Clark, conviene destacar dos excelentes trabajos: White Light (1971) y No Other (1974). En lo que respecta a Gram Parsons, grabó dos magníficos álbumes en solitario: G.P (1973) y Grievous Angel (1974) y otros dos interesantes con los Flying Burrito Brothers: The Gilded Palace of Sin (1969) y Burrito Deluxe (1970). Por último, de David Crosby, al margen del gran bagaje que consiguió con Crosby, Stills, Nash and Young y que merecería un crítica aparte, se puede resaltar su aportación en solitario titulada If I Could Only Remenber My Name (1971).

En conclusión, The Byrds han pasado a la historia del rock por haber sido una de las bandas más influyentes. En concreto, sus mayores méritos fueron: ser pioneros de la fusión del folk con el rock y el country y, a su vez, formar parte del rock psicodélico. Además, aportaron una serie de discos esenciales para entender la evolución del rock: Mr. Tambourine Man, Fith Dimension, Younger Than Yesterday, Notorious Byrd Brothers y Sweetheart of the Rodeo.

bruscas; 15-04-11

NA - 053
LOS SERIES DORADAS Y LA COMEDIA MUSICAL
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The Sound Of Music

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West Side Story

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Jesus Christ Superstar

Asistí por vez primera a la representación de una comedia musical en el mes de septiembre de 1978, durante mi primer viaje a Londres. Inmediatamente me enamoré de la ciudad, a la que he vuelto con frecuencia, y del propio espectáculo.

Se acababa de estrenar Evita y me dijeron que sería imposible verla, pues estaba todo vendido hasta varios meses después. Pero sucedió que un agente avispado me consiguió dos entradas, no excesivamente buenas, por cierto, para una “matinee”, que son las representaciones que se suelen dar una vez a la semana a nuestra hora de comer, hacia las 14,30, y de las que huyo como del diablo, porque te pierdes medio día. Y, repito, ahí me enamoré. Un musical, ópera rock, como lo quieran llamar, de gran calidad, unos cantantes fabulosos y una orquesta adecuada al tipo de música que se toca con unos intérpretes siempre buenos.

Ese mismo año, unos días después, vi Jesus Christ Superstar, que me encantó, aunque lo conocía por el cine y llevaba muchos años representándose en Londres. Casualmente, o tal vez no, ambas compuestas por ese gigante llamado Andrew Lloyd Webber.

Ahí empezó todo mi entusiasmo por la comedia musical, tanto que llevo anotados 71 títulos diferentes y muchos repetidos, porque una obra de este tipo nunca se puede decir “ya la he visto”, excepto cuando es mala (lo que ocurre con cierta frecuencia y ahí me entenderán los taurinos, que se tragan auténticas mansadas para llegar a ver una corrida buena). Pues sí, he repetido muchos títulos, aunque mi record, hasta el momento, es haber visto The Phantom Of The Opera nada menos que cinco veces…..hasta ahora………..

Prácticamente la totalidad de las obras las he visto en Londres, en el West End. Los que hayais visto musicales en Madrid, si os gusta, no debeis perderos los de Londres y, por supuesto, los de Nueva York, del mismo nivel. No quiero decir que en Madrid no se hagan cosas dignas, pero nos falta oficio, músicos e intérpretes, en general.

Recuerdo una conversación que tuve en el año 1988 con nuestro director Ángel Álvarez, a cuenta de un musical llamado Sugar Babies, que interpretaba el famoso Mickey Rooney, que Ángel había visto en Broadway y yo en Londres. Me habló con auténtico entusiasmo y calificó de “formidable” (adjetivo muy de Ángel) la interpretación del famoso actor, aunque a mí me pareció un fervor excesivo porque estaba muy mayor y se le notaba en la escena. Así me enteré de que Ángel disfrutaba, como yo, de estos espectáculos.

Vamos al motivo de mi tema. Con frecuencia estás viendo una obra, de la que muchas veces no sabes nada previamente, y te sorprende una canción, un Serie Dorada del que ignorabas esta procedencia. Otras veces sí, porque la propia popularidad del musical ha lanzado uno o varios temas a las listas de todo el mundo.

Se me ha ocurrido, repasando la lista de Series Doradas, el auténtico evangelio de los caravaneros, si me permitís el exceso, comentar qué temas proceden de comedias musicales. Y aquí tengo que confesar que seguro que se me pasa alguno, bien por despiste o por desconocimiento por mi parte.

Ya en el año 1960 tenemos las primeras apariciones de musicales en Caravana. Nuestro SD. 53 Mack The Knife, que es un brevísimo párrafo en el inicio de The Threepenny Opera, con el nombre de Moritat, una obra del alemán Kart Weill con letra de Bertolt Brecht. Y poco más adelante en las listas aparece, en el SD 59 Do Re Mi, de la fantástica The Sound Of Music.

Pero este musical, que todo el mundo conoce, al haber sido llevado al cine con gran éxito, merece un punto y aparte.

Su autor es el prolífico y extraordinario Richard Rodgers, con letra de Oscar Hammerstein II. Esta pareja había ya realizado otros musicales de la categoría de Oklahoma (1943), Carousel (1945), South Pacific (1949) y The King And I (1951), a los que, en algún caso, luego me referiré.

Pues bien, se estrenó The Sound Of Music en 1959, siendo protagonistas nada menos que Mary Martin, una gran cantante a la que, por desgracia, muchos solo conocen por ser la madre del actor que dio vida a JR Ewing en la serie de televisión Dallas, y Theodore Bikel.

El éxito fue extraordinario, llevándose al cine en 1965, lo que le dio una mayor repercusión. De sus muchas canciones relevantes destacan el SD citado y el tema Edelweiss. Puedo comentar que la he visto dos veces en Londres, una de ellas protagonizada por una Petula Clark inolvidable.

El año 1961 se llevó al cine uno de los musicales más famosos. Me refiero a West Side Story, que había sido estrenado en Broadway el 57, siendo su autor Leonard Bernstein. Poco puedo deciros de este maravilloso musical, que nos proporcionó nada menos que 4 Series Doradas. Primero fue Tonight en el 62, SD 249, con tres versiones, las de Eddie Fisher, Ferrante & Teicher y Jay & The Americans (como ya dije en otra ocasión, considero que la segunda es la buena). El mismo año tuvimos dos versiones de Maria, el SD 274 en el piano de Roger Williams y el SD 314 en la interpretación fantástica de Johnny Mathis, al que tuve la suerte de escuchar en directo en un inolvidable concierto en el Radio City Music Hall de Nueva York. El año 65 nos trae el SD 820, el último de West Side Story, el conocido Somewhere, cantado por P.J. Proby. Por cierto, que este musical lo vi en Madrid en 1983 por una compañía americana de gira por Europa. Pensé que sería difícil conseguir entradas para el Monumental, pero, ante mi decepción, estaba bastante vacío.

El mismo año 1962 tenemos al SD 257, Milk And Honey de Eddie Fisher, del musical del mismo título del año 61, del que no tengo otras noticias, excepto de que su éxito fue moderado, y el SD 346, una versión de los Brothers Four del conocido Summertime, de la ópera Porgy And Bess del famosísimo George Gershwin, estrenada en 1935 y de cuyo tema se han hecho infinidad de versiones. Por cierto, que este musical también lo ví en Madrid por una compañía americana.

Volviendo a Rodgers y Hammerstein, y a su excelente musical Carousel, en el año 63 se realizaron dos versiones de You’ll Never Walk Alone de Gerry & The Pacemakers y Frank Sinatra, SD 545, y el año siguiente llegaba al SD 650 la versión de Patti Labelle & The Bluebelles. Y así hasta el día de hoy, que representa una canción muy unida al fútbol y, en especial, al Liverpool. Del mismo musical es la versión de Chad & Jeremy de If I Loved You, SD 848 del año 65. Un musical del que guardo un magnífico recuerdo.

Del año 64 son las versiones de Hello Dolly, SD 652, que no he visto, como tampoco el otro gran musical del mismo año, Funny Girl, que nos proporcionó dos SD en la voz majestuosa de Barbra Streisand, People, SD 660 Bis y Funny Girl, SD 724. Debo decir que la gran triunfadora fue la primera obra citada, hablo como premios al musical del año. También del 64 es la versión de Andy Williams de On The Street Where You Live, SD 732, del musical de 1956 My Fair Lady, que fue llevado al cine y recobró toda su actualidad. Se trata de un magnífico musical, con un defecto para mí, que hay mucha parte oral con un idioma difícil y en Londres me aburrí algo en los largos periodos hablados. Por eso me gustó la versión de Madrid, con una buena Paloma San Basilio y un sorprendente José Sacristán.

Y volvemos a los fantásticos Rodgers & Hammerstein, al ver el SD 958 del año 65 Some Enchanted Evening del musical South Pacific, uno de los que guardo mejor recuerdo y que volveré a ver si hay otra ocasión. Del mismo año es la versión de Roger Williams de Try To Remember, SD 878, de un musical llamado The Fantastics, de 1960 y del que no tengo referencia.

Una de las mayores sorpresas que me he llevado en un musical fue cuando asistía a Me And My Girl en Londres, año 86 y una obra a la que entré a ciegas, pues no tenía ni idea de lo que iba a ver. Resultó ser una obra magnífica, ambientada en el Londres más castizo. Una de sus temas es Leaning On The Lamp Post, que interpretaran los Heman’s Hermits el 66 y SD 1106. El musical data de 1937 y lo recomiendo vivamente.

El musical Man Of La Mancha, de cuya música es autor Mitch Leigh se estrenó con gran éxito en Broadway en 1965 y de él llegaron a los Hit Parade dos temas, el SD 1142 The Impossible Dream y el 1216 Dulcinea, ambos a finales del 66. Este es un título que no he visto, a pesar de que ha estado en Madrid algún tiempo.

Otro título de musical que ni me suena es I Do I Do, y, sin embargo, tiene aspectos reseñables. Su música es de Harvey Schmidt y se estrenó en 1966 en Broadway. Fue interpretado en su corta vida por gente tan interesante como Mary Martin y posteriormente por Carol Burnett, junto a Rock Hudson. No olvideis que en el mundo anglosajón todo artista que se precie debe cantar y hacerlo bien Pero lo más interesante es que uno de sus temas es el extraordinario My Cup Runneth Over, con el que nos maravillara Ed Ames y que se convirtió el el SD 1293 en el 67.

Y ya que estamos en el 67, les llega el turno a dos temas de los Happenings, ese estupendo grupo producido por los Tokens y que grabaron unas versiones, con su fantástico estilo, de temas antiguos. Ellos hicieron SD 1348 I Got Rhythm, una célebre canción de George Gershwin de su musical Girl Crazy (1930), e incluído en otro musical titulado Crazy For You, un revival de 1992, que es el que yo he visto en Londres. El otro tema es el clásico My Mammy, SD 1419, que procede de un musical llamado Sinbad, que interpretó Al Jonson en 1918.

Del año 1968 hay que destacar las canciones procedentes del musical Hair, que tanta controversia produjera en su momento y que, lamentablemente, no ví en su día y pienso que ahora me interesa poco el ambiente hippie, aunque su música contiene cosas interesantes, como el SD 1814 Aquarius / Let The Sunshine In, el 1880 Good Morning Starshine y el 1895 con otra versión de Aquarius, todos ellos en el año 1969.

Llegada la década de los 70 el mundo de la comedia musical gira alrededor de un autor y productor excepcional. Su nombre es Andrew Lloyd Webber, que compuso su primer musical con solo 18 años y en el 71, seis años más tarde, estrenó su primer gran éxito, Jesus Christ Superstar, que, en materia de musicales, abre un nuevo mundo. Luego llegaron, por citar solamente los más importantes porque casi todos han tenido una gran repercusión, Evita (1978), Cats (1981), Starlights Express (1984), The Phantom Of The Opera (1986)……………A la época de los Series Doradas solo pertenece el primero de ellos y dio nada menos que cinco. Superstar, SD 2045, Overture, SD 2362, Heaven On Their Minds, SD 2373, Everything’s Alright, SD 2381 y las dos versiones de I Don’t Know To Love Him, SD 2436. Realmente, una pasada. Evidentemente, no me pierdo un musical de este autor y puedo confesar que todos me han gustado, aunque, claro, unos más que otros.

La comedia musical pasa por malos momentos. El costo de producción de una obra es elevadísimo, pues al lujo del espectáculo y los impresionantes efectos especiales tienes que unir una plantilla muy numerosa de cantantes y músicos. Y esto supone un alto precio de las localidades de forma inevitable y la exigencia de un elevado número de representaciones para hacer viable un proyecto.

Esperemos que se supere la actual crisis económica y podamos conservar este género musical que tanta calidad ha proporcionado al mundo de la música.

Ya habeis visto el número de temas de musicales que nos han acompañado en Caravana en una década, con, al menos, seis números uno, y muchos en el Top 10 de nuestro Caravana Hit Parade.

Solo una cosa más. No os perdais uno de estos musicales si teneis ocasión. Os aseguro que es el mejor plan para rematar un día de ajetreo por Londres o Nueva York.

caravanam; 20-03-11

NA - 052
LOS CONCURSOS EN CARAVANA - II - La Quiniela de Caravana
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Reach Out, I'll Be There

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Walk Away Renee

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Born Free

Me queda este capítulo para narrar un episodio de la historia de Caravana, que, por una parte, es anecdótico, pero, por otra, considero que es importante, en tanto en cuanto significó algo de la participación real de los viajeros en la marcha de la carreta. Me refiero, claro está, a los concursos con los que Caravana quería probar y premiar a sus viajeros.

Por razones que pronto descubrireis, me es especialmente difícil narrar estos acontecimientos, pero, puesto que son historia que puede leerse en las circulares de entonces, que algunos teneis, me atrevo a echarme al ruedo y transmitiros mis recuerdos de esos años maravillosos, en los que todos estábamos llenos de ilusiones.

Empiezan mis recuerdos de estos hechos el 3 de junio de 1966, cuando se celebró el Forum de Caravana, un acto inédito hasta ese momento, para lo cual muchos recibimos una invitación, citándonos al Auditorio de La Voz de Madrid de la calle Hilarión Eslava. No es mi intención comentar este acto, promovido por ese viajero colaborador llamado Vicente Iturmendi, de muy grato recuerdo para mí, que, por otra parte, significó el primero y también el último foro.

Pues si me refiero a este acto, es porque considero que tuvo una gran importancia en el devenir de las actividades caravaneras. No cabe duda de que fue el acto precursor de la reanudación de las famosas reuniones semanales en el Auditorio, suprimidas más de tres años antes.

En efecto, se celebró el Foro y se nos echó encima el verano, así que todos nos olvidamos un poco de lo bien que lo habíamos pasado allí, pero también algunos éramos conscientes de que las reuniones semanales en el Auditorio eran algo que iba a llegar, y así fue.

El 29 de octubre, sábado, a las 7 de la tarde y casi sin anunciar, lo que significó que muchos no asistiéramos, se celebró la primera reunión de la segunda época en el Auditorio de La Voz de Madrid, con presentación de novedades, audición de discos de “la figura del día”, que en este caso fue Phil Ochs, grabación para la Caravana del domingo de los 10 primeros del CHP presentados por los propios viajeros, sorteo de novedades entre los asistentes……y la presentación de un nuevo concurso, LA QUINIELA DE CARAVANA.

Dicho concurso consistía en responder preguntas formuladas por Caravana y que eran ilustradas con motivos musicales. Se ofrecían con cada pregunta tres posibles respuestas, señalándose las tres opciones con los símbolos de las quinielas deportivas, es decir, 1, X o 2.

Ángel, a quién le gustaba mucho promover esta clase de competencias de sabiduría musical, anunció que el premio para el ganador sería nada menos que 10 LPs de su elección.

Así que el premio era muy apetecible y, en consecuencia, el atractivo del concurso estaba más que asegurado. Claro que había que cumplir unas ciertas condiciones, para ser el futuro ganador. Una, muy importante, no faltar ni un día a los auditorios, puesto que cada semana se iban sumando las puntuaciones obtenidas. Otra, la suerte, porque el sistema de la triple opción podía ayudar en caso de duda sobre la respuesta correcta. Y la tercera, por supuesto, que había que saber un montón, porque muchas de las preguntas se las traían. Yo añadiría otra condición y es que, como quiera que la mayor parte de las preguntas tenían mucha relación con los Series Doradas y, en general, con el entorno del mundo de Caravana, el no ser un veterano viajero casi imposibilitaba del éxito final, cosa que, como vereis, casi siempre ocurrió.

La primera quiniela comenzó el domingo 6 de noviembre, pues, como muchos sabeis, las reuniones en el auditorio eran, salvo excepciones, los domingos a las 11 de la mañana.

Para ambientaros, lo que servirá para recordar lo que muchos vivísteis y para informar a los que no, os diré que en esos días el puesto de honor era para Born Free / Matt Monro y allí llegaban otras maravillas como Reach Out I´ ll Be There / Four Tops, Walk Away Renee / Left Bank, e incluso aparecía en el Hit Parade un joven desconocido llamado Tim Buckley. No necesito deciros que uno de los periodos más brillantes de la historia de Caravana, el de esta segunda etapa de los auditorios, coincidió con uno de los mejores en lo musical.

Pero os hablaba del concurso y prosigo.

Se preguntaba, por ejemplo, con música de The Sun Ain´t Gonna Shine Anymore / Walter Brothers, recién proclamada segunda mejor canción de 1966 en Inglaterra, qué grupo la había interpretado anteriormente. Y, entre las tres opciones, estaba la verdadera, la de los Four Seasons.

La ganadora en el apartado femenino en nuestra Primera Gran Liga fue Connie Francis y no Brenda Lee ni Patsy Cline, que se daban como opciones.

Simon & Garfunkel habían alcanzado los 10 primeros puestos en el CHP en 10 ocasiones y no 5 ni 8 como se proponía también (A bote pronto, una pregunta complicada).

Todas las semanas se hacía el recuento y clasificación general de los participantes. La verdad es que, desde el principio, se repetían casi los mismos nombres y por ahí tenía que estar el ganador. Después de varias semanas de juego, a finales de diciembre se dio el corte, pasando a la fase final 16 viajeros que habían alcanzado una determinada puntuación.

Las semifinales dieron algunas sorpresas al ser eliminados algunos viajeros que habían obtenido en la fase anterior un número impresionante de aciertos. Fue realmente difícil, aunque no recuerdo qué cosas se les ocurrirían a nuestros sesudos guionistas de Caravana. El caso es que solo pasamos a la final, con dos aciertos de las cinco preguntas, la inolvidable Mary Jiménez, José Collazo, un chico al que no conocía y que era la gran sorpresa, y el que esto os escribe.

Recuerdo mis nervios del domingo 22 de enero, pero creo que es justo que os diga lo que pasó ese día en la crónica de Álvaro Feito:

“El pasado domingo día 22 tuvo lugar el 13 programa de nuestras habituales reuniones, que fue, a nuestro juicio, una de las más brillantes celebradas hasta la fecha. Hubo una emocionante e inolvidable audición completa del disco de Bob D. SAD-EYED LADY. Más tarde, se celebró la final del Concurso QUINIELA DE CARAVANA, que en su primera edición ha visto el triunfo del veterano viajero Alfredo Niharra. Para culminar esta gran reunión, actuaron con enorme acierto nuestros admirados GRINGOS que, presentándonos a su nuevo cantante, nos convencieron plenamente.”

Sí puedo recordar que esta final se realizó en una mesa en el escenario en la que los tres finalistas intentamos responder lo que podíamos. Cada respuesta la escribíamos en un papel y la entregábamos a Ángel, que procedía a su lectura en público. Yo conseguí acertar 3 preguntas, Mary Jiménez, una y José Collazo, ninguna.

Bueno…………..qué alivio …………..puedo dejaros de hablar en primera persona, puesto que, por mi condición de ganador, no se me dejó participar en las siguientes ediciones, aunque tuve el honor de que se me permitiera hacer de guionista de la siguiente fase del concurso, que se inició seguidamente.

Y debo deciros que me divertí de veras inventando preguntas del mismo estilo a las que se había tenido que contestar en la fase anterior.

Así puedo indicar varias de las preguntas que tuvieron que soportar los concursantes a partir del 5 de febrero de 1967.

La versión original de I´ll Be There , tema que entonces interpretaban Gerry & Pacemakers era de Bobby Darin y no de Bobby Golsboro ni de Ricky Nelson.

El inolvidable Ron Holden, que interpretó Love You So era un entusiasta del boxeo y no Johnny Mathis ( Atletismo, saltador de altura ) ni Jan & Dean ( automovilismo ).

El compositor de It's Now Winter's Day, de gran actualidad entonces, era su propio intérprete Tommy Roe y no Neil Diamond ni Barry Mann..

Estas preguntas, ambientadas en el auditorio con ráfagas de los discos correspondientes, se hicieron durante tres semanas, luego una semifinal con 12 viajeros, llegando a la final solamente cinco viajeros. Allí estaban gente tan conocida como Luis Cuevas, que casi había llegado a la final en la primera edición, Mary Jiménez, Alberto López Blas, Pilar Bonilla, y……………….Chus Alonso Delgado, que se proclamó ganador el domingo 5 de marzo.

Es una gozada ver cómo, más de 40 años más tarde, nos mantenemos en nuestro entusiasmo musical bastantes viajeros que ya fuimos protagonistas de los hechos que os comento y no dudo que Alberto, si hubiera vivido, estaría también hoy en estas actividades musicales.

Y, en dicho mes de marzo del 67, las reuniones en el auditorio seguían con gran brillantez y nos continuaba acompañando una música excepcional. Números uno de estos días eran Georgy Girl / Seekers, No Milk Today / Herman’s Hermits o My Cup Runneth Over / Ed Ames, eran los días de Strawberry Fields Forever y Ruby Tuesday, por citar a nuestros Beatles y Stones………..

Pues, acabada la segunda quiniela, se decidió que las siguientes se disputarían por equipos de cada distrito. Qué duda cabe que entonces fueron más participativas, pero también hay que reconocer que el concurso perdió algo de emoción e intensidad. Pero así salieron nuevos ganadores. En la primera edición por equipos ganó el Distrito 10, del que era jefe Luis Cuevas, En la siguiente el ganador sería el Distrito 2, mi distrito, pero sin mi concurso.

El 2 de julio se celebró la última reunión, dejando una pausa para el verano, pero, por uno u otro motivo, no se reanudaron los auditorios hasta el 24 de diciembre, comenzando una nueva etapa. Nueva y última fase de los auditorios.

De esta etapa puede decirse que empezó con las mismas actividades que las anteriores, pero quizás la quiniela perdió algo de interés. Se celebraron dos nuevas ediciones, ganadas nuevamente por los distritos 10 y 2 respectivamente. Pero ya esta parte de nuestra historia se estaba acabando. Eran los días del éxito en los auditorios de dos grupos genuinamente caravaneros, Nuestro Pequeño Mundo y Almas Humildes, de actuaciones de Paco Ibáñez y de Joaquín Díaz, además de nuestros habituales grupos favoritos como Grimm con Pedro Ample ( Ruy-Blas ), que ponían broche de oro a nuestras reuniones semanales.

Y en mayo de 1968, fecha histórica también para los viajeros de Caravana, todo llegó a su fin. Ya solamente se celebró un auditorio en junio como fiesta de entrega de premios de la VII Gran Liga. Precisamente en esos días cambió la información semanal por la marcha de Álvaro Feito, quién iniciaba su carrera periodística.

Esta es mi historia de la Quiniela de Caravana, un concurso nada trascendente, como tantos otros, pero que estuvo unido a toda una época de grandes alegrías para los viajeros de entonces. Puede decirse, sin temor a equivocarse, que este concurso estuvo unido intimamente a una época de auditorios, que duró un año y medio, y que supuso uno de los periodos más brillantes de la historia de Caravana.

Y también son recuerdos de una época feliz, llena de juventud, amistad y nuestra fabulosa música de Caravana.

caravanam; 20-02-11

NA - 051
THE DOORS
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The Doors

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Morrison Hotel

The Doors ha sido uno de los grupos más originales de la historia del rock. Esencialmente, su música estaba enfocada hacia el rhythm and blues y el rock psicodélico, con ocasionales coqueteos jazzísticos. En pleno auge de la psicodelia, compartieron protagonismo con otras bandas importantes de la costa oeste de EEUU (Grateful Dead, Jefferson Airplane o Love) y británicas (The Beatles o The Rolling Stones) pero con un estilo propio que los diferenciaba claramente del resto de sus coetáneos. Otra de las peculiaridades de esta formación era el mensaje de sus canciones, con textos especialmente polémicos y basados en el sexo, las drogas, la política, la revolución y la muerte.

El alma del grupo era el peculiar y carismático Jim Morrison. Este rebelde personaje empezó a mostrar interés por la poesía y el teatro desde muy joven. Más tarde y manteniendo la tendencia anterior, se orientó hacia la música y fundó The Doors en la ciudad de Los Ángeles. En este sentido, destacó como un genial compositor y cantante, con una puesta en escena espectacular y teatral. Paralelamente, su mayor problema fue llevar una vida turbulenta y autodestructiva. De manera insistente buscaba la provocación, el escándalo y el desafío a la autoridad. Incluso, llegó a ser detenido por obscenidad en un concierto en Miami. Toda esta disposición negativa se veía agravada por su adicción al alcohol y las drogas.

El resto de la formación lo completaba: un sobresaliente guitarrista (Robbie Krieger), un correcto baterista (John Densmore) y un genial teclista (Ray Manzarek). Éste último, imprimía una distinción especial al sonido de la banda con la aportación de sus teclados que suplían la ausencia del bajo.

No pudieron tener una presentación musical mejor. Ésta fue con The Doors (1967), un excepcional y poderoso disco. Apareció al margen de las modas musicales del momento y causó gran convulsión en el mundo del rock. En él se podían encontrar auténticos clásicos del grupo como Break On Through, Alabama Song o el apocalíptico The End. De manera especial, brillaba la pasional Light My Fire que tuvo un enorme éxito y alcanzó el número 1 en EEUU. Con el paso del tiempo, esta canción se ha convertido en una de las más emblemáticas de esta banda y del rock. El resto del trabajo reunía un material de primera calidad. Por tanto, The Doors puede ser considerado como uno de los álbumes debutantes más memorables del rock.

Siguieron con Strange Days (1967). De entrada, llamaba la atención por una portada muy circense y por contener un sonido más experimental y elaborado que el anterior. En la práctica, resultó un buen disco pero inferior en valía al predecesor. En consecuencia, obtuvo un menor éxito y echó por tierra las expectativas creadas. Probablemente, le faltaba alguna canción con gran “pegada” que tirara del álbum como ocurrió con The Doors. No obstante, aportó temas importantes en el bagaje de esta formación como When The Music Is Over o People Are Strange.

En 1968 publicaron Waiting For The Sun. Este brillante trabajo estaba impregnado de cierto aire hippy y, debido a este matiz, pudieron abarcar a un público más amplio. Además de destacar por canciones como Five To One y Spanish Caravan, aún tuvo un mayor impacto con el tema Hello, I Love You que, remedando a los Kinks, les permitió lograr un nuevo número 1 en EEUU.

Por el contrario, The Soft Parade (1969) podría catalogarse como un trabajo menor en la trayectoria del grupo. Aunque contenía algún corte interesante, se podría argumentar que, en general, estaba sobrecargado de arreglos musicales de metal y cuerda que les alejaba de su sonido convencional.

Afortunadamente, volvieron a recuperar su crédito musical y su sonido más puro con Morrison Hotel (1970). En este magnífico trabajo alternaban potentes temas de rhythm and blues, con Roadhouse Blues a la cabeza, y canciones lentas de buena hechura (The Spy por ejemplo). En suma, consiguieron una de sus grabaciones más logradas. Ese mismo año apareció el doble disco Absolutely Live, un excelente documento que daba idea del dominio de la banda en directo y que incluía el inédito tema The Celebration Of The Lizard.

En 1971 aportaron su último álbum como grupo, llamado L.A. Woman (1971). Posiblemente, con él llegaron a su punto más álgido de creatividad. Este potente disco se adentraba de lleno en el buen rhythm and blues pero, sobre todo, impresionaba por contener la espectacular y épica Riders On The Storm. Esta canción ha pasado a los anales de la historia de la música como una de las más significativas.

La mala vida que llevó Jim Morrison le fue minando poco a poco. De ser un sex symbol con su cuerpo esbelto, su larga cabellera y sus característicos pantalones de cuero ceñidos, pasó a engordarse y entró en decadencia física. De este modo, Jim Morrison murió en 1971, a la fatídica edad de 27 años, reflejo de la crónica negra del rock. Aconteció en su retiro de París y aquí comenzó su leyenda. Tanto es así, que su tumba, en el cementerio Perè Lachaise de París, se convirtió en centro de peregrinación para sus admiradores. A pesar de lo dicho, su muerte estuvo rodeada de misterio y sigue habiendo gente que piensa que aún está vivo, tal y como ha ocurrido con otras estrellas del rock. Por cierto, la cifra de 27 años resulta un tanto caprichosa y perversa ya que con esa misma edad también fallecieron otros ilustres como Robert Johnson, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Brian Jones o Kurt Cobain.

Posteriormente al fallecimiento de Jim Morrison, el resto de la formación publicó dos álbumes intrascendentes: Other Voices (1971) y Full Circle (1972). Ya no era lo mismo sin su líder y el grupo se disolvió. Aún tuvieron una última tentativa de resucitar el espíritu de la banda con An American Prayer (1978). En este trabajo pusieron música a poemas de Jim Morrison y podría enfocarse hacia sus incondicionales.

Por último, cabe recurrir a las diversas recopilaciones que se han editado con lo mejor de su repertorio. The Very Best Of The Doors (2007) puede ser una sugerencia. No obstante, creo que es más recomendable hacerse con sus discos más emblemáticos.

En definitiva, The Doors ha pasado a la historia como una de las bandas más influyentes del rock con tan sólo siete álbumes oficiales (6 en estudio y 1 en directo), especialmente por tres de ellos: The Doors, Morrison Hotel y L.A. Woman.

bruscas; 04-02-11

NA - 050
ROY ORBISON
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Roy Orbison

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Roy Orbison

Roy Orbison fue el prototipo de personaje triste. Todo en él lo sugería: su mirada, sus gafas oscuras, su corte de pelo, su indumentaria negra o su inmovilismo en el escenario. Motivos para ello no le faltaban, ya que perdió a su primera mujer en un accidente de tráfico y, posteriormente, a dos hijos en un incendio. Pero, ¿qué importa su aspecto melancólico?. De este músico brotaba una de las voces más peculiares del rock. Por una parte, podía ser angelical para cantar una conmovedora balada tipo Crying y, por otra, era capaz de adaptarse a un maravilloso rock como Oh Pretty Woman. De otro modo, algo especial tendría Roy Orbison, en su faceta humana y musical, cuando supo granjearse el respeto y admiración de grandes del rock como Bruce Springsteen, Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty, Jeff Lyne, Elvis Costello o Tom Waits.

Los inicios de este tejano iban enfocados hacia el country y rockabilly, integrando grupos juveniles de poca monta. No obstante, fue partícipe de la génesis del rock’n’roll con otros pioneros del mismo como Bill Haley, Elvis Presley, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis, Johnny Burnette, Chuck Berry, Bo Diddley, Fats Domino, Little Richard, Buddy Holly, Eddie Cochran o Gene Vincent, entre otros. A diferencia de éstos, enseguida se decantó hacia sus típicas baladas que comenzaban con una voz sutil, incluso en falsete, para alcanzar el clímax in crescendo emulando a un cantante de ópera.

Su primer éxito lo consiguió con el rock Ooby Dooby (1956) y preparó el terreno para la década de los sesenta en la que tuvo su mayor etapa de gloria, siendo reconocido como uno de los grandes de esa época. En este sentido, a pesar de que no hizo álbumes especialmente relevantes, fue encadenando temas aislados de enorme éxito: Only The Lonely, Blue Angel, Running Scared, Crying, Candy Man, Dream Baby, In Dreams, Blue Bayou, Mean Woman Blues, Leah o It’s Over. Aunque, inevitablemente será recordado por la canción Oh Pretty Woman (1964) que la inmortalizó por su calidad y ritmo pegadizo. Todo este periodo de esplendor podría condensarse en alguna recopilación al respecto como In Dreams: The Greatest Hits (1987).

A partir de la década de los setenta comenzó su declive. Siguió publicando discos pero su carrera no tuvo tanta resonancia, bien por su propia aportación o bien por las tendencias de cada momento. No hay que olvidar que en esta época los gustos musicales habían cambiado, entre otras cosas por la “invasión” de los grupos británicos.

Curiosamente, volvió a renacer musicalmente en el último tramo de su vida. Así, al final de los ochenta pasó a formar parte de los Traveling Wilburys en compañía de Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty y Jeff Lynne. La primera publicación de este “supergrupo” fue Traveling Wilburys. Volume 1 (1988) y tuvo un considerable éxito, fácilmente previsible por sus integrantes y por la calidad de sus canciones. Más tarde, grabaron Traveling Wilburys. Volume 3 (1990), nunca hicieron un volumen 2, ya sin el bueno de Roy Orbison que había fallecido en diciembre de 1988 de un ataque al corazón. En mi opinión, resultó inferior en valía al volumen 1. Posteriormente, ambos salieron al mercado fusionados en una presentación más lujosa como Traveling Wilburys (2007).

Después de su muerte, consiguió un importante éxito con su álbum póstumo: Mistery Girl (1989). Creo que logró un disco melódico casi perfecto, sin canciones mediocres. El álbum comenzaba con un potente y pegadizo tema (You Got It), especial para el lucimiento vocal de Roy Orbison. Otro corte digno de mención sería She Is A Mystery To Me, firmado por Bono y The Edge. El resto de la grabación no resultó tan impactante pero tenía una belleza excepcional.

Aprovechando el tirón que tenía Roy Orbison en ese momento, también en 1989 apareció un interesante trabajo que no suele resaltarse mucho. Se trataba de Roy Orbison And Friends: A Black And White Night Live, testimonio de una grabación en directo junto con primeras figuras del rock: Bruce Springsteen, Tom Waits, Jackson Browne, Elvis Costello, Bonnie Raitt y k. d. Lang.

Huelga decir que existen múltiples recopilaciones que abarcan diferentes etapas de su carrera para satisfacer los diferentes gustos de sus adeptos.

El cine también ayudó a revitalizar la música de Roy Orbison. De este modo, su canción In Dreams volvió a tener éxito en la película Blue Velvet (1986) de David Lynch. Aún tuvo un mayor momento de gloria con la inclusión de su tema Oh Pretty Woman en la película del mismo nombre, protagonizada por Richard Gere y Julia Roberts (1990).

Finalmente, la valoración global de la carrera de Roy Orbison permitió que en 1987 ingresara en el Rock And Roll Hall of Fame.

bruscas; 01-01-11

NA - 049
J. J. CALE
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J. J. Cale

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J. J. Cale

J.J. Cale es uno de mis personajes favoritos del rock. Se trata de un compositor y músico con personalidad y estilo propio. A su vez, destaca por su discreción ya que no suele prodigarse en cuanto a comercialidad y protagonismo mediático. Esto no es óbice para haberse ganado el respeto de sus compañeros de profesión. Por tanto, J.J. Cale podría catalogarse como un artista de culto y un “antihéroe” del mundo de la música. Por otra parte, ha influido claramente en músicos como Mark Knopfler y sus canciones han sido adaptadas por autores de prestigio como Eric Clapton, Santana o Lynyrd Skynyrd, entre otros.

La tendencia musical de este nativo de Oklahoma podría considerarse como el resultado de una fusión melódica de diferentes estilos de los estados sureños de EEUU, con especial protagonismo del blues, country y rock & roll. Al resultado final de esta particular amalgama, algunos la denominaron Tulsa Sound, haciendo mención a su origen geográfico. Además, sus canciones están presididas por su peculiar e inconfundible voz y se caracterizan por tener una corta duración y una elaboración austera.

En sus inicios musicales tuvo algunos escarceos con varios grupos, sin obtener apenas repercusión. Más tarde, bajo el auspicio de Leon Russell, comenzó a tener reputación como músico de estudio y de acompañamiento ocasional en las giras de Delaney & Bonnie. En este último grupo conoció a Eric Clapton, personaje que tendrá relevancia en su futuro musical.

Hubo que esperar a 1972 para su presentación oficial con el excepcional Naturally. Esta entusiasta obra fue grabada con sumo esmero en Nashville. Aquí ya aparecían importantes canciones de su trayectoria como Crazy Mama, Magnolia, Call Me The Breeze (versionada por Lynyrd Skynyrd en su álbum Second Helping) y, sobre todo, After Midnight. Ésta última, formaba parte del primer disco en solitario de Eric Clapton (titulado Eric Clapton) y, lógicamente, ayudó a promocionar a J.J. Cale. Fue un caso similar a lo que ocurrió con la canción I Shot The Sheriff, ya que al grabarla Eric Clapton benefició la popularidad de Bob Marley. El resto de los temas del álbum creaban la atmósfera perfecta que definía el sonido característico de este autor.

Su segundo trabajo lo denominó Really (1972). De entrada, llamaba la atención por tener un sonido algo rudimentario y una fabricación casera. En su conjunto, podría catalogarse como un trabajo menor entre su discografía, aunque aportó buenos temas como Lies, Changes o Ridin’ Home que le permitían mantener su grado de interés.

En Okie (1974) siguió fiel a su estilo y, si bien no contenía canciones de excesivo impacto, logró un disco muy completo que incluía temas meritorios como Crying, I’ll Be There o Cajun Moon. Estimo que es un álbum muy recomendable aunque, a menudo, no se le ha dado la consideración de otros.

Su consagración musical llegó con Troubadour (1976). Globalmente, daba la impresión de ser una aportación más madura y lograda que las anteriores. De su contenido destacaban las canciones Hey Baby, Travelin’ Light, Hold On y, especialmente, la célebre Cocaine que tuvo amplio reconocimiento cuando se la “apropió” Eric Clapton en su álbum Slowhand. El resto de los temas mantenían un alto nivel de valía, favoreciendo la consideración personal de ser el trabajo más relevante de J.J. Cale.

La quinta entrega, titulada simplemente 5 (1979), creo que ha sido su disco más comercial y, probablemente, el más accesible al gran público. En él, mantenía su sello personal pero había mayor elaboración que en los precedentes, destacando auténticas delicias musicales como Don’t Cry Sister, Friday, Thirteen Days, Mona o Sensitive Kind (prestada a Santana para su disco Zebop!). A pesar de no estar incluido entre los más destacados, en muchos ámbitos musicales, podría ser un álbum propicio para adentrarse en la discografía del autor, especialmente para la gente más acomodada en el pop-rock.

Su siguiente grabación la llamó Shades (1980). En mi opinión, resultó un disco algo inferior a los ya destacados, aunque reflejaba destellos de clase en Carry On. Mientras, con Grasshopper (1982) volvió a resurgir y consiguió un trabajo más notorio, llamando la atención con canciones como City Girl o Don’t Wait.

Haciendo referencia a su orden cronológico, apareció 8 (1983). De nuevo, volvió a hacer una entrega floja pero convendría resaltar la composición Money Talks. Finalmente, en 1984 salió al mercado Special Edition, una recopilación de lo mejor de sus ocho primeros discos y, por tanto, de lo más notable.

Tras un receso, inició una etapa intermedia con Travel-Log (1989), un interesante y curioso álbum. Digo curioso porque, en ciertos momentos, se sale de su estilo convencional, incluyendo ciertos toques de sonido jazzy e hispano. Durante este periodo y siguiendo en su línea usual, también publicó trabajos de menor importancia: Number 10 (1992), Closer To You (1994) y Guitar Man (1996) pero no por ello carentes de una mínima calidad y sensibilidad.

Después de otra pausa en su carrera, grabó Live (2001), repasando sus canciones más representativas en un interesante directo, To Tulsa & Back (2004), Rewind: The Unreleased Recordings (2007) y Roll On (2009). Aunque no aportaran nada novedoso y estuvieran lejos de sus discos más elogiados, tenían atractivo, especialmente para sus incondicionales. Entre tanto, realizó una colaboración con Eric Clapton en el excelente To Road To Escondido (2006) que derivó en un amplio reconocimiento al ser premiado con un Grammy.

Como viene siendo habitual en el mercado de la música, han aparecido nuevas recopilaciones, cada vez más completas, entre las cuales se puede mencionar The Ultimate Collection (3 CD) (2006).

En definitiva, J.J. Cale representa a un personaje peculiar e interesante que pasa por el mundo de la música casi de puntillas, sin hacer mucho ruido, pero dejando una impronta excepcional.

bruscas; 03-12-10

NA - 048
MARIO PACHECO. DE CARAVANA AL NUEVO FLAMENCO.
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La muerte de Mario Pacheco ha sido recogida en numerosos medios de comunicación, refiriéndose en términos muy elogiosos a su trabajo para impulsar el “nuevo flamenco”. Nadie, que yo sepa, ha hecho referencia a su primer contacto con la música en Caravana.

De todos nosotros es sabida la gran presencia de antiguos caravaneros en diversos ámbitos profesionales del mundo de la música, sobre todo a partir de los años 70. La mayoría de ellos siempre han recordado orgullosos su aprendizaje en la vieja carreta de Ángel Álvarez; Mario Pacheco fue uno de ellos.

Efectivamente conocí a Mario en algún Auditorio de Hilarión Eslava, siendo socio de Caravana. En aquellos tiempos, finales de los 60, también coincidí con él con cierta frecuencia en asambleas, manifestaciones y actos de resistencia, a los que acudía Mario, que siempre tuvo un claro posicionamiento progresista. Llamaba la atención su hermosa melena rubia, que le hacía localizable en la distancia y que le daba un cierto aspecto de artista anglosajón. En los 70 seguimos coincidiendo, ya no solo en la política, sino también en conciertos y recitales a los que acudía con su máquina de fotos, ya inseparable de él. Siempre había ocasión para comentar sobre música.

Su trayectoria posterior es suficientemente conocida. Primero las colaboraciones en revistas y casas discográficas con sus magníficas fotografías. Después la creación de Nuevos Medios, la compañía que en los 80 revolucionó el mercado de la música flamenca en nuestro país y sin la cual no se entendería la realidad del nuevo flamenco. Por cierto recomiendo vivamente la colección de 5 cds “Los nuevos Flamencos”, que es un repaso magnifico por lo esencial de las grabaciones de finales de los 80 y principios de los 90. Por no recomendar otros muchos discos de esta casa.

Pero Mario, como buen caravanero, tenía unos gusto musicales abiertos y un gran interés y curiosidad por todo lo innovador que se hacía en el mundo y en especial por el sonido del jazz-new age de la discográfica ECM y por la world music de Rough Trade y gracias a él sus discos, como los de otras compañías independientes europeas, pudieron distribuirse y comprarse, aunque de forma bien minoritaria en nuestro país.

De manera más esporádica nos seguimos viendo en conciertos en los 80 y 90 y también en alguna manifestación, ya sin tener que preocuparnos por si había que echar a correr.

Y un último recuerdo, Mario Pacheco fue, además y sobre todo, una buena persona, sin ningún afán de protagonismo ni personalismo, que no buscó el dinero en el mundo de la música, ni explotar a los músicos. Algo que se puede decir de muy poca gente en este ámbito de la producción. Un ejemplo palpable de como con entusiasmo, profesionalidad y conocimiento se puede hacer un gran trabajo en la difusión y apoyo a la música. En la declaración del flamenco como patrimonio cultural de la humanidad, sin duda colaboró la presencia en muchos lugares del mundo de ese nuevo flamenco promovido por Mario y Nuevos Medios.

Hemos perdido un buen caravanero, al que no olvidaremos.

rockyboy; 28-11-10

NA - 047
LOS CONCURSOS EN CARAVANA. El Hit misterioso.
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“Caravana quiere regalarte un disco……Si reconoces el título de la canción y el nombre del intérprete, escribe una carta a Caravana, Ayala 15, Madrid………..Sale el Hit Misterioso…………..”

Así presentaba nuestro añorado Ángel, ya en 1960, el primer concurso de los muchos que se han llevado a cabo en la historia de Caravana. Era un concurso de periodicidad semanal.

Parece lógico suponer que era una simple herramienta para conseguir la atención de los viajeros y poder entrar en contacto con ellos. Y, como es lógico, el éxito fue tan evidente que, aunque con algunas discontinuidades y con pequeñas variantes, acompañó la marcha de la carreta, y también del Vuelo, casi hasta el final.

Si habeis oído la última Caravana, de la que os hablé hace poco tiempo, habreis comprobado que al final se hacía el concurso del Serie Dorada misterioso, que es lo mismo prácticamente.

Y la aceptación de los viajeros, al menos en los primeros tiempos, puedo asegurar que era muy grande, porque la consecución de uno de aquellos singles que se escuchaban en Caravana era un deseo compartido por todos.
No necesito explicar a los veteranos la ilusión de obtener uno de estos discos de éxito. En cambio, si me lee algún joven, necesitará bastante imaginación para comprender que, en aquellos primeros 60s, un disco pudiera ser muy difícil de conseguir para un joven de menos de 20 años, a veces más cerca de los 15. Eran discos que, en muchas ocasiones, solo se publicaban en EE.UU., la mayor parte de las veces también en Inglaterra y, con mucha suerte, aparecían en el mercado español, con frecuencia sin que se enterara uno, por falta de información de las discográficas de entonces.

Pero volvamos al tema. ¿ Cómo podía uno adivinar uno de esos discos ? Pues era un objetivo francamente difícil, sobre todo para los que, como el que esto escribe, habíamos estudiado francés en el bachillerato, cosa que era bastante frecuente en España por esos días. Mi sistema, y creo que el de bastantes viajeros, era tener muy a la vista la hoja informativa de Caravana de las 2 ó 3 semanas anteriores, en las que se comentaban los éxitos en las diferentes listas americanas.

Efectivamente, la mayor parte de las veces un Hit Misterioso era uno de esos discos llamados a ser futuro éxito en nuestro programa y de hecho, como luego os señalaré, varios de los que llegaron a Serie Dorada iniciaron su andadura en Caravana como discos misteriosos.

Un ejemplo de ellos fue Baby Sittin’ Boggie / Buzz Clifford, que, si lo pensais un poco, se las traía, aunque supieras inglés, porque el título no se dice en la letra en ningún momento. Unicamente sería fácil si se conociera que existía una canción con este título, lo que no era mi caso en ese momento. Y del intérprete, ni hablamos, porque ese fue el tema con el que conocimos a Buzz Clifford.

Diferente es el caso de He’s So Fine / Chiffons, otro famoso que salió del concurso, del que es muy fácil intuir el título, aunque estés verde en inglés. Claro, luego había que buscar el intérprete en los futuros éxitos que nos anunciaban.

También resultó especialmente difícil Hear What I Say / Junior Lewis, aunque a medio camino entre los ejemplos anteriores.

Como veis, en estos primeros tiempos, el concurso del Hit Misterioso era un espacio que se utilizaba para la presentación de muchos discos de importancia, casi como un preludio de nuestras estrellas del año 67, de las que tampoco se conocía su nombre hasta algunas semanas más tarde de su presentación.

Otra táctica de Caravana era poner una cara B de éxitos del momento, lo que dificultaba en extremo buscar ese título entre nuestras informaciones, así que había que aguzar el oído y el mejor inglés del que fueras capaz.

Recuerdo como muy fácil Lonely Man / Elvis Presley, que era la vuelta de Surrender, de gran éxito en ese momento. Ni qué decir tiene que fue uno de los más fáciles que recuerdo.

Caso opuesto fue el de Pig Latin Song / Bob Luman, cara B de nuestro Serie Dorada The Great Showman. Para mí fue, y seguiría siendo hoy de no conocer el disco, una misión imposible.

Otros discos que pasaron por el concurso , entre los que llegaron al éxito, Remember Then / Earls ( para mí difícil ) o Pin A Medal On Joey / James Darren, que lo acerté con facilidad. También recuerdo con especial cariño I’ve Been Twistin ( cuyo título, cuando se dio el resultado fue I’ve Been Dancin , por aquello del acoso al twist por parte de la censura propia de la situación política ) de Jerry Lee Lewis, por ser la primera vez en que fui premiado. Y, como recordaba nuestro amigo Luis Cuevas en una cena de caravaneros, otro, por cierto bien fácil, Big River Big Man, que, además fue el primer disco de Claude King. Claro, digo muy fácil en el caso de conocer que existía este disco entre los destacados de la música vaquera del momento, porque, si no, acertar el intérprete hubiera sido imposible entonces.

Frecuentemente el resultado del concurso se daba un par de semanas más tarde y solía salir ganador del concurso de la semana una sola persona, resultado de un sorteo entre todos los acertantes. A este respecto debo confesar que, en aquellos días, tenía la sensación de que dicho sorteo era más bien dirigido. Pero eso no es importante, ni tampoco nos lo parecía entonces.

El premio, como ya se ha dicho, era un single. Habitualmente se procuraba complacer los gustos del viajero ganador y lo normal era que fuera uno de los de más actualidad en el Hit Parade.

Os voy a contar alguna anécdota, aunque os pido perdón al ser el que esto escribe protagonista de los hechos que os comento.

En la primavera de 1961 se programó como Hit Misterioso Hello Walls / Faron Young. Era el número uno de las listas vaqueras y había sido reseñada esta circunstancia en la hoja de información semanal. Como es lógico, hubo muchos acertantes, porque era muy fácil. Dos semanas después Ángel dio el resultado y premiaba a siete acertantes con el disco más deseado, el mítico Runaway, en la cima del Hit Parade en ese momento. Yo, que era uno de los acertantes, no tuve la suerte de ser premiado. En cambio, un compañero mío de clase, entonces viajero, sí estuvo entre ellos y tuvo el detalle de dejármelo, así que lo disfruté unos días.

Tuve que esperar unos meses para oir mi nombre, esta vez mientras asistía en el Auditorio a la grabación de la Caravana, en la voz de Anita Torija. Mi premio tampoco estuvo mal : nada menos que Cryin’ In The Rain / Everly Brothers, cuando era el primero de nuestro Hit Parade.

Cuando empieza Vuelo 605, en el 63, y desaparece Caravana, llega un periodo difícil y cambia también algo el Hit Misterioso.

Todo es complicado en nuestro mundo de Caravana, y no es ajeno a la situación el concurso que os comento. Para empezar, se habían .cambiado los criterios de presentación de canciones. Tan pronto eran futuros éxitos ( caso de The Last Leaf / Cascades ) como discos antiguos, como Leave My Kitten Alone / Johnny Preston o Born Too Late / Poni-Tails, dos excelentes temas ( “ antiguas pero buenas”, que diría nuestro maestro). Asimismo recibimos por este medio a It Ain´t Me Baby / Joan Baez y, como curiosidad, se nos invitó a acertar qué tema interpretaban The Sinceres, que no era otro que el célebre Our Winter Love, que era número uno con Bill Pursell, pero que en esta versión no lo conocía ni su padre. Por cierto, que ahí es donde se escuchó esta versión, a la que se hizo Serie Dorada de forma innecesaria, por supuesto.

Y si los tiempos eran tan complicados, también se notaba en el concurso, porque pasaban semanas sin que se diera el resultado. Al final, Ángel optó por dar ganadores mensuales entre los mayores acertantes y los premiaba con varios LPs. En octubre del 64 tuve la suerte de ser ganador de 3 LPs, que no fueron a mi elección pero que, partiendo de Caravana, ya podeis imaginaros que eran magníficos.

Llegamos al 66 y se inician de nuevo los auditorios, en los que se llevan a cabo otros concursos, de los cuales tal vez otro día os contaré, por lo que pocos recordamos el devenir del Hit Misterioso. Pero sí recuerdo la última vez que gané este concurso. En esos días tuve la fortuna de que me nombraran asesor durante 6 meses consecutivos, por lo que vivía las reuniones del auditorio desde el escenario, junto a Ángel. Una de esas semanas gané el concurso y le hice a nuestro Director una petición tal vez desmesurada , nada menos que le pedía Love You So de Ron Holden, Serie Dorada de 1960, por el que yo sentía una gran admiración. Ángel no dijo nada en ese momento. La semana siguiente coincidió el domingo en el auditorio con la llegada, esa misma mañana, de nuestro Director de Nueva York. Nada más llegar me llamó aparte y me hizo entrega de un single de Lana Records, una compañía especializada en Oldies, con la canción que le había pedido. Tan orgulloso estaba Ángel que, antes de entregármelo, lo subió al control y lo hizo sonar para que lo oyeran todos los viajeros presentes. Realmente, no sé quién de los dos estaba más orgulloso…………..Inolvidable, Ángel Álvarez.

Lamentablemente, el año 69 abandono Madrid y pierdo la relación del día a día con la marcha de la carreta. Parece que el disco misterioso estuvo, a partir de entonces, ligado a la información de El Corte Inglés. No es importante, porque tampoco era tan difícil la consecución de discos en aquella época. El mayor problema es el dinero del que se carece cuando eres muy joven. Pero ya circulaban entre los viajeros direcciones de empresas, generalmente inglesas, que podían enviarte cualquier disco del momento, así que, por aquel entonces, el número de discos difíciles de conseguir era mucho menor.

Hasta aquí mi relato. Son recuerdos de una época maravillosa, irrepetible, pero también son una batallita que no sé si interesará al colectivo caravanero.

Ángel Álvarez era una persona muy generosa con sus viajeros. Realmente, los concursos eran un pretexto para regalar discos entre sus seguidores. Acordaos de las Gran Liga de Caravana, de la famosa Quiniela de Caravana……..Tal vez alguna vez me decida a contar algo de ellas.

Pero tampoco sería disparatado que alguno de vosotros se decidiera a contarnos una de estas sabrosas batallitas.

caravanam; 12-11-10

NA - 046
JUDY COLLINS - 3 - Los años 80.
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Times Of Our Lives

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Fires Of Eden

La tercera década artística de Judy Collins puede considerarse como la más introspectiva, debido a que en ella nuestra artista no alcanza el nivel comercial de las dos anteriores; se concentra fundamentalmente en numerosas apariciones en persona, con un nivel alto a lo largo de los años, así como en la redacción de su libro personal “Trust Your Heart” que verá la luz en el año 1987.

Aun así, edita varios álbumes en esta década, comenzando con ‘The Times of Our Lives’ (1982), el cual sólo consigue ventas muy desfavorables a pesar del esfuerzo comercial que supone. El álbum incluye cinco canciones que son composiciones propias: “The Rest of Your Life”, “Grandaddy”, “Mama, Mama”, “Angel On My Side” y “Don’t Say Goodbey Love”, así como una más que soberbia interpretación de “Memory” - canción incluida en el musical ‘Cats’ de Lloyd Weber - que lamentablemente no pudo ayudar a mejorar las ventas del álbum, dado que los autores decidieron apoyar y favorecer la interpretación que haría casi simultáneamente Barbra Streisand. En conjunto, para los apasionados de Judy, es un álbum realmente muy interesante de escuchar que continúa la línea ascendente artística de nuestra cantante. Llegaría únicamente a alcanzar el puesto 190 de la lista de Billboard. Judy se acompaña de sus habilidades a la guitarra y el piano.

El álbum siguiente que publica es ‘Home Again’ (1984) para el que contaría con Dave Grusin y Larry Rosen como productores, excepto para la canción “Home Again”, en la que ese papel lo haría Michael Masser. Este álbum llegaría a situarse en el puesto 57 de la lista de álbumes de Billboard. En él se incluyen dos nuevas composiciones de Judy: “Shoot First” y “Dream On” y destaca como canción principal la que da título al álbum, que Judy interpreta junto al cantante country T.G. Shepard. Es también interesante la versión que presenta de la canción de Elton John “Sweetheart On Parade”. El álbum sería el último de los trabajos que nuestra artista realizaría con la muy familiar Elektra, rompiéndose así una relación de aproximadamente 25 años.

Pasa el tiempo hasta que tres años después Judy ve publicado su siguiente álbum, ‘Trust Your Heart’ (1987), que aparece bajo el sello Gold Castle. En él incluye dos nuevas canciones de las que es autora: “Trust Your Heart” y “The Life You Dream” . Contiene también como destacadas dos versiones más que maravillosas de “The Rose” que hiciera famosa anteriormente Bette Midler y de “Morning Has Broken” que compusiera y cantara Cat Stevens. Contiene también una canción, “Moonfall”, perteneciente al musical de Broadway ‘The Mistery Of Edwin Drood’. Debe destacarse también la versión que hace del himno británico ‘Jerusalem’.

Ese mismo año de 1987 aparece con el mismo título de 'Trust Your Heart' un libro autobiográfico de Judy en el que nos relata todas sus vivencias, experiencias y emociones.

Dos años después aparece un nuevo álbum ‘Sanity and Grace’ (1989), que había sido grabado el año anterior. Se trata del tercer álbum grabado en directo después de haberlo hecho anteriormente con ‘The Judy Collins Concert’ (1964) y ‘Living’ (1971). Como los citados, es un trabajo heterodoxo que incluye canciones que no habían sido grabadas previamente en lugar de las más habituales de sus conciertos de esa época. De esta forma incluye sus temas propios: “Lovin’ and Leavin’”; “Sanity and Grace”; “Daughters of Time” y “The Life You Dream”.

Su timbre de voz en esa época hacía que se considerase a nuestra artista la cantante ideal de canciones de cuna y de canciones para niños, por lo que en este año de 1990 aparecen dos trabajos muy apreciados: ‘Baby’s Bedtime’ (1990), un disco de canciones de cuna tradicionales, y ‘Baby’s Morningtime’ (1990) que era una colección de canciones compuestas y arregladas por Ernest Troost, para niños hasta de cinco años.

Finaliza esta década de Judy Collins publicando con Columbia ‘Fires of Eden’ (1990). En él aparece su primera versión de una nueva e importante canción, “The Blizzard”, que desde luego nada tenía que ver con la del mismo título interpretada por Jim Reeves. Es una canción larga, de más de siete minutos, en la que Judy se muestra en todo su esplendor en cuanto a la voz que canta, así como de la parte instrumental que interpreta al piano. Incluye también una más que buena versión de “The Air That I Breathe” de Lee Hazelwood y Albert Hammond, que hace olvidar la magnífica versión que en su momento nos ofrecieron los Hollies.

Las recopilaciones publicadas en esta década son: ‘Book of the Month Records Box Set’ (1981), ‘Amazing Grace’ (1985) y ‘Her Finest Hour' (1986).

Como puede verse en sus trabajos de esta tercera etapa, nuestra artista, consolidada hace tiempo, pasa por una serie de situaciones nada fáciles que no la permitieron brillar como en las dos anteriores; a pesar de ello, satisfizo más que suficientemente a sus incondicionales interpretando tanto versiones de algunas canciones imprescindibles como nuevos trabajos más que notorios en la historia de la música popular.

jemarba; 29-10-10

NA - 045
COLECCION SERIES DORADAS. Los números con Apellido. Parte II. Los A, B, C,...
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Un viajero de Caravana me recordaba hace pocos días que tenía pendiente la conclusión del tema que había elegido para mi anterior artículo.

La verdad es que el asunto se las trae, porque, por una parte, es muy extenso y, por otra, mis recuerdos y opiniones seguro que no serán del gusto de todo el mundo. Claro que es legítimo discrepar, como lo es el que yo tampoco esté de acuerdo con todo lo que se escribe. Así que voy a dar mi opinión, la de un viajero de Caravana que vivió con intensidad el camino de la carreta durante casi una década.

Precisamente en estos días he tenido la fortuna de pasar una tarde con un antiguo viajero muy conocido por todos, incluso por los que no leen estas líneas. Y, claro, hablamos extensamente de Series Doradas. Me decía nuestro amigo que la lista de Series Doradas es innecesariamente grande, porque incluía muchos discos que no estuvieron, al menos formalmente, en los programas de Caravana. Y, lo que suele ocurrir entre viajeros de una mentalidad parecida, que estamos de acuerdo en las cosas fundamentales, porque este viajero, que no sabía lo que había yo escrito ni lo que tenía entre manos, reprodujo exactamente la primera conclusión que tomé al leer la extensa lista de canciones con el “apellido” de A, B. C………..Solamente en el periodo de 1960 a 1968, al que me estoy refiriendo, hay más de un centenar de Series Doradas que, en relación a su presencia histórica en Caravana, nos podíamos haber ahorrado. Y no porque sean malas. Al contrario, suelen ser buenísimas, pero versiones al fin y al cabo, que, de no ser por la que triunfó en nuestras listas, nunca hubieran sido Series Doradas.

Yo voy a intentar distinguir entre cada Serie Dorada que triunfó entre nosotros y aquellas otras versiones que considero acompañantes y, por tanto, prescindibles, aunque, como vereis, muchas nos puedan parecer mejores que la que aplaudimos en el CHP.

En primer lugar, me gustaría indicar que la posición o letra que ocupa una versión en la lista, en absoluto supone preferencia. Así nos encontramos con I Will Follow Him ( You ) , cuya primera versión en la lista es para Georgia Gibbs (487), mientras que el verdadero éxito entre nosotros fue para Little Peggy March, que tiene la letra B. En el caso de Washington Square( 555 ) figura sin letra la versión de los Ames Brothers, mientras que le dieron la A a la de los Village Stompers, triunfadora en Caravana. Más aceptable es la posición de Jet Harris & Tony Meehan en Scarlett O’Hara, sin letra, dejando la letra A para la de Buddy Morrow ( 499) que creo que no la escuché nunca. Ni tampoco sé si existe, porque la segunda versión que tenemos es la de Bobby Gregg, que, por cierto, tampoco escuché en su día. Bien, pues el caso es que el disco que nos gustó en Caravana era el de los ex Shadows.

Hay que aclarar que este orden de letras depende de qué lista se consulte. La que yo utilizo es la original de las circulares de Caravana editadas en su momento. En todo caso, repito, no tiene ninguna trascendencia el orden en que son presentadas las diferentes versiones.

Muchos de estos Series Doradas repetidos fueron número uno, aunque, claro, habría que matizar qué versión. En el caso de Moon River ( 235 ), hay que destacar la de Jerry Butler ( B ), más que la de su autor Mancini, que podría admitirse, siendo la de Andy Williams irrelevante. En Tonight ( 249 ) hay que elegir las de Ferrante y Teicher y, talvez en menor proporción, la de Jay & The Americans. El auténtico Our Winter Love ( 479 ) fue el de Bill Pursell, mientras que el de los Sinceres no pasa de una versión curiosa y rara de encontrar. Kai Winding fue el que nos trajo More ( 504 ). Las otras son tres buenas versiones, pero nada que ver con la que nos hizo vibrar aquellos días. No necesito deciros que The House Of Rising Sun (700 ) debe su número uno a Los Animals. Que me perdonen los de Dylan, pero su versión no la oí nunca. También está clara la preferencia de Bert Kaempfert en Red Roses For A Blue Lady (822 ), no destacando la de Vic Dana. No hay duda en elegir a Shirley Bassey como artífice del SD 827, Goldfinger. La de Billy Strange no se oyó apenas en aquellos días. Y repetimos con Los Animals como versión de Serie Dorada de Don´t Let Me Be Missunderstood ( 845 ), aunque la de Nina Simone es fantástica . Es clara la preferencia en Cast Your Fate To The Wind ( 858 ) hacia la Sound Orchestral, muy por delante de la original de Vince Guaraldi y de la vocal de Steve Alaimo. La preferencia de una versión no original se repite en Concrete And Clay ( 884 ), pues la de Eddie Rambeau es la americana, que nos trajo Angel de NY. La inglesa de Unit Four Plus Two, la original, fue programada pocas veces. Es claro el número uno para Los Byrds y su Turn Turn Turn ( 999 ), más que la original de Pete Seeger, grabada 3 años antes. Tampoco duda nadie que Girl Of North Country ( 1035 ) debe su éxito en Caravana a la magnífica versión de Hamilton Camp. La de Dylan es totalmente prescindible. Una excepción es el caso de Strangers In The Night ( 1125 ), pues se puede admitir la coexistencia de las versiones de Sinatra y Kaempfert, sobre la de Jack Jones, totalmente irrelevante. Y, por último, entre los números uno, Born Free ( 1207 ) es claramente “propiedad” de Matt Monro. La de Roger Williams es pura curiosidad…… Todos ellos números uno.

Antes de seguir, quiero recordar que los términos prescindible, irrelevante, etc, solo deben entenderse desde el punto de vista de su vida en el Hit Parade de Caravana, y siempre en mi opinión, desde luego.

Otro importante grupo lo componen aquellos Series Doradas, que se han complementado con la versión de su autor o la original, algo que creo que era totalmente innecesario, pero ahí está. A este grupo pertenecen la versión de Hank Ballard de The Twist (201 ) grabada el año anterior al de Chubby Checker, el ya citado de Moon River, el original From Me To You de Los Beatles ( 535 ), que entonces eran desconocidos para nosotros y se programó la versión americana de Del Shannon. Mención especial merece Bob Dylan, frecuentemente ignorado hasta el año 65 como cantante, pero no como compositor. En la lista, acompaña éxitos de otros cantantes y grupos . Blowing On The Wind / Peter Paul & Mary ( 542 ), Don´t Think Twice It´s All Right / Joan Baez ( 574 ), Mr Tambourine Man / Byrds ( 903 ), All I Really Want To Do / Byrds ( 931 ), It Ain’t Me Baby / Turtles ( 962 ), Girl Of North Country/ Hamilton Camp ( 1035 ) y Masters Of War / Judy Collins ( 1300 ). Nada menos que siete Series Doradas para canciones de Dylan, que no fueron éxitos por él mismo en Caravana. Si no fuera porque es un genio y sus versiones originales buenísimas, podría decirse que tenemos Dylan hasta en la sopa. Quedan de este apartado We Shall Overcome ( 620 ), del que se puso la versión de Joan Baez, en vez de la de Pete Seeger, Las ya citadas Cast Your Fate To The Wind ( 858 ) y Turn Turn Turn ( 999 ), además de Jackson ( 1417 ), en las voces de Nancy Sinatra y Lee Hazlewood, siendo complementaria la de Johnny Cash & June Carter, y Bottle Of Wine ( 1530),señalando como principal la de los Fireballs, frente a la de su autor Tom Paxton.

Es evidente que, de no haber existido las versiones que os he citado, las originales o de sus autores no hubieran sido Series Doradas, lo que, a mi juicio, supone que la inclusión de estas últimas fue algo gratuíto.

Otro grupo importante lo constituyen versiones instrumentales de otros discos vocales de éxito, que se incluyeron como Series Doradas aunque, a veces no aportan a la lista nada.

Podemos citar Look For A Star ( 64 ), cuya versión de Billy Vaughn es una magnífica compañía para la original de Garry Miles y es una sintonía histórica, la ya citada Moon River ( 235 ), la versión de She Loves You ( 554 ) de Buddy Morrow, que, claramente, ni sonó entonces ni aporta nada a la lista, la de Arthur Fiedler, el genial director de la Boston Pops y su versión de Hello Dolly ( 652 ), que no sonó sino en la gran versión de Louis Armstrong, la de nuetros viejos amigos Los Ventures y sus buenas versiónes de Love Potion Number 9 ( 788 ), cuyo éxito correspondió, como es lógico, a Los Searchers y Secret Agent Man ( 1096 ) a Johnny Rivers, la versión orquestal de Hollyridge Strings de Nowhere Man de Beatles ( 1080 ), la también orquestal de André Kostelanetz del disco triunfador de Ray Charles The Cincinnati Kid ( 1144 ), la ya citada de Roger Williams de Born Free ( 1207 ) y la excelente versión del guitarrista de jazz Wes Montgomery que hizo de A Day In The Life (1403), cuyo éxito entre nosotros fue claramente la original de Beatles. Todas buenas versiones, discos excelentes, pero tal vez no deberían estar aquí.

Y, ya que hablamos de Beatles, es justo decir que ha sido un grupo cuyos Series Doradas están acompañadas por otras versiones, que, cuando se programaron en Caravana, fue a la sombra del éxito de los de Liverpool. Así que las versiones no Beatles de She Loves You (554 ), You´ve Got To Hide Your Love Away ( 1011 ), Michelle ( 1034 ), Nowhere Man ( 1080 ) y A Day In The Life ( 1530 ) son, para mí, totalmente innecesarias en la lista.

Claramente hay que adjudicar la primacía en Caravana de otros SD con apellido para, entre las todavía no citadas, la versión de Rolf Harris de Tie Me Kangaroo Down Sport ( 537 ), por encima de la de Pat Boone, la de Gerry & The Pacemakers de You´ll Never Walk Alone ( 545 ), que, procedente del musical Carousel, ha interpretado mucha gente, pero es claro que la versión del 64 es suya, por encima de la del mismo Sinatra, que lo único que aporta en nuestra lista es su buena versión, pero no el éxito entre nosotros, la versión de su autor Henry Mancini de Charade ( 572 ), la de Ames Brothers de Love Me With All Your Heart ( 662 ), la de Lonnie Mack de Memphis ( 692 ), la de Burt Bacharach de Trains And Boats And Planes ( 857 ), aunque, en este caso, lo compartió un poco con la de Billy J. Kramer, el éxito de Johnny Rivers para Where Have All The Flowers Gone ( 990 ), muy por encima de las de su autor Pete Seeger y la de Joan Baez, como también es la principal la original de MacCoys de Hank On Sloopy ( 1013 ), aunque también se programó, si bien con menos éxito, la de Ramsey Lewis Trio, la de Walter Brothers de Make It Easy On Yourself ( 1016 ), mejor que la de Jerry Butler, también programada, la de Johnny Rivers de Secret Agent Man ( 1096 ) por encima de los insustituíbles Ventures y la de Brass Ring en Phoenix Love Theme ( 1110 ).

Y, para acabar esta extensa lista, citar unos SD cuyas versiones coexistieron en nuestras listas. Me refiero a Mack The Knife ( 53 ), aunque algo más la versión de Bobby Darin que la espectacular de Ella Fitzgerald. De From Russia With Love ( 629 ) pueden admitirse las versiones de Matt Monro y la de Village Stompers, lo mismo que ocurre con las de Betty Everett & Jerry Butler y Timi Yuro de Smile ( 789 ). En el caso de Moon Over Naples ( 979 )fueron éxito, de forma independiente, la original de Bert Kaempfert y la de Al Martino, ésta con su título de Spanish Eyes. En cuanto a The Last Thing On My Mind ( 1003 ), hay que dar como buenas tanto la de su autor Tom Paxton como la de Dillards, no así la de Peter Paul & Mary, puro relleno, como también cabe citar la igualdad entre las dos versiones de Simon & Garfunkel y Harpers Bizarre de 59th Street Bridge Song ( 1318 ), como las de Phil Ochs y Judy Collins en In The Heat Of The Summer ( 1400 ). A propósito he dejado para el final cinco Series Doradas que no sé a quién atribuir el mérito. Se trata de The 7th dawn ( 677 ), Emily ( 773 ), Dear Heart ( 774 ), You Can´t Have Him ( 852 ) y The Sandpiper ( 947 ), pues fueron temas que me pasaron desapercibidos. Tampoco he dicho nada de los temas navideños, que hay unos cuantos y que no se pueden considerar Series Doradas normales, sino que corresponden a una música de programación ocasional y con una casuística muy variada.

Y hasta aquí mi análisis de estos Series Doradas que he llamado con apellido. Una relación necesariamente larga y que me temo que habrá agotado a un buen número de lectores, así que os pido perdón por el “ladrillo”.

Los viajeros de Caravana estamos muy orgullosos con la colección Series Doradas, que constituye un patrimonio de lujo y que suele ser el centro de gravedad de nuestras conversaciones cuando nos reunimos . El que esto escribe comparte este orgullo y conserva la lista como algo muy querido.

Pero puedo aseguraros que mi orgullo sería el mismo si estas versiones complementarias que os he citado no formaran parte de esa lista.

caravanam; 08-10-10

NA - 044
BOB MARLEY
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Bob Marley

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The Wailers

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Bob Marley

Bob Marley ha merecido entrar, por derecho propio, en la historia de la música moderna por ser la figura más representativa del reggae y por haber difundido esta nueva música por todo el mundo, desde su Jamaica natal, cuando todo parecía estar inventado en el panorama musical. Por ello, se le ha considerado como la mayor estrella musical del “tercer mundo”.

Por otra parte, en el contenido de sus textos musicales mezclaba connotaciones religiosas, amor, política o reivindicación del pueblo jamaicano y, en general, de la raza negra. Todo ello, se veía influenciado por la cultura rastafari que tenía como máxima referencia al etíope Haile Selassie. De modo que su aportación no sólo se limitaba a la música sino que pretendía proclamar una forma especial de enfocar la vida.

Robert Nesta Marley, su verdadero nombre, era un mulato hijo de padre británico y madre jamaicana. Creció en Trench Town, un barrio marginal de Kingston. Sus primeros escarceos musicales tuvieron lugar en su Jamaica natal como integrante de los Wailers, junto a Peter Tosh y Bunny Livingston, entre otros. Con esta formación realizó algunas grabaciones y comenzó a ser célebre en su entorno. Pasó un tiempo en EEUU donde se impregnó del rock anglosajón y una vez fusionado con su música originaria de Jamaica y Caribe (calipso, mento, ska y rocksteady), dio como fruto su peculiar reggae. Aunque, es justo decir que no sólo él participó en la génesis de este estilo musical. Esta primera etapa puede verse reflejada en el álbum African Herbsman (1972).

Posteriormente, fichó por la discográfica Island Records para intentar una mayor proyección de su carrera. El primer disco oficial de esta nueva andadura fue Catch A Fire (1973), con el que comenzó a recibir buenas críticas y a despertar curiosidad ante esta novedosa música. En su conjunto, contenía un excelente compendio de canciones aunque la más pegadiza fue la exitosa Stir It Up. La importancia de este álbum radica en que sirvió de lanzadera para que el reggae comenzara a interesar a un público mayoritario.

Le siguió Burnin’ (1973), un magnífico álbum de mayor impacto ya que contenía dos auténticos himnos del reggae: Get Up, Stand Up y I Shot The Sheriff. Esta última canción fue versionada con éxito por Eric Clapton y, de paso, sirvió para introducir este estilo en el mundo del rock. Tan sólo por estos dos temas debe de reconocerse la valía de este trabajo, sin olvidarse de Burnin’ And Lootin’. A pesar de que Bob Marley era el líder indiscutible, la autoría de estos dos primeros discos quedaba impresa como The Wailers.

Peter Tosh y Bunny Livingston dejaron la banda y, bajo la denominación de Bob Marley & The Wailers en lo sucesivo, apareció Natty Dread (1974), probablemente su álbum más importante. Ante este trabajo, tanto el público como la crítica mundial se rindieron a Bob Marley y su música. No en vano, incluía los temas Lively Up Yourself y No Woman No Cry, su canción más emblemática. Además, el resto de los temas no desmerecían en absoluto. La mecha explosiva del reggae estaba encendida sin posibilidad de apagarse.

En 1975 en el Lyceum de Londres realizó un repaso a sus éxitos en un soberbio directo llamado Live!. Creo que con el paso del tiempo este trabajo se ha convertido en uno de sus álbumes más representativos. Entre otras cosas, destacaba por su fuerza y por incorporar una versión de No Woman No Cry que superaba, con creces, a la versión de estudio.

Un año después, volvió a publicar otro disco grabado en estudio y denominado Rastaman Vibration. Fue otro ejemplo de un buen álbum de reggae que desprendía destellos de calidad en cortes como Positive Vibration y War y en el que hacía hincapié en la doctrina rastafari.

Exodus (1977) resultó otro impresionante trabajo plagado de éxitos del calibre de: Jamming, Exodus, Waiting In Vain, Three Litlle Birds o One Love/ People Get Ready. Es muy difícil que un autor aglutine material de semejante calidad en un solo álbum. En mi opinión, con Natty Dread integra sus dos mejores discos. En cualquier caso, Exodus supuso la consagración de Bob Marley como figura mundial.

El reggae seguía estando de moda con la aparición de Kaya (1978). Así, su canción It This Love pudo bailarse en cualquier rincón del mundo. En general, la crítica no suele incluir este trabajo entre los mejores de Bob Marley. No obstante, me parece un álbum alegre, reposado y de agradable escucha. Quizás tuviera un cierto acercamiento a la comercialidad.

De nuevo, en 1978 volvió a publicar otro directo llamado Babylon By Bus, resumen de una gira mundial. Sin dudar de su mérito global, creo que resultó menos impactante y novedoso que Live!.

En 1979 apareció Survival, otro buen disco con So Much Trouble In The World como tema más atractivo pero sin alcanzar la excelencia de los ensalzados anteriormente. Fue claramente un trabajo reivindicativo de la problemática del continente africano. Uprising (1980) fue la última entrega de Bob Marley en vida. Volvió a alcanzar el éxito gracias al buen hacer general y a dos canciones de peso: Could You Be Loved y Redemption Song. En ciertas enciclopedias especializadas al respecto, este álbum suele tener muy buenas críticas pero prefiero los de su primera época.

Bob Marley murió en 1981 en Miami, a los 36 años, como consecuencia de un cáncer. Tuvo un funeral multitudinario en su país natal, digno de un jefe de estado, y pasó a ser unos de los iconos de la música del siglo XX, especialmente para la raza negra.

Tras su muerte, se publicó Confrontation (1983). Aunque no forma parte de sus trabajos de mayor peso, cerró de una manera decorosa su discografía oficial. De su contenido, conviene destacar la calidad del tema Buffalo Soldier. En cuanto a sus textos, hasta el último momento hizo gala de su reivindicación social.

El compendio de su carrera musical puede encontrarse en el excelente y recomendable recopilatorio Legend (1984), ampliado posteriormente en One Love: The Very Best Of Bob Marley & Wailers (2001). Legend puede ser un buen punto de partida para los que no conozcan con detalle la obra de este autor.

En conclusión, me permito insistir en que Bob Marley debería ocupar un lugar de privilegio en la historia de la música contemporánea por haber creado, en parte, y divulgado un nuevo estilo musical hasta hacerlo intemporal y universal. No deja de ser sorprendente que un producto tan local llegara a tener una difusión tan global. Además, todos sus álbumes han dejado constancia de su talento musical. Incluso, ha influido en músicos tan dispares como: Police (toda su carrera), Eric Clapton (461 Ocean Boulevard) o Led Zeppelin (Houses Of The Holy), por ejemplo. Por último, en su trayectoria vital dejó un buen ejemplo de su compromiso social y pacifista.

bruscas; 24-09-10

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SUPERTRAMP
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Supertramp

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Supertramp

Supertramp ha sido un grupo muy ensalzado en su día y, más tarde, posiblemente denostado en exceso. Creo que ni una cosa ni otra.

Su historia comenzó en 1969, año en el que el músico Rick Davies aprovechó la oferta de mecenazgo de un adinerado holandés para formar un grupo. Entre otros, a su llamada acudió Roger Hodgson que se convertiría en pieza fundamental de esta formación musical.

En 1970 publicaron su primer disco, el homónimo Supertramp, que fue recibido sin pena ni gloria. Lo intentaron de nuevo con Indelibly Stamped (1971). A pesar de ser presentado con una provocativa portada y un concepto más comercial y variado, el resultado final fue otro fracaso. Ambos, tenían un sonido enfocado hacia el “rock progresivo” y muy distante del que hará recordar a este grupo. No obstante, valorados retrospectivamente, tienen cierta dosis de interés y curiosidad por indagar en el sonido primitivo de Supertramp.

A punto de claudicar por la falta de éxito y reconocimiento, grabaron su primer gran álbum titulado Crime Of The Century (1974). Para este trabajo hubo modificaciones entre sus integrantes pero manteniendo sus dos puntales: Rick Davies y Roger Hodgson. Lograron un fantástico trabajo repleto de inolvidables temas como: Dreamer, School, Rudy, Bloody Well Right, Hide In Your Shell o la propia Crime Of The Century. Tuvo una considerable aceptación en ventas y por parte de la crítica. A raíz de esta obra, diseñaron perfectamente el sonido representativo de Supertramp: voces sugestivas y perfectamente acopladas, pulcritud sonora y riqueza instrumental (guitarras, teclados, saxo, flauta, batería, percusión y orquestaciones). En definitiva, dieron con la clave de fabricar canciones de agradable escucha pero no exentas de calidad.

Le siguió Crisis? What Crisis? (1975), otro magnífico disco en la línea del anterior que no llegaba a su grado de excelencia. Aunque, bien podrían presumir de incluir en este trabajo temas como: Lady, A Soapbox Opera o Ain’t Nobody But Me. Como dato curioso, destaca su portada que perfectamente puede tener su dosis de actualidad.

Persistiendo en el buen camino trazado, publicaron Even In The Quietest Moments (1977) y consiguieron su segundo gran álbum. De este modo, el grupo alcanzó lo más alto del panorama musical del momento. Esta excelente entrega comenzaba con la pegadiza Give A Little Bit y finalizaba con la apoteósica Fool’s Overture, logrando un clímax memorable. Dentro de un mérito global del disco, también sobresalían las canciones Babaji, From Now On o la que daba título al álbum.

En 1979 llegó la apoteosis mundial con la aparición de Breakfast In America (1979). Al fin, alcanzaron el número 1 en EEUU. Todo ello, gracias a cuatro triunfantes y pegadizos temas: The Logical Song, Googbye Stranger, Breakfast In America y Take The Long Way Home. Sin duda, estamos ante un gran trabajo, si bien pudiera achacársele cierta aproximación a lo comercial. Se escuchó hasta la saciedad, quizás exprimiendo al máximo el sonido Supertramp y, en definitiva, corriendo el riesgo de quemarlo.

Acto seguido y aprovechando su momento de auge, publicaron el directo Paris (1980) en el que hicieron un brillante repaso a lo esencial de su carrera. En esta época, comenzaron las desavenencias entre sus dos líderes (Davis y Hodgson) y, en consecuencia, se inició la decadencia de la banda. Debido a todo ello, surgió un disco de circunstancias y flojo, Famous Last Words (1982), a pesar del tirón del tema It’s Raining Again. En estas circunstancias, Hodgson abandonó el grupo.

En lo sucesivo, por un lado Roger Hodgson publicó su primer álbum en solitario, In The Eye Of The Storm (1984), que obtuvo un considerable éxito. Aunque, posteriormente su carrera fue a menos con trabajos de inferior valor. Por otro lado, el resto de la banda prosiguió con más grabaciones: Brother Where You Bound (1985), incluyendo el exitoso single Cannonball, Free As A Bird (1987), Some Things Never Change (1997) y Slow Motion (2002) que estaban lejos de sus momentos estelares. Más bien, éstas han ahondado en la monotonía y baja calidad. De igual modo, han publicado otros directos: Live’ 88 (1988), It Was The Best Of Times (1999), Is Everybody Listening? (2001), sin mayor relevancia.

Por último, The Very Best Of Supertramp (1990) resumió perfectamente lo más notorio de su trayectoria musical.

En todo caso, Supertramp representa a un grupo que logró un sonido muy personal e inconfundible. De igual modo, ha escrito una bonita página en la enciclopedia musical de los años setenta, especialmente con tres álbumes clave: Crime Of The Century, Even In The Quietest Moments y Breakfast In America.

bruscas; 03-09-10

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COLECCION SERIES DORADAS. Los números con "apellido".
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Si hay un patrimonio de Caravana que destaque sobre todos es esa colección de discos inolvidables, que en Caravana se llamaron Series Doradas. Y no es extraño que muchos lectores de Caravaneros devoremos esos sabrosos comentarios con los que nos obsequia Enrique Sánchez, nuestro sabio coleccionista. Es una gozada ver esas carátulas que, en algunos casos, tenemos como tesoros y en otros ni siquiera hemos visto nunca por el mercado.

Debo decir que, en mi caso, dado que tuve la suerte de colaborar en la oficina de la calle Mayor, he tenido en mis manos esos discos, casi imposibles de encontrar en algunas ocasiones, y que, por ello, la publicación de Enrique me produce un recuerdo y un cosquilleo especial.

Estos días estoy con mi revisión enésima, procurando que mis archivos respondan a los principios de autenticidad ( no olvidemos que hay versiones que no responden a las que se radiaban en Caravana ), calidad de sonido ( lo que, a veces, es imposible ) y aquellas otras circunstancias que los caravaneros sabemos apreciar.

Algún viajero de Caravana muy conocido sabe que, para mí, la terminación de esta colección fue como un sueño, que empezó con el esfuerzo de mi hermano Carlos, no viajero militante, pero entusiasta de esta buenísima música, que dedicó mucho tiempo a recopilar la mayoría de la lista. Luego vino mi conexión con Soulseek, a través de nuestra amiga Montse Doménech, auténtica pionera en esto de reunir viejos viajeros de Caravana. Y, gracias a ella, contacté con muchos de los que, en un esfuerzo común, fuimos reuniendo esos títulos tan difíciles, hasta llegar a tener casi toda la serie.

Y, claro, tengo que destacar la final colaboración de Pedro Muñoz, quién, a través de ese grupo de coleccionistas, nos proporcionó esos títulos imposibles.

Y ahora, tres años después, aquí está la colección completa, que compartimos no pocos viajeros.

Pues bien, la lectura de la lista de esta fenomenal colección y la escucha de los discos, da lugar a infinidad de reflexiones, producto de los recuerdos de toda una década, en mi caso desde septiembre de 1960 a abril de 1969, fecha en que me alejo de Madrid y pierdo el contacto real con la música de Caravana, aunque me llegara información escrita.

Hoy quiero comentar acerca de los Series Doradas con “apellido”, es decir, los números Bis, A, B, C, …..

Y, en mi opinión, y seguro que en la de cualquier viajero con buena memoria y que haya vivido con intensidad nuestra historia, esos títulos hay que cogerlos con pinzas.

Como hay cantidad de estos temas, voy a pensar hoy en voz alta acerca de aquellos Series Doradas cuyo número está acompañado por la palabra BIS.

Por lo general, estos discos fueron el fruto del mal funcionamiento administrativo de Caravana. Puede verse que abundan en la primera mitad de la década y escasean en la segunda, siendo rarísima su existencia después del 66.

Y, por qué hablo de mal funcionamiento? Porque se trata de un añadido o repesca, para salvar de la quema muchos temas de notable éxito entre nosotros, que cayeron en el olvido al hacer la lista original de Series Doradas. Y, en otros casos, corresponden a temas añadidos por la voluntad de alguno o algunos, aunque su éxito hubiera sido escaso, o, incluso, inexistente. Vamos, que hay casos en verdad vergonzantes, que afectan a temas de gente tan gloriosa como Beatles o Bob Dylan.

Pero no voy a ser tremendista, pues estos casos son mínimos y no puede uno pensar otra cosa que su inclusión se hizo para mejorar la colección, aunque, claro, se perdiera rigor histórico.

Muchos sabeis que, en los primeros tiempos, no había ningún requisito formal para que un tema alcanzara la categoría de Serie Dorada. Si mirais las listas de los Top 10 que publicaron nuestros compañeros Honcho y Alarcón, observareis que muchos Series Doradas del año 1960, y algunos, aunque menos, en años sucesivos, no ocuparon puestos de honor. Luego, con el tiempo, se obligaba a que un tema no fuera Serie Dorada hasta llegar a las 10, 12 y hasta 14 semanas en el CHP.

Pues bien, hecha una lista el responsable observa, al cabo del tiempo, que falta algún éxito, y, para solucionarlo, se añade el consabido BIS, usualmente al final de una decena.

Hagamos un pequeño recorrido a través del tiempo.

Empieza esta situación el año 61 y allí hay cuatro temas con el dichoso BIS de apellido.

Pues bien, Moody River / Pat Boone ( SD 160 BIS ) representaba un olvido clamoroso, pues fue número uno y Top 10 muchas semanas. Recuerdo que Little Boy Sad ( SD 150 BIS ) era una canción programada frecuentemente, aunque no fue Top 10. Lo mismo puedo decir de The Bizzard ( 170 BIS ). Por último, debo deciros que no recuerdo para nada Louisiana Mama ( 190 BIS ) como disco de relevancia en Caravana. Vamos, que aquí llega el primer Serie Dorada auténtico, porque está en las listas, pero no tanto por sus méritos caravaneros.

Sigo con el año 62, con otros cuatro títulos con BIS. Ninguno de ellos había hecho méritos para estar en nuestra lista de Series Doradas. Y no lo digo porque me parezcan mejores o peores, sino porque ninguno alcanzó siquiera uno de los 10 primeros puestos y, además, mis recuerdos son de que pasaron más bien desapercibidos.

Os diría más. Yo estoy convencido que tanto Moving Day / Buzz Clifford ( 330 BIS ), Till/ Angels ( 340 BIS ), Uptown/ Crystals ( 350 BIS ) como Puff / Peter, Paul & Mary ( 400 BIS ) han sido programadas muchas más veces como Series Doradas que como discos de éxito en su momento en nuestro programa.

En resumen, otros cuatro temas , muy buenos temas, pero que llegaron a la lista por la puerta de atrás, eso sí, con buen enchufe.

Llegamos al año 63, año de descontrol caravanero por excelencia. Por una parte, deja de radiarse Caravana y, en su lugar, se inicia Vuelo 605 por Radio Peninsular, con una duración de 15 minutos.

No necesito deciros, porque seguramente os pasará a los que seguíais nuestra música por entonces, que el despiste del oyente era mayúsculo, pues la programación permitía una escucha escasísima de los discos. Puedo asegurar que nunca he estado tan despistado. Y, seguramente, este despiste lo compartían en la redacción del programa, por cierto que había cambiado por problemas de los que ahora no toca hablar.

El caso es que hay nada menos que 13 “olvidos” lo que es lo mismo, otros tantos Series Doradas BIS…………….Un desmadre, vamos.

Y del despiste hay que salvar títulos tan famosos como Hey ¡ Paula/ Paul & Paula ( 470 BIS ), que fue número uno, Mecca / Gene Pitney ( 500 BIS ) y Walk Like A Man / Four Seasons ( 510 BIS ), que llegaron al nímero 2, así como a Losing You /Brenda Lee (530 BIS ), número 6. Del resto no hay noticias destacables el el CHP, aunque sean buenas canciones. Simplemente es que no destacaron apreciablemente en nuestras listas y no se ve motivo alguno para que fueran Series Doradas. Me refiero a The Shoop Shoop Song / Betty Everett (450 BIS ), Walk Right In / R.Singers ( 460 bis ), My Boyfriends Back / Angels ( 480 BIS ),It’s A Lonely Town/ G. McDaniels (490 BIS ),Don´t Make Me Over / D.Warwick (520 BIS ), The Cruel Sea / Dakotas (540 BIS) , Denise / R & Rainbows( 550 BIS) y I Wonder What’ She’s Doing Tonight / Barry & Tamerlanes.

Por cierto, que todos ellos me gustan y estoy encantado con que fueran inscritos como Series Doradas.

Dejo para el final Pretty Peggy-O / Bob Dylan porque es un caso de auténtico descaro. En Caravana en el 63 ni nos habíamos fijado en esta monumental figura. A qué viene dar un Serie Dorada a un tema que ni se escuchó, al menos por los pobres mortales que conocían la música de Caravana a través de la radio. Luego veremos que el mismo caso se repite con Beatles y de nuevo Dylan , figuras majestuosas a las que, por una serie de circunstancias muy comprensibles, llegamos un poco tarde.

Y vamos con el 64, todavía con el Vuelo solamente, pero ya se notaban cambios internos significativos y, dentro del año, se iniciaban las espléndidas circulares de Álvaro Feito, llegábamos a un Hit Parade de 80 títulos y se hacía más riguroso el alcanzar el título de Serie Dorada.

Aún así contamos 10 Series Doradas con el dudoso apellido BIS, casi todas en la primera mitad del año, momento en que, al parecer, se toma más en serio la inclusión en la lista histórica.

La sorpresa es que olvidos, pocos, solamente People / Barbra Streisand ( 660 BIS ), que es un fantástico número 1 y That Girl Belongs To Yesterday / Gene Pitney ( 670 BIS ), que estuvo, aunque una sola semana en el Top 10, concretamente alcanzando el número 7. El resto, ni eso, 24 Hours From Tulsa / G. Pitney, casualmente otra vez ( 569 BIS ), The Lonely Surfer / J. Niestzche ( 590 BIS ), I’m The One / Gerry & Pacemakers ( 630 BIS ), Move Over Darling / Doris Day ( 650 BIS ), A Teen Ager Prayer / Linda Brannon ( 656 BIS ) y I Wish You Love / Gloria Lynne ( 661 BIS ).

Dejo para el final del año dos excepciones, una positiva y otra negativa. La primera es La La La / Don Costa ( 700 BIS ), que diría que fue incluída por aclamación, al ser la brillante sintonía de nuestras Gran Liga, aunque fuera ajena a nuestra lista de éxitos. La de arena es PS. I Love You / Beatles( 600 BIS ), que puedo aseguraros que está fuera de todo lugar, aunque se trate de mis maravillosos Beatles, que, por desgracia, no llegaron a Caravana hasta poco después, cuando fueron reconocidos en USA. No olvidemos que el mercado de Ángel era Nueva York. Es verdad que se programaron discos de ellos, pero, como pasó con Bob Dylan, llegamos con un poco de retraso. Basta que diga que su primer Serie Dorada, From Me To You, fue, en realidad, la versión “americana” de Del Shannon la que se programó en Caravana, y que es la única que debiera ser merecedora de ese prestigioso título, aunque a mí me guste mucho más la original de nuestros famosos de Liverpool.

Llegado el 65 parece que se recupera la normalidad. No solo por la buenísima noticia de la vuelta de Caravana a La Voz de Madrid, compatibilizándose con el Vuelo de Radio Peninsular, sino que prácticamente desaparecen estos Series Doradas de dudosa procedencia. En este año tan solo aparecen dos, ambos de Bob Dylan, She Belongs To Me ( 796 BIS ) y Gates Of Eden ( 920 BIS). Es de sobra conocido que no soy un incondicional de Dylan, pues, aunque me parece uno de los más grandes de la historia, no creo que todo lo que grabó haya merecido ser Serie Dorada. Pero en Caravana había una Dylanmanía muy acusada y entiendo que mis palabras no sean políticamente correctas.

No necesito deciros que estos temas nunca entraron en el Caravana Hit Parade, que ya era de 100 títulos, así que figuran en la lista por otros motivos. Yo aseguraría que, en aquellos días del 65 no oí en Caravana tales discos.

Luego, ya en el 67, aparece Sunny Goodge Street /Donovan ( 1428 BIS ), que sí cumplía con todos los requisitos de permanencia en listas.

Este es el resumen de nuestros Series Doradas BIS. Unas canciones, en general, de muy buen nivel , en su día al menos, pero que unas pocas se añadieron para reparar una injusticia y otras muchas entraron en la lista por otros motivos ajenos a sus méritos en el Hit Parade de Caravana. Lo que es seguro, en todo caso, es que su inclusión no rebajó el buen nivel general de la colección.

Cierto que todos los temas son Series Doradas auténticos, pero también es cierto que unos más que otros.

Y si está explicado el “apellido” BIS, quedan por analizarse los otros arriba citados, A, B, C…..es decir, los temas con varias versiones en la lista de Series Doradas.

Realmente todas las versiones coexistieron en nuestro Hit Parade? Cuales fueron los auténticos? Una respuesta que, a veces, no es fácil.

Pero esa es otra historia.

caravanam; 28-08-10

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LA ULTIMA CARAVANA
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Angel Alvarez

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Angel & Charlie

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Banderín

Cuando todavía está caliente la celebración del 50 Aniversario de Caravana y, en mi recuerdo, el magnífico vídeo que nos presentó nuestro amigo Pedro “carreta” Muñoz, me surge algo que se relaciona con él.

Puede que el momento más emotivo del audiovisual, si es que es posible extraer uno sólo, sea la presentación de la última Caravana y esas palabras:

“Pero, bien es verdad, que no podrá ser nunca la última, porque Caravana seguirá estando…….”

Pues por ahí estaban mis recuerdos, cuando, por una casualidad, ha caído en mis manos la grabación completa de ésta última Caravana con un sonido muy aceptable, aunque se produzcan algunos saltos de sonido. No lo he consultado con nadie. Puede ser que tengáis esta grabación algunos o muchos, pero yo, hasta el momento, sólo tenía una pequeña grabación de menos de dos minutos, muy pobre de sonido, por cierto, mientras que el programa completo dura casi hora y media, incluídos , caramba con El Corte Inglés, nada menos que diez ( 10 ) cortes publicitarios.

Os hago algunas reflexiones acerca de esta histórica última Caravana, que se emitió el domingo 27 de febrero de 1983 desde la emisora central de Radiocadena Española.

En primer lugar, mi impresión es que el guión no está preparado para ser el último programa después de 23 años pues, como veréis, su contenido es magnífico, como de costumbre, pero no excepcional.

Se inicia con esa sintonía, para mí descafeinada, de la suite del Gran Cañón más el TLC de Jimmie Rodgers, pero sin el inicio del sonido de los cascos. Por cierto, ¿sabe alguien cómo hacerse con esa sintonía original de nuestro programa? ¿Cómo es posible que nadie tenga una grabación de una Caravana del los años 60? Y, ¿cómo es posible que nadie eche de menos esta sintonía que, a algunos, nos pondría los pelos de punta?

Esta sintonía enlaza con la clásica y maravillosa Because They´re Young y las palabras de Ángel que conocéis por el audiovisual de Pedro Muñoz y, a partir de ahí un conjunto de Series Doradas y un par de “Indispensables” que, esa quincena, correspondían a Stevie Wonder y su LP Journey Through The Secret Life Of Plants.

Los Series Doradas están seleccionados de forma que está representada toda la vida de nuestro programa.. Del 61 se presentan la mítica Sinfonía del Rock & Roll, la entrañable Sacred de The Castells y la popular Bristol Stomp de los Dovells, casi del 62, lo mismo que Lonely City de John Leyton.

Aquí cabe un comentario. La sinfonía del rock & roll no se programa completa,como siempre. Ángel era extraordinariamente celoso de sus discos, a los que siempre protegía de una grabación externa. Y con la sinfonía era especialmente cuidadoso, al ser un disco tan exclusivo de nuestra carreta. O lo radiaba incompleto o lo interrumpía con su voz en un determinado momento.

Aquí viene a cuento una anécdota de los primeros años de Caravana. A Ángel, asturiano de Oviedo, un día el conocido Pepe Palau le pidió un disco para poner en su programa. Ángel se lo denegó con el siguiente argumento: “Es como si el Gijón le pidiera al Oviedo un jugador antes de enfrentarse entre sí”.

Pero, sigamos.

El año 64 está muy bien representado por el insuperable Wellcome To My World de Jim Reeves, el espectacular Dawn de los 4 Seasons y el maravilloso, tan asociado al número uno, como I´m Gonna Be Strong de Gene Pitney.

Pasamos al 66,del que se presenta la versión de los Dillards del tema de Tom Paxton The Last Thing Of My Mind, realmente magnífica y, siguiendo con el Folk. tan aplaudido por nosotros esos años, el insuperable Thirsty Boots de Judy Collins éxito en Caravana el 67, lo mismo que el siguiente King Of A Drag de los Buckinghams.

Del 68 nos presenta dos SD, tal vez de los menos recordados, The Eyes Of A New York Woman de B. J. Thomas y I Close My Eyes And Count To Ten de la británica Dusty Springfield.

No sé si podía despedirse Caravana sin recordar a los Beatles, aunque lo haga con una de sus canciones menos representativas, de entre los SD se entiende, The Long And Winding Road, del 70.

Ya, de la década de los 70, se programa Wild World de Cat Stevens ( 71 ), Top Of The World de los Carpenters, Angie de los Stones y Me And Mrs Jones de Billy Paul, todos del 73, y Feel Like Makin’ Love de Roberta Flack ( 74 ).

Y, asimismo, programa otros SD “modernos”, bien es cierto que no les llama directamente Series Doradas, sino que son recuerdos de nuestra carreta. Así aparecen Philadelphia Freadom de Elton John Band, Sister Golden Hair de America yYou´re Gonna Make Me Lonesome When del mismísimo Bob Dylan, todos del 75, y otros posteriores de Bob Seger, Joe Egan, J.D.Souther, James Taylor y Jim Croce.

Así transcurrió la última Caravana, durante la cual Ángel repitió que este era el último programa, pero, cuando llega el momento de la despedida, dice las siguientes emotivas palabras:

“Esperamos que esta interrupción de Caravana sea provisional. Y yo, como siempre, me despediré como vengo haciéndolo desde hace tantos años.

Gracias por estar con nosotros. Como siempre,…………………………….

NOS VEREMOS EN CARAVANA…………..”

Os confieso que yo, por esta época, no escuchaba Caravana apenas, pues estaba a cientos de kilómetros de Madrid y mis posibilidades eran nulas, pero, ahora que acabo de escuchar este magnífico programa, me imagino el estupor de los viajeros que sí seguían regularmente nuestro programa.

Es cierto que Caravana no era lo mismo que la de los 60. Ya no existía un CHP ni un club que agrupara a los viajeros, pero me pregunto qué sentiría el oyente al enterarse de que, en una época en la que no existía Internet, dejaba de programarse un programa histórico, donde se presentaban discos fantásticos e inalcanzables para una gran mayoría de oyentes. Quedaba el Vuelo, pero también en esta época estaba muy descafeinado, un espacio monográfico diariamente, con una programación de Series Doradas de vez en cuando.

Y, volviendo al principio, quiero hacer un homenaje al audiovisual que se presentó en la comida del 50 Aniversario.

Él ha sido el que me ha conducido a éste histórico programa del domingo 27 de febrero de 1983.

Y, se me olvidaba deciros el tema con el que nuestro querido AA despide el programa………….Nada menos que You´re My Sunshine de Mitch Miller, como hicimos nosotros en el vídeo del Caravana 50 Aniversario.

caravanam; 18-07-10

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STEELY DAN
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Steely Dan

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Steely Dan

Excepcional conjunto que se movió con suma elegancia entre los terrenos del jazz, rock y pop. En mi opinión, Steely Dan representa a los selectos músicos que prácticamente no tienen material mediocre y de los que si gusta un disco agradan todos.

La esencia de esta banda estaba formada por Donald Fagen (voz y teclados) y Walter Becker (voz y bajo), personajes interesados en el jazz, blues y música popular americana. Eventualmente, en sus diferentes grabaciones y actuaciones, se incorporaron excelentes músicos del calibre de Jeff Baxter o Michael McDonald que posteriormente recalaron en los Doobie Brothers.

Las canciones de Steely Dan se caracterizaban por ser elaboradas con buen gusto y virtuosismo, dando como resultado unos álbumes perfectamente acabados en los que primaba más el concepto global que los temas de éxito. De manera figurada, su obra podría describirse como “música vestida con traje de etiqueta”.

Can’t Buy A Thrill (1972) fue su primer disco oficial. Tuvo una buena aceptación por parte del público y de la crítica, entre otras cosas por aportar un sonido poco convencional y difícil de etiquetar. En general, en este trabajo se decantaron hacia correctas baladas de orientación pop (Dirty Work, Brooklyn, Midnite Cruiser y Only A Fool Would Say That). De todos modos, si se escucha la impactante y exitosa Do It Again se aprecia un cierto aire discotequero, pudiendo prestar a confusión en cuanto a las intenciones musicales de Steely Dan. Estaba claro que aún distaban de alcanzar plenamente el sonido jazzy tan característico del grupo, aunque ya se anunciaba en el tema Reeling In The Years.

En 1973, publicaron Countdown To Ecstasy (1973), ya con Donald Fagen como voz principal. Resultó un magnífico trabajo que afianzó al grupo. En él ya definían su sonido tan personal, del que quedó constancia en My Old School. De igual modo, podrían mencionarse otros interesantes cortes como Bodhisattva y Show Biz Kids.

Al año siguiente apareció su primera obra maestra: Pretzel Logic (1974). Este fantástico álbum desprendía un perfecto ambiente de jazz-rock a su estilo. En su conjunto tenía una valía excepcional, aunque llamaran la atención exquisiteces como Rikki Don’t Lose That Number o East St. Louis Toodle-Oo en la que rendían tributo de homenaje al gran Duke Ellington. Sin duda, para los poco avezados en este grupo puede ser un disco propicio para iniciarse en su conocimiento.

Katy Lied (1975) ha sido una grabación menos aclamada pero bien podría englobarse entre sus trabajos importantes. Su contenido general era bueno y quizás con menor influencia jazzística que el anterior. Mientras, con The Royal Scam (1976) volvieron al sonido que les identifica y mantuvieron un buen nivel gracias a los destellos de calidad presentes en Haitian Divorce, Kid Carlemagne y The Fez.

Aja (1977) fue otra excepcional aportación. Creo que es lo mejor que ha hecho esta banda junto a Pretzel Logic. A diferencia de éste último, Aja tenía una mayor sofisticación y presencia de medios técnicos, dando lugar a un álbum con un sonido impecable. A lo largo de todas sus partes se respira una admirable atmósfera de jazz-rock y su mérito global hace difícil destacar algún tema en concreto. Por tanto, estamos ante un disco totalmente recomendable para cualquier aficionado a la música moderna.

Gaucho (1980) supuso la despedida oficial del grupo. Sonaba muy parecido a Aja al tener un esquema muy similar. Podría concedérsele una valoración algo inferior al anterior. A pesar de lo dicho, tiene una agradable escucha y no desmerece mucho respecto a su discografía precedente. Entre sus canciones despuntaban Babylon Sisters y Hey Nineteen.

Después de una dilación considerable, retornaron con Alive In America (1995) (directo), Two Against Nature (2000) y Everything Must Go (2003). Con todo este material pudieron mantener la atención del público y de la crítica pero, en general, no recuperaron el vigor musical de antaño. Finalmente, el recopilatorio Greatest Hits 1972-1978 consiguió agrupar acertadamente las canciones claves del grupo, si bien existen otros más amplios.

Por otra parte, si se consideran las carreras en solitario de sus integrantes, conviene ensalzar el magnífico y aconsejable disco de Donald Fagen titulado The Nightfly (1982). Este trabajo seguía en la línea de lo que hicieron los Steely Dan. Del mismo autor, también obtuvo un cierto éxito Kamakiriad (1993), aunque no llegó a la excelencia del anterior.

En resumen, a pesar de no gozar del beneplácito del público mayoritario, Steely Dan representa a una banda con una calidad y elegancia especial. Un grupo que ha pasado a la historia por haber legado una partida de excepcionales discos para el disfrute de los amantes del jazz-rock.

bruscas; 13-07-10

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LOS DIABLOS NEGROS
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LOs Diablos Negros

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Los Diablos Negros

Al hilo de nuestro anterior escrito sobre las Matinales del Price, queremos insistir en el grupo que, tal como se dijo, era el más representativo de aquellos festivales. No era el único aclamado ni tampoco, objetivamente, el mejor, pero sí el que mejor conectaba con la mayoría de los que allí nos congregábamos.

La realidad es que, en aquella época, existían tantas ganas de escuchar “música moderna” que prácticamente la totalidad de los grupos que intervenían contaban sus actuaciones por éxitos. Naturalmente, había clases y los grupos más celebrados eran los de “primera fila”: Los Relámpagos, Los Pekenikes, Micky y Los Tonys, Los Sonor, Los Estudiantes y, cómo no, Los Diamond Boys.

Pero Los Diablos Negros eran “otra cosa”: el conjunto más bronca de la capital. En sus actuaciones se bailaba y se chillaba, y más de una vez finalizaron en un pequeño tumulto. En definitiva, deberían haber llegado mucho más lejos, si hubiesen sido capaces de tomarse en serio su carrera musical y no hubieran cedido a manipulaciones de casas discográficas.

Su historia fue como sigue: Unos chicos de familia bien que vivían por la zona de Retiro forman en 1961 un conjunto llamado Los Vultures, que actúan en festivales escolares, pasos del ecuador y sitios por el estilo. Ellos son: Manolo Pelayo (cantante, guitarra y alma mater del grupo), Paco Candela (guitarra y coros), Víctor Ginés -Vitín- (bajo) y José Inclán (batería). En 1962, Vitín dejaría su puesto a Luis Maria Herranz y entonces el grupo pasará a llamarse Los Estrellas Negras y poco después Los Diablos Negros. Ese año conocen al productor José Luis Alvárez, que les hace debutar en una de las primeras matinales dominicales del Price, donde obtienen un gran éxito. Su negativa a usar corbata (prenda casi obligatoria entre los músicos de la época), su habla premeditadamente barriobajera, sus modales descuidados y ese saber quedarse con el público más bullicioso pronto les granjean en la prensa franquista fama de gamberros peligrosos e incitadores al desorden público. Pero sus incondicionales crecen cada día y son fichados por el sello Fonópolis con el que grabarán en enero de 1963 su primer EP. El disco está mal interpretado y peor grabado y recibe palos de la crítica por todas partes. Los Diablos Negros están a punto de desaparecer, pero se rehacen gracias a sus buenos directos. Actúan regularmente en Consulado, La Tuna y otros clubes de Madrid y alrededores. Ese verano del 63 lo pasan actuando en salas de baile de Torremolinos y Palma de Mallorca.

En la segunda temporada de matinales del Price ocurre un hecho insólito. El 15 de diciembre de 1963, Manolo Pelayo, líder del grupo, es sacado a hombros tras una memorable actuación, donde son reclamados una y otra vez por el público que acude a estos festivales. Escaldados por su fracaso en Fonópolis fichan por Discophon y en febrero de 1964 ponen a la venta un EP con dos versiones en castellano de temas de The Beatles, una versión del rocker italiano Adriano Cellentano y el tema que vuelve locos a los espectadores de sus actuaciones: el "Hully Gully". El 19 de marzo de 1964 son el único grupo madrileño que participa en un festival internacional en el Palacio de los Deportes de Barcelona con 15.000 espectadores en sus gradas, alternando con los suecos The Spotnicks, los holandeses Tony Ronald & The Kroners, el argentino Luis Aguilé, recién aterrizado en España, y los conjuntos catalanes Dúo Dinámico, Lone Star y Los Mustang. Cada grupo sólo interpretó tres canciones, pero Los Diablos Negros se vieron obligados por el público a cantar cinco antes de abandonar el escenario. Para el verano de ese año, nuevo disco con tres versiones de The Beatles y una de Billy J. Kramer. Tras ese disco, Luis María Herranz y José Inclán dejan el grupo, siendo sustituidos por Víctor Ginés, que ya había estado con ellos en los inicios de su carrera, y el batería Manolo Varela. El cantante Manolo Pelayo oye a todas horas cantos de sirena de otros grupos y ofertas para iniciar una carrera solista. Su 1,77 de estatura, su pelo rubio, su rostro pillo, su cuidada ropa de rocker elegante, su voz aguda y su manejo de escenario le hacen presa codiciada del negocio discográfico.

A finales de 1964 grabarán un cuarto y excelente disco, que se pondrá a la venta en enero de 1965 con dos temas de The Beatles, la inevitable por entonces “Casa del sol naciente” y un rock and roll clásico. Tres de las pistas aparecen cantadas en inglés y Los Diablos Negros suenan como nunca.

En otoño de 1965, todas las discográficas sueñan con un grupo que emule el éxito de Los Brincos. Varios sellos tienen los ojos puestos en el grupo. Columbia firma un contrato con Manolo Pelayo y sus compañeros Paco Candela y Manolo Varela. Se trata de hacer música supuestamente comercial alejada del beat y el rock que tan bien se les daba. Los Diablos Negros desaparecen definitivamente y sus tres componentes junto a otros dos músicos formarían Los Botines. Pero, como suele decir nuestro amigo Pedro Muñoz, eso es otra historia.

pastro; 19-06-10

NA - 038
VELVET UNDERGROUND
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Velvet Underground

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Velvet Underground

Hablar de esta formación implica hablar de riesgo y vanguardia musical. El grupo desconectó totalmente con la estética y proclamas “hippies” de la época y musicalmente no se parecía ni copiaba a nadie. En este sentido, pocos grupos han podido permitirse este lujo. Por estos motivos, ha sido la típica banda de culto y referencia para posteriores formaciones con tendencias alternativas y vanguardistas.

Verdaderos adelantados de su tiempo, también fueron pioneros en las letras de sus canciones, atrevidas y escandalosas, que incluían referencias explícitas al sexo, las drogas y las vidas marginales. De igual modo, resultaba novedosa su puesta en escena con una mezcla de música, proyecciones y bailarines.

La base de este grupo de Nueva York la formaban Lou Reed (voz y guitarra) y John Cale (voz, bajo, viola y teclados), quienes con el tiempo han llegado a ser dos pesos pesados del rock. El primero, un cronista urbano del lado oscuro de la vida, con un toque autodestructivo que muchas veces le ha llevado a caminar “sobre el filo de la navaja”. El segundo, un inteligente e inquieto músico. A ambos se unieron Sterling Morrison (guitarra y bajo) y Maureen Tucker, una de las primeras bateristas del rock. Entre ellos había una buena complicidad musical pero faltaba su gran mecenas. Este fue el polifacético artista y principal impulsor del Pop Art, Andy Warhol.

Su primer disco se tituló The Velvet Undergroung & Nico (1967). Aunque resultó un fracaso comercial y de reconocimiento en el momento de su aparición, con el paso del tiempo está considerado como uno de los trabajos más importantes e influyentes del rock. De entrada, llamaba la atención por el diseño de su portada que contenía la famosa banana, obra de Andy Warhol. En este álbum lograron un extraño equilibrio entre la faceta transgresora de Lou Reed, la creatividad de John Cale y la voz sedosa y sugerente de Nico. Así, podían alternar temas polémicos (Heroin), destellos psicodélicos (Venus In Furs), canciones suaves y delicadas (Sunday Morning, I’ll Be Your Mirror o Femme Fatale) y cortes más contundentes (I’m Waiting For The Man). Algunos de ellos estaban cantados por Nico, cantante alemana que sólo colaboró en este álbum. Al parecer, fue impuesta por Andy Warhol y, posteriormente, repudiada por Lou Reed porque impedía dar el enfoque musical oportuno a la banda. En suma, pienso que es un disco indispensable en una discoteca de rock.

White Light/ White Heat (1968) contrastaba claramente con el anterior trabajo, ya que era más duro, crudo y complejo. Incluso, su oscura portada hacía presagiar el contenido. Para algunos puede parecer una obra maestra y para otros un disco de difícil audición e incluso irritante. Baste con escuchar los 17 chirriantes minutos de Sister Ray para hacer la prueba. No obstante, la importancia de este álbum radica en que rompió esquemas previos, abriendo nuevos caminos hacia futuros estilos como el punk, por ejemplo. A pesar de lo dicho, supuso otro fiasco comercial. A la conclusión de este álbum John Cale “salió” del grupo por serias desavenencias con Lou Reed, siendo sustituido por Doung Yule. Estaba claro que dos egos tan exacerbados no podían convivir juntos y la batalla la perdió John Cale.

De este modo, con Lou Reed al timón de la banda, apareció The Velvet Underground (1969). En esta tercera y brillante obra el grupo intentó ser menos radical y acercarse a una audiencia mayor con temas, en general, más melódicos y digeribles que en el disco precedente. Como muestra de ello pueden citarse canciones como Candy Says, Pale Blue Eyes o Jesus.

Loaded (1970) supuso el punto final de la Velvet Underground. Este estupendo trabajo seguía una línea conceptual similar al anterior. Además, aportaba dos clásicos del repertorio posterior de Lou Reed: Rock’n’roll y la gran Sweet Jane. En cierto modo, venía a trazar el camino que seguiría Lou Reed en solitario.

Más tarde, el grupo se reformó con otros integrantes no fundadores, publicando algunos trabajos que lógicamente carecían de la enjundia suficiente en cuanto a su contenido y ausencia de sus dos componentes esenciales (Lou Reed y John Cale).

La Velvet Underground también publicó varios discos en directo que, en mi opinión, no han aportado nada en especial a su labor en estudio: Live At Max’s Kansas City (1972), The Velvet Underground Live 1969 (1974) y Live MCMXCIII (1993). Entre tanto, hubo una reunión ocasional de Lou Reed y John Cale para grabar en estudio Songs For Drella (1990). Este peculiar trabajo se alejaba claramente de lo comercial. Intuyo que a algunos les podrá entusiasmar y a otros resultar monótono y anodino.

Huelga decir que se puede recurrir a las inevitables recopilaciones como The Very Best Of The Velvet Underground (2006). En el caso que nos ocupa, considero desaconsejable esta opción, teniendo en cuenta la disparidad que hay entre los diferentes álbumes y canciones. Obviamente, esta elección podría propiciar un resultado inconexo.

En suma, a pesar de no copar las listas de éxito, estamos ante una de las bandas más influyentes del rock. Tanto es así, que puede citarse un catálogo de músicos importantes que se han visto marcados por esta formación: Ramones, Television, Talking Heads, New York Dolls, Roxy Music, Patti Smith, The Stooges o The Fall, entre otros.

Por último, una vez disuelto el grupo, Lou Reed y John Cale han mantenido sendas carreras brillantes que llegan hasta la actualidad y, sin duda, merecen un comentario musical aparte. No obstante, creo oportuno recordar sus obras en solitario más emblemáticas: Transformer y Paris 1919 respectivamente.

bruscas; 28-05-10

NA - 037
LAS MATINALES DEL PRICE
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Proyecto

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Carteleras

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Final del Price

Durante casi cien años (hasta su derribo en el año 1970), el Circo de Price, situado en la Plaza del Rey, de Madrid, fue uno de los lugares de ocio y diversión más emblemáticos de la ciudad, combinando los típicos espectáculos circenses con bailes, zarzuelas, reuniones de boxeo y lucha libre, así como los más diversos espectáculos de variedades. A estos se añadirían los festivales de música moderna, a partir del domingo 18 de noviembre de 1962, cuando tuvo lugar la primera “matinal del Price”.

Aunque ya se celebraban festivales en otras ciudades españolas (en Madrid, también fueron conocidos los festivales del Colegio Calasancio y del Cine Alcalá), las matinales del Price fueron modelo para todos los que montaban actos similares en otros lugares, debido a su organización y continuidad. Pero también al espacio que les dedicó la prensa de la época y a las dificultades que sus promotores tuvieron con diversas autoridades, las cuales desembocaron en su cierre definitivo antes de cumplir año y medio.

Los organizadores de los festivales eran dos hermanos, Pepe y Miguel Angel Nieto, dos personalidades del mundo de la comunicación. Pepe fue batería de Los Pekenikes, y luego se consagró como uno de los grandes compositores de jazz y bandas sonoras en nuestro país. Miguel Angel se convirtió con el tiempo en un prestigioso locutor que ha prestado sus servicios en la Cadena SER y fue uno de los fundadores de Antena 3.

La segunda edición del festival, quizás por la afición de Pepe Nieto por el jazz, incluyó al Middle's Jazz Quintet junto a grupos claramente pop. Y en el tercero hubo un diálogo de baterías, al estilo de las jam sessions jazzísticas entre el propio Pepe Nieto y Wiboris, un batería de jazz. Esto provocó que los primeros reflejos que el festival tuvo en la prensa se refiriesen especialmente al Jazz, aunque en el comentario aparecido el 17 de diciembre de 1962 en el diario "Madrid", justo al día siguiente de la tercera sesión, se hacía constar también el ambiente juvenil y el entusiasmo del público por los nuevos ritmos.

Más significativo fue la doble página que dedicó la revista "Discóbolo" al primero de los festivales. El reportaje, titulado "Lleno total en los festivales de música moderna", decía:

"En el Price Hall se ha celebrado una serie de festivales de música moderna. Un público juvenil y ávido de ritmo llenó por completo el recinto del Price para ver y escuchar a los representantes de la nueva ola musical. Ni que decir tiene que todas las actuaciones fueron de rock y twist, con algunas melodías que sirvieron de sedante. Abrió el programa Ontiveros, que cantó acompañándose a la guitarra. Después, Los Tonys, mucho más conjuntados que en ocasiones anteriores. Los Relámpagos, con mucho ritmo en sus instrumentos electrónicos, aunque sin olvidar la melodía, que llevó maravillosamente el órgano eléctrico. Y Eddy, antiguo cantante de Los Pekenikes, que cantó solo y supo ganarse al público con su repertorio de canciones folk y melódicas. Su voz recuerda mucho en algunos momentos a Elvis Presley."

Y seguía: "Los Estudiantes cantaron con la adhesión de gran parte del público, si bien en esta ocasión no estuvieron tan perfectos como otras. The Diamond Boys estuvieron muy organizados y su sonido fue muy limpio. Cuidaron cada una de las posturas y cada una de las notas de sus flamantes instrumentos. Al final actuaron Los Pekenikes, siempre bien recibidos en esta clase de festivales. Acogida calurosa a todos los conjuntos y mucho ambiente fueron las características predominantes en este primer festival, favorecido por el éxito."

Ente los grupos que más destacaron en los Festivales del Price figuraban The Diamond Boys, un grupo gibraltareño, aunque en los carteles anunciadores se les citaba siempre como procedentes "directamente de Inglaterra". The Diamond Boys tenían los mejores equipos que se habían visto jamás en el Price, y además una excelente escuela rockera. Sin embargo, en ese mismo año se disolvieron porque dos de sus componentes, Albert y Richard, formaron un dúo y, acompañados por Los Polaris, grabaron sus primeros discos en España. Poco tiempo después, Albert y Richard se separaron también. El primero marchó a Inglaterra, donde comenzó su carrera de cantante, compositor y productor con el nombre de Albert Hammond.

Las sesiones, que se celebraban cada dos semanas, acogieron a lo más granado de los grupos madrileños de entonces, concluyendo el 26 de enero de 1964 en pleno éxito. Cabe señalar aquí a los grandes triunfadores de las matinales del Price, por encima de la excelencia del resto, y sin que ello presuponga ningún juicio más allá de dejar constancia del hecho objetivo, real, concreto e inexorable: Canción más celebrada era “What’d I Say” y grupo más aclamado, “Los Diablos Negros”.

Por alguna inconfesable razón, el diario "Pueblo" inició una campaña contra estos festivales, acusando sin más a los espectadores de desórdenes dentro y fuera del Price: "Algunos grupos de jóvenes, envenenados por el ritmo a la salida del concierto, cometieron desmanes y fechorías”, decía una noticia de aquellos primeros días de 1964. En otra se hablaba de un “nutrido grupo de adolescentes que destrozó un vagón de metro”. Y así una tras otra hasta salirse con la suya. Los Festivales del Price, finalmente, fueron prohibidos por orden gubernamental para evitar “males mayores”, lo que resultó un duro golpe para músicos y aficionados.

Antonio Ortega firmó una columna en la revista 'Fonorama", en contra de la decisión. En ella decía cosas tan lógicas como: "Pese a la opinión de algunos diarios madrileños, creemos que no hay motivo para condenar toda una época musical tan sólo porque unos gamberros crean que, por ser jóvenes, se les pueda perdonar todo.” Seguía comparando las discusiones que se producían tras los partidos de fútbol con las provocadas en el Price. Incluso apelaba a la lógica con este curioso argumento: "Hay borrachos que a veces son la vergüenza de la vía pública y nunca fueron por ello causa del cierre de las tabernas." Y terminaba, con tono de instancia oficial: "Confiamos en que la medida tomada estos días por las autoridades sea sólo hasta nueva orden y que próximamente podamos reunimos todos para gozar con tranquilidad de la música moderna en el Circo Price." Desgraciadamente, nunca se levantó la prohibición.

pastro; 19-05-10

NA - 036
LITTLE FEAT
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Little Feat

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Little Feat

En el mundo de la música no siempre lo más mediático conlleva calidad y a la inversa. El grupo Little Feat puede ser un buen ejemplo de esto último. A pesar de no ser muy conocidos por el público mayoritario, atesoran una colección de magníficos discos en su haber.

Aunque eran originarios de California, enseguida se ubicaron en el llamado “rock sureño”. Manejaban perfectamente todos los ingredientes de esta tendencia musical: blues, rock, rhythm & blues, boogie, country, folk, soul y jazz fussion. No obstante, con personalidad y sonido diferente al de los dos máximos referentes de este estilo: The Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd.

Esta formación estaba liderada por Lowell George (voz y guitarra slide), un músico con reputación y experiencia al haber colaborado con músicos del rock de primer nivel. A él se unieron: Roy Estrada (bajo), Bill Payne (teclista) y Richard Hayward (batería). Posteriormente, hubo diversas variaciones entre sus integrantes.

Su álbum de presentación fue Little Feat (1971), con el que consiguieron un sobrio trabajo de corte “bluesero”. Fue bien acogido por parte de la crítica musical y, probablemente, sus canciones más meritorias eran: Willin’, Hamburger Midnihgt y Forty Four Blues/ How Many More Years. Como dato anecdótico, el gran Ry Cooder les acompañó en la grabación de dos temas.

Le siguió Sailin’ Shoes (1972). Globalmente, este disco se apreciaba más depurado. Aunque mantenía su base de rhythm & blues en varios cortes, resultaba más variado y más rockero que el anterior. Procede destacar el tema Sailin’ Shoes y una nueva versión de Willin’. De nuevo, recibieron buenas críticas con este logrado álbum y ya empezaron a tener un sitio entre las grandes bandas del rock norteamericano.

En 1973 publicaron Dixie Chicken con algunos cambios en su formación, especialmente la inclusión de Paul Barrère (personaje de peso en el futuro del grupo). El sonido de este disco se diversificó gracias a la aportación de varios músicos provenientes de Nueva Orleans. De este modo, sonaba “más negro”, más soul. Buen ejemplo de ello, son los cortes Dixie Chicken, Two Trains, On Your Way Down, Juliette o Fat Man In The Bathtub. También, cabe ensalzar la balada Roll Um Easy. El resto de las canciones mantenían una audacia y calidad excepcional. Por otra parte, este trabajo se adornó con la colaboración en los coros de Bonnie Raitt y Bonnie Bramlett. Todo ello, dio como resultado uno de sus mejores logros y un aumento en su popularidad y prestigio.

De entrada, Feats Don´t Fail Me Now (1974) tenía una preciosa portada como suele ser habitual en la obra de esta banda. Aquí, regresaron a su sonido sureño y rockero con temas destacados y potentes como: Rock’n’Roll Doctor, Oh Atlanta, The Fan o la canción que daba título al álbum. También, había ocasión para el sonido negro de estilo funky en Spanish Moon. En este disco volvieron a incluir voces destacadas en los coros: Emmylou Harris y Bonnie Raitt. Otra vez, alcanzaron uno de sus momentos álgidos. Tanto es así que, en muchos ámbitos, este álbum suele ser el predilecto de esta banda. Resulta difícil la elección entre éste y el anterior. Personalmente, el balance lo inclino ligeramente hacia Dixie Chicken.

Su siguiente entrega la titularon The Last Record Album (1975). Persistieron en la tendencia a la diversidad musical, aunque con un sonido más reposado. Inevitablemente, brillaban algunos cortes como All That You Dream o la balada The Long Distance Love. Las nuevas incorporaciones, Paul Barrère en especial, propiciaron la inclusión de connotaciones jazzísticas (Day Or Night, One Love Stand) que remedaban a los fantásticos Steely Dan. En suma, otro álbum destacado.

Ya desde el anterior trabajo, Lowell George fue cediendo protagonismo y empezó a desmarcarse de la banda debido a sus problemas personales y a sus proyectos en solitario. Su siguiente trabajo lo denominaron Time Loves A Hero (1977). En él, la aportación de su líder seguía decreciendo, a la vez que aumentaba la de Paul Barrère y Bill Payne. De igual modo, llamaba la atención su sonido limpio, elegante y probablemente más comercial. Sin duda, diferente al de su interesante etapa inicial. En algunos pasajes se acercaban al sonido de los Doobie Brothers. No es extraño, si se tiene en cuenta que en este disco colaboraron Jeff Baxter y Patrick Simmons. En otros, se aproximaban al jazz-rock de Steely Dann. Del conjunto destacaban Time Loves A Hero y Hi Roller. En definitiva, aún siendo un trabajo sobrio, puede tener menos encanto que los previos.

Su etapa gloriosa se cerró con el directo Waiting For Columbus (1978). En él, hicieron un excepcional repaso a su discografía esencial, demostrando moverse a la perfección en diversos estilos de la música norteamericana. Conviene prestar especial atención a este disco ya que algunos lo consideran como uno de los mejores directos del rock. De este modo, creo que puede ser un álbum idóneo para los que no conozcan este grupo y quieran iniciarse en su sonido y obra. Posteriormente, apareció una edición de lujo y más amplia de este trabajo (2002). Totalmente recomendable.

Durante los preparativos del lanzamiento de su primer disco en solitario, Thanks, I’ll Eat It Here (1979), Lowell George murió a la edad de 34 años, justo antes de acabar el siguiente álbum de la banda: Down On The Farm (1979). Así, teniendo en cuenta su falta de implicación en la grabación y su muerte prematura, la mayor parte del material fue completado por el resto del grupo. Este trabajo de corte más melódico de lo que era habitual, supuso un aceptable final a la carrera oficial de esta formación bajo la sombra de su líder. Aunque, más tarde, apareció un disco que reagrupaba rarezas llamado Hoy-Hoy! (1981).

Volviendo al mencionado disco de Lowell George, podría catalogarse como un trabajo discreto y tranquilo, con un sonido general próximo a la música negra (soul y rhythm & blues) e, incluso, con algún toque hispano. En cualquier caso, alejado del clásico de la primera etapa de Little Feat.

En una segunda etapa y bajo la batuta de Payne y Barrère, se han reagrupado para grabar álbumes de estudio y realizar giras de las que surgieron discos en directo: Let It Roll (1988) que fue bien acogido y tuvo un considerable éxito, Representing The Mambo (1989), Shake Me Up (1991), Ain’t Had Enough Fun (1995), Live From Neon Park (directo) (1996), Under The Radar (1998), Chinese Work Songs (2000), Extended Versions (directo) (2000), Late Night Truck Stop (directo) (2001), Waiting For Columbus (directo) (2002), Live At The Rams Head (directo) (2002), Down Upon The Suwannee River (directo) (2003), Kickin’ It At The Barn (2003), Highwire Act Live In St. Louis 2003 (directo) (2004), Barnstormin’ Live. Volume One (directo) (2005), Barnstormin’ Live. Volume Two (directo) (2005), Rocky Mountain Jam (directo) (2007) y Join The Band (2008). Todas estas grabaciones han tenido su reconocimiento, esencialmente por los adeptos del grupo. Aunque, el resultado no podía ser el mismo sin su carismático líder. Por otra parte, hay que convenir que cuando aparecieron estos trabajos primaba otro tipo de sonido. Por tanto, queda claro que su época más importante fue la primera.

Se han publicado múltiples recopilatorios de Little Feat, entre los que se pueden recomendar As Time Goes By: The Very Best Of Little feat (1994) o, de manera más completa, Hotcakes & Outtakes: 30 Years Of Little feat (4 CD) (2000).

En definitiva, estamos ante una “banda de culto” que sigue teniendo el respeto del mundo del rock, gracias a una serie de álbumes que dejaron para el disfrute de los melómanos. De éstos, me atrevo a destacar: Sailin’ Shoes, Dixie Chicken, Feats Don´t Fail Me Now, The Last Record Album y Waiting For Columbus. Además, han sabido fusionar con acierto casi todos los estilos de la música norteamericana, aunque predominara alguno de ellos según el disco en cuestión.

bruscas; 16-04-10

NA - 035
CRAZY HEART. Una película de amor a los músicos country
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Crazy Heart

Casi a la vez que su estreno en España con un titulado algo diferente, “Corazón Rebelde” en lugar de “Crazy Heart”, la Academia de Hollywood le ha concedido a esta película dos Oscars: al mejor intérprete masculino y a la mejor canción.

De entrada hay que decir que estamos ante una película que está bien, pero no es extraordinaria: es casi una road movie, con una historia de amor predecible, un retrato de decadencia y recuperación también predecible, el amor –odio entre el maestro marginado y su alumno exitoso, paisajes bonitos de la Norteamérica profunda y mucho, muchísimo, bourbon y tabaco.

Ha habido otras películas parecidas, algunas mejores. Pero hay tres aspectos a destacar, que es lo que hacen muy recomendable la película, sobre todos a quienes somos amantes de la música y no digamos a los que nos gusta el country: la interpretación de Jeff Bridges, el retrato que se hace de los entresijos del negocio de la música y por supuesto las canciones que adornan desde la apertura hasta los títulos de crédito. Por cierto cuando al final salen las referencias a la banda sonora, aparecen muchos otros títulos de clásicos country que no suenan en la película o lo hacen de refilón y que supongo aparecerán en el cd de la soundtrack, que así resultara aun más apetecible.

Jeff Bridges, está esplendido en su papel de músico country fondón y cincuentón, con un pasado brillante, ya en plena decadencia y que ha quedado reducido a actuar en bares, boleras y antros de mala muerte, al que su discográfica ya no quiere sacar discos, todo ello tras un descenso a los infiernos del alcoholismo y de los fracasos sentimentales.

Jeff se mimetiza tanto con el personaje que parece un miembro más de aquel fantástico y ocasional cuarteto que fueron los Highwaymen en los años 80 y 90, unos maduros e inolvidables Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson y Kris Kristofferson.

Y aparte de actuar estupendamente con sus dosis de amargura, mala leche, nostalgia, ternura, encanto seductor, cachondeo etc. canta bastante bien. Claro que tiene tras de él a un soberbio compositor: T. Bone Burnett, que a principios de los 70 ya andaba de gira con Delaney & Bonnie, después acompañó a Bob Dylan en el Rolling Thunder Revue Tour y que en sus casi 40 años de actividad ha sido productor de algunos de los músicos más inquietos e innovadores en un estilo que va desde el tex-mex hasta la actual “americana”, pasando por el folk rock y hasta la new wave. Y además de vez en cuando sacó un disco propio sin grandes pretensiones, pero bien hecho de la primera a la última canción.

Las canciones de T. Bone Burnett interpretadas por Bridges suenan muy bien, con unos grupos acompañantes desconocidos pero que tocan estupendamente, haciendo muy creíble la marcha que contagian a todos los espectadores de los garitos, que les aplauden, corean, chillan, bailan o siguen el ritmo con las manos y los pies.

El otro oscar se lo ha llevado la canción que abre la película “The Weary Kind”, interpretada en este caso por Ryan Bingham, una preciosa canción que nos recuerda a Link Wray, J.J.Cale o el mismísimo Kris Kristofferson.

Y luego tenemos la descripción de lo dura que es la vida para un artista country cuyo momento ya ha pasado y los abusos de los managers, de los contratistas de actuaciones o incluso de discípulos suyos, que no sólo triunfan con lo aprendido sino que compensan su sequía creativa con nuevas composiciones del viejo cantante, cuya angustiosa vida le sigue siendo motivo de inspiración creadora.

Por ultimo destacar la presencia del actor Colin Farell en el papel de joven cantante country en la cúspide del éxito y el enorme actorazo que es Robert Duvall, en un papel secundario pero de gran ternura.

Al salir del cine he recordado la primera película que vi de un jovencísimo Jeff Bridges, “The Last Picture Show” de Peter Bogdanovich, que si la película era buenísima, las canciones que sonaban continuamente, puro country de los 40 y 50, eran extraordinarias.

rockyboy; 13-03-10

NA - 034
TEN YEARS AFTER
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Ten Years After

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Ten Years After

En los años sesenta surgieron una serie de músicos británicos amantes del blues americano, entre los que se pueden destacar: Alexis Korner, Yardbirds, Jeff Beck, The Animals, Rolling Stones (en sus inicios), Fleetwood Mac (época de Peter Green), Led Zeppelin (en sus comienzos), Eric Clapton/Cream, John Mayall/Bluesbreakers, Rory Gallagher/Taste o Ten Years After. En este sentido, no se ciñeron a seguir la línea clásica de este estilo sino que lo mezclaron con rock, jazz y psicodelia. En definitiva, lo adaptaron a su propia idiosincrasia.

Ten Years After ha sido uno de los grupos destacados de esta tendencia. Su máximo esplendor llegó a raíz de su actuación en el festival de Woodstock. Allí, su líder Alvin Lee fue proclamado como “el guitarrista más rápido del rock”, pasando a formar parte de los héroes de la guitarra de aquella época: Jimi Hendrix, Eric Clapton, Jimmy Page, Jeff Beck o Pete Townshed, por ejemplo.

Ten Years After (1967) fue su presentación musical. Contenía un correcto compendio de temas de “corte bluesero”, propios y ajenos, con una versión de Help Me a la cabeza. No obtuvieron mucho éxito pero la situación cambió con su siguiente disco, titulado Undead (1968). Se trataba de un brillante testimonio en directo, cuyos momentos más emotivos podían encontrarse en I May Be Wrong, But I Won’t Be Wrong Always y Woodchopper’s Ball. En este último tema se podía constatar la rapidez de Alvin Lee a la guitarra. Este trabajo también será recordado por incluir I’m Going Home que se convirtió en el himno principal de esta banda.

La siguiente grabación de estudio la denominaron Stonedhenge (1968). Con ella lograron un excelente álbum en el que reunieron parte de sus canciones más representativas como Going To Try, Hear Me Calling y No Title. Si bien y en general, Ssssh (1969) suele ser el trabajo preferido por la crítica musical. Motivos no faltan ya que se trata de un potente disco con una notable calidad global. Además, contiene el espectacular tema I Woke Up This Morning. También, cabe resaltar su original portada, de corte psicodélico, acorde con la moda de la época. En la misma línea que las dos grabaciones precedentes, apareció Cricklewood Green (1970). Este destacable trabajo tenía su valía tan sólo por incluir el perdurable éxito Love Like A Man. Junto a Stonedhenge y Ssssh, creo que conforman la trilogía esencial del grupo.

No puede decirse lo mismo de Watt (1970) ya que su contenido era inferior a todo lo previo. Para sorpresa general, en 1971 publicaron A Space In Time, un interesante álbum con un sonido más acústico y cuidado que en otros trabajos. En definitiva, dejaron claramente su estilo habitual, haciéndolo algo más pop y comercial. Tuvo un considerable éxito, especialmente el single I’d Love To Change The World.

En 1972 se publicó Alvin Lee And Company que correspondía a grabaciones antiguas y en, ocasiones, ya conocidas. Por tanto, tiene un relativo interés. Ese mismo año apareció Rock & Roll Music To The World y en 1974 Positive Vibrations, pudiendo considerarse como obras de un buen nivel pero sin alcanzar los logros de las ensalzadas anteriormente.

Posteriormente, el grupo se disolvió pero se ha reagrupado, eventualmente, para trabajos como About Time (1989), Now (2005) o Evolution (2008) que no han supuesto una aportación especial a lo ya conocido. Insistían en la reiteración, máxime en una época en la que su sonido ya no resultaba tan atractivo.

Además de Undead, grabaron más directos como: Live At The Fillmore East (1970), Recorded Live (1973), Live (1990) o Roadworks (2005). De todos ellos, considero que el más logrado fue Goin’ Home! (1977). En él, hicieron una fantástica revisión de sus mejores canciones, destacando la incendiaria y larga versión de I’m Going Home grabada en el festival de Woodstock.

Se han hecho múltiples recopilatorios de esta banda, entre los que se puede aconsejar Anthology 1967-1971 (publicado en 2002). Por otra parte, existe una amplia discografía de Alvin Lee en solitario disponible para los entusiastas de esta formación.

En suma, puede decirse que el grupo Ten Years After escribió un capítulo importante del llamado rhythm and blues británico y del rock en general, en la etapa comprendida entre 1968-71.

bruscas; 13-03-10

NA - 033
JUDY COLLINS - 2 - Los años 70.
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Judy Collins

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Judy Collins

Al inicio de los años 70 Judy admite sufrir bulimia producida por su alejamiento del tabaco, que le produjo una dramática pérdida de peso; también, según refiere en su obra “Singing Lessons”, es en esta época en la que admitía haber sido adicta al alcohol, que le perjudicaría en su vida personal y profesional. Después de un programa de rehabilitación en Pennsilvania, en 1978 olvidaría ese problema para siempre.

El primer álbum grabado en este período es ‘Both Sides Now’ (1971) que era una recolección de los principales temas de los álbumes de la segunda parte de la década anterior.

Apareció posteriormente ‘Living’ (1971), un álbum que agrupaba canciones grabadas en actuaciones en diversos momentos de una gira de nuestra artista. Este álbum llegaría hasta el puesto 64 de la lista de Billboard. Contenía algunas canciones ya grabadas anteriormente. Además incluye la canción “Easy Times”, de Stacy Keach con quien, al parecer, había estado relacionada sentimentalmente en esa época.

Ese mismo año de 1971, “Open the Door (Song for Judith)” alcanza el puesto 90 de la lista de Billboard, estando 7 semanas en la lista.

El año siguiente sale al mercado ‘Colors of the Day. The Best of Judy Collins’ (1972), una recopilación de sus grandes éxitos hasta la fecha. Llegaría hasta el puesto 37 de la lista de Billboard. Estaba producido por Mark Abramson. La anécdota posterior al álbum es que el Presidente Clinton lo consideraba como uno de sus favoritos y además adjudicó a su hija el nombre de Chelsea, en recuerdo de una actuación de Judy en la que le impresionó su interpretación de “Chelsea Morning”.

Un año después, aparece un disco con gran implicación política ‘True Stories and Other Dreams’ (1973). Llegaría hasta el puesto 27 de la lista de álbumes de Billboard. Contenía la canción “Cook with Honey” con la que alcanza el puesto 32 de la lista de Billboard, estando 11 semanas en la lista de singles. Contenía también una canción de Stephen Stills, “So Begins the Task” y una de Tom Paxton, “The Hostage”. Aparece también en el álbum “Fisherman Song”, y la interpretaría en sus apariciones de años posteriores en el programa de televisión ‘Sesame Street’.

Se embarca en un proyecto ambicioso como es la dirección de la película ‘Antonia: A Portrait of a Woman’ (1974), dedicada a glosar la vida de Antonia Brico, la que había sido su preceptora, trabajo que realiza junto a Jill Godmillow y que obtiene una nominación al Oscar de la Academia, como mejor trabajo documental.

El álbum siguiente que publica es ‘Judith’ (1975) que alcanzaría el puesto 17 de la lista de Billboard. Destacan los temas “The Moon Is a Harsh Mistress” de Jimmy Webb, “Salt of the Earth” de Mick Jagger y Keith Richards, “City of New Orleans” de Steve Goodman, tres temas de producción propia, “Houses”, “Song for Duke” y “Born to the Breed”. Pero sobre todas se situaría “Send in the Clowns”, de Stephen Sondheim, que es posiblemente la mejor canción de esta época, y que llevaría en ese año a nuestra artista a obtener el premio Grammy de Canción del Año. La canción alcanza también el puesto 36 de la lista de Billboard, permaneciendo 11 semanas en la lista.

Es el momento en que participa en varios episodios (796,812,961,1051,1061) de 'Sesame Street' (conocido por aquí como 'Barrio Sésamo') programados en Estados Unidos entre diciembre de 1975 y diciembre de 1977.

‘Bread And Roses’ (1976) es su siguiente álbum, y en él trata de fusionar sus convicciones de cantante reivindicativa con el éxito comercial que había supuesto su álbum anterior. El álbum toma el nombre de la canción que lo abre, que se basa en un poema de James Oppenheim de 1912, asociado a una huelga realizada por los trabajadores del sector textil en Lawrence, Massachusetts. Interpreta en este álbum a Víctor Jara, “Plegaria a un labrador”; a Leonard Cohen, “Take This Longing” y a Elton John, “Come Down in Time”. Hay dos composiciones propias “Out of Control” y “Marjorie”. Destaca la interpretación que hace de “Spanish is the Loving Tongue” , canción de amor de cowboys que estaba basada en un poema de Charles Badger Clark y que había sido originalmente titulada “A Border Affair”.

Durante el año 1977 es operada de las cuerdas vocales, al parecer era una operación similar a la que tuvo que someterse Julie Andrews. En el caso de Julie no tuvo éxito, pero si en cambio en el caso de Judy, con lo que quedó totalmente restablecida.

‘So Early in the Spring… The First 15 Years’ (1977) aparece en este tiempo. Se trata de una cuarta recopilación de su obra hasta ese año. Llegaría hasta la posición 42 de la lista de Billboard.

En 1977 Judy participaría como artista invitada en 'The Muppet Show' (conocido por aquí como 'Los Teleñecos'). En él vuelve a versionar “Send in the Clowns”, que en ese año de 1977 alcanza el puesto 19 de la lista de Billboard, estando 15 semanas en la lista.

El año siguiente, 1978, conoce a Louis Nelson, diseñador con quien comienza una vida de pareja y con quien se casaría justamente el día que se cumplía el 18 aniversario de la fecha en que fueron presentados.

‘Hard Times for Lovers’ (1979) fue su siguiente trabajo. Alcanzaría el número 54 de la lista de Billboard, mientras que la canción que da título al ábum llegaría a situarse en el puesto 66 de la lista de singles, igualmente de Billboard, estando 6 semanas en la lista. Estaba producido por Gary Klein, mientras que Lee Holdridge era el responsable de los arreglos así como de la dirección de los acompañamientos musicales. Incluía canciones de Randy Newman, “Marie”; una extraordinaria versión de “Desperado”, original de Glenn Frey y Don Henley, miembros de Eagles, y servía el álbum para iniciar una nueva faceta de nuestra artista, la de interpretar temas de películas o de musicales. De esta manera, se incluían “I’ll Never Say Goodbye” de la película ‘The Promise’ y “Through the Eyes of Love” de la película ‘Ice Castles’ que popularizó Melissa Manchester.

Ese mismo año, 1979, se publica el álbum 'The Stars Come Out on Sesame Street' en el que se contienen dos interpretaciones: "One Thing Leads to Another" y "Yesterday, Today and Tomorrow". El album contenía interpretaciones que varias de las estrellas invitadas a Sesame Street habían interpretado en los diferentes programas en los que habían participado. Eran Helen Reddy, Johnny Cash, The Pointer Sisters, Madeline Kahn, Ray Charles, Lena Horne y José Feliciano los que participaron en ese trabajo.

‘Running for My Life’ (1980) es el ultimo de los trabajos de Judy Collins en la década de los setenta. Llegaría solamente a situarse en el puesto 142 de la lista de Billboard. Incluía, como destacables, tres temas propios: “Running for My Life”, “This Is the Day” y “Wedding Song” así como una versión nueva de “Marieke” de Jacques Brel.

jemarba; 26-02-10

NA - 032
TRAFFIC
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Traffic

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Traffic

En mi opinión, Steve Winwood es uno de los grandes del rock, quizás no del todo valorado por el gran público. Esta crítica puede servir para conocer más a fondo la obra de este músico y para revitalizar su figura.

Siendo todavía adolescente formó parte de Spencer Davis Group, moviéndose entre el soul y el rhythm & blues y legando éxitos del calibre de I’m A Man, Keep Of Running o el inolvidable Gimme Some Lovin’. Esto le elevó a la categoría de “niño prodigio” de la música. No obstante, la banda tuvo una corta trayectoria que puede condensarse en cualquier recopilatorio al respecto.

Este multi-instrumentista fundó en 1967 el grupo Traffic. A su lado estaban tres acompañantes de lujo: Dave Mason (guitarra), Chris Wood (saxo y flauta) y Jim Capaldi (batería y percusión). Desde el primer momento, dieron un enfoque diferente al sonido de la época de Spencer Davis Group. En general, destacaron por hacer una música original, innovadora, muy trabajada y de alta calidad.

Traffic tuvo dos etapas claramente diferenciadas. En la primera, aunque guardaban un cierto poso de soul y rhythm & blues, se decantaron hacia el rock psicodélico que era la música de moda en aquel momento. Si bien, añadían ciertos matices ya que elaboraban mucho las canciones y las enriquecían con diversidad de instrumentos (guitarras, bajo, batería, percusión, órgano, piano, teclados, mellotron, saxo, flauta, sitar, etc). Esto imprimía al grupo una personalidad y distinción especial. En cambio, su segunda etapa la enfocaron claramente hacia una fusión del jazz, rock y folk. En este caso, es posible que pusieran algunos cimientos del llamado rock progresivo, concepto difícil de delimitar.

En pleno movimiento hippie debutaron con dos excelentes singles: Paper Sun y Hole In My Shoe. Enseguida, grabaron su primer disco, Mr. Fantasy (1968), que tuvo un enorme impacto por las connotaciones musicales de su primera etapa, ya comentadas anteriormente. Además, el álbum incluía grandes temas que se identifican con esta banda como: Heaven Is In Your Mind, No Face/ No Name, No Number, Dear Mr.Fantasy, Dealer o Coloured Rain. En definitiva, fue un buen ejemplo de la nueva psicodelia británica. En su edición americana este trabajo apareció con otro nombre (Heaven Is In Your Mind) y resultó más completo al incluir los dos singles previos.

En la misma línea argumental y con similar calidad le siguió Traffic (1968). De este brillante trabajo convendría destacar los cortes You Can All Join In, Pearly Queen y Don’t Be Sad. Aunque, entre todos ellos sobresalía claramente el clásico Feelin’ Alright? de Dave Mason, del que realizó una espléndida versión Joe Cocker.

Esta primera etapa se cerró con Last Exit (1969), un álbum discreto y sin llegar a la cuota de calidad de los anteriores. Estaba compuesto por una cara en directo, fruto de una gira previa, y por otra de estudio en la que aparecían dos magníficos temas: Shangai Noodle Factory y Medicated Goo.

Después de este trabajo la banda se disolvió, al parecer por las hostilidades entre Winwood y Mason. Aprovechando la despedida se editó Best Of (1969), un recopilatorio que agrupó correctamente los mejores temas de su primera etapa.

Acto seguido de la separación, Steve Winwood se embarcó en la aventura de formar el “supergrupo” Blind Faith con Eric Clapton (ex Cream), Ginger Baker (ex Cream) y Rick Grech (ex Family). Publicaron el excelente disco Blind Faith (1969) pero, desgraciadamente, el excesivo protagonismo de sus componentes hizo que dicha formación desapareciese.

En 1970 Traffic volvió a unirse como trío, ya sin Dave Mason, dando un giro radical a su trayectoria y adentrándose claramente en su segunda etapa. En este sentido, grabaron John Barleycorn Must Die (1970), probablemente su obra maestra. Se trataba de un prodigioso trabajo en el que mezclaban jazz, rock, folk y rhythm & blues. Todas sus canciones eran buenas, aunque conviene hacer mención especial a Glad (fantástico instrumental de jazz-rock), Freedom Rider, Empty Pages y la canción de corte folk que daba título al álbum.

Welcome To The Canteen (1971) fue su primer directo. Puede considerarse como un aceptable álbum en el que llamaba la atención una potente versión del Gimme Some Lovin’ de los Spencer Davis Group. Para esta grabación incorporaron a Rick Grech (bajo), Jim Gordon (batería) y Reebop Kwaku Baah (percusión).

Continuando con la tendencia de fusión, iniciada en John Barleycorn Must Die, editaron dos excelentes discos: The Low Spark Of High Heeled Boys (1971) y su casi gemelo Shoot Out At The Fantasy Factory (1973). Ambos mantenían la misma línea conceptual que el anterior y un nivel de calidad uniforme y evidente. Podría decirse que estos tres álbumes completan, junto a Mr. Fantasy y Traffic, la obra esencial del grupo.

De nuevo, volvieron a publicar otro directo titulado On The Road (1973). Creo que esta vez lograron su mejor aportación grabada en vivo. Posteriormente, sacaron al mercado When The Eagle Flies (1974), un interesante y agradable trabajo pero inferior a los resaltados en el texto. De él, conviene destacar el tema Dream Gerrad.

Far From Home (1994) supuso la última entrega de estudio de los Traffic. Esta vez como dúo (Winwood y Capaldi), ya que Mason se desentendió del proyecto y Wood había muerto en 1983. Fue un buen disco pero más comercial que los anteriores, alejándose de su sonido habitual y sonando más a soul y rhythm & blues. Estaba claro que seguía la misma dirección que había trazado Steve Winwood en solitario.

Aún hubo una última reunión de Traffic (Winwood y Capaldi) en 2005 de la que surgió The Last Great Traffic Jam. En ella, hicieron un recorrido en directo por su repertorio más notable.

Por supuesto, existen recopilaciones amplias del grupo entre las que cabe comentar: Feelin’Alright: The Very Best Of Traffic (2000) y otra más curiosa: Keep On Running (1991), en la que se realiza una mirada retrospectiva a la aportación de Steve Winwood en Spencer Davis Group, Traffic, Blind Faith y en solitario.

De otro modo, las trayectorias individuales de los componentes del grupo han sido muy dispares. Así, Dave Mason no ha tenido un excesivo éxito. Por el contrario, Jim Capaldi ha publicado buenos trabajos como: Fierce Heart (1983), Some Come Running (1988) y, sobre todo, Electric Nights (1979). Lamentablemente, su carrera se vió truncada por su muerte en 2005. Mientras, el bagaje musical de Steve Winwood está plagado de éxitos, con soberbios álbumes como: Arc Of A Diver (1980), Talking Back To The Night (1982), Roll With It (1988) y, especialmente, Back In The High Life (1986).

Finalmente, quisiera concluir sugiriendo que tanto Steve Winwood como Traffic deberían ocupar un lugar destacado en el mundo del rock.

bruscas; 19-02-10

NA - 031
JUDY COLLINS - 1 - Los años 60.
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Judy Collins

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Judy Collins

Pocos artistas tienen la permanencia en el tiempo conseguida por Judy Collins. Durante más de 50 años, sus dulces entonaciones han acariciado nuestros oídos, y la poesía de sus rimas han galvanizado a toda una generación. Ha publicado más de 40 álbumes, ha conseguido numerosas posiciones en el Top 100, Nominaciones a los Premios Grammy y sus ventas de álbumes le han llevado a conseguir un buen número de discos de oro y platino.

Judith Marjorie Collins nació en Seattle, estado de Washington el día uno de mayo de 1.939 siendo sus padres Charles (Chuck) Collins y Marjorie (Byrd, de soltera) Collins, que tendrían cuatro hijos del matrimonio.

Crecería en Denver, Colorado donde estableció una estrecha relación con su padre, una personalidad de la radio, ciego y líder musical. El fundamento musical de Judy Collins fue el piano clásico desde los cinco años de edad. Cuando tenía 10 años estudió con la directora Antonia Brico (antigua discípula de Jan Sibelius), que había conseguido su fama dirigiendo las más notables orquestas sinfónicas de Europa y Estados Unidos. A ella, Judy le dedicaría la película "Antonia, a Portrait of a Woman", que en 1974 produciría y codirigiría junto a Jill Godmilow y que recibiría una nominación de la Academia, siendo considerada por la revista Time como una de las diez mejores películas del año; posteriormente, en 2003, por sus valores culturales, históricos y estéticos, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos lo declararía como elegido para ser custodiado por el National Film Registry.

Con 13 años haría su debut frente al público interpretando el "Concierto para dos pianos" de Mozart. A los 17 años debutaría cantando en la Convención Kiwanis Club, ya que había ganado el Certamen “Star of Tomorrow”. A los 20 años la música de artistas tales como Woodie Guthrie y Pete Seeger, así como la revitalización de las canciones folk tradicionales, la llevaron a dejar el piano para aprender a tocar la guitarra. Pronto se la vería cantando en los clubs de folk de Denver, Boulder y Central City en Colorado, en el Gate of Horn en Chicago y recalar en el Greenwich Village de Nueva York. Sería allí donde, después de una actuación en 1961, Jac Holzman de Elektra Records la ofreció firmar con esa compañía un contrato, que les mantendría unidos durante 35 años y que comenzaría con la grabación de cinco álbumes que estarían conteniendo materiales tradicionales folk. Serían éstos: 'Maid of Constant Sorrow' (1961), 'Golden Apples of the Sun' (1962), 'Judy Collins 3' (1963), 'The Judy Collins Concert' (1964) y 'Fifth Album' (1965).

Antes de iniciarse su relación con Elektra, Judy Collins se había casado en 1958 con su primer marido, Peter Taylor, Fruto de ese matrimonio nacería al año siguiente Clark Collin Taylor. El matrimonio finalizaría en 1965 en divorcio.

'Maid of Constant Sorrow' (1961) fue el álbum con el que se iniciaba la historia discográfica de Judy Collins, un álbum totalmente compuesto de temas tradicionales en los que la voz de la artista sonaba con potencia y credibilidad, interpretando temas que estaban en las mentes de los jóvenes y no tan jóvenes de la época. El tema que daba nombre al álbum era una canción folk que había sido grabada por Dick Burnett, un 'fiddler' ciego de Kentucky, con el título de "Farewell Song" en 1913. Fred Hellerman y Walter Raim la acompañarían con la segunda guitarra, Erik Darlingen fue el banjo y Bill Lee en el bajo. Incluía una selección de canciones tradicionales que contemplaba desde canciones escocesas como "Wild Mountain Theme" hasta standards irlandeses como "Bold Fenian Men" y "The Prickilie Bush"; también comprendía temas oscuros como "Tim Evans", "Wars of Germany" y "John Riley". Eran canciones protesta similares a las de los primeros tiempos de Dylan.

'Golden Apples of the Sun' (1962) sería el segundo álbum, en el que nuevamente presentaba temas tradicionales y daba nombre al álbum con el título del primer corte, que se fundaba en un poema de W. B. Yeats de título 'The Song of Wandering Aengus'. En esta ocasión Judy Collins se acompañaría de su guitarra y del piano, siendo Walter Raim el responsable de la segunda guitarra y el banjo, mientras que Bill Lee (padre de Spike Lee) el que grabaría el bajo.

En este año de 1962 le sería diagnosticada tuberculosis, poco antes de su debut en el Carnegie Hall, lo cual le supuso estar seis meses en un hospital.

Judy empezó a sentirse atraída por los poetas sociales de la época, fundamentalmente por Pete Seeger y Bob Dylan, así en su tercer álbum ‘Judy Collins 3’ (1963), incluiría sus versiónes de “Master of War” y “Turn, Turn, Turn” respectivamente. También incluía “Deportee” de Woody Guthrie (en la que se puede comprobar la magnífica pronunciación que tiene Judy Collins del idioma español), “The Bells of Rhymney” de Pete Seeger, aunque posiblemente la mejor canción de ese álbum fuese “Hey Nelly Nelly”. El álbum contó con Walter Raim a la guitarra y el banjo, con Bill Takas al bajo y con Roger McGuinn (antes que formase parte de The Byrds), que la acompañaría en algunos temas con la guitarra y el banjo. El álbum alcanzaría la posición 126 de las listas de Billboard en el año 1964.

El 21 de marzo de 1964, Judy Collins actuó en la sala del Ayuntamiento de Nueva York, con sólo 24 años, y de la grabación de esa actuación se editaría ‘The Judy Collins Concert’ (1964), que sería puesto a la venta en el mes de octubre del mismo año. En ese concierto sólo interpretaría una canción, "Hey Nelly Nelly", que había sido incluida en el álbum anterior, dos temas considerados tradicionales no grabados con anterioridad, "Bonnie Boy Is Young" y "Wild Rippling Water", siendo el resto de los temas interpretados, excepto uno, "Cruel Mother", pertenecientes a autores contemporáneos de esa época. Prestó una gran atención a Tom Paxton cantando "The Last Thing on My MInd", "My Ramblin' Boy" (coreada por el público) y "Bottle of Wine", a Fred Neil cantando "Tear Down The Walls", a Bob Dylan cantando "The Lonesome Death Of Hattie Carroll" (lo hacía solo unas semanas después de que se hubiese publicado el álbum 'The Times They Are A-Changin'’, donde el genio de Duluth grababa esa canción por vez primera), a Richard Weismman cantando "Medgar Evers Lullaby", así como a un joven y bisoño John Phillips, de quien presentó "Me and My Uncle". El conjunto del concierto es una pieza maestra entre las grabaciones en directo que se hicieron en la época.

El año siguiente, 1965, es cuando se publica 'Fifth Album', un conjunto de baladas y materiales de compositores contemporáneos que serían luego universalmente reconocidos. El álbum comprende "Tomorrow is a Long Time", “Daddy You've Been on My Mind" y “Mr. Tambourine Man" de Bob Dylan, "Thirsty Boots" de Eric Andersen, "In the Heat of the Summer" de Phil Ochs, "Early Morning Rain" de Gordon Lightfoot, "Carry It On” de Pete Seeger y "It Isn't Nice" de Malvina Reynolds, completándose con dos canciones tradicionales: "So Early, Early in the Spring" y "Lord Gregory". Para la grabación de este álbum, Judy Collins contó con la aportación de un significado grupo de músicos, algunos de ellos ya habituales como Danny Kalb, Bill Lee o Bill Takas, pero además contó con otros que serían después personajes muy notorios en el panorama musical de los años sesenta, como Richard Farina, John Sebastian o Eric Weissberg. Intervinieron también Chuck Israels y Bob Sylvester. Como siempre Judy, además de la parte vocal, sería la que grabase la guitarra y el piano. El álbum contiene la que a mi modesto juicio es la mejor canción que grabaría Judy Collins en la década de los sesenta, y que es, nada más y nada menos, que la versión que hace de "Thirsty Boots" del canadiense Eric Andersen. El álbum llegaría hasta el puesto 69 de la lista de álbumes de Billboard.

Siguiendo con la producción discográfica de Judy Collins de esta década nos aparece ‘In My Life’ (1966), que sería un álbum que rompería moldes con respecto a lo publicado con anterioridad, debido a que por primera vez utilizaba el apoyo de una orquesta. Joshuan Rifkin sería el arreglador autor del trabajo, producido por Mark Abramson, e incluiría nuevamente canciones de los cantautores contemporáneos; así del álbum merecen destacarse: "Tom Thumb's Blues" de Bob Dylan, "Hard Lovin' Loser" de Richard Farina, "Suzanne" (fue la primera en grabarla, antes incluso que el autor) y "Dress Rehearsal Rag" de Leonard Cohen, y "Sunny Goodge Street" de Donovan. También tenía dos canciones emblemáticas de la carrera de Judy: "I Think It's Going To Rain Today" de un casi desconocido Randy Newman y la que daba nombre al álbum: "In My LIfe" de los ya más que muy conocidos Lennon y McCartney. El álbum llegaría a alcanzar el puesto 46 de las listas de Billboard en 1967.

"Hard Lovin' Loser" fue la primera de las canciones de Judy Collins que entró en las listas de Billboard, lo hizo en 1967 y llegó al puesto 97. Estuvo solo 2 semanas en la lista.

El trabajo siguiente de Judy Collins sería ‘Wildflowers’ (1967) que sería el álbum que alcanzaría la mejor posición de sus trabajos en las listas de Billboard, ya que se situaría en el número cinco. Estaba producido por Mark Abramson y mantenía a Joshua Rifkin como director y arreglador de la música. En él, Judy además de cantar, tocaba la guitarra, el piano y un teclado eléctrico. El álbum contenía tres canciones de Leonard Cohen, "Sisters of Mercy" , "Priests" y "Hey, that's No Way To Say Goodbye"; dos de Joni Mitchell, "Michael from Mountains" y "Both Sides Now", que le llevaría a conseguir el Grammy de Mejor Interpretación Folk del Año. Incluía una versión de "La chanson des vieux amants" de Jacques Brel y por primera vez dos temas propios: "Sky Fell" y "Albatross". Esta última sería elegida como tema de la película que adaptaba la novela ganadora del Premio Pulitzer de 1964, "The Subject Was Roses", escrita por Frank D. Gilroy.

Ese mismo año produce un álbum, ‘Save the Children: Songs For The Hearts Of Women’ (1967), junto a Ethel Raim Dunson para la organización Women Strike a través de Peace Records, álbum en el que intervienen entre otras: Odetta, Malvina Reynolds, Joan Baez, Mimi Farina, Buffy Sainte-Marie, Viveca Lindfors, The Pennywhistlers, Barbara Dane, Hedy West y Janis Ian. En él Judy interpreta “La colombe” de Jacques Brel, “Legend of a Girl Child Linda” junto a Joan Baez y Mimi Farina, cerrando el álbum cantando junto a Joan Baez “Oh, Had I A Golden Thread” de Pete Seeger.

A comienzos de 1968 obtendría el premio Grammy a la mejor interpretación folk por “Both Sides Now”.

"Both Sides Now" fue la canción que más alto estuvo situada en las listas de Billboard, llego al puesto 8 en 1968. Estuvo 11 semanas en la lista.

'Who Knows Where the Time Goes' (1968) es su siguiente trabajo de estudio y llegaría al puesto 29 de la lista de Billboard. Estaba producido por David Anderle con el concurso de varios músicos muy bien conocidos, entre los que se encontraba Stephen Stills, consiguiendo un trabajo de sonido rock-country muy ecléctico marca de la casa. Cantaba canciones de Bob Dylan, "I Pity the Poor Inmigrant", de Leonard Cohen, "Story of Isaac" y "Bird on the Wire", una canción tradicional, "Pretty Polly", una canción propia, "My Father", y sobre todas ellas sobresalía "Someday Soon" una canción de Ian Tyson que con el paso del tiempo sería otra de las canciones más conocidas a lo largo de su extensa carrera. Durante las sesiones de grabación se llevaría a cabo también la del single que incluiría su versión del tema de Joni Mitchell “Chelsea Morning”, con “Pretty Polly” como cara B.

Es en esta época, cuando Judy, divorciada, mezcla el trabajo con el amor de Stephen Stills, quien en el primer trabajo que realiza con David Crosby y Graham Nash, incluyen como apertura de su primer álbum 'Crosby, Stills & Nash' la canción "Suite: Judy Blue Eyes" dedicada a Judy.

No hay grabaciones de estudio realizadas en el año 1969, en el que Judy Collins ve situarse tres de sus canciones en posiciones de la lista de Billboard.

"Someday Soon" fue la tercera de las canciones que se situaron en la lista de Billboard, lo hizo en 1969, alcanzando el puesto 55. Estuvo 6 semanas en la lista.

"Chelsea Morning" también se situó en la lista de Billboard de singles alcanzando ese mismo año la posición 78. Estuvo 4 semanas en la lista.

"Turn, Turn, Turn" sería la tercera de las canciones de Judy Collins que se colocarían el las listas de Billboard en 1969, su mejor posición fue el puesto 69. Estuvo 7 semanas en la lista.

La producción discográfica final de la década de los sesenta de Judy Collins es ‘Whales & Nightingales’ (1970) que llegaría a situarse en el puesto 17 de la lista de álbumes de Billboard. Estaba producido por Mark Abramson e incluía, entre otras, canciones de Joan Baez, "A Song for David", de Jacques Brel, "Sons Of", de Pete Seeger, “Oh, I Had the Golden Thread”, de Bob Dylan, "Time Passes Slowly", tres canciones tradicionales, "Farewell to Tarwathie", "Gene's Song" y "Simple Gifts", así como dos canciones propias, "Nightingale I" y "Nightingale II". Finalizaba el álbum con la interpretación de “Amazing Grace”, himno cristiano inglés que interpreta Judy Collins con una fuerza y voz de soprano excepcionales. Interpretación excepcional de esta canción que no ha sido igualada por nadie. La canción se grabó en la Capilla de San Pablo de la Universidad de Columbia por la acústica que ofrecía, Judy eligió una versión "a capella" y fue acompañada de un coro de cantantes aficionados amigos. Como siempre Judy se responsabilizaría de acompañar las canciones del álbum interpretando la guitarra y el piano.

"Amazing Grace" fue la última de las canciones de Judy que se situó en las listas de Billboard, en esta década, lo haría en 1970, llegando a tener el puesto 15 como mejor posición. Estuvo 15 semanas en la lista.

Y con la referencia a estos últimos trabajos y logros, terminamos de relatar la obra de esta gran artista de múltiples facetas durante los años de la década de los sesenta. Próximamente procederemos a continuar con su aportación a la historia de la música en la década de los años setenta.

jemarba; 12-02-10

NA - 030
THE BAND
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The Band

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The Band

A pesar de ser recordada como la banda que acompañó ocasionalmente a Bob Dylan, The Band tuvo una inestimable trayectoria por sí sola y un peso específico en el mundo del rock.

Esta formación estaba compuesta por cuatro canadienses: Robbie Robertson (guitarra), Richard Manuel (voz y piano), Rick Danko (voz y bajo), Garth Hudson (teclados) y el norteamericano Levon Helm (voz y batería). Todos ellos y especialmente Garth Hudson, tenían la virtud de ser excepcionales multiinstrumentistas.

The Band supuso una alternativa al rock psicodélico imperante en ese momento. Surgieron a contracorriente y aportaron una música sobria y sin alardes. En esencia, su sonido era rock aunque también eran permeables a otros estilos de la música tradicional americana como folk, country o la “música negra” en general. Por otra parte, si bien utilizaban los instrumentos convencionales del rock, también prodigaban otros (órgano, acordeón, violín, mandolina, tuba, saxo, clarinete o trompeta) que daban una mayor elegancia a su sonido.

En sus inicios eran conocidos como The Hawks y tenían reconocimiento en Canadá como banda de acompañamiento de Ronnie Hawkins, pero hay que convenir que su proyección definitiva aconteció cuando conocieron a Bob Dylan. Con él hicieron célebres giras cuando “electrificó” su música y grabaron trabajos de envergadura en la discografía de este autor como Planet Waves (1974), el directo Before The Flood (1974) o The Basement Tapes (1975).

En 1968 publicaron su primer álbum en solitario titulado Music From Big Pink. El nombre surgió como homenaje a la casa de Woodstod en la que grababan con Bob Dylan. Resultó una agradable sorpresa en el ambiente musical del momento ya que representaba un rechazo en toda regla a la moda innovadora de la época y una apuesta por el retorno a lo tradicional y las raíces de la música americana. Este aclamado e influyente trabajo reunía un compendio de excelentes temas propios más una versión del I Shall Be Released de Dylan. Sin lugar a dudas, por encima de todos ellos brillaba The Weight, una auténtica obra maestra. El disco se convirtió en uno de los mejores álbumes debutantes del rock.

En plena euforia y reconocimiento, grabaron The Band (1969) con el que alcanzaron el punto más álgido de su carrera. Haciendo honor al título, sonaban como una banda perfectamente acoplada, sin que nadie destacara en especial. Siguiendo un concepto similar al anterior, este trabajo incluía canciones importantes del grupo como The Night They Drove Old Dixie Down o Up On Cripple Creek. Podría decirse que consiguieron su disco más maduro y fascinante. Escuchado en la actualidad, sigue teniendo una agradable vigencia.

Su siguiente entrega la titularon Stage Fright (1970). En su conjunto era un excelente álbum pero de menor nivel que los dos anteriores. Aportaba el clásico de su repertorio The Shape I’m In. Con Cahoots (1971) comenzó a reflejarse el cansancio de la banda. Podría catalogarse como un trabajo de menor entidad con algún destello de calidad aislado (Life Is A Carnival). Felizmente, resurgieron a raíz de Rock Of Ages (1972). Este disco albergaba un fantástico documento en directo con sus mejores canciones, recogido en un doble CD y con la colaboración de Bob Dylan en cuatro temas.

De nuevo, con Moondog Matinee (1973) se distanciaron bastante de su mejor momento y de sus grandes composiciones, recurriendo a versiones de otros autores. Volvieron a resarcirse con Nothern Lights Southern Cross (1975) aunque, del mismo modo que ocurrió con su tercera obra, este sobrio y meritorio trabajo no pudo alcanzar la categoría de los dos primeros. De su contenido destacaba el clásico Ophelia.

Un buen resumen de lo editado hasta entonces y, por tanto, correspondiente a su etapa más interesante puede encontrarse en The Best Of The Band (1976). Al año siguiente apareció Islands que podría considerarse como un trabajo de compromiso y escaso interés.

Afortunadamente, The Last Waltz (1978) fue la despedida a lo grande del grupo, en un fastuoso concierto y rodeados de “primeros espadas” del rock como: Bob Dylan, Neil Young, Eric Clapton, Van Morisson, Neil Diamond, Joni Mitchell, Muddy Waters, Paul Butterfield, Dr. John, Ron Wood o Ringo Starr. Además, para mayor lucimiento el evento fue filmado por Martin Scorsese.

Posteriormente, el grupo se reformó, sin Robertson, para publicar Jericho (1993), High On The Hog (1996), Jubilation (1998). Los resultados fueron discretos y carentes del encanto de antaño.

No obstante, si se considera la trayectoria global de esta formación, The Band ha pasado a la posteridad como una de las leyendas del rock y sus dos primeros discos están entre los más selectos e influyentes. Aunque, intuyo que este mérito ha sido reconocido por sus colegas del rock y la crítica musical pero no por el público mayoritario.

bruscas; 01-02-10

NA - 029
13TH FLOOR ELEVATORS
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13th Floor Elevators

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13th Floor Elevators

Proveniente de Austin (Texas), este grupo fue uno de los pioneros de la psicodelia musical de los años sesenta. Parece ser que su nombre surgió en alusión a la fobia que tienen los americanos al piso número 13 de los edificios. Esta cuestión, bien podría ser una insinuación de intenciones en cuanto a la dirección musical que pretendían tomar hacia terrenos oscuros y poco explorados.

No sonaban técnicamente bien ya que la producción brillaba por su ausencia pero su éxito se basaba en: la enigmática voz de su cantante, un correcto trabajo del guitarrista y baterista y, en particular, una especie de burbujeo, como si de agua hirviendo se tratara, que afloraba como efecto especial de fondo en gran parte de sus canciones.

La corta vida de esta banda siempre estuvo condicionada por la presencia de las drogas, especialmente en su líder Roky Erickson. A pesar de ello, se convirtieron en una banda de culto para diversas formaciones de rock psicodélico, garage rock o punk.

Después de curtirse por diferentes escenarios de Texas e impulsados por el éxito del single You’re Gonna Miss Me, publicaron The Psychedelic Sounds Of The 13th Floor Elevators (1966). Éste se convirtió en su álbum más emblemático y en uno de los más importantes del movimiento psicodélico. Su portada iba muy acorde con el contendido y ha quedado como una de las más representativas de esta tendencia. En su interior incluía su anterior éxito You’re Gonna Miss Me, uno de los temas abanderados de la psicodelia, y otros cortes interesantes como Splash 1, Reverberation, Roller Coaster, Fire Engine y Tried To Hide que daban al disco una valía global.

Siguiendo el enfoque conceptual del anterior, apareció Easter Everywhere (1967). A este álbum se le ha dado una menor notoriedad pero en su conjunto mantenía un destacable nivel. Buen ejemplo de ello puede ser su tema Slip Inside This House. Como dato anecdótico, resulta un tanto sorprendente que una banda de estas características hiciera una versión de Bob Dylan (Baby Blue).

Acto seguido, el grupo se deshizo por las drogas y problemas entre sus integrantes aunque les dio tiempo a despedirse con Bull Of The Woods (1968). En este trabajo apenas colaboró su líder al ser ingresado en un psiquiátrico. Esta publicación no aportó nada nuevo y de interés a su obra. Ese mismo año, también publicaron Live en el que hacían un repaso a sus canciones más notables.

Después de salir del psiquiátrico, Rocky Erickson intentó reconducir su carrera en solitario con cierta anarquía y, en consecuencia, sin lograrlo adecuadamente.

Como es habitual en el negocio de la música, se puede optar por un recopilatorio del grupo como The Very Best Of The 13th Floor Elevator: Going Up (1994). En cualquier caso, considero más indispensable hacerse con su primer trabajo.

Finalmente, se puede decir que los 13th Floor Elevators forman parte de la crónica negra del rock. Representan al típico grupo que deslumbra con un primer disco y, en poco tiempo, cae en barrena a nivel personal y profesional por diferentes motivos. No obstante, se convirtieron en toda una leyenda de la psicodelia y dejaron para la posteridad su extraordinario e influyente primer álbum que cuatro décadas después no deja indiferente a quien lo escucha. Si bien, hay que reconocer que la voz tan personal del cantante y el sonido tan reiterativo de esta formación pueden resultar cansinos.

bruscas; 27-12-09

NA - 028
STEVIE WONDER
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Stevie Wonder

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Stevie Wonder

Stevie Wonder es uno de los grandes de la “música negra” de todos los tiempos. En mi opinión, por encima de otros músicos con mayor impacto mediático actual. Me refiero, por ejemplo, a Michael Jackson al que últimamente muchos le catalogan como el más grande de múltiples facetas. ¿El más grande del pop?. Que yo sepa, se llama Paul Mc Cartney. ¿El más grande del soul, rhythm & blues y funk?. Salvo error personal, fue James Brown. En este sentido y a pesar de la brillante e impactante carrera artística de Michael Jackson, ya reconocida y ensalzada por mi parte en una crítica anterior dedicada a él, creo que su trayectoria global no llega a la categoría de las de Stevie Wonder, James Brown, Ray Charles o Marvin Gaye. No obstante, pienso que sería conveniente evitar comparaciones y poder disfrutar de la obra de todos ellos. Por último, hay que reconocer que Stevie Wonder tiene una serie de extraordinarios discos colocados entre los más importantes e influyentes de la música contemporánea.

Steveland Judkins Morris, su verdadero nombre, ha sido el prototipo de niño prodigio que conforme iba creciendo ganaba en madurez musical. Quizás su condición de ciego le añadió una sensibilidad especial para la música. Parece ser que en su infancia la radio reemplazó su carencia visual permitiéndole ser su ventana al mundo exterior. A través de ella, empezó a escuchar música y a tararear canciones. Posteriormente, se inició con varios instrumentos (armónica, batería y piano) y comenzó a actuar en círculos reducidos. Ésto le permitió ser probado y, acto seguido, contratado con tan sólo 12 años por la Motown de Detroit, responsable del famoso “sonido Motown” y fábrica de talentos de la “música negra” como: Marvin Gaye, The Temptations, The Four Tops, The Jackon Five, Smokey Robinson & The Miracles, Gladys Knight & The Pips, Diana Ross & The Supremes o The Commodores/ Lionel Ritchie, entre otros.

Los integrantes de esta factoría fueron moldeando, con sumo cuidado, la formación musical del genial niño conocido, en esa época, como Little Stevie. Durante este periodo, empezó a grabar singles y LPs y a hacer giras. Pronto consiguió su primer éxito, gracias al single Fingertips, y continuó cosechando logros puntuales. Cuando el cambio en su timbre de voz podía poner incertidumbre a su carrera, suplió esta circunstancia con un mayor protagonismo en la autoría y producción de sus canciones. Toda esta etapa puede resumirse en cualquier recopilatorio al respecto, pero lo más interesante estaba por llegar.

Así, cuando Stevie Wonder cumplió su mayoría de edad, se desvinculó de la Motown para evitar seguir con el sonido encorsetado que le proponían y poder dar rienda suelta al diferente enfoque musical que llevaba en su mente. Por tanto, comenzaba su etapa de madurez. Pretendía ser musicalmente más exigente, innovar más y controlar la producción de sus discos. A su vez, aprovechando las nuevas tecnologías emergentes como los sintetizadores. En la práctica, su música la enfocó hacia una amalgama de pop, rock, soul, gospel, rhythm & blues y funk. Todo este planteamiento dio como fruto el álbum Music Of My Mind (1972) que fue recibido con excelentes críticas por su innovador sonido, siendo abanderado por el éxito Superwoman. Este impactante trabajo podría considerarse como de transición en su carrera, dando inicio a discos más compactos y conceptuales.

Su etapa más ambiciosa y fructífera comenzó con Talking Book (1972), uno de sus álbumes más importantes. Su portada era muy sugestiva y reivindicativa ya que peinaba y vestía al estilo africano. De él, inevitablemente destacaban dos joyas: You Are The Sunshine Of My Life, una de sus mejores y más versionadas baladas, y Superstition, un enérgico y exitoso tema; aunque es justo reconocer que el resto del disco tenía un gran nivel.

En esta época Stevie Wonder comenzó a politizar su obra en defensa de los problemas sociales y raciales en EEUU. Con este enfoque publicó Innervisions (1973), un álbum con una excelente calidad global. Obviamente, algunos de sus temas dejaron una mayor impronta como Living For The City, Too High, Higher Ground o All In Love Is Fair. Incluso, se permitió coquetear con ritmos de salsa en Don’t You Worry About A Thing. En suma, otra genial aportación de Stevie Wonder.

En 1974 apareció Fullfillingness’ First Finale (1974). El disco fue presentado con una bonita y trabajada carátula. Este fascinante trabajo siguió en la línea de los dos anteriores y con él consiguió su primer número 1 en EEUU por un álbum. En general, resulta complejo resaltar alguna canción entra tanta calidad. Como curiosidad, incluía una pincelada de ritmo brasileño en Bird Of Beauty y el contundente You Haven´t Done Nothin parecía el “alma gemela” del tema Superstition. Finalmente, en esta grabación Paul Anka y los Jackson Five hicieron su pequeña aportación en los coros.

Dos años después apareció su obra maestra, el elogiado Songs In The Key Of Life (1976). Este doble álbum suele estar en el listado de los elegidos entre los más importantes de la historia. En este trabajo prodigó baladas, rock, jazz y funk y contó con la colaboración de músicos ilustres como Herbie Hancock o George Benson. El tema estelar era, sin lugar a dudas, Sir Duke. Esta maravillosa canción, dedicada al gran Duke Ellington, se enriqueció con una espectacular sección de viento que le daba un toque jazzístico. De igual modo, atraían la atención otros cortes como Isn´t She Lovely, I Wish o As. Además, se atrevió a cantar un tema en español. Con este disco alcanzó, de nuevo, el número 1 en EEUU y consiguió el reconocimiento unánime, “poniendo el listón muy alto”. Tanto es así, que nunca volvió a alcanzar semejantes cuotas.

Su siguiente publicación consistió en el doble álbum Stevie Wonder’s Journey Through The Secret Life Of Plants (1979). A pesar de que tuvo un considerable éxito, desconcertó bastante a sus seguidores y críticos al romper con su sonido anterior. No obstante, resultó un trabajo relajante y de agradable escucha. La canción que tiró del disco fue Send One Your Love, prototipo de la típica balada de este autor. También, procede destacar Outside My Window, Ecclesiastes y la canción que daba título a esta obra,

Espoleado por el flojo resultado de su anterior trabajo, publicó Hotter Than July (1980), un brillante y enérgico álbum repleto de canciones pegadizas que le permitieron abarcar a un público más amplio. La portada suponía toda una declaración de intenciones ya que aparecía con un aspecto muy afro, al estilo del disco Talking Book. Fue un álbum con bastante contenido político y reivindicativo de la raza negra. De este modo, tuvo una dedicatoria a Martin Luther King en Happy Birthday y su tema más potente, Master Blaster, era un reggae dedicado a la memoria de Bob Marley. Como dato curioso, en el corte All I Do se asomaba la voz de Michael Jackson en los coros. El resultado final fue su última obra de envergadura y, por tanto, recomendable.

Stevie Wonder ha hecho colaboraciones con múltiples artistas pero probablemente una de las más fructíferas haya sido su aportación en el excelente Tug Of War (1982) de Paul Mc Cartney, especialmente en la exitosa canción Ebony And Evory.

A partir de aquí, lamentablemente inició su decadencia musical, casi a la par que su alumno aventajado, Michael Jackson, iniciaba su ascenso meteórico. Buen ejemplo de ello fue su siguiente trabajo, The Woman In Red (1984), banda sonora del mismo título, que resultó intranscendente y claramente decantado hacia la música comercial. Aunque logró nada menos que un Óscar por la canción I Just Call To Say I Love You, cabía pensar que se había perdido un genio de la música. In Square Circle (1985), Characters (1987), Jungle Fever (1991), Conversation Peace (1995) y A Time To Love (2005) desgraciadamente no cambiaron la situación.

De Stevie Wonder se han hecho varias recopilaciones entre las que se puede sugerir Stevie Wonder’s Original Musiquarium I (1982), un buen resumen de su material más interesante junto a cuatro canciones inéditas.

Por último, me permito insistir en la importante aportación de este músico, cantante, compositor y productor a la música moderna con discos clave como: Music Of My Mind, Talking Book, Innervisions, Fulfillingness Firts Finale y Songs In The Key Of Life.

bruscas; 20-11-09

NA - 027
RADIO ENCUBIERTA
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Radio encubierta

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Radio encubierta

En este verano se ha estrenado en España una fantástica película, que si bien ha pasado un tanto desapercibida en los circuitos comerciales, todo amante de la música y más aún los caravaneros, no solo debería ver, sino tener como un preciado tesoro.

Hay muchas películas musicales en torno al rock. Algunas tan esplendidas como 'American Grafitti' de George Lucas (1973) o 'Alta Fidelidad' de Stephen Frears (2000), que ya hicieron un acercamiento genial a la música pop y rock. La de Frears, aunque tenía como fondo la historia de un joven que no conseguía estabilizar sus relaciones sentimentales, toda la película estaba recorrida por el amor a los discos, sobre todo los de los años 70 y 80.

'Radio encubierta', nombre con el que se ha traducido en España el original mas significativo 'The Boat That Rocked', es la segunda película de Richard Curtis, que anteriormente había dirigido la comedia juvenil 'Love Actually' y había sido guionista de dos entregas de 'Bridget Jones', de 'Notting Hill' y 'Cuatro bodas y un funeral'.

La película, cuya acción se sitúa en los últimos años 60, narra las aventuras de una radio pirata establecida en un barco en medio del Canal de la Mancha, en unos tiempos en los que la BBC y las grandes emisoras de radio británicas apenas dejaban espacio para la música rock. Nos muestra el impacto que la música de la radio pirata tiene en la sociedad inglesa, no solo en la audiencia juvenil, y los denodados esfuerzos del gobierno para cargarse la emisora, empezando por un Ministro, del que hace una interpretación descacharrante el gran actor Kenneth Branagh.

Aunque la peli no se ajusta con absoluta precisión a los hechos de aquella época ni a las canciones (algunas son de años posteriores), es un divertido reflejo de lo que fue aquella experiencia, cuyo protagonista principal fue 'Radio Carolina'.

La película es sobre todo un canto a la vida, a la alegría, a la camaradería juvenil, al amor libre y una divertida critica al conservadurismo social y político. Es una película optimista, de esas de las que sales del cine con una sonrisa de oreja a oreja.

Pero sobre todo es una declaración de amor al rock y una exaltación de los discjokeys de los tiempos glorioso, como pocas he visto en mi vida. Con una selección de canciones, que lógicamente están sonando una detrás de otra durante toda la película y que se sale de los caminos trillados: no son las canciones recurrentes de tantas películas revival o de anuncios de colonias o coches, ni los superéxitos archirrepetidos.

Hay mucha música inglesa de mediados de los 60 hasta principios de los 70. De las más de 30 canciones de la banda sonora, casi 25 son series doradas originales o con alguna versión también excelente. Y hay algunas escenas finales en las que vemos revolotear algunos de los lps míticos de la historia de nuestra carreta y en especial hay una divertida, o dramática, según se vea, escena de controversia con uno de los grandes discos de la Incredible String Band, 'The 5.000 Spirits or The Layers of the Onion'.

Junto a Branagh, aparece el gran actor Philip Seymour Hoffman y otras caras conocidas, pero de segunda fila, que bordan sus papeles.

La película ya esta disponible en dvd comercial y también hay alguna buena versión en la red. Por tanto, quien no pudo verla, tiene fácil ocasión para disfrutarla, es una oportunidad que nadie debe perderse.

rockyboy; 15-11-09

NA - 026
SADE
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Sade

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Sade

Bajo este enigmático nombre musical se esconde Helen Folasade Adu. Nacida en 1959 en Ibadan (Nigeria), de madre inglesa y padre nigeriano, creció en Essex (Inglaterra) escuchando a los grandes cantantes de la música negra que inevitablemente le marcarían de por vida.

Siendo estudiante de moda en Londres conoció al guitarrista Ray St. John con quien compuso su posterior éxito Smooth Operator. Tras pasar por algunas bandas de funk, en 1983 formó su propio grupo llamado Sade (abreviación de Folasade). Le acompañaban Stewart Matthewman (guitarra y saxo), Andrew Hale (teclados), Paul Spencer Denman (bajo) y Paul Cook (batería) con los que recorrió la escena de los clubes londinenses.

En 1984 publicó su primer álbum, Diamond Life, uno de los discos debutantes más vendidos de toda la historia en el que se podía disfrutar de grandes canciones como Smooth Operator, Your Love Is King o Hang On To Your Love. En este trabajo mezclaba esencialmente soul y jazz y ya se detectaban los sonidos frescos, hipnóticos y elegantes que aparecerán constantemente en su discografía. Por lo anteriormente comentado, no es extraño que en 1985 Sade recibiera el Grammy como mejor artista revelación.

Promise (1985) supuso la perfecta continuidad. Consiguió un excelente disco de enorme éxito, fabricado con la misma concepción que el anterior. Su cálida voz brillaba en temas como The Sweetest Taboo, Never As Good As The First Time o Is It A Crime. Eran tiempos en los que Sade estaba en plena producción artística, colaborando en la película Absolute Beginners (1986) de Julian Temple.

Coincidiendo con una gira mundial publicó su tercer álbum, Stronger Than Pride (1988), y obtuvo una buena acogida gracias a temas como Paradise. Tras esta entrega, Sade se tomó un tiempo de relajo y cuatro años después publicó su cuarto trabajo, Love Deluxe (1992), manteniendo su nivel de reconocimiento con fabulosos cortes como Feel No Pain y No Ordinary Love. A estas alturas, la banda necesitaba un descanso y, mientras se publicaba un recopilatorio de éxitos: The Best Of Sade (1994), los distintos miembros realizaron grabaciones y proyectos, en solitario o en común (el grupo Sweetback), que nunca llegaron a cuajar ni en el público ni en las discográficas.

En 1996 Sade tuvo su primer hijo, condicionando su alejamiento de la vorágine musical. Pasados cuatro años llegó el esperado retorno con su nuevo álbum, Lovers Rock (2000), que incluía el éxito By Your Side y con el que no defraudó. Después de esta última entrega, se embarcó en una nueva gira mundial de la que surgió la publicación de un directo, Lovers Live (2002), en el que hacía un buen repaso a lo mejor de su repertorio.

Sin duda, estamos ante una artista dotada de una sensualidad y elegancia especial. Podría ser catalogada como una de las reinas del soul moderno que ha sabido impregnarlo de otros ingredientes de rythm & blues, jazz, funk, pop y ritmos latinos o caribeños, dando lugar a su característico sonido exótico.

bruscas; 23-10-09

NA - 025
BILLY JOEL
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Billy Joel

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Billy Joel

En mi opinión, Billy Joel es un músico sin término medio para el público. O bien entusiasma a sus adeptos o bien empalaga a sus detractores. No obstante, hay que reconocer que es unos de los compositores de mayor peso y respeto en EEUU, especialmente si consideramos los años setenta.

Niño precoz en el arte del piano, fue curtiéndose como compositor, cantante y pianista en los bares de Nueva York. Por estas cualidades, en sus primeros discos, fue comparado con Elton John.

Inició su discografía oficial con Cold Spring Harbor (1971), sin despertar un excesivo interés. La situación cambió drásticamente con su siguiente disco, Piano Man (1973). Este honesto trabajo contenía el tema del mismo título que supuso su canción más representativa y versionada. Podría considerarse como uno de los grandes temas del pop. Le siguió Streetlife Serenade (1974) que, como su primera entrega, no produjo excesivo entusiasmo. En cambio, con Turnstiles (1976) subió el nivel de calidad y fue consolidando su reputación y reconocimiento como compositor de buenas melodías. Como muestra, cabe reseñar Say Goodbye To Hollywood o James que definían a la perfección el sonido típico del autor.

En 1977 grabó The Stranger (1977), su obra maestra con la que obtuvo un éxito abrumador de ventas aunque no pudo llegar al número 1 en EEUU. En su conjunto era un trabajo variado que alternaba canciones vitalistas como Movin’Out (Anthony’s Song) o The Stranger con enormes baladas, características del autor, como Vienna, Just The Way You Are, She’s Always A Woman o Everybody Has A Dream.

El siguiente álbum, 52nd Street (1978), le consagró definitivamente a nivel mundial. Con este excelente disco sí pudo alcanzar su primer número 1 en EEUU. Este logro fue especialmente conseguido gracias a My Life, un gran tema de corte jazzy y a Honesty, una conmovedora balada marca de la casa. Alargó su buen momento con Glass Houses (1980), otro brillante álbum que contenía su clásico All For Leyna y que le llevó de nuevo al número 1 en EEUU. Si bien, creo que no llegaba a la categoría de los dos precedentes.

Sus posteriores grabaciones han tenido una menor repercusión que las destacadas anteriormente pero siempre con cierta dosis de atractivo, A continuación se detalla lo más reseñable de cada una de ellas: The Nylon Curtain (1982), un ambicioso trabajo de pop/rock, con algún destello Beatle, en el que se pronunciaba sobre los problemas sociales de su país y la guerra de Vietnam; An Innocent Man (1983), con el que realizó una agradable aproximación al rock and roll y a la música negra y que incluía el éxito Uptown Girl; The Bridge (1986), un discreto álbum de pop/rock con Ray Charles y Steve Winwood como invitados; Storm Front (1989), su disco más rockero y de gran aceptación gracias a la arrasadora We Didn’t Start The Fire y a Leningrad; River Of Dreams (1993), otro buen ejemplo de correcto pop/rock con la canción del mismo título como abanderada y Fantasies And Delusions (2001) en el que se alejó de su música habitual dando un giro hacia la música clásica.

Con estas publicaciones ha conseguido un éxito y nivel de calidad suficientes para permitirle seguir teniendo tirón en el mundo del pop/rock. Incluso, logró, una vez más, el número 1 en EEUU con Strom Front y River Of Dreams. Pero, sin duda, su máximo esplendor lo consiguió con The Stranger y 52nd Street, dos discos recomendables en una buena discoteca.

Para sus incondicionales conviene recordar que ha publicado varios directos: Songs In The Attic (1981) y Kohuept (Live In Leningrad) (1987), The Millenium Concert (2000) y 12 Gardens Live (2006).

Por último, su carrera puede resumirse perfectamente en Greatest Hits, Vol. 1&2 (1985) o en The Essential Billy Joel (2001).

bruscas; 12-10-09

NA - 024
GALA ENTREGA PREMIOS DE LA IBMA (INTERNATIONAL BLUEGRASS MUSIC
ASSOCIATION)
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Dailey & Vincent

El pasado 1 de octubre se ha celebrado en el Ryman Auditorium de Nashville la gala de entrega de la edición 20 de los premios de la IBMA (International Bluegrass Music Association).

Cuando hemos leido la referencia del evento en alguno de los medios asistentes nos hemos llevado una enorme satisfacción, ya que varios de "nuestros amigos", de los cuales hemos tenido ocasión de comentar sus trabajos más recientes en la sección 'Nuevos Discos', han sido destinatarios de los premios más importantes de la edición. Nos referimos concretamente a Dailey & Vincent (Artista del año, Grupo vocal y Actuación grabada de gospel), Dan Tyminski (Vocalista masculino y Album del año) y Dale Ann Bradley (Vocalista femenina). Nuestra satisfacción porque nos han confirmado que habíamos presentado lo mejor a nuestros lectores en las semanas pasadas.

La lista de galardonados comprende:

Artista del año -- Dailey & Vincent

Vocalista masculino -- Dan Tyminski

Vocalista Femenino -- Dale Ann Bradley

Album del año -- Wheels, Dan Tyminski Band

Grupo vocal -- Dailey & Vincent

Grupo instrumental -- Michael Cleveland & Flamekeeper

Canción del año -- "Don't Throw Mama's Flowers Away," Danny Paisley & the Southern Grass (artistas), Chris Stuart and Ivan Rosenberg (autores)

Evento grabado del año -- "Proud to Be a Daughter of Bluegrass," presentando a Dale Ann Bradley, Heather Berry, Lisa Martin, Gloria Belle, Sierra Hull, Rhonda Vincent, Lisa Ray, Linda Lay, Sally Jones, Jeanie Stanley, Carol Lee Cooper, Sonya Isaacs, Becky Isaacs Bowman, Michelle Nixon, Jeanette Williams, Sophie Haislip, Louise Tomberlain, Mindy Rakestraw, Lizzy Long, Frances Mooney, Lorraine Jordan, Annette Kelley, Lilly Lieux, Dixie Hall, Judi Marshall, Melissa Lawrence, Beth Lawrence, Rebecca Frazier, Donica Christensen, Lisa Maning y Jenni Lyn Gardner (artistas), Dixie Hall, Paula Wolak y Frances Money (productores)

Actuación instrumental grabada -- "Jerusalem Ridge," Michael Cleveland & Flamekeeper (artista), Bill Monroe (autor), Jeff White y Michael Cleveland (productores)

Actuación grabada de gospel -- "On the Other Side," Dailey & Vincent (artistas), Jimmy Fortune, Kevin Denney y Tom Botkin (autores); Jamie Dailey y Darrin Vincent (productores)

Artista novel -- SteelDrivers

Instrumentistas del año:

Banjo -- Kristin Scott Benson
Fiddle -- Michael Cleveland
Dobro -- Rob Ickes
Mandolina -- Jesse Brock
Bajo -- Marshall Wilborn
Guitarra -- Josh Williams

International Bluegrass Music Hall of Fame -- The Lonesome Pine Fiddlers, The Dillards

Personalidades -- Hylo Brown, Pati Crooker, Jody Rainwater, Dick Spottswood, Joe Wilson

Evento del año -- Grey Fox Bluegrass Festival, Oak Hill, N.Y.

Difusor del año -- Katy Daley, WAMU HD Radio/Washington, D.C., WAMU-FM/Reston, Va., y www.bluegrasscountry.org.

Periodistas del año -- Roger Siminoff, Siminoff's Luthiers Glossary, Banjo Newsletter y Bluegrass Breakdown

Mejor texto de proyecto grabado -- Steve Martin (escritor), The Crow: New Songs for the 5-String Banjo, Steve Martin (artista)

Mejor diseño gráfico para grabación -- Greg Carr y Salli Ratts (diseñadores), The Crow: New Songs for the 5-String Banjo, Steve Martin (artista)

Nuestra mejor felicitación a los premiados y esperamos tener nuevos aciertos en nuestras selecciones para la proxima edición, tal como ha sucedido en la presente.

jemarba; 03-10-09

NA - 023
LEONARD COHEN: UN CONCIERTO PARA LA HISTORIA
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Leonard Cohen

En la vida puedes asistir a conciertos normales, buenos, estupendos y muy de vez en cuando a conciertos históricos. El que tuvo lugar el pasado sábado 12 de septiembre en Madrid con Leonard Cohen, sin ninguna exageración se puede considerar como de los históricos.

Es verdad que un músico como Cohen, con la cantidad de maravillosas canciones que ha compuesto, es muy difícil que defraude. Pero un artista tan consagrado, puede sentir la tentación de montar una buena gira, pero sin meterse en muchos berenjenales innovadores, (¿no es así Mike Jagger o Van Morrison?) más aún si estás a punto de cumplir 75 años, como es el caso.

Tuve la ocasión de verle por primera vez, en el mismo Palacio de los Deportes, hace más de 25 años. Como diría un aficionado a los toros, fue una buena faena de aliño, de la que uno sale contento, pero que no resulta inolvidable.

Lo de anoche, es otra cosa. Para empezar hay que resaltar que, a diferencia de Bob Dylan que en sus conciertos “deconstruye” sus canciones, hasta hacerlas irreconocibles, salvo por las letras, Cohen enriquece las versiones, dándolas una mayor brillantez musical, sacándolas matices maravillosos.

Claro que Leonard se acompaña de una banda sensacional, de la que yo destacaría 3 nombres. Javier Mas, español, un laudista y guitarrista fuera de serie, que nada tiene que envidiar a los grandes laudistas del norte de África, del Líbano, Siria, Turquía o Grecia y que con su maravilloso acompañamiento daba un tono profundamente mediterráneo a muchas de las canciones de Cohen. (Éste es un músico al que habrá que seguir y que ya ha hecho, entre otros, discos de música mudéjar). Dino Soldo con el acompañamiento de diversos instrumentos de viento, que a su voz introducía aromas de música klezmer. Rafael Gayol un batería “en su punto”, que es como deben ser los buenos baterías, marcando ritmo, dejándose oír con nitidez, pero sin afán de protagonismo o apabullamiento y que me recordaba al gran Kenneth Buttrey de los grandes discos de Dylan.

Y tres magnificas voces femeninas, una en clave mas soulera y las otras dos en la mas pura esencia del folk tradicional anglosajón. Además un buen guitarrista, un bajo excelente y un estupendo teclado. ¡Vaya banda! Y hay que decir que son tan buenos y dan tal nueva vida a las canciones, que Leonard los presento dos veces, (algo inédito para mi) con unos comentarios que reflejaban su reconocimiento y agradecimiento; además hicieron algunos solos, que demostraban su categoría, pero sin ese exhibicionismo que a veces aburre en el caso de muchos instrumentistas cuando quieren hacernos ver lo buenos que son.

¿Y la voz de Cohen? Qué queréis que os diga? Que está mejor que nunca. Que en ningún momento sonaba a cansada, monótona u opaca. Todo lo contrario daba un nuevo brillo a sus interpretaciones.

El concierto, con 20 minutos de descanso, duro casi tres horas y media y pudimos escuchar casi todas sus mejores canciones de una larga carrera, ya que recorrió casi todos sus álbumes.

Para mi gusto la mejor interpretación fue “The Partisan”, una de las grandes obras de su segundo lp, que fue una recreación espectacular y emocionante. Tambien hizo grandes interpretaciones de la maravillosa “Sisters of Mercy”, de “Lover, Lover, Lover”, de “Who By Fire”, “So Long Marianne”, “Suzanne”, “Everybody Knows”, “Dance Me to the End of Love”, “Aint No Cure for Love”, “First We Take Manhattam”…. Aunque también he de decir que la versión de “Bird on the Wire”, no me entusiasmó. Hizo una larga versión, con dos partes, una más potente instrumentalmente y otra más delicada; y ésta es una canción que sólo necesita un sencillo arreglo y acompañamiento, o es que quizás uno tiene fijada y asociada a su vida la versión original, con la que Ángel Álvarez nos lo dió a conocer hace casi 40 años.

El público estaba entregado, sin estridencias pero entregado, yo creo que consciente de que estaba asistiendo un acontecimiento inolvidable. Y Leonard Cohen y el grupo estaban felices viendo la respuesta de los asistentes. Cohen salio ¡¡¡4 veces !!! a dar bises, con nada menos que 10 canciones más y su felicidad se reflejaba en los pases de baile y saltos que daba cada vez que abandonaba el escenario.

Todavía quedan dos conciertos en su gira por España: Barcelona y Bilbao. No creo que queden entradas, pero cualquier amante de nuestra música debería intentarlo y si no hacerse con el dvd “Live in London 2009”, aunque no sé yo si el gran calor del público español es el mismo que el de los británicos.

En todo caso, y ya fuera del terreno de la música estricta, tras asistir a este inolvidable concierto, en el que Leonard empezaba y a veces continuaba sus canciones de rodillas en el suelo, uno reflexiona sobre la capacidad de creación y recreación que puede tener una persona, en este caso un músico, después de casi 50 años haciendo música y poesía, y que tira por la borda todas esas teorías del envejecimiento y de las jubilaciones y prejubilaciones.

A la entrada del concierto una chavala, con pinta de pinup, de unos quince años, me pregunto por quien actuaba. Le conteste que Leonard Cohen. No le sonaba de nada. Le di dos o tres datos y la edad y respondió sorprendida “ si mi abuelo tiene 56 años!!), como si me estuviera refiriendo a un dinosaurio. Ella y los que estaban con ella y sus botellones, se lo pierden o quizás algún día lo descubran sorprendidos por tanta belleza.

rockyboy; 13-09-09

NA - 022
ELTON JOHN
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Elton John

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Elton John

Sin duda, uno de los grandes del pop/rock es Reginald Kenneth Dwight, verdadero nombre de este cantante, compositor y pianista. Así, algunos de sus primeros discos están incluidos entre los mejores de este género. Estas grabaciones no hay que confundirlas con las del Elton John meloso, insulso y acomodado de muchos de sus últimos trabajos.

Desde sus inicios, formó una sociedad perfecta con Bernie Taupin, el letrista de la mayoría de sus éxitos. En general, ha prodigado las baladas pegadizas y de corta duración, presididas por su agradable voz y su inconfundible piano. Además, de sus actuaciones en directo puede ser recordado por su dominio escénico y sus extravagancias en trajes, gafas y abalorios en general. Por otra parte, sus logros en ventas y números uno le convierten en uno de los músicos del pop/rock de mayor éxito de todos los tiempos.

En 1969 presentó su primer trabajo, Empty Sky (1969), obteniendo aceptables críticas en el Reino Unido pero con un impacto escaso. La situación cambió drásticamente con Elton John (1970) que tuvo una grabación mucho más cuidada. De este modo, consiguió un espléndido álbum que contenía canciones mágicas y perdurables como Your Song y Border Song. Aquí ya empezó a dar con la clave de sus grandes composiciones.

Acto seguido, surgió Tumbleweed Connection (1970). Su sonido y letras tenían un cierto toque “americano”. Posiblemente, se trate de uno de sus discos menos conocidos y destacados en general. En mi opinión, merece la pena tenerse en consideración ya que fue un trabajo brillante en su conjunto, aunque no incluyera temas de mucha notoriedad. Le siguieron dos entregas de menor entidad: 11/17/70 (1971) (directo) y la banda sonora llamada Friends (1971).

Recondujo favorablemente su carrera con Madman Across The Water (1971), dando inicio a una serie de obras maestras. De este álbum de pop, impecable en su globalidad, destacaban canciones como: Levon, Tiny Dancer y Madman Across The Water. Con Honky Château (1972) consiguió otro de sus discos memorables, resultando menos intimista que el anterior. Del conjunto sobresalían los temas Honky Cat, Mona Lisas And Mad Matters y el espléndido Rocket Man. A partir de estos dos trabajos ya empezó a tener una ubicación entre las estrellas del pop/rock.

En 1973 publicó Don’t Shoot Me, I’m Only The Piano Player, una estupenda grabación en la que especialmente brillaban los temas Daniel (enorme y clásica balada) y Crocodile Rock (rock’n’roll a la vieja usanza). Obviamente, su carrera y prestigio iban en ascenso y creo que con Goodbye Yellow Brick Road (1973) llegó a la cima de su creatividad. Consistió en un ambicioso doble álbum de pop/rock repleto de buenas canciones. Inevitablemente, tuvieron un mayor éxito los cortes Goodbye Yellow Brick Road, Bennie And The Jets y Candle In The Wind (dedicado a la memoria de Marilyn Monroe y, posteriormente, rehecho para Lady Di con ocasión de su muerte). También, conviene destacar la calidad de la carpeta del vinilo, circunstancia que lógicamente se pierde en CD.

Su siguiente trabajo, Caribou (1974), sorprendentemente tenía un contenido mediocre, con la excepción del tema Don’t Let The Sun Go Down On Me. Por consiguiente, resultó un fracaso duramente tratado por la crítica. Sin embargo, ese mismo año consiguió un gran éxito de ventas con Greatest Hits, un recomendable recopilatorio de su etapa más gloriosa. Su continuidad, Captain Fantastic And The Brown Dirt Cowboy (1975), podría catalogarse como su último gran disco aunque no contuviese cortes de gran éxito. Este álbum se incluía dentro de una original portada.

Después de este trabajo, inició una tendencia al acomodo comercial y a cierto declive artístico. Así, sus siguientes discos: Rock Of The Westies (1975), Here And There (1976) (directo), Blue Moves (1976), A Single Man (1978), Victim Of Love (1979), 21 At 33 (1980), Lady Samantha (1980), The Fox (1981), Jump Up! (1982), Too Low For Zero (1983), Breaking Hearts (1984), Ice On Fire (1985), Leather Jackets (1986), Live In Australia (1987) (directo), Reg Strikes Back (1988), Sleeping With The Past (1989), The One (1992), Duets (1993), The Lion King (1994), Made In England (1995), The Big Picture (1997), Aida (1999), The Muse (1999), The Road To Eldorado (2000), Songs From The West Coast (2001), Peachtree Road (2004) y The Captain And The Kid (2006) resultaron menos brillantes y más previsibles. Si bien, de estos álbumes ha ido acumulando un repertorio de canciones aisladas y de enorme éxito como: Don’t Go Breaking My Heart (cantada a dúo con Kiki Dee), Sorry Seems To Be The Hardest Word, Song For Guy, Blue Eyes, I’m Still Standing, I Guess That’s Why They Call It The Blues, Sad Songs, Nikita o Sacrifice.

Por otra parte, si se quiere abarcar estos últimos éxitos junto a los primeros, se puede recurrir al recopilatorio The Very Best Of Elton John (1990).

Por último, me permito insistir en el hecho de que los discos de su primera etapa, destacados en texto, ocupan un lugar de privilegio en las enciclopedias del pop/rock. Aunque es perfectamente comprensible que este autor no llegue a entusiasmar a todo el mundo.

bruscas; 13-09-09

NA - 021
LAS NOMINACIONES DE LOS PREMIOS DE LA CMA
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Nuestro maestro del country, Luis Cuevas hace unas fechas nos refería que la CMA ha establecido las nominaciones para este año.

Las nominaciones son:

ARTISTA DEL AÑO
  • Kenny Chesney
  • Brad Paisley
  • George Strait
  • Taylor Swift
  • Keith Urban
VOCALISTA FEMENINA
  • Miranda Lambert
  • Martina McBride
  • Reba McEntire
  • Taylor Swift
  • Carrie Underwood
VOCALISTA MASCULINO
  • Kenny Chesney
  • Brad Paisley
  • Darius Rucker
  • George Strait
  • Keith Urban
ARTISTA NOVEL
  • Randy Houser
  • Jamey Johnson
  • Jake Owen
  • Darius Rucker
  • Zac Brown Band
GRUPO VOCAL
  • Eagles
  • Lady Antebellum
  • Little Big Town
  • Rascal Flatts
  • Zac Brown Band
DUO VOCAL
  • Big & Rich
  • Brooks & Dunn
  • Joey & Rory
  • Montgomery Gentry
  • Sugarland
CANCION DEL AÑO. (El Premio se adjudica a intérprete y productor)
  • "Chicken Fried" - Zac Brown Band. Productor: Keith Stegall. Atlantic Records
  • "I Run to You" - Lady Antebellum. Productor: Victoria Shaw and Paul Worley. Capitol Records Nashville
  • "In Color" - Jamey Johnson. Productor: The Kent Hardly Playboys. Mercury Nashville
  • "People Are Crazy" - Billy Currington. Productor: Carson Chamberlain and Billy Currington. Mercury Nashville
  • "Then" - Brad Paisley. Productor: Frank Rogers and Chris DuBois. Arista Nashville
ALBUM DEL AÑO. (El premio se adjudica al artista y al productor)
  • 'American Saturday Night' - Brad Paisley. Productor: Frank Rogers and Chris DuBois. Arista Nashville
  • 'Defying Gravity' - Keith Urban. Productor: Dann Huff and Keith Urban. Capitol Records Nashville
  • 'Fearless' - Taylor Swift. Productor: Nathan Chapman and Taylor Swift. Big Machine Records
  • 'Love on the Inside' - Sugarland. Productor: Byron Gallimore, Kristian Bush and Jennifer Nettles. Mercury Nashville
  • 'That Lonesome Song' - Jamey Johnson. Productor: The Kent Hardly Playboys. Mercury Nashville
CANCION DEL AÑO. (El premio se adjudica a los autores)
  • "Chicken Fried". Autor: Zac Brown and Wyatt Durette
  • "I Told You So". Autor: Randy Travis
  • "In Color". Autor: Jamey Johnson, Lee Thomas Miller and James Otto
  • "People Are Crazy". Autor: Bobby Braddock and Troy Jones
  • "Then". Autor: Brad Paisley, Chris DuBois and Ashley Gorley
EVENTO MUSICAL. (El premio se adjudica al artista)
  • "Cowgirls Don't Cry". Brooks & Dunn con Reba McEntire. Arista Nashville
  • "Down the Road". Kenny Chesney (con Mac McAnally). Blue Chair Records, BNA Records
  • "Everything But Quits". Lee Ann Womack (duo con George Strait). MCA Records
  • "I Told You So". Carrie Underwood con Randy Travis. 19 Recordings/Arista
  • "Old Enough". The Raconteurs con Ricky Skaggs and Ashley Monroe. Third Man Records, Warner Bros. Records
VIDEO MUSICAL. (El premio se adjudica al artista y al director)
  • "Boots On". Randy Houser. Director: Eric Welch
  • "Love Story". Taylor Swift. Director: Trey Fanjoy
  • "People Are Crazy". Billy Currington. Director: The Brads
  • "Start a Band". Brad Paisley (duo con Keith Urban). Director: Jim Shea
  • "Troubadour". George Strait. Director: Trey Fanjoy
MUSICO DEL AÑO
  • Eddie Bayers -- batería
  • Paul Franklin -- steel guitar
  • Dann Huff -- guitarra
  • Brent Mason -- guitarra
  • Mac McAnally -- guitarra

jemarba; 11-09-09

NA - 020
WILLY DEVILLE
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Willy DeVille

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Le Chat Bleu

En la madrugada del 6 de agosto, falleció en un hospital neoyorquino Willy DeVille (William Paul Borsay, 1953-2009), nacido un 25 ó 27 de ese mismo mes – no parece haber acuerdo sobre la fecha, del mismo modo que algunos indican 1950 como su año de nacimiento – en Stamford, Connecticut.

Afirmó que el álbum 'So Many Roads' (1965), de John Hammond, había cambiado su vida. También le influyeron Muddy Waters y John Lee Hooker. Sin embargo, su estilo musical es el resultado de un cóctel con ingredientes, aparte del blues, tales como rock, soul, punk, doo-wop, ritmo latino, gotas de Edith Piaf y unas hojas de Louisiana (cajun) para aromatizar.

Siempre en un segundo plano artístico (también dijo ser consciente de que las ventas de sus discos sólo serían importantes tras su muerte), sus comienzos estuvieron entre Nueva York, Londres y San Francisco. En la ciudad californiana (1974) nace finalmente Mink DeVille, antes denominado de diversas formas, que integran Rubén Sigüenza, Tom “Manfred” Allen, Ritch Colbert y Fast Floyd; y el grupo viaja a Nueva York, donde el punk está adquiriendo fuerza.

Comienzan a actuar en el CBGB (Country Blue Grass Blues), conocido local de Manhattan, produciéndose diversos cambios en la formación. El álbum 'Live at CBGB' (1976) recoge 16 canciones de diversos intérpretes, tres de las cuales son suyas. Esta circunstancia influyó en el hecho de que Capitol firmase un contrato con el grupo ese mismo año. Jack Nitzsche se encarga de la producción de su primer álbum, 'Cabretta' (1977), por completo inadvertido en su país. Su corte “Spanish Troll” , no obstante, se sitúa en el Top 20 británico. Un año más tarde, 'Return to Magenta', segundo álbum, corre aún peor suerte que el anterior en lo que a ventas se refiere y Willy, desanimado, decide irse a París, Francia (no al “Paris, Texas” de Wim Wenders) ciudad con la que siempre ha soñado. El único componente de Mink DeVille que le acompaña es uno de los últimos incorporados, el guitarra de blues Louis X. Erlanger.

Allí graban 'Le Chat Bleu' (1980), uno de los mejores discos de ese año, que Glenn A. Baker, famoso comentarista y editor durante 20 años del Billboard australiano, no duda en calificar como décimo mejor álbum de la historia del rock. Lo produjo Steve Douglas, quien además participó tocando el saxo. También aparecían cuerdas y acordeón, algo que Capitol no consideraba adecuado para el público americano, aunque tras la edición europea, un año más tarde, se lanza la estadounidense. Después de eso libera el contrato con el grupo, que firma con Atlantic.

'Coup de grâce' (1981) y 'Where Angels Fear to Tread' (1983), el primero de ellos producido de nuevo por Jack Nitzsche, son los álbunes que aparecen con Atlantic. 'Sportin’ Life' (1985) lo hace con Polydor y cierra la discografía de Mink DeVille. En adelante Willy utilizará sólo su propio nombre artístico. Ese mismo año viene a España y queda encantado, repitiendo sus visitas con frecuencia (colaboró con Celtas Cortos en su canción “Cuéntame un cuento”).

De nuevo itinerante, al igual que en sus comienzos, se suceden las nuevas grabaciones en lugares diferentes: 'Miracle' (1987) en Londres, flojo disco producido por Mark Knopfler; 'Victory Mixture' (1990) en Nueva Orleans, sin utilizar la edición de sonido (overdubbing); 'Backstreets of Desire' (1992), en Los Angeles, con David Hidalgo de Los Lobos y el Mariachi Los Camperos entre otros, e incluyendo una versión increible del “Hey Joe” de Hendrix…

Más tarde aparecen 'Willy DeVille Live' (1993), 'Big Easy Fantasy' (1995), 'Loup Garou' (1995), 'Horse of a Different Colours' (1999), 'Acoustic Trio Live in Berlin' (2002), 'Crow Jane Alley' (2004) y, por último, 'Pistola' (2008).

Deleitó a sus fans, y a quienes asistieron sin apenas conocerle, el pasado 11 de julio en los Jardines de Sabatini de Madrid, no sólo por su buen hacer sino también por su espléndido sentido del humor. Le acompañaron Brian Mitchell al piano y David Keyes al contrabajo. Tenía otras citas concertadas con el público español para este año, a las que ya no podrá asistir.

pasavento; 14-08-09

NA - 019
PETE DELLO
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Pete Dello

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Pete Dello

Esta crítica supone una apuesta y capricho personal que espero merezca la pena. Seguramente, algunos de los que lean este escrito se preguntarán ¿quién es Pete Dello?, ya que se trata de un músico poco conocido del gran público.

Después de haber pasado por diferentes formaciones, sin mucho éxito, este multiinstrumentista inglés lideró a los Honeybus. Como era habitual en aquella época, este grupo intentaba seguir la estela de los Beatles. Tuvieron la habilidad de hacer un pop elegante y su buen hacer podía constatarse en canciones como Do I Figure in Your Life o I Can’t Let Maggie Go. Esta banda tuvo un éxito efímero y circunscrito a Gran Bretaña. Su trayectoria ha quedado perfectamente condensada en 2 CD: She Flies Like a Bird: The Anthology (2002).

Pete Dello abandonó los Honeybus cansado de los compromisos que le ocasionaba el grupo y publicó su única aportación musical en solitario, el encantador álbum titulado Into Yours Ears (1971). En su momento, tuvo cierto reconocimiento de la crítica musical pero cayó enseguida en el olvido.

Lo primero que llamaba la atención de este trabajo era el original y bonito diseño de la portada. El disco estaba repleto de hermosas y sencillas canciones; a su vez, adornadas con instrumentos de cuerda y viento. Su elaboración reflejaba elegancia, exquisitez y buen gusto. Además, todo ello estaba presidido por la plácida y agradable voz de Pete Dello. Esencialmente, se trataba de pop con algún matiz de folk y psicodelia. Para hacerse una idea, buena parte de su contenido podría recordar a los Kinks y a Paul McCartney. Del álbum destacaban los temas I’m a Gambler y Do I Still Figure in Your Life, recuperado de los Honeybus, aunque el resto de los cortes tenían un altísimo nivel.

Durante mucho tiempo, este disco ha sido difícil de conseguir pero, afortunadamente, ha vuelto a reeditarse con una cuidada presentación y bonus tracks añadidos al original (sello Hanky Panky Records).

Después de este trabajo y favorecido por su aversión al estrellato, Pete Dello desapareció lamentablemente del panorama musical.

En conclusión, creo que estamos ante una auténtica joya musical que vale la pena tener en una buena discoteca de pop/rock.

bruscas; 13-07-09

NA - 018
MICHAEL JACKSON Y LA MUSICA
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Michael Jackson

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Michael Jackson

Nuestro compañero Bruscas ya hizo hace unos meses una esplendida colaboración sobre la trayectoria musical de Michael Jackson, por lo que no voy a repetir lo mismo, sino a aportar otras perspectivas a la luz de lo que ha venido sucediendo a raíz de su desaparición.

La muerte de Michael Jackson ha dado lugar a una de las operaciones mediáticas más importantes de los últimos años y desde luego sin precedentes en lo que se refiere al ámbito de la música.

Es cierto que han confluido diversos factores que pueden haber contribuido a ello: lo inesperado de su fallecimiento; los intereses de su poderosa compañía discográfica para exprimir un poco mas su legado musical; la inmensa mala conciencia del stablishment cultural norteamericano por haber dado de lado a este artista cuando fue acusado de pederastia; el oportunismo de algunos lobbys negros por rentabilizar la popularidad de una persona que, además de haberse querido convertir en blanco, nunca se identifico o apoyo las luchas de los afroamericanos por los derechos civiles, como lo hicieron otros artistas de color; y en fin la coincidencia con un hecho tan trascendental como la presidencia del primer afroamericano en Estados Unidos.

Cada uno podrá tener su opinión sobre esta magna operación de marketing en las que los norteamericanos son maestros consumados. Pero a lo que a nosotros nos interesa, resulta poco admisible los juicios que se han hecho en el terreno más puramente musical o artístico y que reflejan la ignorancia o la frivolidad de buena parte de los críticos musicales de nuestros días.

Calificar a Michael Jackson de rey del pop o como el músico juvenil mas importante de nuestro tiempo, no tiene ninguna consistencia y se enmarca en lo que me refería antes de una fastuosa operación de marketing.

Por supuesto que no tendría ningún sentido y seria muy injusto irnos al otro extremo y ningunear o minusvalorar lo que ha supuesto este artista en la historia de la música popular. No en balde tiene cinco series doradas en el primer periodo de vida de nuestra carreta y quince en el segundo, ya sea en solitario o en compañía de los Jackson Five o de los Jacksons.

Lo primero que hay que señalar es que la historia de la música afroamericana esta repleta de grandes nombres, sin entrar siquiera en lo que ha sido el blues o el jazz. Desde Chuck Berry o Sam Cooke en los años 50, Percy Sledge, Smokey Robinson y Ray Charles en los 60, (aunque Ray tuvo una trayectoria muy dilatada), Al Green, Stevie Wonder y Marvin Gaye en los 70 y 80, etc. Cualquiera de ellos mejor que Michael Jackson desde una perspectiva estrictamente musical.

En la primera etapa, finales de los 60 y principios de los 70, tanto en solitario como con los Jackson Five, su éxito se asentó en buena medida en la gran experiencia musical de la Tamla Motown y del productor de sus discos Berry Gordy Jr.

La Tamla era una imponente maquinaria de fabricar muy buena música y de arrasar las listas de éxitos de la década de los 60 con una larguisima relación de maravillosas e irrepetibles canciones.

En ese sello, Michael y los Jackson Five, fueron un buen grupo, pero nada en comparación con los Miracles, las Supremes, los Four Tops o los inconmensurables Temptations. Eso sí ningún de esos grupos aportaba la novedad de unas voces entre infantiles y adolescentes como las de Michael y sus hermanos.

El paso de la Tamla a Sony no supuso un cambio sustancial entre los antiguos Jackson Five y los nuevos Jacksons, salvo la inevitable evolución de voz e imagen de unos artistas que se iban convirtiendo en jóvenes veinteañeros.

El gran cambio vino del encuentro de Michael con Quincy Jones, uno de los grandes creadores de la música de fusión entre el jazz, el rhythm and blues, el pop, e incluso la bossa nova y el hiphop, del que algún día habrá que hablar en “Caravaneros”.

Quincy no solo supo sacar todo el partido de la voz y el talento de Michael, sino que además modernizo e hizo mucho más complejas y elaboradas sus composiciones. Pero detrás de dos grandes obras maestras como “Off The wall” y “Thriller” y de una tercera también excelente “Bad”, no solo esta la producción de Jones, sino también una relación impresionante de grandes músicos de estudio, la mayoría en la orbita de la fusión de estilos.

Ese fue el secreto del mágico sonido logrado con estos tres grandes discos: una voz en plenitud de facultades, unos arreglos magníficos e innovadores y unos instrumentistas de gran calidad.

Pero el papel de Michael no acabo ahí. A diferencia de Ray o Stevie que eran ciegos, de Marvin, Percy, Al o Sam artistas con gran dramatismo interpretativo pero en parámetros muy tradicionales, Jackson era un gran showman y un magnifico bailarín. Sin esas grandes cualidades y sin la ayuda de ese fantástico video clip filmado por John Landis con la canción “Thriller”, el éxito de los discos hubiera sido menor.

El plus sin comparación que ha aportado Michael Jackson era su sentido del espectáculo que derrochaba en sus conciertos, como muchos pudimos comprobar con sus memorables actuaciones en España.

Michael, como Madonna, han sido artistas que han sabido unir a la perfección la calidad de su música con el impacto de sus interpretaciones. Todo ello por no hablar de otros aspectos extramusicales que les han ido acompañando a lo largo de su carrera artística.

Sin duda alguna Michael Jackson y sus tres grandes discos tienen un lugar destacadísimo en la historia de la música popular, pero de ahí al reinado o al principado hay un largo trecho, en el que corren o han corrido desde Elvis, los Beatles, los Rolling, hasta Dylan o el Boss, y por supuesto Frank Sinatra (que desde luego fue el primer gran ídolo juvenil de masas).

rockyboy; 12-07-09

NA - 017
CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL
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Creedence Clearwater Revival

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Creedence Clearwater Revival

Los Creedence Clearwater Revival han sido uno de los grandes grupos de rock de todos los tiempos. En cualquier caso, si se me permite, uno de mis preferidos. A pesar de ser originarios de California, no siguieron la estela de la psicodelia que imperaba en la costa oeste de EEUU, especialmente en San Francisco, y fabricaron una música con personalidad y sonido propios. En este sentido, si la moda era la sofisticación en la música (fusiones musicales, canciones largas, improvisaciones, riqueza instrumental o arreglos sobrecargados), ellos buscaban la vuelta a la simplicidad y a lo genuino. Por estas connotaciones y con el paso del tiempo, podría decirse que han alcanzado la categoría de “banda de culto”.

La formación estaba integrada por los hermanos John Fogerty (compositor/ cantante/ guitarrista) y Tom Fogerty (guitarrista), Stu Cook (bajista) y Doug Clifford (baterista). Su estilo musical era una mezcla de rock clásico, rhythm and blues, country y ritmos sureños de la zona pantanosa de Luisiana. Con esta amalgama consiguieron el sonido típico de la banda que algunos han catalogado como “rock de los pantanos” (Swamp Rock).

La genialidad de su música quizás radicaba en su sencillez. Así, utilizaban un esquema simple: dos guitarras, un bajo y una batería, sin aderezos de estudio, salvo en sus dos últimos discos. Todo ello, estaba presidido por la peculiar y potente voz de su líder John Fogerty. El tiempo dio la razón a este planteamiento ya que a pesar de su efímera vida, de apenas cinco años, el resultado fue realmente fructífero. De este modo, durante este periodo cosecharon un éxito tras otro.

Tras varios escarceos musicales con diferentes nombres (The Blue Velvets y The Golliwogs) y alguna grabación sin mayor transcendencia, sonando al estilo de los grupos británicos, adaptaron el nombre definitivo de Creedence Clearwater Revival con el que pasarían a la historia del rock. Se presentaron oficialmente con el álbum Creedence Clearwater Revival (1968) y no pasó precisamente inadvertido. Más bien al contrario, llamó la atención por su personal y novedoso sonido. Este trabajo contenía temas propios y de otros autores. No obstante, destacaban claramente la larga versión del clásico Susie Q, con mayor presencia de guitarras y percusión que en otras adaptaciones, y la maravillosa lectura del tema lento I Put A Spell On You, propicia para el lucimiento vocal de John Fogerty.

Habían puesto los cimientos oportunos para consolidar su propia identidad y sacar al mercado su segundo disco, Bayou Country (1969). Este trabajo fue globalmente más completo que el anterior. Se notaba que el grupo iba cogiendo mayor protagonismo en la autoría de las canciones ya que todas excepto una eran de ellos. Además, la voz de John Fogerty sonaba perfectamente acomodada a la música que hacían. Esta brillante grabación contenía Proud Mary, uno de sus temas más famosos y versionados en el rock y soul (Elvis Presley, Ike & Tina Turner o Solomon Burke por ejemplo). Le acompañaban otras interesantes canciones como Born On The Bayou o la potente interpretación del Good Golly Miss Molly de Little Richard. Siguieron ganando oficio y prestigio y ese mismo año publicaron Green River (1969), otro excepcional trabajo con el consiguieron llegar al número 1 en EEUU, gracias a joyas como Commotion, Lodi, Green River, Band Moon Rising o Wrote Song For Everyone. Es realmente digno de elogio condensar tantas buenas canciones en un solo disco. Willy And The Poor Boys (1969) fue el tercer álbum de su gran cosecha de 1969. El grupo seguía en buena forma y lograron otro extraordinario trabajo como lo avalaban los clásicos Down On The Corner o Fortunate Son. Al igual que en los anteriores discos, aparecían conseguidas adaptaciones de temas ajenos como Midnight Special. Difícilmente se puede encontrar a lo largo de la historia del rock un grupo musical con tanta capacidad creativa y de tanta calidad desarrollada en tan sólo un año.

Sin embargo, lo mejor estaba por llegar y con Cosmos’ Factory (1970) alcanzaron el cénit de su carrera. En mi opinión, consiguieron su mejor álbum. No en vano, contenía clásicos de su repertorio y del rock como: Travellin’ Band, Run Through The Jungle, Long As I Can See The Light, Up Around The Bend o Lookin’ Out My Back Door. Aunque, del logro general tengo la debilidad de destacar los apoteósicos 11 minutos del clásico I Heard It Through The Grapevine, adaptando el sonido Motown original al suyo propio, y la exquisita balada Who’ll Stop The Rain. Con este trabajo volvieron a superarse ya que resulta encomiable reunir 7 temas de primer nivel en un solo disco. De este modo, les llegó el reconocimiento general que les permitió alcanzar el número 1 en EEUU y Reino Unido.

Hay que reconocer que su siguiente entrega, Pendulum (1970), no llegó a la categoría de sus predecesores pero creo que muchos grupos hubieran deseado hacer un trabajo que incluyera canciones de la talla de Have You Ever Seen The Rain? o Hey Tonight. En esta época, empezaron las desavenencias dentro de la banda, al parecer, favorecidas por el excesivo protagonismo de John Fogerty. Esto originó el abandono de Tom Fogerty y, en consecuencia, la banda se resintió. A pesar de todo, los tres restantes miembros publicaron Mardi Gras (1972) con la participación de todos ellos, por primera y última vez, en la autoría de las canciones. Obviamente, no fue una buena idea y de este reparto de poderes resultó su disco más flojo y decepcionante, aunque se salvaban dos destellos de calidad: Someday Never Comes y Sweet Hitch-Hiker. Esta situación condujo a la disolución de la banda y al final de su discografía de estudio. Aunque, posteriormente se publicaron dos directos: Live In Europe (1973) y The Concert (1980).

Toda esta excepcional y breve trayectoria musical quedó acertadamente resumida en Creedence Clearwater Revival. Chronicle (1976). En contra de lo habitual, este recopilatorio es sumamente aconsejable porque reúne lo más representativo del grupo y porque casi todas las canciones tienen un nexo común. Más tarde, apareció una segunda recopilación, Creedence Clearwater Revival. Chronicle. Volume Two (1986), que no llegó a tener la entidad de la anterior ya que lo mejor se reservó para la primera, pero tratándose de la Creedence Clearwater Revival no hay material malo.

Una vez separados, sus componentes no han tenido mucha fortuna. No obstante, algunos álbumes de John Fogerty tenían su dosis de interés y mantenían un poco el espíritu de la banda, especialmente John Fogerty (1975), Centerfield (1985), Blue Moon Swamp (1997) y Revival (2007). A pesar de lo dicho, conviene dejar claro que distan mucho de los grandes discos del grupo.

En suma, estamos ante una banda que tuvo un enorme peso a finales de los sesenta y principios de los setenta, si bien su sombra continúa siendo tan alargada que le convierte en un “grupo de culto” en la actualidad. Podría decirse que no tienen fecha de caducidad.

bruscas; 23-06-09

NA - 016
JERSEY BOYS (UN HOMENAJE A THE FOUR SEASONS)
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The Four Seasons

La comedia musical es una de mis aficiones, que cultivamos Alfredo y yo siempre que podemos. Os diré que hemos visto unas 70 diferentes, y muchas de ellas varias veces.

Algunas comedias son textos originales, y música, claro,pero, sobre todo en los últimos tiempos, es frecuente ver obras basadas en la historia musical de cantantes y grupos famosos. Estos son musicales, en general, discretos, pues,con un libreto bastante ligero, pretenden solamente que el espectador disfrute, e incluso cante, estos títulos famosos que ofrecen. Si, a esa música estupenda, añadimos los grandes profesionales que son frecuentes en estas partes del mundo, en especial Nueva York y Londres, resultan unos espectáculos francamente atractivos.

Yo, repito, los calificaría de musicales de menos categoría, pero, aún así, son muy recomendables. De esta clase hemos visto "Elvis", "Patsy Cline", en la que,por cierto, el narrador-cantante era nada menos que George Hamilton IV, "Buddy", "Mamma Mia" (Abba), "We will rock you" (Queen) y varias más.

En estos días veo en Internet que se representa en Londres una comedia musical llamada "Jerseys Boys", basada en la carrera musical de los Four Seasons, ese grupo mítico en la historia de Caravana. Parece ser que ya se estrenó hace varios años en Estados Unidos y que lleva en Londres más de un año, lo que quiere decir que se nos pasó en el último viaje que hicimos el otoño pasado.

Como es claro que voy a ir a verla en la primera ocasión que tenga para viajar a Londres, estoy desempolvando mis recuerdos de este grupo y recuperando los sonidos que nos acompañaron durante casi una década.

Todo empezó cuando,en el año 1956, Frankie Valli, un chico de New Yersey, conoce a otros dos descendientes de italianos, Nick Massi y Tomy De Vito, para formar un grupo, The Four Lovers y obtienen un éxito muy reducido, que les pone al borde de la separación. Pero entonces aparece el productor Bob Crewe, que tendría una influencia fundamental. Él introduce a un nuevo miembro, Bob Gaudio, cambia el nombre del grupo por The Four Seasons y produce los discos, siendo también el autor de la mayoría de las letras. Graban su primer single Bermuda / Spanish Lace para Gone Records y más tarde firman con Vee-Jay Records, todo ello en el año 61.

El año siguiente empieza la historia, llena de éxitos,para este grupo. El dúo Frankie Valli, la voz alta , la de los falsetes típicos del grupo que tanto carácter dieron al conjunto, y Bob Gaudio, impulsan una serie de títulos que se convierten en números uno. Recordemos Sherry, Big Girls Don´t Cry y Walk Like A Man, que estuvieron en lo más alto de los Hit Parade en los Estados Unidos en el 62/63, mientras el primero lo fue también en Caravana y los otros alcanzaron puestos del Top 10 en nuestro CHP.

Luego llegaron canciones como Candy Girl, Dawn (Go Away), Ronnie, Rag Doll y Big Man In Town en el 64, sin que les afectara el cambio al sello Philips, el juicio consiguiente entre el antiguo y el nuevo y algunos cambios de miembros del grupo, que, la verdad, nadie notamos en su día y de lo que nos enteramos ahora por Internet.

Del año 65 yo destacaría un single excepcional, que guardamos en casa como una joya. Contiene Bye Bye Baby y, en la cara B un extraordinario Searching Wind, que es uno de esos éxitos de Caravana que hay que buscar, porque no está contenido en la mayoría de las colecciones del grupo. El mismo año, enmascarados en el nombre de Wonder Who? hicieron una original y apreciable versión del tema de Bob Dylan Don't Thing Twice It's All Right.

Frankie Valli siempre mostró su deseo de hacer carrera como solista y así, a partir del 66, alternan sus grabaciones solo y con el grupo, destacando, entre las primeras, Can't Take My Eyes Off You y, entre las segundas, Opus 17, Working My Way Back To You y I've Got You Under My Skin.

A partir de ese momento llega la decadencia y su firma por Motown, con nefastos resultados hasta 1975, en que renacieron con Who Loves You y December 1963.

Curioso !! Este año se ha hecho una versión del tema Beggin,cantado por Madcom, con el sonido exacto del grupo, lo que hizo que mi pensamiento volviera al pasado, porque esa canción me gustaba mucho en su día. Esta versión ni siquiera ha aparecido en el Hit Parade de Caravaneros. Yo creo que hubiera merecido un poquito más de atención.

Pocos grupos más merecedores de la condición de "indispensables" en nuestra música de Caravana. Nada menos que 16 Series Doradas anteriores a 1975 son carta de presentación de este conjunto inolvidable, que,junto a sus rivales Beach Boys, fueron la resistencia americana a la British Invasion.

Y, volviendo al principio, estoy deseando viajar a Londres para ver "Jersey Boys" en el Prince Edward. El programa señala a Bob Gaudio como autor de la música, a Bob Crewe de la letra, como la mayor parte de sus canciones, y cuenta con los premios Tony al mejor musical y Grammy al mejor álbum de show musical.

Seguro que Alfredo y yo disfrutaremos del espectáculo y recordaremos viejos tiempos.

Prometo contaros nuestras sensaciones.....

sirio; 12-06-09

NA - 015
PAUL MCCARTNEY
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Paul McCartney

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Paul McCartney

Posiblemente, la muerte prematura de John Lennon, que le catapultó directamente a la categoría de mito de la música, ha relegado a Paul Mc Cartney a un injusto segundo plano, rompiendo el equilibrio y paridad del binomio Lennon/ Mc Cartney. Este músico puede despertar pasiones y, a veces, todo lo contrario. Hay gente que cataloga la música de Paul Mc Cartney de excesivamente insulsa, blanda y melosa. Incluso, algunos se ceban con escarnio con este personaje. Pienso que esta actitud, en general, puede obedecer a un desconocimiento de su obra.

En este sentido, si se hace una mirada retrospectiva hacia su trayectoria con los Beatles, resulta que Paul Mc Cartney es el autor del rock más rabioso de los mismos, incluso con connotaciones heavys, llamado Helter Skelter. Además, algunos de los rocks más enérgicos de esta banda los firmó él. Como ejemplo se pueden citar: I Saw Her Standing There, Can´t Buy Me Love, I’m Down, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Lady Madonna, Back In The USSR, Birthday, Why Don´t We Do It In The Road? o Get Back. Al margen de los rocks ya reseñados, tampoco conviene olvidar, de manera resumida, todo un catálogo de grandes canciones de los Beatles y, por tanto, de la historia de la música moderna de las que es su principal artífice: All My Loving, And I Love Her, Yesterday, Michelle, Eleanor Rigby, Here, There And Everywhere, Hey Jude, The Fool On The Hill, Penny Lane, Let It Be o The Long And Winding Road. De igual modo, hay que reconocer su protagonismo esencial en el disco más influyente del rock: Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band y en la magistral cara B del disco Abbey Road. Por último, tiene el honor de poseer el record de ser el compositor en vida más exitoso del rock en cuanto a ventas, números 1 y discos de oro.

Por todo lo dicho anteriormente, que ya es bastante, creo que hay que reconocer la valía de este multiinstrumentista, compositor y cantante y colocarlo, en mi opinión, en un lugar estelar entre los grandes músicos de la música contemporánea. No en vano, algunos le han catalogado como “el Mozart del Siglo XX”.

Hecho este obligado preámbulo, conviene recordar que los Beatles se separaron oficialmente en abril de 1970. En ese momento, Paul Mc Cartney se puso en marcha para grabar su primer disco en solitario, llamado exclusivamente Mc Cartney (1970), que salió prácticamente a la vez que el álbum Let It Be de los Beatles. Resultó un trabajo casero, acogedor e íntimo, fabricado íntegramente por él y sin grandes sofisticaciones en la grabación. Fue recibido con relativo entusiasmo por la crítica ya que suponía una ruptura total con el sonido de su última etapa Beatle. Se lo puso fácil a algunos críticos de rock para argumentar que definitivamente se había ablandado y que se había perdido al brillante Beatle. A pesar de lo comentado, llegó al nº 1 en EEUU y albergaba temas de interés como Every Night, Junk y, especialmente, el clásico Maybe I´m Amazed. Por mi parte, puede integrarse entre sus discos agradables y de calidad media aunque sea “algo blando”.

Comenzó 1971 con éxito gracias al single Another Day. Este mismo año apareció su segundo trabajo, Ram (1971), gestado exclusivamente por él y su esposa Linda y siendo mucho más elaborado que el anterior. La portada suscitó la polémica ya que sujetaba a un carnero, en supuesta alusión a John Lennon con el que estaba gravemente enemistado en esta época. Además, en la contraportada aparecían dos escarabajos copulando, al parecer, haciendo referencia a la tormentosa disolución de los Beatles. Su contenido era variado, con dinámicos cortes (Smile Away o Eat At Home) y buenas y trabajadas baladas (Uncle Albert/ Admiral Halsey o The Back Seat Of My Car) que marcarán el estilo y esquema de muchas de las posteriores canciones del autor. Tampoco tuvo una acogida excesivamente entusiasta, especialmente por los puristas del rock, y máxime al atreverse a incluir a una neófita musical como era su mujer. Quizás, no se ha ponderado este trabajo como se merece ya que puede ser un buen referente de un acertado disco de pop/rock.

Al no conseguir cuotas muy altas de reconocimiento por sí solo, hizo un grupo a su medida y, así, fundó Wings con su mujer y Denny Laine (ex Moody Blues) como base. Posteriormente, han pasado múltiples músicos por esta banda, Lamentablemente, su primer álbum, Wings Wild Life (1971), no funcionó bien. En buena lógica, ya que su contenido era muy flojo para un artista de su categoría. Por tanto, las críticas fueron duras. Seguía poniendo un terreno muy propicio para sus detractores. Podría formar parte del grupo de sus peores discos.

Curiosamente, volvió al primer plano de la actualidad por otros motivos, a raíz del single Give Ireland Back To The Irish que fue prohibido por la BBC por su obvio contenido político e incómodo. Por supuesto, hacía alusión al famoso “Domingo Sangriento” acaecido en Irlanda del Norte a principio de 1972 a costa del ejército británico. Después, sacó otros dos singles: la insulsa canción de cuna Mary Had A Little Lamb y el potente rock Hi, Hi, Hi que junto a los anteriores no permitieron mejorar mucho su nivel musical. Cabe pensar que toda esta etapa anterior fue convulsa y de nerviosismo para Paul Mc Cartney, al no haber conseguido, hasta el momento, una gran obra y al ver que “perdía terreno” respecto a sus colegas. Máxime teniendo en cuenta que Lennon había publicado el formidable Imagine y Harrison el espléndido All Things Must Pass. Parecía no encontrar su ubicación musical después de la separación de los Beatles.

Red Rose Speedway (1972) supuso el inicio de su recuperación. Con una presentación muy cuidada del envoltorio, incluía cortes de interés como When The Night y la gran balada típica y dulzona de Mc Cartney, My Love, que arrasó en las listas de éxito de todo el mundo. El álbum consiguió llegar al nº 1 en EEUU y podría considerarse de una categoría intermedia. Continuó su trayectoria ascendente con el extraordinario y complejo single Live And Let Die (1973) que formaba parte de la banda sonora de una película de James Bond. Con este tema, por fín, obtuvo el aplauso unánime de la crítica. Le siguió otro single menos sofisticado e impactante llamado Helen Wheels.

Había iniciado el buen camino pero le faltaba un gran disco y lo consiguió con Band On The Run (1974). Dió en la diana y alcanzó su punto más alto de prestigio al margen de los Beatles. Parecía tratarse de una perfecta continuidad de lo mejor de su última etapa Beatle. Llegó al nº 1 en EEUU y Reino Unido. Sin duda, fue y es su obra maestra. La calidad general era excelente y el contenido variado. De su interior, conviene resaltar lo siguiente: Band On The Run, una original y brillante “mini suite”, al estilo de la cara B del Abbey Road, que tuvo enorme éxito como single; Jet, un enérgico y triunfal rock; Let Me Roll It, una impactante canción, excelentemente cantada, que respondía al How Do You Sleep? de Lennon en plena guerra entre ambos; Bluebird, un fantástico tema lento; Mamunia, una relajante y refrescante balada; Picasso’s Last Words, un excelente corte con medios tiempos; Mrs. Vandebilt, un vibrante y pegadizo tema o Nineteen Hundred And Eigthy Five, un buen rock que cerraba el álbum. Creo que este disco es fundamental en una buena discoteca que se precie.

En pleno momento álgido y como preludio de su siguiente entrega, publicó el correcto single Junior’s Farm. Venus And Mars (1975) también forma parte de sus discos que se ensalzan poco. De este modo, aunque no llegase a la altura del anterior, mantuvo un excelente nivel y sobresalían brillantes canciones como: Listen To What The Man Said, Letting Go, Rock Show o Call Me Back Again (cantada con maestría por Mc Cartney). Alcanzó el número 1 en EEUU y Reino Unido. Su continuidad, Wings At The Speed Of The Sound (1976), apareció con una insulsa portada en contraste con las tres anteriores. Creo que tenía menos entidad que su predecesor; si bien, aportaba meritorias canciones como Silly Love Songs, Let´Em In o Beware My Love. Como circunstancia inusual cedió el protagonismo de algunos temas al resto de la banda. Incluso, desafortunadamente uno de ellos a su mujer. Con este trabajo volvieron a ser considerados ya que, otra vez, lograron el nº 1 en EEUU.

El año 1977 les resultó triunfal debido a la aparición del single Mull Of Kintyre, una hermosa balada en la que se incluyó una banda de gaiteros y que hasta hace poco tenía el privilegio de ser el single más vendido de la historia en el Reino Unido. Siguiendo con sus Wings publicó London Town (1978), un agradable y correcto compendio de canciones de pop entre las que brillaban With A Little Luck y London Town. Back To The Egg (1979) supuso el último trabajo con los Wings. A pesar de ser un disco más rockero de lo habitual y de la colaboración de un elenco de músicos ilustres: John Paul Jones y John Bonham (Led Zeppelin), David Gilmour (Pink Floyd), Pete Townshend (Who), Ronnie Lane (Small Faces), Gary Brooker (Procol Harum) y Hank Marvin (Shadows), no tuvo mucho reconocimiento ni éxito. Además, no incluía ninguna canción con tirón. Sólo se salvó de esta última aventura el comercial single titulado Goodnight Tonight y publicado previamente al álbum.

Precedido por el intranscendente single de villancicos Wonderful Christmastime (1979) y dando un giro radical a su carrera, con Mc Cartney II (1980) volvió a su andadura en solitario. Al igual que su primer álbum, fue muy artesanal y en él tocaba todos los instrumentos. Tuvo éxito gracias a dos temas: Coming Up y Waterfalls, aunque podría catalogarse como un disco irregular, con demasiados estilos musicales y, en general, algo mediocre. No obstante, llegó al nº 1 en el Reino Unido.

Retomó la actividad con un gran álbum de pop/rock, Tug Of War (1982). Su producción corrió a cargo de George Martin, un viejo conocido de los Beatles, y en él colaboraron Stevie Wonder, Ringo Starr, Carl Perkins y Stanley Clark, entre otros. Este trabajo tan cuidado y elaborado fue abanderado por el espectacular éxito de Ebony And Ivory (a dúo con Stevie Wonder), aunque todas las canciones restantes tenían calidad. Incluso, incluía un tema intimista dedicado a John Lennon tras su muerte (Here Today). Semejante despliegue y brillantez le llevó al nº 1 a ambos lados del Atlántico. En mi opinión, posiblemente después de Band On The Run puede ser su mejor álbum.

En esta época también colaboró con Michael Jackson en la canción The Girl Is Mine del mítico Thriller. Le siguió el álbum Pipes Of Peace (1983), con arreglos de George Martin y la ayuda de Michael Jackson, Ringo Starr y Stanley Clark. Comparado con el anterior fue inferior pero, a su vez, un buen álbum de pop. En él, lógicamente despuntaba el pegadizo tema Say, Say, Say, cantado a dúo con Michael Jackson y devolviéndole así el favor anterior. Eran buenos tiempos en los que reinaba una amable relación entre ambos, perdida posteriormente tras la compra de los derechos de autor de las canciones de los Beatles por parte de Michael Jackson. Completaban el trabajo otros cortes dignos de nombrarse como So Bad, Pipes Of Peace o The Man (a dúo con Michael Jackson).

Lamentablemente, su carrera entró en un periodo de crisis. Give My Regards To Broad Street (1984) fue una intranscendente entrega, a pesar del considerable éxito de la canción No More Lonely Nights. Surgió como la banda sonora de una película homónima, ideada por Paul Mc Cartney y conteniendo temas ya conocidos, suyos y de los Beatles, con arreglos diferentes. Con este proyecto fracasó estrepitosamente. Antes de su siguiente trabajo, grabó dos singles: We All Stand Together, una canción infantil para una serie televisiva, y Spies Like Us, perteneciente a la banda sonora de la película del mismo nombre. Press To Play (1986) supuso otro desliz, incluso con la colaboración de músicos de la categoría de Pete Townshed, Phil Collins, Carlos Alomar o Eric Stewart. Creo que ambos trabajos, junto a Wings Wild Life, son los más flojos que ha hecho.

En 1988 se salió algo del circuito comercial y grabó un disco para el público ruso titulado Choba B CCCP (The Russian Album), aunque posteriormente llamó la atención y se rescató para el resto del mercado. En este trabajo hizo un correcto repaso a clásicos de rock´n´roll como Kansas City o Lucille, entre otros. Fue un réplica retardada al buen álbum de John Lennon llamado Rock’n’roll. Cuando muchos lo daban por “finiquitado”, volvió a resurgir con Flowers In The Dirt (1989) y la inestimable colaboración de Elvis Costello en la composición y elaboración de las canciones. De nuevo, consiguió un excelente disco de pop/rock que recibió elogios por parte de la crítica. En su interior alternaban correctos temas dinámicos (My Brave Face, This One) con conseguidas baladas “marca de la casa” (Distractions). Podría integrarse entre sus trabajos aconsejables.

En general, los años noventa no han sido especialmente prolíficos y deslumbrantes. Así, Off The Ground (1993) era globalmente un álbum de discreta importancia, aunque tiró de él la pegadiza Hope Of Deliverance. Por el contrario, con Flaming Pie (1997) volvió a fabricar otro acertado disco de pop/rock con temas que llamaron la atención como The World Tonight o Young Boy. Mientras, con Run Devil Run (1999) concibió un honesto trabajo dedicado al rock clásico pero de relativa transcendencia.

Inició el nuevo milenio con Driving Rain (2001). Este trabajo ha pasado bastante desapercibido pero tiene su dosis de interés y un sonido menos previsible y más arriesgado de lo habitual. No ha ocurrido igual con Chaos And Creation In The Backyard (2005) ya que ha recibido muy buenas críticas. En este compacto álbum de pop se pueden encontrar interesantes canciones, aunque sin duda la joya del disco es A Certain Softness. Creo que este disco ha sido lo mejor que ha hecho en su última etapa y, en consecuencia, es totalmente recomendable. No puede decirse lo mismo de su último trabajo titulado Memory Almost Full (2007). A pesar de tener un mínimo toque de interés como todo lo que hace Mc Cartney, en mi opinión, podría incluirse entre los álbumes de relativa importancia.

También, tiene sus discos en directo: Tripping The Live Fantastic (1990), Paul Is Live (1993), Back In The U.S (2002), Back In The World (2003). Para mí, todos ellos tienen un discreto interés. No obstante, tengo debilidad por Wings Over America (1976), un espléndido triple álbum en directo que llegó al nº 1 en EEUU, fruto de su triunfal gira americana y que incluía canciones de los Wings y de los Beatles. Por primera vez, retomaba canciones de los Beatles para un disco. Este documento demostraba el dominio de Mc Cartney del directo. Incluso, ha editado un aceptable “desenchufado”: Unplugged (The Official Bootleg) (1991).

Por otra parte, existen recopilatorios como Wings Greatest (1978), All The Best (1987) y Wingspan (2001) que resumen, en mayor o menor medida, su trayectoria en solitario. Salvo que se desee expresamente, estas recopilaciones posiblemente no sean recomendables porque, a pesar de contener material de primera calidad, las canciones son muy dispares e inconexas.

De otro modo, ha hecho incursiones en la música clásica con Liverpool Oratorio (1991), Standing Stone (1997), Working Classical (1999) y Ecce Cor Meum(2006), demostrando su condición de músico total.

Recientemente, se ha embarcado junto al productor Youth en el proyecto de música “vanguardista/ electrónica” llamado The Fireman. Han sacado al mercado tres trabajos de manera casi anónima. Personalmente, el tercero de ellos, Electric Arguments (2008), me ha sorprendido muy gratamente por su contenido, originalidad y riesgo. Todo ello, le convierte en un disco aconsejable.

En suma, estamos ante un gran músico, en el sentido global de la palabra. Así, ha formado parte del grupo más influyente de la música contemporánea, ha tenido una trayectoria en solitario digna e interesante, se ha defendido brillantemente en todos los estilos musicales e, incluso, se ha permitido hacer música clásica. Por mi parte, Paul Mc Cartney forever.

bruscas; 30-05-09

NA - 014
EL CHICO DE NACHA POP YA NO ESTÁ
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Antonio Vega

No por anunciado ha dejado de sorprender. Nos habíamos acostumbrado a convivir y disfrutar con su voz y su imagen cada día un poco más deteriorada. Hace unas semanas todavía apareció en el programa de TVE “Las mejores décadas de nuestra vida”. Parecía que siempre seguiría interpretando “Chica de ayer”. Pero esta vez ha sido definitivo. Una vez más se ha cumplido el presagio: la heroína no perdona, antes o después pasa su guadaña.

Antonio Vega tiene un lugar decisivo en la historia de la música pop de nuestro país. Aunque sólo hubiera sido por su composición “Chica de ayer”. Casi 30 años después de su creación, cada vez que la oigo se me pone el vello de punta. Es una canción perfecta que refleja lo que tantos hemos vivido en los veinte y pocos y que Antonio nos hizo el favor de poner letra y música.

Pero Antonio Vega y Nacha Pop no fueron sólo esa canción mítica, que llegó a ser Serie Dorada (284/80). Su primer lp, a pesar de no contar con un sonido muy depurado, tenia un montón de grandes canciones, todas marcadas por el amor y el desamor juvenil: “Antes que salga el sol”, “Miedo al terror”, “Sol del Caribe”, “Mujer de cristal”, “Eres tan triste”, “Nadie puede parar” o “Cita con el rock and roll”.

Después vinieron otros discos, no tan logrados por culpa de unos arreglos excesivamente recargados que desdibujaban la fuerza y vitalidad que demostraron en el primer disco, pero aún y así también con algunas canciones estupendas, como “Grité una noche” (Serie Dorada 274/85), “Sonrisa de ganador”, “Se dejaba llevar”, o “Una décima de segundo”. Vino la separación del grupo y la andadura en solitario de Antonio Vega, con varios discos que mostraban el claroscuro en que su vida se desenvolvía y sus actuaciones, adoradas por sus incondicionales, tenían una carga de irresistible decadencia imposible de ocultar.

Antonio Vega fue un juglar de su generación, pero también, como Camarón y otros, una victima del espejismo de las noches sin fin y el culto a la heroína. Ellos terminaron pagando el precio, pero al menos nosotros nos quedamos con su música.

rockyboy; 14-05-09

NA - 013
LOS SONIDOS DEL SILENCIO
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Sounds Of Silence

El día 1 de octubre de 1965,los viajeros de Caravana vivimos un acontecimiento, de cuya importancia no podíamos hacernos ni una ligera idea. Este día entraba en nuestro CHP, en el puesto 79, una canción llamada The Sounds Of Silence, que interpretaba un dúo de nombre desconocido para nosotros, Simon & Garfunkel.

En realidad, no eran tan desconocidos. Paul Simon y Arthur Garfunkel nacieron en NY y fueron compañeros de instituto. En el 55 formaron un dúo, Tom & Jerry y grabaron, ya el el 57, un LP para Big Records que tuvo un éxito relativo, para separarse posteriormente. Paul Simon creó un dúo con Carole Klein, pero ella cambió su nombre por el de Carole King e hizo su propia carrera de compositora y solista. No se desanimó Paul y actuó como solista con el nombre de Jerry Landis y luego con varios grupos. Entonces, en el 62, los viajeros no sabíamos que la voz solista de Tico & The Triumphs en Motorcycle, nuestro SD 296,era la de Paul Simon. Mientras tanto, Garfunkel graba varias canciones como Artie Garr, sin éxito.

El año 63 es el de la reunión de ambos, que adoptan el nombre de Simon & Garfunkel y en el 64 graban su primer LP, Wednesday Morning 3 A.M, que pasó sin pena ni gloria. Terminada la grabación, Paul se marchó al Reino Unido y Art se queda en Nueva York, ambos tocan en locales de ambiente de música folk. Entre tanto, los astutos productores de Columbia, Tom Wilson y Bob Johnston hacen una nueva versión de The Sounds Of Silence, incluído en el citado Wednesday Morning 3 A.M., añadiendo guitarra eléctrica, bajo y batería y lo editan como single.

Volviendo al principio, la canción causó un impacto extraordinario en todo el mundo y, claro, entre los viajeros de Caravana, donde llegó a número uno el 27 de diciembre y permaneció en este puesto tres semanas.

The Sounds Of Silence es una de las mejores representaciones del sonido folk-rock, que fue cultivado por tantos otros como Byrds, Bob Dylan, ambos también en Columbia, en estas mismas fechas, y por infinidad de artistas en el resto de la década.

Por una concatenación de circunstancias, se rueda una famosa película, The Graduate,en cuya banda sonora figuraba The Sounds Of Silence, en una versión ligeramente diferente, y llegó en agosto del 68 al número uno del CHP, con lo que se reafirmó la importancia de Los Sonidos Del Silencio.

Simon & Garfunkel pasearon su folk-rock por todo el mundo con éxitos constantes. Homeward Bound, The Dangling Conversation, A Hazy Shade Of Winter, Fakin' It, Mrs. Robinson, America, The Boxer.........fueron números uno de Caravana, donde conservamos su nombre en 25 Series Doradas.

Su separación en 1970 no ha impedido algunas reapariciones míticas, como ese maravilloso concierto en Central Park, y que sus 6 LP sean de los más vendidos.

Mis hijos nacieron en plena efervescencia de la música de Simon & Garfunkel y el LP original Bridge Over Troubled Water sucumbió en sus manos con cantidad de rayajos.......y así sigue, como lo guardamos en su estantería, mientras usamos el CD que hubo que comprar.

No cabe duda de que este maravilloso dúo está escrito con letras de oro en nuestra música de Caravana, lo mismo que ese otro que tanto influyó en la música, los Everly Brothers. Y nuestros Sonidos Del Silencio siguen representando uno de los mejores recuerdos de nuestra historia, siendo una de las canciones ya clásicas, de la que se han realizado infinidad de versiones.

sirio; 14-05-09

NA - 012
THE ALLMAN BROTHERS BAND
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The Allman Brothers Band

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Duane Allman

En general, el sur de los Estados Unidos fue un crisol de diferentes estilos musicales: gospel, blues, jazz, soul, country, rock y boogie. En contraste con la California hippy, en algunos estados “puritanos” del sur (Georgia, Alabama, Tennessee o Arkansas) nacieron diferentes grupos que fusionaron algunos de estos estilos, dándoles su toque personal y surgiendo lo que se denominó rock sureño. Al margen de las connotaciones musicales, el rock sureño se caracterizó por ensalzar a ultranza las raíces, valores y cultura de estos estados. En ocasiones, lo hizo en exceso, con altivez y rayando tintes racistas. The Allman Brothers Band han sido el estandarte de este género junto a los inolvidables Lynyrd Skynyrd, cada uno con su estilo propio.

El peso de esta banda lo llevaban los hermanos Allman. Por un lado, el genial guitarrista Duane Allman había adquirido reconocimiento al tocar para músicos como Aretha Franklin, Percy Sledge o Wilson Pickett y, posteriormente, deslumbró al mundo del rock colaborando con Eric Clapton en el disco Layla And The Other Assorted Love Songs. Por otro lado, Gregg Allman destacó como compositor, cantante y teclista del grupo.

La música de esta formación no admitía sofisticaciones ni grandes arreglos y se caracterizaba por conjuntar perfectamente blues, rock y country, con ciertas pinceladas de boogie y jazz. Para ello, utilizaban teclados, dos guitarras, un bajo y dos baterías; circunstancia esta última original y novedosa.

The Allman Brothers Band (1969) e Idlewild South (1970), actualmente fusionados en un sólo CD bajo el título de Beginnings, fueron sus dos primeros discos. Esencialmente, se trataba de rhythm and blues y ya contenían alguna joya del grupo como Midnight Rider, In Memory Of Elisabeth Reed o Dreams. En su momento, tuvieron una buena acogida, especialmente Idlewild South.

La banda se manejaba bien en estudio pero alcanzaba su climax en directo, donde se explayaban e improvisaban con temas de larga duración. De ahí que At Fillmore East (1971) se convirtiese en uno de los mayores documentos en directo del rock. Desde su comienzo con el potente Statesboro Blues ya se notaba el virtuosismo de Duane Allman a la guitarra. De igual modo, impresionaba la versatibilidad del grupo, con cambios de “tempo”, en los 19 minutos de You Don`t Love Me, en los 22 de Whipping Post o en los 13 de la gran In Memory Of Elisabeth Reed. También, había tiempo para la calma en Stormy Monday. Todo un clásico del rock.

Lamentablemente, poco después de este trabajo y recién empezada la grabación de su siguiente álbum, Eat A Peach (1972), Duane Allman falleció a los 24 años por un accidente de moto. A pesar de ello, la banda siguió con el proyecto, dedicándoselo y consiguiendo un excelente trabajo. En este doble álbum alternaban tres canciones en directo, grabadas en el Filmore East con su sonido habitual y en las que aún participaba Duanne Allman, con otras de estudio en las que ya se notaba un cambio de sonido hacia el country, como se podía constatar especialmente en la exitosa Melissa. Sorprendentemente, la desgracia volvió a cebarse con el grupo y, acto seguido, el bajista Berry Oakley murió en las mismas circunstancias y a la misma edad que Duane.

No obstante, el resto de la formación original (Gregg Allman y Dickey Betts), con alguna incorporación ocasional, continuó con Brothers And Sisters (1973). Dedicado a Berry Oakley, el disco suavizó su sonido y se decantó claramente hacia el country. El resultado fue otro impecable álbum de gran éxito comercial. Así, Ramblin’Man se erigía como su tema estelar y también destacaba el instrumental Jessica. Por el contrario, Win, Lose Or Draw (1975) fue una decepcionante entrega. A partir de aquí, el liderazgo de Gregg Allman hizo aguas y las rencillas se instalaron en el grupo. El resultado fue la disolución de la banda en 1976 para dedicarse a sus proyectos personales.

A pesar de sus desavenencias supuestamente irreconciliables, volvieron a reagruparse ocasionalmente y publicaron: Wipe The Windows, Check The Oil, Dollar Gas (1976) (directo), Enlightened Rogues (1979), Reach For The Sky (1980), Brothers On The Road (1981), Seven Turns (1990), Shades Of Two Worlds (1991), An Evening With The Allman Brothers Band: First Set (1992) (directo), Where It All Begins (1994), An Evening With The Allman Brothers Band: 2nd Set (1995) (directo), Peakin´ At The Beacon (2000) (directo), Hittin’ The Note (2003) y One Way Out (2004) (directo). No era mal material, especialmente Seven Turns, pero tampoco aportaba nada especial a lo anterior, salvo quizás para los incondicionales del grupo.

Finalmente, al margen de otros recopilatorios, The Road Goes On Forever: A Collection Of Their Greatest Hits (1975) puede condensar perfectamente los principales temas de esta legendaria banda del rock sureño. Si bien, la principal obra que han legado para la posteridad es, sin duda, At Fillmore East.

bruscas; 17-04-09

NA - 011
LAS ESTRELLAS DE CARAVANA
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ANTARES (Janis Ian)

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Las sesiones en el Auditorio de Hilarión Eslava, entre los años 66 y 68, fueron los momentos más excitantes en la historia de Caravana. En dicha época también funcionaron los distritos, constituídos por un grupo de viajeros de cada distrito postal de Madrid, entre los cuales se elegía un “Jefe de Distrito”. Yo fuí jefe del distrito 2-A en una época.

Muchos de los caravaneros vivísteis esta época imborrable, en la que se desarrolló una gran relación entre los viajeros, la cual nos sigue uniendo y, en esos momentos, sobre todo, se nos presentaba una música de una calidad excepcional.

Ángel Álvarez tuvo la idea innovadora de presentarnos canciones con sobrenombre de estrellas. De las cuales yo he tomado mi alias, “Sirio”.

Parece que la idea surgió en esas noches de navegación New York-Madrid y viceversa.

Las largas noches del viaje, su pasión por la música y sus conocimientos del firmamento, derivados de su profesión de radio-telegrafista, parece que le inspiraron esta idea de hacer una lista de discos, elegidos entre aquellos de auténtica calidad y que no tenían gran éxito en las listas. Se presentaron en orden alfabético, aunque pronto se perdió ese orden.

La primera de las estrellas fue ANTARES, un tema escrito e interpretado por una jovencísima cantante, entonces desconocida al ser su primer disco. Su nombre Janis Ian, con la canción Society's Child.

El éxito fue inmediato. Los viajeros de entonces apreciamos la calidad de esta canción, que llegó a número 5 en el CHP y a SD 1371. Durante unas semanas solo se presentó la canción como estrella ANTARES y más tarde se conocía el nombre verdadero. Era una forma nueva que gustó.

Fueron llegando una a una nuevas “estrellas”. BETELGEUSE escondía las voces de Sagittarius con My World Fell Down, primera de las estrellas que llegó al número uno, y así seguidamente CAPELLA con The Busy Dreaming por Jeannie Brittan, un disco muy difícil de conseguir, por cierto; DENEB, con Call Again por Nitty Gritty Dirt Band, ELNATH, FORMALHAUT, GACRUX....... En seguida se acaba el orden alfabético y se presentaron algunas con letra repetida, como ALDEBARÁN o CASTOR..... pero lo importante era presentar grandes canciones y, aunque el experimento duró solo unos meses, el objetivo estaba sobradamente cumplido y superado.

Eran discos, algunos de ellos, tan minoritarios que, en aquellos momentos, ninguno de nosotros sabía nada de sus intérpretes. Una muestra: en la portada de la grabación española de My World Fell Down aparece un hombre, supuestamente el intérprete. Ni ellos sabían que era un grupo. Sagittarius no existía como grupo, salvo en el estudio de grabación e ignorábamos, creo que todos, que la voz solista era la del mismo Glen Campbell y que, entre sus componentes, estaba Bruce Johnston, miembro de los Beach Boys.

Muchos de los caravaneros de hoy vivísteis esta época inolvidable, en la que, por medio de los distritos, se desarrolló una relación entrañable........... También teníamos la British Invasion, iniciada en 1964, pero, asimismo, había importantísimas corrientes de origen americano.

Y llegó el año 1967. La Costa Oeste echaba humo con el movimiento hippie, de cuyos componentes dijo el Gobernador de California, un tal Ronald Reagan, “Visten como Tarzán, tienen el pelo como Jane y huelen como Cheeta”.

sirio; 08-04-09

NA - 010
ROLLING STONES
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Rolling Stones

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Rolling Stones

Los Rolling Stones representan la banda, estrictamente de rock, más importante de todos los tiempos, habiendo sobrevivido a todos los estilos musicales recientes (música disco, new wave, heavy, punk, rap, etc). Incluso, es el grupo de rock en activo con mayor prestigio, toda una institución difícil de desbancar.

En general, esta banda se caracteriza por mezclar el rock con la música negra, teniendo sus referencias musicales en Chuck Berry, Bo Diddley y Muddy Waters, entre otros. También, se mueven perfectamente en otros estilos colaterales al rock (blues, country, folk, pop, psicodelia, funk, disco o reggae); si bien, creo que su fuerte ha sido y es el rhythm and blues.

La historia de la banda se fraguó en la amistad establecida entre Mick Jagger y Keith Richards en su etapa colegial, en los inicios de los sesenta. En 1962 se incorporó Brian Jones quien, al parecer, bautizó definitivamente al grupo con el nombre de Rolling Stones, en honor a una canción del gran bluesman Muddy Waters. Acto seguido, se unieron Bill Wyman y Charlie Watts. A lo largo de su existencia han desfilado diversos músicos por los Rolling Stones, pero su formación básica ha radicado en el carismático cantante Mick Jagger, en el maravilloso guitarrista Keith Richards, en el sobrio bajista Bill Wyman, que ya no está en el grupo, y en el experimentado baterista Charlie Watts.

No obstante, conviene añadir que en sus comienzos fue pieza clave el multiinstrumentista Brian Jones (guitarra, saxo, piano) y, en menor medida, Ian Stewart (piano). En una etapa intermedia tuvo un peso notorio el guitarrista Mick Taylor que contagió su gusto por el blues y, más tarde, Ron Wood que sigue en la actualidad.

La promoción inicial en los años sesenta pretendía mostrar una formación más dura, provocadora y escandalosa que los Beatles, vendiendo un supuesto enfrentamiento entre ambos grupos que no se ajustaba a la realidad. Precisamente, uno de sus primeros éxitos en single fue con una canción cedida por éstos llamada I Wanna Be Your Man.

Su carta de presentación fue con The Rolling Stones (1964) y The Rolling Stones Nº. 2 (1965), dos excelentes discos de adaptaciones de clásicos del rock y del rhythm and blues, pulidos con su peculiar estilo, que rápidamente llamaron la atención del panorama musical. Pero fue con su tercera entrega, Out Of Our Heads (1965), mezcla de canciones propias y de versiones de otros autores, con la que se encumbraron al estrellato a nivel mundial. Especialmente, con su versión americana en la que aparecía su canción más emblemática, Satisfaction (I Can’t Get No). Conviene aclarar que estos tres discos corresponden a la discografía oficial, considerada como tal la publicada en el Reino Unido.

Paralelamente, en EEUU se editaron otros álbumes, en general con diferentes canciones aunque podía haber algún tema coincidente con los anteriores. Estos trabajos, totalmente recomendables, fueron: England’s Newest Hit Makers (1964), 12x5 (1964), The Rolling Stones, Now (1965), Out Of Our Heads (1965) y December’s Children (1965). A partir de aquí, su discografía confluirá a ambos lados del Atlántico.

Aftermath (1966) fue su primera obra maestra, albergando grandes temas que han marcado la trayectoria del grupo como Lady Jane, Under My Thumb u Out Of Time. También, conviene resaltar Goin’ Home, un interesante rhythm and blues de 11 minutos de duración. En este disco comenzaron a distanciarse de su sonido inicial y empezó a cimentarse el sonido característico de la banda. A su vez, era el primer trabajo firmado íntegro por Jagger/Richards, haciendo prever que el dúo sería a los Rolling Stones lo que Lennon/Mc Cartney a los Beatles.

En Between The Buttons (1967) se alejaron aún más del rhythm and blues de sus comienzos y se acercaron hacia el pop y la psicodelia. El resultado fue una gran entrega con joyas musicales como Ruby Tuesday o Let’s Spend The Night Together. Flowers (1967) era un buen y extraño trabajo en el que había una fusión de éxitos de discos anteriores con otras canciones novedosas, incluso una curiosa versión del famoso My Girl de los Temptations. Mientras, Their Satanic Majesties Request (1967) fue un álbum influido por la psicodelia del momento, especialmente por el Sgt. Pepper’s de los Beatles. En general, se trataba de un disco aceptable y raro con una maravilla musical en su interior llamada She’s A Rainbow pero, en cualquier caso, era una insuficiente respuesta al trabajo de los Beatles.

Por el contrario, Beggars Banquet (1968) supuso el inicio de su etapa dorada, volviendo a su sonido primitivo. Fue un soberbio álbum de rhythm and blues en el que la canción estrella era el clásico Sympathy For The Devil, sin desmerecer al resto. En mi opinión, es un disco imprescindible del rhythm and blues británico. Le siguió otro excepcional trabajo de aire country, Let It Bleed (1969), en el que sobresalían Gimme Shelter, Love In Vain, Midnight Rambler o la espectacular You Can’t Always Get What You Want. En este mismo año murió Brian Jones, en extrañas condiciones, siendo reemplazado por Mick Taylor. Con su nuevo componente, grabaron Sticky Fingers (1971) y probablemente alcanzaron su cumbre musical. Resultó otra obra maestra en la que alternaban diversos estilos musicales: rock, blues y country. Fue un álbum muy compacto que incluía piezas del calibre de Brown Sugar, Dead Flowers, You Gotta Move, Sister Morphine, Wild Horses o Bitch y que provocaría el escándalo por su famosa portada, censurada en España. Con él, inauguraron su propio sello discográfico y su famoso logotipo de unos labios, diseñado por Andy Warhol. Exile On Main Street (1972) completaba, junto con los tres anteriores, la mejor música de los Stones. Este doble disco era, al igual que su predecesor, una amalgama de estilos, enriquecida con más instrumentos de viento que en otras ocasiones. Con una calidad general excelente, reunía brillantes temas como Shine A Light, Tumbling Dice o Sweet Virginia. Algunos críticos lo consideran su mejor álbum pero estas comparaciones carecen de interés y lo importante es explorar y saborear esta tetralogía.

Continuando con el repaso a su discografía, Goat’s Head Soup (1973) inició un periodo de cierto declive, a pesar de incluir su célebre Angie. It’s Only Rock’n’Roll (1974) siguió en la misma línea, si bien la canción que daba título al disco se convirtió en todo un clásico de su repertorio. En 1975 publicaron Metamorphosis que no fue una recopilación al uso. Más bien, se trataba de una mezcla de canciones ya grabadas anteriormente y de rarezas. Tenía un relativo interés. Por el contrario, Black And Blue (1976) fue un digno álbum con el que se adentraron de lleno en la música negra (reggae y funk). En él brillaban temas como Fool To Cry y Memory Motel. Previamente a esta grabación, Ron Wood reemplazó en la banda a Mick Taylor. Finalizaron los setenta con un buen trabajo, Some Girls (1978), en el que incluso se permitieron coquetear satisfactoriamente con la música disco en Miss You.

La década de los ochenta la inauguraron con Emotional Rescue (1980), un decoroso álbum con guiños a la música disco. Sin embargo, en Undercover (1983) y Dirty Work (1986) adoptaron una línea de comercialidad y menor calidad. Con Steel Wheels (1989) volvieron a su sonido habitual pero no fue un disco excesivamente brillante. Afortunadamente, Tattoo You (1981) supuso un balón de oxígeno a la mediocridad de su música en este decenio, rayando a gran altura con Start Me Up, Little T & A o Waiting On A Friend.

Los años noventa no fueron precisamente los mejores de su discografía, salvándose el brillante Voodoo Lounge (1994) y, en menor medida, Bridges To Babylon (1997), a pesar de contener el exitoso tema Anybody Seen My Baby. En el nuevo milenio han publicado A Bigger Bang (2005), de relativo interés, y Rarities 1971-2003 (2005), una inconexa mezcla de rarezas con canciones en directo. Actualmente, siguen manteniendo íntegra su leyenda, especialmente en directos multitudinarios.

En este sentido, los Rolling Stones han grabado varios directos, con mayor o menor brillantez, pero todos ellos interesantes: Got Live If You Want It! (1966), Get Yer Ya-Ya’s Out! (1970), Still Life (1982), Flashpoint (1991), The Rolling Stones Rock and Roll Circus (1996) que contiene temas del grupo interpretados por ellos mismos y otros ajenos cantados por diferentes músicos, No Security (1998), Live Licks (2004) y Shine A Light (2008). No obstante, tengo predilección por Love You Live (1977) que refleja perfectamente el poderío y versatilidad de este grupo en vivo y, en menor medida, por Stripped (1995) en el que hacen un excelente repaso “desenchufado” a sus mejores canciones.

De otro modo, para el que quiera condensar tanto material en una recopilación, de las múltiples existentes, puede recurrir a Hot Rocks 1964-1971 (1972) y a The Rolling Stones Singles Collection: The London Years (1989) que agrupan lo más interesante de su época dorada.

Por último, además de recordar que todos los miembros del grupo han publicado trabajos por separado, sin demasiada repercusión, cabe preguntarse ¿cómo y cuándo acabará la historia de los Rolling Stones?. Tratándose de ellos es imprevisible, pero sería deseable que no arrastren su leyenda por los circuitos comerciales del rock. Nunca mejor se puede aplicar aquí el dicho de “los viejos rockeros nunca mueren”.

bruscas; 04-04-09

NA - 009
JANIS JOPLIN
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Janis Joplin

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Janis Joplin

Janis Joplin ha sido la máxima representante del rock femenino, la más genuina e indómita, una pura sangre de la música que daba lo máximo en cada una de sus interpretaciones. A su vez, un desastre en su vida personal, coqueteando permanentemente con el alcohol y las drogas y, por tanto, poniendo su vida en situaciones extremas.

Esta cantante dejó claro, desde muy joven, su pasión por la música negra, frecuentando los bares donde se escuchaba blues en su Texas natal. En 1963 se trasladó a San Francisco, siendo partícipe de la gestación de la psicodelia y cultura hippy. Allí, se incorporó en 1966 a los Big Brother & The Holding Company como solista de esta banda que mezclaba la música de raíces negras con el rock y la psicodelia.

El prestigio que fue adquiriendo el grupo con sus actuaciones en directo fue creciendo y llegaron a tocar en el Monterey Pop Festival, junto a las mayores figuras del rock del momento. Esta circunstancia les sirvió para publicar su primer disco, Big Brother & The Holding Company (1967), que no consiguió tener un gran impacto a pesar de contener Down On Me, una pieza tallada a la medida de Janis. Pronto, editaron su segundo trabajo, Cheap Thrills (1968), un álbum de enorme éxito que catapultó a Janis al estrellato, incluyendo canciones claves de su carrera musical como Piece Of My Heart, Summertime o Ball And Chain. No obstante, si bien profesionalmente triunfaba, paralelamente comenzaba a hundirse en el fango de la droga.

En 1969 fue invitada al festival de Woodstock y su actuación fue una de las más aclamadas. Acto seguido, Janis abandonó la formación y formó otra con el nombre de Kozmic Blues Band. Recargaron algo su sonido habitual y publicaron el aceptable I Got Dem Ol’Kozmic Blues Again Mama! (1969) que fue recibido, por algunos, con cierta frialdad. Aunque, ahí queda la meritoria interpretación que realizó del tema Try.

La persistencia en su vida al límite acabó pasándole factura y murió en 1970 en los Ángeles, a la edad de 27 años y por una sobredosis de heroína, cuando estaba a punto de acabar su disco póstumo, Pearl (1971), con los Full Tilt Boogie Band. De este modo, Janis pasó a engrosar la larga lista de estrellas del rock que murieron prematuramente y pagando tributo al peso de la fama.

El disco en cuestión fue, sin duda, su obra maestra y tuvo un éxito arrollador en ventas y permanencia en las listas de éxito, gracias a temas del calibre de Me And Bobby McGee, Cry Baby, Move Over, My Baby o Get It While You Can. Como curiosidad, se respetó que el tema Mercedes Benz estuviera cantado a capella y con Buried Alive In The Blues ocurrió al revés, persistió como instrumental ya que no dió tiempo a que Janis incorporase su voz. Con el tiempo, este álbum ha pasado a ser considerado como uno de los grandes de la historia del rock. Además, su portada iba acorde con la época y reflejaba la estética de Janis y del movimiento hippy.

En 1972 apareció In Concert que recogía su poderoso directo y en 1973 Janis Joplin’s Greatest Hits, un acertado recopilatorio de lo más significativo de su obra. No obstante, posteriormente se han publicado recopilaciones más amplias como Anthology (1980), Absolute Janis (1997) o The Essential (2003).

En definitiva, una gran artista que no pudo demostrar todo su talento debido a su temprana muerte, justo en el momento más creativo de su carrera musical.

bruscas; 20-03-09

NA - 008
BUDDY HOLLY
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Buddy Holly

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That'll be the day

Se han cumplido 50 años, que se dice pronto, de la muerte de Buddy Holly, un cantante en cuya vida y discografía, al ser anterior al comienzo de Caravana, los aficionados hemos tenido que bucear para entender su figura, cuyas secuelas en Caravana se llamaron Bobby Vee, Tommy Roe o Bobby Fuller Four, entre otros.

Las líneas que siguen, por tanto, más que contar su biografía pretenden dar a conocer cosas que habitualmente se ignoran o que tenemos semiolvidadas.

Para empezar, cuando Buddy Holly tenía 13 años y estaba aún en el colegio, formó un dúo junto a Bob Montgomery (12 años), Buddy & Bob, cuya fama, en pocos años, sobrepasó el área local (Lubbock, Texas) actuando en Amarillo y Carlsbad. (Bob Montgomery fue, durante los años ’70, uno de los principales compositores y productores de Nashville). Al principio sólo interpretaban country, si bien luego Buddy quiso incorporar otras canciones más próximas al rock, etiquetándose como “western and bop”.

La oportunidad llegó con un show en el que actuaban Bill Haley, Jimmie Rodgers (en los carteles se leía Jimmy Rodgers, añadiéndose en letra pequeña “hijo del famoso Hank Snow”; posiblemente, el tamaño de la letra influyó para que luego se haya escrito que también actuó Hank) y “los nativos de Lubbock, Buddy, Bob and Larry” (Larry Welborn, bajista, otro de los “invitados” a las demos, que no llegó a grabar luego con Holly). El representante de Marty Robbins, Eddie Crandall, asistió al concierto y quedó impresionado por Buddy y compañía; pidió unas cintas y las envió a las oficinas de Decca; tres meses más tarde llegó la contestación: invitaban a grabar en Nashville a Buddy Holly, pero no a Montgomery; ante esto, Buddy no quiso ir, y tuvo que ser su amigo quien le convenció de que aquélla podía ser la ocasión que estaba esperando. Realmente, no lo fue; los temas grabados en las tres sesiones tuvieron buenas críticas, pero escasas ventas, y Buddy regresó a Lubbock.

En aquellas sesiones participó, entre otros, un compañero de clase y gran amigo de Buddy llamado Jerry Allison en la batería. No me extenderé en la formación de los Crickets, pero sí es interesante saber que si en el primer grupo de Buddy, él constituía la parte más rockera y Montgomery el lado country, Norman Petty aportó el sonido pop que marcaba sus preferencias; como Bob había ya desaparecido, el sonido de Buddy Holly pasó a ser un pop-rock que dio lugar a una curiosa anécdota: cuando, tiempo después, Ralph Emery (el principal disc jockey de country) llevó a Buddy Holly a la WSM para entrevistarle, no pudo “ilustrar” la charla con discos del cantante, porque no había ninguno en la emisora.

Las canciones más famosas de Buddy Holly fueron “That’ll Be the Day” y “Peggy Sue”; menos conocido es el hecho de que este último tema se llamó originalmente “Cindy Lou”, pero Buddy cambió el título a petición de Jerry Allison, como homenaje a su novia. Cuando Jerry y Peggy Sue se casaron, Buddy les dedicó “Peggy Sue Got Married”. Por cierto que la pareja compartió viaje de novios en Acapulco con Buddy Holly, ya que Buddy se casó (agosto 1958) con una puertorriqueña, María Elena Santiago. También en agosto de 1958 Buddy Holly produjo y tocó la guitarra solista, en un sencillo que hizo que grabara Allison, aunque el nombre que figuró en el disco como intérprete fue Ivan (segundo nombre de Jerry). Otro tanto hizo un mes después con Waylon Jennings, por entonces disc-jockey y amigo de Buddy, y, posteriormente uno de los grandes cantantes de country, pero que aún no formaba parte de los Crickets.

En octubre de 1958 Buddy se separó de su grupo, principalmente porque consideraba a sus amigos unos irresponsables que sólo pensaban en divertirse y él quería seguir con su carrera de forma más profesional; decidió fijar su residencia en Nueva York y ofreció a los Crickets la posibilidad de seguir con él, pero viviendo todos en Nueva York, lo que fue rechazado por sus amigos.

A finales de enero de 1959 Buddy Holly se enroló en una gira con Ritchie Valens, The Big Bopper, y Dion & The Belmonts; para acompañarle en sus actuaciones, iban Tommy Allsup, Waylon Jennings y el batería Charles Bunch. Todos ellos viajaban en un autobús, al que se le estropeó la calefacción, lo que motivó que Buddy alquilara una avioneta para trasladarle a él, a Allsup y a Waylon desde Iowa a Minnesota. Big Bopper, griposo a causa del frío, pidió a Waylon que le cambiara su plaza en el avión, a lo que Waylon accedió; poco después, Ritchie Valens hizo lo mismo con Allsup, si bien, en este caso, fue una moneda la que decidió. La avioneta no pudo llegar a su destino estrellándose como consecuencia de una tormenta de nieve, mientras Joe Mauldin y Jerry Allison se dirigían también a Minnesota con la esperanza de volver a formar parte de los Crickets.

Tal como ha sucedido en muchos otros casos, después de la muerte de Buddy Holly, Norman Petty siguió editando sus discos mediante el procedimiento de coger cintas del cantante, unas veces grabadas en el estudio de Norman, y otras en su domicilio, y dotarlas de un fondo instrumental suministrado por The Fireballs (los mismos que en 1963 grabaron el “Sugar Shack” acompañando a Jimmy Gilmer). La aparición regular de estos discos durante diez años contribuyó a la leyenda de que, realmente, Holly no había muerto en el accidente, sino que estaba desfigurado y escondido en algún remoto lugar. Exactamente lo mismo se dijo de James Dean y, años después, de Elvis Presley.

cuevas; 13-03-09

NA - 007
EL SONIDO TIJUANA
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Sonido Tijuana

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Herb Alpert

El Sonido Tijuana está representado maravillosamente por Herb Alpert.

El año 1966, de su LP "Whipped Cream & Other Delights" se había extraído un single de auténtico impacto, "A Taste Of Honey", que fue número 2 en Caravana durante dos semanas consecutivas y no alcanzó el primer puesto por estar ocupado por Simon & Garfunkel y su maravilloso "Sounds Of Silence".

Hasta el final de la década Herb Alpert, con sus inseparables Tijuana Brass, llevaron al éxito mundial temas como "Tijuana Taxi", "Spanish Fly", "Zorba The Greek", "Flamingo" o "Casino Royale" ................... y tantos otros con un sonido casi hispánico, con guitarras españolas, mandolina, y, sobre todo, esa trompeta de sonido claro, cristalino, que le hizo famoso.

La historia de Herbert Alpert había empezado en Los Ángeles en 1935, y, después de un temprano aprendizaje de la trompeta, cuando, ya en 1957, se asocia con Lou Adler y juntos componen "Wonderful World" para Sam Cooke y producen canciones de éxito como "Alley-Oop" de Dante & Evergreens.

Asociado a Jerry Moss funda Carnival Records, nombre que tuvieron que cambiar por A & M, poco después, graba "The Lonely Bull", que llegó a numero 4 en Caravana en 1963, al principio con unos Tijuana Brass que eran músicos de estudio y que se formaron como banda en 1964.

El sonido Tijuana decayó el año 1969, aunque todavía hubo reapariciones y, ya como solista, triunfó en 1979 con su álbum "Rise".

Herb Alpert y su fantástica banda vivieron unos años dorados para el sonido Tijuana.

Aún toca ocasionalmente. Tuvo en su sello a artistas como Chris Montez, The Carpenters, Sergio Mendes.... Conformó la historia de Caravana, a la que contribuyó con 14 Series Doradas hasta 1974.

El sonido Tijuana fue, sin duda, un paréntesis feliz de aquellos tiempos, algo diferente a todo lo demás. Y sus excepcionales conciertos donde las " entradas agotadas " batieron un record sin precedentes en el mundo de la música y de los conciertos. "SOLD OUT ".

sirio; 07-03-09

NA - 006
QUEEN
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Queen

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Queen

Queen se ha ganado a pulso ser una banda indispensable y de culto en el rock. Esta formación estaba integrada por: Freddie Mercury (carismático e histriónico cantante), Brian May (brillante guitarrista), John Deacon (buen bajista) y Roger Taylor (contundente baterista).

No pertenecieron a ningún movimiento musical y una de sus características fue su versatibilidad en estilos musicales, ya que alternaron el pop con el rock (rockabilly, rock progresivo, rock duro y ópera-rock) y la música disco. De modo, que en función de la canción en cuestión, desde baladas a demoledores temas, se podía encontrar el protagonismo del piano, de una guitarra agresiva, del bajo, de una batería potente, de excelentes coros o de pomposos arreglos orquestales. También, se caracterizaron por no explotar su fórmula inicial, estando en una evolución constante.

Su primer álbum, Queen I (1973), sorprendió por su sonido y en él ya se adivinaban las bases del grupo: la voz de Freddie Mercury y la omnipresente guitarra de Brian May. En ciertos pasajes, el disco estaba más próximo de los Black Sabbath o Led Zeppelin que en trabajos posteriores. Visto con la perspectiva actual tiene su dosis de interés. Con el siguiente trabajo, Queen II (1974), ya comenzaron a tener reconocimiento en el Reino Unido y EEUU. Aquí, apostaron con acierto por la tónica habitual del grupo en el futuro, mezclar baladas con potentes canciones; siendo su tema más sobresaliente Seven Seas Of Rhye. Sheer Heart Attack (1974) resultó su primer álbum de envergadura, favorecido por el arrollador éxito de Killer Queen, una canción influenciada por el music-hall que se convirtió en su primer tema carismático. De igual modo, conviene destacar los cortes Now I’m Here, Brighton Rock y The Lap Of The Gods Revisited.

Con su cuarta entrega, A Night At The Opera (1975), llegó la explosión del grupo. Fue un disco muy elaborado y costoso, al estilo de la época y siguiendo la estela del Sgt. Pepper’s de los Beatles. Consiguieron colocarlo en el número 1 del Reino Unido y consagrarse como una banda de primer nivel mundial. Consistió en una brillante y variada colección de canciones de rock, en ocasiones, con exuberantes arreglos orquestales. Un buen ejemplo de esto fue la excepcional Bohemian Rhapsody, su canción más emblemática y perdurable, que comenzaba como una balada para posteriormente desmadrarse hacia el rock duro y volver otra vez a la calma. Uno de los temas memorables del rock. No sólo destacaba este corte, también habría que resaltar You’re My Best Friends, un gran canción de John Deacon, que junto al resto completaban un disco importante en la historia del rock.

A Day At The Races (1976) era un trabajo en la misma línea conceptual que el anterior. Con él, consiguieron otro buen disco que les llevó de nuevo al número 1 en el Reino Unido, gracias a su calidad general y a temas esenciales en el repertorio de la banda como: Somebody To Love o Good Old Fashioned Lover Boy. Su sexta publicación fue News Of The World (1977), otra magnífica obra con la que consiguieron abarcar a un público más amplio con canciones menos sofisticadas. Dentro de un gran nivel global, en su interior se podían encontrar dos himnos del grupo: el contundente y pegadizo rock We Will Rock You, especial para calentar la audiencia en los conciertos, y We Are The Champions, canción que se ha hecho habitual en la entrega de premios de múltiples eventos deportivos de notoriedad. Jazz (1978) resultó otro compendio de acertadas canciones. Algunas de ellas como: Mustapha, Fat Bottomed Girls, Bicycle Race o Don’t Stop Me Now pasaron a formar parte del repertorio más selecto del grupo. Acabaron esta etapa con el potente Live Killers (1979), en el que hicieron un repaso en directo de sus temas más importantes y con el que cerraron una etapa, ya que en sus sucesivos discos modificaron claramente su sonido.

The Game (1980) representó seguramente su trabajo más comercial, plagado de éxitos de sencilla concepción. No obstante, guardando un buen equilibrio entre su comercialidad y su excelente calidad. Logró el número 1 en el Reino Unido y EEUU gracias al gancho de canciones como: Play The Game, Save Me y, especialmente, Another One Bites The Dust (próxima al funky) y Crazy Litlle Thing Called Love (de corte rockabilly). A partir de aquí, comenzó un cierto declive del grupo con Flash Gordon (1981), banda sonora que podría considerarse como una obra menor. Hot Space (1982) resultó un trabajo con cierta proximidad al sonido disco y con proliferación de sintetizadores. También, podría catalogarse como uno de sus trabajos más flojos, a pesar del magnífico Under Pressure, realizado con la colaboración de David Bowie.

Con The Works (1984) volvieron a la fórmula de fabricar canciones sencillas de rock y recuperaron crédito gracias a temas como: Radio Ga Ga, It’s A Hard Life y I Want To Break Free. En 1986 publicaron A Kind Of Magic (1986), un álbum con mucho tirón comercial debido a incluir los éxitos: One vision, A Kind Of Magic, Friends Will Be friends o Who Wants To Live Forever. Acto seguido, emprendieron otra gira, fruto de la cual surgió el directo Live Magic (1986). The Miracle, editado en 1989, también podría integrarse en el grupo de discos menores, aunque contenga I Want It All y The Invisible Man.

En 1991 publicaron Innuendo (1991), un álbum engendrado en plena enfermedad y decadencia de Freddie Mercury. Tuvo un éxito arrasador en todo el mundo. No es extraño si se tiene en cuenta que, entre otras canciones, Innuendo, Headlong y The Show Must Go On formaban parte de este impactante trabajo. Podría considerarse como una despedida a lo grande del grupo.

Freddie Mercury murió en 1991, pasando al panteón de ilustres del rock que tuvieron una muerte prematura (John Lennon, Jimi Hendrix, Jim Morrison o Janis Joplin). Después, aparecieron dos directos, Live At Wembley 86 (1992) y At The BBC (1995), especialmente recomendados para sus seguidores. De igual modo, un disco póstumo, Made In Heaven (1995), consistente en material grabado durante la agonía de su líder y completado por el grupo con posterioridad, resultando de relativo interés, salvo algún corte aislado.

Para el que no sea un entusiasta de esta banda, teniendo en cuenta que de un disco determinado pueden gustar ciertas canciones y otras no, puede ser recomendable recurrir a Greatest Hits (1981) y Greatest Hits II (1991). Ambos, recopilan de manera acertada lo más representativo de esta formación.

Recientemente, creo que han tenido el desliz de intentar suplantar a su ex cantante Freddie Mercury con otro grande del rock, Paul Rogers (ex líder de Free y Bad Company). Obviamente, el invento dudo que cuaje, dadas las diferentes personalidades y características musicales de ambos.

En suma, un grupo con sonido y personalidad propia que figura entre los grandes de la historia del rock y que ha dejado para la posteridad discos importantes e influyentes. No obstante, a pesar de lo dicho, ninguno de sus componentes por separado ha conseguido tener éxito.

bruscas; 07-03-09

NA - 005
MICHAEL JACKSON
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Michael Jackson

Si se deja a un lado la lamentable trayectoria personal de este personaje, convendrá reconocer su gran mérito musical que le concede un papel estelar en la música moderna.

Inició su carrera, siendo todavía un niño, cantando con sus hermanos en el conocido grupo The Jackson Five. Michael lideraba y llevaba la voz cantante de la formación con sus peculiares gritos en falsete. El grupo fue muy popular y grabó canciones rítmicas de enorme éxito. Se movieron entre el soul, el funk y el rhythm and blues y consiguieron varios números uno en las listas de EEUU. El resumen de esta etapa y de otra posterior, con el nombre reducido a The Jackson, puede encontrarse en cualquier recopilación al respecto.

Una vez alcanzada la madurez musical, emprendió su carrera en solitario con un gran disco: Off The Wall (1979). Con la inestimable contribución del mago de la producción Quincy Jones, este trabajo obtuvo un enorme éxito y reconocimiento musical, consiguiendo un Grammy. En general, el álbum destilaba un sonido funk alternando con baladas. Temas como Rock With You o Don’t Stop’ Till You Get Enough no dejaron a casi nadie indiferente por su vitalidad y calidad, siendo propicios para las pistas de baile.

En 1982 publicó Thriller, de nuevo ayudado por Quincy Jones. Este álbum pulverizó todos los registros de ventas y permanencia en las listas de éxito que tenían los Beatles o Elvis Presley. Incluso, hoy en día, sigue sin ser superado en estos conceptos. Se calcula que aproximadamente se han vendido más de cien millones de copias de este ejemplar. Resultó una amalgama de pop, rhythm and blues, funk y dance. El trabajo fue perfecto, sin ningún tema mediocre. Inevitablemente, destacaban Beat It (con la colaboración del guitarrista de Van Halen), Wanna Be Starting Something o el fantástico Billie Jean, que bien podrían acallar a cualquier detractor. Como curiosidad, hubo una colaboración a dúo con Paul Mc Cartney (The Girl Is Mine). Dos de sus temas se alzaron al número uno en EEUU. De igual modo, este trabajo fue el impulsor de acompañar los discos con grandes y laboriosas producciones en vídeo. Marcó un antes y un después. Así, el espectacular vídeo de promoción del álbum, junto a su coreografía, probablemente sea y será el más famoso de la música moderna. Por todo ello, Michael ganó ocho Grammys, fue número uno en casi todos los rincones del planeta y subió al olimpo de los dioses de la música.

Posteriormente, grabó Bad (1987) de nuevo junto a Quincy Jones. Consiguió un gran disco, más duro que el anterior, aunque lógicamente había dejado el listón muy alto con Thriller. Incluía nada menos que cinco números uno en las listas de EEUU: I Just Can’t Stop Loving You, The Way You Make Me Feel, Bad, Man In The Mirror y Dirty Diana. A pesar de verse ensombrecido por la anterior entrega, creo que este álbum debería tener una mayor consideración.

A partir de aquí, su carrera cayó en picado con discos de menor envergadura como: Dangerous (1992) (contenía el éxito Black Or White), Blood On The Dance Floor (1997) e Invincible (2001).

Entre estos últimos, salió el doble recopilatorio History: Past, Present And Futur-Book 1 (1995). Más tarde, se han publicado dos nuevos recopilatorios: Number Ones (2003) y The Essential (2005) (más completo), probablemente para sanear sus cuentas bancarias, maltrechas por tanta minuta de abogados.

Finalmente, a este personaje le ha acompañado siempre la polémica: su infantilidad, su excesivo amor por los chimpancés, su afición por los trajes militares, su obsesión por llevarse la mano a la entrepierna cuando canta, sus mascarillas, sus operaciones de estética, su extraña boda con la hija de Elvis Presley, sus paternidades, sus acusaciones de pederastia e incluso la compra de los derechos de autor de las canciones de los Beatles ante la oposición de Paul Mc Cartney, abocando a la enemistad entre ellos. No obstante, su carrera estrictamente musical podrá gustar más o menos, pero ahí quedan para la posteridad las cuotas alcanzadas por Thriller. Por algo será.

bruscas; 13-02-09

NA - 004
LED ZEPPELIN
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Led Zeppelin

El grupo Led Zeppelin puede presumir de haber tenido una de las carreras musicales más sólidas y brillantes del rock. Hoy en día, sigue siendo una fuente permanente de inspiración para otras formaciones musicales y punto de reflexión obligada. A esta banda pertenecía uno de los legendarios de la guitarra eléctrica, Jimmy Page (ex Yadbirds), y una de las voces más peculiares y potentes del rock, Robert Plant. Completaban el grupo John Paul Jones (bajo, teclados, mandolina y flauta) y el fallecido John Bonhan (batería).

Su música se caracterizaba por la presencia de un bajo potente, de una batería contundente y de guitarras incisivas con imponentes “riffs”, algunos de los cuales han pasado a la historia del rock. Todo ello, estaba presidido por la personal voz de Robert Plant que, a veces, brotaba en falsete. Como curiosidad, a Jimmy Page le gustaba utilizar la guitarra de doce cuerdas, circunstancia que adornaba mucho más, si cabe, la puesta en escena de la banda.

De otro modo, esta formación fue la impulsora del “heavy metal”, junto a los Blue Cher, Deep Purple y Black Sabbath, entre otros. No obstante, nunca se han ceñido al esquema tan encorsetado de este estilo musical, ya que también se han decantado hacia otros como: el rock clásico, el pop, el folk, el blues, la psicodelia y, puntualmente, el reggae, el funk o el boogie. Además, fueron precursores de los “macroconciertos” con audiencias multitudinarias, potentes equipos sonoros y grandes despliegues en luminotecnia y efectos especiales. También, obliga a decir que todos sus discos han arrasado en las listas de éxito y en ventas.

Con un sonido primitivo y sin ningún tipo de concesiones, su primer trabajo, Led Zeppelin (1969), causó un gran impacto y les elevó directamente a la categoría de estrellas del rock. Fue un gran disco, grabado en poco tiempo y sin sofisticaciones, en el que mezclaban “rhythm and blues” clásicos con canciones propias que reflejaban la inequívoca personalidad del grupo. De estas últimas, destacaban Good Times Bad Times, Communication Breakdown, Dazed And Confused o la maravillosa Baby I’m Gonna Leave You. Podría tratarse de uno de los mejores álbumes debutantes del rock.

Led Zeppelin II (1969) resultó otra impactante obra. Tuvo un éxito arrollador y supuso la consagración mundial de la banda. En general, permanecieron fieles a su estilo pero en piezas como Heartbreaker o el poderoso Whole Lotta Love establecieron los criterios de lo que posteriormente se denominaría “heavy metal”. El famoso “riff” de guitarra de esta última canción ha pasado a la posteridad. También, llamaba la atención el tema instrumental Moby Dick, propicio para el lucimiento del baterista. Creo que estamos ante un álbum indispensable en la evolución del rock.

En su siguiente entrega, Led Zeppelin III (1970), continuaron en su línea habitual con temas como Inmigrant Song o Celebration Day. Aunque, suavizaron algo su sonido y se adentraron en terrenos del folk y el blues para desconcierto de algunos incondicionales. Este último estilo quedó reflejado en la memorable Since I’ve Been Loving You. No obstante, lograron un extraordinario y variado álbum.

Led Zeppelin IV (1971) fue y es su disco más emblemático, Tenía una calidad general extraordinaria y, por tanto, lograron una obra maestra. En él, demostraron que eran capaces de volver a sonidos contundentes con los rocks clásicos Black Dog y Rock And Roll. Además, este álbum incluía una de las canciones más importantes de la música moderna, la imperecedera Stairway To Heaven, que comenzaba como una balada para convertirse en un contundente rock.

Su continuidad, Houses Of The Holy (1973), tenía cortes de notoria calidad como: The Song Remains The Same, The Rain Song, Over The Hills And Far Away o No quarter. Incluso, se acercaron al funk y reggae con The Grunge y D’yer Mak’ er respectivamente. Globalmente, a pesar de ser un gran trabajo, creo que no llegó a la categoría de los anteriores.

En 1975 apareció el enorme Physical Graffiti. Presentaba una de las carpetas más bonitas que se han diseñado para un disco de vinilo, placer que evidentemente se ha perdido en su versión CD. En su interior se podía encontrar todo un excelente muestrario de lo que el grupo era capaz de hacer en un disco dedicado al rock and roll y sus posibles variantes. Como ejemplo, cabe resaltar Custard Pie, Houses Of The Holy o la enigmática Kashmir. Merece la pena este doble álbum que está catalogado como uno de los importantes del rock.

En cambio, Presence (1976) fue un trabajo aceptable pero sin ningún corte que destacase especialmente. No llegó a alcanzar el nivel de los resaltados en este texto. Este mismo año demostraron su poderío en directo en el Madison Square Garden de Nueva York, plasmado en la grabación The Song Remains The Same, a su vez, banda sonora de la película del mismo nombre. Este doble álbum apareció con una exquisita presentación y contenía lo mejor de su repertorio hasta el momento.

Tras una pausa de tres años, publicaron In Through The Out Door (1979). Sin duda, podría considerarse como su disco más comercial y se alejaba bastante del sonido clásico de los Led Zeppelín. No obstante, destilaba calidad como quedó reflejado en la poderosa In The Evening o en la delicada All My Love. Incluso, se permitieron incluir alguna pincelada de ritmo latino y country.

En 1980 murió John Bonhan, al parecer por una intoxicación etílica, y el grupo anunció su disolución. No obstante, en 1982 publicaron Coda, cerrando así su discografía oficial. Fue el resultado de un conjunto de canciones no utilizadas en sus primeras grabaciones, incluso con versiones de antiguos “bluesmen”. Tenía un relativo interés.

Además del mencionado The Song Remains The Same, Led Zeppelín también ha sacado al mercado otras interesantes grabaciones en directo de etapas anteriores: BBC Sessions (1997) y How The West Was Won (2003).

Por otra parte, de una banda de esta categoría y con etapas tan dispares, considero que no es recomendable recurrir a un recopilatorio. Más bien y si agrada su música, convendría hacerse con toda su discografía oficial, máxime teniendo en cuenta la escasez de material mediocre que tienen. En caso contrario, se puede optar desde un recopilatorio elemental, Remasters (1990), a una caja que contiene todos los álbumes oficiales que grabaron en estudio, The Complete Studio Recordings (1993).

Por último, la carrera en solitario de sus componentes es muy variable, siendo la más prolífica la de Robert Plant. De manera resumida, se puede aconsejar: No Quarter (1994), grabación de Jimmy Page y Robert Plant de canciones de Led Zeppelín con ritmos árabes; Live at The Greek (1999), impactante directo de Jimmy Page con The Black Crowes en el que se mezclaba el repertorio más selecto de ambas bandas y Raising Sand (2007), un curioso trabajo de “bluegrass/ country”, a cargo de Robert Plant y Alison Krauss.

En definitiva, los Led Zeppelin han escrito una de las páginas más memorables de la enciclopedia del rock y merecen la consideración debida.

bruscas; 06-02-09

NA - 003
THE WHO
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The Who

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The Who

The Who representan la esencia y autenticidad del rock. Esta formación estaba compuesta por: Pete Townshend, un genial guitarrista y compositor; Roger Daltrey, un generoso y potente cantante; John Entwistle, un eficiente e inmutable bajista y Keith Moon, un excéntrico, espectacular y brillante batería (pionero en usar el doble bombo). Estos dos últimos ya han fallecido.

Inicialmente, se decantaron hacia el rhythm & blues con pinceladas de pop/rock y, posteriormente, deambularon esencialmente por el rock y la ópera-rock, término relacionado con este grupo a raíz de algunas de sus obras (Tommy y Quadrophenia).

Por otra parte, su puesta en escena era impresionante y personal: Roger Daltrey girando el micrófono mientras cantaba como cazando a lazo, Pete Townshend dando sus peculiares saltos en el escenario y haciendo una especie de “molinillo” cuando tocaba la guitarra y Keith Moon golpeando la batería como un poseso; mientras, John Entwistle observaba el panorama como una “estatua de sal”. Solían acabar sus conciertos rompiendo sus instrumentos (guitarra y/o batería) para regocijo de sus incondicionales.

De otro modo, al comienzo de su carrera fueron los referentes de los mods, “tribu urbana” que, a diferencia de los rockers, cuidaba más su apariencia con un peinado al estilo beatle y un vestuario más refinado, alejándose de las “chupas de cuero”. Además, los mods se caracterizaban por utilizar pulcras scooters decoradas con pequeños espejos. Todo esto quedó perfectamente reflejado en la película Quadrophenia.

The Who Sings My Generation (1965) fue su explosiva presentación. Un trabajo de sonido sucio, puro y poco comercial. Su contenido se basaba en rhythm & blues, pop/rock e, incluso, dos versiones de James Brown. No se trataba de un disco grabado como tal, sino de una selección de singles ya editados anteriormente por los Who. Poco importaba porque en su interior ya aparecían temas importantes del grupo como The Kids Are Alright, recordando a los Beatles, y, sobre todo, My Generation, todo un himno generacional magistralmente cantado por Roger Daltrey y con la típica proclama de aquella época: “Espero morirme antes de llegar a ser viejo”. Un disco esencial que no conviene valorarlo con la perspectiva actual sino por lo que supuso en su momento.

Le siguió A Quick One (1966), un aceptable álbum, más pulcro en sonido que el anterior, en el que ya se empezaba a definir el sonido de los Who. En él se decantaron claramente hacia el pop/rock y sus canciones más representativas fueron Run Run Run y Boris The Spider. Su consagración llegó con The Who Sell Out (1967), un disco con una portada grotesca pero con interesantes cortes en su interior que se intercalaban con publicidad, especialmente I Can See For Miles (marca de la casa). En suma, un buen trabajo de pop/ rock, quizás excesivamente ensalzado. Con Magic Bus: The Who On Tour (1968) recopilaron en directo sus primeros éxitos, pero con menor fortuna que en el posterior Live At Leeds.

En 1969, Tommy supuso un hito en su carrera y en el rock. Este doble álbum fue la primera ópera/rock, ideada por Pete Townshend, y referente a un niño ciego, sordo y mudo que sólo podía conectarse al mundo a través de la música y las pinball (máquinas del millón). El resultado fue una sobresaliente mezcla de rock e instrumentos orquestales, cuyos momentos estelares eran Pinball Wizzard, I’m Free, We’re Not Gonna Take It, The Acid Queen y Go To The Mirror. La obra tuvo representaciones teatrales y se plasmó en una película. No obstante, conviene no cometer el error de comprar la banda sonora del mismo título (1975) en la que cantan otros artistas, salvo que se desee expresamente.

Live At Leeds (1970) fue un explosivo directo, grabado en esta ciudad, en el que se alejaron de proyectos ambiciosos y sofisticados como el anterior, para recalar en terrenos más roqueros, incluso de rock duro. El resultado es considerado por algunos como uno de los mejores directos del rock. En él, se apreciaba el poderío en vivo de la banda y éste estaba presente en Magic Bus, en una gran versión del Summertime Blues de Eddie Cochran y en otra más prolongada y espectacular de su himno My Generation. Disco recomendable para los amantes del rock sin concesiones.

La apoteosis de su carrera llegó con Who’s Next (1971). En mi opinión, su mejor disco en el que abundaban sus clásicos y originales teclados mezclados con incendiarios solos de guitarra. Con una calidad general excepcional, comenzaba con la clásica Baba O’Riley, siguiendo con otros grandes cortes como Bargain, Behind Blue Eyes, The Song Is Over o la sublime Won’t Get Fooled Again. Fue su obra maestra junto a Quadrophenia. Fundamental en cualquier colección musical.

Este mismo año hicieron un alto en el camino para publicar Meaty, Beaty, Big And Bouncy, primera recopilación que incluía sus mejores temas grabados en estudio hasta el momento. Su carrera no se podía reanudar de manera más sobresaliente ya que crearon Quadrophenia (1973), seguramente su disco más importante para la posteridad y del que también se hizo una película de gran éxito. Se trataba de otra ópera/ rock, ideada por Pete Townsend y basada en el estilo de vida y rivalidad de dos bandas juveniles de la Inglaterra de los sesenta, los mods y los rockers, que se peleaban en las playas de Brighton por su diferente manera de concebir la vida. Este doble álbum superó con creces a Tommy en elaboración, variedad y genialidad. Es difícil destacar un solo tema en un trabajo tan completo y sin desperdicio. Con el paso del tiempo, se ha convertido en un disco clave y de culto en la historia del rock. Es obligado decir que la banda sonora (1979) también tiene variaciones musicales respecto al álbum original y no todas las canciones son de los Who.

Con Odds And Sods (1974) comenzó, en cierto modo, su declive. Se trataba de una recopilación de material inédito y sobrante de otros discos, con un sonido más primitivo y con relativo interés si se comparaba con la obra precedente. The Who By Numbers (1975) y Who Are You (1978) tampoco mejoraron sus trabajos anteriores. En 1979 apareció The Kids Are Alright, banda sonora de la película del mismo título, consistente en una recopilación de temas conocidos, grabados en diferentes directos y, en ocasiones, con deficiente calidad sonora, que no aportó nada especial. Su carrera ha continuado con trabajos de menor repercusión como: Face Dances (1981), It’s Hard (1982), Who’s Last (1984) (directo), Live At The Isle Of Wight Festival (1996) (directo), The BBC Sessions (1999) (directo) o Endless Wire (2006). No obstante, a pesar de lo dicho, muchas bandas hubiesen deseado haber grabado estos discos “más mediocres”.

Si se busca una recopilación amplia de esta formación, se puede recurrir a Story Of The Who (1976) o a My Generation: The Very Best Of The Who (1996).

Por otra parte, de sus carreras en solitario, sólo Roger Daltrey y Pete Townsend tuvieron un relativo éxito con Ride A Rock Horse (1975) y Empty Glass (1980) respectivamente.

En conclusión, este legendario grupo ha sido uno de los más creativos e influyentes de los años sesenta/setenta y ha legado para la posteridad una serie de discos imprescindibles en la historia del rock.

bruscas; 23-01-09

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GEORGE HARRISON
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George Harrison

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George Harrison

George Harrison ha sido el Beatle más triste, más profundo y más místico. Siempre estuvo a la sombra de dos genios, John Lennon y Paul Mc Cartney, hasta que inició su andadura en solitario. De esta manera, en cada disco de los Beatles le dejaban una canción, casi por compromiso y habitualmente de poca transcendencia, hasta que en White Album (1968) se despachó, para mí, con la mejor canción que hizo en su vida: While My Guitar Gently Weeps, con la inestimable colaboración de Eric Clapton. Más tarde, confirmó su gran talento en el disco Abbey Road (1969) con dos fantásticas canciones: Here Comes The Sun y Something. Esta última, es considerada por muchos como una de las más bellas canciones de amor que se han hecho, al menos eso opinaba Frank Sinatra que algo sabía del asunto.

Su carrera en solitario la inició con dos álbumes intranscendentes y experimentales: Wonderwall (1968) y Electronic Sound (1969). Enseguida, publicó nada menos que un triple disco, All Things Must Pass (1970), en el que dio rienda suelta a todo lo que no pudo desarrollar en su etapa Beatle. Fue un gran trabajo y seguramente lo mejor que ha hecho un Beatle por separado. En mi opinión, incluso por encima del Imagine de John Lennon o del Band On The Run de Paul Mc Cartney. De este modo, además de la popularísima My Sweet Lord, contenía un fantástico muestrario de canciones pop como: Isn´t It A Pity, What Is Life, Behind That Locked Door, Run Of The Mill, Beware Of Darkness, Ballad Of Sir Frankie Crisp (Let It Roll), I Dig Love, Art Of Dying, Hear Me Lord o la canción que da título al disco. Todas ellas, estaban envueltas de una atmósfera mística propia del autor. Como curiosidad, incluía una colaboración con su amigo Bob Dylan, I´d Have You Anytime, y una fabulosa versión de If Not For You del mismo. Con este disco puso el listón muy alto y, por tanto, difícilmente superable.

Así, le siguió Living In The Material World (1973), un buen álbum en la misma línea conceptual que, a pesar del éxito obtenido, era muy inferior al anterior. No obstante, ¿qué músico no firmaría la autoría de la maravillosa Give Me Love (Give Me Peace On Earth), contenida en el mismo?. En Dark Horse (1974) siguió copiándose a sí mismo, cada vez con menor brillantez, y lo pagó comenzando a recibir críticas a su trabajo. Con Extra Texture (1975) mejoró algo, destacando el vigoroso tema You, pero era más de lo mismo. En 1976 publicó The Best Of George Harrison, una interesante recopilación con una cara dedicada a sus mejores temas con los Beatles y otra con sus éxitos en solitario. Ese mismo año apareció Thirty Three & 1/3, un discreto trabajo, quizás excesivamente ensalzado. El álbum George Harrison (1979) supuso una recuperación en su carrera musical, con canciones destacables como: Love Comes To Everyone, Dark Sweet Lady, Sof-Hearted Hana y, sobre todo, Blow Away (marca de la casa).

Inició la siguiente década con Somewhere In England (1981), un álbum sin pena ni gloria con el único interés de All Those Years Ago, tema dedicado a la memoria de John Lennon. Tuvo su continuidad con Gone Troppo (1982), una entrega impropia de un músico de su categoría. Afortunadamente, con Cloud Nine (1987) se resarció y recuperó su crédito musical. Consiguió un perfecto álbum pop, con un sonido muy propio de su productor Jeff Lynne (ex ELO) y en el que destacaba el éxito Got My Mind Set On You. Acabó este decenio con Best Of Dark Horse 1976-1989, recopilatorio de lo mejor de esta etapa con algunos temas inéditos. Más tarde, Eric Clapton le rescató de su letargo para realizar una gira y plasmarla en el directo Live In Japan (1992), de relativo interés.

Entre tanto, junto a sus amigos Bob Dylan, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison formó el grupo Travelling Villburys y grabó dos buenos trabajos: Traveling Willburys Vol 1 (1988) y Traveling Willburys Vol 3 (1990), destacando especialmente el primero de ellos.

Este artista murió en 2001 y al año siguiente apareció su disco póstumo, Brainwashed, pudiéndose catalogar como un decoroso álbum. Acto seguido, se le rindió un homenaje en Royal Albert Hall, recogido en el interesante Concert For George (2003) y con la colaboración de Eric Clapton, Paul Mc Cartney, Ringo Starr, Tom Petty o Jeff Lynne, entre otros. Por último y para agrado de sus seguidores, en 2004 salíó al mercado The Dark Horse Years 1976-1992 en una preciosa caja que recopilaba todos los discos de esta etapa.

En definitiva, George Harrison no sólo pasará a la historia por haber formado parte del grupo más importante e influyente de la música contemporánea o por su aportación musical en solitario. Además, lo hará por fusionar la música oriental con el pop-rock, especialmente al introducir el sitar, por ser pionero de los conciertos benéficos agrupando estrellas del rock en el excelente Concert For Bangla Desh de 1971 (editado en disco en 1972) y, sobre todo, por ejercer de “antidivo” siendo quien era. Por todo ello George, que te vaya bonito en tu nueva andadura y saludos a John.

bruscas; 13-01-09

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ERIC CLAPTON
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Eric Clapton

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Eric Clapton

Sin duda, Eric Clapton es uno de los más grandes del rock y uno de los guitarristas más legendarios de la música contemporánea. Por derecho propio ha pasado a formar parte del elenco de los virtuosos de la guitarra eléctrica formado, entre otros, por Chuck Berry, B.B. King, Jimi Hendrix, Jimmy Page, Jeff Beck, Duane Allmann o Pete Townshend. Tanto es así, que en la década de los sesenta se puso de moda el calificativo “Clapton is God” que no casaba mucho con su carácter tímido y discreto.

Fiel seguidor de los grandes bluesmen como Muddy Waters o Buddy Guy, enseguida se decantó con los Yardbirds, su primera experiencia musical sólida, hacia el rhythm and blues, convirtiéndose en una banda de culto de este género. Curiosamente, esta formación se convertiría en el embrión de los futuros Led Zeppelin. De esta etapa son recomendables Five live Yardbirds (1964), For your love (1965) y Roger the engineer (1966).

Con la fama y prestigio adquiridos en los Yardbirds, pasó a formar parte de John Mayall’s Bluesbreakers. El propio John Mayall es un personaje clave del llamado blues blanco, siendo maestro y mecenas de una escuela que ha dado grandes guitarristas de este estilo como Peter Green, Mick Taylor, John McVie o Jack Bruce. Esta formación publicó un enorme disco y único en el que participó Eric Clapton, John Mayall´s Bluesbreakers with Eric Clapton (1966), que se convirtió en la pieza angular y referente del blues blanco.

El siguiente paso de Eric Clapton fue crear Cream, una de las bandas más legendarias e innovadoras del rock, responsable de la invención del blues psicodélico. Esta etapa fue, sin duda, la más brillante y aquí se forjó su fama de héroe de la guitarra, surgiendo lo de “Clapton is God”. Acompañado por Jack Bruce y Ginger Baker publicaron Fresh Cream (1966), un atractivo disco en el que destacaba la canción Spoonful. Le siguió el soberbio Disraeli gears (1967), más vanguardista y con un sonido más poderoso y perfeccionado. En él resaltaban temas como Strange brew, Swlabr y, sobre todo, Sunshine of yor love que ha dejado para la posteridad su peculiar riff de guitarra, al igual que ocurriera con Smoke on the water de los Deep Purple. Continuaron con otra excepcional entrega, Wheels of fire (1968), doble álbum que contenía una cara en estudio, con White room a la cabeza, y otra que recogía un poderoso directo. Se despidieron con otro buen trabajo, Goodbye (1969), también mezcla de estudio y directo, que incluía Badge, una excelente colaboración de Eric Clapton con George Harrison. Más tarde, aparecieron dos aceptables directos: Live Cream I (1970) y Live Cream II (1972) y en 1983 un buen recopilatorio del grupo, The very best of Cream.

Nada más abandonar Cream formó Blind Faith, junto a Stevie Winwood, Ginger Baker y Rick Grech. En su momento, se catalogó como un “supergrupo”, probablemente el más importante que haya existido. Editaron un maravilloso álbum homónimo, Blind faith (1969), con una portada escandalosa para la época (una adolescente con el torso desnudo). La presencia de Stevie Winwood se dejó notar mucho y el disco sonaba en muchos pasajes a los Traffic. En su conjunto era de gran calidad, siendo difícil destacar alguna canción en concreto. Un álbum recomendable. A pesar de ello, el grupo se disolvió debido al excesivo protagonismo de sus integrantes.

Enseguida, se rodeó de Delaney and Bonnie, grupo americano que no pasaría a la historia si no fuera por juntarse con Eric Capton, y publicaron el discreto Delaney and Bonnie and friends on tour (1970). Con parte de esta banda sacó su primera entrega en solitario, Eric Clapton (1970), que resultó un buen trabajo en el que mezcló rock, pop, blues o country. El disco contenía temas importantes de su repertorio como After midnight, Blues power o Let it rain.

Volvió a cambiar de acompañantes y formó Dereck and the Dominoes para iniciar una etapa anónima. Para ello, hizo llamar a Duanne Allmann de los Allmann Brothers, un “diablo” de la guitarra que le había impactado enormemente, y grabaron nada menos que Layla and the other assorted love songs (1970), disco clave del rock. En él volvió a sus raíces blues en temas como Have you ever loved a woman, Why got to be so bad, Key to the highway o Tell my truth. También, incluía grandes baladas, buenas canciones como I looked away, Bell botton blues o It’s too late, un maravilloso homenaje a Hendrix en Little wing y, sobre todo, la espectacular Layla, una de las canciones más hermosas del rock, dedicada a la mujer de su amigo George Harrison, más tarde casada con el propio Clapton. Esta aventura duró poco, sacando posteriormente el directo In concert (1973) y a partir de aquí Eric Clapton publicó sus discos en solitario, salvo alguna colaboración con amigos.

Precedido por el vibrante directo Rainbow concert live (1973), apareció 461 ocean boulevard (1974), un excelente y prometedor comienzo de esta andadura en solitario. Se trataba de un álbum comercial pero con calidad. En él se alejó del rhythm and blues clásico e incluyó una mezcla de estilos (rock, blues, country y reggae). El disco globalmente era bueno pero especialmente triunfó I shot de sheriff que promocionó, en los circuitos comerciales del rock, al reggae y a su autor, el entonces poco conocido Bob Marley. Todo un clásico de su discografía. There’s one in every crowd (1974) y No reason to cry (1976) fueron dos aceptables trabajos, aunque sin llegar a la altura del anterior. Entre ambos, se publicó un discreto directo, E.C. was here (1975). Afortunadamente, apareció Slowhand (1977) en el que se aglutinaba pop, rock, blues y baladas. En su interior, sobresalía la popular Cocaine de J.J. Cale y joyas musicales como Lay down Sally y Wonderfull tonight. Sin duda, su mejor trabajo en estudio de su época en solitario. Su continuidad fue Backless (1978), un disco inferior al anterior pero correcto, con buenas versiones de Dylan y una maravillosa balada, Promises. Esta fructífera etapa se completó con un apoteósico directo en Japón, Just one night (1980). ¿Qué tendrán los directos grabados en Japón que suelen ser los mejores?. En este disco destacaban excelentes blues, una larga versión de Cocaine y una gran complicidad del público, que hacen de este álbum uno de los grandes directos del rock.

Another ticket (1981) mantuvo un nivel aceptable, siendo un disco plácido en el que se advertía una tendencia hacia el acomodo. A partir de aquí, comenzó a bajar la calidad en Money and cigarettes (1983) y Behind the sun (1985), para estrellarse definitivamente con August (1986), probablemente por la nefasta influencia, en estos dos últimos trabajos, de Phil Collins al contagiar su sonido comercial a un bluesman. No obstante, con Journeyman (1989) recuperó algo su crédito musical, consiguiendo un disco honesto. De otro modo, 24 nights (1991) fue un intento de repetir el éxito del directo Just one nigth pero sin llegar tan alto.

En 1992 apareció Unpluggled, un “desenchufado” de enorme éxito, resultando uno de los mejores trabajos que se han hecho con esta fórmula. En general, el álbum contenía versiones acústicas de viejos blues y habría que destacar la versión jazzy de Layla y Tears in heaven, la canción dedicada a la muerte de su hijo. El mérito de este trabajo fue adaptar su repertorio de guitarra eléctrica a guitarra acústica. Posteriormente, aparecieron From the craddle (1994), un austero y decoroso retorno a las raíces blues, y Pilgrim (1998) un intranscendente trabajo. Afortunadamente, se juntó con el maestro B.B. King en Riding with the king (2000) para hacer un excelente recorrido por el mejor blues.

Más recientemente, Reptile (2001) (discreto disco en el que mezcló rock, swing, bossa y blues lentos), One more car, one more rider (2002) (directo) y Back home (2005) (estudio) podrían incluirse entre sus obras menos transcendentes. Por el contrario, Me and Mr. Johnson (2004) representó un acertado regreso al blues primitivo con adaptaciones del mítico Robert Johnson y The road to Escondido (2006) supuso un agradable encuentro con el gran J.J. Cale.

Además de lo reseñado, que ya es bastante, Eric Clapton ha tenido brillantes colaboraciones con multitud de músicos: The Beatles, John Lennon, George Harrison, The Band, Frank Zappa o Aretha Franklin. Por último, parece difícil resumir bien tan magna y exitosa trayectoria y, por tanto, una de las carreras más prolíficas y dignas del rock, pero lo esencial se consiguió en 4 CD: Crossroads (1988).

bruscas; 07-01-09

Los archivos publicados anteriormente se pueden leer picando sobre la imagen siguiente.

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