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Creada a finales del 2010 por iniciativa de nuestro colaborador Héctor Maravall (rockyboy), esta página recoge sus trabajos sobre algunos de los discos más significativos de los intérpretes del folk de los años 60, con mayor presencia anglosajona. Esperamos que sea de vuestro agrado.

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AMAZING BLONDEL Y MAGNA CARTA
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Culminando el recorrido por el nuevo folk británico de los años 60 y 70 del siglo XX, llegamos a dos grandes grupos, AMAZING BLONDEL y MAGNA CARTA, con elementos comunes, pero también con estilos diferentes, con una gran calidad, especialmente en sus primeras grabaciones. Dos bandas que tampoco tuvieron presencia en Caravana, ni repercusión visible en nuestro país.

AMAZING BLONDEL nacieron a finales de la década de los 60 de la mano de John Gladwin y Terry Wincott, dos músicos que anteriormente habían colaborado en un grupo de rock “Methuselah” y que abandonaron para iniciar su camino por una música muy distinta.

El trio recibió las influencias del renacer del folk británico y también del impulso a la música medieval y renacentista que en aquellos años existía en Reino Unido. Tras depurar el nombre del grupo dejándolo finalmente en Amazing Blondel, graban en 1969 un primer disco, “Amazing Blondel and a few faces”, con la compañía Bell Records. En este lp el dúo cuenta con apoyo de dos músicos, Gary Taylor, bajo, y Chris Karan percusión e instrumentos hindúes. Es una grabación desigual, con canciones acústicas (las mejores) y otras eléctricas (las que peor han aguantado el paso del tiempo), con influencias de la música renacentista y también de los grupos de folk rock británicos que estaban proliferando en aquellos días. Todas las canciones están compuestas por Gladwin y presentan un magnifico juego de voces de los dos protagonistas.

Tras este lp, abandonan la compañía y logran fichar con la más innovadora discográfica británica de aquellos años, Island Records. Al dúo se incorpora un tercer miembro, Eddie Blaird y graban en 1970 su segundo lp, “Evensong”. En esta grabación de plena madurez, el grupo hace un portentoso despliegue de instrumentos antiguos y modernos que interpretan ellos, contando nuevamente con la presencia de Karan en la percusión. Todas las canciones menos una son composiciones de Gladwin, es un disco acústico, con un sonido bellísimo, en lo que podríamos denominar folk renacentista, como se refleja desde la propia portada del lp, con el trio recorriendo y tocando en un hermoso claustro.

El tercer disco, ya en 1971, fue “Fantasía Lindum”, con seis canciones, una de ellas la que da nombre al lp, una especie de suite de 20 minutos que ocupa íntegramente la cara a). Les acompaña Jim Capaldi a la batería en una canción y Adrián Hopkins a los teclados. Sigue siendo un disco básicamente acústico y en el referido estilo de folk con sabor renacentista. 47 años después permanece intacta su belleza.

El cuarto disco en 1972, “England”, mantiene una estructura parecida, con una cara a) con canciones compuestas por Gladwin, con un hilo conductor que son los paisajes de Inglaterra. En este lp se incorporan acompañamientos orquestales, permanece aún más si cabe el aire renacentista, la presencia del juego de voces sigue siendo determinante. El disco en definitiva es otro portento de belleza.

Tras esta grabación Gladwin abandona el grupo, que se mantiene como dúo y en 1973 publica el quinto álbum, “Blondel”, siendo todas las composiciones de Edward Blaird. En el lp colaboran Stevie Winwood, de nuevo Adrián Hopkins a los teclados y Sunny Leslie y Paul Rodgers reforzando la parte vocal y Simón Kirke a la batería. Estos apoyos no logran compensar la ausencia de Gladwin; estamos ante un disco con fuerte presencia eléctrica, de folk pop, de folk rock, en el que casi han desaparecido las influencias renacentistas, siendo precisamente las canciones acústicas y que conservan el tono folk tradicional del grupo las más destacables y mucho más anodinas las demás. No se puede decir que sea un disco sin interés, pero ya no tiene el encanto, la belleza y la personalidad de los tres discos centrales del trio.

Cambian su discográfica y en los años sucesivos publicaran 3 discos en estudio y uno en vivo: “Mulgrave Street”, “Inspiration”, “Bad dreams” y “Live in Tokyo”. Blaird seguirá siendo el compositor de casi todas las canciones, el grupo se decantará definitivamente por el sonido eléctrico y sus grabaciones irán perdiendo progresivamente interés. Desde 1976 hasta 1997 no realizaron nuevos discos. En ese año volverá a juntarse el trio, con “Restoration”, en el que regresan a su sonido tradicional, y aunque sin duda es un buen disco que recuerda a sus excelentes grabaciones de 25 años atrás, ya no tiene la misma fuerza y frescura.

En cualquier caso, Amazing Blondel tienen un lugar indiscutible en la nueva música folk británica, con tres magníficos lps, “Evensong”, “Fantasía Lindum” y “England”, y un sonido muy especial en el que se fundía la música británica desde el siglo XVI al XX.

MAGNA CARTA nacieron a principios de 1969 en Londres, inicialmente un trio de músicos formado por Chris Simpson, Lyell Tranter y Glen Stuart. Los tres cantantes y guitarristas. Con un nombre de tan profundas raíces en la historia medieval británica, no es de extrañar que se sumaran a la corriente de renovación del folk tradicional de Reino Unido, si bien y a diferencia de lo que hemos visto con Amazing Blondel, sus influencias y estilo era mucho más diversificado y así encontramos folk rock y country norteamericano, música hindú, música pop de finales de la década de los 60.

Graban rápidamente su primer lp, titulado “Magna Carta” y también “Times of Change”. Es un buen lp, en el que las voces del trio se apoyan en unos excelentes acompañamientos de guitarras, tabla y sitar, fiddle, flauta, percusión. Todas las canciones son composiciones de Simpson. Para ser su primer disco llama la atención el alto nivel medio de las canciones, interpretaciones y arreglos. Un disco básicamente acústico, aunque con puntuales toques eléctricos; con sonido que va del folksong y folk rock de esos años en Estados Unidos, al country y el bluegrass o a la música hindú, el pop y por supuesto la tradición británica.

En 1970 aparece su segundo lp, “Seasons”. La cara a) es una suite, a su vez dividida en dos partes, una primera acústica y de gran belleza y la segunda parte, eléctrica, mezcla de pop y rock, que en mi opinión decae bastante. El resto del disco es algo desigual, con preciosas canciones como “Elizabethan”, “Scarecrow” o “Airport song”, en las que se hace visible la influencia de Simón & Garfunkel. Se mantiene el sabor hindú de la tabla y el sitar en alguna canción, sin embargo, no hay rastro de la música country y del folk song norteamericano. La grabación cuenta con una nutrida presencia de músicos ingleses y entre ellos Rick Wakeman. Es en definitiva un disco que oscila entre el folk progresivo, el poprock y el folk rock.

Tras esta grabación, Lyell Tranter abandona el grupo, siendo sustituido por Davey Johnstone.

En 1971 publican su tercer lp, en mi opinión un gran disco y el mejor del grupo, “Songs from wasties orchard”. Es un disco mucho más acústico e interpretado exclusivamente por los tres miembros del grupo. Se acentúa la influencia de Simón & Garfunkel, en especial de su legendario “Bookends”. La mayoría de las canciones siguen siendo de Chris Simpson. Salvo dos canciones de sonido country que son algo más flojas, estamos ante un disco de gran calidad y belleza, en la que se olvidan del rock y del pop y vuelven a las raíces folk británico y al folk rock norteamericano.

Tras el cenit creativo conseguido con su tercer disco, Magna Carta presentan en 1972 un lp grabado en vivo nada menos que en la gran sala del “Concertgbouw” de Ámsterdam el 4 de diciembre de 1971. Es prácticamente un repaso por lo mejor de sus anteriores grabaciones y por tanto un disco igualmente de gran calidad y belleza.

Tras este disco, Davey Johnstone deja el grupo (y se marcha con Elton John, con el que todavía sigue), siendo sustituido por Stan Gordon.

En 1973 aparece un nuevo disco, “Lord of the Ages”, en la que el grupo tira la casa por la ventana, siendo acompañados por otros diez músicos, logrando un sonido más complejo y diverso, especialmente en la canción de casi diez minutos que da titulo al disco. Estamos ante una grabación que representa un cierto giro hacia el folk rock más progresivo e incluso hacia el rock sinfónico. Se mantienen las influencias de Simón & Garfunkel, también hay algunos aires country y del folksong norteamericano. En definitiva, otra excelente grabación.

A partir de este momento el grupo entra en un periodo de inestabilidad y frecuentes cambios, manteniéndose como único referente fijo Chris Simpson. Hasta 1976 no aparece ninguna nueva grabación, “Took a long time” (también publicado como “Putting it back together”).

Este disco y los siguientes mantuvieron un buen nivel medio, pero ya en unas coordenadas cada vez más alejadas del folk. Son grabaciones de sonido pop, rock, country rock, incluso rock and roll. Discos que han aparecido con regularidad durante los últimos 35 años, el ultimo en el año 2015.

En Magna Carta se cumplió el mismo proceso que en otros grandes grupos del nuevo folk británico y es que en la medida que se fueron electrificando y apartando de su original sabor folk, se convirtieron en otra cosa, de menos interés y capacidad de innovación.

rockyboy; 23-02-18

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THE STRAWBS: DEL FOLK ROCK AL ROCK PROGRESIVO
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The Strawbs ha sido una de las grandes bandas del nuevo folk rock británico, que a lo largo de más de 50 años en activo ha creado una producción musical muy diversa, desde sus orígenes como un pequeño grupo de country, hasta música de rock sinfónico, AOR, folk rock o música inspirada en la tradición popular británica.

Un conjunto que, como ya hemos visto frecuentemente en las bandas de folk británicas, ha tenido una gran movilidad de músicos, hasta 40 artistas han pasado por sus filas, con una única referencia estable, Dave Cousins, su fundador y todavía pilar fundamental.

Cousins, a la guitarra, banjo, dulcimer y vocalista, creó el grupo a principios de 1964 junto con Tony Hooper, guitarra y vocalista y Arthur Phillips, mandolina y vocalista. Su nombre original fue “Strawberry Hill Boys” y su música era bluegrass. Ya en ese mismo año tuvieron dos cambios, Phillips fue sustituido por John Berry, que poco después sería sustituido por Ron Chesterman, trio que se mantuvo estable hasta el año 1970. En 1967 cambiaron el nombre del grupo por “The Strawbs”, con el grabaron su primer lp, denominado precisamente “Strawbs”.

Esta primera grabación de 1969 es un precioso disco de folk, compuesto íntegramente por Cousins, salvo alguna canción compuesta junto con Tony Hooper. En el disco colaboraron el bajo John Paul Jones, que años después formaría parte de Led Zeppelin y el pianista Nicky Hopkins, uno de los más prolíficos músicos de estudio de los años 60 y 70 y en una de las canciones cuentan con el acompañamiento de músicos árabes. Es una grabación muy influida por la música tradicional británica, pero con evidentes referencias a los nuevos aires que estaban trayendo los jovenes grupos de folk rock británicos y ya alejado del country rock y el bluegrass de sus primeros tiempos. Aunque es un disco predominantemente acústico, hay cierta presencia de la batería y de órgano.

Pero con anterioridad a este disco, hay que reseñar que en 1967 se les une la gran cantante Sandy Denny, que estará con el grupo unos meses y con los que graba en Copenhague un lp, “All our own work”, que sin embargo no se publicaría hasta el año 1973. Estamos igualmente un disco de gran belleza, realzado por la magnífica voz de Sandy, especialmente en la sobria pero preciosa interpretación de su composición “Who knows where times goes?”, que ella misma volvería a grabar después y que fue interpretada con gran éxito por Judy Collins. Estamos ante un lp con indudable ritmo, todavía con influencias muy visibles de la música norteamericana, country rock, folk rock e incluso del bluegrass.

Estos dos lps comentados son, en mi opinión, magníficos. Hay que resaltar que Dave Cousins tiene también una magnifica voz, que a menudo recuerda al gran Steve Winwood.

En 1970 aparece el tercer lp, “Dragonfly”, en el que cuentan con dos importantes incorporaciones. Por una parte, Rick Wakeman a los teclados, Tony Visconti, que asume las funciones de productor y Claire Deniz al cello. Es un disco con una mayor riqueza sonora, con un tono melancólico, situado en el ámbito del folk rock con pinceladas de rock progresivo. Composiciones mayoritariamente de Cousins, todas ellas de una gran belleza.

Ron Chesterman abandona el grupo y se incorporan John Ford bajo, guitarra y vocalista y Richard Hudson, batería, sitar y vocalista, además de continuar Wakeman a los teclados.

Ese mismo año graban “Just a colectión of Antiques and curious”, su primer disco en vivo, registrado en un concierto en Londres. Estamos ante un disco que podríamos considerar de folk rock sinfónico, tan solo seis canciones, una de ellas una suite de más de 12 minutos, con un protagonismo evidente de Wakeman, que hace alardes de su virtuosismo al piano y los teclados. Es un disco también melancolico y de gran belleza que permitió al grupo llegar al número 27 de ventas en Gran Bretaña.

En 1971 publican el lp “From the witchwood”, con la misma composición que el anterior. Hay una más tenue presencia de Wakeman, con una más fuerte presencia del rock progresivo, con influencias hindúes a través del sitar de Hudson, incluso con toques más pop y en definitiva un perceptible alejamiento del folk rock. A riesgo de simplificar algo, podríamos decir que parecen una mixtura de The Moody Blues y The Incredible String Band. Aunque instrumentalmente es un disco potente, le falta la brillantez de las anteriores grabaciones. En todo caso fue su segunda entrada en las listas de ventas, alcanzando el puesto 39.

Tras esta grabación Tony Hooper y Rick Wakeman abandonan el grupo, este último camino de YES en medio de las buenas críticas que había obtenido con sus tres discos con The Strawbs. Se incorporan Blue Waever, teclados y acordeón y Dave Lambert, vocalista, guitarra acústica y eléctrica.

El grupo renovado graba en 1972 “Grave new world”, en parecidas coordenadas que el anterior, aunque con una mayor presencia de canciones acústicas, que se van alternando con las más abiertamente eléctricas, podríamos decir que hay menos rock y algo más de tintes folk. Personalmente le encuentro más logrado que “From the witchwood”. Logro el puesto 11 de ventas en Reino Unido.

La banda con la misma composición publica en 1973, ya sin Tony Visconti en la producción, el lp “Bursting at the seams”, el de mayor éxito de su larga carrera musical, ya que consiguió llegar al número 2 de las listas de ventas y su single “Part of the Union”, también alcanzaría el puesto 2. De nuevo encontramos esa acertada combinación de canciones más acústicas y canciones más eléctricas. Es un disco igualmente distanciado del folk rock, más irregular que los anteriores, donde hay claros guiños a la música más AOR e incluso pop, como bien refleja su gran éxito, pero mediocre canción “Part of the Union”, compensada con “The winter and the summer”, una preciosa canción de sabor country rock de Lambert.

Tras esta grabación hay otra profunda renovación en el grupo. Se quedan solo Cousins y Lambert, entrando John Hawken a los teclados, Chas Cronk al bajo y Rod Coombes a la batería. Publican en 1974 el lp “Hero & Heroine”. Un disco que nuevamente oscila entre rock progresivo y algunas canciones acústicas de tinte folk, como “Midnight in the sun”, con la colaboración nuevamente de Claire Deniz al chelo, o “Out in the cold”. La mayoría de las canciones en la onda del rock progresivo hoy no tienen especial interés y sin embargo las acústicas han envejecido bien y son un buen reflejo del brillante pasado folk rock de Dave Cousins. El disco se quedó en el puesto 35, siendo su última presencia en las listas británicas, si bien aparecieron, aunque en puestos no destacados, en las de Estados Unidos.

En 1975 publican “Ghosts”, un disco interesante con alguna mayor presencia del folk rock progresivo, con canciones que pueden recordar a Cat Stevens, a Crosby, Stills, Nash & Young, pero también a Crimson King.

A finales de ese mismo año publican un nuevo disco “Nomadness”, en el que ya no está presente John Hawken. Estamos ante la mejor grabación del grupo en mucho tiempo. Un disco con magnificas canciones, en el que se combina folk rock, country rock, folk rock progresivo, rock vanguardista, incluso rock blues con unos arreglos instrumentales estupendos.

En la segunda mitad de los años 70, el grupo graba tres lps. “Deep Cuts” en 1976, con el productor de música pop Rupert Holmes; “Burning for you” en 1977; y “Deadlines” a finales de 1977, con Tony Fernández a la batería sustituyendo a Rod Coombes. Son tres discos con unas características muy similares: un estilo entre pop rock y AOR, con algunas baladas bastante conseguidas, totalmente alejados del folk. Su interés es decreciente.

“Deadlines” es su última grabación de este periodo y hasta casi diez años después no vuelven a grabar, con una composición en el que ya no están los músicos de los últimos años y reaparecen los veteranos Tony Hooper y Richard Hudson, además de Chris Parren, Rod Demick y Brian Willoughby, este último lograra un récord de permanencia con casi 20 años al lado de Cousins. Ya en el siglo XXI Cousins, cambiará los miembros de la banda y volverá a integrar en el grupo a antiguos componentes como Lambert, Cronk, Coombes, Hawken y Ford.

El último disco del grupo, “Prognostic” aparecido en el año 2014, incluía a Lambert, Crock, Coombes, Hawken y la colaboración de Rick Wakeman y Tony Fernández, además de algunos otros músicos. El estilo seguía siendo del rock progresivo y AOR. En el año 2017 el grupo sigue formalmente activo con Cousins, Lambert, Cronk, Fernández y la última incorporación Dave Brainbridge a los teclados. Dave Cousins ya con 72 años, puede estar orgulloso de mantener la actividad de la banda nada menos que 53 años.

En definitiva, The Strawbs, grupo por cierto prácticamente desconocido en nuestro país, que no tuvo presencia en Caravana, fue una excelente banda de folk rock británico, innovador, con brillantes grabaciones, sobre todo en sus primeros años, sostenida por el tesón de Dave Cousins, y que derivó hacia otro tipo de músicas, primero buscando nuevos sonidos para el folk rock británico y después sumergiéndose en los nuevos estilos del rock, posiblemente persiguiendo el éxito en las listas británicas y sobre todo en las norteamericanas.

rockyboy; 13-10-17

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LAS DIVERSAS CARAS DE THE ALBION BAND
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THE ALBION BAND, que también se llamó THE ALBION COUNTRY BAND, THE ALBION DANCE BAND y THE ALBION CHRISTMAS BAND, es otro de los importantes grupos de folk rock británicos, creado a principios de los años 70 y que con diversas vicisitudes se ha mantenido activo hasta prácticamente la actualidad, eso sí con numerosos cambios en su composición, como ha sido habitual en casi todos los grupos de folk rock de Gran Bretaña.

Ashley Hutchings (que ya ha aparecido en anteriores entregas de esta serie sobre el nuevo folk británico por su participación en Fairport Convention y Steeleye Span) junto con su mujer Shirley Collins crearon un supergrupo en la primavera de 1971, THE ALBION COUNTRY BAND, con el que grabaron el lp “No Roses”, considerado uno de los discos de referencia en la historia del folk rock británico y al que dediqué una entrega en este apartado de la wiki de “Todo Folk” (entrega 19, 25 de mayo del 2012), por lo que me remito a ese artículo. Recordar tan solo que era un disco básicamente de folk rock, con versiones de canciones tradicionales pero con arreglos mayoritariamente eléctricos y en el que la voz de Shirley Collins jugaba un papel decisivo.

Dos años después graban el segundo lp, “Battle of the field”, aunque por razones de contratos discográficos no se publicó hasta 1976. Hay importantes cambios, los más destacados son la desaparición de Shirley Collins y Richard Thompson y la incorporación de Martin Carthy; la presencia de este último explica el importante giro de este disco en relación al primero. Es un lp de folk predominantemente acústico, con un sonido mucho más tradicional, con tres instrumentales de los nueve cortes y con un papel importante del acordeon de John Kirkpatrick. En mi opinión este disco ha envejecido mucho mejor que el “No roses”.

Ashley Hutchings afronta otros proyectos durante los años 1974 y 1975, en los que la banda queda congelada. En 1976 se reincorporan Shirley Collins, se marchan Martin Carthy y John Kirkpatrick y de la anterior composición solo permanecen Dave Mattacks y Simón Nicol. Cambian de nombre y pasan a ser THE ALBION DANCE BAND. En ese mismo año graban “The prospect before us”. Es un disco muy heterogéneo. La mitad de los cortes son instrumentales, la mayoría son registros en vivo, hay una gran diversidad instrumental y por el contrario la voz de Shirley Collins no tiene el protagonismo esperado. Hay una combinación de canciones acústicas y eléctricas. En consonancia con el nuevo nombre del grupo, varias de las interpretaciones son música de baile, lo que le da un tono por lo general muy alegre a este lp.

En marzo de 1978 publican un nuevo disco, “Rise up like the sun”, con cambio de nombre incluido, “THE ALBION BAND”, y con cambios también en su composición: se marchan Shirley Collins, siendo sustituida su magnífica voz por John Tams y con una amplia gama de notables invitados, entre ellos Richard y Linda Thompson, Julie Covington, Kate McGarrigle y Martin Carthy. Igualmente es un disco muy variado, desde sonidos colindantes con la música electrónica hasta música country, música de baile, baladas, latín jazz, polka, folk tradicional…Un lp, por tanto, agradable de oír.

En 1980 se publica un lp muy especial, “Lark Rise to Candleford” (A country tapestry), con la autoría de Keith Dewhurst (autor-guionista de teatro y televisión) y The Albion Band. El disco es una adaptación teatral de una trilogía de Flora Thompson y en el mismo vuelven a estar presentes algunos de los grandes músicos británicos del nuevo folk: Martin Carthy, Martin Simpson, John Kirkpatrick y la propia Shirley Collins. El papel decisivo en esta ocasión no es de Ashley Hutchings sino de John Tams compositor o arreglista de la música de buena parte de las canciones. No aparecen sin embargo ni Simón Nicol ni Dave Mattacks. Es un excelente disco, de los mejores del grupo. Un lp de folk rock acústico, con mucho mas sabor tradicional, con canciones a capella y con danzas; dado su origen incluye narraciones.

En 1982 aparece un nuevo disco, “Light shining”. De nuevo con cambios. No está presente John Tams y se reincorporan Simón Nicol y Dave Mattacks y hay dos nuevas adquisiciones, la vocalista Cathy Lesurf (procedente del grupo The Oyster Band), que tiene una importante presencia y el multiinstrumentista Dave Whetstone, que además asumirá un destacado papel como compositor y arreglista. Es de nuevo un disco de folk rock, sobre todo acústico, aunque también con algunos toques pop.

En 1983, Hutchings vuelve a recuperar el nombre de The Albion Dance Band, grabando el lp “Shuffle off”. Es otro buen disco de folk rock acústico con cortes instrumentales, música de baile y hasta un tango.

En 1984, con una banda muy reducida en la que ya no están ni Mattacks ni Nicol ni Whetstone, se publica el lp “Under the rose”, con la denominación The Albion Band. Un disco decepcionante, anodino, con fuerte influencia pop.

A partir de este último disco citado, el grupo va perdiendo su interés, a pesar de que realiza grabaciones con frecuencia. Tan solo resulta más destacable el lp de 1988, “I got new shoes”, publicado como The Albion Dance Band. Un disco en el que, tras la marcha de Cathy Lesurf, ya solo Hutchings permanece de las sucesivas configuraciones anteriores del grupo. Hay folk rock, pop, aires tropicales y latinos. Es un disco agradable y poco más.

En la década de los 90 el grupo recupera el sonido de folk rock más acústico y en lugar de las versiones del folk tradicional se centran en nuevos autores. En el año 2003 Hutchings crea THE ALBION CHRISTMAS BAND, un cuarteto con Simón Nicol, Kellie While y Simón Care. Con esta denominación graban 7 discos de temática navideña, el último de los cuales el pasado año 2016.

Como se puede comprobar, por sus más de cuatro décadas de existencia, el único miembro fijo de la banda y su “alma mater” ha sido Ashley Hutchings, pero por el grupo, con sus cuatro denominaciones han pasado nada menos que 58 músicos, algunos de ellos figuras fundamentales del nuevo folk británico. Han sido nada menos que 54 lps y cds, incluyendo grabaciones en directo, aunque la más numerosa producción (y sin embargo en mi opinión la menos interesante) ha sido en la última década del siglo XX y primera del XXI.

Por último, hay que indicar que siendo uno de los grupos fundamentales del nuevo folk rock británico, nunca llegaron a tener éxito destacable de ventas. Y no recuerdo haber visto publicados sus discos en nuestro país.

rockyboy; 14-07-17

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LOS GRUPOS FOLK BRITANICOS. 1. STEELEYE SPAN
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Como es conocido, en los últimos años 60 del siglo pasado surgieron en Gran Bretaña magníficos grupos en el ámbito del nuevo folk. La década de los 70 fue el momento de su brillante consolidación y también de su evolución, unos en lo que podríamos denominar folk rock, otros en lo que se puede conocer como folk progresivo. Grupos en cuya composición encontramos reiteradamente nombres punteros del folk británico, que van “saltando” de un grupo a otro o que participan en su creación y posteriormente se marchan y forman otro y así sucesivamente o que participan con frecuencia en la grabación de discos de grupos con los que comparten similares tendencias musicales. Obvio es decir que la mayor parte de estos grupos tuvieron una modesta presencia en las listas de éxitos, salvo puntuales excepciones, aunque con el paso del tiempo ha habido un reconocimiento casi unánime sobre lo mucho que han aportado a la música folk anglosajona y por supuesto a la música británica.

Entre los grupos más destacados, ya he dedicado capítulos en la wiki a The Pentangle (“Todo Folk” entrega 4), The Incredible String Band (“Todo Folk” entrega 15), Lindisfarne (“Todo Folk” entrega 41), Renaissance (“Todo Folk” entrega 42), Fairport Convention (“Volver a escuchar” entrega 33). Todos ellos con presencia en Caravana y que consiguieron Series Doradas.

Pero quedan otros grandes grupos, Steeleye Span, The Albion Band (con esta y con la denominación The Albion Country Band), Strawbs, Magna Carta, Amazing Blondel o Stealers Wheel. Los dos primeros más enraizados en la música folk y con una notable evolución hacia otros estilos por parte de los otros cuatro.

En esta primera entrega me centrare en STEELEYE SPAN, un grupo que como veremos tiene una larga trayectoria, con brillantes músicos que han ido entrando y saliendo en la banda y con un estilo que nunca se ha alejado del profundo sonido folk, a pesar de su creciente “electrificación”, sobre todo en algunos de sus discos y canciones.

Steeleye Span fue creada básicamente por Ashley Hutchings, uno de los fundadores de Fairport Convention, a los que abandono entre otras razones por su disconformidad con la evolución de este grupo demasiado escorado al folk rock. Junto a Ashley estaban Maddy Prior, una fantástica voz femenina y Tim Hart (que por cierto murió en la navidad del año 2009 en las Islas Canarias, donde vivía, aquejado de cáncer), que como dúo ya habían grabado varios discos de folk.

Ashley tocaba el bajo y era vocalista en un segundo plano, Tim era vocalista y multiinstrumentista y Maddy principal vocalista y tocaba la pandereta y ocasionalmente el banjo. A estos tres músicos fundadores se unieron el matrimonio formado por Terry Woods y Gay Woods (aunque su permanencia fue brevísima).

En la primavera de 1970 publican su primer lp, “Hark! The village wait”, en el que ya están presentes sus señas de identidad que les caracterizaran en el futuro: repertorio del folk tradicional británico, papel destacado de la voz de Maddy, combinación de instrumentos acústicos y eléctricos, pero con un claro predominio del sonido acústico, presencia de alguna interpretación a capela... En este primer disco aparece como batería el excelente músico Dave Mattacks.

Tras esta grabación los Woods abandonan el grupo, al que se incorporan nada menos que el fabuloso guitarrista Martin Carthy (al que ya he dedicado una entrega en este repaso por el nuevo folk británico) y el violinista Peter Knight. En marzo de 1971 aparece el nuevo disco, “Please to see the King” con la nueva composición del grupo. Sorprendentemente y a pesar de ser todos sus integrantes músicos de hondas raíces folk, reforzados ahora por la presencia de Carthy y Knight, el disco es mucho más eléctrico, mucho más en la onda folk rock que el anterior, aunque no incorpora batería. Es un lp más maduro y solido que el primero, más rico y variado en su sonido. Tuvo una excelente acogida entre los críticos y público especializado en música folk, entrando por primera vez en las listas de ventas, logrando el puesto 45.

En diciembre de ese mismo año 1971 se publica el tercer lp del grupo, “Ten man mop”, que supone un evidente repliegue a un sonido más acústico y menos eléctrico; las canciones siguen siendo del folk tradicional, pero con una mayor presencia de la tradición irlandesa.

Tras la publicación de este disco, Ashley Hutchings abandona el grupo, al no encontrarse cómodo con su evolución; por las mismas razones Carthy se marcha del grupo algunos meses después. Son sustituidos por dos músicos valiosos, Bob Johnson, voz y guitarra y Rick Kemp, batería y bajo, pero sin duda por debajo de la calidad de las dos bajas sufridas.

En el otoño de 1972 se publica el cuarto disco, con los nuevos integrantes de la banda, “Below the salt”. Un disco curioso en el que se combinan sonidos medievales y acompañamientos eléctricos. Esta nueva grabación tiene muy buena acogida y nuevamente entran en las listas británicas, el single “Gaudete” llega al puesto 14 y el lp al 41. Entre las canciones se encuentra una versión de la tradicional “John Barleycorn”, que, si no alcanza la categoría de la realizada por Traffic, no está nada mal.

En la primavera de 1973 aparece el quinto lp, “A parcel of Rogues”, quizás el disco más logrado hasta el momento por el grupo. Se mantiene la combinación acústico-eléctrico, las canciones están muy bien escogidas en el repertorio tradicional británico, de nuevo aparece la batería. Vuelven a tener una buena acogida de crítica y ventas, entrando entre los 30 primeros del Hit Parade británico, llegando al puesto 26; éxito que les permite hacer una gira por Estados Unidos, acompañando a Jethro Tull, en aquel momento en la cima de su popularidad.

Un año después en la primavera de 1974 se publica “Now we are six”, en referencia a la incorporación como nuevo miembro del grupo del batería Nigel Pegrum. El disco producido por el líder de Jethro Tull, Ian Anderson, despertó opiniones dispares, ya que a pesar de tener un predominio claramente de folk rock en la línea habitual de sus anteriores lps, hay algunas canciones que desentonan, especialmente la versión que realizan del estándar de Phil Spector, “To know him is to love him”, que incluye la presencia de David Bowie tocando el saxo. En este lp se confirma el papel relevante de Peter Knight, que, a la participación habitual de su guitarra acústica, banjo, mandolina, fiddle, añade en esta ocasión el piano. Logro alcanzar el número 13 de ventas.

En enero de 1975 aparece “Commoners Crown”, en el que en esta ocasión el lado eléctrico y rock prevalece claramente sobre el lado acústico. En todo caso es un disco con canciones del folk tradicional, salvo una creación común de todo el grupo, con una curiosa combinación de música irlandesa y de J.S.Bach, de ahí el nombre de “Bach goes to Limerick”. Como dato curioso en la canción “New York girls” aparece el actor Peter Sellers tocando el ukelele. (Este fue el primer lp de Steeleye Span que compré, precisamente por recomendación de Ángel Álvarez y Charly, y en aquel momento no me entusiasmo porque esperaba algo más estrictamente folk, con el paso del tiempo comparto que esta es una de las cimas creativas del grupo). Consiguió el puesto 21 de ventas.

En ese año 1975, en otoño se publica un nuevo disco, “All around my hat”, que sin ser un mal disco, en mi opinión es el más flojo de los grabados hasta la fecha, aunque fue su mayor éxito de ventas, alcanzando el lugar 7 en Reino Unido y entrando por primera vez en las listas norteamericanas, en las que subió hasta el 143. En este disco predomina nuevamente el lado eléctrico, siempre sobre la base de un repertorio estrictamente folk.

En otoño de 1976 aparece su ya noveno lp, “Rockett cotage”, en el que desde su portada se adivina la consolidación del protagonismo del sonido rockero e incluso en algunas canciones el tinte es claramente pop, como las excelentes “London” y “Fighting for strangers”. Es un buen disco, pero ya alejado del estilo de sus primeras grabaciones. Hay tres composiciones del grupo y quitando el fiddle y la mandolina de Peter Knight el resto son instrumentos eléctricos, siendo la preciosa voz de Maddy prácticamente la única que destaca en el disco. El disco tuvo menor aceptación quedándose en el lugar 41.

Tras esta grabación el grupo, que había mantenido una gran estabilidad durante varios años, seis lps y las mejores ventas de un grupo de folk rock británico, sufre una importante crisis con la marcha de Bob Johnson y Peter Knight. Para sustituirles se incorpora nuevamente Martin Carthy, que trae de la mano a su cercano colaborador en aquella época el soberbio acordeonista John Kirkpatrick.

El grupo renovado graba en el otoño de 1977 “Storm force ten”, su décimo lp en escasos 8 años. La presencia de Carthy y Kirkpatrick se hace notar. Steeleye Span retornan a un sonido mucho más acústico y el acordeón adquiere un gran protagonismo, a la altura del que tuvo el fiddle de Peter Knight en los discos anteriores del grupo. El disco, que incluye dos canciones de B.Brecht y K.Weill, es una preciosidad, otra de las cumbres del grupo, por no decir que en mi opinión bien podría ser el mejor disco de la historia del grupo. A pesar de ello sus ventas fueron limitadísimas, con una mera entrada en el puesto 191 de las listas norteamericanas, que además sería la última vez que el grupo entro en alguna lista de ventas. En este disco se incluye la canción “Some rival”, el único Serie Dorada (de la segunda época de Caravana) que obtuvo el grupo en nuestra vieja Carreta.

En la primavera de 1978 se publica el primer lp en vivo del grupo, “Live at last”, que no siendo un mal disco ni mucho menos (no en balde participan excelentes músicos), no aporta ninguna novedad a su trayectoria, si exceptuamos una sorprendente y muy digna versión de “Rag doll” de The Four Seasons. Tras esa publicación Carthy y Kirkpatrick abandonan el grupo y vuelven Robert Knight y Bob Johnson.

En 1980 el grupo, con la composición de sus años triunfales de la década de los 70, publica “Sails of Silver”. La mitad de las diez canciones son composiciones del grupo y ello en claro detrimento de su calidad. Es un lp que no aporta nada especial a la carrera de la banda, con un sonido en muchos momentos cercano al pop.

Tras esta grabación Tim Hart abandona Steeleye Span, permaneciendo tan solo Maddy Prior de los fundadores. El grupo se hiberna durante seis años y sus componentes desarrollan por su cuenta actividades musicales o de otro tipo, hasta que en 1986 vuelven a reunirse con la grabación del disco “Back in line”, en el que aún están presentes los cinco músicos de los años centrales de la década de los 70 (salvo Tim Hart) y con un sonido fuertemente impregnado del pop rock.

En el siguiente disco, ya en 1989, “Tempted and tried”, no está presente Rick Kemp, es sin duda una grabación más diversa, que, aunque sigue teniendo momentos cercanos al pop rock, tiene un claro predominio folk. En mi opinión es muy buen disco y desde luego el mejor desde 1977.

En las dos décadas y media posteriores, hasta el pasado año 2016 han grabado hasta 16 discos, varios de ellos en vivo, con una composición del grupo que ha ido variando enormemente, con entradas y salidas, incluida la propia Maddy Prior dedicada a una amplia carrera en solitario. Aunque en esa larga trayectoria del grupo desde 1990 ha habido buenos e interesantes discos, ninguno ha conseguido aproximarse a lo que fue su década dorada a lo largo de los años 70. En su última grabación, “Dodgy bastards” del pasado 2016, de los históricos componentes de la banda solo están presentes Maddy Prior y Rick Kemp,

Hay dos excelentes recopilatorios del grupo, triples cds (encontrables en la red), que recogen casi la totalidad de los discos grabados en los años 70 y 80, “A parcel of Steeleye Span” y “Another parcel of Steeleye Span”.

Steeleye Span, además de ser el grupo de folk rock británico que mayores ventas tuvo en sus años más brillantes, son quizás la referencia más importante de las bandas de folk rock de Gran Bretaña y aunque sus grabaciones a partir de los años 80 se acercaron demasiado al pop rock, en todos sus discos hay siempre algunas excelentes canciones, especialmente cuando es Maddy Prior la voz solista.

rockyboy; 26-05-17

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JUNE TABOR, LA GRAN CANTANTE DEL FOLK BRITANICO
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En la renovación del folk británico han tenido un papel destacado cuatro grandes cantantes femeninas: Shirley Collins, Maddy Prior, Sandy Denny y June Tabor.

Sobre Shirley Collins y su disco emblemático “No Roses” publique hace años una entrega en nuestra wiki. Maddy Prior, aunque ha tenido una rica y variada trayectoria musical, su carrera ha pivotado sobre todo como vocalista del grupo Steeleye Span, del que próximamente tratare en esta sección, de Sandy Denny también he escrito un artículo en la wiki. Sobre June Tabor, en mi opinión, la más interesante de las cuatro, va dedicada la presente entrega.

Antes de entrar en materia, como dato especial, debo resaltar que Shirley Collins, June Tabor y Sandy Denny han tenido una accidentada vida artística. Sandy murió a los 31 años víctima de un accidente casero en penosas circunstancias. Shirley perdió la voz de manera traumática cuando su marido el cantante Ashley Hutchings le comunicó en el camerino después de una actuación que la dejaba por otra mujer; cortándose de manera radical su trayectoria musical, que estaba en pleno apogeo, hasta que 38 años después y ya con 80 ha vuelto a los estudios de grabación. Por último, como más adelante veremos, June, también en pleno cenit de su arte, abandonó la música para dedicarse a trabajar primero en una librería y después en un restaurante de su marido; en este caso afortunadamente la ausencia duro pocos años. Nunca sabremos lo que hubieran logrado estas tres grandes cantantes de haber tenido una vida artística “normal”.

June Tabor es otra perfecta desconocida en nuestro país, y por mi parte nunca he visto lps o cds suyos publicados en España. Sin embargo en su amplia creación musical hay discos que están a la altura o más de las grandes cantantes de los últimos 50 años, incluyendo a Joni Mitchell y Judy Collins, con las que guarda ciertas similitudes. June, aunque se ha movido básicamente en el ámbito del folk más innovador, también ha hecho excelentes grabaciones lindando con el jazz o la new age.

June nació el 31 de diciembre de 1947 en la ciudad inglesa de Warwick. Su primer interés por la música fue a través de Cliff Richard, cuyas canciones sabía y cantaba. Hasta que ya adolescente escuchó a dos grandes músicos del folk británico, Martin Carthy (al que he dedicado una entrega en este apartado de la wiki) y Anne Briggs, que la descubrieron un mundo hasta entonces desconocido. Su primera actuación amateur interpretando música folk fue a los 15 años, pero su vocación inicial la llevo a estudiar librera.

Aun y así en la segunda mitad de la década de los 60 sigue relacionándose con los círculos del nuevo folk británico, en plena efervescencia. Ello le permite participar en una primera grabación discográfica en 1970 como una de las voces del lp “Young Hunting” de Tony Rose. En 1972 su voz está presente en el disco “Firebird” de Rosemary Hardman. Y en ese mismo año participa en el disco colectivo “Stagfolk Folk Live”. Estos tres discos corresponden a músicos de un segundo o tercer nivel de popularidad en el ámbito del folk británico de aquellos años. Por fin en 1974 aparece con dos canciones en el disco recopilatorio “The first folk review record”, en la que ya hay folksingers mucho más conocidos como Nic Jones o Peter Bellamy.

En 1976 June junto con Maddy Prior (que formaba parte del grupo de folk rock Steeleye Span) graban un lp con el título “SILLY SISTERS” en la prestigiosa discográfica “Chrysalis”. El repertorio son todas canciones tradicionales británicas con arreglos de Maddy y June. Un bello disco de folk acústico, en el que las bellas voces de June y Maddy se ven acompañadas por nueve músicos entre los que destacaban Martin Carthy, Nic Jones o Danny Thompson.

Las buenas críticas y acogida de este lp, permite a June grabar en ese mismo año su primer disco en solitario, “Airs & Graces” con la discográfica “Topic”, quizás el mejor sello británico especializado en folk. Este lp, que cuenta de nuevo con el apoyo de los tres citados músicos, es sin embargo mucho más austero y menos brillante que el de “Silly Sisters”.

En 1977 aparece un nuevo disco, “Ashes & Diamonds”, en el que June da un primer giro a su trayectoria. Es ya una grabación de folk rock, con guitarra eléctrica, sintetizador y batería.

En 1980 publica con el prestigioso guitarrista Martin Simpson “A cut above”, de nuevo un lp estrictamente acústico, con guitarra, violín, bajo y piano. Un precioso disco protagonizado por la voz de June y la guitarra de Martin.

En 1983 presenta el disco “Abyssinians”, en la misma línea que el anterior, de nuevo con el apoyo relevante de Simpson. Tras esta grabación, Martin Simpson se marcha a vivir en Estados Unidos y June abandona la música para dedicarse a su profesión de librera y posteriormente trabajando en el restaurante de su marido; lo que no le impide esporádicas colaboraciones en discos de The Albión Band, Fairport Convention, Bill Caddick, Andrew Cronshaw o en el disco colectivo “Square roots”.

Por fin en el verano de 1988 June recupera su dedicación musical con la grabación del lp “Aqaba”. Es un disco con varias y significativas novedades. Aunque está presente la guitarra de Simpson (regresado de Estados Unidos), aparece por primera vez Huw Warren al piano, que se convertirá en el futuro en el acompañante instrumental y arreglista decisivo de June. Esta grabación tiene un apoyo instrumental con mayor diversidad, con sintetizador, violín eléctrico y clarinete, convirtiendo el disco en el primer paso de June hacia un folk vanguardista. La tercera innovación es el repertorio, que deja de ser el cancionero tradicional británico para dar paso a los nuevos compositores folk británicos. Por último, aunque en sus discos anteriores June siempre había incluido alguna canción “a capella”, en este lp son varias, reflejando sin duda que en esos casi 5 años prácticamente apartada de la actividad musical, su voz ha ganado potencia y flexibilidad y, en suma, es aún más bella.

Pocos meses después reaparecen Silly Sisters, con el lp “No more to the dance”, un potente disco de folk rock, en que Maddy y June son acompañadas por hasta once músicos, aunque el protagonismo indudable lo tienen las dos hermosas voces de las dos cantantes. En el repertorio vuelve a adquirir peso las canciones tradicionales, incluso Shakespeare y Henry Purcell.

En 1989 June con su lp “Some other time” da un giro mayúsculo a su trayectoria, con una grabación exclusivamente de standars de jazz y de la música popular norteamericana, incluyendo a Cole Porter, Duke Ellington, Thelonius Monk, Mingus, Gershwin o Jobim. No creo exagerar diciendo que estamos una obra maestra, de una gran belleza. El pianista Huw Warren alcanza un gran protagonismo, destacando también el bajo de Danny Thompson y el saxo de Mark Lockheart. Hay que resaltar que en este disco June se ha incorporado a la discográfica Hannibal, especializada en world music y folk vanguardista, siendo el productor de este lp el prestigioso Joe Boyd.

En el otoño de 1990 June nos da otra sorpresa con la grabación del lp “Freedom & Rain”, con The Oyster Band (un grupo británico destacado por su estilo de folk eléctrico influido por la música punk). Un disco brillante y en el que tiene especial relieve la versión que hace June de la canción de Lou Reed, “All tomorrows parties”, que supera con creces la original. Este vigoroso lp muestra la gran versatilidad de June.

En septiembre de 1992 se publica “Angel Tiger”, con una nueva discográfica, Cooking Vinyl. En mi opinión estamos ante uno de los mejores discos del folk acústico de vanguardia, a la altura de las grandes maravillas de Judy Collins y Joni Mitchell. De nuevo con el brillante apoyo de Huw Warren y también de sus ya habituales acompañantes Mark Lockheart al saxo y clarinete, Mark Emerson al violín y acordeón, Dudley Philips al bajo y Bosco de Oliveira a la percusión. La voz de June es de una belleza escalofriante.

En 1994 aparece “Against the streams”, en la misma línea que el anterior, con los mismos músicos, a los que se añade Andy Cutting con acordeón diatónico. Otro disco formidable, reflejo de la madurez artística a la que ha llegado June. En el verano de 1996 publica el lp “Singing storm”, otra innovación a las que nos tiene acostumbrados. Se trata de un lp con el único acompañamiento del arpa de Savourna Stevenson y el bajo de Danny Thompson. Todas menos una son composiciones de la magnífica arpista escocesa. El disco es de gran una belleza, en el marco de la sencillez del sonido del arpa y el bajo y la cada vez más sobresaliente voz de June.

June vuelve a la discográfica Topic y sigue publicando lps con una regularidad prácticamente bianual: “Aleyin” en 1997; “ “A quiet eye” en 1999 (un disco con un fuerte protagonismo de los instrumentos de viento, con la participación de la Creative Jazz Orchestra, además de sus músicos habituales); “Rosa Mundi” en el 2001, con acompañamiento solo de piano violín y violoncelo; “An Hecho of Hooves” en el 2003, con un sonido más acentuadamente folk, con versiones de folk tradicional del ámbito fronterizo entre Escocia e Inglaterra y nuevamente con la presencia de Martin Simpson; “At the Wood´s heart” en el 2005 en la misma onda que el anterior, con una mayor presencia de instrumentos de viento; “Apples” en el 2007, mas acentuadamente acústico, con acompañamiento solo de acordeón, piano, violín y bajo; “Ashore” en el 2011, similar a “Apples”, aunque quizás mejor, aunque solo fuera por la impresionante canción que abre el disco, “Finisterre”.

En el otoño de ese mismo año 2011 June repite grabación con The Oyster Band, con “Ragged Kingdom”, otro excelente disco, lleno de brío, en esta ocasión estrictamente acústico, con una buena versión de una canción nada menos que de Joy Division, otra del compositor norteamericano Shel Silvertein y también una versión del “Seven curses” de Dylan. (Hay que señalar que en varios de los discos grabados por June en la década de los noventa y primera década del siglo XXI, se incluyen canciones de Elvis Costelo).

Por fin en el año 2013 se publica el hasta ahora último disco de June, “Quercus”, grabado en vivo una sala de conciertos del pueblo ingles Basingstoke en marzo del año 2006 y editado once años después y significativamente por el gran sello discográfico alemán “ECM”, pionero y gran protagonista de la música new age de mayor interés y calidad. Y “Quercus” es una maravillosa grabación a medio camino entre la new age y el folk, con el único pero formidable acompañamiento del piano de Huw Warren y el saxo de Iain Ballamy. No sabemos si este será su disco de despedida, en este caso un gran broche de oro, o seguirá grabando ya que condiciones tiene de sobra tanto June como su músico de referencia Huw Warren y su equipo de músicos habituales.

En los últimos 30 años, además de los discos señalados, June ha participado en numerosas grabaciones de otros artistas, (entre ellos The Albión Band, Mrs. Ackroyd Band, Ashley Hutchings, Martin Carthy, Maddy Prior, Fairport Convention, Martin Simpson…) o en discos temáticos o recopilatorios del folk británico, además de grabaciones en la BBC.

En definitiva, June Tabor es una de las más brillantes, creativas e innovadoras cantantes de folk anglosajonas, con una trayectoria discográfica de gran interés y calidad que merece la pena conocer y reconocer y sin olvidar el papel destacadísimo del pianista Huw Warren.

rockyboy; 01-04-17

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RICHARD THOMPSON, LA INQUIETA GUITARRA ELECTRICA DEL FOLK BRITANICO
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El segundo (por edad) gran guitarrista del nuevo folk británico ha sido Richard Thompson. Tres características definen a este sublime músico londinense, (que además le diferencian del otro gran guitarrista, Martín Carthy), es vocalista, aun tocando todo tipo de instrumentos (guitarra acústica, acordeón, dulcimer, mandolina, armoniun y teclados) su prioridad ha sido la guitarra eléctrica y la última su evolución hacía diferentes variantes del rock, pop rock, power rock, new wave, e incluso influencias cajun y jamaicanas.

Thompson ha tenido una dilatadísima trayectoria musical, habiendo grabado su primer disco en 1968 (con Fairport Convention) y el último en solitario en el año 2015.

En esos casi 50 años de actividad discográfica, ha grabado 19 álbumes en solitario, de ellos 14 en estudio y 5 en vivo; 5 álbumes en estudio con Fairport Convention, mas 4 álbumes en vivo, 6 álbumes con Linda Thompson (con la que estuvo casado), 4 bandas sonoras, 9 álbumes con otros músicos o conjuntos (entre ellos “The Bunch”, “The Albion Band”, David Byrne, o “Family Thompson” con nada menos que 11 músicos familiares directos o indirectos).

Además ha participado en una larguísima relación de discos grabados por otros músicos, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, con una enorme diversidad de estilos y entre los que destacan: Incredible String Band, Matthews Southern Comfort, Nick Drake, John Martyn, Sandy Denny, Shirley Collins, John Kirpatrick, Stephan Grossman, John Cale, Gerry Rafferty, Ralph McTell, Julie Covington, Martín Carthy, Dave Swarbrick, Murray Head, J.J.Cale, T-Bone Burnett, Loudon Wainwright III, Any Trouble, The Golden Palominos, Crowded House, Maria McKee, BeauSoleil, Suzanne Vega, Jennifer Warnes, Bonnie Raitt, Robert Plant, Everything But The Girl, Eric Andersen, Nanci Griffith, Peter Case, Los Lobos, The Blind Boys of Alabama, Willie Nile….y un largo etc.

Como fácilmente se puede ver ha grabado con la flor y nata del folk británico, con algunos de los mas inquietos e innovadores músicos del rock norteamericano, con músicos country o de “americana”, con músicos folk norteamericanos, con músicos de blues o gospel, con músicos de texmex o de cajun….sin que esa gran diversidad estilística le haya impulsado a abandonar sus profundas raíces de folksinger británico, que salen a relucir una y otra vez a lo largo de sus discos.

Junto a esa amplísima producción discográfica Thompson tiene varios discos de didáctica musical y por supuesto varios recopilatorios y una buena muestra de discos piratas, varios de ellos impulsados por el propio Richard.

Estamos pues ante un impresionante artista que ha marcado su impronta en la evolución del nuevo folk británico, que ha sido decisivo para su evolución hacia el folk rock, que ha desarrollado un estilo muy peculiar, influido por su propia evolución espiritual y que ha desarrollado una parte significativa de su actividad en los Estados Unidos, lo que se tradujo en que algunos de sus discos de su etapa de madurez se puedan considerar mas cerca del rock que del folk, aunque como ya he indicado en todo momento sus raíces folk reaparecen en todas sus grabaciones.

Richard Thompson nació en el corazón de Londres, Nothing Hill Gate, el 3 de abril de 1949, por tanto a pesar de su extensa producción musical es todavía un artista relativamente joven. Su padre, aunque policía, tocaba la guitarra, al igual que otros miembros de la familia. Richard ya en el colegio crea un grupo con el nombre de “Emil & The Detectives”, (titulo de una deliciosa película infantil de aventuras de los años 50, que a mi me encantó, que vi varias veces de niño y que hoy, gracias a la red, he recuperado para mi nieta y para mí).

Richard aprendió a tocar la guitarra recibiendo una diversidad de influencias, desde Django Reinhardt, o los guitarristas de jazz Charlie Christian o Barry Kessell, el piano de Jerry Lee Lewis o la música folk británica.

Con 18 años participa en la creación de FAIRPORT CONVENTION, junto con Ashley Hutchings, Simon Nicol, Iain Matthews, Judy Dyble y Martín Limble. En la primera grabación realizada a finales de 1967, el primer lp del grupo titulado con el nombre de la banda, Richard solo tocó la guitarra, aunque colaboró en la composición de 5 de las 12 canciones.

En el segundo lp, “What we did on our holidays”, grabado en enero de 1969, un lp mucho mas trabajado y maduro y ya con Sandy Denny como vocalista principal, Richard tiene participación vocal, y además de tocar la guitarra acústica y de 12 cuerdas, toca la guitarra eléctrica, el acordeón, el piano y el sitar.

En el tercer lp grabado en la primavera de 1969 y titulado “Unhalfbricking”, la autoria de las 8 canciones se reparten entre Dylan, Sandy Denny y el propio Thompson. En el otoño de ese mismo año graban un nuevo y magnifico álbum, “Liege & Lief”, con la inestimable participación de Dave Swarbrick y Dave Mattacks; esta grabación esta considerada como una de las cumbres del nuevo folk rock británico y desde luego de la obra de Fairport Convention.

En la primavera de 1970 graban su quinto lp, “Full house”, con una banda en la que han desaparecido la mayoría de sus integrantes iniciales, además de Sandy Denny, quedando tan solo Simon Nicol y el propio Thompson, reforzados nuevamente por Dave Swarbrick. Las 8 canciones del disco son o composiciones o arreglos de Thompson y Swarbrick.

En enero de 1971 Richard abandona el grupo y decide iniciar su trayectoria en solitario. (No me he detenido mucho en estos cinco lps con Fairport Convention que ya fueron comentados en una colaboración mía en nuestra Wiki, hace ya unos cuantos años, y a la que me remito).

En la primavera de 1972 graba su primer lp en solitario, “Henry the human fly”. Todas las canciones son composiciones suyas y aunque Richard tiene un evidente protagonismo, le acompañan en unos u otros momentos viejos compañeros suyos y músicos de la talla de Ashley Hutchings, John Kirkpatrick o Sandy Denny. También aparece una nueva voz femenina, Linda Peters, que pronto se convertiría en Linda Thompson tras casarse con Richard. Fue un buen disco, pero en mi opinión por debajo del nivel de los grabados con Fairport Convention.

La nueva pareja graba en la primavera de 1973 su primer lp conjunto, “I want to see the bright lights tonight”. De nuevo todas menos una son composiciones de Richard, y también es un lp que cuenta con la participación de grandes músicos de folk británicos, que contando con la hermosa voz de Linda consiguen dar un bello y diversificado sonido al disco.

La pareja se convierte al Islam y se retira durante un tiempo a una comuna Sufi. La producción del dúo se mantiene, aunque ralentizada, 5 lps en el periodo 1973-1982, con resultados desiguales, que la critica achaco al cambio espiritual del dúo. Son discos con similar perfil: composiciones de Richard, fuerte respaldo de excelentes músicos folk británicos, voz de Linda (que no es comparable a la gran Sandy Denny, pero es de indudable calidad). En los últimos discos y en la medida que Richard se va separando del ámbito Sufi, su música se diversifica, incorporando influencias “cajun”, “funk”, “hard-rock” y hasta del “tango”.

Las limitadas ventas de sus cinco primeros discos les supone la ruptura de su contrato discográfico con la innovadora y emergente discográfica “Chrysalis” en 1979, manteniéndoles sin poder grabar hasta que el músico Gerry Rafferty les apoya para que en el sello “Hannibal”, más minoritario pero también más rompedor, acepte grabar el que sería el último disco de la pareja, “Shoot out the lights”; en mi opinión el mejor de toda su trayectoria juntos. Un lp mucho mas de power rock que de folk rock, con magnificas canciones, grabado a finales de 1981, cuando Richard y Linda estaban iniciando su separación como pareja, tras haber conocido Richard en su gira por Norteamérica a Nancy Covey.

La gira de presentación de este lp será la última colaboración de Richard y Linda, aunque años después (2002 y 2013) han participado en grabaciones juntos.

Hay que subrayar que Richard, como ya he indicado, participó a lo largo de la década de los 70 en numerosos discos de otros artistas, o en discos colectivos o temáticos.

En la primavera de 1983 Richard graba su primer disco de su nueva etapa en solitario, el excelente “Hand of kindness”. Un lp con la presencia de dos estupendos saxofonistas, Peter Zorn y Pete Thomas, además de los músicos habituales de Richard (Simon Nicol, Dave Mattacks, Dave Pegg, John Kirkpatrick o Aly Bain) y la participación en los coros de John Hiatt, un reputado músico folk rock norteamericano. El lp logra un brillante sonido mezcla de power rock, folk y new wave.

A partir de este disco la carrera musical de Thompson se estabiliza grabando 7 discos propios en el periodo de 1985 a 1999. Una producción de gran interés y que le permite acceder a las listas de ventas por primera vez en su vida, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. En ese mismo periodo de tiempo participa en la grabación de 51 discos de otros músicos.

Algunos de los discos mas valorados de estos años son: “Across a crowded room”, “Amnesia”, “Rumor and sigh”, “Bones of all men”, “Celtschmerz” y sobre todo “Mock Tudor”. A partir del disco “Daring Adventures de 1986, Thompson grabará todos sus discos en Los Ángeles, aunque alguno de ellos también lo hará parcialmente en Londres. Mantiene sus mas fieles acompañantes folk británicos, pero añade músicos de estudio norteamericanos, en la onda rock. Los críticos, aunque valoran la calidad de las grabaciones, también subrayan la “americanización” de su sonido y su “comercialización”, que como ya he indicado se tradujo en su entrada en las listas de ventas.

Sorprendentemente en el año 2003 da un sensible giro a su trayectoria con la grabación del cd “The Old Kit Bag”, un disco mucho más folk y en el que solo se acompaña de Danny Thompson al bajo, Michael Jerome a la batería y Judith Owen como vocalista. Giro que se acentúa en el siguiente disco del año 2005, “Front parlour ballads”, un cd en que solo cuenta con el acompañamiento de Debra Dobkin a la percusión y que es básicamente una grabación de folk acústico.

En el año 2007 graba, de nuevo en Gran Bretaña, “Sweet Warrior”, otro magnifico cd, en el que Richard abandona su incursión austera y acústica y se rodea de 12 músicos que consiguen de nuevo un brillante y complejo sonido, folk vanguardista que consigue muy buenas criticas y razonables ventas.

Tras la aparición en el año 2010 del cd “Dream Attic”, conteniendo grabaciones de diversos conciertos y que fue un disco muy premiado en los circuitos de música folk, en el año 2013 Thompson graba ”Electric” en Nashville, en el estudio del veterano músico y compositor de country rock, Buddy Miller. Es un potente disco de folk rock contemporáneo, con toques de country rock y en el que cuenta con la voz de Alison Krauss; este disco obtendrá las mejores ventas en la carrera de Thompson, puesto número 16 en Estados Unidos y 75 en Gran Bretaña.

Thompson nos da una nueva sorpresa cuando en el año graba en Texas acompañándose solo de su guitarra acústica y su voz; se trata de un disco con versiones estrictamente acústicas de canciones suyas, que ya había interpretado a lo largo de su vida. “Acoustic classics”, tuvo buenas criticas y otras menos buenas y volvió a triunfar en Estados Unidos llegando de nuevo al lugar 16.

Por fin en el año 2015 graba en Chicago en el estudio de Jeff Tweedy, el gran líder del grupo de rock y “americana” Wilco, “Still” su último disco por el momento. Un cd en el que es obvia la influencia como productor de Tweedy, uno de los músicos mas innovadores del rock americano de las dos ultimas décadas, que también participa como guitarra, mellotron y órgano. El disco consigue las mejores ventas nunca logradas por Thompson en Estados Unidos, alcanzando el puesto 10, con estimables ventas también en otros países como Bélgica, Holanda, Gran Bretaña y Alemania.

Por otra parte en lo que llevamos de siglo XXI, Thompson ha participado en la grabación de 25 discos de otros artistas. Y en los últimos años han proliferado grabaciones en dvd de conciertos o actuaciones de Richard.

Disponer de la amplísima obra discográfica de Richard Thompson es una tarea ímproba y costosa. Hay excelentes recopilaciones y entre ellas 3 box-set. El primero, “Watching the dark”, llega hasta 1993, son 3 cds con 47 canciones. El segundo es “RT: The life and music de Richard Thompson”, 5 cds y 85 canciones, pero con tendencia a la inclusión de rarezas. Por último “Walking on a wire 1968-2009”, 4 cds y 71 canciones, sin duda el mas recomendable por su selección y amplitud temporal.

Richard Thompson sigue en activo, aunque a medio gas, y en todo caso es una de las grandísimos referencias e influencias del nuevo folk británico, con un perfil muy especial y con una vocación innovadora como pocos. Merece la pena conocer y disfrutar su obra, tan poco presente en nuestro país.

rockyboy; 03-03-17

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MARTIN CARTHY: EL GRAN REFERENTE DEL NUEVO FOLK BRITANICO
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Junto a Dave Swarbrick, al que dediqué la anterior entrega y Richard Thompson, que será el protagonista de la próxima, Martín Carthy es el tercer gran músico impulsor de la renovación del folk británico a partir de la década de los 60 del siglo XX.

Si, como ya indiqué, la obra de Swarbrick había tenido muy escasa difusión en España, la de Martín Carthy aun la tuvo menos, a pesar de ser un músico con una dilatadísima trayectoria artística, que tras seis décadas aun se mantiene en activo.

La influencia de Martín Carthy ha sido impresionante, con frecuentes giras y conciertos, con una importante discografía en solitario, con Dave Swarbrick, con otros muchos músicos británicos y formando parte de grupos de indudable calidad. Al igual que Swarbrick (y de Richard Thompson), Carthy ha sido un artista inquieto, con una gran diversidad de iniciativas musicales.

Carthy es un buen cantante, un gran intérprete de guitarra acústica y eléctrica, de banjo, mandolina y dulcimer y además compositor, arreglista de canciones tradicionales, productor y hasta actor de teatro.

Martín nació en mayo de 1941 al norte de Londres y aunque su madre era inglesa, su padre era irlandés. Sus padres eran activistas socialistas, interpretes de canciones combativas, además el padre tocaba el fiddle y la guitarra. Los primeros intereses artísticos de Martín se centraron en el teatro, aunque también empezó desde muy joven a tocar en locales de música folk.

En 1963 Martín aparece en un lp de música folk titulado “Hootenanny in London”, con tres canciones. Un año después junto a otros músicos acompaña como guitarrista al folksinger Nigel Denver, en el disco grabado por este.

En 1964 se integra en The Three City Four, un grupo de nuevo folk, con un repertorio de Ewan McColl, del líder de la banda, León Rosselson y también de Bob Dylan y Pete Seeger. Graban dos lps, “The Three City Four” (1965) y “Smoke & Dust” (1967) y después abandona el grupo, aunque Carthy y Rosselson mantendrán su colaboración musical a lo largo de toda su vida.

En 1965 Martín aparece como guitarrista en un nuevo lp de Nigel Denver, en un lp de Alex Campbell y en un lp de la folksinger Paddie Bell.

Simultáneamente inicia su carrera discográfica en solitario. Graba su primer lp en el mismo año 1965, titulado “Martín Carthy”, en el que, salvo una canción de Ewan McColl, todas las demás son arreglos de canciones tradicionales. En alguna de ellas aparece por primera vez acompañándole Dave Swarbrick, el resto Martín solo con su guitarra, y alguna “a capella”. Es un disco de folk desnudo como eran los primeros discos de Dylan o Phil Ochs. También se incluía una versión de “Scarborough Fair” recuperada y adaptada por Carthy, que fue conocida por Paúl Simon, que vivía en aquellos fechas en Gran Bretaña, de la que hizo la brillantísima versión junto con Garfunkel, que todos hemos conocido y admirado, pero que dio lugar a un larguísimo conflicto entre Simon y Carthy.

“Second álbum”, fue su siguiente lp que apareció en 1966, en el que, como ya señalé en la anterior entrega de “Todo Folk”, Swarbrick aparece ya destacado en la portada del disco y acompaña a Martín en todas las canciones. Es un lp sin duda más elaborado y accesible que el primero, a lo que contribuye una excelente selección de canciones del folk tradicional.

“Byker Hill” es el tercer disco, aparecido en 1967, de nuevo con la participación de Swarbrick, también con un repertorio tradicional, salvo una canción de Bertold Brecht y entre las que destaca una versión de “John Barleycorn”, de la que pocos años más tarde The Traffic harían una adaptación memorable.

En ese mismo año se publica, “Rags, Reels & Airs”, que, como ya comente al tratar la obra de Swarbrick, es un formidable disco, el mejor de los grabados hasta ese momento, con un protagonismo destacadísimo de Swarbrick y con la presencia de Diz Disley un versátil músico canadiense.

En la segunda mitad de los años 60, Carthy participa en numerosos discos, entre ellos tres de Julie Félix, uno mas de Nigel Denver, de Isla Cameron, del veterano A.L.Lloyd, en diversos recopilatorios y discos temáticos. Podemos decir que Carthy se había convertido en uno de los guitarristas más prestigiosos del nuevo folk británico.

En 1968 y 1969 aparecen dos nuevos lps de Carthy y Swarbrick, “But two came by” y “Prince Heathen”, que continúan la línea de calidad de las anteriores grabaciones.

Los siguientes discos de Carthy, “Shearwater”, “Sweet Wivelsfield”, “Crown of Horn” y “Landfall”, aparecidos en la primera mitad de la década de los 70, son grabaciones de Carthy en solitario, sin la participación de Swarbrick. Y ello se nota. Son discos más secos, sin el empuje y brillo que daba el fiddle de Dave; por supuesto son lps interesantes, Carthy tiene una voz muy apropiada para un repertorio folk muy bien seleccionado y sus arreglos de guitarra son indiscutibles, pero el resultado no es el mismo que con su amigo violinista.

Martín inicia en 1971 otra aventura en paralelo. Se une al súper grupo STEELEYE SPAN, creado en 1969 por Ashley Hutchings, con la colaboración de Maddy Prior, Tim Hart, Terry Woods y Gay Woods; estos dos últimos abandonan el grupo tras la publicación del primer disco en 1970, siendo sustituidos por Carthy y el violinista Peter Knight. (De este gran grupo ya habrá ocasión de hablar en una próxima entrega).

Carthy participa en la grabación de dos lps de Steeleye Span, “Please to see the King” de 1971 y “Ten Man mop, or Mr. Reservoir Butler rides again” de 1972. Dos estupendos discos de folk pero con arreglos innovadores y una suave presencia de guitarras eléctricas y batería. Martín además de la guitarra toca el órgano. El grupo se propone profundizar en el camino de electrificación de su música y ello trae como consecuencia la salida de Carthy y curiosamente del propio fundador del grupo, Ashley Hutchings.

Pasados unos años, en 1977, Carthy volverá al grupo, con el que grabara otros dos lps, “Storm force ten”, un bello disco, básicamente acustico con un papel protagonista del acordeón de John Kirkpatrick y con dos canciones de Brecht; y al año siguiente el primer disco en vivo de la banda, “Live at last”. Carthy de nuevo abandona el grupo, junto con Kirkpatrick, aunque veinte años después volverá a aparecer en un nuevo disco en vivo de Steeleye Span, titulado “The Journey”.

A mediados de los años 70, Carthy, además de sus discos en solitario, de las grabaciones con Steeleye Span y otros discos a los que mas adelante me referiré, se vincula al grupo de su esposa Norma, THE WATERSONS, con los que graba tres lps, “For Pence & Spicy Ale” en 1975, “Sound, sound, your instruments of Joy” en 1977 y “Green Fields” en 1981. The Watersons era un prestigioso grupo de folk mas tradicional, creado en 1965 por Lal Waterson, Norma Waterson y Mike Waterson. La mayoría de las canciones del grupo están interpretadas “a capella”, apoyándose en las extraordinarias voces de sus componentes y hay que admitir que sus discos son bellos pero bastante áridos, incluidos los tres grabados con Martín Carthy.

Y mas difícil todavía, Carthy se había vinculado a THE ALBION COUNTRY BAND, otro supergrupo del nuevo folk británico, creado por Ashley Hutchings en 1971 para acompañar a la cantante Shirley Collins en la grabación de uno de los discos referenciales del nuevo folk británico, “No roses” (al que ya le dediqué una entrega hace años en esta sección de nuestra wiki). Con The Albión Country Band Carthy graba en 1973 (aunque se publicó en 1976) un magnifico disco de folk electrico, “Battle of field”. Colabora igualmente en el lp “Rise up like the sun”, otro disco de folk eléctrico, aparecido con el nombre de “Albión Band”. Por fin 1980 participa, junto con otros muchos y variados artistas y con The Albión Band en la grabación de un ambicioso disco, “Larkrise to Candleford”, que podríamos calificar como una mezcla de cantata y musical folk.

En la década de los 70, Carthy aparece en multitud de grabaciones de artistas como Leon Rosselson, Roy Harris, Andy Roberts, Roy Fisher, Roy Harris, Maddy Prior, June Tabor, Fairport Convention, John Kirkpatrick, Ashley Hutchings, Peter Bellamy, Roy Bailey, etc. y su presencia es igualmente habitual en grabaciones en vivo de festivales, en recopilaciones y discos temáticos.

En 1979 Carthy graba un lp magnifico titulado “Because it´s there”, con el apoyo del gran acordeonista John Kirkpatrick, Howard Evans a la trompeta, y Bruce Rowlands a la batería. Un disco precioso, con un sonido brillante y alegre, sin duda el mejor de los grabados por Martín con su nombre en la década de los 70.

En 1982 repite jugada, sustituyendo a Rowlands, por el incomparable guitarrista Richard Thompson. El disco titulado “Out of the cut” no alcanza la belleza y brillantez del anterior, pero se queda muy cerca.

En 1983 comienza una nueva aventura musical creando el grupo THE BRASS MONKEYS BAND, junto con los ya referidos John Kirkpatrick y Howard Evans, más Roger Williams, trombon, y Martín Brinsford, saxo, percusión y armónica. Aunque el sonido del grupo es inédito en la carrera de Carthy, por la destacada presencia de los instrumentos de viento, no se puede decir que resulte ajeno a la música tradicional británica. Las grabaciones realizadas por el grupo son puro folk, eso sí bailable.

The Brass Monkeys Band grabaran un total de siete discos en el periodo 1983-2013 y en todos ellos participara Martín.

A lo largo de los años 80 Carthy estará presente en numerosos discos, especialmente con el veterano Leon Rosselson. Igualmente colaborara en la mayoría de los discos colectivos, temáticos, conciertos, etc. de música folk británica.

Hay que destacar también que Carthy a lo largo de su vida ha dedicado especial atención a las canciones infantiles.

En 1988 se reanuda la colaboración con Dave Swarbrick, con el disco “Right of passage”, en el que también participa su asiduo acompañante el acordeonista John Kirkpatrick. Un buen disco, pero no especialmente brillante. En 1990 con el disco “Life & Limb” vuelve a grabar solo con Swarbrick y de nuevo destaca la gran compenetración y los buenos resultados de estos dos grandes músicos. En 1992 graban juntos “Skin & Bone”, sin duda uno de los mejores discos realizados por ambos.

En 1994 forma un nuevo grupo “WATERSON:CARTHY”, que podríamos llamar una banda de la familia, ya que la componen su mujer Norma Waterson, su bella hija Eliza Carthy y el propio Martín. El grupo rompe la rigidez de los discos exclusivamente vocales de The Watersons y añaden la guitarra y mandolina de Martín y el fiddle de Eliza y en algunas canciones un segundo y tercer fiddle. El disco obtiene excelentes criticas y en 1996 publican su segundo lp, “Common tongue”, en el que les acompañan los otros tres miembros de The Watersons y otros instrumentistas, logrando igualmente un hermoso resultado.

En 1997 curiosamente Carthy participa en uno de los discos referenciales del nuevo folk del País Vasco, “Hiru Truku II”, junto con los excelentes músicos vascos Ruper Ordorika, Joseba Tapia y Bixente Martínez. La experiencia debió gustarle, ya que al poco tiempo participa en el disco homenaje al grupo vasco Oskorri en su 25 aniversario, un formidable cd doble que en su momento tuvo una gran repercusión entre los amantes del folk vasco.

En 1998 Carthy graba un nuevo disco en solitario, con puntuales acompañamientos de su hija Eliza. Un disco un poco seco, en el que llaman la atención las versiones que realiza de la canción de The Bee Gees “New York mining disaster 1941” y de nada menos que “Heartbreak hotel” de Elvis, interpretaciones que no pasaran a la historia; mejor resultado tendrá con la versión de “The lonesome death of Hattie Carroll” de Dylan.

En 1999 “Waterson:Carthy”, convertidos en cuarteto con la incorporación de Saul Rose, que ya había participado en su anterior disco, graban “Broken Ground”, contando con la presencia de “The Phoenix New Orleans Parade Band”, en una canción. En el 2002 el grupo, en el que Tim van Eyken sustituye a Saul Rose, graban “A dark light”, otro buen disco.

En la primera década del siglo XXI se suceden los recopilatorios con la música de Carthy, incluyendo la recuperación de sus grabaciones iniciales, aparece en nuevas recopilaciones de folk y también participa en discos en solitario de su mujer Norma, de su hija Eliza, de Linda Thompson, de Leon Rosselson y de otros músicos, pero su actividad discográfica es ya más pausada en comparación con las etapas anteriores.

En el año 2004 aparece su disco “Waiting for angels”, con la participación de un nutrido grupo de músicos, que le dan un tono que oscila entre el folk rock, el folk barroco y el folk tradicional y que incluso contiene una curiosa versión del inolvidable tema central de la película “El tercer hombre” que Carthy recrea con su guitarra.

En los años posteriores Carthy sigue grabando algunos discos, de los que merece destacarse, por su calidad y las buenas criticas logradas, el realizado con Waterson:Carthy, “Holy heathens and the old green man” (2006), con amplio acompañamiento vocal y con instrumentos de viento; “Straws in the wind” (2006), el ultimo que grabaría mano a mano con Dave Swarbick, una buena despedida; y “The Moral of the elephant” (2014), grabado a dúo con su hija Eliza, en el que vuelve a su estilo desnudo, tan solo con su guitarra y el fiddle de su hija y que por ahora es su último disco.

En los últimos diez años han ido apareciendo sucesivos cds grabados en vivo en diversas épocas, de Carthy solo o con Swarbick, con Waterson:Carthy, con The Brass Monkeys, Steeleye Span, Watersons, Albión Band…..Martín era ya una figura legendaria en el mundo británico y convenía sacar partido a su amplísima trayectoria musical.

En definitiva Martín Carthy es uno de los músicos más importantes e influyentes del nuevo folk británico, con una impresionante trayectoria discográfica, con una enorme capacidad de impulsar la creación o renovación de grupos, que ha grabado con prácticamente todos los músicos y grupos de folk británicos. Lamentablemente su obra es prácticamente desconocida en España. Afortunadamente casi toda su discografía se encuentra en la red y quien quiera hacerse una idea bastante completa de su obra puede conseguirlo a través del box “THE CARTHY CRONICLES”, con cuatro estupendos cds.

rockyboy; 09-12-16

TF - 060
DAVE SWARBRICK: EL GRAN VIOLINISTA DEL NUEVO FOLK BRITANICO
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Continuando con el renacimiento del folk británico, corresponde detenernos en una figura fundamental, fallecida recientemente, el violinista Dave Swarbrick, cuya presencia ha sido constante durante mas de 50 años en buena parte de los mejores discos del nuevo folk y folk rock británico. Un músico muy poco conocido en España, aunque sus primeros discos en solitario fueron publicados por el inolvidable sello discográfico “Guimbarda”, cuyo promotor, mi amigo Manuel Domínguez, me regaló precisamente el primero de ellos.

David Swarbrick nació el 5 de abril de 1941 en un barrio de la periferia de Londres. Aprendió de niño a tocar el violín y ya adolescente toco con una banda de skiffle. Dos músicos folk, Beryl y Roger Marriott, le aconsejaron que se dedicara a la música folk, dado su dominio del violín-fiddle, proponiéndole su ingreso en su grupo “Ceilidh Band” a finales de los año 50.

En 1960 se une al “Ian Campbell Folk Group”, (al que ya hemos dedicado un buen espacio en una anterior entrega de este apartado de la wiki), que en esas fechas estaba iniciando su brillante carrera. Permanece con ellos mas de cinco años, participando en la grabación de siete lps, además de singles y eps. Precisamente el fiddle de Swarbrick será un factor decisivo en el sonido de este grupo pionero del renacimiento del folk británico y se puede decir que a partir de su marcha, el sonido de esta banda se fue distanciando del folk puro para recibir mas influencias del pop.

Durante el tiempo que estuvo con el “Ian Campbell Folk Group”, Dave también participó en la grabación de discos de algunos de los mejores folksingers tradicionales británicos, como Ewan MacColl, su mujer Peggy Seeger o A.L.Lloyd.

En 1965 se incorpora a la grabación del primer lp del cantante y guitarrista Martín Carthy, una figura emergente del nuevo folk británico (y al que dedicare la próxima entrega). El lp con el nombre de Martín Carthy tiene buena acogida y Dave toca en unas canciones el fiddle y en otras la mandolina. Al año siguiente graban el segundo disco, llamado precisamente “Second album” y en cuya portada ya figura el nombre de Swarbrick, de nuevo con muy buenos resultados. Dave abandona a “Ian Campbell Folk Group” y se une a Carthy, con quien en los siguientes cuatro años (1967-71) graba seis lps. Aunque ya los comentare, cuando trate la personalidad de Carthy, sí se puede adelantar que se trata de unos estupendos discos de puro folk acústico, en los que a la voz y la guitarra de Martín se ven realzados por el brillante acompañamiento al fiddle de Dave.

La calidad de Dave alcanza uno de sus obras fundamentales con el lp de 1967 “Rags, reels & airs”, en el que significativamente Swarbrick aparece como el músico principal, con la colaboración de Martín Carthy y Diz Disley (un veterano guitarrista anglo-canadiense en la orbita de la música jazz). Este disco estrictamente instrumental, es sencillamente formidable y se entrelaza el folk tradicional y el jazz de las dos primeras décadas del siglo XX, logrando un sonido que atrapa desde la primera a la última interpretación.

En 1966 Dave participa como músico de estudio en la grabación del que posiblemente sea el mejor lp de la cantante folk (norteamericana pero establecida artísticamente en Gran Bretaña) Julie Félix, “Changes”. En ese mismo periodo Swarbrick aparece en algunos de los discos colectivos mas significativos del nuevo folk británico, como “Farewell Nancy: sea songs & shanties” o “The bird in the bush: tradicional erotic songs”.

En la primavera de 1969, Joe Boyd uno de los promotores fundamentales en la renovación del folk británico y muy en especial del folk rock, que ya le había producido el lp “Rags, reels & airs”, pide la colaboración de Dave en la grabación del tercer lp de “Fairport Convention”, titulado “Unhalfbricking”. Su fiddle aparece en la canción “Cajun woman”. En el invierno de 1969 nuevamente participa en la grabación del cuarto disco del grupo, “Liege & Lief”, considerado una de las cumbres de la banda, punto de arranque del folk rock británico y uno de los discos mas influyentes en el folk británico de los siguientes años. Se puede decir que Dave es ya un miembro más del grupo y dos de las composiciones del lp es música tradicional arreglada por Swarbrick y su presencia es decisiva para la calidad y la brillantez de este gran disco.

Dave permanecerá en el grupo hasta 1978 y durante estos nueve años grabaran diez discos, sin duda los mejores de la larga y amplia producción de Fairport Convention. Su protagonismo se impondrá rápidamente, tanto en la autoria o arreglos de las composiciones, en su clara apuesta por el folk rock, dejando en un segundo plano el folk acústico, como en ampliar su participación también al ámbito vocal e interpretando otros instrumentos, como la viola, el dulcimer o la guitarra acústica y también el fiddle eléctrico, siendo el primer instrumentista en tomar esa iniciativa. Así se puede decir que en la década de los años 70, Fairport Convention era sobre todo el grupo de Swarbrick. El papel decisivo de Swarbrick tendrá mucho que ver con la marcha del grupo de dos de sus fundadores, Sandy Denny y Richard Thompson, aunque la valía y el prestigio de Dave era tan grandes que en los siguientes discos en solitario de Denny y Thompson también participó Swarbrick.

En la década de los años 70 Dave tuvo una febril actividad, participando en discos de la flor y nata del nuevo folk británico como John Renbourn, Al Stewart, Peter Bellamy, Vasthi Bunyan, de nuevo con Carthy y con A.L. Lloyd o colaborando en discos colectivos tan emblemáticos como “El Pea” (por cierto publicado en España) o “The Electric muse”, dos dobles lps fantásticos.

En 1976 Swarbrick da el paso de grabar sus propios discos en solitario, aunque lo de solitario se refiere a su presentación, porque en ellos colaboran, en justa reciprocidad, algunos de los grandes músicos con los que Dave había venido grabando hasta entonces como Carthy, Dave Pegg y Simon Nicol (ambos de Fairport Convention) o los ya muy veteranos Beryl Marriott y Roger Marriott Los tres primeros discos (“Swarbrick”, “Swarbrick II” y “Lift the lid and listen”) son excelentes, en la línea de lo que diez años fue “Rags, reels & airs”, acústicos, con una gran riqueza instrumental, añadiendo piano, acordeón, clarinete, bajo y batería.

Su marcha de Fairport Convention en 1978 no le impide grabar en los primeros años de la década de los 80 tres lps con Simon Nicol, uno de los fundadores y guitarrista del grupo. además sigue grabando discos en solitario, de los cuales el ya mencionado “Lift the lid and listen” de 1978, es una preciosidad.

En 1984 Dave crea un nuevo grupo “Whippersnapper”, un cuarteto en el que participan Chris Leslie (fiddle y mandolina), Kevin Dempsey (guitarra) y Martín Jenkins (cello, mandolina y flauta). Un grupo con el que, superada la etapa de folk rock, Swarbrick vuelve al folk tradicional acústico. Con ellos graba cuatro discos, abandonando la banda en 1989, que continuara algún tiempo como un trío.

Vuelve a grabar dos excelentes discos con Martín Carthy, (“Life & Limb” en 1990 y “Skin & bone” en 1992). En 1994 Dave se traslada a vivir a Australia, donde permanecerá dos años, durante los que forma un dúo con el folksinger y guitarrista escocés, Alistair Hulett, también residente en Australia, de trayectoria marcadamente política de izquierda, y con el que graba tres cds.

De vuelta a Gran Bretaña, continua su intensa actividad discográfica, con discos en vivo tan buenos como “Folk on 2”, discos en solitario, de nuevo con Martín Carthy (unos estupendos “Both ears & the tail” y “Straws in the wind”) y con Fairport Convention y también con otras grandes figuras del folk británico como John Kirkpatrick o Bert Jansh.

A pesar de su muy delicado estado de salud, con un enfisema pulmonar que le obligó a un doble trasplante de pulmón (curiosamente en muchas de las fotos de sus discos, conciertos o publicidad, aparecía con un cigarro en la boca), siguió grabando discos y realizando conciertos. En el año 2006 junto con sus antiguos compañeros Kevin Dempsey y Martín Alicock forma un trío llamado “Swarb´s Lazarus” (burlándose de la noticia de un periódico ingles que le había dado por muerto).

Continua en activo hasta el año 2014, en el que graba su ultimo disco “The lion rampant”, con el grupo canadiense de reggae evolucionado, Jason Wilson Band, con la participación de Pee Wee Ellis, Martín Carthy, John Kirkpatrick y Peggy Seeger; disco que tuvo unas criticas excelentes.

Hospitalizado por el deterioro de su salud, falleció el pasado 3 de junio.

La influencia de Swarbrick no solo se concentra en los numerosos discos que grabó y en los diversos proyectos musicales que protagonizó con lo mas selecto de los músicos británicos de folk de los últimos 50 años, su estilo marcó el camino desde los primeros años 70 del pasado siglo para los instrumentistas de fiddle y más allá para los cantantes y grupos folk británicos, irlandeses, franceses, gallegos y en general para lo que se ha denominado música celta.

(Como he reiterado, la discografía de Swarbrick es inmensa y aunque he señalado sus grabaciones más significativas, para quien quiera hacerse una idea global de su larga y fecunda trayectoria, es recomendable el box de 4 cds denominado “Swarb!” publicado por “Free Reed records” en el año 2003).

rockyboy; 17-10-16

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EL REVIVAL DEL FOLK ESCOCÉS
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La música folk escocesa en la primera mitad del pasado siglo XX tuvo un recorrido similar al ya comentado en Inglaterra, aunque con mayor precariedad, dada la menor oferta de medios de apoyo, desde compañías discográficas hasta redes de clubs y festivales.

La presencia de Alan Lomax, recuperando canciones y voces tradicionales, el paulatino surgimiento de clubs de folk en la línea del trabajo de Ewan MacColl en Inglaterra y la convocatoria de festivales en Edimburgo y Aberdeen, estimularon el renacimiento del folk escocés a finales de los años 50, que conocerá una época dorada en los siguientes 20 años.

Tres nombres, bastante diferentes entre si, pueden ser considerados representativos, aunque ni mucho menos únicos, de ese revival del folk escocés: el dúo Robin Hall & Jimmie MacGregor, The Corries y The Boys of the Lough.

Robin Hall, nacido en junio de 1936 en Edimburgo, tras estudiar en la The Scottish Royal Academy of Music and Drama, se convirtió en actor. Jimmie MacGregor, nació en marzo de 1930 en Glasgow, estudiando en The Glasgow School of Art, haciéndose ceramista. Estos dos jóvenes con espíritu artístico se conocieron a finales de los años 50 y en 1960 decidieron convertirse en un dúo de música folk, aun sin abandonar sus otras diversas actividades. Ese mismo año graban su primer disco, “Robin Hall & Jimmie MacGregor with The Galliards”, una parte del lp con canciones como dúo y otra parte junto con León Rosselson y Shirley Bland con el nombre de The Galliards, formula que repetirían en su segundo y tercer lp aparecidos en 1961 y 1962.

A partir de su cuarto lp, también de 1962, “Two heids are better than yin”, serán ya grabaciones exclusivas del dúo, que seguirán publicando discos con cierta regularidad hasta 1981. El estilo de Robin Hall & Jimmie MacGregor, es todavía muy tradicional, tanto en la forma de cantar, como en la instrumentación y arreglos, aunque irán evolucionando por influencia del nuevo folk norteamericano, de manera que en sus discos de los años 70, aun manteniendo el protagonismo el folk escocés, también se percibe p.e. el estilo de Peter, Paul & Mary. Robin Hall & Jimmie MacGregor, además de sus 20 lps, tuvieron una frecuente presencia en programas de radio y televisión, festivales, giras etc. hasta su separación en 1981. Hay que decir que su mayor éxito fue una canción de sus inicios, totalmente olvidable, “Football crazy”.

En 1962 surgen THE CORRIE FOLK TRIO formado por Roy Williamson, Bill Smith y Ron Cruikshank. Empiezan a actuar en un Bar de Edimburgo. Ron abandona el grupo por enfermedad y se les une Ronnie Browne y poco después se incorpora la cantante irlandesa Paddie Bell, adoptando el nombre The Corrie Folk Trio & Paddie Bell. Su estreno y actuaciones en el Festival de Edimburgo terminan con un gran éxito de público.

En 1964 graban su primer lp, con el titulo del grupo. Un magnifico lp, con tan solo diez canciones, con un derroche de vitalidad y energía. Las voces de los cuatro miembros son magnificas y el acompañamiento instrumental a base de guitarras, mandolina, bandurria, concertina, bajo, es brillante. El repertorio son canciones tradicionales escocesas, Estamos ante un disco que más de cincuenta años después de su grabación mantiene plenamente su frescura y encanto.

En 1965 llegara el segundo lp, “The Promise of The day”, que representa la plena maduración del conjunto y en mi opinión el mejor disco del grupo. De nuevo canciones tradicionales, protagonismo de las voces, una mayor riqueza instrumental, con banjos, whistle. Su popularidad y prestigio se incrementan, con apariciones en radio y televisión, giras, etc.

Paddie Bell se queda embarazada y desgraciadamente abandona el grupo, retomando tiempo después su carrera artística de forma esporádica.

El tercer álbum del grupo aparece en 1966 con el titulo de “”Those wild the Corries”. Es otro buen disco, más pausado, quizás con unos arreglos instrumentales más elaborados, pero en general menos brillante que los dos primeros y en el que se nota la ausencia de Paddie Bell.

Tras esta grabación Bill Smith abandona. Roy Williamson y Ronnie Browne se mantendrán durante largos años como dúo, ya con el nombre de The Corries.

El dúo mantiene una intensa actividad musical hasta el año 1990, en que fallece Roy. Graban más de 20 lps, aparecen en películas y documentales, en Festivales y programas de Televisión….aunque sorprendentemente en toda su carrera solo conseguirán incluir dos discos en las listas del Reino Unido y en lugares medianos (39 y 46).

Williamson, que era un magnifico y polifacético instrumentista, inventa en 1969 “the combolins”, unos instrumentos musicales consistentes en una combinación de guitarra y mandolina, o de guitarra con bandurria y mas tarde una guitarra con cuerdas de bajo. La utilización de “combolins” por los dos músicos le daba un toque especial a sus discos.

Las numerosas grabaciones del dúo de los años 70 y 80, aunque reflejan una gran calidad instrumental y un esfuerzo por profundizar en las raíces de la música tradicional escocesa, sin embargo en mi opinión no alcanzan el interés de sus anteriores grabaciones como trío y como cuarteto y tienen menos fuerza y originalidad. En cualquier caso el grupo en la década de los 60 tuvo un papel esencial en la recuperación y difusión del folk escocés.

El caso THE BOYS OF THE LOUGH es algo diferente. El grupo nació a partir de cuatro músicos de diversa procedencia: Aly Bain, un espectacular interprete de fiddle, nacido en las Islas Shetlands, que aunque pertenecientes al Reino de Escocia tiene sus peculiaridades culturales, incluida la música; Cathal MaConnell, un virtuoso de la flauta y el whistle, nacido en Irlanda del Norte; Dick Gaughan, vocalista, guitarrista y compositor de canciones sociopolíticas, nacido en Glasgow; y Robin Morton, vocalista e interprete de bodhran (tambor irlandés) y concertina, también de Irlanda del Norte.

Los cuatro tenían una amplia trayectoria actuando en solitario o con otros músicos en clubs, bares y festivales de Edimburgo. En 1967 MaConnell y Morton grabaron como dúo el disco “An Irish Jubilee”. Por su parte Aly Bain había formado un dúo con el músico Mike Whelan. Los dos dúos coinciden en un festival en 1971 y deciden unirse, aunque pronto Whelan es sustituido por Dick Gaughan. Los cuatro músicos ya como The Boys of The Lough graban su primer disco que aparece en el año 1973. Con doce temas, la mayoría instrumentales, demuestra una gran fuerza instrumental, apoyada en especial en el fiddle de Aly Bain.

Sin embargo Gaughan abandona pronto el grupo, iniciando una larga y valiosa carrera en solitario, siendo sustituido por el guitarrista Dave Richardson, que ya aparece en los créditos de “Second álbum”, publicado en 1974. Este segundo lp es un apreciable paso adelante, donde los arreglos son mejores y más variados y aun siendo mayoría los temas instrumentales, hay algo más de presencia de las interpretaciones vocales. Así como el sonido de The Corries (en sus diversas etapas) y de Robin Hall & Jimmie MacGregor se basaba en unas magnificas voces, apoyadas en buenos acompañamientos instrumentales, en el caso de The Boys of the Lough, el protagonismo absoluto es de los instrumentos, situando las voces en un plano secundario. El otro rasgo diferenciador es la simbiosis entre el folk irlandés y el escocés, en el caso de The Boys of The Lough, frente a las raíces escocesas de los otros dos grupos.

En el año 1975 aparece su tercer lp, “Live at Passim´s”, grabado en vivo en un concierto en un club de la ciudad de Cambridge en Massachusetts. Aunque recibió buenas críticas, no me entusiasma, ya que, dadas las características del grupo, debería ser una grabación más brillante y entusiasta y resulta algo plana, no sé si por haberse realizado fuera de su entorno natural.

Su cuarto lp de 1976, “Lochaber no more”, tampoco aporta mucho a su trayectoria. Es un disco que se oye bien, pero que en ningún momento engancha. Lo que sí sucede y mucho con su quinto disco, también del año 1976, “The Piper´s broken finger”, posiblemente el mejor de su carrera, con unos bellísimos y logradísimos instrumentales, con una exhaustivo recorrido por todos los estilos de la música irlandesa y escocesa: “jigs”, “reels”, “marchs”, “flings”, “airs”, canciones tradicionales, etc.

En 1977 se publica “Good friends…good music”, otro de los grandes discos del grupo, aunque inferior al anterior. Grabado en Dublín, Londres, Edimburgo, California y Vermont y en el que participan como artistas invitados hasta catorce excelentes instrumentistas folk de ambos lados del Atlántico, que enriquecen con su sonido la música de The Boys of The Lough. Como detalle indicar que este lp, al igual que “Lochaber no more”, fue editado en España por la legendaria discográfica Guimbarda, cuyo propietario Manuel Domínguez tuvo la amabilidad de regalármelo, siendo mi primer contacto con este grupo.

Su séptimo lp fue otro disco grabado en directo en una gira por el norte de Escocia, “Wish you were here”, aparecido en 1978, mayoritariamente instrumental y que será la ultima grabación con la composición que el grupo mantenía desde su segundo álbum en 1974.

En 1979 Robin Morton abandona la formación siendo sustituido por Tish Richardson, hermano de Dave Richardson; aunque Tish moriría en un accidente en 1983, siendo reemplazado por el guitarrista británico Chris Newman. En 1979 anuncian que van a realizar su última gira antes de separarse; una falsa alarma ya que en 1980 publican un nuevo lp, “Regrouped”.

En las décadas de los 80 y 90, The Boys of The Lough, con diversos cambios y con ampliaciones en su composición, siguieron teniendo una intensa actividad musical. Sin embargo su mejor época había quedado atrás y sus discos dejaron de tener el brillo innovador de los primeros años 70.

En el ultimo cd del grupo en el año 2009, “Rising fawn gathering”, formando un quinteto y con la colaboración especial del gran guitarrista norteamericano Norman Blake, permanecen aun dos miembros originales, Cathal McConell y Dave Richardson.

The Boys of the Lough, que como he indicado realizaron una música de gran impacto que hundía sus raíces en el folk escocés y en el irlandés, tuvieron una evidente influencia en los numerosos grupos y músicos escoceses de las ultimas décadas del siglo XX, como The Battlefield Band, Ossian, Silly Wizard, The Clutha, Capercaille, Wolfstone, Five Hand Reel…etc., algunos de ellos insertos en el ámbito del folk rock o del folk progresivo.

rockyboy; 10-07-16

TF - 058
BOB DYLAN Y FALLEN ANGELS
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Fallen Angels

Los lectores habituales de esta sección de la wiki conocen ya mi pasión por Bob Dylan y el seguimiento que suelo hacer de sus grabaciones, sean actuales o recuperación de antiguas.  Y aunque había anunciado el desarrollo de una serie de entregas dedicadas al folk revival de las Islas Británicas, voy a intercalar un comentario sobre el nuevo disco de Bob, “Fallen Angels”.

Seguramente mas de un lector se preguntará por la idoneidad de seguir incluyendo los nuevos discos de Dylan en este apartado de “Todo Folk” y si no es consecuencia de una cómoda inercia. No ocultaré que esas dudas también las tengo yo en algún momento. Podría parecer que desde una concepción ortodoxa, “Fallen Angels” no es un disco de folk, aunque sinceramente tampoco sería fácil etiquetarlo en uno de las casillas habituales de la música. ¿Es pop? ¿Es jazz? ¿Es country?  ¿Es un revival de la música popular norteamericana de los años 30 y 40 del siglo XX? ¿Es una mezcla de todos esos estilos?

Pues me atrevo a decir que con una visión dinámica de la historia de la música, Dylan sigue haciendo folk con “Fallen Angels”, algo que quizás no sea nada evidente para el público que no sea norteamericano. ¿Y porque esa opinión tan rotunda por mi parte? Contestaría con otra pregunta ¿Qué es el folk? En definitiva es la música que nace y permanece en la tradición musical  de un país, de una sociedad. Dicho en palabras mas vulgares, lo que una generación tras otra, los padres cantan a sus hijos y los abuelos a sus nietos, lo que la gente canta en los bares cuando esta bebiendo o en la ducha; las canciones que han pasado a constituir parte del acervo cultural de una sociedad.

Las canciones que se consideraban el legado folk en los años 50 y 60, y que como tal eran celebradas e interpretadas por los nuevos folksingers de los años 60,  eran canciones que fueron creadas en los siglos XVIII o  XIX, pero también en las primeras décadas del siglo XX.

Los grandes standards de la música popular de Gershwin, Kern, Porter, o de los mayores exitosos musicales de Broadway de los años 30, 40 y 50, o los grandes éxitos de Hank Williams, con el paso de los muchos años, dejan de ser éxitos del momento o de una época, de unos músicos o compositores y se transforman en ese acervo cultural del país. Como puede suceder con los tangos de Carlos Gardel o las canciones de Edith Piaf. Y posiblemente en el futuro suceda con “Yesterday” u otras canciones emblemáticas de The Beatles, Elvis Presley o Sinatra.

Es en esa concepción del folk como proceso vivo de agregación musical, que sin duda puede ser muy discutible, es como sitúo “Fallen Angels” en el ámbito del folk.

Las doce canciones del disco son standards de la popular norteamericana de la primera mitad del siglo XX, tan conocidos como “Young at Heart”,  “Come rain or come shine”,  “All the way”, “Skylark”, “Nevertheless”, “All or nothing at all”, “It had to be you”, “That old black magic”, etc. y de los que existen numerosas versiones de cantantes de pop, de jazz, de crooners, de orquestas, de jazzmen, de grupos de soul o de doo-wop.

Este nuevo disco de Dylan estilísticamente es muy parecido al anterior “Shadows in the night”. La instrumentación es mas sencilla que en aquel disco y sin presencia de instrumentos de viento. La voz mas melancólica que nunca de Bob como gran protagonista; una magnifica, extraordinaria, guitarra de Charlie Sexton, su fiel acompañante de los últimos 20 años, y que no tiene nada que envidiar a Charlie Christian o Django Reinhardt; igualmente la fenomenal batería de George Recile y los restantes estupendos habituales acompañantes, Stu Kimball y Dean Parks a la guitarra, Tony Garnier al bajo y Donnie Herron al steel guitar y viola.

Las versiones de Dylan son excelentes y van ganando con cada nueva escucha y destacaría en primer lugar, “Melancholy mood”, que además ha sido el single inicial y la brillante y marchosa “That old black magic” y tras ellas destacan “Young at heart”, “All the way”, “Skylark”, “All or nothing at all” o “Come rain or come shine”.

El disco hasta el momento ha tenido por lo general muy buenas criticas y desde luego excelentes ventas: número 1 en Austria, 2 en Italia y Chequia, 3 en Bélgica, 4 en Suiza, 5 en Gran Bretaña, Suecia e Irlanda, 7 en Estados Unidos, Alemania y Holanda.

Y un último recordatorio. ¡Dylan acaba de cumplir 75 años! y ¡lleva nada menos que 54 años grabando discos!

rockyboy; 03-06-16

TF - 057
FOLK REVIVAL BRITANICO (1), THE WATERSONS Y THE IAN CAMPBELL FOLK GROUP
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En anteriores entregas de esta sección de la wiki, he hecho referencias a la riqueza del folk de las Islas Británicas y a su escasa difusión en España, tan solo paliada a partir de la década de los 70 del siglo XX con la eclosión de la denominada música celta, con la aparición de grupos de folk eléctrico y sobre todo con la creación del sello discográfico “Guimbarda” (con un magnifico catalogo de inolvidable recuerdo). En los próximos meses tengo la intención de ir tratando la música de lo que se denominó “FOLK REVIVAL”, que comenzó a finales de los años 50.

Con carácter previo debo que indicar la poca disponibilidad que hay en el mercado y en la red de esta música o la deficiente calidad de la misma. Hay músicos importantes de los años 50 como A.L.Lloyd cuyas grabaciones, salvo las que compartió con Ewan MacColl, no son fáciles de encontrar y algo parecido sucede con el grupo “The Liverpool Spinners” o el cantante Johnny Handle y la cantante Anne Briggs.

En segundo lugar, aunque la música de las Islas tiene elementos comunes, no es igual la irlandesa que la inglesa o que la escocesa o galesa. Por ello intentaré ir dando una visión de esa diversidad, aunque hace tiempo ya escribí en la wiki de dos de los grupos irlandeses esenciales, The Clancy Brothers y The Dubliners.

Iniciaré el recorrido en los últimos años 50, con el surgimiento del citado “Folk Revival”, que tiene su principal punto de partida en la figura de Ewan MacColl (protagonista de una muy reciente aparición en esta sección) y lo terminaré a mediados de los 70, refiriéndome a los nuevos grupos o músicos del folk eléctrico, aunque también buena parte de ellos ya han aparecido en la wiki (Fairport Convention, Pentangle, Incredible String Band, Lindisfarne, Renaisance, Nick Drake o Sandy Denny), como tampoco dedicare mucha atención a folksingers británicos a los que ya he dedicado atención (Donovan, Ralph McTell, David McWilliams, Marianne Faithfull, Shirley Collins) o grupos a medio camino entre el pop y el folk (The Springfields, The Seekers), ni tampoco a los canadienses The Irish Rovers (excelentes interpretes de música irlandesa) y por ultimo tampoco me detendré en la peculiar figura y música de Lonnie Donegan, tan influido por la música norteamericana (y al que dediqué un articulo hace años).

La estructura de la serie agrupará por un lado los grupos, por otro los solistas, tratando en general de forma conjunta a galeses e ingleses y aparte los escoceses y los irlandeses. Antes de finalizar esta serie, haré referencia a algunos discos colectivos de especial trascendencia y a los sellos discográficos especializados.

Dicho todo lo anterior, un último comentario. A pesar de cierta influencia de músicos norteamericanos como Woody Guthrie o Leadbelly e incluso de la frecuente presencia en las Islas de Pete Seeger o Alan Lomax, los músicos folk británicos hasta a mediados de los años 60, tuvieron su propia dinámica y tan solo la irrupción de Dylan, los nuevos folksingers y el folkrock norteamericanos, empezaron a cambiar a los muy tradicionales músicos británicos.

Así muchas grabaciones de ese periodo son discos cantados “a capella”, algo bastante menos frecuente en los discos de folk norteamericanos. La instrumentación también tiene sus matices. Hay menor presencia del banjo, tan protagonista del folk de Estados Unidos o de la armónica y sin embargo una presencia destacada de las concertinas, las flautas, como el whistle, las gaitas, la mandola o mandolina, el arpa o diversos tipos de tambor, aunque desde luego, al igual que en el folk norteamericano, la guitarra y el fiddle o violín, son también los instrumentos fundamentales en el “Folk Revival” británico.

La temática del folk tradicional, recuperado a partir de los años 50 es muy variado, desde canciones de amor, infantiles, de trabajos en el campo o en las fabricas, de luchas sociales, y tienen una especial relevancia las canciones marineras, lo que es muy lógico, hablando de la música de unas islas y de un imperio con gran presencia comercial y militar en casi todos los mares.

En esta primera entrega me voy a centrar en dos grupos ingleses, THE WATERSONS y IAN CAMPBELL FOLK GROUP.

The Watersons, en sus orígenes, fue un cuarteto nacido a principios de los años 60 en la ciudad de Hull en el centro de Inglaterra (Yorkshire), formado por los hermanos Mike, Norma y Lal Waterson y su primo John Harrison. Su primera denominación fue “The Folksons” y su música inicialmente estaba muy influida por el “skiffle”, que había popularizado en los años anteriores Lonnie Donegan.

Evolucionan hacia el folk puro y cambian de nombre a The Watersons Family, con el que aparecen con cinco canciones en un lp recopilatorio con otros artistas, titulado “New Voices”. Ya como The Watersons graban “Frost & Fire”, su primer lp, en 1965 con la discográfica “Topic Records” (que aparecerá con frecuencia en los artículos dedicados al folk británico). El disco provocó un gran impacto entre los aficionados al folk y fue considerado “Folk álbum” del año por la revista “Melody Maker”. Es un disco precioso, si bien prácticamente cantado todo “a capella”, en el que las voces del cuarteto suenan bellísimas y tan solo hay acompañamientos muy esporádicos de tambor, saxofón, trombón y tuba. No es un disco comercial.

En 1966 publican otros dos lps, “The Watersons” y “A Yokshire Garland”. Dos buenos discos, con similares características, aunque en mi opinión algo inferiores al primero. The Watersons se convierten en uno de los grupos más populares del “Folk Revival”, realizando continuas actuaciones y giras.

En 1968 el grupo entra en una especie de “hibernación” y sus miembros participan en diversos proyectos musicales, en una escena folk en plena ebullición.

En 1972, Lal y Mike graban un disco titulado “Bright Phoebus”, en el que la mayoría de las canciones son composición de Lal. En el lp participan algunas de las figuras más prestigiosas del nuevo folk británico como Tim Hart, Maddy Prior, Richard Thompson, Marty Carthy o Ashley Hutchings. Es un disco con instrumentación y arreglos mas abigarrados, en la onda del folkrock más suave y menos eléctrico. Aunque obtuvo buenas criticas, personalmente me gusta menos que los anteriores del cuarteto.

A partir de 1972 el grupo vuelve a actuar, aunque John Harrison es sustituido por Bernie Vickers, que tampoco durará mucho y será reemplazado por Martin Carthy (considerado en aquel entonces como uno de los más valiosos y activos folksingers británicos y del que trataré en la próxima entrega).

En 1975 graban “For pence & spicy ale”, un lp con el que el grupo vuelve a sus orígenes: folk puro, máximo protagonismo de las voces, casi todo a “capella” aunque hay cierta presencia de guitarra, cancionero tradicional. Es otro precioso disco, quizás algo más asequible para los que no son grandes entusiastas del folk. El lp fue un rotundo éxito, por supuesto en el ámbito especializado del folk, alcanzando el número 1 de ventas de folk y de nuevo fue considerado “Folk álbum” del año por Melody Maker.

En 1977 publican el que puede considerarse con propiedad el último disco del grupo, “Sound, sound your instruments of Joy”. Otro bello lp, en este caso con fuertes reminiscencias de la música renacentista británica, también con protagonismo de las voces, aunque hay una mayor presencia de acompañamiento instrumental acústico y de nuevo el repertorio es fundamentalmente tradicional. A partir de esta grabación, el grupo se dispersa y sus miembros continúan en la música con diversos proyectos.

En el año 2005 apareció un cd titulado “A Yorkshire christmas”, que había sido grabado en vivo con más músicos en las navidades del año 1980.

The Ian Campbell Folk Group, es un grupo que alcanzó enorme popularidad en las Islas Británicas, e incluso en Norteamérica y en los países nórdicos a finales de los años 60. Su estilo no tiene nada que ver con el de The Watersons, es un folk con fuerte presencia instrumental, en especial el fiddle y el banjo, con mucho ritmo, y tuvo algunas incursiones hacia un estilo más ecléctico, semejante al folkrock norteamericano de finales de los 60 e incluso con sonidos marcadamente pop.

Como anécdota indicaré que en los años 60 me compré un lp de este grupo que había sido publicado en España y que en aquel momento no me gusto y prácticamente lo archive tras dos o tres escuchas.

Ian Campbell, de origen escocés (nacido en Aberdeen), formó el grupo en Birmingham en 1956 y también inicialmente como una banda de “skiffle” y con el nombre de “Clarion Skiffle Group”. Posteriormente evolucionaron hacia el folk, cambiando el nombre a “Ian Campbell Four”. En un principio lo formaron Ian (cantante solista y guitarra), su hermana Lorna Campbell, una magnifica cantante con una preciosa voz, Dave Phillips (guitarra) y Gordon McCulloch (banjo). Algo después, y ya con el nombre de “The Ian Campbell Folk Group”, se añadieron John Dunkerley (banjo, acordeón y mandolina) y Dave Swarbrick, posiblemente el mejor fiddle del “Folk Revival” y ya en 1963 se une Brian Clark, guitarra. Aunque también hay abandonos en el grupo, primero Gordon McCulloch y después Dave Phillips (aunque participó en la grabación del primer lp de la banda).

Actúan en los folk clubs que proliferaron en aquellos años y les contrata “Topic Records”, con quien graban varios eps. En los primeros años 60 cuentan temporalmente en sus filas con dos futuros conocidísimos músicos, Spencer Davis (guitarra de doce cuerdas) y Christine Perfect (futura Christine McVie, gran voz de The Fleetwood Mac).

En 1963 fichan con la otra gran compañía discográfica especializada en folk, “Transatlantic Records” y publican su primer lp, “This is The Ian Campbell Folk Group”. Un magnifico disco de folk acústico, con un brillante repertorio de grandes clásicas del folk británico (aunque también canciones del folksingers norteamericanos, como “The Bells of Rhymney” de Seeger o una irreconocible versión de “Homeward Bound” de Paúl Simon). Oyendo el lp, provoca las ganas de bailar desde el principio al fin, gracias en buena medida a fiddle de Dave Swarbrick, que brilla a grandísima altura. Este disco les abrió las puertas de los programas especializados de TV y Radio, numerosos conciertos y giras, e incluso les llevó a actuar en el prestigioso Newport Folk Festival.

En 1965 graban el single “The Times they´are a changing”, que llega al numero 42 de las listas inglesas, convirtiéndose en su mayor éxito de ventas.

Sus siguientes grabaciones son otros estupendos discos, “Across the Hills” (1964), “Coaldust ballads” (1965), dedicado íntegramente a canciones relacionadas con el trabajo en las minas y “Contemporary Campbells” (1966), donde se aprecia ya una cierta influencia del nuevo folk norteamericano.

En 1966 el grupo sufre la terrible perdida de Dave Swarbrick, que aunque ya había compatibilizado su presencia en el grupo con otras iniciativas musicales, decide colaborar con otro de los grandes valores emergentes del “Folk revival”, Martin Carthy y en otros proyectos musicales, hasta desembarcar en 1969 en Fairport Convention.

El hueco dejado por Swarbrick es cubierto por Mansell Davies, bajo, y George Watts, flauta, aunque solo permanecerán en el grupo hasta 1968, siendo sustituidos por Dave Pegg al bajo, (y futuro Fairport Convention) y Andy Smith, banjo y fiddle.

El siguiente disco del grupo, “New Impressions”, donde es algo mas visible la influencia norteamericana, recordando en algunos momentos a Peter, Paúl & Mary; es también un buen disco, pero inferior a los anteriores. En 1968 publican “The Circle game”, en el que se profundiza el giro hacia el folkrock norteamericano con versiones de las nuevas grandes figuras del folk norteamericano, Gordon Lightfoot, Joni Mitchell, Randy Newman y Tim Hardin, unas más conseguidas que otras. Es igualmente un buen disco, pero personalmente prefiero el anterior sonido británico del grupo.

En 1969 vuelven a grabar un gran disco de folk acústico, “The Ian Campbell Folk Group Witt Dave Swarbrick”, con un repertorio de folk tradicional británico, de nuevo con la participación de Dave Swarbrick, los nuevos fichajes, Dave Pegg y Andy Smith, Ian Campbell y su hermana Lorna y Brian Clark que había entrado en 1963 y se había convertido en marido de Lorna.

En 1971 se publica “The sun is burning”, en mi opinión el menos interesante de la historia del grupo, con gran diferencia. Un disco mas cercano al pop que al folk, con arreglos orquestales poco afortunados; parecen una versión desmejorada de The Seekers o de la ultima (y peor) época de The Weavers. Los temas son todos de Ian Campbell.

Un año después, en 1972, el grupo, reducido a cuarteto (Ian, Lorna, Brian y John Dunkerley), vuelve a sus raíces con “Something to sing about”, un buen disco de canciones tradicionales, con sonido folk acústico, que con alguna excepción (un medley de canciones infantiles y alguna otra como “Ask the P´liceman), tienen una buena calidad, aunque en general se echa de menos el sonido del fiddle que tanto protagonismo había tenido en sus discos de los años 60.

Por fin en 1974 se publica el último disco del cuarteto, “Live”, un brioso lp, con fuerte presencia de canciones políticas (incluida “Viva la 15 Brigada”, que tantas veces cantara Pete Seeger), pues no hay que olvidar que Ian Campbell fue un músico muy comprometido con causas progresistas (movilizaciones, pacifistas, en defensa de luchas obreras, contra la guerra de Vietnam, etc.).

El grupo siguió en activo hasta 1978, pero sin grabar más discos. Ian Campbell murió en el año 2012 (en 1977 había fallecido John Dunkerley, dicho sea de paso un excelente instrumentista, además de vocalista).

En definitiva, The Watersons y The Ian Campbell Folk Group, tan diferentes ellos, fueron la gran transición entre los músicos del folk ingles de los años 50, Ewan MacColl, A.L.Lloyd, Bob Davenport, Johnny Handle, Anne Briggs o The Liverpool Spinners y las grandes músicos y grupos que surgirían en la segunda mitad de los años 60 y triunfarían en los primeros años 70.

rockyboy; 14-05-16

TF - 056
NICK DRAKE, UN GRAN FOLKSINGER MALOGRADO
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Five Leaves Left

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Pink Moon

En la larga, demasiado larga, relación de músicos que murieron jóvenes y en muchos casos en circunstancias trágicas, se encuentra el cantante y compositor folk británico, NICK DRAKE.

Nick no solo falleció joven, a los 26 años, es que además, a diferencia de otros músicos, lo hizo sin un reconocimiento por parte de los críticos, salvo contadas excepciones y con unas mínimas ventas de sus tres discos. Sin embargo, con el paso de los años, Drake ha sido considerado como un gran artista, su limitada producción discográfica ha sido por fin valorada debidamente y muchos otros músicos han reconocido la influencia que sobre ellos ha ejercido.

Nick nació el 19 de junio de 1948 en Rangún, la capital de Birmania donde su padre estaba destinado, aunque ya en 1950 regresó la familia a Inglaterra. Sus padres y muy en especial su madre tenían grandes aficiones musicales y ella fue el gran estimulo para que Nick aprendiera a tocar el piano desde niño e incluso a componer canciones. En la orquesta del Colegio tocaba el piano y aprendió igualmente el saxofón, el clarinete y la guitarra.

En 1964, con 16 años formó un grupo llamado “The Perfumed Gardeners”, dedicados a tocar versiones de jazz o de grupos innovadores de la música inglesa de aquellos años, como The Yardbirds o Manfred Mann. No era muy buen estudiante, aunque sí un buen deportista y logró una beca para estudiar en una universidad francesa, donde tocó con otros compañeros, mejorando notablemente su dominio de la guitarra. La otra cara de su estancia francesa y de un viaje a Marruecos, fue el descubrimiento de las drogas, en especial el cannabis, algo de lo que ya no se separaría en toda su vida y que tendría efectos nefastos.

De vuelta a Inglaterra, prácticamente abandonó los estudios, el deporte, las relaciones sociales, se convirtió en un joven muy introvertido y con crecientes síntomas de depresión. Empezó a tocar en clubs folk londinenses en un estilo muy influenciado por Bob Dylan y Phil Ochs. En una de sus actuaciones tuvo la ocasión de que le conociera Ashley Hutchings bajista de Fairport Convention, en aquellos momentos en pleno ascenso y le presentó al norteamericano Joe Boyd, un productor musical con gran olfato, que había descubierto y lanzado a Fairport Convention y The Incredible String Band, entre otros.

Boyd le ofreció un contrato, resultado del cual fue el inicio de la grabación de su primer lp. Las sesiones de grabación fueron largas y accidentadas, con cambios en los músicos, en los arreglistas, en el enfoque del disco.

Por fin en septiembre de 1969 vio la luz el lp “Five leaves Left”.

En el disco participaron Richard Thompson, guitarrista de Fairport Convention y el bajista de The Pentangle, Danny Thompson. Los magníficos arreglos de cuerda, muy importantes en el disco, fueron de Robert Kirby y de Harry Robinson. Es un lp con un claro protagonismo de la guitarra de Drake, y del piano de Paúl Harris. Las canciones en su mayoría son preciosas baladas, en algún caso con influencia blues pero en general en la onda folk rock mas evolucionada. En algunos momentos la voz de Nick recuerda a la de Donovan y algunas de las canciones también recuerdan a Tim Buckley. Las 10 canciones del disco son composiciones de Drake y una de ellas es exclusivamente instrumental.

El disco a pesar de su belleza y calidad fue un desastre de ventas y tampoco tuvo adecuadas críticas. Hubo quien achacó ambas cuestiones a la escasa promoción del mismo y a la negativa de Drake a conceder entrevistas, a acudir a programas de radio y televisión y a dar poquísimos conciertos, a los que tenía miedo y rechazo, dado su nula comunicación con el publico y la fría acogida que ello provocaba. Curiosamente en el año 2009, el prestigioso periódico ingles The Guardian sitúo este disco en el número 5 de los 100 discos alternativos más importantes de la historia.

En noviembre de 1970 se publica su segundo lp, “Bryter Layter”, en el que participaron además Dave Pegg, Dave Mattacks y Richard Thompson de Fairport Convention y en algunas canciones aparece John Cale; y de nuevo cuenta con el piano de Paúl Harris. Todos los estupendos arreglos son de Robert Kirby.

Es un disco con instrumentos de viento en algunas canciones, con mayor diversidad instrumental y un tono en general más rítmico. Las diez canciones son composiciones de Drake, una de ellas igualmente instrumental, que muestra de nuevo el dominio alcanzado con la guitarra. Aunque el disco sigue estando en la onda del folk rock evolucionado, en algún momento tiene influencias de jazz y una de las canciones, “Poor boy”, tiene un tratamiento cercano al soul, contando para ello con la participación de la cantante Doris Troy, que formaba parte del grupo de soul “The Sweet Inspiration”.

Estamos ante un lp nuevamente de gran calidad y belleza, en teoría más comercial pero que igualmente fue un fracaso de ventas y de acogida de los críticos. Y a pesar de ello, “The Guardian” lo sitúo en la referida elección del año 2009 como el mejor disco alternativo de la historia.

La mala acogida del disco tuvo devastadores efectos en Drake, que acentúo su adicción al cannabis; se alejó de su familia y amigos y apenas salía de un modestísimo apartamento en Londres. Joe Boyd, su apoyo fundamental en la discográfica, regresó a Estados Unidos y la “Island Records”, sin rescindirle el contrato no mostró el menor interés en grabar un nuevo disco.

En octubre de 1971, Nick volvió a los estudios de grabación y en tan solo dos noches y con la única presencia de John Wood como ingeniero de grabación, realizó su tercer lp, “Pink Moon”.

Un disco con 11 canciones, todas ellas de Nick, con el único acompañamiento de su voz y su guitarra, con la excepción de unos breves momentos de piano en la primera canción y el consabido instrumental de todos sus discos. Es por tanto un lp de puro y duro folk song, con tan solo 28 minutos de duración. A pesar de la desnuda belleza melancólica de este disco y de la maestría de Nick con la guitarra, supuso el tercer y ya definitivo fracaso de Drake.

Nick se hundió en una fuerte depresión, no tenía dinero, vivía míseramente y decidió regresar a la casa de sus padres, donde permanecería ya de forma habitual hasta su muerte, con periódicas desapariciones.

En febrero de 1974 convenció a John Wood y a Joe Boyd para iniciar la grabación de un nuevo lp. Volvieron a los estudios y grabaron algunas maquetas, pero el grado de deterioro físico y mental de Nick era tal que no pudieron culminar el disco.

En un intento de retomar su carrera en octubre de 1974 viajó a Francia con la intención de que Francoise Hardy grabara un lp con sus canciones, sin resultado.

Nick, que además de drogas consumía antipresivos y somníferos, tomó una sobredosis de un antidepresivo en la madrugada del 25 de noviembre de 1974 y ya no despertó. Su fallecimiento levantó la polémica, nunca cerrada, de si fue debido a una voluntad expresa de suicidio o un grave descuido con la dosis.

En los años 80 se inició una progresiva recuperación de la figura de Drake, tanto entre los críticos y medios especializados como por parte de músicos que empezaron a reconocer su influencia. Como ha sido habitual con la muerte prematura de otros músicos, empezaron a aparecer recopilaciones y sobre todo nuevos discos con grabaciones caseras, demos en estudio, inéditos no editados en su día, etc.

La revista “Rolling Stone”, incluyó los 3 discos de Drake en la lista de los 500 mejores discos de la historia. La empresa automovilística “Volkswagen” usó la canción “Pink Moon” para su publicidad, lo que se tradujo en nuevas ventas de sus discos y para colmo dos singles con canciones de Drake entraron en las listas de ventas en el año 2004. En los últimos 20 años diversos músicos, incluidos artistas como Norah Jones o Elton John o el pianista de jazz Brad Mehldau, han hecho versiones de canciones de Drake.

Nunca sabremos a donde hubiera llegado Drake si las drogas no se hubieran cruzado por medio, acentuando su perfil depresivo, melancólico y solitario. A la vista de su breve pero intensa obra es fácil concluir que hubiera logrado cotas del mayor interés.

Por ultimo, indicar que por la limitadísima presencia de Drake en el mundo de la música en los años en que se publicaron sus lps, no es de extrañar que estos no llegaran a Caravana ni en general tuvieran repercusión en España y en el resto del mundo.

rockyboy; 10-04-16

TF - 055
EWAN MACCOLL: PIONERO DEL FOLK BRITANICO
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The Real Ewan MacColl

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Classic Scots Ballads

Como todos los seguidores de nuestra wiki conocen, la música folk de las Islas Británicas (incluyendo Escocia, Irlanda, Gales e Inglaterra), es de una gran riqueza y belleza, aunque en muchos casos ha llegado hasta los aficionados, sobre todo los españoles, a través de las versiones, adaptaciones o influencias diversas en el folk song norteamericano, realizadas por músicos y grupos de los Estados Unidos.

No fue hasta mediados de los años 60, con el éxito de Donovan, precisamente uno de los folk singers británicos mas influidos por el nuevo folk norteamericano, que empezamos a tener conocimiento del folk británico. Referencias que se fueron incrementando a finales de esa década con la irrupción de los nuevos grupos y artistas del folk progresivo o folk barroco y ya en los años 70 con el relativo éxito de la música celta.

Pero siempre ha existido una especie de vacío en nuestro acercamiento al folk británico sobre los músicos que mantuvieron o recuperaron el folk británico; los que pudiéramos considerar equivalentes a Pete Seeger, Woody Gutrhie, The Weavers, Leadbelly y tantos otros, o en el plano mas investigador, la labor de Alan Lomax. ¿Existieron esos músicos? Pues sí, aunque con mucha menor difusión que en Estados Unidos, entre otras razones por la mayor debilidad de la industria discográfica británica en comparación con la norteamericana.

Sin duda el músico mas relevante y significativo fue Ewan MacColl, absolutamente desconocido en nuestro país, sin que su inmenso catalogo discográfico haya tenido presencia en España, a pesar del gran éxito que en la voz de Roberta Flack tuvo en los años 70 su bellísima canción “The first time ever I saw your face” e incluso es posible que entre nosotros sea mas conocida su hija Kirsty MacColl (que por cierto tuvo dos bonitos Series Doradas de Caravana en 1981 y 1985).

La trayectoria artística y el papel desempeñado por Ewan MacColl recuerda en buena medida a Pete Seeger y curiosamente Ewan se casó en segundas nupcias con Peggy Seeger, hermanastra de Pete.

Ewan nació en el condado de Lancashire el 25 de enero de 1915, siendo su verdadero nombre James Henry Miller. Sus padres además de ser escoceses fueron militantes socialistas, dos características que trasmitieron e influyeron grandemente en su hijo. Dejó los estudios muy joven y también muy joven se afilió a la Liga de Juventudes Comunistas y se enroló en un grupo de teatro amateur, “Clarion Players”, que años más tarde cambiarían el nombre por “Theatre of Action”. Durante la década de los años 30, Ewan se dedicaría al activismo político, fundamentalmente a través de su actividad teatral. En 1936, junto con su primera esposa, forma el grupo teatral “Theatre Unión”. En 1946 crea el “Theatre Workshop”. Sus actividades político-artísticas le llevaron a estar fichado y vigilado por el M15 (Servicio de Inteligencia británico, con especial dedicación a las actividades que podían considerarse subversivas y de espionaje a favor de otro país, en este caso la URSS).

Hasta principios de la década de los 50, Ewan, que ya se había cambiado el nombre en 1945, no había tenido actividad musical de manera destacada, más allá de la interpretación de canciones populares de raíz política y sindical en sus tareas políticas y teatrales.

En 1950 se producen dos hechos que van a cambiar de raíz su trayectoria artística. Por una parte la visita a Gran Bretaña del investigador folk norteamericano Alan Lomax, que incita a Ewan a iniciar un trabajo de recogida e interpretación de canciones tradicionales. En segundo lugar su encuentro con la primera compañía discográfica británica dedicada exclusivamente al folk, (y a la canción comprometida), TOPIC RECORDS, que se había creado en 1939. Y un tercer encuentro, ya en 1956, que marco su vida musical fue Peggy Seeger, una bella y muy joven cantante norteamericana colaboradora de Alan Lomax, que estando de viaje en Gran Bretaña con un trabajo para Lomax, conoció a Ewan, surgió el amor y se casó con el.

En 1953, Ewan, que ya estaba cercano a los 40 años, abandona la actividad teatral para dedicarse exclusivamente a la música. Empezó tarde pero rápidamente recupero el tiempo perdido. En tres décadas y media MacColl grabo mas de 100 lps, unos en solitario, otros muchos con Peggy Seeger, y otros con diversos folksingers británicos, muy en especial con A.L.Lloyd.

Ewan tenía una gran voz, sin duda no tan hermosa como la de Pete Seeger, pero de una gran expresividad, que se refleja con gran intensidad en las muchas canciones realizadas “a capella”. Y al igual que Pete Seeger su enorme legado discográfico abarca numerosos ámbitos.

La mayor parte de sus grabaciones son lps temáticos: Canciones políticas y sindicales, canciones de taberna, canciones de la calle, canciones del campo, canciones infantiles, canciones militares, canciones industriales, canciones pacifistas, canciones de amor, canciones sobre hechos relevantes de la historia británica, canciones de emigrantes, canciones de marineros y pescadores, canciones anti-apartheid, canciones deportivas…..

El estilo de MacColl en buena parte de sus grabaciones se sitúa en la música tradicional escocesa, pero también en la irlandesa, en la inglesa y la galesa. Ewan con frecuencia estaba acompañado de la voz, la guitarra, el banjo o la concertina de su mujer, Peggy (algún día tendré que dedicarle un articulo específico a esta gran folksinger).

Hay discos de MacColl en que todas o casi todas las canciones son “a capella” y pueden resultar algo áridos para quienes no sean muy aficionados al folk tradicional. Sin embargo en otros lps hay una diversidad de acompañamientos instrumentales, guitarras, banjo, violín, armónica, dulcimer, concertina, acordeón, clarinete, bajo; pero en la mayoría de sus grabaciones se acompañaba tan solo de su guitarra.

En tal volumen de discos, hay cientos de canciones tradicionales arregladas por Ewan, pero también hay muchísimas canciones compuestas por él, o en colaboración con Peggy u otros folksingers. Hay igualmente una magnifica colección de grabaciones procedentes de programas de radio de la BBC realizados entre 1958 y 1964, que con carácter temático conjugan canciones con textos dramáticos.

Además de “The first time ever I saw your face” que catapultó a la fama a Roberta Flack en 1972, y de la que después se hicieron otras muchas versiones, hay otra canción de MacColl, “Dirty old town”, que en los años 60 fue interpretada por numerosos artistas folk, de la que el grupo irlandés The Pogues hicieron una gran versión en los años 80, y que se ha seguido interpretando por otros grupos de pop y de rock como The Simple Minds en el año 2003.

A su vez entre las muchísimas canciones tradicionales que adaptó Ewan, hay una que me gusta especialmente, “The Black Velvet Band”, inolvidable Serie Dorada en 1968 por The Irish Rovers.

Ewan MacColl, aunque su compañía de referencia siempre fue “Topic Records”, grabó con otras muchas discográficas de otros países, incluyendo las referenciales “Smithsonian Records” y “Folkways Recordings” de Estados Unidos.

Una parte de las grabaciones de MacColl son hoy difícilmente encontrables, pero hay buenas recopilaciones, entre las que señalaría: “The Real MacColl” (Topic 1993), “Black & White: The definitive Collection” (Green Linnet 1996) o “The definitive Collection” (Highpoint Recordings) 2003). Hay además dos box, “Six Classics albums” y “Six classics albums Vol. 2”, que aunque son desiguales, con lps excelentes y otros mas difíciles, sin embargo están a muy buen precio. Lo que no he conseguido descubrir en ningún lado es un disco grabado en vivo, posiblemente no lo hubiera.

Ewan murió el 22 de octubre de 1989, tras varios años con muy delicada salud como consecuencia de diversos ataques al corazón.

MacColl sigue siendo la gran referencia del folk británico tradicional y comprometido, como se refleja en doble cd de homenaje publicado en el año 2015 titulado “The Joy of living. A tribute to Ewan MacColl”, que reúne a 21 nombres de la música folk y folk rock, clásicos y muy modernos, desde Steve Earle a Billy Bragg, de Javis Cocker a Rufus & Martha Wainwright, pasando por Paul Brady, Eliza Carthy, The Unthanks o David Gray.

rockyboy; 11-03-16

TF - 054
SANDY DENNY. LA GRAN VOZ DEL FOLKROCK BRITANICO
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All Our Own Work

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Like An Old Fashioned Waltz

La historia del nuevo folk británico de la segunda mitad de los años 60 y la década de los 70, es un permanente trasvase de músicos y grupos, que se unían, separaban, se volvían a juntar con otro nombre o formato, se creaban supergrupos de efímera vida, participaban unos músicos en los discos de otros, se producía una fructífera colaboración entre artistas de distintas generaciones y estilos etc. Esa enorme movilidad no impidió y posiblemente favoreció la realización de discos de enorme interés.

Desgraciadamente la mayoría de las grabaciones se realizaron con discográficas de poca distribución fuera de Gran Bretaña, muy en especial “Transatlantic Récords” o “Charisma Récords”, aunque posteriormente “Island Récords” y “Virgin Récords” entraron con fuerza en este tipo de música, logrando una más amplia difusión. En cualquier caso su distribución en España fue muy escasa, hasta que a finales de los años 70, nuestra pionera compañía discográfica “Guimbarda” empezó a publicar algunos de los discos más significativos. Esta limitada distribución, unido al escaso impacto de ventas de los músicos folk británicos en Estados Unidos, explica que salvo rarísimas excepciones no tuvieran presencia en Caravana. SANDY DENNY fue una de esas importantes ausencias.

Sandy, que además de cantante era la compositora de la mayor parte de sus canciones, tuvo una vida corta y accidentada, murió trágicamente a los 31 años y su producción musical por tanto no fue muy abundante, pero los discos que realizó en solitario o formando parte de otros grupos como The Strawbs, Fairport Convention, Fotheringay o supergrupos como The Bunch y colaboraciones puntuales con Led Zeppelin, Stefan Grossman, Charlie Drake o Iain Matthews, reflejan la enorme calidad de esta artista y lo que hubiera podido dar de sí en el caso de no haber muerto tan joven.

Sandy Denny (cuyo nombre original fue Alexandra Elene Maclean Denny), nació el 6 de enero de 1947 en Londres. Aprendió piano de pequeña y también conoció el folk escocés a través de una de sus abuelas que era cantante. Con 18 años empezó a cantar en locales folk. En la primavera de 1967 participa en la grabación con una pequeña compañía discográfica, “Saga”, del lp, “Alex Campbell and his friends”, en el que Sandy interpreta 3 canciones, acompañándose de la guitarra. Inmediatamente después participa en el lp “Sandy & Johnny”, con el cantante Johnny Silvo; cada uno interpreta seis canciones y entre ellas Sandy canta “The last thing on my mind”, “The 3:10 to Yuma” y “Pretty Polly”. En los primeros meses de ese año 1967 Sandy colabora con el “Johnny Silvo Folk Four”. Los dos citados lps se sitúan en la onda de la música folk song, con adaptaciones de canciones tradicionales y versiones de los nuevos folksingers anglosajones.

A mediados de 1967 se une al grupo “The Strawbs”, grupo folk que ya tenia cierto rodaje, con los que graba en Copenhague un lp, “All our own work”. Es un magnifico y muy recomendable disco de nuevo folk con algunos tintes folkrock e incluso de country rock. Sandy es la cantante solista y se incluye una sola composición suya, “Who knows where the times go?”, una excelente canción que triunfaría tiempo después en la versión de Judy Collins (con gran éxito en nuestro Caravana Hit Parade).

A mediados de 1968 Sandy se presentó a unas pruebas de selección del grupo Fairport Convention para sustituir la marcha de su cantante Judy Dyble. Es aceptada, lo que supone para ella un salto muy importante, si tenemos en cuenta que en ese momento forman parte del grupo algunos de los mejores músicos del nuevo folk británico (Simon Nicol, Iain Matthews, Richard Thompson o Ashley Hutchings).

En el otoño de ese mismo año participa en la grabación del segundo lp de la banda, “What we did in our holidays”. Es un estupendo disco de folkrock y Sandy además de ser la cantante solista, aporta una canción propia y colabora en los arreglos de otras tres. Sandy canta, toca la guitarra acústica, de doce cuerdas, piano, órgano y clave. Estamos ante el primer gran disco de madurez del grupo y aunque cosecha muy buenas criticas, tuvo ventas limitadas.

En enero de 1969 graban un nuevo lp, “Unhalfbricking”, en el que de ocho canciones, tres son versiones de Bob Dylan, dos de Richard Thompson, una del grupo en su conjunto y dos de Sandy, entre ellas una nueva versión de “Who knows where the time goes?”. Es otro buen disco, en el que los críticos resaltan la evolución desde la influencia del folkrock norteamericano hacia una mayor presencia del folk tradicional británico, lo que no deja de ser curioso teniendo en cuenta la fuerte presencia de la música de Dylan. En todo caso este lp les lleva a las listas de éxitos, llegando al número 12 de ventas en Gran Bretaña.

En el otoño de 1969 graba su tercer álbum con el grupo, “Liege & Lief”. Es otro magnifico lp, en el que se nota las nuevas incorporaciones, el violinista Dave Swarbrick y el batería Dave Mattacks. El repertorio son mayoritariamente arreglos de canciones tradicionales británicas y el sonido más acústico y con menos incidencia del rock que los dos anteriores lps. Obtiene nuevamente muy buenas críticas y llega al puesto 17 de ventas británicas y con el paso del tiempo ha sido considerado como uno de los mejores discos del nuevo folk británico. Al final de la grabación del disco, Sandy abandona el grupo (no sería la única, también se marcha Ashley Hutchings para crear otra gran banda de folk, “Steeleye Span”).

A principios de 1970 Sandy impulsa la creación del grupo “Fotheringay”, del que además forman parte Trevor Lucas (futuro marido de Sandy), Jerry Donahue, Pat Donaldson y Gerry Conway. Graban enseguida un lp con el título del grupo. Es un bello disco de folkrock con toques country rock, con un claro predominio del papel de Sandy, autora de cinco canciones de las nueve del lp; hay también una versión de Dylan (“Too much of nothing”) y de Gordon Lightfoot (“The way i feel”).

En los últimos meses de 1970, el grupo graba más canciones que en años posteriores fueron apareciendo en diversos discos y que por fin en el año 2008 se agruparían en el cd “Fotheringay 2”. Las canciones tienen el mismo perfil del primer disco, la mayoría son arreglos de canciones tradicionales y el estilo sigue siendo de folkrock e influencias de country rock.

Sandy, culo de mal asiento (si se me permite la expresión), disuelve el grupo e inicia su carrera en solitario. En otoño de 1971 publica su primer lp propio, “The North Star Grassman and the Ravens”. Son nueve canciones, siete de ellas compuestas por Sandy, además de una versión de Bob Dylan, “Down in the Floyd”, en el que mantiene una evidente continuidad con las grabaciones de Fotheringay, con un fuerte sonido folkrock y en algunos momentos de country rock, acompañándose de una potente banda, en la se incluyen los cuatro miembros de Fotheringay, mas otros significativos músicos como Buddy Emmons, Richard Thompson, Royston Wood….

Casi un año después, en septiembre de 1972 aparece su segundo lp, “Sandy”. Esta considerada como su mejor grabación, opinión que personalmente no comparto, aunque es superior al anterior lp. Sandy se apoyó en una excelente banda instrumental, con músicos de ambos lados del Atlántico y algunos antiguos componentes de Fairport Convention: Dave Swarbrick, Richard Thompson, Linda Thompson, John Kirkpatrick, Sneaky Pety Kleinow y Allen Toussaint que aporta por primera vez arreglos de viento. De las diez canciones, ocho son de Sandy y hay una versión, excelente por cierto, de Dylan y otra de Richard Fariña, casi íntegramente a capella y también formidable. Estilísticamente el lp se sitúa en el folkrock y ahora con más intensidad acústica y con mayor protagonismo del piano tocado por Sandy.

En junio de 1974 aparece el tercer lp en solitario, “Like and old fashioned waltz”, en cuya grabación participan algunos de sus acompañantes de siempre y otros nuevos. Es un disco muy especial, desde una preciosísima canción, la que da título al disco, hasta una espectacular versión jazzistica de “Whispering grass”, cuatro bellas baladas, “Friends”, “Carnaval”, “At the end of the day” y “No end” una estupenda canción puro country rock “Dark night”, o un blues que interpretó Fats Waller, “Until the real thing comes along”, del que Sandy hace una impresionante versión.

Este lp, que personalmente considero el cenit de Sandy, rezuma una melancólica belleza, acentuada por los arreglos de cuerda y 40 años después resulta una delicia escucharlo.

En 1974 junto con su ya marido Trevor Lucas, Sandy vuelve a integrarse en The Fairport Convention, con los que grabara dos lps, uno en vivo “Fairport Live Convention” y otro en estudio, “Rising for the moon”. La influencia de Sandy e incluso de Trevor Lucas, en el grupo queda patente en el hecho de que siete de las diez canciones de este último disco eran suyas propias o aparece como coautora. Los dos referidos lps estaban en la línea habitual del grupo, a pesar de los grandes cambios que había habido en su composición. Sandy duró poco más de un año y a finales de 1975 abandonó definitivamente la banda.

Pasarían casi dos años para que apareciera en mayo de 1977 el cuarto y ultimo disco de Sandy en solitario, “Rendez vous”. Un disco que no me atrevería a considerar de folkrock, sino más bien de rock, tipo AOR. En el disco participan una larguísima lista de músicos británicos, incluido el mismísimo Steve Winwood. Quizás de lo más destacable del lp sean las versiones de dos grandes canciones, “Candle in the wind” de Elton John y el estándar del folk tradicional anglosajón, “Silver threads and Golden Needles”, del que hace una lentísima y quizás sobreproducida versión. Pero la joya del este álbum es una gran composición de la propia Sandy, “All our days”, de más de siete minutos, curiosamente una interpretación que carece de acompañamientos eléctricos y que se apoya en estupendos arreglos orquéstales, que en muchos momentos recuerda a las épicas canciones de The Moody Blues.

Las ventas y críticas de este cuarto lp, fueron más bien malas y la discográfica “Island” le rescindió el contrato.

La vida se le complicó a Sandy, que había sido madre a los dos meses de la aparición del cuarto disco. A esas alturas Sandy ya era adicta a drogas diversas y tuvo serios problemas con su pareja por la supuesta mala atención al bebe. Para colmo en marzo de 1978 se cayó por la escalera de su casa, dándose un tremendo golpe en la cabeza. El tratamiento recibido posiblemente no fue el adecuado, lo que unido a su pertinaz alcoholismo y el trastorno que le ocasiono que su marido la abandonara y se fuera a Australia con el hijo, la sumió en coma, del que no salio, muriendo a los pocos días, el 21 de abril.

Como suele pasar con las muertes trágicas y encima prematuras, con los años aparecerían nuevas grabaciones y regrabaciones de Sandy Denny, realizadas a lo largo de toda su carrera. Sandy, que no logró vender mucho sus discos en solitario, fue recuperada por la critica, siendo valorada por sus fieles seguidores como la mejor cantante del nuevo folk británico y una de las mejores voces de la música británica.

Nunca sabremos lo que habría dado de sí de no haber muerto tan joven, ni hacia donde se hubiera dirigido su música, que estaba en una confusa encrucijada a juzgar por su ultima grabación, pero en todo caso su diversa obra queda como una clara muestra de su gran capacidad como compositora y su gran talento como interprete, con una bella e inconfundible voz.

rockyboy; 30-01-16

TF - 053
EL CLASICISMO FOLK DE PETER, PAUL & MARY
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In The Wind

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Album 1700

Ya iba siendo hora de que en “TODO FOLK” recordáramos a PETER, PAUL & MARY, uno de los mejores grupos de folk song norteamericanos, de los que mas éxito de ventas tuvieron y que en la historia de Caravana dejaron 13 magníficos Series Doradas, dos de los cuales llegaron al número 1 y otros dos consiguieron el puesto 2.

Peter Yarrow, Paul Stookey y Mary Travers (fallecida en el año 2009) aunque estuvieron en activo hasta el año 2006, con diversas vicisitudes de separaciones y reencuentros, su mejor época discurrió en la década de los años 60 del siglo XX.

El estilo de este trío, al igual que la mayoría de los músicos folk contemporáneos suyos, fue evolucionando desde un clasicismo en sus primeros años hasta un suave e innovador folk rock en los últimos, no exento de influencias pop.

En sus primeros momentos Peter, Paul & Mary sufrieron las criticas de algunos puristas del folk norteamericano, que consideraban que las grabaciones del trío tenían un sonido demasiado pop, que les apartaba de la tradición folk. Una critica que resulta sorprendente si por ejemplo les comparamos con The Weavers, un grupo de referencia ineludible en la tradición folk norteamericana que llegaron a grabar, como ya comenté en otro artículo de esta sección, con orquestas; aunque efectivamente si se les compara con los grupos folk más rurales de los años 30, 40 y 50, o con la Carter Family, nuestros Peter, Paul & Mary, pueden parecer mas pulidos y refinados.

Polémicas aparte, lo cierto es que escuchados hoy, los primeros discos del trío pueden ser considerados como puro clasicismo folk, entendiéndolo como una música en permanente evolución y no solo como una repetición acartonada de las canciones y forma de cantar de los años 20 y 30 del siglo XX. Tampoco podemos obviar que en sus primeros discos, junto a canciones del repertorio tradicional, Peter, Paul & Mary, incluyan versiones de los nuevos folksingers; algo por otra parte que se repetiría en bastantes de los grandes músicos folk de aquellos años, desde Joan Baez a Pete Seeger, desde Judy Collins a Tom Paxton.

Peter, Paul (su verdadero nombre es Noel) y Mary nacieron casualmente en el mismo año, 1937, en New York, Michigan y Kentucky, respectivamente. Desde muy jóvenes se interesaron por la música folk, si bien Paul de adolescente tocó la guitarra eléctrica en un grupo de rock and roll. Después de haber actuado cada uno por su cuenta en locales folk del Greenwich Village y el propio Peter en el magno festival folk de Newport y tras conocerse empiezan a actuar a mediados de 1961, ya como trío, en el recién abierto y después mítico “The Bitter End”.

Es allí donde les descubre el bienaventurado cazatalentos folk Albert Grossman, y en la primavera de 1962 aparece su primer lp en la poderosa discográfica Warner Bros, titulado con el nombre del trío. El disco tiene un éxito espectacular, máxime siendo como era una grabación de folk: se mantiene durante un mes en el número 1 de ventas de Billboard, logra vender 2 millones de copias (doble disco de platino) y la canción contenida en el mismo, “If i had a hammer” logró dos premios Grammy en 1963.

No era para menos. El disco, por cierto grabado en mono y en stereo (una gran novedad en aquel tiempo) es una preciosidad, de la que no es ajeno el que podríamos considerar cuarto miembro del trío en la sombra, Milton Okun, el director de los arreglos musicales, que les acompañaría largos años. Entre las canciones hay 2 composiciones de Pete Seeger, una de Dave Van Ronk, otra del Reverendo Gary Davis y seis compuestas o por Peter Yarrow solo o en compañía de Paul Stookey.

Quedan para la historia sus versiones de “If i had a hammer” (número 10 de las listas de singles), “Lemon Tree” (puesto 35), “Cruel war”, “This train”, “Early in the morning”, “500 miles”, “Where have all the flowers gone?”…..

Aunque no fue el estreno del grupo en Caravana, honor que le correspondió a “Puff (The magic dragon)”, su primer Serie Dorada, “If i had a hammer” fue su segundo Serie Dorada, alcanzando el número del Caravana Hit Parade y “500 miles” se convirtió en el tercer Serie Dorada y número 1 del CHP.

Las bellas voces del trío, con la contraposición en unas estrofas de las de Peter y Paul por un lado y Mary y la conjunción en otras estrofas de las tres voces, más el juego de guitarras, logra un sonido delicioso, elegante, que se convertirá en la gran marca del grupo.

Tras ese espectacular estreno, pocos meses después, en enero de 1963, graban su segundo lp, “Moving”, precedido por el lanzamiento en single de “Puff (The magic dragon)”, que tuvo un gran éxito, alcanzando en el número 2 de las listas. Es un buen lp aunque no tan brillante como el anterior, en el que se incorporan como compositores Mary Travers y Milton Okun. Hay canciones excelentes, como “Flora” o la versión de “This land is your land”. El lp fue un nuevo éxito de ventas llegando al puesto número 1.

En el otoño de ese mismo año aparece el tercer lp, “In the wind”, precedido de tres espectaculares singles, “Blowin in the wind”, cuarto Serie Dorada, puesto 10 del Caravana Hit Parade, número 2 de las listas de ventas, un millón de copias vendidas y 2 premios Grammy en 1964; “Dont think twice is allright”, quinto Serie Dorada y número 9 de ventas; y “Stewball”, otra gran canción que se quedó en el puesto 35 de ventas.

Este magnifico tercer lp, con el que volvieron el primer puesto de ventas, fue una gran apuesta, desde el propio titulo, por un emergente aunque todavía poco conocido para el gran publico, Bob Dylan, del que además de las dos citadas canciones incluyen “Quit your low down ways”. En mi opinión es el mejor lp del grupo y en el se encuentran además otras grandes canciones, como “Tell it on the mountain”, sexto Serie Dorada y número 6 del Caravana Hit Parade o las versiones de canciones tradicionales como “All my trials” o “Hush-a-bye”.

Tras un año tan brillante, 1964 fue de relativa calma. Publicaron 3 singles, la ya referida “Tell it on the mountain”, alcanzando el número 33 de ventas, “Oh rock my soul” y una nueva versión de Dylan, “The times they’are a changin”. Además presentaron un doble lp en vivo, “In concert”, en el que repasan lo sustancial de su repertorio de éxitos, con algunas canciones nuevas, entre las que destaca la versión de “Le deserteur” de Boris Vian. Es un buen disco, aunque sin sorpresas, que llegó al puesto número 4 de ventas.

A principios de 1965 graban su quinto lp, “A song will rise”. Un disco en el que, junto a sus propias composiciones, siguen estando presentes sus referentes básicos, Dylan (“When the ship comes in”) y Seeger, y aparecen nuevos compositores, el canadiense Gordon Lighfoot, con “For lovin me” séptimo Serie Dorada, nuevo número 1 en el Caravana Hit Parade y el británico Ewan McColl (“Ballad of Spring Hill”), destacando también una bonita versión de la tradicional “The cucko song”. En su conjunto, como ya sucedió con el segundo lp, es un buen disco si bien menos brillante que el anterior.

En ese mismo año 1965 publican su sexto lp, “See what tomorrow brings”. De nuevo nos encontramos con un excelente disco, en el que destacan especialmente, una nueva versión de Gordon Lightfoot, la magnifica “Early morning rain”, octavo Serie Dorada, incluyen igualmente a otro nuevo gran valor folk, Tom Paxton, cuya versión de “The last thing on my mind” fue su noveno Serie Dorada y número 3 del Caravana Hit Parade, otra canción de Ewan McColl, “The last time i saw your face”, de la que hacen una estupenda versión. Resaltan tambien “Brother, can you spare a dime?” o la tradicional y gran canción irlandesa “The rising of the moon”. El lp alcanzó el puesto 11 de las listas de ventas.

Con este disco acaba la etapa del clasicismo folk. Los nuevos aires que de la mano de Dylan estan barriendo el folk song, afectan también a Peter, Paul & Mary, cuyos últimos singles habían tenido muchas menores ventas.

Hay que recordar que para entonces el trío no solo habían sido un factor decisivo para dar a conocer a Dylan fuera de los ámbitos del folk renovado, sino que además se habían convertido en un claro referente de músicos social y políticamente comprometidos, con intervenciones significativas en las grandes movilizaciones de mediados de los años 60 por los Derechos Civiles o contra la guerra de Vietnam.

Nuestros amigos se suben a la ola del folk rock grabando en 1966 un nuevo lp, “The Peter, Paul & Mary Album”, en el que se rodean de la flor y nata de los nuevos músicos del folk rock que ya habían trabajado o estaban grabando con Dylan: Al Kooper, Michael Bloomfield, Paul Butterfield, Kenny Buttrey, Charlie McCoy, Bobby Gregg, Bill Lee, Russ Savakus, Hargus Robbins, Wayne Moss, Mark Naftalin….

Peter, Paul & Mary, una vez más buscan nuevos valores de la música folk y hacen versiones de Fred Neil (“The other side of this life”), Laura Nyro (“And when i die”), Richard Fariña (“Pack of your sorrows”), John Denver (“For baby, for Bobby”) o Bob Gibson (Well, well, well”). El resultado demuestra que el trío es capaz de superar un profundo cambio en su estilo y aunque los resultados no estén a la misma altura de sus mayores logros anteriores, sí nos encontramos con un estupendo disco de suave folk rock. Hay dos nuevos Series Doradas, “Well, well, well” y “Hurry sundown”. Este disco lograría llegar al puesto 22 de Billboard.

A lo largo de 1966 publican cuatro singles extraídos de este lp con resultados de ventas muy modestos. En la primavera de 1967 aparece el single “I dig rock and roll music”, toda una declaración de intenciones que de nuevo les devuelve al éxito, alcanzando el puesto número 9; una canción en el estilo de The Mamas and The Papas. Poco después publican el lp “Album 1970”, en mi opinión su mejor disco de esta segunda etapa (con una horrenda portada) y una excelente grabación, en la que el sonido folkrock queda más atenuado que el anterior y prevalece el estilo folksong clásico del trío.

En este disco hay una soberbia canción de John Denver, “Leaving on a jet plane”, de la que hacen una gran versión que se convierte en un nuevo Serie Dorada y alcanza el puesto 3 del Caravana Hit Parade y que, publicada como single dos años mas tarde, en 1969, lograría el número 1 de ventas. El nivel general del disco es estupendo destacando también : “Weep for Jamie”, “If i had wings”, “No other name”, “The song is love” (que cuatro años después, a finales de 1971, se convertiría en un Serie Dorada de Mary Travers, alcanzando el puesto número 2 del Caravana Hit Parade, “The house song”, o una muy buena versión de la canción de Dylan “Bob Dylan´s dream”.

En el verano de 1968 aparece su décimo lp, “Late”, sin duda el disco mas flojo de los publicados hasta entonces, con influencias de la música pop. Un lp que se inicia con una birria de canción pop y en la que si bien hay canciones de gran nivel como la versiones de Dylan “Too much of nothing” o de Tim Hardin, “Reason to relieve”, o las canciones “There´s Anger in the land” y “Love city”, otras no están logradas, como p.e. la versión de “I shall be released” de Dylan. El lp a pesar de sus limitaciones lograría el número 14 de ventas.

En los primeros meses de 1969 se publica el single “Day is done”, otra gran canción que se convierte en un nuevo Serie Dorada y alcanza el puesto 2 del Caravana Hit Parade y el 21 de las listas de ventas. Este single era el anuncio “Peter, Paul & Mommy”, el décimo y último lp del grupo que se disolvería poco después. Estamos ante un lp dedicado al público infantil, estrictamente de folk acústico, con canciones de índole infantil y en el que el grupo se ve acompañado de un coro de niños y niñas en varias de las canciones.

Es un disco delicioso, muy agradable de escuchar, en la que además de “Day is done”, cuenta con otras estupendas canciones, dos de ellas de Tom Paxton (“The marvelous toy” y “Goin to the zoo”), “Leatherwing bat”, “I have to song to sing, O”, “Mockinbird” o la nueva versión del “Puff (The Magic Dragon)”. Este lp llegó al número 12 de las listas de ventas y en 1970 consiguió el Grammy a la mejor grabación para niños.

Y aquí terminó la primera época de Peter, Paul & Mary. Los tres continuaron su carrera musical individualmente, con relativa y desigual suerte. En 1978 se volvieron a juntar, publicando el lp “Reunión” y a lo largo de las siguientes décadas siguieron grabando esporádicamente discos y realizando conciertos, pero sus tiempos de explendor y de éxito de ventas habían quedado ya muy atrás.

Peter, Paul & Mary han sido una de las cimas del nuevo folksong norteamericano, nos han dejado formidables discos y canciones, que en la inmensa mayoría han envejecido estupendamente.

rockyboy; 10-01-16

TF - 052
THE CUTTING EDGE
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Como bien conocen quienes siguen nuestra wiki, Bob Dylan es un genio que siempre ha ido rompiendo moldes y que desde hace mucho tiempo solo vive para su música. Es sin duda alguna el artista que más ha exprimido sus grabaciones, poniendo a disposición del público y muy en especial de sus fieles seguidores, una muy singular colección de discos, “The Bootleg Series”, en las que se han ido recogiendo numerosas grabaciones de la década de los 60 no incluidas en su discografía oficial, incluyendo conciertos que circulaban en pésimas ediciones piratas, versiones diferentes o canciones nunca interpretadas por él. Ahora se acaba de publicar el número 12 de la colección con el titulo “The Cutting Edge”.

Y se puede decir que en esta ocasión Dylan ha tirado la casa por la venta y a sus seguidores con ella. Nunca se ha visto, y es difícil que se vuelva a ver, la oferta de las sesiones completas de grabación de tres discos que en progresiva espiral cambiaron la trayectoria de la música juvenil en el siglo XX:” Bringing it all back home”, “Highway 61 Revisited” y “Blonde on Blonde”, que se presentan en un box de nada menos que 18 cds.

Los viajeros y viajeras de Caravana no podemos olvidar que esos tres discos consiguieron el record de 19 Series Doradas, 4 en “Bringing it all back home”, 6 en “Highway 61 Revisited” y 9 en “Blonde on Blonde”, a las que hay que sumar otras dos más aparecidas únicamente en singles en ese mismo periodo (“Positively 4th. Street” y “Can you please crawl out your window”.

Si Dylan ha tirado la casa por la ventana, su discográfica, hoy “Sony”, ha hecho una apuesta asombrosa con esa edición, que cuesta en torno a 600 euros, de la que solo se han prensado 5.000 ejemplares (no sabemos si después harán más), que solo se pueden adquirir en la pagina web de Dylan. Me supongo que a la vuelta de unos años este box habrá multiplicado su precio entre los coleccionistas por cinco o por diez.

Pero Dylan y Sony son “compasivos” y han puesto a la venta una selección de 6 cds, que cuesta en torno a 125 euros y una tercera oferta titulada “The Best of Bootleg Series n.12”, que es tan solo un cd doble. La edición super de 18 cds se puede conseguir de aquella manera en la red, aunque por el momento no he visto que se haya colgado el libro que acompaña a la caja.

Muchos se preguntaran ¿merece la pena tal exceso? ¿O es una mera operación comercial para sacar dinero al personal, algo a lo que nos tiene muy acostumbrados la industria discográfica? Mi respuesta es afirmativa a las dos preguntas. Pero, insisto, sin duda merece la pena, y aunque reconozco que desde los 16 años soy un fanático de Dylan, haciendo un esfuerzo de rigor critico y tras haberlo escuchado, resumo mi impresión en que es “fascinante”. Incluso las 24, sí 24, versiones seguidas de “Sooner or later, one of us must know” o las 20 de “Like a rolling stone”.

La explicación es bastante sencilla. Dylan alcanzó la cumbre de su creatividad y de su capacidad revolucionaria, tanto en lo que se refiere a la música como a la letra, en los citados tres lps grabados en apenas 14 meses, entre enero de 1965 y marzo de 1966, que por cierto dejaron sin aliento a The Beatles, igualmente en plena cima de su arte en aquellos mismos momentos. Pero además Dylan en estos tres discos se rodeó de algunos de los mejor músicos de la historia del folk rock y del country rock, de los que solo citare (porque la lista es amplia) a Al Kooper, a Michael Bloomfield y a los que muy pronto, como “The Band”, se convertirían en uno de los grupos punteros del nuevo folkrock norteamericano y precursores de lo que después se ha llamado estilo “Americana”.

Uno no sabe que resulta mas espectacular si la voz, la armónica y el piano de Dylan, las guitarras, los órganos o las baterías de sus acompañantes. Así, además de las versiones de sus grandes y más aclamadas canciones, podemos descubrir joyas de gran calibre, p.e. unas canciones poco conocidas como “Sitting on a barbed-wire fence”, resulta un blues eléctrico admirable, a la altura de sus más grandes canciones y que de publicarse hoy como novedad dejaría boquiabiertos a la mayoría de los rockeros actuales o “She’s your lover now”, con claras semejanzas a “Sad eyed lady of the lowlands”. O la versiones impactantes de canciones que resultaban oscuras y difíciles en los lps originales como “Tombstone blues” o “Just like tom thumb´s blues”.

Con esos formidables acompañantes todas las versiones resultan magnificas, un sonido potente, brillante, y además cada versión tiene su diversidad, ya sabemos lo que le gusta a Dylan recrear continuamente sus canciones. Es cierto que hay tomas incompletas, versiones exclusivamente instrumentales, hay interrupciones, comentarios, insertos de melodías navideñas, hasta toses y risas… Pero la calidad en ningún momento decae y el sonido es magnifico (con la excepción que enseguida comentare). Me figuro lo que les costaría a los productores de los referidos tres discos, Tom Wilson y después Bob Johnston, decidirse por la versión definitiva.

Por supuesto hay versiones de canciones no incluidas en aquellos tres discos, aunque hubieran aparecido en diversas versiones en otros cds de entregas anteriores de la colección “The Bootlegs Series”.

Mención especial merece el cd. 18, con 21 canciones cuyas tomas fueron realizadas en hoteles, en Londres y Glasgow en mayo de 1965 y en Denver en marzo de 1966, todas ellas interpretadas por Dylan acompañándose tan solo de la guitarra acústica. Las de Londres y Glasgow son versiones de canciones del folk tradicional anglosajón, incluyendo una breve versión de una canción de Hank Williams. En las 8 de Londres, las más interesantes, a Bob le acompaña nada menos que Joan Báez. Las 7 realizadas en Denver tienen un sonido penoso y tan solo tienen el interés de escuchar unas versiones iniciales de “Just like a woman” y “Sad eyed lady of the lowlands”.

Este box de 18 cds con un total de 379 canciones, resulta fascinante por su contenido en sí y porque es un documento cultural de primer orden el poder conocer el proceso de elaboración sucesiva de lo que muchos consideran la música popular mas innovadora del siglo XX y es muy posible que cuando en un futuro se quiera profundizar en lo que supuso la irrupción y evolución del rock se acudirá a la escucha de estos 18 cds, como testimonio impagable.

En este sentido merece la pena resaltar que el lp “Bringing it all back home” se grabó en dos dias (del 13 al 15 de enero de 1965) y las tomas ocupan 2 cds del box. “Highway 61 Revisited” el proceso fue mas dilatado, (desde el 15 de junio al 4 de agosto de 1965) y ocupa 6 cds y medio del box. Por ultimo “Blonde on Blonde”, empezó a grabarse el 30 de noviembre de 1965 y terminó el 10 de marzo de 1966, ocupando 8 cds del box. Tambien como curiosidad la cancion “Sad eyed lady of the lowlands” necesitó solo 4 tomas, de las que menos, aunque la que menos fue “Rainy day women 12 & 35” con unicamente 2 tomas.

Después de este impresionante “tour de force”, no sabemos lo que nos deparara Dylan, que con más de 74 años sigue en plena actividad, pero “The Cutting Edge”, podría ser un magnifico broche de oro para una trayectoria inigualable.

rockyboy; 20-11-15

TF - 051
RICHARD & MIMI FARIÑA
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Celebrations...

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Reflections...

Los accidentes de avión, de automóvil o de moto (y hasta de barco) han sido nefastos para los músicos en la segunda mitad del siglo XX. Algunos de ellos ya eran unos referentes fundamentales y tenían tras de sí una brillante trayectoria, otros prometían grandes logros. No les fue posible. Uno de ellos, fue el folksinger norteamericano Richard Fariña, muerto conduciendo su moto a 140/kh en un tramo peligroso, cuando contaba con solo 30 años y había publicado junto a su pareja Mimi Fariña dos estupendos lps.

Richard Fariña como tal y el dúo Richard and Mimi Fariña son hoy dos músicos olvidados, salvo para los muy estrictos seguidores del folk norteamericano. Sus discos nunca tuvieron repercusión apreciable en las listas de ventas y en concreto nunca se publicaron en España, pero poco antes de su muerte Richard era considerado como una de las grandes promesas en la estela de Bob Dylan.

Richard Fariña nació en New York en marzo de 1937, con una buena combinación musical en su sangre: cubana e irlandesa. Desde sus tiempos adolescentes empezó a publicar relatos cortos y participó activamente en movimientos estudiantiles en la Universidad. A principios de los años 60 frecuenta los pubs folk del Greenwich Village de New York y traba amistad con Peter Yarrow (futuro componente de Peter, Paul & Mary), con Tommy Maken, músico fundamental del folk irlandés al que ya me he referido en una colaboración en esta sección de la wiki y con Carolyn Hester, una joven folksinger (que consiguió dos Series Doradas a principios de la década de los 70 y sobre la que pronto escribiré). Se casó con Carolyn, convirtiéndose en su manager, lo que entre otras cosas le permitió conocer a Bob Dylan (del que después se haría amigo) que participó en el disco publicado por esta cantante en 1962 y en el que Bob tocaba la armónica.

Richard en un viaje a Europa conoce a Mimi, la hermana menor de Joan Baez, se divorcia de Carolyn y se casa en Paris con Mimi que entonces tenía 18 años.

En 1963 Richard (apareciendo como “Dick Fariña”) grabó un ep en Escocia con Carolyn y un popular dúo folk escocés, Rory & Alex McEwen. En ese mismo año, también como Dick Fariña, grabó un lp de folk tradicional en Londres con Eric von Schmidt y en el que participó Dylan, si bien con su alias “Blind Boy Grunt”.

La pareja regresa a Estados Unidos, se trasladan a California, donde empiezan a componer canciones y aprenden a tocar el “dulcimer”, un instrumento acústico de origen alemán con cuatro cuerdas y que se toca con una púa especial y que en sus tres discos interpretaron en bastantes canciones sobre todo Richard (Mimi se centraba en la guitarra), otorgando un sonido muy peculiar a su música.

El año 1965 fue el de su despegue artístico. Graban con la discográfica “Vanguard Records”, un prestigioso sello especializado en música folk (y en el que ya grababa Joan Baez), participan en el Festival Folk de Newport y Richard participa como instrumentista o arreglista en discos de Judy Collins y Joan Baez.

En abril de 1965 aparece su primer lp, “Celebrations for a Grey Day”. Un disco con 13 canciones, siete de ellas instrumentales, en las que el dulcimer tiene una presencia destacadísima. Además Richard y Mimi tocan la guitarra y tienen el respaldo instrumental de Bruce Langhorne, un gran guitarrista folk (habitual en grabaciones de los nuevos folksingers, incluido Dylan), que también toca en tres canciones la guitarra eléctrica. Otros dos valiosos músicos, Russ Savakus y Charles Small aparecen en dos canciones, al bajo y piano respectivamente.

El disco destaca por la belleza de las voces del dúo, especialmente la de Mimi, que en algo recuerda a la de su hermana Joan y por el los arreglos instrumentales, que siendo claramente folk se alejan de los caminos trillados y le dan una especial brillantez. El disco contiene la que sería la canción mas conocida y con mas versiones del dúo, “Pack up you sorrows” y otras buenas canciones como “One way ticket”, con un sonido abiertamente folk rock con toques blues; “Reno Nevada”; o el instrumental que da título al disco, una recreación de una canción tradicional francesa.

En julio de 1965 la discográfica “Elektra Records” publica un magnifico lp titulado “Singer songwriter proyect”, una recopilación de algunos de los nuevísimos valores del folk, con Patrick Sky, Bruce Murdoch, David Blue y Richard Fariña, que interpreta tres canciones, dos ya conocidas “Bold Marauder” y “House un american blues activity dream” y “Birmingham Sunday”, una preciosa canción.

Su segundo lp, “Reflections in a Crystal Wind”, aparece en diciembre de 1965, es un disco, con 13 canciones, cuatro de ellas instrumentales, en el que hay una mucha mayor presencia del sonido folk rock. El dúo cuenta con el apoyo instrumental en casi todas las canciones de Bruce Langhorne, Russ Savakus, Charles Small, John Hammond (armónica), Felix Pappalardi (bajo eléctrico) y Alvin Rogers (percusión variada).

El disco contiene excelentes canciones, como las preciosas “Swalow song” y “Children of Darkness”, o la canción que da titulo al disco, o “Hard lovin' loser”, de la que hizo una gran versión Judy Collins, “Mainline prosperity blues” y “House un american blues activity dream”, dos magníficos blues rock. Y los instrumentales son igualmente muy apreciables, espacialmente “Miles”. En definitiva un disco de plena madurez artística, en plena consonancia con los nuevos derroteros del nuevo folk más innovador y con unas canciones cuyas letras sitúan a Richard en el ámbito de la canción protesta.

Año y medio después de la muerte de Richard, se publicó el lp “Memories”, que recopila grabaciones realizadas en diversos momentos y que también incluye dos canciones interpretadas por Joan Baez, producidas por Richard, pero en las que el dúo no interviene. Hay también dos grabaciones realizadas en el festival de Newport de 1965, una de ellas una versión instrumental de dos canciones “Dopico” y “Celebration for a Grey Day”. Algunas de las canciones habían sido grabadas en el proceso de elaboración del segundo lp, “Reflection in a Crystal Wind”.

A pesar de ese aparente “refrito”, es un gran disco. Hay una maravillosa versión que realiza Mimi de una canción tradicional irlandesa, “The quiet joys of brotherhood”, otras destacadas canciones son “Joy round my brain”, o la versión a capella por el dúo de otra preciosa canción “Blood red roses” y por supuesto una magnifica versión de Joan Baez de “A swallow song”, a la altura de sus mejores canciones y el disco se cierra con una recreación algo distinta de “Pack up your sorrows”. En la mayoría de las canciones aparecen de nuevo sus fieles y valiosos acompañantes Langhorne, Savakus, Small y Rogers.

El 30 de abril de 1966, dos días después de la publicación de su primera novela, “Been down so long it looks like up to me”, al terminar la fiesta de cumpleaños de Mimi, Richard cogio su moto y se estrelló con ella por una alto exceso de velocidad.

Tras la muerte de Richard, Mimi, que se había convertido al igual que su hermana Joan, en una activista política y social, grabó ya en los años 70 tres lps, dos de ellos con su nueva pareja Tom Jans.

La muerte de Richard Fariña truncó dramáticamente la carrera artística de un gran músico en plena creatividad que podría haber ofrecido momentos brillantes al triunfante folkrock.

rockyboy; 30-10-15

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LA BREVE ETAPA FOLK DE DONOVAN
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Donovan es un músico con una importante presencia en la historia de Caravana, donde logró nada menos que 14 Series Doradas, de ellos 2 números 1, “Catch the wind” (manteniéndose dos semanas en ese primer puesto) y “I like” y en total ocho de sus canciones consiguieron situarse entre las 10 primeras del Caravana Hit Parade.

Cuando en la primavera de 1965 Donovan llegó a nuestra vieja Carreta, fue acogido con gran expectación por la consideración que se venía haciendo en los medios musicales anglosajones del “Dylan británico”. Pero lo cierto es que Donovan apenas nos dejó disfrutar su etapa folksinger y tras dos excelentes lps y cinco singles, inició una rápida y triunfal evolución hacia la música psicodélica, aunque nunca abandonó sus raíces e influencias folk y en casi todos sus discos posteriores a 1966 encontramos joyas de claro sonido folk.

De esos 14 Series Doradas, solo 3 se corresponden a su etapa nítidamente folk, aunque de las restantes 11, varios de ellos tienen esa influencia del folk renovador que los viajeros de Caravana admiramos en otros grupos del nuevo folkrock británico como la Incredible String Band, Renaissance, Pentangle o Fairport Convention.

Hoy nos vamos a centrar en aquella etapa estrictamente folk.

Donovan, nació en Glasgow en mayo de 1946 y fue un auténtico músico precoz que a los 5 años ya tocaba la guitarra y a los 12 ya actuaba en bares y locales de su ciudad, a pesar de haber contraído la polio y tener algunas secuelas. En 1962 logró escuchar una de las primeras grabaciones de Bob Dylan, que supuso un autentico descubrimiento que le marcaría en su etapa de folksinger.

Aunque se ha hablado mucho de la gran influencia de Dylan en los discos folk de Donovan, su inspiración fue mucho más variada, desde Woody Gutrhie o Ramblin Jack Elliott, hasta la música skiffle que en los años 50 tuvo gran aceptación entre el publico británico, pasando por algunos bluesman norteamericanos o los nuevos folksingers de Estados Unidos como Phil Ochs o Tom Paxton o ingleses como Bert Jansch, Ralph McTell o John Renbourn e incluso de la música jazz. Por tanto el Donovan folksinger fue mucho más que un mero seguidor de Dylan.

En los primeros años de la década de los 60 Donovan se mueve actuando por muchos pueblos y ciudades del centro de Gran Bretaña y a finales de 1964 es descubierto por un agente de la discográfica inglesa “PYE Records”. Le contratan y graba su primer single “Catch the wind”, una extraordinaria canción que le sitúa en el número 4 de las listas británicas y posteriormente en el puesto 23 de las norteamericanas. “Catch the wind” se convirtió en una de las grandes canciones del folk del siglo XX; la cara B) de este single era “Josie”, otra preciosa composición de Donovan.

En la primavera de 1965 se publica en Inglaterra su primer lp, “What´s bin did and what’s bin hid”´, un disco que no dudo en calificar como formidable, sin que contenga una sola canción que desmerezca. Donovan, además de su bella y singular voz, toca con grandísima destreza la guitarra y la armónica y en algunas canciones esta acompañado a la batería por Skip Allan (miembro del grupo Pretty Things) y al bajo por Brian Locking.

El repertorio, aparte de sus propias composiciones, incluye varias versiones de canciones norteamericanas. Desde la canción de Woody Guthrie, “Car, car”, a una conocida canción country, “Remember The Alamo”, compuesta por la compositora tejana Jane Bowers (y de la que harían versiones entre otros The Kingston Trío, Johnny Cash o Tex Ritter), o las tradicionales “Donna, Donna” y “Keep on Truckin” y también un blues de Blind Willie Johnson, “You’re need somebody on your bond” con unos esplendidos toques de la armónica de Donovan.

Se incluyen lógicamente “Catch the wind” y “Josie”; un bello instrumental basado en una canción tradicional inglesa, “Tangerine puppet”; otra preciosa canción con aromas de jazz clásico, “Cutting out”; “Goldwatch blues”, que recuerda las primeras grabaciones de Phil Ochs; “To sing for you” y “Rambling boy” (nada que ver con la composición de Tom Paxton), dos preciosas canciones que parece salidas de los primeros discos de Dylan.

En definitiva un gran disco que alcanzo el numero 3 en Gran Bretaña y el 30 en USA, donde se publicó con el titulo “Catch the wind”.

A lo largo de 1965 aparecieron otros tres singles mas, “Colours”, “Universal Soldier” y “Turquoise”, que si la primera es formidable, las otras dos no le van a la zaga. “Colours” se convirtió en un segundo Serie Dorada, alcanzó el número 6 del Caravana Hit Parade. “Universal Soldier”, fue Serie Dorada en la voz de Glen Campbell, merecidamente, pero en mi opinión tan buena o mejor es la versión de Donovan (y también era buena la de su autora, Buffy Sainte-Marie). “Turquoise” es también una gran canción, con un sonido que anticipa los futuros derroteros vanguardistas de Donovan y con una armónica excelente. Estos tres discos lograron los lugares 4, 5 y 30 respectivamente en Gran Bretaña y 61 y 53 en USA los dos primeros.

En el otoño de ese mismo año 1965 graba su segundo lp, “Fairy Tale”, otro magnifico disco. Si bien se mantiene en las coordenadas del folk acústico, incorpora algunos elementos de evolución estilística; hay menor influencia del folk norteamericano y mayor del folk británico y mas en concreto de la música tradicional de Escocia. Hay menos versiones ya que la gran mayoría son composiciones del propio Donovan. Le siguen acompañando, además de sus portentosas guitarra y armónica, Skip Allan y Brian Locking y se incorpora Shawn Phillips a la guitarra.

Además de “Colours”, se incluye “Sunny goodge street” que se convertiría en Serie Dorada en 1967, casi dos años después de su publicación, logrando el lugar número 5 del Caravana Hit Parade, una bella canción con claros acentos de jazz clásico en sus arreglos.

El lp tiene preciosas canciones como “To try for the sun”, “Oh deed I do” de Bert Jansch, “Jersey Thursday”, “Ballad of a crystal man”, “Little tin soldier” o la magnifica “Ballad of Geraldine”, a la altura de las grandes canciones de Tom Paxton, que bien podría haber sido un Serie Dorada.

El disco alcanzo el puesto 20 en Gran Bretaña y un discreto 85 en USA (con una versión ligeramente distinta y que incluía su éxito “Universal Soldier).

Las relaciones de Donovan con las nuevos músicos norteamericanos que estaban revolucionando la música popular desde el folk rock, la naciente psicodelia o la música “garaje” y la evolución de los grandes folksingers, empezando por el propio Dylan y por ultimo el inicio de su relación con Mike Post como productor de sus grabaciones, sin duda influyeron en esa rápida evolución artística de Donovan, que en el verano de 1966 publica “Sunshine Superman” y poco después un lp con el mismo nombre.

La sorpresa entre los viajeros de Caravana (a pesar de estar entusiasmados con los nuevos derroteros del folkrock norteamericano) fue mayúscula y el resultado fue que si bien “Sunshine Superman” entró en las listas de Caravana, no consiguió la condición de Serie Dorada, una lastima. El lp, aunque en general se aparta del ámbito del folk y se adentra en la psicodelia y en otros sonidos emergentes en aquellos momentos (por cierto cuenta con la participación de Jimmy Page) es excelente e incluye otra de las grandes canciones de Donovan, “Season of the witch”, que curiosamente fue Serie Dorada en la imponente voz de Lou Rawls, no así ni en la versiones de Donovan ni en la posterior y también estupenda de Al Kooper, Stephen Stills y Mike Bloomfield.

Este lp, como sucederá posteriormente en casi todos sus discos, contiene una sensacional canción de puro folk acústico, “Legend of a Girl Child Linda”, que también hubiera merecido un hueco en la historia de nuestra Caravana. Y hay también otras buenas canciones que se anticipan los sonidos que después recogerían las mejores bandas de folkrock y folk vanguardista británico como las anteriormente citadas y otras. El lp tuvo una excelente acogida en USA, llegando al lugar 11 (el mejor puesto de toda su trayectoria logrado en aquel país) y algo menor en Gran Bretaña donde se quedaría en el 25.

Donovan en los siguientes años de la década de los 60 continuaría realizando grandes lps y singles, con una gran variedad estilística, pero esa es ya otra historia.

Por último reseñar que en el año 2004 vieron a la luz unas grabaciones realizadas por Donovan en 1964. El disco titulado “Sixty four”, con un total de nueve canciones, sin duda es de gran interés; junto a canciones fuertemente influidas por Guthrie o los dos primeros lps de Dylan, hay versiones preciosas de canciones como “Dirty old town” o “London town”, todo un presagio de lo que pocos meses después conseguiría Donovan con sus primeros lps y singles oficiales.

Donovan, como casi todos los grandes folksingers de la primera mitad de los años 60 evolucionó, dejando atrás, de forma más drástica que otros músicos, su etapa folk. Quizás era inevitable, hasta Pete Seeger lo hizo a principios de los años 70 con “Rainbow race” y sin menoscabo de los nuevos discos que siguió grabando Donovan, echo de menos de que su época de folk acústico no hubiera durado más.

rockyboy; 25-09-15

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BARBARA DANE: UNA ARTISTA COMPROMETIDA ENTRE EL FOLK Y EL JAZZBLUES
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Anthology

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And The Chambers Brothers

A finales de los años 70 mi amigo Manuel Domínguez propulsor del sello discográfico “Guimbarda” (que tan magnifica labor realizó para difundir en nuestro país artistas y grupos folk británicos, franceses, italianos, portugueses, africanos e incluso españoles, la mayoría desconocidos para el publico aficionado), me solía regalar muestras selectas de su producción. Una de ellas fue el lp “I hate the capitalist system” de Bárbara Dane.

Jamás había escuchado nada de ella ni tenía referencia alguna de su obra. Afortunadamente los discos de Guimbarda solían contener información, además de las letras de las canciones. En todo caso no había que ser un lince para deducir que, dado el titulo del lp, se trataba de una folksinger alineada en las corrientes mas politizadas de la canción protesta norteamericana. La grabación, en un estilo que abarcaba folksong tradicional, folkblues y folkrock, me sorprendió por la potencia y belleza de su voz, que me recordaba en parte a Odetta y en parte a Buffy Sainte Marie, todo ello además de su bella cara que se parecía a Judy Collins en sus años mas jóvenes.

No volví a encontrar ni a escuchar ningún disco de Dane, hasta que en los últimos años la red ha puesto a disposición de los seguidores de la música popular innumerables maravillas que de otra forma difícilmente hubiéramos tenido acceso a ellas.

Bárbara Dane, que aun vive, nació en mayo de 1927 en Detroit. Desde muy joven empezó a cantar en actos y movilizaciones sindicales o por la igualdad de derechos de la población negra, aunque también cantaba con pequeñas bandas de blues o jazz en locales de la ciudad.

A los 22 años se trasladó a San Francisco, donde su bella e impresionante voz la facilitó empezar a actuar en locales incluso con músicos de jazz y blues ya muy reconocidos como Kid Ory, Benny Carter, Muddy Waters, Willie Dixon o Memphis Slim. Sus influencias y estilo en aquellos años eran deudoras de las históricas cantantes de blues de los años 20 y 30 y su repertorio se centraba en canciones tradicionales del folk y de los blues norteamericanos.

Las buenas criticas y la valoración positiva de músicos como el propio Louis Armstrong le permitieron en la segunda mitad de los años 50 realizar giras con músicos de jazz de la importancia de Jack Teagarden, actuar con otros bluesman ya consagrados como Otis Spann o Rooselvet Sykes, aparecer en la radio o en programas de televisión de difusión estatal, así como en el Festival de Newport. En 1961 abrió su propio local en San Francisco y aunque mantuvo su impronta jazzistica y de blues, poco a poco fue acentuando la vertiente folk, que nunca había abandonado desde su primeros años juveniles, ahora estimulada sin duda por la aparición del nuevo folk que estaba surgiendo en esos mismos días sobre todo en New York.

La trayectoria musical de Bárbara Dane ha tenido esa doble perspectiva: el jazzblues y el folk. Irá alternando grabaciones y actuaciones en ambos estilos, con la tendencia a un paulatino protagonismo del folk.

Aunque ya había aparecido como vocalista en discos de artistas de jazz o de blues, en 1957 grabó su primer lp propio, “Trouble in mind”, un magnifico disco de blues tradicional, en la línea de las viejas grabaciones de la gran Bessie Smith. Contiene clasicas como “Muddy water”, “See, see rider”, “Good morning blues”, “Ain't nobody got the blues” o la que da título al disco. Dana esta acompañada por piano, clarinete, trombón y trompeta.

En 1959 graba su segundo álbum, “Livin' the blues” con el acompañamiento de la conocida orquesta del Earl Hines y con un estilo mucho mas en la onda jazzistica de los años 30 y 40, interpretando standars como “Bye bye blackbird”, “I love you Porgy”, “Since I fell for you” o la que da título al disco.

El tercer lp publicado en el año 1961, “When I was a young girl” (reeditado posteriormente con el titulo “Anthology of American Folk Songs”), es un excelente disco de puro folk tradicional. Acompañada al banjo y la guitarra por Tom Paley, un antiguo miembro del legendario grupo New Lost City Ramblers. Contiene 15 grandes canciones de la tradición folk, unas muy conocidas y otras menos y las versiones que realiza Dane son todas formidables, a la altura de los primeros grandes discos de folk puro de Joan Baez o de Judy Collins. Sin ninguna duda estamos ante uno de los grandes discos del nuevo folk norteamericano.

En 1962 graba un nuevo lp en clave jazzblues, con el apoyo de instrumentistas de diversa procedencia, entre ellos el guitarrista Billy Strange. En 1964 graba un lp de folkblues acompañada solo de sus guitarras de 6 y 12 cuerdas, “Bárbara Dane sings the blues”. En la primera mitad de la década de los 60 publica varios singles, algunos de ellos con interpretaciones aparecidas en sus lps.
A lo largo de la década de los años 60 aparece en numerosos recopilatorios de folk song: “Hootenanny Saturday night!”, “Folk festival at Newport vol. 2”, “Campus crowd pleasers”, “Hollywood hootenanny”, “The big hootenanny”, “Star folk volumen 4”, “Save the children, songs from the hearts of women” (dicho sea de paso un gran disco con la participación, entre otras, de Ianis Ian, Joan Baez, Judy Collins, Mimi Fariña, Buffy Sainte-Marie, Odetta y Malvina Reynolds) o “Freedom is a constant struggle” una excelente recopilación de canciones protesta.

También en esos años encontramos a Bárbara en discos grabados en vivo con músicos de blues, en recopilaciones de blues o en discos grabados con grupos u orquestas de blues o jazz: “A night at the Ash Grove”, “Blues over Bodega”, “Don Ewell: Denver Concert”, “This is the blues vol. 2”, “Blues Roots” o “The classic Collection. Traditional”,

El disco “Lightnin' Hopkins with Bárbara Dane” grabado en 1964 en una jam session, fue de nuevo publicado en 1966 con mas canciones y bajo el título de “Bárbara Dane & Lightnin Hopkins, Sometimes i believe she loves me”, un precioso disco de folkblues.

En ese mismo año 1966 graba otro formidable disco en compañía de The Chambers Brothers, con un repertorio de grandes canciones folk como “Isn't it nice”, “Pack up your sorrows”´, “Go tell it on the mountain” o “Come by here” . Es una grabación estilísticamente muy variada de folk, folkrock, folk blues, gospel…con un perfecto acompañamiento de los Chambers Brothers, un estupendo e innovador grupo de artistas de color que estaban iniciando su carrera musical en el ámbito del soul, rhythm and blues, funk y rock psicodélico.

A finales de los años 60 se acentúa el compromiso y activismo político de Bárbara Dane, que crea junto con Irwin Silber (un veterano impulsor y promotor de la canción protesta norteamericana) “Paredón Récords” una discográfica para soporte de grabaciones altamente politizadas de artistas norteamericanos con difícil o imposible acceso a otras discográficas. En esa línea se situaran sus ya reducidas grabaciones de la década de los 70 y principios de los 80, “FTA!: Songs of GI Resistance”, el ya mencionado lp “I hate the capitalist system” o el disco grabado en La Habana con el cantante cubano Pablo Menendez “When we make it through”.

En los años 90 volverá a grabar algún disco de jazz y se publicaran algunas recopilaciones de artistas folk con grabaciones de los años 60, como “The Corner of Bleeker & Blues” o “Live at The Caffe Lenna”.

Estamos, pues, ante una gran artista, cuya proyección popular ha sido muy reducida dado su rotunda significación política, que en ningún momento ha decaído, a diferencia de otros folksingers y que merece la pena dar a conocer o recordar a todos los amantes del folksong y también del jazzblues.

rockyboy; 22-08-15

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MALVINA REYNOLDS
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Ear To The Ground

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Sings The Truth

¿Qué pueden tener en común cinco canciones tan magníficas como “Turn around”, “What have they done to the rain?”, “Morningtown ride”, “It isn´t nice” o “Little boxes”? Que fueron creadas por Malvina Reynolds, una compositora y cantante folk norteamericana. Cuatro fueron Series Doradas, con grandes interpretaciones de Dick & Dee Dee (nada menos que cuatro semanas en el número 1 de nuestro Caravana Hit Parade), de The Searchers, The Seekers y Judy Collins, respectivamente. Y la última de ellas fue popularizada en todo el mundo por Pete Seeger en los años 60.

Malvina es una folksinger totalmente desconocida en nuestro país, donde ningún de sus discos ha sido editado o tenido distribución y tampoco ha tenido proyección en el resto del mundo, mas allá de los circuitos de los amantes del folksong o de la “canción protesta” norteamericana.

Si la personalidad artística de Malvina Reynolds apenas es conocida, su figura resultará sorprendente para quien quiera acercarse a ella. Su aspecto de abuelita, con el pelo totalmente blanco y gafas clásicas, contrastaba totalmente con el contenido y carácter de sus canciones y su forma de interpretarlas. Efectivamente, aunque Malvina fue lo que podríamos llamar una “vocación tardía” en el mundo de la música popular, a diferencia de lo precoces que fueron Dylan, Seeger, Ochs, Paxton, Guthrie, Baez o Collins, sin embargo encajó perfectamente con las nuevas generaciones que en los años 60 renovaron el folk norteamericano.

Malvina nació en San Francisco en agosto del año 1900, y como muchos otros artistas, era de origen judío; sus padres apellidados Milder, eran emigrantes y activistas de izquierda. A los 34 años se casó con un carpintero, Willliam Reynolds. Años después realizó estudios de Bellas Artes. De joven aprendió a tocar el violín y actúo con orquestinas de baile. Ya en los años 30 participó en actos sindicales y políticos, interpretando junto con su marido canciones de la tradición folk comprometida. Pero no fue hasta finales de los años 40 y tras haber conocido a Pete Seeger y otros folksingers comprometidos, cuando decidió dar el paso a una dedicación mas intensa al folksong.

Estudió teoría musical en la Universidad Californiana de Berkeley y a finales de los años 50 y principios de los 60 sus composiciones comenzaron a aparecer en las revistas especializadas “Sing Out” y “Broadside Magazine”, de gran prestigio entre los seguidores del folk aunque de reducida tirada. Pero el apoyo fundamental le vino primero del éxito logrado por Harry Belafonte con su versión de la canción “Turn around”, incluida en su lp de 1959 “Love is a gentle thing”, que llego al número 18 de Billboard, y después de la mano de Pete Seeger que incluyó como una pieza fundamental de sus conciertos la canción “Little boxes”.

En 1960 graba su primer lp, “Another country heard from” con la discográfica “Folkways Records”, acompañada a la guitarra y al banjo por Eric Darling y Malvina también toca la guitarra. Es un disco de folk un tanto seco, en la línea de los primeros discos que estaban empezando a grabar los nuevos folksingers y en el que todas las composiciones son suyas. La voz de Malvina, ya con 60 años, no es desde luego ni la de Judy Collins ni la de Joan Baez, pero sustituye la belleza de la voz de estas dos maravillosas folksingers, por una gran fuerza expresiva. El disco, como sucedía con la mayoría de las grabaciones de los folksingers de aquellos tiempos, no entró en las listas de ventas.

Malvina no volvería a grabar hasta 1967, pero sus composiciones alcanzan cada vez mayor calidad e interés. Junto con los temas tradicionales de los folksingers comprometidos, (los conflictos sociales, el antibelicismo, los derechos civiles de la población negra, etc.) Malvina va tratando cada vez mas la problemática ecologista, del medio ambiente, la contaminación, los riesgos de la energía nuclear o la defensa de la naturaleza y la crítica a las formas de vida de la nueva clase media norteamericana. Y una característica que define la mayoría de sus canciones es el tono muy irónico, que hace las delicias del público en sus conciertos en vivo.

En los años 60 Malvina actúo habitualmente en festivales y conciertos de folk y actos de carácter político, acompañando con frecuencia a Pete Seeger con el que tenía una gran amistad, a Joan Baez y otros folksingers.

En la mitad de la década de los 60 se suceden estupendas canciones: “God bless the grass”,”The day of freeway froze”, “From way up here”, “Walk of the earth”, “There's a bottom below”, “I don't mind failing”, “Let it be”, “No hole in my head”, “Alcatraz”, “What's going on down there”“Rosie Jane”, “Bitter rain” o “Love is something”….y las referidas “Morningtown ride” que le valió a The Seekers el número 2 de las listas de singles en Reino Unido, “What have they done to the rain”, con la que The Searchers consiguieron el número 13 también en Reino Unido, Dick & Dee Dee que lograron con “Turn around” el número 27 en Estados Unidos o “It isn´t nice” que Judy Collins incluyo en su magistral “Fifth album”.

Pero las canciones de Malvina fueron interpretadas por otros muchos y muy diversos cantantes y grupos, muy conocidos y valorados por los viajeros de Caravana: The Byrds, The Dillards, The Sunshine Company, The Jefferson Airplane, The Chamber Brothers, The Brothers Four, The Limeliters, Joan Baez, Marianne Faithfull o Melanie y también por cantaautores famosos latinoamericanos, franceses o italianos, destacando la versión de “Little boxes” realizada por Víctor Jara, que después Malvina incluyó en uno de sus propios discos.

En 1967, con casi 67 años, graba su segundo lp, “Malvina Reynolds sings the truth”, esta vez nada menos que para la discográfica Columbia Records, con el mítico John Hammond como productor. Un excelente disco donde interpreta algunas de sus más conocidas canciones, entre ellas varias de las que ya han llevado al éxito otros artistas. El estilo musical sigue siendo de folk tradicional, en ocasiones con influencias de blues. Malvina se acompaña ella sola con su guitarra. Como es de imaginar el disco, a pesar del sello discográfico, no tuvo especial repercusión de ventas.

A partir de 1970 aparecen nuevos discos, en pequeñas discográficas, algunas de ellos con composiciones dirigidas hacia el público infantil. Malvina regraba buena parte de su repertorio clásico con nuevos arreglos y con acompañamiento de folk rock y de country rock y hay que subrayar que esa nueva recreación y modernización musical de su obra queda muy bien, ya que son grabaciones nada estridentes, que se adaptan muy bien a su voz y su estilo de vieja y tradicional folksinger. De haberse publicado unos pocos años antes, en pleno auge del folk rock, seguramente hubieran tenido más éxito de ventas.

En los últimos años de su vida, Malvina compuso canciones para el famoso programa norteamericano de televisión infantil, “Sesame Street”, que en España hizo las delicias de millones de niños (y de sus padres, todo hay que decirlo) con el nombre de “Barrio Sésamo”.

Malvina murió el 17 de marzo de 1978.

La discografía original de Malvina no es fácil de encontrar, aunque por compañías discográficas norteamericanas y de otros países se han sucedido reediciones de sus viejos lps a menudo con bastantes bonus track y también algunas recopilaciones, de las que destacaría el cd “Malvina Reynolds Remastered” del año 2007 publicado por la compañía “Omni”, el cd de la “Smithsonian Folkways”, “Ear to the ground” o “Sings the truth”, también de la discográfica “Omni”.

Merece la pena rescatar del olvido a una mujer y una folksinger muy especial, que ya muy mayor ocupó un digno lugar en la gran explosión del folksong norteamericano.

rockyboy; 28-06-15

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WILL THE CIRCLE BE UNBROKEN”: CUANDO EL FOLK Y EL COUNTRY SE ACERCAN
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En las primeras décadas del siglo XX, cuando surge la industria fonográfica y las emisoras de radio, y se van generalizando los espectáculos musicales más allá del mero ámbito local, podríamos decir que la música popular (diferenciándola por tanto de la música “culta” o clásica) tenía diversas formas de expresarse en función del origen étnico de sus interpretes y compositores y del territorio, pero todavía con muchos elementos comunes. Lo que después se conocería como el blues, el gospel, el cajun, el country o el folksong, no tenían en aquella época grandes fronteras estilísticas, que solo se irían definiendo con el paso del tiempo.

El propio repertorio lógicamente tenía muchas canciones comunes, que solo se diferenciaban en la forma de cantarlas o en versos o estrofas que se iban añadiendo o cambiando a través de los años. En alguna ocasión ya me he referido a la emblemática canción “House of the rising sun”, que popularizada por Leadbelly, pasó a formar parte del folksong, del blues e incluso del rock y del pop. También he mencionado en entregas anteriores de este apartado de la wiki, que bastantes viejos patriarcas musicales de los años 20 y 30 (y de nuevo Leadbelly es un claro ejemplo), podían ser considerados bluesman, folksinger o incluso cantantes de country tradicional. O el caso de Pete Seeger que fue uno de los mayores difusores y maestros del banjo, considerado un instrumento básico del country clásico y el propio Seeger a lo largo de su amplísima discografía, popularizó antiguas canciones que en muchos casos se incorporaron al repertorio de los cantantes country.

Viene todo este largo preludio a la presentación de una formidable obra, que curiosamente no tuvo repercusión en nuestra Caravana, a pesar de ser sus interpretes e impulsores básicos, The Nitty Gritty Dirt Band, uno de los grupos que impactaron a los viajeros de la Carreta con su inolvidable lp “Ricochet”. Me estoy refiriendo al triple album de 1972 “Will the circle be unbroken”.

En la Semana Santa de 1973 me encontré este disco en una maravillosa tienda de música que había al principio del Boulevard Saint Michel de Paris casi esquina al río Sena. Una de esas tiendas “perdición”, al menos para mí. Y renunciando prácticamente a comer y cenar (me alimenté durante esa semana casi solo de “croque-monsieur”, por otra parte riquísimos) adquirí el triple lp (hoy doble cd) y algunos otros de esos inencontrables en España. Pero ¿cómo iba a resistirme teniendo en cuenta la compañía que tenían The Nitty Gritty Dirt Band, pertenecientes a la flor y nata de los viejos clásicos del country tradicional y de la música bluegrass? Fue una gran inversión.

Volviendo a Madrid en el tren Puerta del Sol, leía y releía todos los artistas participantes y la lista de canciones, relamiéndome de gusto- Y a la vez me preguntaba sobre la razón de esa conexión de The Nitty Gritty Dirt Band con unos músicos del viejo country, siendo un grupo considerado en sus orígenes como una “Jug band”, que con el “Ricochet” habían dado una soberbia muestra de nuevo folk progresivo y que después habían ido evolucionando hacia sonidos en la onda del nuevo country rock.

¿Qué hacían en ese disco nada menos que los venerables Mother Maybelle Carter o Roy Acuff, nacidos a principios del siglo XX, el gran guitarrista de folk tradicional Doc Watson, o los también muy veteranos Earl Scruggs o Merle Travis?. La respuesta llego rápida y clara en cuanto lo escuché y enlaza con los comentarios iniciales de esta colaboración.

Estamos en un disco en el que se conjugan perfectamente, en mi opinión (ya veremos lo que piensa nuestro amigo y maestro Luis Cuevas), el viejo country y el folk tradicional, eso sí con una vitalidad impresionante y con un sonido brillante, nada de arqueología nostálgica. Hay gospel, hay bluegrass, old time music, hay folk del viejo y del nuevo (la grabación termina con una preciosa versión instrumental del “Both sides now” de Joni Mitchell.

La selección de canciones es fantástica, desde el titulo que da nombre al disco, una composición memorable de A.P.Carter, fundador de la Carter Family, piedra angular del surgimiento del country y del que también son otras canciones históricas como “Keep on the sunny side”, “Wabash cannonball”, “Wildwood flower” o “You are my flower; tampoco podían faltar canciones de Hank Williams, como “I saw the Light”, “Honky Tonkin” o “Honky tonk Blues”. Hay por supuesto canciones compuestas por Merle Travis, Doc Watson o Earl Scruggs. Hay canciones del folk tradicional como "I´m a pilgrim” o “Way downtown” y grandes clásicos como “Orange Blossom special” o “Tennessee stud”.

¡Y que delicia escuchar la voz antigua de Mother Maybelline Carter o las de Roy Acuff y Doc Watson!

El disco logro el número 4 de la lista de country de Billboard y el 68 de la lista general y el single con “Grand ole opry song” el puesto 97.

Dieciocho años después, en 1990, volverían a la carga con el cd sencillo “Will the circle be unbroken II”, otro excelente grabación en esta ocasión con Johnny Cash, acompañado de su familia y de su familia política (los herederos de la antigua Carter Family) John Prine, Levon Helm, Ricky Scaggs, John Denver, Emmylou Harris, Michael Martin Murphey, Rosanne Cash, John Hiatt, Bruce Hornsby, Chris Hillman, Roger McGuinn, Chet Atkins, Bela Fleck, y una intervención puntual de Roy Acuff, de Earl Scruggs y de varios miembros de su familia y mas… en definitiva una impresionante combinación de músicos de distintos estilos y generaciones.

Es un cd con claro predominio del mejor country rock de los años 70-80. Un disco con sonido eléctrico, a diferencia del primero que era estrictamente acústico y donde ahora el protagonismo del fiddle es mayor que el del banjo y en el que la bateria y los teclados tienen un espacio destacado. No es la maravilla del primero, pero esta muy bien y aunque solo fuera por escuchar la formidable interpretación de Johnny Cash de la primera canción del disco, “Life´s railway to heaven”, merecería la pena el disco, sin olvidar el estupendo dueto de John Hiatt y Rosanne Cash, “One step over the line” o la recreación que el grupo hacen con el protagonismo de Chris Hillman y de Roger McGuinn de la inolvidable “You ain't goin' nowhere”…..El cd llegó al número 5 de los álbumes de country y al 95 de la lista general y también colocaron cuatro singles entre los 100 primeros de country.

Y de nuevo, en el año 2002, treinta años después de la primera grabación, ofrecerían un tercer cd, en este caso doble, “Will the circle be unbroken III”. También un gran disco, en el que se reúnen nuevamente jóvenes y viejos valores, escogidos entre lo mejor. Repiten veteranos, Earl Scruggs o Doc Watson junto a Johnny Cash y June Carter; continúan Emmylou Harris y Ricky Scaggs; se incorporan Willie Nelson (ya muy edulcorado y decadente) y Tom Petty y nuevas estrellas como el gran Dwight Yoakan (con dos estupendas interpretaciones), Iris Dement (con una bellísima canción al viejo estilo, “Mama’s Opry”), Alison Krauss o Vince Gill y otros muchos, incluido nada menos que Taj Mahal con una deliciosa versión de su canción “Fishin' blues”. Hay canciones preciosas como “The lowlands”, “Return to dismail swampy II” o “Catfish John”, interpretada por Alison Krauss y otras más discutibles como la melosa versión de “Goodnight Irene” por Willie Nelson y Tom Petty a la que salva un bello acordeón. Johnny Cash ya en la fase final de su trayectoria, sigue siendo admirable con una estupenda “Tears in the Holston River”.

Es un disco estilísticamente más diverso que la segunda entrega. Hay por supuesto country rock moderno, pero mucho mas country de corte clásico, hay blues, gospel, bastante folk tradicional, excelente bluegrass, sonidos fronterizos. Es un disco más acústico, se recupera el banjo y esta presente la acordeón y es mucho menos eléctrico; para mi gusto mejor que la segunda entrega. Llegó al número 18 de las listas country y al 134 de la lista general.

Por ultimo hay que señalar que en el primer disco de 1972, ya no estaban todos los miembros de la original The Nitty Gritty Dirt Band que grabaron “Ricochet” y hubo nuevos cambios en el disco de 1990 y de nuevo en el del 2002. Pero la historia de The Nitty Gritty Dirt Band merece una entrega aparte, que algún día llegara a nuestra wiki.

No sabemos si habrá una cuarta grabación de la saga “Will the circle be unbroken”, pero en estas tres se encuentran algunos de los mejores momentos de la música popular norteamericana, esa en la que, como decía al principio se aúnan, el country y el folk en sus distintas vertientes.

rockyboy; 24-04-15

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ERIC ANDERSEN: UN FOLKSINGER DE LARGA Y VARIADA TRAYECTORIA
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Today is the highway

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'bout changes & things

La impresionante eclosión de folksingers norteamericanos en la primera mitad de los años 60 y la calidad extraordinaria de buena parte de ellos, dificultó que otros muchos tuvieran la proyección pública que se merecían. Uno de estos artistas que permaneció en un segundo plano fue Eric Andersen, autor de grandes canciones, poseedor de tres Series Doradas y un músico con una larguísima trayectoria artística, parte de ella en Europa y que aun se mantiene en activo a sus 72 años.

Andersen nunca vio sus discos publicados en España y es un artista absolutamente desconocido en nuestro país, pero los seguidores de Caravana tuvimos la gran suerte de escuchar su música.

Andersen nació el 14 de febrero de 1943 en Pittsburgh (Pensilvania), pero desde adolescente se movió por el país, estuvo en San Francisco, en Boston y finalmente en New York. Eric descubrió la “luz” musical en un concierto de Elvis, aunque su relación con Tom Paxton fue la que le motivó a vincularse al movimiento del nuevo folk. Como tantos otros, a partir de 1964 y con tan solo 21 años, se movió por los cafés y locales de conciertos del Greenwich Village en plena ebullición en aquellos tiempos. Descubierto por la emerita compañía discográfica Vanguard Records, que tantos y tan buenos artistas y discos de folk promovió, le contrata y ya en 1965 graba su primer lp.

“Today is the Highway” es un excelente disco de folksong, en la más pura esencia de los grandes discos que en ese momento estaban realizando Tom Paxton, Phil Ochs, Fred Neil, Tom Rush o Hamilton Camp, todos ellos en la senda abierta por el “Freewheelin'” de Bob Dylan. Eric se acompaña con su guitarra y su armónica y su mujer de entonces, la cantante de folk británica Debbie Green, le acompaña en dos canciones con su guitarra. La preciosa voz de Eric tiene ecos de Hamilton Camp y su forma de tocar la guitarra recuerda al mismísimo Dylan.

Todas las canciones son suyas, excepto el clásico “Baby please don't go” del bluesman Big Joe Williams. Todas son buenas y algunas extraordinarias como “Dusty box car wall”, que tres años después sería su primer Serie Dorada en Caravana, llegando muy merecidamente al número 2 del Caravana Hit Parade; canción que puede ser considerada como una de las grandes, grandes, de aquellos años. Pero hay otras muchas canciones destacables: “Plains of Nebrasky-O” “Looking glass”, “Bay of Mexico”, “Come to my bedside”, “Song to J.C.B” o la que da título al disco, “Today is the highway”. La temática de las canciones de Andersen aunque contiene referencias políticas y sociales progresistas, como la mayoría de los folksingers de aquellos años, sin embargo tiene un mayor peso las canciones de amor o intimistas.

El lp, como sucedió con la mayoría de los discos del nuevo folksong no tuvo éxito de ventas. Un año después y coincidiendo con su participación en el festival folk de Newport, aparece su segundo y en mi opinión mejor lp, “'Bout changes & Things”.

Un disco de plena madurez, con diez canciones propias y una versión del clásico “That's alright mama” y otra del folksinger ingles Ewan MacColl, “Champion at Keeping them Rolling”. El disco, siendo todo él estupendo, tiene dos maravillas, que por si solas merecen la pena: “Thirsty boots”, de la que Judy Collins haría una inolvidable versión, tan aclamada en Caravana, y “Violets of Dawn”, de la que también The Blues Proyect realizarían una versión fantástica. Otras estupendas canciones son “The girl I love”, “The hustler”, “Close the door lightly when you go”, o la ya mencionada de Ewan McColl. Eric canta, toca la guitarra y la armónica y de nuevo le acompaña en dos canciones Debbie Green como segunda guitarra y hay una novedad, Harvey Brooks, un gran músico de estudio presente en numerosos discos de folkrock, toca el bajo eléctrico en otras dos canciones.

Curiosamente un año después graba el mismo disco, con acompañamientos más amplios y arreglos algo diferentes y lo titula “'Bout changes & Things, Take 2”. Si la primera versión era un disco de folk, esta segunda toma es un disco claramente de folkrock, con la ayuda además de Debbie Green y Harvey Brooks, de Herb Lovelle a la bateria y Paul Harris a los teclados. A mi me gustan ambos lps, aunque si hubiera que elegir me quedaría con la versión estrictamente folk.

Andersen da un nuevo y pronunciado giro a su música y en 1968 publica un sorprendente lp de sarcástico nombre, “More hits from Tin Can Alley”. Todas las canciones son suyas y el estilo es diverso, desde folkrock a ciertos aromas country, pop, blues, canción popular de los años 40…Un disco que con todas las salvedades podría recordar al “Selfportrait” de Dylan. Eric esta acompañado de la flor y nata de los músicos del folkrock y country rock: Al Kooper, David Briggs, Kenny Buttrey, Bobby Gregg, Paul Griffin, Norbert Putman, Paul Harris….y muchos más, que dan como resultado un disco con un sonido sólido y variado. A pesar de ello, siendo un lp que suena bien (no podía ser de otra manera con esos instrumentistas) resulta un disco algo deslavazado, sin un hilo conductor y sin ninguna canción que enganche. El lp tampoco tuvo ventas apreciables.

En 1969 Andersen cambia de discográfica y publica un nuevo disco, titulado con su nombre. Es un disco en el que combina folkrock y country rock, aunque con predominio de este último. Es un disco mucho mejor trabado, la calidad media de las canciones, todas composiciones suyas, es buena y le vuelven acompañar algunos de los instrumentistas de Nashville del disco anterior, pero con un sonido y unos arreglos más sencillos: David Briggs, Kenny Buttrey, Paul Harris, Norbert Putnam y Charley McCoy.

En poco tiempo aparecerán dos discos más “Avalanche” y “A country dream”. En ellos Andersen transita por el pop, las baladas con aire folk y sobre todo el country. Son dos lps de menor interés. Suenan bien, ya que sigue con sus fieles acompañantes de Nashville, pero no logran enganchar, ni tienen una personalidad definida. Ya es significativo que el segundo de los dos lps comience con una versión, a olvidar, de nada menos que “Sittin' on the dock of the bay” y hay otra versión, en este caso bastante mejor, de la inmortal “Lovesick blues” de Hank Williams. Hay también otras dos canciones de Bill Pursell y todo hacía temer que Andersen había perdido su gran capacidad creativa.

Afortunadamente fue una falsa alarma, a Andersen aun le quedaba cuerda para rato, aunque pasaron más de dos años y un nuevo cambio de discográfica, hasta la publicación de “Blue River”, que no solo supondría su recuperación artística, sino que además, por primera vez, entró en las listas de ventas de Billboard, aunque en un modesto puesto 169.

En este excelente lp, en la que de nuevo todas las canciones salvo una son composiciones propias, Andersen, aparte de sus habituales instrumentistas, contó con otras brillantes colaboraciones como Joni Mitchell, The Jordanaires (¡!) o David Bromberg. Con este disco Andersen reaparece en Caravana (eso sí por ultima vez), logrando dos Series Doradas, “Blue River”, 4 semanas entre los diez primeros puestos del Caravana Hit Parade, llegando hasta el número 4 y “Round the bend”.

Es un disco de folkrock con ligeros toques country. Los arreglos son magníficos, en su punto, con un sonido bien trabado, la mayoría son baladas de medio tiempo. Además de los dos Series Doradas, hay canciones formidables: “Is it really love at all”, “Wind and sand”, “Faithfull”, y sobre todo “More often than not”, una canción soberbia, quizás la mejor del disco.

Tras esta magnifica grabación, Andersen grabó el lp “Stages”, que no se sabe muy bien porque desapareció en la discográfica y no se encontró hasta el año 1991, siendo publicado entonces con el nombre añadido de “The lost album”. Es un buen lp, en la misma línea de “Blue River” pero claramente inferior.

En 1975, cambia otra vez de compañía discográfica y publica un nuevo disco “Be true to you”. Un lp agradable, bien hecho, con el oficio de un artista que lleva ya mucho tiempo en el mundo de la música. El estilo es esa mezcla de country, pop, algo de folk y hasta toques de smooth jazz, similar a James Taylor, Jackson Browne o incluso Jim Croce, en la que aparecen por primera instrumentos de viento. Sorprendentemente es el disco con el que más ventas obtuvo, llegando hasta el número 113 de Billboard.

En 1976 aparece un nuevo lp, “Sweet surprise”, similar al anterior, aunque algo más rock y más pop, con menos tinte country y ya sin apenas rastros de folk. Es otro buen disco, con arreglos más sofisticados, pero sin un gancho especial.

A finales de la década Andersen forma junto con John Sebastian y los jóvenes folksingers Happy Traum y Artie Traum un grupo de folk llamado “The Woodstock Mountain Revue, de fugaz trayectoria. Poco después abandona Estados Unidos y se va a vivir a Noruega, de donde procedía su familia. En 1980 publica el disco titulado “Midnight son”, un disco estrictamente de rock, salvo dos preciosas balada folkrock, “Picture of my heart” y “Messiah”. Es un lp con evidentes similitudes a lo que en Reino Unido se estaba conociendo como “new wave”. A mi me parece un buen disco y desde luego claramente mejor que los inmediatamente anteriores.

En 1988, de nuevo en Estados Unidos publica el disco “Ghosts upon the road”, con una sombría portada. Es una grabación también esencialmente de poprock, aunque con una instrumentación y arreglos mas suaves, con claro predominio de baladas, con una presencia del acordeón, que en algunos momentos recuerda a los buenos discos que en aquellos mismos años estaba haciendo John Cougar. Hay tres canciones excelentes, a la altura de sus mejores canciones: “Trouble in Paris”, “Irish Lace” y sobre todo la impresionante “Ghosts upon the road”.

En 1990 forma con Rick Danko (antiguo miembro de The Band) y Jonas Fjeld (folksinger noruego) el grupo “Danko, Fjeld, Andersen”, grabando tres discos y manteniendo actuaciones durante la practica totalidad de la década, aunque luego le seguirían acompañando en sus discos posteriores.

En 1998 publica el disco “Memory of the Future”, que se puede considerar un claro regreso al folkrock, por supuesto actualizado y con arreglos de viento. Es un gran disco en el que Eric es acompañado además de por sus colegas Danko y Fjeld, por el acordeón de Garth Hudson (otro memorable miembro de The Band), la guitarra de Richard Thompson y por encima de todos el multiinstrumentista Robert Aaron, cuya influencia se notará en buena medida en este disco y en los siguientes de Andersen. Todas las canciones son buenas, como las preciosas “Blue Heart” o “Rain falls down in Amsterdam”, incluso la que da título al disco, con arreglos que recuerdan a los grandes discos de Marvin Gaye de su ultima época o la canción “Sex with you”, que a su vez recuerda a Leonard Cohen. El disco finaliza con una preciosa versión de la gran canción de Phil Ochs, “When I´m gone” y otra magnifica canción de Andersen, “Hills of Tuscany”.

Como digo la voz de Andersen ha adquirido una textura mezcla de Gaye, Cohen y del propio Tom Waits. Resulta sorprendente que un disco de esta gran calidad y a la vez comercial y accesible, no haya tenido éxito, siendo uno de los mejores cds que yo recuerde de la década de los 90.

Eric inaugura el nuevo siglo con el disco “You can't relieve the past”, un nuevo tour de force de este músico. Varias canciones están compuestas con Townes Van Zandt y hay una versión de nada menos que Lou Reed, la que da título al cd. Esta es una grabación con un sonido mas duro, con bastante influencia del bluesrock o de countryrock sureño, en algunos momentos recuerda al Dylan de “Highway 61 Revisited”, en otros a Tom Waits, a los músicos de New Orleans, encontramos aromas fronterizas y también del folkrock de los años 60…En definitiva un disco muy variado, posiblemente tan bueno o mejor que el anterior. Este disco da sopas con onda a la mayoría de los cds de la llamada “Americana”, que se puso de moda precisamente en aquellos años y sin embargo hay que lamentar de nuevo su escasa repercusión de ventas.

En el año 2003 aparece “The beat avenue”, un disco que supone una vuelta al sonido mas rockero. Es un doble cd, en el que el segundo lo ocupan dos canciones de 10 y 15 minutos (la que título al disco). Es otra buena grabación, sin duda menos creativa y atractiva que los dos anteriores discos, pero en todo caso de indudable interés.

En el año 2004 publica el cd “The street was always there”, todo el dedicado a versiones de grandes iconos del folksong de los años 60: Dylan, Ochs, Fred Neil, Tim Hardin, Paul Siebel, Buffy Sainte-Marie, David Blue, Peter Lafarge, Patrick Sky…Es una grabación que no ha despertado buenas criticas. La verdad es que atreverse a hacer versiones modernizadas de algunas de las canciones mas emblemáticas del nuevo folk norteamericano no es tarea fácil; hay gustos para todo y a mí en general no me disgusta este disco.

Andersen, que debe ser tozudo, repitió con su siguiente disco “Waves”, aunque abriendo la perspectiva, incluyendo esta vez, además de Ochs, Neil y Dylan, a Lou Reed, Tom Rush, Lovin Spoonful, Tim Buckley y Tom Paxton, con una atractiva y curiosa versión de “Rambling boy”. Y lo mismo que en el anterior prefiero las originales, pero en general no me rechina ninguna versión y algunas me gustan bastante, a pesar del fuerte tono rock que impregna la mayoría de las versiones.

Andersen sigue en activo. Grabando discos (el último del año 2014 dedicado a la obra de Albert Camus) y dando conciertos.

En definitiva, estamos ante un gran músico, de larga y variada trayectoria, que si bien nunca ha abandonado del todo sus brillantes orígenes de nuevo folksinger, ha transitado otros estilos y aun con sus altos y bajos, tiene una obra que merece la pena rescatar.

rockyboy; 21-03-15

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MELANIE
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Garden In The City

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Gather Me

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Candles In The Rain

En la larga y fascinante trayectoria de nuestra vieja Carreta hay cuestiones que no dejan de llamar la atención, como por ejemplo la presencia de la folksinger MELANIE. Esta fue una de las cantantes femeninas con más Series Doradas en la historia de Caravana, nada menos que 17 en su primer periodo y 4 más en la segunda etapa, nueve de las cuales llegaron a estar entre las diez primeras del Caravana Hit Parade y cuatro consiguieron encaramarse hasta el número 2.

Pero hay más. Melanie se “estrenó” en Caravana como una Estrella Misteriosa, “Rigel”, con su gran canción “Garden in the City”. Y también fue la protagonista de hasta 5 hojas semanales (biografías o lps de la semana) proeza que muy pocos de los músicos favoritos de Caravana lograron. Hojas semanales de cuya lectura se desprende un apoyo cerrado y una gran admiración por esta cantante.

Sin embargo Melanie no ha sido una de las artistas, ¿como decirlo? que haya despertado grandes entusiasmos o pasiones entre los viajeros de la Carreta, a diferencia de otras cantantes como Joni Mitchell, Joan Baez, Carly Simon o Judy Collins, por no hablar de otras más alejadas de su estilo como Patsy Cline, Brenda Lee, Petula Clark, Tammy Wynette o Dionne Warwick. Y es que la obra de Melanie es compleja, diversa, desde luego irregular y no fácil de definir.

Como se suele decir ahora, Melanie fue un “verso libre” del nuevo folksong norteamericano de finales de los años 60 y principios de los 70, que guarda algunas similitudes con Joni Mitchell o con Laura Nyro, pero con características muy peculiares que la acercan al gospel, al blues, al pop, al country o incluso a la canción de cabaret alemana de los años 20, pero también al estilo más desnudo de los folksingers de Elektra de mediados de los años 60, sobre todo en sus actuaciones y grabaciones en vivo.

Dicho esto ¿se puede considerar a Melanie una folksinger? Sí, en la misma medida que consideramos a las citadas Joni Mitchell, Laura Nyro o Judy Collins y como acabo de señalar, la esencia folk de Melanie es patente desde sus inicios artisticos y en muchas de sus canciones de los primeros años o en sus discos en vivo; y de hecho, en sus fotografías más conocidas y representativas, aparece acompañándose de la guitarra, en unas poses muy parecidas a las iniciales de Joan Baez.

Melanie nació en New York en febrero de 1947, hija de un músico folk ucraniano (su nombre completo es Melanie Safka) y una cantante de jazz de origen italiano. Un sugestivo cocktail. Melanie empezó muy joven, con menos de 20 años a actuar en los cafés del Greenwich Village como una folksinger más, acompañándose de su guitarra.

La discográfica Columbia la fichó en 1968 y grabó dos singles, el segundo de ellos tenía como cara a) “Garden in the City” y como cara b) “Why didn´t my mother tell me”. Ninguno de los dos discos obtuvo éxito de ventas ni reconocimiento de la crítica especializada…. salvo por parte de Caravana. El olfato musical de Ángel y Charly descubrieron la calidad y las posibilidades de esta artista, convirtiendo a “Garden in the City”, como ya he indicado, en Estrella Misteriosa, su primer Serie Dorada y número 2 del CHP.

Columbia tuvo mucho menos ojo y rescindió el contrato y fue la Compañía Buddah Records la que la contrata pocos meses más tarde.

Su primer single con la nueva discográfica, “Bobo’s party”, fue una canción en el más clásico estilo del folk song de mediados de los años 60, en la que la peculiar voz de Melanie a la máxima potencia de la que era capaz y su guitarra se ven acompañados de unos tenues arreglos orquestales. No es una mala canción, pero muy inferior a su “Garden in the city”. Sorprendentemente fue un gran éxito en Francia.

Tras este single llegó su primer lp, “Born to be”, (que más tarde se comercializaría también como “My first álbum”). Un disco variado en la línea del folk innovador, con algunos ecos de la música de Kurt Weil, con una buena versión de “Mr.Tambourine Man”, si bien casi todas las canciones están escritas por la propia Melanie. En general el lp no esta mal pero como muchos otros de aquellos años y en lo único que resulta más llamativo es por la voz muy especial de Melanie.

En ese mismo año 1969 graba un nuevo single con la canción “Beatiful people”, más suave, muy en la onda del Sonido de California, una buena canción que triunfaría sobre todo en Holanda. A finales de ese mismo año aparece el lp “Affectionately” (también editado como “Melanie”), sin un estilo definido, un disco mucho mas pop, con poca personalidad, quizás el mas flojo de sus primeros años y que se queda en el número 196 de las listas de ventas.

El lanzamiento al éxito de Melanie llegaría por su actuación en el festival de Woodstock, en un doble sentido, darse a conocer ante una magna audiencia e inspirarse ante la reacción de los asistentes que encendieron velas para acompañar su actuación, lo que inspiro su primer gran éxito en Estados Unidos, “Lay Down/Candles in the rain”. Realmente se trata de dos canciones diferentes, la primera compuesta por Melanie y grabada con el imponente acompañamiento de The Edwin Hawkin Singers y la segunda una cortísima y preciosa balada acústica compuesta por James Taylor.

Centrándonos en “Lay down”, grabada en 1970, es una obra ya de madurez, con evidentes influencias gospel y en la que los Edwin Hawkin Singers respaldan y a la vez realzan la voz de Melanie. Fue su segundo Serie Dorada, número 3 en nuestro CHP, número 4 en las listas norteamericanas y número 1 en otros países, iniciándose una brillante trayectoria discográfica y de ventas.

El lp “Candles in the rain”, es el primer gran disco de Melanie, en el que aparte de las canciones ya citadas, incluiría “Carolina in my mind”, una estupenda versión de este gran tema de James Taylor, cuarto Serie Dorada y tercer número 2 del CHP; una buena versión de “Ruby Tuesday”; otra de las canciones mas populares de esta cantante, “What have they done to my song, ma”, de nuevo con influencias de la música del cabaret berlines de los años 20 y 30; “Citiest people”, “The good guys” o “Dream Seller”.

Hay que subrayar que en los magníficos resultados de este lp y de los siguientes, sin duda tuvo mucho que ver los arreglos y la producción de su marido Peter Schekeryk.

El año 1970 sería igualmente el del gran éxito de Melanie en el Festival de la Isla de Wight.

También llegaría “Peace will come”, composición suya y en mi opinión una de sus baladas folkrock más conseguidas, tercer Serie Dorada y segundo número 2 en nuestras listas. Igualmente fue una buena canción “Stop I don't wanna hear it anymore”, nuevo Serie Dorada, en este caso con aires del folk irlandés.

A finales de 1970 se edita “Leftover wine”, grabado en vivo en el Carnegie Hall de New York, con Melanie acompañada solo de su guitarra, con un recorrido sobre todo por sus primeras canciones, en el más puro estilo folk años 60, que despierta grandes aplausos del público, pero que personalmente no me seduce demasiado. Sus ventas fueron muy apreciables para el tipo de lp que era, llegando al número 33.

En 1971 aparece un nuevo lp “The Good book”, quizás sin temas tan brillantes como los de “Candles in the rain”, pero igualmente de gran interés y calidad, con dos buenas versiones de Dylan (“Sign on the Window”) y de Phil Ochs (“Chords of fame”). Un disco de folkrock con unos arreglos muy bien construidos y nada estridentes. Sin embargo por esa ausencia de canciones de tirón, representó un menor éxito de ventas quedándose en el numero 80 y sin ningún Serie Dorada.

Aprovechando el éxito que había ido adquiriendo Melanie y su abandono de la compañía, su discográfica ofrece en 1971 un lp con el título de “Garden in the city”, que recoge grabaciones o regrabaciones de canciones anteriores, entre ellas las dos Series Doradas referidas (“Garden in the city” y “Stop I don't wanna hear it anymore) y algunos otros títulos apreciables como una buena versión del “Lay lady lay” de Dylan.

A finales de ese mismo año 1971, el single “Brand new key”, arrasa en las listas, llegando al número 1 en Estados Unidos, Canadá, Australia y muy buenos puestos en otros muchos países, suponiendo el mayor éxito en la historia discográfica de Melanie. Fue también Serie Dorada, aunque no llegó a los diez primeros del CHP.

Esta canción fue el anticipo del lp “Gather me”, su tercer gran obra, posiblemente su mejor disco, con excelentes momentos como “Railroad”, “Center of the circle” (número 2 del CHP), “Ring the living bell” (número 6 del CHP), “Baby day”, “What wondrous love” (número 7 del CHP), todas ellas Series Doradas y también otras estupendas canciones como “Little bit of me”, “Someday I´ll be a farmer”, “Steppin'” o “Some say”. En definitiva prácticamente todas las canciones son buenas o muy buenas. Un disco con un sonido y unos arreglos brillantes, variados.

A partir de “Gather me”, se inició el paulatino declive de Melanie, al menos como folksinger innovadora. “Stoneground words” aparecido a finales de 1972, no es un mal disco, tiene aires en algunos cortes de country rock, en otros hay mayor influencia pop y en general se escucha con agrado, pero sin producir un impacto especial. Hay dos Series Doradas, “Together alone” y “I´m not a poet”, que alcanzaron los puestos 7 y 4 respectivamente del CHP, una excelente versión de la preciosa canción de Pete Seeger “My Rainbow Race” y también es destacable la canción que da titulo al lp.

En 1974 aparece “Madrugada”, un nuevo lp con fuerte impacto en las listas de Caravana, obteniendo cuatro Series Doradas: una muy buena versión de la inmortal canción de Goffin & King, “Will you still love me tomorrow”; una versión buena, pero muy distante de la original de Judy Collins e incluso de la de Neil Diamond, de “I think it´s goin to rain today”; otra versión de “Lover´s cross” de Jim Croce; y “Love to lose again” de la propia Melanie. Se incluyen también versiones de “Wild Horses” de The Rolling Stones y de “Pretty boy Floyd” de Woody Guthrie. Sin duda es un buen lp, aunque sin exagerar y que marca la evolución definitiva de Melanie hacia el country pop y el pop, manteniendo solo algunos momentos de folk. Cambio que paradójicamente no le sirvió para ampliar su público, siendo este lp el último que entro en las listas de Billboard, aunque en el puesto 192.

Los lps siguientes acentúan el giro estilístico, apenas hay composiciones propias, aparecen cada vez mas standards de Broadway, de la música pop, del Sonido de Detroit….Melanie se convierte en otra artista. Sigue en activo en las siguientes décadas, grabando discos regularmente, siendo el último del año 2012. Pero ya alejada del éxito, si bien sus grandes canciones perviven y son interpretadas por numerosos artistas de lo mas variados estilos desde Ray Charles a Dolly Parton, desde Mott the Hoople a New Seekers, Alison Moyet, Bjork, Nina Simone, Olivia Newton-John….

Como ya he indicado en la segunda etapa de Caravana aun lograría otras 4 Series Doradas, manteniendo el apoyo que a lo largo de su carrera artística le prestaron Ángel y Charly.

Melanie nos dejó al menos tres grandes lps y un buen puñado de estupendas canciones. Fue una excelente compositora, con letras a veces muy criticas y generadoras de controversia social, pero al abandonar su estilo inicial o agotar su capacidad creativa de los primeros años, se transformó en otra digna cantante, pero distante del interés y calidad de sus años de folk innovador.

rockyboy; 09-01-15

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FOLKSONG 65, UN MAGNIFICO ESTRENO EN CARAVANA
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En la primavera de 1966 algunos viajeros de Caravana tuvimos la suerte de adquirir el lp “Folksong 65”. Lo tengo machacado de tanto escucharlo y desgraciadamente a pesar de su calidad no me consta que se haya reeditado en cd.

Se trataba de la celebración del 15 aniversario de la discográfica “Elektra Records”, que había tenido lugar el año anterior y suponía una especie de carta de presentación de su nueva generación de cantantes y grupos del folk renovado y del folk blues. Este disco fue, además, la brillante irrupción de los músicos de esta compañía en nuestra Caravana, que durante la segunda mitad de los años 60 nos brindarían muchas y formidables canciones.

De “Folksong 65” surgieron nada menos que cuatro magnificas Series Doradas: “So early in the spring” de Judy Collins, “The last thing on my mind” de Tom Paxton, “Girl of The North Country” de Hamilton Camp y “Power and Glory” de Phil Ochs, cuatro nombres que a partir de ese momento ya serian míticos en la historia de nuestra vieja Carreta. Cuatro canciones de sobra conocidas y admiradas por todos los seguidores de esta Wiki, por lo que no me voy a detener en ellas.

Pero “Folksong 65” tenía mucho más y reflejaba muy bien la gran diversidad y el espíritu innovador que caracterizaba a “Elektra Records” en aquellos años. Significativamente buena parte de las canciones mostraban una fuerte influencia del blues, más que del folk tradicional norteamericano; algo que ya pudimos comprobar en los orígenes de Bob Dylan.

El disco comenzaba con Tom Rush y “Long John”, un folkblues, que nos daba a conocer a otro portentoso artista, con una canción impactante, acompañado al bajo por Bill Lee y con la armónica de John Sebastian.

Otro imponente blues, era “Linin' track”, cantado a capella por el trío Koerner, Ray & Glover, de breve pero intensa obra discográfica y al que dedicaré próximamente una entrega de esta sección.

Dick Rosmini fue un brillante guitarrista de corta trayectoria, con unos primeros lps con un repertorio y estilo esencialmente folk, que a finales de los años 60 derivó hacia versiones de standards con unos arreglos pop, para después abandonar su trayectoria en solitario, permaneciendo como esporádico músico de estudio. Aquí nos brinda una deliciosa versión de la clásica “900 miles” con su guitarra de doce cuerdas, acompañado de Gene Estes a la batería y Red Mitchell al bajo.

La Paúl Butterfield Blues Band, de sensacionales recuerdos en Caravana, nos ofrece “Born in Chicago”, un potente blues, aperitivo de los lps que irían grabando en los años siguientes y a los que hace ya tiempo dedicamos una colaboración en la Wiki en la sección “Volver a escuchar”.

Kathy Larish y Carol McComb, Kathy and Carol, fueron un dúo de voces prodigiosas, que desgraciadamente solo grabaron un lp, eso sí precioso, puro folk en la tradición de la gran cantante Jean Ritchie, con la mitad de las interpretaciones a capella y el resto con delicados acompañamientos de guitarra. Se separaron poco después de aquella grabación, dedicándose Kathy a otras actividades artísticas, manteniendo Carol su relación con la música folk en diversas iniciativas. En el año 2010 se volvieron a juntar grabando un nuevo disco, que no he tenido ocasión de escuchar y dando conciertos. La canción en “Folksong 65” es “Fair beauty bright” y es realmente deliciosa.

Mark Spoelstra fue un folksinger, compositor y buen guitarrista, en la línea de fuerte compromiso político de los primeros discos de Phil Ochs y con una voz muy agradable. Actuó con Dylan que le influyó bastante en términos musicales. Grabó varios discos con Folkways Records y después de su paso por Elektra montó un trío más bien country, The Frontier Constabulary. En la mitad de los años 70 se convirtió en predicador grabando algún disco de gospel, manteniendo esporádicamente actividades musicales. “While winged dove”, su aportación a este disco es una buena muestra del nuevo folksong de mediados de los años 60.

Fred Neil, fue otro folksinger y compositor querido y admirado en Caravana, aunque su presencia fue muy reducida entre nosotros. Su canción “Blues on the ceiling”, es una de sus mejores composiciones y además de su inolvidable voz, Neil toca la guitarra de doce cuerdas y esta acompañado por Félix Pappalardi al bajo y Pete Childs a la guitarra.

Por ultimo Bruce Murdoch, otro folksinger y compositor en la estela del compromiso político, que también recuerda a Ochs, con una preciosa voz que parece una mezcla de Paúl Simon y P.F.Sloan y buen guitarrista. La canción incluida aquí, “Rompin' Rovin' days”, es muy buena, en la línea de “Farewell my friend”, su posterior y único Serie Dorada en caravana. Murdoch tuvo una reducida carrera discográfica, evolucionando como otros muchos folksingers hacia el folkrock, con resultados más discutibles.

Pero en “Folksong 65” no solo están estos brillantes intérpretes. También aparecían magníficos acompañantes. Además de los ya citados, nos encontramos a Eric Weissberg acompañando a Judy Collins, a Red Mitchell que también acompañaba al bajo a Hamilton Camp, a Felix Pappalardi que también acompañaba al guitarron a Tom Paxton y a Danny Kalb (futuro Blues Proyect y participe en múltiples grabaciones e iniciativas musicales de los años 60 y 70) que acompaña a Phil Ochs.

En definitiva un gran disco, cuyo valor comprendió rápidamente Ángel Álvarez, que inició una fructífera relación con “Elektra Records”, de la que los viajeros de Caravana fuimos privilegiados beneficiarios.

rockyboy; 21-11-14

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TOM RUSH
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Tom Rush (1965)

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Tom Rush (1970)

En la primavera de 1966, algunos viajeros de Caravana tuvimos la gran suerte de adquirir el lp “FOLKSONG 65”, un maravilloso recopilatorio con el que la compañía discográfica Elektra Récords celebraba su décimo aniversario. Muy pronto comentaré de manera detallada este disco, con el que se inició la era dorada de un sonido distinto en nuestra vieja Carreta.

Aquel disco tenía como primera canción “Long John”, interpretada por un desconocido Tom Rush, al que acompañaban John Sebastian, líder de Lovin Spoonful y Bill Lee. Era una impresionante canción folk con fuertes influencias de blues, que Rush interpretaba con una gran fuerza. Me impactó enormemente y enseguida esperé con interés nuevas grabaciones de ese artista. Pero a diferencia de otros grandes nombres de aquel recopilatorio (Judy Collins, Phil Ochs, Tom Paxton, Hamilton Camp o The Paul Butterfield Blues Band, ¡vaya selección!) Tom Rush tardó algún tiempo en aparecer en nuestras listas y en lograr Series Doradas.

Rush lograría ocho Series Doradas en la primera época de Caravana y otros dos más en la segunda, sin embargo su calidad y su figura quedaron algo eclipsadas por otros dos gigantes del folk “made in Elektra”, Ochs y Paxton. Y hoy su recuerdo es tan solo patrimonio de los viajeros de Caravana y de los forofos del folk norteamericano, a pesar de que todavía en diciembre del 2012 dio un concierto en el Symphony Hall de Boston, que fue grabado en un doble cd y en un dvd. En ese concierto en Boston, Rush conmemoraba nada menos que 50 años dedicado a la actividad musical.

Tom nació en febrero de 1941 en Portsmouth, en la costa de New Hampshire (que los conocedores dicen que es preciosa). De buena familia, estudió en la Universidad de Harvard, aunque desde muy joven simultaneó los estudios con la actuación en cafés y clubs de la región, con un repertorio de canciones folk tradicionales.

En 1962 graba su primer lp con un concierto en vivo en el local “The Unicorn” de Boston. Es un disco en el que Rush esta acompañado por Fritz Richmond al bajo y Gordon Edwards a la armónica. El repertorio son canciones de folk tradicional, entre las que destaca una buena versión de “The Old 97”, y dos emblemáticas canciones de Woody Guthrie (“Talking Dust Bowl” y “Pretty boy Floyd”) El estilo de Rush está claramente influido por Guthrie y por los bluesman de los años 40. Un disco, en definitiva, que podríamos considerar como de folk blues y en el que destacan la hermosa y poderosa voz de Rush y su destreza en la guitarra.

Un año después aparece “Got a mind to ramble”, un disco mucho más maduro, en el que Rush cuenta de nuevo con el apoyo de Fritz Richmond al bajo. En mi opinión es un magnifico disco, a la altura de los mejores que en aquellos primeros años 60 estaban marcando la explosión del nuevo folk norteamericano. Hay canciones tradicionales, o versiones de canciones de conocidos folksingers o bluesmen: Merle Travis, Jim Garland, Big Bill Bronzy o Jesse Fuller. La voz de Rush es mucho más melodiosa y modulada y sus arreglos de guitarra son magníficos.

Algo después se pública “Blues Songs and Ballads”, otro buen disco en la misma línea que el anterior, quizás con un mayor peso de la influencia del blues y en que destaca una versión muy especial de la gran clásica “Bárbara Allen”.

Como nos podemos imaginar, estos dos discos, que después se han reeditado como uno solo, tuvieron escasa repercusión en ventas.

Tom es fichado por “Elektra Récords” en plena campaña de impulso de los nuevos folksingers. El primer resultado es un lp de 1965 denominado simplemente “Tom Rush”. Es otro magnífico disco de folk, en el que le acompañan Félix Pappalardi, Bill Lee y John Sebastian. El lp no tiene desperdicio. Desde una estupenda versión de la tradicional “The Cuckoo”, hasta las versiones de otras dos clásicas de Guthrie (“Do-re-mi” y “I´d like to know”), otra excelente versión de “Panamá limited” de Bukka White o “Milk cow blues” de Kokomo Arnold, hasta una sorprendente versión de la canción de Mike Stoller (la mitad de Leiber & Stoller) “When she wants good lovin'”, que refleja muy bien dos características de Rush: procura buscar buenas canciones de autores sólidos y no se aferra a un estilo determinado. La voz y la guitarra de Tom brillan sin cesar en este gran disco de nuevo folk, en mi opinión el mejor de los realizados por el en su etapa folksinger.

En 1966 se publica el segundo álbum con Elektra, “Take a little walk with me”. Un disco sorprendente. La cara a) son versiones de clásicas del rock, entre otras de Chuck Berry o Buddy Holly y a Rush le acompañan nada menos que Al Kooper, Harvey Brooks, Bobby Gregg, Bruce Langhorne….y Bob Dylan al piano ¡bajo el nombre de Roosevelt Gook! Es una cara a) lógicamente de folk rock, que podríamos considerar, guardando muchas distancias, el “Highway 61 Revisited” de Dylan. La cara b) es folk tradicional, con el apoyo de Bruce Langhorne y Bill Lee y con dos composiciones de Rush y es en este lado aun folk, donde se estrena Rush en Caravana, con su primer Serie Dorada, “Sugar babe”. Es el primer disco de Rush que entra en las listas de ventas de Billboard, donde alcanzará el puesto 122.

Con este lp, Tom da por finalizada su etapa de folksinger tradicional. Dos años después pública “The Circle Game”, un disco ya abiertamente folk rock. Rush tira de los nuevos compositores del folk más evolucionado: Joni Mitchell (3 canciones), James Taylor (2) y Jackson Browne (1), además de dos canciones propias. Le acompaña un grupo numeroso de instrumentistas. El tono general del disco es bueno, con al menos cuatro canciones estupendas: “Something in the way she moves”, “Urge for going”, “No regrets” y “The circle game”, las tres primeras llegaron a ser Series Doradas y la excelente “No regrets” alcanzo el número 7 del Caravana Hit Parade. El lp fue el más vendido de la carrera musical de Rush, llegando al número 66.

Rush cambia de compañía discográfica, fichando con CBS Columbia y en 1970 pública un nuevo lp, titulado simplemente “Tom Rush”. Este disco, que no tuvo especial eco en Caravana, es en mi opinión la mejor grabación, de lejos, de su etapa folk rock. Es un disco que cuenta con el veterano Ed Freeman en la producción, con unos equilibrados y bellos arreglos orquestales en algunas canciones y en otras con el apoyo de un grupo de instrumentistas de la onda folk rock muy valiosos como David Bromberg, Ron Carter o Red Rhodes. De nuevo Jackson Browne con dos canciones y James Taylor con una, son escogidos para un disco que tiene canciones preciosas como “Old man song”, “Lullaby”, Child´s song” y otras también de gran interés como “Driving wheel”, “Rainy day man”, “These days” o “Drop down mama”. Es un lp de absoluta madurez, delicioso de escuchar y que no tiene ninguna canción de relleno. Alcanzo el número 76 de Billboard.

Ese mismo año pública “Wrong end of the rainbow”, prácticamente con el mismo equipo que el anterior lp. Es un buen disco, aunque desde luego no llega a la altura del precedente. La grabación incluye cuatro composiciones propias de Rush, además de dos versiones de James Taylor y una de una nueva figura del country rock, Jesse Winchester. Hay muy buenas canciones como la que da título al disco y otras como “Biloxi”, “Gnostic Serenade” o la primera versión de “Merrimack County”, que fue Serie Dorada y número 10 de nuestro Caravana Hit Parade. Lograría el número 110 de ventas.

En 1972 aparece un nuevo lp, “Merrimack County”, con una nueva banda instrumentista, ya sin la producción de Ed Freeman y con un sonido algo distinto, más cercano al nuevo country rock de principios de los años 70 que al folk rock de la segunda mitad de los años 60. Aunque es un lp que triunfó por todo lo alto en Caravana, a mi no me parece tan bueno como los dos anteriores. Es el disco con mayor número de composiciones propias de Rush, seis. Hay tres Series Doradas: “Gypsy boy”, “Wind on the water”y “Gone down river”, estas dos ultimas entraron entre las diez primeras del Caravana Hit Parade, llegando a los números 3 y 7 respectivamente. Hay dos versiones con tintes más pop, como “Mother Earth” de Eric Katz y “Jamaica say you will” de James Taylor. Insisto, no es un mal disco, pero resulta mucho menos brillante y menos personal de lo que nos tenía acostumbrado Tom Rush y de hecho tuvo una menor acogida, quedándose en el número 128 de Billboard.

Por ultimo en 1974 se pública “Ladies love outlaws”, un disco claramente de country rock, típico de la primera mitad de los 70. Tiene un intenso acompañamiento de instrumentos de viento y cuenta con la aportación vocal en algunas canciones de James Taylor, Carly Simon y Rupert Holmes. Hay versiones de Wayne Berry, de Bruce Cockburn, Guy Clark o Lee Clayton, que confirman ese giro country rock. Sigue habiendo buenas canciones como “Hobo´s mandolin”, “Indian woman from Wichita” (Serie Dorada de la segunda época de Caravana) y alguna otra. Hay un segundo Serie Dorada (también de la segunda época) “Clain on me”, un tanto gris. Y hay una nueva versión de “No regrets”, que no está mal, porque es en sí una gran canción, pero no llega al nivel de la primera versión. El lp lograría el número 124 de Billboard.

Este disco supone la última aparición de Rush en Caravana y tras él se abre un largo paréntesis de 8 años hasta la aparición de su siguiente lp, ralentizándose su carrera musical en las siguientes décadas.

Tom Rush, aunque, como he dicho al principio, es hoy un artista casi olvidado, fue un gran músico, con una gran y preciosa voz, un magnifico guitarrista, con un gran olfato a la hora de seleccionar su repertorio, compensando su limitada capacidad compositora. Un excelente folksinger de la gran hornada de Elektra Récords en la mitad de los años 60, con una digna evolución hacia los nuevos caminos del folk rock y algo menos interesante en el terreno del nuevo country rock.

rockyboy; 18-10-14

TF - 042
RENAISSANCE
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Da Capo

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Renaissance

Con los calores del verano de 1970 llegó a Caravana un grupo inglés, desconocido hasta entonces, con su primer lp, RENAISSANCE, despertando un gran interés por parte de los viajeros de la vieja Carreta. Algunos incluso nos preguntábamos si podríamos estar ante una repetición de la historia de nuestros admirados The Moody Blues, con los que sin duda había algunos elementos comunes, tanto en la trayectoria y pasado rockero de parte de sus componentes, como en el tipo de música que realizaban.

Efectivamente, aunque no lo pareciera, en RENAISSANCE estaban presentes dos excelentes músicos, Jim McCarty y Keith Relf, de aquel gran grupo de rock blues, de efímera pero brillante trayectoria, The Yardbirds, que unos años antes nos habían dejado cuatro Series Doradas, a los que había que añadir un tercero, en tareas decisivas en este caso de producción, Paul Samwell-Smith.

La irrupción de RENAISSANCE en Caravana fue espectacular, de cinco canciones que tenia el lp, cuatro fueron Series Doradas, una de ellas, “Innocence” llegó al número 1 del Caravana Hit Parade, donde se mantuvo dos semanas, otra, “Island”, alcanzó el número 2 y una tercera, “Wanderer” consiguió el número 3; y hubo un cuarto Serie Dorada, “Kings and Queens”, que aunque no llegó a estar entre los diez primeros puestos de nuestro CHP, tiene momentos excelentes.

Sin embargo RENAISSANCE, fue un brillante cometa, que no tuvo continuidad en Caravana, a pesar de que siguió publicando discos, (como enseguida veremos, con profundos cambios en su composición) de forma bastante frecuente en los años 70 y de manera mucho más espaciada en las siguientes décadas. Por tanto no estamos ante un grupo de un solo lp, triunfal, pero único, sino ante un grupo que tras su debut, no volvió a suscitar el interés de Caravana y para responder a la pregunta de por qué tuvo lugar esa desaparición, nada mejor que hacer un recorrido por la evolución del grupo.

Los originales RENAISSANCE y por tanto protagonistas de su primer lp, fueron además de los ya citados Jim McCarty (batería) y Keith Relf (guitarra, armónica y vocalista principal), su hermana Jane Relf (vocalista), John Hawken (piano y teclados) y Louis Cennamo (bajo) y contaron, como he señalado, con el productor y arreglista Paul Samwell-Smith.

Jim McCarty, Keith Relf, Paul Samwell-Smith, mas Chris Dreja y Anthony Top Toham crearon en el año 1963 el grupo The Yardbirds (aunque inicialmente tuvieron brevemente otros nombres). Como es sabido, su música estaba fuertemente influida por el blues tradicional norteamericano y de hecho su repertorio era mayoritariamente de canciones de aquel estilo. El grupo a lo largo de su no muy larga historia, tuvo una gran inestabilidad en su composición, entrando y saliendo diversos músicos, entre ellos Eric Clapton, Jimmy Page, Jeff Beck, ¡casi nada!. En 1968 se disuelven y es cuando Jim McCarty y Keith Relf deciden dar un profundo giro a su trayectoria musical.

Ambos músicos, que se habían convertido con el tiempo en los compositores principales de The Yardbirds, se propusieron realizar una música a medio camino entre el folk rock y el rock sinfónico, en la onda que ya algunos grupos ingleses estaban recorriendo de una música vanguardista con hondas raíces folk.

Su primer álbum, con la discográfica Elektra Records (¡como no!), con el mismo titulo del grupo, grabado en 1969, cuenta, como ya he avanzado, con cinco canciones todas ellas composiciones del dúo Relf-McCarty. El piano adquiere un papel decisivo, al igual que las voces de los hermanos Relf, con mucha mayor presencia la de Keith que la de Jane, salvo en la preciosa “Wanderer” protagonizada por Jane. Hay influencias, además del folk británico, de la música clásica, desde Chopin y Bach a Manuel de Falla y el Maestro Rodrigo o los grandes compositores-pianistas de finales del siglo XIX y principios del XX. Son canciones largas, dos en torno a los 11 minutos y la más breve de 4, con momentos de gran brillantez instrumental. Las cuatro Series Doradas, en mi opinión, son estupendas canciones y sin embargo, la que no lo fue, la quinta canción del disco, la mas larga, es más desigual, con un aliento más de rock psicodélico e incluso de rock blues, con buenos momentos y otros menos conseguidos.

Paradójicamente en un momento de fuerte eclosión del rock sinfónico, además de The Moody Blues, estaban surgiendo Pink Floyd, Camel, Génesis, Procol Harum, Yes, etc., la aparición de el lp de RENAISSANCE suscitó una amplia decepción de la critica especializada, que esperaban “otra cosa” de los tres antiguos componentes de The Yardbirds, mas en la línea de sus discos de rock blues o rock psicodélico. Si las criticas fueron decepcionantes, las ventas fueron desastrosas, el número 60 en las listas inglesas y el 10 en las de Holanda.

Tras las giras por Europa y Estados Unidos en la primavera de 1970, la crisis se instala en el grupo y curiosamente cuando este iniciaba su carrera triunfal en las listas de Caravana, se producía la marcha de Jim McCarty y Keith Relf, seguida al poco tiempo por la de Louis Cennamo.

Esa marcha del dúo fundador no fue óbice para que sus composiciones siguieran alimentando al grupo, casi en la totalidad de su segundo lp y parcialmente el tercer lp.

En ese verano del 70 el grupo se convierte en sexteto, permaneciendo en el mismo solo Jane Relf (que ya hemos visto había tenido un papel secundario) y John Hawken. Ese cambio solo sería el preámbulo. En enero de 1971 ya no quedaban en la banda ninguno de los miembros originales de 1969. Un año después solo quedaba uno de los que formaban la banda a principios del 71 y en los 20 años siguientes entrarían y saldrían en el grupo numerosos músicos, con vueltas incluidas.

Si por tanto no podemos hablar con propiedad del grupo RENAISSANCE, sino de los “grupos llamados o que compartieron el nombre de RENAISSANCE”, en lo que se refiere a sus discos pasa algo similar.

Su segundo lp oficial, “Illusion” grabado entre 1970 y 1971, pero publicado mucho mas tarde, salvo en Alemania, por razones de derechos, es una curiosa mezcla, en la que figuran todos los originales RENAISSANCE y parte de la segunda y tercera generación. En esta grabación mucho más pop y menos sinfónica, la voz de Jane adquiere nuevo protagonismo. El resultado fue desigual, alejado del sonido folk y del carácter innovador del primer lp,

Su tercer lp, “Prologue” (¡vaya titulo!), en el que definitivamente ya no hay ningún miembro del grupo original, cuenta ya con la adquisición de Annie Haslam, la que sería su voz femenina durante casi el resto de la trayectoria de RENAISSANCE hasta la actualidad; una voz mucho más poderosa y con mas registros que la de Jane Relf . Es un disco menos pop, algo más experimental, con mayores dosis sinfónicas. Que suena bien al escucharlo, pero que en general no produce impacto, salvo la voz de Annie y en el que hay una cancion con “excesivas” influencias del “Bolero” de Ravel.

En los siguientes lps, “Ashes are burning”, “Turn of the cards”, “Scheherazade and other stories”, se recuperaría en cierta medida el sonido del lp inicial, con mayor influencia del rock sinfónico y son discos de apreciable interés y calidad, que a mí me gustan más que el segundo y el tercero, pero que no son deslumbrantes. Y a partir de 1977 con “Novella” evolucionan hacia el pop y a lo que en la década de los 80 se denomino “tecno pop”. Esa evolución se vio recompensada con unos mejores, aunque siempre limitados, resultados de ventas tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña.

Por medio, en 1976, queda un lp que recoge el Concierto en el Carnegie Hall de New York en junio de 1975, donde triunfaron por todo lo alto en tres noches consecutivas. Una grabación digna aunque no llamativa y en la que lo que más destaca es la extraordinaria acogida del publico, que se refleja en las emocionadas palabras de los miembros del grupo en la presentación de las canciones,

Como ya he apuntado, RENAISSANCE están todavía en activo, grabando muy de cuando en cuando y con algunas giras. Por cierto Keith Relf murió electrocutado con su guitarra en mayo de 1976.

Llegados a este punto, volvemos a la pregunta inicial sobre la desaparición de RENAISSANCE de Caravana tras su primer lp. Aún sin conocer de forma directa la opinión de Ángel Álvarez y la de Charly, con toda prudencia, me la puedo imaginar.

A RENAISSANCE en cierta forma les “invalido” para el futuro su brillante estreno en Caravana. Si hubieran comenzado por “Illusion” y “Prologue” y los siguientes lps de los años 70 y culminado con su inicial lp de 1969, los discos se hubieran medido seguramente con otro rasero. Porque fueron lps desiguales, pero con evidentes momentos de calidad, en general no inferiores a lo que en esos mismo momentos hacían The Nice, Emerson, Lake & Palmer, King Crimson, Colosseum, Atomic Rooster, etc. (por poner algunos ejemplos de grupos que sí tuvieron Series Doradas en aquellos años, aunque con cuenta gotas, de manera casi simbólica, todo hay que decirlo). Es mas, me atrevo a decir que algunas composiciones de los lps de RENAISANCE de los años 70 no son peores que muchas de las canciones de The Moody Blues de aquellos tiempos.

Por cierto hay un buen cd doble recopilatorio de lo mejor de RENAISSANCE desde 1969 a 1982, titulado “DA CAPO”.

Igual que la curiosidad mato al gato, el nacimiento musical de RENAISSANCE les dejó después fuera de juego para los exigentes criterios de Caravana.

En todo caso hay que subrayar que RENAISSANCE fueron, junto con Pentangle (y estos en muy inferior medida), el único grupo ingles de folk-progresivo que tuvo buena acogida en nuestras listas, tema este que trataré en una futura colaboración en este espacio de la wiki.

rockyboy; 05-09-14

TF - 041
LINDISFARNE: EL FOLKROCK BRITANICO EN CARAVANA
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Nicely Out Of Tune

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Fog On The Tyne

Tras varias entregas dedicadas a la evolución del folk en Estados Unidos, toca ya cruzar el charco y fijarnos en la cuna de una parte del folk norteamericano, las Islas Británicas, que tantos y tan excelentes músicos aportaron al folk song, sobre todo en los años 60 y 70.

Como los viajeros de Caravana conocen muy bien, el folk británico tuvo una limitada presencia en nuestras listas y cuando lo hizo, fue, salvo algunas excepciones, como reflejo de su éxito en las listas norteamericanas. Los dos nombres de la música británica que más impactaron en nuestra Carreta, fueron Donovan, del que tiempo habrá para referirnos a él y los LINDISFARNE y en un segundo plano Marianne Faithfull y mucho después Renaissance.

Hay que recordar que el folk tradicional británico anterior al triunfo del folk rock, al igual que también sucedió con el norteamericano hasta la llegada de Dylan, tuvo una escasa repercusión fuera de sus fronteras. Posteriormente los grupos y artistas de folk progresivo de Reino Unido, muchos y buenos, aunque lograron un mayor reconocimiento, tampoco alcanzaron un éxito multitudinario. De manera puntual, sorprendente y excepcional, la discográfica española Guimbarda, a la que ya me he referido en alguna ocasión en nuestra wiki, en la segunda mitad de los años 70 realizó una magnifica labor de publicación en España de gran parte de los artistas folk ingleses, escoceses, irlandeses y en general de la música celta (además de la música folk de Italia, Francia, USA o de Vainica Doble en España…), trabajo que nunca se lo agradeceremos suficientemente y que no le evitó el cierre en los años 80.

Como decía, Lindisfarne fueron una excepción en nuestra Carreta. En apenas tres años y tres lps, lograron diez Series Doradas, un número 1, dos números 2, y otras cuatro entradas entre los diez primeros puestos de nuestro Caravana Hit Parade, lo que es un excelente resultado. A lo que hay que añadir un Serie Dorada en 1978 (“Run for home”), en la segunda etapa de nuestra Caravana y en la cuarta configuración del grupo.

Porque Lindisfarne, como otros muchos grupos y curiosamente de manera muy frecuente en el caso de las bandas de folk rock británicas, tuvieron una gran inestabilidad, con entradas y salidas de músicos e incluso con disoluciones temporales (1975-1976, 1976-1978 y 2004-2013). Aunque la columna vertebral del conjunto se mantuvo: Alan Hull, el gran líder del grupo permaneció desde 1968 a 1995, Ray Jackson desde 1968 a 1990, Rod Clements, desde 1968 al 2004 (salvo un paréntesis de 1973-1975) y Ray Laidlaw desde 1968 hasta el 2003 (también con el paréntesis de 1973-1975).

Los Lindisfarne siguen hoy en activo, si bien con un solo miembro de la banda original, Ray Jackson, y a lo largo de más de cuatro décadas han grabado quince discos de estudio y diez en vivo. Aunque sus años de éxito terminaron con su tercer lp, y luego solo esporádicamente volvieron a las listas con algún lp y algún single, pero en lugares poco destacados.

En este trabajo me voy a ceñir a la época más brillante del grupo, que coincidió con sus tres primeros lps y su presencia en Caravana. Después, en mi opinión, su música cayó en declive y se convirtieron en un grupo más de rock-pop británico, ni bueno ni malo, sin personalidad especial.

A la hora de definir la música de Lindisfarne no es fácil buscar una etiqueta ajustada al sonido peculiar de sus primeros lps. En la hoja de información que realizó Caravana en 1972, con motivo de la llegada a nuestra Carreta del lp “Fog on the Tyne”, se decía nada menos que su sonido evocaba “pasadas grandezas” de The Beatles, y “bellos aires folclóricos de The Dubliners”. Con todo respeto y cariño, me cuesta un poco encontrar esas influencias, salvo en lo que se refiere a estos últimos, por el delicioso, aunque breve, instrumental “Scotch Mist” incluido en el lp “Fog on The Tyne”.

Lo que resulta evidente es que en los tres primeros discos de Lindisfarne se revela la doble alma del grupo, la nítidamente folk y la influida abiertamente por el rock. Esa doble alma queda igualmente de manifiesto en sus grabaciones en vivo. También hay que subrayar la influencia del blues, tan presente por otra parte en tantos y tantos grupos británicos de los años 60 y 70; toque blues que reforzaba la excelente armónica de Ray Jackson, presente en algunas de sus mejores canciones. Por lo que, con cierta flexibilidad y amplitud de miras, podemos decir que en aquel periodo, 1968-1972, fueron una banda de folk rock con tintes de blues.

El grupo lo creó en la segunda mitad de los años 60 Rod Clements, con el nombre de “The Downtown Factory”. Tiempo después pasaron a llamarse “Brethren” y en él que ya estaban presentes, además de su líder Rod Clements, Ray Jackson, Simon Cowe y Ray Laidlaw. En 1968 se les une Alan Hull y adoptan el nombre definitivo de Lindisfarne (tomado de una pequeña isla y un monasterio antiquísimo en el norte de las Islas Británicas) y será este quinteto de músicos, todos ellos de Newcastle (una ciudad inglesa a orillas del Tyne), los que protagonizaran la edad dorada del grupo y sus tres primeros lps.

En 1970 el grupo ficha para la discográfica “Charisma Records”, con especial interés por los grupos y artistas de música progresiva. Graban y publican sus primer lp, “Nicely out of tune”. Un excelente disco, con once canciones, de las cuales siete eran composiciones de Alan Hull, una de Woody Guthrie y una de Rod Clements. Es el disco mas folk de su trayectoria y en él destacan, además de la muy peculiar voz de Alan Hull, la brillantez instrumental de los cinco componentes, con una gran diversidad de instrumentos: armónica, banjo, mandolina, violín, guitarras acústicas y eléctricas, bajo, guitarra de doce cuerdas, teclados, batería.

Hay al menos siete estupendas canciones. Además de las cuatro Series Doradas, “Winter Song” (nº 2 del CHP), “Lady Eleanor (nº 2), “Scarecrow song” (nº 10) y “Turn of deaf ear”, destacan “Jack hammer blues”, “The road to Kingdom come” y “Clear White Light Part.2”, junto con la pegadiza “We can swing together”. El lp llegó al numero 8 de ventas en Inglaterra (aunque lo consiguió en la onda del gran éxito del segundo lp y por tanto después de que “Fog on the Tyne” llegara al número 1) y el single “Lady Eleonor” al número 3.

Al año siguiente, 1971, aparece el segundo lp, “Fog on the Tyne”, otro estupendo disco, aunque no llega a la altura del primero. Son doce canciones, nuevamente siete de Alan Hull, dos de Rod Clements, una de Simon Cowe y otra de todo el grupo (la ya comentada instrumental “Scotch Mist”). El disco tiene un poco menos de sabor folk, más presencia rock y algunos toques pop. Hay otros cuatro Series Doradas, “Passing ghosts” (nº 1 del CHP), “Meet me on the corner” (nº 6), “Fog on the Tyne” (nº7) y “January Song” (nº 6). Aunque no había canciones tan buenas como en el primer disco, sí que eran mucho más pegadizas, lo que le permitió llegar al número 1 de ventas en Inglaterra y el single con “Meet me on the corner” alcanzó el número 5.

El tercer lp, ya en 1972, fue “Dingly Dell”. Es un disco que prosigue la evolución del grupo, desdibujando un poco más sus raíces folk, incrementando la presencia del rock progresivo e incluso algunos toques pop. Se nota el cambio de discográfica, a “Island Records”, una compañía también innovadora e impulsora de músicas vanguardistas, pero a la vez con espíritu más comercial. Es un buen disco pero sin duda inferior a los dos primeros. Son doce canciones, ocho de ellas de Alan Hull, dos de Simon Cowe y una de Rod Clements. Incluye dos Series Doradas, “Dingly Dell” y “Poor Old Ireland”, ninguna de las cuales llego a entrar entre las diez primeras del Caravana Hit Parade.

El lp llegó al número 5 de las listas inglesas y el single con “All fall down” se quedó en el número 34. En el formato cd de esta grabación hay una treceava canción, que no figuraba en el lp original y que es una versión de “We can swing together”, con una duración de 18 minutos, de los que casi 14 es un impactante solo de armónica de Ray Jackson que va enlazando diversas referencias del folk tradicional, levantando el entusiasmo del público.

Cuando grabaron este disco ya había notables tensiones dentro del grupo, que culminaron en su ruptura a los pocos meses. Permanecieron Alan Hull y Ray Jackson, integrándose otros cuatro instrumentistas. El nuevo grupo grabó dos lps “Roll on Ruby” en 1973 y Happy Daze” en 1974. Son dos discos básicamente de rock típico de los años 70, con alguna incursión en el folk o en el blues, pero, como ya he indicado, de escasa personalidad e interés, salvo alguna canción.

Sus malos resultados de ventas y las malas críticas recibidas forzaron la disolución del grupo. Entre medias apareció su primer disco en vivo, “Lindisfarne live”, grabado antes del cambio de la banda, un buen disco que refleja el gran fervor que levantaban sus actuaciones entre sus seguidores y la ya comentada doble alma del grupo.

En 1976 se volvió a juntar el grupo original (del periodo 68 y73) pero sus esencias folk se habían perdido casi definitivamente….

En resumen, Lindisfarne fueron una brillante estrella en nuestra música y en la historia del folk progresivo británico y aunque demasiado fugaz, nos dejaron tres buenos discos y un puñado de estupendas canciones.

rockyboy; 19-07-14

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EL PATRIARCA, LEADBELLY
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Tras el recorrido por el folk de los años 50 y 40, llegamos a las raíces, siempre en el ámbito de la música grabada, porque como es obvio el folk norteamericano se remonta a la propia configuración de esa gran nación.

Y hablar del surgimiento del folk del siglo XX es centrarnos en su patriarca más genuino: Leadbelly. Si ya hemos visto en anteriores entregas la azarosa vida de los grandes folksingers de mediados del siglo XX, la personalidad de Leadbelly supera a todos con creces. Fue un portento de la naturaleza en diversas facetas: en la creación e interpretación musical, en una abultada carrera delictiva, en una trepidante actividad aventurera y hasta en una pasmosa fuerza sexual. No es de extrañar su impresionante influencia en la historia de la música popular y por ello resulta raro que un grupo o cantante de rock, de folk o de blues no haya interpretado en su vida una, varias o bastantes composiciones de Leadbelly.

Huddie William Ledbetter, que ese era su nombre original, nació en enero de 1988 (o 1889 según las fuentes) en Mooringsport, una plantación de Louisiana, en la frontera con Texas; Estado a donde su familia se trasladó cuando tenía 5 años. Siendo aun niño, un tío suyo le regaló nada menos que un acordeón, además de enseñarle a tocar la guitarra y la armónica. Después aprendería y dominaría el piano y el violín.

Desde muy joven trabajó de jornalero y de músico ambulante. Su repertorio era lógicamente los blues que había aprendido a su alrededor, viejas canciones folklóricas de los campos de trabajo y canciones de baile o picantes que había escuchado en salones de baile o burdeles donde tocaba. No hay disponibles ninguna grabación ni en disco ni en emisoras de radio hasta 1933, cuando ya tenía 45 años, por lo que desconocemos como fueron sus años de juventud musicalmente hablando, salvo por las referencias de la buena acogida que tenían sus interpretaciones hasta entre los directores de las cárceles, en las que estuvo frecuentemente encerrado.

Efectivamente, con poco más de 20 años empezó a entrar y salir en diversas prisiones, consecuencia de su carácter pendenciero y sus frecuentes líos con chicas. (Llego a presumir que en aquella época se llegó a acostar con diez mujeres en una sola noche, no sabemos si a la vez o de una en una). Las acusaciones no eran cosa menor, nada menos que de asesinato. Su buena conducta carcelaria, lo mucho que entretenía a los presos y a los guardias con sus habilidades musicales le permitían salir en libertad, aunque al poco tiempo estaba de nuevo encerrado. Una historia que hemos visto con frecuencia en el cine y en las series norteamericanas, como una de las consecuencias de la miseria, la falta de educación y de oportunidades y en definitiva la estigmatización de muchas personas de color, en unos tiempos duros en los que estaban terriblemente marginados.

En 1933 los folkloristas John Lomax y su hijo Alan, a los que ya me he referido en anteriores trabajos de la wiki, cuando, como hacían habitualmente, visitaban una cárcel cargados de su equipo de grabación, se toparon con Leadbelly. El impacto que les causó fue inmenso y allí mismo le grabaron dos canciones, la inmortal “Goodnight Irene” y una petición de clemencia al gobernador del Estado de Louisiana. Los buenos oficios de los Lomax lograron la libertad para Leadbelly y gracias a aquel encuentro providencial, la música popular norteamericana recuperó a un genio.

John Lomax, que seguro que era muy listo, debió pensar que la mejor manera de aprovechar por un lado el talento artístico de Leadbelly y por otra preservarle de las malas tentaciones, era convertirlo en su chofer y ayudante y acertó plenamente.

Así fue como Leadbelly, ya con 46 años, rehizo su vida y comenzó una fructífera carrera musical. Graba más de doscientas canciones con los Lomax, realiza numerosas giras y conciertos, incluso para públicos blancos, frecuenta programas de radio. A pesar de su talento como intérprete, cantante e instrumentista y como compositor, la música de Leadbelly siguió siendo minoritaria durante años. En unos tiempos en los que la música de raíz tradicional tenía poco que hacer frente a las grandes orquestas, los crooners, los musicales de Broadway o el jazz mas accesible (orquestas de swing) y en los que eran contados con los dedos de una mano los músicos de country que tenían proyección nacional (Jimmie Rodgers, Ernest Tubb, Roy Acuff, la Familia Carter, Roy Rogers y poco mas).

Los músicos que hacían folk tradicional al igual que los bluesmen, tenían una presencia sobre todo local en los estados de la America más rural o donde había más población de color. No solían vivir profesionalmente de la música, actuaban en pequeños conciertos o en fiestas, aparecían en algún programa de radio de alcance local, y las escasas grabaciones que hacían también tenían una limitada difusión local. La música que hacia Leadbelly no escapaba de esas dificultades de difusión. Que obtuviera un gran reconocimiento de otros músicos, de musicólogos o que realizara numerosas grabaciones para la prestigiosísima Biblioteca del Congreso y para Smithsonian Records (después Folkways Records) y que firmara contratos con discográficas de primera línea como la RCA Víctor o Capitol Records, no se tradujo en grandes ventas y por tanto no logró las expectativas económicas que se había hecho al empezar su carrera musical.

Rompió con los Lomax, que en términos comerciales tampoco debía ser unos seres beatíficos. Vivió en California y en New York y a principios de los años 40 se vincula a los cantantes de folk y blues comprometidos. Participa en giras, conciertos y grabaciones con The Almanac Singers, Pete Seeger, Woody Guthrie, Sonny Terry, Josh White, Brownie McGhee, el grupo People´s songs, creado por Seeger, etc. y sus composiciones y repertorio se hacen mucho mas reivindicativos política y socialmente. Y de nuevo es detenido en 1939 y pasa un año en prisión.

En los años 40 las canciones de Leadbelly son cada vez más populares y aparecen en el repertorio de otros músicos de blues, de folk, de country o incluso de la música popular. Aunque de nuevo tenemos que recordar que todavía eran tiempos en los que se producían frecuentes apropiaciones de composiciones, con la simple modificación de alguna estrofa o una variación en el titulo. Su reconocimiento nacional llegó después de su muerte, debido al gran éxito que obtuvieron The Weavers con la canción “Goodnight Irene” en el año 1950, con más de un millón de discos vendidos.

El estilo de Leadbelly era una mezcla de todas las influencias musicales que había ido recogiendo a lo largo de su niñez, adolescencia y juventud: el blues, el gospel, la tradición folk. Unas veces nos suena a blues, otras a folk y sobre todo a su peculiar sonido folkblues.

La voz de Leadbelly era impresionante en su capacidad de expresión, era un magnifico guitarrista, sobre todo con la guitarra de doce cuerdas y las escasas grabaciones en las que aparece tocando el acordeón son deliciosas. Al igual que sus grabaciones a capella solo o con coros de músicos negros. Escuchando estas canciones uno descubre que buena parte de la música que décadas después emocionó y entusiasmó a los jóvenes, ya estaba en ciernes en los discos de Leadbelly. Los riffs que muchos años después asombraron en las guitarras de The Kinks, Led Zeppelin, The Rolling Stones, Jimi Hendrix o Eric Clapton, se puede decir que son herencia de Leadbelly.

En 1949 mientras realizaba una gira por Francia, algo inédito hasta ese momento para un músico de sus características, cayó enfermo victima de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), enfermedad que hoy ya no es mortal aunque dolorosa, falleciendo en New York el 6 de diciembre de 1949.

A la muerte de Leadbelly el folk norteamericano había iniciado una andadura cada vez mas diferenciada del blues, al igual que se había diferenciado del country en la década de los años 30, pero que duda cabe que los estrechos vinculados creados por Leadbelly y otros músicos negros seguiría estando bien visible p.e. en la música de los grandes folksingers de los años 60, muy en especial en Bob Dylan y Phil Ochs.

Si Leadbelly no alcanzó la fama merecida en vida, sus seguidores tanto en el campo del blues como del folk en los años 50 y 60, le convirtieron en un mito, lo que no impidió que sus discos no siempre fueran fáciles de encontrar. En España, sin ir más lejos, solo apareció algún disco en la década de los 70 en una colección bastante cutre de músicos de blues. Fue mi primer encuentro con sus grabaciones, teniendo que esperar hasta la llegada de los cds para poder acceder a su obra de manera mas digna.

Algunas de sus inmortales canciones, ademas de la ya citada “Goodnight Irene”, son “Midnight special”, “Cotton fields”, “The bourgeois song”, “Alberta blues”, “Rock island line”, “Jimmy crack corn”, “John Hardy”, “John Henry”, “See see rider”, “The Alabama bound”, “Where did you sleep last night ?”, “Pick a bale of cotton”, “We shall be free”, “Good morning blues”, “Easy rider”, “Lining track”, “Stewball”, “Mary don’t you weep”, “Boll weevil blues”, “Worried blues”, “Take this hammer”, “Grey goose”, “Living blues”, “Roberta”, “T B Blues”, “New York City”, “Ain’t it a shame”, “Ham & Eggs”….

A la hora de bucear en las variopintas ediciones discográficas de Leadbelly, hay que armarse de paciencia, ya que son numerosas y no siempre recomendables. Si tenemos en cuenta que Leadbelly grabó sobre todo para “The Library of Congress recordings” (reeditadas por “Rounder Records”) y para “Smithsonian recordings-Folkways records”, hay que fiarse de las recopilaciones que tengan estas referencias y en segundo lugar las correspondientes a RCA y Capitol, las otras discográficas para las que también grabó.

Nunca sabremos lo que hubiera dado de sí Leadbelly de llevar una “vida normalizada” y haber accedido a la industria discográfica y a los circuitos de giras y conciertos antes y en mejores condiciones. Pero nos queda un gran legado, desgraciadamente muy poco conocido en nuestro país, que ha sido determinante en el desarrollo de la música popular norteamericana, como bien refleja que unos músicos aparentemente tan alejados de su vida y circunstancias como Nirvana y su líder Kurt Cobain, se consideraban herederos suyos.

rockyboy; 20-06-14

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LOS FOLKSINGERS DE LOS AÑOS 50 (2).
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Continuamos nuestro repaso por la historia de la música folk norteamericana de la primera mitad del siglo XX, con otra gran y muy diversa generación, los que nacieron en torno a la década de los años 20 y empezaron su trayectoria musical en la mitad de los años 40: Cisco Houston, Oscar Brand, Theodore Bikel y Jean Ritchie. Aunque Pete Seeger puede incluirse en este grupo, al haberle dedicado un articulo especial en la wiki con motivo de su reciente fallecimiento, no voy a referirme a él. Igualmente el grupo The Almanac Singers se podría considerar vinculado a esta generación, pero dado su composición variable, el protagonismo en el mismo de Guthrie y de Seeger, y la presencia entre otros de Cisco Houston, Burl Yves o Josh White, músicos sobre los que ya he escrito o sobre los que lo voy a hacer próximamente, quizás sea más oportuno dedicarles un futuro trabajo especifico.

Son cuatro grandes folksingers, dos de ellos de familia judía, Bikel y Brand, que además no fueron de origen norteamericano, Bikel nació en Austria y Brand en Canadá, aunque la carrera musical de ambos tuvo lugar en los Estados Unidos.

Cuatro músicos con estilos e influencias diferentes, que salvo el caso de Theo Bikel y casi por razones extramusicales (al haber desarrollado una extensa y conocida trayectoria cinematográfica), tuvieron poco éxito de ventas en Norteamérica y no digamos fuera de allí. Absolutamente desconocidos en España y que igualmente con la excepción de Bikel no estuvieron presentes en nuestra Caravana. Músicos con una discografía difícil de encontrar y menos de forma ordenada, sistemática y completa y lo que hay disponible en la red no siempre tiene la adecuada calidad de las grabaciones y por supuesto muchas veces con escasa información de fechas de grabación, acompañantes, etc.

Con todas esas cautelas y limitaciones, empezaré por Cisco Houston, del que hay que decir que su prematuro fallecimiento a los 43 años en 1961, víctima de un cáncer, truncó una carrera que estaba en plena creatividad y evolución, considerado como el heredero mas directo de Woody Guthrie.

Cisco nació, como Gilbert Vandine Houston, en Delaware en agosto de 1918. Hijo de un trabajador metalúrgico, víctimas de los efectos de la Gran Depresión, se fueron a vivir a California y Cisco a los 11 años se tuvo que poner a trabajar para ayudar a la familia. Aprendió a tocar la guitarra y como otros conocidos folksingers, dejó su hogar con poco más de 16 años y se lanzó a viajar por los caminos de Norteamérica, trabajando en lo que podía y ocasionalmente tocando en bares y emisoras de radio.

A los 20 años conoce a Woody Guthrie y nace una estrecha relación de amistad que se mantendrá hasta el final de su vida. Woody marca el estilo, la temática y la forma de vida de Cisco, en cuyo repertorio incluirá a menudo versiones de la obra de Guthrie.

En los años 40 y 50 del pasado siglo, Cisco recorre el país una y otra vez cantando en iglesias, universidades, mítines obreros, emisoras de radio; interviene en la famosa obra de Broadway “The Cradle will rock”, sobre la que Tim Robbins haría una memorable película en 1999. Realiza frecuentes giras con Guthrie. Graba sus primeros discos con la emergente “Folkways Records”, también con Vanguard y hasta con DECCA. Al igual que otros folksingers de aquellos años, Cisco grabó folk tradicional, canciones de cowboys, blues, canción social y sindical, de ferrocarriles, de vagabundos, infantiles….Cisco no solo era intérprete sino también compositor; algunas de sus mas conocidas canciones son: “Ramblin' gamblin' man”, “Diamond Joe”, “Great July Jones”, “Crazy Heart”, “Bad Man's Blunder”, “Dollar Down” o “What did the deep blue sea say”.

Cisco tenía una voz preciosa, de barítono, tocaba muy bien la guitarra, hacía buenos arreglos y en sus grabaciones a veces se acompañaba de segunda y tercera guitarra y también de banjo. Sus versiones de las canciones de Guthrie, musicalmente son mejores que las originales, aunque carecen de la desnuda emotividad de Woody. La influencia de Houston en los primeros discos de los nuevos folksingers de los años 60 es perceptible y su muerte les causó un gran impacto y algunos de ellos, como Tom Paxton, le dedicaron una composición. Para hacerse una idea de su obra recomiendo las dos recopilaciones, “Best of Vanguard Years” o “Best of Folkways Years”, aunque es algo mejor la primera.

Si Cisco siguió las huellas de Guthrie, Oscar Brand recuerda mucho mas a Pete Seeger, tanto en la voz, como en el estilo de su interpretación. Nació en febrero de 1920, en Winnipeg, Canadá. Aunque a los pocos años se trasladó a New York. Su trayectoria musical es dilatadísima, sus primeros discos son de finales de los años 40 y los últimos ya en el siglo XXI. Se considera que ha grabado casi 100 lps y tiene varios libros de canciones, atribuyéndosele mas de 300 composiciones propias; además es autor de cuentos y narraciones cortas.

En los años 40 y 50 Brand actuó con frecuencia con Seeger, Ledbelly, Guthrie, Josh White, The Weavers y empezó una intensísima actividad discográfica. Su producción es variadísima, con lps de canciones tradicionales norteamericanas y canadienses, de marinos, políticas, militares, navideñas, infantiles, canciones de campañas presidenciales, de animales, de fiestas de cumpleaños, de bebedores, de coches, de vaqueros,…

Pero quizá su faceta mas curiosa fue la grabación de una serie de discos con canciones “picantes”, “de doble sentido”, de “humor subido de tono”, conocidas como “Bawdy Songs & Backroom ballads”. Estas grabaciones no siempre tuvieron una buena acogida en los círculos bienpensantes de Estados Unidos, que le consideraban un cantante obsceno, lo que junto a sus posiciones políticas contribuyó a ser incluido en las listas negras en los años 50. Desgraciadamente para captar la ironía de estas canciones hay que conocer muy bien el idioma ingles, pero nos podemos hacer idea escuchando los discos en vivo de Brand, en los que se percibe muy bien lo que se ríe la gente y la complicidad que se logra con el auditorio.

Brand tenia una voz muy bonita y melodiosa, también tocaba bien la guitarra. En muchas de sus grabaciones aparece acompañado por el gran Eric Darling al banjo y con frecuencia tiene el soporte de otros guitarristas y otras voces, incluso de batería, piano o clarinete, por ello la mayoría de sus discos resultan agradables de escuchar. Junto con Seeger y otros folksingers, Brand fue uno de los promotores del Newport Folk Festival, en el que actuó habitualmente.

A partir de los años 60 tuvo programas de música en las televisiones canadienses, desde los que apoyó a los nuevos folksingers de su país como Joni Mitchell o Gordon Lightfoot. Con motivo de su noventa cumpleaños todavía apareció en un programa de homenaje donde cantó algunas de sus canciones.

Theodore Bikel, fue el único de estos cuatro músicos que tuvo un Serie Dorada en nuestra Caravana, “Pollerita”, interpretado junto con Geula Gill en el año 1960.
Bikel nació en Viena en mayo de 1924, en el seno de una familia muy influida por los movimientos sionistas de la primera mitad del siglo XX. Con motivo de la invasión de Austria por Hitler en 1938, la familia escapó a Palestina, donde a principios de los años 40 Theo inició su carrera como actor de teatro. En 1945 se traslada a Londres donde consigue debutar como sustituto en la obra de T.Williams “Un tranvía llamado deseo”. En 1951 debutó en el cine con un papel secundario en la inmortal “La Reina de África” de John Houston. En 1954 se traslada a vivir a New York e inicia una carrera teatral y cinematográfica con un éxito creciente, aunque casi siempre en papeles de segundo orden y en películas no siempre buenas. Sin embargo su trayectoria en Broadway le valió el reconocimiento por su actuación en versiones de “Sonrisas y Lagrimas”, “My fair lady” o el “El violinista en el tejado”.

Su carrera musical se inició con los primeros momentos de la nueva discográfica “Elektra”, con la que graba en 1955 su primer lp: “Israel Folk Songs”. Su producción discográfica es relativamente abundante, aunque desigual, bastante intensa en los años 50 y 60 y distanciándose en las décadas siguientes, hasta su último disco en el año 2007. Las grabaciones de Bikel se centraron básicamente en la tradición judía, tanto en los países del centro de Europa, como de la vieja Rusia, sefardíes, de partisanos judíos o de los campos de concentración, cantadas en sus idiomas originales, alemán, ruso, yiddish…Aunque alguien podría pensar que Bikel no se puede considerar un folksingers propiamente norteamericano, esto sería olvidar la indudable influencia de la cultura y tradiciones judías en la sociedad norteamericana, sobre todo en la primera mitad del siglo XX.

Bikel también grabó discos con folk de todo el mundo, canciones de los pueblos gitanos y por supuesto música tradicional norteamericana. Igualmente entre sus grabaciones aparecen obras de musicales de Broadway. Realizó así mismo algunas grabaciones, además de con Geula Gill, con la cantante folk Cynthia Gooding, una excelente artista de su misma generación especializada en folk de todo el mundo.

Bikel se acompañaba en sus discos de grupos orquestales, de instrumentistas, acordeón, flautas, clarinetes, etc. con un sonido que a veces recuerda a las grabaciones de The Weavers en los años 50.

Como no podía ser menos, Bikel se vinculó al Newport Folk Festival y en los años 60 participó en numerosas actividades ligadas a la lucha por los Derechos Civiles y contra la Guerra de Vietnam. Significativamente se le considera el primer cantante que interpretó en publico “Blowin in the wind”, el día de la inauguración de su café de música folk en Los Ángeles, llamado “The Unicorn”.

Bikel siguió muy activo en sus múltiples facetas artísticas hasta la primera década del siglo XXI.

Si muchos consideraron a Pete Seeger el padre de la música folk norteamericana, la hermosa Jean Ritchie puede ser considerada la madre. Su trabajo musical y su trayectoria discográfica ha sido de enorme importancia en el ámbito del folk más puro y tradicional, en su recuperación y transmisión, ingente labor que le ha valido un gran reconocimiento en el mundo de la cultura popular de Estados Unidos y por la crítica mas especializada. La otra cara de la moneda es, como tantas veces, un limitado éxito de ventas y una muy reducida proyección internacional. Como anécdota comentare que encontré por casualidad un lp de Ritchie en un viaje a Londres en 1977 en la gran tienda HMV y no volví a encontrar nada mas, hasta que descubrí un cd 20 años después en una Tower Records de New York, que saquee (y me arruinó) en mi primer viaje a esa maravillosa ciudad.

Hay que tener muy presente que muchos de los discos de Jean están cantados “a capella” y a pesar de su bella voz, no siempre son fáciles de asimilar, sobre todo los que recogen canciones tradicionales de los campos y montañas mas rurales de Estados Unidos, un folk “nada contaminado”, poco comercial y con claras concomitancias con el estilo “hillbilly” mas antiguo.

Los orígenes de Ritchie explican en buena medida su estilo musical. Nació en un pueblo de Kentucky en diciembre de 1922, en una familia campesina con catorce hijos, de las cuales diez eran chicas que dormían en una misma habitación. Una familia pobre que p.e. no dispuso de radio hasta finales de los años 40. Pero lo que les faltaba de comodidad les sobraba de acceso a las tradiciones musicales del campo norteamericano. Entre las hermanas y la madre y se supone que las vecinas, Jean aprendió numerosas canciones populares que después fue plasmando en sus actuaciones y sucesivas grabaciones.

Aprendió a tocar el piano en la escuela y en 1946 se fue a vivir a New York, donde rápidamente conectó con Leadbelly, Guthrie, Seeger, Oscar Brand o The Weavers. Y a partir de los últimos años de esa década llega a compartir actuaciones con ellos.

En el año 1952 graba su primer lp, “Singing tradicional songs of her Kentucky mountain family”. En 1954 ficha con “Elektra Records”, aunque también seguirá grabando con “Folkways Records”, “Riverside” y “Greenhays”. Buena parte de sus grabaciones de los años 50 y principios de los 60 están relacionadas con canciones de su tierra natal y también de los Apalaches, la cordillera que atraviesa de norte a sur las regiones del Este de Estados Unidos.

Ritchie consigue a finales de los años 50 una prestigiosa beca Fulbright para investigar la relación entre el folk ingles e irlandés y el folk norteamericano. Fruto de 18 meses de trabajo de campo es la identificación de un acervo de muchas decenas de canciones comunes. A su vuelta grabó dos lps de baladas tradicionales inglesas.

Pero el perfil de Ritchie quedaría incompleto si no nos refiriéramos al dulcimer, un instrumento de cuerda de tradición muy antigua, que adoptó diversos nombres y versiones, salterio en español, cimbalón en el Centro de Europa, santuori en Grecia. Un instrumento que los colonos centroeuropeos llevaron a Norteamérica, pero que había sido olvidado y caído en desuso, salvo en pequeñas comunidades rurales. Jean empezó a acompañarse del dulcimer y logra su resurrección, relativa por supuesto, a lo que ayudó que un tío de su marido se puso a construirlos y venderlos en Brooklyn. El acompañamiento del dulcimer le da un aire aun más ancestral a las grabaciones de Jean.

Durante más de 20 años Ritchie graba discos de folk tradicional, canciones infantiles, canciones de trabajo, religiosas, de amor. Y de pronto en 1977 da un giro espectacular a su discografía, realizando una autentica obra maestra, que podríamos situar a medio camino entre los nuevos folksingers norteamericanos y el bluegrass mas evolucionado, incluso del folkrock mas acústico y delicado.

“None but one”, es un disco a la altura de lo mejorcito de Joan Baez (“Any day Now”) o Judy Collins “Who knows where the time goes?”), y en el que Jean se encuentra acompañada entre otros de Janis Ian, Mary Travers, Oscar Brand, Eric Weissberg o Susan Reed. Unos años antes, en 1971, había grabado otro magnifico disco, “Clearwaters remembered”, con cuatro grandes músicos Happy Traum, Russ Savakus, Eric Weissberg y Dick Weisman, que aun reflejando una cierta evolución en su estilo tan tradicional, se mantenía aun en los parámetros clásicos del folk song.

“None but one”, cuya escucha me permito recomendar a todos, tuvo un gran éxito de critica y premios especializados. Sin embargo Jean no volvió a grabar hasta quince años después. En la década de los 90 realizó cinco magníficos discos, acompañada de sus dos hijos y de otros músicos de folk, country folk o bluegrass, que sin los alardes “modernistas” de “None but one”, suponían una evidente evolución estilística, sin caer en un sonido hortera o crossover de algunos otros músicos de los años 60.

Jean mantuvo su actividad artística hasta los primeros años de la primera década del siglo XXI, convertida ya en una deliciosa pero voluntariosa abuela del folk con mas de 80 años, siguiendo las huellas de Seeger. Aunque no es fácil el acceso a su música, salvo las grabaciones de la segunda etapa de su carrera, mi mas sincera recomendación para no perdérselas, al menos los siete discos desde 1971.
En definitiva cuatro grandes folksingers, que desde distintas formas de hacer música, contribuyeron a impulsar y difundir el folk song y que merece la pena recordar.

rockyboy; 16-05-14

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LOS FOLKSINGERS DE LOS AÑOS 50.
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Iniciamos nuestro recorrido por los antecesores de la generación que en los años 60 del siglo XX protagonizó la gran renovación del folk norteamericano, con la generación inmediatamente anterior, los que nacieron en la década de los años 30, empezaron a cantar en torno a los años 50 y por tanto asistieron a la aparición y triunfo de Dylan, Báez, Paxton, Ochs, Collins, Rush…etc.

Los cinco nombres mas emblemáticos de esa generación, a la que también perteneció Odetta, pero a la que ya he dedicado un trabajo anterior en la wiki, fueron Ramblin Jack Elliott, Dave Van Ronk, Bob Gibson, Peter La Farge y Ed McCurdy (que aunque nació en 1919, por sus características y su desarrollo artístico se puede incluir en este grupo). Por el contrario, nuestro muy querido Hamilton Camp, nacido en 1934, aunque por edad, se podría incluir en esta generación, esta mucho más vinculado en todos los sentidos a la siguiente generación, con Dylan y compañía.

Ciñéndonos pues a estos cinco músicos, lo primero que habría que resaltar, desde luego sin ningún animo critico, es que a diferencia de los folksingers que les precedieron y de los que les siguieron, no fueron brillantes creadores de folksong, sino básicamente continuadores y transmisores de lo que habían aprendido, especialmente de Woody Guthrie y en menor medida de Pete Seeger, de cuyas canciones y obra fueron entusiastas difusores y que p.e. en el caso de Ramblin Jack Elliott llegó a ser un inseparable compañero de fatigas en la ultima época de Guthrie.

A pesar de esas influencias comunes, su estilo y trayectoria son diversas. P.e. Dave Van Ronk tenía una marcada influencia de los viejos bluesmen; Peter La Farge se centro en la defensa y recuperación de la cultura, las tradiciones y los derechos del pueblo indio americano; y la música de Ed McCurdy tenía una mayor presencia de las viejas canciones de vaqueros. Como sus maestros, fueron cantantes de claro compromiso sociopolítico, aunque con distinta intensidad.

Su trayectoria discográfica también es muy dispar. McCurdy grabó desde finales de los años 40, hasta principios de los años 60; La Farge tan solo en la primera mitad de los años 60; Bob Gibson empezó a publicar discos en la segunda mitad de los años 50 y se mantuvo bastante activo hasta finales de los años 90, con una pausa intermedia de mas de 10 años, motivada por drogodependencia; Ramblin Jack Elliott comenzó también en la segunda mitad de los años 50 y estuvo grabando discos hasta los años 80. Van Ronk inicio su trayectoria discográfica a finales de los años 50 y aunque con menor intensidad se mantuvo hasta principios de la primera década del siglo XXI. También hay que resaltar, que casi todos ellos han tenido una segunda y hasta tercera oportunidad, si bien muy puntual, en los años 90 con giras y conciertos, con grabaciones de homenaje o con nuevos discos.

Otra característica común evidente en los cinco, fue sus limitados resultados de ventas. Ninguno de sus lps entraron entre los 200 más vendidos de Billboard. Todos ellos grabaron, habitualmente, con discográficas minoritarias, vanguardistas, pero decisivas en la historia de la música popular norteamericana: “Folkways Records”, “Elektra”, “Riverside”, “Verve”, “Vanguard”, “Smithsonian”, “Tradition” y sellos aun mas minoritarios. Ello explica en buena medida que su música no llegara a nuestra Caravana, al estar muy circunscrita a seguidores y aficionados al folksong norteamericano que entonces eran muy reducidos.

En su proyección y popularidad, en ese limitado mundo del folksong de aquel periodo (mitad de los años 50 a principios de los años 60), influyó en gran medida su presencia habitual en el Newport Folk Festival (ya comentado en otra entrega de esta sección de la wiki), de la mano de Pete Seeger.

Una última cuestión general a reseñar es que ninguno de estos cinco músicos tuvo la oportunidad de que sus discos se publicaran en España, donde han sido unos perfectos desconocidos.

Descendiendo a su obra, tengo que subrayar que personalmente el que más me gusta de todos ellos es sin duda Ed McCurdy. Tenia una voz grave pero muy bonita, era un gran guitarrista y en la mayoría de sus discos le acompañó al banjo un gran instrumentista, Erik Darling y en otras grabaciones participaron músicos de country antiguo, “old time”. Su repertorio se nutría de las canciones tradicionales, tanto de la rama folk como de las viejas canciones country, aunque McCurdy también grabó discos temáticos con canciones infantiles, canciones de marinos (con un delicioso sonido arcaico logrado con el acompañamiento de la concertina), humorísticas, de compromiso político o antibelicistas, entre estas ultimas se incluye su composición “Last night I had a dream”, que además de convertirse en una referencia en las marchas pacifistas de los años 60, fue interpretada por Simon & Garfunkel en su primer lp, “Wednesday morning 3 A.M.”.

Ramblin Jack Elliott, como ya he indicado fue un estrecho seguidor de Guthrie y su influencia es profunda, tanto en la forma de cantar, de tocar la guitarra o en el repertorio, muy mayoritariamente compuesto por canciones de Woody, aunque también cantó clásicas del viejo country de Jimmie Rodgers o de Hank Williams. Su voz quizás era más dulce que la de su maestro, pero también menos expresiva. Al igual que Woody se acompañaba de la guitarra y de la armónica y solo en muy contadas ocasiones se añadían otros músicos o instrumentos.

Elliott ejerció sin duda influencia en los primeros años de Dylan e incluso después participó en la primera de sus épicas giras por todo Estados Unidos, “The Rolling Thunder Revue”. Aunque Elliott ha sido muy valorado entre los más puros seguidores del folksong norteamericano, habrá quien se pregunte, qué aportó al original. Es cierto que mas allá de una mejor calidad en la grabación, poco hay de nuevo en Ramblin Jack si lo comparamos con Guthrie, pero su labor de continuar y difundir su legado, permitió que muchos aficionados de las nuevas generaciones pudieran conocer y reconocer aquellas canciones, cuando ya el patriarca se encontraba hospitalizado y sus discos no siempre eran fáciles de localizar.

Peter La Farge, de origen indio, aunque adoptado de niño por un conocido escritor blanco, dedicó su corta trayectoria musical, (murió en 1965 con tan solo 34 años), a cantar la vieja America del siglo XIX, a sus habitantes originarios, las tribus indias y a los que los diezmaron, los soldados, los colonos y los vaqueros. También tenía una grave pero muy bella voz, que en algunos momentos tiene similitudes con Leonard Cohen o Tom Paxton. Se acompañaba solo con la guitarra o con una segunda guitarra. Sus versiones de las canciones de cowboys, en mi opinión, están muy conseguidas. Pero donde mas impacta La Farge es en las canciones de raíz india con temática relacionada con los indios, en los que se junta la dramática denuncia, la ironía y el sarcasmo, la tristeza y la nostalgia, como en la canción “Coyote my little brother”. Que duda cabe que La Farge no era un músico para las multitudes, pero sus discos resultan muy interesantes y a la vez agradables de oír. Y una ultima mención a una de sus mejores composiciones, “The Ballad of Ira Hayes”, de la que Johnny Cash hizo una soberbia versión, bien distinta a la original, mucho mas seca y dura, pero igualmente magnifica.

Dave Van Ronk, a pesar de su larga trayectoria, abundante discografía y de ser considerado uno de los grandes folksingers de la generación previa a Dylan, no me termina de enganchar. Hay que señalar que Van Ronk tiene unos contornos estilísticos mucho más amplios que el puro folksong. Incluso en una época actúo y grabó con un grupo, “The Hudson Dusters”, con un sonido mezcla de folkrock y folkpop. Igualmente grabó con dos grupos muy alejados del folk: los “Red Onion Jazz Band” y los “The Ragtime Jug Stompers”, en un estilo que oscilaba entre el ragtime, el blues, o el jazz clásico. En los años 70 se apuntó al folk rock y a sonidos más innovadores. Y ya en los años 90 dedicó un disco a las composiciones de Bertold Brecht, en las que su voz ya muy ronca, pero muy expresiva, logra unas versiones interesantes. La voz de Dave, su forma de cantar y de tocar la guitarra, le sitúa bastante cerca del blues tradicional. Tengo que reconocer que escuchar enteros sus lps de los años 60 no me resulta fácil. Es un folk blues duro, seco, desnudo y su voz tampoco me resulta seductora y le he oído hasta la saciedad a ver si terminaba por gustarme.

En definitiva estamos ante un músico desde luego inquieto, diverso, cuya influencia también se vislumbra en las primeras grabaciones p.e. de Tom Rush o en algunas del propio Dylan. Por cierto, Dave Van Ronk fue un músico que en la realidad tuvo muy poco que ver con la imagen en la que al parecer se inspiraron los Hermanos Coen para realizar su última película, “Inside Llewyn Davis” (que también he comentado en la wiki).

Bob Gibson, es algo distinto a los cuatro anteriores. En él la influencia no es de Guthrie sino de Pete Seeger; su estilo de cantar es ya muy parecido a los folksingers de los años 60. Tiene una muy bella voz, parecida a la de Hamilton Camp, con el que grabaría un legendario disco en 1961 en vivo en el “Gate of Horn” de Chicago (cuando Camp aun se presentaba como Bob Camp); concierto que repetirían 25 años después, mucho mas relajados y dicharacheros y en mi opinión de mucho menor interés. Con Camp también grabaría un tercer disco en estudio en 1978, “Homemade music”. Gibson, era no solo un buen guitarrista, sino también un interesante compositor, tanto en solitario o junto con Hamilton Camp o Shel Silverstein. Canciones suyas son, entre otras, “Well, Well, Well,” “You cant tell the World”, “Civil war trilogy”, etc de las que hicieron versiones desde Peter, Paul and Mary hasta Simon & Garfunkel.

Gibson fue evolucionando hacia un folk mas renovado, con arreglos mas elaborados, con acompañamientos acústicos mas variados y cuando tenía por delante un porvenir destacado entre los folksingers, como ya he indicado, cayó en una grave drogodependencia, que le mantuvo mas de diez años apartado de la música y cuando volvió a finales de los años 70, el tiempo del gran folksong había pasado.

Por último hay que destacar que estos cinco folksingers, compartieron amistad, actuaciones, grabaciones, apoyos mutuos, con buena parte de los que vinieron inmediatamente después y en especial con Dylan, Joan Báez, Tom Paxton o Phil Ochs. Ellos fueron un eslabón imprescindible en el desarrollo del folksong norteamericano.

En la próxima entrega nos detendremos en los que les precedieron: Cisco Houston, Oscar Brand, Bárbara Dane, Jean Ritchie y Theodore Bikel, sin olvidar por supuesto al gran Pete Seeger.

rockyboy; 04-04-14

TF - 037
LA MUSICA FOLK ESTOUNIDENSE DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX
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Best of Broadside 62-88

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Songs for political action

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Anthology of Am Folk Music

Ya desde sus primeros años, Caravana dedicó una creciente atención a la música folk norteamericana. A Ángel le gustaba y su papel fue decisivo para darnos a conocer a sus seguidores la revolución que se estaba gestando con los nuevos folksingers, encabezados por Bob Dylan, Joan Báez y Peter, Paul and Mary y de la que habían sido precursores en el Caravana Hit Parade dos grupos tan emblemáticos como The Kingston Trío o The Brothers Four.

La irrupción en la primera mitad de la década de los años 60 de la nueva generación de folksingers tuvo un gran impacto social y cultural (aunque bastante menos en ventas, la verdad sea dicha), primero en la propia Norteamérica y después en Europa, pero el folk song tenía ya una honda tradición que se remontaba a las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo su proyección había sido limitada.

La mayor parte de las veces el conocimiento de los músicos de folk era de ámbito local o regional, ya que en aquellos tiempos la industria del disco estaba aún poco desarrollada y el acceso a los programas de radio, el mayor vehiculo de difusión musical, de los padres del folk estaba muy condicionado por el perfil que buena parte de ellos tenían (unos de etnia negra, otros eran activistas políticos o sindicales y había quienes por unas u otras razones habían tenido problemas con la policía o los jueces).

Como la mayoría de los viajeros de Caravana conocen, los orígenes de un estilo musical tan apegado a las raíces y tradiciones culturales de un país, como es el folk, son complejos, diversos y con influencias muy transversales. En el folk norteamericano se mezclan desde la influencia de la música británica, heredada de la época colonial, el folk irlandés traído de la mano de las emigraciones masivas del siglo XIX, sonidos del centro de Europa (Alemania, Austria, Rusia), música de marinos, o de la tradición judía, consecuencia igualmente de la inmigración, e incluso influencias de la música española y francesa a través de algunos estados sureños (Texas, Louisiana, Florida…). Y a todas esas influencias llegadas a lo largo de los tiempos desde Europa, se unieron las profundas influencias de la música de los negros y en menor medida de los propios indios norteamericanos.

En los años 20, cuando se van consolidando las grabaciones fonográficas y se generaliza la audición de la radio, es cuando surgen las primeras figuras del folk, del blues y del country (en aquellos momentos denominado un tanto despectivamente “hillbilly”), cuyas voces han llegado hasta nosotros. Músicos que en aquellos lejanos años hacían una música con perfiles aún no muy definidos. Y así p.e. Leadbelly hacia folk y blues, Jimmie Rodgers, considerado como el gran padre de lo que después fue el country, hacia “hillbilly” y folk. Los repertorios de lo que después fueron distintos estilos, a menudo eran coincidentes o se cantaban prácticamente las mismas canciones con algún estribillo diferente y el título algo cambiado.

Hay dos casos emblemáticos al respecto: “The house of the rising sun”, cuya primera grabación la realizó un músico de bluegrass, Clarence Ashley, que después fue popularizada por Leadbelly y también por otro músico country, Roy Acuff, entrando a formar parte del repertorio tanto de los folksingers como de los bluesmen y en menor medida del country. A su vez la canción “The Wreck of Old 97”, que fue un gran éxito en la voz de Vernon Dalhart, otro de los iniciales músicos “hillbillys” y que desde muy pronto formó parte del repertorio folk. Y no podía ser de otra manera porque de hecho el perfil humano de aquellos patriarcas fue muy parecido. Hay enormes coincidencias entre la vida de Jimmie Rodgers y la de Woody Guthrie, salvo que el segundo era un impresionante activista político y sindical, ya que desde muy jóvenes pasaron por similares y muy duras experiencias humanas a lo largo y a lo ancho del país, lo que les inspiró componer canciones con un fondo a menudo muy parecido. Los folksingers cantaron muchos blues, incluso la generación de los años 60 y al igual que hicieron los músicos country con muchas canciones folk. Hank Williams, el mayor compositor de country, ha sido interpretado con frecuencia por cantantes de folk.

No solo las canciones eran en muchos casos intercambiadas e intercambiables. La instrumentación de los músicos “hillbilly” y los folksingers era la misma: guitarra, fiddle, mandolina, banjo, armónica. Mientras los bluesmen se apoyaban casi exclusivamente en la guitarra y la armónica. Al igual que muchos folksingers. La forma de cantar de Jimmie Rodgers o de la Carter Family, era también muy parecida a la de los más eminentes folksingers. Y la influencia de la forma de cantar de los bluesmen también es perceptible en muchos de los folksingers.

Ya en la década de los años 40, los caminos del blues, del folk y de lo que ya empieza a denominarse “country and western”, empiezan a diferenciarse claramente. Aún y así, como he tenido ocasión de comentar en un anterior trabajo en nuestra wiki, en el Newport Folk Festival de finales de los años 50 y principios de los 60, compartían escenario músicos folk, bluesmen y grupos y músicos de bluegrass, y de alguna forma todos se sentían cómodos bajo ese paraguas general de música folk.

Y hablando del nacimiento y desarrollo del folk, no solo hay que hacer referencia a los músicos y grupos que lo protagonizaron. Resulta imprescindible destacar al papel decisivo de Alan Lomax, que desde los primeros años 30, en que con tan solo 20 años acompañaba a su padre, hasta finales de la década de los 50, realizó una gigantesca tarea de búsqueda, investigación, grabación de los músicos y de las canciones tradicionales de Norteamérica. Su trabajo de recuperación y conservación le llevó a grabar en cárceles, campos de algodón, hangares, tabernas, puertos o en las aldeas más remotas. Buena parte de su trabajo se vio reflejado en una maravillosa obra cultural como fueron las grabaciones para The Library of Congress, cuyo ejemplo ojalá hubieran seguido otros países con rico patrimonio musical, como es el caso de España. (Dicho sea de paso, la tarea de Lomax excedió con mucho Norteamérica y él, con su equipo de grabación, recorrió medio mundo, entre ellos la España de los años 50, motivo por el cual todo aficionado a la música y todo amante de la cultura debería estarle eternamente agradecido).

Como es obvio la inmensa mayoría de los músicos folk de la primera mitad del siglo XX no tuvieron reflejo en nuestra Caravana. Solo tres artistas de larguísima trayectoria pudieron ser recogidos en nuestra música: Pete Seeger, Thedore Bikel y Burl Ives, estos dos últimos de forma muy testimonial. Pero ello no es óbice para que tenga interés conocer quienes y cómo fueron los predecesores de aquellos maravillosos folksingers que nos entusiasmaron en su paso por la vieja Carreta. Y a ello me voy a dedicar en las próximas entregas de esta sección.

A partir de todo lo anterior, a la hora de abordar la historia del folk norteamericano del siglo XX, previo a la irrupción de los nuevos folksingers de los años 60 y refiriéndonos siempre a aquellos músicos o grupos de los que hay constancia grabada, podemos distinguir hasta cuatro generaciones.

La primera, es decir los padres del folk, fueron los nacidos todavía en el siglo XIX, cuyo periodo de mayor actividad se puede situar en las décadas de los años 20 y 30, y cuya referencia esencial es Leadbelly y, en un plano más vinculado al activismo sindical, Aunt Molly Jackson.

Una segunda generación fue la nacida entre la primera y segunda década del siglo XX, y que alcanzaron su madurez artística en las décadas de los años 30 y sobre todo 40 y cuyas dos figuras señeras fueron Josh White y Woody Guthrie. Hay un músico también de esa generación, Burl Ives, pero cuyo éxito fue algo más tardío, los años 40 y 50.

Una tercera generación, los nacidos en torno a la década de los años 20, que alcanzaron su mayor proyección a partir de los años 40, de los cuales el mas emblemático fue Pete Seeger y en un segundo plano, Cisco Houston, Oscar Brand, Jean Ritchie, Bárbara Dane y Theodore Bikel.

Y una cuarta generación, de músicos nacidos en la década de los 30, que sirven de puente entre la anterior generación y la que protagonizó la gran explosión de los años 60, siendo sus figuras más destacadas Ramblin Jack Elliott, Peter La Farge, Dave Van Ronk, Bob Gibson, y Ed McCurdy, este último aunque había nacido en 1919, su carrera musical tuvo su apogeo en los años 50 y 60, al igual que esta cuarta generación.

Los miembros de The Kingston Trío también eran de la generación nacida en los años 30 y también empezaron su trayectoria en la segunda mitad de los años 50, teniendo un papel decisivo en el auge de la audiencia juvenil del folk, como conocen los viajeros de Caravana y destaqué en el articulo dedicado a este gran grupo en esta misma sección de la wiki.

Es evidente que toda clasificación por criterios temporales siempre resulta algo forzada. De hecho Pete Seeger, ha estado en activo hasta hace muy poco años. Burl Ives siguió grabando discos hasta en la década de los 70 y sin embargo Woody Guthrie, tres años más joven, prácticamente dejó de grabar y actuar a mediados de los años 50 aquejado de una gravísima enfermedad.

Es interesante subrayar que hasta finales de los años 30 la mayoría de los folksingers fueron negros, como es el caso de los ya citados Leadbelly y Josh White, y otros como Big Bill Broonzy, Sonny Terry, Sonny Boy Williamson, Missisippi John Hurt, Brownie McGheee, o Muddy Waters (en sus primeros años). Tan solo la posterior irrupción de Guthrie, Seeger, The Almanac Singers, The Weavers, The New Lost City Ramblers y algunos otros en la década de los años 40, señala el predominio de los músicos blancos, mientras los músicos negros o se centraron en el blues mas tradicional o evolucionaron hacia las diversas formas de rhythm and blues, con la notable excepción, ya tratada en esta sección de la wiki, de Odetta.

En próximas entregas de esta sección de la wiki, voy a ir profundizando en cada una de las generaciones, salvo, claro esta, los músicos que ya han aparecido anteriormente.

rockyboy; 07-03-14

TF - 036
PETE SEEGER: UNA APORTACION DESCOMUNAL A LA HISTORIA DEL FOLK.
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American Favorite Ballads

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Pete Seeger's Greatest Hits

Escribir en nuestra wiki sobre Pete Seeger y para los amigos y amigas caravaneros, puede resultar ocioso y más aún estos días en los que a raíz de su muerte se han dicho tantas cosas, aunque en algunos casos hemos tenido ocasión de leer algunos comentarios de algún critico gurú realmente superficiales o incluso inexactos.

Pero resultaría extraño que en esta sección de “TODO FOLK”, no se rindiera un recuerdo a lo que ha supuesto la figura de Seeger en la historia de la música popular norteamericana, aunque procuraré no repetir obviedades ni cuestiones relacionadas con Seeger que ya he tratado en el pasado en nuestra wiki.

Setenta y dos años de actividad dan para mucho y pocos músicos han conseguido una trayectoria tan intensa y yo diría que tan variada, porque lo primero que me gustaría subrayar es la diversidad de la obra de Seeger. Casi cien discos en estudio, de ellos más de veinte en concierto, la participación en numerosos discos colectivos, casi noventa recopilatorios de diversas características, son el legado de este músico. A lo que habría que añadir su indudable protagonismo en dos grupos legendarios del folk norteamericano: The Almanac Singers y The Weavers.

Pete nació el 3 de mayo del año 1919 en New York. Su padre era compositor y experto musicólogo, su madre violinista y su segunda madre también fue una compositora musical; así que desde su infancia estuvo estimulado por la música. Con tan solo 20 años ayudó a Alan Lomax, el gran investigador, recopilador y salvador del folk tradicional, en sus trabajos del Archivo del Folk norteamericano para la Biblioteca del Congreso. Lomax le animó para que empezara a cantar, ofreciéndole la participación en el programa de radio que tenía con el que después seria director de cine Nicholas Ray.

Seeger empezó a cantar y tocar el banjo y la guitarra y pronto adquirió reconocimiento en los círculos progresistas, como refleja su actuación en 1941 en la Casa Blanca en una actividad solidaria con los soldados que luchaban en la Segunda Guerra Mundial, patrocinada por Eleanore Rooselvet, esposa del Presidente.

Conoce y se relaciona con Woody Guthrie, Leadbelly, Burl Ives, Josh White y en 1941 forma con Lee Hays y Millar Lampell, The Almanac Singers, un grupo de enorme impacto en el impulso del folk en la década de los años 40 (y sobre el que volveré en una futura colaboración en esta misma sección de nuestra wiki). Tras diversos cambios y vicisitudes, Seeger crea en 1948 el grupo The Weavers, con Lee Hays, Fred Hellerman y Ronnie Gilbert. A diferencia de The Almanac Singers que tenían una clara proyección política y sindical inevitablemente minoritaria, el nuevo grupo, menos marcado políticamente, logra una creciente popularidad, especialmente con su gran éxito “Goodnight Irene” (sobre The Weavers ya he escrito en esta sección por lo que me remito a ello).

The Weavers tienen una primera crisis en el año 1953, en que se disuelven, aunque posteriormente vuelven a juntarse; Pete Seeger inicia a partir de ese momento su trayectoria musical en solitario, compatibilizándola con las actividades del grupo. Sin embargo cada vez se encuentra más incómodo con la evolución de la música de The Weavers y la creciente influencia de la música popular de aquellos años, con arreglos y acompañamientos orquestales ajenos al folk. Abandona el grupo en 1958, aunque esporádicamente mantendrá sus vínculos en algunos conciertos y grabaciones. A partir de entonces su trayectoria se centra en el puro folk.

En la segunda mitad de los años 50 publica varios discos para aprender a tocar la guitarra, la guitarra de doce cuerdas y sobre todo el banjo. Graba discos con canciones para niños, canciones tradicionales de otros países, canciones políticas y sindicales. Todas ellas con la discográfica “Folkways Records”, la compañía gracias a la cual sobrevivió durante años la música folk norteamericana. Pero la meritoria labor de “Folkways” nunca fue acompañada por el éxito de ventas. Ello unido a que Seeger seguía siendo un artista muy definido políticamente (que incluso fue llamado a declarar por el Senador McCarthy por su antigua militancia comunista) y que tenia vetado el acceso a los grandes medios audiovisuales, daba como resultado que la proyección de Pete en aquellos años fuera muy limitada y selectiva.

Aún y así Seeger actúa en campus universitarios, en institutos y centros cívicos, en locales de folk, en iglesias, etc. lo que le permite influir de manera muy notable en la germinación de la nueva generación de folksingers de la década de los 60. Pete es también el gran impulsor del festival de Folk de Newport, lugar de encuentro anual de los músicos de folk y de blues y de lanzamiento de las nuevas promesas (sobre el que también he publicado un trabajo en esta sección de la wiki).

En 1957 graba el primero de los lps de los que dedicaría a las “American Favorite Ballads”. Un trabajo musical extraordinario, en el que Pete recoge, recupera y actualiza la esencia de la tradición musical norteamericana. Casi 60 años después de su grabación, la maravillosa voz, la guitarra y el banjo de Seeger son una delicia y canciones que después hemos oído miles de veces en las voces de los grandes folksingers de los años 60, pero también en artistas pop, de country o de rock, suenan con una absoluta frescura.

En esa misma época graba otras colecciones de discos de gran interés: “Songs of The Civil War”, “Broadside ballads”, “American Industrial Ballads”, “Frontier ballads”, “Songs of the Spanish Civil War”….

Pete transmite una gran vitalidad a las canciones que interpreta, por lo que sus grabaciones no son arqueología musical y las canciones vueltas a escuchar hoy no suenan arcaicas ni envejecidas, a diferencia de lo que sucede con algunos otros músicos de folk puro.

La influencia de esos discos en la evolución de la música norteamericana fue decisiva y cabe preguntarse si hoy se conocerían y recordarían muchas de esas canciones sin aquel trabajo de Seeger.

La magnitud de ese trabajo se resume en nada menos que cuarenta y cinco discos grabados en los diez años que transcurren desde 1952 a 1962, en que consigue que la discográfica Columbia le abra las puertas, grabando con ella inicialmente cinco discos en directo : “Story songs” (en el Village Gate), “The Bitter & The Sweet” (en The Bitter End), “Children's Concert” (en el Town Hall), “I can see a new day” (con tomas grabadas en diversos conciertos) y “We shall overcome” su legendario Concierto en el Carnegie Hall (ya comentado en la sección “Volver a escuchar” de la wiki). Es en los discos grabados en vivo donde mejor se aprecia la talla de Seeger, su inmensa capacidad de comunicación y la mutua identificación que se produce entre el músico y su auditorio.

Aunque con su nueva discográfica inicia una fructífera etapa de grabaciones, no exenta de conflictos, mantendrá también su relación con “Folkways Records”, con quien publicará discos de contenido mas especializado o mas politizado. La etapa de Columbia favorece una mayor proyección pública de Seeger y coincide además con su etapa de gran madurez artística. Es entonces cuando afortunadamente llega a nuestra Caravana en la oleada de folksong, que Ángel nos trasladó de manera entusiasta a todos los viajeros de la vieja Carreta.

En esos años Seeger consigue que cinco de sus grandes canciones lleguen a ser Series Doradas: “We shall overcome”, “Where have all the flowers gone?”, “Barbara Allen”, “Turn, turn, turn” y “Guantanamera”; estas dos últimas alcanzaron el puesto de honor de nuestro Caravana Hit Parade, manteniéndose dos semanas en ese lugar de honor “Turn, Turn, Turn”. Aunque hay que decir que “Where have all…” llegó al número 1 en la versión de The Kingston Trío y “We shall overcome”, al número 7 en la de Joan Baez. Y no puedo dejar de recordar que “Barbara Allen” es una maravillosa canción del folk anglosajón, que hubiera merecido un mayor reconocimiento.

Seeger procede de una familia judía, al igual que Dylan, y lo mismo que éste en su obra hay influencias del Antiguo Testamento, como se refleja en “Turn, Turn, Turn”. También en sus canciones hay huellas de grandes escritores como el poeta turco Nazim Himket, de uno de cuyos poemas realizó una canción “I come and stand at every door”, o del escritor ruso Sholokhov en cuya novela “El Don apacible”, se inspiró para componer “Where have all the flowers gone?”,.

En 1967 Pete graba el disco “Waist deep in the big Buddy and other love songs”, fuertemente critico, que además supone un cambio cualitativo en su trayectoria musical. Hasta ese momento Seeger siempre había rehusado acompañar sus canciones con otros instrumentos que no fueran la guitarra y el banjo (esporádicamente la flauta o el oukelele) y su disconformidad con la “electrificación” que habían iniciado buena parte de los nuevos folksingers. Es conocido su profundo malestar con la famosa y polémica aparición de Dylan en el Festival de Newport de 1965 acompañado de la Paul Butterfield Blues Band. En este lp “Waist the deep…” Seeger da un pequeño paso de apertura con la presencia del guitarrista Danny Kalb que en aquel momento formaba parte de nuestros admirados “The Blues Proyect”, cuya guitarra eléctrica aparece en algunas canciones de este disco.

Pero el cambio más profundo se produjo con el lp de 1973, “Rainbow race”, una de las mejores grabaciones de su trayectoria musical. Es un disco que podemos calificar sin rodeos de folk rock o de folk progresivo, en la línea de lo que pudieron ser los discos de Simon & Garfunkel. Magníficas canciones como la sobrecogedora “Last train to Nuremberg”, bellas canciones como “My rainbow race”, “Sailing down my Golden river”, “Clearwater”, la versión de la clasica “Hobo’s lullaby” o “Snow, snow”, que fue su sexto y último Serie Dorada.

Tras este disco, Seeger abandona la discográfica Columbia con la que había tenido importantes enfrentamientos por la temática de sus canciones y los intentos de censura que la dirección de la compañía intentaba imponer. Seeger siguió grabando con “Folkways records” y con otras varias discográficas, pero su producción fue paulatinamente reduciéndose, grabando cinco lps en la segunda mitad de los 70, dos en la década de los 80, siete en los 90 y otros ocho desde el año 2000 al 2012, si bien buena parte de los discos de estas ultimas décadas fueron ediciones de conciertos.

Cumplidos los 80 años la voz de Seeger se fue resintiendo, ¡qué menos!, aunque no su entusiasmo, como bien quedó reflejado en el concierto que dio junto con Bruce Springsteen en la toma de posesión del Presidente Obama.

Me gustaría destacar también el papel decisivo de Seeger en el impulso de los nuevos valores del folk. En sus discos de la primera mitad de los años 60 y en sus conciertos incluía de forma habitual canciones de Dylan, de Tom Paxton, de Phil Ochs, de Malvina Reynolds, de Richard y Mimi Fariña, Peter Lafarge, Eric Andersen, Ed McCurdy, también de Donovan, además de invitarles a participar en sus conciertos o de estar presentes en el Festival de Newport.

Es difícil recomendar discos de Seeger, dada su abundante obra, pero yo señalaría los discos grabados con Columbia-CBS-Sony en los años 60, el referido concierto del Carnegie Hall de 1963 (“We shall overcome”), los cinco cds de “American Favorite Ballads” (Folkways Records), el “Rainbow Race” y en plan muy selectivo la recopilación de “Greatest Hits” (Sony 2002) o la recopilación “The Essential” (Sony 2005), con muy parecido y excelente contenido y que incluyen sus cinco Series Doradas de los años 60.

Con Seeger se marcha una parte fundamental de la historia de la música norteamericana y por extensión de la música popular de todo el mundo. Sin minusvalorar a otros grandes músicos y muy en especial a Woody Guthrie, Leadbelly, Josh White, Sonny Terry o Jimmie Rodgers, la gran referencia del folksong fue y sigue siendo Pete Seeger. Nos quedan sus discos.

Termino con el enésimo recordatorio a Ángel Álvarez, que nos brindó a los viajeros de Caravana la oportunidad de conocer y disfrutar de Pete Seeger, cuando en España no circulaban sus discos e incluso cuando no era cómodo radiarlos.

rockyboy; 31-01-14

TF - 035
JOHN PRINE
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Great Days

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Missing Years

A partir de la impresionante conmoción que supuso la aparición de Bob Dylan y los nuevos folksingers en la primera mitad de los años 60 del siglo XX, se han sucedido sucesivas generaciones de músicos folk que podemos decir llegan a nuestros días. Algunos de ellos tuvieron un gran éxito de crítica, algo menos en lo que se refiere a las ventas y compusieron canciones que han permanecido, en sus voces o en las de otros cantantes, en el recuerdo de todo buen aficionado a la música popular norteamericana. Otros muchos formaron un nutrido grupo de éxito pasajero o muy minoritario, desaparecieron o evolucionaron hacia otros estilos musicales y en cualquier caso su repercusión fue muy limitada.

Afortunadamente los viajeros de Caravana pudimos acceder a gran parte de la nueva música folk, además de ser entusiastas seguidores de la obra de los números uno: Paxton, Ochs, Collins, Rush, Baez, Peter, Paul & Mary, Simon & Garfunkel, etc. y por encima de todos ellos, Bob Dylan.

Hay un folksinger que está a medio camino entre las grandes figuras, de calidad incuestionable y recuerdo memorable y los del “amplio montón”, un artista que en Caravana tuvo dos Series Doradas en su primera época y una tercera en la segunda etapa: John Prine.

Prine es un músico, algo más joven que la generación de Dylan, ya que nació en Illinois en 1946 y su trayectoria empezó a tener repercusión casi diez años más tarde, a principios de la década de los 70, manteniéndose con una producción no intensa pero si continuada, con 22 discos en 40 años, aparte de los diversos recopilatorios.

Al igual que ha sucedido con la de otros muchos músicos, la obra de Prine, en la que la mayoría de las canciones han sido composiciones propias, ha oscilado entre el folk, el folk-rock, el country, el rock sureño e incluso los sonidos fronterizos del tex-mex. Y hay que decir que Prine cuanto más se ha alejado del folk o del country, menos interesantes han sido los resultados. Lo mejor de su trayectoria tuvo lugar en los años 70, en los que pareció seguir los pasos que iba dando Bob Dylan en aquellos tiempos, después atravesó una etapa más anodina en los años 80 y conoció una brillante pero limitada recuperación en la década de los 90.

La música de Prine no tiene un sonido propio muy identificable, aunque su voz sí es muy personal y siempre se ha acompañado en todos sus discos de un extraordinario plantel de instrumentistas, la mayoría de ellos del ámbito country-rock de Nashville, por lo que casi todas sus grabaciones son “sólidas”, y más allá de que haya canciones más logradas que otras, o que salvo alguna excepción no haya “hits” deslumbrantes de los que uno no se olvida, tampoco hay malas canciones. Por tanto un nivel medio muy satisfactorio, en el que Prine siempre ha evitado deslizarse hacia el countrypolitan o los discos blandos que han caracterizado buena parte del country de los últimos 30 años.

John Prine ha contado como apoyo fundamental para la elaboración de sus mejores discos con Steve Goodman, otro folksinger, aunque más inclinado al country y ya en la década de los 90, la ayuda le ha venido de Howie Epstein, el bajo de Heartbreakers, el inolvidable grupo de Tom Petty.

En definitiva estamos ante la obra discográfica de un buen “artesano”, que no decepciona, aunque tampoco provoca arrebatos de pasión y ello se refleja en sus limitados resultados de ventas, ya que solo 4 de sus discos han estado por debajo del número 100 de Billboard y ninguno ha superado la barrera del número 50. Lo que no impide que buena parte de sus discos hayan tenido muy buenas criticas y que su obra tenga un buen reconocimiento entre los propios músicos de folk, country y ahora de “Americana”.

John Prine, a diferencia de otros folksingers, no fue un músico precoz. Hasta pasados los 20 años, siendo ya cartero, no empezó a actuar en los clubs folk de Chicago, donde en el cambio de década de los 60 a los 70 hubo un florecimiento de la nueva música folk. Su primer lp, de titulo “John Prine”, es de 1971. Un buen disco, variado, todas composiciones propias y en el que Prine demuestra lo bien que se mueve en el folk más clásico, en el folk rock, en el country-folk o el country rock. Hay un montón de buenas canciones: “Hello in there”, “Sam Stone”, “Illegal smile”, “Spanish pipedream”, “Paradise”, “Donald & Lydia”, “Angel from Montgomery”…y cuenta con un brillante elenco de músicos de acompañamiento. El disco tuvo mejores críticas que ventas, llegando al n. 154 de Billboard.

Al año siguiente publicó, ”Diamonds in the Rough”, en mi opinión un disco mejor que el anterior, pero también mucho más difícil o menos comercial Es un disco sobre todo de folk, con ligeras concesiones al folkrock. Mucho más sobrio instrumentalmente, pero con excelentes canciones como: “Souvenirs”, “The great compromise”, “Sour grapes”, “Yes I guess they ougtha name”, “Clocks and spoons”, la que da título al disco y “Rocky mountain time”, su primer Serie Dorada, que estuvo dos semanas en el número 2 de nuestro Caravana Hit Parade. El lp llegó hasta el 148 de Billboard.

El tercer lp, “Sweet Revenge”, de 1973, supuso un cierto giro en la música de Prine. Hay folk, country, pero también pop, y sobre todo predomina la influencia del rock. Un disco aparentemente más comercial y variado, con buenas canciones pero sin duda inferior a los dos primeros: “Grandpa was a Carpenter”, “Dear Abby”, “Please don't bury me” y “Mexican home”, su segundo Serie Dorada, son las más destacadas.

Dos años después, en 1975, publicó “Common sense”, producido por Steve Cropper y con un gran despliegue de músicos invitados, como Jackson Browne J.D. Souther, Glen Frey, Jim Horn, Bonnie Raitt… Es un disco en una línea similar al anterior pero más variado, con country, texmex, sonidos de New Orleans, folk rock, country rock, algunas concesiones al pop, incluso toques funk. Hay buenas canciones como “Midle man”, “Common sense”, “Come back to us Barbara Lewis…”, Forbiden Jimmy”, pero también algunos deslices como la muy pop “Saddle in the rain” o una versión pasable de ese hito de Chuck Berry, “You never can't tell”. Fue el disco más vendido de Prine hasta ese momento, alcanzando el número 66 de Billboard.

Tras un recopilatorio, en 1978 apareció su quinto lp en estudio, “Bruised Orange”, en el que Prine vuelve a un sonido más folk, con toques irlandeses, apoyándose en el “whistle”, con algunas canciones de folk más experimental. Cuenta de nuevo con una sólida banda detrás, aunque con menos concesiones al rock. En mi opinión es otro de los mejores discos de Prine y aunque no haya canciones sobresalientes, destacan : “Fish & Whistle”, “If you don't want my love” (versión de una composición de Phil Spector), “The hobo song”, “That’s the way that the World…”, “Sabu visits the twin cities alone”, o la que da título al disco.

Los dos siguientes lps, “Pink Cadillac” y “Storm Windows”, en 1979 y 1980 respectivamente, son una vuelta atrás, hacia la diversidad, de nuevo con prevalencia del rock e incluso del pop. Por primera vez hay más versiones que canciones propias. Como ya he señalado, son discos bien hechos, muy profesionales, hay buenas canciones, pero en general no enganchan especialmente. En el segundo de ellos iba incluida la canción “One red rose”, que fue Serie Dorada en la segunda etapa de nuestra carreta.

A partir de estas últimas grabaciones, Prine espació algo la publicación de discos y los que fue editando mantenían esas características de diversidad, o indefinición, estilística y desapareció de las listas de ventas.

En 1991 grabó “The MIssing years”, que supone una extraordinaria resurrección de Prine. Un formidable disco de folk rock moderno, con un sonido muy brillante, original, también con influencia country, música cajun, texmex, folkblues. La producción es ahora de Howie Epstein, y le acompañan prácticamente todo el grupo de Tom Petty & The Heartbreakers, además de Bonnie Raitt, Phil Everly, David Lindley, Albert Lee….y hasta Bruce Springsteen. Un disco con grandes canciones como “All the best”, The sims of Memphisto”, “Picture show”, “I want to be with you always”, “Daddy's little pumpkin”, “Way back then”, “Unlonely”, “You got gold”, “Jesus The Missing years”, “It’s a big old Goofy world”, “Everything is cold”…prácticamente todo el disco es sobresaliente. Es como si estuviéramos escuchando una mezcla de Tom Petty, John Cougar (de su segunda etapa), Springsteen y Dylan.

Esta grabación fue considerada el mejor disco de Folk del año 1991 y para mí es de los mejores discos de folk y/o Americana de la década de los 90.

Algunos años y algunos discos después, en 1999 aparece “In spite of ourselves”, otro gran disco, en esta ocasión exclusivamente de versiones de canciones country, no de las mas conocidas, salvo “When two worlds collidge” y “So sad” de The Everly Brothers, pero sí contiene una exquisita selección. Prine esta acompañado de algunas de las mejores cantantes country y folk de las ultimas décadas: Melba Montgomery, Iris DeMent, Lucinda Williams, Connie Smith, Emmylou Harris, Trisha Yearwood, Dolores Keane…Una delicia de disco, muy superior a la mayoría de los discos de country que desde hace años suenan casi todos iguales y que merecidamente alcanzó el nº. 21 de las listas country de Billboard.

Prine ha seguido publicando discos, el último el año 2010, una grabación en directo.

Hay un buen recopilatorio: “The Great days: A John Prine Anthology”, en el que sin embargo no se incluyen sus dos primeros Series Doradas.

rockyboy; 27-12-13

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JANIS IAN: UN VIAJE DEL FOLK AL POP
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Janis Ian

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Between The Lines

Como todos los viajeros de Caravana conocen, en la primavera de 1967 Ángel Álvarez se inventó la figura de las “Estrellas Misteriosas”, en las que se vinculaba una Estrella del firmamento, tan útiles en las primeras décadas de la aviación para conocer la posición del avión, con la presentación de un artista desconocido o al menos inédito en nuestra Caravana.

La primera estrella fue “Antares”. Aún recuerdo el impacto que nos causó cuando la escuchamos por primera vez en el Auditorio de Hilarión Eslava. Una voz bellísima, todavía adolescente, unos arreglos hipnóticos y un estilo que si bien se situaba en la onda del folk de vanguardia, también tenía un regusto clásico de los grandes grupos vocales que unos pocos años antes había producido el gran Phil Spector. Los viajeros le dimos vueltas y vueltas a la voz y a la canción ¿Quién podría ser? Ninguno lo acertó y es que era imposible. Estábamos ante una gran artista que cuando la grabó tenía tan solo ¡¡¡15 años!!! y que acaba de publicar su primer disco con la compañía de jazz y de folk progresivo, “Verve”, que tan magníficos artistas promovió en los años 60.

Era Janis Ian y su canción “Society’s Child”, que durante largo tiempo fueron objeto de deseo para muchos viajeros, ya que a pesar de las buenas ventas en USA (el single llegó al puesto 14 de Billboard y el lp al 29), nadie se dignó a publicarlo en nuestro país.

Janis Eddy Fink (su autentico nombre) nació en New York en mayo de 1951, en una familia judía de izquierdas, objeto de vigilancia por el FBI. La influencia de su padre, profesor de música, la llevó a aprender piano, órgano, clave, flauta y guitarra (y también pintura, como bien reflejan las portadas propias de algunos de sus discos). A los 12 años compuso su primera canción influida por Joan Báez y Odetta y que fue publicada nada menos que por la revista Broadside, la más prestigiosa e influyente de la música folk progresista norteamericana. Desde los 14 años empezó a actuar en los locales de ambiente folk de New York, a donde había ido a estudiar música en la High School of Music and Art.

A los 13 años compuso “Society’s child”, canción sobre una historia de amor entre un hombre y una mujer de distinta raza, que llegó a grabar tres veces. Las dos primeras como singles con mala fortuna, ya que la segunda grabación la realizó con la discográfica “Atlantic Records” que no se atrevió a sacarla a la venta. Por fin en el tercer intento y ya con “Verve”, le llegó el éxito con el apoyo de uno de los mejores compositores y el mejor director de Orquesta del siglo XX norteamericano, el también músico judío de izquierdas Leonard Bernstein, que le ayudó a contrarrestar el veto que la canción tenía en numerosas emisoras de radio, sobre todo de los Estados Sureños.

Polémicas aparte, “Society’s child”, es una magnifica canción, que alcanzó el número 5 de nuestro Caravana Hit Parade y que casi cinco décadas después mantiene vivo su fascinante sonido y se ha convertido en una clásica de la gran música de los años 60.

El éxito del single le permitió grabar inmediatamente un lp titulado con su nombre. En mi opinión se trata de un magnífico disco de folk rock progresivo con ecos de Tim Buckley, de Judy Collins y hasta de The Blues Proyect. Con unos excelentes arreglos que incluyen toques psicodélicos, de rock y de country y con grandes canciones como “Then tangles of my mind”, la magnifica “Janey’s blues”, “Lover be kindly”, “I’ll give you a stone…”, “New Christ Cardiac Hero” o “Mrs. Mckenzie”. Janis compositora de todas las canciones del lp, no solo aportaba su preciosa voz sino también su guitarra, piano y clave.

A finales de ese mismo año 1967 apareció su segundo lp, “For all the seasons of your mind”. Estamos ante un buen disco, estilísticamente más abierto, en el que hay folk rock, folk progresivo, country, folk acústico, folk blues, que en muchos momentos nos puede recordar a la gran Laura Nyro y en otros a los primeros y mejores lps de Carly Simon e incluso a Bob Dylan. Predominan las baladas y los arreglos acústicos. No hay ninguna canción sobresaliente, pero sí un nivel general bastante aceptable, destacando “A song for all the seasons of your mind”, “Bahimsa”, “There are times” o “Evening star”. El disco no tuvo buena acogida, quedándose en el n. 179 de Billboard.

El tercer lp “The Secret life of Janis Eddy Fink” (como ya he indicado su auténtico nombre), apareció casi un año después, en el otoño de 1968. Hay un evidente giro musical, predomina el folk rock progresivo, aunque hay alguna canción con influencias country, psicodélica o blues. Los arreglos son mucho más rockeros y más vulgares, valga la expresión. Además de recordarnos a The Blues Proyect, también hay aires de The Doors. El nivel en general es más flojo, aunque siguen apareciendo buenas canciones, especialmente en las que se despoja del sonido más rockero, con baladas más acústicas en la línea de Laura Nyro: “Everybody knows”, “Friends again”, “She´s made of porcelain”, “When i was child” o “Baby´s blue”. Este lp no entró en las listas de los 200 más vendidos de Billboard.

Un año más tarde, en el otoño de 1969 se edita el cuarto lp y último en la discográfica “Verve”, titulado “Who really cares”. Supone un nuevo giro en la evolución musical de Janis, es un disco de rock y de pop, e incluso de jazz, con presencia por primera vez de instrumentos de viento. Cuenta con un apabullante acompañamiento de instrumentistas, que le dan al lp un aire más sofisticado, pero lo que gana en arreglos aparentemente más comerciales, lo pierde en garra de las canciones, de las que tan solo destacaría dos o tres: “Orphan of the wind”, “Sea and Sand” y “Month of May”. Este disco tampoco entró en listas de ventas.

El fracaso de sus últimos discos la lleva a retirarse temporalmente de la música. En 1971 la Compañía discográfica “Capitol” la contrata y graba un nuevo disco: “Present Company”, con 16 canciones, entre las que hay varias compuestas junto con su marido, Peter Cunningham. Es un disco con dos partes muy diferenciadas. La primera y en mi opinión mejor, son canciones en un cierto estilo country pop, algunas de ellas realmente notables como “The seaside” o “” See my grammy ride”. Una segunda parte en una línea más folk rock, nuevamente similar a los comienzos de Carly Simon y Laura Nyro, en la que no hay ninguna canción que destaque especialmente, salvos dos “My land” y “Hello Jerry”. Si lo comparamos con los dos anteriores, este es un paso adelante, el nivel medio es mejor, aunque se nota una falta de definición estilística de Janis; en todo caso tiene una cuantas muy buenas canciones. El disco alcanzó el número 223 de ventas.

Tras otro periodo de silencio y con un nuevo cambio de compañía discográfica, fichando con “Columbia Records”, aparece en la primavera de 1974 “Stars”, un disco con tan solo 10 canciones, todas ellas compuestas por Janis, con un estilo predominantemente pop aunque todavía con claras raíces folk. Predominan las baladas y la voz de Janis es arropada por una impresionante compañía de instrumentistas, que logran un sonido compacto, intenso y muy conseguido en la mayor parte de las canciones, casi todas de gran interés y calidad: “Stars”, “The man you are in me”, “Thankyous”, “Dance with me”, “Without you”, “You’ve got me on a string” y “Jesse”, que fue Serie Dorada y un éxito en la voz de Roberta Flack (con versiones igualmente de muchas otras cantantes). Esta gran recuperación de Janis Ian fue recompensada alcanzando el n. 83 de Billboard y supuso igualmente la vuelta de Janis a nuestra Carreta, logrando dos merecidos Series Doradas (de la segunda época de Caravana): “Jesse” y “Stars”.

Por fin en 1975 Janis graba el que seria el disco de su consagración mundial, el magnifico “Between the lines”. Un disco en el que todas las canciones son buenas y algunas muy buenas, muy en especial:”At seventeen”, “When the party’s over”, “From me to you”, “In the winter” o “Between the lines”. Es un disco de pop, aunque por supuesto mantiene influencias folk e incluso toques de jazz. Tiene unos magníficos arreglos y cuenta con un excelente grupo de instrumentistas, más reducido que en la anterior grabación, pero que logran dar un tono cálido al conjunto de la grabación. También consiguio dos Series Doradas (de la segunda etapa de Caravana): “At seventeen” y “When the party’s over”. Janis alcanzó el número 1 de ventas de lps y el número 1 de singles con “At seventeen” y nada menos que cuatro premios Grammy.

Habían pasado casi 10 años desde el inicio de su carrera musical y por fin le llegó el merecido triunfo, aunque fuera en un estilo diferente a sus comienzos. Después de “Between the lines”, Janis siguió grabando, intensamente en la segunda mitad de los años 70 y de forma más espaciada en los 80, 90 y primera mitad de la década inicial del siglo XXI. En Estados Unidos no volvió a tener otro éxito de ventas semejante, pero sí en Japón, donde su siguiente lp “Aftertones” alcanzó el número 1. En Caravana logró todavía seis Series Doradas más.

Hoy Janis es una mujer mayor, con aspecto muy de abuelita encantadora, retirada de la música y viviendo con su mujer. Su último disco “Revenge”, publicado en el año 2006 no me entusiasmó especialmente. En ese viaje del folk al pop, Janis perdió el encanto original de su primer y magnífico lp de adolescente, pero con la madurez logró un espacio propio en el campo de la música pop, que también dejó buenos recuerdos.

rockyboy; 22-11-13

TF - 033
MICKEY NEWBURY: MAS ALLA DE "FRISCO MABEL JOY".
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Frisco Mabel Joy

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American Trilogy

En la historia de nuestra Caravana hay debuts que causaron un impacto tremendo entre los viajeros y que fueron aclamados de manera unánime: Moody Blues, Simon & Garfunkel, Gordon Lightfoot, Traffic, Blind Faith, Apaloosa, Love, Judy Collins, Rennaisance…pero quizás el más espectacular de todos ellos fue el de Mickey Newbury con su lp “Frisco Mabel Joy”.

Este sensacional disco con diez canciones, si excluimos dos breves interludios, tuvo nada menos que 7 Series Doradas, de los cuales 6 llegaron a estar entre los diez primeros puestos del Caravana Hit Parade: una canción estuvo 3 semanas en el número 1, y 3 más llegaron al número 2. Todo un record en nuestra historia tan solo equivalente a la apoteosis del “Blonde on Blonde” de Bob Dylan o al “Question of balance” de The Moody Blues.

No sé si quedamos tan deslumbrados o tan empachados de Newbury, que el resto de su amplia trayectoria artística, anterior y posterior a “Frisco Mabel Joy”, no tuvo reflejo en nuestra Carreta, salvo un posterior Serie Dorada, de la segunda etapa de Caravana, la canción “Lovers”, incluida en el lp del mismo nombre.

La gran paradoja de Newbury es que muchas de sus canciones fueron interpretadas con éxito por otros grandes cantantes, en un abanico que va desde Elvis a Joan Baez, de Jerry Lee Lewis a Brenda Lee, o de Tammy Wynette a Solomon Burke y muy en especial en músicos de country. Además en la década de los 90 y del 2000 aparecieron discos de homenaje y en general es un músico que podríamos denominar de culto para los buenos aficionados (como lo fue en nuestra Caravana). Sin embargo el mayor éxito de ventas que tuvo fue “Frisco Mabel Joy”, que se quedó en el número 58 de Billboard (29 en las listas de Country) y en singles su “American Trilogy”, que llegó hasta el número 26, el resto de sus lps y singles o no entraron en las listas o los que lo hicieron no pasaron del número 100. En el caso de Newbury no podemos decir, como en otros, que fue un buen compositor pero un mediocre interprete, porque las versiones originales de sus canciones son magnificas.

Newbury que había nacido en mayo de 1940 en Houston (Texas), aunque desde muy joven estuvo cantando y actuando en solitario o con algun grupo en un estilo country, tardó bastante tiempo en grabar un disco. El primero fue “Sings is own”, en 1968, con la compañía RCA, aunque no se publicó hasta 1972, por lo que en algunas referencias de la discografía de Mickey no aparece como tal, sino como una posterior recopilación. Es un disco muy irregular, marcadamente pop e incluso rock, con unos arreglos y acompañamiento instrumental que no resultan muy adecuados, pero en el que ya brillan algunas canciones, las que después volvería a grabar como “Sweet Memories” o “Good morning dear”.

El primer disco publicado fue en aquel año 1968, “Harlequin Memories”, en el que aparecen buena parte de las canciones que figuraban en el disco “Sings is own”, junto con algunas otras estupendas canciones como “Here comes the rain, Baby”, “How many times must the piper be paid for his song”. Siendo un disco que no está nada mal, ya que al menos la mitad de las canciones son muy apreciables, sin embargo es un disco estilísticamente disperso, con toques de rock, de pop, de psicodelia, aunque con un predominio de un folk-country acústico.

En 1969 se publica “Looks like rain”, que ya son palabras mayores. En esta grabación Newbury cuenta con la flor y nata de los músicos de estudio de Nashville, Kenneth Butrey, Wayne Moss, Charlie McCoy, Jerry Kennedy, Farrell Morris…. El disco, que incorpora entre canción y canción efectos especiales de lluvia, que se repetirá en otros lps, tiene solo 7 canciones, eso sí sin desperdicio. Empezando por “Write a Song a song/Angeline” (Serie Dorada por Joan Baez en su gran disco “Blessed are”), siguiendo por “She even woke me up to say goodbye”, las magníficas “I dont think much about her no more”, “33rd of August/When the baby in my lady gets the blues” (también Serie Dorada de Joan Baez en el mismo disco), una primera versión de “San Francisco Mabel Joy” y “Looks like baby´s gone”. En definitiva un disco formidable, del que una buena parte de sus canciones podían haber sido Series Doradas, si este gran lp hubiera llegado a nuestra Carreta.

En 1971 Mickey graba su obra maestra “Frisco Mabel Joy”- Comentar este disco resulta superfluo para todos los Caravaneros. Quitando la ultima canción con un sabor al viejo ragtime de New Orleans que ni fu ni fa, el resto, incluida la otra canción que no fue Serie Dorada “Swiss cottage place”, son canciones magnificas: “An American Trilogy”, tres semanas en el número 1 del Caravana Hit Parade, “Frisco Depot”, “You’re not my same sweet baby” y “Remember the good” que llegaron al número 2, “The future´s not what it used to be” al número 3 y “How many times” al número 9; unicamente “Mobile blue” fue Serie Dorada pero sin alcanzar los diez primeros puestos de nuestra lista. En este lp uno no sabe que admirar más, si los arreglos, la voz de Newbury, las preciosas melodías… Realmente un disco para la historia.

La siguiente grabación, ya en 1973, fue un disco en vivo, “Live at the Montezuma Hall”.Un recital con algunas de sus más conocidas canciones y otras nuevas, en un estilo del más puro folksong acústico, ya a que a pesar de contar con el apoyo instrumental de algunos de los músicos de sus anteriores discos, el protagonismo es casi absoluto de la voz y la guitarra de Newbury. Un lp para el placer de los amantes del folk puro sin añadidos.

En ese mismo año 1973 aparece “Heaven help the child”, otro gran disco pero en el que el sonido predominante es claramente country-rock, incorporando a su ya amplio elenco de instrumentistas otros músicos como Chet Atkins, Vassar Clements, Marlin Greene, Joe Osborn o Norbert Putnam, En el lp vuelven a aparecer algunas antiguas canciones como “Sweet memories” o “Good morning dear” de las que realiza una recreación espléndida o “San Francisco Mabel Joy”, Hay nuevas canciones, entre las que destacan una magnifica balada dramática “Cortelia Clark”, la canción que da titulo al lp y “Song for Susan”, y dos buenas canciones country “Sunshine” y “Why you been gone so long”. En resumen un buen disco de country-folk, que se queda lejos de “Frisco Mabel Joy”, pero en todo caso de gran calidad.

En 1974 se publica “I came to hear the music”, un lp que aun teniendo un aire claramente country, es más variado estilísticamente que los anteriores, con canciones folk rock como la que da titulo al disco o la preciosa “If you see her”, canciones de puro country como “You only live once”, “If i could be”, “Babys not home”, otras más en una línea de country pop (o countrypolitan) como “Yesterdays gone” o “Love look at us now”, country rock como “1x1 Aint not 2”, y hasta un rock, “Dizzy Lizzy” algo inusual en la trayectoria de Newbury. Este lp no tiene ninguna canción deslumbrante, tiene una buena calidad media, se nota muchísimo la potente banda de acompañantes que tejen un excelente sonido, pero no se encuentran esas brillantes composiciones que abundaban en los primeros discos de Mickey.

Su siguiente disco “Lovers” se publicó en el año 1975. Es un lp también diverso, con country, folk, pop, incluso algo de blues y de gospel. Tiene buenas canciones, como el Serie Dorada, “Lovers”, “How’s the weather”,”If you ever get to Houston” o “You´ve always got the blues”. El nivel medio no está nada mal, pero al igual que sucedía en su disco anterior, no se encuentra ninguna canción excepcional.

En 1977 Newbury abandona la discográfica Elektra y en su nuevo disco “Rusty tracks”, se pone en manos del artista country Bobby Bare como productor, con un sonido básicamente country en la cara a) del disco, mientras la cara b) tiene un toque folk más pronunciado. Por otra parte es la primera vez en la carrera de Mickey que se incluyen canciones no compuestas por él. Hay algunas estupendas como “Makes me wonder if i ever say goodybye”, “Bless us all” o “People are talking”, hay una impresionante y magnifica versión de la clásica del folk norteamericano “Shenandoah” (y no es nada fácil competir con las grandes versiones que hay de este emblemático himno, empezando por la del propio Pete Seeger). También son buenas las versiones de “That lucky old sun” y “In the Pines” (canción de la que The Candymen hicieron una inolvidable versión con el nombre de “Georgia Pines”, merecidísimo Serie Dorada). En cambio la versión que realiza de la maravillosa clásica irlandesa “Danny Boy” no es acertada, le da un toque excesivamente dramático, perdiendo todo el halo romántico que le dieron otros muchos cantantes, como p.e Ray Price o Sean Dunphy. En definitiva un disco superior a los dos anteriores, con un buen nivel medio y varias canciones muy destacables.

En 1978 de la mano también de Bobby Bare, se publica “His eye is on the sparrow”, en la que salvo una, de nuevo todas son composiciones de Newbury y en el que aparecen con más frecuencia la lluvia, los truenos, los pajaritos y los trenes. Es un disco en cierta forma de retorno a sus inicios más folk, se diluye el sonido country y predominan baladas preciosas como la que da titulo al disco, o “Juble Lee’s revival”, “Westphalia Texas Waltz”, “I dont know what they wanted me to say” o “Saint Cecilia”, junto a canciones de medio tiempo como “Wish i was”, “The dragon and the Mouse” o “It don't matter anymore” o en un estilo más country “Gone to Alabama”. Un buen disco, pero igualmente sin canciones brillantes de las que no se olvida uno.

En 1979 aparece “The Sailor”. Un disco con un sonido mucho más pop, dentro del estilo country, podríamos decir de countrypolitan, con algunas canciones sobresalientes como “”There’s a part of her still holding on somehow” y sobre todo “Long gone”. Ya no están los magníficos acompañantes country de discos anteriores y aunque el disco “suena bien”, una vez que se ha escuchado, no te quedas con las ganas de volverlo a escuchar de nuevo.

Dos años mas tarde se publica “After all these years”, algo diferente al anterior, en general con menos influencia country y mas folkpop, más melancólico, en el que de nuevo las baladas son las protagonistas, con alguna canción destacada como “Catchers in the rye”, esta sí más country, pero de nuevo estamos ante un disco, agradable, pero que no termina de enganchar.

Quizás si comparáramos estos últimos discos de Newbury con la mayoría de los discos de country que estaban publicándose en la segunda mitad de los años 70, las grabaciones de Mickey saldrían bien paradas; lo malo es que la comparación irremediablemente nos lleva a los grandes discos de la primera mitad de esa década y el resultado no es el mismo.

Newbury siguió grabando y actuando de manera muy esporádica en la década de los 80 y 90 y principios de los 2.000. Sus canciones siguieron siendo interpretadas por numerosos músicos, pero su época de esplendor había pasado ya. Murió de enfisema pulmonar a los 62 años en septiembre del 2002.

Mickey Newbury es sin duda una de las grandes figuras “propias” de Caravana. Sin los programas de la vieja Carreta la mayoría de nosotros no lo hubiéramos conocido y disfrutado, como prácticamente nadie lo conoció en nuestro país salvo los seguidores de Ángel Álvarez. Merece la pena profundizar en el conjunto de su producción musical y aunque nos impresione y deslumbre “Frisco Mabel Joy”, nos llevaremos agradables sorpresas escuchando otros grandes discos suyos.

rockyboy; 11-10-13

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BOB DYLAN - ANOTHER SELF PORTRAIT
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Another Self Portrait

Bob Dylan lleva más de 50 años sorprendiendo al personal y muy en especial a sus más acérrimos seguidores. Y acaba de hacer otra de las suyas con la publicación del cuádruple disco “Another Self Portrait”. (Aunque hay una edición sencilla de solo dos cds, me voy a referir al box con cuatro cds, que considero de mayor interés).

Como algunos se han hartado de recordarnos en las últimas semanas, Dylan causó un enorme revuelo con la edición en el verano de 1970 de “Self Portrait”, tras su también controvertido anterior paso por la meca del Country, grabando “Nashville Skyline”. Hace ahora 4 años, en septiembre del 2009, publiqué en la sección de “Volver a escuchar” de nuestra Wiki, un trabajo reivindicando “Self Portrait”, aunque quizás no era necesario, dado que fue uno de los discos más vendidos de Dylan, alcanzando el número 4 de Billboard.

En aquel artículo concluía que “Self Portrait”, era un buen disco, aunque irregular y que sí en lugar de ser doble hubiera sido sencillo, podándole una media docena de canciones, hubiera sido un excelente lp.

Ahora Dylan hace un nuevo tour de force y parece querer decirle a la critica musical, “si no queríais caldo, tomar dos tazas”.

“Another Self Portrait”, en sus dos primeros cds, incorpora 35 nuevas canciones. Una parte son versiones alternativas del Self Portrait original, en general en clave más acústica, con menos acompañamientos instrumentales; otras son versiones alternativas de canciones que originariamente se publicaron en su álbum anterior, “Nashville Skyline” o posterior, “New Morning”; dos corresponden a la actuación junto con The Band en el Festival de 1969 en la Isla de Wight; hay nueve canciones inéditas que fueron grabadas inicialmente para la edición del “Self Portrait” y que terminaron por no incluirse; y por último hay otras cuatro canciones de diversas grabaciones que en su día no fueron publicadas.

¿Y cual es el balance de esta diversidad de fuentes discográficas? Tengo que subrayar, que aunque hay algunas canciones innecesarias y olvidables, por lo general el nivel es bueno y en bastantes casos estupendo y que cuanto más lo oigo más me gusta.

El bloque que personalmente más me gusta, y con diferencia, son las canciones grabadas en las mismas sesiones del “Self Portrait” original y después no incluidas y muy en especial “Railroad Bill”, “Pretty Saro”, “Tattle O'Day” “House Carpenter”, “Bring me a little water”, “These Hands” y “This evening so soon”. Todas ellas canciones en el más bello estilo folk acústico de los años 1963-1964, (Another Side of Bob Dylan” o “Bringing it all back home”). En este mismo grupo están las versiones de dos grandes canciones, “Thirsty Boots” de Eric Andersen y “Annie’s going to sing her song” de Tom Paxton; la verdad es que superar las interpretaciones de Judy Collins y Paxton era muy difícil y Dylan no lo consigue, aun siendo muy buenas las versiones que hace.

Resalto también las versiones alternativas de dos magníficas canciones, Números 1 de nuestro Caravana Hit Parade, “If not for you” (New Morning), con un precioso acompañamiento de violín y piano y “I threw it all away” (Nashville Skyline), que están muy bien. Magnífica me resulta la interpretación en vivo de “Highway 61 Revisited”, que acompañado por una electrizante The Band, Dylan convierte en un poderoso rock and roll. En cuanto a la interpretación, también en vivo, de “I’ll be your baby tonight”, canción que personalmente me parece una de las más bonitas de Dylan, hacen una versión, como diría un critico taurino, “aseada”.

A destacar también las versiones de dos canciones que no son tan conocidas de Dylan, “Spanish is the loving tongue” y “When I paint my masterpiece”, que las interpreta acompañándose solo con el piano que me resultan estupendas. Por último dos versiones de canciones del lp “New Morning; la primera es la propia “New Morning” de la que Dylan apoyándose en un potente acompañamiento de instrumentos de viento hace una interpretación pop-soul-funk extraordinaria, que estoy seguro que si hoy apareciera como single tendría un gran éxito de ventas, recomiendo escucharla, porque nos da otra visión de Dylan. La segunda es “If dogs run free”, una canción que a mi en su día no me gustó especialmente, pero de la que hace una buena versión acústica.

El tercer cd corresponde íntegramente a la actuación en el Festival de la Isla de Wight. Son 17 canciones, tres de las cuales estaban ya incluidas en la versión original de “Self Portrait” y que resultaban un evidente pegote en aquel disco, más allá de su calidad, que era irregular, salvo la versión de “She belongs to me” y otras dos canciones que sorprendentemente ya van incluidas en el cd 2 de este “Another Self Portrait” a las que ya me he referido. Las otras 12 canciones, a pesar de que el sonido no es excepcional, por lo general son estupendas interpretaciones; unas predominantemente acústicas, en mi opinión las mejores y otras con un mayor peso de The Band. Solo excluiría “The Minstrel Boy” y “Quinn the Eskimo (The Mighty Quinn”) que me parecen flojísimas, y a pesar de ello la primera aparece nada menos que en tres cds de este box, En todo caso estamos ante la recuperación de un concierto histórico, que hay que agradecer, con versiones muy recomendables de “To Ramona” (preciosa), “Wild Mountain Thyme”, “It aint me babe”, “One too many mornings” o “Rainy day women 12 & 35”. …

El cuarto cd es el original “Self Portrait”, remasterizado y hay que quitarse el sombrero. Es una excelente remasterización, que vuelve a confirmar maravillosas canciones, como “I forgot more than you’ll never know”, “Living the Blues”, “Take me as I am or let me go”, que no fueron Series Doradas, pero que son magníficas. Y siguen siendo formidables, “Belle Isle”, “Let it be me”, “Days of 49”, y, con perdón de los puristas talibanes, “Blue Moon”, que me sigue gustando tanto como el primer día que la oí. Mención especial merecen las versiones remasterizadas de “The Boxer” y “Early Morning Rain”, que si ya eran formidables antes, ahora son espectaculares y casi me atrevo a decir, ahora pidiendo perdón a los fans de Simon & Garfunkel y de Gordon Lightfoot, que son tan buenas, tan buenas, como las originales.

Resumiendo. Este cuádruple box bien podía haber quedado en un extraordinario triple, evitando repeticiones, especialmente de las versiones en vivo, depurando algo los cds 1 y 2, y manteniendo el concierto en vivo y la remasterización.

Habrá que esperar la reacción del público y su reflejo parcial en ventas (luego estamos los descargadores…). Algunos críticos ya han rebobinado de lo que en su día dijeron del original “Self Portrait” y otros, como algún español, no han dicho más que bobadas. En todo caso, Dylan es Dylan, se sigue quedando con el personal, para mayor gloria de su casa de discos. Y por mi parte, que sea para muchos años.

rockyboy; 06-09-13

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BOB LIND Y JACK NITZSCHE: UNA PRODUCTIVA COLABORACION
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The Best of Bob Lind

La maduración y consolidación de los nuevos músicos que habían surgido en Estados Unidos en los primeros años 60 renovando el folk tradicional y la explosión del folk rock en el año 1965, dio paso a la irrupción de un numeroso grupo de cantantes y cantantes compositores, que si bien tenían una gran diversidad estilística entre ellos y ellas, se reconocían bajo la etiqueta genérica de folksingers. Algunos tuvieron una vida musical efímera. Otros, influidos por las nuevas corrientes de la psicodelia, la música que se estaba haciendo en California o los sonidos más experimentales, evolucionaron hacia nuevos derroteros estilísticos. También hubo artistas que quedaron en un tercer plano, oscurecidos por la calidad y el éxito de los grandes músicos de aquel periodo.

Bob Lind fue uno de los folksingers más peculiares, con su hermosa voz y los bellos y elaborados arreglos, logrando un sonido inconfundible en los dos álbumes que éste le produjo. Publicó tres lps en muy poco tiempo, prácticamente en seis meses, desde febrero a agosto de 1966, el primero y el tercero grabados con la discográfica “World Pacific” y con producción de Jack Nitzsche y el segundo, grabado casi dos años antes por la compañía “Verve” especializada en Jazz y Folk muy selecto, pero que no habia sido editado en su dia. Cinco años después, en 1971 grabaría un cuarto lp, en un estilo de un folk rock más evolucionado y con influencias del country rock.

Lind nació en Maryland en 1942. A los 18 años formó parte de un grupo de rock, Jerry Valdez & The Moonlighthers, en el estado de Colorado a donde su familia se había trasladado. Posteriormente creó otro grupo, Bob Lind & The Misfits dedicado a hacer versiones de clásicos del rock. Con la irrupción del folk y ya en solitario consigue realizar una serie de grabaciones con la discográfica Verve, que estaba haciendo una fuerte apuesta por los nuevos músicos de folk, grabaciones que, como ya he indicado, en aquel momento no se publicaron. A principios de 1965 se trasladó a California, actuando en cafés y pubs como folksinger. En la primavera de ese mismo año es contratado por World Pacific y entra en contacto con Jack Nitzsche, que transforma las composiciones originales de Lind, desde el más puro folksong acústico a un folk más proximo al pop, con arreglos mucho más elaborados.

En octubre de 1965 publicó su primer single, “Roads of Anger”, una buena canción, en la onda de lo que en esos mismos momentos estaba componiendo P.F. Sloan. El disco no tuvo repercusión en ventas. Pero al mes siguiente aparece un nuevo single con dos maravillas, no sabría decir cual me gusta más, “Elusive Butterfly” y “Cheryl´s goin home”, que le llevaron al número 5 de ventas. Fueron sus dos primeros Series Doradas en nuestra Carreta, alcanzando la primera de ellas el número 1 del Caravana Hit Parade, donde se mantuvo dos semanas.

El gran éxito de su segundo single, dio paso a un tercero en marzo de 1966 con “Remember the rain”, una muy buena canción en la cara a) y “Truly Julie´s Blues”, otra preciosidad en la cara b), que fue su tercer y ultimo Serie Dorada; este single llegó al número 65 en Estados Unidos y al 46 en Gran Bretaña.

En febrero de 1966 se publicó su primer lp “Dont be concerned”, con doce canciones, compuestas todas por Lind. Un excelente disco producido por el gran Jack Nitzsche, que como he indicado fue el responsable de unos arreglos que se apartan de los estrictos cánones del folk rock y le acercan al pop que en aquellos momentos se estaba haciendo en la costa de California e incluso con ciertas influencias del sonido de Phil Spector. En definitiva una grabación en la que si las composiciones y la voz de Lind brillaban, la mano de Nitzsche resultaba decisiva para conformar el sonido especial de este disco. Prácticamente todas las canciones del lp son buenas, aunque destacan las tres ya citadas que llegaron a ser Series Doradas. El disco sigue sonando bien casi 50 años después de su realización. A pesar del éxito de su canción estrella este lp solo llegó al 148 de ventas.

Sorprendentemente, a la vista del éxito de “Elusive Butterfly”, la discográfica Verve recupera las viejas grabaciones de Bob Lind cuando aún estaba en Colorado y en mayo de 1966 publica un lp, sin su autorización y con el adrede confuso titulo de “The elusive Bob Lind”. Es sin duda un correcto disco de folk song, estrictamente acústico, aunque no es brillante, ni destaca especialmente en el conjunto de los numerosos e interesantes discos que se estuvieron publicando en la mitad de los años 60. Este lp contiene 11 canciones, cinco de las cuales eran propias de Lind y las otras versiones, una de ellas de “The times they’are a changin” de Dylan y otra de “Hey Nellie, Nellie”, de la que Judy Collins hizo una preciosa versión en su primera etapa de folk puro. El disco no tuvo repercusión de ventas, aún y así Verve publicó en ese año 1966 otros dos singles con canciones extraídas de este lp.

En agosto de 1966 se publicó el tercer lp de Lind, “Photographs of feeling”, igualmente producido por Nitzsche, tambien compuesto íntegramente por Lind, con un sonido en la línea del primero e igualmente se puede considerar un buen disco, aunque no tenga ninguna canción a la altura de sus tres Series Doradas. Este disco no tuvo éxito de ventas. Dos singles que se extrajeron del lp, se quedaron en los puestos 135 y 123 de Billboard. Posteriormente Lind entró en una espiral de problemas con alcohol y drogas. Publicó un nuevo single en 1967 y otro en 1968, sin acogida en las listas de ventas.

En 1971 graba y publica un nuevo lp con la discográfica Capitol, “Since there were circles”, en mi opinión otro buen disco, mucho más vanguardista, cuya calidad sin duda es desigual, pero en su conjunto lo considero mejor que el tercero. En él se combinan canciones en un estilo de folk rock avanzado, otras en una línea country- folk, alguna más claramente pop, e incluso hay alguna de folk acústico que recuerda a Tim Buckley; es decir hay una mayor diversidad estilística y todas ellas estaban compuestas por Lind, aunque no todas han envejecido igual de bien. Ya no tiene a Jack Nitzsche en la producción, pero en cambio entre los músicos que le acompañan están, entre otros, nada menos que Gene Clark, Doug Dillard y Bernie Leadon. La voz de Bob Lind sigue conservando su dulce belleza. Otro disco que tampoco tuvo éxito de ventas y que por cierto su edición en cd tiene unos estupendos bonus tracks.

Bob Lind no volvió a grabar hasta 35 años después, en el año 2006, un disco en vivo, al que siguió un nuevo cd en el año 2012.

En definitiva Bob Lind fue un buen compositor en la onda folk, con una preciosa voz, con la suerte de contar con el apoyo de un gran productor, Jack Nitzsche, con un impetuoso debut con tres formidables canciones, con tres lps y 7 singles en muy poco tiempo, que por desgracia no tuvieron la continuidad adecuada. Un músico que en todo caso nos dejó tres Series Doradas que destacaron con luz propia en un año cuajado de grandes discos como fue 1966.

rockyboy; 11-08-13

TF - 030
THE POZO-SECO SINGERS: UNA GRAN OPORTUNIDAD PERDIDA.
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Time / I Can Make It With You

En la mitad de la década de los 60 surgieron numerosos grupos de folk, en permanente evolución, con frecuentes cambios en su composición y por ello muchos de vida efímera. Entre ellos destacó un trío que tuvo una gran acogida en nuestra Caravana: THE POZO-SECO SINGERS, totalmente desconocido en España y hoy prácticamente olvidado.

No es fácil reconstruir la trayectoria artística y discográfica de este grupo. De hecho en la propia biografía publicada por nuestra Caravana en noviembre del año 1968 hay algún error sobre sus orígenes, inicialmente un dúo de meros aficionados llamado The Strangers Two, formado en Texas en los primeros años 60 por Donnie Williams (con el tiempo pasaría a llamarse Don Williams) y Lofton Kline. En 1964 se les unió Susan Taylor y ya como trío forman The Pozo-Seco Singers y deciden dedicarse a la música. Su estilo era del clásico folk que en aquellos momentos podían representar Peter, Paul & Mary.

La trayectoria artística fue la habitual en otros muchos grupos de folk: conciertos en locales especializados, grabación de un single con un sello discográfico de ámbito regional y posterior fichaje por una discográfica puntera, en este caso Columbia Records. Publican dos singles agradables, “Time” y “I´ll be gone”, que tienen buena acogida en las listas de ventas, llegando en 1966 al número 47 y 92 respectivamente.

Estas ventas les facilitan la publicación de su primer lp, “Time”, en cuya grabación participan algunos de los mejores instrumentistas folk-rock y country- rock de Nashville: Charlie McCoy, Ken Buttrey, Wayne Moss, Norbert Putman. Es el típico disco de folk clásico aunque con aires renovados, en el que junto a “Guantanamera”, “The house of the rising sun” o “Silver trheads and Golden Needles”, hay versiones de The Beatles, Dylan o de los Righteous Brothers. Un lp que podríamos calificar de apañado, pero algo soso. Aunque las voces, que se van alternando como solistas en las diferentes canciones, son bellas, les falta fuerza. Consiguen un modesto número 127 en las listas de Billboard.

Su siguiente lp ”I can make it with you”, publicado en 1967, ya es otra cosa. Es un magnífico disco de folk rock, con una excelente selección de canciones, en las que además de buenas versiones de Phil Ochs (Changes), Gordon Lightfoot (Ribbon of Darkness) o Tim Hardin (If I were a Carpenter), incluye dos de sus grandes canciones y además series doradas: “I Can make it with you” (número 4 de nuestro Caravana Hit Parade) y “Look what you´ve done”. El disco tiene unos excelentes arreglos que oscilan entre el folk rock y lo que podríamos denominar folkpop. Un lp que no ha envejecido y que él solo justifica mantener vivo el recuerdo de este trío. (Lamentablemente a pesar de dar muchas vueltas no he logrado conocer quienes fueron los musicos de apoyo de esta estupenda grabacion).

Fue su disco más vendido, logrando el número 81 de ventas y los dos singles con “I can make it with you” y “Look what you´ve done” tuvieron unos buenos resultados: puestos 21 y 33 respectivamente. Ese mismo año 1967 aparecen tres singles más: “I believed it all”, “Louisiana Man”, también Serie Dorada y número 10 del Caravana Hit Parade y “Morning Dew”.

Esta última canción, que ni siquiera entró en las listas de ventas de USA, es una de esas grandes maravillas que jalonan la vida de nuestra Caravana y que hacen que nuestra música sea imperecedera. Una preciosa balada folk en la que las voces del grupo se mezclan de manera portentosa, con unos arreglos dulces precisamente como el rocío de la mañana. Merecidísimo número 1 de nuestras listas, en el que estuvo dos semanas.

Lofton Kline abandona el grupo y es sustituido por Ron Shaw. Pero formalmente en 1967 se acaba la discografía de The Pozo-Seco Singers, porque ya en 1968 se publica un lp, “Shades of time”, con el nombre de POZO SECO y con la única participación de Don Williams y Susan Taylor. Este es un disco predominantemente pop, desde su repertorio hasta sus arreglos, aunque evidentemente mantienen raíces folk. En el disco hay versiones olvidables de “Bye, bye love”, de “Green, green grass of home”, o de “You´ve got to hide your love away”, todas ellas de nuevo con poco tirón. Aunque hay una excepción, una buena versión de la canción de Dylan, “You aint goin nowhere” popularizada por The Byrds.

En 1970 el dúo publica su ultimo lp, “Spend some time with me”, que es claramente un disco de pop, con unas versiones flojísimas de “Strawberry fields forever/Something” y de “In my life”(nada que ver con la maravilla de versión que hizo Judy Collins), “Ruby Tuesday” y “Always something there to remind me”, olvidables. Se salvan cuando se distancian del pop, vuelven a las raíces o se dejan influir por el country, con dos versiones de “Apartment n.9” (por supuesto inferior a la magnifica Tammy Wynette) o “Take my hand for awhile” (que en Caravana triunfó con Glen Campbell).

El nulo éxito de ambos lps provocó la disolución del dúo y el inicio de la carrera en solitario y exitosa de Don Williams como cantante country, versión crossover. Por su parte Susan se dedicó a componer para artistas country.

Hay por ahí algunos cds con la denominación “The Pozo-Seco Singers featuring Don Williams” que de hecho son refritos de los dos lps de The Pozo Seco, con algún añadido de procedencia no especificada.

La trayectoria de The Pozo-Seco Singers es la crónica de un grupo con grandes posibilidades que sin embargo echaron por la borda, quizás buscando más éxito de ventas o un sonido más “moderno”, pero que en esa búsqueda se perdieron. En todo caso nos queda un gran segundo lp y un formidable single, “Morning Dew” que por si solos valen más que miles de discos.

rockyboy; 20-06-13

TF - 029
“EVE OF DESTRUCTION” CUMBRE DEL FOLK ROCK ENTRE P.F.SLOAN Y BOB DYLAN.
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Eve of destruction

En el otoño de 1965 el folk rock desembarcó apoteósicamente en Caravana. “Like A Rolling stone” de Dylan llegaba al número 1 de nuestro Caravana Hit Parade el 27 de septiembre, allí permanecería dos semanas, siendo reemplazado por “Eve of Destruction” de Barry McGuire, que se mantendría otras dos semanas, siendo sustituido a su vez por “You were on my mind” de The We Five, que aguantó también dos semanas en nuestro puesto de honor. Ese año acabaría con The Byrds y “Turn, turn, turn” (compartido con su creador Pete Seeger) y “The Sounds of silence”, el primer gran éxito de los inmortales Simon & Garfunkel.

Si “Like a Rolling stone” nos dejó atónitos, el impactante inicio de “Eve of destruction” con ese retumbe de batería y la aparición de la tremenda voz de Barry McGuire era sobrecogedor y hacia realmente creíble el titulo de la canción. Sin embargo la sensación que nos produjo Barry McGuire no tuvo continuidad en nuestra Carreta. Ninguna otra de sus canciones llegó a triunfar entre nosotros y no logró más Series Doradas.

Hay dos explicaciones ante ese brillante pero fugaz paso por Caravana. La inmensa mayoría de sus canciones eran versiones de otros músicos, en especial Bob Dylan y P.F.Sloan, y fueron ellos los que triunfaron entre nosotros. Y en segundo lugar tampoco podemos olvidar que Barry tuvo la “desgracia” de coincidir en el tiempo con el año más excepcional de la historia de la música juvenil, 1966, en el que semana tras semana se publicaron discos extraordinarios como nunca más volvería a suceder y que hacían muy difícil la pugna en nuestras listas.

Por ello, Barry McGuire se merece un recuerdo especial en nuestra Wiki.

Barry nació en octubre de 1935 en Oklahoma City. A los 25 años tras un accidentado paso por la Marina (donde se alistó siendo menor de edad, lo que le valió la expulsión cuando fue descubierto al cabo de diez meses) y diversos y variopintos trabajos, en 1960 empieza a cantar música folk en clubs de California. Junto con un tal Barry Kane, forma un dúo, “Barry & Barry” y graban un disco de folk “Here and now” sin especial repercusión.

A finales de 1962 conoce al grupo folk “The New Christy Minstrels” (de los que trate en la Wiki hace unas semanas), se une al conjunto, graba con ellos algunos discos y co-escribe la canción “Green Green”, el mayor éxito del grupo y Serie Dorada. Con anterioridad, en 1963, Barry había grabado un disco en solitario, “The Barry McGuire Album”, un disco de puro folk tradicional, que no logró repercusión. A principios de 1965 Barry los deja e inicia su carrera en solitario.

Tras su marcha de The NCM, Barry conoce y se relaciona con P.F.Sloan y con los que después serian The Mama’s and The Papa´s. Graba el lp y el single •Eve of Destruction”, y consigue un gran éxito al llegar al numero 37 y 1 respectivamente. Hay que recordar que “Eve of destruction” se convirtió en una emblemática canción protesta de la segunda mitad de los 60, a pesar de lo confuso y embarullado de su letra.

Este lp tiene doce canciones, seis de ellas de P.F. Sloan, dos de Dylan. Aunque “Eve of Destruction”, una de las grandes composiciones de P.F.Sloan, es el tema más sobresaliente del disco, hay otras estupendas versiones, como la de “The sins of a family” (que si no alcanza el nivel del original de Sloan, muy difícil de superar, resulta una versión muy recomendable), “You never had it so good”, “Aint no way I´m gonna change my mind” o “What exactly's the matter with me”. Las dos versiones de Dylan, “She belongs to me” y “It´s all over now baby blue”, teniendo en cuenta la referencia original de estas dos maravillosas canciones, las interpretaciones de McGuire, son también de gran interés.

En cambio la versión de “Sloop John B”, en mi opinión no está lograda, por supuesto a años luz de The Beach Boys, pero también de otras versiones más tradicionales de cantantes y grupos folk. En cuanto a la que realiza de “You were on my mind” de The We Five, también está muy conseguida. Mención aparte merece la versión de “Try to remember”, que fue Serie Dorada por Roger Williams, de la que Barry hace una interpretación impresionante, muy distinta de la del pianista y para mí mucho mejor.

En este gran disco, que tiene unos magníficos acompañamientos instrumentales, esencia de folk rock, acompañaron a Barry pocos pero selectos músicos: P.F.Sloan y Tommy Tedesco a las guitarras, Steve Barri, percusión, Hal Blaine, batería y Larry Knechtel, bajo.

Del siguiente disco de Barry McGuire “This precious time”, lo primero que hay que decir es que en la grabación están presentes de manera muy destacada el conjunto The Mama´s and The Papa´s y tengo yo mis dudas de que su ayuda fuera para bien, ya que a pesar de sus maravillosas voces descafeínan el estilo del anterior disco de Barry y se queda a medio camino entre el folkrock y el pop del Sonido de California. Las mejores canciones siguen siendo las versiones de P.F. Sloan y de Dylan y las peores las de The Beatles, con un mediocre “Yesterday” y un flojito “You´ve got to hide your love away”. Resultan dignas “Do you believe in magic” y “Hang on sloopy” y ni chicha ni limoná “California dreamin'”. En definitiva un disco desigual, con momentos brillantes y otros para el olvido.

Su cuarto lp “The world's last private citizen” ya en el año 1968, tiene un poco de todo. Es un disco de pop, de rock, de sonido de California, de folkrock, que pasaría desapercibido a cualquiera salvo por una canción: una magnífica versión de “Masters of war” de Dylan, que no hubiera desentonado nada en el disco “Eve of Destruction”.

En la década de los 70 y siguientes Barry McGuire siguió en el mundo de la música pero con derroteros muy distintos, vinculado a grupos y sectas religiosas minoritarias, sin ningún interés. Curiosamente siguió interpretando y regrabando nuevas versiones de “Eve of Destruction”, cambiando palabras y frases.

En definitiva podríamos concluir que Barry McGuire puso su impresionante voz y estilo de cantar al servicio de grandes canciones de P.F.Sloan y de Bob Dylan, con los que consiguió unas versiones excelentes, que grabó un extraordinario disco de folkrock, “Eve of Destruction”, pero que después, en la vorágine musical de la segunda mitad de los años 60, no logró mantener ese potente estilo que le había llevado al triunfo, perdiéndose en trayectorias sin interés.

rockyboy; 05-05-13

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EL SUAVE FOLK DE THE SEEKERS
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A world of our own

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Roving with The Seekers

Poco, muy poco, sabemos de Australia los españoles, más allá de alguna película, de la belleza de Nicole Kidman, de sus paisajes espectaculares que tan bien describía Julio Verne en su gran novela “Los hijos del Capitán Grant” cuando la atraviesan siguiendo el paralelo 37 Sur. Y de música poco más, solo los más forofos del pop rock de las ultimas décadas conocen a Nick Cave, Dead Can Dance, Paul Kelly, Crowded House, Midnight Oil…

Los Caravaneros tuvimos algunos australianos en nuestra Carreta, el primero de ellos Rolf Harris con su divertido “Tie me Kangaroo down sport”, también The Easybeats con su formidable “Friday on my mind” y en la segunda etapa de Caravana dos grupos tan dispares como ACDC y Air Supply que lograron un puñado de Series Doradas. Pero los que mas éxito y apoyo concitaron fueron sin duda THE SEEKERS que consiguieron en cuatro años de actividad nueve Series Doradas y dos números 1 en nuestro Caravana Hit Parade.

El grupo nació en el año 1962 en Melbourne, como un cuarteto formado por Athol Guy, contrabajo, Keith Potger guitarra y banjo, Bruce Woodley guitarra y banjo y Judith Durham voz.

En 1963 graban su primer single “Waltzing Matilda”, con un cierto éxito de ventas que les permite realizar su primer lp “Introducing The Seekers”, con 12 canciones, la mayoría clásicas del repertorio folk norteamericano (“The Hammer song”, “Lonesome traveller”, “Kumbaya”, “All my trials”, “This train”…). El disco suena bien, es una mezcla light de The Kingston Trio y The Weavers, pero excesivamente aséptico, como diría aquel, buenos artesanos pero sin chispa especial.

Viajan a Inglaterra a bordo de un crucero como grupo amenizador (¡¡¡) y antes de iniciar la vuelta a su país, graban un single “Myra”, en mi opinión anodino y aparecen en algún programa de TV. Pero tienen la suerte de que Tom Springfield, el líder del grupo folk ingles The Springfields (del que trataba la anterior entrega de este apartado de la Wiki) les escuche, se interese por ellos y les gestione un contrato discográfico con EMI y no solo eso. Les ofrece una composición suya “I’ll never find another you”.

Pero antes graban su segundo lp, “Roving with The Seekers”, (titulado también “The Seekers”), que ya son palabras mayores. Un magnífico disco de folk, con un sonido brillante, con una Judith Durham a pleno rendimiento, un perfecto acompañamiento de las voces de los otros tres, con unos arreglos instrumentales sencillos pero en su justo punto. La versión de “The wreck of the old 97”, es fantástica, como excelentes son las de “Cotton fields”, “Gotta travel on”, o tres grandes canciones irlandesas, la preciosa balada “Danny boy”, “Gypsy rover” o “Whiskey on the jar”. No alcanzan la altura de Peter, Paul & Mary en “Lemon Tree” o “Five hundred miles”, pero no andan lejos. En definitiva un disco puro, puro folk, sin adimentos ni condimentos, que engancha desde el principio al fin.

Semanas después aparece la citada “I´ll never find another you”. Esta preciosa canción les catapulta al número 1 de las listas inglesas y australianas a principios del año 1965 y al número 4 de Estados Unidos. Curiosamente Tom Springfield consiguió un rotundo éxito con The Seekers, lo que nunca logró con su propio grupo. Fue también el debut del conjunto en Caravana, donde alcanzó el número 2 de nuestro Hit Parade, donde permaneció dos semanas, convirtiéndose en su primer Serie Dorada.

Aprovechando el éxito, en mayo de 1965 aparece un nuevo single con otra magnífica composición de Tom Springfield, “A World of our own”, de nuevo con gran éxito, aunque algo menor que el anterior single, en Australia, Reino Unido y Estados Unidos. Fue su segundo Serie Dorada y su primer número 1 en nuestro Caravana Hit Parade.

Y en ese mismo año 1965 se sucedieron los singles de éxito. La bellísima composición de la compositora y cantante norteamericana Malvina Reynolds “Morningtown ride” que aunque de inmediato éxito en Australia, no triunfaría en USA hasta la primavera de 1967, que es cuando llegó también a Caravana, sin que sorprendentemente tuviera gran acogida, aunque logró ser Serie Dorada. “The Carnival is over”, una adaptación de Tom Springfield sobre una canción tradicional eslava que alcanzó el número 1 en Australia y Gran Bretaña y cuarto Serie Dorada en Caravana, en la que ya se percibe la evolución del grupo a un estilo con suaves influencias pop.

En ese fructífero año 1965 aparece un tercer lp “Hide & Seekers” (titulado también “The Four and Only Seekers”). Es un disco que se mantiene en el estilo y repertorio folk pero con arreglos orquestales, que a veces funcionan y otras no tanto y desde luego por debajo de su anterior “Roving with the Seekers”. Además de la ya referida “Morningtown ride”, hay una bella versión de “What have they done to the rain’”, otra gran canción de Malvina Reynolds, y versiones de “Well, well, well”, “Blowin in the wind”, o “The water is wide”, además de nuevas versiones de canciones ya aparecidas en el primer lp.

El año 1965 se cierra con otro buen lp, “A World of our own”, en el que afortunadamente vuelven a la senda del folk sin aromas pop. El repertorio es una mezcla de folk tradicional norteamericano y de los nuevos folk singers. Estupendas versiones de “The leaving of Liverpool” o “This land is your land”, dos versiones de Dylan: “Dont think twice its allright” o “The times they are a changing” su tercer Serie Dorada, o “Four strong winds” y “You can tell the world”. No todo el disco tiene la misma calidad, pero desde luego es un gran disco de folk.

En la medida que avanzan las grabaciones del grupo, la hermosa voz de Judith va ganando protagonismo, a la vez que el repertorio evoluciona desde el folk tradicional a los nuevos valores que lo están renovando en Estados Unidos.

El impresionante despliegue discográfico del año 1965 les lleva a ser considerados por la prestigiosa publicación musical inglesa New Musical Express como el “Mejor nuevo grupo de 1965”. Sin embargo la trayectoria del grupo inició su lento declive precisamente a partir de ese momento.

El año 1966 comienza con la grabación de un single “Someday one day”, canción escrita por Paul Simon, con la que vuelven a los primeros puestos de éxito en Gran Bretaña y Australia. Aparece su nuevo álbum, “Come the day” (también titulado “Georgy Girl”), en el que el grupo abandona definitivamente el folk song y transita entre un suave folk rock y un ligero folk pop. Es este un disco irregular, en el que hay excelentes canciones y otras perfectamente olvidables. Entre las primeras “Georgy Girl”, una nueva composición de Tom Springfield que como single alcanzó el número 2 en Estados Unidos, 1 en Australia y 3 en Gran Bretaña, convirtiéndose en su disco más vendido. Es una bonita y pegadiza canción, su quinto Serie Dorada y nuevo número 1 en el Caravana Hit Parade. Este lp tiene otro Serie Dorada, compartido con The Pozo Seco Singers, la versión de la clásica “Louisiana man” que alcanzó el número 10 del Caravana Hit Parade. Otras canciones a destacar son “Red rubber ball”, escrita tambien por Paul Simon y aunque los Seekers no llegan a la altura de los estupendos The Cyrcle, es una muy buena versión; como buenas son también las que hacen de “The last thing on my mind” y de “Turn, turn, turn”. Y en cambio patinan con el “Yesterday” y con “California Dreamin”.

El último disco en estudio del grupo, “Seen in green” se publica en 1967. Nuevamente es un disco de folk pop y folk rock, con buenas canciones y otras pasables. Entre las mejores, su ultimo Serie Dorada, “When the good apples fall”, dos versiones muy logradas de Simon & Garfunkel, “59th Street bridge song” y sobre todo Cloudy”, la de “Angeline is always Friday” de Tom Paxton y “If you go away” (“Ne me quitte pas”) de Jacques Brel. El resto del disco son canciones de miembros del grupo, que no están mal pero ninguna destacable.

En otras grabaciones (singles, eps o recopilatorios) del grupo hubo canciones destacables como p.e. “On the other side”, su séptimo Serie Dorada que llegó hasta el número 3 de nuestro Hit Parade, la versión de “We shall not be moved”, “Island of dreams”, “Emerald city”, “Walk with me”….

En el año 1967 el grupo regresó a Australia. No hubo más grabaciones en estudio, aunque sí dos discos en vivo, poco brillantes, aunque con buena comunicación con el público y en julio de 1968 Judith Durham anuncia su salida para iniciar su carrera en solitario y el grupo se disuelve. Keith Potger en 1969 creó The New Seekers, un conjunto crossover, mezcla de pop, folk, country, gospel, rock, en mi opinión de escaso interés.

The Seekers, como otros grupos de folk, aunque supieron evolucionar desde los sonidos mas clásicos a las nuevas corrientes que surgían del Greenwich Village, con el tiempo no supieron mantener la esencia folk y su deriva hacia el pop, quizás influidos por el éxito de sus discos y por la presión de la poderosa EMI (una discográfica poco sensible al folk) se fueron desdibujando. Afortunadamente nos dejaron una colección de excelentes canciones y unos magníficos lps, con los que podemos seguir disfrutando de estos australianos, que un buen día embarcaron para Gran Bretaña y tuvieron la suerte de encontrarse con Tom Springfield, que parecía estar esperando un grupo que diera aire a sus estupendas composiciones.

rockyboy; 30-03-13

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THE SPRINGFIELDS
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The Very Best

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Over The Hills And Far Away

La ola de recuperación y renovación del folksong que conoció Estados Unidos a finales de la década de los 50 y principios de los 60, no se produjo en la misma medida en Gran Bretaña, a pesar de la riqueza de su tradición folk. Tan solo destacaron algún cantante y algún grupo como Ewan Maccoll o Ian Campbell Group, pero en una clave excesivamente tradicionalista que solo llegaba a los minoritarios amantes del folk más puro. El éxito se lo llevaron los músicos de skiffle, esa adaptación de folk-country-pop, que ya he comentado en otras ocasiones y que protagonizaron Lonnie Donegan, Johnny Duncan o Alexis Corner, estilo en el que debutaron muchos de los que después serian los artífices de la British Invasion.

Pero como siempre hay excepciones, también aquí la hubo, aunque muy limitada en el tiempo: THE SPRINGFIELDS. Un trío que hoy está absolutamente olvidado y del que tan solo aparecen referencias cuando alguien se remonta a los primeros tiempos de la gran Dusty Springfield.

El grupo se creó a principios de 1960 con Mary O´Brien, su hermano Dion y Tim Field. Mary había formado parte anteriormente del grupo femenino The Lana Sisters y Don y Tim cantaban y tocaban la guitarra. Decidieron llamarse The Springfields, después de que Mary y Dion cambiaran sus nombres y apellidos por Dusty y Tom Springfield.

El trío se decantó por un repertorio típicamente folk pero con arreglos bastante pop o al menos bastante eclécticos, muy alejados del tradicionalismo. Tenían buenas voces, tocaban bien la guitarra y sus versiones eran marchosas y desenfadadas.

Su carrera se inició con el single “Dear John”, en la onda de los grupos de folk-pop norteamericanos a los que me he referido en anteriores entregas en la Wiki. La voz de Dusty jugaba a darle un toque casi infantil. No era una canción maravillosa y no tuvo éxito. Su segundo single, “Breakaway”, era un disco mucho más trabajado, Dusty resultaba mucho más convincente y llegaron al número 31 en Inglaterra. El tercer single, “Bambino”, se fue por derroteros latinos, especialmente italianos. Una canción sencillota, pero que logró llegar hasta el 16. El cuarto single fue una versión casi rockera de la clásica “Goodnight Irene”, que hubiera dejado patidifuso a su autor el gran Leadbelly, pero que en mi opinión no les quedó mal, ya que las voces le dan un tono folk bastante logrado.

A finales de 1961 publican su primer lp “Kinda folksy”, un disco potpurrí, en el que hay dos mambos, una canción folk judía, pop, canciones al estilo de The Brothers Four, melodías de Broadway”….Un disco agradable de oír, pero demasiado disperso y del que quedan pocas versiones de interés.

Por fin, ya en 1962, y tras la marcha de Tim Field, sustituido por Mike Hurts, aparece su quinto single, el de su consagración: “Silver threads and Golden Needles”, una estupenda versión, para mi gusto mejor que la que se haría popular en Caravana en la voz de Linda Ronstadt. Este single llegó al 20 en Billboard y al 16 en las listas de Country. El éxito de este single permite la publicación de su segundo lp llamado también “Silver threads and Golden Needles”, que incluye varios de sus singles de esa etapa, un disco con un nivel medio de calidad en general muy superior al primero, con un estilo más compacto en la onda folkpop y que logró el número 91 en las listas de Billboard.

Siguieron editando singles con una mediana aceptación en USA y bastante mejor en Reino Unido: “Gotta travel on”, otra clásica del repertorio folk; “Island of dreams”, en un estilo tremendamente parecido a lo que poco después serian The Seekers; “Say I wont be there”, más pop; “Come home”, en el que la voz protagonista de Dusty ya prefigura su futura trayectoria de grandisima cantante influida por el soul y el rhythm and blues; “If I was down and out”, un casi rock ya muy alejado del folk, con Dusty de protagonista absoluta.

En 1963 publican su tercer lp “Folk songs from the Hills”, para mi gusto el más conseguido de los tres; con una clara influencia country, ya que fue grabado en Nashville y bien que se nota; con una presencia destacada del banjo, con un repertorio muy clásico (“Greenback dollar”, “Midnight special”, “Wabash cannonball”, “Foggy mountain top”…) y con algunas versiones como la de “Cottonfields”, realmente buena.

Y aquí acabó la historia. Dusty, cuya voz tenia cada vez más protagonismo en las grabaciones del trío y que había ido dando un tono más pop a las canciones, descubrió en USA otros sonidos que se adaptaban mejor a sus grandes posibilidades como cantante. El grupo se disolvió y comenzó la brillante carrera de Dusty con aquella memorable ”I Only want to be with you”.

Perdimos un grupo de folkpop ecléctico, que no hizo historia, no tuvo ningún Serie Dorada en Caravana, pero ganamos una extraordinaria cantante de popsoul. En todo caso The Springfields cubrieron una etapa de transición entre el folk más clásico de los 50, hasta la llegada desde Australia de The Seekers y poco después la avalancha de folkrock británica, con el intermedio del gran Donovan.

rockyboy; 04-03-13

TF - 026
LOS GRUPOS FOLK DE PRINCIPIOS DE LOS AÑOS 60. (2º PARTE)
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The Best Of The Highwaymen

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The Definitive NCM

Después de habernos referido a los nuevos grupos de folk norteamericanos de los primeros años 60 en general menos conocidos y que no tuvieron presencia destacada en nuestras listas y no lograron ningún Serie Dorada, nos quedan otros cuatro grupos que sí consiguieron alcanzar ese reconocimiento en la historia de nuestra Caravana.

THE HIGHWAYMEN (que no hay que confundir con el supergrupo de música country que entre mediados de los años 80 y mediados de los 90 conformaron Johnny Cash, Kris Kristofferson, Willie Nelson y Waylon Jennings), fueron un quinteto formado en 1958, inicialmente con el nombre de The Clansmen, cuyo estilo era muy similar a The Kingston Trío, aunque también tenían similitudes con Peter, Paul & Mary. Su repertorio estrictamente folk, con canciones además de norteamericanas, procedentes de Escocia, Irlanda o de la tradición judía, y también, (al igual que The Kingston Trío) incorporaban alguna canción del repertorio popular latino en un “castellano macarrónico”. Dos miembros del grupo, Dave Fisher y Gil Robbins, eran compositores y arreglistas de canciones tradicionales.

Publicaron 7 lps entre 1961 y 1964, y como era habitual entre estos grupos folk, dos de ellos fueron grabaciones en vivo. El primero de sus discos, llegó a alcanzar el número 42 de las listas de Billboard. En el lp se incluía la canción ”Michael row the boat ashore”, de la que tantas versiones hubo en los años siguientes y logró el número 1 de singles y fue el estreno del grupo en nuestra Caravana, llegando a alcanzar el número 6 de nuestro Hit Parade. En 1962 volvieron a triunfar con “Cottonfields”, alcanzando el número 3 de ventas de singles, con esta estupenda canción de la que The Creedence Clearwater Revival hicieron diez años después una gran versión. The Highwaymen volverían a nuestras listas en 1962 con “Bird man”, que sería su segundo y último Serie Dorada.

THE NEW CHRISTY MINSTRELS, fue un numeroso grupo, en sus comienzos con nueve miembros (siete hombres y dos mujeres), que en algún momento llegaron a ser diez, que inicialmente se presentaba como un coro de música folk. Se formaron a finales de la década de los 50, siendo su líder y creador Randy Sparks. Su primer disco de larga duración se publicó en 1962, consiguiendo llegar al número 19 de ventas, logrando también un Grammy.

El grupo a la vez que se afianzaba ante el público con nuevos discos con una buena acogida, estaba inmerso en frecuentes cambios en su composición. Por sus filas pasaron cantantes tan interesantes como Barry McGuire, que de hecho fue el protagonista del grupo, sobre todo en los conciertos, en el periodo 1962-1965, Gene Clark (futuro miembro de The Byrds), Kenny Rogers, Kim Carnes o Larry Ramos (futuro miembro de The Association)…

Su primer disco se iniciaba con “This land is your land”, la inmortal creación de Guthrie y contenía un repertorio del folk clásico norteamericano, lo que ya no sucedió en el segundo, con un claro protagonismo de las canciones de Randy Sparks. Su tercer lp fue el típico disco navideño, que por cierto fue el que más vendió de toda su carrera llegando al número 5 de Billboard. Y en el cuarto incluían la canción que les haría mundialmente famosos, “Green Green”, su primer y único Serie Dorada en nuestra Caravana y el single que más vendieron, llegando al número 3.

En los siguientes lps del grupo, nada menos que 8 en el periodo 1962-1964, se mantuvo la misma tónica, canciones compuestas por Randy Sparks, versiones de canciones folk, pero no muy conocidas e incluso una canción de Burt Bacharach. Pero el estilo del grupo va paulatinamente evolucionando hacia un sonido más convencional, más pop, lo que se acentúa con la marcha de McGuire. En todo caso siguieron teniendo unos buenos resultados comerciales.

En 1965 publican el lp “Chim chim cher-ee”, que resume perfectamente cual iba a ser la trayectoria del grupo a partir de ese momento: una canción de Leadbelly, otra de Nino Rota/Fellini, Tony Hatch, Phil Ochs, Barry Mann & Cynthia Weil, Gale Garnett (Well sing in the sunshine”) y por fin la popular canción del musical Mary Poppins. En definitiva una mezcla de folk y de pop. En discos posteriores se afianzaría la presencia de canciones pop (The Beatles, Bacharach, Lee Hazleewood…) y aunque se incorporan clásicos del nuevo folk (Paul Simon, Bob Dylan), el sonido predominante era pop. Grabaron en 1966 un disco de música italiana…..Esa deriva pop fue letal para el grupo, que siguió grabando discos con cierta regularidad pero ya sin éxito de ventas, en 1970 se disolvió.

THE SERENDIPITY SINGERS, inicialmente un trío de folk creado por Bryan Senett en el año 1962, que influido por el éxito de The New Christy Minstrels fue aumentando sus miembros hasta convertirse en una replica de N.C.M., con nueve miembros (también siete hombres y dos mujeres). El grupo daba el máximo protagonismo a las voces y su estilo oscilaba entre el folk y el pop, con ciertas similitudes a los australianos The Seekers o desde otro ángulo a los Coros de Mitch Miller. Tuvieron una corta carrera, tres lps entre 1964 y 1965, llegando el segundo de ellos al número 11 de ventas.

Su repertorio era también ecléctico, desde versiones de folksingers como Fred Neil, Erik Darling, Bob Gibson o Shel Silverstein, a composiciones del líder del grupo o versiones de canciones folk o de la tradición popular norteamericana. Tuvieron dos singles de éxito, “Dont let the rain comes down”, una estupenda canción que llegó al número dos de ventas y “Beans in my ears”, que personalmente considero muy floja y alcanzó el número 5. Curiosamente llegaron a nuestra Caravana, cuando prácticamente estaban disueltos con una versión del precioso tema “Phoenix Love Theme” de la formidable película “El vuelo del Fénix” dirigida por Robert Aldrich, en mi opinión una de las mejores canciones italianas de la época dorada de la música popular de ese país (titulada originariamente “Senza fine”). El grupo instrumental The Brass Rings fue quien logró más éxito con la canción, y en Caravana fueron Series Doradas las dos versiones, siendo la de The Serendipity Singers (que aquí parecen un sucedáneo descafeinado de los coros de Ray Conniff), para mi gusto una versión vocal bastante inferior a la instrumental de The Brass Ring.

THE ROOPTOP SINGERS, fue un trío creado por el guitarrista y folksinger Erik Darling, tras su marcha en 1962 de The Weavers con los que había permanecido cuatro años. El grupo grabó 1963 un solo lp y varios singles, todo con el prestigioso sello discográfico “”Vanguard Records”. Su estilo era puro folk con algunas influencias del gospel y de los blues. El single “Walk right in”, tuvo un éxito impresionante, logrando el número 1 de ventas y también primeros puestos en las listas de country y de rhythm and blues, no en balde era un arreglo de una canción de estilo ragtime de los años 20. La canción fue Serie Dorada. El lp también tuvo unas buenas ventas, subiendo hasta el número 15. En ese mismo año “Tom Cat” fue otro single de éxito, que curiosamente llegó al número 3 de nuestro Caravana Hit Parade, pero sin conseguir ser Serie Dorada.

El gran éxito obtenido les permitió participar en el Newport Festival y numerosos conciertos y actuaciones en televisión. Publicaron algún single más y aunque formalmente no se disolvieron, dejaron de grabar y de hecho Erik Darling pasó a formar parte del sello “Elektra Records”.

En 1965, cuando empieza el declive de los grupos de folk song de los primeros años 60, una nueva generación de músicos, siguiendo los pasos de Bob Dylan, electrificará el folk dando lugar a otra página dorada de la historia de la música popular del siglo XX. La mayoría de esos grupos tendrían éxito y proyección internacional, y hoy todavía son recordados, pero también es justo recordar a aquellos grupos que realizaron la transición musical entre el folk tradicional de los pioneros de los años 40 y 50 hasta el folk rock, de los que hemos hablado en estas tres ultimas entregas (quedando Peter, Paul & Mary para otra ocasión).

rockyboy; 03-02-13

TF - 025
LOS GRUPOS FOLK DE PRINCIPIOS DE LOS AÑOS 60
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Reflections In A Crystal Wind

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Mighty Day On Campus

En la anterior entrega de este espacio dedicado a la música folk, ya hice referencia al papel que jugaron The Kingston Trio en el impulso y popularización de la tradición folk norteamericana que procedía de los años 40 y 50 del siglo XX y como sus grandes éxitos habían ayudado al surgimiento de otros grupos y artistas. Hoy vamos a recordarlos, ya que solo una parte de ellos tuvieron presencia en nuestra Caravana.

La mayoría contaron con el respaldo de un sello discográfico, “Vanguard Records”, que en la primera mitad de los años 60 fue el protagonista de esa recuperación del folk, así como de “Folkways Records”, aunque esta histórica discográfica tuviera una política más tradicional u ortodoxa en la selección de sus artistas. “Vanguard” fue en esos primeros años 60 un equivalente, aunque más modesto y limitado, a lo que después seria “Elektra Records”; de hecho el imparable ascenso de Elektra coincidió con el cierto declive de Vanguard. Elektra también desde principios de los 60 empezó a contratar y publicar discos de cantantes y grupos en la onda folk, sin ir más lejos a Judy Collins, pero solo alguno de los grupos a los que ahora me voy a referir estuvieron en esta compañía.

“Vanguard”, al igual que “Folkways” eran discográficas especializadas en folk (aunque Folkways también grababa discos de blues y Vanguard se fue abriendo a músicos vanguardistas, jazz y también blues), con una presencia minoritaria en el mundo discográfico norteamericano y no digamos en España, donde en aquellos años no tenían distribución.

El gran éxito de The Kingston Trio y en menor medida de The Brothers Four, despertó el interés del público norteamericano, sobre todo el joven, por el folk y sería un preludio de la gran eclosión que llegó unos pocos años más tarde de la mano de Peter, Paul & Mary, Dylan, Joan Baez, etc.

Antes de entrar más en concreto a cada uno de ellos, tres observaciones.

Las fronteras estilísticas entre el folksong tradicional, el folkblues, el folkpop, o el countryfolk, siempre han sido tenues y en especial lo eran en los años a los que me voy a referir, finales de la década de los 50 y primeros años 60. Por ello la mayoría de los grupos que citaré, se movieron en su trayectoria artística en ese amplio campo musical, que en definitiva es el de la rica tradición musical popular norteamericana.

En segundo lugar, aunque casi todos los artistas a los que me voy a referir tuvieron cierta proyección en las listas de ventas de singles o lps, fueron contados los casos en los que remontaron a los primeros lugares de los Hit Parade y los que lo hicieron precisamente fueron los que tuvieron presencia en nuestra Caravana. Los demás músicos o el resto de la carrera discográfica de los que estuvieron con nosotros en algún momento, difícilmente podía reflejarse en nuestra Carreta, al grabar, como ya he dicho antes, con sellos especializados y minoritarios. Tan solo cuando Ángel Álvarez consigue atraer la atención y el apoyo de Elektra Records, se produce la gran presencia en Caravana de los nuevos músicos folk e incluso hay “una repesca” de discos publicados años atrás, como sucedió en el caso de Judy Collins, Tom Paxton, The Dillards, Phil Ochs o Tom Rush.

Por último aunque este articulo esta dedicado básicamente a los grupos, he incluido a los dúos.

Empezamos el recorrido de esta primera entrega con THE CHAD MITCHELL TRIO, que fue quizás el grupo con mayor similitud con The Kingston Trio, por su estilo vocal e instrumental, su repertorio, la importancia que dieron a sus conciertos, con una buena parte de su repertorio discográfico grabado en vivo. Era un grupo universitario que publicó su primer disco en 1959 sin repercusión de ventas. Ya con un primer cambio en su composición logran en 1961 llegar al número 39, con su disco “Mighty Day on Campus”, con una curiosa portada en la que aparecen cuatro personas, los tres componentes de The Chad Mitchell Trio y ligeramente separado un joven con un banjo que después sería famosísimo como fundador de The Byrds, nada menos que Roger McGuinn (aunque todavía se llamaba Jim McGuinn) y que participó en esta grabación.

En 1962 fueron los primeros en grabar el “Blowin in the Wind” de Dylan, lo que les deparó algún problema con Peter, Paul & Mary (con quien compartían productor, Milt Okun), que también lo tenían grabado y listo para salir a la venta. En el periodo 61-65 publicaron 9 lps, todos ellos con presencia, aunque muy desigual, en las listas de Billboard.

En 1965, Chad Mitchell abandonó el grupo y continúa su carrera en solitario, siendo reemplazado por John Denver, cambiando el nombre del grupo que pasa a denominarse Mitchell Trio. El grupo con otro cambio más y con solo un miembro de los originales, graba tres lps ninguno de los cuales entra en las listas. En 1967 se disuelven.

Tanto The Chad Mitchell Trio como Mitchell Trio, fueron artistas situados en el ámbito crítico y progresista del mundo cultural norteamericano e incluyeron en su repertorio numerosas canciones de los nuevos folksingers, además de Bob Dylan, de manera muy especial a Tom Paxton, pero también a Fred Neil, Eric Andersen, Phil Ochs o Shel Silverstein, además, obviamente, de canciones de John Denver.

THE JOURNEYMEN fueron un trío de estupendos músicos, que alcanzarían la fama después de la desaparición del grupo: el gran virtuoso del banjo, Dick Weissman, Scott Mckenzie y John Phillips. Grabaron solo tres lps entre 1961 y 1963, pero en mi opinión fueron tres magníficos discos (“The Journeymen”, “Coming Atraction: Live” y “New directions in folk song”. Un folk muy sencillo, en la línea de The Brothers Four y de los primeros discos de Peter, Paul and Mary y con un repertorio mayoritariamente propio (o con adaptaciones bastante modificadas de las versiones originales), prevaleciendo al principio las composiciones de Dick Weisssman y en el último de Scott Mckenzie y John Phillips, además de John Stewart o Ian Tyson.

Lamentablemente este grupo no tuvo éxito de ventas, disolviéndose en 1964, aunque John Phillips con su mujer (la maravillosa Michelle) crearon en ese mismo año The New Journeymen, que solo fueron el anticipo de The Mamas and The Papas.

KOERNER, RAY & GLOVER fueron un grupo de Elektra Records, anteriores a la relación de Ángel con esta discográfica, ya que su primer lp fue de 1963, el segundo de 1964 y el último de principios de 1966. Su música se sitúa dentro de lo que podríamos denominar folkblues, y con un estilo especialmente primitivo, en el que las voces juegan el papel decisivo, con muy poco acompañamiento instrumental, predominando básicamente la armónica. Su música es muy rítmica, agreste, pero fascinante y recuerda a los grupos negros que interpretaban a principios del siglo XX. El mejor de los tres lps es el tercero. El grupo no tuvo ningún éxito de ventas y en 1966 se separaron. En mi opinión merece la pena escucharles, porque no es una música habitual, ni siquiera para los aficionados al folksong norteamericano.

THE LIMELITERS fue un trío al que ya me he referido en otra ocasión tangencialmente al tratar en la Wiki de Glen Yarbrough, que fue cofundador del mismo y actuó y grabó con ellos durante los primeros tiempos y después de manera ocasional. The Limeliters fue un grupo en el estilo de The Weavers, y del folk más clásico de los años 50, influidos también por los musicales y lo que podríamos denominar la canción popular americana de la segunda posguerra mundial. En algunos de sus discos estaban acompañados, con mayor o menor intensidad, de arreglos orquestales; su repertorio incluía canciones del folk norteamericano, del folk de otros países y standards de la música popular norteamericana.

El grupo destacaba de forma muy especial por las graves voces, casi de barítono, de sus componentes. Como sucedía con casi todos estos grupos, sus conciertos eran divertidos y se establecía una gran complicidad con el público. Su época de esplendor fueron los años 1960-1964, con numerosos conciertos, frecuentes actuaciones en televisión, grabación de discos. Sin embargo la marcha de Yarbrough y la llegada de los nuevos grupos de folk a la escena norteamericana con un nuevo y diferente estilo, dejaron en un segundo plano a este tipo de música más tradicional. Sus discos tuvieron un buen éxito, alcanzando uno de ellos, “Tonight in Person”, el número 5 de Billboard. Su última grabación fue en 1965, tras la cual se disolvieron, aunque ha habido posteriores reuniones, grabaciones en conciertos de reencuentro, rescate de grabaciones etc.

RICHARD AND MIMI FARIÑA fueron un excelente dúo que hubieran tenido un gran porvenir si no hubiera muerto prematuramente Richard (a los 29 años, en abril de 1966) en plena explosión del folk rock.

Richard fue un artista con ciertas similitudes con Bob Dylan (del que era amigo). Además de músico, compositor, era escritor. Su trayectoria musical, a pesar de lo corta que fue, tuvo una rápida evolución desde un folk todavía inspirado en la tradición de los años 40 y 50 a un folk rock en la línea más avanzada de su generación. Mimi, su compañera artística y segunda esposa (la primera fue Carolyn Hester, otra cantante de folk de cierto renombre y en cuyos primeros discos participó Richard), era hermana de Joan Baez y aunque no tenía la inconmensurable voz de su hermana mayor, si era una buena cantante. El primer disco del dúo, “Celebrations for a Grey Day”, con composiciones todas propias, incluyendo una preciosa canción, “Pack Up Your Sorrows”, que después se haría muy popular en el repertorio de los folksingers de la época, contaba con la presencia de dos grandes músicos habituales en las mejores grabaciones del nuevo folk de aquel momento, Bruce Langhorne y Russ Savakus. En todo caso era un disco acústico, muy interesante que en algunos momentos recuerda a los primeros discos de Tim Hardin. Su segundo lp “Reflections in a Crystal Wind”, también con todas las canciones compuestas por Richard, ya es un disco con acompañamiento eléctrico, con la presencia además de Langhorne y Savakus, de Félix Pappalardi, John Hammond… Un disco por tanto de folk rock. El tercer lp, póstumo, “Memories”, contiene junto a nuevas canciones, versiones distintas o tomas alternativas de canciones contenidas en sus dos discos anteriores.

Nunca sabremos a donde habrían llegado, de no haber sufrido Richard el mortal accidente de moto (curiosamente unos meses antes de otro famoso accidente de moto que estuvo a punto de acabar con la vida de su amigo Bob), pero su breve legado musical, aunque muy desconocido al gran publico, ya que no tuvieron éxito de ventas, fue en su día muy valorado por los seguidores del folk norteamericano.

THE GREENBRIAR BOYS fueron un cuarteto, del que formó parte, aunque no en todos los discos, uno de los más grandes instrumentistas del banjo de los años 60 y 70 (Eric Weissberg). Tuvieron también una vida musical corta, desde 1962 a 1966, con cuatro lps grabados y diversos cambios en sus componentes. Su estilo con influencias del bluegrass, de los músicos de country de los años 30 y 40, se situaba en la onda de The New Lost City Ramblers, (a los que ya hemos dedicado una entrega de este espacio de nuestra Wiki) y también de Pete Seeger. Sus discos son instrumentalmente impecables, con un buen juego vocal y un repertorio del folk tradicional. Se disolvieron en 1966 con muy escaso éxito, pero también es otro grupo que merece la pena descubrir.

THE HOLY MODAL ROUNDERS fue uno de esos grupo de folk innovador “made in Elektra Records”, con una amplia trayectoria musical, estuvieron en activo desde 1964 a 1978, si bien con un limitado legado discográfico, solo ocho lps en catorce años. Formada inicialmente por el dúo Peter Stampfel y Steve Weber, con el paso del tiempo se fueron incorporando otros músicos, hasta alcanzar los siete componentes en los años 70, en un proceso similar al de Incredible String Band, con los que guardan ciertas similitudes estilísticas.

Sus dos primeros discos se situaban dentro del folk, con influencias country y con un repertorio tradicional. A partir del tercer disco de 1967, “Indian War Whoop” inician una intensa evolución, incorporan varias voces femeninas, batería, órgano, piano, teclados, situándose en la línea del folk psicodélico que empieza a surgir en esa época tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña. Su trayectoria musical se decanta claramente por un folk vanguardista, con tintes rockeros, psicodélicos y el repertorio es fundamentalmente composiciones de Stampfel y Weber. Su música podrá gustar más o menos a los amantes del folk, pero que duda cabe que The Holy Modal Rounders grabaron unos lps interesantes, innovadores, y por desgracia de nulo éxito.

IAN & SYLVIA fueron un dúo de procedencia canadiense aunque su trayectoria artística tuvo lugar en Estados Unidos. Sus bellas voces, su talento como compositores (autores de canciones tan estupendas como”You Were on My Mind”, “Four Strong Winds”, “Someday Soon”, “Southern Comfort”, “So Much for Dreaming” …) y su capacidad para hacer grandes versiones de canciones de Dylan, Joni Mitchell, Gordon Lighfoot, Phil Ochs, les convirtieron en uno de los dúos más relevantes del nuevo folk de mediados de los años 60.

En el periodo álgido de su carrera musical, 1962 a 1968, grabaron diez lps, inicialmente en la línea de Joan Baez o Peter Paul and Mary y terminando inmersos en el country rock con su disco “Nashville”, grabado con casi los mismos músicos que acompañaron a Dylan en su lp “Nashville Skyline”. No se puede decir de ellos que fueran unos músicos innovadores, pero si unos buenos “artesanos” del folksong. Sus discos, cinco de los cuales llegaron a entrar en las listas de ventas, aunque no subieron del número 70, resultan hoy día agradables de escuchar.

Hubo otros grupos como The Lilly Brothers, The Charles River Valley Boys, The Stanley Brothers o los propios Flatts & Scruggs, que si bien son considerados grupos de bluegrass, algunos de sus discos del periodo que estamos viendo estuvieron en mayor o menor medida influidos por el folksong y de hecho varios de ellos participaron en el festival folk de Newport, (al que ya hemos dedicado otro espacio) en el que también actuaban artistas country con influencias folk, como sucedió con el propio Johnny Cash, algunos de cuyos lps de los primeros años 60 no estaban lejos del folk.

Hasta aquí los grupos de folk de los primeros años 60 que no lograron ningún Serie Dorada en nuestra Carreta, en la próxima entrega me referiré a los que sí lo consiguieron aunque de manera testimonial (por lo que no incluiré ni a Peter, Paul & Mary ni a The Brothers Four): The Highwaymen, The New Christy Minstrels, The Rooftop Singers y The Serendipity Singers.

rockyboy; 29-12-12

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THE KINGSTON TRIO
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The Kingston Trio

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Stay Awhile

Para los jóvenes españoles de la década de los años 60 la puerta de entrada al conocimiento del folk anglosajón fue Caravana. Una música prácticamente desconocida y desde luego muy poco accesible para la mayoría de nosotros. Con el paso de los años el folksong fue una de las grandes señas de identidad de nuestra vieja Carreta, tanto en su vertiente más pura como en su evolución hacia el folkrock o la música vanguardista.

Pero el folksong no llegó a Caravana de la mano de los grandes artistas que marcaron los años 60. Dylan, Baez, Ochs, Paxton, Peter, Paul & Mary, Collins, Lightfoot….Los precursores en nuestra Carreta fueron The Kingston Trío y The Brothers Four, dos grupos que hoy han pasado a un segundo plano, pero que en su tiempo tuvieron un éxito impresionante, especialmente el primero de ellos.

Dos grupos muy controvertidos en su tiempo, sobre todo The Kingston Trío, porque algunos puristas del folk americano de los años 50 consideraban que daban un tratamiento vulgar, comercial, despolitizado y en definitiva adulterado a la tradición folk norteamericana (crítica que por cierto y salvando las distancias oiríamos en España en relación p.e. al maravilloso disco de Camarón “La leyenda del tiempo”).

Curiosamente algunos de los músicos mas relevantes de la nueva generación de folksingers como el propio Bob Dylan o Joan Baez siempre admitieron la gran influencia que sobre todo The Kingston Trío tuvieron en su formación. También es un hecho constatado que el gran éxito que consiguieron despertó un gran interés por el folksong, lo que no habían logrado grandes músicos como Leadbelly, Woody Guthrie, The Almanac Singers, The New Lost City Ramblers, Seeger, The Weavers….más vinculados a sectores progresistas de la sociedad norteamericana y por tanto mucho más minoritarios. Incluso se llegaron a vender muchísimas guitarras acústicas y banjos para intentar imitar al Kingston Trío.

Aunque su carrera artística y su presencia en Caravana casi coincidieron en el tiempo y teniendo evidentes coincidencias estilísticas, el impacto de ambos grupos fue muy distinto, tanto entre nosotros como entre el publico norteamericano, por ello nos vamos a centrar en esta entrega en The Kingston Trío. Estos inicialmente estaban formados por Nick Reynolds, Dave Guard y Bob Shane, nació en la zona de San Francisco a principios del año 1957 y tras muchas actuaciones en locales de la Bahía, en Boston, Chicago, New York, etc., grabaron su primer disco en la primavera de 1958. En este primer Lp se contienen la mayoría de los ingredientes que iban a caracterizar su trayectoria artística: repertorio con fuerte presencia de música folk norteamericana, canciones de origen hawaiano o tahitiano (de donde procedían dos de los miembros del grupo), canciones con sabor jamaicano (en la onda suave popularizada en aquellos años por Harry Belafonte), alguna canción de la tradición afroamericana, y alguna canción de origen “hispano” (vía México), en este caso “Coplas”, una de sus más famosas canciones y que aparece en casi todos sus discos en directo.

Hay que resaltar que The Kingston Trío solían adaptar las canciones, dándoles un toque informal, vital, marchoso. A veces mezclaban canciones, o las adaptaban y cambiaban el nombre, o aparecían ellos como autores cuando eran recreadores. The Kingston Trío se apoyaban en sus magnificas y expresivas voces, en sus guitarras y en el banjo, sin recurrir como a veces hacían otros grupos de folk tradicionales, incluso los propios The Weavers, a acompañamientos orquestales. También hay que resaltar que el sonido de sus discos es muy bueno y casi desde el principio usaron el stereo. Todo ello contribuye a que escuchar sus primeros lps sea una auténtica delicia.

Este primer disco, titulado con su nombre, tuvo un éxito apoteósico, llegando al número 1 de Billboard, permaneciendo 195 semanas en las listas, logrando dos discos de oro y nada menos que seis millones de discos vendidos, lo que en esos tiempos era una cifra impresionante. El single extraído del lp, “Tom Dooley”, también alcanzó el número 1.

El segundo lp “From the Hungry I”, inicia la serie de discos en vivo, que serían otra característica del grupo. Grabado en el club “Hungry I”, de San Francisco, un lugar emblemático en los orígenes de The Kingston Trío. El repertorio es muy parecido al del primer lp, y lo más novedoso resulta su tremenda sintonía con el público. Es una pena que los que no dominamos bien el inglés no podamos captar las presentaciones de las canciones, ni tampoco los comentarios que incluyen en las mismas, pero a juzgar por las enormes risas del público y los fuertes aplausos, deberían estar pasándolo de maravilla. Este disco llegó al número 2 de ventas.

En ese mismo año 1959 publican otros dos lps, “Here we go again” y “At large”, que también llegan al número 1. En el primero de ellos se incluye una canción de un jovencísimo John Stewart y también cinco canciones compuestas por los propios Kingston Trío; y en el segundo aparece la canción “M.T.A.”, otro de sus grandes éxitos en single.

A finales de 1959 se publica como single la canción “Tijuana Jail”, que tendría una buena acogida y que fue el primer Serie Dorada del grupo en nuestra Caravana.

En 1960 publicaron cuatro lps, uno de ellos de temática navideña, en el que estaba incluido “We wish you a Merry Christmas”, que se convertiria en Serie Dorada en 1965. Dos de estos lps, “String along” y “Sold out”, alcanzarían de nuevo el primer puesto de ventas. El grupo no se centra ya solo en canciones tradicionales del folk norteamericano y se abre a otros compositores.

En 1961 se produce una crisis dentro del grupo por razones de protagonismo y de reparto de royalties, que se traduce en la marcha de Vince Guard y su sustitución por John Stewart, que diez años después nos dejaría tan gratísimos recuerdos en Caravana con sus discos en solitario. A pesar de ese cambio, este fue un año de nuevo muy productivo para el grupo: tres nuevos lps, que llegaron a los primeros lugares de Billboard. En uno de estos lps, “Make Away”, siguiendo la tradición de “Coplas” o la posterior versión de “Farewell Adelita”, hay una descacharrante versión de la clásica “María Cristina” (aunque aparece con el nombre “En el agua”) y que nos da que pensar que el The Kingston Trío, con su macarrónico español, utilizaban canciones ocurrentes del repertorio “hispano” para conseguir la risa de la gente. En otro de los lps de aquel año, “Close-up”, hay un total de seis composiciones del grupo, dos de ellas exclusivas de John Stewart.

En 1962 se publican cuatro discos, uno de ellos recopilatorio y dos grabados en vivo. Tanto “An evening with The Kingston Trío” como “College Concert”, son dos formidables discos, en el que junto a una gran presencia de canciones propias vuelven la vista a los grandes compositores del folk tradicional, Guthrie, Lomax, Lee Hays o Pete Seeger, del que por cierto interpretan en ambos discos una gran versión de “Where have all the flowers gone?”, su segundo Serie Dorada y dos semanas en el número 1 de nuestro Caravana Hit Parade. El cuarto lp “Something special”, quizás uno de los más flojos de su trayectoria, incluía la canción “One more town”, su tercer Serie Dorada y segundo número 1 de nuestro Hit Parade.

El año 1963 también seria un año de enorme creatividad, con otros cinco lps con muy buenos resultados y varios singles de éxito. “New frontier” fue una prueba de fuerza del grupo con seis composiciones propias y otro bombazo “Greenback dollar”, que se convirtió en un nuevo Serie Dorada, llegando al número 3 de nuestro CHP. En el lp “Sunny side” incluyen una versión de “Blowin in the wind”, marcando la apertura a los nuevos folksingers. En “The Kingston Trío 16” incluyen otra canción de gran éxito, “Reverend Mr. Black”, nuevo Serie Dorada. Por ultimo “Time to think” fue otro estupendo disco con muy buen repertorio en el que empiezan a incluir canciones de Rod McKuen, una de ellas sería su último Serie Dorada (aparte del navideño ya referido), “Ally Ally Oxen free”, número 3 de nuestras listas.

Pero en el siguiente año, 1964, se inició el paulatino descenso de su éxito, empujados por un lado por la “Brithis invasión”, por el surf y por los nuevos conjuntos y artistas folk norteamericanos. Peter, Paul & Mary y una constelación de grupos folk (a los que me referiré en la próxima entrega de “Todo Folk”) toman en cierta forma el relevo, aunque desde luego no el gran éxito de ventas que en su día tuvieron los Kingston. Estos cambian de discográfica, pasando de la Capitol a Decca.

Su estreno en 1965 es el lp “Stay awhile”, un excelente disco con un selecto repertorio: además de las canciones de John Stewart, hay 3 composiciones de Tom Paxton y también de Gordon Lightfoot, Dallas Frazier, Rodney Dillard y nada menos que 5 del guitarrista y compositor Mason Williams, que años después nos deslumbraría con su Classical Gas. A pesar de su calidad, este lp se quedó en el número 126, como si el público norteamericano hubiera preferido ir en busca de los nuevos folksingers, abandonando a los de la generación anterior.

También en ese mismo año publican otro estupendo lp, “Nick, Bob, John”, con versiones de Leadbelly, Dylan, Paxton, Ian Tyson, McKuen y Mason Williams, que tiene mejor acogida de ventas, llegó al 53, pero supuso el último lp que entró en las listas en esa etapa. Todavía en ese año grabaron “Something else”, en el que se rodean de un cierto acompañamiento en el estilo folk rock que estaba emergiendo; pero sus resultados estaban lejos de la frescura y de la potencia de los nuevos cantantes y grupos. Su último disco de estudio fue en 1966, “Children of the morning”, con diez canciones de John Stewart y entre otras versiones, una de “Norwegian wood” de The Beatles, que no pasará a la historia, aunque sea agradable de oír.

La espectacular caída de ventas de un grupo con una trayectoria de impresionantes éxitos, los dos últimos lps no entraron en los dos 200 lps de Billboard, llevaron a la separación del grupo.

En 1969 apareció un espléndido disco doble grabado en vivo en 1966, “Once upon a time”, con versiones de sus grandes éxitos, de canciones emblemáticas del repertorio folk y con una destacada presencia de canciones de Dylan; volvieron fugazmente a las listas de ventas, pero no con el suficiente apoyo para lograr su reaparición.

Después de la separación, Bob Shane junto con otros músicos formaron un nuevo grupo, que para no confundir se llamo precisamente The New Kingston Trío, pero esa fue otra historia, de la que poco merece la pena acordarse.

The Kingston Trío fueron un hito en la historia del folksong norteamericano; sin lugar a dudas los máximos vendedores, ayudando a su popularización. Su fuerza, su vitalidad, su calidad, su apertura constante a todo lo que estaba surgiendo, les hicieron acreedores de una gran acogida también en nuestra Carreta. Y aunque, ley de vida, después llegaron míticos cantantes, grupos y compositores del nuevo folk, que les llevaron a su desaparición, este grupo fue el pionero del folk en Caravana y cincuenta años después siguen sonando estupendamente bien.

rockyboy; 26-11-12

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NEWPORT FOLK FESTIVAL: LA VENTANA DEL FOLKSONG AMERICANO.
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Apoteosis

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Bob Dylan

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Dylan & Seeger

Que duda cabe que las actuaciones en vivo, los conciertos, son un momento muy especial de encuentro de los músicos con el público. Sí eso es así con carácter general, no digamos en lo que respecta a los folksingers, para los que la complicidad de los que les escuchan da mucho sentido a su propia creación musical.

En la historia del folksong norteamericano hay una referencia mítica: el Festival de Newport.

Newport es un precioso pueblo, que no llega a 30.000 habitantes, situado al lado del mar en Rhode Island, para hacerse una idea a medio camino entre New York y Boston, que conserva todo el encanto de los sitios de vacaciones tradicionales del norte de la costa este de Estados Unidos.

Allí, en el año 1954, George Wein, promotor y productor de música de jazz, montó un primer festival anual de jazz, que rápidamente adquirió un gran prestigio entre los aficionados.

En 1959, junto con los folksingers Pete Seeger, Theodore Bikel, Oscar Brand y el productor Albert Grossman (en aquel momento productor de músicos folk), deciden repetir la experiencia convocando un Festival de Folk.

El festival se celebró en 1959 y 1960, se interrumpió en 1961 y 1962, volvió con fuerza renovada en 1963, siguió con otros dos años espléndidos, 1964 y 1965 y a partir de 1966 empezó su paulatina decadencia hasta 1971 que fue el último de aquel periodo. En 1985 se recuperó hasta la actualidad.

La programación del festival abarcaba no solo lo que podemos entender por el folksong, incluía también a músicos de blues, de country, de bluegrass, de gospel, y aunque de forma más esporádica, artistas folk de otros paises.

En el festival, Pete Seeger desempeñó un papel fundamental. Presentaba a los artistas, cantaba con ellos, era la gran referencia de Newport. El festival sirvió de presentación e impulso de las nuevas voces del folk. El escenario de esa primera época era pequeño y artesanal, los músicos estaban apelotonados, entre los micrófonos y un piano de fondo; y viendo las fotos existentes, la asistencia de publico en los dos primeros años fue limitada; no era un festival de grandes masas ni mucho menos; aunque a partir de 1963 los asistentes crecieron en gran medida. El de 1959 duró dos días, en 1960 y 1963, tres días, y a partir de 1964, cuatro días y tenia lugar habitualmente en el mes de julio.

Escuchando los discos que se grabaron de aquellos primeros años, aunque el entusiasmo del publico era más que evidente, sin embargo solo se arrancan a cantar con Pete Seeger, un comunicador nato que entusiasma y anima al auditorio, algo muy habitual en este gran cantante que caracteriza sus grandes discos en vivo.

En aquellos tiempos, el festival tenía un evidente sesgo de compromiso político y social, con las luchas sindicales, por los derechos civiles o por la paz. Y en los discos se percibe claramente la complicidad con las risas y aplausos del público a las canciones o frases más explicitas.

En los dos primeros años, 1959 y 1960, lógicamente predominaron las voces del folk de la década de los 50, la mayoría muy poco conocidas fuera de los circuitos de seguidores del folk norteamericano y no digamos en nuestro país: junto a los mas populares, The Kingston Trío, The Brothers Four o The Weavers, actuaron Oscar Brand, Cynthia Gooding, Jean Ritchie, Ed McCurdy, Frank Hamilton, Bob Gibson (incluyendo un dúo con Hamilton Camp, que aparece con el nombre de Bob Camp), Cisco Houston, Barbara Dane, The New Lost City Ramblers, Jimmy Driftwood, los irlandeses Tom Maken y Pat Clancy, en solitario y formando The Clancy Brothers, Theodore Bikel, Guy Caravan, The Limeliters, Mike Seeger, el inglés Ewan McColl.

También intervinieron cantantes francófonos de Canadá, el guitarrista flamenco Sabicas, y un grupo israelí, Oranim Zabar Troupe acompañado de Geula Gill (cantante israelí que grabaría varios discos con Theodore Bikel)….Las novedades fueron una jovencísima Joan Baez presentada por Bob Gibson y Odetta presentada por Pete Seeger.

Entre los bluesman se encontraban Sonny Terry y Brownie McGhee o John Lee Hooker. Y de la música bluegrass, Lester Flatt & Earl Scruggs,

Tras dos años de silencio, en 1963 tuvo lugar la vuelta apoteósica del Festival. Alli debutaron la flor y nata del nuevo folk: Bob Dylan, Tom Paxton, Phil Ochs, Judy Collins, Peter, Paul & Mary, The Dillards, Jean Redpath, Peter Lafarge, Sam Hinton, Bob Davenport, Dave Van Ronk, Jim Garland, Ian & Sylvia, Dave Van Ronk, The Freedom Singers, The Rooftop Singers.

Alrededor de 45.000 personas asistieron al mismo, en el que además de folk, hubo una importantísima presencia de músicos de blues y de country. El momento culminante del festival fue la interpretación de “Blowin in the wind” por Bob Dylan acompañado de Pete Seeger, Joan Baez, Peter, Paul & Mary y The Freedom Singers. También alcanzaron gran éxito los dúos de Joan Baez y Bob Dylan o de Pete Seeger y Bob Dylan, de Joan Baez y Bob Gibson, Judy Collins y Theodore Bikel, y por supuesto las intervenciones en solitario de Bob Dylan, Pete Seeger, Joan Baez, Tom Paxton y Phil Ochs.

La lista de interpretes de blues incluía nombres tan destacados como Mississippi John Hurt, John Lee Hooker, Sonny Terry & Brownie McGhee o el Reverendo Gary Davis y entre los de country: Doc Watson, Bill Monroe & The Bluegrass Boys, Clarence Ashley, Mac Wiseman o Maybelle Carter….

En 1964, junto a la mayoría de los habituales, aparecieron nuevas caras como Buffy Sainte Marie, José Feliciano, The Greenbriar Boys, los estupendos Koerner, Ray & Glover o el excelente músico egipcio Hamza El Din, además de Johnny Cash.

Y por fin llegamos a 1965, fecha culminante del festival con más de 70.000 asistentes y que ha pasado a la historia por la bronca que se llevó Bob Dylan (al que por cierto en el festival siempre le llaman cariñosamente “Bobby”).

En esta edición continuó la renovación de artistas invitados, desde nuevas voces del folk como Donovan, las deliciosas Kathie & Carol, Patrick Sky o el estupendo y pronto malogrado dúo de Richard & Mimi Fariña; músicos de blues como Lightnin Hopkins, The Chambers Brothers y la sensación de The Paul Butterfield Blues Band; músicos country como Bill Keith o Peter Rowan.

Hubo momentos especiales, como la interpretación de “Colours” por Donovan y Joan Baez o las varias canciones de Joan Baez con Dylan. Pero el momento culminante fue la intervención de Dylan. Para entender mejor lo que pasó, hay que tener presente que el festival tenia las sesiones de tarde y las de noche. En la de tarde, Dylan fue presentado por Pete Seeger y se volcó en su repertorio clásico y algunas de las canciones acústicas de su reciente álbum “Bringing it all back home”. Todo fue bien y tuvo una gran acogida.

Pero por la noche Bob apareció con los músicos de Paul Butterfield Blues Band (menos el propio Paul) y arrancó con una versión fantástica de “Maggies farm”, fantástica pero eléctrica….hubo un murmullo incesante que se convirtió en un abucheo cuando terminó la canción. Siguió con “Like a Rolling stone”, que aún no había aparecido en disco, y más de lo mismo. Al terminar esta canción, Dylan desenchufó la guitarra y salió del escenario y detrás el grupo, en medio de un tremendo abucheo. El presentador no sabia muy bien qué hacer y qué decir ante lo que había sucedido, hasta que al cabo de unos minutos reapareció Dylan, con la cara desencajada, visiblemente nervioso, se había dejado la armónica, cogió la guitarra acústica y empezó a cantar “Mr. Tambourine Man” y el hechizo volvió a funcionar con el publico entregado. Eso sí, fue el último año de Dylan en Newport.

Lo sorprendente de la airada reacción del publico es que la mayoría debían conocer ya los nuevos derroteros estilísticos de Bob, que como he dicho en marzo de ese mismo año había publicado su genial “Bringing it all back home”, donde junto a canciones acústicas había ya varias con acompañamiento eléctrico, por lo que no debería haberles pillado de sorpresa.

Pero la traumática actuación de Dylan marcó el futuro del festival, que en convocatorias sucesivas incorporó a folk singers con acompañamiento eléctrico e incluso en 1966 actúo Chuck Berry y en 1968 apareció nada menos que Janis Joplin.

En los años siguientes el festival continuó, aunque inició su progresiva decadencia. Siguieron estando presentes algunos de los músicos de siempre como Seeger, Baez, Paxton, Ochs o Collins. Aparecieron nuevos artistas como Tim Buckley, The Blues Proyect, Eric Andersen, Tom Rush, Joni Mitchell, Leonard Cohen, Ianis Ian, Arlo Guthrie, The Buffalo Springfield, Maria Muldaur, Stanley Brothers…

Los músicos de blues incrementaron su presencia con B.B.King, Muddy Waters, Richie Havens, Memphis Slim, Bukka White, Otis Spann, Sleepy John Estes, Skip James, Howlin Wolf, Taj Mahal…

En 1971 se clausuró, reabriendo sus puertas en 1985, pero esa ya fue otra historia. Afortunadamente disponemos de grabaciones musicales y cinematográficas del Festival. Los numerosos viejos lps que se publicaron en los años 60 hoy son difícilmente localizables, pero se han reeditado en cds una buena parte de ellas, especialmente por parte de la compañía discográfica “Vanguard Records”. Son tanto recopilatorios generales como discos monográficos estilísticos, blues, bluegrass, canción protesta o dedicados a un solo artista como los de Pete Seeger, Judy Collins, Joan Baez, Phil Ochs, etc., Hay dos películas relativamente accesibles, aunque no de gran calidad fotográfica, dirigidas ambas por Murray Lerner, “Festival” y sobre todo y más recomendable, “The other side of the mirror”, centrada en las actuaciones de Dylan.

Desconozco si algún caravanero tuvo la ocasión y la suerte de asistir alguna vez al Festival de Newport. Pero seguro que a muchísimos de nosotros nos hubiera encantado estar en este legendario escenario, por el que pasaron todas las grandes voces del folk norteamericano (y también del blues) y que jugó un papel decisivo para dar a conocer a toda la nueva generación de folksingers, que en los años 60 nos deslumbraron a los viajeros de Caravana, algo que tenemos que agradecer en gran medida, una vez más, a Ángel Álvarez.

rockyboy; 22-10-12

TF - 022
ODETTA, LA GRAN VOZ NEGRA DEL FOLK SONG.
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Sings Dylan

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Absolutely the best

A partir de la explosión del nuevo folk norteamericano a mediados de los años 60 del siglo XX, se asoció este movimiento musical de manera casi exclusiva a artistas blancos. Pero en el pasado las cosas no fueron así. En los años 30, 40 y 50, numerosos artistas de color fueron considerados músicos folk, o en todo caso de folk blues, como p.e. Leadbelly, Big Bill Broonzy, Mississippi John Hurt, Son House, Lightnin Hopkins, Brownie McGhee, Sonny Terry, Memphis Slim e incluso Muddy Waters y John Lee Hooker.

Era lógica esa adscripción, el folk norteamericano tenía dos raíces principales, la proveniente de la emigración anglosajona y la africana, de los esclavos negros. Y tan folk era un blanco como Woody Guthrie o Pete Seeger como un negro como Leadbelly autor de canciones folk tan emblemáticas como “Mindnight special”, “Good night Irene” o Cotton fields”, además de ser el primero que grabó The house of the rising sun”. Y por ello en el santa santorum del folk song norteamericano, el festival anual de Newport (al que dedicaré la próxima entrega de este apartado de la Wiki), había todos los años una nutrida representación de músicos de folk blues. Con el paso del tiempo algunos de los folksingers negros evolucionarían del folk blues al rock blues o al rhythm and blues, pero esa es otra historia.

Viene este largo preámbulo para justificar la dedicatoria de “Todo Folk” a una prodigiosa cantante, casi desconocida en España, de una gran versatilidad y que puede que haya quien asocie más a otros estilos como el jazz, el rhythm and blues e incluso el gospel, porque de todo ello ha sido interprete Odetta, además de una rica trayectoria como folksinger.

Odetta Holmes nació en un lugar tan significativo como Birmingham, estado de Alabama el último día del año 1930. De joven se trasladó a Los Ángeles y a los 13 años mientras trabajaba como asistenta empezó a estudiar música, con la intención de dedicarse a la opera, aprovechando su magnífica y poderosa voz. A finales de los años 40 empezó a actuar en obras musicales. En 1950 conoce en San Francisco a Sonny Terry y a otros artistas folk y su trayectoria musical cambia radicalmente, convirtiéndose a partir de ese momento en una folksinger.

Formó un efímero dúo con Larry Mohr grabando con él su primer disco en 1954, “The tin angel”. El repertorio eran canciones tradicionales y alguna de Leadbelly. Odetta además de cantar tocaba la guitarra y Mohr el banjo.

Su siguiente disco en 1956, ya en solitario, se titula “Odetta sings ballads and blues”, es otro disco con composiciones tradicionales, canciones recuperadas por Alan Lomax y de nuevo canciones de Leadbelly o Jimmie Rodgers.

En 1957 graba su primer lp en vivo “At the Gate of Horn”, uno de los clubs míticos del folk. En esta grabación se encuentran algunas de las que serian grandes interpretaciones de Odetta como “Take this hammer”, “Lowlands”, “Greensleeves” o “Chilly winds”.

Pete Seeger y Harry Belafonte apoyan su carrera artística y empieza su época dorada. Entre 1959 y 1965 graba once lps, realiza giras, participa varias veces en el festival de Newport, aparece en la TV, graba un single con el propio Belafonte que tiene éxito de ventas. Graba nuevos discos en vivo en lugares tan emblemáticos como The Carnegie Hall o The Town Hall.

Tanto en sus grabaciones en estudio como en directo, la voz de Odetta impresiona, lejos de la dulzura de otras cantantes folk, Odetta tiene una fuerza inmensa, lo que paradójicamente unido a la habitual desnudez de sus arreglos reduce su gancho comercial. Aunque ese torrente de voz no le impedía cambiar de registros en una misma canción como demuestra en la propia versión en estudio de “Oh freedom”.

Odetta había empezado a acompañarse del músico Bill Lee, como segunda guitarra, bajo, o guitarra de doce cuerdas, aunque en 1962 dió un giro a su música con el disco “Odetta and the blues”, en la que le acompaña un amplio grupo de instrumentistas de jazz blues. A pesar de la calidad de esta grabación, en los siguientes discos, Odetta vuelve a la única compañía de Bill Lee.

1963, ese es el gran año triunfal de Odetta. Desde hacia tiempo Odetta era una referencia para los movimientos por la igualdad de los negros norteamericanos y contaba con la admiración de Martín Luther King, por ello participa en la grandiosa marcha a Washington por los Derechos Civiles el día 28 de agosto y canta junto con Dylan y Joan Baez. Su interpretación de “Oh freedom” resulta memorable y uno de los momentos cumbres de la concentración. (Por cierto que en España salió algo después un ep de Odetta que contenía esa maravillosa canción; me lo compré y fue mi primer encuentro con la música de esta artista). Ese mismo año Odetta graba “Odetta sings folk songs”, que será su único lp que tuvo un buen éxito de ventas, alcanzando el puesto 75 de Billboard.

A principios de 1965 aparece un lp, “Odetta sings Dylan” conteniendo solo canciones de Bob, y se trata del segundo lp dedicado monográficamente a este músico. Odetta está acompañada de varios instrumentistas folk y en especial de Bruce Langhorne que participaría en la grabación de varios discos de Dylan. Las versiones de Dylan, teniendo en cuenta que Odetta se atreve con la mayoría de las emblemáticas, desde Blowin in the wind hasta Masters of war, resultan convincentes, en una clave de folk puro y desnudo y por tanto sin la “suavidad” que por aquellos tiempos imprimían p.e. Peter, Paul & Mary al repertorio de Bob. En definitiva un buen disco.

Y sin embargo ese disco representó el cenit de Odetta, que a partir de ese momento pasó a un segundo plano, en una nueva etapa protagonizada por los nuevos y rompedores folksingers y por la evolución de muchos de ellos hacia el folk rock.

Grabó esporádicamente, siguió realizando giras, participó en el gran concierto homenaje a Woody Guthrie en 1967 con la flor y nata de folk song. Grabó algunos nuevos discos en vivo. Y cuando ya su carrera parecía haber finalizado, a finales de los años 90 realiza nuevas grabaciones pero ya en un estilo claramente distinto, con un grupo de jazz y con un sonido próximo al jazz tradicional de New Orleans. Y una nueva vuelta de tuerca, en el año 2007 publica su ultimo disco “Gonna let it shine” un buen disco de rhythm and blues, eléctrico que fue nominado para los premios Grammy.

Un año después, en diciembre del 2008 fallecía, tras haber recibido numerosos homenajes y reconocimientos públicos.

Odetta no tiene ningún Serie Dorada en la historia de nuestra carreta. Pero todo amante del folksong norteamericano debería conocer y disfrutar de esta cantante. Nunca sabremos cual hubiera sido su carrera operística, pero desde luego nos dejó una buena trayectoria como folksinger tradicional y también como interprete de blues y jazz.

rockyboy; 23-09-12

TF - 021
NEW LOST CITY RAMBLERS
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The Early Years (1958-1962)

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There Ain't No Way Out

Como es sabido, el folk norteamericano, desde que existe la industria discográfica, ha tenido varias etapas a lo largo del siglo XX. Con sus matices y algunas variables, podemos hablar de los pioneros de los años 20, los artistas vinculados a movimientos sindicales y políticos de finales de los años 30 y primeros 40, la recuperación del folk tradicional en la década de los 50, el nuevo folk song de la primera mitad de los años 60 y el folk rock y el country folk de la segunda mitad de los 60.

A finales de la década de los 50, la música folk estaba dominada por la influencia de Woody Guthrie, Pete Seeger, The Weavers o The Almanac Singers, que en definitiva fueron prácticamente los mismos, en distintas épocas y componentes, surgieron tres grupos de artistas mucho más jóvenes y que se acercaron al folk desde distintas perspectivas: The New Lost City Ramblers, The Kingston Trio y The Brothers Four. No fueron los únicos, pero sí los que alcanzarían mayor fama. The Kingston Trio fueron los que siguieron más la estela de The Weavers, con un estilo y un repertorio en el que se unían la tradición, la renovación y la presencia del folk de otros países; The Brothers Four quizás fueron los mas cercanos a un folk más amable, más próximo al pop de aquellos años; The New Lost City Ramblers, los más puristas y tradicionalistas.

The Kingston Trio y The Brothers Four tuvieron mucho más éxito comercial y una carrera artística más larga que The New Lost City Ramblers, aunque estos últimos tuvieron mucha mayor influencia en círculos más especializados y seguidores del folk y en las nuevas generaciones de folksingers que surgieron en el Greenwich Village a principios de los 60. Esa difusión más reducida y especializada, grababan para el prestigioso pero minoritario sello “Folkways Records” de The New Lost City Ramblers y su más reducida trayectoria temporal es posible que expliquen su no presencia en la historia de nuestra Caravana, a diferencia de The Kingston Trio y The Brothers Four.

Mi primer contacto con ellos fue a través de un legendario disco cuádruple que llegó a Caravana en 1967, publicado precisamente por “Folkways Records”, titulado “The Folk Box”, una alhaja que estuve persiguiendo durante años inútilmente y que por fin encontré en el verano de 1971 en la tienda de discos de Feltrinelli en Milán. Y en ese box, había tres canciones de New Lost City Ramblers, grupo que era totalmente desconocido en nuestro país.

The New Lost City Ramblers se creó en New York a principios de 1958, como un trío formado por Mike Seeger (nacido en 1933), Tom Paley (1928) y John Cohen (1932); los tres consumados instrumentistas de instrumentos de cuerda (guitarra, banjo, violín, dulcimer, mandolina, fiddle, dobro, arpa…), buenos cantantes y conocedores de la tradición folk norteamericana, además de ser dos de ellos parientes de Pete Seeger (Mike Seeger sobrino y John Cohen casado con otra sobrina).

Habían actuado en los años 50 en solitario o con otros artistas y grupos en circuitos especializados de folk. Nada más constituirse como grupo empiezan a grabar para “Folkways Records” y en tan solo cuatro años (1958-1962) graban once discos. Su estilo es una síntesis de lo que se llamaba en aquellos tiempos “old time music”, (música folk de los primeros 30 años del siglo XX), “string bands” (grupos de cuerda en la orbita del bluegrass) y los trovadores del folk politizado de los años 30 y 40. Todo ello desde una óptica tradicional y sin concesiones comerciales, lo que no les resta un ápice de calidad y belleza a sus discos.

Junto a discos de temática general, aunque con repertorio no muy conocido para los no entendidos del folk tradicional norteamericano, cinco discos titulados precisamente, 1, 2, 3, 4 y 5, publicaron lps temáticos como “Songs from the Depression”, considerado uno de los mejores suyos, “Old time songs from children”, “American Moonshine and Prohibition”. En todos sus lps incluían “rags” instrumentales, en los que se percibía su gran calidad como instrumentistas.

Junto a su intensa actividad discográfica propia y a sus numerosas giras y conciertos, The New Lost City Ramblers aparecen en grabaciones (muy difíciles de localizar por cierto) recogiendo su participación en el legendario Newport Folk Festival, que desde finales de los 50 hasta mediados de los 60 reunía anualmente a la flor y nata del folk, del blues y del gospel norteamericano, tanto de los valores consagrados como de las nuevas revelaciones.

A finales de 1962 Tom Paley abandona el grupo, incorporándose Tracy Schwarz y aunque seguirán grabando de forma más esporádica, ocho discos hasta 1973, cada uno de ellos inicia aventuras musicales por su cuenta, siempre en la órbita del folk tradicional. Tom Paley, viaja y vive un tiempo en Suecia y en Inglaterra, vuelve a Estados Unidos y graba numerosos discos, algunos junto con la maravillosa Jean Ritchie, Oscar Brand y Peggy Seeger; también con Eric Weissberg, el gran interprete de banjo que nos deparó un magnifico Serie Dorada, “Dueling Banjos”. Mike Seeger, siguió en activo hasta su fallecimiento en el año 2009, participando también en numerosos discos de folk, el penúltimo con Ry Cooder y el último con Robert Plant y Alison Krauss en el año 2007. John Cohen se decantó por la fotografía y el cine sobre música tradicional y también participó en algún proyecto de folk en Perú.

En 1978, con motivo de su 20 aniversario, se reunieron para dar un concierto, grabado también en disco.

Hay dos buenas recopilaciones, “The early years: 1958-1962” y el doble “40 years of Concert Perfomances”, que reflejan muy bien la aportación musical del grupo.

Es hora de recordar a The New Lost City Ramblers, absolutamente ignorados en España y que en su día alguno de los nuevos folksingers de los años 60, como Bob Dylan, los reconocieron como una de sus fuentes de inspiración.

rockyboy; 25-07-12

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GLENN YARBROUGH: DEL FOLK TRADICIONAL A ROD MCKUEN
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Baby the rain must fall

La rica y diversa música folk norteamericana tiene muchas formas de interpretarse. No hay más que oír el último disco de Neil Young & The Crazy Horse “Americana”, que si Mitch Miller levantara la cabeza tras escuchar las versiones casi punkis de “Oh Susanna” o “My Darling Clementine”, volvería a la tumba con un soponcio.

En los años 60, junto al folk más innovador y rupturista que representaron Dylan, Ochs, Paxton…herederos de The Almanac Singers, Woody Guthrie o Pete Seeger, hubo otros músicos más influidos por la música popular norteamericana, o por la vertiente más comercial de la segunda etapa de The Weavers en los años 60. Entre ellos estuvo Glenn Yarbrough, un cantante de fugaz paso por nuestra Carreta con solo dos series doradas, pero con una larguísima trayectoria artística.

Glenn nació en Milwaukee (Wisconsin) en 1930 y a los 21 años, grabó su primer disco, “Follow the drinking Gould”/ “The Readers ghost”. Empieza a actuar en cafés y locales del Greenwich Village de New York donde conoce a Jac Holzman que en esa misma época está poniendo en marcha Elektra Records como discográfica dedicada al folk. Graba su segundo disco en 1957, “Come sit by my side” con un repertorio exclusivamente de folk tradicional anglosajón, que al igual que sucedió con su anterior grabación no tiene especial repercusión. Le seguirán otros dos lps, “English & American folk songs” y “Here we go baby”, en el que se incluye una de las primeras versiones en disco de “The house of the rising sun”

En 1959 junto con Lou Gottlieb y Alex Hassilvev forma el trío The Limeliters, con los que graba en menos de 5 años nada menos que 8 lps, todos ellos con buenas ventas, incluso uno, “Tonight in person”, grabado en vivo llega hasta el puesto n. 5 de Billboard. El estilo del grupo se mueve entre los clásicos “The Weavers” y los nuevos grupos de folk The Kingston trío o The Brothers Four. Su repertorio sigue procediendo de la tradición anglosajona, aunque siempre aparece alguna canción de origen español o latinoamericano o de la música judía. Poco a poco van incluyendo canciones de los nuevos folk fingers, Malvina Reynolds o Bob Gibson, además de los ya consagrados Pete Seeger o Lee Hays. Su fama les lleva a grabar incluso uno de los spots más conocidos de Coca Cola.

Glenn se separa del grupo a mediados de 1963, aunque se reunirá con ellos varias veces en los años 70 y 80 grabando discos o realizando giras.

Significativamente la marcha de Yarbrough coincide con la caída de la popularidad del grupo y con una evolución hacia un sonido de pop easy listening y tan solo conseguirán incluir un nuevo lp entre los 200 más vendidos, a pesar de haber estado en activo hasta hace muy pocos años.

El primer disco de la nueva etapa de Glenn fue “Time to move on” aparecido en 1963, en el que por primera vez incluye una canción de un autor que en los próximos años seria su gran referencia, Rod McKuen, con la magnifica canción “The World I used to know”, también hay canciones de otros dos folksingers que a partir de entonces serían frecuentes en su repertorio, Bob Gibson y Shell Silverstein. En todo caso es un disco todavía en un estilo de folk tradicional. El segundo disco, “One more round”, de 1964 supone un cierto cambio estilístico incorporando arreglos orquestales más próximos al pop y al easy listening y en el que de nuevo hay tres composiciones de McKuen, entre ellas otra gran canción “Love’s been good to me” y otras tres canciones de Gibson y Silverstein. Este lp alcanza el 142 de ventas.

En 1965 se publica el que se considera su mejor lp “Baby the rain must fall”, y la canción que da título al disco del compositor Elmer Bernstein aparece en la película del mismo nombre del gran director Robert Mulligan (que en España se tradujo como “La ultima tentativa”), protagonizada por Steve Mcqueen y la inquietante Lee Remick. El lp incluye cuatro canciones de McKuen y una de Mason Williams. El álbum llegaría al número 35 y el single al 12. “Baby the rain must fall”, una preciosa aunque breve canción, seria su primer serie dorada en Caravana y llegaría al número uno de nuestro Caravana Hit Parade.

Glenn sigue publicando lps con gran frecuencia, en la misma tónica, alguna canción del folk tradicional, canciones de los nuevos folksingers, incorporando a Phil Ochs y Ian Tyson, obteniendo más modestos resultados de ventas. En 1966 aparece “The lonely things”, un buen disco todo él con canciones de McKuen, con el que consigue llegar al n. 65 de ventas.

En 1967 se edita “For Emily whenever I may find her”, (una preciosa canción de Simon & Garfunkel) en que Yarbrough se centra en los nuevos folksingers, además de Paul Simon, están Phil Ochs, Dylan, Ian & Sylvia, Buffy Saint Marie y hasta Stephen Stills, con versiones que sin ser malas ni mucho menos, Glenn las da un tono excesivamente clásico y alejadas de su rompedor espíritu inicial.

Con su siguiente álbum “Honey & Wine”, vuelve al pop suave, a Rod Mckuen, Goffin & King e incluso una versión de los primerizos King Crimson, es un disco mas anodino. En 1968 aparece “The bitter & The sweet”, en que de la mano de McKuen remonta y logra un buen lp, por momentos más próximo al folk rock que se estaba haciendo en aquellos momentos y en el que se incluye el que sería su segundo y último serie dorada “Face in the crowd” que alcanzaría el n.6 del Caravana Hit Parade.

Glenn Yarbrough a finales de los 60 y principios de los 70 de nuevo publicó varios discos solo de canciones de Rod Mckuen. También siguió editando lps con canciones de artistas como Hamilton Camp, John Stewart, Tom Paxton, Norman Greenbaum, Neil Diamond y Bobby Darin.

Posteriormente Glenn, además de sus colaboraciones con The Limeliters, siguió grabando discos aunque más esporádicamente; discos “familiares”, navideños, infantiles, etc., así como conciertos. Pero ya no volvió a ser el folksinger de imponente voz de tenor de los años 50 y primeros 60 y el intérprete por excelencia de Rod Mckuen.

rockyboy; 24-06-12

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"NO ROSES", UNA CUMBRE DEL FOLK BRITANICO
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No Roses

Hace meses en esta misma sección de “Todo Folk”, al referirme al grupo inglés Pentangle hacía algunos comentarios sobre la renovación del folk británico a mediados de los años 60 y la influencia que en ello tuvieron los nuevos folksingers norteamericanos. Hoy me voy a referir al papel de Shirley Collins, una gran cantante inglesa muy desconocida en España pero catalizadora de un lp de gran impacto en el mundo del folk rock británico “NO ROSES” y también vinculada en su juventud al folk USA.

Shirley nació en Sussex en 1935 en una familia amante de la música tradicional. Desde muy joven participó en clubs y locales de folk y en una de sus actuaciones en 1954, Ewan MacColl, el folksinger más prestigioso de la posguerra inglesa, la presentó a Alan Lomax, el artífice de la conservación y transmisión de buena parte del folk tradicional norteamericano, gracias a sus grabaciones de campo con el magnetófono a cuestas y que también recorrió otros muchos países de Europa y del resto del mundo (entre ellos España). Lomax se llevó a Shirley Collins a EE.UU. y con ella anduvo por el sur del país.

Shirley entró en contacto con los bluesmen y los cantantes de folk más clásico, con experiencias que incluían la música en el campo, en las cárceles o en comunidades religiosas ancladas en costumbres muy tradicionales. A su regreso a Inglaterra a principios de los años 60, empieza a grabar discos en solitario o con su hermana Dolly, con el guitarrista muy influido por la música jazz Davy Graham, con el grupo The Young Tradition o con el Early Music Consort dirigido por David Munrow, especializado en la recuperación de la música medieval y renacentista británica. En aquellas grabaciones Shirley además de cantar toca la guitarra y el banjo.

En 1964 graba el lp “Folk roots, new routes” con Davy Graham, considerado como el primer disco de la renovación del folk ingles y que tuvo una importante influencia en los futuros grupos y cantantes del nuevo folk británico.

En 1969 aparece el lp “Anthems in Eden”, en el que participan además de las dos hermanas Collins, David Munrow y varios solistas del Early Music Consort, disco que también se considera otro de los hitos del nuevo folk.

En esa misma época se produce la gran eclosión del folk rock británico con Pentangle, Fairport Convention, Strawbs, Steeleye Span, Incredible String Band, Quintessence, entre otros.

Por fin en 1971 se publica “NO ROSES” firmado por Shirley Collins & The Albion Country Band, grupo creado de manera expresa para la grabación de este disco. Es un lp en el que bajo ese paraguas de Albion Country Band aparecen nada menos que 27 músicos, que son buena parte de la flor y nata del folk rock británico de finales de los 60 y primeros 70 y cuya enumeración impresiona: las voces, además de Shirley Collins, de Maddy Prior, Royston Wood, Lal y Mike Waterson; las guitarras de Simon Nicol, Richard Thompson, Ashley Hutchings y Tim Renwick; John Kirpatrick al acordeón, Barry Dransfield y Nic Jones al fiddle; Ian Whiteman y Dolly Collins al piano; Roger Powell y Dave Mattacks a la batería; Lol Coxhill al saxofón; y otros interpretes de concertina, gaita, arpa, melodeon, ….

Es un disco relativamente breve, no más de 33 minutos y 9 canciones, todas ellas tradicionales. El estilo y los arreglos van desde el puramente acústico hasta el folk rock eléctrico, aunque predominan los acústicos, sobresaliendo en todo caso la voz de Shirley Collins.

Con tan destacados intervinientes estamos, lógicamente ante un disco con una sólida base instrumental y vocal, pero cuya primera escucha no se hace fácil. Salvo dos canciones más alegres, son canciones poco comerciales, como sucede con otras muchas canciones de los grupos británicos de folk rock de aquellos años.

No me atrevería a decir que ha envejecido regular, pero si que hoy no causa el impacto que produjo hace 40 años y desde luego conserva menos frescura que los grandes discos del folk rock norteamericano.

Esta experiencia de supergrupo no se volvió a repetir. Shirley ha seguido grabando, bien en solitario o formando parte de diversos grupos, en especial The Albion Band, hasta hace pocos años, aunque cada vez de forma mas esporádica.

The Albion Country Band, aunque muy reducida volvió a grabar un buen lp en 1973 (aunque tardó tres años en publicarse) y después una parte de sus componentes se dispersaron formando o integrándose en otros grupos y otros se quedaron aunque cambiando el nombre al grupo, primero como The Albion Dance Band y después como The Albion Band.

Los años 70 fueron los del gran esplendor del folk rock británico, aunque con el tiempo surgieron nuevos grupos más influidos por las tradiciones celtas, distanciándose algo de la instrumentación rock o de los sonidos del folk más vanguardista.

Pero para la historia del folk rock quedará este disco “No Roses” que fue el que más músicos consiguió aglutinar en su grabación.

rockyboy; 25-05-12

TF - 018
THE IRISH ROVERS, EL FOLK IRLANDES EN CARAVANA
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The Best Of Irish Rovers

Cualquiera que haya visitado Irlanda habrá sentido la música omnipresente, como no sucede en ningún otro lugar del mundo con quizás la excepción de Cuba. La música popular irlandesa es desgraciadamente poco conocida en España, salvo para los amantes de la buena cerveza que sean asiduos visitantes de los pubs con denominación irlandesa que en los últimos años han proliferado en nuestro país. Sin embargo el folk irlandés es una música que es difícil que deje indiferente a quien la escucha por primera vez. Además, como es sabido, su influencia es muy evidente en la música norteamericano de la mano de los millones de irlandeses que en sucesivas oleadas llegaron a esa nación. Aunque también hay que reconocer que los artistas folk irlandeses tampoco han tenido mucho éxito allí, lo que explica que en nuestra Caravana no haya habido presencia, con la excepción de The Irish Rovers y Sean Dunphy, un crooner cuyo repertorio se nutría en buena medida de canciones tradicionales irlandesas.

The Irish Rovers tuvieron solo un Serie Dorada en nuestra historia, ¡pero vaya canción! : “The Black Velvet Band”.

The Irish Rovers desde su origen y en lo que fue su época dorada, 1966-1971, fueron un cuarteto formado por dos hermanos, Will y George Millar, su primo Joe Millar y Jimmy Ferguson, aunque todos ellos eran de origen irlandés se convirtieron en grupo musical en Canadá a donde habían emigrado, por eso tuvieron mas éxito en este país que en el suyo.

Sus inicios musicales fueron diversos, incluyendo la presencia de George en un grupo de música, Calypso. Desde 1963 empezaron a actuar en pubs, festivales de folk, universidades, etc. en la zona de Toronto, primero como dúo de George y Jimmy y poco después los cuatro. En los primeros años la inestabilidad y el poco éxito del grupo fueron la nota dominante, así que en 1966 se marcharon a California, la tierra de la gran promesa de la música juvenil, en aquellos días en absoluta ebullición.

Actuaron en clubs en el área de San Francisco y por fin les contrató la discográfica DECCA con la que grabaron su primer disco a finales de 1966, grabado en vivo en el The Ice House de Pasadena y titulado “The first of the Irish Rovers”. Es un lp con 11 canciones, con un repertorio de música tradicional irlandesa y adaptaciones o composiciones de Will Millar, entre ellas dos de las que después formaron parte de su repertorio clásico: “Nancy Whiskey” y “The Irish Rover”. El disco aunque bien valorado no llegó a entrar en las listas de éxitos.

Los cuatro Irish Rovers cantaban con esplendidas y bellas voces, tocaban Joe el acordeón, George y Will la guitarra y el banjo.

Un año después, a finales de 1967, aparece el segundo lp “The Unicorn”, su mejor grabación y un disco de plena madurez artística y compositora. También con 11 canciones y en la que destacan con luz propia las composiciones de Will Millar, como “The Black Velvet Band”, una preciosísima canción, merecidísimo serie dorada, con ritmo de vals y profundo sabor irlandés, o “Goodbye Mrs. Durkin” una trepidante y alegre canción para bailar. Otra divertida canción “The orange and the green”, pura música irlandesa o “The unicorn”, una composición del cantautor y compositor Shel Silverstein (dicho sea de paso un músico norteamericano alternativo y maldito a redescubrir), de la que hacen una bellísima versión, que como single llegó al n. 7 de ventas en Estados Unidos, (el mejor resultado de su historia). El lp también tuvo unos buenos resultados alcanzando el número 24 de Billboard.

El tercer disco en los primeros meses del año 68 fue “All hung up”, en el que mantienen la misma tónica que el anterior, composiciones de Will Millar, estupendas canciones tradicionales irlandesas como “Liverpool Lou”, “Whiskey on Sunday”, o “The biplane evermore”, y alguna primera incursión en el folk norteamericano con una versión de “Good night Irene”.

El cuarto lp “Tales to warm your mind” y el quinto lp “The life of the rover” son de 1969, confirman el giro del grupo hacia el folk norteamericano, con influencias también del nuevo folk británico y con una versión de “Lily Te Pink” canción gamberra del deporte ingles que fue éxito por el grupo The Scaffold y con el que The Irish Rovers también obtuvieron éxito en Canadá con formato de single.

En ese mismo año publican otro single con una versión bastante digna de la magnifica canción de Gordon Lightfoot “Did she mention my name”.

En 1971 se publica su sexto disco “On the shores of Americay”, en el que junto a buenas versiones de canciones de Tom Paxton, “The Marvelous Toy” o de John Denver, “Rhymes and reasons”, se incluyen otras mucho mas logradas del folk irlandés como “Farewell to Nova Scotia” o composiciones de Will Millar como “Fiddlers green” o “Goodbye Mick and goodbye Pat”.

A pesar de que las ventas de los lps de The Irish Rovers, salvo “The Unicorn”, no fueron relevantes, se hicieron populares en los años 70 con sus apariciones en series de televisión como “El Virginiano” y con sus propios programas musicales.

Su estilo musical evolucionó hacia un estilo mucho más eclectico, más en la línea folkpop e incluso country, aunque incluyendo siempre su cupo de música folk irlandesa. Se perdió un excelente grupo de música folk irlandesa a cambio de uno de tantos grupos de folk “crossover”, sin duda buenos pero no destacados. Mientras en Irlanda surgían otros grupos de folk como The Chieftains o The Clannad, mas preciosistas, pero para mi gusto sin la dosis tan vital, divertida y popular que tuvieron The Irish Rovers en sus años dorados o The Dubliners o The Clancy Brothers también en los años 60.

The Irish Rovers se han mantenido en activo hasta prácticamente hoy, aunque con cambios importantes, ahora ya solo con la presencia de George Millar del grupo original y ampliando sus componentes.

Hay diversas recopilaciones del grupo, en mi opinión la más lograda es la de compañía MCA de 1999, con la portada que se acompaña a este artículo, ya que es un buen recorrido por sus primeros y mejores discos.

rockyboy; 29-04-12

TF - 017
MARIANNE FAITHFULL, UN VIAJE ACCIDENTADO DEL FOLK AL ROCK
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Marianne Faithfull

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Broken English

En una de las escenas más bellas de la gran película “Thelma & Louise” (Ridley Scott 1991), suena una impresionante e hipnótica canción: “The ballad of Lucy Jordan”. Quizás muchos en ese momento oyeron hablar por primera vez de su intérprete, Marianne Faithfull. Otros la habrán descubierto, ya como actriz de cine, a raíz de su sensacional protagonismo en la película del 2007 “Irina Palm”, papel difícil donde los haya. Pero los Caravaneros la recordamos como una de las voces más bonitas de mediados de los años 60 y desde luego con un aspecto muy diferente al que tiene a sus 65 años (y quién no, diría aquel).

Marianne nació en diciembre de 1946 en Londres en una familia de orígenes aristocráticos y a los 18 años empezó a cantar en cafés y pubs de música folk de Londres. También inicio una larga y agitada vida social, en la que se codeó (y algo más) con la flor y nata de los músicos más rompedores del Londres pop de aquellos años. Conoció en 1964 a Andrew Loog Oldham uno de los productores más famosos de la época, entre otros de los Rolling Stones, que le consiguió un contrato con la discográfica DERAM y a través suyo ese mismo año grabó un single con una canción de Mike Jagger & Keith Richard, “As tears go by”, que obtuvo un rápido triunfo, alcanzando el n.9 de ventas en Inglaterra y el 22 en Estados Unidos.

A partir de ese momento y durante algo más de tres años se sucedieron varios singles y lps con un cierto éxito y repercusión tanto en su país como en los Estados Unidos. Aunque esa primera etapa de su carrera musical coincidió con el resurgir del nuevo folk británico, muy influido por el blues, por las propias tradiciones folclóricas de la isla y por el skiffle, el estilo de Marianne se situaba más en la órbita del los nuevos folksingers norteamericanos. En su repertorio, además de versiones de Jagger & Richard, Lennon & McCartney o de Jackie DeShannon, encontramos figuras del folk y del country tradicional de USA: Malvina Reynolds, John D. Loudermilk, Lee Hays, Tom Paxton, Tim Hardin, John Phillips, o el propio Dylan, aunque sin olvidar folksingers de su país como Ewan McColl o Donovan. Igualmente son numerosas las versiones de canciones tradicionales del folk anglosajón.

Pero también aparecen con frecuencia autores de música pop, o de música francesa (en casi todos sus discos encontramos alguna canción en esa lengua) a los que imprime un tono a medio camino entre el pop y el folk: Burt Bacharach, Michel Legrand, Gilbert Becaud, Leonard Bernstein, Goffin & Mann, Phil Spector o Carol King. Tan solo en los últimos discos se encuentran algunas composiciones propias de ella, aunque no destacan precisamente.

Su producción discográfica en esta primera época, como sucedía con otros músicos ingleses, fue distinta entre lo que se publicaba originariamente en Reino Unido y lo que después aparecía en USA, donde se solían hacer repertorios refritos de varios discos, versiones algo distintas, canciones repetidas de unos álbumes a los siguientes. (En los comentarios que hay a continuación me he ceñido a las ediciones norteamericanas por lo que puede haber discordancias con los discos que algún lector pueda tener de origen británico).

Desde su primer lp de 1965, “Come my way” al último de ese periodo, “Love in a mist” de 1967, hay una evidente evolución desde un sonido folk song más tradicional a unos arreglos e instrumentación más próximos al pop y al folk rock. Aunque la gran protagonista de las grabaciones es la bella voz de Marianne.

En el referido primer lp, hay preciosas canciones como la que da título al disco, “Come my way” o “Portland town”, “Fare the well”, “Four Strong winds”, “Bells of freedom”, “Mary Ann”, “Lonesome travellers” o “Once I had a sweetheart”; aunque también hay que decir que hay algunas otras que no están logradas como las versiones de “House of the rising sun”, “Blowin in the wind” o “Et maintenant”, claro que estas son canciones con unas referencias tan marcadas que no es fácil acercarse a ellas.

En su segundo lp de mayo de 1965, titulado “Marianne Faithfull”, se incluyen su primer serie dorada, la preciosa canción “Come and stay with me”, y otras buenas versiones como la ya citada de “As tears go by”, “In my time of Sorrow” y “What have the done to the rain”.

El tercer lp, “Go away from my World”, de diciembre de 1965, contiene su segundo serie dorada, “Summer nights”, que alcanzó el número 4 de nuestro Caravana Hit Parade, y otras hermosas canciones como “Go away from my world” o las versiones de “Scarborough fair”, “Wild mountain thyme” o “The last thing on my mind”. Sin embargo la versión de “Yesterday” habría quedado fenomenal sino fuera por unos coros inoportunos.

Por medio apareció el single “This little bird”, tercer y último serie dorada (de la primera etapa de Caravana), que llegó al número 6 en Gran Bretaña y al 32 en USA. Anteriormente el single con “Come and stay with me” tendría buena acogida (4 y 26 respectivamente), como también el “Summer nights” (10 y 24 respectivamente).

En abril de 1966 se publica “North country maid”, que además de la canción que da título al disco, que es muy bonita, encontramos otras buenas canciones como “Green are you eyes”, “Lullaby”, “Sally free and easy” y sobre todo la preciosa versión de esa formidable canción de Ewan McColl “The first time I saw your face”, que años después inmortalizo la gran Roberta Flack.

En febrero de 1967 aparece el lp “Love in a Mist”, con arreglos más pop y en el que además de “This little bird”, hay dos buenas versiones de Tim Hardin, “Dont make promises” y “Reason to relieve”, una nueva canción de Jackie DeShannon, “With you in mind”, y algunas otras de Legrand, Bernstein o Donovan, que no están nada mal. Pero en general es un disco que podríamos considerar deslavazado y con menos gancho. Y éste fue el último de esta etapa.

Las numerosas aventuras amorosas, el alcohol y las drogas, sustituyeron a su trabajo artístico, desapareciendo durante más de diez años de la creación musical. Su reaparición en 1977 con el disco “Dreamin my dreams” (que también se editó con el nombre de “Faithless”), muestra una imagen mucho más madura, de la que ha desaparecido la aureola entre folksinger y hippie de su etapa anterior, su voz ha perdido su dulce fragilidad por un tono más grave y su estilo se ha decantado por una mezcla de pop, rock y country. No es un disco deslumbrante, pero se suceden buenas versiones de una gran diversidad, desde Bob Dylan a Chuck Berry pasando por la inevitable Jackie DeShannon o Waylon Jennings.

Por fin en febrero de 1979 aparece el lp “Broken english”, un disco sensacional, en mi opinión una de las grabaciones fundamentales del rock de la década de los 70, que aúna la mejor tradición del folk rock con la innovación de la Velvet Underground, de David Bowie, John Lennon y Lou Reed. Las ocho canciones son buenas y al menos tres son excelentes, la ya referida “The Ballad of Lucy Jordan”, la que da título al disco, y “Working class hero”. Con el lp y el single de “The Ballad of Lucy Jordan”, volvió a tener presencia en las listas de éxito, aunque con unas ventas moderadas.

Tras ese gran renacimiento artístico, Marianne ha seguido publicando discos, con una cierta periodicidad, algunos de ellos realmente buenos como “Strange Weather” en 1987, “Blazing away” en 1990 o “Easy come easy go” en el 2008, en un estilo cada vez mas sofisticado, con influencias de la música de cabaret, de la música vanguardista p.e. de Laurie Anderson o de los discos más elaborados de Joni Mitchell. Su voz ha ido haciéndose cada vez más ronca y aguardentosa, pero igualmente sugestiva.

La agitada vida de Marianne aunque cambió en muchos sentidos a aquella dulce jovencita que sedujo a Mike Jagger, afortunadamente no destrozó su vena artística y hoy podemos disfrutar sus bellos e ingenuos discos folk de los 60 y también sus obras de madurez.

rockyboy; 03-04-12


TF - 016
FRED NEIL
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Bleecker And MacDougal

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Another Side Of This Life

Todos recordamos cómo en la mitad de los años 60 del siglo pasado hubo una autentica explosión de folksingers en Estados Unidos, casi todos vinculados a tres grandes compañías discográficas: “Folkways”, “Vanguard Records” y “Elektra”. Las grabaciones de la mayoría de ellos no tuvieron proyección alguna fuera de los Estados Unidos, salvo en círculos reducidos de seguidores entusiastas del folksong.

Los viajeros de Caravana tuvimos la inmensa suerte de conocer y disfrutar con buena parte de ellos, no solo con las grandes luminarias, Dylan, Judy Collins, Joan Baez, Peter, Paul & Mary o Pete Seeger. La confianza que se gano Ángel Álvarez con la casa Elektra nos permitió conocer los discos de artistas muy minoritarios pero tan valiosos como Fred Neil.

Neil nació en Cleveland, Ohio, en julio de 1936. El interés por la música le llegó a través de su padre, que era representante de una compañía de maquinas reproductoras de discos, “los jukebox”, y al que acompañó desde muy joven en sus viajes a lo largo del país. Con poco más de 20 años empezó a trabajar como compositor en el New York City’s Brill Building, (sobre el que hace tiempo disfrutamos de un excelente articulo de Pedro Muñoz en nuestra wiki) y alguna de sus canciones fueron grabadas por artistas como Chuck Berry, Buddy Holly o Roy Orbison. Él mismo en aquellos años grabó en solitario seis singles de rockabilly, sin ninguna repercusión. Trabajó también como músico en sesiones de grabación de Bobby Darin y Elvis.

A principios de los años 60 formó pareja musical con el cantante de folk Vince Martín, grabando su primer lp para Elektra en 1965, titulado “Tear Down the Walls”. Un estupendo disco en el más puro estilo folk de aquellos momentos, con bellas versiones de canciones como “Morning Dew”, “Lonesome Valley”, “Linin’ Track”, “Dade County Jail”, “Wild Child in a World of Trouble”, “I´m a Drifter” o la que da título al disco. La magnífica voz de Neil combinaba a la perfección con la de Vince Martín, con las guitarras de ambos y la armónica de Martín.

A finales de 1965, aparece su primer lp en solitario, “Bleecker & MacDougal”. Un disco producido por el gran Jac Holzman y dirigido por Paul Rotchild, los dos pesos pesados de las grabaciones de Elektra Records, con John Sebastian a la armónica, Felix Pappalardi y Douglas Hatlelid al bajo y Pete Childs a la guitarra. En definitiva un típico modelo de las grandes grabaciones folk de esta compañía a mediados de los 60.

El disco supone un cierto giro estilístico en la trayectoria de Neil, con muy marcada influencia del blues tradicional y suavemente electrificado. El disco no tiene desperdicio, con grandes canciones como “A Little Bit of Rain”, la que fue su único Serie Dorada en nuestra Caravana, “Blues on the Ceiling”, “Other Side of this Life” o “Candy Man” (que él había compuesto para Orbison). En definitiva un disco de folk blues que mantiene casi 50 años después todo su interés y calidad.

El siguiente disco fue “Sessions”, un disco que supone un cambio en relación con el primero. Es un lp mucho más experimental, aunque en el marco de la folk song, con ciertas similitudes a los discos de Tim Buckley, posteriores al magnífico primero, con tan solo siete largas canciones, la mayoría de más de cinco minutos y hasta dos de más de ocho minutos, en el que cambia de productor y parcialmente de músicos acompañantes, solo permanece Pete Childs y se incorporan Bruce Langhorn, otro fijo de los discos de Elektra y Glen Hord.

Es una grabación que cuesta mucho más entrar en ella y las canciones no logran atrapar, con la excepción de “Felicity” y “Fools Are a Long Time Comin”. En mi opinión un disco frustrado.

El tercer lp fue “Fred Neil” en 1969, en un estilo folk rock y blues rock, con una mucho más diversificada instrumentación y unos arreglos mucho más elaborados. En el hay también un montón de buenas canciones, entre ellas “Everybodys Talkin” que popularizó en una versión mucho más pop Nilsson, “Farethewell”, “Sweet Cocaine” o “Green Rocky Road”. Un disco que sin llegar a la calidad del primero es una buena recuperación del talento de este músico.

Y después vino la desgraciada sorpresa para los seguidores de Neil. Este dejó su vida musical y se dedicó a luchar por el respeto, cuidado y salvaguarda de los delfines, en especial en las costas de Florida. Tan solo volvió a publicar en 1971 un disco en vivo “The Other Side of this Life”, con la presencia de dos músicos tan reputados como Les McCann o Gram Parsons. El repertorio es en su mayor parte ya conocido y entre las nuevas canciones destaca “Come Back Baby”, a la que Les McCann le da un absoluto sonido de jazz, aunque hay que reseñar que en general este disco tiene un cierto sabor jazz.

Fred Neil dio algún concierto más o participó en festivales, pero ya siempre en la clave de compañas a favor de los delfines. Hubo dos excepciones. La participación en 1975 en el festival de jazz de Montreux, con John Sebastian, Harvey Brooks y Pete Childs y la grabación de dos discos con la Columbia Records, pero que esta compañía nunca se decidió a publicar.

También hay un single de folk grabado con The Nashville Street Singers. Igualmente tras su muerte, ocurrida en julio del 2001, con tan solo 65 años, han aparecido algunos cds que en unos casos son los mismos lps ya publicados en los años 60 aunque se les ha cambiado el titulo y también algunos que incluyen versiones que antes no habían editadas, algunas realmente interesantes como “Sweet Mama” o “December’s Dream”.

Seguramente los delfines salieron ganando con su protector pero los amantes del folk perdimos a un estupendo músico que del folksong pasó por el blues, por el folk rock y hasta un poco de jazz. Una gran voz, un buen guitarrista y un interesante compositor, con un paso fugaz por nuestra Carreta, pero que muchos no hemos olvidado.

rockyboy; 04-03-12


TF - 015
LOS PRIMEROS DISCOS DE THE INCREDIBLE STRING BAND
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The Incredible String Band

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Wee tam & the big huge

En la primavera de 1968 una estrella rutilante con el nombre de “Spica” llegaba a nuestra Carreta. Se trataba de un nuevo descubrimiento de Ángel Álvarez. Otro grupo rompedor de la discográfica Elektra llamado INCREDIBLE STRING BAND, en este caso procedente, algo raro en esa compañía, de las Islas Británicas. Su canción de presentación fue “The Hedgehog’s song” que en pocas semanas se encaramó en el numero 1 de nuestro Caravana Hit Parade.

“Spica”/ “The Hedgehog’s song” estaba incluida en el segundo lp del grupo de nombre muy peculiar, “The 5.000 spirits or the layers of the onion” y una portada en la más pura esencia de la psicodelia pasada por la India. Al poco tiempo Ángel trajo el primer lp y en años sucesivos llegarían las siguientes grabaciones y aunque entre los viajeros hubo opiniones para todos los gustos, en general The Incredible fue uno de los grupos míticos de la historia de Caravana a finales de los años 60.

El grupo surgió en 1963 como un dúo de folk escocés, formado en Edimburgo por Clive Palmer y Robin Williamson, que tocaban en clubs, a veces acompañados por Bert Jansch, otro gran músico que con el tiempo llegaría a ser uno de los puntales del nuevo folk británico. En 1965 se les une Mike Heron y se presentan ya con el nombre de “The Incredible String Band”.

A principios de 1966, Joe Boyd, un productor de Elektra que ya les había escuchado con anterioridad, les convence para que fichen con su compañía en plena expansión de su cantera de renovadores del folk, pero con muy escasa presencia entre los músicos británicos, más vinculados a la casa “Transatlantic records”. Graban su primer disco, con el mismo título de la banda, en mi opinión el lp más equilibrado y perfecto del grupo, aunque después realizaron brillantes, aunque muy desiguales, grabaciones.

Este primer lp tiene 16 canciones, 7 compuestas por Mike Heron, 5 por Robin Williamson, 1 por Clive Palmer y 3 son instrumentales tradicionales. Es un disco de puro folk acústico, en la línea de los folksingers norteamericanos de la casa Elektra, con algunas influencias de la tradición folk británica. Hay preciosas canciones como “When the music stars to play” (Serie Dorada), “October song”, “Dandelion blues”, “Cant keep me here” o “Maybe someday”, y exceptuando quizás dos o tres canciones, el disco es de una buena calidad media.

Las voces del trío, bellas y complementarias en sus diferencias, están acompañadas por una gran diversidad de instrumentos acústicos: guitarras, banjo, kazoo, fidle, mandolina, contrabajo, violín, whistle (flauta), aunque hay que resaltar que la voz solista y a veces única, es siempre la del autor de la canción.

El disco tuvo muy buenas críticas, pero reducidas ventas. Al poco tiempo de su publicación el grupo se disuelve, aunque meses después Heron y Williamson se vuelven a unir como dúo, ya que Clive Palmer abandona definitivamente la banda. Siguen actuando en clubs de Edimburgo y Londres, participan en una gira con Tom Paxton y Judy Collins y en julio de 1967, graban el segundo lp.

“The 5.000 spirits or the layers of the onion” es un importante cambio en el sonido del grupo. No podemos olvidar que en esos meses están explotando en el mundo de la música anglosajona la psicodelia y las influencias de la música hindú. En el lp hay 13 canciones, 6 de Heron y 7 de Williamson. Participan en la grabación el gran músico folk británico Danny Thompson al bajo, John Hopkins al piano y la mujer de Williamson, Licorice Mckechnie a los teclados y violín. Estamos ante un disco que se aleja del folksong tradicional, aunque todavía mantiene notables influencias, para transitar por caminos mucho más experimentales tanto en la interpretación vocal como en los arreglos instrumentales, con la presencia destacada del sitar.

Este disco incluye dos maravillas, ambas Series Doradas, la referida “The Hedgehog’s song” y “Painting box”. Hay también otras buenas canciones como “You know what you could be”, “Chinese White”, “No sleep blues”, “The mad hatter’s song” o “Little cloud”, pero hay otras tantas, por lo general de Williamson, que resultan mucho menos interesantes. En definitiva un disco irregular, con momentos muy brillantes y otros olvidables.

El tercer lp grabado en marzo de 1968, “The hangmans beautiful daughter”, supone una mayor acentuación del giro iniciado en el anterior disco. 10 canciones, en que de nuevo vuelve a predominar la autoría de Williamson con 7 frente a 3 de Heron. Dos de ellas de amplia duración, casi 13 minutos y casi 8 minutos. Fue recibido con más pitos que palmas entre los viajeros y significativamente no tuvo ningún Serie Dorada. A Heron y Williamson, les acompañan, además de Licorice, Rose Simpson, Dolly Collins y David Snell. Sin duda hay algunas canciones interesantes, sobre todo para quienes les guste la psicodelia, pero para los seguidores del folk puede resultar poco sugestivo. En todo caso el disco fue el que mejores ventas recogió del grupo, alcanzando el n. 161 de Billboard, y también recibió buenas criticas.

El tour de force del grupo llegó a finales de ese mismo año 1968 con un doble álbum “Wee tam & The Big Huge” (que también se comercializaron por separado). 18 canciones, 8 de Heron y 10 de Williamson. Es una grabación en que “las experiencias vanguardistas” sin desaparecer ni mucho menos, se canalizan mucho mejor, con canciones mucho más logradas. Hasta las más experimentales como “Maya” o “Ducks on a pond”, ambas de más de 9 minutos, son mucho más elaboradas. Es muy posible que en esta reconducción tuviera que ver el trabajo en la producción de Jac Holzman.

Los discos retoman claramente el sonido folksong e incluso con dos canciones en las que se percibe claramente la influencia de Bob Dylan, “Greatest friend” o “Lordly nightshade”. Hay muy buenas canciones, además de las ya citadas, como las dos Series Doradas, “Air” y “You get brighter”, o “Long cabin home in the sky” y “Douglas Traherne Hardine”, y otras que están bastante bien como “Cousin Caterpillar”, “Jobs Tears”, “Puppies” o “The half remarcable question”.

La buena recuperación de The Incredible String Band que nos trajo este disco doble, no duró mucho. El siguiente lp “Changing horses”, con solo seis canciones, aunque una de casi 15 minutos y otra de más de 16 minutos, quitando la primera, “Big Ted”, con acentos country, el resto van de lo pasable a lo regular y a lo malo. Como es evidente no tuvo ningún Serie Dorada.

En 1970 se publica “I Locked up”, en el que la errática trayectoria del grupo se vuelve a enderezar. Un disco de nuevo con mayor influencia folksong, con buenas canciones como las tres Series Doradas, “Black Jack Davy”, “This moment” y “The Letter”, aunque sin duda estas dos últimas son canciones inferiores a los demás Series Doradas del grupo. El resto del lp son otras tres canciones aceptables, incluidas las dos que duran más de diez minutos, aunque en mi opinión el protagonismo de la voz de Licorice no beneficia mucho a las canciones.

La Incredible grabó algunos discos más hasta su disolución en 1974. Lps muy desiguales, en una línea folkrock experimental, con arreglos instrumentales con un sonido cada vez más rock, y en los que si bien siempre había alguna canción interesante, su capacidad creativa estaba muy lejos de sus primeros discos. A partir de 1974, aunque con alguna reunión esporádica o breve, cada uno de los dos artífices del grupo siguió su carrera musical con más pena que gloria. Como curiosidad resaltaría que los ocho Series Doradas del grupo son todas composiciones de Mike Heron.

En definitiva The Incredible String Band fueron un grupo apasionante, que contribuyó a la renovación del folksong británico, con grandes canciones y al menos cuatro discos muy interesantes, pero cuyos deseos experimentales, la proliferación de grabaciones (13 discos en 9 años) y posiblemente la influencia de algunas substancias toxicas les llevaron por caminos cada vez más discutibles hasta su decadencia final.

rockyboy; 03-01-12


TF - 014
CUATRO DISCOS PARA EL RECUERDO DE RALPH MCTELL
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Spiral Staircase

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Not Till Tomorrow

Una de las mas bellas canciones del folk británico es “Streets of London”, obra del cantante, guitarrista y compositor RALPH MCTELL. La citada composición se convirtió en su único Serie Dorada, aunque de la segunda etapa de Caravana, concretamente en la n. 44 del año 1975. Sin embargo era una cancion muy anterior, que inicialmente apareció en el segundo lp de Ralph, titulado “Spiral Staircase”, aunque posteriormente fue remezclada y se incluyó en otros álbumes de este artista y su gran éxito mundial llegó precisamente a finales del año 1974.

Ralph McTell, un músico que aún sigue activo, nació en diciembre de 1944 en Kent, Gran Bretaña, siendo su apellido original “May”, que cambió cumplidos los veinte años por el de McTell como homenaje a uno de los mejores viejos bluesman norteamericanos, Blind Willie McTell.

Como otros muchos adolescentes británicos de finales de los años 50, fue rápidamente seducido por la música skiffle, (de cuyo mayor intérprete, Lonnie Donegan, publiqué hace tiempo en nuestra Wiki un artículo) y también por el rock and roll y estando aún en el instituto creó su propia banda de skiffle. Posteriormente, como también sucedió a otros jóvenes músicos ingleses, sus preferencias se dirigieron hacia el folk blues norteamericano.

Conoció a otros músicos que con el tiempo serian famosos en el panorama del folk rock británico como Jacqui McShee, Martin Carthy y Wizz Jones, con los que formó una banda de bluegrass, “Hickory Nuts”, aunque no duró mucho con ellos y ya en 1964 se dedicó a recorrer Europa con su guitarra. Durante los años siguientes llevó una vida relativamente nómada, actuando en locales de folk.

Por fin en 1967 firma un contrato con Transatlantic Records, la gran compañía inglesa que en los años 60 y 70 impulsó el nuevo folk británico y que en España tuvo una relativa distribución a través del añorado y nunca suficientemente bien ponderado sello “Guimbarda”. A principios de 1968 graba su primer lp, “Eight frames a second”, totalmente acústico, que tiene buena acogida entre los críticos y seguidores del folk, pero limitadas ventas.

A finales de 1968 se publica su primer gran disco de madurez, “SPIRAL STAIRCASE”, con trece canciones, todas suyas menos una buena versión de “Kindhearted woman blues” de Robert Johnson. Este disco tiene la versión original y en mi opinión la mejor, de “Streets of London” y otras hermosas canciones, incluidos dos preciosos instrumentales que reflejan el gran dominio que había obtenido de la guitarra. Es un lp plenamente acústico, salvo una cancion, la que da titulo al disco con arreglos de folk rock y en alguna otra cancion con suave acompañamiento orquestal. Un disco con estupendas canciones que en algunos casos recuerdan a los primeros discos de Tom Paxton o de Gordon Lightfoot, además de las ya citadas merece la pena destacar: “Mrs. Adlams angels”, “England 1914”,”The fairground” o “Daddy's here”.

En 1971 se publica “YOU WELL-MEANING BROUGHT ME HERE”, considerado por la critica como el mejor disco de McTell. Es un disco diferente a los anteriores, claramente folk rock o folk progresivo, en el que Ralph toca, además de la guitarra, el piano, el sintetizador Moog, la flauta, el harmonium y la armónica y se rodea de grandes músicos como Rick Wakeman o Danny Thompson y de un excelente arreglista, Tony Visconti, que después seria el productor entre otros de David Bowie. Este lp tuvo una más amplia repercusión de ventas, lo que permitió su edición en Estados Unidos a la vez que se publicaba un recopilatorio con remezclas de sus canciones anteriores más conocidas, logrando un amplio éxito el single con “Streets of London”.

En este disco en mi opinión las canciones mas acústicas con el paso del tiempo han permanecido mucho mejor que las de carácter mas en la línea del folk progresivo. Y así canciones como “The ferryman”, “Genesis 1, verse 20”, “First and last man”, “The Ballad of Dancing queen”, o la versión de “Lay your Money down”, siguen siendo realmente preciosas.

A finales de 1972 aparece un nuevo disco “NOT TILL TOMORROW”, con una nueva compañía discográfica, Reprise, aunque con el mismo productor Tony Visconti. Es un disco de vuelta a las raíces, básicamente acústico, con tres protagonistas, en primer lugar la bellísima voz de Ralph, su guitarra y el piano, con el apoyo del bajo de su gran amigo Danny Thompson. Son once canciones, todas de buena calidad y por destacar señalaría “Gipsy”, “First song”, “Nettle wine”, “Barges”, “Zimmerman blues”, “Birdman”, “Another rain has fallen” o la cancion “When i was cowboy” con reminiscencias country. En mi opinión este es el mejor disco de McTell.

El cuarto gran disco de Ralph, “EASY” se edita en la primavera del 74 y supone un nuevo giro en su trayectoria musical. Aunque se mantiene en la orbita del folk acústico, con incursiones al country, es un disco con mayor soporte instrumental y arreglos mas elaborados, siempre en esa clave acústica. A McTell le vuelven a acompañar algunos de los mejores músicos del folk británico, como Danny Thompson, Bert Jansch, Dave Mattacks, Mike Piggott o Wizz Jones. Es este quizás el disco más “amable” o “comercial” de Ralph, con bellas baladas, canciones marchosas y en general sin esas aristas vanguardistas que a veces no envejecen bien.

McTell ha continuado haciendo discos con bastante regularidad, el último el pasado año 2011, participando en discos de otros músicos y grupos, realizando giras y dando conciertos e interviniendo en programas, series y documentales de radio y televisión. Aunque nunca ha sido un gran vendedor de discos, hoy es considerado como uno de los más grandes del folk británico, con un gran prestigio y reconocimiento por la crítica.

De haber grabado antes o de haber llegado a Caravana con estos discos hubiera obtenido sin duda una gran acogida entre sus viajeros, como consiguió tiempo después con esa formidable “Streets of London”.

rockyboy; 07-01-12


TF - 013
THE WEAVERS
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Reunion At Carnegie Hall

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Best Of Vanguard Years

En junio de 1950, “Goodnight Irene” una canción de Leadbelly (el padre del folk norteamericano fallecido un año antes) llegaba al número 1 de las listas de ventas, permaneciendo en ese puesto nada menos que 13 semanas, logrando vender 2 millones de singles, que para aquellos tiempos era un autentica barbaridad. Los autores de esta hazaña fueron el grupo folk THE WEAVERS.

Eran un cuarteto formado por la cantante Ronnie Gilbert, Lee Hays, Fred Hellerman y Pete Seeger, que traían ya un buen recorrido por la música folk. Hays y Seeger habían formado en 1940 junto con Woody Guthrie y Millard Lampell, un grupo llamado “The Almanac Singers”, del que ya hablaremos en un futuro “Todo folk”, que actuaban sobre todo en apoyo a luchas sociales y sindicales de los primeros años 40.

En 1948, Seeger y Hays junto a Gilbert y Hellerman, forman The Weavers y empiezan a actuar especialmente en los clubs folk de New York, con un gran éxito, llegando a permanecer seis meses en el Village Vanguard. En una de sus actuaciones les escuchó el director de orquesta y arreglista de la compañía discográfica Decca y les contrata. Empiezan a grabar discos y a realizar giras y más conciertos.

En aquellos primeros años, los Weavers grabaron toda una serie de discos con conocidas canciones tradicionales norteamericanas, canciones navideñas (su primer lp, por cierto) y algunas judías o latinoamericanas o españolas.

También grabaron composiciones propias que con el tiempo se han hecho muy populares y de las que se han realizado numerosas versiones, como “Kisses sweeter than wine”, “Darling Corey”, “Around the World”, “Wimoweh” (adaptación de una canción tradicional africana), “I know where i´m going”, “Follow the drinking gound”, “The midnight special” (adaptación de otra canción de Leadbelly), “If I had a hammer”…

Hay que advertir que en la mayoría de los discos grabados con Decca, aparecen arreglos orquestales realizados por Gordon Jenkins y LeRoy Holmes, muy poco apropiados para un grupo folk, pero del gusto de aquellos tiempos. La técnica que seguían, es que los The Weavers hacían la grabación en el estudio solo con sus voces, guitarras, banjo y bajo, y luego les metían los arreglos.

Pero donde realmente The Weavers mostraban su calidad artística y su capacidad de conectar con el público era en los conciertos. Los lps en vivo son de lo mejor de su producción discográfica. La técnica interpretativa era muy similar en todas las canciones: se iban sucediendo la aparición de cada uno de ellos en las estrofas y luego hacían los coros los cuatro juntos; aunque hay que decir que la voz de Seeger y su banjo tenían un claro protagonismo. La conjunción de las cuatro hermosas voces, las guitarras, el banjo y el bajo conseguían una gran musicalidad folk.

Casi coincidiendo con su gran éxito de ventas, se desencadenó la caza de brujas por parte del senador McCarthy. Seeger y Hays fueron acusados y citados ante la Comisión del Congreso por su pasada pertenencia al Partido Comunista. La compañía Decca empezó a recibir presiones políticas y aunque el grupo bajó el tono de compromiso político en sus actuaciones, en 1952 se rompió el contrato y al año siguiente, con muchísimas dificultades para actuar y sin sello discográfico el grupo se disolvió.

El 24 de diciembre de 1955 el grupo se junta para dar un Concierto en el Carnegie Hall, que fue un gran éxito. La nueva compañía “Vanguard Records”, (que tantos y tan espléndidos discos de folk realizaría en la primera mitad de los años 60 y muy en especial los primeros lps de Joan Baez) lo graba y distribuye y firma un contrato con el grupo. Poco a poco, mientras remite el mcarthismo vuelven las giras, los conciertos y algunas grabaciones. Pero en 1958 surge una discrepancia con Pete Seeger, que se niega a que la música del grupo aparezca en una campaña publicitaria de una empresa de tabacos. Seeger abandona The Weavers y será sustituido por Erick Darling, un cantante folk que en los años 60 grabaría con la casa Elektra.

En 1960 los nuevos The Weavers grabaron otro concierto en el Carnegie Hall, que siendo un buen disco, se nota de forma abrumadora la ausencia de la gran voz de Seeger. Erick Darling era un buen compositor y contribuyó a renovar el repertorio de The Weavers con canciones como “Sinner man”, “Fight on”, “Born in East Virginia”, “On my journey”, “Good old Bowling green”, “Stewball” o “Below the gallows tree”. Pero también abandona el grupo siendo reemplazado por Frank Hamilton.

El 2 de mayo de 1963, para conmemorar el 15 aniversario del grupo se vuelven a juntar otra vez en el Carnegie Hall, en un concierto memorable en el que participan todos los cantantes que habían pasado por el grupo hasta ese momento. El concierto se graba y publica en dos discos, y en el aparecen, además de la primera versión de “Guantanamera”, una versión de la gran canción de Tom Paxton, “Rambling boy”.

Y ese fue el canto del cisne del grupo. Aparecieron con posterioridad dos lps, “The Weavers Almanac” y “The Weavers on tour”, en el primer caso con grabaciones de los primeros años 60 y el segundo de grabaciones de mediados de los 50, porque el grupo prácticamente estaba ya deshecho, aunque cada uno de ellos siguió activo en el mundo de la música. Hay que decir que Lee Hays como Fred Hellerman eran unos buenos compositores; Hays fue el coautor nada menos que de la memorable canción “The wreck of the John B.” que popularizarian los Beach Boys con su excepcional versión “The Sloop John B.”.

Por fin en 1984 apareció un nuevo disco que contenía la grabación de otro concierto celebrado en noviembre de 1980, igualmente en el Carnegie Hall, en recuerdo de los 25 años transcurridos desde el primer concierto realizado en el mismo lugar en 1955, que ya he comentado. Es un disco entrañable, pero el tiempo no había pasado en balde.

The Weavers fueron uno de los grupos pioneros del renacer del folk song norteamericano, que tuvieron gran influencia en muchos otros folk fingers y conjuntos. Su música sigue teniendo un gran interés.

rockyboy; 05-12-11


TF - 012
BUFFY SAINTE-MARIE
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It's My Way

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I'm Gonna Be A Country Girl Again

Al igual que Julie Felix, Buffy Sainte-Marie es una folk-singer con una única presencia entre nuestras series doradas, “The circle game”, una composición de su compatriota Joni Mitchell. Pero Buffy fue, a su vez, compositora de otros tres series doradas, “TheUniversal soldier”, en la voz de Glen Campbell, “Take my hand for a while” también por Glen Campbell y “Until it’s time for you to go” en las versiones de Neil Diamond, Glen Campbell y New Birth.

Buffy Sainte-Marie nació en 1941 en Saskatchewan, Canadá, en una reserva indígena y su procedencia étnica ha marcado profundamente su trayectoria artística. Aprendió a tocar el piano y la guitarra y a los 20 años ya estaba actuando, coincidiendo con otros ilustres folksingers canadienses como Joni Mitchell y Neil Young.

En 1964 publicó su primer lp, “It´s my way”, con 13 canciones todas composiciones suyas. Un disco de puro folk, con el único acompañamiento de su guitarra y la de otro buen guitarrista y compositor folk, Patrick Sky y en algunas canciones la presencia de un bajo. También se incluye un instrumento de cuerda de los indios llamado “Mouth bow”, que suena algo parecido a la guimbarda (otro instrumento del folk anglosajón más tradicional) y cuya utilización por Buffy le da un claro sabor indígena a las canciones donde aparece. En este disco hay algunas excelentes canciones como “Now that he buffalo´s gone”, “It´s my way” o “The universal soldier”, que en la versión de Donovan supuso uno de los mayores éxitos de este artista.

En 1965 apareció el segundo disco, “Many a mile”, quizás su mejor disco folk, esta vez con la presencia de dos guitarristas, Daddy Bones y Patrick Sky), otro conocido instrumentista folk, Russ Savakus, al bajo y Buffy con su guitarra y el “mouth bow”. En las 14 canciones del disco hay composiciones propias y otras del folk tradicional, de Patrick Sky, del bluesman Bukka White, etc. Destacan especialmente cinco composiciones de Buffy: “Los pescadores”, “Until it’s time for you to go”, “Welcome, welcome emigrante”, “The Piney wood Hills” y “Johnny be fair”, además de “Many a mile” del citado Patrick Sky. Es un gran disco de folk, en mi opinión el mejor de la carrera de Buffy.

Estos dos primeros lps no entraron en las listas de ventas de Billboard. Es más, sufrieron un cierto boicot del stablishment norteamericano y canadiense por su clara defensa de los derechos de los pueblos indios. También hay que decir que aunque la voz de Buffy es impresionante y tiene una gran variedad de registros, y tiene canciones muy bellas, sus discos, sobre todo los de folk mas puro, no son muy comerciales, como tampoco lo fueron las grabaciones de otros músicos de folk de aquellos años.

En su tercer disco de 1966, “Little wheel spin & spin”, Buffy da un cierto giro a su música introduciendo en algunas canciones arreglos de cuerdas e incluso se electrifica y aparece un tono folk rock, contando en esta ocasión, además de los habituales acompañantes, con la presencia de Bruce Langhorne, Felix Pappalardi y Eric Weissberg. La mayor parte de las canciones son de Buffy. Aunque personalmente a mí me parece menos interesante que los anteriores, fue el primero en entrar en listas de ventas, llegando al numero 97.

Su cuarto disco de 1967, Fire & Fleet & The Candlelight”, acentúa el carácter folk rock del anterior, incluyendo batería, mandolina y banjo, además de acompañamiento orquestal. Hay dos canciones de Joni Mitchell, entre ellas The circle game”, su primer y único serie dorada. Hay también otras canciones tradicionales. Un disco para mi gusto un tanto disperso, pero que también obtuvo un cierto éxito de ventas, llegando al puesto 126.

El giro folk rock de Buffy coincide en el tiempo con la gran eclosión del folk rock norteamericano, pero Buffy aunque mantiene sus raíces e influencias de folk indio en bastantes de sus canciones, no llega a la altura de las grandes vocalistas folk: Judy Collins, Joni Mitchell, o Joan Baez.

En 1968 se publica el quinto disco de Buffy, “I´m gonna be a country girl again”, que supone un nuevo e intenso giro estilístico en su trayectoria. Se trata de un excelente álbum de country rock. Está grabado en Nashville, con un sólido y amplio acompañamiento instrumental y vocal, incluyendo el piano de Floyd Cramer y las voces de The Jordanaires. Son trece canciones, la mayoría composiciones propias, dos de ellas nuevas versiones country de anteriores grabaciones; “The Piney Wood Hills” y “Now that the Buffalo´s gone”. Se incluye tambien la versión original de “Take my hand for a while” y otras magnificas canciones como la que da titulo al lp o “A soulful shade of blue”, “Tall trees in Georgia”, “He´s a pretty good man”, “From the bottom of my heart”, etc.

En mi opinión, junto con el segundo, es el mejor disco de Buffy, aunque no tuvo la acogida ni las críticas que hubieran sido lógicas con su calidad, quedándose en el número 171 de ventas.

El siguiente lp, aparecido en 1969, “Illuminations”, representa un nuevo giro en su música. Abandona completamente el country y es una grabación en la que se combina el folk rock, con el folk vanguardista y con la psicodelia, incluso en varias canciones parecería que estamos escuchando a Grace Slick y The Jefferson Airplane o la segunda época de Tim Buckley. Aunque en general es un buen disco, que refleja un interés de renovación y actualización de Buffy, como estaban haciendo en esa misma época otros folksingers, sin embargo no hay ninguna canción que enganche especialmente.

Buffy siguió grabando con cierta regularidad en los años 70 y después no volvió a los estudios hasta la década de los 90. publicando periódicamente discos, el ultimo de ellos en el año 2008. En 1971 una canción suya, “Soldier blue”, fue el leiv motiv de la película del mismo titulo de Ralph Nelson, que narraba una brutal masacre india por parte del ejercito norteamericano.

Buffy se ha dedicado también a actividades políticas y sociales en defensa de los derechos de las minorías indias, en especial de los derechos educativos y ha aparecido en programas de radio y televisión.

Buffy Sainte-Marie fue una muy interesante cantante y compositora que merece la pena redescubrir.

rockyboy; 07-11-11


TF - 011
JULIE FELIX
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First, Second & Third

La enorme explosión del folk song norteamericano de la mitad de los años 60 lanzó a numerosos cantautores y grupos, muchos de ellos oscurecidos por la fama y proyección de los grandes músicos y que con el paso de los años han quedado olvidados. Una de esas figuras fue Julie Felix, una cantante que apareció fugazmente en nuestra Carreta dejándonos un Serie Dorada con una versión de la gran canción de Dylan "Masters of War".

La trayectoria vital de Julie es muy peculiar. Habiendo nacido en julio de 1938 en Santa Bárbara, California, en 1964 se trasladó a Inglaterra, permaneciendo y realizando su carrera artística en ese país, aunque su estilo musical y los compositores de la mayoría de sus canciones, Dylan, Paxton, Guthrie, Ochs, Ian Tyson, Seeger, fueron la flor y nata del folk norteamericano.

Julie tenía una bellísima voz, en la línea de Joan Baez o Judy Collins y era una consumada guitarrista, Y ya en el mismo año de su llegada a Inglaterra firma con la discográfica Decca y graba su primer disco titulado con su propio nombre,

Este lp tiene 14 canciones, entre ellas el referido Serie Dorada. Hay otra canción de Dylan, "Dont think twice, its all right". Pero Guthrie se lleva la palma con cuatro versiones, entre ellas "Plane Crash at Los Gatos" (que años después llegaría a Serie Dorada en la versión de Arlo Guthrie con el título de "Deportee"), "Ship in the sky", "Sally dont you grieve" y sobre todo una preciosa interpretación de "Pastures of Plenty". Hay también otras estupendas canciones como "Hey Nelly Nelly", que había sido recientemente grabada por Judy Collins, "Terry Town", "Tell old Bill", un hermoso blues "Buttermilk hill", una versión digna de "Cu-cu-ru-cu" o "The riddle song". Un precioso disco de puro folk song.

En 1965 se publica "The second album". En este caso es Tom Paxton quien toma el relevo compositor, con tres canciones: "I´ve got nothing but time", "A rambling in the land" y "The last thing on my mind", siendo la mejor versión, en mi opinión, la primera de ellas. Phil Ochs aporta "Days of decision" y Dylan "When the ship is comes in", realizando Julie en ambos casos dos buenas versiones. De Ian Tyson hay dos canciones, la conocidísima "Someday soon", que no logra hacernos olvidar la magnífica versión de Judy Collins y "You won i lost", de la que hace una excelente interpretación. Hay otras preciosas canciones como "Port Mahon", o "Needle of Death" de Bert Jansch (desgraciadamente fallecido en estos días) y como no un blues de Seeger, "Space girl" y otra canción latina, "Guantanamera", de la que sale bien parada. Este segundo disco, es más variado estilísticamente, aparecen guitarras eléctricas, batería, arreglos orquestales, moviéndose en ocasiones en los ámbitos del folk rock más acústico, que en esos mismos momentos se abría paso en Estados Unidos.

En 1966 "The third album" , que arranca con una versión folk rock de Donovan, "To try for the sun". Hay también versiones de dos de las más conocidas canciones de Paxton "What did you learn in the school today" y "Going to the Zoo" (que dicho sea de paso es de las que menos me gustan de este gran folk singer) de las que hace buenas versiones. Julie se estrena con dos canciones propias, una excelente "The maid of Constant Sorrow" (de la que por cierto hizo una bella versión Judy Collins, pero en este caso inferior a la de Julie) y "I travelled all over the world", más floja en el estilo de The Weavers. También tenemos a Leadbelly con una buena canción "The Gallows Pole" y de nuevo dos de Seeger, de ellas "One mans hands" que está muy bien y una de Guthrie, y por último hay otra buena canción tradicional "My true love". En definitiva un buen disco, también en la línea más diversificada del segundo, aunque desigual y que no alcanza la calidad de los dos primeros.

En ese mismo año 1966, Julie publicó dos discos más, "Sings Dylan & Guthrie" y "Changes", que contiene una espléndida versión de esta gran canción de Phil Ochs.

En los últimos años 60 y primeros 70 Julie Felix siguió publicando discos y posteriormente de forma muy esporádica, pero sin lograr lo conseguido en sus primeras grabaciones. Se dedicó también a participar y presentar programas de televisión y aún realiza algún concierto.

Julie Felix no fue una artista de primera fila, sobre todo porque coincidió en el tiempo con otras cantantes excelsas, pero merece un hueco en el recuerdo y aprecio de todos los amantes del folk song de los años 60, de la que fue una digna representante.

rockyboy; 07-10-11


TF - 010
TOM PAXTON
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Ramblin' Boy

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Tom Paxton 6

Hablar de Tom Paxton en Caravana es hacerlo de uno de los músicos más admirados y queridos de nuestra historia musical, a pesar de que su paso fue relativamente corto, desde 1966 hasta 1970, y con un total de 13 series doradas, de las cuales tres llegaron al número 1 de nuestro Caravana Hit Parade y once entraron entre las diez primeras.

Quien más quien menos de los viajeros de la Carreta conoce la obra de Tom, por lo que seria innecesario o pretencioso por mi parte abundar en ese conocimiento general. Por ello voy a centrarme en cuestiones quizás menos conocidas de su trayectoria y opiniones personales sobre su paso por la discográfica “Elektra Records”.

Paxton nació en 1937 en Chicago y hoy, a sus 74 años, sigue aún en activo con conciertos y grabación esporádica de discos. Un largo camino si tenemos en cuenta que ya a finales de los años 50 empezó a componer y a realizar sus primeras actuaciones y giras.

Desde sus inicios se consideró más un compositor que un cantante, adscribiéndose a los movimientos de renovación del folk norteamericano. Su primer disco en 1962 “I´m the man who built the bridges” tenia doce composiciones propias, incluyendo dos de sus primeras canciones más celebradas “The marvelous toy”, y “Goin to the Zoo”. Era un disco con acompañamiento de banjo, bajo y guitarra.

No tuvo especial éxito, pero sirvió para llamar la atención de otros músicos folk y muy en especial de Pete Seeger, que en su memorable concierto en el Carnegie Hall de 1963 incluyó nada menos que tres canciones de Paxton, entre ellas “My rambling boy” y “”What did you learn en school today?”. El mismo Pete hizo la presentación de Paxton en el festival de folk de Newport de 1963, año histórico en el que triunfaron también en ese festival Phil Ochs, Dylan, Joan Baez, Odetta…

Otros músicos como The Weavers, The Chad Mitchell Trio, The Kingston Trio, Peter, Paul & Mary, Judy Collins o Joan Baez, incorporaron también a su repertorio canciones de Paxton.

En 1964 por fin firma con “Elektra Records”, que con gran visión estaba captando a la nueva generación de folksingers, publicando en ese mismo año su lp “Ramblin' boy”.

El disco contiene 15 canciones, todas suyas, y cuenta con el acompañamiento de dos excelentes guitarristas, Félix Pappalardi (un magnifico músico acompañante en sus primeros tiempos de otros artistas folk como Fred Neil, Ian & Silvia, Buffy Sainte Marie, Richard & Mimi Fariña o John Sebastián, y que después se pasaría al rock con grupos como Mountain o los propios Cream), y Barry Kornfeld. Es un disco extraordinario de puro folk, con canciones tan magnificas como “The last thing on my mind” (su primer Serie Dorada, compartido con The Dillards”), “Rambling boy”, nuevas versiones de “Goin' to the Zoo”, y “What did you learn in the school today?” y otras bellas canciones como “When morning breaks”, “Fare thee well Cisco”, “I can't help but wonder where I'm bound”, “My lady’s a wild flying dove” o canciones de protesta en la linea de Woody Guthrie como “Dayly News” o “High sheriff of Hazard”. Este disco, 45 años después de su grabación, sigue sonando fresco, bello, una referencia para todos los amantes del gran folk.

Su segundo lp fue “Ain’t that news!” en 1965. Otras 14 canciones propias, con los mismos acompañantes instrumentistas. Quizás no sea un disco tan brillante como el anterior. Hay mayor presencia de canciones protesta (estábamos en pleno auge de la guerra del Vietnam). En cualquier caso hay preciosas canciones como “Hold on to me babe”, “The willing conscript”, “Bottle of wine” (Serie Dorada compartida con The Fireballs), “We didn't know” ,“Every time” o la nueva versión de “I’m the man that built the bridges”; canciones de lucha como “Lindon Johnson told the Nation” (que tuvo por cierto una segunda versión 30 años después con “George Bush told the nation”, con motivo de la guerra de Irak), “Buy a gun for your son” o “Ain’t that news”. Es este quizás un disco de transición, ¡pero ya quisieran muchos músicos folk haber grabado alguna vez un disco así!

El tercer disco, “Outward bound”, de 1966, es un paso adelante en la madurez estilística de Paxton. Se inicia con una maravilla, “Leaving London” (su segunda Serie Dorada y merecidísimo numero 2 de nuestro Caravana Hit Parade). 13 canciones propias y la habitual compañía de Barry Kornfeld, mientras Pappalardi es sustituido por Bill Lee. Las canciones pierden algo su tono combativo, tienen un toque más interiorizado. Hay buenas canciones como “Don't you let nobody turn you round”, “My son, John”, “One time and one time only”, “I followed her into the west” (magnifica balada, al nivel de las mejores de Paxton), “When you get your ticket” o “Outward bound”.

En 1968 aparece “Morning again”, que supone un importante giro en la trayectoria de Paxton. Enriquece y diversifica los arreglos, apoyándose en un grupo acompañante más amplio, incluyendo batería, guitarra y bajo eléctrico, teclados, flauta y cello y ocasionalmente viento. Un disco en un estilo que algunos han denominado “folk barroco”. Esta “puesta al día” de Paxton coincidente con un similar proceso de otros músicos folk de la Elektra como el propio Phil Ochs, Judy Collins o Tom Rush, aunque sin duda controvertida, tiene una gran acogida en nuestra carreta, con tres series doradas de un total de diez canciones: “Morning again” (otra de las maravillas de Paxton y la única desnuda de todo el lp, con la exclusiva compañía de guitarra acústica), “Victoria dines alone” ´ y “So much for winning” (dos preciosas baladas con acompañamiento acústico de cámara). Hay canciones puramente vanguardistas como “Now that I’ve taken my life”, hay folk rock como “Clarissa Jones” o “Mr. Blue”, incluso sonidos de cabaret años 20 como “A thousand years” o de New Orleans como “The hooker”, y hasta una canción a capela, “Jennifer's Rabbit”.

En 1969 se publica un nuevo álbum “Things I notice now”, un disco con siete canciones, unas de ellas de más de 15 minutos, en la misma línea que el anterior. Un amplio acompañamiento instrumental, incluyendo algún músico de jazz como Hubert Laws, que acentúa el carácter de “folk barroco y vanguardista”, aunque se mantienen también alguna canción de más puro folk. Hay folk rock, incluso con toques jazzísticos en “”Bishop cody’s last request” o “The things I notice now”. Hay una canción muy en la línea de algunas de las que hicieron The Incredible String Band en su segunda época (especialmente en el álbum doble “Wee tam & The big huge” o del primer disco de Renaissance”), folk vanguardista. Y después los tres grandes series doradas: “All night long”, numero 1 durante dos semanas en nuestro CHP, una preciosísima balada, “Wish I had a troubadour”, otra gran canción que alcanzo el numero 6 y “I give you the morning”, que igualmente consiguió el numero 1 de nuestras listas y que en mi opinión es de las mejores canciones de Paxton con unos arreglos de guitarra magníficos. Son tres composiciones con un suave acompañamiento acústico, en las que la bella voz de Tom tiene el máximo protagonismo. Por último tenemos “About the children”, otra estupenda canción, a medio camino entre las vanguardistas y las mas puramente folk, canción que entró en nuestro CHP pero que no llegó a ser serie dorada, aunque no hubiera desmerecido nada.

Este lp supuso por fin un cierto éxito de ventas, consiguiendo el puesto 155 de Billboard.

En 1970 se edita el disco “6”, que muchos críticos consideran la cumbre creativa de Paxton. Doce canciones, con una inflexión en las incursiones vanguardistas de los dos anteriores lps y con acompañamiento más reducido y básicamente acústico y en el que desaparecen las influencias rock. El disco le supuso cuatro series doradas a Tom. Hay ciertos toques de country-rock (que se acentuarían en los discos posteriores de los años 70), como “Dogs at midnight”, se mantienen incursiones a un sonido “retro” o con aires del “skiffle” británico o incluso “dixie”, en mi opinión menos afortunadas, como “Forest lawn”, “Molly Bloom” o “Saturday night”. Hay preciosas baladas como “Crazy John”, “Whose garden whas this”, o “I’ve got nothing but time” , dos buenas canciones que hubieran merecido mayor reconocimiento. Hay otra buena canción, “Jimmy Newman”, que recuerda mucho a las grandes canciones dramáticas de Jacques Brel, ecos del gran cantante flamenco que también se encuentran en la canción “Annie’s goin' to sing her song”.

Las cuatro series doradas son, de nuevo, bellas baladas acústicas. “Annie’s goin' to sing her song”, que se mantuvo dos semanas en el número 1 del CHP, “Angeline is always friday” numero 8 del CHP y “Cindy’s crying”, numero 6. Por último “Uncle Jack”, que no alcanzó los diez primeros. El disco subió hasta el número 184 de Billboard.

Tras este impresionante trayecto de 6 sensacionales discos, en mi opinión la capacidad creativa de Paxton tocó techo. No en balde su siguiente publicación fue un doble (y magnifico recopilatorio), el primer disco que conseguí de él, en un viaje a Paris.

En 1972 Paxton da otro giro a su vida. Se marcha a vivir a Inglaterra, donde tenía un gran prestigio. Cambió de casa discográfica y sus nuevos discos tuvieron un sonido mucho más próximo al country rock de aquellos años, en su vertiente más suave. A mitad de los 70 volvió a Estados Unidos. Siguió cambiando de compañía de discos con cierta frecuencia y grabando con bastante periodicidad. Creo un trío de muy corta duración con Bob Gibson y Anne Hills. Participó en conciertos y discos colectivos. En los años 90 tuvo problemas de salud mental, de los que se recupero. Grabó discos dirigidos al público infantil. Y en todo momento ha seguido manteniendo sus canciones de crítica política y social y su compromiso con causas progresistas. En los últimos años ha recibido premios y reconocimientos a su larga trayectoria artística. Y como he dicho sigue plenamente activo. Ni que decir tiene que las canciones de Tom Paxton han sido versionadas por numerosos músicos de folk, country, rock, pop, incluso Plácido Domingo.

Tom Paxton, un gran artista, un músico muy querido en nuestra carreta. Autor de al menos seis discos para la historia de la música popular. Afortunadamente sus grandes lps son accesibles. Recientemente la discográfica RHINO (que está lanzando por menos de 20 euros boxes muy sencillos de cinco lps de grandes artistas de los 60 y 70, entre ellos varios de Elektra Records) ha publicado a precio muy asequible una cajita con cinco lps (todos los citados en este articulo menos “Ain't that's new”), que merece la pena conseguir.

rockyboy; 09-09-11


TF - 009
LLUIS LLACH
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Els Exits

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Ara I Aqui

Terminamos este primer recorrido por el folk de los países que estuvieron presentes en nuestro Caravana, con la música de España. De los cantantes de nuestro país, musical y culturalmente tan diverso y plural, que estuvieron presentes en la vieja carreta, la mayoría tenían una cierta proximidad a lo que a finales de los años 60 se consideraba el nuevo folk. Serrat, Andrés Do Barro, Paco Ibáñez, Víctor Manuel, María del Mar Bonet y Lluís Llach, estaban considerados en aquellos momentos como cantautores que era lo más parecido a los folksingers anglosajones. Por no hablar de Almas Humildes (We Humble Souls) y sobre todo de Nuestro Pequeño Mundo, estos últimos sin duda los más influidos por el folk norteamericano.

Sin duda estos dos grupos serían muy dignos de protagonizar este capítulo de TODO FOLK, pero he preferido fijarme en Llach, un músico con una impresionante trayectoria musical, cuya presencia se ha ido difuminando fuera del ámbito de Cataluña, a mi modo de ver injustamente.

Lluís Llach nació en el Ampurdán en mayo de 1948 y ya desde muy niño demostró tener unas grandes aptitudes para la música aprendiendo la guitarra y el piano y estudiando música.

A los 16 años se integró como el miembro más joven en el movimiento Els Setze Jutges que agrupaban a los nuevos músicos catalanes, que cantaban en esa lengua y que tenían en común una visión crítica de la sociedad española de aquellos años y una influencia musical que incluía la chanson francesa y los cantantes de protesta franceses, la mejor música melódica italiana y también el nuevo folk. Llach, María del Mar Bonet y Rafael Subirachs (por cierto un gran músico hoy totalmente olvidado) fueron considerados la “novíssima canço” en relación a los más veteranos como Serrat o Pi de La Serra que eran la “nova canço”.

En marzo de 1967 dio su primer recital en Terrassa, iniciando una progresiva carrera de éxito en Cataluña que culminó en diciembre de 1969, con un triunfante recital en solitario y acompañado de orquesta en la catedral de la música catalana, el Palau de Barcelona.

Meses antes en ese mismo año 1969 se publica su primer lp titulado “Els exits de Lluís Llach” que recoge las mejores canciones editadas con anterioridad como singles.

Es un disco en general muy hermoso, con arreglos orquestales muy sencillos de Francesc Burrull y la presencia de una gran guitarrista acompañante habitual de Llach, Laura Almerich. La influencia de Jacques Brel, de Serrat, de la música tradicional catalana es evidente.

Hay canciones de gran belleza como “Canço de Nadal per a ningu”, “L´estaca” (más allá de sus connotaciones políticas que la convirtieron en un himno por la libertad), “Que feliç era mare”, “Cop de destral”, “Cant Miner”, y sobre todo dos magníficas canciones “Per un tros del teu cos” y “Cal que neixin flors a cada instant”.

Tras el gran éxito del concierto en el Palau, en la primavera de 1970 aparece el segundo lp, “Ara i aquí”, que en realidad recoge una parte de ese recital. Con canciones que ya habían aparecido en el primer lp y otras nuevas como “Damunt d´una terra”, “Aquell vaixell”, “Jo se “, “Despertar”, “Irene”, “Respon- me” y su segundo Serie Dorada “Jo tambe he dormit a l´ alba”. Un disco de una gran calidad, en mi opinión el mejor de los primeros años de Lluís. En ese mismo año 1970 se publica un ep en el que figura el que sería el otro Serie Dorada de Llach, “Una il-lusio”

Los primeros años 70 Llach vivió la paradoja de tener cada vez más éxito fuera de nuestras fronteras, en especial en Francia, donde sus conciertos en L´ Olympia son apoteósicos y sin embargo desde 1971 a 1975 no puede actuar en España salvo en Cataluña, y aún así con muchas limitaciones, aunque también con gran éxito.

Llach inicia una nueva etapa musical a partir del disco de 1974 “I si canto trist” con la colaboración en los arreglos de Manel Camp y Santi Arisa provenientes del grupo catalán de música progresiva Fusión.

Los dos siguientes discos en estudio “Viatge a Itaca” (1975) y “Campanades a mort” (1976), acentúan ese giro artístico con dos obras conceptuales, muy influidas por la música clásica de finales del siglo XIX, la música clásica catalana y también sonidos del amplio Mediterráneo. Discos de una gran riqueza instrumental y con unos arreglos que aunque hoy en algún caso puedan parecernos excesivamente recargados, no estaban muy lejos de la música que hacían algunos de los grupos progresivos o de rock sinfónico europeos por aquellos mismos años.

Llach ha publicado 23 discos más (aparte de conciertos), el último en el 2007. Discos experimentales, discos mediterráneos, discos de lucha, discos de amor y desamor, discos con sabor del Ampurdan…En una producción tan amplia unos han sido excepcionales, otros buenos y otros más desiguales o regulares.

Es muy posible que si Llach no hubiera tenido tan fuertes connotaciones políticas en aquellos años 70, su presencia en Caravana hubiera sido mayor. Canciones como la maravillosa “Per un tros del teu cos”, bien que hubieran merecido no solo ser serie dorada sino haber conseguido un puesto relevante en nuestras listas. Pero en fin…

Llach un gran músico, todavía en activo, que merece un puesto de honor en la música de nuestro país, de Europa y desde luego de los amantes del folk. Feliz verano, volveremos en septiembre con TOM PAXTON, especialmente dedicado a nuestro querido Álvaro Feíto.

rockyboy; 24-07-11


TF - 008
IVA ZANICCHI - CARO THEODORAKIS
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Caro Theodorakis

Italia es un país con una riquísima tradición musical, caracterizada por su gran diversidad. Como es sabido hasta muy avanzado el XIX no se unificó la nación italiana, que durante muchos siglos se había configurado como un mosaico de pequeños estados. Esa fragmentación política tuvo enormes repercusiones en la evolución de la música popular, siendo muy diferentes la del Norte, la del Centro, la situada en torno al antiguo reino de Nápoles, el Sur o las islas de Sicilia y Cerdeña. Influencias celtas, balcánicas, griegas o francesas se mezclan con sus propias tradiciones. Esa variada música popular se reflejó también en la grandes óperas italianas de mediados del siglo XIX y principios del XX.

Con la explosión de la industria discográfica, la música italiana que triunfó y se difundió por el mundo fue, además de la canción romántica napolitana, la canción melódica impulsada en gran medida desde el Festival de San Remo, que durante los años 50 y 60 lanzó un sinfín de magnificas canciones y fue el gran trampolín de una amplia generación de cantantes masculinos y femeninos. Algunos de esos artistas melódicos llegaron a nuestra Carreta y fueron merecidas Series Doradas, muy en especial la rica cosecha del Festival de San Remo de 1965 y 1966. El cine italiano, que vivió sus años dorados en los 50, 60 y primeros 70, también aportó excelentes bandas sonoras, que ocasionalmente también se recogieron en nuestras listas.

A finales de los años 60, la ola de recuperación y renovación del folk que tanto éxito había tenido en Estados Unidos y Gran Bretaña, llegó también a Italia, surgiendo números grupos y solistas, muchos de ellos vinculados a las movilizaciones políticas, sociales y culturales que vivió el país en aquellos años. Artistas como Ángelo Branduardi, Nuova Compagnia di Canto Popolare, La Ciapa Rusa, Fratelli Mancuso, Canzoniere Internationale, Nuovo Canzoniere italiano, Ritmia, Tony Cosenza, Ci Ragione e Canto, etc. fueron los principales protagonistas de esa nueva era del folk italiano. Desgraciadamente sus discos no llegaron a España, tan solo a finales de los 70 gracias a la nunca suficientemente bien ponderada discográfica Guimbarda, algunos de estos músicos vieron publicados sus discos con cuentagotas en nuestro país. Fue esta una de las razones por las que en nuestra Caravana el nuevo folk italiano no tuvo cabida. Pero hubo una excepción. Un excelente disco de la cantante IVA ZANICCHI dedicado todo él a canciones del genial compositor griego Mikis Theodorakis. Iva Zanicchi nació en enero de 1940, y desde los 21 años se dedicó a la música popular. Su primer éxito discográfico de gran envergadura fue una versión de una canción de Salomon Burke, “Cry to me”, en italiano “Come ti vorrei”. Fue el inicio de una gran carrera musical, con una especial presencia en el Festival de San Remo, siendo la única artista que lo ha ganado tres veces: 1967 con “Non pensare a me”, 1969 con “Zingara “ y 1974 con “Ciao cara come stai?”, que sería su segundo Serie Dorada en Caravana.

Aunque inmersa en el estilo de la canción melódica italiana de los años 60 y 70, son visibles en ellas las influencias del soul y del rhythm and blues y la búsqueda de un estilo más diversificado. Un buen ejemplo de ello fue la grabación en 1970 del disco “Caro Theodorakis”.

Theodorakis en aquellos años estaba en la cumbre de su creación compositora, realizando desde bandas sonoras cinematográficas a oratorios o discos conceptuales. Y contaba ya con un serie dorada en nuestra carreta: “Zorba’s Dance”.

El encuentro entre Iva y Mikis es este formidable disco, de intenso sabor a folk mediterráneo, desde las islas griegas a Nápoles.

Son doce canciones, la mayoría de ellas de gran calidad, con excelentes arreglos orquestales, un gran protagonismo de las guitarras y los bouzoukis (similar a la bandurria española o la mandolina italiana) y la gran voz de Iva.

El disco se inicia con “Un fiume amaro”, una excelente canción con ritmo de sirtaki. Continua con “Il mio aprile”, en el que la voz de Iva nos recuerda a la gran Dusty Springfield. “Il tuo sonrisa nella note”, una preciosa balada, acompañada solo por el piano con influencias de música tradicional española.”Per te”, una canción en la línea de la canción melódica napolitana.”Il sogno e fumo”, otra gran canción, que fue el primer serie dorada de Iva en Caravana, en el que su voz brilla con su gran capacidad de modulación, desde el susurro hasta el potente lamento. “Sul nostro giorno amaro”, otra bella canción con aires de sirtaki y de Nápoles. “Il ragazzo che sorride” uno de los más hermosos temas de la banda sonora de la inolvidable película “Z” de Costa-Gavras. “Cantico dei cantici” una canción de 8 minutos referida a la tragedia de los campos de concentración nazis, quizás una de las mejores composiciones de Theodorakis a la que la dramática interpretación de Iva le confiere una estremecedora belleza. Y el disco termina con una canción con aires de nuevo de sirtaki mezclados con Nápoles titulada “Aspetta voce mia”.

Este disco tuvo un enorme éxito en Italia y en otros países del sur de Europa y se publicó también en España con bastante puntualidad.

En definitiva un bellísimo, aunque también triste y melancólico, disco de folk mediterráneo que 40 años después de su publicación sigue manteniendo intacto su interés.

rockyboy; 26-06-11


TF - 007
HUGUES AUFRAY: TRES LECTURAS DE BOB DYLAN
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Aufray chante Dylan

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Aufray trans Dylan

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New Yorker

Continuando este recorrido inicial por los países cuyo folk ha estado presente en nuestra vieja Carreta, llegamos hoy a Francia. Nuestros vecinos tienen una rica música folk, desde los aires celtas de Bretaña y Normandía, hasta las influencias mediterráneas del sureste, pasando por los cantautores de los años 60. Pero en nuestras listas solo aparecieron los artistas franceses más vinculados a la canción tradicional como Aznavour, Alain Barriere o Gilbert Becaud o al pop como Christophe y Michel Polnareff, todos ellos grandes artistas. Y aunque nos faltaron algunos tan significativos como Silvie Vartan, Adamo o Herve Vilard, quizás el que más se eche en falta, en el marco de nuestra música, es Hugues Aufray.

Aufray fue y aún sigue siendo el mejor intérprete de Bob Dylan y no solo en Francia sino en todo el continente europeo. Hacer versiones de Dylan es un arma de doble filo. Qué duda cabe que la inmensa mayoría de sus canciones, sobre todo en la década de los años 60, son excepcionales, por eso mismo encierran graves riesgos de hacer un destrozo con ellas. De ahí que solo grandes artistas se han atrevido a interpretar en profundidad a Dylan: Joan Baez, The Byrds, Judy Collins, The Band, Johnny Cash, Manfred Mann, The Hollies o María Muldaur. Otros que lo han intentado, entre ellos más recientemente Bryan Ferry, sus resultados han sido polémicos.

Hugues Aufray es un gran músico francés, que con casi 82 años (nació en agosto de 1929) sigue aún en activo. Tuvo una infancia azarosa, incluyendo un exilio familiar en España en los años 40 y a los 20 empezó a cantar, curiosamente en español. En los primeros años 60 su estilo estaba muy marcado por la música folk, desde el country y folk norteamericano, hasta sonidos andinos y latinoamericanos, desde luego autores franceses como Brassens, Serge Gainsbourg o Félix Leclerc, o los músicos de skiffle británicos; incluso en esos años Aufray se acompañaba de un grupo llamado “Skiffle Group”. Hasta que en 1965 se encuentra con la música de Dylan.

En ese año publica un lp íntegramente dedicado a Bob: “Hugues Aufray chante Bob Dylan”. Son once canciones, todas ellas con un buen nivel y algunas realmente muy buenas como p.e. “La fille du nord” (The girl from the north country), “Ce n’etait pas moi” (It aint me babe), “Corrina, Corrina”, “La balade de Hollis Brown” (Ballad of Hollis Brown) y también con versiones muy interesantes de “Oxford town”, “Les temps changent” (The times they’are a changin), “Dieu est a nos cotes” (With God on our side), o “Le jour ou le bateau viendra”, (When the ship comes in) Los arreglos musicales en general muy conseguidos, van desde folk rock, hasta country, pasando por la simple guitarra y armónica.

A partir de este disco, Aufray incorpora sistemáticamente al repertorio de sus nuevos discos y a sus conciertos canciones de Dylan, incluyendo algunas de los años 70 como “Jeune pour toujours” (Forever Young), “Knock knock ouvre-toi porte d’or (Knockin on heavens door), “L’homme dota d’un nome chaque animal” (Man gave names to all the animals).

La carrera de Aufray es muy intensa con numerosos discos en los que como he dicho hace incursiones en el country con versiones de Johnny Cash, Roger Miller, Hank Williams, Buck Owens, canciones del folk latinoamericano, del folk anglosajón…. acumulando una gran relación de hermosas canciones: “Le rossignol anglais”, “Santiano”, “L’epervier”, “Des que le printemps revient”, “A bientot nous deux”, “Le joueur de pipeau”, “Debout les gars”, “Les crayons de couleur”, “Les tourterelles”, “Voila mes conditions”, “Le port de Tacoma”, “Le petit ane gris”, “Je reviens les ports de St. Malo”, “Des jonquilles aux derniers lilas”, “Il faut ranger ta poupee”, “On est le Rois”… En 1981 graba un disco con el nombre de “Caravane” con música country, tex-mex y hasta cajun, lleno de vitalidad y ritmo.

Y en 1995 vuelve a Dylan con un doble cd titulado “Aufray Trans Dylan”, que supone un notable salto cualitativo en su trabajo de reinterpretación de Dylan. Es un potentísimo disco de folk rock, que me atrevo a recomendar con total entusiasmo. Aufray se acompaña de una magnifica banda que le permite abordar con gran brillantez veintiséis canciones de Dylan, de las que se puede decir que ninguna decepciona.

Hay versiones magnificas de “Oxford Town”, L’homme orchestre” (Mr. Tambourine man), “N’y pense plus tout est bien” (Don’t think twice is allrigtht), “Ce que je veux surtout” (All I really want to do), “Come ces pierres que roulent” (Like a rolling stone) y mira que es difícil atreverse con esta canción, “Tout l’mond’un jour s’est plante” (Rainy day women 12 & 35), otra que tal, “Maggies farm”, una deliciosa versión de “Si tu dois partir” (If you gota go go now), una versión con aires irlandeses de “Le jour que le bateau viendra”, folk rock made in “Highway 61 Revisited” como “Cauchemar Psychomoteur” (Motorpsycho nightmare), una precisa “Ce n’etait pas moi”, ademas de mantener el gran nivel en “Le fille du nord”, “Corrina corrina”, “Ballade de Hollis Brown”, “Les temps changent”, “Dieu est a nos cotes”, •…

Y por ultimo en el año 2009, Aufray vuelve a Dylan, con 80 años!!!, y lo hace acompañado de varios de los mejores músicos franceses. Y de nuevo tengo que decir que es un gran disco, lleno de excelentes revisiones de Dylan. Y en las que después del “tour de force” de rock del doble “Trans”, en este predominan unos más suaves arreglos orquestales, en los que el piano releva en el protagonismo instrumental a la guitarra eléctrica.

Hay una versión excepcional de “La fille du nord” con el viejo rockero Eddy Mitchell, una dulce versión de “N’y pensé plus tout est bien” con la participación de la primera dama de la Republica Francesa, la bella Carla Bruni, una magnífica versión country rock de “Mr. L’homme orchestre” con uno de los mejores cantautores franceses, Laurent Voulzy, una preciosa versión con marcado aire texmex de una canción no muy conocida de Dylan, “Au coeur de mon pays” (Heartland) que nos recuerda inevitablemente a aquella maravillosa película de Sam Peckinpah, Pat Garret & Billy The Kid, en la que Dylan actuaba y cantaba, en esta ocasión el dueto es con Arno, cantante al que no conozco. Hay otras buenas versiones de “Knockin on heavens door”, con otro buen cantautor rockero, Bernard Lavilliers, de “Man gave names to all the animals” con Alain Souchon (al que tampoco conocía), “I shall be released” con Peps y Wasis Diop. Y de nuevo otra grandísima canción, “Tout come une vraie femme” (Just like a woman), en la que Jane Birkin acompaña a Hugues cantando en ingles, una versión realmente interesante. Una versión aceleradamente circense de “Rainy day women 12 & 35” con otro músico desconocido por mí, Didier Wampas. Una estremecedora versión de “Blowin in the wind” y siendo su partenaire Francis Cabrel. El último dúo es con Johnny Hallyday y como no podía ser menos la versión escogida es de “Forever Young”, aunque en mi opinión es la más floja del disco, precisamente por la intervención de Hallyday en plan Elvis de los 70.

En definitiva un gran disco, que cierra estas tres aproximaciones discográficas de Hugues Aufray a la obra de Dylan. No sabemos si habrá una cuarta incursión, de hecho hace unos días Aufray actuó en Madrid en un concierto celebración del 70 aniversario de Dylan y las crónicas dicen que fue de lejos el mejor de todos los intervinientes. Confirmando lo que antes indicaba: las canciones de Dylan no están al alcance de cualquiera, hay que ser un gran músico. Aufray lo ha demostrado a través de su largo viaje de más de cinco décadas con la música del genio de Minnesota.

rockyboy; 28-05-11


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TOMMY MAKEN & THE CLANCY BROTHERS
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Tommy Maken & The Clancy Brothers

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Tommy Maken & The Clancy Brothers

Cualquier amante del gran cine clásico norteamericano, sobre todo de los western y muy en especial de John Ford, recordará sin duda hermosas canciones tradicionales que allí aparecen como música de fondo. Lo que quizás no todo el mundo sepa es que muchas de ellas proceden de la música popular irlandesa. Irlanda, un bello país con una dramática historia, ha sido hasta muy avanzado el siglo XX una sociedad muy tradicional, con un gran predominio del ámbito rural, esto unido a su carácter insular ha favorecido la permanencia y la pureza de su folk. Los irlandeses fueron protagonistas, además, de varias grandes oleadas de emigración a USA desde mediados del siglo XIX, por las grandes hambrunas y después, en el siglo XX, por la falta de oportunidades en un país desgarrado por el dominio inglés y por las luchas por su liberación.

Los irlandeses llevaron a Estados Unidos su música, sus canciones de baile, de tareas del campo, de lucha y rebelión, de amor, del desarraigo de la emigración, de los años del hambre o de la vida y trabajo en el mar. Pero la música irlandesa que había influido en la música popular norteamericana, quedó algo relegada tras la llegada de otras oleadas migratorias, italianos, centroeuropeos, judíos, o por el surgimiento del jazz y la aparición de otros mestizajes como el country & western. Pero a finales de los años 50 hubo un resurgimiento del folk irlandés, que en esta ocasión iba influir nada menos que a los renovadores del folk song norteamericano en los 60. Y los artífices de esa recuperación fueron cinco irlandeses que habían terminado por vivir en USA: el grupo “TOMMY MAKEN & CLANCY BROTHERS”.

Los Clancy Brothers eran 4 hermanos: Tom, Paddy, Bobby y Liam, nacidos en el condado de Tipperary en la década de los años 20 (menos Liam que nació en 1935) y que a finales de los años 40 emigraron a Estados Unidos. En sus primeros años se movieron por California, terminando en New York a principios de los 50, actuando sobre todo en obras de teatro y espectáculos musicales. A ellos se unió en 1956 Tommy Maken, que había nacido en el Condado de Armagh (Irlanda del Norte) en 1932 y que en 1955 había emigrado también a Estados Unidos.

En la segunda mitad de la década de los 50, Tom, Paddy y Liam Clancy (Bobby regresó a Irlanda) junto con Tommy Maken empezaron a actuar en pubs y clubs de New York. En 1956 grabaron un primer disco, “The rising of the Moon” (“Irish songs of Rebellion”) y aunque el éxito se limitó al ámbito de New York, les permitió incrementar su actuaciones. La grabación del segundo lp en 1959 “Come fill your glass with us” (Irish songs of drinking) tuvo ya mucha más repercusión en todo el país, les posibilitó aparecer en el programa televisivo de Ed Sullivan, catapultándolos a un contrato con la discográfica Columbia Records en 1961, ya bajo la denominación de Tommy Maken & Clancy Brothers.

En los años siguientes se sucedieron los conciertos, los discos y el éxito en USA. Pero curiosamente apenas eran conocidos en su Irlanda natal, hasta que a finales de 1962 realizaron una gira que les abrió las puertas del triunfo, hasta el punto de convertirse en el grupo más vendedor del país y que en el año 1964 un tercio de todos los discos vendidos en Irlanda fueran los suyos.

A lo largo de los años 60 siguieron grabando discos, buena parte de ellos en vivo, (el titulado “In person at Carnegie Hall” llegó a colocarse en el nº. 60 de las listas de Billboard en 1964) que como suele suceder en los grupos folk, es donde aparece toda su fuerza en la comunicación que consiguen con su público.

La música de Tommy Maken & The Clancy Brothers, inicialmente era de lo más respetuoso con los cánones tradicionales del folk irlandés, acompañándose de guitarra, tin whistle y ocasionalmente acordeón, concertina y banjo, teniendo todo el protagonismo las magníficas voces de los cuatro. Son discos hermosos pero que a veces pueden resultar algo áridos para quien no guste de la música tradicional. Escuchando algunas baladas, casi a capella, uno espera ver aparecer a John Wayne, a la indomable pelirroja Maureen O’Hara o Errol Flynn a caballo.

A pesar de ello los guardianes del purismo irlandés les criticaron injustamente por lo que consideraban una interpretación desenfadada y modernista del folk irlandés. No hay más que oír la música de The Dubliners en la segunda mitad de los 60 o de los Irish Rovers (¡qué grupazo!) que aunque canadienses hacían folk irlandés, para ver la diferencia entre el modernismo de estos dos últimos y el tradicionalismo de Tommy Maken y The Clancy Brothers. A finales de los 60 el grupo empezó a enriquecer su soporte instrumental, realzando el acompañamiento de guitarras, banjo, acordeón, gaitas, pandereta e incluso teclados, seguramente influidos por los nuevos aires renovadores que soplaban en el folk y folk rock anglosajón de aquellos años y no se puede decir que el cambio fuera a mejor.

En 1969 Tommy Maken abandonó amistosamente el grupo, iniciando una carrera musical en solitario y esporádicamente con Liam Clancy. Los tres hermanos Clancy siguieron su camino, uniéndose Bobby Clancy e incorporando otros artistas como Lou Killen o Robbie O’Connell. Pero la modernización de los Clancy y de Maken ya no tuvo el éxito esperado. Otros artistas aparecieron en el panorama de la música irlandesa, tanto en la vertiente folk como The Chieftains o más influidos por el rock y el rhythm & blues como Van Morrison.

A finales de 1984 se volvieron a unir para realizar una gira, pero la experiencia no dió más de sí. En 1990 murió Tommy Clancy y poco a poco fueron muriendo los demás, incluyendo Tommy Maken en el 2007.

La influencia del grupo fue indudable. Bob Dylan desde sus inicios se declaró un ferviente seguidor y en el magno concierto de su 30 aniversario en 1993 se empeñó en que participaran (menos Tommy ya fallecido) y tras la actuación, Dylan se fue al pub de Tommy Maken a cantar y beber. Pete Seeger ha sido otro folksinger que se interesó y reconoció la aportación del grupo a la renovación del folksong en los años 60.

La larga influencia del grupo volvió a verse en los años 80 con la aparición de nuevos grupos irlandeses, desde los U2 y sus inolvidables e inmejorables primeros discos, hasta los gamberros y divertidos Pogues, o los mismísimos Dropkick Murphys recomendados en estas últimas semanas por Caravaneros con su nuevo disco.

Al igual que sucedió con The Dubliners, Tommy Maken & The Clancy Brothers, no lograron ningún Serie Dorada en la historia de nuestra Carreta. Una pena. Nos tenemos que conformar con The Irish Rovers y su magnífica “Black Velvet Band”.

Las grabaciones de Tommy Maken & Clancy Brothers son relativamente accesibles en la red y en las tiendas. Hay una buena recopilación de Sony, “The Best of Tommy Maken & Clancy Brothers”, tampoco está mal “28 Irish Pub songs” y los que se inclinen por escuchar un folk más puro pueden buscar los recopilatorios de las “Irish rebellion songs”, con la advertencia de que cada canción suele ir acompañada de una introducción en la que explican a que se refiere la letra de la misma.

Una última recomendación. Aunque una de sus canciones se titula “Whiskey you’re the devil”, una buena manera de escucharles es acompañado de un buen whisky o al menos de una buena pinta de Guinness o mejor aun de Murphys.

rockyboy; 30-04-11


TF - 005
JONI MITCHELL - BLUE
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Blue

Canadá es un Estado que para muchos aficionados a la música puede parecer un mero apéndice de su imponente vecino del sur, los Estados Unidos. Y siendo ciertas las estrechas relaciones culturales y desde luego musicales entre los dos países, sin embargo Canadá tiene unas claras peculiaridades que en buena medida nacen de su doble influencia histórica: franceses e ingleses, dos culturas, dos lenguas y también dos formas de ver la vida. Todos recordamos grandes músicos canadienses que dejaron paginas inolvidables en nuestra Caravana: Neil Young, Leonard Cohen, Gordon Lightfoot, Joni Mitchell, The Band, Percy Faith, Paul Anka, David Clayton-Thomas, Guess Who, Steppenwolf o Anne Murray. Y también músicos más recientes como Arcade Fire, Diana Krall, Rufus Wainwright, Shania Twain, Lhasa, K.D.Lang , Loreena MKennitt, o Bryan Adams. La mayoría con un punto especial, que los hace especialmente atractivos.

Joni Mitchell, es entre todos ellos una de las destacadas artistas, con una larguísima trayectoria que se inició con un primer lp en 1968 y que cuarenta años después, sigue de vez en cuando publicando discos. Tuvo 18 Series Doradas en la primera etapa de Caravana y 7 en la segunda, más otro puñado de Series Doradas de canciones suyas que lo fueron por otros artistas, en especial Judy Collins y ha sido por tanto una cantante y compositora muy querida en nuestra Carreta.

Joni nació en Alberta, uno de los Estados de Canadá, en 1943 y desde muy joven demostró una vena artística en la que se combinaba la música y la pintura, prevaleciendo finalmente la música, aunque sin abandonar la pintura, como se refleja en la mayoría de las portadas de sus discos, obra suya. Empezó a actuar en cafés folk de Toronto para trasladarse después a Detroit, terminando en New York en el año 1967, donde pronto traba amistad con David Crosby, Stephen Stills y Graham Nash. Algunas de sus primeras composiciones tuvieron éxito con dos artistas tan dispares como George Hamilton IV y Tom Rush, ambos con el Serie Dorada, “Urge for going” o “Both sides now” en la voz de Judy Collins, que fue igualmente Serie Dorada tanto en la versión de Joni como en la de Judy.

Los dos primeros lps de Joni, “Song to a seagull” y “Clouds” de 1968 y 1969, se movieron en las coordenadas más clásicas dentro de lo que era el nuevo folk de finales de los 60, con la voz, la guitarra y el piano de Joni y el apoyo de Stephen Stills a la guitarra. El primero tuvo modesta repercusión de ventas, llegando al n.189. “Clouds”, fue ya un notable paso adelante con al menos tres grandes canciones:, “Chelsea Morning”, que fue Serie Dorada por Judy Collins y después por Neil Diamond, la ya referida “Both sides now” y “That song about the midway”, Serie Dorada en la voz de la propia Joni. Este lp llegó al n.31. En 1970 se publicó su tercer lp, en el que todas las canciones, al igual que en sus dos primeros discos, son composiciones propias. Estamos ante una obra de plena madurez, “Ladies of the Canyon”, en el que Joni introduce, aunque no en todas las canciones, acompañamientos de cuerda y viento y la batería de Russ Kunkel. Este es un disco formidable, que recibió una gran acogida entre los Caravaneros, que la empezaron a considerar una gran continuadora de dos de nuestras cantantes más queridas, Joan Baez y Judy Collins.

Canciones tan magnificas como “Morning Morgantown”, “Woodstock”, con tantas y tan buenas versiones posteriores y que fue Serie Dorada en la versión de Matthews Southern Confort, “The circle game”, con grandes interpretaciones de Tom Rush y Buffy Sainte Marie, cuya versión fue Serie Dorada. Y por fin los tres Series Doradas de la propia Joni: “Big yellow taxi”, “Ladies of the Canyon” y “Willy”. El disco alcanzó el n.27 de ventas.

En la primavera de 1971, aparece el cuarto lp, “Blue”. Un disco quizás no tan luminoso o brillante como el anterior, pero en mi opinión más complejo y profundo, tanto en las letras como en la música. La voz de Joni alcanza grandes cotas de perfección, con una gran diversidad de registros, al igual que sus audaces acompañamientos de guitarra y piano. Joni contó, además, con cuatro perfectos acompañantes: James Taylor y de nuevo Stephen Stills a la guitarra y como coros, otra vez el batería Russ Kunkel y uno de los más apreciados steel guitar de la época, Sneaky Pete Kleinow. Las elaboradísimas y poéticas letras, plasman una temática muy diversa e influida por su encuentro con la vida y cultura europea, especialmente francesa, que había tenido lugar en un viaje unos meses antes.

Aunque el disco tuvo una gran acogida, llegando al n.15 de las listas, no es un lp fácil. De hecho de sus canciones originales apenas se han hecho después alguna versión, a pesar de lo excelentes que son la mayoría de ellas. Todas son composiciones propias, menos “California” de John Mayall y su grupo y del que Joni hace una gran versión, lo que ya es difícil, que se convirtió en Serie Dorada. “Carey”, “River”, “A case of you” y “The last time i saw the Richard”, son los otros cuatro Series Doradas. De estas cuatro grandes canciones “River” llegó al número 1 de nuestro Caravana Hit Parade y las otras tres hasta el número 2.

La influencia de este disco es más que perceptible en otras grandes cantautoras de aquellos años, desde Carole King a Carol Hall, incluso las primeras obras de Carly Simon. Con el paso del tiempo la valoración de la crítica especializada y de los aficionados ha ido creciendo, hasta ser considerado uno de los grandes discos de la historia. Está incluido como número 30 entre los 500 mejores lps de la revista Rolling Stone, la posición más elevada de una intérprete femenina, y aparece en lugares destacados en otras muchas encuestas y rankings.

Joni Mitchell continuó su carrera musical con un nuevo y estupendo lp, “For the Roses”, en una onda más influida por el rock y el pop. Posteriormente grabó “Court & Spark”, que siendo un buen disco, que llegó hasta el n.2 de ventas, sin embargo perdió parte de la fuerza de Joni, desdibujándose en un sonido más pop, e incluso anodino en algunas canciones. Después vendrían años de experimentación vanguardista, de profundas influencias del jazz más evolucionado, Miles Davis o Charles Mingus; en los 80 también se vio influida por la música electrónica o por el rock. Fue publicando discos complejos, algunos de gran interés, otros menos conseguidos, pero que siempre han reflejado el espíritu inquieto e innovador de esta gran artista. Y para la historia del folk nos queda este gran “Blue”.

rockyboy; 05-04-11


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PENTANGLE
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Sweet Child

Como los viajeros de Caravana conocen, el folk de Gran Bretaña es de una gran riqueza y diversidad, remontándose en muchos casos a la Edad Media, (p.e. las baladas sobre Robín Hood) y el Renacimiento. En su tradición musical hay canciones infantiles (children’s songs), canciones navideñas (carols), canciones de trabajo (work songs), canciones del mar (sea shanties), canciones de guerra (war songs), canciones de lucha y protesta (protest songs)…etc. Buena parte de esa música tradicional viajó a Estados Unidos de la mano de las sucesivas oleadas migratorias y conformó, junto con otras culturas, el folk norteamericano, que inició su impresionante recuperación y renovación a partir de los años 40 del siglo XX, alcanzando su edad dorada en la primera mitad de los años 60.

Curiosamente en Gran Bretaña no se produce ese movimiento de renovación del folk hasta bastante más tarde, a finales de los años 60 y muy estimulados por el éxito de los artistas norteamericanos. Es cierto que en las primeras décadas del siglo XX hubo una recuperación de las tradiciones musicales británicas, pero esta fue en clave podríamos llamar “elitista”, por parte de algunos de sus compositores de música clásica más importantes: Delius, Holst o Vaughan Williams. Tras la segunda guerra mundial hay un nuevo intento de recuperación de la música folk, en esta ocasión con una intencionalidad de lucha política y sindical, siendo Ewan MacColl su más significado representante.

A finales de los 50 surge una nueva generación de músicos folk como The Watersons, Ian Campbell Folk Group. Por fin a principios de los 60 aparecen otros jóvenes músicos, inicialmente instrumentistas, con un dominio virtuoso de la guitarra (fueron calificados como folk barroco), como Davy Graham, Martin Carthy, John Renbourn o Bert Jansch, que serán el germen de la renovación del folk británico. Ni que decir tiene que estos artistas, aunque tuvieron una buena acogida y una frecuente participación en la amplia red de clubs y centros folklóricos que había en aquellos tiempos en Gran Bretaña, no tuvieron una muy relevante presencia en las listas de ventas, ocupadas por el emergente y exitoso rock y pop inglés.

En 1967 y al calor del éxito de los cantantes y grupos norteamericanos y del propio Donovan, surge PENTANGLE, que podríamos considerar con toda justicia como el primer supergrupo folk inglés. Bert Jansch y John Renbourn, que ya habían grabado juntos, se unieron a Danny Thompson y Terry Cox, dos músicos que habían pertenecido a la banda de jazz-blues de Alexis Korner, y a la cantante de folk tradicional Jacqui McShee.

Su primer lp llamado precisamente “Pentangle” se publicó en 1968. Es un disco de suma de las diversas tendencias existentes en el grupo, con visibles influencias de jazz clásico, pero también de blues y de la música renacentista, como si cada músico se hubiera reservado una parcela. Es un disco con un fuerte protagonismo de los desarrollos instrumentales, pero a la vez con una gran presencia de la bella voz de Jacqui. El disco causó sensación entre los amantes del folk británico, que lo acogieron como la primera respuesta renovadora a los aires que llegaban de USA.

A finales de 1968 publican su segundo lp, en este caso doble, “Sweet child”, que en mi opinión es su mejor disco. Tiene una primera parte grabada en vivo en el Royal Albert Hall de Londres y una segunda parte en estudio. El repertorio sigue reflejando la doble o triple alma del grupo, desde dos composiciones de Charles Mingus (una de ellas nada menos que “Goodbye Pork-Pie Hat”), música del renacimiento (“Three dances”), una bella canción country blues de Furry Lewis (Turn your money Green”), música tradicional (“So early in the spring” , una interpretación a capela de Jacqui, que no desmerece nada a la versión de Judy Collins, ”Watch the stars” con un juego de voces que recuerda las mejores canciones de la Incredible String Band, “I loved a lass” o “The trees they do grow high”), “A woman like you” una bella canción de Jansch (sin duda el mejor compositor del grupo) en el más puro estilo de los grandes discos de los folksingers de Elektra Records, toques de psicodelia y folk progresivo (The time has come” o la hermosísima “Sweet child”), o pop como “I’ve got a feeling”.

Un disco magnífico, sin ninguna canción de relleno, en el que el brillante juego de guitarras de Jansch y Renbourn, combina perfectamente con los solos de bajo de Danny Thompson y la batería de Terry Cox y desde luego la gran voz de Jaqui, a medio camino de Judy Collins y Sandy Denny. Entre el primer y el segundo lp, apareció un single con la canción Travellin song, que fue el único serie dorada del grupo; una buena canción pero que daba una visión excesivamente pop de los Pentangle y que no es de las mejores e innovadoras de su repertorio.

El siguiente lp del grupo ya en 1969 fue “Basket of light”, que fue su mayor éxito, logrando el n.5 de las listas inglesas. También un buen disco, aunque menos brillante e innovador que “Sweet child”. El cuarto lp fue “Cruel sister”, un disco con solo cinco canciones, aunque una de ellas dura algo más de 18 minutos. Es un disco curioso: las cinco canciones son tradicionales, dos de ellas con muy sencillos acompañamientos instrumentales, una tercera simplemente la voz de Jacqui a capela, una cuarta con presencia del sitar y por fin “Jack Orion” casi veinte minutos de puro folk psicodélico, tanto en su construcción como en los arreglos instrumentales. No es de extrañar que el disco despistara a sus seguidores y por ello supuso un fracaso de ventas.

El quinto lp, “Reflection”, de 1971 fue el inicio de la crisis del grupo. Es un disco con un sonido mucho más pop e incluso rock. Hay country rock, rock progresivo, psicodelia, pero también aires de folk muy tradicional. No hay ninguna canción que destaque especialmente. Por ultimo en 1972 se publicó “Solomon’s seal”, que es una cierta vuelta a sus primeros discos, con un sonido mucho más folk y con un nivel medio bastante aceptable. Coincidiendo con su presentación el grupo se disolvió. Todos sus componentes siguieron en el mundo de la música participando en diversos proyectos en solitario o con otros músicos.

En 1982 se volvieron a reunir, aunque sin Terry Cox, realizando una amplia gira. La iniciativa de la vuelta no cuajó y no hubo grabación alguna. Jacqui McShee y Bert Jansch lo recrearon en 1985 con otros músicos y estuvieron en activo y grabando discos hasta mitad de los años 90. Aunque con una corta trayectoria, Pentangle tuvieron un papel decisivo en la renovación del folk británico, que dio paso a numerosos y valiosos grupos a finales de los 60 y primera mitad de los 70. En la segunda mitad de los 70 habría una nueva eclosión de folk, esta vez más tradicionalista y vinculado a la recuperación de la música celta, pero esa fue otra historia.

Pentangle tuvieron una fugacísima presencia en nuestra música, como en general los grupos británicos de folk progresivo de esa época, salvo el caso de Lindisfarne y la Incredible String Band. Sus discos y muy en especial este “Sweet Child” han resistido muy bien el paso del tiempo y son un contrapunto muy interesante al nuevo folk norteamericano.

rockyboy; 03-03-11


TF - 003
LAS TRES VIDAS DE PHIL OCHS
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I Ain't Marchin' Anymore

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Pleasures Of The Harbour

Como he recordado en otro artículo, Phil Ochs fue junto a Judy Collins la avanzadilla de los nuevos folk singers que llegaron a nuestra carreta en los primeros días de 1966. Pero Ochs llevaba ya unos cuantos años en activo y en aquellos momentos se podía considerar el más genuino heredero del gran Woody Guthrie y el músico más comprometido políticamente de la nueva generación folk norteamericana.

Ochs solo vivió 35 años, pero fueron años intensos y en su parte final terribles. Nació en El Paso, Texas en diciembre de 1940 en una familia judía (como Dylan y tan solo cinco meses antes que Bob). Aunque inicialmente estudió en un colegio militar, después ingresó en una escuela de periodismo, interesándose rápidamente por la vida política, asumiendo un grado de compromiso con las tradiciones progresistas norteamericanas que ya nunca abandonaría.

En el plano musical en su adolescencia estuvo muy influido por los grandes músicos del rock and roll, Elvis, Chuck Berry, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis y también por Hank Williams y Woody Guthrie. Es decir lo mejor de lo mejor de la música popular de su país. Junto a su amigo Jim Glover crea el dúo “The singing socialists”, al que después cambiaron el nombre por “The sundowners”.

En 1962, viviendo ya en New York se relaciona con folk singers como Bob Gibson o Dave Van Ronk y colabora con las revistas del folk más politizado “Broadside” y “Sing out!”. En 1963 es invitado a participar en el Festival de Newport, el sueño de todo cantante folk o de blues y ese mismo año participa en un concierto con otros artistas en el Carnegie Hall.

Por fin en 1964 graba con Elektra su primer lp: “All the news thats fit to sing”, un disco en la más pura tradición de Guthrie, al que rinde homenaje en la canción titulada precisamente “Bound for glory”. Con dos talking songs al estilo de Woody: “Talking Vietnam” y “Talking Cuban crisis”. Pero este disco tiene preciosas canciones, además de su primer Serie Dorada, “Power and glory”. P.e.: “Automation song”, “Ballad of William Whorty”, “The thresher” o “Lou Marsh” y desde luego la citada “Bound for glory”, una bellísima canción en la que excepcionalmente toca la armónica. Phil toca la guitarra y está acompañado por otro guitarrista de larga y variada trayectoria, Danny Kalb (que formaría parte de los Blues Proyect).

En 1965 se publica el segundo lp: “I aint marching anymore”, cuya canción estrella es precisamente la que da título al disco, que fue su segundo serie dorada y obtuvo un gran respaldo en Caravana, llegando al n.2 de nuestro Hit Parade. Es un disco en la misma línea estilística y temática que el anterior: La guerra de Vietnam, el intervencionismo de USA en el tercer mundo, la segregación racial, la violencia de la sociedad norteamericana, la CIA…. Hay también buenas canciones como “In the heat of the summer”, su tercer serie dorada, “Hills of West Virginia” , “Draft dodger rag”, “That’s what I want to hear” o la version de la cancion de otro musico folk Ewan McColl, “Ballad of the carpenter”. Quizás no sea un disco tan logrado como el anterior y al igual que este no tuvo presencia en las listas de ventas.

El tercer lp fue “Phil Ochs in concert”. Y aunque se suele decir que los músicos cuando tienen poco nuevo que aportar graban un disco en directo, como buen folk singer Phil se sentía a sus anchas en los conciertos, donde desplegaba todo su sarcasmo y sus aceradas críticas, con la complacencia y complicidad de su público. En este lp, grabado en diversos conciertos a lo largo de 1965 y 1966 hay algunas de las canciones más emblemáticas del Ochs combativo: “Cops of the world”, “Bracero”, “Santo Domingo”, “Ringing of revolution”, “Canons of Christianity” (por cierto una hermosa canción), o la divertida “Love me, i’m a liberal”. También en este disco se encuentran otros dos Series Doradas, dos bellas canciones, “There but for Fortune”, una versión inferior a la que hizo Joan Baez y “Changes” que tuvo también muy buena acogida en nuestras listas, llegando al n.2 , en compañía de la magnífica versión del inolvidable Crispian St .Peters.

En 1967 Ochs cambia de discográfica y de estilo. Empieza su segunda vida. Abandona el folk de guitarra y realiza un complejo disco “Pleasures of the Harbor”, con cuatro canciones de más de ocho minutos de duración, con sofisticados arreglos instrumentales, con recuerdos de dixie, del cabaret alemán de los años 20, con arreglos vanguardistas, e incluso con una referencia abierta a la inmortal canción de la película de Casablanca ,”As time goes by”. La guitarra deja de ser la protagonista instrumental a favor del piano de Lincoln Mayorga, que también colaborara en los arreglos del disco junto con Ian Freebairn-Smith.

La temática deja de ser abiertamente política, tiene rasgos más intimistas, incluso amorosos, aunque no por ello deja de ser menos crítico con la sociedad y sobre todo con la vida cotidiana norteamericana. Destacan “The party”, “Pleasures of the Harbor”, “Miranda” y el Serie Dorada “The flower lady” (que alcanzó el n.4 de nuestro Caravana Hit Parade), en este caso una versión mucho más conseguida, que la más pop de Peter and Gordon. Con este lp Phil por fin entró en las listas de ventas, aunque se quedó en un modesto puesto 168.

El siguiente lp, fue “Tape from California”. Un disco para despistar a cualquiera, en el que se mezclan el nuevo estilo de Ochs, con sus viejas canciones de lucha y en el que encontramos la mano de Van Dyke Parks en los arreglos. En esta grabación se suceden rocks, como la canción que da título al disco, con canciones de puro folk y canciones con arreglos vanguardistas e incluso psicodélicos. La mejor canción de este lp es en mi opinión una preciosa balada, “Joe Hill”, en el más puro estilo de Woody Guthrie y en el que está acompañado de otro buen discípulo de Woody, Ramblin Jack Elliott. Otra excelente canción es “Floods of Florence”, que poco tiene que envidiar al “Shes leaving home” de The Beatles y por último, “When in Rome”, un tour de force de trece minutos, que recuerda las grandes canciones del Dylan preelectrico.

El siguiente lp en 1969 fue “Rehearsals for retirement”, un disco de folk rock con esencias country. Una pátina de melancolía lo recorre, reflejando la trayectoria de un artista fuertemente impactado, como otros muchos de su generación, por los asesinatos de John y Robert Kennedy y Martin Luther King y al que la Convención de Chicago del Partido Demócrata y los trágicos disturbios que la acompañaron, junto a la evolución de la guerra de Vietnam, le llevaron a sumirse en un cada día mayor pesimismo vital. En este lp en todo caso abundan las buenas canciones como “The doll house”, “Willliam Butler Yeats visits Lincoln Park and escapes unscathed” (con un precioso acompañamiento de acordeon), “My life”, “The Scorpion departs and never return” o “Doesn’t Lenny live here anymore” o “Another age”. Este lp fue el más vendido de Ochs llegando al n.167.

Por fin en 1970 se publica el ultimo lp de Ochs en estudio: “Greatest hits”, que no es una recopilación, ya que son todo el composiciones nuevas. Para entender este disco desde su portada (Phil Ochs aparece enfundado en un traje amarillo de lentejuelas con una guitarra eléctrica y en la misma pose que el disco de “Elvis in Memphis” y con el subtítulo satírico, clara referencia a otro disco de Elvis, “Fifty fans of Phil Ochs cant be wrong”), hasta su contenido, hay que recordar que Ochs había declarado recientemente que aspiraba a ser una mezcla al 50% del Che Guevara y Elvis.

En mi opinion este es uno de los mejores discos de Ochs, con rock and roll años 50 (“My kingdom for a car”), country honkytonk (Gas station women), rock estilo Lennon (“Basket in the pool”), hermosas baladas folk rock “Boy in Ohio”, “Jim Dean of Indiana”, country rock “Chords of fame”, musica vanguardista “No more songs” o “Bach, Beethoven, Mozart and me”. Un disco sin desperdicio, con arreglos de nuevo de Van Dyke Parks y con la presencia de músicos tan diversos y destacados como Laurindo Almeida, Gene Parsons, Clarence White o Dick Rosmini. El disco entró hasta el número 197 de ventas. Y en el que de nuevo a pesar de ese envoltorio de pop rock, sus letras siguen reflejando su acerada crítica social.

Tras esta grabación Ochs empezó su tercera vida, con giras y viajes por Europa y Latinoamérica, África y Oceanía, incluyendo estancias en la cárcel en Argentina y un encuentro con Víctor Jara y el recién elegido Salvador Allende. Phil estaba entrando en un proceso agudo de crisis personal, con adicciones y drogodependencias que fueron alterando su salud física y mental. Su última grabación, recogiendo su última concierto, “Gunfight at Carnegie Hall”, es tremenda. La voz de Phil está deteriorada y se quiebra en varias ocasiones y su repertorio, junto a alguna de sus clásicas, alterna medleys de Buddy Holly, de Elvis, de Jerry Lee Lewis y hasta el Okie from Muskogee o Mona Lisa de Nat King Cole.

Aún tuvo tiempo de participar en un macroconcierto el 11 de mayo de 1975 en Central Park, donde Ochs canto a dúo con Joan Baez “There but for fortune”. Once meses después, el 9 de abril de 1976 se ahorcó.

La muerte trágica de Phil Ochs no fue olvidada por sus fervientes seguidores. Las versiones de sus canciones, los conciertos y grabaciones -homenajes, los reconocimientos póstumos, hablan de la influencia de este gran músico que simbolizó como pocos las esperanzas y frustraciones de un sector de la juventud norteamericana de los años 60.

Ochs nos dejó a los caravaneros un buen recuerdo y 35 años después de su muerte, ni sus mensajes, ni su música ni su trayectoria vital nos pueden dejar indiferentes. Hay algunos buenos recopilatorios, aunque a veces recogen o la primera época con Elektra o la segunda con A & M. Posiblemente el mejor sea el triple “Farewells & Fantasies”.

rockyboy; 04-02-11


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JOHN WESLEY HARDING. EL CONTROVERTIDO RENACIMIENTO DE BOB DYLAN
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John Wesley Harding

El 29 de julio de 1966, cuando todos, o casi todos, los viajeros de Caravana escuchábamos extasiados las maravillas de “Blonde on Blonde”, Bob Dylan sufría un gravísimo accidente de moto cuando se dirigía a su casa, cerca de Woodstock.

Del accidente no se dieron muchos detalles, pero lo cierto es que pasaron los meses y de Bob no se sabía nada. Un músico que en tan solo 5 años (1962-1966) había grabado siete lps, uno de ellos doble, y que en 1964 y 1965 había publicado dos discos cada año, se mantenía en silencio. Es más, en la primavera de 1967, un año después de la edición de Blonde on Blonde, se editó un “Greatest Hits”, solución socorrida de las casas discográficas cuando no tienen material inédito que ofrecer. Y lo malo es que además Dylan había suspendido todos sus conciertos y giras. Por eso todos sus seguidores nos preguntábamos ¿Qué le había pasado al genio de Minessotta?.

En el otoño del 67 se rumoreó que Dylan había regresado a los estudios de Nashville (donde ya había grabado “Blonde on Blonde”) y estaba preparando nuevo material. Por fin el 27 de diciembre de 1967 se publicó en USA el nuevo lp, con el nombre de “John Wesley Harding”, disparándose inmediatamente las ventas de un disco largamente esperado.

Nuestra circular semanal n.175 del 14 de enero de 1968 se abría con un editorial a toda página titulado “Al fin Bob con nosotros”, que excuso decir el tono de enorme alabanza y alegría que lo impregnaba.

Ángel Álvarez anunció que en el Auditorio del domingo 14 de enero nos presentaría a los viajeros madrileños la gran primicia del nuevo disco. Charlie nos repartió a la entrada un folio con la cara de Dylan dibujada por él.

Y empezó a sonar “John Wesley Harding” y la sorpresa, la gran sorpresa, se fue adueñando de la mayoría de los asistentes. “Aquel no era nuestro Dylan, el de Blonde on Blonde o de Highway 61 Revisited”. Su voz sonaba distinta, la estructura de las canciones se alejaban de lo habitual de sus últimos discos, el soporte instrumental era mucho más reducido, las letras mucho más sencillas, tan solo la armónica parecía imperturbable a los cambios.

Aunque a todos nos gusto el disco, ¡como íbamos a decir otra cosa!, también es verdad que todos, o casi todos, quedamos un pelín decepcionados. “Blonde on Blonde” había supuesto un impacto tan grande, que todos esperábamos algo similar, una nueva obra revolucionaria.

No podemos olvidar que en aquellos mismos meses habían llegado o estaban llegando a nuestra Carreta maravillas como el “Sargeant Peppers”, los discos de Simon and Garfunkel, “Good Vibrations” o “Nights in White Satin”. Es decir el top de la creatividad y la innovación de la música popular. A su lado el sonido campestre del nuevo Dylan parecía un paso atrás.

Es cierto que en la obra de todo artista hay momentos cumbres de difícil o imposible superación. Le pasó a los Beatles con el citado Sargeant Peppers, a Verdi con “La Traviata”, a Beethoven con la “Novena Sinfonía” o a Coppola con “El Padrino”. La continuidad de “Blonde on Blonde”, no era, por tanto ni fácil ni clara. A menudo hay artistas que tras sus obras cumbres vuelven a sus orígenes o simplifican su creación. Picasso es un claro ejemplo de ello.

En mi opinión Dylan con “John Wesley Harding” no dio un paso atrás, sino a un lado y con la perspectiva de toda su obra posterior, podemos decir que en las cuatro décadas posteriores Bob ha ido abriendo puertas y perspectivas nuevas, sin duda no tan rompedoras como el “Blonde on Blonde”, pero en todo caso valiosas. El country rock y el folk rock de finales de los 60 y de toda la década de los 70 tienen mucho que ver con este disco y también con la propia evolución de la saga de The Byrds.

Pero esa visión más ajustada que podemos tener hoy, no la teníamos en aquel enero de 1968 desconcertados con el giro de nuestro querido Bob. Y así mientras Dylan arrasaba en USA y en Gran Bretaña, alcanzando rápidamente los números dos y uno en las listas de ventas respectivas (algo hasta entonces inusual en sus discos) se abrió la polémica en Caravana. Se publicaron artículos de ferviente apoyo, aunque también se añoraba “la genialidad vanguardista que parecía perdida”, aunque se valoraba positivamente la vuelta a sus orígenes de un folk más tradicional y ser un disco más accesible para amplias audiencias.

Pero lo cierto es que su trayectoria en nuestras listas no fue todo lo brillante que se podía pensar. “All along the watchtower”, tardaría once semanas en llegar al n.1 (lo habitual era entre 6-8 semanas). En total entraron en el Caravana Hit Parade cinco canciones además de la ya citada: “As i went out one morning”, “I’ll be your baby tonight”, (ambas alcanzaron igualmente los diez primeros puestos del CHP), “John Wesley Harding”, “Drifter’s scape” y “The Ballad of Frankie Lee & Judas Priest”. Convirtiéndose en Series Doradas las cuatro primeras.

Más de cuarenta años después de su publicación “John Wesley Harding” puede ser valorado, como he dicho antes, como un gran disco digno del mejor Dylan.

Es cierto que en buena medida es una vuelta de Bob a sus raíces, que nunca abandonó del todo ni siquiera en sus discos más vanguardistas. La estructura de las canciones es más próxima al folk tradicional, con bellos y sencillos arreglos, con el acompañamiento de tres grandes músicos de larga trayectoria y profundas influencias country : Charles McCoy y Kenny Buttrey que ya habían intervenido en “Blonde on Blonde” y Pete Drake. Son canciones influidas por el estilo de Woody Guthrie, de Leadbelly, del propio Hank Williams. La voz de Dylan es mucho más modulada que en sus enérgicos trallazos de los discos anteriores. Pero también hay una fuerte presencia del sonido de “Highway 61 Revisited” y “Blonde on Blonde”. Y podemos decir que la cara A del lp es más tradicional y campestre, mientras la cara B es más deudora de esas dos cumbres del Dylan eléctrico.

Donde sí hay un profundísimo cambio es en las letras. Desaparecen las largas frases, las complejas metáforas, las referencias culturales y artísticas sofisticadas de un artista del Greenwich Village. Es una poesía mucho más clásica y sencilla. Una temática en la que si bien aparecen referencias muy típicas de Dylan así como alusiones a la Biblia de la que como buen judío tan buen conocedor era, pero por encima de todo se imponen historias con sabor de la América profunda, del Far West, de un trovador rural, frente al mundo urbano y hasta underground de “Blonde on Blonde” o “Highway 61 revisited”. Hasta la portada del disco parece sacada de una vieja fotografía del lejano oeste.

Este lp tiene magnificas canciones y no solo las más conocidas y populares.

“John Wesley Harding” y “All along the watchtower” son dos marchosas bocanadas del nuevo country rock, “As I went out one morning” es una preciosa balada, como las que llegarían en los discos siguientes de los años 70. “I dreamed I saw the St. Augustine” es una canción menos llamativa, quizás más en la línea de sus discos del año 64.

“The ballad of Frankie Lee and Judas Priest”, es una mezcla de las grandes canciones de Blonde on Blonde y de las baladas tradicionales del folk y country de la primera mitad del siglo XX. “Drifter scape” es otra preciosa canción que también nos trae recuerdos de “Blonde on Blonde”. “Dear landlord” es un blues que de nuevo recuerda el estilo de las canciones de “Another side of Bob Dylan” y “The times they are a changin”.

“I am a lonesome hobo”, es puro Woody Guthrie, en la música y en la letra. “I pity the por inmigrant” es otra bella canción de la que hicieron magnificas versiones Joan Baez y Judy Collins. “The wicked Messenger” es un rock blues en el estilo de los que había en “Blonde on Blonde”. “Down along the cove” es un adelanto de los nuevos caminos que transitaría Dylan en los años 70, fronterizo con el country y el pop. Y por fin “I’ll be your baby tonight”, es una de las grandes canciones de amor de Dylan, a la altura de las inconmensurables “Love minus zero”, “She belongs to me” o “Just like a woman”.

En definitiva hay fuertes pinceladas de folk y del country tradicional, y también hay mucho del rock y del blues vanguardista de los tres grandes discos del Dylan electrificado: “Blonde on Blonde”, “Highway 61 revisited” y “Bringing it all back home”. La doble alma de Bob, la tradición de Guthrie y los nuevos aires del rock, está por tanto bien presente en este disco.

Bob Dylan renació de su accidente y más aún se reinventó con este gran disco, pero aún nos daría nuevas sorpresas con un giro acentuado hacia el country con su siguiente lp “Nashville skyline”.

rockyboy; 05-01-11


TF - 001
WOODY GUTHRIE - DUST BOWL BALLADS
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Woody Guthrie

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Woody Guthrie

El 3 de octubre de 1967, víctima de la terrible enfermedad de Huntington, Woody Guthrie fallecía en un hospital de New York. Apenas un mes después nuestra Caravana le dedicaba su biografía semanal, que se iniciaba con la siguiente frase: “El padre de la música folklórica americana ha muerto” y terminaba la hoja “Imposible citar títulos más o menos brillantes en la discografía de Woody: todos ellos poseen, muy íntimamente ligados a él, la calidad intrínseca de los campos americanos, en una unión perfecta con el sentimiento del hombre que lo supo crear y hacer inolvidable, fundando así la dinastía de los genios dentro de la imperecedera canción folklórica. Woody Guthrie jamás morirá”.

Es significativa esta biografía y estos elogios sobre un músico que no tuvo nunca presencia directa en nuestras listas, por haber dejado de publicar discos años antes de la creación de Caravana. Pero es que nuestra Carreta, que precisamente en 1967 disfrutaba con la gran eclosión del nuevo folk song americano, reconocía la gran influencia que Guthrie había tenido en artistas tan queridos por todos nosotros como Dylan, Baez, Phil Ochs, Tom Paxton o Judy Collins.

A estas alturas poco nuevo se puede decir de Woody Guthrie y menos a los caravaneros, aunque si resaltar algunas cuestiones.

Woody nació en Oklahoma en 1912 en una familia que vivió diversas tragedias personales. No terminó los estudios secundarios, a los 14 años ya estaba trabajando y a los 19, en plena Gran Depresión se tuvo que ir de casa a buscarse la vida. Vivió en Texas, en California, en New York y también en carreteras, trenes, albergues, cafés, campamentos de desplazados… Pasó hambre, paro, persecuciones de matones patronales y de la policía. Actuó en múltiples lugares y en programas de radio.

Conoció de manera muy directa las terribles consecuencias de la Gran Depresión, agudizadas aún más por la gran sequía que asoló el centro de Norteamérica nada menos que durante el periodo de 1932 a 1939, lo que se conoce por la “Dust Bowl”, (la cuenca del polvo) que dejo improductivos millones de ranchos, enviando a la miseria a millones de campesinos que tuvieron que dejar todo rumbo a la Costa Oeste. Quien haya leído a Steinbeck y sus “Uvas de la Ira” o visto la magnífica película que hizo John Ford sobre la misma, recordará aquellos tiempos.

Woody, que ya de niño se había interesado por la música popular, especialmente por los blues, vió acrecentado su interés por la música, aprendió a tocar la guitarra, la armónica, el fiddle, la mandolina y escuchó muchas canciones a negros y blancos en todos esos lugares que recorrió. Se empapó de las raíces de la música tradicional americana, del blues, del country original de los años 20, de las viejas canciones folk inglesas e irlandesas, hillbillys, etc. y fue creando su propio universo musical.

Hay que subrayar que Woody encontró en la producción musical no una forma de vida sino un instrumento de comunicación y movilización. Su compromiso sindical y político con lo que era la izquierda americana de aquellos tiempos y en especial el Partido Comunista, fue absoluto y sus canciones, sus numerosos escritos y colaboraciones en periódicos, buscaban ante todo la denuncia de las situaciones de pobreza y la necesidad de cambiar ese estado de cosas. Es bastante conocida la inscripción que puso en su guitarra “this machine kills fascists” que lógicamente hay que contextualizar en el clima de la Segunda Guerra Mundial en Norteamérica.

Su enorme legado musical, de más de 1000 canciones, es la suma tanto de las canciones que él compuso, como por otras muchas que recreó, tomando la música o frases o historias originales y adaptándolas. Lógicamente bastantes de esas canciones, propias o ajenas, son segundas, terceras o cuartas versiones de una canción original que fue adaptando o recreando.

En los años 40, además de participar de diversas formas en la Segunda Guerra Mundial, creó junto a un jovencísimo Pete Seeger, a Lee Hays y Millard Lampell, los Almanac Singers (un grupo fundamental en la historia del folk norteamericano por el que pasaron a lo largo de los años otros muchos folksingers, y sobre el que algún día volveremos).

Woody cantó con los patriarcas del folk blues americano: Leadbelly, Sonny Terry, Brownie McGhee y con la generación siguiente a la suya, con Cisco Houston y Jack Elliott, sus más estrechos seguidores (sobre los que también en un futuro habrá que hablar).

A finales de los años 40 Guthrie volvió a cambiar varias veces de residencia y publicó un libro con fuerte componente autobiográfico “Bound for Glory”, editado en España hace bastante años, descatalogado y reeditado recientemente y que dió lugar a la película del mismo título que dirigió Hal Ashby en 1976 con David Carradine de protagonista.

Con esa vida, con esas ideas, con ese estilo musical y con esas canciones, no es de extrañar que la industria discográfica no estuviera muy interesada en grabar a Guthrie.

De hecho las primeras grabaciones las realizó en 1939 Alan Lomax para la Biblioteca del Congreso (un hombre providencial sin el cual se hubieran perdido buena parte de la tradición del folk y del blues norteamericano de la primera mitad del siglo XX).

En 1940 grabó el lp “Dust bowls ballads” para RCA y tras la segunda guerra, otro benefactor de la música tradicional, Moses Ash, creador del legendario sello “Folkways Records”, le hizo grabar algo más de cien canciones.

A principios de la década de los 50, Woody experimentó profundos cambios de carácter, intensificó su vida errante, tuvo graves crisis familiares, y tan solo al cabo de algunos años los médicos cayeron en la cuenta que eran los primeros síntomas de una enfermedad degenerativa e irreversible, Hungtinton, descubriendo que también la habían padecido dados los síntomas, su madre y otros antecesores.

En 1956 fue hospitalizado, permaneciendo en esa situación más de once años. Ya eran otros tiempos en USA y la guerra fría había sustituido el ambiente progresista de los gobiernos de Roosevelt. Los folksingers de izquierdas estaban arrinconados y aún no habían surgido las nuevas generaciones al calor de la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. De hecho muy posiblemente Woody no llegó a ser consciente antes de su muerte como su nombre y sus canciones eran reivindicados por las siguientes generaciones. Pero si tuvo la satisfacción de que un adolescente Bob Dylan fuera a visitarle al hospital, repitiendo esos viajes hasta que perdió la consciencia. Como también debió ser un motivo de orgullo saber que su canción “This land is your land” pasaba al acervo musical de su país, convirtiéndose en una de las canciones más emblemáticas del mismo.

Efectivamente, como decía la Biografía de Caravana, Woody no murió. Su influencia fue inmensa en la generación de folksingers de la década de los 60.

Aún más, casi cincuenta años después de su muerte, Bruce Springsteen grabó un disco, “The ghost of Tom Joad” claramente inspirado en Guthrie, como en cierta forma también lo había sido 20 años antes “Nebraska”. Una cantante como la mexicana Lyla Downs, realiza una magnifica recreación de “This land is your land”, aplicada ahora a los “espaldas mojadas” que intentan cruzar la frontera de Rio Grande. Y más aún, Jeff Tweedy, líder del grupo Wilco, quizás el mejor conjunto de lo que se denomina “Americana”, junto con Billy Bragg (el folksinger británico de los años 70 y 80 más identificado con Guthrie) graban dos discos, “Mermaid Avenue” y “Mermaid Avenue II”, poniendo música a letras originales de Woody que habían sido encontradas en sus archivos por su hija.

De las numerosas ediciones y recopilaciones de Woody Guthrie, algunas de no muy buena calidad, he escogido el que para mí es su mejor disco “Dust Bowl ballads” (reeditado por Rounder Records). Publicado por primera vez en 1940, consta de 14 canciones, todas de Woody y que tienen como hilo conductor las tremendas consecuencias de la referida “Dust bowl”. Hay en él algunas de las mejores canciones de Guthrie como “I aint got no home”, “Vigilante man”, “Pretty boy Floyd”, “Do-re-mi”, “Tom Joad”, “Dust bowl refugee” o Dusty Old dust (So long it’s been good to know you)”.

El sonido es razonablemente bueno, la voz y la guitarra de Woody están en su mejor momento, las letras están muy conseguidas (en la línea de las obras ya comentadas de Steinbeck y John Ford) e incluye una de las modalidades que popularizó, los “Talking blues”, canciones a medio camino entre el recitado y cantado y que podrían ser los remotos antecedentes del rap.

Es un disco que realmente merece la pena oír, más allá de disponer de alguna buena recopilación.

Woody dejó un gran repertorio que ha seguido siendo cantando y entre ellas, además de las ya citadas: “Oregon trail”, “Jack Hammer Blues”, Philadelphia lawyer”, “ Pastures of Plenty”, “Sinking of the Reuben James”, “Rangers command”, “Stewball” o “Jarama Valley”.

Woody abrió una puerta por la que transitaron otros grandes músicos y en primer lugar Bob Dylan, con el que volveremos en la próxima entrega.

rockyboy; 12-12-10